Los personajes le pertenecen a CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS.

Canciones: August, Ready for it y Don't Blame me, todas de Taylor Swift.

Capítulo 5: August

SOS.

Este verano será el apocalipsis.

Llámenme dramática, pero lo presiento desde el desastre en el centro comercial, es por eso que quise mantener las distancias con Shaoran. Lo intenté... juro que lo hice, sin embargo nunca imaginé que mi inconsciente se convertiría en mi peor enemigo.

Todo comenzó con sueños inofensivos, lo veía sonriéndome con sus atractivos hoyuelos y con su cabello chocolate cayendo desde su frente, su profunda mirada me nublaba la mente y me hacía desfallecer cuando lucía su camisa blanca y sus jeans negros. A veces le rogaba que se la quitara como toda una demente y lo hacía, el maldito lo hacia. ¡Dioses! Si mi mente lo imaginaba así, no quiero ni pensar como sería en la vida real.

Con el tiempo mis ensoñaciones se atrevieron a aventurarse en mis deseos más oscuros, mucho más ardientes, con él atrayéndome a su cuerpo con sus manos firmes y besándome como si no hubiese mañana, con nuestros atuendos lejos de nuestras pieles calientes de la emoción. ¡Uff! Deberían ver las cosas que hacemos, yo sonreía entre sus caricias como una tonta. Ya despierta, maldigo esta cruel realidad mientras escondo mi rostro en la almohada completamente desilusionada.

"Esto no está bien" me repito a mi misma una y otra vez "la posibilidad de que algo como eso suceda es nula porque NO PUEDE PASAR".

Culpo a las hormonas, nunca creí que ser adolescente fuera tan difícil, me mata la fragancia a castañas de su shampoo, la figura de su espalda baja y cada vez que frunce sus tentativos labios. ¡Argh! dejemos ese asunto para después o esto no acabará nunca.

En otras noticias, hace tres días casi atropello a un gatito. El pequeño estaba tan asustado que incluso se escondió en mi auto, no supe que hacer a esas horas de la noche, es así como, casi por instinto, aparecí junto a la ventana de Shaoran. Olvidé por completo nuestros problemas y él también, incluso fue muy amable en acompañarme a la veterinaria. Gracias a los dioses no le había ocurrido nada malo a Kero (así le puse), pero el pobre estaba demasiado desnutrido. Ojalá hubiese podido llevármelo, pero con un padre alérgico como el mío es imposible. Gracias a Dios, Li se quedó con él hasta que le encuentre un hogar.

¿Pueden creerlo? justo cuando pensaba que no podía ser más encantador.

He pasado las tardes en su casa desde entonces. ¡Kero es tan lindo cuando juega con su ratón de felpa!

Ahhh, pero no todo es de color de rosas. Hubieran visto lo incómodo que fue al principio, todo el tiempo esperaba que Shaoran fuera al grano y dijera lo que pensaba en vez de dejarme con mis problemas de confianza, cualquier cosa hubiera sido mejor que esa insoportable tensión. Al menos logramos adaptarnos a lo que era antes: Una linda amistad adolescente. ¿Quién dijo que una chica y un chico no pueden ser mejores amigos? ¿eh?

Por cierto, como ya se habrán dado cuenta, Tomoyo no es nada tonta, noto como me suelta esos ojos de desconfianza cada vez que me escapo de su casa o le digo que "mi padre está estresado y que tuve que quedarme para ayudarlo", a veces cambiaba por mi hermano para no ser tan obvia. Lo sé, no merezco ser su mejor amiga, pero no me atrevo a decirle la verdad, que besé a un chico con novia y tengo sueños húmedos con él, principalmente porque me desespera escuchar su voz diciendo te lo dije y segundo, porque no quiero quedar como una tonta.

Volviendo al presente, ya es viernes y mi amigo chino hizo planes para nuestro fin de semana. Su familia tiene una pequeña cabaña a las afueras de Tomoeda, así que me invitó con la excusa de que sería una forma para disculparse por el mal rato que me hizo pasar hace unos días. No pude decir "sí" más rápido.

Quiero dejar en claro que no voy por él, es la primera semana de agosto y estoy en todo mi derecho de querer un poco de aire salado en mis pulmones. Ahora espero desde mi ventana, apenas veo su auto frente a mi casa, corro por mi casa lo más silenciosa posible y me escapo por la puerta del jardín.

—¡No puede ser!— mira al cielo con los ojos entre cerrados mientras abre la puerta del copiloto.

—¿Qué? ¿qué miras?

—Me aseguro que no vaya a llover, es la primera vez que te levantas temprano— se burla de mí y yo lo empujo antes de entrar al asiento del copiloto.

—¡No es cierto! para tu información puedo ser muy madrugadora cuando me lo propongo— su risa me hace sonrojar y me coloco los lentes de sol para que pase desapercibido—¿Dónde está Kero? dijiste que lo traerías.

—Lo hice, apenas— bufa mientras corre sus dedos por su cabello— no sé que le ves a ese animal, solo come, duerme y caga— Shaoran puede ser tan pesado.

—Igual que tú, así que mejor no hables— lo regaño y veo como en los asientos estaba el lindo gatito dorado, estirado y durmiendo plácidamente— Además, Kero es un ángel, deberías aprender de él.

—Si fuera más adorable sería un gato— ambos reímos.

El clima está exquisito, no puedo aguantar sacar mi cabeza por la ventana y dejar que el viento peine mi cabello. Suspiro relajada por la sensación y cierro mis ojos disfrutando de la caricia.

—¿Puedes entrar la cabeza? no sé tú, pero yo no quiero que la pierdas— abro los ojos y volteo hasta Shaoran, que me mira de reojo intentando no despegar los ojos del camino.

Le saco la lengua y me entro a regañadientes— ¿Algún día dejarás de ser un aguafiestas?

Me observa indignado y vuelve la vista al frente— ¿Yo? ¿aguafiestas? por lo que sé, voy a más fiestas que tú.

—Ja, ja, qué gracioso, ambos sabemos que solo lo haces porque los chicos te obligan. Tú odias las multitudes— él no se atreve a contradecirme porque sabe que es verdad, sonrío victoriosa. Abro la guantera para revisar qué música podíamos escuchar, Shaoran tiene gustos muy variados, desde Coldplay hasta Queen, encuentro uno en particular que llama mi atención, lo tomo y se lo muestro con la boca abierta— ¡Oh por Dios! ¿te gusta Taylor Swift?

—Es de mis hermanas, ¿ok? — intenta quitármelo con una mano pero yo lo alejo hasta que se resigna sonrojado— debo admitir que tiene buena música.

—Está decidido— saco el CD de Reputation, lo coloco en la radio y escucho con emoción cuando la primera canción comienza a sonar.

Hago un carraspeo igual que la cantante y comienzo mi espectáculo.

Knew he was a killer first time that I saw him
Wonder how many girls he had loved and left haunted
— lo apunto con mi índice a la vez que canto con pasión, moviendo mis manos como si fuera un micrófono y estuviera en mi propio concierto, Shaoran aguanta una carcajada e intenta no perder la concentración del camino.

"Some boys are tryin' too hard
He don't try at all, though
Younger than my exes but he act like such a man, so
I see nothing better, I keep him forever
Like a vendetta-ta."

In the middle of the night in my dreams
I know I'm gonna be with you
So I take my time...
— me acerco peligrosamente hasta su rostro y ambos cantamos la última frase del coro— Are you ready for it? — termina soltando una risa descontrolada y yo me tiro contra mi asiento apretando mi estómago. Me pregunto si sabe lo linda que es su risa...

La ruta duró mucho menos de lo que esperaba, en casi dos horas ya veíamos el horizonte del océano y el aire marino entrando por nuestras ventanas. Llegamos a una playa casi desértica, los únicos seres vivos además de nosotros eran las gaviotas que volaban formadas en un triángulo. De estaciona afuera de una pequeña cabaña que parece de cuentos. Salgo del auto corriendo y entro como una niña en navidad, por dentro es aún másmaravillosa, el comedor está separado por una cocina americana y en vez de una sala solo hay un viejo sofá enfrente a una fogata que seguro no ocuparemos. ¡No con este calor en el aire!

—Lamento el desorden, mi familia no viene aquí desde hace mucho tiempo y como solo tiene dos habitaciones es imposible que estemos todos— Shaoran entra con los bolsos y yo tomo el mío para ayudarlo.

—¡A mí me parece encantador!— doy una vuelta en mi lugar y lo miro con una amplia sonrisa—gracias por invitarme.

—No es nada— me sonríe de vuelta.

Dejo mis cosas en el sofá y corro a la entrada— ¡Iré por Kero!— él ya estaba despierto y molesto, lo sé porque apenas me ve maúlla irritado— ay, lo siento Kerito, pero no creas que me olvidé de ti ¿eh?— lo tomo en mis brazos— adivina qué, te traje tu comida favorita...— alza la mirada y me ronronea como respuesta, a veces creo que este gato me entiende.

—Ven, te mostraré tu habitación— escucho que mi amigo me llama desde el pasillo, yo lo sigo hasta llegar a un cuarto precioso con una terraza con vista al mar, dejo a Kero sobre la cama y abro los ventanales.

—Creo que es el lugar más lindo que he visto en mi vida— le digo deslumbrada.

—¿Tienes hambre?

Me giro incrédula— ¿Cómo podría pensar en comer? por favor Shao..., vamos a la playa, podemos comer los almuerzos que traje allí.

Ríe divertido por mi actitud tan infantil y se apoya en la puerta— Supuse que dirías algo así, vamos Sak — me hace una seña con su mano.

Tomamos rápidamente nuestras cosas y nos fuimos a la arena para disfrutar nuestra tarde de sol. Dejé a Kero dentro de la cabaña ya que leí que los animales pueden quemarse sus patitas con la arena y no quiero eso, él no se quejaría mientras tenga su lata de atún, eso es seguro.

Shaoran preparó unos dulces chicos y yo unos onigiris de salmón, yo ya había probado su comida muchas veces, siempre me cocina cuando voy a su casa, sin embargo es la primera vez que el comerá la mía y estoy nerviosa. Una vez que la prueba me quedo analizando su rostro, sus ojos se cerraron de placer y no pude evitar sentirme muy feliz.

—¡Están deliciosos! No sabía que eres buena cocinera Sakura— me halaga con entusiasmo mientras sigue comiendo.

—No es para tanto, mi padre es quien cocina estupendo, yo le robo sus recetas— comento sonrojada por su alago, volteo a ver la orilla del mar— me gustaría ir por un chapuzón...

—¿Acaso quieres morir? podría darnos un calambre y aquí no hay nadie para salvarnos— suelto un puchero por su comentario.

—Eso es un mito, apuesto que no es cierto.

—Créeme, no queremos averiguarlo ahora— toma nuestros platos y los deja aún lado— es mejor que esperemos una hora, podemos tomar sol mientras lo hacemos.

Toma mi toalla y la estira sobre la silla, después arregla la sombrilla para mí. Otra cosa que me gu...agrada de Shaoran: Es atento. Tiene ese talento que te hace sentir muy especial.

Deslizo mi short de mezclilla por mis piernas y mi top sobre mi cabeza para quedar en mi bikini color rosa con amarres dorados. Según Tomoyo el rosa es un color muy infantil, incluso me regaló otros mucho más atrevidos que no me he atrevido a ocupar, prefiero los míos. Cuando levanto la vista me doy cuenta que Shaoran me recorría con la mirada, sus mejillas están teñidas del mismo tono que mi traje de baño y eso me pone inquieta. Quizás debí traer el de una pieza... ¡Argh! Tonta, tonta, tonta.

Carraspea y se da la vuelta— Dime si quieres que te ayude en otra cosa.

—Gracias...— le contesto casi en un susurro y me acuesto de espaldas.

La forma en que se quita la playera corta mi respiración. Ahí está, tal y como lo imaginé, es tan guapo que incluso duele, la piel morena de su abdomen es mil veces mejor que en mis sueños. Desgraciadamente, se acuesta sobre su estómago en el asiento de madera y obstaculiza mi vista, aún así me quedo estudiándolo más tiempo del que debería, agradezco que mis lentes sean oscuros.

"Eres una pervertida Sakura..."

¡Si, lo soy! ¿y qué? No puedo evitar emocionarme al ver el brillo del sol sobre su espalda tonificada. Oh Dios...¿Lo que veo más abajo son lunares o pecas? me gustaría acariciarlas para descubrirlo, incluso desearía escribir mi nombre en ella con mis dedos.

¡Ya te estas pasando!, no sigas con tus estupideces Sakura, estas intentando arreglar tu amistad con Shaoran, no puedes pensar en que quieres acariciar su cuerpo. ¡Argh! El verano puede ser muy cruel.

El resto de la tarde no fue tan difícil, nos fuimos a la orilla del mar y jugamos como si tuviésemos siete años, corríamos por la arena sin importarnos que estuviera caliente. Me ataja por la espalda como un saco de papas y me levanta en el aire sin nada de esfuerzo.

—¡Ay, qué pesada estás!

—¡Grosero! ¡Suéltame Shaoran!— le grito indignada mientras le daba golpes en la espalda con mis puños, escucho su risa nuevamente, lo que él no sabe es que soy chiquita pero poderosa. Impulso mi cuerpo hacia atrás haciendo que ambos caigamos sobre la arena mojada.

—¡Sakura!

—¡Tú empezaste!

Más tarde intentamos destruir una sandia con los ojos vendados, una costumbre japonesa llamada Suikawari y que él nunca había hecho, llevaba años viviendo en Japón y nunca lo había intentado ¿pueden creerlo? ¡Qué vergüenza!

—¡Más a la izquierda!— le grito muerta de la risa, está muchos pasos más allá y golpea la arena sin caso. Aprieto mi estómago de tanto reír— Camina más atrás. ¡Oh vamos! ¡No puedes ser tan malo en esto!

—No es mi culpa que seas pésima en dar indicaciones— se queja frustrado y sigue dando golpes sueltos a la arena. Corro hacia él y logro robarle el trozo de madera.

—Lo que pasa es que los hombres tienen un pésimo sentido de la orientación— le reclamo y voy hasta la sandia para darle golpes duros. Cuando se rompe suelto un pequeño grito de la emoción.

—Qué tramposa eres... ni siquiera tenías los ojos tapados— me mira con ojos recelosos y yo le saco la lengua, me agacho y tomo dos pedazos para entregarle uno a él.

—Uno de los dos tenía que hacerlo— cuando la probamos no pudimos evitar soltar suspiros de placer, la textura dulce y fresca era perfecta para estas altas temperaturas de verano. Shaoran toma un trozo suelto y me lo tira al cuerpo— ¡No hagas eso! quedaré toda pegajosa.

—Esa es la idea, boba— agarro el pedazo más cercano y se lo lanzo a la cara, me mira con los ojos como platos y yo me muerdo los labios temiendo por mi vida cuando recoge más de la arena, doy un paso atrás y él uno hacia adelante— Ya no eres tan traviesa ¿verdad?

—Solo era un juego tonto...— muevo mi mano entre nosotros apenas da otro paso— Shaoran, no lo hagas- salgo corriendo entre risas y con la sandia cayendo entre mis pies.

Fue una tarde divertida, pero como todo en la vida, tenía que terminar. Estamos cansados, así que cuando ya estaba oscureciendo entramos a la cabaña para ducharnos y cenar.

Sentir el agua tibia sobre mi cuerpo me sirve para pensar un poco en todos los sucesos de esa tarde.

Suspiro profundamente y apoyo mi cabeza en la pared mojada. Con cada movimiento solo confirmo mis sospechas..., me cansé de luchar, me gusta Shaoran. Dios...me gusta demasiado, lo siento en cada parte de mi piel, en cada latido de mi corazón. Me encanta el olor de su cabello y como juega con él, me encanta el sonido de su voz, su risa o mi nombre saliendo de su boca. Sin embargo, mis valores son más fuertes que cualquier atracción sexual, él tiene novia y no puedo olvidarlo, no puedo ocultar que cuando pienso en eso un vacío envuelve a mi pecho.

"No hay nada que pueda hacer" mi cabeza da vueltas mientras siento el agua tibia caer por mi cuello. Debo conformarme con esto, por el momento solo puedo quererlo y estar a su lado, aunque sea como una amiga, es suficiente para mí. Prefiero quedarme sola a perderle.

Voy a mi habitación, abrigada con un gran sweater y unos shorts azules. Kero esta dormido en el medio de mi cama, me pregunto como podré dormir ahí sin despertarlo, condenado sea el que se atreva a interrumpir su sueño. Bueno... eso sería un problema del futuro.

Camino hasta la sala, él ya estaba esperándome en el sofá con una botella de vino, dos vasos de plástico y distintas cosas para picar. Oh Shaoran... ¿Por qué no puedes simplemente ser un cretino? sería mucho más fácil. No quiero guardar secretos solo para poder tenerte.

—¿Es demasiado? no sé si te gusta el vino, pero es lo único que encontré y me pareció buena idea, tampoco tengo copas aquí...— su voz suena nerviosa, creo que es una de las cosas más adorables que he visto, camino hasta el sofá y me siento a su lado.

—Me encanta el vino, no importa cuál sea, así que no te preocupes— acerco mi vaso al suyo—. Un brindis, por nosotros..., para que este sea un reinicio de nuestra amistad.

—Por nosotros...— me responde. Mientras damos el primer sorbo no nos quitamos la mirada en ningún momento.

La tensión aumenta con el paso de los minutos, es electrizante, adictiva hasta que sin darnos cuenta ya estamos un poco ebrios. No sé cómo terminamos tan cerca. Comenzó con pequeños toques inocentes que se transformaron en empujones juguetones que nos hicieron terminar lo suficientemente cerca como para tentarnos a segundas intenciones.

—No me arrepiento de quedarme aquí— me cuenta con la espalda apoyada en el respaldar del sofá— no te lo he dicho... yo... no me llevo bien con mis padres, siempre esperan mucho de mi y... no sé, solo quiero...— su mirada se pierde en el techo—. Es mucho mejor estar contigo que con mis hermanas. Si supieras lo molestosas que son conmigo— cambia de tema drásticamente.

Comprendo que no quiere hablarlo, no aún, así que le sigo la corriente— Ni me lo digas, mi hermano aprovecha de molestarme cada vez que puede— pongo los ojos en blanco— incluso dice que soy un monstruo ¿puedes creerlo? es un insensible.

—Es la condena del hermano menor, aunque debo admitir que a veces sí pareces un monstruo, pero uno muy bonito.

—¿Cómo te atreves a llamarme así? Maldito lobo chino— le recrimino indignada. Dejo el vino en la mesita frente a nosotros y tomo uno de los cojines para amenazarlo— Retráctate.

Me sonríe como un demonio y alza una ceja de forma retadora—¿Qué harás si me niego?

—Perdiste la oportunidad cuando me tiraste comida en mi espalda, te enseñaré las consecuencias— me lanzo sobre él y comienzo a darle cojinazos a su cuerpo, entre golpe y golpe se protege con sus brazos— recibe lo que mereces, no seas cobarde— lo reto. No obstante, me agarra desprevenida por mi cintura y se pone sobre mí, el cojín ya había volado muy lejos de mis manos.

—¿Decías?— acerca su rostro al mío y frunzo el ceño. ¿Cómo lo hace? es capaz de volarme la cabeza con algo tan sencillo, sabe lo que me hace sentir, sé que lo sabe, estamos en una atmósfera que no quiero compartir, intima y adictiva.

Sucumbo a sus encantos más rápido de lo que quiero, mi rostro queda perdido en el profundo ámbar y en las pecas que adornan su rostro... Me recuerdan a las que contemplé en su espalda esa tarde. Él tampoco deja de mirarme y supongo que está sintiendo la misma conexión que yo. Baja sus ojos hacia mis labios y los lamo como reflejo, invitándolo a continuar. Hipnotizados y hechizados, complejos y sencillos.

De esa manera me resigno a lo que está a punto de pasar, lo confirmo apenas rompe el espacio entre nosotros y mi cuerpo se eriza bajo su toque. Sus besos me llevan a un frágil paraíso, con caricias arrebatadas cargadas de deseo acumulado. Muerde mi labio inferior y se me escapa un jadeo reprimido contra su boca. Shaoran se atreve a acomodar su cuerpo entre mis piernas para poder tocarme y yo no lo aparto, no quiero, deseo que me toque, quiero sentir mis sueños en vida. Mi corazón salta de la emoción apenas una mano entra por debajo de mi sweater sin aviso y acaricia mi vientre a un tempo delicioso.

Un segundo gemido, ahora por parte de ambos, se ahoga en nuestros labios, estoy segura que si no nos separamos se me acabará el aire de los pulmones, pero no quiero hacerlo. Jadeo más fuerte en busca de oxígeno, así que prosigue con besos húmedos y calientes por el largo de mi cuello. Luego sube hasta el lóbulo de mi oreja y succiona cada zona cuando hago un quejido mucho más fuerte. ¡El muy engreído sonríe! yo igual lo hago, no puedo evitarlo. Enredo mis dedos por su melena y acaricio su espalda con mi otra mano para alentarlo en su trabajo. No puedo creer lo que está sucediendo, mi cuerpo está en llamas como nunca antes.

Shaoran se aleja lo suficiente como para sacarme el sweater y contemplar la parte de arriba de mi cuerpo con claridad. Me apena el pensar que apenas llevo un brasier turquesa pastel, que en mi opinión, carece de sensualidad, aún así se queda mirándolo como si fuera un juguete nuevo. Antes de continuar con su descubrimiento, lleva sus manos atrás de mi espalda y saca mi prenda para dedicarse a jugar traviesamente con la punta de mis pezones, ya erectos por su tacto. Sus manos no son suficientes para él, no le cuesta bajar sus labios hasta mi pecho y lamer lentamente, tomando su tiempo, como si quisiera recordar su sabor. ¡Dios! Estoy demasiado apenada y con la mente nublada. Solo intento actuar bajo mi instinto, porque nunca he hecho algo así. Jamás me había sentido tan cargada de deseo y a la vez deseada por alguien.

Se saca su playera y agradezco que me de la oportunidad de acariciar su espalda como tanto soñé esa tarde. Cielos..., era aún más firme, escucho que gruñe de satisfacción sobre mi pecho, sin nada de vergüenza.

—Shaoran...— gimo su nombre ya sin razón y vuelvo a hacerlo apenas siento su centro rozando con el mío. El fuego es mucho mejor así, más caliente, más fuerte e intenso. Intento hacerlo de nuevo y me recibe con gusto, susurrando mi nombre en mi mejilla.

—Sa..kura...— su voz suena como un ronroneo exquisito.

El momento se rompe en millones de pedazos. Se aleja de mi de una manera tan fugaz que cualquiera diría que se quemó de verdad. Me mira con espanto y se sienta tapando su rostro con sus manos. Me deja ahí, helada con la cabeza dando vueltas y con el corazón latente colgando de mi pecho.

—Shaoran... ¿Qué sucede? ¿acaso... hice algo mal? — pregunto asustada.

Niega intranquilo— No, no eres tú. No debería estar haciendo esto Sakura, nada de esto es correcto— su voz sale adolorida e hizo que recordara la realidad, lo habíamos hecho de nuevo, pero esta vez llegamos mucho demsiado lejos.

—Mierda, lo siento no debí...

—Tranquila, es mi culpa, yo empecé esta vez— me interrumpe y voltea a verme, sigo con mi pecho desnudo así que cruzo mis brazos para taparlos—. Maldita sea..., me tienes hechizado Sakura, no importa cuando lo intente, no quiero alejarme de ti.

—Yo tampoco quiero hacerlo... He aguantado las ganas de saltar sobre ti todo el día, Dios... aún quiero que me toques— confieso, hace rato que dejé la razón lejos de la sala, lo necesito como una demente. ¿Cómo alejarme después de saber que puedo sentirme de esa manera?

Él no sabe que me gusta y tampoco tiene que saberlo, sé que dije era suficiente con el hecho de estar a su lado pero fue una completa mentira. Necesito de él, no importa que piense que es algo carnal, que puede que si lo sea, ni yo lo sé.

—Quizás... podríamos intentarlo, solo para quitarnos las ganas— me mira fijamente sin poder creer mis palabras— una sola vez... después no volveremos a hablar de esto, lo prometo— Ya está, lo dije. No puedo evitarlo, solo necesito una probada, nada más.

Primero me mira sorprendido y luego agacha la cabeza hacia el suelo reflexivo— ¿Estás segura? — susurra erizando mi piel.

Asiento decidida— Nunca lo he hecho antes, quiero decir...es mi primera vez...

Levanta sus ojos y se desliza aún más cerca para acariciar mi rostro como si me fuera a romper. Hace que cierre mis párpados ante su tacto tan dulce y aguanto la respiración- No quiero que te sientas presionada Sakura, no por mí. Además, esto es arriesgado, ¿entiendes que no pudo darte más?

Asiento— Lo sé— interrumpo— lo sé Shaoran, no creas que me enamoraré de ti, no confundas las cosas— mi voz sale algo dura. No puedo ser tan débil, esto es lo que llaman vivir el momento.

Escucho que inspira profundamente y deja salir todo el aire en un segundo— No importa donde lleguemos, si no quieres seguir solo dímelo, ¿de acuerdo?

Abro mis párpados y junto nuestras frentes— De acuerdo— susurro en un suspiro, nos sonreímos dulcemente y volvimos a besarnos, esta vez con delicadeza mientras pegaba nuestros pechos desnudos y me atraía a su cuerpo con un abrazo. No sé qué hacer, mi nula experiencia me delata.

—Tranquila...— me dice con su aliento sobre la piel de mi clavícula, eso me calma los nervios y me siento un poco más segura, agradezco que sea Shaoran porque sé que será cuidadoso conmigo. Me aferro aún más a él y aprovecha la oportunidad para tomarme en sus brazos.

—¿Qué haces?

—Nos llevo a mi habitación. ¿De verdad crees que dejaré que tu primera vez sea en un sofá viejo?— me explica con una ceja alzada y suelto una carcajada.

—Qué tonto eres, no importa donde sea— "si es contigo", omito lo último, su risa retumba en mis oídos y jadeo embrujada.

Cierra la puerta detrás de su espalda y me pone sobre su cama con cuidado, me suelto de sus brazos y me contempla por unos segundos— Eres demasiado hermosa.

—Tú también eres muy guapo...—le contesto apenada— parece que el fútbol es generoso contigo— bromeo y él me sonríe coqueto. Se vuelve a posar sobre mí con cuidado de no aplastarme. Sus caricias comienzan tortuosamente en mis muslos y sus besos siguen por mi estómago haciendo que gimiera otra vez. Baja mis shorts y me deja solo con una braga blanca, que, al igual que mi sostén no es nada atractiva pero al parecer no le importa, ya que las desliza por mi piernas rápidamente y luego sube a mis labios.

—Ten cuidado.

— Prometo que lo tendré— me responde contra contra la piel de entre mis senos, cual lame y succiona como si se tratara de su dulce favorito. Recorre mis pechos con una mano, me retuerzo bajo él al instante— Quiero que disfrutes y que sepas lo que es llegar a la cima Sakura— lame mi pezón izquierdo mientras acaricia el otro y luego cambia de lugar, jadeo y toco su cuerpo con mis uñas causando que su excitación creciera aún más.

Como él sigue con sus bóxer me apresuro a sacárselos, no es justo que sea la única desnuda ¿o si?. Mi intento de ser atrevida se dispersa cuando quedo asombrada con lo que veo, nunca había visto un miembro en vivo y en directo, sé que todos son diferentes, pero este no era pequeño, para nada... tampoco es enorme, ¡ja! ¿qué estoy diciendo? ni siquiera tengo con qué comparar.

—¿Sakura?

Despierto de mis locos pensamientos cuando me besa la frente con dulzura y baja hasta deslizar su lengua por mi labio inferior para que lo dejara pasar— Quiero tocarte...— pido apenada— ¿puedo?

Él me sonríe con ternura y asiente— Claro que sí, pero no aún, espera un poco, quiero enseñarte algo— separa mis piernas con una mano y me erizo completa al notar que está bastante cerca de mi centro— ¿alguna vez... te has tocado?

—Bu...bueno—¡cielos! qué vergüenza admitirlo— a veces.

—¿Y has llegado a tener un orgasmo?— me pregunta a la vez que acerca aún más sus dedos a mis labios externos. Aunque no los toca aún, suelto un gemido ante lo erótico de su acto, incluso puedo sentir como mi humedad aumenta al igual que las ansias por que me tocara.

—No lo sé— digo entre jadeos, me da una mirada profunda antes de pasar sus dos dedos por mi piel exterior causando que soltara un gemido mucho más fuerte.

—Ahora lo sabrás...— toca mi parte con maestría, a veces por afuera y otras más a dentro, hasta que llega a mi clítoris y se queda masajeándolo lentamente, al mismo tiempo besa mi cuerpo completo. Definitivamente estoy drogada, quiero más, más y mucho más.

—Oh dios... Shao— mi voz me apena y topo mi boca con una mano mientras con la otra apretaba las sábanas debajo de nosotros.

Quita mi mano y detiene sus toques en mi centro, frunzo el ceño irritada y lo miro directamente—No me mates fierecilla, nadie va a escucharte, solo yo... así que no tienes que hacer eso.

—Cómo sea, no te detengas— mi voz sale con desesperación y ríe entre dientes contra la piel de mi vientre para después seguir con el trabajo que me tenía llena de placer. Grito cuando su lengua encuentra mi parte más sensible y su dedo entra a mi cavidad por primera vez.

—Estás empapada— gruñe entre jadeos — y tan apretada... ya quiero entrar en ti— le respondo con otro gemido incoherente.

Paso mi mano por sus cabellos rebeldes para que prosiguiera con aquella caricia que me tiene llena de éxtasis, quiero que me llene, quiero ser completamente suya ahora. Intenta entrar un segundo dedo y lo logra con un poco más de esfuerzo, al parecer la lubricación estaba siendo de ayuda, me imagino que me está preparando para lo que viene. El fuego se concentra bajo mi vientre y mis mejillas se tornan rojas, estaba perdiendo la respiración ante el éxtasis.

—¡Oh Shao!— solo puedo gritar su nombre cuando siento que exploto en un mar de emociones que nunca había sentido antes, electrizante como un rayo. Diablos...necesito más de eso. Vuelve a subir por mi cuerpo y llega hasta mi rostro con una sonrisa triunfal.

—Ese preciosa, es un orgasmo— me presenta y no pudimos evitar reírnos por sus ocurrencias. Esta es la primera vez que me llama así y me encanta.

—No estuvo mal lobito...— mi voz sale como una gatita satisfecha, ya estoy perdiendo toda la vergüenza que me queda, me atrevo a acariciar su longitud. Obviamente estoy siendo muy torpe, solo muevo mi mano hacia arriba y hacia abajo, pero parece que a él le gusta porque gime contra mi cuello, hasta que pone su mano sobre la mía y la detiene.

—Tienes que acariciar la punta...— guía mi mano que era mucho más pequeña que la suya y lo hace, suelta una maldición y me sonrojo al instante.

—¿Así está bien?— le pregunto tímida.

—Si, está perfecto— acaricia mi rostro y me come a besos, siento mi sabor en su boca y aumenta mi excitación. Sigo acariciándolo, quizás no estoy ni cerca de hacerlo estupendo, pero me conformo con que le guste— preciosa detente, si sigues haciéndolo me correré y no quiero terminar todavía.

Abre el cajón del velador junto a nosotros y de ahí saca un condón, no quise preguntar porqué lo tiene, solo agradezco a los dioses que lo haga, no podría aguantar y como no tomo anticonceptivos hubiera sido terrible. Mientras lo abre y se lo pone, inclino mi cabeza interrogante.

—Después te enseñaré a ponerlo, pero ahora no— su voz sale acelerada y se acomoda entre mis piernas— he soñado demasiadas veces con esto— su confesión solo me prende aún más.

Yo las abro para darle espacio y me toca las piernas con dedicación. Acaricia mi coño con su longitud hasta que se atreve a entrar lentamente, me siento muy extraña, sin embargo jadeo aún más cuando ahogo un grito en su boca apenas entra aún más, él acaricia mi rostro con preocupación ene sus ojos para calmar mis nervios y el dolor. Quiero llorar... no solo por la molestia, sino porque me siento amada e importante, estoy ardiendo para él.

Cuando entra completamente, se queda quieto esperando que que me acostumbre a él y él a mi— Te sientes demasiado...— dice entre dientes, como si se estuviera conteniendo— Argh... dime cuando estés lista.

—Continúa, estoy bien...— le contesto con un hilo de voz y me hace caso, me mira directamente mientras entra y sale de mí a su ritmo. Rápidamente me pierdo en el balanceo de nuestras caderas y en como nos unimos con las manos atadas, nuestra conexión va más allá de lo físico, lo estoy sintiendo ahora, cada vez que me toca y escucho nuestros nombres perdidos en la habitación.

Apenas alcanzamos el éxtasis, me ayuda a acostarme sobre él, su piel continúa caliente y sudorosa, pero no me molesta. Me arropa con delicadeza y enreda nuestras piernas, su acto me llena el corazón y un sentimiento de reproche aparece en mi mente, pero intento olvidarlo con el sonido de su palpitar contra mi oído... Al estar así, juntos y recordar como nos retorcimos en las sábanas hace unos minutos me hace sonreír como nunca.

—Creo que Kero tendrá su propia habitación...— suelta y rompe el silencio, me causa tanta gracia que levanto mi mirada y apoyo mi mentón en su pecho.

—Bien por él.

Posa su palma en mi mejilla y yo me inclino aún más para eliminar los pocos milímetros que nos alejaban del toque más puro de esa noche.

Ya nada importa, nos convertimos en pecadores en el momento en que lo aceptamos, después de ese día volvimos a hacerlo muchas veces. Quererlo era suficiente..., para mí lo es.

Agosto se ha llenado de salidas a escondidas y besos fugaces, cancelo mis planes en caso de que me llame mientras ruego que estos momentos no se desvanezcan en el recuerdo...

Por favor... no me culpen, sé que lo que hago está mal... pero, si es así, ¿por qué se siente tan bien?

Notas de la autora: ¡Hola linduras! OMG, esta es mi canción favorita de Folklore asi que le puse todo mi corazón. ¡Nuestros castaños cayeron en la tentación!, fueeeerte ¿verdad? He leído cada uno de sus comentarios y no saben lo agradecida que estoy. ¡Muchas gracias!

Al parecer muchxs están en desacuerdo con la decisión que tomó Sakura en el capítulo anterior. Solo pido que no juzguen a Yue, quiero dejar en claro que no es un villano, sabrán más de su vida y personalidad más adelante. En el próximo capítulo volveremos al presente. Por cierto, soy nueva en esto de los lemons, así que espero que me tengan paciencia jaja.

PD: A todos los lectores de "La nueva vida de los Li", les pido que tengan paciencia, la universidad y el trabajo me tienen corta de tiempo y quiero entregarles algo de calidad. Prometo que la espera valdrá la pena.

Les quiere,

Kobato.