Como ya saben los personajes no me pertenecen, sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...
LA HISTORIA SI ES MÍA, ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS.
Nos leemos en las notas de aura. ¡Disfruten!
(AU)
Capítulo 6: The Man
Despierto con un suave jadeo, entre medio de la calidez de sus brazos y nuestras piernas enredadas sin vergüenza. Sentir su cuerpo contra el mío y su respiración cerca de mi rostro hace que abra los ojos y lo primero que vea sea su rostro tranquilo sobre la almohada.
"Aún tiene los ojos cerrados..." pienso con una pequeña sonrisa, luce muy gracioso y también muy guapo con sus mechones desordenados en su frente. Se queja como un niño pequeño y esconde su rostro en mi cuello, su cabello huele tan bien, aún en la mañana. Cierro los ojos otra vez y me tomo un momento para recordar su fragancia a avellanas.
Sus manos en mi cintura me acercan aún más a él y abre sus ojos ámbares lentamente. Estuvo despierto todo el tiempo. Ambos nos miramos con cariño. No lo dice, pero sé que está feliz. Me lo confirma cuando me besa en la frente y se queda ahí unos segundos, disfrutando de un acto tan íntimo y sencillo... tan correcto.
—Buenos días...— susurra en mi oído.
_
—¡Sakura!—despego mi rostro somnoliento de la mesa en un sobresalto— ¿Qué mosca te picó? Estás muy distraída hoy— me regaña Tomoyo.
—Lo siento chicos...— respondo aún medio dormida, estiro mi espalda y vuelvo a sentarme— con el trabajo apenas tengo tiempo de dormir... y... me quedo dormida en todas partes— continúo entre bostezos. Me siento tan relajada, al parecer tuve un sueño muy bonito, pero no lo recuerdo...
—¿Segura es eso? ¿o alguien no te ha dejado dormir? — pregunta Eriol apenas llega con sus almuerzos del casino de la universidad. Solemos almorzar juntos todos los días, si bien, los tres estudiamos cosas distintas, este semestre tenemos la suerte de tener espacios muertos en común que aprovechamos al máximo para vernos y compartir.
Niego y saco mi sándwich vegetariano de mi bolso— ¡Claro que no! saben lo despistada que puedo ser, no me sucede nada...— río nerviosa y doy una mordida a mi almuerzo. Desgraciadamente esos dos me conocen demasiado bien y no creen ni una sola palabra.
—¡Es cierto! Esa noche que Yue te pidió ser su novia fue tu primer reporteo ¿verdad? ¿cómo te fue amiga? — agradezco que Tomoyo cambie de tema hasta que recuerdo un gran detalle. "Mierda..." Aún no saben de mi encuentro con ya saben quien. ¿Qué hago? Debo ser inteligente y tirar la bomba.
—Ge..genial, habían mucha gente importante, comida deliciosa y también... me encontré con S...Li— intento sonar lo más desinteresada posible, pero no pude evitar tartamudear. ¡Ojalá los pudieran ver! la cara que ponen es digna de fotografiar, pálidos y con sus mandíbulas caídas.
—¡¿Qué?! ¿y recién nos lo cuentas? ¿qué te dijo? ¿qué hicieron?— Tomoyo estaba exaltada, incluso empuja su almuerzo a un lado.
—Solo nos vimos y hablamos como los adultos que somos— me alzo de hombros y tomo un sorbo de mi jugo, siento sus ojos reprochadores sobre mí— ¡Oh vamos chicos! sería tonto seguir con el orgullo a estas alturas, ambos hemos cambiado.
—No es eso Sakura, sabemos lo mucho que te afectó todo lo que sucedió y nos preocupamos por ti— explica Eriol, les sonrío de lado y tomo sus manos sobre la mesa para tranquilizarlos.
—Lo sé y por eso los quiero tanto— les contesto cariñosamente y ambos me sonríen de la misma manera— pero tranquilos, no ocurrió nada malo, solo nos quedamos en el pasillo— primera mentira—, nos preguntamos sobre qué hacíamos allí— eso tiene algo de verdad— y me fui, no fueron más de diez minutos— tercera mentira. ¡¿Qué estoy haciendo?! ¿por qué miento? no hicimos nada malo, no debería avergonzarme.
—Estoy orgulloso de ti Sakurita, si fuera tú le hubiera dado una buena patada en las pelotas— Eriol bebe de su bebida y da un gran bocado a su almuerzo.
—¡Eriol!— lo regaño por su actitud tan infantil y miro a Tomoyo— ¿No le dirás nada?
Ella lo mira de reojo y luego le da un beso a la mejilla— Cariño no comas tan rápido, te vas a atragantar.
—No me refería a eso...— ruedo los ojos y suspiro pesado, esos dos son tal para cual. Sé que Eriol se pone incómodo cada vez que se nombra a Li y lo entiendo, ambos fueron mejores amigos, incluso hermanos, pero por alguna extraña razón su amistad se quebró y nunca volvieron a hablar. Aún me pregunto el porqué.
—Cambiando de tema... ¿qué hay de Yue, no vendrá a comer contigo?
Fijo mi mirada hacia la dirección que apunta mi amiga y veo como mi novio comparte con su grupo de amigos en las escaleras, algunos reían y jugaban entre ellos, excepto Yue, como siempre luce sereno y tranquilo, con la espalda apoyada en la pared— Parece que no—me alzo de hombros— No importa, puede almorzar con quien quiera, es una persona libre.
—No lo digo por eso Sakura, es que llevan qué...¿cinco días? Deberían estar en la burbuja del amor, dándose besitos o tirando un polvo en el salón— el comentario de Tomoyo me hace sonrojar.
—¡Oh! si aún no lo deciden, nosotros tenemos un ranking de lugares muy buenos— a Eriol le brillan los lentes y sonríe juguetón— te aconsejo la sala 205B, es fresca, la cámara está apagada y tendrás una linda vista al jardín del profesor Nakamura.
—¡Eriol!— gritamos.
—¿Qué? solo soy un buen amigo, es más, no vayan a la sala de profesores, es un pésimo lugar, muchas mesas incómodas y papeles en todas partes— arruga el rostro con desagrado y yo lo miro con los ojos entrecerrados.
—Él tiene razón...— el comentario de mi mejor amiga me deja sorprendida, ella rueda los ojos y continúa —no solo en eso, no vemos esa chispa sexual, ¿entiendes?
Me alzo de hombros otra vez y bajo la mirada a mi bebida— Nosotros no somos así.
—Corrección, él no es así— acomoda su cabello detrás de su oreja— no me agrada. ¿Por qué le dijiste que si en primer lugar? — me cuestiona, amo a Tomoyo, realmente lo hago, pero es muy posesiva, entiendo que quiere cuidarme pero ya estoy bastante mayorcita para eso.
Eriol alza una ceja y mira a su novia con gracia—¿Cuándo te ha agradado un ligue de Sakura amor?
—No es mi culpa que tenga mal ojo— le contesta y yo los miro indignada— solo digo... que al menos espero que sea un dios en la cama, es lo mínimo que te mereces linda...
Ambos me miran expectantes por mi respuesta y me alzo de hombros— Bueno... si fuera terrible no estaríamos juntos.
—¡Por favor!— ruedan los ojos al mismo tiempo —¡Eso no es lo que esperábamos! — reclama el inglés— ¿Dónde quedó la pasión?— toca su sien con una mano estresado... ¿no debería ser yo la que se preocupe?— Ay Sakurita...
—¡Hey!— hago una seña con mi mano frente a sus rostros— sigo aquí, ¿recuerdan? al menos esperen a que me vaya para criticarme.
Los tres reímos divertidos— Solo espera, Eriol y yo nos encargaremos de buscarte el novio perfecto. Inteligente, guapo, sexy... — Tomoyo queda ilusionada en su imaginación y mi amigo frunce los labios, ella se da cuenta y le da un beso fugaz— no te pongas celoso amor, ya te tengo a ti.
—No estoy preocupado— bromea y vuelven a besarse frente a mis narices irradiando romance por los poros. ¿Quién no quisiera tener un amor tan lindo como el de mis amigos?
Quizás algún tendré una relación tan tierna como esa, solo que ahora no es mi prioridad, no cuando quiero conseguir un contrato fijo en mi trabajo. Si, Yue es un chico que me da el tiempo necesario para hacerlo, quizás no seamos los más románticos del planeta pero me satisface en otros aspectos, me respeta, se preocupa por mi y me ayuda cada vez que lo necesito. Creo que está demás el decir que no estoy enamorada, no siento la vida llena de colores ni veo estrellas cuando estoy con él, pero tampoco veo el problema en eso. Creo que el amor puede crecer con el tiempo.
Giro mi vista y noto que él me está observando desde las escaleras, así que lo saludo efusiva, con mi mano alzada y una sonrisa, él también me saluda levantando su mano. Quizás... no está mal ser apasionados de vez en cuando.
—Vuelvo en un segundo— me levanto de la mesa y camino dónde está él y sus otros dos amigos, que por cierto no conozco— Hola Yue..., chicos, ¿cómo están?
Los dos rubios me miran curiosos— ¿tu eres...?— pregunta el de la izquierda con una sonrisa coqueta, enseguida miro a Yue que solo lo mira en silencio.
—Me llamo Kinomoto Sakura y...
—Es mi novia — interrumpe él sorprendiendo a los otros dos, incluso a mi— estos son mis compañeros de facultad, Mabuchi y Kominato— vuelve sus ojos celestes hasta mi y me sonrojo sin poder evitarlo, incluso siento un pequeño cosquilleo en mi estómago. Yue es tan atractivo, hoy se ve más guapo de lo habitual, su cabello largo lo tiene amarrado en una cola baja que resalta la profundidad de sus ojos —¿ocurrió algo?
Sonrío animada y niego — Solo vine a saludar y a invitarte a comer con nosotros— recuerdo la conversación que tuve con los chicos, Yue y yo podemos ser apasionados. ¡Claro que si!— aunque... si quieres, puedes acompañarme a buscar unos cosas al salón... — me acerco un poco más y lo miro con ojos coquetos.
Me sonríe un poco y niega— Ahora estoy un poco ocupado Sakura, pero podemos vernos esta noche, ¿te parece?
Le acabo de proponer el sueño de todo universitario y me rechazó como si le hubiera ofrecido un vaso con agua, genial... —Claro, entonces... hablamos después— los chicos me miran juguetones, incluso uno mueve sus cejas intentando ser seductor. ¿Qué clase de amigo es ese? soy novia de su amigo. Ruedo los ojos y me voy media vuelta para volver a mi puesto.
Mis amigos me miraban expectantes y con sonrisas ansiosas—Picarona... ¿y? ¿qué te dijo?— pregunta mi Eriol.
No respondo, solo agarro mi almuerzo y lo muerdo molesta. Una parte de mi quiere ir y gritarle a mi novio: "¡¿Qué te pasa?!", pero aguanto mis impulsos y lo miro desde lejos, espero que al menos tenga algo planeado para esta noche.
Ruedo los ojos otra vez y muerdo mi sándwich. ¡Argh! ¡Hombres! ¡No tienen ningún tino cuando se trata de las relaciones!
—Nuestra oferta sigue en pie...— canta el de anteojos y lo observo con ojos asesinos.
—Cállate.
—Ay linda...
Pov_Pov
Han pasado cinco días desde que vi a Sakura otra vez. Se supone que volvería hace dos días a Hong Kong, pero perdí el vuelo por "casualidad". Incluso se lo intenté explicar a mi padre.
—Corrí hasta la puerta de embarque pero el avión ya se había ido... ¿puedes creerlo?— recuerdo haberle dicho mientras me reprochaba de ser un irresponsable.
—¡Toma el próximo vuelo en este instante!— gritó él. Me trata como si fuera uno de sus empleados, pero dejé de temer a ese tono desde hace mucho tiempo.
—No creo que sea necesario, ¿supiste la polémica en el evento? podría quedarme unos días para administrar el plan de acción en los hospitales.
—Bien, un mes y te devuelves, si me llego a enterar que esto perjudica a tu desempeño de la universidad...— me amenazó y yo resoplé aguantando no cortarle en ese mismo instante.
Solté el aire retenido— Si, lo sé mandarás a alguien a buscarme, como sea padre, adiós. Saluda a mamá por mi.
—Xia...—corté, genial.
¿A quién quiero engañar? La verdadera razón del porqué no quise subirme a ese estúpido avión no tiene nada que ver con la empresa familiar. Eso sería muy fácil. No dejo de pensar en una hermosa mujer de gemas esmeraldas. ¿Cómo no? si tuvimos la conversación más intensa del año. Además, me llevé una gran sorpresa. ¡No me odia! eso es un gran avance. ¿Ahora qué? ¿acaso este debería ser una clase de cierre? y si es así... ¿Por qué diablos continúo en Japón?
Como sea, eso es punto aparte, ahora dedicaría mi tiempo a no pensar en mis responsabilidades y solo descansar. Merezco no contestar las llamadas alteradas de mi padre ahora que estoy lejos de Hong Kong. Estoy cansado de escuchar "Xiaolang esto" o "Xiaolang aquello". ¡Soy libre!
Sin Chen molestándome puedo tener la oportunidad de hacer algo por mi cuenta, quizás podría salir a algún lugar y encontrarme con rostros viejos.
Tomo mi teléfono y busco en mi lista de contactos el nombre de "Takashi Yamasaki". Hace tiempo que no sé nada de él, espero que aún mantenga su número. Lo marco y espero a que conteste.
—¡No puede ser! ¿Shaoran eres tú?
—El mismísimo, ¿cómo estás?— le pregunto con una sonrisa.
—Bien..., bien viejo ¿y tu? ¿cuál es el milagro por el que me llamas?
—Bueno... estoy en Japón y pensé que podríamos vernos esta tarde— le explico.
—Por supuesto amigo, ¿te parece ir a un bar como en los viejos tiempos? ¡conozco uno excelente!— se escucha igual de emocionado que yo, eso me alegra..., como dice mi madre, siempre es bueno dejar tiempo para los amigos.
—Claro no hay problema— acepto y quedamos en un bar tranquilo en pleno centro de Tokio a las cinco y media de la tarde.
Nunca pensé que me sentiría como un turista en Japón, no cuando viví tantos años en Tomoeda. Aún así, me siento bienvenido, la gente es muy amable y no se me fue difícil encontrar el lugar.
—¡Hey, viejo!— escucho el efusivo saludo de Yamasaki desde el fondo del bar y camino hasta él con pasos tranquilos.
—Tanto tiempo Takashi— le devuelvo el saludo con un apretón de manos y un abrazo que solo viejos amigos se pueden dar, tomo asiento frente a él y sonrío al ver que había pedido la cerveza que compartíamos en nuestros años de escuela.
—Ni que lo digas, por cierto...— da una carcajada sonora y luego hace una seña para que vea a mi lado derecho, una mesa con un grupo de chicas que no dejan de mirarnos y murmurar entre ellas— ¡Qué coraje! ¡sigues siendo el mismo rompecorazones! Apuesto que incluso peor— alzo una ceja por su comentario— ¡Por favor viejo! Las chicas no dejan de desnudarte con la mirada.
Tomo un sorbo de mi cerveza artesanal y ruedo los ojos— ¿Celoso?
—Para nada, ahora soy un hombre comprometido— saca su celular y me muestra una foto de él con una chica castaña, están sentados en lo que parecía ser un día de camping— Ella es Chiharu, la conocí el primer año de uni y es... uff— ve la foto idiotizado y muevo las cejas.
—Hombre caído, repito, hombre caído— lo molesto y ambos reímos.
—Si...— afirma y guarda el teléfono en el bolsillo de su pantalón— como sea... llevas desaparecido dos putos años. ¿Qué tal la vida en la gran China? ¿aún vives con tus padres?
Alzo la mirada y veo un letrero que decía que era el de área de fumadores así que saco un cigarrillo y lo prendo para darle una calada— Hong Kong es estupendo, pero muy monótono ¿sabes? y no, hace tiempo tengo mi propio departamento.
—Eres un malagradecido Li, desapareciste como por arte de magia y luego te atreves a viajar hasta Japón sin avisar, comenzaré a llamarte cometa Halley— da un sorbo a su bebida.
Suelto un suspiro lleno de nostalgia, extrañaba estos momentos de bromas sin sentido con mi amigo— Detente, deja de hablar de mi. Estas en la escuela de psicología ¿no es así? ¿cómo vas con eso?
—Estupendo, aprobé todos mis ramos, ¡incluso soy presidente del centro de alumnos! —estira su espalda en el asiento y mueve su mano desinteresado con una sonrisa tonta.
Nos quedamos en silencio un rato mientras analizo sus gestos, cierro los ojos y aspiro el humo de mi tabaco— Es mentira, ¿cierto?
Mi amigo agacha la cabeza derrotado y golpea la mesa con su puño— Maldita sea, odio la carrera, ya pedí la solicitud para cambiarme a contabilidad, ya sabes que siempre fui bueno con los números así que espero que sea lo mío, además... en una oficina a nadie le importa si cuento mis historias.
—Tienes razón, a nadie le importa lo que hagas.
Asiente y guiña un ojo—Exacto.
Cuando éramos niños contaba historias sorprendentes que parecían tan reales que me las creía. Así fue como nos hicimos amigos, era el único al que no le parecía extraño— Espero que todo salga bien y que puedas seguir engañando a los demás con tus mentiras— me sonríe agradecido. Estuvo apunto de contestarme, si no fuera por que el sonido de la puerta del local interrumpe nuestra conversación, giro mi rostro hacia la entrada al instante en que el primer paso se deja escuchar en el lugar.
No... no puede ser.
—¿Qué demonios hace ÉL aquí?— me levanto en seco y Yamasaki pone una mano en mi hombro para calmarme.
Reconozco a esa persona muy bien. Alto, azabache con ojos azules y anteojos redondos, parecido a Potter, solo que tiene más actitud y egocentrismo que inteligencia. Camina hacia nosotros y me mira con esa cara misteriosa que siempre me molestó, la verdad es que no me sería difícil moler esos dientes con su propia mandíbula. Me quedo parado con mis puños firmes y seguro de que mi rostro demuestra las pocas ganas que tengo de verlo. Cuando llega hasta nuestra mesa, me analiza de arriba a abajo y viceversa.
—Créeme que tampoco quería venir, Li.
—Entonces te invito a salir por donde vienes, Hiraguiwaza— digo entre dientes y me acerco dispuesto a romperle el cuello, él no se queda atrás y también camina hacia mí, pero Yamasaki nos detiene con cara seria.
—Ya basta cabrones, actúen como los hombres maduros que pensaba que eran y siéntense ahora— nos ordena como un padre a sus hijos, trueno los dientes conteniendo mi furia y regreso a mi asiento a regañadientes.
Seguro se preguntan: ¿Por qué tanto rechazo por quién alguna vez fue mi mejor amigo? Es difícil mantener el autocontrol cuando sabes que él fue uno de los responsables del desastre que se armó. No daré detalles, no ahora, porque si lo hago seguro alguno de nosotros saldrá con un ojo morado, tal como sucedió esa vez. Sé que esa época mi actitud no fue la mejor, pero lo que hizo solo empeoró las cosas.
Nos sucumbimos en un silencio demasiado tenso, tengo que encender otro cigarrillo para calar mis nervios mientras que él solo se pierde en los tragos fuertes de su vaso, nos mirábamos de reojo y con los ojos entrecerrados, la conexión es dura y fría.
—Veo que sigues con tu mal hábito— me dice tomando de su sake.
—Y tú sigues siendo un alcohólico de mierda.
—Chino de...
—¡Bien!— nos interrumpe nuestro amigo— ¿Podríamos pasar un rato tranquilo, sin que intenten matarse o se miren con odio?— suelto humo por mis oídos y mis ojos se tornan asesinos— Muchachos... éramos el trío de oro ¿recuerdan? prometimos que seríamos amigos para siempre y que nada nos separaría. Además, ya pasó tiempo, ¿no creen que ya es hora de que se perdonen?
Ninguno dijo nada, solo desviamos la mirada.
Yamasaki suspira pesado— Veamos... comencemos contigo Eriol.
Lanzo un bufido, al parecer algo le quedó de sus clases de psicología.
—Claro...— contesta el susodicho y me sonríe, ahora lo volteo a ver con atención— perdón Li..., perdón por ser sincero y no dejar que te hubieras salido con la tuya— casi rompo el cigarro entre mis dedos— perdón por cagar la oportunidad de cogerte a dos chicas al mismo tiempo.
—Esa nunca fue mi intensión y lo sabes muy bien— le contesto en seco— No debiste meterte en asuntos que no te incumben—me inclino un poco más en la mesa— ¿De verdad no te arrepientes? ¿aún sabiendo todo lo que pasó Kinomoto?
—¿Arrepentirme? ¡¿arrepentirme?! —repite otra vez perdiendo la cabeza, me apunta con el dedo y me mira fijamente— admite que todo este tiempo has cargado tu culpa hacia mi. El único que debe reconocer lo que hizo eres tú. Además... Sakura nunca fue débil, ese fue tu error más grande, subestimarla, creer que ella no podría soportar lo que causaste, creer que era mejor alejarte cuando lo único que ella quería eras tú y no que corrieras como un niño asustado, porque eso es lo que eres... un cobarde.
Esta vez pierdo las palabras, me quedo callado y le sostengo la mirada. Sus palabras fueron mucho peor que una navaja en el estómago. Tiene razón, si bien lo que hizo no estuvo bien, mi actitud fue mucho peor. Tuve la oportunidad de hacer las cosas bien, de no importarme lo que el resto pensara, porque esa es la verdad, a todos le importa una mierda y si no, luego lo superarían.
—¡Oh! Ahora que lo recuerdo...supe que te encontraste con Sakurita— comenta con una sonrisa desagradable— ¿Qué te dijo? ¿ya conociste a Yue? Justo hoy me contó cuánto disfruta estar con él...
¿Eso significa qué si están juntos? ¿acaso me habrá mentido? Cada palabra que decía me calaba aún más que la anterior hasta que no soporto más, me levanto sin paciencia y me coloco mi abrigo.
—Ya está, me voy. Quisiera decir que fue un gusto pero no lo fue.
Tiro mi colilla en su vaso y me largo sin más, no miro atrás, ni siquiera cuando escucho la llamada de Takashi. No estaba ahí para escuchar mis errores, no cuando los he repetido tantas veces en mi mente durante tanto tiempo. El haber visto a Sakura hace unos días, parada allí de una forma malditamente hermosa, sonriéndole a otra persona como alguna vez lo hizo conmigo y sentir su cuerpo contra el mío una vez más, me había dejado mal.
No puedo continuar así. Es momento de avanzar.
Pov _Pov
Apenas salgo de mis clases, parto rumbo a mi trabajo lo más rápido que mis tacones me dejan. Esta tarde recibí un mensaje que decía que me darán la posibilidad de hablar con el director de la revista The Financial District, Hashikoto Youma. ¡Qué emoción! Quiero contarle mis ideas, enseñarle mis trabajos independientes y quizás hasta pueda darme la oportunidad de tener un contrato fijo, o al menos dejar de ser una asistente y ser una reportera oficial.
Ya son las 16:50 y me encuentro sentada afuera de su oficina, escucho el teclado de su secretaria y la televisión prendida en el canal de noticias. No puedo dejar de mover las piernas intentado calmar mis nervios y mirar las manecillas del reloj mientras espero que sean las 17:00 hrs.
—¿Kinomoto Sakura?— pregunta la secretaria en voz alta, miro a mi al rededor confundida puesto que soy la única allí, me levanto y me acerco al mesón— Es su turno, recuerde que no está permitido grabar, fotografiar ni escribir dentro de la oficina, ¿quedó claro?
—Si, yo...
—Bien, puedes entrar— me interrumpe en seco y me hace una seña hacia la puerta, me da una última mirada sobre sus lentes y vuelve a su trabajo.
Arreglo mi cabello por milésima vez y abro la puerta. Mi jefe, está sentado detrás de su escritorio, con su teléfono en el oído y gritando a los cuatro vientos.
— ¡¿QUÉ?! ¡La quiero ahora, si me entero que no encuentras una fuente con el concejal, te despido! ¡ADIÓS!— su grito hace que quede rígida en la puerta y trague pesado. Diablos... este tipo tiene la delicadeza de una roca. Apenas el corta su llamada, tomo todo mi valor para abrir la boca.
—Buenas tardes señor Hashikoto, me llamo Sakura Kinomoto— debe tener unos cincuenta años, su rostro es parco pero digno de alguien de su categoría. Se trata de un hombre de negocios familiares, antes de él, su padre fue el director y antes de él su abuelo. ¿Entienden lo que digo? tiene poder, no tengo porque entrar en detalles. ¡Por eso quiero dar lo mejor de mi!
Aleja sus ojos de su teléfono y me recorre detenidamente desde los pies a la cabeza— Claro, claro... solo tráeme un café cargado, con canela y sin azúcar —dice sin más y vuelve a su móvil.
Intento no mostrar mi molestia y le entrego una sonrisa falsa—Se confunde señor, soy la nueva pasante de la revista, me contrató hace un mes...— alza sus cejas desinteresado— tengo una reunión con usted— insisto.
—Cierto, vaya... ustedes me sorprenden más cada día, siéntate, no esperaba a una jovencita como tú— me llama con su mano y yo sonrío de verdad esta vez, me siento frente a su escritorio. Su rostro despega su vista del teléfono y mira directamente a... mis piernas, acomodo mi vestido rojo para tapar un poco mis muslos y carraspeo con disgusto.
—Le agradezco que me de esta oportunidad señor, no sabe cuanto admiro su trabajo. Cuando supe que trabajaría aquí me puse muy feliz, desde niña he escrito columnas y artículos, incluso cree un periódico escolar cuando iba en preparatoria.
Solo asiente vuelve los ojos a su celular —Si, si, no me hagas perder el tiempo linda, se directa ¿qué quieres?
Su trato me hace empuñar mis manos sobre mi fala y suspirar hondo. Paciencia Sakura... no puedes arruinarlo — Señor, de verdad quiero un contrato fijo, soy una escritora talentosa y también me destaco por mis entrevistas. Mi universidad me ha reconocido con premios y certificados de renombre. No pido mi propia sección ni nada por el estilo. Solo... un espacio como reportera.
Levanta la mirada de la pantalla y me mira a los ojos por primera vez— ¿Tú? ¿reportera? ¿te das cuenta que hablamos de negocios y dinero, hermosa? no de maquillaje y farándula. Necesito a hombres fríos y sin vergüenza, una niña como tú no duraría ni un solo día en ese mundo.
¿Qué? ¿Quién se cree qué es? ¿Cómo se atreve a no tomarme enserio? Respiro profundamente para no gritarle como se merece— Le aseguro que soy muy profesional, cuando se trata de la verdad soy capaz de hacer lo que sea, las mujeres no debemos ser subestimadas, señor Hashikoto, lo podemos sorprender.
Estoy cansada que los hombres piensen que una mujer solo es hermosa y emocional, como si fuéramos un objeto y no pudiésemos pensar por nuestra cuenta. Podemos ser más calculadoras y astutas que un hombre, ¿de verdad creen que el sexo masculino es el más racional? ¡Por favor!
Alza una ceja con mi atrevimiento. Luego abre su cajón para sacar un vaso y una botella de whisky. El silencio que se forma mientras llena el cristal es penetrante, toma su tiempo para tomar de él y dejarlo sobre la mesa en un sonido sordo. Me vuelve a mirar y suelta una sonrisa que debería ser amable pero resulta ser tan falsa como una maquiavélica.
—Entonces... ¿eso es todo?
Asiento— Si, básicamente— "eso y que usted es un machista de mierda, pero aún quiero el trabajo" pienso.
Recorre mi cuerpo con sus ojos oscuros y una sensación de asco aparece en la boca del estómago.
—¡No te sientas mal! admiro tu tenacidad — ríe entre dientes— solo te ahorro la decepción hermosa, me imagino que por lo joven que eres debe ser tu primer trabajo, ¿me equivoco? —yo continuo en silencio, sin entender a lo que quiere llegar— Relájate, disfruta de su juventud y cómprate algo bonito ¿te parece?
"Es desagradable" pienso indignada, antes que se atreviera a decir algo más me levanto rápidamente y me inclino— Gracias señor— "por nada" — le aseguro que sabrá de mí muy pronto—me doy media vuelta y salgo de su oficina lo más rápido que puedo. En el pasillo me encuentro con algunos de los reporteros, algunos me miran divertidos y otros ni siquiera ocultan su risa. ¡Argh! ¡¿Qué les ocurre a los hombres hoy?!
Me dispongo a salir del edificio sintiéndome una furia por dentro y con las palabras atragantadas en mi garganta.
—Machista, cerdo, mal nacido... ¡ARGH!
Camino por las calles repletas de Tokio con la vista fija a la nada. Mi corazón late fuerte y sudo frío de la rabia. ¡Nunca en mi vida había pasado por algo así! Bueno... he pasado por cosas peores, pero nada con respecto a mi trabajo, sé que soy talentosa y merezco ese puesto.
Me detengo entre medio de la acera cuando siento gotas caer sobre mi cabeza, alzo la mirada y veo que desde las nubes negras comienza una lluvia torrencial.
—¡¿Enserio?!— grito frustrada, la gente a mi alrededor me mira como si estuviera loca y sacan sus paraguas. Adivinen quién olvidó el suyo en la oficina...
Ahora solo me queda buscar un lugar dónde refugiarme hasta que la lluvia se detenga o pescaré un terrible resfriado. Aunque estoy llena de bares sigo caminando porque lo último que quiero es estar encerrada con personas que no conozco. Sigo mi camino hasta que veo un templo con un gran techo perfecto para evitar mojarme.
Corro hacia él y me detengo debajo, suelto un suspiro cansado y noto que mi vestido está arruinado. Este día no puede ir peor...
—¡Maldita lluvia!— escucho cerca, ¿o solo son mis pensamientos?, levanto la vista al escuchar esos quejidos otra vez, me asomo en la muralla para ver de quién se trata y casi me caigo del asombro cuando lo reconozco. ¡Esto no puede estar pasando!
Shaoran estrujaba su bufanda y se sacudía el cabello mojado como si se tratara de un perro, parecía angustiado y tan molesto como yo... me pregunto porqué será. ¿Debería hablarle? ¿notará que estoy aquí?
Para mi mala suerte, mi pie se resbala en el suelo y me delata por completo, él mira de reojo hacia mi dirección y alza una ceja— ¿Hola?
Me quedo estática, de pronto mi cuerpo ya no reacciona a mis mandatos, doy unos pasos hacia atrás y mi espalda choca con la fría pared. Li aparece con sus manos en los bolsillos y su rostro sereno, apenas me ve abre los ojos tan grandes como la primera vez que nos rencontramos hace unos días y camina más cerca— Kinomoto... estás aquí — me comenta con una sonrisa, no le contesto, aún estoy en shock, él lo nota y se acerca aún más, ahora con su rostro preocupado— ¿estás bien?
—Yo... —trago en seco y asiento, ¿por qué? ¿por qué mis piernas están tiritando sin control? debe ser el frío— no tengo paraguas.
Notas de la autora: ¡Hola a todxs hermosxs lectores! ¿Cómo están? ¿Qué les pareció? Parece que el destino los odia, cada vez que intentan avanzar en sus vidas esos dos se encuentran. Pobrecitos.
Esta vez quise mostrarles un poco sobre la vida de Sakura, más allá del romance. Como ya comenté antes, yo estudio periodismo y lo que le pasó a nuestra querida cerezo me pasó a mí también. Apenas tenía iba en segundo año, (hace tiempo ya jajaja), pero fue horrible. Gracias al cielo no me he vuelto a encontrar con viejos retrógradas como ese.
¿Qué les pareció el reencuentro entre Eriol y Shaoran? Otro misterio sin resolver, lo sé. ¡Nos leemos la otra semana!
Moonlightfic_13/Kobatoo-13.
