Como ya saben los personajes no me pertenecen, sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA, ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS.

Nos leemos en las notas de aura. ¡Disfruten!

(AU)

Capítulo 7: The Way I Loved You

Llevamos unos diez minutos sucumbidos en un profundo silencio. Lo único que escucho es el sonido de la lluvia caer y los autos pasar afuera del pequeño templo. Todo el tiempo intento mantener la mirada en mis pies para no tener que afrontarme a Li, porque por más que pienso en qué decir, las palabras no logran salir de mi boca. Menos con el hielo de mi ropa calando mis huesos, lo único que me queda es abrazarme con la esperanza de contener toda la incertidumbre.

—Parece que a ambos nos tomó desprevenidos ¿eh?— coloca sus firmes manos en los bolsillos de sus jeans y alza sus ojos chocolates al cielo. Se ve mucho más tranquilo que cuando lo encontré, ojalá yo pudiera decir lo mismo, siento como mis palmas sudan y que olvido respirar cada dos minutos. No lo entiendo... —. Te prestaría mi abrigo pero está igual de empapado.

—No, gracias— respondo con frialdad.

—De nada— contesta irónico y luego me estudia con detenimiento. Ahí está, inhala Sakura, ¡inhala!—. Te ves molesta... ¿sucedió algo malo?— niego y poso mis ojos a un lado, escucho un suspiro proveniente de su boca—. Entiendo...

Nos quedamos callados un poco más, extrañamente no es incómodo, aunque me gustaría que lo fuera porque esto es mucho peor. ¿Cómo terminé en medio de una lluvia torrencial con Li? Debo verme tan empapada como un pato y muriendo de frío como un esquimal.

No ayuda que no quite sus ojos preocupados de mi rostro, como si no hubiera nada más interesante aquí. Me abrazo aún más y escucho como chocan mis dientes—Quizás no soy bueno hablando, pero... si necesitas que te escuche, aquí estoy.

—Estoy bien— digo con la voz demasiada quebrada por el frío.

Vuelvo a escuchar un suspiro pesado de su parte— Estás helada, ven... te enfermarás si continúas así — Apenas siento su mano rodearme por los hombros y atrayéndome hacia él lentamente, abro los ojos sorprendida y giro mi rostro hacia su rostro. ¡¿Qué diablos está haciendo?! Un rojo intenso sube hasta mis mejillas sin poder evitarlo. Escapo de sus brazos lo más rápido que puedo y apoyo mi espalda en la pared otra vez con una ceja alzada—. Lo... lamento Kinomoto... solo quiero ayudarte, pero como no me dices qué sucede...

Ahora es mi turno de soltar el aire retenido y me cruzo de brazos— Eres muy entrometido ¿sabes?

—La verdad no tengo nada más importante que hacer— se alza de hombros tranquilo.

—Me di cuenta — esta vez sonrío de verdad y cuando me doy cuenta la borro por completo—. Para tu información, no necesito de tu ayuda Li. Puedo ocuparme solita.

—¿De verdad no puedo hacer nada?— vuelve a preguntar y levanto mi rostro para mirarlo a esas esferas ambáres. Al parecer sigue siendo el mismo chico atento de antes, me agrada... Desgraciadamente, no estoy de humor para hablar con nadie ahora.

—Hay algo que puedes hacer... — comienzo y él me mira interrogante— podrías buscar tu propio templo, yo llegué primero— suena como una broma, pero lo digo muy enserio. No me importa si la lluvia se lo lleva devuelta a China, este es MI templo.

En vez de ofenderse, Shaoran cambia su rostro por una sonrisa entretenida y mira hacia lo lados— No veo ningún otro por aquí... pero, si es lo que quieres... — se da la vuelta y ordena su cabello para dar el primer paso. Sin embargo, antes que siga lo detengo del brazo, se gira a mi aún con esa curva en sus labios que causa que mire al suelo.

—No..., no lo decía enserio...— "Claro que sí, ¿Sakura por qué eres así? Deja de ser buena y deja que se vaya".

—¿En serio? parece que no te importa si muero en el frío , solo y congelado — comenta entre dramático y burlesco, enseguida lo observo con ojos asesinos y él toma mis brazos nervioso— Oye..., míralo de esta manera, al menos tenemos refugio.

Suelto un bufido—¡Oh claro! ahora soy pesimista... ¿Qué más? ¿también dirás que debería sonreír? Estoy empapada Li, tengo frío, tuve un día de mierda, no quiero ser positiva ahora. ¡Las mujeres no tenemos que ser brillantes y alegres todo el maldito tiempo! — mi rabia aflora por mi boca y me mira sorprendido. Rayos... ¿Qué estoy haciendo? Li no tiene la culpa de que mi jefe sea un desgraciado, me siento una persona horrible por desquitarme con él—. Ahh... lo siento, no debí decir eso.

—Tranquila, grítale al mundo si quieres, eso ayudará.

Nos miramos fijamente y terminamos sonriéndonos, ahora que lo veo de verdad, ambos estamos hechos un desastre, sucios y mojados, nuestro cabello está despeinado y nuestras mejillas sonrojadas por el viento helado. No lo entiendo... ¿Cómo es que puede sonreír de esa manera?

— Oye Li... ¿no deberías estar en Hong Kong?

Se alza de hombros y enrolla su bufanda en el brazo— Si... sobre eso, perdí el vuelo hace dos días, y como el proyecto sigue, mi padre me pidió que me quedara un tiempo.

—Oh... — así que estará en Japón... — ¿Tu hotel está muy lejos?— pregunto curiosa.

Asiente y apoya su espalda junto a mi, está demasiado cerca, casi tanto como la última vez que hablamos, trago pesado y prefiero mirar al frente— El hotel Palace está al otro lado de la ciudad, intenté pedir un taxi pero ninguno aceptó el viaje, no con esta lluvia.

¿Está solo y perdido en Tokio? qué mal... es imposible que pueda llegar a su hotel desde aquí —Mhh... No estamos lejos del metro, ¿por qué no vienes conmigo? puedes esperar en mi departamento— se voltea hacia mi con una ceja alzada y el vuelco en mi estómago se hace más fuerte. Oh.. oh... creo que no pensé en mis palabras— ¡N...no tienes que venir si no quieres!— esquivo la mirada otra vez.

Pone una mano en su mentón con aire reflexivo y niega —No, la verdad es que es buena idea, iré contigo.

Sonrío de lado sin poder evitarlo y lo miro de reojo—Super, entonces sígueme, tendremos que caminar hasta allá, Al menos es imposible estar más mojados de lo que estamos.

—No me digas...— se atreve a sonreírme travieso, maldito seductor, encanta... mujeres. ¡Ja! pero yo no caeré en sus encantos, no señor. Ya conozco esos juegos retorcidos. Prefiero caminar a la salida solita, estoy tan concentrada en maldecirlo que mi pie se tropieza con mi tacón. Ay no... eso no es lo peor, sino que Li actúa rápidamente y atrapa mi cintura antes de caer, como si se tratara del héroe en una película de los noventa—Sigues siendo muy despistada...

Apega su pecho con el mío y sus ojos chocolate me recorren casi por instinto, de esta manera lucen más brillantes y... aún estando empapados es bastante cálido... ¿Qué me pasa? no puedo pensar en eso. Sakura basta, estás delirando. Lo empujo con ambas manos y arreglo mi vestido para que mis nervios pasen desapersividos —¿Así tratas a tu salvadora?

—De nada— continúa caminando y yo ruedo los ojos. Idiota.

Pov_Pov

No puedo creerlo, justo cuando decido seguir adelante me encuentro con Sakura. No creo en el destino, pero si existiera creo que está jugando bastante sucio. Primero me hace pasar un mal rato con Hiraguizawa, luego la lluvia cae con fuerza y me hace correr hasta un estúpido templo. Al principio estaba distraído por el frio, los hongkoneses como yo odiamos el frío, pero cuando camino a un lado y me encuentro con el rostro impactado de ella... olvidé mis problemas. De repente ya no me importó estar perdido en Tokio.

Parecía molesta, al principio pensé que era porque se había encontrado conmigo, pero después dejó bastante claro que solo había tenido un mal día. Afortunadamente, luego de bromas y correr bajo la potente lluvia hasta la estación de metro, ya está mucho más calmada. Ya no me lanza esas miradas asesinas ni me trata fríamente. ¿Qué le habrá pasado? ¿habrá tenido algún problema con ese tipo?

—¡Corre! ¡Las puertas se van a cerrar!

Corremos lo más rápido que me dejan estos zapatos mojados mientras la insoportable alarma del vagón comienza a sonar y nos avisa que ya es tarde. Kinomoto se detiene con la cara larga, pero sé que aún podemos entrar, así que tomo su muñeca y la llevo conmigo. ¡Lo logramos! Tenemos la respiración agitada, miro a nuestro alrededor y noto que las personas nos observan con desagrado. ¿Cómo no? está lleno de gente seca y nosotros entramos sin importar mojar a los demás con nuestra ropa.

—Qué desagradable— escucho la voz de un anciano. ¿Nosotros? pero si hay una lluvia afuera. ¿Qué esperan? ¿Qué estemos en traje de baño?

—Eso estuvo cerca... — dice ella con una linda sonrisa y entre jadeos por el cansancio.

—Si...

Unas personas pasan por el centro y empujan mi espalda. Me tropiezo sin querer con mis pies, así que como acto de reflejo estiro mis brazos y los apoyo en el cristal de la puerta, escucho otro jadeo cerca de mi rostro y noto que sus joyas verdes están a poco centímetros de mi vista. Kinomoto está estática entremedio de mis brazos y con su espalda apoyada en la puerta.

—Lo siento... — susurro y ella niega con un adorable tono rosado en sus mejillas, algo me dice que no es solo por el frío, nuestro aliento se mezcla sutilmente y estamos peligrosamente cerca.

—No te preocupes— me contesta del mismo modo y esquiva la mirada, vuelven a empujarme y esta vez doy un paso más cerca causando que nuestras narices se rosaran y yo tragara pesado—. Ya queda poco...

Giro mi rostro a un lado para ocultar mi vergüenza y espero a llegar a la estación. Nos bajamos en cuatro paradas más tarde, está vez no corrimos bajo la lluvia, caminamos en silencio hasta llegar a la puerta de lo que parece ser su edificio. Cuando el conserje abre nos mira de la cabeza hasta los pies.

—Señorita Kinomoto, ¿no me diga que se olvidó de su paraguas otra vez?— el anciano la observa preocupado, al parecer le tiene mucho cariño y está acostumbrado a estas escenas, la verdad no me sorprende.

Ella ríe nerviosa y asiente— Si, pero estoy bien, soy una mujer fuerte— le responde con ánimo mientras levanta su brazo. Nos despedimos de él y subimos por las escaleras hasta el quinto piso ya que el edificio es antiguo y no tiene ascensor.

Cuando llegamos, abre la puerta y se voltea con una sonrisa.

—Bienvenido a mi humilde hogar, esta es mi sala y por allá está el baño si lo necesitas. Lamento si está un poco desordenado casi nunca estoy aquí. ¡Ah! también tengo un balcón con una vista preciosa, aunque no creo que puedas ver mucho con esta lluvia— Habla con entusiasmo y orgullosa de su espacio.

El departamento es pequeño, con una cocina americana y un sofá frente a un sencillo televisor, también tiene un pasillo que me imagino que dirige a las habitaciones. Me gusta, no es lujoso y además dice Sakura por todas partes. Destacan las fotos de su familia y sus amigos, algunos certificados enmarcados de su universidad y flores de distintos tipos por todo el lugar, pero sobre todo un gran librero que podría explotar si intentas agregar un libro más.

Me siento en el sofá y miro los títulos de los lomos con atención, "Jane Eyre", "La ridícula idea de no volver a verte" y varios reportajes de periodismo son algunos de los textos— Es bastante acogedor para una sola persona.

—Sé que es muy pequeño, pero...

Me giro nervioso y muevo las manos alterado— ¡No es lo que quise decir! solo... es muy bonito, tienes un buen gusto como... —miro a mi alrededor y tomo lo primero que veo— este florero, es muy elegante. ¿Dónde lo compraste?

Kinomoto muerde su labio inferior intentando aguantar sus ganas de reír, pero al final no logra hacerlo —¡Ay Li, eres muy gracioso! — escucho sus pasos y el sonido de un hervidor— Prepararé café ¿si? No quiero que muramos de una hipotermia.

Asiento algo tímido y me quedo sentado, no sé qué hacer. Quizás no fue buena idea venir, pero... ella no parece estar incómoda, parece que olvidó lo que sucedió en el metro. Suspiro tranquilo por eso, es lo mejor. Solo fue un accidente. Veo de reojo como sirve los cafés de vainilla en las tazas para luego caminar al sofá. ¿Cómo lo hace? Aún con el cabello desordenado, el maquillaje corrido y su ropa arruinada, me parece una de las mujeres más hermosas que he visto. Es más, tiene un aire salvaje que me deja inquieto. ¡Argh! Yo... debería dejar de pensar así. Se sienta frente a mi con una pierna arriba, su vestido rojo ceñido se sube un poco en sus muslos y yo esquivo mi mirada en el líquido en mis manos.

—Entonces, ¿qué hacías allí? ¿estabas en alguna reunión importante? ¿ya arreglaron los problemas con los inversionistas?— me llena de preguntas en pocos segundos, creo que no se está dando cuenta de ello y sonrío de lado, pestañea varias veces y ríe un poco—. Me estoy pasando, ¿verdad? no tienes que contarme si no quieres, a veces soy muy entrometida.

—¿Quién es la chica indiscreta ahora? — río un poco cuando observo su sonrisa ansiosa— Tranquila, ahora solo somos viejos conocidos conversando— respondo y tomo un sorbo de mi taza. Oh mierda... olvidé que estaba con Yamazaki y Hiraguizawa. No puedo decirle que hablamos de ella, eso sería un caos— En realidad, me junté con Takashi, no sé si lo recuerdas...

—¡Yamasaki! ¿Cómo olvidarlo? — su sonrisa es amplia y brillante—. No dejaba de engañarme con sus locas historias ¡Era muy divertido!

Ambos soltamos una carcajada— Creo que siempre fue el más gracioso, da esa chispa cuando más se le necesita.

—Tú también eras divertido, recuerdo un chiste que contabas..., ¿cómo era? — pregunta pensativa hasta que se le ilumina el rostro— ¡Ah! ¿Qué le dice una iguana a su hermana gemela?¡Somos iguanitas! — su alegría me contagia y comienzo a reír también.

—Eres la única persona que piensa que es bueno.

—No es mi problema que los demás no tengan sentido del humor— guiña un ojo sin segundas intensiones, aun así casi me ahogo con mi café.

—Puedo preguntarte... ¿por qué estabas tan molesta? pareciera que un ogro se había topado contigo— intento cambiar de tema para no morir en un ataque de nervios.

Suspira pesado y baja los brazos desanimada. Rayos, no debí preguntar.— Hablé con mi jefe para pedirle un contrato fijo, pero al parecer "no soy lo bastante fría y sin corazón para ser una reportera seria"— suelta un bufido con el ceño fruncido—¡No puedo creer que sigan existiendo personas tan machistas en pleno siglo veintiuno! ¡Además es un cerdo! no dejaba de mirarme las piernas, creo que me miro al rostro una vez... ¡UNA SOLA!— levanta un dedo enfurecida y luego resopla en un mechón castaño que le caía por la frente.

Frunzo los labios con desagrado, tan solo al imaginar a un anciano como ese mirándola de esa forma me dan ganas de vomitar, conozco a Hashikoto Youma, es mi deber como empresario conocer a los editores más influyentes, y puedo decirles que nunca ha sido de mis favoritos— ¿Por qué sigues ahí? deberías buscar otro trabajo, uno en dónde si te valoren...

Suelta un lloriqueo y deja su café en la mesita de al frente — ¡Lo sé! pero es una revista importante y de verdad quiero trabajar allí. Además, estoy decidida en demostrarle que merezco ser una reportera, no pienso darme por vencida— sus joyas esmeraldas brillan llenas de ilusión— y cuando lo haga..., haré que ese viejo se trague sus misóginas palabras.

—No tengo duda que lo harás, sé lo talentosa que eres. Es más, ya verás, cuando menos te lo esperes serás la mejor periodista de Tokio— me acomodo en mi asiento perdido en mis palabras y ella me mira con atención— ¡No! ¡Japón! ¿Quién sabe? hasta puedes tener tu propia revista de negocios.

—¡Eso sería estupendo! Aun que nunca he pensado en llegar tan lejos, no tengo el dinero para eso— arregla un mechón rebelde tras su oreja— pero gracias... eres muy dulce Li— nos quedamos mirando fijamente con una amplia sonrisa.

Comienzo a sentir una pequeña presión en el lado izquierdo de mi pecho, y unas ganas de acercarme un poco más a su delicada mano que se encuentra junto a la mía para traerla hacia mí. Argh, ¿qué es esto? estoy actuando como si aún tuviera sentimientos por ella, cuando no es así... ¿verdad?

— Es... lindo saber que piensas eso de mí— continúa al ver que yo no digo nada, apoya su cabeza en el respaldar y un flashback golpea mi mente, esa noche en la cabaña de la playa, estábamos en un sofá parecido a este, solo que esa vez el café era un vino añejo servido en vasos de plástico. Maldita sea... Debo dejar de pensar en el pasado, por más que viva en mí...

—Siempre lo he pensado... somos amigos, ¿no? — con esas palabras intento tachar una sutil línea entre nosotros.

Sonríe un poco y toma otro sorbo— Tienes razón...

Nuevamente, surge ese silencio que solo ocurre cuando dos personas se entienden y entonces me pregunto si esa línea... ¿es suficiente?

—Así que... somos amigos...— susurra y me mira con una sonrisa juguetona.

Carraspeo y trago pesado— Claro, si quieres.

—Si quiero... y como amiga, creo que eres adorable por intentar animarme— su comentario me hace sonrojar, ¿cómo se atreve a llamarme de esa manera? El momento es interrumpido con un estornudo chillón de su parte, se le unen dos más y se levanta— ¡Oh Dios! Iré a cambiarme esta ropa mojada, ¿me esperarías un poco? te prestaría algo pero no tengo nada de tu talla.

—No te preocupes, es muy difícil que me enferme, me quedaré aquí— le respondo tranquilo para no alterarla— ¿Puedo servirme más café?

—Obvio tonto, saca lo que quieras— antes de desaparecer por el pasillo nos quedamos mirando un poco más. Estoy seguro que tengo una sonrisa de idiota en el rostro— iré por... — apunta a su habitación y se muerde su labio inferior para seguir por su camino. Me siento tan... extraño, la parte de mi que quería huir ya desapareció, ahora solo tengo ganas de quedarme, compartir otra taza de café, saber más de ella. ¿Cuál es su libro favorito ahora? ¿Qué hace cuando está aburrida? De verdad quiero conocer a esta nueva Sakura, decidida y segura de sí misma.

—Mierda... — saco mi dedo del agua caliente y dejo la taza en el mesón. Qué estúpido, ni siquiera veo lo que estoy haciendo, nunca soy tan despistado...

El sonido de la puerta me desconcierta, me quedo en blanco y miro hacia el pasillo. Kinomoto sigue ocupada. ¿Qué hago?, vuelven a golpear y ahora miro a la puerta. Bien... tendré que ir yo, puede ser importante. Camino hasta la entrada y la abro expectante.

El causante de los golpes es un hombre alto, de ojos azules y cabello largo sujetado en una cola que reconozco como si se tratara del monstruo que vi en mi peor pesadilla. Está con una bolsa en la mano y su paraguas en la otra. Apenas me mira no hace nada, no muestra ni una sola emoción. Ese tipo... es el que estaba con Sakura en la fiesta. Ahora que lo veo de cerca me parece muchísimo más serio. ¿Qué es lo que le ve? ¿Carisma?

—Buenas noches, ¿Sakura está aquí? — pregunta.

—Si— respondo.

Ninguno se mueve, yo continúo entre la puerta y su departamento. Intenta mirar hacia adentro y yo cierro un poco más la puerta. Un sentimiento desconocido entre alerta y rechazo recorre todo mi cuerpo.

—¿Puedo entrar?

¿Qué puedo decir? "No, no puedes", ni si quiera es mi departamento. Suspiro resignado y me hago a un lado para dejarlo pasar. Parece ser de buena clase, con sus marcas de etiqueta y un desplante impecable. No sabía que a Sakura le gustaran los tipos como él. ¿Qué hace aquí? ¡Son casi las once de la noche! Deja el paraguas junto a la puerta y mira al rededor, supongo que la está buscando, se detiene en mi y yo le sostengo la mirada. ¿Qué está pensando? no creo que le agrade encontrar a un sujeto desconocido en el departamento de Sakura, a menos que solo sea su amigo... Puede que lo que haya dicho Hiraguizawa haya sido solo para molestarme.

—Eres Li Xiaolang, — se cruza de brazos y suspira pesado — esa chica es tan olvidadiza... no me dijo que tendría una entrevista. No importa, dejaré esto aquí y me iré para no molestarlos.

Abro mis ojos sorprendidos y pestañeo extrañado. No puede ser... de verdad este tipo es raro. Estoy apunto de contestar, pero unos pasos en el pasillo interrumpe nuestro encuentro.

—¡Mira! Encontré esto para que... te... abrigues...— Sakura aparece con un chaleco largo y un buzo de polar, en sus manos lleva un sweater grande de color blanco. Cuando levanta la mirada queda estampada en el suelo, al parecer alguien más esta viviendo su pesadilla...

¿Soy solo yo? ¿o esto es muy incómodo?

Pov_Pov

Es oficial, muchas gracias Buda por abandonarme y segundo, ¿cómo es posible que olvidara que Yue vendría esta noche? Tonta, tonta, tonta. Me golpearía la cabeza si no fuera porque tengo a los dos frente a mi y parecería una desquiciada.

—Yue... qué bueno que llegaste— digo con una sonrisa nerviosa— veo que ya conociste a Li ¿ya se presentaron? es un amigo de hace tiempo— Ya cállate Sakura, no hagas esto más extraño.

—No, la verdad es que no— responde el castaño sin quitar la mirada de mi novio. Yue está calmado, (qué sorpresa)— Soy Li Xiao Lang.

—Tsukishiro Yue— ¿eh? ¿no les dije? es primo lejano de Yukito, el novio de mi hermano. Lo sé, el mundo es un pañuelo— y soy el novio de Sakura.

Shaoran mantiene una sonrisa de lado y se aprietan las manos —No me digas... qué extraño Tsukishiro, ella no me habló de ti.

Dios mío, me voy a tirar del balcón.

—Oh... debe ser porque se lo pedí el día de tu evento, solo llevamos unos días— aclara él, alza su mano izquierda y muestra una bolsa blanca— Por cierto Sakura, traje la cena, es para dos pero no creo que haya problema si la repartimos — ... ¿qué? Acaso Yue no lee mis ganas que esto acabe ¿ya?

—¡Estupenda idea! — les sonrío efusiva y tomo la bolsa rápidamente—. Lástima que Li tenga que irse...— miro fijamente a Shaoran y él a mi, la tensión comienza a crecer, pero no hace nada, ni un solo movimiento, así que alzo las cejas intentando que captara la indirecta.

—Aún está lloviendo— me refuta.

—No, ya acabó— apunto a la ventana, la noche ya esta despejada, solo se ven algunas gotas caer desde el techo. Le estiro el sweater de mi hermano que encontré y él me mira manteniendo su rostro sereno.

—Las calles están repletas y no creo que logres conseguir un taxi, puedes esperar aquí — agrega el ojiazul a mi lado. "¡Este no es el momento para que seas amable Yue!".

Shaoran sonríe victorioso y yo entrecierro los ojos. ¿Acaso no entiende que estoy en pánico? ¿No ve que es incómodo tener a mi "ex... lo que sea" aquí, justo frente a mi novio?

—No te preocupes Tsukishiro, la verdad es que ya me iba, gracias por la invitación— posa sus ojos en mi por última vez y toma el sweater— y gracias por dejarme pasar la lluvia aquí, Kinomoto— su voz sale seca y un escalofrío me recorre la espalda.

—Cuando quieras— un "de nada" hubiera sido mucho más apropiado...

Se despide con una mano y sale del mi departamento sin más. Diablos... soy terrible, prácticamente lo eché de aquí. Me siento... decepcionada, a una parte de mi le hubiera gustado que se quedara un poco más, la estábamos pasando muy bien. Me quedo mirando la puerta y olvido por completo que no estoy sola.

— ¿Él es el amigo con el que te encontraste la otra noche? — la pregunta de Yue me deja en blanco, me giro hacia él sorprendida y asiento. ¿Qué debería decir? "Si, ¿acaso no te conté? ¡fui su amante en preparatoria! ja ja ja" —. Comprendo. Lamento si interrumpí su rencuentro, pensé que estarías libre hoy.

—Oh no, no interrumpiste nada, me lo encontré de camino y como no podía volver a su hotel, lo invité aquí, solo fue una coincidencia— aclaro y camino a la cocina para dejar la cena sobre el mesón. Saco las cosas de la bolsa y veo que se trata de comida tailandesa, hace unos días dice que quería probarla... no sabía que él me había escuchado. Me siento tan mal por olvidar que vendría... ¡Soy una novia terrible!

Él entra también y comienza a buscar los platos para ponerlos junto a lo que trajo. Luego escucho que cierra la puerta del mueble y se queda al otro lado— Sakura...

— ¿Si? — Me volteo a mirarlo, su espalda baja está apoyada en la cocina y sus brazos a cada lado, su rostro me mira, pero sus ojos azules están fijos en mis pantuflas rosadas en forma de gatitos. Yue puede ser un misterio viviente... me cuesta saber lo que piensa o qué es lo que siente. Es uno de sus encantos, según mis amigos es como salir con Bruce Wayne.

—Esta mañana... cuando me invitaste al salón, quería ir contigo. No lo hice porque... — una mano se va a su bolsillo y de ahí saca una pequeña caja plateada con un pequeño moño dorado— quería preguntarle a los chicos dónde podía conseguir uno de estos.

Llega hasta mi en tres pasos y me la ofrece, lo miro sorprendida e inclino mi cabeza confundida. Hoy no es mi cumpleaños... ¿acaso olvidé una fecha importante? La tomo con delicadeza y la abro sin saber qué puedo encontrar. El aire de mis pulmones se espanta apenas veo que adentro hay una hermosa pulsera de oro con perlas brillantes— Yue... es precioso, debió costarte una fortuna.

—Eso no importa, yo... — suspira frustrado y toma mi mentón, es dos pies más alto que yo así que tengo que alzar la mirada más de lo normal— sé que no soy el más sociable ni expresivo. Eres muy distinta a mi Sakura y es por eso que me gustas. No te da miedo decir lo que sientes ni expresarlo. Tú... eres mi primera novia en mucho tiempo y por eso a veces no soy bueno en estas cosas... lo... lo que intento decir, es que quiero intentarlo... ¿está bien?

Sonrío enternecida y vuelvo a ver el hermoso regalo... Esta es la primera vez que me dice sus sentimientos de frente, si bien me lo demostraba con pequeños detalles o caricias inesperadas, nunca lo había escuchado. Debería estar saltando de la felicidad, está diciendo todo lo que necesito y quizás debería decirle lo mucho que me gusta también. Sin embargo... de repente el rostro de Shaoran aparece en mi mente, con su sonrisa encantadora y sus manos rozando su empapado cabello chocolate, mirándome con sus ojos ámbares en el metro... El corazón se me oprime y casi puedo escuchar como se quiebra... ¿Por qué? ¿por qué no siento nada? ¿por qué continúo pensando en él?

— ¿Me lo debo poner yo sola? — pregunto al darme cuenta que llevo callada muchos minutos.

—Permíteme— toma la joyería de la caja y rodea mi muñeca izquierda con ella, de su boca surge una sonrisa que me hace sonreír también, parece feliz— Sabía que te quedaría bien, los diamantes brillan mucho en tu piel, lo noté cuando te conocí.

Coloco una mano en su mejilla y se la acaricio suavemente— Gracias Yue, no esperaba esto, pensé que solo cenaríamos juntos... y... — trago pesado— lo siento.

—¿Por qué?— pregunta inocente.

Niego y le entrego una sonrisa falsa que como siempre no logra reconocer, "lo siento por no decirte lo que quieres escuchar..."— Porque... se acabó tu café favorito y no pasé a la tienda.

Se alza de hombros—¿Eso es todo? no te preocupes, estoy seguro que aún queda champagne de la otra vez— acaricia la pulsera en mi muñeca e inclina su cuello para terminar la distancia entre nuestros labios. Le respondo de vuelta con lentitud, pasando mi mano por su espalda mientras su otra mano me atrae desde la cintura. Hago el beso más apasionado, rogando sentir algo más que un cosquilleo en mi estómago, extraño ese mareo extasiado y esas sonrisas involuntarias, él me sigue y me aprieta contra el mesón. Se separa con claro entusiasmo y me da otro pequeño beso antes de llevar los platos hacia el comedor. Yo me quedo helada en mi lugar y con un horrible nudo en la garganta. Estoy frustrada y enojada conmigo misma... Ojalá pudiera reemplazar mis emociones, porque creo que no funcionan bien.

Debo averiguar qué me está pasando...

—Sakura, si no vienes se va a enfriar.

—Si...

Pv_Pv

Abro la puerta de mi cuarto y la cierro de un azote sintiéndome como un volcán apunto de estallar. Un calor insoportable correr por mi cuerpo, junto a unas enormes ganas de gritar a los cuatro vientos: "¡¿POR QUÉ?!". ¡Maldita sea! Esta noche iba demasiado bien... pero todo se fue a la mierda cuando ese tal Tsukishiro llegó. ¡¿POR QUÉ?! ¿Por qué tuve que abrir en primer lugar?

Me quito la ropa mojada y la tiro a un lado con furia, cuando estoy apunto de hacer lo mismo con el sweater que me pasó Sakura, me detengo en seco y lo acaricio con mis dedos. No me corresponde estar molesto, es su novio... yo solo un excompañero de preparatoria, ni siquiera calzo como su exnovio. Eso hubiera sido mejor... solo se siente como si me hubiera borrado de sus pensamientos y todos los momentos que pasamos quedaran perdidos con los fantasmas.

Camino hasta la cama y me siento en la orilla con la cabeza escondida entre mis piernas. En mi mente solo puedo ver a Sakura cenando con el tal Tsukishiro. Riéndose con él, diciéndole lo hermosa que se ve esta noche... Eso no es lo peor, sino que el tipo parece ser buena persona, ni siquiera puedo odiarlo, si no ha hecho nada malo. Definitivamente, Sakura no quiere nada conmigo.

¿Por qué lo querría? Le hice mucho daño en el pasado, seguro no confía en mi. Además, apenas volvimos a hablar. Pero no puedo cegarme a la realidad, siento esa necesidad de tenerla junto a mi cada vez que la veo. Dioses... ¿será posible? ¿acaso aún siento algo por ella?

El sonido de una notificación en mi teléfono me saca de mi tormento, lo saco de mi bolsillo y trago pesado al ver el remitente.

Sakura Kinomoto: Hola Li, sé que es tarde pero solo quiero saber si llegaste bien...

Sonrío por inercia, me tiro a la cama, leyendo sus palabras una y otra vez.

Yo: Hola..., no te preocupes, ya estoy en el hotel. Gracias por invitarme y lo siento si te causé algún mal entendido.

Sakura Kinomoto: No hiciste nada malo, lo siento yo por decirte que te fueras, fue descortés de mi parte.

Yo: Entiendo, no te preocupes, tenías una cita con Tsukishiro y no quise ser de violinista. Buenas noches, descansa.

Me fijo en que la palabra "escribiendo..." aparece y desaparece varias veces hasta que por fin me manda otro mensaje.

Sakura Kinomoto: ¿Sabes? Hoy parecía ser el peor día del año, pero encontrarte me puso muy feliz. Alegraste mi noche Li, muchas gracias. Que tengas dulces sueños. *Emoji sonriente y una luna*

Suspiro pesado sin dejar de leer su nombre en la iluminada pantalla. La hice sentir bien... la ayudé, sonrío un poco y dejo caer el móvil en mi pecho. Me pregunto si... ¿él se habrá quedado con ella? ¿estará durmiendo a su lado justo ahora? ¿la estará abrazando? Mejor no quiero saberlo...

—Estoy demente si creo que tengo una oportunidad— poso mis brazos sobre mi rostro y el rostro sonriente de Sakura se posa en mi mente nuevamente... ¡No puedo sacarla de mi cabeza! Ya... ya no puedo negarlo, no más, aún tengo sentimientos por ella, no sé si sean tan fuertes como antes, pero quiero averiguarlo. Solo espero no equivocarme...

—No quiero perderla...no otra vez.

Notas de la autora: ¡Hola hermosuras! ¿Cómo se encuentran hoy? Este capítulo fue intenso... ¿Qué les parecio?

Les dije que Yue no es malvado, es más es un chico muy dulce cuando lo conoces, solo que no sabe demostrar cariño y está aprendiendo a hacerlo con Sakura. La verdad es que lo quiero mucho, no tanto como Shaoran pero mucho jajaja. OMG, ¡nuestro lobito entrará al juego! (por fin) ¿Podrá conseguirlo? Sakura aún parece estar con sus sentimientos inhibidos. El próximo capítulo volvemos al pasado. Por cierto, la canción de este capítulo explica muy bien lo que siente Sakurita.

¡Muchas gracias por leer! ¡Les quiero un montón!

Moonlightfic_13/Kobatoo-13