Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS.

Nos leemos en las notas de aura. ¡Disfruten!

(AU)

Capítulo 9: Delicate

—¡Esperen! ¡Por favor!

Las personas que están adentro del ascensor se quedan mirándome y no hacen nada cuando las puertas comienzan a cerrarse. Gracias a Dios siempre he sido una chica ágil y no traigo tacones, eso me ayuda a acelerar mis pasos aún más y alcanzar a poner mi zapato para entrar de lado.

—Piso trece, por favor —le entrego mi mejor sonrisa al hombre a mi izquierda que estaba marcando los pisos y lo presiona sin siquiera voltear a verme.

Cuando llego a mi piso, me muevo entre la gente para bajar y caminar hasta mi escritorio. Todos los demás parecían envueltos en sus asuntos, pero cuando entro noto algunas miradas curiosas hacia mi, miro de reojo y vuelven a teclear en sus computadores. Qué extraño...

Lo primero que hago es ordenar mi mesa, coloco todos los lápices de mi bolso en un sostenedor y saco mi libreta para ver las tareas del día.

—Kinomoto, entrégame los diplomas ¿quieres? — llega uno de los periodistas que se sienta unos puestos más allá. Es un hombre de unos treinta y tantos, no sé mucho más porque nunca me había dirigido la palabra antes.

Pestañeo varias veces confundida y reviso mi agenda —Disculpe, pero ¿qué diplomas? Pensé que debía redactar...

—¿No los tienes? Pero si te envié un mail temprano — habla molesto. Acabo de llegar... claramente no revisé mi mail. ¿Además, eso no le corresponde a recursos humanos?

— Los haré enseguida, luego iré a la fotocopiadora y se los traeré— comienzo a escribir en la computadora y me apresuro de terminarlos, para después levantarme a tiempo récord y buscar entre mis post it la clave de esa máquina del mal.

Apenas llego veo que está desocupada y mis ojos brillan con ilusión. ¿Acaso es un milagro? ¡Nunca está vacía! Doy pasos más cerca, todo va estupendo hasta que la figura de otra persona interrumpe mi vista y roba mi lugar.

—Disculpe... — llamo al señor de lentes, de estatura bajita y con un sweater oscuro —. ¿Sería tan amable de dejarme ocuparla antes? — intento sonar lo más educada posible.

El hombre de ojos oscuros hace una mueca y luego mira la fotocopiadora— Yo llegué primero jovencita, debe esperar su turno.

—¡Pero yo...! — suspiro frustrada y cuento hasta los números necesarios para tranquilizarme—. Bien... — me cruzo de brazos y espero a que se desocupe, pero los minutos pasan y está siento demasiado lento, por el momento el techo y esa luz que tintinea es lo más interesante para ver.

Cuando él se va, me apresuro a digitar la clave y esperar que los setenta diplomas salgan lo más rápido que se pueda. Mientras las hojas van saliendo observo hacia el pasillo. En ese momento una mujer joven con el cabello castaño largo y oscuro, pasa de la forma más glamorosa posible, con sus tacones altos y un vestido ligero de color vino. ¡Me gustaría tener ese estilo! Pero últimamente el frío es insoportable. Solo puedo vestirme con medias gruesas o pantalones de tela.

Me sorprendo cuando da unos pasos hacia atrás y voltea a verme por completo, me recorre detenidamente y yo trago en seco.

—Así que tú eres la osada de la oficina trece. Todo el mundo habla sobre la universitaria que se atrevió a retar al jefe— se acerca hasta mí, coloca sus manos detrás de su espalda y me sonríe con interés —. Soy Nakuru Akisuki.

—¿De verdad me llaman así? —pregunto aún impresionada mientras me apunto a mi misma con mi índice, no había escuchado nada parecido.

—No —responde con tranquilidad y la observo aún más confundida—, en verdad te llaman ingenua, pero yo te llamo osada. ¿Suena mucho mejor, no crees?

—Eh... si, supongo— contesto con una risa nerviosa. No parece como los demás, es más es la primera persona que me sonríe aquí desde que entré—. Me llamo Sakura Kinomoto, un gusto conocerte.

— ¡Pero si eres una lindura! . Eres valiente para ser tan bajita, yo no me atreví a algo así hasta mi segundo año como fotógrafa. Te admiro, ya era hora que alguien le diera la cara a ese viejo pervertido.

—¡Akisuki!, alguien podría oírte— susurro alarmada, pero ella solo se alza de hombros desinteresada.

—No importa, todos aquí saben que no pueden meterse conmigo y salir ilesos. ¿Te has dado cuenta que somos muy pocas mujeres aquí? Debemos apoyarnos entre nosotras— guiña un ojo castaño con seguridad.

Apoyarnos... me gusta esa idea, sonrío emocionada y con la intensión de contestarle, sin embargo la impresora terminó y aún me queda mucho por hacer. Así que tomo el gran montón de papeles entre mis brazos y comienzo a caminar.

—Un gusto conocerte Akisuki, nos vemos luego.

Ella responde con un "claro" y salgo corriendo otra vez hasta el escritorio de mi compañero, cuando llego mira el montón y luego a mi con aire despectivo.

—¿Acaso te fuiste a buscarlas a China?—habla secamente. Les juro que puedo ser una persona muy paciente, pero si algo he aprendido es que siempre habrá alguien que juzgará el trabajo de los demás y no puedes dejarte desfallecer por eso.

— Mi horario es desde las ocho hasta las dos de la tarde, y si tienes un problema con eso puedes reclamarle al señor Hashikoto, no creo que le guste que lo molestes con algo tan tonto como esto ¿verdad? — mi voz sale suave para lo molesta que estoy, pero el ver que su cara paso de su color de piel a uno mucho más pálido me hizo sonreír de verdad—. Si me necesitas estaré por allá.

Me doy la vuelta victoriosa y me siento en mi puesto para seguir con mis tareas pendientes. No puedo evitar pensar en lo que me comentó Akisuki... la osada del piso trece... no me lo esperaba, pero tampoco me disgusta.

Pov_Pov

La soledad mañanera llega con fuerza por tercer día consecutivo desde que decidí que me acercaría a Sakura. Miles de pensamientos rondan mi mente para encontrar la forma de verla otra vez, pero por más que lo pienso no encuentro la forma de hacerlo sin asustarla o parecer un acosador. Si, tengo que admitir que muero de miedo y también sé que no debería ni siquiera intentarlo, pero no puedo evitar sentir que no hay nada más correcto.

Escucho mi corazón latir dentro de mi pecho, mientras miro la ciudad desde la ventana de mi hotel, pintada de color gris por las nubles oscuras de invierno. He estado reproduciendo miles de recuerdos, pensando en todo lo que vivimos juntos. Sé que tal vez estoy volviendo mucho al pasado últimamente, cuando el tiempo se detenía y la tenía junto a mí.

¿Ahora qué? ¿debería ir así sin más? Diablos... por primera vez en mi vida quiero un consejo. Es así como tomo mi móvil y llamo a la única persona con la que tengo la confianza para discutir estos temas y está en Japón: Yamasaki. Lo invité a un café cerrado para que pudiéramos hablar sin el frío insoportable de allá afuera. Llegó puntual y pedimos algo para el rato, yo un café y él un té con un sándwich.

—Debo admitir que cuando me llamaste me sorprendí. Luego de lo que pasó con Eriol pensé que no querrías verme ni en pintura— dice con la boca media llena.

Apoyo mi espalda en el asiento y me alzo de hombros— Si, me molesté, pero sigues siendo mi amigo. Sé que tu intensión nunca fue que termináramos así, solo... no lo hagas de nuevo— advierto y él asiente, para luego soltar una carcajada.

—Seguro, aunque debo admitir que es gracioso, él me dijo lo mismo— le lanzo una mirada seca y él rueda los ojos—. Bien, cambiemos de tema antes que me saques de una patada. Mejor dime sobre qué quieres hablar.

¿Cómo debo partir? no tengo idea de cómo comentarle mi dilema sin parecer un idiota. Al solo pensar en todo esto un escalofrío recorre mi espalda, peor que los que me producen los diez grados del exterior. Suspiro profundamente y tomo un sorbo de mi café.

—Primero, necesito saber que no me juzgarás— él asiente y me mira con más atención—. Bien, ya sabes me encontré con Sakura. Volví a verla hace unos días y una cosa llevo a la otra y terminé en su departamento.

—¡¿Se acostaron?! — pregunta exaltado causando que las personas en el lugar nos voltean a ver.

Carraspeo incómodo, no soy bueno abriéndome a las personas— No imbécil, ese día del bar salí furioso y empezó a llover, no pude encontrar ningún taxi hacia mi hotel así que me refugié en un templo y ahí estaba ella. Solo me ofreció quedarme en su casa hasta que la lluvia pasara y eso hice.

—Vaya... ¿Y qué pasó? — pregunta aún sin entender el propósito.

Hago una mueca— Digamos que luego de estar tiempo hablando y de que pasaran algunas cosas, me di cuenta que... — exhalo otra vez y bajo la mirada hacia mi taza de café— aún tengo sentimientos por ella y no sé qué hacer al respecto.

Cambia su rostro a uno completamente sereno y toma otro sorbo de su tazón— Si que has cambiado amigo, nunca antes me habías hablado de tus sentimientos —solo me alzo de hombros y él sigue razonando mis palabras—. Volviendo al tema, ¿Después de todo este tiempo? ¿Estás seguro?

—Lo estoy— confieso y le sostengo la mirada.

Suelta un suspiro complicado por mi confesión — Shaoran, sabes que te respeto, pero creo que estas confundido. ¡Han pasado dos malditos años! La personas cambian y por lo que he escuchado Kinomoto no es la misma chica de la preparatoria, nadie lo es.

— Sé que las personas cambian y estas cosas pasan, pero luego de lo que vi, sé que sigue siendo la misma chica dulce, inteligente y apasionada de antes. Además... estoy dispuesto conocer en quien se ha convertido también — a mi mente aparece riendo sobre su sofá, echa un desastre mojada de los pies a la cabeza y el maquillaje corrido, quiero ese desastre conmigo.

—Viejo, estás loco— dice incrédulo.

—Quizás lo esté, pero es la verdad. Solo... hay un gran problema— alza un ceja interrogante, carraspeo un poco y me dispongo a seguir—, ella tiene novio, un tipo extraño llamado Yue Tsukishiro. Takashi, necesito un consejo.

Frunce los labios aún indeciso. Soy un idiota, no debí pedirle que viniera, por estas cosas nunca digo nada—Me pones en una situación difícil, ahora que se que ella tiene novio no creo que debas meterte, si no estarías cometiendo el mismo error de...

—Lo sé, pero por otra parte no lo entiendes. Si hubieras sentido lo que sentí cuando estaba con ella, el solo escucharla hace que mi estómago grite y me dan ganas de quedarme a su lado. Siento terror de perderla otra vez ¿comprendes?

—Si, te entiendo, sin embargo...

—Antes que me contestes Takashi, piénsalo— interrumpo otra vez con ojos suplicantes—. No estoy buscando que deje todo por mi, no. Nunca le haría eso, pero si hay una mínima posibilidad que me quiera y que podamos estar juntos, creo que merecemos la pena. Ya si no funciona y veo que realmente está feliz con Tsukishiro, la dejaré libre y nunca más volveré a molestarla. Solo... quiero intentarlo, no quiero escapar, no otra vez.

Mi amigo azabache se queda en silencio por un momento, me mira y maldice a la ventana a su lado— ¿Qué esperas entonces? — escucho, abro mis ojos sorprendido y él me sonríe de lado—. No andes con rodeos y ve con ella, quizás no sienta lo mismo por ti, pero si la quieres puedes volver a enamorarla y si resulta... espero ser tu padrino de bodas.

Muevo mis manos rápidamente por sus ocurrencias. ¿Una boda? — Oye creo que te estas adelantando demasiado.

— Ya cállate y ve, el otro día escuché que Daidouji dijo que los martes Kinomoto está en su trabajo. Eso si no sé dónde queda, eso te lo dejo a ti— veo que da un mordisco a su comida y yo le sonrío agradecido.

— Gracias...

— No hay de que, solo no hagas que me arrepienta del consejo que te acabo de dar y déjame un par de yenes, tanto drama me dejó hambriento— sube su brazos para llamar a la camarera y ruedo los ojos. Le dejo algunos billetes sobre la mesa y salgo del café rápidamente. Mientras camino me concentro en buscar en mi teléfono la dirección del The Financial District.

Solo espero que esté allí...

Pov_Pov

Toda la mañana la paso pegada a la pantalla de la computadora y leyendo los diarios financieros del día, hasta que la manecilla del reloj avisa que ya es hora de ir a casa. ¡Por fin! Muero por salir de aquí y tomar un poco de aire fresco, aunque es muy probable que me congele los pulmones.

—Oye Kinomoto— justo cuando estoy guardando mis cosas, Nakuru aparece frente a mi escritorio con una mirada juguetona—. Mira que eres suertuda, con un chico como ese debería estar en tu carta de presentación. Te lo tenías guardadito.

Alzo una ceja desentendida, ¿por qué cada vez que habla no tengo idea a lo que se refiere?

Chasquea la lengua y rueda los ojos— Hablo de tu novio bobita, ese chico alto con rostro de ensueño que te está esperando en la recepción del edificio. Bajé por unas cámaras y escuché que le preguntaba por ti al conserje y que esperaría a que salieras a colación. ¿No es romántico? Qué suerte tienes chica, ¡está para comérselo!

No puedo creerlo, ¿Yue está aquí? No sabía que vendría a recogerme. Acaricio la pulsera que me regaló y sonrío encantada por la idea.

—Gracias por avisarme Akisuki— contesto, me coloco mi bolso en mi hombro y acomodo mi silla deprisa. Ella me guiña un ojo y me mueve su mano como despedida.

—Adiós, disfruta tu tarde linda.

Me apresuro a tomar el ascensor lo más rápido que puedo. De los nervios no dejo de mover mi pie contra el piso y morder mi labio inferior. Apenas se abren las puertas me voy directo a la recepción. Busco con la mirada a algún chico alto de cabello plateado, pero no lo veo por ninguna parte. Qué raro, ¿se habrá ido? Giro mi rostro hacia los asientos y entonces el air se escapa de mis pulmones en un jadeo.

Esto debe ser una broma, el hombre al que se refería Nakuru no es Yue... sino Shaoran. Está sentado en el sofá de cuero y cuando me ve se levanta con apuro para acercarse a mi. Parece un esquimal con ese abrigo grueso y su bufanda que casi oculta su rostro por completo, se ve muy gracioso pero aún así se ve atractivo. Ay Li... típico de ti.

—Hola Kinomoto— su cálido saludo es suficiente para dejarme sin habla, no sabía nada de él desde esa noche que estuvo en mi departamento—. ¿Todo bien?

—No, quiero decir, ¡Si!. Lo siento, es que... — suelto una pequeña risa nerviosa y paso un mechón de mi cabello detrás de mi oreja— nunca imaginé verte aquí — confieso suavemente.

Me sonríe de la misma forma, nervioso por mi comentario y pasa una mano por su cuello— Fui a un café cerca y entonces recordé que trabajas aquí y pensé...— inclino mi rostro interrogante — pensé que podríamos pasar el rato. Solo si quieres, quizás debí llamarte...

—Aunque me hubieras llamado no hubiera contestado— hablo sin pensar, su rostro queda tieso y entonces entiendo que no se escuchó bien—. No, no por ti, es que cuando estoy en el trabajo no puedo usarlo.

—Oh, entiendo— responde mucho más tranquilo.

Ay Dioses, parezco una tonta, estoy hablando sin pensar. Nos quedamos conectados con nuestras miradas y casi puedo escuchar mi corazón queriendo salir de mi pecho y una enorme alegría que hace que sonría como una tonta al recordar su propuesta— Acabo de terminar mi turno, ¿Qué te parece su vamos al parque Ueno?

—Estupendo— contesta sonriéndome de vuelta.

Salimos del edificio y caminamos por la calle hasta parar en la entrada principal del parque que queda cuatro cuadras de mi trabajo. En el camino me actualiza sobre sus días en Tokio, me cuenta que no ha hecho mucho más que estudiar y asistir a algunas reuniones, parece que sigue igual que hace unos días pero por alguna razón lo noto diferente. Me sonríe con más frecuencia y a veces actúa despistado, una actitud muy extraña en alguien como él. ¿Estará cansado?

—¿Es aquí? — pregunta escondiendo sus manos los bolsillos de su pantalón.

Asiento y entonces lo recuerdo—¡Ay Dioses! Lo siento, olvidé que odias el frío.

Niega y acomoda su bufanda en su cuello—No te preocupes, si caminamos se me pasará— contesta apresurado, sin querer suelto una risa por su tierna reacción y seguimos caminando.

—¿Cómo te fue hoy? — pregunta todo este rato no ha parado de mirarme y eso me pone nerviosa.

—Bien, hoy conocí a una chica de mi oficina y me comentó algo muy gracioso. Al parecer todos saben mi percance con el jefe y ahora piensan que soy una ingenua.

—¡Qué imbéciles! — exclama enojado.

—No, no te preocupes, no me molesta, pero ella me llama la chica osada de la oficina trece. ¿Puedes creerlo? Osada, ¿yo?— río con fuerza—. Nunca lo he sido.

—Si claro, eres la chica más tranquila del mundo— me detengo por su sarcástico comentario y alzo una ceja—. Vamos... siempre has sido diferente y eso hace que seas tan especial— aclara con una sonrisa

—No Li, no puedes retractarte a último momento para salvar tu trasero— bromeo y le doy un empujón en el brazo, carcajeo más fuerte cuando me dirige su ceño fruncido e intenta hacer lo mismo pero mucho con cuidado.

— Solo digo la verdad, chica osada— río otra vez al escucharlo llamarme así. Seguimos recorriendo el parque y hablando de tonterías. No puedo evitar cuestionarme si... está bien que me sienta así, tan a gusto y feliz al pasar el tiempo con él. Supongo que la respuesta es que si, somos amigos ahora. Una ráfaga de viento cruza por nuestro camino y me abrazo al sentir el escalofrío pasar por mi cuerpo, solo llevo un pequeño abrigo y olvidé mi gorro en la oficina.

—¿Tienes frío? — pregunta a mi lado, asiento lentamente. Él se saca su abrigo y me lo coloca sobre los hombros—. Aquí tienes.

—Pero... Li...— intento quejarme pero niega y me sonríe mostrando sus hoyuelos dejándome encantada.

—No me gustaría saber que te enfermaste y que no lo pude evitar. Además, estoy bien, ya no tengo tanto frío— su comentario causa que el rojo suba hasta mis mejillas.

Oh Shaoran, no estoy lista para que actúes de esta forma conmigo... aún que quiera negarlo, aun causas efectos en mi, cuando estoy junto a ti me siento débil.

Miro hacia nuestro al redor intentando calmar mi mente y logro ver que más personas están llegando. Lo que más me gusta de este parque es que no importa la época del año en el que esté siempre está lleno de vida. Mi atención se pierde cuando escucho que una banda está tocando un poco más allá.

—¡Mira! Vamos a ver allá, ¿si?— tomo su brazo y lo llevo casi arrastras hacia ellos.

El chico y sus amigos deben tener unos quince años, tocaban una melodía que parecía ser de su autoría y cuando terminan la canción todos los que se habían acercado comienzan a aplaudirles con energía.

—Gracias por sus colaboraciones, estamos ahorrando para la escuela de música así que todos sus aportes son de gran ayuda. Ahora, nos gustaría dejar el micrófono abierto para la siguiente canción, cual es... — el muchacho rubio de la batería toca aumentando la expectación— Who's Loving You de los talentosos Jackson 5. ¿Quién se anima? ¿Nadie?

Miro a mi alrededor pero al parecer ninguna persona quiere hacerlo— Qué pena, es una de mis canciones favoritas —digo desilusionada.

Entonces ocurre lo que nunca en mi vida pensé que ocurriría ni en mis más profundos sueños, Li se va de mi lado y va hacia el vocalista. ¿Esto es una clase broma?

—Parece que tenemos a un voluntario. ¿Cuál es tu nombre? — el muchacho le acerca el micrófono y mi amigo sonríe de lado.

—Xiaolang Li— su voz suena algo tímida, aún estoy impresionada por su atrevimiento, escucho que algunas chicas comienzan a gritar cosas como "qué guapo es" "parece un modelo de revista". Ruedo los ojos y lo veo aguantando una sonrisa, él se alza de hombros y toma el microfono en sus manos.

Sin que pudiera pensar más el piano comienza a sonar y entonces escucho su voz.

When... I had you — me mira y continua—
I treated you bad and wrong my dear
And girl since... Since you been away
Don't you know I sit around
With my head hangin' down
And I wonder who's lovin you.
(1)

Dios mío, ¿desde cuando canta así de bien? Los gritos y los aplausos no se dejan esperar y yo sonrío entretenida. Comienzo a balancearme en el ritmo de la música disfrutando de su voz profunda y que deleita mis oídos. Me doy cuenta que en todo momento no deja de posar sus profundas esferas ámbares en mi y siento como si atravesara hasta lo profundo de mi alma. Se siente como si... me la estuviera cantando.

I Should have never ever

Ever made you cry(2)

No puede ser... no puede estar cantándomela, me reúso a creerlo, pero entonces una conversación que tuvimos hace años viene a mi cabeza. Esa noche en el karaoke...

"—No sabía que eras de esa clase de chicas. Ya sabes, esas amantes del romance y lo cursi, como que un chico te cante una canción de los setenta en público— dijo apoyado en la barra.

—No soy "esa clase de chica", solo dije que es lindo. Además... prefiero las canciones de los setenta— contesté. "

Siempre pensé que él tomó mis palabras como juego, pensaba que no se había dado cuenta que lo decía enserio. ¿Cómo puede recordarlo aún?

Life without love is oh so lonely
I dont think,
I dont thinkI'm gonna make it.

All my life, all my life,
Belongs to you only
— me mira aún más y da un paso hacia mi, es tan notorio que incluso algunos me miran enternecidos.

So come on and take it, girl
Come on and take it!
(3)

Aparece una furia mesclada con desesperación que hacen doler mi corazón y querer escapar. ¿Cómo se atreve? No soporto mucho más, antes que terminara me muevo entre la multitud y me voy de ahí con la mirada al suelo. Veo como la sombra de las hojas desaparecen del camino y alza un poco la vista para ver que lo poco de sol que había ya se había ido.

— ¡Sakura! — su voz me llama desde lo lejos, pero continuo mi camino sin voltear, incluso acelero mis pasos. Hace mucho no escuchaba mi nombre saliendo de sus labios y que lo haga ahora lo hace incluso peor— ¡Sakura! ¿Qué sucede? — me toma del brazo derecho y hace que me detenga.

—¿Qué sucede? — susurro entre dientes— Eso te pregunto a ti, Li. ¿Qué fue eso? Y no digas que solo estabas cantando por diversión, tú no eres así.

Parece sorprendido por mi respuesta—Solo... pensé que te gustaría, si te molestó lo siento, yo... lo hice porque...

—¿Sabes qué? prefiero no saberlo— levanto una mano y doy la vuelta para seguir caminando, pero vuelve a correr hasta interponerse en mi camino, intento pasar por sus lados pero no me deja e incluso me sujeta de ambos brazos— Déjame ir.

Pov_Pov

—¡No! Sakura, por favor, escucha lo que tengo que decirte, por favor— le suplico y busco su mirada esmeralda con la mía— por favor...— repito.

Esta vez fija sus joyas esmeraldas en mi y asiente resignada, suspiro un poco más aliviado y la suelto, pero me mantengo cerca, lo suficiente como para que quede prendido en su mirada y estudie cada maravillosa facción de su rostro.

—Sakura... estos días han sido muy locos para mí. No sé porqué pero no puedo sacarte de mi cabeza, lo intenté, pero no puedo... El verte otra vez hizo que me diera cuenta que aún tengo sentimientos por ti— veo como cierra los ojos con fuerza y baja la vista, acuno su rostro en mi manos y alzo su mirada para que nuestros ojos se conectaran—. Sakura... quiero saber si lo sientes, si no soy el único siente esta conexión cuando estamos juntos.

Se queda en silencio, siento que traga pesado y vuelve a cerrar los ojos— No puedes hacerme esto, no después de todos estos años. Shaoran...

Le acaricio la mejilla con lentitud para calmarla— Lo siento si es repentino, pero creo que te debo ser sincero esta vez. ¿No lo crees? Ahora... si dices que es solo mi imaginación te dejaré tranquila y no volveré a interponerme en tu camino.

La siento temblar y sé que no es por el frio, la dejo libre y entonces se abraza a si misma sin dejar de mirarme, abre sus labios para intentar hablar pero al parecer tiene las palabras trabadas en la garganta— Esto es una locura— es lo único que logra pronunciar.

—Dime que no sientes lo mismo y me iré. ¿Has pensado en mí últimamente como yo en ti?— susurro, me acerco de nuevo pero no me atrevo a tocarla esta vez. Solo quiero ver sus ojos porque sé que no pueden mentirme.

—Yo... no debería responder a eso — contesta lentamente—. Se supone que te habías ido y yo estaba siguiendo con mi vida. ¿Cómo te atreves a interrumpir así y luego decir que aún tienes sentimientos por mi? ¿Qué sentimientos son esos? ¿Acaso los sabes?

—No estoy seguro, pero creo vale la pena averiguarlo.

Su rostro es incrédulo, como si le acabo de decir una gran broma— Bueno, pues ya pasó tu oportunidad, ahora déjame tranquila.

La desesperación aumenta, no puedo dejarla ir—No puedo hacer eso...— contesto mientras niego.

—¿Por qué?— pregunta alterada.

—Porque... yo... — las palabras son difíciles, ella niega y se intenta dar la vuelta para irse, pero ante mi desesperación, la tomo de su brazo y rompo la cercanía entre nosotros, como si se tratara de una fuerza magnética, mi nariz toca la suya con la esperanza de volver a sentir sus labios después de tanto tiempo.

Juro que si ella se hubiese negado me hubiera detenido, muy a pesar, pero lo hubiera hecho. Sin embargo, espero cualquier señal durante unos segundos para hacerlo, pero como si se tratara de una gravedad invertida ella es quien corta la distancia entre nuestros labios. Tan dulce y tan correcto. Entonces confirmo lo mucho que la he extrañado y cuánto la quiero. Maldita sea la quiero.

Sus labios son incluso más suaves de lo que recuerdo y su sabor es aún más exquisito. La apego con desesperación a mi pecho, sintiendo más placer de lo que debería con solo un simple beso, me separo apenas unos milímetros para tomar aire. Ahora es ella la que cierra la distancia y es su turno de llevar el ritmo, de una manera que me hace probar un peso de cielo. Ahoga un jadeo en mi boca que suena como música para mis oídos y enseguida me atrevo a lamer su labio inferior pidiéndole permiso para probar más allá. Me deja entrar sin ni una queja, enredando nuestras lenguas con una lentitud deseosa.

Acaricio su cintura por debajo de mi abrigo y paso mis dedos sobre la tela que esconde su cuerpo. Sakura me atrapa con sus manos en mi cuello y escapo la primera sílaba de su nombre cuando enreda sus dedos en mi cabello llevando una sensación electrizante por mi cuerpo.

Desgraciadamente, ella es quien termina el contacto de un suave empujón, sus labios estaban hinchados y nuestras respiraciones agitadas, quedo estampado en mi posición, esperando las consecuencias, ya no me queda nada más que hacer.

Ninguno sabe que decir, la veo como traga pesado y mira hacia el suelo antes de mirarme nuevamente con claro nerviosismo— Mierda Shaoran...— al parecer aún no entra completamente en sí, igual que yo— tengo novio.

Sus palabras me caen como balde de agua fría, no, peor, congelada. Se me oprime el alma, doy unos pasos hacia atrás y escondo parte de mi rostro en mi bufanda— Lo sé, pero no lo siento, de verdad quería besarte Sakura.

—¿Por qué? — pregunta otra vez. Cierro los ojos un momento, maldita sea...mierda, mierda, mierda, cierro los ojos con fuerza, tengo miedo de decirle y que solo salga corriendo.

—¿No es obvio? — es lo único que respondo y prosigo cuando entre cierra los ojos— te quiero a mi lado Sakura.

Exhala de forma sonora, parece mucho más tranquila que antes, cuando me vuelve a sonreír es con un tono más bien nostálgico— Creo que ya es tarde para ambos, ¿no lo crees? — su voz sale con tanta dulzura y hasta un poco de dolor—. También siento cosas por ti, pero... tu tienes que volver a Hong Kong y yo tengo mi vida aquí. Ya no soy esa chica que cantaba contigo en tu auto mientras nos escabullíamos en Tomoeda, creo que ambos estamos perdidos en el pasado y ya es hora que lo dejemos ir.

Sus palabras caen como estacas sobre mi pecho y causa que me arda hasta el punto que no sé cómo respirar. Me sonríe de lado y toma mi mano con cariño— Sé que esto es incómodo pero quiero que sepas que no estoy enojada contigo.

— Si es lo que quieres... dejemos el pasado atrás, pero no es la Sakura del pasado a la que quiero, te quiero a ti— insisto y entrelazo aún más sus dedos con los míos. Acaricia mi rostro con tanta delicadeza que hasta casi cierro los ojos— Solo intentémoslo.

—Es... delicado, no quiero hacer ninguna promesa ahora, no estoy lista todavía, aun no tengo claro lo que siento por ti Shaoran. Además, no voy a mentirte, si quiero a Yue y no quiero hacerle daño.

—Entiendo...— susurro, pero mi corazón no lo hace.—. Aún así esperaré por ti.

Suspira profundo y comienza a caminar lentamente— No vas a rendirte ¿verdad? — se alza de hombros— Bueno, al lo que quieras, ya dije todo lo que tenía que decir. Por cierto... tus besos han mejorado bastante, estoy impresionada.

Levanto una ceja, entiendo lo que está haciendo. Quiere romper el mal momento y salvar lo poco de amistad que nos queda—. No sé si sentirme alagado o ofendido, ¿estás insinuando que no era un buen besador?— sigo su juego.

—Claro que no, solo que se nota que tienes más experiencia. Al parecer la lista de tus conquistas es cierta...— entona la última palabra y yo ruedo los ojos, olvido que es periodista y seguro a visto esos tontos artículos de mi vida privada que por cierto, la mayoría no son ciertos.

—¿Quieres hacer un grupo con ellas y cuestionar algo más? ¿quizás mi forma de vestir?

—Tengo cosas más importantes que hacer, pero gracias por dejarme en claro que dañé tu ego Shaoran— sonríe triunfal y reímos suavemente— Oye... respecto al beso.

—Tranquila, no diré nada... mi intensión nunca ha sido meterte en problemas y lo siento por todo, pero no por besarte. Aun me queda un mes aquí preciosa, así que mantendré mis esperanzas a flote.

—Shaoran...— susurra mi nombre con todo regañador y yo le sonrío de vuelta tranquilo, intentando tranquilizarla.

—Mientras descubrimos qué sucede con nosotros, espero que me sigas considerando un gran amigo en el que confiar— tomo su mano y le beso la palma, ella sonríe de lado, reluciente como una estrella.

El resto del camino nos devolvimos en silencio, a veces la miraba de reojo y sonreía como un tonto en las nubes recordaba el beso que nos dimos. Quizás no es lo que quería escuchar, pero ese beso me mostró más que suficiente.

Notas de la autora: ¡Hola queridxs! No saben lo mucho que me costó escribir este capítulo. Tenía escrito uno totalmente diferente, pero la historia dio un giro inesperado en mi mente y desordené todo el orden de los capítulos, jajaja. Espero que este les haya gustado como quedó.

¿Qué opinan de Shaoran? Esta vez si se está esforzando. Aún así tiene sentimientos hacia ella, al igual que Sakura hacia él y Shaoran está decidido que hará todo para demostrarle todo lo que siente e ir descubriendo su camino juntos. ¿Qué pasará? ¿Sakura le dirá a Yue lo que pasó o ocultará lo sucedido? Si Tomoyo y Eriol se enteran la van a matar jajaja.

Enseguida les dejo la traducción de la canción que Shaoran le cantó a Sakura para que entiendan el contexto:

Cuando te tuve,
Te traté mal y me equivoqué, querida.
Y chica, desde que te fuiste lejos,
No sabes que me siento por ahí
Con la cabeza abajo
Y me pregunto quién te está amando. (1)

Nunca debí
Nunca debí hacerte llorar(2)

La vida sin tú amor, es tan solitaria
No creo, no creo que pueda superarte.
Toda mi vida, te pertenece solamente a ti,
Así que ven y tómala, chica
Ven y tómala.(3)

Les quiere,
Moonlightfic_13/ Kobatoo-13