Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!

(AU)

Adoro tanto esta canción, espero que se atrevan a escucharla porque sé que les va a gustar jajja. Creo que este es el capítulo con más drama hasta ahora y los que siguen son peores así que colóquense sus cinturones. ¡Nos leemos abajo!

Capítulo 12: Don't Blame Me

—¡Oh por Dios! No puedo creer que hicieras algo así— Sakura está completamente inserta en nuestra conversación, recargada en la pared detrás del centro comercial, ese lugar que con el tiempo se ha transformado en nuestro pequeño escondite.

—En mi defensa, no fui yo a quien se le ocurrió robar esas botellas del despacho de mi padre — respondo frunciendo mis labios asquiento, Sakura ríe más fuerte y aplaude, el eco de su risa se esparce en la oscuridad del estacionamiento vacío.

—¿Enserio? ¿Ahora le echarás la culpa al santo de Yamasaki?¿o quizás a tu buen amigo Hiraguizawa?

—¡Por supuesto que fue idea del idiota de Eriol! después nos fuimos a su casa, los tres teníamos quince y nos juntaríamos a embriagarnos por primera vez, no recuerdo mucho sobre lo que pasó esa noche —chasqueo mi lengua y me cruzo de brazos apenas recuerdo la horrible resaca del día siguiente—. Solo sé que fue un desastre y nos llegó el castigo de nuestras vidas, mi madre no me dirigió la palabra por dos semanas— cuando Sakura carcajea más fuerte alzo una ceja igual de entretenido—. Oh si, ríe todo lo que quieras cerecito, algún día te pasará también.

Mi castaña se desliza un poco más hacia mi y me empuja juguetona con su codo— ¿Quieres apostar? —me mira con su verde juguetón, su voz me trae una alerta seductora y trago pesado, es imposible mantenerme concentrado cuando me mira así. No recuerdo ver que ella le regalara esa faceta de sus joyas esmeraldas a nadie más o eso quiero creer.

—Depende de qué apostaríamos...—respondo de la misma manera, Sakura ríe con delicadeza y roba mi cigarrillo de mis dedos aprovechando mi despiste para darle una calada, eso me recordó a la primera vez que nos encontramos aquí... pareciera que fue hace tanto tiempo, pero en verdad solo ha pasado un mes. Me apresuro a quitárselo de sus finos dedos y ella hace un lindo puchero—. ¿Quién dijo que puedes fumar Kinomoto?

—No te pases de listo lobito, que tu lo hagas hace tiempo no te hace mejor que yo, ya descubrí que detrás de ese aire de chico malo hay un pequeño cachorro de lobo que solo quiere atención— ¿Yo? ¿Un cachorro de lobo? Argh... creo que se está juntando demasiado con los chicos, intenta tomarlo otra vez, pero como yo soy más alto levanto mi brazo para que no lo alcance, rio entre dientes y Sakura gruñe molesta—. ¡Shaoran Li!

Bajó mi rostro y aprovecho de acariciar su nariz con la mía, casi como si fuera un truco de magia, su frente se relaja y sus mejillas se sonrojan— Mhh... Yo solo veo a una linda cerecita que quiere la atención del lobo —aguanto una risa cuando parece que su rostro está hirviendo de la vergüenza, aprovecho su despiste para botar el cigarrillo al suelo y pisarlo—. Eres mucho mejor que yo Sakura, en muchos sentidos.

Escucho que solo carraspea su garganta, nerviosa por mi comentario, aun así no deja de mirarme, me gusta que ya no escape con sus ojos cada vez que estamos cerca. Su color me envuelve y me tranquiliza mejor que cualquier droga, cierro mis ojos por un momento, sin despegarnos del otro y disfruto de su cercanía un poco más al estrecharla a mi pecho. Mis padres llegaron ayer y eso solo significa intranquilidad, prefiero estar lejos cuando ellos están en casa, así no escucho sus gritos sin sentido y sus molestos comentarios sobre mi. ¿Pueden creer que lo primero que mi padre me dijo apenas llegó no fue "cómo estás"? sino que estaría esperándome en su oficina, allí solo me dio una charla sobre todo lo que debo hacer desde ahora con la empresa y que tenía un plan para mi, pero que tendría que esperar para decírmelo, algo me dice que no me gustará por eso preferí no insistir en que me lo dijera.

Tiro mi espalda hacia atrás y siento el frío de la pared contra mi espalda, hemos estado tantas veces aquí pero es primera vez que siento que el clima ha cambiado, el verano se acaba rápidamente y no puedo hacer nada al respecto. Casi como instinto me aferro aún más al cuerpo de Sakura y al sonido de su respiración, aprovecho también de abrir un poco mis párpados para ver directamente el cielo azulado de la noche. No es lo único que me tiene intranquilo, sino que queda una semana para volver a clases, eso es lo que más me tiene mal.

—¿Shaoran?... ¿Qué sucede?— su tono dulce llena mis oídos.

Sin dejar de abrazarla bajo la mirada hasta ella y me quedo disfrutando de su calidez, no obstante me aleja con sus manos en mis hombros y me examina como si fuera su paciente, acaricia mi mejilla y yo me mantengo sereno.

—Quita esa cara, es solo que mi familia me tiene un poco estresado desde volvió, con tanto trabajo casi no he podido dormir —respondo, es una completa mentira, es cierto que no he podido dormir, pero no es por el papeleo, sino por la persona que esta justo frente a mi y también por la culpa cada vez que hablo con Meiling por teléfono.

—Sé que no te llevas bien con tu padre, pero si lo piensas bien cada vez queda menos para que nos graduemos, luego podrás irte a Tokio y vivir en tu propio departamento, ¿no me dijiste que pensabas rentar uno con los chicos? —intenta parecer lo suficiente enérgica para animarme también—. Si todo sale bien yo también estaré allá y si quieres... podemos vernos y ser amigos.

Amigos... esa palabra suena como un juego muy peligroso... su rostro tapa mi vista mientras sus ojos esmeraldas llenos de estrellas me sonríen dulcemente.

—Tus ojos brillan demasiado Sak, lo haces difícil para las estrellas de Tomoeda— le sonrió de vuelta intentando escapar de mi tormento.

Infla sus mejillas y sale de mi visión— Eso es mentira— se sienta en una gran caja de lata que estaba en ese desastroso lugar, abraza sus piernas y esconde su mentón entre ellas. Me siento a a su lado y la miro enternecido, quizás una de las cualidades que más me gustan de Sakura es que es muy adorable. No quiero insistir en su belleza, en vez de eso coloco una mano sobre su cabello y se lo desordeno.

—¿Me llamarás cuando volvamos a la escuela? —pregunta luego de un largo rato, alzo una ceja por su pregunta. Es una gran pregunta, cuando comenzamos todo esto decidimos que no volveríamos a hablar en la escuela, pero ahora es diferente, será difícil verla en los pasillos o paseando en los jardines sin poder dirigirle la palabra. No, definitivamente es algo que no puedo hacer. Ni yo sé que sucederá... en vez de acobardarme acerco nuestros rostros y sus mejillas se tiñen de un tierno carmesí.

—No me parece tan mala idea— intento que mi voz parezca lo más seductora posible, con un aire en broma y ella me empuja otra vez totalmente avergonzada.

—¡Shaoran! ¡No lo digas así!— es mi turno de burlarme y miramos hacia el cielo. La luz de la luna ilumina el pavimento del estacionamiento del centro comercial como un reflector y las estrellas adornan el resto, es una postal curiosamente hermosa.

—Ya en serio... solo tienes que hablar —la miro sin entender a qué se refiere—, cuando terminen las vacaciones o estemos en la universidad, no importa si estoy al otro del mundo, solo tienes que llamarme, siempre estaré para ti.

Se escucha como una promesa, una muy fuerte y que me hizo estremecer cálidamente. Casi por inercia, trago profundo y me aferro a su mano, la levanto sin dejar de disfrutar de sus ojos resplandecientes y beso sus nudillos— Yo también estaré para ti Sakura, siempre.

Con mi otra mano acaricio su suave mentón y acerco nuestros rostros, cuando nuestros labios se tocan ninguno tiene los parpados completamente cerrados, acomodo mi labio inferior entre los suyos y es ahí cuando se rinde y los cierra, su calidez me envuelve y movemos nuestras bocas con suavidad, cuando abre su cavidad su lengua se acaricia con la mía de forma lenta, siento como aferra sus pequeñas manos en mi pecho y aumenta la emoción, por un segundo cuelga mi nombre en sus labios para luego volver a unirnos.

Fue fugaz, pero demasiado sensible como para ser suficiente. Me sonríe de manera cómplice cuando nos separamos, solo tomo su mano y me dejo guiar para correr hasta mi auto. A veces no necesitamos palabras, me lleva a su casa y cuando nos detenemos frente a su patio delantero me bajo para abrirle la puerta, antes que incluso pueda intentarlo.

—Vaya... gracias joven Li, es todo un caballero— hace una reverencia irónica, su comentario abre un poco de mi timidez así que bajo mis ojos a la cera. Me tira hacia la puerta aún sosteniendo mi mano y la abre con agilidad.

—¿Estas segura que no hay nadie aquí?— pregunto inseguro de entrar, nunca he estado en su casa antes y el solo hecho de entrar me pone muy nervioso, no sé porqué.

Se voltea a verme, sé que nota mi nerviosismo apenas tira de mi y me hace entrar de un tropezón— Ay Shaoran, tranquilo. Mi padre y mi hermano están en Osaka, volverán mañana a medio día.

Su comentario hace que suspire más tranquilo— En ese caso... espero que me hagas un tour por tu casa, es primera vez que me dejas entrar aquí.

—Será un gusto, soy una estupenda anfitriona ¿sabías? y por esa misma razón, creo que deberíamos empezar por mi habitación —su rostro pasa a ser adorable al de una chica seductora, sube uno de sus dedos por mi pecho hasta mi cuello y luego hasta mi mentón—. Prometo que haré todo lo que quieras, Shaoran.

Esta vez la observo hipnotizado, esa es la oferta más atrevida que me ha hecho hasta ahora, incluso me sonrojo más de la cuenta— ¿Todo... lo que quiera? ¿Sin excepciones?

—Sin excepciones— repite casi en un susurro que me deja con la mente perdida.

No tiene que decir nada más, su boca se curva en una sonrisa cómplice que no dura mucho, la empujo contra la pared del recibidor y la levanto en mis brazos para que enrede sus largas piernas en mis cadera. Tenemos nuestros labios demasiado ocupados en alimentarnos con el aire del otro y en dejarnos llevar por la lujuria una vez más. Se agarra de mi espalda y mi cabello, jadeando entre pequeñas palabras entre cortadas que me guían hasta el segundo piso y a su habitación, abro la puerta sin paciencia y ella la cierra de un portazo de la misma forma, son pocas veces las que dejamos de devorarnos, dejo un camino de besos por su cuello y subo otra vez a su boca para capturar su respiración.

La lanzo a su cama y me uno sobre ella, la veo en la oscuridad, pero no con mis ojos, sino con mis manos, quiero recorrerla por completo y que ella haga lo mismo conmigo, quiero recordarla una y otra vez. Sakura me acerca lo suficiente como para posar su boca cerca de mi oído.

—Solo me puse este vestido para que me lo quitaras— susurra deforma seductora, mi corazón da un vuelco por la emoción.

—¿Entonces qué estoy esperando? —bromeo, ella ríe entretenida y tomo el final de su vestido negro para sacárselo rápidamente, queda en un pequeño conjunto blanco tan puro como la nueve que cae en invierno. Decir que quedo anonadado al tocar su vientre plano y sentir como se eriza apenas llego a los montículos rosados de su pecho, no es nada, estoy cortado en pedazos.

Siempre que estamos juntos nos quebramos un poco, pero a la vez todo es tan simple, sé que que ella sabe lo que yo, puedo sentirlo. Estamos atrapados en el momento. Hace que mis días grises se despejen, como si todas las piezas cayeran en su lugar. Y si nos quemamos, al menos fuimos electrocutados

—Shao... ¿Qué quieres que haga para ti? — pregunta con un tono algo ronco, baja sus manos hasta la hebilla de mi pantalón y se queda jugando con ella... Dioses, esto parece el cielo. Acaricio su rostro y vuelvo a besarla.

—Prepárate preciosa porque quiero que me des tu lado más salvaje, esta vez será tu turno— le entrego una sonrisa de lado porque estoy seguro que esta sonrojada—. Harás el trabajo pesado, ¿estás segura que puedes con ello?

—Por supuesto, pero tendrás que ser un buen chico lobito, me estás dando las riendas y no podrás retractarte— responde con suavidad y muerde mi lóbulo antes de dejar besos húmedos por todo mi cuello. ¿Qué sucedió con la chica tímida de antes?

Antes que pudiera continuar, nos giro por completo sobre la cama, tomo sus manos para ayudarla a sentarse ahorcadas sobre mí. Intento tocar todo su torso, pero ella me detiene en seco. Gruño molesto e intento volver a tocarla pero vuelve a correr mis manos.

— ¿Pero qué mierda Sakura? — expreso frustrado, a pesar de no poder ver casi nada por la oscuridad de la habitación puedo imaginar lo mucho que está disfrutando al sacarme de mis casillas, confirmo mis sospechas cuando una pequeña risa entrar por mis oídos.

— Ten paciencia, no es justo que siempre sea la primera que quede sin ropa— me ayuda a sacarme la playera sobre mi cabeza y se apoya con el torso desnudo pegado al mío, su piel se siente suave al tacto y me encanta la forma en que suspira cuando estamos aún más cerca. En poco tiempo me había vuelto adicto a cada aspecto de su cuerpo y su personalidad, inclusos sus defectos me parecen sorprendentes.

Baja lentamente por mi cuerpo, besando cada parte, entre eso lame mis pezones como yo lo he hecho con ella y regresa al lugar donde antes estaba jugando. Abre mi cinturón para bajar mi pantalón. Diablos, quiero que se apresure y que haga lo que sea que tenga pensado, pero al parecer solo quiere torturarme un rato y lo hace lento pasando sus uñas por mis muslos, con mis jeans también se lleva mis boxers y me libera de mi tortuosa prisión. A estas alturas es difícil ocultar lo emocionado que estoy, si es que entienden a lo que me refiero.

Cruzo mis brazos detrás de mi cabeza esperando que suba hasta mi rostro, pero no lo hace alzo una ceja confundido hasta que siento su mano moverse sobre mi miembro tal como me gusta— Maldita sea Sakura... —suelto por inercia y solo me queda cerrar los ojos, quiero preguntarle qué es lo que hace cuando siento que no piensa alejarse, pero las palabras apenas salen de mi boca.

—Parece que te gusta.

Quiero reír por su atrevimiento, esa fierecilla... Claro que me gusta, es más... argh, a penas puedo pensar. Sonrío embobado cuando cierra su otra palma sobre mi para colmarme de placer.

—Mierda —maldigo una vez más, me pone a cien, coloca un dedo en la punta y luego lo baja en un tempo lento, escuchar mi nombre saliendo de su boca es un goce que me encanta repetir. De repente mis ojos se abren de par en par, ¿acaso...? Actúo rápidamente y alejo su rostro un poco, la luz de la luna penas entra por las cortinas y la veo pestañear un poco sin captar el porqué la corté.

—N...no tienes que hacerlo, he escuchado que no ha todas les agrada y no me gustaría que pasaras un mal rato —explico para que no piense que la estoy rechazando. ¡No es como si no haya soñado con esto! pero nunca se lo comenté porque no quiero obligarla a hacer algo que no quiere.

Se desliza hasta estar frente a frente otra vez, Sakura inclina su cabeza con una linda sonrisa y observo que arregla uno de sus mechones castaños rebeldes detrás de su oreja— Tú lo haces conmigo y me gusta... aunque creo que ya lo sabes— rosa su frente con la mía y corta mis respuesta con un beso, esta vez con cariño—. De verdad quiero hacerlo. Prometo que si me incomoda me detendré ¿sí?

Frunzo mis labios, pero al escucharla tan segura no me queda más que asentir, me besa otra vez ahora con emoción y regresa a su posición para intentarlo. Me quedo mirando el cielo de su cuarto, expectante de mi suerte y si es que ella lo disfrutará. Comienza con cuidado de no lastimarme, desde el momento en que el placer recorre cada parte me doy cuenta que es inútil ocultar lo mucho que lo estoy disfrutando, gimo sin poder evitarlo, a pesar de que sus toques son inexpertos me mantiene tocando alto.

—Sí... lo haces bien preciosa —suelto de forma incoherente, ya ni sé si logré modular bien. Al parecer mi comentario la hizo motivarse a a seguir. Desearía prender las luces para ver su rostro, la imagen es tan erótica y se pone mejor cuando escucho sus propios gemidos, al menos parece que también lo está disfrutando.

—Sak... Diablos, no aguanto más, ven aquí —alerto y bajo la vista, le hago una seña para que subiera y eso hace. Se sienta sobre mi virilidad, me quejo aún más cuando nos rosamos por accidente, la siento lista para recibirme tanto como yo a ella, su humedad es la prueba. Me ayuda a colocarme el condón y se acomoda hasta que ella misma cierra cualquier barrera que nos separara. Ambos gritamos el nombre del otro y cae a mis brazos. Esta sensación... Me siento completo cada vez que me mira, cada vez que me toca.

—Shaoran...—ronronea cada vez que se balancea, dejando un escalofrío caluroso por nuestras columnas y nuestras piernas, esta vez no me detiene y me dedico a tocarla por completo. La siento mucho mejor y sé que ella también a mi, es un hecho, esta es mi nueva posición favorita.

Se detiene en seco y se inclina para besarme con todo lo que tiene, se me escapa casi todo el oxígeno, intento buscar su rostro para sentir sus labios otra vez sobre los míos y ella ríe coqueta aún con nuestros cuerpos apegados— Te dije que puedo hacerlo.

—¿Enserio quieres discutir sobre eso ahora? —pregunto incrédulo, intento retomar nuestro movimiento de caderas pero ella me detiene con una mano—. Mierda.

—Oh lobito, no has hecho más que maldecir, eso no lo hace un buen chico—se burla.

Suelto un bufido y escucho su risa nuevamente— Como si a ti no te gustara.

Asiente sin negarlo y se acomoda un poco más causando que nuestro roce sea más profundo, un nuevo gemido eufórico sale de nuestras bocas. No hablamos mucho después, seguimos nuestro momento, entre mejillas sonrojadas, enredados en las sábanas, con la excitación al límite hasta que terminamos satisfechos. Sakura sobre mi pecho sudoroso, con sus piernas enredadas en las mías. Yo me dedico a acariciar su espalda, la que hace unos momentos vi arquearse por alcanzar su propio clímax. Así de sencillo nos hundimos juntos.

El sonido de un chasqueando delante de mi cara me despeja del recuerdo de la noche pasada, pestañeo varias veces y miro que Eriol me está mirando con una ceja alzada y ojos reprochadores.

—Tierra llamando a Shaoran, creo que ya es la quinta vez que te veo con los ojos en Júpiter hoy —se cruza de brazos sentado en el sofá frente a mi. Estamos en salón de su casa, esta noche realizará su clásica fiesta de despedida de las vacaciones, y créanme, si la mayoría de sus eventos terminan en caos, este es muchísimo peor.

— Lo que pasa es que solo puedo recordar el desastre del año pasado —miento y tomo de mi soda helada—. ¿Cómo lo haces para que tus padres te sigan dejando hacer fiestas? si fueras mi hijo ya hasta estarías en un reformatorio en Suiza.

Suelta un bufido divertido y se levanta para seguir sacando todo lo que su madre considere de valor y lo va dejando en una caja de cartón con la palabra "frágil"—¡Me comparezco por mis futuros sobrinos! Por eso prometo ser el tío buena onda con dinero y malas influencias —me guiña un poco y yo niego en silencio.

—¡Oigan! ¡Por favor! ya dejen de hablar de esas cosas, solo tenemos diecisiete— llega Yamazaki haciendo malabares con botellas de alcohol y vasos de plástico—. Los únicos bebés que quiero cerca son el Whisky y el Ron, muchas gracias.

Nos quedamos mirando y asentimos seriamente.

—Hecho— decretamos al mismo tiempo.

— Como sea, aquí el único que esta actuando como un bebé es el chino. Ya suéltala, ¿Qué sucede contigo?—Eriol me mira con ojos analíticos y mi amigo japonés curioso.

Gruño incómodo, si supieran... Me levanto también del sofá y lo ayudo a guardar los adornos de los muebles— ¿Por qué no solo te preocupas de la fiesta de esta noche? ¿Eh, doble ojos?

—¡Oh ya entiendo! —exclama Takashi y me apunta con una botella de vino—. Lo que pasa amigo mío, es que estas más tenso que una roca, necesitas un polvo con urgencia. Solo mira a Eriol, está más fresco que una lechuga.

Ambos miramos a nuestro amigo inglés, hace una reverencia sin dejar esa tonta sonrisa— ¿Qué les puedo decir? Mi princesa amatista me tiene llenito de amor.

Ruedo los ojos asqueado— Así lo llaman ahora...— bromeo, lo próximo que siento es un cojín sobre mi cara, las pelusas llegan a mi lengua y las saco asqueado, escucho la carcajada burlesca de Yamazaki y el ceño fruncido de mi amigo ojiazul.

—¡No cambien de tema! La cuestión aquí es que últimamente no nos dices nada, te veo perdido, complicado y ni siquiera me dejas ayudarte. ¿Acaso hicimos algo que te molestara?

Luego de unos segundos en silencio, y con cuatros ojos expectantes, respiro profundo— No... Eriol, no es eso. Lo siento si no he podido venir como antes. Pensé que querías más tiempo con Daidouji... —solo digo lo que quiere oír, siento que todo conspira para arruinar esto.

—Aww, ¿entonces mi querido lobo chino siente celos? Oh amor mío, no tienes que dudar de nuestro amor, pero tendrás que aprender a compartirme con mi querida princesa.

—Si, si, creo que ya era hora que sentaras cabeza, tengo fe que Daidouji te hará ser más serio, mientras... no sé como ella te soporta —bufo.

—De la misma forma en la que Yamazaki y tú lo hacen— se alza de hombros y toma de su soda—. Ya hablando en serio, no sé que es lo que estas haciendo Shaoran, pero te conozco como la palma de mi mano y presiento que pronto terminaré sabiéndolo, solo... no hagas una estupidez.

Nos quedamos mirando fijamente, de un momento a otro el ambiente se vuelve tenso. Es cierto, Eriol me conoce mejor que mis hermanas, aún así no tengo ni una sola intensión de contarle lo mío con Sakura, menos cuando ya todo está por terminar. Aunque debo admitir que... no vendría mal un consejo de mi mejor amigo.

—Oigan... entiendo que el tonto de Shaoran no quiera interrumpirte con tu novia, pero... ¿Dónde quedo yo en todo esto? —el comentario molesto de Yamazaki rompe el ambiente, Eriol y yo nos miramos otra vez y no aguantamos las risas, ambos tomamos los cojines de los sofás y los lanzamos a la cara de nuestro amigo.

Entro a la fiesta de Eriol junto a Tomoyo, el lugar está repleto de gente, la mayoría estudiantes de nuestra preparatoria, pero quizás hay de otros lugares, la verdad nunca he sido buena sociabilizando. Los chicos me comentaron que siempre llegan personas que nunca en su vida han visto, pero por lo visto no es un problema. Llevo puesto un vestido plateado ceñido que confeccionó mi amiga, también me sujetó el cabello con adornos dorados que hacen contraste con la oscuridad. La ropa es maravillosa, pero el escote deja a la vista más de lo que estoy acostumbrada y no puedo evitar sentirme un poco incómoda. Pero como si fuera poco, también me maquilló con glitter neón en mis pómulos y brillos en los párpados. Parece que Tomoyo realmente quiere que resaltemos esta noche.

—¡Ahí están! Las estrellas de futbol de la preparatoria Seijo—escucho la voz de un chico y en seguida todos se abren paso para que Shaoran, Hiraguizawa y Yamazaki saluden a todos a su alrededor, parecen unas reales celebridades, hacen que las luces parezcan inservibles.

—¡Eh chicos! —Eriol se sube a una mesa, levanta los brazos y al instante todos se callan— Gracias por el apoyo, bla bla, esta temporada lo dejaremos todo, bla bla. ¡Olvídense de eso! ¡Ahora solo diviértanse en nuestra última noche de verano! ¿Escucharon?

La multitud comienza a ovacionar como loca y sigue en sus asuntos. Shaoran sigue hablando con un grupo de gente, serio e indiferente, pero ni así el resto se aleja, es más parecen aun más interesados en lo que dice. En ese momento, me doy cuenta que nunca había visto a Shaoran en este ambiente, rodeado de personas que lo conocen, no recordaba lo influyente que era en realidad. Parece... una persona completamente diferente a la que yo conozco.

Siempre me pareció tonto cuando en las películas muestran como el tiempo se detiene cuando vez a una persona especial, pero exactamente eso es lo que siento cada vez que veo a Shaoran entrar en alguna habitación. Sus iris ámbares están en mi y hace que todos desaparezcan, sonrío como saludo y él hace lo mismo antes de seguir en su grupo. Unas chicas pasan y saludan a los chicos con un alto grado de coquetería, las reconozco enseguida porque sé que son del grupo de Meiling. Enseguida me pongo en alerta y siento como se tensa todo mi cuerpo. Prefiero mirar hacia otro lado, porque este silencio y paciencia, no calman la ansia de tenerlo cerca.

—Ay linda, ahora que lo sé esa mirada y tu sonrisa son más obvias... ¡Te ves tan linda!— me molesta mi amiga con sus ojos amatistas en mi, toma mi brazo y me lleva a otro lado que nota mi incomodidad.

—No... no es cierto —respondo avergonzada, si bien no le he confirmado nada, sé que ella sabe que hay algo entre él y yo—. Pareces una modelo Tomoyo, esta ves te luciste demasiado— es verdad, ella lleva su vestido violeta que es aún más atrevido que el mío, pero no deja de transmitir su característica elegancia. Respecto al maquillaje era casi igual, solo que su largo cabello estaba adornado con diferentes flores fluorescentes.

—No iba a dejar que nos viéramos como siempre. ¡Es nuestra última fiesta de verano siendo estudiantes de preparatoria! — grita emocionada, toma mis hombros y me sonríe—. Quiero que disfrutes ¿si? Conoce gente, líate con un chico, sé una adolescente irracional por una vez. Prométemelo...—levanta su dedo meñique y me hace un puchero, la veo nerviosa y asiento resignada enredando su dedo con el mío.

—Lo intentaré.

—My lady, te ves espectacular— mi amigo inglés aparece abrazando a Tomoyo de su cintura y se inclina hacia ella para depositarle un sonoro beso en su mejilla—. Tú también luces muy linda Sakurita —me comenta cuando se separan.

—Gracias Eriol, pero todo esto es trabajo de mi amiga —respondo avergonzada—. Ustedes también se ven muy guapos hoy.

—Sakura tiene razón, se ven maravillosos y más tu cariño que usas la playera que te confeccioné— dice coqueta y su novio la mira de la misma forma.

—Eriol no encuentro el hielo —grita un chico rubio desde lo que parece ser la cocina.

—¿Pero cómo? Estoy seguro que dejé hecho esta mañana —contesta extrañado y se va casi corriendo con Tomoyo de la mano, mi amiga me mira antes de desaparecer y yo le susurro un "no te preocupes" porque sé que puede leer de mis labios. Ya soy lo suficientemente grande como para quedarme sola.

Me quedo quieta, mirando a mi alrededor mientras escucho a la música poseer el lugar por completo.

—Si viniste...— Shaoran aparece a mi lado con su típico cigarrillo en la mano.

—¡Por supuesto! Te lo prometí está mañana ¿recuerdas?— mis mejillas se sonrojan al pasar imágenes de lo que hicimos a primera hora del día y la noche anterior, es inevitable que un sentimiento de calidez me llene y sonría feliz.

—Quizás si me ayudas podría recordarlo... —da la última calada a su cigarrillo y lo apaga en un cenicero mientras me regala una sonrisa coqueta, causando que me sonrojara aún más.

—Cállate... no deberías decir esas cosas, alguien podría escucharte— le regaño entre dientes, miro al resto de las personas y observo que algunos nos miran con ojos prejuiciosos, coloco mi mano a mi lado y se roza sin querer con la de él. Ellos no tienen idea sobre nuestros momentos secretos. Me tiemblan las manos por todo esto. Por un momento, me gustaría poder tomarla frente a las multitudes para sentir que todo está bien, de verdad quiero hacerlo. Sin embargo, no lo hago, no me atrevo. ¿Con que derecho?

Yamazaki llega corriendo hasta nosotros y nos llama con la mano— Vengan, Eriol los llama, dice que es urgente.

Entramos a la cocina mientras suena Promises de Sam Smith, la atmósfera y los colores hipnotizan todo el lugar. Por lo que Tomoyo me contó Eriol se destaca por ser bastante exótico en sus fiestas, así que digamos que estoy bastante impresionada, nunca había estado en una fiesta así. Lo que más destaca esta vez es la bola de espejos que se encuentra en el centro de la sala y que le da al lugar un toque mucho más retro.

Seguimos al amigo de Shaoran rápidamente y nos lleva hasta la cocina. Observo que Eriol está sirviendo muchos shots en una mesa, ¿para quién serán todos esos?

—¡Sakurita! Apresúrate, te enseñaré a escoger los mejores tragos —el azabache parece muy emocionado por eso.

—¿Esa era la emergencia? ¡Pensé que era enserio! —se queja Shaoran con el ceño fruncido.

—Pe...pero pensé que bailaríamos —Eriol toma mi brazo y me arrastra a su lado antes que inventara cualquier excusa inútil—. No estoy segura de esto... no sé si lo sabes, pero yo solo tomo vino.

—Tonterías Sakurita, eso es para ancianas, tu apenas eres una flor mostrando todo su esplendor. Tienes que aprovecharlo. ¡Yo seré tu guía espiritual!— grita con orgullo. Bueno... no suena mal.

—¡Eso amiga! Tu puedes— anima Tomoyo y me entrega un vasito, limón y sal.

— Bien, esto debe ser rápido. Te explico, sal, tequila limón. Los tres inseparables— apunta su novio pra que no me confundiera.

—Esta bien...— asiento preparada, escucho que me pregunta "¿lista?" y vuelvo a asentir, "¡ya!". Enseguida sigo la orden y me lo tomo al seco, al principio siento un ardor en la garganta, pero el limón y la sal ayudan a que se calme un poco y... ¡OH DIOS! ¡ES EXQUISITO!

—¡ESO SAKURITA! ¡ESA ES MI AMIGA!

—¡Quiero otro!— grito eufórica y Yamazaki me alienta al otro lado, se une a nosotros y tomamos tres shots más que ese. Volteo mi rostro buscando a Tomoyo y a Shaoran, los veo más allá hablando. ¿Sobre qué estarán hablando?

—¡Qué temazo! —Eriol levanta las manos, ahora suena Finesse de Bruno Mars. Corre hasta mi amiga y toma su mano para ir hacia la pista—. Ven Milady, te haré suspirar con estos pasos — dice engreído y se va bailando al ritmo de la música. Los tres reímos que quedamos nos reímos mientras vemos como vemos como se van.

—Me disculpo por las estupideces de mi amigo, cuando se trata de fiestas no sabe cuando detenerse —escucho la voz de Shaoran, él, Yamazaki y yo nos fuimos a la sala para ver observar cómo salta y se mueven con el ritmo.

Niego y le sonrío sin despegar la mirada de ellos— Me llevo estupendo con Eriol, espero tener la oportunidad de conocerlo mejor ahora que es novio de mi amiga.

¡Me siento tan feliz y llena de energía! De pronto solo quiero moverme, quiero bailar. Me pregunto si Shaoran también quiere. Me quedo ilusionada por lo reluciente que se ve con las luces sobre su piel y en lo bien que le queda su pelo desordenado.

—¿Qué sucede?— pregunta mirándome de reojo, Yamazaki me mira también y muero de nervios.

—So... solo pienso en lo buena que está la fiesta. En verdad se pasaron chicos —rio nerviosa—. Por cierto... vi que Tomoyo habló contigo hace unos minutos... ¿Qué te dijo? —me atrevo a preguntar cuando veo que su amigo ya tiene su atención en la pista otra vez.

Shaoran se queda pensando unos momentos— Es un secreto.

Queda sorprendida, su respuesta solo me deja intranquila— ¿Y eso que significa?

—Chicos vengan conmigo y muevan ese gordo trasero —su amigo nos toma de los brazos y nos arrastra al centro. Yamazaki comienza a bailar con una sonrisa divertida y yo me uno sin poder parar de reír, mi cuerpo se suelta y creo que es gracias al tequila. Le agradeceré a Eriol después. Nos movemos aún más cuando suena Youngblood de 5 Seconds of Summer. ¡Adoro esta canción!

I give and you take,

give and you take.(1)

Youngbloog
Say you want me
Say youwant
Out of your life
And i'm just a dead man walking tonight
But you need it, yeah, you need it
All of the time.(2)

Fijo la mirada en Shaoran, me sorprende que también esté bailando, despreocupado y riendo junto a nosotros. Tomoyo y Eriol también se unen y nos divertimos juntos, coreamos la letra e la canción sin importar que estemos haciendo un espectáculo.

Lately our conversations end like it's the last goodbye
Yeah, one of us gets too drunk
and calls about a hundred times
So who you been calling, baby,
nobody could take my place
When you're looking at those strangers,
hope to God you see my face.(3)

—¡XIAOLANG! —el grito resuena ante los cuatro vientos captando la atención de automáticamente de la mayoría de las personas. Shaoran levanta la mirada y se queda petrificado. Me cuesta entender qué es lo que sucede, miro a la dirección en la que todos lo hacen y enseguida mi sonrisa se esfuma. Esto... no puede estar pasando.

—Meiling... — susurra Shaoran, no me atrevo a mirarlo, solo veo como su novia está parada con un vestido rubí y una cola alta que hace que su cabello negro luzca perfecto. Ella entra en escena y enseguida todos la ven como si se tratara de una reina.

—De nada... —dice Eriol con una sonrisa triunfal en su boca y tocando el hombro de su amigo.

—¡XIAOLAAAANG! —ella corre en sus tacones altos y se lanza a los brazos de Shaoran sin importarle que todo el mundo esté presenciando su reencuentro. Él la ataja de la cintura antes que ambos caigamos al suelo, veo que sonríe y acepta el abrazo.

—Oye, ten más cuidado, podrías caer — dice sorprendido, sus mejillas están un poco sonrojadas por el show y Meiling le responde con una radiante sonrisa, demasiado emocionada como para importarle que me estoy destrozando por dentro.

—Sakura...— escucho a mi lado.

Tomoyo me mira y entonces yo me alzo de hombros, totalmente resignada a mi destino. La realidad llega en algún momento y derrumba todas las ilusiones, los sueños y las esperanzas.

—¿Acaso no estás feliz por verme después de tanto tiempo separados cariño? —pregunta Meiling con las manos en su ceñida cintura, mirándolo con sus ojos gatunos.

Es suficiente, no puedo seguir aquí. Me alejo y me muevo entre la gente que seguía bailando, mi respiración se hace torpe, estoy mareada y siento que me duele todo. Me duele demasiado... ¿Qué pudo hacer con esto? ¿Cómo es posible que me sienta así por algo que ya sabía que sucedería?

Me encuentro perdida en la biblioteca y me siento en el suelo con las piernas temblando, recargada en uno de los estantes, no creo que pueda sostenerme por un tiempo. Tomo mis mejillas, están húmedas, ni siquiera sé en qué momento comencé el llanto. Veo que la puerta se abre y Tomoyo entra muerta de preocupación, apenas me encuentra, cierra y corre para caer a mi lado y reconfortarme con un cálido abrazo, enseguida me rompo buscando su refugio.

—Oh linda... llora todo lo que quieras. Estoy aquí contigo Sakura— susurra ella y me acaricia el cabello—. Estarás bien, te sacaré de aquí sin que nadie se de cuenta.

Me aferro aún más, apenas puedo respirar. No recuerdo haberme sentido así antes, mi corazón está hecho trizas. Antes que me de cuenta soy suya para que me guarde o para que me pierda, pero supongo que era demasiado para un amor de verano y decir un "nosotros", porque Shaoran..., él nunca fue mío para perderlo.

"Yo también estaré para ti Sakura, siempre."

Al parecer "siempre" es la mentira más dulce.

Notas de la autora: ¡Holaa hermosxs! Don't Blame es una de mis canciones favoritas de Taylor Swift. Tiene tanto drama jaja. Por otra parte... Les juro que me dolió escribir este capítulo. Sentir que te rompen el corazón es uno de los peores dolores. Lo siento tanto por ellos. Espero que no odien a Shaoran por ser así con Meiling, recuerden que la conoce hace años y además de su novia es su amiga, es normal que se sienta feliz por verla, independiente de todo lo que pasó. No porque amas a otra persona dejas de querer a otra, así no es la vida. ¿Ahora qué sucederá? ¡De apoco se irán aclarando sus dudas! Tampoco odien a Meiling, ya la conocerán mejor.

Segundo, lamento la demora, tuve unos problemas familiares que al menos ya se calmaron y estoy bien. ¡Gracias por sus comentarios y mensajitos de ánimo! Tranquilxs que no pienso abandonar esta historia, le tengo mucho cariño y tengo muchas ideas aún por desarrollar.

Enseguida les dejo la traducción de la canción que bailaban. Amo Yooungblood y creo que les queda perfecto:

Te doy y tú recibes,
doy y tú recibes.(1)

Sangre Joven
Di que me quieres

Di que me dieres
Fuera de tu vida y solo seré un hombre muerto caminando esta noche.
Pero lo necesitas, sí, lo necesitas.

Todo el tiempo.(2)

Últimamente nuestras conversaciones terminan como si fuera nuestro último adiós
Si uno de nosotros se embriaga y llama unas cien veces.
Así que ¿a quién has estado llamando, cariño?

Nadie podría ocupar mi lugar.

Cuando estés mirando a esos extraños le pido a Dios que veas mi rostro.(3)

Les quiere un montón,
Moonlightfic_13/Kobatoo-13