PUERTO AL CIELO
Capitulo 2: Empatía
Un Fic de Lunch y Tenshinhan
Por
Esplandián
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"La empatía se trata de encontrar ecos de otra persona en ti mismo".
-Mohsin Hamid
Si él logró hacer una vida tranquila en aquel reluciente y nuevo dojo; si él alcanzó la categoría de "respetable" en aquel pequeño pueblo en las montañas; y si él contaba entre sus alumnos a aquella muchacha vivaz y "normal" a la que él si dedicaba una sonrisa abierta...
¿Era entonces ella la anormal?
Lunch había hecho algunas entregas de vegetales frescos, de manzanas que crecían relucientes en los valles del Reino Gourmet. Ella creyó que realizar una entrega a una escuela (un dojo como ése) no era nada especial, que ella (o ellas) ya había (n) madurado y olvidado, pero no: tener a ése tres ojos de Ten Shin Han frente fingiendo amabilidad frente a sus alumnos no le supo bien.
Él la invitó a pasar y tomar un té, a comer un pastel de luna, pero ella declinó: era demasiado ruda para aceptar aquello enfrente de todas esas cabezas rapadas que deberían temerle.
De alguna la imagen confirmó en ella la sospecha de que al final era ella "la indeseable" y "la delincuente" que siempre había sido a los ojos de todos. No era alguien a quien la reflexión la detuviera en su vida, pero acampando a medianoche, con las chispas chirriantes crepitando y tronando en la fogata que la mantenía caliente, rumiaba...
«¿Fui tan sólo un estorbo o una roca con la cual tropezar solamente?»
La línea se vertía del corazón al bolígrafo a la tinta con una letra violenta, angulosa, agresiva en su rabia contenida tal como los vientos en el acantilado en que acampaba.
Los rizos dorados frente a su nariz provocan el estornudo.
La misma mano cobra una delicadeza y una dulzura —la perfecta definición de femenina— y toma aquella carta a punto de escapársele.
Con sus ojos añiles lee la carta de la rubia.
No es que aquella mujer de rizos distintos y azules pudiera saberlo, no es que le importara, pero quedaba en ella el resquemor lejano de "la otra", de la rubia. Supuso lo peor al sentir la humedad en sus ojos, pero en ella la amabilidad siempre desbordaba al prójimo y, —¿porqué no? — a sí misma...
Con el mismo bolígrafo, en una caligrafía redondeada, suave—exquisita hasta la saciedad— responde a la par de sus palabras:
—Tú sólo eres el puerto a un cielo que él jamás pudo ver.
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Nota de autor: Hacía mucho que no escribía, pero está vez tuve que hacerlo (sentí la necesidad de hacerlo). Escribo y mucho, pero no fanfictions —reportes, planeaciones, material didáctico—, y creo que eso es parte de la vida de un ser adulto. Hago más redacción en una pizarra con la lista del súper que otra cosa, pero creo que los fanfictions son y serán siempre el refugio de mis sentimientos. Lunch y Ten, por alguna razón, han sido siempre los personajes en los que vierto lo amargo y no tan bello de está ilesa humanidad.
Muchas gracias por leer.
