Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...
LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!
(AU)
Capítulo 15: Gold Rush
—A pesar de que las acciones crecieron un 30% en el último trimestre, los impuestos en Japón continúan siendo problema, pero creo que podemos con ellos si seguimos repuntando con las ganancias en China y Estados Unidos.
Suelto un pesado suspiro, cansado de estar aquí. ¿Cómo no? Si llevo tres malditas horas encerrado en una oficina en la que no quiero estar. Miro hacia la ventana y contemplo como la luz dorada del sol desaparece entre las nubes oscuras de la noche, mientras lo hago mis manos no dejan de jugar con la tapa de mi bolígrafo. Desde aquí pudo ver lo pequeñas que parecen las personas, algunas lucen graciosos con toda esa ropa de polar que los cubre de la cabeza a los pies. No los culpo, creo que lo único bueno de estar en esta reunión es que tengo calefacción, estoy seguro que moriría de frío allá afuera.
—Joven Li —giro mi rostro hacia la persona que me llama—. ¿Está de acuerdo con lo discutido? Nos interesa saber si el informe que le entregará a su padre esta tarde es bueno o...
—Claro, no se preocupen por eso. Le contaré sobre su plan, pero para que se queden tranquilos se los enviaré primero por si se me escapó algún detalle — algunos no aguantan su sonrisa o sus suspiros aliviados—. Bien caballeros, yo debo irme, un gusto verlos otra vez.
Me levanto con tranquilidad y hago una reverencia de respeto como despedida, porque como siempre soy el más joven aquí, pero ya me acostumbré a que eso pasara. Ellos hacen lo mismo y camino hasta la salida.
—Espere por favor, no quiero importunarlo. Sin embargo quiero confesarle que nos llama la atención que permanezca tanto tiempo aquí cuando los años anteriores su padre solo mandaba un representante. ¿Acaso debemos preocuparnos?
Miro al hombre de unos cuarenta años, de cabello rubio y rostro nervioso, el resto no está mejor que él, todos me observan expectantes. Les sonrío de lado para tranquilizarlos y coloco mi mano en su hombro.
—El que esté en Tokio no tiene nada que ver con su rendimiento, que por cierto es espectacular. Quiero agradecerles, he aprendido mucho estando aquí. No deben preocuparse por mi presencia.
—Muchas gracias, joven Li. No sabe cuanto nos alegra escucharlo— se inclinan hacia mi avergonzándome un poco, solo respondo con una despedida del mismo modo y me voy hacia el ascensor para bajar hasta el recibidor. Le pido al portero que pida un taxi y espero junto a la puerta de cristal. Mientras lo hago reviso mi teléfono porque no lo he hecho en todo el día.
Yamazaki: ¡Hello viejo! Adivina que... supe que habrá un desfile de modas hoy en la noche . Es en el Hotel Palace, es dónde te estas hospedando, ¿cierto? ¿Te gustaría ir? *emoji de guiño*
Alzo una ceja interrogante y me dedico a contestar:
¿Desde cuando te interesa la moda? y segundo, ¿por qué crees que yo quiero ir a un evento así?
Solo quiero dormir y quizás cenar algo, hace mucho frío.
Yamazaki: Está bien... me has pillado. Chiharu quiere ir porque es nuestro aniversario. Sé que tienes tus influencias amigo. ¿ Crees podrías ayudarme? ¡Por favor! Nunca más te pediré un favor.
: No lo sé... —escribo de vuelta inseguro.
Yamazaki: ¡Por favor! La novia de Eriol será una de las diseñadoras, pero no lograron conseguirme entradas. Y... habrán muchas modelos interesantes, quizás en ropa interior y tu estás soltero. ¿Qué dices? *emoji de cara coqueta*.
—Que eres un imbécil... —susurro entre dientes y me quedo reflexivo. ¿Si Daidouji participará significa que Sakura también irá? ¿Será posible?
No la he querido molestar, le estoy dando espacio, creo que es lo que necesita luego de nuestra conversación en su departamento. La veo confundida y no quiero ser un problema para ella. Pero... también tengo una desesperante necesidad por tenerla cerca. Añoro sus labios, sus ojos, su voz...
Yamazaki: ? Es en dos horas. Necesito tu veredicto amigo mío... Tik Tok.
No sé si debería ir..., pero Yamazaki es mi amigo, quiero ayudarlo. No es como si fuera por Sakura, está vez solo iré a un evento a divertirme un rato y si no lo hago, siempre estará mi habitación en el hotel y un café caliente. Sí, suena bien.
Pov_Pov
Esta tarde llegué a mi pasantía más animada que de costumbre. Hoy es un nuevo día y tengo la intención de ir a la oficina del señor Hashikoto. Esta vez haré que me escuche. Le mostraré mi trabajo y le expondré lo mucho que merezco una oportunidad. ¡Así es!
—¡Allí está! La osada del piso trece —levanto la vista de mi escritorio y veo que Nakuru se acerca a mi con su típico estilo glamuroso mientras va comiendo una manzana roja. Se sienta sobre mi puesto y me mira curiosa—. ¿Cómo te va? ¿Alguna novedad? ¿Quizás algún momento jugoso con ese delicioso novio que tienes?
¡¿Cómo puede preguntar eso en la oficina?! Siento el calor en mis mejillas ante mis timidez.
—¿Por qué siempre me preguntas sobre mi vida personal? Es vergonzoso... — quizás debería aclarar que el muchacho que vio ese día no es mi novio y dos, que terminé con quien si lo era hace tan solo unos días, pero no es el momento. Cada vez que hablo siento que todas los oídos se posan en mí, como si fuera yo fuera lo más interesante en la oficina, es incómodo.
—Ay chica, para ser una universitaria en pleno siglo veintiuno, tener esas piernas y ese encanto, necesitas algo de riesgo.
—Mhh, creo que estoy bien, si no hago mis responsabilidades, ¿Quién las hará? —contesto mientras ordeno unos manuscritos de mi escritorio.
Escucho como mastica otra vez, antes de hablar traga lo que le queda de su manzana— A tu edad iba a fiestas, tenía romances de una sola noche y me creía la dueña del universo. Aunque pensándolo bien... aún lo hago. —guiña un ojo y ríe divertida.
—Nakuru, habla más bajo te van a escuchar —susurro avergonzada.
—¿Y qué? ¡Aquí adoran los chismes calientes! —levanta los brazos y se gira hacia unos periodistas que no nos dejan de mirar— Sí, lo digo por ustedes. ¡Idiotas! Ni crean que no sé que dicen que me acosté por su coleguita del piso cuatro, cerdos asquerosos.
Ay Dios... río completamente nerviosa por su reacción tan extrovertida, ella es la verdadera osada aquí— Bueno..., si quieres saber de mi vida, estoy apunto de ir a la oficina del jefe para conseguir que me den un contrato fijo así que deséame suerte.
—Lo que necesitas es éxito chica —sonríe juguetona y bota lo último que le queda de su manzana en mi basurero de madera—. ¡Mierda, mierda, mierda!
Río divertida por su reacción y me levanto para encaminarme hacía la gran oficina que está en el último piso, Me siento como una actriz apunto de salir a escena: muerta de nervios. Cuando se abre el ascensor me dirijo hacia la secretaria y me paro derecha para mostrar seriedad. Tal y como la primera vez ella parece demasiado "ocupada", escribe en la computadora y lanza carcajadas cuando echa un vistazo a la telenovela, ni siquiera me mira hasta mi tercer "buenas tardes" que resulta ser más fuerte que los primeros.
—El señor Hashikoto no recibe a nadie sin una cita agendada.
—Pu...pues dígale que es Sakura Kinomoto, la pasante del piso trece que quiere hablar seriamente con él —intento que mi voz suene firme, pero no está en mí ser así—. Por favor— se me escapa.
La señora con lentes y cabello tan rojizo como la manzana que se estaba comiendo Nakuru, me mira de forma despectiva por unos segundos. Al final se rinde y toma el teléfono de la recepción.
—La pasante Kinomoto quiere hablar con usted ahora...Sí, dice que le urge. ¿Quiere que le diga que no está?
¿Pero cómo? ¡Si está hablando con él ahora mismo!
Observo que asiente sin mucho interés y me vuelve a mirar con la misma falta de emoción que siempre, cuelga y apunta a la puerta.
—Es su día de suerte jovencita.
—Muchísimas gracias — tengo una sonrisa enorme por la emoción. ¡No lo puedo creer!
Voy hacia la puerta de mi jefe y entro con cuidado. Apenas siento la asquerosa vista y oscura hacía mi cuerpo aguanto las ganas de vomitar. Por un segundo había olvidado que es un viejo verde. Agradezco que esta vez estoy usando pantalones y no un pequeño vestido como ese día tan angustiante.
—Señorita Kinomoto. Me complace volver a verla, justo estaba pensando en usted hace unos días y en su jovial entusiasmo —su voz es tan ronca como alguien que lleva fumando por años. Apoya sus codos en su gran escritorio negro sin dejar de mirarme con sus ojos insensibles.
Me acerco un poco y me siento frente a él cuando me lo indica— ¿Lo dice enserio? —contesto con una gran emoción.
—Claro, esta semana la revista femenina "Enchanted" hará una colaboración con nosotros — toma un sorbo de su whisky—. Hoy habrá un evento de modelaje y creo que eres la persona perfecta para ir a reportear considerando que eres la única mujer disponible —ríe como si fuera lo más divertido del mundo.
Sé de qué habla, Tomoyo se presentará allí con algunos de sus diseños. Si bien sería lindo verla, aún así...no es lo que quiero.
—Agradezco que me considere, pero señor, mi área son los negocios no el modelaje. Además trabajo para usted, no para la revista Enchanted. ¿Por qué no puede ir uno de mis colegas?
—Mira jovencita, te estoy dando la oportunidad que quieres, no creas que te mandaré a las grandes ligas solo porque tú quieres. ¿Nunca escuchaste que a nadie le gusta una mujer ambiciosa? — me muerdo la lengua por segunda vez.
—¡Pero! —estoy apunto de reclamar, sin embargo me detiene levantando su mano con el ceño fruncido.
—Lo harás o te despedirás de la posibilidad trabajar para mi—me levanta la voz y siento la furia dentro de mí. ¡Es un... desgraciado! Solo quiero una oportunidad. ¿Por qué supone que no puedo? Sé que muchos de aquí comenzaron como yo y no pasó ni una semana para que les dieran un contrato.
Me levanto sintiendo como si una espada me mantuviese contra la pared— ¿Acaso tengo opción?
—Así me gusta señorita —sonríe de una forma que me causa escalofríos—. Comenzará a las nueve de la noche en el Hotel Palace, ve con ropa formal, un auto te recogerá en tu dirección— gira su silla hacia la pared y mueve su mano hacia la salida—. Puedes irte.
Me voy igual que la primera vez que estuve aquí, con pisadas fuertes y tronando los dientes. Bueno... al menor podré ver a Tomoyo, aunque no es lo que esperaba conseguir.
Pov_Pov
Al ser el evento en mi hotel solo tengo que bajar unos pisos y no cruzar la gran ciudad de Tokio. A veces extraño vivir en un lugar tan pequeño e íntimo como Tomoeda era mucho más simple caminar que preocuparse por el tiempo.
No fue difícil conseguir las tres entradas; una me la dieron por ser cliente del hotel y para las otras dos... digamos que tuve que pasar una "poca" suma de dinero. Todo por mi buen amigo.
Ahora estoy cerca de la puerta del edificio, esperando que Yamazaki llegue con su novia. Quise colocarme uno de mis trajes, es de color azul oscuro y lo combino con una corbata gris para no desentonar en un lugar tan extravagante como este.
—¡Amigo! ¡Aquí! —fijo mi mirada hacia la puerta del hotel, está moviendo su mano con el brazo alargado, junto a él está una chica de estatura media y cabello castaño, trenzado con adornos . Se acercan con sus grandes sonrisas y él salta para darme un abrazo asfixiante.
—Ya déjalo Takashi, ¿no ves que apenas puede respirar el pobre? — ella lo regaña con tono autoritario. Mi amigo me suelta riéndose y me da dos palmadas en la espalda que me duelen un poco.
—¡Es que estoy muy feliz! —toma la mano de ella otra vez y aprovecha de moverla frente a mí—. Esta mujer tan hermosa que ves es Chiharu Mihara, mi novia—asiento y me inclino un poco como saludo—. Y este es Li Xiaolang. Que no te intimide cariño, si supieras todas las estupideces que hacíamos juntos...
La castaña ríe un poco— Recuerdo algunas, me emociona conocerte por fin Li. Mi querido Takashi no para de hablar de ti desde que llegaste a Japón, creo que te extrañaba mucho.
—Yo también lo hacía, él es un buen amigo, incluso consiguió las entradas y me invitó a venir para que no estuviera solo hoy —respondo.
Sé que yo lo hice, pero lo segundo no es mentira. Visualizo la cara de enamorada que ella le dirige a mi amigo y casi puedo escuchar el "gracias" de parte de él. Le sonrió de lado y hago otra reverencia—. Es mejor que entremos, si no me equivoco ya está por empezar.
Ellos asienten y entramos a la sala de eventos, la mayoría de las personas ya están sentadas y esperando que comience el desfile. Me fijo a mi alrededor, buscando a alguien en especial, pero por más que busco no la encuentro. Quizás estoy perdiendo la cabeza.
Termino sentándome decepcionado, me quedo quiero y casi no pongo atención a lo que sigue. La música comienza a sonar con un ritmo constante y las modelos salen en orden, la mayoría lleva ropa de la temporada de verano y... sorpresa, al final sacaron a relucir sus trajes de baño.
La gente está aplaudiendo con énfasis y los hombres silban deleitados por aquellas musas griegas. Quizás si mi mente no estuviera impregnada de una ninfa de ojos esmeralda me acercaría para conseguir el número de una de las modelos cuando todo esto acabara, pero ninguna es de mi interés. A la única que quiero ver, no vino y me estoy aburriendo como una ostra.
Apenas el desfile termina los asistentes nos quedamos para disfrutar de un pequeña fiesta con comida y buenos tragos. Las modelos y sus modistas salen a buscar a algún interesado en invertir o que quisiera comprar sus diseños.
Por mi parte, prefiero ahorrarme todo eso y quedarme junto a las mesas con bocadillos. Así mi amigo y su novia pueden tener un momento a solas. Yamazaki me observa de lejos, quizás preguntándose dónde mierda me había metido, pero cuando me encuentra levanto mi copa de champagne y le sonrío para que capte la indirecta. Me sonríe de vuelta agradecido y deja que Mihara lo arrastre hacia una de las modistas.
Bien, mientras ellos se divierten solo me queda disfrutar de la comida. ¿Por qué no? Pagué para venir, lo mínimo que puedo hacer es comer. Me volteo hacia la mesa y analizo cada uno de los platos. Desde aquí visualizo el último chocolate relleno con avellanas y se me hace agua la boca.
¡Debe ser mío!
Lamo mi labio inferior y me dispongo a sacar esa exquisitez, pero en el momento en el que acerco mi mano otra se topa con la mía, miro a la persona con el ceño fruncido y gruño por la intromisión.
—Esto si que no me lo esperaba. Li Xiaolang está en un evento público —el mismísimo Eriol Hiraguizawa está junto a mi burlándose con descaro, quito la mirada con un bufido y alejo mi mano del chocolate. Lo toma y me lo ofrece—. ¿Ya no lo quieres?
—No si lo tocaste, Hiraguizawa—respondo cruzando los brazos, se alza de hombros y se lo come de un bocado. Mi pobre y delicioso chocolate... —. Asumo que estás aquí por Daidouji, vi sus diseños en la pasarela. Felicítala de mi parte.
—Lo sé, My lady es talentosísima, ¿cierto?—contesta con suma emoción en sus ojos—. ¿Por qué estás aquí? ¿Acaso ahora eres aficionado de la moda? ¿Tanto cambiaste?
Este idiota, siempre buscando una oportunidad para molestarme— Solo vine porque Takashi me invitó. Está celebrando su aniversario con su novia —intento sonar lo más seguro posible, solo que por mucho que hayamos cambiado. estoy seguro que Eriol sabe que ni eso me arrastraría a un lugar como este.
—Mhh... ya veo, no te creo, pero lo veo—pone una mano en su mentón y me analiza de arriba a abajo—. ¿Por qué no eres sincero y dices que eres un pervertido que busca a una chica sexy?
—Porque no lo soy estúpido —mi respuesta sale entre medio de un gruñido y mueve su mano desinteresado—Si fuera así... ¿crees que estaría junto a la comida?
Asiente aún pensativo y saca una brocheta con carne— Como si tuvieras que esforzarte para conseguir una chica. Ups, es cierto... ¡si tienes que hacerlo! —sus carcajadas son tan notorias que incluso unas personas nos miran extrañados cuando pasan a nuestro lado—. Sakurita es tan hábil.
¿Por qué mierda sigue así? ¿no tiene una novia que ir a molestar? Nos colocamos de forma en que los dos estamos miramos al montón de asistentes.
—Oh mira, parece que vienen para acá...—me fijo en la dirección a la que me apunta con la boca llena y veo a unos ancianos que conozco desde Hong Kong. Se podría decir que son lo más parecido a unos amigos para mi padre. Mierda... debo salir de aquí, pero me están mirando y es muy obvio que vienen hacia mí.
Me volteo de forma fugaz y con el sudor rodando por mi cuello—Rápido, actúa como si estuviéramos hablando algo importante.
Una sonrisa malvada aparece en la cara de este idiota y da el último bocado a su brocheta— ¡¿Qué?! ¡No te escucho por la música! —pone una de sus manos en su oído y se acerca a mí—. ¿Qué me vaya? Bueno... —se escapa rápidamente de mi lado con un son de despedida.
—Traidor... —suelto entre dientes mientras quedo acorralado entre la mesa y el grupo de tres hombres con corbata.
—¡Pero qué sorpresa! El hijo menor de Hien en un evento como este— el hombre mayor con cabello rubio es el primero en hablar, me quedo callado y solo levanto la copa que había dejado en la mesa.
—Justo ayer hablé con tu padre, dijo que no podía creer que siguieras aquí teniéndolo todo en China. Está molesto, pero creo que es el destino —suelta una risa seca y me toca el hombro—. No lo vas a creer, pero mi hija también está de vacaciones en Tokio, es más, vino conmigo. ¡Déjame llamarla!
Argh, no otra vez. Otro loco que intenta emparejarme con su hija, será mejor que ponga fin a esto antes que me arrepienta.
—Yo...
Cuando estoy apunto de soltar las primera palabras en mi defensa una presencia singular me deja sin habla. Sakura aparece entre las multitudes con un vestido dorado y ceñido a su cuerpo de una forma que me deja sin aliento. Su cuello, a diferencia de la mayoría de las asistentes, está vacío, pero en vez de hacerla lucir insignificante, solo hace que quiera acariciar esa tersa piel hasta que desaparezca en su escote. Su cabello castaño está suelto y acariciando sus delicados hombros.
"Está aquí... y se ve tan hermosa" es imposible que mi mente esté concentrada en las palabras sordas de los hombres frente a mi cuando Sakura está tan cerca.
Hay algo en la forma en la que se mueve y mira a sus lados que me hace temblar. Veo un brillo con cada paso que da, algunos la miran también y me parece bastante obvio, alguien como ella no logra pasar desapercibida. ¿Acaso podré ocultar mi felicidad al verla? No quiero parecer desesperado.
Mi contemplación es interrumpida de forma abrupta por el cuerpo de otra mujer, una chica rubia que me mira fijamente y con una gran sonrisa que me resulta incómoda. Intento inclinarme a un lado para buscar a Sakura detrás de ella, pero ya no esta, la he perdido.
—Ella es mi hija Isabelle, ha crecido con su madre en Holanda. No habla muy bien el cantonés, pero si el ingles así que no creo que hablar sea un problema para ustedes —chasquea los dedos para llamar mi atención y asiento aún sin escucharlo del todo—. Joven Li.
Pestañeo repetidas veces volviendo con ellos— Lo siento, creo que el champagne ya se me subió a la cabeza— me inclino hacia la rubia y ella vuelve a sonreír—. Espero que sigan disfrutando de la fiesta. Buenas noches— me dirijo a ella en inglés y la mueca amigable desaparece de su rostro. Sin esperar más me alejo y camino entre medio de las personas con las mente cegada, hipnotizado por encontrar a Sakura otra vez y rogando que no se haya ido.
Luego de un largo rato de recorrer casi todo el lugar, suspiro con las manos en mis bolsillos sintiéndome desanimado por fallar en mi búsqueda. Quizás sea mejor que suba a mi habitación, ya no tengo ningún interés de estar aquí. Me giro aún envuelto en mis pensamientos y entonces una figura delgada choca contra mi pecho, antes de que cayera alcanzo atajarla de la muñeca.
—Discúlpeme no miraba por donde iba —ella aún no abre bien sus ojos, ni levanta su mirada. No obstante, no es necesario para que yo pueda reconocer su silueta— ¿Eh? ¿Shaoran?
Nos soltamos enseguida y no puedo evitar sonrojarme por nuestro inesperado encuentro— Oh... no tenía idea que vendrías. Qué gran curiosidad, digo... casualidad— mierda... debería callarme si no quiero asustarla.
¿Por qué cada vez que la tengo cerca no logro pensar? En vez de parecer como si no me importara, me escucho como un imbécil.
En vez de asustarse por mi extraña actitud sonríe mientras se arregla un poco su pelo detrás de su oreja—Estoy trabajando —levanta una pequeña credencial que está colgando de su cuello y que estoy seguro que no vi antes. Tiene su nombre y la palabra "prensa" en azul— ¡Qué divertido! Es segunda vez que nos encontramos en un lugar como este.
Asiento y río un poco—Parece que fue hace mucho, ¿no?
—Sí, en verdad el tiempo es muy curioso— responde de la misma forma. De fondo se escucha la versión jazz de la canción Young and Beautiful.
When you and I were forever wild
The crazy days, the city lights
The way you'd play with me like a child. (1)
Will you still love me
When I'm no longer, young and beautiful? (2)
Al estar tan cerca puedo atreverme a contemplarla con más detenimiento. El vestido se ajusta perfectamente a su figura y brilla cada vez que las luces del escenario se cruzan con ella. Su maquillaje es sutil, pero acentúa sus rasgos. Su nariz perfilada y sus labios rojizos. No puedo evitar notar... que ya no es una adolescente, sino una mujer. Y como tal expresa una sensualidad que no conocía.
Will you still love me
When I've got nothing but my aching soul?
I know you will, I know you will (3)
—Recuerdo que en esa ocasión lucías tan hermosa como esta.
Veo que sus mejillas se sonrojan un poco sin quitar sus hoyuelos de sus mejillas— Gracias, a ti te queda bien el azul — aquello me da más confianza, porque al menos me recuerda que no soy del todo indiferente para ella. Me lo dijo aquella vez en el parque cuando nos besamos. Dios... que no daría por probar sus labios otra vez.
—No tanto como el esmeralda... —contesto intentando sonar encantador, Sakura solo se sonroja un poco más, casi combina con su labios carmesí. Ahora que lo pienso, esa vez no estaba sola. ¿Será que también ahora? Entiendo que su novio la acompañe, pero aún me afecta verlos—. No quiero retrasarte, seguro alguien te está buscando... no quiero que Tsukishiro se preocupe por ti...
Mi castaña baja la cabeza y suelta un profundo suspiro— No esta vez... no te lo conté pero... Yue y yo terminamos hace unos días.
...
¡Sí! ¡GRACIAS DIOSES! —¡¿En serio?! Quiero decir— carraspeo fuerte, porque la primera vez parezco demasiado emocionado. Debo actuar como el hombre maduro que soy. Se supone que soy su amigo. No puedo alegrarme por su "tragedia"—¿Estás bien con eso? Pensé que las cosas entre ustedes iban bien.
—Así era, pero a veces no es suficiente— "lo siento", es lo único que contesto. No soy muy bueno mintiendo, no lo siento ni un poco. Sakura está SOLTERA —¿Qué hay de ti? ¿El gran lobo chino salió a cazar de noche?
—Claro que no —respondo con el ceño fruncido.
—¡Oh vamos!, Shaoran ya somos grandecitos, no hay nada de malo si quieres una aventura —insiste moviendo sus cejas.
—Puede que tengas razón, pero ya me cansé de hacerlo. No sé si lo sabías, pero prefiero a las periodistas— no es una broma, lo digo muy enserio. Sus ojos pasan a ser retadores y yo sonrío asiéndome el inocente—. Entonces... estás soltera —continúo afirmando—. ¿Significa que me darías el honor de tener una cita contigo?
Ahora su rostro pasa a ser uno que no logro descifrar y solo hace que los nervios aumenten. Peina uno de sus mechones rebeldes que caía sutilmente sobre su ojo izquierdo y borra su sonrisa.
— No.
"No" Esa corta, pero significativa palabra se repite cada vez más fuerte en mi cabeza y me golpea como un martillo. Tengo que tomar aire para no mostrar lo mucho que me afecta. ¿Por qué no? Pensé que sentía "algo" por mí, quizás no sea con la misma intensidad que yo por ella, pero ¿acaso no es suficiente para intentarlo?
O quizás... — ¿Qué te dijo Hiraguizawa? —suelto aterrado.
Suelta una carcajada y me hace sonrojar por bajar la guardia— No sé de qué estás hablando, pero no hay ninguna razón en especial. Solo no me siento preparada. Quiero preocuparme de mi trabajo y el salir con alguien ocupa mucho tiempo. Lo sabes muy bien.
Así que es eso...
Entiendo que acaba de salir de una relación, pero... también pronto me iré a China y la ansiedad me está matando. No quiero perderla otra vez.
—Siempre tendrás de qué preocuparte Sakura. Antes era el examen, ahora es el trabajo. ¿No crees que es mejor tener a alguien que esté junto a ti en los momentos que necesitas apoyo? Una persona que le importa lo que hagas y que quiere estar a tu lado. Que camine junto a ti.
Se queda en silencio y me mira inundándome con sus ojos tan verdes el bosque. Me pregunto qué es lo que dirá ahora.
—Nos vemos luego... Shaoran —sonríe suavemente y se aleja de mi a paso lento. Me quedo quieto y un poco de arrepentimiento surge en mi pecho por las palabras que le acabo de decir.
No puedo ir tras ella, no sé si sea lo correcto. Además... la hija de uno de los hombres de antes, no recuerdo su nombre, aparece frente a mi para hablarme sobre su país y cómo le gusta China, tampoco le pongo mucha atención. Solo siento un mal sabor en la boca.
Pov_Pov
Solo escapé. Lo que me dijo Shaoran antes, me remeció como un huracán. Toda mi vida me dijeron que soy capaz de hacer todo lo que me proponga sola, porque ser una mujer que lucha por lo suyo es admirable y te hace empoderada. Así que eso he hecho, lucho para una vida mejor y llena de ambiciones. Incluso he llegado a pensar que el amor está fuera de mi alcance. Pero también tengo un alma, al igual que tengo un corazón y cada vez que entro en él, me siento tan... sola.
—Vaya... vaya... así que tu novio misterioso resultó ser nada menos que Li Xiaolang. Si que estás llena de sorpresas chica — mi cuerpo se sobresalta ante la voz de mi compañera. Nakuru Akisuki, vino para acompañarme como fotógrafa. Me da un pequeño empujón con su codo y mueve las cejas de forma juguetona—. Ahora entiendo el porqué se quedó más tiempo en Japón.
—No saques conclusiones apresuradas, solo somos amigos. Él está aquí por temas de negocios, su padre le pidió que se quedara por un mes, es todo... — contesto rápidamente, pero algo me llama la atención— ¿Cómo sabes que se quedó por más tiempo? ¿De qué hablas? —pregunto extrañada.
Juega con su largo cabello castaño oscuro y me mira como siempre, como si supiera todo— Estaba sacando algunas fotografías y por casualidad escuché que unos viejos le preguntaban sobre cuándo volverá a Hong Kong, al parecer su padre está furioso...
—Dices... ¿Qué me mintió? —cuestiono sorprendida, ella se alza de hombros y saca una foto hacia un grupo de modelos con su típica sonrisa traviesa—. ¿Por qué lo haría?
—No lo sé nena, quizás está tomando unas vacaciones, solo quiere un poco de ropa nueva o... puede ser por alguien especial —guiña su ojo izquierdo y saca otra foto, solo que ahora no sé a qué, el flash me ciega por un segundo—. Con permiso chica, pero tengo trabajo que hacer. Ya terminaste ¿no? Te veo mañana en la oficina.
Sigo muy anonada por lo que acabo de descubrir. Si Shaoran no sigue aquí por la empresa de su padre entonces por qué. ¿Qué hace que te quedes por todo un mes cuando tienes tu vida entera en otro país? Quizás...
No. Sacudo mi cabeza lado a lado. No puede ser, no puede ser que sea por mi. Sé que le gusto, pero... ¿haría algo así si simplemente le gustara? Dijo que tenía sentimientos por mí, ¿cuáles son esos?
Sin poder evitarlo me encuentro con una sonrisa en mis labios.
Lo busco colocándome de puntillas y lo encuentro muy cerca de dónde lo había dejado, solo que esta vez no está solo. Una chica delgada y con el color de cabello rubio habla con él como si se conocieran de toda la vida. Ella parece encantada, y la entiendo completamente, Shaoran tiene ese poder. Te hace sentir especial, como si hubieras encontrado oro.
Nunca me ha gustado la fiebre de oro, es engañosa, ambiciosa, te ciega hasta perder la razón. Eso es lo que siento cada vez que estoy con Shaoran Li, me pierdo con la esperanza de encontrar un tesoro, pero la esperanza crece y se pierde cuando recuerdo que solo es una ilusión.
Sus ojos ámbares me encuentran y suelto todo el aire en mis pulmones. No, no es casualidad que su mirada parezca hecha de oro. Se atreve a sonreírme sin dejar de contestarle a aquella chica desconocida. Se siente como si estuviéramos pasándonos notas secretas y me produce un cosquilleo enorme en todo mi cuerpo.
No me agrada anticipar mis sonrojos en mis mejillas cada vez que está cerca, ni tenerlo atrapado en mis pensamientos. Pero sobre todo, me disgusta el ver que cualquier persona muere por sentir su toque. Todos lo quieren y se preguntan cómo sería amarlo. Quizás sea el pensamiento más egoísta que he tenido en mi vida, pero espero que nunca lo descubran.
¿Qué estoy diciendo? Esta no soy yo, hace apenas un rato le dije que éramos adultos y que está bien tener una aventura. Puede acostarse con ella si es lo que quiere.
Dios... será mejor que me vaya. Mientras me dirijo hacia la salida de la sala paso caminando a su dirección de forma inocente, e intento ignorarlo rápidamente. Le pido al encargado del guardarropa que me pase mi abrigo de polar color blanco consciente de su mirada ámbar.
Intento colocármelo, pero es algo difícil con este vestido. Me sorprendo cuando siento que unas manos terminan de ayudar a abrigarme, reconozco este tacto y el estar tan cerca solo me causa escalofríos, aún más cuando roza sus dedos en mis hombros y los desliza por mis brazos en una caricia que casi hace que suelte un suspiro.
—Estoy lista para nuestra entrevista señorita Kinomoto— su voz suena más fuerte de lo normal, cosa que causa que pestañee interrogante, me inclino un poco y veo un grupo de hombres y a la chica rubia de antes mirándolo con sus bocas torcidas.
—No recuerdo que agendáramos una entrevista, joven Li—susurro cerca de su oído para no arruinar cual sea el plan que tiene en la mente.
Se voltea un poco y nuestras caras quedan demasiado cerca, lo suficiente como para que nuestros alientos se mezclen en uno solo—No tiene que salvarme señorita Kinomoto, pero... ¿escaparía conmigo?
— ¿Seguro? Pensaba caminar un rato y sé que no toleras este clima —en verdad se me acaba de ocurrir el paseo nocturno.
—Ahora sería capaz de tirarme a una avalancha con tal de no estar aquí.
Antes que pudiera discutir sobre su tontería, toma mi mano y me saca de allí casi tan rápido como una bala. Salimos del hotel sin importarnos que cayera una débil nevada sobre nosotros y que todo estuviera volviéndose tan blanco como las escasas nubes de verano. No me suelta en ningún momento y yo tampoco hago nada para evitarlo. Es primera vez que estamos de la mano frente a las multitudes, sin escondernos.
—No sabía que adornaran así en estas fechas, parece como si fuera navidad.
—¿Eh?— me había perdido en su mirada. Relucientes, centelleantes, sus ojos ámbares son parecidos a barcos hundiéndose, tan tentadores que por poco me sumerjo en ellos.
Como tiene su mentón alzado hago lo mismo, estamos pasando por un calle en la que a pesar de que sus árboles están sin ninguna hoja todos sus troncos y sus ramas están rodeados por luces doradas que fácilmente podrían ser de diciembre.
—Es maravilloso —susurro deslumbrada—. Creo que nunca había pasado por aquí.
—¿Te pondrías entre ellos? —pregunta.
Alzo una ceja sin entender su comportamiento—¿Por qué?
Niega sonriente y me guiña un ojo—Solo hazlo, ¿si?
Asiento anonada y me suelto de su mano para caminar hasta dónde me señala. Ahora siento la calidez que dejó en mi palma, es una sensación muy linda... Observo que saca su teléfono y comienza a sacarme fotos desordenadas.
—¡Oye! ¡Tienes que avisarme! —inflo las mejillas.
Ríe otra vez y chasquea la lengua— Nhaaa, ¿para qué? si eres hermosa sin importar lo que hagas—el flash me hace pestañear y me rindo ante sus palabras. Sonrío y levanto un brazo para posar aun que sea en una foto—. Perfecta.
Dioses, que deje de mirarme así. Apenas puedo tolerarlo.
Una mujer pasa cerca y escucho que él la llama, antes de poder asimilarlo, corre hasta mi lado y pasa una mano por mi cintura para posar hacia la cámara. Está sonriendo suavemente, pero yo solo lo miro a él, cautivada por su actitud tan despreocupada. En la segunda foto miro al frente y sonrío con el alma saliéndose de mi cuerpo, colmada de felicidad.
Nos acercamos a la señora y le agradecimos su amabilidad.
—Borra esa, tengo los ojos cerrados —ninguno para de reír mientras caminamos sin dirección mirando las fotos.
—No lo haré, es mi teléfono, por lo tanto son mis fotos— nos retamos con simples miradas—. Pero te las mandaré, ahí verás cual quieres.
—Hecho— acepto resignada, la calle es larga y los copos de nueve siguen cayendo sobre nosotros, pero por alguna razón no se siente como si fuera una noche helada.
De pronto siento que su mano rodea la mía otra vez, los dos tenemos la mirada al frente y sonrío esperando que no descubriera lo mucho que me gusta su toque.
—Es la mejor cita que he tenido.
Esta vez me dirijo a él y alzo una ceja con tono regañador—Shaoran... ya dije que no quería una cita.
—Perdón. —carraspea y da leves golpes a su pecho—. Es el mejor paseo que he tenido contigo. Las personas pasan y puedo sostenerte de la mano. Está nevando, pero no tengo frío.
Ay Dioses, ahí viene el rojo en mis rostro otra vez —¡Solo te estás provechando!
—Por supuesto que no, solo intento que ninguno tenga las manos heladas. Sería horrible si se te secan y no pudieras sentir la punta de los dedos— sonríe de forma engreída, dispuesto a ganar en su juego.
Es bueno... más de lo que pensé—Te has vuelto algo fastidioso, ¿sabías?— inflo mis mejillas otra vez—. No lo esperaba de ti.
—Solo lo soy cuando estoy contigo, cerezo. ¿No es así cómo deberías sentirse? ¿Relajado y feliz? — no lo entiendo. ¿A qué se refiere? Es difícil descubrir qué es lo que pasa por la cabeza del Shaoran de diecinueve años—¿Te pongo nerviosa? —se inclina un poco más hacia mi causando que casi nuestras narices heladas se tocaran.
¿Qué se sentirá haber crecido siendo así de hermoso?
Veo su cabello castaño cayendo perfectamente como dominós y una sonrisa tan encantadora como un cuento.
— Para nada, solo es extraño viniendo de ti. Pensé que no te gustaba el contacto.
—Estas equivocada.
Estoy haciendo el esfuerzo para que no note lo aterrada que estoy. No quiero ver todo doble, en cámara lenta y de un tono rosa. No me agrada que enamorarse se sienta como volar, para luego caer hasta que se te rompan los huesos.
La lluvia de nieve se vuelve más fuerte, alargo mi mano libre y siento como los copos se derriten sobre mi piel. Es maravilloso, nunca vi una nieve tan perfecta como esta. Sonrío como si fuera una niña en su primera nevada y tiro de él hasta el centro del pavimento— Ven aquí Shaoran. ¿Alguna vez jugaste bajo la nieve?
—Soy de Hong Kong, ¿recuerdas? conocí la nieve en Japón.
Me burlo de él y suelto un pequeño grito cuando toma mis dos manos y me da vueltas en el puro pavimento, se dedica a girar conmigo, sin miedo.
Y no sé por qué, pero no me importa estar arruinando mi mejor vestido cuando se abre mi abrigo, porque estoy con Shaoran. Con su mano en la mía siento que voy a desfallecer de puro júbilo. Reímos con la cabeza dando vueltas y caímos uno junto al otro.
—Definitivamente es la mejor cita que he tenido.
—¡No es una cita!—exclamo aún entre risas, hago una pequeña bola de nieve y se la lanzo a la cara.
Me mira indignado y hace una más grande— Tienes razón, la nieve cae, tenemos una hermosa vista...— suspira sonoro—. Qué pena que solo seamos tu y yo.
Mi sonrisa se borra al instante— ¿De qué hablas?
—Me refiero a que alguna pareja estaría disfrutando de esto, pero eso no podría ser, ¿verdad? No eres mi tipo. Vaya... que desperdicio de noche— lanza la bola con su voz burlona y quedo completamente asombrada.
—Oh, ¿enserio? No es lo que me has dicho toda la noche Shaoran, no eres muy sutil —armo otra bola de nieve—. ¿Sabes qué? Quizás te veas muy lindo en tu traje de poliéster, pero tienes razón. Francamente no siento nada por ti— se la lanzo al pecho.
—Es de algodón, gracias por no notarlo y... ¿Nada? ¿ni siquiera una chispa? —veo como la bola sube y baja de su mano sin dejar de mirarme sonriente, claramente no se cree nada de lo que dije.
—Ah... ah— niego y me muerdo los labios para no soltar la sonrisa boba que quiere asomarse.
—Bueno, como dije antes, qué desperdicio de noche— se levanta y me ayuda a hacerlo también, sus manos están tan heladas y rojas como las mías por el hielo de la nieve—. La verdad es que siempre has sido mi tipo de chica, Sakura. Siempre has sido tú.
¿Por qué? Me pone tan difícil el no quererle. Cuando es tan dulce, rememoro el porqué. Por qué lo amé como lo hice. Sin embargo, de alguna forma ahora es diferente, todo lo es. Su actuar, cómo me siento cuando estoy con él, las razones por las que nos sonreímos, nuestros cuerpos, nuestras expresiones.
Se siente como estar dentro de un único sueño en el que te pierdes en tus pensamientos durante un minuto y luego te despiertas bruscamente. Vuelves a la realidad de forma abrupta. Porque... aún no me atrevo a soñar con Shaoran.
Notas de la autora: ¡Hola queridxs! ¿Cómo están? ¡FELIZ SEMANA DEL AMOR! Para hacerle honor, escribí lo que para mi es uno de los capítulos más románticos de la historia y de mis favoritos. Sakura se está enamorando otra vez y Shaoran está rompiendo esa barrera de apoco. Siempre he creído que la nieve es mucho más romántica que la lluvia, porque es como si paralizara el tiempo y representa la pureza de esos sentimientos. ¡Ay, ya me estoy colocando cursi! Jajaja.
¡SE TOMARON DE LAS MANOS! ¿Entienden lo importante que es para ellos el hacen eso en público? Quiero llorar :'). No sé ustedes, pero para mi, el tomarse de manos puede ser incluso más íntimo que un beso. Puedes besar a muchas personas, pero ¿tendrías la seguridad de tomar la mano de alguien que no conoces, en la que no confías?
When you and I were forever wild
The crazy days, the city lights
The way you'd play with me like a child. (1)
Cuando tú y yo éramos siempre salvajes.
Aquellos días locos, la ciudad iluminada.
La forma en la que jugabas conmigo como si fuéramos niños
Will you still love me
When I'm no longer, young and beautiful? (2)
¿Me seguirías amando aun cuando ya no sea joven y hermosa?
Will you still love me
When I've got nothing but my aching soul?
I know you will, I know you will (3)
¿Me seguirás amando, aunque ya no tenga nada más que mi alma adolorida?
Sé que lo harás, sé que lo harás.
Muchas gracias por todos sus comentarios, votos, lecturas y sobre todo el amor que me han entregado por mis trabajos. Espero que les haya gustado mucho.
Les quiero un montón,
Moonlightfic_13/Kobatoo-13
