Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...
LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!
(AU)
Capítulo 16: Ivy.
Los pasillos, el comedor y esa estúpida sala de clases se convirtieron en una pesadilla para mi. Ver a Sakura tan cerca, pero a la vez tan lejos me destroza como miles de piedras enormes que caen desde muy arriba, mi estómago siente la misma adrenalina de cuando estas cayendo en una montaña rusa, podría seguir comparando. Creo que el no prestar mucha atención en clases a hecho que me distraiga en pensar esa clase de cosas.
¿En qué momento me volví tan dramático?
Apenas suena la campana salgo lo más rápido que puedo y voy a mi casillero. Me preocupo por aparentar que estoy guardando casi todo lo de mi mochila cuando la verdad es que me estoy demorando apropósito, nadie sabe cuál es mi intensión, a quién estoy contemplando.
Sin embargo, es difícil y unos días son más que otros. Hoy es uno de esos en los que me quedo mirándola desde lejos. Me preocupo de sus acciones, el porqué está riendo y con quién. Si es que está bien. Añoro que me mire y ser lo suficientemente como para merecer un simple "hola" de su parte, suelo perderme en su presencia mientras ruego para que se gire y pueda ser digno de su atención.
Como todos los días, baja la escalera y se mantiene junto a la puerta principal, a veces acariciando su falda o su abrigo, pero siempre con el aura más brillante de por aquí. La veo riendo de algún comentario de Daidouji mientras se tapa la boca con una mano para evitar carcajear muy fuerte.
Una noche, en el estacionamiento del centro comercial, no aguanté y la pregunta salió de mi boca, aún recuerdo su respuesta.
"Es que no me gusta reír y que se vean mis dientes, Touya dice que luzco como un puerco".
Sakura... está completamente equivocada y su hermano me parece molestoso. Su sonrisa es la más perfecta que he visto, la más esperada por muchos y espero que algún día lo sepa. Sin poder evitarlo sonrío de lado un poco, no por felicidad sino por añoranza. Ojalá volviéramos hablar como antes, ojalá nos hubiéramos congelado en ese estacionamiento, conversando de cosas sin sentido, riendo e incluso a veces llorando, no importaría, así nada de esto estaría pasando.
Ya no nos hablamos, ella hace como si yo no existiera y yo hago lo mismo. Lo sé, soy un hipócrita. ¿Yo? ¿Fingiendo que no existe?
Podría seguir fantaseando como un idiota, pero mi sonrisa pasa a ser una mueca de desprecio apenas mis ojos reconocen a la figura alta que ahora se acerca a Sakura. Mi ánimo es aún peor cuando veo que ella le sonríe a Yuna D. Kaito y ríe "divertida", seguro por alguna broma estúpida que le dijo para hacerse el chistosito.
Como si un tipo como él fuera tan gracioso. ¿Le gustarán los chicos graciosos? ¿Yo lo soy?
"Argh, ¿pero qué estoy diciendo?" sacudo mi cabeza y cierro mi casillero con un sonoro portazo. No debería importarme, debería saber mi posición. Yo no le intereso.
—¡Xiaaao! —un peso conocido se cuelga de mi cuello y se queda allí causando que diera un pequeño salto de espanto.
— Meiling, sabes que odio que me sorprendan así—digo aún sobresaltado, pronto ella se suelta y se coloca frente a mi, antes de poder decir una otra palabra, me atrapa el rostro y me besa con su sabor a coco como saludo. Respondo como siempre lo hago, cerrando los ojos y con una mano en su cintura, pero no me muevo demasiado, no puedo, es como si mi mente se paralizara. Apenas se aleja apoya su espalda en el metal de los casilleros.
— Te traje el almuerzo... —dice cantadito y me muestra su lonchera.
Suspiro pesado y sonrío un poco— Gracias... ¿Segura que puedo comerlo? No quiero morir antes del cuarto periodo —intento sonar gracioso para aliviar la tensión entre nosotros que lleva días asomándose, pero ella frunce el ceño.
Meiling nunca le ha atinado a la cocina, creo que ya olvidé todas las veces que terminé con dolor de estómago o en el doctor. Tanto así que con el tiempo se volvió una broma entre nosotros.
—Ya te dije que hice un curso en mis vacaciones. No seas tan pesado —me pasa la lonchera de un empujón y se cruza de brazos causando que su cabello se mueva sobre sus hombros. Últimamente cambia su estilo todos los días, ayer fue una trenza larga, hoy tiene una parte de su pelo oscuro en un medio moño—. Si no lo quieres puedo dárselo a alguien más.
—Solo estoy jugando contigo...
Desvía su mirada rubí y mientras lo hace me quedo viéndola fijamente, mantiene su ceño fruncido mientras enreda uno de sus mechones largos en su dedo índice. Borro mi sonrisa fingida al recordar todos los intentos fallidos en los que he intentado terminar con ella. La primera vez fue de camino a su casa, la segunda en una heladería del centro y así sucesivamente.
Quiero hacerlo de la forma más suave para no herirla tanto, porque claro que la dañaré, en situaciones como está siempre alguien sale perdiendo. Sospecho que Meiling sabe hacia dónde van mis conversaciones porque me corta en seco con la mínima excusa, a veces es una llamada, otras solo se levanta y se va.
En pocas palabras estamos colgando de un hilo. Con cada día, con cada palabra vacía nos alejamos aún más y... la distancia entre nosotros no lo hace más fácil. Tenemos que ser honestos, parece ser la única forma.
Creo que tiene miedo, miedo a que la abandone y me siento aún más culpable por eso.
Quizás si fuera otra persona lo sería insensible, pero con Meiling no puedo hacerlo, porque a pesar de todo, la quiero. Hemos estado juntos por años, pero más allá de eso, estamos hablando de mi primera amiga. La primera persona que se acercó a mí sin nada a cambio, es la primera chica que me gustó, la primera que besé, compartimos mucho.
—¿Qué te pasa? —dice de repente ahora mirándome de vuelta.
Niego suavemente— Nada. Vamos al comedor, los demás ya se fueron.
Asiente, pero no se mueve de su lugar, sino que vuelve a desviar la mirada hacia donde antes, fijo mis ojos a donde los suyos y entonces todo mi cuerpo da un vuelco. Ahí va Sakura ahora acompañada solo por Kaito, están bien apegados caminando por el pasillo. Él tiene uno de sus brazos sobre sus hombros y ella ni siquiera intenta alejarlo, solo está demasiado despistada hablando sobre alguna noticia interesante. Aprieto la mandíbula cuando pasan justo a nuestro lado y bajo la mirada, porque no quiero que Sakura sepa que la estoy observando.
—¿Sabías que Kinomoto y Kaito están saliendo? —levanto la mirada impactado por lo que Meiling me está diciendo—. Lo sé yo también me sorprendí. ¿Cómo una chica tan adorable puede estar con un mujeriego como ese? —saca la lengua asqueada y rueda los ojos.
—Seguro son solo rumores tontos Meiling —respondo con rabia a la vez que comenzamos a caminar.
—Por supuesto que no, pasan todo el tiempo juntos y unos chicos la vieron declarándosele hace tres semanas. Como sea, si te cuento esto es porque estoy pensando en unirla a nuestro grupo, pero si sigue con ese tipo lo veo difícil —escucho que chasquea la lengua y me toma del brazo.
¿Se le declaró al idiota del presidente escolar? ¿Así de rápido?
No puedo creerlo... ¿Acaso siempre le gustó y no me lo dijo?
— ¿Me estás escuchando, Xiao?
Claro que sí, pero quisiera no haberlo hecho. Es demasiada información en tan solo cinco minutos y no solo eso. ¿Qué Meiling quiere qué? ¿Desde cuando ellas se conocen? ¿Cómo sucedió? — S...sí. Pero no entiendo porqué me lo cuentas. Sé que eres muy selectiva con tus amigas y no he visto que hables con Kinomoto.
Ella pone los ojos en blanco— ¡Daah! Es amiga de Eriol y Daidouji. Sin embargo, odiamos a Kaito por como ha sido contigo y porque jugó con Akiho el semestre pasado. Pobrecilla... aunque no lo parezca mi amiga aún llora a veces, le rompieron el corazón. Solo quiero salvar a Kinomoto de ese presidente playboy. ¡Siempre que advierto de lo peligroso que es un chico ninguna me escucha!
—¿Podemos dejar de hablar sobre ese imbécil? —suelto inquieto y camino más rápido.
—¡Xiao! ¡Espérame!
Apenas nos rencontramos con los demás nos acomodamos en nuestra mesa, los chicos ya nos estaban esperando de hace rato así que no me sorprende que ya estén en la mitad de su comida. Eriol me mira de reojo y sigue comiendo de su plato de pasta. Nuestra amistad está tensa desde nuestro encuentro en el primer día de clases, sabe que no tolero que se metan en mi vida. Entrometido.
—¡Hola a todos! —saluda mi novia con ánimo, mira a Eriol y lo empuja un poco moviendo las cejas—. Casi no te has acercado a nosotros, pero bueno... no te culpo, ahora tienes novia. ¿Dónde está?
—Hola Mei, sé que mi presencia es extrañable pero como dijiste, ahora tengo mi atención en mi hermosa lady que está comprando un jugo—el cuatro ojos contesta tan arrogante como siempre.
Hace poco descubrí el porqué Meiling y mi mejor amigo se llevan tan bien y es porque, de alguna extraña forma, se parecen, ambos aman la atención.
—Eso veo...— responde ella.
—¿En qué se demoraron tanto? —reclama Takashi con la boca llena, las chicas colocaron cara de asco, menos Tomoyo que acaba de llegar y se sienta junto a Eriol con dos jugos de naranja en sus manos.
—No es para tanto, solo hablábamos sobre asuntos cosas, ¿no es así, Xiao? — mira a una de sus amigas y frunce el ceño—. Ay linda, hazte un favor y ponte un poco de corrector en esas ojeras de mapache —la vemos sacar un objeto redondo de su bolso y se lo pasa a Sasaki.
—¡Oh gracias! El profesor Terada ya nos dejó trabajo de matemáticas. Es terrible y apenas he podido dormir, lo odio —se queja la castaña y se pone un poco del maquillaje utilizando su celular como espejo.
—No creo que le digas eso cuando estas en su cama —dice la otra chica de nuestro grupo, Akiho.
—¿Quién sabe? quizás al hombre le prende —agrega Eriol y todas ríen.
Meiling saca nuestra comida de su lonchera y me lo coloca frente a mi. Es... es... la verdad es qué no sé que es, pero se ve bien. Creo que son verduras con carne, muy a lo hongkonés. Suelto un "gracias" y doy la primera probada. Al principio disgusto picante, y se combina entre texturas duras y esponjosas...
—¿Y bien? ¿Cómo me quedó Xiao? —la veo de reojo y aún con la comida en mi boca. ¿Qué puedo decirle? ¿La verdad? No puedo, así que lo trago de todas formas.
—E...está exquisito —doy otra probada y trago todo, desgraciadamente mi intento de pasar desapercibido se va a la mierda cuando no soporto más y debo tomar el juego que Eriol acaba de abrir.
—¡Viejo! ¡Me lo acaban de traer!— se queja él.
La sonrisa de Meiling se borra enseguida y entrecierra los ojos— ¡Eres un mentiroso! ¡¿Por qué nunca aprecias lo que te hago con tanto amor?!
Me atoro con la bebida así que debo golpear mi pecho antes de contestar— Solo intento darte el gusto Meiling, que no me guste no significa que no lo aprecie.
—¡Ajá! ¿No te gusta?— toma la bandeja y la desliza por la mesa hasta Yamazaki que es el único que ya había acabado su almuerzo—. Felicidades, problema resuelto.
—Pero yo...—mi amigo japonés intenta negarse y pero ella le lanza una mirada asesina, así que se queda callado y comienza a comer del plato, Meiling sonríe victoriosa. Siempre es así, porque además de bella, Meiling Li causa eso en los demás, es persuasiva e intimidante.
Todos están callados e incómodos, como cada vez que presencian alguna de nuestras peleas.
—¿Siempre tienes que ser tan caprichosa? —suelto completamente molesto y cansado de su mal temperamento.
—No me queda otra si estoy tratando contigo —ataca de la misma forma. Esto es a lo que me refiero, no podemos ni comer tranquilos, porque todo se transforma en un drama. Mejor iré a comprar algo en el negocio de la escuela.
Mientras me voy alejando alcanzo a escuchar un "eso fue intenso, Meiling" de Akiho.
Pov_Pov
Me estoy manteniendo ocupada. Entre estudiar para el examen de admisión y preocuparme del periódico escolar apenas tengo tiempo de pensar en la ansiedad que siento cada vez que escucho o veo a aquella persona. Exacto, no quiero nombrarlo. Tomoyo dice que se convirtió en el Voldemort de mi vida.
Pero... el ver que se besaron unos pasos más allá de donde estuve fue horrible, él la tenía abrazada de la cintura mientras ella de su cuello. Apenas pude escuchar todo lo que me comentó Kaito, solo fingí reír y estar despreocupada. Tuve que quitar la vista para no ser atrapada y entonces comencé a hablar de lo único que me calma en situaciones así: noticias.
Dejando eso de lado, no estoy tan cansada gracias a que Kaito ha estado ahí para ayudarme. Si bien al principio no estaba segura ahora creo que el aceptarlo como compañero fue la mejor decisión. Bueno... si es que ignoro todas las veces que ha intentado invitarme a salir.
Como todos los días en la hora de almuerzo nos vamos a la sala de edición para publicar la edición semanal del periódico o preparar algunas notas especiales.
—¿Crees que debería agregar una foto más sobre la ceremonia de ciencias? — pregunto sentada en la silla giratoria.
Enseguida siendo como el pecho de Kaito se acerca lo suficiente como para chocar con mi hombro, su rostro se inclina hacia la pantalla y analiza toda la página.
— Mhh... creo que está todo bien —sonríe cuando revisa todo—. ¡Son estupendas! No sabía que además de buena escritora eras buena sacando fotografías.
—Es que Eriol me ayudó— respondo emocionada—. ¡Soy tan feliz! Si no fuera por tu ayuda creo que tendría muchos problemas con las fuentes, no soy muy buena hablando con las personas—confieso con calor en mis mejillas, él gira su rostro hacia mí y me sonríe de lado, aún está muy cerca... no me gusta. Así que muevo mis pies para deslizar el asiento con rueditas y alejarme un poco.
—Con ese hermoso rostro que tienes dudo que tengas problemas en conseguir lo que quieres, solo tienes que ser más segura de ti misma —da un paso más cerca y yo me levanto para esquivar su presencia, escucho su risa a mis espaldas—. ¿Qué? No me digas que te molestó eso.
—Acepto que debo trabajar mi seguridad, pero sabes que es lo que me inquieta — lo miro nerviosa mientras acomodo algunos libros—. Ya te dije que no saldría contigo Kaito, somos compañeros y...
Cierra los ojos y se cruza de brazos— Lo sé, lo sé, no te intereso, sin embargo... eso solo lo hace más interesante —me guiña un ojo y se sienta frente al computador sin dejar de mirarme fijamente—. Así que... te inquieto.
En ese instante una chica con el cabello rojizo aparece en la puerta, usa un poco más del maquillaje permitido en la escuela, debo decir que me gusta su estilo. Podría apostar que es una de las tantas conquistas de Kaito. ¡Qué bien!
—Bien... iré a almorzar, no te preocupes por el resto. Ya edité y publiqué todo. ¡Qué tengas un buen día! —digo ignorando su último comentario.
Veo mi oportunidad de escapar así que tomo mi abrigo color crema y me lo coloco. Otoño ya comenzó y el frío está apareciendo de a poco, a veces el sol pasa a saludar y otras es cruel y se esconde dejando una helada difícil de aguantar. Definitivamente ya no queda resto del verano.
— Adiós Louis Lane, si te veo a la salida quizás vayamos por un café —me guiña el ojo otra vez y sonríe de forma coqueta, a la chica no parece molestarle, solo abraza a Kaito desde atrás acariciándole el cuello y me sonríe—. Hablaremos del periódico si quieres.
—Por última vez, no iré a una cita contigo Kaito —respondo entre risas nerviosas y abro la puerta—. Además, como te dije ya publiqué todo así que nos vemos mañana.
Acomodo mi bolso en mi hombro a la vez que salgo del cuarto de edición para dirigirme a comprar mi almuerzo. Anoche estaba tan ocupada que no pude cocinar nada, y mi padre está tan atareado con la universidad que no iba a pedírselo a él.
Debo apresurarme si quiero alcanzar a comprar, ya va a tocar la campana para la próxima clase y si llego tarde otra vez mi profesor de biología me mandará con el director. ¡No quiero manchar mi historial!
Camino a paso rápido y cuando veo a lo lejos que aún está abierto suspiro aliviada y sigo mi camino.
—¡Kinomoto! —una chica me habla cuando ya estoy cerca del negocio, pero no lo suficiente como para comprar—. El periódico está genial. ¿Crees que puedas pasarme las fotos que sacaste la semana pasada?
Aww, desde aquí veo el último sándwich. No obstante, ¡el saber que lo está leyendo me colma de emoción!
—Por supuesto, si quieres puedo hacerlo cuando terminen las clases —sonrío sin poder aguantar mi felicidad —. Muchas gracias por leerlo, no sabes cuánto me motiva.
—¿Bromeas? ¡Es la sensación! Escribes cosas tan interesantes —comenta ahora un chico que se une a nosotras y me sonrojo por tener tanta atención—. ¿Crees que puedas hablar sobre las mejores ciudades para mudarse? Aún no sé dónde irme luego de la graduación.
—Cla...claro, puedo investigarlo, les avisaré cuando la tenga lista —me agradecen con una sonrisa y se van.
¡Son las sextas personas que se me han acercado esta semana! ¡Qué felicidad!
—¡Cierto! —corro hacia el mesón del negocio y busco mi almuerzo, pero no lo encuentro por ninguna parte. Oh no...— Disculpe, ¿por casualidad no le quedará algún otro sándwich?
La señora niega— Lo siento niña, pero un muchacho se acaba de llevar el último, pero quizás puedas comprar una barra de cereal, es lo que nos está quedando.
No me queda más que suspirar resignada y asentir—Claro... muchas gracias.
Me acerco completamente hambrienta a la caja para tomar una barrita de cereal de manzana. Siento que moriré de hambre con eso, pero no me queda otra opción.
—¿Solo llevarás eso? —cuestiona la cajera con sus manos puestas en su cadera—. Pero niña, si estás tan delgada y pálida, en cualquier momento te desmayarás.
—No se preocupe, no tengo mucha hambre— miento con una sonrisa falsa.
—Ten— escucho a mi lado, giro mi rostro y entonces lo veo.
El innombrable está sosteniendo el que es el último sándwich y me lo está ofreciendo. Y si no fuera un caso evidente nunca me hubiera dado cuenta, de no ser por la mirada dorada en su rostro, que está siendo amable después de semanas de frialdad.
La impresión es tan alta que me quedo en blanco, pestañeo anonada y él acerca aún más su mano para que lo tomara.
—Pero...
—Tranquila, solo lo compré por si me daba hambre más tarde.
Mi mente es incapaz de comprender lo que sucede, como si se tratara de una criatura mítica. Nos quedamos sosteniendo la mirada del otro sin palabras.
—Deberías aceptarlo niña, él se está comportando como todo un caballero —nos sobresaltamos y desvío la mirada de forma instantánea. Lo tomo tímidamente, intento que no nos toquemos, pero aún así casi lo hacemos.
—Gracias... —susurro sintiendo el calor en mis mejillas.
—No es para tanto —responde levantando los hombros—. Bueno... yo... ya me voy —se da la vuelta y se va caminando con las manos en sus bolsillos.
Esperen... ¡No puedo dejar que me dé su almuerzo y no pagarle! Eso va contra MIS reglas. Porque sí, tengo orgullo y no dejaré que "Voldy" me lo arrebate de las manos. Lo sigo con la intensión de hablarle y decírselo, pero en vez de eso me quedo callada y detrás de él como una persecutora.
Él no detiene su camino en ningún momento, estamos yendo al lado contrario de nuestra aula y subiendo algunos pisos hasta que comprendo que vamos a la azotea. Cuando salimos se para en seco y se da la vuelta con una ceja alzada, aún con sus manos escondidas en sus bolsillos y el viento peinando sus cabellos castaños rebeldes.
Me gustaría no pensarlo, pero el uniforme lo hace ver aún más guapo, el hecho que su corbata esté casi desecha solo hace que quiera arrebatársela y soltar todos los botones de su camisa.
—¿Tienes algo que decirme? — es el primero en hablar y yo me muerdo el labio inferior para evitar decir una estupidez entre mis delirios.
—Solo quiero devolverte el dinero del almuerzo, es todo —intento sonar entre indiferente y genial. Porque no puede saber que me importa. No, no.
Rueda los ojos y saca una cajetilla de uno de sus bolsillos, luego prende un cigarrillo y vuelve a guardar la caja, no habla hasta que le da una calada— No seas terca, ya te lo di.
Me acerco con pasos sonoros y le muestro mi billete— El único terco aquí eres tú, solo acéptalo, ¿quieres?
Vuelve a dar una calada, ahora mucho más profunda para luego sonreír de lado— Pues yo no quiero tu dinero. ¿Acaso nunca escuchaste el dicho "a caballo regalado no se le miran los dientes"?
Ahora es mi turno de poner los ojos en blanco y extender mi mano. Sin embargo, a pesar de mi insistencia no lo toma y solo consigue que me frustre aún más— ¡Argh! Como quieras. Entonces no quiero tu tonto sándwich —estoy estirando mi almuerzo con mucho pesar porque me suenan las tripas.
Se alza de hombros y da un paso más cerca—Bien, si ninguno lo quiere lo botaré a la basura —cuando está a milímetros de tomarlo lo alejo desesperada.
—¡NOO! ¡No lo hagas! —suplico abrazando el exquisito pan con queso blanco, lechuga, tomate y champiñones. ¡Qué hambre tengo! ¡Hasta se me hace agua la boca! ¡Sería un sacrilegio perderlo!
Lo próximo que sé es que está carcajeando, no... es más que eso, se está burlando de mí. Maldito, idiota, asesino de almuerzos y arruina planes de orgullo.
Deja de reír y camina hasta una pared para sentarse contra ella— Deberías comerlo, la señora no se equivocó cuando dijo que estabas delgada y pálida. ¿Te estás alimentando correctamente?
Hago una mueca— No lo sé, en verdad no me he dado cuenta. Estoy ocupada con...
—El periódico, lo sé. Lo he leído y es excelente Sakura, pero claro no es una sorpresa considerando el talento que tienes —termina su cigarro y bota una gran cantidad de humo manteniendo su rostro sereno.
Trago nerviosa y no sé cómo me atrevo a sentarme junto a él, puedo ver que está sorprendido por mi actitud y la verdad es que yo también. Por casualidad nuestros hombros chocan, es segunda vez que nos tocamos por accidente hoy. Igual que la primera vez me aporto enseguida, pero ni eso evita que una corriente eléctrica recorra todo mi cuerpo. ¿Hace cuánto no estábamos así de cerca? ¿Hace cuánto no lo escuchaba reír o decir mi nombre?
—Gracias... —susurro, no me contesta, solo saca otro cigarrillo y yo comienzo a comer mi almuerzo. Sé que no deberíamos estar aquí, juntos y solos en la azotea de la preparatoria por varias razones, principalmente porque yo misma fui la que nos obligué a alejarnos y soy la primera en romper ese acuerdo al perseguirlo hasta aquí.
—¿Vendrás a ver el juego de la otra semana? —pregunta de la nada—. Me imagino que lo pondrás en tu periódico.
Asiento dando mi último bocado— Sí, tengo pensado hacer un perfil de los dos equipos, pero no conozco a muchos de los jugadores. ¿Sigues siendo el capitán?
—No creo que sea un aporte si es lo que piensas, nunca he sido bueno hablando para los medios y esas cosas— lo volteo a ver y rápidamente gira su rostro hacia el otro lado—. También estaré ocupado con los entrenamientos.
En pocas palabras no quiere ayudarme...
—No te preocupes Li, no seré una molestia si es lo que estás pensando, yo estaré en mi espacio y tú en el tuyo— refuto con clara molestia en mi voz. Me mira otra vez, ahora con el ceño fruncido.
—¿Quién dijo que eras una molestia, Kinomoto?
Inflo mis mejillas indignada—Kaito me acompañará así que puedo decirle que hable contigo para cualquier información si ese es el problema—entonces noto que algo cambia en él, se vuelve más tenso. Quiero sonreír, no sé que espero en nombrar a mi compañero, sé que Kaito no podrá ir por un compromiso familiar, pero el ver que afectó un poco a Shaoran me gusta.
Me observa con sus esferas penetrantes, parecidas al color de las hojas de otoño y quedo completamente sorprendida porque nunca lo he visto con el demonio en sus ojos.
—No hablaré con ese tipo, tú eres la encargada, no él.
—Por si no te quedó claro Li, no quiero tener nada que ver contigo.
He notado que parece más serio desde la última vez que hablamos y no puedo evitar preguntarme porqué si ya no me tiene cerca.
—Si lo haces le diré al director Wong que no hiciste nada y que le dejaste todo el trabajo a Kaito.
Lo miro de forma amenazante y casi hago sonar mis dientes— No lo harías...
—Sabes que soy capaz de hacerlo y que él ama al equipo de futbol—nos quedamos batallando, creo que hace mucho el esmeralda y el ámbar no peleaban de esta forma.
No sé cómo de a poco mi rostro se va relajando y de pronto solo estoy pensando en Shaoran. Ya no me importa ese tonto partido, ni quién irá. Solo que él está junto a mí ahora y cuánto añoraba su presencia. No me importa que estemos peleando, me declaro una perdedora en este juego.
—Sakura... no me hagas hablar con Yuna, menos ahora, no creo que pueda tolerarlo— mientras más habla, menos logro entender a lo quiere llegar. ¿Qué tienen esos dos?
—¿Por qué no te agrada? Si lo conocieras sabrías que es un buen chico —defiendo sin apartar mi vista.
—Solo tú podrías ver el lado bueno de alguien como él, ese tipo llega a donde está saboteando a los demás —bufa y y baja sus ojos hacia alguna parte de mi rostro, me pone nerviosa. Sin embargo, a diferencia de Kaito no me disgusta y eso lo hace peor—. ¿De verdad estarías con alguien como él?
Maldición. Mi dolor encaja en la palma de su fría mano. Esa que está tan cerca de la mía. Deseo tomarla, aunque sé que ya le pertenece a alguien más.
—No te entiendo —susurro confundida, lo veo sonreír un poco y negar. No obstante, seguimos acercándonos a una distancia peligrosa.
Sus ojos hechizantes son todo lo que deseo ver. Maldita sea... lo quiero, ansío todo lo que es de ella.
—Yo tampoco — lo dice tan bajo que apenas lo logro escuchar, creo que no habría podido hacerlo si no estuviera a milímetros. Quiero más. Dioses... lo quiero a él. ¿Qué hago? ¡No me puedo mover! —. Sakura...
—¿Hm? —musito apenas consciente y ya con los ojos casi cerrados.
—¿Puedo besarte...? —su voz me resulta tan familiar en mis oídos—. Solo será un solo beso y si quieres te dejaré en paz—toma mi mano y la sostiene acariciándola con sus dedos, me tienta rozar su nariz con la mía y suelto un jadeo involuntario—. Por favor...
Debería negarme y gritarle lo loca que es esa propuesta, pero no puedo. No puedo.
— Shaoran...
—¿Eso es un sí? — pregunta al mismo tiempo que su mano sube por mi brazo y me regala un estremecimiento que no sentía hace semanas, desde la última vez que estuvimos junto en mi habitación. Tan entregados... tan felices.
Me entrego completamente a lo que venga, ya estamos demasiado jodidos. No puedo evitar sonreír contra sus labios mientras acuna mi mejilla en su mano derecha, suave y lento. Me acaricia con su boca. Este beso es distinto a todos los anteriores, no siento aquella emoción adictiva. Solo unas enormes ganas de saltar sobre él y repetirle que no se vaya. Que no me deje. La verdad... quiero recordar todo de él, porque no sé como convertirme en algo que extrañe.
Me toca con delicadeza, creo que tiene miedo a que lo empuje lejos. Oh Shaoran... si supieras la triste verdad. Lo amo tanto que duele hasta mi espíritu.
Respondo con un suspiro, con los ojos cerrados y me atrevo a enredar mi mano en esa corbata que me ha tenido loca desde el primer día de clases. No sé de dónde saco la destreza como para sentarme a ahocadas sobre él, sin dejar de tocarnos. Shaoran toma mis piernas y me acerca aún más a su cadera. Es inevitable que jadee contra su boca y él aproveche de invadirme con su lengua lujuriosa, perdiendo un poco de esa suavidad. No obstante ,no me quejo ni un poco. Acepto deseosa porque mi corazón no es el único que lo ha extrañado, mi cuerpo también y con urgencia.
—Preciosa... —musita apegado a mi cuello una vez que lo recorre. Antes que pudiera seguir coloco un dedo en sus cálidos labios.
—Shh... alguien nos puede escuchar —aunque es cierto, no es por eso que lo callo, sino porque no quiero detenerme.
No decimos nada entre medio, al menos yo porque tengo miedo de arrepentirme. ¿Qué pasa si me descubre? ¿Cómo soportaré escuchar su rechazo?
Siento su tacto sobre mi espalda y recorriendo el límite de mi falda pegado a mi vientre. Pero somos simple humanos y el aire nos hace falta. Continúa trazando un recorrido de besos por mi cuello y vuelve a mi rostro, lo repite y me aferro aún más. Lo hace también que casi suelto un "te amo".
Cuando nuestros ojos se cruzan escucho un tambor resonando en mi pecho. Se ve serio, pero no de la misma forma de hace rato, pareciera que está pensando. Muero por saber qué pasa por esa cabeza.
Estoy apunto de preguntarle, pero me detiene acariciando mi rostro otra vez, sin dejar de mirarme y con nuestras respiraciones mezclándose. Solo me queda cerrar los ojos... no puedo contenerme.
No puedo pensar nada cuerdo en este momento. Me besa con tanto deseo y sus ojos ámbares son tan hermosos. Intento ahogar mis delirios contra su cuello cuando acerca su mano a mi centro y lo roza apenas un poco, aleja sus dedos para seguir con su juego de mis piernas a mis muslos.
Quiero gritar su nombre y ni siquiera me ha tocado de la forma más íntima. Que nos privamos de hacerlo estando tan cerca es excitante. Sus caricias crean un brillante resplandor, un poco dañado, pero tan inmenso y cálido. Cuando por fin inicia los movimientos sobre mi ropa interior me aferro a su cuello. Juntamos nuestras frentes, aunque no me atrevo a abrir mis ojos, solo logro escuchar mis gemidos combinados con sus jadeos en mi oído mientras me muevo sobre él. Cuando comienzo a sentir esa sensación tan adictiva toma mi mentón y ahoga mi orgasmo en su boca. Una vez ya terminados los espasmos me deslizo hacia abajo hasta esconder mi cabeza en su pecho. Estoy apenada, pero a la vez tan completa.
Shaoran me abraza hacia él y se preocupa de acariciar mi espalda. Quiero creer que comprende como me siento en este momento, pero en realidad tampoco lo sé, aunque si sé una cosa.
—Llegamos muy lejos esta vez — mi voz sale ronca y temblorosa, porque no puedo creer lo que acabo de hacer. Mierda, mierda, mierda.
— Lo sé... —responde suavemente entre una profunda exhalación.
Me separo y nos miramos— ¿Estas consciente que estamos en la escuela y que cualquiera pudo habernos visto? ¿incluso...—continúo, pero no quiero terminar. ¿Para qué si sabe a quién me refiero?
Sus mejillas se vuelven rosadas y desvía la mirada— No lo pensé en el momento... solo te besé. ¿Estás molesta conmigo?
Me muerdo mi mejilla interna y pienso en su pregunta— Creo que no puedo darte toda la culpa si yo también te besé— asiente y yo me termino de alejar con el dolor de mi alma—. Esto no volverá a pasar, ahora es en serio. Esto fue un error.
Lo veo fruncir el ceño y se levanta de un salto— "No volverá a pasar" —repite con claro sarcasmo en su voz—. No te entiendo, fuiste tú la que dijo que me alejara de ti. Sin embargo, eres la primera en venir a buscarme.
Me paro también igual de enojada. ¡¿Cómo se atreve?! — ¡¿Qué?! ¡Tú me besaste!
—¡Y tú me besaste de vuelta! —suelta desesperado y moviendo una mano por su cabello—. ¿Por qué eres tan...? —antes de terminar niega y se calla.
—"¿Tan...?" Al menos termina lo que quieres decir —exploto indignada.
— ¡No lo sé! Por todos los dioses, no lo sé. Sakura, por más que sucedan estas cosas y sepa que está mal, no sé porqué no puedo alejarme de ti. Estoy llegando a pensar que yo... yo estoy...
De pronto se escucha un sonido extraño. Me asusto y me giro rápidamente, pero no hay nada, en eso sin querer coloco mi pie sobre Shaoran y lo piso fuerte con mi tacón. Me vuelvo a voltear, ahora con las manos en mi boca.
—¡Oh no! ¡Lo siento, Shaoran! Es que me asusté, creo que escuché algo desde las escaleras —explico alterada por mi descuido.
Tiene los ojos cerrados, apenas abre uno para mirarme—Pues yo no escuché nada —jadea aún adolorido—. Solo ten más cuidado, ¿quieres? que seas delgada y bajita no quiere decir que no tengas los huesos duros.
Lo acepto, quizás lo que quiero hacer a continuación no es necesario, pero si sé que se sentirá muy bien. Mi frustración acumulada, acompañada de mi rabia interna y mis nervios solo hicieron que lo pisara mucho más fuerte y con toda mi intensión causando que gritara más fuerte.
—¡¿Pero qué mierda?! ¡Sakura! —gruñe sujetándose el pie.
—Eres un idiota, Shaoran Li — digo completamente enojada, termino de ordenar mi ropa y mi cabello para parecer más decente. Una vez lista le entrego mi mejor aire de desprecio para luego irme por dónde llegué.
Salgo corriendo lo más rápido que puedo, es decir, escapo con lo que me queda de dignidad. Apenas llego al aula noto que Tomoyo me está esperando con una gran sonrisa y apenas me excuso diciendo que me sentía mal, el profesor me deja entrar y me siento totalmente cansada.
—Me estaba preocupando amiga. Te tengo una noticia estupenda. Todos están hablando de tu trabajo, estoy muy orgullosa de ti —me felicita y me mira fijamente con atención, de pronto en sus ojos se formaron grandes estrellas y suelta un pequeño gritito que me hace sobre saltar—. ¡Ya puedo verte recibiendo la beca! ¡Eres tan genial!
Río divertida por su actitud, pero aún así no puedo concentrarme demasiado por lo que acaba de pasar en la terraza. Todo, la conversación, el beso, sus manos..., nuestra pelea y el gran pisotón que le di. Que por cierto, lo tiene bien merecido.
— Espero que todos los dioses te escuchen y que a ti te acepten en la facultad de diseño para que estemos juntas —ambas nos sonreímos, el profesor nos llama la atención y nos acomodamos para mirar a la pizarra. Casi por inercia miro de reojo a la otra esquina para buscar a alguien... pero no está. Shaoran aún no ha llegado y no creo que entre por la puerta.
¿Estará en la enfermería? ¿De verdad tendré los huesos duros como dijo?
— Por cierto, ¿dónde estabas amiga?
No sé si debería contestar a eso.
Pov_ Pov (Kaito)
El día transcurre como todos, aburrido y rutinario. Quizás sería mucho peor sino hubiera encontrado mi nuevo pasatiempo. ¿Qué mejor que conseguir el último requisito que te falta para la universidad y además acostarte con una chica tan linda como Kinomoto Sakura?
Aún no lo logro lo segundo, pero estoy dispuesto a que pase muy pronto. Siempre se sonroja cuando estoy cerca y se pone nerviosa. Típico de una chica enamorada. Además, ya se corrió el rumor de que estamos saliendo. ¡Qué gracia me da!
Así es, juro por que me llamo Yuna D. Kaito que tendré sexo con la mojigata de Kinomoto. Apuesto que sería divertirlo enseñarle algunas cosas. Pero mientras, no tengo porqué abstenerme a relacionarme con las demás chicas de la preparatoria.
Luego de disfrutar de la privacidad de la sala de edición con Miki decidimos irnos a otro lado y saltarnos las clases. El ser presidente estudiantil tiene sus ventajas, todos los profesores te adoran y te consienten un montón, solo tengo que tener una reunión con ellos y puedo conseguir lo que quiero.
—¿De verdad tenemos que ir a la azotea? Prefiero que nos quedemos donde estábamos antes —reclama la colorina que tengo de la mano.
—No te arrepentirás, te lo aseguro —le guiño el ojo y me detengo en la puerta. La abro despacio para fijarme si hay alguien más, quizás algún conserje o algún profesor. Sin embargo, no creerán lo que acabo de ver. Miren nada más, vengo buscando cobre y encuentro oro.
Lo que escucho es claramente a un par de chicos enrollándose, tirando un polvo. No es nada extraño, quizás me puedo ir y dejarlos tranquilos como buena persona que soy. Ahh... pero no podría perderme esto. Mi curiosidad es más grande. Me asomo un poco más y ahogo una carcajada en mi boca.
¡Pero si es la estrella inoperante de la escuela, Li Xiaolang y la tierna responsable de Kinomoto Sakura! ¡Esto si que no me lo esperaba ni en mis sueños más locos!
"Esto si que es interesante..." pienso con una sonrisa. Así que por eso ella no quiere nada conmigo, al parecer no es tan inocente como parece.
—¿Vamos a salir o no? —habla Miki detrás, rápidamente la empujo hacia adentro y coloco una mano en su boca para callarla.
—Shh... ¿no ves que encontré algo más importante? —explico.
Ella alza una ceja— Déjame ver...— se asoma, abre la boca sorprendida y vuelve a entrar a mi lado— No puedo creerlo. ¿No que Li tiene novia? ¿Li Meiling?
Buen punto, esto es aún mejor. Ese pedazo de mierda es todo un infiel. Maravilloso, simplemente maravilloso. Es momento de actuar por todos estos años de discordia, todos sus rechazos y humillaciones, intentando ser mejor que yo. Saco mi teléfono y lo asomo un poco para grabar lo que sucede.
—Oye... eso no está bien —susurra Miki y yo ruedo los ojos. ¿Ahora se hace la santa?
—¿Qué? Estoy haciéndole un favor, yo no soy el infiel. ¿Acaso no te gustaría saber si tu novio te engaña?
Ella frunce los labios pensativa, abre la boca para hablar, pero somos interrumpidos por gritos. Sus gritos, Li y Kinomoto están peleando. Rápidamente corto el video y lo guardo en mi bolsillo, cuando lo hago sin querer me golpeo con la puerta. Diablos.
"¡Oh no! ¡Lo siento, Shaoran! Es que me asusté, creo que escuché algo desde las escaleras" esa es Kinomoto.
—Vámonos, ya, ya —empujo a Miki y bajamos lo más rápido que podemos para que no nos atrapen, volvemos a la sala de edición en silencio. Me siento en la silla y sonrío victorioso.
—Deberías borrarlo —habla de nuevo la pelirroja y yo bufo.
Le doy play al video y lo veo otra vez. Vale oro... de verdad que si. Miki, al ver que no tengo ni una intensión de eliminar nada, me maldice y se va. Mejor así, ahora debo planear qué hacer con esta joyita.
"Veamos... ¿a quién debería mostrárselo? ¿Meiling?. Nha... he visto lo mal que tienen su relación, pero ni así me creería, debe ser alguien más importante para Li. Alguien impulsivo..."
Entonces recuerdo al chico inglés de cabello azabache y anteojos, ese que siempre está pegado a Li, la única persona a la que Meiling le creería: Eriol Hiraguizawa.
Bingo.
Me convierto en el ser más paciente del planeta hasta que suena la campana y voy en busca de ese tonto. No me cuesta encontrarlo, antes participábamos juntos en el club de cinematografía. Ya en la sala 18-C del tercer piso, abro la puerta y lo veo tal como lo imaginé. Editando sus tontas películas. Ruedo los ojos y cierro la puerta de un portazo. Ni siquiera se sobre salta, solo se gira tranquilamente y me analiza con aire de despectivo.
—¿Acaso Sakurita necesita de mi ayuda otra vez?
Sonrío sin poder evitarlo y me apoyo en la pared con el teléfono en la mano— No, vengo a hablar contigo sobre algo que te podría interesar.
Frunce los labios pensativo y sube sus anteojos en su nariz— Mhh... Escuchar un chisme que no me importa... seguir editando y tomar una siesta... —chasquea los dedos y se gira otra vez a la pantalla—. Creo que ya sabe la respuesta, presidente.
Coloco los ojos en blanco— ¡Argh! Como sea, no voy a rogarte por algo que solo te sirve a ti. He notado que Li te ha ocultado mucho últimamente. ¿No son mejores amigos?
Veo que deja de teclear y solo mira la pantalla en silencio— Oh... ¿ya no lo son? —continúo.
—No es de tu incumbencia con quien me relaciono —contesta seco y sigue en lo suyo.
Rayos, parece que será más difícil de lo que imaginé.
—Es cierto, pero pensé que te importaría, ambos sabemos que ese chino es un terco de mierda que seguro se llevará el secreto a la tumba...
—¡Bravo, Kaito! ¡Logramos coincidir en algo! ¿Ahora qué? ¿Quieres una cita conmigo también?. Lo siento, ya tengo novia — ríe sarcástico, aún sin voltear.
Aprieto mis puños con rabia, él y Li siempre me han tratado así, como si no fuera suficiente para ellos. Malditos, si no fuera por ellos, que me rechazaron todos los años en las pruebas de futbol podría haber conseguido la beca de deportes y haberme ido a Londres otra vez para estar con mi padre y no solo al otro lado del mundo.
Quizás es la rabia o el resentimiento acumulado, no puedo contenerme.
— Li y Kinomoto se están acostando.
Detiene su trabajo y se voltea con los ojos bien abiertos hacia mi. Bien, logré llamar su atención. Ya lo sabe. Se levanta de un salto y yo aprovecho de levantar mis manos en son en paz, ni aún así logro escaparme de su violencia, me toma del cuello y me levanta sin quietar mi sonrisa victoriosa del rostro.
—Mira imbécil, ahora si que te pasaste. No toleraré que inventes aquellas sucias mentiras sobre mis amigos, menos en mi cara.
Lo empujo con mis manos para que me suelte y arreglo mi corbata—¿Por qué te mentiría? ¿no sabes que ahora trabajo en el periódico escolar?. Defiendo la verdad y a los inocentes.
Intento sonar gracioso, pero solo me mira con aún más odio. Buu, aburrido.
—Bien... es cierto que no me llevo con Li, pero trabajo con Kinomoto, ella me cae bien. Te estoy haciendo un favor Hiraguizawa, ya te dije lo que sé, ahora es cosa tuya lo que decides hacer con esa información. Si quieres pregúntale a Li y sabrás si estoy mintiendo o no —intento sonar lo más tranquilo para no causar sospechas.
—No le preguntaré nada porque no te creo —insiste. ¡Argh! ¡¿Cómo tan idiota?!. Con razón es el mejor amigo de Li.
—Ohh... ¿en serio? —le muestro el video en la pantalla y lo reproduzco. No pasa ni un minuto y su rostro se vuelve blanco —. Dime Hiraguizawa, ¿crees que es justo lo que le hacen a Meiling?
Notas de autora: ¡Hola a todxs! No saben cuánto lo siento por demorarme tanto. Estuve muy enferma, después viajé y también este capítulo me tuvo complicada. ¡Eran muchas las ideas y mucho drama! Creo que lo reescribí unas de cinco veces
¡Cada vez va quedando menos! ¡Aaaah! Qué emoción.
¿Cómo han estado? ¿Les gustó? ¿Qué opinan sobre nuestros castaños ilícitos? ¿Qué opinamos del sinvergüenza de Kaito? Muajajaja. ¿Qué opinan de Meiling?
Gracias por todo su apoyo. Hace poco vi que me nominaron como mejor autora en un grupo de Facebook y me puso muy feliz. ¡MUCHAS GRACIAS POR SUS VOTACIONES! Por leer, comentar, por su tiempo. En verdad estoy muy agradecida.
PD: Shaoran se merecía ese pisotón, seamos sincerxs jaja.
Les quiere,
Moonlightfic_13/Kobatoo-13
