Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...
LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!
(AU)
Capítulo 18: You are in Love.
—¿Te lo dijo mientras caía la nieve y te tomaba de las manos? —Tomoyo está con una enorme sonrisa mientras tiene su café, yo asiento aún avergonzada por mi relato—. ¡Qué romántico! ¿Y qué le dijiste?
Apoyo mi espalda en el respaldar en la silla de la cafetería de la universidad y suspiro profundo al recordar la noche pasada—. Nada..., me quedé en blanco, solo atiné a soltarme de sus manos y decirle que debía irme a terminar mi artículo.
Recuerdo muy bien su rostro, por un segundo se apagó sin despegar su vista de mí, pero pronto volvió a sonreírme y se ofreció a llevarme a mi casa. No volvimos a tocar el tema. Estuve dando vueltas por mi cama arrepentida por haber actuado así. Solo dejé que los tontos nervios actuaran por mí.
—¡Pobre chico, Sakura! —exclama mi amiga—. ¿No crees que está haciendo de todo para que le des una oportunidad?
La observo con los ojos bien abiertos— ¿Desde cuándo Shaoran te parece un "pobre chico"? — pregunto —. Hace poco ni querías verlo cerca de mí.
—Eso fue antes de darme cuenta de que realmente te quiere —dice como si fuera lo más obvio del mundo, pero yo aún lo dudo. ¿Qué si solo es un capricho? ¿o sí solo me ve como una forma de volver a sus días de escuela?
Parece que mi amiga nota mi preocupación, sonríe con aire cariñoso y levanta una mano con sus cinco dedos estiramos—. Recapitulemos, siempre recalca lo inteligente y maravillosa que eres, te cantó una de las canciones más románticas de la historia en uno de los parques más hermosos de Tokio. ¡Por favor! Li, ¿cantando?, te juro que me hubiera gustado grabar eso —ríe divertida, ya tiene dos de sus dedos abajo.
—Tomoyo... —regaño—. No sigas...
— Linda, tienes que escucharme —no me queda más que hacer un puchero—. Te besó y dijo que tiene sentimientos por ti, no olvidemos que últimamente pasas más tiempo con él que conmigo, ni con Yue lo hacías. ¡Oh! ahí tenemos otro punto, sus celos por Yue.
—No estaba celoso... —interrumpo nerviosa, luego recuerdo esa noche cuando Yue llegó de improvisto y cómo Shoaran se negaba a irse. Casi me da un infarto—. Bueno... quizás tienes razón.
—Claro que sí, y aún queda un punto muy importante —sonríe pícaramente y ríe juguetona—. Tienen una tensión sexual que arde hasta en el aire, y no lo niegues porque se nota —me detiene cuando estoy por abrir la boca y mis mejillas se sonrojan como nunca.
¡Dios! No quiero ni que me lo recuerde. La última vez que lo vi apenas podía quitar mis ojos de él. Ese traje y su cabello rebelde lo hacen lucir tan irresistible, sus ojos de ángel hacen que me sienta en el paraíso, sus manos tocando las mías me desequilibran. Hasta mi cuerpo se entibia solo al recordar su voz. Siento que he vuelto a la época en donde lo único que hacía era pensar en él. Qué vergüenza.
—Mira nada más cómo te pones. ¿Quieres que te traiga una cubeta para que babees tranquila? —bromea moviendo las cejas y yo frunzo el ceño hecha un tomate.
—Lo admito, me gusta, me gusta mucho, pero... eso no quita que las cosas cambien. Muy pronto se irá a China y no sé cuándo lo volveré a ver, ¿cómo crees que me sentiré cuando se vaya? —suelto un profundo suspiro y bajo la mirada—. Me pregunto si tiene que ser siempre lo mismo cada vez que lo veo.
Tomo aire luego de explotar en un desahogo que no pensaba que necesitaba. Nos quedamos en silencio un momento hasta que prefiero cambiar el tema— Pensé que me llamaste para hablar de mi cumpleaños.
— Cierto... —responde —. Estaba pensando en una gran fiesta en uno de los mejores clubs de Tokio, podríamos pedir una mesa VIP, bailar y beber hasta el amanecer. ¡No se cumplen veinte años todos los días!
—No lo sé, Tomoyo. Sabes que no me gustan las fiestas, estaba pensando en algo más íntimo. Invitar a mis amigos al departamento y tomar un poco de vino. Además, no tengo dinero para pagar algo como eso— río un poco.
No parece convencida, pero sabe que no podrá hacer que cambie de opinión, lo ha intentado desde que estábamos en la escuela— Esta bien, entonces será una pequeña reunión en tu casa —termina resignada—. Oye... cambiando de tema, te ves estresada. ¿Cuánto tiempo llevas sin una buena dosis de sexo? —su pregunta me deja helada en medio camino para tomar de mi chai latte.
—Ay Tomoyo... cada vez piensas más como Eriol, el vivir juntos hace que se mimeticen o algo por el estilo, es muy extraño.
Sus ojos brillan completamente enamorados y pone sus manos en las mejillas— ¡Eso espero! Eriol puede ser muy desordenado en casa, no le vendría mal que se le pegue un poco de mi orden.
Comenzamos a reír a carcajadas y a conversar sobre ellos, en lo bien que están y cómo pronto adoptarían un gatito que llamarían Spinel. Al mismo tiempo no puedo dejar de pensar en lo lindo que se debe sentir el iniciar planes con una persona que te quiere tanto como tú a ella. Qué magnifico es no vivir con miedo.
El día continúa de lo más normal; termino mis clases, paso por mi pasantía para entregar algunos deberes, entre ellos el artículo del desfile de modas, y ya a las casi once de la noche llego a mi departamento, con los ojos somnolientos y los pies adoloridos. Estoy a punto de quedarme dormida en la ducha, pero gracias a Dios puedo aguantar hasta llegar a la calidez de mi cama.
Tengo los ojos cerrados, a un segundo de caer en los brazos de Morfeo. Sin embargo, mi móvil me despierta, me quejo con el ceño fruncido y alargo mi mano a mi mesita de noche para tomarlo.
—¿Hola? —contesto aún con los ojos cerrados y medio dormida.
—Oh no, parece que te desperté —dice la voz del otro lado que es... ¡Shaoran!
Me siento rápidamente y golpeo con mi palma mi mejilla para despertar bien—. Claro que no, estoy muy despierta— ni siquiera sé por qué estoy mintiendo, pero al escuchar su risa sé que no me cree—. ¿Cómo estás? ¿sucede algo?
—La verdad es que no, solo quería escuchar tu voz y saber cómo estás —responde haciendo que me sonroje—. Me gustaría estar ahí para ver lo sonrojada que estás.
—¿No te bastó con hacerlo anoche? —pregunto, me tiro nuevamente en la cama y me quedo mirando el techo oscuro de mi habitación. ¿Cómo lo hace para conocerme tan bien?
—Sabes que no... —suelta una exhalación y casi como si estuviera junto a mi cierro los ojos queriendo sentir su respiración—. Sakura... sobre eso, quiero disculparme. Me has repetido cientos de veces que no estas preparada y aun así te hice sentir incómoda. No suelo perder la razón, pero cuando estoy contigo es muy diferente, no puedo explicarlo— hace una pausa—. Eres tan maravillosa que me pierdo en mis palabras y entonces... —gruñe algo frustrado—. Lo siento, lo hice de nuevo.
Eso no me lo esperaba, pensé que solo lo dejaríamos pasar, pero por lo visto Shaoran ha madurado en este tiempo. Es lindo pensar que quiere aclarar las cosas... y que evitemos los mal entendidos.
—No te preocupes, yo también lo lamento. Hui de ti como una cobarde y no pensé en cómo te sentirías. Quiero que sepas que no estoy molesta contigo, es solo que no sé qué hacer, quizás no estoy acostumbrada a ese tipo de atención, menos de ti —me muerdo el labio inferior—, pero... me gustó, fue lindo — confieso.
—Escucharte me deja mucho más tranquilo— habla aliviado—. Me odiaría si hago algo para molestarte, esa nunca ha sido mi intención. Así que, si lo hago, no dudes en decírmelo, puedo ser más despistado de lo que crees.
Sonrío por la calidez que me transmiten sus palabras— Está bien, lo haré si tú también lo haces conmigo —contesto, escucho su risa al otro lado y un "te lo prometo" —. Ahora que aclaramos las cosas, tengo una propuesta que podría gustarte.
—¿Cuál? —pregunta intrigado.
—Mañana celebraré mi cumpleaños, no será una fiesta grande, solo vendrán algunos amigos a mi departamento —sé que estoy avergonzada, siento mis mejillas acaloradas—. ¿Quieres venir?
—Cl..cl..claro, quiero decir —carraspea y yo sonrío al descubrir que está igual de nervioso que yo—. Me encantaría. ¿A qué hora será?
—Empezará temprano, pero ven a la hora que quieras, así me ayudas con los preparativos —digo sin pensar. De repente me encuentro con la necesidad de verlo más cada día, me estoy acostumbrando a su presencia. Me asusta, no debería ser así.
—Cuenta conmigo. Descansa, Sakura.
—Buenas noches... —digo con una sonrisa.
—Y Sakura... feliz cumpleaños —corta antes que pudiera decir algo más. Miro al reloj y me fijo que ya son las doce y un minuto de la noche.
Termino con una tonta sonrisa en el rostro y siento como todo mi cansancio del día desaparece de la emoción. Shaoran es el primero en saludarme, quizás es sencillo, pero significa mucho para mí. Me abrazo a la almohada y aguanto un grito de felicidad. Presiento que será un buen día.
Pov_Pov
Me desperté temprano con el objetivo de ir por un regalo para Sakura, tenía que ser perfecto, algo que le fascine y la deje sin palabras. ¿Qué podría ser tan especial para eso?
Pensé en un libro de periodismo o alguna novela romántica porque siempre le ha gustado leer, pero como no sé cuáles no se ha leído deseché la idea. También pasé por una joyería, miré y miré, no obstante, ninguna me pareció lo suficiente hermosa. La vendedora no estaba muy contenta cuando salí de la tienda.
Es así como ahora, siendo medio día, estoy caminando con las manos en los bolsillos, preocupado y ansioso. No puedo creer que no tengo ningún obsequio para Sakura, suspiro triste y pateo una piedra que se cruza por mi camino, cuando levando la vista, giro mi rostro hacia la ventanilla de una tienda y entonces lo veo. Podría jurar que hay un halo envolviéndolo y escucho a los ángeles cantar. No dudo en entrar y pedírselo al vendedor, un anciano de unos ochenta años.
—Qué buen gusto tiene, lo tenía hace un tiempo, pero pensaba quedármelo por lo especial que es —comenta mientras lo envuelve.
—Es un regalo para alguien especial, así que es justo lo que estaba buscando —le respondo con una pequeña sonrisa.
Solo espero que en verdad le guste...
Me devuelvo a la habitación de hotel, pido la comida del día y me preparo para la fiesta de esta tarde. Esta mañana, mientras descansaba en una banca de tanto caminar y fumaba un cigarrillo, aproveché de llamar a Yamazaki para pedirle ayuda, y me dijo:
"Ve cómodo, pero no muy relajado. Como si no te esforzaras mucho, a las chicas les encantan los hombres serios, aunque no creo que tengas problema con eso".
Entiendo lo de estar cómodo y no muy relajado, solo hay un problema, no quiero parecer despreocupado, si quiero esforzarme. No tengo tiempo para parecer el típico chico genial que se hace el indiferente con la chica que le gusta. Me queda apenas una semana en Japón, el tiempo corre.
¿Debería llamarla y preguntarle si ya puedo ir?
No, aún es muy temprano, aunque dijo que podía ir a la hora que quisiera. ¿Saben qué? Obviamente debo ir, no debería desperdiciar mi tiempo con ella.
"No seas imbécil y ve" me reto en el espejo. Traigo puesta una camisa blanca y unos jeans gruesos algo gastados con unas zapatillas oscuras. Arreglo el cuello y me coloco mi abrigo. Creo que es lo más casual, ni muy ordenado ni muy despreocupado.
Antes de salir, recuerdo el sweater de su hermano que me prestó hace un tiempo y lo llevo para devolvérselo, en mi otra mano tengo su regalo. Salgo del hotel y me subo al primer taxi que encuentro. Todo el camino me voy pensando en Sakura, me pregunto cuánto tiempo estaremos solos hasta que llegue algún invitado, ojalá sea bastante.
En la radio se escucha "With Or Without You" una canción de los ochenta que siempre me ha gustado. Si lo pienso habla sobre un chico que espera a que su amada esté lista para continuar juntos, es parecido a lo que estoy viviendo en estos momentos.
—Gracias, señor —me apresuro en pagarle al taxista y abro la puerta cuando llegamos al edificio de Sakura.
Mis manos no dejan de sudar a pesar del viento primaveral y siento mi garganta más seca de lo normal. Le doy un saludo al conserje y me voy por la escalera hasta el quinto piso. Cuando ya estoy frente a su puerta ordeno mi ropa de forma fugaz y carraspeo la garganta. Bien, ya estoy listo. Toco la madera blanca y me quedo esperando a que abra, espero, espero y espero.
¿Y si no está en casa? ¿debería llamarla?
Solo por si acaso vuelvo a tocar la puerta mientras saco mi teléfono con mi otra mano, es así como veo su mensaje de hace veinte minutos.
Sakura: Hola Shao, me llamaron de mi trabajo, un periodista publicó mal una noticia y el editor está como loco. Te llamaré cuando esté en casa para que puedas ir, ¿sí? Un abrazo *emoji sonriente*
Genial... al parecer tendré que volver más tarde. Suelto el aire acumulado y le respondo:
"No te preocupes, aún estoy en mi hotel. Éxito en el trabajo."
Escucho que la puerta frente a mí se abre y cuando levanto la mirada veo a un hombre mayor, castaño y de ojos cafés, tiene lentes y una sonrisa amable, sobre él lleva puesto un delantal de cocina. Abro la boca sin saber qué decir mientras que en mi mente asimilo quién es, el señor Kinomoto. Nunca lo conocí en persona hasta ahora, pero había visto fotos de él en el departamento de Sakura.
—¡Hola muchacho! —me saluda con un aura demasiado cálida—. Vamos, entra, debes ser un amigo de mi hija, aún no llega del trabajo. Quería sorprenderla viniendo desde Tomoeda, pero al parecer yo fui el sorprendido al no encontrarla —ríe suavemente, me deja pasar y lo hago tan tieso como un robot. No sé qué hacer. Es obvio que si logró sorprender a alguien, a mí.
Se va a la cocina y entonces, veo que está lleno de materiales e ingredientes. Ahora que recuerdo, Sakura me dijo más de una vez que su padre era un estupendo cocinero, seguro estará muy contenta cuando vea que le está preparando un postre. Con lo mucho que le gustan los dulces.
Golpea su frente y ríe divertido— Qué despistado soy, no me presenté, me llamo Fujitaka Kinomoto y soy el padre de Sakura. ¿Cuál es tu nombre muchacho? —pregunta sin quitar la sonrisa de su rostro.
Pestañeo repetidas veces e intento hablar, tengo que carraspear para que mi voz salga bien— Es gusto conocerlo, señor. Me llamo Li Xiaolang, pero puede llamarme Shaoran —hago una reverencia.
—Ya veo... eres chino, ¿no? —parece muy emocionado, me pregunto si es posible que se enoje alguna vez, parece imposible. Es el hombre más feliz del mundo, eso me hace sonreír también. Ojalá mi padre fuera una pizca de amable de lo que es el señor Kinomoto.
—Sí.
Lo observo leer el libro de recetas y sacar los huevos del refrigerador— Y dime Shaoran, ¿sabes hacer pasteles?
—¿Eh? —su pregunta me desconcierta y me apunto, el asiente—. Bueno... un poco —respondo tímido mientras paso una mano por mi cuello.
—Estupendo, estoy seguro de que si trabajamos juntos podremos acabar antes de que llegue mi hija, ¿qué dices? —saca otro delantal y me lo ofrece.
Asiento y lo tomo tímidamente. Obviamente este no era mi plan, pero no veo lo malo en ayudar al señor Kinomoto, aunque eso no quita que esté muy nervioso. Nunca pensé que lo conocería así. ¡Debo esforzarme para agradarle!
Me preocupo de hacer todo lo que me dice, tal cual y con mucha concentración. Quiere hacer dos pasteles, uno de chocolate con fresas y otro de vainilla. También algunos pequeños flanes, me cuenta que siempre se los hacía cuando vivían juntos y que la alegraban en sus días tristes. Me gusta saberlo, me pregunto cuántas veces esos postres la ayudaron. Por un segundo siento un poco de envidia, porque yo nunca tuve esa clase de atención paternal.
—¿Puedo preguntar cómo conoces a mi hija? — apenas lo escucho dejo de rellenar uno de los bizcochos con la crema de chocolate, el señor Kinomoto empieza a reír y toma mi hombro—. Tranquilo, no soy un padre sobreprotector, ese es el trabajo de Touya, mi otro hijo.
¿Cómo puedo decirle que eso no me ayuda en nada?
—Fuimos a la preparatoria juntos...— musito incómodo. No puedo contarle muchos detalles, quizás me saque a patadas de aquí, si fuera él yo lo haría. Me mira con curiosidad, esperando que continúe así que lo hago—. Fuimos amigos, pero nos alejamos durante este tiempo y reanudamos el contacto hace poco.
—Me alegro de que sea así, es importante cuidar a las amistades, aún más si son de la juventud —dice cortando las fresas—. Conocí a mi esposa en su preparatoria, aunque en ese entonces era un estudiante universitario que hacía su pasantía allí, era algo así como un amor prohibido, pero al final todo salió bien. Nadeshiko fue una mujer muy feliz y me hizo el hombre que soy ahora.
Su voz pasa a una llena de nostalgia y con mucho amor, pero su rostro no denota nada de tristeza y entonces entiendo de dónde Sakura sacó su fortaleza. Solo una persona fuerte emocionalmente es capaz de dejar lo peor y enfocarse en los mejores recuerdos en los momentos más grises.
—Seguro era una mujer igual de maravillosa que Sakura —suelto sin pensar, él me mira y asiente.
—Más de lo que imaginas— agrega un poco de fresas en los flanes y me deja el resto para decorar el pastel, para luego colocar la fuente en el refrigerador—. Ahora solo queda la decoración y estaremos listos, todo es gracias a ti, no hubiera alcanzado sin tu ayuda.
—No es problema, es una buena forma de pasar el tiempo— respondo sin dejar la decoración.
Entonces el sonido de la puerta abrirse nos hace voltearnos y nos encontramos con una Sakura totalmente sorprendida, envuelta en un abrigo grueso con el que parece un esquimal y un gorro de polar. Luce adorable de esa manera.
—¿Papá...? — musita aún impactada, deja su cartera caer en el suelo y corre a abrazar a su padre con todas sus fuerzas. El señor Kinomoto la recibe con una gran sonrisa y la estrecha con tanta añoranza como ella—. ¡No puedo creer que estés aquí!
—No sería capaz de perderme el cumpleaños número veinte de mi pequeña —contesta el de ojos castaños con cariño. Sakura se separa con una amplia y brillante sonrisa—. Feliz cumpleaños, hija.
—Gracias papá, estoy tan feliz de que vinieras. Es la mejor sorpresa del mundo —lo vuelve a abrazar y entonces se da cuenta de mi presencia, sonríe aún más y se separa de él—. ¡Shaoran, estás aquí también!
Estoy a punto de contestar, con la crema de chocolate en una mano y una fresa en la otra. La veo correr hacía mí y me abraza también, mi corazón late como loco, aun así la rodeo con uno de mis brazos.
—Cuando me mandaste el mensaje ya había llegado y me encontré con tu padre —intento explicar cuando se aleja y nos mira confundida.
—¡Y sí que me ha ayudado! Tu amigo es un excelente cocinero—agrega el señor Fujitaka, causando que mire hacia otro lado.
Sakura me vuelve a observar con curiosidad y sonríe con un tono que me es difícil de descifrar— ¿Lo ayudaste a preparar esta sorpresa para mí?
—Bueno, si..., se podría decir que sí, aunque solo seguía sus indicaciones, tu padre hizo casi todo.
Contempla lo que hemos hecho y se muerde el labio inferior— ¿Dejarían que los ayude a terminar?
—No veo porque no —responde su padre y ella da un saltito.
Se una a nosotros con energía, mientras su padre se ocupa del pastel de vainilla, nosotros nos preocupamos del de chocolate y fresas. Ella va colocándolas mientras yo hago montoncitos con la crema. Siento su mirada y la observo de vuelta.
—¿Lo estoy haciendo mal? —pregunto mientras reviso que todo esté bien.
Se ríe de mí y niega— No bobito, es que tienes un poco de chocolate... aquí —alarga su mano hasta la comisura de mis labios y me quita cualquier rastro con sus dedos, alcanza a acariciar mi boca y me estremece por completo, aún más cuando lo prueba —. Mmh... está deliciosa.
—Sí... lo está —susurro sin dejar de mirarla.
Pov_Pov
Me llama la atención cómo Shaoran y mi padre se llevan tan bien, de alguna manera me causa una calidez muy agradable. Nunca lo esperé, tampoco se me había cruzado la idea de presentarlos. Nunca le he mostrado un novio a mi padre, sabía de Yue, pero lo conocía por ser familiar de Yukito. Esto es nuevo para mí... aún más al pensar que Shaoran y yo no somos nada más que unos extraños amigos.
—¿Todo bien en la pasantía? —pregunta mi padre, yo asiento.
—Gracias al cielo pudimos arreglar el malentendido. Hubieran visto la oficina, parecía que en cualquier momento les daría un infarto a todos —recuerdo los gritos en la reunión y enseguida río divertida.
—Es maravilloso saber que estas bien y cumpliendo tu sueño, me hace pensar que todo el esfuerzo vale la pena si estás feliz —me besa la frente como cuando era una niña y mi corazón se oprime con fuerza. Si lo contemplo, puedo ver el rastro de los años en él, algunas nuevas arrugas parecieron y sus ojos cansados se notan más que antes. Me pregunto si está bien en casa, si es que come bien o le hace falta ayuda. Ya no estoy ahí para él...
Su semblante se ilumina y levanta una mano—Ahora que lo recuerdo traje unos regalos para Touya y para ti, iré a buscarlos en tu habitación. Les encargo los pasteles.
—Sí, señor —contesta Shaoran detrás de mí. Ambos vemos como desaparece por el pasillo, niego para despejar mis pensamientos y coloco uno de los pasteles en el horno.
Shaoran se apoya contra uno de los muebles a mi lado y se me queda mirando sereno— ¿Estás bien?
Me volteo hacia él y le entrego una sonrisa falsa para no preocuparlo—¿Eh? claro, estoy muy feliz, es solo que el ver a mi padre después de tanto tiempo me sorprendió es todo — noto que aun así se despreocupa, me giro hacia el refrigerador y cuando veo que también hay flanes no dudo en sacar dos y ofrecerle uno—. Entonces... por lo que veo ustedes dos se entienden muy bien.
Lo recibe con una sonrisa—¿Qué puedo decir? a ambos nos gusta el chocolate, hacer pasteles y las chicas con ojos verdes, tenemos mucho en común— bromea.
Río por su comentario— No me digas... —respondo mucho más relajada que antes, lamo mis labios y me acerco un poco, él no se mueve, solo me sostiene la mirada—. Quiero ver tu impresión cuando lo pruebes.
—Lo que la cumpleañera diga —saca un pedazo del flan de vainilla y lo coloca en su boca, enseguida cierra los ojos y suelta un pequeño gruñido que me hace templar. Dioses, creo que estoy un poco excitada. ¡Tomoyo y sus comentarios que ensucian mi mente!
—Creo que estoy en el cielo, es el mejor postre que he probado — le da una cucharada más grande totalmente fascinado.
—Te lo dije, mi papá es el mejor cocinero del mundo —ahora pruebo del mío, ambos reímos por nuestra cara de placer en cada bocado, hasta tengo que tapar mi boca para que no se cayera nada de mi boca.
Después voy a cambiarme la ropa, no tengo mucho tiempo por lo que solo me coloco un vestido apegado de color verde olivo. Me maquillo con una labial rojo y un poco de sombra negra.
No pasa mucho tiempo para que empezaran a llegar mis invitados. Tomoyo y Eriol son los primeros en aparecer, también algunos amigos de la universidad y Nakuru. Mi hermano tocó la puerta un poco después, Yukito está a su lado con un gran regalo. Los abrazo emocionada y los hago pasar.
— Cada día luces más como una mujer, ya no podré llamarte pequeña Sakura —dice Yukito con su típica dulzura.
—¿De qué mujer hablas Yuki? Ahora es Godzilla —suelta mi hermano haciéndome enojar. ¡Argh! siempre es lo mismo.
—Pues si eso me hace Godzilla a ti King Kong, ¡un gorila peludo y bruto! —escupo con rabia, se cruza de brazos y tenemos una pelea intensa con nuestros ojos.
Yukito ríe y coloca una mano en uno de nuestros hombros para separarnos— Tranquilos, ya sabes que es su forma de mostrarte que te quiere... y Touya, no seas cruel con tu hermana —lo regaña un poco, suficiente para que mi hermano me dejara de mirar feo, sonrío victoriosa y le saco la lengua.
—¿Quién es ese chico que no deja de hablar con papá, monstruo? —pregunta con los ojos entre cerrados.
Veo a su misma dirección, Shaoran y mi padre están hablando con mucha energía, no sé cuál de los dos está más emocionado, sonrío satisfecha y se me escapa una risita— Es... un amigo.
—No me agrada, su cara es sospechosa— ahora soy yo la que le frunce el ceño, mi hermano y su tonta sobreprotección.
—Touya, no seas grosero. Decías lo mismo de Yue.
—Mmhh..., al menos ese no habla mucho, ese mocoso castaño parece como si conociera a nuestro padre de hace años.
—Eso es porque descubrió que a Shaoran le gusta la arqueología, ya sabes lo apasionado que es con sus clases.
Yukito lo toma del brazo y lo empuja para alivianar la tensión— Acompáñame a comer un poco, tengo mucha hambre.
—Tu siempre tienes hambre Yuki, pero bueno, no comimos antes de venir —así de fácil termina nuestra conversación y se alejan.
Todo va muy bien, estoy a punto de ir con Tomoyo y Eriol, pero el timbre vuelve a sonar. Abro la puerta y veo que es nada menos que Yue. Está vestido con uno de sus clásicos trajes de tela y el cabello suelto, se ve muy guapo, como siempre.
Lo invité en la universidad, pero no pensé que vendría, en vez de ponerme nerviosa sonrío contenta y lo hago pasar. Me alegra que no tengamos remordimientos y podamos ser buenos amigos— ¡Gracias por venir!
—Solo estaré por unos minutos, tengo trabajo mañana— habla sereno y me pasa una pequeña bolsa—. Toma, espero que te agrade.
La abro enseguida muerta de curiosidad, es un pequeño dije en forma de una flor para la pulsera de diamantes que me regaló. Es plateada y muy hermosa, la acaricio y le sonrío agradecida.
—Es precioso, muchas gracias Yue.
—No es nada... bueno, eso era todo, me voy —se da la vuelta, pero lo atajo del brazo antes de que pudiera salir.
—¿Por qué no te quedas un poco más? —sugiero —. Eriol está aquí, podrías divertirte un poco. Ven...
Hace una mueca pensativo y asiente silencioso, siempre será un hombre de pocas palabras. Sonrío y lo arrastro hasta los chicos. Nos estamos divirtiendo mucho, primero hacemos un karaoke como en nuestra época escolar para después jugar beer pong (idea de Eriol). Colocamos vasos en la mesa del comedor y comenzamos a tirar la pelota para achuntarle a uno de los vasos con vodka de sabores.
Eriol está muy motivado, hasta ahora le ha ganado a casi todos los que han intentado jugar con él, Tomoyo lo alienta gritando su nombre y yo aplaudo sin parar de reír. Veo que Shaoran se pone a mi lado y lo mira con una ceja alzada.
—Hay cosas que nunca cambian —dice —. Siempre ha sido el campeón de este juego.
—Lo sé, quería que fuera una reunión tranquila, pero insistió en que no sería una fiesta universitaria sin una mesa de beer pong —el solo hecho que mi padre este mirando el desastre me da mucha pena. Aunque no parece molestarle, es más celebra cada vez que Eriol gana, es gracioso ver ese lado alocado.
—¡Ahora es mi turno de escoger a mi próximo contrincante! — grita mi mejor amigo inglés y analiza a cada uno de mis invitados hasta detenerse en mi ex—. Tú, Yue, ven aquí que quiero avergonzarte.
El de cabello plateado camina de lo más tranquilo hasta la mesa y pide la pelota— No soy bueno en estas cosas.
—Tranquilo, no seré cruel contigo amigo mío —responde Eriol y se prepara, no se ha tomado ni un solo vaso de alcohol así que está con todos sus sentidos. Empieza el juego y para la sorpresa de todos Yue logra ganarle a mi amigo de ojos azules, Tomoyo tiene que ayudarlo a sentar después de haber tomado tanto vodka—. ¡No es justo!
—Ya cálmate, cariño, si no te sientas ahora te vas a caer —regaña mi amiga a su novio y ríe cuando la abraza completamente ebrio.
Ahora es el turno de Yue de escoger a su rival, ayuda a llenar los vasos con vodka y luego dirige su vista a Shaoran.
—Te elijo a ti.
Shaoran se acerca en silencio hacia la mesa y pide la pelota con aire competitivo. Comienza a lanzar la pelota, y de alguna forma no logra dar en el blanco a ningún vaso. Esto es peor que un campeonato de tenis, estoy muy nerviosa. ¿Por qué Yue escogió a Shaoran? ¿Qué le pasa? ¿Debería preocuparme?
Pov_Pov
No voy a perder, odio el vodka con todo mi cuerpo, pero me rehúso a dejar que Tsukishiro me gane frente a Sakura, pero lo pone tan difícil el ya haber tomado tres vasos seguidos. Lanzo la pelota un poco mareado y no logro que caiga en el más lleno.
—¡Argh! —suelto frustrado, ese tonto toma la pelota y hace que caiga en otro de mis vasos. ¡Maldita sea!
Escucho que todos me gritan "fondo, fondo, fondo" y no me queda más que hacerlo, lo tomo con mala gana y al seco. Lo peor de todo es que este tipo no tiene ni una mueca en su rostro, ni siquiera está preocupado.
—Mi... turno — digo como puedo mientras tomo la pelota naranja y la lanzo, estoy concentrado. Golpea el borde del vaso más grande y mi corazón se detiene hasta que logra entrar— ¡Eso es!
Se lo traga como si nada, maldición. Lo odio. Solo queda un vaso en mi lado y cuando la tira cae en él, todos ahogan un jadeo de la impresión y levanto la mirada con ojos asesinos.
—Me la debías —suelta levantando los hombros y se aleja mientras yo apenas me sostengo por el efecto del alcohol, creo que no bebía así desde la preparatoria. Sakura se acerca a mi cuando estoy por tomar el último trago y me detiene preocupada.
—No tienes que seguir...
—Peero, el juego... —vuelvo a agarrar el vaso, pero lo saca de mi mano, parece tan decidida que solo me dejo guiar hasta el sofá junto al tonto de Hiraguizawa, ambos somos unos perdedores mareados y a punto de vomitar—. Esto es tu culpa...
—No, es culpa de ese tipo de pelo largo —bufa con asco en su boca.
—Tienes razón —respondo y nos miramos igual de pálidos, reímos de nuestra desgracia, pero enseguida sentimos unas enormes ganas de vomitar.
Las chicas nos miran con desaprobación e intranquilas— Deberían ir a reposar a mi cuarto...
—¿Y acostarme junto a él? ni en mis pesadillas, prefiero ahogarme con mi vomito — esta vez concuerdo con el cuatro ojos, pero no digo nada, no porque no quiera, no puedo. Lo único que sé después es que nos están llevando a la cama de Sakura de todas formas, nos dejan ahí y luego todo se vuelve negro.
Despierto sin saber la hora, veo a mi al rededor y noto que está la luz apagada, volteo hacia el otro lado de la cama, estoy solo. Suspiro aliviado...
—Al menos no tuve que dormir con Hiraguizawa —digo para mí.
—Oh claro que si lo hiciste y se veía adorables— Sakura me está mirando desde la puerta de su habitación aguantando una carcajada, me vuelvo a tirar a la cama y oculto mi rostro de la vergüenza mientras escucho su risa—. ¿Estás bien?
—Si te refieres a que, si no tengo resaca, sí, estoy bien —respondo sintiendo que ella se siente en la cama, la miro y noto que aún tiene su vestido puesto—. ¿Qué hora es?
Suelta un suspiro y se tira a mi lado con una sonrisa—. Las cuatro de la mañana, ya todos se fueron, así que estamos solos. Mi padre estaba preocupado por ti, dijo que eras un buen chico y que llamaría en la tarde para saber cómo seguías.
Oh dios... se fue a la mierda mi oportunidad de quedar bien frente al señor Kinomoto.
—Maldita sea, soy un imbécil... maldito Tsukishiro que me hizo beber de esa forma —me quejo entre dientes.
—En teoría tú lo dejaste, Shaoran— musita y yo la veo con los ojos entre cerrados—. Tranquilo, no creas que no lo regañé por lo que hizo, no sé qué le pasó, Yue no suele ser así.
Yo sí sé lo que pasó, sabe que Sakura terminó con él y que yo tengo algo que ver al respecto, por eso me escogió. Tonto.
Gruño otra vez y me siento en la cama— Ya me siento bien así que me iré a mi hotel, gracias por cuidarme Sakura —me levanto lentamente para salir de la habitación, ella hace lo mismo y camina pisándome los talones.
—Espera... hace mucho frío afuera y luces cansado, no hay problema que te quedes aquí hasta que te sientas mejor, incluso quedó mucha comida que no podría comer sola —me volteo hacia ella y sus carrillos se vuelven rosados—. Aunque si no quieres...
—No es eso... —respondo en un suspiro. No sé si sea buena quedarme con ella, solo hay una cama, el sofá está lleno de cosas y digamos que no se si pueda evitar la tentación de besarla. Se ve hermosa y hace tiempo que estoy aguantando hacerlo. Levanta sus joyas esmeraldas y hace un adorable puchero...
—Bueno, me quedaré y te ayudaré a ordenar este desastre — desvío la mirada para evitar la pena.
Sonríe aún más y toma mi mano —¡Muchas gracias, Shaoran!
De pronto recuerdo un importante detalle y camino hacia detrás del librero para sacar lo que había puesto allí antes de que llegara— Traje el sweater que me prestaste la otra vez.
Lo toma de mis manos y pestañea anonadada—Gracias..., lo había olvidado por completo.
Rio un poco por su despiste y le ofrezco una bolsa con estrellas— También te traje un obsequio, confieso que olvidé tu cumpleaños por puro despiste, pero no por eso no me esforcé, quería que te gustara y...
Ella lo toma y abre la bolsa con cuidado, mira adentro— Oh Dios..., no puedo creerlo —saca una pequeña caja musical de porcelana y un collar en forma de una estrella color esmeralda—. Lo recordaste...
—Sé lo mucho que te gusta el cuento de Anastasia y una vez mencionaste que querías la caja de música. La encontré en una tienda de objetos viejos y el dueño no tenía idea que era de una película. Lo siento si es muy simple...
Alza su rostro y lo inclina a un lado— Es hermoso, Shaoran, créeme que mi yo de niña está gritando en este momento, yo también lo haría si no fueran casi las cinco de la mañana— ríe eufórica, toma el collar y lo acerca a la cerradura para darle cuerda. La cajita se abre y aparecen una pareja bailando una dulce balada—. Te lo agradezco mucho, en verdad.
—No lo hagas, estoy muy feliz de que te gustara —contesto sonriéndole también.
Baja el rostro a la música y se pone serena— ¿Sabes? cuando me preguntaste si estaba bien te mentí... no estoy bien —dice con la voz quebrada.
—¿Qué pasó? —pregunto asustado por su actitud, sus mejillas se humedecen y solo atino a envolverla en mis brazos. Se abraza a mí con fuerza y atrapando mi camisa entre sus manos.
Mueve su cabeza lado a lado— Extraño a mi padre, mi hogar, extraño todo. Debí quedarme en Tomoeda para ayudar a papá, así no estaría solo y con toda esa carga sobre sus hombros.
La arrullo unos minutos, esperando que se desahogue y suelte toda esa tristeza— Oye... él sabe mejor que yo todo de lo que eres capaz. Lo único que hace es hablar de ti y de lo orgulloso que está.
Tomo su rostro y le limpio esas tiernas lágrimas rebeldes— Está bien tener miedo, todos tropezamos de vez en cuando, lo importante es que te levantes y si no puedes sola, sé de muchos que te ayudarán, incluyéndome.
Le sostengo la mirada, sus iris están rojos y quebrados, por un momento lo único que se escucha son nuestras respiraciones, hasta que ella vuelve a hablar con un hilo de voz:
— Si te soy sincera, no es lo único que me pasa... —sus palabras solo incrementan mi preocupación—. Es obvio que está pasando algo entre tú y yo. Siento vértigo cada vez que estamos cerca, tengo miedo a que esto, nosotros... no funcione. No creo que pueda soportar que me rompas el corazón dos veces.
Así que es eso... cierro los ojos y suspiro desanimado— Lo siento tanto, es mi culpa que no confíes en mí, te causé mucho daño y no pude evitarlo ni remediarlo, por más que lo intenté Sakura y juro que lo hice— hablo con un nudo en la garganta—. ¿Crees que alguna vez puedas perdonarme?
—Te perdoné hace mucho tiempo.
Niego — No es suficiente, aún tienes remordimiento en tu corazón y ya no sé qué hacer para que desaparezca —nos acariciamos las manos suavemente, encaja tan bien en las mías, las envuelvo y sonrío un poco—. Sakura... estoy enamorado de ti, pero por mucho que desee que estés a mi lado y me quieras de la misma manera sería incapaz de obligarte. Si me preguntarás cuánto te amo, te diría que sería al nivel de ser capaz de dejarte ir si eso te hace feliz.
—Shaoran...
Beso sus manos como si fueran un tesoro, las contemplo unos segundos y luego alzo la mirada para ver directamente a sus ojos esmeraldas que tanto me encantan.
—Te amo de la forma más pura que puedas imaginar. Te amo porque eres brillante, me ayudas a sacar mi mejor versión y la aceptas tal como es, contigo no tengo miedo de sentir, hasta la tristeza vale la pena a tu lado. Te amo tanto, Sakura... y en este tiempo ese sentimiento no ha dejado de crecer.
Ella está impresionada, siento que tiembla un poco como una niña perdida en una ilusión, pero no se aleja, suelta una de sus manos de entre las mías y la posa sobre una de mis mejillas— Yo también Shaoran, yo también te amo, siempre lo he hecho —se coloca de puntillas y junta su frente con la mía—. Esto parece un sueño.
Aún estoy con el corazón saliendo de mi pecho, es imposible borrar la sonrisa que tengo en estos momentos— No lo es, es muy real y si quieres puedo ayudarte a comprobarlo —alzo su mentón y acerco sus labios a los míos en una lenta caricia. Tan delicada que creo que se va a romper, cuando me alejo ella se aferra aún más a mi camisa y pasa una de sus manos por mi cuello causando una dulce sensación.
—Uno más —susurra con su respiración aun mezclándose con la mía.
Con una sonrisa involuntaria en nuestras bocas la atraigo nuevamente y la beso, una y otra, y otra vez. Nos aferramos al cuerpo del otro, yo a su cintura y ella con una mano en mi pecho y otra en la curva de mi cuello. No estamos acelerándonos, aun cuando el beso se vuelve más apasionado sigue siendo tan delicado como una nube, dedicado, como si estuviéramos memorizando cada pequeña parte.
—¿Puedes repetirlo? —pido aún sin poder creerlo del todo.
Me vuelve a besar y susurra un "te amo" sobre mis labios.
Decir que estoy feliz, es poco, lo siento en el lado izquierdo en mi pecho, mis latidos resonantes cerca de los suyos. Me separo para tomar aire, dispuesto a seguir hasta devorarla si es necesario, ese sabor a cereza me tiene hipnotizado. Pero me detiene a medio camino colocando sus dedos en mis labios, delineándolos sin dejar de mirarlos y la dejo hacerlo, mientras aprovecho de entrelazar su otra mano con la mía para no soltarla.
—¿No estás cansada? — niega lentamente —. ¿Quieres continuar?
Sakura asiente y ahora es ella la que cierra nuestra distancia, esta vez con pasión, se inclina aún más y muerde mi labio inferior, no me quedo atrás y hago lo mismo con ella, reímos suavemente y entonces me empieza a guiar por su departamento a un cuarto que ya conozco. Sigo con mi boca en ella, ahora bajando por la piel de su mejilla derecha y su cuello. No puedo evitar pensar en lo dulce que es y el cómo la extraño. Ninguno tiene que decir lo que va a pasar, tampoco si estamos seguros, lo sabemos.
Mis piernas chocan con la cama y su mano me empuja un poco para sentarme en la orilla. Una mirada es lo único que me da antes de alejarse un poco y comenzar a quitarse su vestido verde olivo frente a mis ojos. Quedo deslumbrado apenas veo que está usando una pequeña lencería negra y semitransparente que contrarresta con el blanco de su piel, incluso me sonrojo como si fuera un chico inexperto y mi mente tiene que repetir que es Sakura, que es real.
Me doy cuenta de mi despiste y muevo mis manos hasta mi propia camisa para empezar a desvestirme, pero ella se acerca de nuevo y las detiene.
—Déjame hacerlo... —se inclina cerca de mi rostro y va desabotonando cada botón, incluso trago pesado por tan excitante vista, mientras lo hace deslizo mi mano por el costado de su cuerpo y se eriza contra mis dedos. Dioses, solo espero poder aguantar, me está matando.
Cuando ya la tiene completamente abierta detiene su mano cerca de mi estómago y sube por mi pecho pasando sus uñas por mi piel, es tan estimulante que no puedo aguantar un jadeo. Cuando soñaba este momento, siempre era yo el que llevaba el ritmo, quizás porque siempre fue así cuando estuvimos juntos, pero ahora ella me está dejando sin aliento.
Apenas su mano llega a mi mentón se detiene y nos miramos fijamente, veo que me sonríe de lado y yo lo hago de vuelta.
—Esto no es como lo imaginé todo este tiempo— yo y mi boca.
Inclina su cabeza a un lado y ríe suavemente— ¿Y cómo lo imaginabas?
—Si te lo digo, dirás que soy un pervertido y no quiero asustarte.
Sakura se sienta ahorcadas sobre mí, suspira apenas siente mi dureza aún escondida en mi pantalón—. Si te digo todo lo que quiero hacer contigo también sería una pervertida... ya no soy esa chica que espera que le enseñes sobre el sexo, Shaoran.
Su atrevimiento me deja sin palabras, tengo que tragar pesado para despejar mi garganta. Había olvidado lo apasionada que es y diablos, me encanta.
—Mhh... estoy ansioso para que me enseñe, maestra —suelto divertido y ella ríe sonrojada por mi broma, me uno también a su risa completamente feliz. Volvemos a besarnos, esta vez sin ocultar la lujuria que tenemos acumulada desde hace dos largos años.
Tomo su cintura y la volteo para que quede debajo, a ella no le molesta, es más se arrastra al centro y yo me ocupo de quitarme el pantalón, mientras lo hago ambos recorremos nuestros cuerpos con la mirada. Los dos hemos cambiado, su cuerpo no es tan menudo como antes y ya no tiene ese brillo inocente en sus ojos. Quedo en ropa interior y me acerco otra vez, me apoyo con cuidado sobre su cuerpo causando que ambos soltáramos un fuerte gemido por el rose, me preocupo de no aplastarla y vuelvo a besarla.
Me rodea la cintura con sus largas piernas, las que no pierdo la oportunidad de tocar. Dejamos que nuestros cuerpos se vuelvan el terciopelo de la noche, entre caricias apasionadas y profundas. Bajo mi boca haciendo un camino húmedo hasta su pecho, los beso con dedicación mientras escucho sus jadeos y mi nombre. Es tan apetecible, no puedo creer que he podido sobrevivir a dos años sin estar así con ella. Está trazando círculos en mi espalda y enredando sus dedos en mi cabello.
—Eres deliciosa, cerecito —susurro aún contra su piel, mirándola coqueto. Sonríe lujuriosa y jadea otra vez—. Me pregunto qué tan mojada estás aquí... —bajo mi mano hasta su entrepierna, pero luego desvío mi camino para tocar su muslo izquierdo, gime más fuerte y río emocionado de tenerla tan deseosa.
—Por favor, no hables, solo sigue y tócame —pide con la respiración agitada, no soy nadie para negarme a lo que también quiero hacer. Subo mi mano y llego a su centro, está lista lo sé sin tocarla directamente por la tela negra... arquea su espalda e inicio esa atención especial que sé que es su perdición.
Subo mi rostro hasta el suyo para verla mejor, sigue gimiendo mi nombre y sonrío victorioso— Eres un verdadero ángel, Sakura... —digo arrastrando mis palabras.
Jadea más fuerte y ríe un poco, siento que baja mi ropa interior con agilidad y toma mi miembro en sus manos— ¿Y eso en qué te convierte?
—En lo que tú quieras —contesto en su oído y muerdo su lóbulo, escucho que suelta un "mierda". El oírla maldecir es aún más apasionante, tengo que cerrar los ojos cuando acaricia con más dedicación y besa mi cuello— Maldición.
—Hay cosas que no cambian... —dice juguetona, levanto una ceja y le bajo su braga en un rápido movimiento para tocarla sin nada que me lo interponga, da un pequeño salto y se muerde los labios—. Shaoran, lo haces tan bien.
No puedo, la necesito tanto como sé que me necesita, abro sus piernas lo suficiente como para hacer que nuestros sexos se toquen y se presionen contra el otro. Ahogamos un grito en nuestros labios, estamos ardiendo, no recuerdo haber sentido esta excitación.
—Aún hay mucho que quiero hacer contigo, pero si no entro en ti ahora creo que moriré —confieso con desesperación. Me besa otra vez y se abraza a mi cuello.
—Entonces hazlo, aún nos queda todo el día... —habla con la voz ronca, sonreímos cómplices y entro en ella, intento hacerlo lento, pero me envuelve perfectamente, podría jurar que incluso mejor que antes. Cerramos los ojos y lo abrimos un poco, solo para ver la cara del otro mientras nos conectamos.
Comienza el vaivén de nuestras caderas, es ella la que aumenta el ritmo y causando que casi me desmaye. Siento que estoy a punto de flotar por tanto placer en mis venas. Hay un brillo en sus ojos cada vez que estoy en lo profundo de su ser que incrementa como la sensación de miles de mariposas en nuestro cuerpo. Duramos poco, quizás por la excitación que llevamos acumulada hace tanto tiempo, tenemos nuestro orgasmo casi al mismo tiempo. Apoyo mi cabeza en su pecho, sudorosos por el esfuerzo, alzo la mirada y ambos estamos hechos un desastre glorioso.
—¿Segunda ronda? —pregunto y ella suelta una sonora carcajada. Aprovecha mi descuido para darnos la vuelta, ahora soy yo el que está abajo, me muestra una vista que añoraba tanto. ¡Gracias dioses por ponerme a una mujer tan perfecta como ella! No lo merezco.
—Te reto a ver cuántas aguantas —me dice con aire felino besando mi pecho, quién diría que este ángel es un pequeño demonio entre las sábanas... Acepto el juego con mucho gusto. Coloco mis manos en su cadera y a veces bajo para tocar sus nalgas, todo sin dejar de mirarla montarme con energía. Encajamos de una forma magnifica, podría apostar que fuimos hechos para el otro.
Se inclina hacia mi perdida en los movimientos, aprovecho de besar su frente y la punta de su nariz, nos miramos fijamente y sonreímos— Te amo... — dice con lentitud igual que el ritmo de su cuerpo. Peino un poco de su cabello a un lado para despejar su rostro y admirar sus mejillas sonrojadas.
—Yo también te amo.
El resto de la mañana no es muy distinta, descansamos en los brazos del otro y volvemos a hacer el amor de distintas formas, besándonos, tocándonos o diciendo palabras que son solo para nosotros. El tiempo avanza demasiado rápido, pero jugamos con él a nuestro antojo. Lo escuchamos en el silencio y lo vemos con las luces apagadas, esto es amor verdadero.
Pov_Pov
Alguna vez me pregunté si es posible amar con el mismo tono apasionado dos veces, ahora sé que es imposible. Lo que siento por Shaoran no es rojo, apasionado ni rápido como cuando teníamos diecisiete. Es dorado como la luz del día y delicado como el tesoro más grande.
Lo siento con cada uno de sus toques y con la forma en la que nos añoramos, tanta pasión y entrega en una sola noche. Nunca había sentido algo parecido, nunca... Es difícil de explicar, pero puedo definirlo como un goce celestial, creo que es lo más parecido a un milagro.
Es nuestra mañana en mi hogar, despierto entre sus brazos con mi cabeza en su pecho y su respiración en mi frente. Sonrío al sentir su piel desnuda contra la mía y me aferro más fuerte. Al final siento libertad, por fin nuestros verdaderos sentimientos salieron a flote y no quiero dejarlos ir.
—Buenos días preciosa... —escucho sus palabras contra mi oído y su mano pasando por mi espalda.
Abro los ojos y lo miro con una sonrisa— Buenos días... aunque creo que es más de medio día.
—¿No tienes nada que hacer hoy? — pregunta, meneo la cabeza y él alza una ceja— ¿segura?
Ruedo los ojos y me escondo en su pecho trabajado, siento su olor junto al mío y me sonrojo por completo—. Bueno... tengo clases, pero no me hará ningún daño faltar un solo día —confieso avergonzada.
—Si eso dices..., no es como si me quejara, por mi nos quedamos así para siempre —me abraza más fuerte y nos acomoda en la cama, río por las cosquillas que me causan sus dedos sobre mi vientre.
— ¿Qué quieres comer? —pregunto —. Tenemos pastel, flan, galletas, pizza y creo que sushi.
—¿Estás entre las opciones? —me mira seductor y me besa la curva de mi cuello.
—No sé de dónde sacas tanta energía, horneaste pasteles, casi mueres por el vodka y tuvimos sexo más de tres veces — beso sus labios y ríe contra los míos.
—Para que veas cuánto te deseo, cerecito —me guiña un ojo que me derrite por completo—. Creo que votaré por el pastel de chocolate y fresas, sabes que no puedo aguantarme.
—Las mentes brillantes piensan igual —nos levantamos con cuidado, me entrega su camisa blanca que está desordenada en el piso y me la coloco con gusto. Él se coloca su ropa interior y nos vamos a la cocina. Mantengo su camisa y él sus palabras. Vamos por un poco de pastel y volvemos a la cama para comer viendo una película. Nos acomodamos juntos y nos mimamos de vez en cuando.
Por primera vez estoy dejando ir todos mis miedos y fantasmas. Me siento liberada y muy tranquila.
He tomado una decisión. No necesito pensarlo más, si estoy bien o mal no tengo miedo a equivocarme. Esto no es lujuria, sé que esto es amor. Lo veo reírse por algo que dice el actor de la película y me quedo contemplándolo, aún no sé dónde nos llevará esto. Solo sé que vale la pena luchar e intentarlo.
— ¿Te parece si nos bañamos juntos cuando acabe? —pregunta enredando nuestras piernas.
—Podemos comer en la bañera… —propongo divertida y casi puedo ver que salen estrellas de sus ojos ámbares.
—Hecho —besa mi sien y continúa viendo "La La Land".
Su teléfono empieza a sonar desde el suelo, está en uno de los bolsillos de su pantalón, se estira para alcanzarlo y apenas ve el nombre en la pantalla escapa de mis brazos y se levanta. Quedo anonada, pasan los minutos y no vuelve, me preocupo y me paro también para ir a buscarlo.
Cuando estoy por llegar a la sala escucho:
—Sí, padre... entiendo, tomaré el primer vuelo mañana en la mañana —su voz es firme y fría, igual que mi cuerpo. Me detengo apoyada en la pared, mis piernas no se pueden mover… ¿Volverá a Hong Kong mañana? ¿Tan pronto?
Escucho sus pasos y aparece por el pasillo, sus ojos se agrandan apenas me ven y suelta un suspiro triste. Sabe que lo escuché.
—Ocurrió un problema en la empresa, los accionistas de Estados Unidos se están retractado y quieren que esté en la reunión. Lo siento Sakura, no puedo negarme —baja la mirada complicado por la situación.
Me armo de valor y camino más cerca para arrullar su rostro entre mis manos— Siempre supe que tienes que volver a tu casa Shaoran, no estoy enojada. ¿Cómo podría negarte o enojarme porque irás si tú me apoyas en todo lo que hago?
Sonríe un poco— Eres un verdadero ángel —sonrío por sus palabras—. Prometo que volveré, solo serán unos días, tengo que ordenar mi vida primero y así nada ni nadie nos molestará nunca más.
Asiento con los ojos humedecidos— Lo sé, solo promete que me llamarás y que no harás nada que no quieres por mí.
—Te lo prometo, Sakura.
Notas de la autora: ¡Hola queridxs! No saben lo feliz que estoy por este capítulo, como siempre era muy distinto, pensaba que solo Shaoran se declararía, pero la emoción me ganó y sin darme cuenta Sakura también lo había hecho. ¡Qué emoción!
Pero aún quedan problemas que resolver antes que nuestros castaños favoritos estén juntos y felices como merecen.
¡Muchas gracias por su apoyo! Ayer supe que gané el segundo puesto como "Mejor escritor/a" en un grupo del fandom, casi lloro de la felicidad. Nunca pensé que algo así pasaría. Les quiero un montón.
Moonlightfic_13/Kobatoo-13
PD: ¡Se viene una sorpresa esta semana, no se la pierdan!
