Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!

(AU)

Capítulo 19: Betty

Mientras voy conduciendo por la ciudad lo hago me doy cuenta de que cada calle tiene un recuerdo diferente que se muestra en mi mente como una película. Aun veo el rostro de Sakura y escucho las canciones que cantábamos por estos mismos lugares, en las luces rojas miro al asiento de copiloto y casi puedo visualizar como busca entre los CDs o me sonríe con sus ojos verdes. Debo estar loco, aún en el desastre en el que me encuentro sigo pensando en ella. Intento escapar de esos momentos, pero supongo que Tomoeda no es lo suficientemente grande como para hacerlo.

Veo mi reflejo en el espejo retrovisor, me veo horrible y quizás debería buscar ayuda. Simplemente ya no sé... nada, mi mejor amigo me traicionó, Meiling me odia por lo que le hice y... Sakura, no puedo ir y mostrarme así ante ella, no puedo asustarla ni hacer que se sienta culpable, solo sería avivar lo que pasó.

Miro el reloj de la radio y veo que marca las 03:00 AM. Ya es lo suficientemente tarde como para que mis padres y mis hermanas estén durmiendo así que conduzco hasta el barrio alto de Tomoeda. Abro la puerta principal sintiendo el frío del ambiente y, sobre todo, una impotencia que apenas logro soportar, luego camino entre el silencio hasta la cocina para buscar algo de hielo para mis golpes...

Saco una bolsa de carne congelada y la coloco en mi rostro con cuidado de no apretar demasiado, aunque si soy sincera ningún golpe físico puede superar la agonía que siento por dentro. Estoy confundido, atormentado, traicionado... Lo sé, la palabra "traición" suena más como una hipocresía viniendo de un infiel como yo, pero ese es el asunto, me traicioné a mí mismo al dejar que las cosas terminaran a así. Es una clase de final que nadie desea ver, desesperante y desesperanzador.

Veo el rostro triste de Meiling irse lejos cada vez que cierro los ojos y escucho sus palabras como miles de cuchillos a mi corazón.

"Sé que no será fácil para ti tampoco, te aseguro que esto te matará tanto como a mí porque te convertiste en tus peores miedos".

Caigo al suelo y apoyo mi nuca en la puerta del mueble de cocina totalmente derrotado, suspiro pesado y tembloroso, con un nudo en la garganta y con la culpa en mis entrañas. Lo único que logro pensar es lo mucho que me equivoqué, con cada paso que di estuve lastimando a muchas personas. Quizás fui ingenuo al pensar que este sentimiento solo era inocente, quizás... solo me aferré a una felicidad efímera que no conocía por temer al perderla.

Soy un egoísta y solo yo tengo la culpa.

Todo empezó ese día, en el festival, nunca debí acercarme a Sakura, nunca debí buscarla, nada de esto estaría pasando. Argh, pero ¿a quién quiero engañar? La recuerdo con su vestido y su sonrisa brillante, recuerdo nuestro viaje a la playa, las noches de vino y risas sin sentido, cuando nos escabullíamos detrás del centro comercial, esas noches en las que me entregué como ella a mí. Nada de eso se puede olvidar, no me puedo arrepentir. ¿Cómo hacerlo si... la amo tanto?

Sí, la amo, estoy tan enamorado que actúo como un demente.

Es la chica más buena, honesta y apasionada que conozco, es esa clase de persona que deja un camino de luz por donde va y contagia a todos con él, su energía me atrapó como nadie lo ha hecho. No puedo respirar bien cuando no la tengo cerca, pero... debo hacerlo. Porque no merece todo esto, no quiero que salga lastimada, ya es suficiente.

Siento que todo escapó de mis manos como agua, me desespera el no saber qué sucederá mañana, quizás me odie con todo su corazón y... la perderé. Dioses, ¿qué pasa si la pierdo?

No, no quiero perderla... no...

Mi piel helada hace contraste con las lágrimas que ahora caen por mi rostro... estoy asustado, no... no sé qué hacer. Tomo el pedazo de carne y lo lanzo a cualquier otro lado con rabia y frustración.

—¿Qué haces en el suelo Xiaolang?

Levanto la mirada hacia la puerta, a pesar de estar en completa oscuridad reconozco esa voz. Es mi padre y como es de esperarse en un hombre con poca paciencia como él, prende la luz y me mira con ojos despectivos. Quizás otro padre amoroso se preocuparía por ver a su hijo menor destrozado en el suelo, pero Hien Li no es de esa clase, para él llorar es un signo de debilidad. Así que me levanto lentamente, me seco las lágrimas de mis mejillas y le sostengo la mirada. No dice nada, solo se queda en silencio esperando una explicación.

— Lo lamento padre, no quise despertarte —bajo la mirada cuestionando si debiese contarle todo lo que me está sucediendo, me gustaría decírselo, buscar un consejo en él.

Cuando suceden estas cosas esperas la preocupación de tus padres, algún signo que te demuestre que les importas, pero mi padre solo dice: — ¿Alguien te vio?

Frunzo el ceño levemente y alzo la mirada, esa pregunta mata el pequeño rastro de esperanza—¿Qué...? —musito, no enojado, sino más bien ido.

—¿Alguien te vio así? ¿Te sacaron una foto? —niego—. Bien, no puedes salir así mañana, solo imagina si algún periódico o revista te fotografía, dirán que mi familia es inestable y mi heredero una vergüenza. ¿Sabes lo que pasaría si algún medio te ve así? ¿El daño que me provocaría?

—Padre...

—No hables, a nadie le importa tu opinión —me interrumpe voz aún más cortante, realmente está muy enojado—. Solo eres un niño débil y siempre lo has sido. Pensé que habías madurado Xiaolang, pero ahora que te encuentro llorando me demuestras que no es así, un hombre nunca actuaría como lo haces —suelta aún enojado.

Suelto un pequeño bufido y suspiro profundamente— Creo que hoy aprendí que me parezco más a ti de lo que pensé. Y créeme que no me siento orgulloso por eso, es más, me da asco —escupo las palabras con rabia acumulada y él abre los ojos igual de furioso, nunca le había hablado así, pero ya no me importa—. Pero te prometo padre, que haré todo lo que tenga a mi alcance para remediarlo y cambiar para nunca ser un hombre como tú.

Mi padre, si es que puedo llamarlo así, camina a paso firme y con la respiración fuerte, estoy seguro de que va a golpearme, debo moverme, pero mi cuerpo no reacciona, aun así, no cierro los ojos.

—¡Hien! ¡Ni lo pienses! —grita mi mamá interponiéndose entre nosotros, la mano de él se detiene—. Nunca te atrevas a golpear a nuestro hijo, eso nunca te lo perdonaré —mi madre lo desafía sin miedo, aun siendo más pequeña y menuda, lo único que pasa por mi mente es que nunca me había defendido así.

Seguro estamos haciendo un escándalo y mi padre odia los escándalos, así que, en un silencio resonante, retrocede y se va por el mismo camino por el que llegó. Mientras que yo sigo helado como una estatua, veo que mi madre se voltea hacia mí con sus ojos preocupados y saca otro pedazo de carne del congelador para colocarla en mis moretones.

—¿En qué problema te metiste cariño? — su pregunta suena tan dulce que no puedo hablar, ni ahora ni el resto de la noche, no vuelvo a llorar, pero en el fondo, junto a todo ese mar de sentimientos de miedo, preocupación y culpabilidad, siento un poco de felicidad.

Pov_Pov

— ¿Estás seguro de que funcionará? —pregunto insegura desde el asiento del copiloto mientras miro a la puerta del minimarket rojo frente a nosotros—. ¿Qué sucede si nos descubren y llaman a la policía?

Shaoran me contempla con su cara perfecta y pone los ojos en blanco— Lo hago todo el tiempo, nadie te pedirá identificación. Ya tenemos diecisiete años, Sak.

Mis ojos se vuelven incrédulos y me apunto con mi índice— ¿Acaso no me ves? ¡Parezco de quince!

Escucho su risa y baja mi mano para tomarla entre la suya— Y eso te hace adorable, solo no tienes que parecer nerviosa o serán demasiado obvia. No puedo creer que nunca lo hayas hecho. ¿Quién compra alcohol cuando vas a una fiesta?

El calor sube a mis mejillas por su pregunta— Sabes que nunca voy a fiestas, pero si voy es quien Tomoyo quien compra todo. Ella es muy madura y parece toda una universitaria, mientras que yo solo me tartamudeo y me sudan las manos.

—Bien, entonces te enseñaré a comprar alcohol y no solo eso, también mis cigarrillos.

—¡Eres una pésima influencia! —exclamo actuando indignada, él vuelve a inundar el auto con el sonido melodioso de su risa y me uno—. Está bien, señor "perfecto", si logro hacerlo me debes un helado de fresa.

—Trato.

Cerramos nuestra apuesta con un apretón de manos y bajamos del auto. Siento el corazón a mil y para tranquilizarme toma mi mano y me abre la puerta. Lo primero que hago es mirar al mesón, el vendedor no parece importarle que estemos aquí, solo está perdido en su teléfono y escuchando música. Sin embargo, apenas paso frente a él me mira e intento colocar mi mente en blanco, porque siento que puede leerlos. ¡Ayuda!

Siento envidia por lo tranquilo que parece Shaoran, con sus manos en sus bolsillos y su cabello perfectamente desordenado, algo en él me recuerda al chico malo de las películas que siempre se sale con la suya, algo así como una Danny Zuko, pero sin cuero y tanto gel de pelo. Se dirige hasta la esquina y apoya su espalda en la repisa para hacerme una seña. Llego hasta él a pasos acelerados y comienzo a ver los vinos que hay, pero me distraigo cuando él se coloca detrás de mí y su pecho toca mi espalda.

—¿No quieres probar algo más? También hay sake… —pregunta aumento el volumen de su voz apropósito. ¡Quiere llamar la atención! Me desespero y me giro para tapar su boca con mis manos, él ríe y lame mi piel para que lo suelte.

—¡Qué asco! —reclamo entre risas, es así como me doy cuenta de que me tiene contra la repisa y está inclinado hacia mí, lo que hace que sus ojos ámbares estén a la misma altura que los míos y su respiración se mezcle con la mía. Cierro mis párpados por el cosquilleo en la boca del estómago porque quiero que me bese, deseo sentir sus labios.

Acaricia mi mentón y lo sube un poco para besarme, su caricia se dedica a ser lenta y apasionada causando que olvide por completo que estamos en esa tienda, mientras que su otra mano se posa en la parte baja de mi espalda para atraerme a él llevándome a los cielos. Me parece tan injusto, pero tan dichoso, sabe que es uno de mis puntos sensibles. Mis manos se van a su pecho y me aferro a él, no quiero soltarlo, quizás no es el lugar más romántico del mundo, pero de alguna manera lo es para mí.
—¿Aún debemos hacer esto? —pregunto con ojos de cachorro apenas nos separamos.

—No, pero aún quiero ver cómo pedirás los cigarrillos —responde divertido.

Lo empujo para que me suelte y lo miro con el ceño fruncido —¿Crees que no puedo?¡Mira y observa lobito! —tomo cualquier botella de vino y camino con mi orgullo hasta la caja. Los primeros segundos voy bien segura, pero a medida que llego hasta el vendedor, los nervios vuelven a aparecer. Él hombre de unos treinta años me mira interesado de lo que voy a decir y se saca los audífonos para escucharme bien.

—Me da unos cigarros, por favor —suelto intentando sonar tranquila.

El vendedor me mira de arriba hacia abajo y entrecierra los ojos. Oh no, me pedirá mi identificación y llamará a la policía, o peor... a mi padre. Estaré castigada el resto del verano o quizás hasta la graduación. ¡VOY A MATAR A SHAORAN!

—Seguro, ¿cuáles quieres muñeca? —responde con una sonrisa que no me gusta y se apoya en el mesón. Parpadeo confundida por su actitud tan desparada y porque no sé nada de cigarrillos, creo que Shaoran compra unos a sabor a chocolate… ¿o eran mentolados?

—De chocolate —contesto. Él se queda callado unos segundos y luego se da la vuelta para pasarme una bolsa. ¿Qué es esto? ¿No debería ser una caja?

Estoy a punto de preguntar, pero Shaoran se pone a mi lado y toma mi mano— También queremos el helado de fresa más grande que tenga… anciano.

El hombre borra su sonrisa y mira a Shaoran con cara de pocos amigos— Cuidado con esa boca, chiquillo —los veo nerviosa, me apresuro a pagar y me llevo a Shaoran corriendo de ahí.

—¡¿Viste su rostro cuando lo llamaste así?! —no puedo parar de reír, tomo la bolsa y se la paso a la vez que Shaoran prende la radio y se escucha "Crazy Little Thing Called Love" de Queen de fondo—. ¿Por qué no me dijiste que lo que fumas es tabaco? ¡Me engañaste!

—¡Eso fue tan gracioso! Nunca te dije que compraras de chocolate, pero gracias por pensar en mi —me guiña un ojo y me pasa mi helado de fresa—. Misión cumplida preciosa.

Abro mi helado y antes de darle una lamida se lo lanzo en la cara, lo embarro de este y lo esparzo por todo su rostro. ¡Se ve tan divertido lleno de crema rosada! Se quita parte del helado y me mira con el ceño fruncido.

—¡Sakura Kinomoto! —reclama, pero no puedo parar de reír con energía, sin embargo, no deja su enojo y no dice ninguna palabra más.

Me limpio una lágrima rebelde que escapó por la risa e intento calmar mi respiración —Oh lobito… no te enojes conmigo, solo es una broma —esquiva su rostro para mirar afuera del auto— ¿Shaoran? —creo que me pasé de la línea, hago un puchero y me inclino para intentar que me mire, pero apenas estoy lo suficiente cerca, toma mi rostro y me llena de helado también.

Ahora es él el que está riendo, yo quedo completamente sorprendida, pero en vez de enojarme me tiro sobre él hasta quedar sentada sobre sus piernas, tomo su rostro y lamo su mejilla— Mmmhh, mi favorito —vuelvo a lamerlo, pero se mueve para que llegue a su boca y lo bese, disfruto el sabor a fresas en sus labios como si fuera el mejor postre del universo, aquel que sería capaz de embriagarme por completo.

Nos vemos muy graciosos y tontos haciendo esto en medio de una calle residencial, pero no nos importa porque nos gusta hacer locuras juntos, es así como nos alegramos nuestros días.

Entrelazamos nuestras manos y nos sonreímos, pero mi alma se estremece apenas escucho sus dulces palabras que me dejan encantada:

—Tú eres mi favorita.
_

Despierto abrazada a la almohada y con el sonido de mi despertador junto a la cama, lo apago de mala gana y me quedo mirando hacia el techo de mi habitación. Últimamente es común que sueñe con él y las cosas que hacíamos. Esos días eran muy felices ¿verdad?

Cierro los ojos y suspiro profundo, pero ahora todo cambió, todo es un desastre. ¿Cómo estará Shaoran? ¿Estará bien después de lo que pasó ayer en el juego?

Seguro necesita que lo ayuden, después de todo, Eriol parecía muy molesto y lo dejó claro frente a toda la escuela. Nunca los había visto pelear de esa manera, fue desgarrador. Me preocupé tanto que apenas sucedió corrí desesperada a la enfermería, no me importó nada más que saber sobre Shaoran, pero, como si el destino me estuviera retando, me topé con Meiling. Fue una clase de golpe a la realidad, me recordó que yo no debía estar ahí, no era mi responsabilidad, ella es su novia y yo no. Ese no era mi lugar, más bien... nunca lo fue. Así que me di la media vuelta con el corazón colgando de mi pecho y me fui a casa.

Muero por saber algo de él, me gustaría llamarlo o mandarle un mensaje, sin embargo, cada vez que tomo mi teléfono no logro hacerlo, es como si una fuerza superior me detuviera y me dijera: ¿qué sucede si ella está con él y le haces un problema? ¡No puedes!

Me levanto y preparo para ir a la preparatoria con la cabeza hecha un caos y, una vez lista, salgo por la puerta sintiéndome muy triste. Debe haber una forma para saber qué sucedió ayer. Quizás Tomoyo sepa algo, o Yamazaki... o los rumores sea útiles por primera vez y me ayuden a estar un poco más tranquila.

Llego a Seijou con mi uniforme escolar y mi bolso en mano, el ambiente parece tenso y como supuse todo el mundo habla sobre el drama que sucedió en el juego de ayer.

"Supe que están enojados porque Li ganó una beca de deportes y Hiraguizawa no".

"Yo escuché que Hiraguizawa siempre estuvo enamorado de Meiling y siente celos de Li".

¡¿Quién pudo haber inventado todas esas mentiras?! Eriol nunca le haría algo así a Shaoran, son amigos de hace años. No sería capaz… ¿verdad?

Dios… tengo que ir a buscar a Tomoyo, tampoco sé nada de ella. Saco mi teléfono y le mando un mensaje:

"¡Hola Tomy! ¿Podemos hablar antes de clases?"

Espero unos minutos, pero no me contesta, ni siquiera está en línea. ¡Oh vamos Tomy! ¡Contesta, por favor! Me sobresalto cuando siento que alguien pasa su brazo por mis hombros y me atrae a él, levanto mi mirada hacia el desconocido y no me sorprende al ver que es Kaito con su típica sonrisa coqueta.

—¡Hola Lois Lane! Ayer fue un día duro… ¿eh? Estuve toda la noche pensando en el titular que colocaremos hoy. "Guerra de idiotas interrumpe el campo" o "¡Guerra de almohadas!".

Frunzo el ceño molesta y me suelto de su abrazo de un solo movimiento— ¿Por qué escribiríamos sobre eso, Kaito? Somos un periódico serio y no una revista de chismes. Además, esos títulos son muy sensacionalistas y denigrantes.

—Oh vamos, solo es una broma Sakura, nunca haría algo así —suelta una carcajada, pero no me causa gracia, no me gusta su actitud—. ¿Ya te dije lo sexy que te ves hoy? —me guiña un ojo, no le respondo porque no estoy de ánimos para sus bromas tontas—. Como sea, también vine para decirte que la directora estará llamando durante el día a los que tienen más posibilidad de entrar a la Universidad de Tokio, nadie más que tú y yo lo sabemos. Así que no digas nada.

Quedo sin aire por un momento. ¿Tan pronto? ¡Eso significa que podrían llamarme en cualquier momento! Aunque también está la posibilidad que no me llamen… ¡Qué nervios! No sé qué haré si no lo hacen, no es como si tuviera otro plan o haya otra universidad a la que quiera postular.

—¡Suerte Lois Lane! —me vuelve a guiñar el ojo y se va dejándome sin palabras.

No vine preparada para esto, para nada. Ya tengo suficiente con todo el drama que está pasando. Tomo aire y camino hasta mi salón, apenas entro miro junto a mi puesto, pero Tomoyo no está. Me siento completamente desilusionada y justo antes que el maestro ingrese mi teléfono suena contra mi mano.

"Lo siento amiga, estoy en la casa de Eriol para cuidarlo... Tengo mucho que contarte, pero no puede ser por aquí. Cualquier cosa no dudes en hablarme ¿sí? Te quiero *emoji de corazón* Pd: Aléjate de Li.".

Genial. Estoy sola y a punto de estallar de los nervios. ¿A qué se refiere con que me aleje de Shaoran? Ni siquiera está aquí.

—Mierda… —digo sin querer justo cuando todos se quedan callados y el profesor está mirándonos, enseguida todos se giran hacia mí, incluyendo al señor Terada que parece molesto.

— ¡Señorita Kinomoto! ¡Pensé que era una señorita que no ocupaba esas palabras!

"Mierda, mierda, mierda" pienso asustada, si me manda a la oficina de la directora es mi fin.

—Agradezca que es la primera vez que hace un problema, pero la próxima vez se llevará un castigo, ¿escuchó?

Asiento entre la risa de los demás— Sí profesor, no volverá a suceder —eso estuvo cerca.

El resto de la clase transcurre muy normal, pero me parece la más larga que he tenido en mucho tiempo, es como si las manecillas del reloj se reusaran a moverse. Mi lápiz no deja de golear mi cuaderno, tengo la mente muy ocupada como para poner atención. De pronto la puerta se abre e interrumpe al profesor, dirijo mi vista hacia la entrada y quedo helada al ver de quién se trata.

—Buenos días, profesor Terada, busco a Kinomoto Sakura, la directora desea verla.

—Claro señorita Meiling, puede ir con usted —todos se voltean a verme y yo solo me levanto en silencio y camino hasta la puerta—. No se demore demasiado, pasaremos materia para el examen de la otra semana.

Contesto con un "sí" y cierro la puerta. Meiling me mira y me sonríe de una forma muy extraña.

—Vamos —pregunta y camina hacia la oficina de la directora sin esperarme, asiento y me apresuro para llegar a su lado. Esto es realmente incómodo, pensé que estaría con Shaoran, ya que es su novia ¿no?

Quizás eso significa que Shaoran no está mal, pero mi instinto me dice que no es así y que es mi oportunidad para saber sobre él. No hay nada de malo si le pregunto, a cualquiera le causaría curiosidad luego de los golpes que recibió. No, no puedo hacerlo…

—Meiling… ¿cómo está Li? —pregunto casi en un susurro y sin poder aguantarme.

A penas me escucha se detiene en seco, justo antes de bajar por la escalera, y me mira con desprecio. Su rostro parece de roca y sus ojos llenos de decepción, enojo y... tristeza, nunca pensé que sería posible ver destrozada a alguien tan firme como ella, siempre me pareció más fuerte, segura e inteligente que yo. Entonces entiendo que ya lo sabe y un enorme escalofrío recorre todo mi cuerpo.

—No puedo creer que seas tan descarada para preguntármelo —suelta un bufido y menea el rostro—. ¡Siempre me pareció que ocultabas algo Kinomoto, pero nunca que eras la amante de MI novio! Incluso intenté que fuéramos amigas porque pensé que eras una pobre chica que no sabía defenderse del mundo. ¡Pero me engañaste en mi cara!

—Meiling... yo... —intento hablar, pero me interrumpe cuando camina más cerca de mí para asustarme, no obstante, no me muevo ni un solo paso. Creo que está a punto de golpearme y sé que me lo merezco.

—Me subestimaste Kinomoto y odio que lo hagan. Entérate que hacerte la santa puede engañar a todos, pero no te da dignidad —me empuja y mi espalda choca con la pared—. ¿Aún crees que sabes lo que haces? —suelta una carcajada—. No lo creo...

Bajo la mirada por sus palabras. Tiene toda la razón, soy la peor persona, pero por más que me lamente ya es demasiado tarde, ya cometí el error y… amo a Shaoran. Lo amo y sé que a hacerlo estoy dañándola, pero no pudo evitarlo.

Con todo el valor que logro acumular por dentro, levanto la mirada y aguanto las enormes ganas de llorar que están por salir de mi garganta.

—Lo siento mucho… —musito con el dolor de mi alma—. Debí detenerme apenas supe que Shaoran estaba contigo. Aun cuando no te conocía, sabía que lo que hacía no estaba bien y que podría dañarte…

—Entonces… ¿Por qué no te detuviste? —pregunta.

—No lo hice porque nunca pensé… —se me cierra la garganta, pero todo aire para continuar—. Nunca pensé que esto llegaría tan lejos y me enamoraría de él. Entiendo que estés así conmigo... no merezco tu perdón.

Veo que sus ojos están rojos, a punto de estallar. A nadie le gusta escuchar que alguien más ama a la misma persona que tú, menos si es con quien te traicionó, pero merece saberlo. Más que nadie— Meiling, lo lamento.

Espero su golpe, pero no llega en ningún momento, solo da pasos hacia atrás y me mira con desprecio— Seguro piensas que eres mucho mejor que yo y por eso vienes ahora a hacer el papel de víctima. Pero estás equivocada, soy superior a ti y el idiota de Xiaolang, se los demostraré algún día. Ahora quiero que pienses en lo que hiciste y nunca más te acerques a él o le diré a todo el mundo la clase de chica que eres —dice secamente, se da la media vuelta y se va por las escaleras.

Apenas quedo sola, caigo al suelo por lo débil que están mis piernas. Todo se salió de control y es más claro. Esto explica el caos de ayer, Eriol debe saberlo y debe odiar a Shaoran y a mí. Quizás Tomoyo también esté enojada conmigo. Dios… ¿de qué más me perdí?

Eso quiere decir que Shaoran lo sabía, pero no me dijo nada..., no me advirtió, ni me llamó, ni siquiera un mensaje que me diera una señal que esto iba a pasar. Me dejó completamente sola. O quizás, le duele más que Meiling haya terminado con él y se olvidó de mí. ¿De verdad no soy nada para él? ¿Después de todo lo que pasamos juntos? El considerarlo duele incluso más que todas esas palabras, es un corte hasta lo más profundo de mis huesos.

Me levanto y seco las lágrimas que salieron sin darme cuenta, aún debo ir donde la directora. Respiro una y otra vez intentando que mi voz se relaje y una vez lista me voy hacia la oficina. Entro después de tocar la puerta y veo a la señora Kaho Mizuki sentada en su escritorio. Apenas me ve me sonríe con educación.

—Qué bueno que ya está aquí señorita Kinomoto, pensé que no la habían llamado. Ven, siéntese.

Asiento en silencio y me siento frente a ella, no quiero estar aquí. Quiero correr lejos y no volver.

—Espero que no piense que está en problemas, es todo lo contrario. Quiero decirle lo sorprendida que estoy por todo el esfuerzo y el trabajo que hace con su periódico escolar, sin mencionar el excelente promedio que tiene en todas las materias. Realmente es una estudiante ejemplar.

—Gracias —es lo único que logro mencionar.

—No tiene que agradecerme, solo digo la verdad. Es más, le tengo una sorpresa. Hace una semana la Universidad de Tokio nos dio a los directores de la región la oportunidad de hacer una carta de recomendación para una beca completa. Y… decidí mandarles su perfil.

Quedo clavada en el asiento, ¿acaso escuché bien?—¿Po… por qué yo? —musito aún sin poder creerlo.

—Porque me has mostrado lo mucho que lo mereces y sé que lo necesitas— contesta—. La sorpresa no termina ahí, hoy llegaron los resultados y entre los que aceptaron está usted Kinomoto. Ya llamé a su padre para darle la buena noticia y está muy contento, solo faltaba que lo supieras. Que conste, que no significa que no debas hacer el examen de ingreso, es parte de los requisitos — me sonríe emocionada.

Apoyo mi espalda en el asiento aún impactada. No puedo creer lo que acabo de escuchar. ¿Yo? ¿Gané la beca que tanto había esperado? Si es así, ¿por qué no estoy saltando de alegría?

Solo me siento vacía…

—Creí que estaría más feliz, señorita Kinomoto.

—Lo estoy directora, es solo que hoy han pasado muchas cosas y me cuesta procesarlo. Estuve trabajando toda mi vida para esto como una clase de sueño que me motivaba cada día y… es extraño saber que se hizo realidad —me levanto y hago una reverencia—. Estoy muy agradecida porque me consideró. Esto no hubiera sucedido sin usted.

Ella asiente comprensiva— Comprendo, quizás no tenga su edad, pero recuerdo cómo se sentían los últimos días de la preparatoria. Con todos esos amores de juventud, el despedirse de tus amigos de toda la vida e salir a un mundo desconocido que parecía tan lejano, era como el fin del mundo —suelta una suave risa—. Pero ya descubrirás que no es así. Cuando se tiene tu edad, no sabes nada de la vida real.

Quizás tiene razón… no sé nada, pero creo que esta es la oportunidad para cambiarlo. Apenas termine la preparatoria iré a Tokio y me convertiré en la mejor versión de mí. Nunca más dejaré que un chico se interponga en mis valores y en mis sueños. Lo prometo.

Pov_Pov

Maldita sea, necesito salir de aquí. De la preocupación y los nervios casi no pude dormir, por lo que llevo dando vueltas por mi habitación como un león enjaulado. No puedo quedarme aquí sabiendo que está ese video rondando y que alguien más podría verlo. Es urgente decirle a Sakura, la hubiera llamado sino fuera que mi padre me quitó mi teléfono, la computadora y todo lo que me conecta con el mundo exterior como castigo por lo de anoche. ¡DEMONIOS!

Camino hasta la ventana y la abro para inclinarme para mirar hacia abajo. Es bastante alto, pero no lo suficiente para hacerme tanto daño, aunque considerando mis golpes no es buena idea. Pero, ¿qué importa? Es eso o seguir con esta preocupación que me carcome todos mis órganos. Prefiero saltar.

—¡Xiaolang! No me digas que intentas saltar desde ahí, podrías matarte.

Me volteo hacia la puerta de mi habitación y me encuentro con una de mis hermanas, Feimei. Ambos somos los menores, pero no por eso somos unidos, a sus veinte años es igual que todas las otras, está más preocupada de su vida personal que de los problemas que pasan en esta casa.

—Debo salir de aquí de alguna forma y si nuestros padres no me dejan por las puertas… —respondo volviendo a mirar hacia el pasto de afuera— ¿Vienes a saber el chisme completo para contárselo a las demás? —pregunto entre dientes—. Mejor vete Feimei, no estoy de humor.

Escucho que resopla y que se sienta en la silla de mi escritorio— Reconozco que suelo hacerlo, pero hablé con mamá, todas escuchamos el alboroto de la noche y me preocupé. ¿Qué es eso de llegar golpeado e insultando a papá?

La miro con el ceño fruncido— Él fue el que empezó, pero claro, nunca me creerías porque eres la favorita. No sabes lo que se siente ser el problema de esta familia, ninguna de ustedes —gruño sin paciencia. Ella se levanta con la misma mirada de mi padre y rueda los ojos.

—Solo quería animarte Xiao y contarte las nuevas noticias, pero si no quieres... entonces volveré a mi habitación, tengo cosas más importantes que hacer que soportar que me grites—se gira para salir.

—Espera, ¿de qué estás hablando? —la detengo interesado.

Se voltea con una sonrisa triunfante y vuelve a caminar hasta mi escritorio para tomar un lápiz y jugar con él entre sus manos—¿Recuerdas que papá que quería hablar con nosotros hace unos días? Ayer, mientras al parecer estabas haciéndote el chico rudo, dijo que nos mudaríamos a Hong Kong y que ya habló para que te aceptaran en la Universidad de allá.

¡¿Qué mierda está diciendo?! — ¡¿Por qué esperó hasta ahora para decirlo?! —pregunto alterado.

—Es bastante obvio, estas a punto de graduarte y nuestra empresa hizo un acuerdo muy importante con consorcios de allá. Es de suma importancia que estés para que puedas interiorizarte. Después de todo, no queda nada para que tomes el puesto de nuestro padre.
La rabia vuelve a tomar mi ser. Nunca me dicen nada, a nadie de esta casa le importa lo que yo quiero, salgo de la habitación a paso firme en dirección al despacho de nuestro padre. Feimei me llama desesperada, pero no le hago caso. No me interesa golpear la puerta ni que él esté ocupado, solo la abro bruscamente. Mi padre se levanta de un salto, impresionado por mi arrebato.

—No voy a ir a Hong Kong, ¡¿escuchaste?! ¡No iré!

Él golpea la mesa para que me calme, pero no me importa— ¡Lo harás! ¡Es tu deber! ¿Qué eres sin todo lo que te doy, Xiaolang? ¿Qué sería de ti? Solo un fracasado sin futuro y no dejaré que ninguno de mis hijos termine así. Te irás con nosotros.

Aprieto los puños con fuerza— ¿Qué te hace pensar que quiero irme con ustedes?

—No me importa lo que quieras Xiaolang, irás y es mi última palabra— vuelve a sentarse para ver los documentos dando me la espalda.

Cierro los ojos y también me volteo para irme, pero antes de salir por el umbral dos palabras que he contenido desde hace tiempo salen sin poder evitarlo.

—Te odio.

Vuelvo a mi habitación y me lanzo a mi cama. Odio a ese hombre, odio a mi familia y odio Hong Kong. No me iré, no si puedo evitarlo. ¿Que no puedo valerme por mi mismo? ¡Claro que puedo!

Pero… ¿qué razones tengo para quedarme? ¿qué me espera si me quedo en Japón?

La respuesta aparece como un rayo de esperanza: Sakura, ella es la razón. Podríamos estar juntos, quizás podríamos ir a la universidad y vivir en Tokio, lejos de todo el mundo, pero antes… debo decirle que la amo. ¡Sí! ¡Se lo diré hoy mismo y saldremos de todo este desastre juntos!

Sonrío por inercia y sin esperar, me levanto y tomo un abrigo dispuesto a ir a la casa de mi ángel de ojos esmeraldas. Se lo diré, no me iré de aquí sin confesarle lo mucho que la quiero, porque necesito saber si ella siento lo mismo que yo. Bajo las escaleras intentando ser lo más silencioso posible, si tengo suerte alguna de las puertas no está cerrada o vigilada. Me dirijo hacia la que da al patio y… bingo, está abierta, aún me queda saltar un muro, pero sigue siendo mejor que si hubiera saltado desde mi ventana.

Apenas logro saltar, me doy cuenta de que, como me quitaron las llaves del auto, solo me queda una opción: ir en mi vieja bicicleta, así con cuidado la saco y me subo en ella para pedalear lo más rápido posible hasta la casa de los Kinomoto. Sakura ya debería estar ahí.

En el camino de adoquines rotos, solo pienso en ella, pero al mismo tiempo en todas las probabilidades de mi designio. Mi mente se colma como una muestra de mis peores miedos: ¿Me aceptará? ¿Me querrá a mí? ¿o me dirá que me vaya a la mierda? ¿Me besaría? Y si lo hace ¿será justo como lo imagino? ¿sanaré sus alas rotas?

Llego a su calle y tiro de mi bicicleta apenas me detengo en frente a la fachada de su hogar. Me paro en el jardín y levanto la mirada hasta su habitación, la luz está encendida y la ventana abierta. Eso quiere decir que si está ahí. Camino hasta la puerta con pasos lentos, con mis manos temblando y mis pulmones débiles, es como si no pudiese respirar.

Por fin estoy aquí, en su puerta... Ya perdí la cuenta de todas las veces que imaginé haciendo lo que estoy a punto de hacer, porque en el fondo estuve planeándolo por semanas y por fin está sucediendo.

Acerco mi mano a la puerta y cuando estoy a unos centímetros de tocarla me detengo, hay música adentro, al parecer están haciendo una fiesta. Creo que llego en un mal momento, pero quizás esta sea la última vez que pueda soñar sobre lo que va a pasar cuando vea mi rostro de nuevo. Esta puede ser la última vez que la vea. Cierro los ojos y suspiro profundo, toco la puerta y espero a alguien la abra. Desde el otro lado escucho una voz, enseguida reconozco que es ella. Mi corazón no para de palpitar y se detiene cuando abre la puerta y sus ojos se posan en los míos, la sonrisa que tenía antes se desvanece y su rostro se vuelve pálido.

—Sha… Shaoran… —está parada usando su cardigan blanco, es el mismo que ocupaba cuando salía junto a mí, cuando nos besábamos en mi auto o detenidos bajo las luces de las calles.

—Hola… —saludo torpemente, carraspeo mi garganta—. Lo siento por venir sin avisar, pero no tengo mi teléfono ni mi computadora y… —exhalo profundo y frunzo mis labios—. Sakura, necesito hablar contigo.

—No es un buen momento, mi padre está aquí y en cualquier momento llegará mi hermano junto a Yukito —baja la mirada, es obvio que quiere que me vaya, pero no me iré, no sin decírselo. Veo que se muerde el labio inferior, sé que quiere hablar conmigo, la conozco muy bien. Voy a insistir.

Coloco una mano en la puerta para que no la cierre— Por favor, solo dame diez minutos.
Esta vez frunce el ceño por mi atrevimiento— ¿Qué no te quedó claro? No tengo nada que hablar contigo, así que vete ya.

—Sé que estás muy enojada por todo, no sé qué pasó hoy en la escuela, qué te dijo Meiling o si viste ese video de mierda— trago pesado al ver su cara cuando la nombro, parece decepcionada y muy dolida—. No lo sabía, te juro que no lo sabía, si hubiera sabido que alguien estaba allí te lo hubiera dicho.

—No entiendo, ¿de qué hablas? ¿qué video? —pregunta completamente asustada y confundida.

—¿Llegó Touya, cariño? —ese debe ser padre hablando desde algún lado de la casa.

Sakura se gira preocupada y cierra un poco la puerta para que no me vea— Es solo un compañero de clase, vino a buscar un trabajo para mañana. ¡Vuelvo en un rato papá!

Se apresura a salir, tomarme del brazo y levarme a escondidas hacia su jardín. Quiero decirle todo lo que pasó, asegurarle que puede confiar en mí y que podemos afrontarlo juntos, no quiero que siga asustada. La detengo junto a un pequeño árbol y tomo sus manos.

—Sakura…, por favor escúchame con atención— digo, sin embargo, se suelta de un tirón.
—No, ya tuviste tu oportunidad ahora tú escúchame, Shaoran— dice alzando la voz—. ¿Por qué no me dijiste que ella lo sabía? Sabías que Meiling me enfrentaría y solo me dejaste sola, como si fuera la única culpable… —se le cierra la garganta y tiene que tomar unos minutos para respirar—. Siempre estás lleno de secretos y estoy cansada de ser la última en saberlos.

Hay un silencio estremecedor antes que ella continúe:

—Dame una maldita razón del porqué debería escucharte después del desastre que ocasionamos. Solo una que sea realmente importante, no las excusas que somos amigos, porque no lo somos y tu lo sabes.

—¿Confiarías en mi si te dijera que no fue solo una aventura de verano? —pregunto dolido por sus palabras—. ¿Me creerías si te confieso que todo este tiempo no he dejado de soñar contigo? Porque es verdad Sakura, te lo prometo.

Pone los ojos en blanco y se cruza de brazos, doy un paso más cerca y tomo su rostro entre mis manos para que mire fijamente y vea que estoy siendo sincero—. Apenas tengo diecisiete y no sé nada, pero… sé que te extraño demasiado, como nunca pensé que añoraría a alguien. Sakura… yo te…

—Detente —me interrumpe con la voz quebrada, toma mis manos y las aleja con lentitud—. Por favor, no sigas con esto, lo que haces es aún más difícil para mí que cualquier palabra de las que ella me dijo, más pesado que la culpa y… ya no lo soporto. Solo pides que te escuche porque funcionó las veces anteriores, pero no más — la veo llorar y abrazarse a sí misma—. Solo quiero que te vayas y no verte nunca más en mi vida. ¡Déjame en paz! ¡No te soporto!

Trago en seco, impactado por todo lo que acaba de decir, solo me queda desviar la mirada y aguantar el dolor que tengo al darme cuenta de que realmente la perdí, no hay nada que pueda hacer.
—Tienes razón. Todo fue un estúpido error. ¡Nunca debí haberte conocido en ese maldito festival! —salgo de su jardín con la rabia recorriendo mi cuerpo y me dirijo a mi bicicleta, ella me sigue pisándome los talones.
— ¡Si no era yo hubiera sido cualquier otra chica, Li! ¡Los chicos como tú solo juegan con las mujeres! —contesta de la misma forma.

Levanto mi bici vieja y me volteo—Vete a la mierda Kinomoto, tú y todos los de esa maldita preparatoria.

Mientras me subo y pedaleo para alejar de ella escucho que grita lo que me mató por completo.

—¡Ni siquiera puedo mirarte! ¡Te odio! ¡No te necesito!

Vuelvo a casa por el mismo camino, es increíble pensar cómo pueden cambiar las cosas en solo una hora. ¡Yo tampoco quiero verla, nunca más! ¿Por qué me preocuparía por alguien a quien no le importo? Entro descontrolado y subo hasta el despacho de mi padre, igual de alterado que la otra vez, no obstante, ahora es por otra razón.

Golpeo la puerta y él mismo es quien la abre, me fijo que ahora mi madre también está allí, perfecto, así me ahorro el hablar con ella.

— ¿Vienes a gritarme otra vez Xiaolang? —cuestiona mi padre haciéndose el desinteresado
—Lamento mi arrebato de antes, no pensaba con claridad— me inclino como respeto—. Feimei me comentó que ya tienen todo listo para el viaje, ¿verdad? Entonces, ¿Cuándo nos iríamos a China?

Mamá mira a su esposo y luego a mí no muy convencida por mi actitud— Cuando tú quieras, hijo. Ya está todo arreglado, solo falta hablar con tu escuela para que cierren tu año.

—Bien, que sea lo más pronto posible, no me interesa quedarme en esta ciudad de mierda ni un día más.

—¡Xiaolang! —regaña mi madre por mi atrevimiento, mi padre la detiene con una mirada y contesta con un "bien" para que me vaya.
Así que eso hago, me voy a mi habitación y cuando cierro la puerta prendo uno de mis cigarrillos, luego prendo otro, y otro y otro, hasta que la caja queda completamente vacía.

Notas de la autora: ¡Hola mis amadxs lectores! ¡Esta vez si que me demoré y lo siento mucho! He estado muy ocupada, apenas puedo respirar y eso hizo que mi inspiración muriera por semanas :'( . No saben cuántas veces intenté escribir este capítulo, hasta que llegué al borrador final. ¿Les gustó? Creo que es el más triste y dramático de todos. (Siempre digo lo mismo jajaja)

¿Qué opinan? ¿Ahora entienden mejor todo lo que sucedió con nuestros adorados protagonistas? Algunxs de ustedes me preguntaron en el capítulo pasado la relación que Shaoran tiene con su familia y aquí está, ya ven que es muy complicada. Ya estamos en los últimos capítulos. ¡OMG!

Espero que no odien tanto a nuestros amados castaños, eran jóvenes y las cosas salieron de su control, pero las cosas ya mejorarán en el presente. Ambos ya maduraron y llegó su momento. ¡Por fin!

Quiero agradecer todo el amor que recibió el proyecto de abril que organicé junto a Yinfa y con autoras maravillosas. Fue una oportunidad que me llenó el corazón. También, gracias por la paciencia que me tienen, me he demorado mucho en publicar, espero traer el siguiente luego.
Les quiero mucho y lxs leo.
Moonlightfic_13/Kobatoo-13