Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!

(AU)

Capítulo 20: I Did Something Bad

—¡Ni siquiera puedo mirarte! ¡Te odio! ¡No te necesito! — grito sin control. Ni siquiera sé si logra escucharme, ya iba por la calle en su bicicleta haciéndose cada vez más pequeño. Sé fue dándome la espalda...

Me quedo unos minutos aquí, mirándolo desaparecer, sintiéndome extraña..., en mi interior aparece una desesperación que no conozco y me descoloca por completo. Cierro mis ojos y camino de vuelta a mi casa, apenas entro agradezco que mi padre sigua en la cocina, paso rápidamente por la sala para ir a la escalera, pero una pregunta me detiene en seco desde lejos:

—¿Pudiste ayudar a tu amigo cariño? —está muy ocupado en cortar las verduras para ver mi rostro.

—No. —contesto y continuo mi camino, subo rápidamente a mi habitación y me encierro allí. El silencio y las escenas de lo que acaba de pasar me invaden como un tsunami de emociones. Apoyo mi espalda en la puerta y entonces no puedo contenerme más. Mis pulmones buscan aire y rompo en llanto.

Me pregunto si fui lo suficientemente fuerte, considerando que ahora me siento destrozada. Siempre lo defendí en mi interior, me advertía que solo jugaba conmigo. Todo este tiempo era parte de este juego porque, honestamente, confiaba en él...

En el fondo de mi corazón tenía la esperanza que todo terminaría bien, que tarde o temprano me diría que me amaba y nos iríamos lejos para comer perdices, porque eso ocurre en los cuentos de hadas que tanto me gustan. Sin embargo, olvidé que esta es la vida real, yo no soy una princesa y él no es un príncipe, solo fui una soñadora que asentó sus pies en la tierra a la fuerza. Tampoco puedo ser una hipócrita y darle toda la culpa, fue mi error ser tan ingenua e ignorar el peso de lo que hacíamos. Realmente nunca tuve una oportunidad, no sabía que el estar enamorada significaba pelear para tener la ventaja.

Se acabó el ser una niña, ahora me enfocaré en mis metas y en mi ingreso a la universidad. Ya entendí que este es un mundo grande y Tomoeda es solo una ciudad pequeña. Sé que algún día voy a encontrar a alguien que me trate bien, solo que no es ahora.

Me arreglo el rostro con maquillaje, rogando que logre tapar mi tristeza y que ni mi padre, ni Touya o Yukito noten cómo me siento en realidad. Cuando mi padre me llama a cenar bajo en silencio. Lo primero que veo es que los tres están con un gran cartel que dice "Felicidades Sakurita", globos rosados y una mesa llena de pasteles.

—¡Felicidades por la beca, pequeña Sakura! — exclama con energía Yukito y me muestra una linda sonrisa.

—Así se hace, monstruo. Sabíamos que lo lograrías —dice Touya con una sonrisa.

—Estamos por orgullosos por tus logros mi niña —agrega mi querido padre con la fotografía de mi madre en sus manos.

Veo a las personas más importantes en mi vida y de alguna manera hace que todo parezca mejor. Antes de bajar me había prometido que no volvería a llorar, pero es difícil, aunque ahora no es por tristeza, sino porque ellos son justo lo que necesito en este momento, corro hacia sus abrazos y los abrazo con fuerza.

—Muchas, muchas gracias. Los amo mucho —siento su calor reconfortante y me alejo secándome las lágrimas—. Qué tonta soy, prometí que no lloraría —susurro con una sonrisa para aliviarlos. Sus rostros no parecen tan alegres como antes y me miran preocupados por mi actitud.

—¿Qué sucedió? —pregunta mi hermano. Niego rápidamente y sonrío aún más para tranquilizarlos.

—Nada, nada. Es que estoy muy feliz porque estén aquí conmigo. ¡Hasta me hicieron este lindo cartel! Qué tiernos son, no sabía que podías serlo Touya —intento cambiar de tema, me desordena el cabello y se inclina un poco con el ceño fruncido.

—¿Quieres que te pise enana?

—Inténtalo bobo— le saco la lengua e intento pisarlo primero, pero es más rápido y quita su pie, cuando está a punto de pisarme de vuelta Yuki nos separa. Ya es normal entre nosotros.

—¿Por qué no comemos? El señor Kinomoto hizo una cena exquisita.

—Gracias, Yukito —ríe mi padre, esos dos se entienden muy bien, son igual de relajados. Touya tiene suerte.

Todos se van a la mesa y yo los sigo a paso lento, todo el tiempo intento mantener mi mente conectada a mi cuerpo, pero siempre termino pensando en Shaoran y el hecho que quizás nunca más voy a estar con él, me da miedo, no sé cómo será verlo en la escuela. Apenas toco mi plato, levanto los ojos y veo que Touya me está mirando. Le sonrío para despistarlo, pero sigue sereno, a veces creo que me conoce incluso más que mi padre, y eso es mucho decir.

—¿No te gustaría vivir en Tokio con nosotros, Sakura? —pregunta Yukito.

Tomo un poco de mi bebida y niego—Sería muy lindo, pero no quiero interrumpir su espacio, espero buscar un trabajo y quizás pueda rentar un pequeño departamento en el centro.

—No tienes que trabajar hija, quiero que te preocupes de tus estudios, yo me ocuparé de todo lo que necesites —dice con cariño, le sonrió de la misma manera y tomo su mano.

—Agradezco que se preocupen tanto, pero no puedo dejar que ninguno se esfuerce de más para ayudarme, ya verán que podré hacerlo sola, no les fallaré —respondo segura.

Mi padre me besa la frente y levanta su vino— ¡Por Sakura, para que sea la mejor periodista de Japón y llegue muy lejos!

Todos se pararon y alzaron sus copas— ¡Por Sakura!

Después de comer, jugamos algunos juegos de mesa para divertirnos. Estamos riéndonos de las tonterías que hacemos y me siento agradecida por tenerlos conmigo. Tristemente, el tiempo pasa volando y ya tenemos que ir a dormir porque ellos tienen que ir a trabajar y yo ir a la escuela el día siguiente. Nos damos un fuerte abrazo y nos vamos a nuestras habitaciones. Cuando estoy por entrar alguien toma mi brazo, me giro y veo que es Touya.

—¿Se te olvidó algo? —pregunto intentando sonar tranquila, sé que ha estado sospechando que algo me sucede, pero también sé de lo que es capaz y no puedo dejar que lo sepa.

—Quizás no quieras decirme porqué estuviste con esa cara larga toda la fiesta, pero no olvides que solo tienes que decírmelo y le sacaré los dientes a cualquiera, ¿escuchaste?

Abro mis ojos y me suelto lentamente— N...no sé de qué hablas hermano, solo estoy triste porque queda poco para terminar la preparatoria, es todo —miento esquivando la mirada.

Entre cierra sus ojos para analizarme— Créeme que si estuviera viviendo aquí ya sabría todo lo que pasa en esa cabeza de cacahuate que tienes, agradece que me iré mañana —me apunta con su índice—. Aún así estaré pendiente de todo.

Conozco muy bien a Touya y sé cuál es su forma de mostrar cariño, aunque sea un bobo— Yo también te extrañé mucho hermano y gracias por preocuparte por mi —ambos nos sonreímos como despedida y se da la media vuelta. Entro a mi propia habitación y me doy un baño caliente para alivianar la tensión.

Al día siguiente despierto con mucha ansiedad, no sé qué será de Shaoran, si se atreverá a ir a la preparatoria o si Meiling volverá a enfrentarme. ¡Mi vida es un desastre! ¿En qué diablos me metí?

Llego a la entrada de Seijou como todas las mañanas. Noto que es diferente esta vez, ya no se trata sobre el drama que pasó en el partido de futbol, lo noto apenas me detengo en mi casillero y me cambio los zapatos. Esta vez el ambiente es completamente distinto, todas las miradas están en mi presencia. Algunos intentan hacerse los tontos y desviar sus ojos, pero la mayoría ni siquiera lo oculta, hablan entre ellos y fruncen el ceño señalándome con sus índices. Es bastante obvio que estaban hablando sobre mí, pero... ¿Por qué?

Quizás estoy siendo paranoica, últimamente lo soy. Me concentro en cerrar la puerta de metal y seguir caminando hasta entrar a mi salón, la mayoría de mis compañeros de clase ya están aquí, pero, igual que ayer, no veo a Tomoyo en ninguna parte. Escucho el fuerte sonido de sus conversaciones, pero aún no logro descifrar ni una palabra y me está desesperando. Cuando paso junto a los asientos para ir a sentarme en mi lugar dejan de hablar y me miran con ojos burlones.

—Buenos días... —los saludo para romper el ambiente, pero no me contestan, solo se dan la vuelta y se ríen, como si yo no estuviera presente. Qué extraño... ¿acaso tengo algo extraño en la cara? ¿publiqué algo que no debí en el periódico?

Mientras saco mi cuaderno del bolso un chico de cabello oscuro se acerca a mí y se sienta en mi mesa sorprendiéndome por completo, sé que es Neji porque es esa clase de chico que todo el mundo conoce, pero nunca has tenido la oportunidad de conocer de verdad.

— Oye Kinomoto, ¿quieres ir conmigo a la azotea más tarde? —pregunta inclinándose hacia mí.

Muevo mi cabeza a un lado interrogante— ¿Por qué? ¿Tienes una idea para el periódico que me quieras contar? —sonrío emocionada—. Si quieres puedes decírmelo ahora, me gusta escribir sobre lo que me recomiendan.

Todos ríen con fuerza y yo sigo sin entender, algunos silban y le gritan "Ve al grano Neji" o "Solo llévala".

—¡Y se hace la inocente! ¿Quién diría que eres toda una zorra? —ese comentario vino de una chica sentada en la otra esquina de la sala.

—Si querías ser popular podrías haberme buscado a mi hermosa— dijo otro—. O pudiste haber mostrado esos muslos antes...

Me levanto de un salto, completamente enojada— ¡¿Cómo se atreven a hablarme de esa forma?! ¿Qué se creen?

Neji pone los ojos en blanco— ¡Oh vamos como si no te gustara la atención! —saca su teléfono de su bolsillo del uniforme, busca rápidamente y me muestra un video en su pantalla. Al principio me acerco para ver mejor el contenido y no logro entender de qué se trata hasta que lo veo y de pronto todo es más claro. Es un video del día en que Shaoran y yo nos fuimos a la azotea —. Lo viralizaron por toda la preparatoria.

No... no, no, no.

—¡Kinomoto es una roba novios!

Esto no está sucediendo. Todos empiezan a corear "Sakura es una zorra", una y otra vez, mis piernas tiritan y me quedo sin palabras, helada hasta la médula hasta que sin esperar más salgo corriendo del salón.

Recuerdo que Shaoran me quiso hablar de un video ayer, pero estaba tan molesta con él que no le di importancia. Debí escucharlo... ahora hay un video sexual por todo el colegio que grabaron sin mi consentimiento. Grabaron a Shaoran y a mí y ahora todo el mundo sabe lo que hice.

Corro aún más rápido con las mejillas húmedas, voy al baño y me encierro en él. Me siento sucia y la peor persona del mundo. ¿Cómo pude hacer todo lo que hice? ¿Por qué continué aun sabiendo las consecuencias?

—Sakura, linda, abre la puerta, soy Tomoyo —escucho que mi amiga golpea la puerta e intenta abrirla, pero no lo permito. No quiero que me vea, siento mucha vergüenza por lo que hice—. Sakura, abre, por favor. Me estás asustando.

—No, vete, quiero estar sola —respondo con un hilo de voz, vuelve a golpear y escucho que suspira pesado.

—Sakurita... no tienes que estar sola, somos tus amigos y nunca nos iremos, así que, si no abres, nos quedaremos aquí afuera esperándote hasta que lo hagas— ese es... ¿Eriol?

Me quedo callada y reflexiva hasta que decido soltar la puerta, enseguida la abro y entran en menos de un segundo. Después de cerrarla nuevamente, se voltean a verme con ojos colmados de preocupación.

—Oh linda... ven, llora todo lo que quieras, estamos aquí para ti —Tomoyo me sostiene en sus brazos, tirito contra ella y la abrazo con fuerza. Es la segunda vez que recoge mis pedazos.

—Ellos..., toda la escuela sabe... sabe lo que hice. Soy una persona horrible, merezco todo esto —musito con la voz cortada y sin parar de sollozar.

Eriol me acaricia la espalda para reconfortarme—No digas eso... eres una chica maravillosa que cayó en las garras de ese idiota de Li, eres igual de victima que Meiling. ¡Jugó con las dos! ¡¿No ves lo malo que es?!

—¡No tienen que defenderme! ¡Siempre supe que tenía novia y aun así lo hice! ¿Qué no lo ven? No soy la niña buena que todos piensan, soy una... tonta— bajo la mirada y empuño mis manos en mi falda—. Le di todo a Shaoran y me quedé sin nada, incluso perdí todo lo que soy. Me gustaría volver en el tiempo y decirme todo lo que sé ahora...

Tomoyo toma mis manos y por primera vez veo que tiene los ojos húmedos—Quizás ahora estés perdida, pero... Sakura, tienes sueños más grandes en mente que estar con el estúpido capitán de futbol— me sonríe con cariño—. Te tienes a ti misma y eso nadie te lo puede arrebatar.

Eriol nos mira pensativo y se acerca a nosotras para abrazarnos—Tenemos que hablar contigo—musita.

Tomoyo me cuenta lo que presenció hace dos noches, dice que estaba curando las heridas de Eriol cuando Shaoran llegó hecho un demente y gritando a todo pulmón, estaba así porque alguien le había mandado el video a Meiling e hizo que terminaran enseguida y tuvieran una horrible pelea. Al parecer Shaoran cree que fue Eriol, así que se golpearon dejándose aún peor que antes. Por eso ninguno de los tres había asistido a clases ayer y Shaoran estaba tan golpeado. Ahora entiendo todo.

—Sakura... —me llama mi amiga al darse cuenta que me había perdido en mis pensamientos, limpio mis lágrimas e intento hacerme la fuerte.

—¿No tienen idea de quién pudo haber difundido el video? —pregunto sin poder creer lo que me están diciendo. Tomoyo niega enseguida, pero Eriol asiente dejándonos sorprendidas.

—Un día estaba en la sala de computadores y Kaito llegó diciendo que Shaoran y tú estaban... ya sabes —baja sus ojos azules al piso incómodo—. Al principio no le creí, pero me mostró el video para que le creyera. Debí haberte advertido, pero solo sentí rabia por Shaoran por no habérmelo contado, se supone que éramos mejores amigos y... me dolió. Meiling también es mi amiga, pero no sabía si debía decirle, nunca creí que alguien sería capaz de difundirlo. Lo siento... —termina arrepentido.

Tomoyo está enojada y yo estoy muy sorprendida, estaban pasando tantas cosas a mis espaldas y no tenía idea. Kaito ha sido mi compañero en el periódico escolar todo este tiempo. Pensé que éramos amigos, pero solo me pegó la apuñalada por la espalda. Ya me había dado cuenta de que algo tenía contra a Shaoran, pero nunca creí que sería capaz de arrastrar a otros por su envidia. Al parecer Shaoran tenía razón sobre él. Es solo un lobo vestido de oveja.

—¡Tú lo sabías! —grita Tomoyo volteándose hacia él, Eriol asiente, veo la culpa en sus ojos—. ¿Crees que hiciste bien a ocultarlo? ¿No ves el daño que causó?

Tomo el hombro de mi amiga y niego para que se calme, luego lo miro a él— No estoy enojada contigo Eriol, lo que hice no estuvo bien y el contarlo no era tu responsabilidad. Además, todo este tiempo pensé que Kaito era mi amigo.

Asiente desanimado— Él es una víbora Sakura y, de alguna forma caí en su juego. En verdad lo lamento, por muy molesto que esté con Li y no esté de acuerdo con lo que pasó entre ustedes, te respeto. Sé que no se debe difundir un video así sin el consentimiento de ustedes. Lo siento por no haber dicho nada, a las dos.

Eriol mira arrepentido a Tomoyo, pero ella baja mirada dolida. Puede ser muy dura cuando quiere, pero sé lo mucho que se aman. No quiero que esto los separe, espero que puedan solucionarlo.

Nos quedamos calladas, pensando en esta situación tan complicada. Estoy clara que Meiling debe estar allá afuera pensando que cuánto me merezco esto, pero también debe estar destrozada. Es la chica más popular y bonita de aquí, pero aún así hay un video que muestra que le fueron infiel. No sé qué haré con todo lo que pasa, pero si tengo claro que hablar con ella otra vez, lo haré.

—Averiguaremos la forma de resolver todo este caos, te lo prometo. Pero ahora, debemos hablar con la directora, esto escapa de nuestras manos, Sakura. Que difundieran ese video es ilegal, eres una menor de edad —dice Tomoyo.

—No... no quiero, si lo hago puede terminar mucho peor, mi padre se enteraría y sería una pesadilla para él, se decepcionará de mí y le destrozaré el corazón. Hasta podría perjudicar a mi postulación a la Universidad de Tokio y todo por lo que he trabajado valdría nada —niego desesperada—. Debe haber otra cosa que podamos hacer.

—Entiendo... ¿pero qué? —cuestiona mi amigo de anteojos.

Exhalo pesado y frunzo los labios. Entonces, ocurre lo que menos espero, una puerta de los cubículos se abre, espantándonos a los tres. Tomoyo toma la mano de Eriol por inercia y yo la de ella.

Meiling aparece como la representación de mis pecados. Se cruza de brazos y alza una ceja—. ¿Qué? ¿pensaste que eras la única que se le ocurrió esconderse de todos esos estúpidos comentarios? —bufa—. Antes de lloriquear debieron haber revisado que no hubiera nadie más aquí, agradezcan que soy yo y no alguien como Akiho.

Estoy hecha piedra de la impresión. Todo este tiempo Meiling estuvo aquí y escuchó toda nuestra conversación. Debe estar muy molesta, mucho peor que ayer. ¿Qué pasará ahora?

Tomo mi valentía y me acerco a ella para pedirle disculpas por todo otra vez, pero ella levanta una mano y me detiene rápidamente— Ni siquiera lo intentes. Ya tuve suficiente de este asunto contigo ayer y hoy.

—¡Aun así! Lo siento Meiling. Debes estar pensando que me merezco lo que está pasando y... tienes toda la razón—bajo la mirada.

Escucho que suspira— Por mucho que te deteste, la verdad es que mi relación con Shaoran solo iba a pique hace mucho tiempo. Evité todas las señales porque lo amaba incluso más que tú, pero supongo que hace mucho que ese amor pasó a ser solo cariño y costumbre... —se alza de hombros—. Eso no quita el hecho que no debiste haberte acostado con mi novio, Kinomoto y lo sabes.

Asiento lentamente.

—Pero... —continúa—. Mis valores son más importantes que cualquier rabia que tenga contra ti. Me he dedicado a cuidar de las chicas de esta escuela de actitudes machistas como estas desde que llegué a Japón. Ninguna mujer merece que la expongan de esa manera, ni siquiera tú. En toda la mañana no he escuchado ni un solo comentario de Shaoran, ¿saben? —nos mira a los tres—. Solo de nosotras dos.

—¿Qué tratas de insinuar? —pregunta Tomoyo colocándose a mi lado.

Meiling rueda los ojos y pasa sus manos a sus caderas—¿Qué no es obvio? ¡Alguien tiene que darle una lección a Kaito! ¡Es ilegal que grabe a dos menores de edad! ¡Aún más que lo difunda!

—Concuerdo contigo Mei—habla Eriol pensativo—. Sin embargo, no hay ninguna prueba que apunte que fue él quien lo grabó. ¿Quieres acusarlo a su madre? ¿De verdad creen que eso lo asustará?

Meiling cierra la boca reflexiva, todos nos quedamos pensando hasta que una idea cruza por mi mente.

—Sé que podemos hacer —suelto concentrada—. Todo lo que hace, ser el presidente del consejo y estar en muchos grupos escolares, es porque necesita un expediente completo para ir a estudiar a Estados Unidos —todos me miran expectantes—. Él no sabe que sé lo que hizo, así que podría acercarme lo suficiente para que piense que me interesa, quizás, encuentre alguna pista o confiese lo que hizo. Si su universidad llega a saber que expuso esa clase de video es imposible que lo acepten, ¿verdad?

Los tres me miran sorprendidos por mi plan. Pestañeo nerviosa y juego con mis manos— Olvídenlo, quizás es muy arriesgado.

—¡Es estupendo! —exclama Tomoyo con una gran sonrisa—. Debemos actuar rápido, no queda nada para que nos graduemos y mandemos las postulaciones.

—No está mal para una chica tan despistada como tú, Kinomoto. De seguro disfrutaré que ese tonto reciba lo que merece, pero no creas que te ayudaré con tu venganza. Aún creo que eres una sinvergüenza— habla Meiling.

Asiento y me inclino hacia ella— Entiendo, aun así, gracias por no vengarte contra mí.

Meiling toca mi hombro para que me parara bien y niega— No porque sea popular soy malvada —arregla su cabello a un lado y respira profundo—. Ahora váyanse antes que se me pase mi momento de paz. ¡Adiós!

Eriol y Tomoyo salen primero, cuando estoy por hacer lo mismo, la voz de Meiling me detiene en el umbral.

—Kinomoto— escucho y me giro hacia ella—. Si un hombre habla mierda de ti, no le debes nada, recuérdalo—asiento y salgo.

Aguanto las miradas y lo que dicen de mí con cada paso que doy, pero no escapo otra vez, no estoy sola, Tomoyo y Eriol están a mi lado. Me siento en una caza de brujas, cualquiera de ellos me tomaría para llevarme a la hoguera, incluso si no soy una. Tienen las horcas listas, las prueba, sus evidencias y no necesitan motivos. Solo es por diversión.

—Miren quien apareció...—el que habla es un chico del equipo de futbol, a su lado está Akiho riendo, como si fuera tan divertido—. Oye Kinomoto, ¿tienes un fetiche con lugares abiertos? Tengo algunas ideas que te encantarían —Akiho ríe más fuerte por el comentario.

—¡Si no te callas te moleré la boca a golpes! —salta Eriol—. Todo el mundo la crítica, pero no veo a nadie hablando de Li.

—¿Por qué tendría que hablar de nuestro capitán? ¡Uff! ¡Si que tuvo suerte! —su comentario me dio ganas de vomitar. Se da la vuelta y se va por las escaleras, dejando solo a Akiho.

—¿Ves lo que pasa cuando intentas meterte con los chicos de otras? Que esto te quede de lección, zorra— dice Akiho antes de irse. Tomoyo casi la golpea cuando se da la vuelta, pero Eriol y yo la detenemos.

—¡Pero! —reclama.

—Solo empeorará las cosas— contesto—. Es mejor que sigamos con el plan.

Pasan dos días antes de que pudiera acercarme a Kaito sin ninguna sospecha. Era obvio que me estaba evitando, pero no podía esconderse por mucho tiempo. Estoy caminando por las bodegas del gimnasio cuando lo encuentro, está guardando algunas colchonetas y cuerdas. Al verlo no puedo evitar que me hierba la sangre de la rabia, no dudo que merece que alguien le patee el trasero, pero sé que debo ser estratégica.

—Hola Kaito, ¿cómo estás? —sonrío falsamente cuando llego a su lado, se voltea sorprendido.

—Oh bien... ayudando al club de atletismo —tira las cuerdas a la bodega y la cierra con llave—. No podré ir a la sala de edición hoy, pero llegaré temprano mañana para hacerlo, discúlpame.

—Entiendo... tranquilo— contesto, se da la vuelta y me desespero. ¡No puedo dejar que se vaya! ¡Tienes que actuar, Sakura! Alcanzo a tomar su hombro y detenerlo—. No me digas que tú también me odias ahora...

Se da media vuelta para colocarse frente a frente y tomar mis manos, quiero alejarlo, pero sé que no puedo. ¡Maldita sea!

— Ohh no digas eso Lois Lane, sabes que eres mi reportera favorita. Ser presidente me llena de responsabilidades y por eso no he ido a la sala de prensa. Además, pensé que no querías hablar sobre lo que pasó.

¡Já! ¡¿Cómo se atreve?!

—Oh Kaito. Todo el mundo me odia, imaginarás que no era como esperaba terminar mi último año de escuela. A veces... las cosas no resultan como quieres — apoyo mi espalda en la pared.

—No digas eso, Lois Lane... aquí llegó Superman para salvarte —dijo engreído—. No vuelo, pero si puedo patear algunos traseros —guiña un ojo.

Me acaricia la palma y sonríe mostrando sus dientes, no puedo evitar pensar en la vez que Touya me enseñó cómo romper una mandíbula. No me molestaría probarlo ahora.

— Me alegra saber que aún somos amigos, significas mucho para mi Kaito— Tomoyo dijo que debía actuar de esta manera, pero me da asco—. Eres el único que me entiende.

"Primera parte: ser la damisela en peligro y darle a entender que lo necesitas. Los chicos como él aman esas cosas. Asco..." escucho en mi mente lo que Tomoyo nos dijo la otra noche en su casa. Hecho.

—Estoy aquí para ti, yo te protejo de esa banda de asquerosos— mentiras y más mentiras. Ya no siento mal por lo que hago, por cada mentira que le digo, me dice tres más.

Asiento mirándolo a los ojos— Gracias, eres tan lindo conmigo. Si Li fuera como tú no estaría pasando por esto. Él se aprovechó de mis sentimientos.

—Ay hermosa, lo que pasa es que no tienes buen ojo, si estuvieras conmigo desde un principio no estarías pasando nada de esto —veo que da un paso más cerca y me deja entre él y la pared.

"Segundo: dale a entender que te interesa."

—Ahora lo sé... —levanto la mirada para que nuestros ojos se encuentren y le sonrío intentando ser encantadora—. Fui una tonta..., aunque en verdad siempre he sentido una atracción contigo, no solo porque eres muy guapo, también eres tan inteligente—intento sonar lo más coqueta posible y creo que está funcionando porque no deja de sonreír como un tonto—. ¿Prometes que no me dejarás?

Toma mi rostro y lo acerca al suyo, sé lo que está a punto de hacer, y lo dejo hacerlo, me besa. Cierro los ojos con fuerza e intento pensar en cualquier otra cosa para aguantarlo. Es el beso más frío que he recibido y el más repulsivo también.

—Yo te protegeré —dice aún cerca de mi rostro, finjo sonreír y me abrazo a Kaito.

"Tercero: gana su confianza hasta que lo tengas comiendo de la palma de tu mano y podamos atacarlo cuando menos lo espere."

Después de eso, todo lo que piensa es en mí, no deja de llamarme y me besa cuando estamos trabajando en el periódico. Sé que lo que hago es malo, pero es necesario si quiero que confiese lo que hizo y todos me dejen tranquila. ¡Es desesperante! Tengo que inventar excusas para no ir a su casa todos los días. Aún tengo límites que no pasaré por nada ni nadie.

El día que tanto esperamos llega a una semana un día antes de las postulaciones. Estoy caminando por el pasillo y me detengo unos minutos para ver el casillero de Shaoran, se ve solo... como si añorara ser visitado. Él no ha vuelto a clases desde que nos peleamos así que no lo he visto. Tampoco me ha llamado. Lo peor de todo es que nadie sabe qué pasó con él. Pareciera que se convirtió en una leyenda, me pregunto si está bien o si sabe todo lo que está pasando.

—¿Quieres ir a mi casa hoy? —Kaito aparece a mi lado rompiendo mis pensamientos. Cierro los ojos y respiro profundo antes de enfrentarlo, aunque ni si quiera una sonrisa falta aparece de mi parte.

—No puedo Kaito, tengo... —me estoy quedando sin excusas— que ir al doctor. Más bien, mi hermano tiene que ir y debo llevarlo, está muuuuuy enfermo. Vomitó en todas partes, es horrible.

Avanzo hasta la clase y me sigue a mi lado. Al menos cuando estoy con él los demás solo me miran feo y no se atreven a insultarme. Cobardes.

—Comienzo a creer que no quieres estar conmigo —dice con un puchero.

Me detengo en seco y hago lo que nadie se espera, sé que hay rumores de nosotros, pero nada confirmado. Me inclino hacia él y le doy un beso frente a mis compañeros. Bueno... no es como si mi reputación pudiera mejorar en estas instancias.

— Me gustas... es solo que soy tímida, solo déjame pensarlo. Te llamaré ¿sí? —susurro y Kaito asiente. Me deja en la puerta y se va a su propio salón. Mientras camino a mi asiento, una chica bufa y dice:

—Zorra.

Gracias a Dios Tomoyo aparece rápido, me toma de la mano y con la otra le levanta el dedo de al medio a la rubia.

—¡Oye! —exclama indignada.

—Cállate. Que te quede claro, si te metes con mi amiga te metes conmigo —Tomoyo los deja sin palabras y me lleva a nuestros asientos—. ¿Estas bien? —pregunta preocupada.

Asiento cansada de todo y suelto mi aire acumulado— Sí. Aunque no lo creas ya me estoy acostumbrando, lo único que me calma es que solo quedan tres días para que todo acabe.

—Esa es la actitud querida. Además... te tengo una buena razón para que estés emocionada —mueve las cejas y sonríe traviesa—. Encontré a alguien que nos ayudará.

—¿Enserio? —abro los ojos impresionada, me aseguro que nadie este escuchando y me acerco más a ella—. ¿Quién? —susurro.

—Ya lo sabrás, solo preocúpate de tener a Kaito contigo en la sala de edición después de clases —me guiña un ojo y asiento interesada por su plan. Tomoyo puede dar mucho miedo a veces.

El profesor Terada entra a la clase y lo saludamos como de costumbre. Escribe en la pizarra "examen de admisión" y se da la vuelta para mirarnos.

—Mañana es el día por el que muchos se han preparado todo este tiempo. Solo quiero decirles que espero que todos logren entrar a las universidades que quieren y cumplir sus sueños. Estoy orgulloso de ustedes.

El aula se llena de aplausos y gritos emocionados. El ver la palabra "examen" en la pizarra lo hace aún más real.

—También, quiero darles una noticia —dice de pronto y la sala queda en silencio—. La directora me avisó que su compañero Shaoran Li ya no estará con ustedes, fue retirado hace unos días para volver a China y continuar sus estudios allá. Quiero que todos le mandemos los mejores deseos para que le vaya tan bien como a ustedes.

...

—¿Sakura? —habla Tomoyo, no obstante, estoy en blanco. Solo atino a buscar el que era el puesto de Shaoran. Se fue... en verdad se fue. Cierro los ojos y respiro profundo para calmar mis emociones. No quiero seguir llorando, tengo que ser fuerte—. ¿Estás bien?

—Sí... estoy bien —miento, me muerdo los labios y me alzo de hombros, totalmente resignada. Mi amiga me sonríe triste y toma mi mano, sabe que no es cierto y me intenta reconfortar—. Solo sigamos con el plan.

Tal como me pidió Tomoyo, llamé a Kaito después de clases y le dije que me esperara en la sala de edición porque le tenía una sorpresa. El muy tonto se lo creyó y ahora debe estar esperándome ahí. Lo escuché emocionado. En el camino vuelvo a pasar por donde está el casillero que era de Shaoran, sin poder evitarlo me quedo contemplándolo y me apoyo en la pared frente a él. Casi puedo verlo sacando sus cuadernos y mirándome con sus iris ámbares que tanto me encantan, seguro pensaba que no lo notaba, pero siempre lo hacía. Espero que algunas veces se acuerde de mi como yo de él, a pesar de todo no lo odio. No podría hacerlo.

—Veo que ya lo sabes. Mira que irse sin decirle a nadie, es un estúpido —Meiling aparece en el pasillo, se cerciora que nadie esté cerca y camina hasta mí, también se queda mirando la puerta de metal en silencio, hasta que lo rompo diciendo:

—¿Desde cuándo lo sabías? —pregunto sin mirarla.

—Hace un par de días, sus padres son amigos de los míos así que le contaron que estaban en Hong Kong. Debo admitir que no quise decírtelo.

Sonrió un poco por inercia, supongo que es su tipo de venganza— No te culpo —ella también me sonríe un poco y se va de mi lado— ¡Meiling! —se da la vuelta —. Éxito mañana.

Suelta un bufido y sonríe decidida— Claro, como si la necesitara. ¡Hasta nunca! —se va de la misma forma en que apareció. Me voy a la sala de edición pensativa, entro y cierro la puerta, me parece extraño que las luces estén apagadas. Qué extraño...

Entonces unas manos me toman de los brazos y me pegan hasta una de las paredes, siento unos labios sobre los míos y me muevo desesperada.

—No te hagas la inocente, Sakura. Para esto me pediste que viniera, ¿no es así? Yo igual tengo una sorpresa para ti —intenta besarme el cuello y entrar sus manos por mi falda. Sin embargo, antes que pudiera hacerlo pongo en práctica las clases de defensa personal que mi hermano me dio y lo golpeo en su entrepierna con mi rodilla.

—¡Aaaah! — grita adolorido y cae arrodillado al piso con las manos en sus partes—. ¿Qué mierda haces estúpida?

—No te atrevas a tocarme otra vez o te patearé más fuerte, ¿escuchaste? —exclamo furiosa y prendo la luz—. Eres un sucio y asqueroso. No puedo creer todo lo que me hiciste.

Aún quejándose intenta levantarse— Así que es eso, ya lo sabes —rueda los ojos e intenta tocarme otra vez, pero le saco la mano con una cachetada—. ¡Cálmate! Entiende que eres solo un daño colateral, mi intensión era hacerle daño a Li.

—¿O sea admites que grabaste el video? —pregunto, lo que no sabe es que tengo mi teléfono grabando en mi bolsillo. Sonríe de una forma que me pone nerviosa y niega.

—Oh cariño, yo no haría eso. Solo le dije a Meiling que Li había sido infiel contigo, pero yo no grabé ese video. ¿Cómo crees? —sé que está mintiendo.

—Mentiroso... —suelto entre dientes.

De pronto se abre la puerta y entran Tomoyo y Eriol, parecían algo cansados.

—¿Qué hacen ellos aquí? —pregunta Kaito y suelta una carcajada—. No me digan que piensan que enserio fui yo quien lo hizo...

—Sé que fuiste tú, me lo mostraste ese día en la sala de video y sé el odio que le tienes a Li. Sé lo que eres capaz de hacer por tu estúpido orgullo, asqueroso de mierda —suelta Eriol.

—No sé de qué estás hablando —responde con una sonrisa tranquila. Eriol no aguanta más y se acerca a él hasta tomarlo del cuello y azotarlo contra la pared. Kaito no deja la sonrisa en su rostro—. Ahora vas a golpearme..., ¿sabes que puedo suspenderte por eso? Soy tu presidente. ¡Haré que los suspendan a los tres!

—Admite que grabaste el video —me coloco frente a él con el ceño fruncido.

—¡Já! No sé de qué hablan, que Li y tú hayan querido hacerlo en la escuela no es mi problema. Se lo mostré a Hiraguizawa ¿y qué? No significa que fui yo quien lo grabó.

Rayos... esto está siendo más difícil de lo que creí.

Pero las cosas pueden cambiar cuando menos lo esperas. Nadie ve venir que alguien más entrara cuando Tomoyo abre la puerta, es la chica pelirroja de ese día, una de las conquistas de Kaito. La sonrisa estúpida que tiene desparece en dos segundos.

— Esto ya fue demasiado lejos, Kaito. Ya diles que fuiste tú, yo estaba ahí cuando pasó. Teníamos pensado ir a la azotea para un polvo y los encontramos, te dije que nos fuéramos, pero decidiste quedarte y grabarlos. Al principio no dije nada, pero después de ver cómo han tratado a Kinomoto no pude seguir haciéndolo —Miki me mira arrepentida—. Lo siento, debí habértelo dicho antes.

Asiento aceptando su disculpa, para después fijar nuestros ojos en Kaito, esperando su reacción. Él suspira resignado, al parecer está rendido.

—Está bien, está bien. Sí, lo hice, te grabé teniendo sexo con Li en esa azotea de mierda. Pero así funciona el mundo Kinomoto. Tienes que atacar antes de que te ataquen primero— Eriol lo suelta y Kaito se arregla el uniforme tranquilamente. Me desespera su actitud.

—Oh vamos, Kinomoto, no deseches lo buena que eres. Las cosas pasan, te enseñan a ser más fuerte, deberías agradecérmelo como los buenos amigos que somos.

—Te equivocas, no te debo nada. Te di una oportunidad en el periódico y me apuñalaste la espalda. Y ese es el maldito problema, los amigos no se traicionan.

—Sigue viviendo en tu mundo de arcoíris, pequeña. Por mi parte seguiré con mi vida, espero que estés feliz ahora que sabes que fui yo —sonríe otra vez.

Le sonrío de vuelta y levanto mi teléfono— No tienes idea de lo feliz que estoy. Esto... —muevo mi teléfono frente a él— se llama karma. Quizás tuve mi castigo, pero tu tendrás el tuyo—le muestro la grabación de su confesión y su rostro se vuelve blanco.

—Borra eso, te daré lo que quieras.

—Ni lo sueñes imbécil, estás perdido —suelta Tomoyo con aire victorioso—. ¿Quién es el ingenuo ahora? Vámonos chicos, tenemos que mandarlo a la universidad.

—¡No! ¡No lo hagan! —pide Kaite desesperado y se pone de rodillas con las manos juntas—. Por favor, si lo hacen estaré perdido, no puedo quedarme aquí. Quiero vivir con mi padre en América, ya no soporto a mi madre, si me quedo en Japón ya no sería feliz. Por favor.

Los chicos no le dan importancia y se van, miro a Kaito por última vez, aún arrodillado y salgo también cerrando la puerta detrás de mí. Lo escucho llorar a lo lejos... realmente está asustado. Debería sentirme bien, logré lo que quería. Haré venganza por lo que sucedió, pero... ¿entonces por qué no me siento bien?

—¡Lo hicimos! —exclama Tomoyo emocionada—. Ya quiero mandar ese video y ver la cara de la universidad cuando lo vean. Quedarán espantados.

Me detengo en seco y mis amigos me miran interrogantes— ¿Qué pasa Sakurita? ¿Por qué no te veo emocionada? —pregunta Eriol.

—No mandaremos nada... —digo de repente—. Esto no está bien.

—¿Qué? ¡Pero se lo merece! —dice Miki.

—Estoy agradecida por lo mucho que me han ayudado para superar todo este infierno que he vivido estos días, pero si combato fuego con fuego solo terminaré siendo igual de cruel que Kaito y no quiero serlo. Ya cometí muchos errores— veo la grabación en mi teléfono—. Quiero ser definida por las cosas que amo, no por las que odio o las que le tengo miedo, yo pienso que... eres lo que amas. No quiero que mi último momento en Tomoeda sea dañarle la vida a alguien de la misma forma en que lo hicieron conmigo. Yo no soy así, Kaito ya tuvo lo que merecía.

Tomoyo me toma el hombro y me sonríe mostrándome su apoyo, Eriol también lo hace y asiente. Así que toco la pantalla de mi teléfono y borro la evidencia. Sé que es lo correcto.

—Vaya... eres una buena chica Kinomoto, otra en tu lugar no duraría en mandar esa grabación—comenta Miki—. Espero que estés bien, les deseo suerte en el examen de mañana. Nos vemos.

Nos despedimos de ella y nos quedamos los tres abrazados en medio del pasillo. Nuestros días como estudiantes de preparatoria están llegando a su fin y con eso se abren puertas a un montón de posibilidades. Me pregunto que nos espera el futuro, si seguiremos igual de unidos que ahora. Aunque, la verdad, el presente es lo que más atesoro.

El día siguiente realizamos el examen con los nervios en la boca del estómago, salimos del aula y festejamos yendo al karaoke de siempre. Cantamos canciones alegres, bebemos como nunca y nos divertimos para aferrarnos a lo que nos queda antes de enfrentar lo que será nuestra vida como adultos jóvenes. Llenos de incertidumbre, colmados de inseguridades y miedos, pero con el corazón lleno de amistad y momentos gloriosos a los cuales aferrarnos cuando lo necesitemos.

Hay tardes en las que paso por la que fue la casa de Shaoran. Se fue sin despedirse, como una criatura mítica o una leyenda. Me pregunto si está bien, si está fumando un cigarrillo en alguna calle de Hong Kong y... si piensa en mí como yo en él.

Espero que seas feliz, Shaoran. Estés donde estés.

Notas de la autora: ¡Hola queridxs! Ya pasó tiempo, lo siento. Estoy muy feliz y cansada por la universidad, mi trabajo y por el cambio de ciudad, pero no por eso los dejaré sin un final. Con este capítulo cerramos el pasado y ahora, los que vendrán, solo se enfocarán en el presente. Espero no demorarme tanto esta vez. ¿Qué opinan sobre lo que pasó? ¿Creen que Sakura hizo bien? Estoy orgullosa de ella, creo que siempre se puede ser mejor que nuestra némesis. Los valores y amor, conforman lo que eres. La vida se encarga de devolver los malos actos.

También les quiero contar, que se viene otro proyecto para el cumpleaños de nuestro lobito. Se publicará en el perfil de una de las colaboradoras, así que deseo que lo esperen con ansias. Muchas gracias por la paciencia, por su lealtad y su cariño. Nos leemos pronto.
Les quiere,

Kobatoo-13/Moonlight-13.