Fue como si una roca trizara una imagen perfecta hecha de cristal. Aun cuando siempre supe que este momento llegaría es de esas veces que no lo crees hasta que está frente a tus ojos. Shaoran tendría que volver a Hong Kong tarde o temprano y yo seguir con mi vida en Tokio.
Luego de la llamada con su padre decidimos pasar el resto del día dando un paseo por el parque Ueno, porque fue donde nos dimos nuestro primer beso después de dos años separados. Recuerdo que esa vez le dije que lo nuestro era demasiado complicado porque era novia de Yue y él debía volver a China. Esperaba que todo se aclarara para entonces, pero ya asumí que entre nosotros nada es relajado.
Llevo puesto mi vestido rojo con lunares blancos y unos tacones sencillos para no parecer tan bajita a su lado. Él sigue con la ropa que usó en mi cumpleaños, una camisa blanca y unos jeans gastados. Se ve encantador como siempre, noto que muchas mujeres se le quedan viendo algo desorientadas y no las culpo, es todo lo que una chica quiere. Me emociona el poder tomar su mano y que todos nos vean. Parece sencillo, pero no lo es para quienes tienen una historia como la nuestra.
— Estoy seguro que este helado sería mucho mejor si tuviera chispas de chocolate encima —dice lamiéndose el resto de helado que queda en su labio inferior—. ¿Qué tal el tuyo?
Asiento sonriente— ¡Está delicioso! —la verdad es que mi helado es lo que menos me interesa, no puedo dejar de mirarlo, es como una pequeña obsesión, pasaron muchas cosas en menos de veinticuatro horas y desde entonces todo es más rápido.
—¿En serio? Déjame comprobarlo… —me mira travieso y se inclina hacia mi para robarme un beso, toma mi mejilla y me mueve más cerca, logra capturar mis labios en una caricia que rodea mi alma. Se aleja con una sonrisa y se lame los labios otra vez—. Tienes razón, está exquisito —ríe entretenido—. No puedo creer que te sonrojes por eso.
Atino a tomar mis mejillas y siento que estoy acalorada, estoy segura que no es porque el sol esté justo arriba de nosotros— ¡No es justo! Me pillarse desprevenida —escucho que vuelve a reír mientras me dedico a probar de mi helado con una pequeña sonrisa.
Dioses… lo quiero tener cerca, tanto como la noche de mi cumpleaños, ¿sería muy inapropiado si me lo llevo devuelta al departamento?
Shaoran acerca su cono a mí de forma inocente— ¿Quieres probar el mío?
Oh… si quiero probarte, pero no al helado exactamente, aunque… es inevitable no pensar en cómo sabrá sobre su piel y… ¡Sakura! ¡Soy una pervertida!
—¿Por qué tengo que probarlo de tu helado? —pregunté con una ceja alzada sin pensar, apenas entiendo lo que dije me sonrojo aún más si es que es posible luego de esa acalorada imagen en mi mente.
—Si quieres besarme solo tienes que hacerlo, cerecito —guiñe un ojo y sigue comiendo de su helado de chocolate mientras entrelaza sus dedos con los míos con su mano desocupada aún más fuerte. De verdad parecemos una pareja, una verdadera y sincera, es lindo.
¿Qué somos? ¿Qué pasará ahora? ¿Volverá pronto? ¿Cuándo lo haga se desvanecerá esta magia? Alto Sakura, no arruines el momento, solo vívelo, ya no tienes diecisiete años.
Además, ¿desde cuándo soy yo la que quiere una relación seria? Mis relaciones anteriores solo han sido pasajeras y no porque no me lo ofrecieran, sino que yo era la que salía corriendo cada vez que escuchaba la palabra "compromiso". Con Yue fue distinto y ya sabemos cómo terminó. No sé si el amor es suficiente, menos en este caso. ¡Dios mío! ¡Ya estoy pensando demasiado otra vez! ¡Detente Sakura!
Volteo a verlo y me fijo que me observaba sereno, hay un brillo preocupado en sus iris ámbares que solo alguien como yo puedo reconocer en él— ¿Estás…
—¡Ese árbol es hermoso! ¿Te parece que vayamos a sentarnos allí? —interrumpo antes que prosiguiera y lo tiro de su mano.
Lo arrastro hasta sentarnos debajo de la sombra del árbol que señalé como escape. Siempre me ha gustado este lugar porque tiene una excelente vista del parque, iba aquí cuando recién me había mudado a Tokio y quería una mirada más amplia cuando mi mente estaba encerrada.
Sin embargo, solo me fijo en la forma en que el sol recae en su rostro, su cuello y sus brazos desnudos. Siento envidia por cómo el viento acaricia su cabello y agradezco a los ángeles el poder verlo sonreír con sus lindos hoyuelos. ¡Diablos! No hay que tener una vista excelente para notar lo enamorada que estoy de Shaoran… ¡¿Acaso nunca aprendo?! ¡Está a punto de irse! ¡Sin embargo, aquí estoy aferrándome nuevamente a la incertidumbre!
—Sakura… —llama y busca mis ojos con los suyos—. Te noto muy pensativa, preciosa, ¿quieres decirme por qué?
—¿Por qué "qué"? —pregunto despistada, alza una ceja deforma retadora, repeto sus palabras en mi mente y entiendo—. Oh… lo siento, creo que mi mente está dando vueltas en los anillos de Saturno. ¿No crees que todo está pasando rápido? No me gusta el descontrol en mi vida, no después de…— "el acoso que sufrí" pienso para mis adentros ya que él no necesitaba saberlo—la mudanza.
—Entiendo a que te refieres, este tiempo en Hong Kong tampoco fue muy emocionante que digamos, pero qué es de la vida sin un poco de descontrol y emoción ¿no? —me regala un pequeño empujoncito y pasa un brazo por detrás de mi espalda.
—Lo que usted diga, chico rebelde de Hong Kong —bromeo y le devuelvo el empujón—. Podemos hacer que funcione, tenemos el teléfono, las videollamadas y el correo, somos privilegiados al vivir en un mundo lleno de tecnología— suspiro profundo—. Pronto habrá robots para todo y no sabremos distinguir quién es un humano de verdad. ¿Puedes creerlo?
Apoya su espalda en el tronco y me sonríe— A veces olvido lo ñoña que eres, es adorable —me desordena el cabello despeinándome completamente. Oh… Con lo mucho que me peiné esta mañana para lucir bonita…
—Lo dice quién es fanático de los videojuegos —respondo con un puchero peinándome con mis dedos, él solo se encoge de hombros.
—Al menos no lo niego. No lo tomes a mal— se apresura a arreglar su comentario cuando ve mi ceño fruncido—. Creo que la ñoñez es muy sexy.
¿En verdad dijo eso?
Rompo en risas sin más, es divertido jugar con él— Entonces somos las personas más sexys de aquí —sigo su juego y se une a mi risa, es demasiado tierno.
—Sak…, sé que no tengo un buen historial como para preguntarte esto… pero ¿Confías en mí?
Su cuestionamiento me deja descolocada, lo miro fijamente e inhalo profundo.
—Sí. —afirmo—. A pesar de todo, siempre confiaré en ti Shaoran, porque te quiero y para mí es suficiente. Una vez escuché que el amor es un juego despiadado a menos que lo juegues correctamente y eso me asusta mucho, pero vale la pena luchar por un sentimiento real— aprovecho de apoyar mi rostro en su pecho buscando su consuelo—. En verdad te quiero.
Lo escucho suspiras atento y toma mi nuca delicadamente mientras peinaba mi pelo entre sus firmes dedos— Siempre me ha gustado como expresas tus sentimientos, es una de las razones del porqué se me fue imposible olvidarte y te juro que seguiré pensando en ti cada día.
Me alejo un poco para mirarlo con atención— Qué cursi es Li, ¿quiere que sea parte de su exclusiva en mi columna de hoy?
Bufa haciéndose el desentendido— Intento ser lindo y juegas conmigo… solo tu serías capaz de algo así.
—¡Por supuesto! Soy la chica que llena sus pensamientos después de todo—me alzo lo suficiente para darle un pequeño beso en los labios que continua con uno y otro más causando un cosquilleo satisfactorio en mi espalda baja. El tiempo es tan curioso, quien pensaría que estaría con Shaoran así. El destino no me dio brújulas ni señales. ¿Acaso hubo pistas que no vi? —¿No es lindo pensar que todo este tiempo hubo un hilo invisible atándote a mí?
Me regala una sonrisa brillante y me acaricia el mentón cariño— Recuérdalo en el tiempo en que no estaré y aprovecha de descansar un poco de mí, porque cuando regrese no te dejaré respirar de lo mucho que estaré sobre ti.
—No quiero descansar de ti… —habla sin poder evitarlo, me sonríe un poco con aire agridulce y entonces se me viene una idea a la mente—. Cierra los ojos, quiero darte un regalo.
Lo hace sin dudar y sonríe coqueto— Si lo que quieres es seguir besándome me gustaría tenerlos abiertos o ir directamente a tu departamento, ¿eh?
—¡Solo no los abras! —rio mientras busco mis llaves en mi cartera, las saco y veo mi llavero. Es la flor de cerezo de metal que gané el día que nos conocimos en el festival de verano hace ya dos años y medio. La contemplo con añoranza y la saco—. Ahora abre la mano.
Su cara es un poema, no tiene idea de lo que le mostraré. Abre sus párpados para revelar un ámbar curioso, baja la vista y entonces queda completamente anonado. Toca la flor con cuidado, casi como si se fuera a romper y sonríe igual de nostálgico que yo.
—No puedo creer que aún lo conserves, después de tanto tiempo.
Levanto los hombros— Nunca pude deshacerme de ella, era lo único que me quedaba para no olvidarte, pero como ahora tengo la hermosa caja de música que me regalaste espero que puedas recordarme con esto.
Me mira sereno, pero sus ojos brillaban, siempre lo hacen. Shaoran pasa sus manos por mi cintura y me tira a él para abrazarme fuerte. Sus brazos me mantuvieron cálida, su respiración cerca de mi oído me tranquiliza.
—Nunca podría olvidarte Sakura.
Me aferro fuerte hacia él, reafirmo en mi mente que vale la pena intentarlo y me sostengo a ese pensamiento para no llorar.
—¿Entonces me lo devolverás? —pregunto con la voz entrecortada.
Se separa un poco y alza una ceja para negar — Por supuesto que no, ya me lo diste. Si quieres que te devuelva tendrás que esperar a que vuelva de mi viaje.
Nos volvemos a sonreír, sin dejar de mirarnos. De pronto las dudas se fueron, porque confiamos el uno al otro, sabemos que ese no es un adiós, sino un hasta pronto.
—Sakura… ¿te quedarías conmigo hoy en el hotel? —pregunta algo tímido, quizás con miedo a que me negara—. Si tienes mucho trabajo por la universidad o la revista entiendo que no puedas.
Coloco un dedo en sus labios para callarlo y asiento— Claro que puedo acompañarte, es nuestra última noche juntos, pero aún queda día como para ponernos tristes, quiero ir a almorzar lo más delicioso que encontremos mientras caminamos por Tokio.
—Quiere decir que… ¿es una cita? —susurra cerca de mi boca.
—Oficialmente es nuestra primera cita, lobito Aunque si consideramos la noche de la nieve, me gusta pensar que es la segunda —me besa apenas dos segundos nos levantamos para ir por nuestro almuerzo.
Caminamos y corrimos por los semáforos de Tokio, entre las calles y vidas ocupadas. Nos detenemos cada vez que escuchamos música callejera para escucharla o bailar sin importarnos que los demás nos miraran como si estuviéramos haciendo el ridículo. Pasamos por una florería y Shaoran me compró un pequeño ramo de flores de cerezo y yo le regalé unas peonias del mismo color porque sé que es su flor favorita.
—Nunca nadie me había regalado flores antes —confiesa al verlas fascinado.
—Eso es porque piensan que las flores son solo para las mujeres, pero no es cierto. ¿Por qué una chica no puede regalarle flores al chico que le gusta? —contesto admirando el aroma de los cerezos en mis manos.
—Si es así puedes regalarme todas las flores que quieras, mi masculinidad no es frágil —responde divertido y cortando el tallo de una para colocarla en el bolsillo de su camisa.
—Lo sé, lo he comprobado muchas veces —le guiño un ojo coqueta.
—Vamos a comer algo antes que te lleve a mi hotel para comprobártelo otra vez —tira de mi mano para que caminemos más rápido. Siento la adrenalina en mi cuerpo por sus palabras, cada momento junto a él es tan emocionante.
Escogemos un restaurant tailandés, pedimos pad thai y unos shots de algún alcohol que ninguno de los dos había probado antes. Al segundo ya es imposible que paremos de reír sobre cualquier tontería, no sé si es porque ya estamos un poco ebrios o porque la felicidad del aire nos embriaga como si lo estuviéramos. Me siento en una era de oro, en dónde todo lo que hacemos es bueno, correcto y real. Nunca pensé que sería capaz de sentirme tan en paz como ahora.
Pedimos un taxi para que nos llevara a su hotel, aún no podíamos parar de sonreír o reírnos, cuando nos subimos notamos que el taxista tiene adornos acolchados rosas por todas partes muy al estilo 2000, mientras que el hombre parece fornido y serio. Las carcajadas no paran hasta que llegamos al hotel, tenemos que pedirle disculpas al señor antes de bajar y nos contesta que no es primera vez que le pasa.
"Es el taxi de mi esposa" excusa, pero ninguno de los dos le cree.
—¿Quieres algo para beber? —pregunta cuando entramos a su "habitación" de hotel, que más bien parece un pequeño departamento, no me molestaría vivir aquí. Una cocina pequeña, una cama enorme con su propio refrigerador con una gran cantidad de vino y una vista de la Torre de Tokio que cualquiera envidiaría como lo estoy haciendo ahora mismo, ahora entiendo porque el Hotel Palace es tan caro.
—Ambos sabemos cómo terminamos cada vez que hacemos esa pregunta Shaoran… —respondo tomando mi tiempo en su nombre y mordiéndome mi labio inferior mientras veo su espalda ya que está sacando dos copas de un mueble.
Observo como se detiene en seco y las deja en una mesa para darse la vuelta y mirarme fijamente con unos ojos tan ardientes como el sol. Así de fácil mi armadura cae, él toma una botella de vino y atraviesa la habitación como una bala de cañón directo hacia mí.
Somos dos signos de fuego que se dejarán avivarse. Deja la botella en el velador, me toma de la cintura y posa su respiración cerca de mi oído, ese solo movimiento me da un estremecimiento desde la cabeza a la punta de mis pies— ¿Quieres tomarlo con calma?
—No. —respondo enseguida, estamos solos con nuestras mentes cambiantes. Me sonríe tranquilo y se dedica a subir sus manos por mi espalda para llegar a mis hombros y dejar caer cada tira de mi vestido con la intensión de recorrer mi piel descubierta con sus labios.
—Me refiero a nosotros… te prometo que seré exclusivo para ti, pero no puedo exigirte lo mismo—quedo atontada por sus palabras—. Estaré lejos un tiempo y no puedo ofrecerte una relación como la mereces. Ni siquiera sé lo qué pasará desde mañana.
Frunzo el ceño un poco y tomo su mentón para que me mire— ¿Estás insinuando que puedo acostarme con quién quiera? ¿Enserio? Me sorprende viviendo de alguien tan celoso como tú.
Hace una mueca de disgusto, claramente no le gusta que esté con alguien más— Solo respóndeme antes que me dé un infarto y me retracte de lo que dije.
—Es muy moderno de tu parte Shaoran, pero he dejado bien claro que solo quiero estar contigo. Además… si te preocupan mis necesidades no es nada que un viaje exprés no pueda solucionar.
Da el suspiro más aliviado que he escuchado y retoma a lo que estábamos besándome de forma salvaje, me toma con fuerza para que pueda rodear mis piernas en sus caderas y llevarnos a la enorme cama que se encuentra al medio de toda esa hermosa habitación.
Siento que tenemos diecisiete de nuevo, tiene mi corazón retumbando y quiero que bendiga mi alma con todo lo que tiene. Me coloco sobre él con un jadeo sobre sus labios para moverme en su cuerpo, me quita mi vestido con esa actitud tan encantadora, Shaoran es la viva prueba que no necesitas ser mayor para ser un hombre. Nunca he sido una santa y aprendimos que nos amamos así. Con nuestras mañas, y momentos.
Toma mis piernas y nos da la vuelta para estar encima, es mi talón de Aquiles, me tiene estremeciéndome. Lo ayudo a quitarse la ropa, quedándome con la flor que le di antes y que tenía en su camisa, la paso por su torno desnudo desde arriba hasta el comienzo de su bóxer y luego hasta su boca.
—Me alegra que dijeras que no, me mataría saber que alguien más podría tener una vista tan hermosa como la que tengo cada vez que estoy contigo —susurra apoyando nuestras frentes sin cerrar sus ojos.
Es inevitable que mi corazón no se apriete al escucharlo, me vuelve loca, me tiene por completo y me conmueve— Soy fiel a lo que me pertenece —apego nuestros cuerpos y jadeamos otra vez porque se siente malditamente embriagador.
No me responde esta vez, solo sigue tocando mis caderas, mi cuerpo y alma, está haciendo una marca en mí, electrizándonos con cada movimiento. Cuando pasa sus dedos por mi zona más sensible entre mis piernas me muevo contra su mano para hacerle saber mucho que deseo que continue. Lo veo sonreír como el lobo que es y de un solo movimiento alcanza la botella que había dejado en el velador y con su otra mano me empuja hacia adelante para que me siente ahocadas sobre él.
Estoy jadeando completamente excitada, sé que lo sabe porque también lo está—Cariño, sabemos que amo el vino, pero no es lo que quiero ahora—digo sonando un poco desesperada.
—Solo quiero un poco, cerecito —bebe directamente de la botella, es tan inexplicable, pero que me da sed también, aunque no por el vino—. Sé que también quieres… —dice cantadito, me lo entrega y resignada tomo también, lo que no espero es que me acomodaría sobre él y me llenaría como tanto me gusta. Suelto un gemino ahogado en la botella y derramo vino en la sábana blanca… Ay no…
—Shaoran… —intento decir— mira lo que me hiciste hacer —jadeo más fuerte aferrándome a su cuello por los movimientos.
—No creo que extrañen un par de sábanas tanto como te extrañaré a ti, así que se jodan —responde escondiendo su rostro en mi cuerpo— Sakura…
Cada vez que dice mi nombre todo se detiene.
_
La mañana siguiente lo ayudo a armar su bolso y llevarlo al aeropuerto. Me asombra lo calculador que es, incluso para doblar su ropa, no hay ni un solo espacio que sobre, ni una sola cosa está puesta ahí porque sí. Nunca he sido muy observadora, pero con él lo soy.
Ya en el aeropuerto, escuchamos que llaman a embarcar a los pasajeros del vuelo a Hong Kong. Nos abrazamos como si todas las otras veces no fueran suficientes y cuando nos separamos fue como si intentaran separar a dos imanes con mucha energía, sin embargo, no se va sin antes darme un último beso.
Siento su palma acunando mi rostro, sus labios saborean lo míos y yo me centro en el aroma de su perfume. Me aferro a su chaqueta y también a su cabello desordenado, intentando recargarme de la energía que necesito para este tiempo alejados. Los minutos pasan lento hasta detenerse, pero volvieron a correr para cuando suena la segunda llamada.
—Ve ya o perderás el vuelo—anuncio empujándolo un poco y Shaoran asiente a regañadientes.
—Un último consejo antes de irme, sé que estás preocupada por conseguir ese contrato, pero que nada ni nadie te haga olvidar todo lo que vales Sakura. Eres una excelente profesional y si ese viejo estúpido no lo ve entonces estará dejando ir el futuro de su revista.
Sonrío por sus palabras y acaricio sus manos como agradecimiento— Intenta tener presente tu propio consejo cuando hables con tu padre, ¿sí? Solo recuerda que no estas solo, me tienes a mí.
Asiente también y besa mi mano, así es como camina lejos de mí. Voltea su mirada hacia mi dirección tan solo un segundo, pero no hace ninguna seña, solo desaparece detrás de las puertas de los vuelos internacionales. Es mejor así, no quería llorar, a pesar cuando siento que mi corazón explotará en mi pecho.
Esto es enamorarse de la manera más cruel.
Pov_Pov
Desde que supe que debía volver a China intenté mantenerme positivo y no mostrarle a Sakura lo mucho que me afecta dejarla de nuevo. Al menos agradezco que los términos en los que nos alejamos ahora son completamente diferentes a los de la última vez.
Ya sentado en el avión, esto a nada de levantarme del asiento y perder el vuelo como hace un mes, pero no lo hago, no porque me falta motivación para hacerlo, sino que ya no puedo seguir escapando de mis responsabilidades. Tengo que ser maduro y actuar para conseguir lo que quiero: mudarme a Tokio, lo que implicará dejar la universidad y tener una difícil conversación con mi padre sobre el futuro de la empresa. En resumen, mi mundo se volverá un caos, pero lo vale. Claro que sí.
Cualquiera que me escuchara pensaría que estoy loco por dejar lo que muchos luchan por años para conseguir. Toda mi vida he estado lleno de privilegios, pero ¿de qué sirve si en el fondo soy desdichado? ¿Si no estoy con quien más quiero para compartir esa felicidad?
Estamos en una sociedad donde todos escogen el dinero sobre compartir tu vida con quien quieres, pero adivinen qué… por mí que el sucio dinero se vaya a la mierda.
Después de las horas de vuelo y una gran siesta, ya que no dormí mucho (tampoco es que me queje), al menos tengo la esperanza de ir tranquilo a mi departamento y poder descansar ahí un rato, pero no, por un segundo olvidé cómo es mi vida aquí.
Apenas cruzo la salida de los vuelos internacionales veo a mi viejo amigo Alfred, es el mayordomo de la familia y mi confidente desde que era un niño. Me está esperando con un cartel con mi nombre, le sonrío para saludarlo, pero al instante me coloco sereno al ver que a su lado está Chen. ¿Se acuerdan de él? ¿Al que llamé mi niñero esa noche en el evento de Tokio?
Suelto un largo suspiro pesado. Hola realidad, no te extrañé.
—¡Joven Li! ¡Por aquí! —grita levantando la mano, antes que llegara a ellos, me muestra un itinerario—. ¿Cómo estuvo su vuelo? ¿Pudo dormir? Espero que sí, porque ahora tiene que ir a una sesión de fotos para la revista Style, luego a unas reuniones con inversionistas y después…
Me detengo en seco junto cuando llegamos al auto y ayudo a Alfred a subir mi bolso al maletero— Detente ahí Chen, no vengo por mucho, necesito hablar con mi padre urgentemente y no tengo tiempo para estúpidas sesiones de fotos, así que ahora me iré a mi departamento ¿oíste?
Veo que se pone inquieto y que se arregla el cuello de su camisa—No puede decir esas cosas joven Li, su padre está sumamente ocupado y molesto porque se quedó más tiempo del acordado en Japón, sino va a la sesión de fotos me colgará de un puente.
Enseguida cruzo miradas con Alfred, me ve igual de frustrado y niega sin poder salvarme.
—El señor Li no está de muy buen humor en estos días joven Li—agrega.
Pongo los ojos en blanco y rodeo el auto para subirme— ¿Cuándo está de humor ese tipo?
—¡Joven Li, no hable así de su padre!
—Diré lo que quiera y punto, Chen. Y si tienes algún problema puedes irte caminando hasta la oficina. Ahora llévenme a esa estúpida sesión antes que me arrepienta, solo quiero terminar con esto para ir a mi cama y dormir.
Perfecto, acabo de volver a la vacía y plástica vida de antes. Quizás les dé el gusto por hoy porque estoy muy cansado como para discutir, pero desde mañana será una historia diferente. Me moveré rápido.
Llegamos al edificio del estudio fotográfico y enseguida los paparazis rodean el auto y comienzan a llenarme con sus flashes. ¡Maldita sea! Hace tiempo no pasaba algo como esto, específicamente desde que me encontraron saliendo de un bar con una "supuesta heredera rusa" justo antes de ir a Tokio, en realidad solo era una chica ebria que ayudaba a que volviera a su casa a salvo. Bajo del auto con mis lentes de sol puestos y con una mano escondo un poco de mi rostro.
—Joven Li, ¿qué le depara en su regreso a Hong Kong? —pregunta un periodista.
—¿Qué le llevó tanto tiempo en Japón? ¿Acaso piensan volver a ese país y dejará su hogar? —pregunta otro.
—¡Li sonríe a la cámara! —grita un fotógrafo. ¡Mierda, los odio! Camino más rápido ignorando a todos. Antes hubiera contestado sus preguntas, pero como dije antes, hoy no estoy de humor. Entro al estudio y dejo que me preparen para la sesión. En todo momento me fijo en la pantalla de mi teléfono, esperando un mensaje de Sakura o una llamada, pero nada. Quiero escuchar su voz, necesito algo de cordura.
Luego de unas poses tontas con un fondo blanco y con una chaqueta de cuero, me voy directo a la reunión con los inversionistas. Me la paso bostezando las próximas tres horas hasta que por fin puedo ser libre e ir a mi departamento. Es inevitable que llegue totalmente cansado.
¡Por fin mi espacio! Silencio y…
Cierro la puerta y mi sentido de alerta se enciende al ver que no está como lo dejé hace un poco más de un mes. No soy un maniático de la limpieza, pero me considero bastante ordenado con mis cosas, según mi familia soy algo controlador. Sin embargo, hay cartones de pizza y algunas botellas de cerveza repartidas por la sala de estar y el comedor.
No es como si hubieran entrado a robar, ya que mis videojuegos y demás objetos que considero de valor están intactos. ¿Debería llamar a la policía?
—¡Hermanito! ¡Por fin llegaste! — me sobresalto por el grito animado a mis espaldas y me giro impactado. Frente a mi está mi hermana mayor, Feimei. Tiene el cabello sujeto en una coleta alta y un vestido azul con toques dorados tan poco convencional como su personalidad. Desde que nos mudamos a Hong Kong y al ser los menores de los cinco, nuestra horrible relación fue mejorando con el tiempo, sigue siendo un horrible dolor en el trasero y molestándome cada vez que puede, pero es mi hermana y si bien no somos los más hermanables, la quiero. Obviamente no es algo que diga en voz alta.
Corre hacia mí y me abraza fuerte— ¿Cómo te fue pequeño hermanito, hermoso, precioso y enojoncito?
La alejo de mi con la fuerza al notar que no tiene intención de soltarme, a diferencia de mi se tornó en una persona muy amorosa, sobre todo con nosotros o las chicas y los chicos que le interesan. De alguna forma siempre termina consiguiendo a sus intereses amorosos, no lo entiendo siendo que es tan odiosa.
—¡¿Cómo entraste a mi departamento?! —pregunto serio.
—Oye, no es mi culpa que no llamarás, si lo hubieras hecho sabrías exactamente porqué estoy aquí —camina hasta el sofá y se tira en él—. Papá me echó de casa porque dice que debería "casarme con un hombre rico como mis hermanas y dejar de meterme en asuntos que no me interesan" —mueve los dedos haciendo énfasis en las comillas— ¿Puedes creerlo? ¡Solo tengo veintitrés años! ¡Solo quiero ayudar en el negocio familiar al igual que tú, pero no me deja! ¡Hasta me quitaron mis tarjetas de crédito!
— Eso no explica cómo entraste aquí —me cruzo de brazos. No es que me moleste, pero nunca le he dado una llave.
— Oh hermanito, un mago nunca revela sus secretos — se levanta de un salto, camina hacia mí y me da una palmada en la mejilla—. Deberías agradecerme, tenías mucha comida que se hubiera podrido sino fuera por mí, así que… de nada.
—No sé por qué estoy sorprendido cuando siempre eres tan inesperada —niego resignado—. Bien, puedes estar aquí, no es como si me fuera a quedar por mucho de todos modos.
Me doy la vuelta para dirigirme a mi habitación a dejar mis cosas.
—Espera… ¿quieres decir que te irás de nuevo? ¿Qué pasará con la universidad? — me pregunta mientras me sigue.
Dejo salir todo el aire retenido y contesto tranquilo— Me retiraré —veo que hay una mancha de algo extraño en mi alfombra y en mi cama, alzo una ceja— ¿Qué demonios es eso? Sabes que… mejor no quiero saberlo.
—¡¿Qué?! Sé que no soy la mejor persona para decirte esto, pero no puedo creer que lo dejes — dice exaltada e ignorando mi descontento—. ¡Eres el mejor de tu generación! ¡Estoy muy decepcionada de ti! —me toma el brazo para que la mirara.
—¿Y qué con eso? Sabes que nunca me gustó administración, solo lo hago para complacer a nuestro padre.
—Cierto…, pero si no la terminas entonces… —abre los ojos impactada—. No puede ser… —se sienta en la cama— ¿Cómo tomarás las riendas de tu empresa? Oh… papá te va a matar.
—Corrección, la empresa de nuestro padre. Aún no soy el líder, solo ayudo en temas administrativos internacionales. Demonios Feimei, ya hemos tenido esta conversación.
Mueve la mano desinteresada— Cómo sea, nadie toma enserio a un chico sin estudios en este mundo asqueroso y lo sabes. No lo entiendo, antes de irte parecías tranquilo con tu vida. ¿Qué mosquito radiactivo te picó en Japón para que quieras hacer todo eso?
Me quedo callado un momento y la miro fijamente— Desperté, me di cuenta que todo este tiempo he sido una máquina que solo obedece todo lo que le digan. Sin voluntad, sin ganas de tener un propósito, pero ya lo encontré y creo que es tiempo de tomar las riendas de mi vida. Además…
—¿Si...? —pregunta interesada por lo que voy a decir.
Me doy cuenta que estuve a punto de hablarle de Sakura, me muerdo la lengua y niego— Nada, no quiero compartirlo contigo. Ahora, vete de mi habitación.
Da un salto de emoción— ¡Esto se pone cada vez mejor! ¿Cómo es ella? ¿Es una modelo? ¿Una actriz? Ojalá sea una empresaria que te enseñe cómo comportarte— toca al lado de ella y saca una barra de chocolate—. Siéntate y cuéntame todo.
—Feimei, vete ya —exijo, hace un puchero y se levanta para salir—, pero deja el chocolate, tengo hambre —advierto.
—Claaro… — saca el papel de la barra, le pasa la lengua a todo el chocolate y lo deja en la cama. ¡Argh! ¡Qué asco! —. ¡Já!
El sonido de mi teléfono nos interrumpe, lo saco del bolsillo y veo que es Sakura, una videollamada… miro de reojo a mi hermana para que se fuera, pero no se mueve ni un centímetro ni quita su pícara sonrisa. Ruedo los ojos y contesto de todas formas, en la pequeña pantalla está ella, parece estar afuera de una de las salas de su universidad. Tiene una sonrisa brillante que aumenta apenas me ve. ¡Dioses, cuánto la extraño!
—¡Hola Shaoran! ¿Cómo llegaste? —pregunta animada.
— Hola… bien, tuve un día ocupado así que acabo de llegar a mi departamento — contesto serio y algo incómodo ya que Feimei me mira interesada. Carraspeo e intento ignorarla— ¿Cómo estás tú?
— Bien también, aunque extrañándote todo el día—contesta con un tierno sonrojo en sus mejillas. Por la pantalla de mi teléfono veo que mi hermana asoma sus ojos a mi lado para ver a Sakura, enseguida frunzo el ceño y muevo la cámara. ¡Esa idiota no tiene respeto!
—¡Aww! Con una chica como ella, entiendo por qué quieras volver. ¡DEJAME VERLA! —intenta quitarme el teléfono.
— ¡No! —alejo mi móvil de ella y comenzamos una pequeña pelea para evitar que lo tomara, al menos logro empujarla fuerte hacia la cama y tirarle una almohada para que se calmara.
— ¿Eh? ¿Shaoran? ¿Estás ahí? —vuelvo a colocar bien el teléfono para verla y asiento—. ¿Estas con visitas? ¡Qué bien! —dice tiernamente—. Si quieres te llamo más tarde o mañana.
—No te preo…
Feimei vuelve a ponerse a mi lado y logra quitarme el teléfono de mis manos. ¡Argh maldita!
—Hola linda, soy Feimei, hermana de Shaoran… —sonríe haciéndose la simpática y mueve las cejas—. ¡Eres una lindura adorable! Dime, ¿Cómo se conocieron? ¿Mi hermanito no se portó muy rudo contigo?
Palmeo mi rostro. Sakura está un poco confundida, pero en vez de molestarse le sonríe de vuelta—. Un gusto conocerte. Soy Sa… Sakura —escucho su nerviosismo— Puede que a veces es algo terco, pero es muy tierno la mayoría del tiempo.
¿Qué acaba de decir?
—Xiaolangcito siempre ha sido así, cuando éramos niños era como un príncipe. ¿Alguna vez te contó que tuvo que vestirse de bella durmiente para una obra escolar? —cuenta y hace reír a Sakura.
¡Voy a matar a Feimei!
Mi hermana ríe disfrutando el momento. Al parecer las dos se están llevando maravillosamente, ni si quiera la puso nerviosa, Feimei me devuelve el teléfono contenta y me guiña un ojo.
—Listo tontín, tiene mi aprobación. Los dejaré tranquilos, mientras me iré a hablar a mi propio teléfono... — su comentario me pone en alerta y coloco en silencio la llamada para que Sakura no escuche, detengo a Feimei del brazo y frunzo el ceño.
—Ni se te ocurra contarle a nadie sobre ella, ni a mamá, menos a nuestro padre, ¿oíste?
Rueda los ojos y asiente— Yo no le digo sobre tu noviecita y tu no les dices que estoy viviendo contigo, y me darás dinero para salir esta noche, tengo una cita. ¿Hecho?
—Argh… bien —respondo resignado y se va de mi habitación dando saltitos.
Quito el silenciador de llamada para volver con Sakura— Lamento todo ese drama, no sabía que mi hermana estaría en mi departamento. Hoy a sido un día de locos.
—No te preocupes Shao… yo también tengo un hermano mayor, sé cómo son. Después de Touya nada puede ahuyentarme —ríe entretenida.
— ¿Ya te dije lo mucho que me encantas? Creo que eres la primera que no se espanta ni siquiera un poco.
—Por favor, necesitas más para que yo salga corriendo. ¿Qué hiciste hoy?
—Fue un caos, tuve que ir a una sesión de fotos y luego a una reunión con un montón de hombres aburridos con corbata. Nada interesante, moría por llegar a comer, dormir y hablar contigo —me tiro a la cama y suelto un sonoro suspiro.
—Vaya… yo solo estuve todo el día trabajando y estudiando, ahora espero que Eriol salga de su clase para irnos por Tomoyo a su departamento. ¡Iremos a un bar y comeremos pizza! —sonríe demasiado y me resulta sospechoso. Conozco lo suficiente a Sakura para reconocer cuando su sonrisa es falsa y cuando no lo es.
—Disfruta mucho Sak, cualquier cosa no dudes en llamarme, te contestaré enseguida —agrego con cariño—. Quizás mañana tenga un día ocupado, pero te estaré llamando de todas formas, solo mándame tus horarios para no interrumpirte.
Asiente tranquila— Está bien… ¿mañana hablarás con tu padre? —pregunta y yo respondo con un "mhh"—. Tranquilo, te irá increíble. Yo sé que tu padre puede ser muy duro, pero estoy segura que escuchará y te entenderá, eres su hijo.
—Obviamente no lo conoces — contesto con un suspiro, no quiero hablar sobre eso así que busco la forma de desviar el tema—. ¿Crees que soy estupendo?
—¡Tonto! — exclama con las mejillas coloradas.
—¿Quién es el tonto? —escucho a su lado y veo que aparece Hiraguizawa curioso por ver con quien está hablando—. Ah, eres tú. Efectivamente, querida Sakurita, estás hablando con un tonto —dice haciendo que muerda mi lengua.
Sale un gruñido de lo más profundo de mi ser— ¿Cuándo dejarás de ser un entrometido inglés de pacotilla?
—Cuando aprendas a jugar beer pong sin desmayarte ¡Já! —contesta entre risas.
—Lo dice quien durmió a su lado igual de ebrio… —suelta Sakura y ambos la miramos indignados. ¡No es algo que quería recordar! Escucho que el azabache comienza a hacer un berrinche al otro lado—. Hablamos mañana, cariño, descansa. ¡Eriol, deja de reclamar!
No alcanzo a responder, antes que mi chica de ojos esmeralda apretara el botón rojo, veo la lengua de Eriol asomarse. Bueno... al menos ahora ninguno quiere golpearse ahora y las cosas entre él y yo están mucho más tranquilas que antes.
Quizás desde aquí las cosas solo pueden mejorar.
¡Pero que ingenuo puedo ser! Al día siguiente intento ir a la oficina de mi padre, pero se encontraba de viaje por tres días, así que no me queda más que esperar, cuando volvió estaba demasiado ocupado para recibirme, incluso fui a la casa de mis padres para encontrármelo, pero nunca lo vi. Mi madre solo dijo "es que está muy ocupado, cielo. Ten paciencia". ¡Sé que siempre está ocupado, pero esto ya es ridículo!
Solo espero volver pronto, aunque al parecer tomará más tiempo del que pensé.
Pov_Pov
—¡Me dijeron que iríamos a un bar! —reclamo a mis amigos fuerte para que me escuchen por la música.
—¿Escuchaste bar? ¡Quise decir bailar! —contesta Eriol moviendo las cejas y empujándome hacia adentro de la discoteca. ¡No vine arreglada para esto! Solo estoy con unos shorts negros y una blusa roja holgada, ni siquiera tengo mucho maquillaje.
—Ay querida, venimos a sacarte de tu cueva y traerte, aquí hay mejor música y puedes bailar, en tu departamento solo te quedarás en pijama tecleando en el computador y esperando a que Li te llame —agrega Tomoyo tomando mi mano para animarme también.
—No quiero sabes que…—insisto con un puchero.
—Antes que digas que mañana tienes trabajo, te aseguro que volveremos temprano, es solo que te hemos notado muy triste por la ida de Li y queremos que sepas que estamos contigo. ¡Puedes pasarla bien con nosotros también! —mi amiga hace un paso de baile y ambos me toman de las manos para llevarme hacia la barra.
—Sé que puedo pasarla bien con ustedes, pero tengo mucho trabajo y demasiado que estudiar, ustedes también deberían estar estudiando, es miércoles.
Eriol toma pide tres cervezas y suelta un bufido—¡Sakurita… somos universitarios, pero actúas como una anciana! Vamos y divirtámonos. Sé que en el fondo te encanta correr riesgos, sino no me tolerarías— le entregan las botellas y me entrega una—. Ahora, quien se la acabe último tiene que pagar el uber de vuelta. 3… 2… 1…
Nos miramos retadores y comenzamos a beber, odio la cerveza, pero no quiero pagar el viaje de vuelta, pero el sabor amargo me gana y soy la última en terminar.
—Aún así no pagaré nada, ustedes me obligaron a venir —advierto y asienten resignados.
—Touché —contesta mi mejor amiga.
I saw you dancing in a crowded room
You look so happy when I'm not with you
But then you saw me, caught you by surprise
A single teardrop falling from your eye. (1)
Pido un ramazzotti antes que vayamos a la pista a bailar, no puedo evitar motivarme a cantar y a bailar cuando reconozco que suena Save Your Tears de The Weeknd y Ariana Grande, por lo que dice el dj, hoy solo pondrán música de ellos. ¡Qué genial!
Eriol nos hace girar a las dos y reímos eufóricas por el ritmo, gritamos el coro e hicimos el ridículo entre los demás. Amo nuestra amistad, siempre somos los tres sin importar que. La verdad es que estoy triste porque extraño a Shaoran, pero si estás con las personas correctas el dolor se hace más ameno. Muevo mis brazos y giro, contemplo mi alrededor y me detengo en seco cuando veo que entre la gente está Yue mirándome, en su mano tiene una copa de champaña y sus codos están apoyados en la barra.
Met you once under a Pisces Moon
I kept my distance 'cause I know that you
Don't like when I'm with nobody else
I couldn't help it, I put you through hell (2)
Arreglo mi cabello desordenado y levanto mi mano para saludarlo con una sonrisa algo tímida, él responde levantando su copa como saludo. Me sorprende que esté aquí, Yue no es de los que viene a lugares como estos por cuenta propia, pero quién soy yo para cuestionarlo. Intento volver con mis amigos, pero están lo suficiente metidos en la atmosfera y bailando como la pareja de enamorados que son.
Boy, take me back 'cause I wanna stay
Save your tears for another
I realize that it's much too late
And you deserve someone better
Save your tears for another day (3)
—¿Quieres bailar? — escucho a mi lado, Yue ya está junto a mi con su típico aire firme y ofriéndome su mano, sin querer trago pesado—. Tranquila solo será un baile… por los viejos tiempos.
Sonrío involuntariamente y tomo su mano—Bueno… pero te recuerdo que nunca has sido tan buen bailarín como yo.
No ríe, pero sé que lo divertí porque escondió su rostro, nos acompañamos en la pista y nos unimos a nuestros amigos para alocarnos un poco como deberían hacer los universitarios de nuestra edad.
Quizás lo nuestro no funcionó, pero aun siento cariño por Yue, lo quiero y creo que si las cosas hubieran sido diferentes pudo haber sido el indicado. Quizás sería mi pareja hoy y nos iríamos juntos para estudiar para el día siguiente, pero el destino y mi corazón quisieron irse por el camino difícil y amar a Shaoran. Y sinceramente, no me gustaría que fuera de otra forma.
Notas de la autora: ¡Hola mis queridos lectores y lectoras! Ha pasado mucho tiempo, estoy muy contenta porque por fin puedo decirles que… ¡Oficialmente soy una periodista! Wujuu, es por eso que les quise premiar toda esa paciencia con un capítulo lindo, apasionado y tranquilo.
Muchas gracias por la espera, cada mensaje, voto, lectura y recordatorio, me dieron fuerzas para continuar. Ahora que estoy un poco más libre, traeré capítulos nuevos más seguido. Ahora si que es verdad jajaja. Cuéntenme, ¿Qué les apareció este capítulo? ¿Qué pasará con Shaoran en Hong Kong y por qué su padre está tan enojado? ¿Sakura podrá por fin conseguir el contrato por el que tanto ha trabajado?
La canción para este capítulo "State Of Grace" Me parece perfecta para Sakura y Shaoran porque se encuentran en un estado de gracia que esperaban por tanto tiempo 3. También, les dejo la traducción de los fragmentos de la canción de Yue y Sakura. ¡Apenas la escuché no pude evitar en pensar en ellos!
Te vi bailando en una habitación repleta de personas.
Te ves tan feliz cuando no estoy contigo.
Pero luego me viste, te pilló por sorpresa.
Una sola lágrima cae de tu ojo.(1)
Te conocí una vez bajo la luna de Piscis.
Mantuve mi distancia porque sé que a ti.
No te gusta cuando estoy con alguien más.
No pude evitarlo, te hice pasar por un infierno.(2)
Chico, llévame de vuelta porque quiero quedarme.
Guarda tus lágrimas para otra.
Me di cuenta que es demasiado tarde
Y mereces a alguien mejor.
Guarda tus lágrimas para otro día. (3)
Les quiero y nos leemos pronto,
Moonlightfic_13/Kobatooo-13
