Como ya saben los personajes no me pertenecen sino a las CLAMP (DIOSAS) y las canciones son sacadas de la maravillosa cabeza de Taylor Swift, pero...

LA HISTORIA SI ES MÍA ASÍ QUE NO COPIAR. GRACIAS. ¡Disfruten!

(AU)

Capítulo 22: Renegate

Últimamente pierdo la noción del tiempo, no es como cuando la euforia es muy alta para entender lo que sucede en tu entorno, no. Más bien, me siento en incertidumbre, es como si me estuviera ahogando y no supiera cuánto tiempo llevo bajo el agua. No puedo respirar, no sé hacia dónde avanzar.

Han pasado cuatro meses desde que volví de Japón y aún no puedo estar más de tres minutos con mi padre para hablar. No soy idiota, es obvio que no quiere verme por alguna maldita razón, pero me frustra el no tener idea y no poder hacer nada al respecto. Apenas si me dirige la mirada antes de que su secretaria cierre la puerta en mi nariz cada vez que voy a su oficina.

Sakura siempre me recuerda con una sonrisa y me repite cada vez que hablamos "ten paciencia, pase lo que pase todo estará bien". Creo que si no fuera por ella ya estaría demente al tener un padre como el mío. Agradezco a todos los dioses porque intentamos hablar todas las noches después de mi vuelo, aunque últimamente, entre su trabajo, la universidad y nuestras responsabilidades cada vez se hace más difícil y las conversaciones se hacen más cortas o menos frecuentes. Aun así, no nos rendimos. Lo intentamos, porque ambos queremos que funcione.

Pero otra parte de mí, ese lado oscuro y pesimista se pregunta si es suficiente. Me pregunto qué es lo que piensa realmente sobre todo lo que estamos pasando. Tengo miedo que se canse de esperar y me quede solo. La ansiedad ya me está concomiendo por dentro, creo que nunca he fumado tantos cigarrillos en mi vida. Es inconsciente, solo saco la cajetilla y los prendo uno por uno sean las nueve de la mañana o las doce de la noche.

Ahora, siendo las diez de la noche de un miércoles, me encuentro mirando el centro iluminado del centro de Hong Kong desde el balcón de mi departamento, fumando el último cigarrillo que me queda y escuchando los sonidos nocturnos de la ciudad.

—Oh no, no te había visto así desde esa vez que saltaste la ventana del segundo piso en Tomoeda cuando papá te castigó por llegar lleno de golpes —Feimei abre el ventanal y se coloca a mi lado, apoya sus antebrazos en el barandal y me mira serena. Le respondo con una mirada rápida poco amistosa y vuelvo mis ojos a la oscuridad de al frente—. No me digas… aún no puedes hablar con él.

—No. —contesto en seco y le doy otra calada a mi cigarrillo— Ese viejo está jugando conmigo y ya se me están agotando las ideas.

—Xiaolang, esperaba que fueras más inteligente ¿sabes? —su comentario me desconcierta y alzo una ceja—. Eres muy correcto, lo único que has hecho es intentar hablar con alguien que nunca nos ha escuchado. ¿Cómo crees que estoy aquí y me libré del tonto matrimonio? ¡Llamé su atención! ¡Me fui y dejé todo!

Suelto un bufido y niego— Ojalá pudiera hacer lo mismo, Feimei, pero sabes bien que no es lo mismo para mí. Si no trabajo la compañía se irá a pique y no puedo hacerle eso a ustedes y ni mamá… —bajo la mirada hacia la colilla que está a punto de consumirse—. No merecen salir dañadas por todo esto.

Mi hermana suspira profundo igual de afectada por lo que dije, ya habíamos hablado sobre ello en estos días— ¿Cuándo entenderás que no somos tu responsabilidad? Toda tu vida te has dejado de lado por nosotras y ahora que encuentras a alguien que amas, sabes lo que qué quieres para ti, no veo que estés dando todo de ti. ¿Sabes cuánto daríamos algunos por un propósito que te levante cada día?

—Claro que estoy dando todo, sabía que sería difícil desde un principio solo que no pensé que a este nivel—frunzo los labios con desagrado.

Rueda los ojos con desagrado y se cruza de brazos— ¿Sabes lo que haría feliz a mamá? Que seamos valientes por primera vez en nuestras vidas y seamos felices. Ella me alentó a irme porque sabe que tú y yo aún estamos a tiempo para ser libres hermanito —camina hacia mí y toma la colilla y la tira lejos por el balcón.

Me quedo callado, no hay palabras para expresar lo que siento en estos momentos, me siento estancado, sin ideas. Exhalo con fuerza y paso una mano por mi cabello con frustración— Tienes razón, he sido un cobarde… —confieso por fin—. Siempre lo he sido y quiero cambiar, solo… que no sé cómo empezar.

Vuelve apoyarse en el balcón y mira sus uñas— Dah, para eso me tienes a mí tonto. Ahora escúchame y deja de fumar como una chimenea —me regaña y la miro fijamente—. Si quieres llamar la atención de papá tienes que hacer que se frustre. Hace todo lo que siempre ha odiado, asústalo hasta que venga a ti —sonríe maliciosa.

¿Cómo no lo pensé antes?

—¡Feimei eres una genio! —sonrío involuntariamente— Solo tengo que ser el hijo desastroso que siempre ha temido. Le daré a los paparazis lo que quieren… Ohh… —río mientras imagino todo—. Esto será divertido.

—Lo sé, lo sé, soy la mejor—peina su cabello castaño lacio orgullosa—. Estoy segura que funcionará, fui su favorita por mucho tiempo así que sé cómo funciona su cabeza conservadora — ríe emocionada.

Debo confesar que a veces me da mucho miedo, siempre he creído que mis hermanas son expertas en conseguir lo que quieren y siempre me molestó, nunca pensé que algún día me sería de ayuda.

— Estupendo porque ya sé con qué empezaremos.

Nos quedamos planeando por un largo rato después hasta que nos dio demasiado sueño como para continuar. Llegamos a la conclusión que el primer paso sería salirme de la universidad así que, al día siguiente, me levanto temprano y voy hasta el campus de la Universidad privada de Hong Kong. Sinceramente no había querido salirme antes de la facultad de administración hasta hablar con mi padre, pero él lo quiso de otra manera.

Camino a la oficina de Bao Wang, un hombre mayor, con aire estricto y con una gran trayectoria laboral que es el jefe de la facultad. Cabe recalcar que es amigo de mi padre desde hace años porque estudiaron juntos desde la primaria lo que lo hace muchísimo mejor. Espero que noten mi ironía al final.

Una vez que el encargado le dice que estoy esperando afuera me deja entrar en silencio. Lo veo sentado en su escritorio negro, anotando informes y revisando su computador último modelo. Apenas me divisa en el marco de la puerta hace una seña con su mano para que entrara por completo y me sentara al otro lado de su escritorio. Escucho el sonido del tictac de su reloj de pared al ritmo de los nervios de mi pulso y noto el montón de diplomas que tiene repartido por todas las paredes del lugar.

—Li Xiaolang, me parece que últimamente no lo he visto por aquí. Supe por Hien que estaba en un viaje de negocios en Japón ¿es cierto? —pregunta sin dirigirme la mirada, ya que continúa revisando su computadora.

Carraspeo y me siento derecho antes de contestar—Eh… sí, tuve que ir por una urgencia y me quedé un poco más de lo esperado, pero no vengo a hablar de eso, señor.

—¿Qué es entonces, Li? ¿Quizás que sus profesores están preocupados porque su alumno estrella no ha asistido a clases y ha descuidado sus estudios? —apoya su espalda en el respaldar de su asiento para verme fijamente por primera vez con aire severo.

Aguanto las ganas de tragar pesado porque no quiero parecer vulnerable. Pero su mirada es como un cuchillo que me está a punto de cortar, lo bueno es que ya estoy acostumbrado a tratar con personas como él, así que tomo el aire necesario y carraspeo nuevamente.

—Vine con usted para dejar la carrera de administración— suelto sin rodeos, su rostro se vuelve pálido y estático—. Necesito que firme mi solicitud para presentarla en rectoría.

No contesta inmediatamente, se acomoda bien su corbata y sonríe intentando parecer amable, aunque para mi es más bien hipócrita. ¡Por favor! Lo conozco desde que tengo memoria, no me puede engañar así.

— Lamento decirle que si su sostenedor económico no viene con usted y no solicita el retiro es imposible que pueda ayudarle, por lo tanto, si Hien no me ha comentado nada al respecto, tengo las manos atadas.

En vez de inquietarme su respuesta mis labios se curvan a una sonrisa— Supuse que diría eso… pero se está complicando demasiado, señor Wang. ¿Acaso no ha visto mis documentos en el registro? Hace un año que yo soy mi propio sostenedor, por lo que no puede negarse. Ahora, haga su trabajo y escriba esa solicitud para que pueda salir de aquí, tengo cosas más importantes que hacer.

Si las miradas mataran ya estaría muerto.

—Entonces… ¿dónde firmo?

_

—¡No puedo creerlo! ¿Y luego que hizo? —pregunta Sakura del otro lado de la pantalla, sentada en su escritorio con un cuaderno y un lápiz en su mano con el que debería estar estudiando. Tiene una gran sonrisa en su rostro iluminado e incrédulo por lo que le estoy contando.

—Solo pudo hacer la solicitud y entregármela. Créeme que si hubiera podido grabar su cara lo habría hecho. ¡Fue épico! —contesto emocionado, también estoy sonriendo acostado en mi cama de lado y mirando la pantalla de mi computador que está en mi mesa de noche—. Nunca me había sentido tan… liviano. Es como si me hubieran quitado una piedra enorme de la espalda. ¿Comprendes a lo que me refiero?

Asiente anonada, sube las piernas a su silla giratoria y las abraza— Sí, es un alivio difícil de explicar. Veo tu felicidad y eso me hace feliz también Shaoran. Estoy orgullosa de ti, es un gran paso que no fue fácil, pero lo hiciste de todos modos. ¡Felicidades!

—Gracias… —suspiro sin dejar de mirarla, se ve cansada, tiene el pelo desordenado y recogido, un poco de ojeras y también la noto más delgada que antes. Me preocupa su salud, últimamente no ha dejado de trabajar, pero por más que le recuerde que debe tomarlo con calma no lo hace. Entiendo que se esfuerza para alcanzar su sueño y no puedo interferir, aunque me inquieta que se sobre exija— ¿Por qué no tomas un descanso, cerezo?

—¿Por qué lo dices? ¿Me veo como un zombie? Touya dice que pronto me pareceré a uno. ¡Qué cruel es! —infla las mejillas molesta y no puedo evitar reír por su actitud tan infantil.

—Eres el zombie más lindo que he visto, dejaría que me mordieras en cualquier momento —le guiño un ojo coqueto y se sonroja un poco, me coloco serio nuevamente—. Dejaré que sigas estudiando, no quiero interrumpirte más tiempo. Buenas noches preciosa…

Me acerco al teclado para cerrar la llamada, pero antes de hacerlo ella abre los ojos y niega rápidamente, deteniéndome.

—¡No cortes! Por favor… no me molesta que me acompañes mientras estudio, si quieres puedes descansar mientras lo hago y así es como si estuviéramos juntos. Prometo no hacer ruido ¿sí? —pide con ojos de cachorro.

¡Esta chica es demasiado adorable! Diablos, como la extraño.

—Por supuesto, pero me quedaré despierto hasta que termines de estudiar, no es justo que mientras estas dándolo todo y muerta de sueño me duerma frente a ti. ¡Debo apoyarte! —respondo animado, comienza a reír y asiente.

—Esta bien, pero si tienes sueño solo duerme.

Asiento también y me quedo en silencio mirándola estudiar, pasando sus manos por las hojas de su cuaderno, escribiendo concentrada y pasando la punta del lápiz en su mentón cuando algo no le hace sentido, cómo se recoge esos mechones castaños claros que se vuelven rebeldes de tanto tener la mirada abajo y acarician su frente. A veces me mira de reojo y me regala una pequeña sonrisa, quizás porque se da cuenta que estoy despierto aún. Esperándola.

Desgraciadamente, mis párpados son más fuertes, ni siquiera sé en qué momento se cerraron, quizás fueron a las tres de la mañana o un poco después. Sueño con pirámides de Egipto y expediciones en el desierto, con faraones y dioses, me siento como un niño al que le preguntan qué quiere ser cuando sea adulto. Desde hace mucho sé la respuesta, quiero ser arqueólogo.

Abro los ojos apenas recuerdo mi designio, le había prometido a Sakura que me quedaría despierto acompañándola en su estudio, miro a la pantalla rápidamente, ella continúa escribiendo en su cuaderno mientras lee tres libros diferentes. Se ve la luz de la madrugada entrando por su ventana y que se posa sobre su piel expuesta en su cuello. Son las siete de la mañana y ella no ha parado en todas estas horas.

Gira su rostro hacia mí, quizás porque escucha algo distinto o solo me sintió observándola con detenimiento. Me sonríe como si nada pasara, tan dorada como siempre— Estoy bien, no me mires como si estuviera muriendo —dice como si pudiera leer mis pensamientos.

—No es eso… es solo que te admiro demasiado Sakura —confieso sin dudar.

Detiene su mano sobre el escritorio en seco, el esmeralda en sus iris parece aún más brillante en el amanecer— Shao… nunca es demasiado tarde para que vuelvas a mi lado… no lo olvides, ¿sí?

Asiento recordándola a mi lado y notando que tiene la caja musical que le regalé en su cumpleaños a su lado— Yo también te hecho de menos.

Pov_Pov

Creo que me caeré dormida en cualquier momento. Me quedé toda la noche estudiando para un examen y avanzando en artículos para la revista en la que trabajo. ¿Pueden creer que inicié mi pasantía en marzo, estamos en agosto y aún no me contratan oficialmente?

Sigo recibiendo un sueldo que apenas me alcanza para comer, sino fuera por algunos artículos extras en los que trabajo no podría seguir viviendo en Tokio y, para más problemas, mi arrendador me subió el precio de la renta del departamento. ¡Santo cielo! No sé qué haré. ¿En qué momento me transformé en una adulta con deudas? ¡Solo tengo veintiún años!

Como sea, Sakura, relájate. Tienes un examen que rendir, al menos gracias al café puedo mantenerme un poco más despierta y también porque Shaoran me acompañó toda la noche y me entregó el apoyo que necesito. Parece muy emocionado con su plan y me alegra que luego de cuatro meses haya un avance.

Para ninguno ha sido fácil estar lejos y me preocupa al verlo tan ansioso, me gustaría estar allí para acompañarlo, creo que lo necesita, aunque he estado tan ocupada que seguramente tampoco hubiera pasado tiempo con él como quisiera si estuviera en aquí y odio que sea así.

—Tienen una hora para responder el examen. Cualquier signo de plagio o acto extraño será castigado con la nota mínima. Empiecen —habla nuestra profesora al frente del salón. Intento despejar mi mente y comienzo a responder cada parte, escribo y escribo.

Tengo una beca que mantener así que no puedo relajarme con mi rendimiento. Una vez que terminamos soy la última en entregar el papel y devolverme a mi asiento, suspiro derrotada y apoyo mi frente en mi mesa unos minutos aliviada que esas horas en vela valieron la pena.

—Bien, señorita Kinomoto, es su turno. Por favor pase al frente y díganos qué es el espiral del silencio y su crítica.

Levanto mi rostro asustada, mis compañeros me están observando divertidos. ¿Qué? ¿Qué sucede? ¿Me quedé dormida?

Asiento soñolienta y me levanto avergonzada, siento a mis compañeros mirándome en silencio, eso no ayuda a tranquilizarme.

—El espiral del silencio... es una teoría que explica el comportamiento de la opinión pública. Cuando la mayoría piensa de una manera las minorías terminan cediendo causando que sus voces sean silenciadas. Siempre me ha parecido interesante, no porque este de acuerdo. Es solo que pienso en todos a los que no alzan la voz causando que se pierdan perspectivas pluralistas en la política, en lo social y lo económico. Creo ciegamente que todos tienen una historia que contar, una razón y cada uno merece ser escuchado —respondo.

—Muy interesante Kinomoto— comenta mi maestra con una mano en su mentón—. Ahora puede sentarse, pero no se quede dormida otra vez. ¡Oh! Y quédese después de clases tengo algo que decirle, es importante.

El resto de la clase me quedo envuelta en la incertidumbre, me pregunto qué querrá hablar conmigo. ¿Y si en realidad reprobé? ¡Ay no! ¿Tendré alguna oportunidad para subir la nota? Espero que si…

A penas termina la hora todos se paran para salir, al igual que yo, pero en mi caso me quedo abrazando mi cuaderno a mi pecho completamente tensa. La profesora me hace una seña para que me acerque y eso hago con las piernas tiritonas.

La mujer levanta una ceja entretenida—Quite ese rostro de cachorro en una perrera, señorita Kinomoto, si le pedí que se quedara conmigo es porque veo potencial en usted y le tengo una propuesta.

—¿Qué clase de propuesta? —pregunto aún más confundida.

—Verá, la Universidad de Columbia está en busca de una periodista en Japón y pensé que es una gran oportunidad para usted. No es solo para temas económicos, como los que le gustan, también hablaría de política, nacional. Es un trabajo completo con el que aprendería demasiado.

—¡E... eso es genial! ¡Oh Dios muchas gracias! Solo…, no sé si pueda aceptarlo maestra, ahora estoy realizando mi pasantía en la revista The Financial District desde marzo y como es crédito obligatorio para pasar al tercer año, si la dejo me atrasaré y...

—Desgraciadamente este trabajo es de tiempo completo y no cuenta como una pasantía, pero es una gran oportunidad, quizás puedas tomar menos cursos para no atrasarte tanto. Si quieres hablaré con el rector para considerar tu caso al ser una excelente alumna —me interrumpe.

Siento que apenas puedo respirar, me tiritan las manos—Pero eso significaría que me atrasaré por lo menos un año. Apenas estoy pagando mi alquiler y lo que no me cubre la beca de la universidad.

—Oh cariño, es la Universidad de Columbia, obviamente te pagaría. Escuché que son sesenta mil yenes —comenta con una sonrisa orgullosa.

Me atoro un poco al escuchar la suma. ¿Acaso escuché mal? —¡¿Sesenta mil yenes?! Eso es mucho.

Asiente segura y me muestra el folleto del trabajo, tiene el logo de la Universidad de Columbia y el anuncio del trabajo—Así es. Como quiera, la oferta está hecha. Tiene hasta el viernes para contestarme, al parecer ellos están un poco apresurados y hay otros alumnos interesados.

—Pero maestra, solo me está dando dos días para decidirlo, yo… creo que es un poco arriesgado, sino funciona me atrasaré, incluso podría dejar de vivir aquí o perder la beca… —hablo preocupada. Esto es mucho que procesar.

Se levanta de su escritorio y toma su bolso—Así es la vida querida, las oportunidades vienen y se van. La estaré esperando. Kinomoto, usted es una gran periodista, no está mal ser ambiciosa de vez en cuando— comienza a caminar hacia la puerta, pero antes de irse da la vuelta para verme por última vez— ¡Oh! Y señorita… no se vuelva a quedar dormida en mi clase.

Asiento aún atontado por tanta información, me tomo mi tiempo antes de salir de mi encrucijada y salir a paso rápido de allí. Necesito hablar con Tomoyo y Eriol, esto me tomó por sorpresa. Troto por los pasillos hacia la mesa del comedor en la que siempre nos vemos para almorzar Me acerco y noto que Eriol y Yue están comiendo unas hamburguesas y hablando tranquilamente.

—Hola chicos, ¿han visto a Tomoyo hoy? No ha contestado mis mensajes —me siento frente a ellos apresurada. Se miran interrogantes y niegan al mismo tiempo.

— Ya te lo he dicho Sakurita, últimamente no hablamos mucho y no sé por qué. Si vieras como es cuando estamos juntos en nuestro departamento… —contesta Eriol preocupado y dejando su comida a un lado —. Ya no sé qué hacer…

—Quizás solo está estresada—dice Yue tomando de su bebida, ambos lo miramos y él solo sube los hombros.

Coloco mi mano sobre la de Eriol y la tomo para apoyarlo— Te prometo que intentaré hablar con ella, quizás pueda ayudarla. Sabemos que es muy buena ayudando a los demás, pero cuando se trata de sus sentimientos suele ser muy cerrada.

Hace unos días está muy extraña. Casi no la vemos y Eriol nos dice que en casa no hablan demasiado y si lo hacen es como si nada estuviera pasando. Nos preocupa mucho, quizás volvió a tener problemas con su familia, hace años que no pasaba a este nivel de encerrarse de esta manera.

Mi amigo azabache exhala profundo y asiente agradecido— Gracias Sakurita, sería de gran ayuda... Ahora, cuéntanos qué te tenía tan emocionada mientras corrías hacia acá.

—Quería contárselos con Tomoyo presente, pero en realidad es una decisión que debo tomar en poco tiempo y me tiene desesperada… —digo nerviosa, me miran atentos para que continuara—. Columbia busca una periodista y una profesora me quiere recomendar.

—¡¿De verdad?! Eso es increíble, te felicito. Debes estar muy contenta —dice Eriol, pero me ve sería y hace una mueca—. ¿Por qué no te veo feliz?

—Porque… no cuenta como una pasantía y, aunque pagarían mucho dinero, me atrasaría en mi carrera al ser de tiempo completo —la reacción de ambos es muy distinta. Eriol sigue incrédulo, mientras que Yue me mira sereno, no es el mismo tipo de serenidad de siempre, me conoce y sabe que para mí es difícil.

—¿Y? ¡¿Sabes cuantos matarían por estar en tu posición Sakura?! —dice mi amigo inglés.

Yue lo observa y toma de su bebida— No le digas eso.

Eriol pone los ojos en blanco y se levanta— Eres muy amargado Tsukishiro, sino lo dices tú, lo diré yo. Esta es una oportunidad única y debería tomarla. Sakura… hemos visto lo mucho que has luchado por un trabajo así.

—Sí, pero antes de querer ese trabajo mi sueño ha sido ser una periodista titulada. Tengo miedo, ¿qué pasa si me va mal y pierdo la beca? —confieso asustada.

—Bueno, la vida se basa en tomar riesgos —habla Eriol sentándose nuevamente con los brazos cruzados.

—¡Hiraguizawa! —reta Yue mirándolo fulminante—. ¿Cuándo debes contestar?

Me muerdo el labio nerviosa y apoyo mi mejilla en mi mano— Pasado mañana… ¡Argh! ¡No entiendo por qué no me pudo decirme antes!

—Como tu mejor amigo de hace años y que te quiere, creo que deberías aceptar —repite Eriol alzándose de hombros—. Pero si quieres otra opinión, deberías hablar con Tomoyo, o tu padre o… incluso con el idiota de Li.

Alzo una ceja sorprendida por su propuesta— Sí, tienes razón, aunque por el momento prefiero no comentárselo a Shaoran, está muy inquieto con sus propios problemas.

—Ay Sakurita…

_

Después del almuerzo y las últimas clases del día le mando un mensaje a Tomoyo para que vaya a mi departamento, al principio no me contesta hasta que invento una tonta excusa sobre una emergencia de vida o muerte. Entonces solo contestó con un "estaré allí en quince".

¡Bingo!

Ahora, sentada en mi sofá y mordiéndome las uñas, la espero. Pasan más de veinte minutos hasta que escucho el timbre de la entrada, me levanto para abrir y la veo parada con tanto desplante como siempre, usando una falda larga de color azul pastel y un chaleco tejido blanco, sin embargo, me parece ojerosa y más pálida de lo normal.

—Lamento la demora, vine lo más rápido que vine amiga. ¿Qué sucedió? —pregunta entrando y dejando su bolso sobre el sofá.

Cierro la puerta y camino hacia ella preocupada. Tomo sus manos y noto que está helada, fijo mi mirada hacia la suya amatista asustada— Lo que sucede es que extraño a mi mejor amiga. Quiero ayudarla y siento que se ha alejado de mi sin ninguna razón.

—Sakura… —susurra sus ojos se vuelven lagrimosos y aguanta la respiración—. No has hecho nada malo. Es solo que… —traga pesado y me guía hasta sentarnos en el sofá cerca—. Primero debes prometer que no le dirás a nadie, ni a mi madre, ni al tuyo y mucho menos a Eriol. Por favor.

Mi corazón no para de acelerarse por la preocupación, asiento lentamente— Lo juro Tomy, somos como hermanas. Sea lo que sea siempre te apoyaré, estamos una para la otra, desde siempre.

Tirita contra mi e inhala como nunca, toma su tiempo antes de abrir sus labios para decir algo. Me quedo en silencio esperando que se sienta preparada, pero creo que ninguna estaba lista para esto— Estoy embarazada.

Lo escucho, pero sigo en silencio. ¿Qué es lo primero que se dice en estos casos? Conozco a Tomoyo desde que éramos unas niñas de primeria, conocemos los planes de la otra, los soñamos juntas y en ninguno de esos caminos está ser mamá a los veintiún años.

—¿Desde cuándo lo sabes? —pregunto despacio.

—De principios de mes… y… yo… —rompe en llanto junto a mí y la sostengo fuerte en mis brazos, la sostengo como todas las veces que ella lo ha hecho conmigo—. No lo entiendo, Eriol y yo nos cuidamos, me confié quizás o hubo un error. La verdad no lo sé, mi mente ha sido un caos. Lo siento si he estado extraña…

—Tranquila, lo entiendo —interrumpo y le acaricio el pelo suavemente, esconde su rostro en mi pelo y se aferra a mí con apego—. No estás sola Tomoyo, estoy aquí. Llora todo lo que quieras amiga. No estas sola.

No me preocupo por ver el reloj, solo nos quedamos ahí, la dejo desahogarse tras todos estos días sola cargando con su miedo e incertidumbre. Eriol no lo sabe… Dios, él está muerto de preocupación por ella, es seguro que ni siquiera imagina que esta es la razón.

—Lo siento, empapé toda tu blusa —susurra mientras hipea por el llanto.

—¿Qué importa? Si contáramos todas las veces que hemos empapado la ropa de la otra con lágrimas nos faltarían dedos —sonrío un poco para hacer más ameno el ambiente. Le entrego un pañuelo que saco de la cocina y ella lo recibe un poco más tranquila—. Sé que no quieres pensar en esto, pero, ¿cuándo se lo dirás a Eriol?

Suspira y baja la mirada al pañuelo— Pronto, lo he intentado Sakura, lo juro. Pero, cada vez que lo hago me pongo nerviosa y termino alejándolo. Ya lo conoces, su sueño es ser director de cine, apenas si puede conseguir dinero para la película que quiere hacer, un bebé sería demasiado peso. También, ya lo sabes, estoy trabajando con una compañía de modelaje, no quiero dejar la universidad y, sobre todo, no me siento preparada para ser madre.

Tomo su mano otra vez—¿Entonces? ¿Qué harás? ¿Abortarás?

Observo el escalofrío que le recorre toda la espalda, me mira fijamente y aprieta mi mano— Es una opción, también darlo en adopción… pero lo que si sé es que no puedo quedarme con el bebé. ¿Piensas que soy egoísta?

Niego rápidamente— Eres la persona menos egoísta que conozco Tomy y no lo serás por tomar esta decisión. La maternidad no es un juego, estas en tu derecho a decidir y desear. Sé que todo estará bien, te acompañaré en lo que necesites, pero debes decirle a Eriol. Lo necesitarás pase lo que pase— asiente débil se aferra aún más a mi mano— ¿Ya fuiste al doctor?

—Lo intenté, pero cuando me llamaron para entrar salí de allí como si el doctor se tratara de un fantasma— frunce los labios—. ¿Me acompañarías?

Le sonrío con todo el cariño que le tengo y asiento— Por supuesto que sí— nos abrazamos nuevamente una a la otra y nos entregamos todo el apoyo que necesitamos—. Te amo mucho Tomoyo.

—Y yo a ti Sakura… —dice llorando un poco otra vez—. Lo siento, lloro por todo… deben ser las hormonas—se suena con el pañuelo y toma el aire suficiente para tranquilizarse—. Ahora, intenta despejarme de todo este asunto y cuéntame qué te sucede—la miro sorprendida—. Te conozco muy bien linda, así que habla mientras me preparo una limonada. De tanto llorar estoy deshidratada.

—Bueno… prefiero que te sientes porque es una noticia algo impactante—comienzo intentando sonar graciosa. Le cuento la propuesta que me dijo la profesora esta tarde y todo lo que implicaría. Tomoyo me escucha atenta.

—Te conozco Sakura. Estás pensando tomarlo, ¿verdad? —habla más como una confirmación a una pregunta, me quedo callada. ¿Qué responder a eso?

—Es solo un año, podría ahorrar hasta conseguir el dinero suficiente para seguir estudiando el próximo y si no me aceptan de vuelta, existen muchos periodistas que no van a la universidad… —digo levantándome del sofá y caminando por la sala— ¡Es Columbia! La mejor universidad del mundo de periodismo. ¡Incluso es mejor que Tokio!

—¡Sakura! —llama y me despierta de mi conflicto, se levanta y toma mis hombros—. Respira y piénsalo bien. Trabajarás para Columbia, no es lo mismo que estudiar. Y estudiar periodismo ha sido tu sueño desde que éramos unas niñas. Siento que solo te estás dejando guiar por el dinero.

—¿Y qué otra opción me queda Tomoyo? —respondo desesperada —. Mi padre ya no tiene la edad para trabajar como antes, me subieron la renta del departamento y me siento estancada en la pasantía en esa estúpida revista. Si continúo así no podré seguir estudiando en Tokio de todas formas.

Se cruza de brazos y niega— Linda… estoy segura que debe haber otra solución. No puedo obligarte a nada, solo te aconsejo que no te muevas por el dinero, porque será solo una solución a corto plazo. La Sakura que conozco ha luchado por su sueño desde siempre y me daría mucha tristeza ver que lo deja ir.

Me lanzo al sofá y hago un lloriqueo abrazando uno de los cojines— ¡Aaaaargh!

Pov_Pov

Otro día más y la vida sigue. Ahora que no tengo que asistir a clases tengo tiempo para hacer otras cosas, como ir a comprar al supermercado. Feimei me mandó larga lista de lo que "falta" en el departamento y ya que me está ayudando en mi plan no me queda más que cumplir con sus caprichos. Quizás ahora nos llevemos mucho mejor que hace unos años, pero no le quita lo manipuladora. Después de sacar las bolsas del auto, entro a mi departamento y voy a la cocina para dejar toda la mercadería donde corresponde.

—¡Traje el cereal que te gusta! ¡Y como te comiste mi chocolate el otro día este es mío! —grito desde la alacena con la idea que mi hermana me va a contestar, pero no lo hace— ¿Feimei? —pregunto y me voy a la sala para buscarla.

Mi sorpresa es tan grande como la muralla China, al ir al salón no encuentro a mi hermana, sino que al hombre castaño y ojos ámbares que la madre naturaleza me quiso dar de padre: Hien Li.
Está parado y vestido con su traje negro y formal, el ceño más fruncido que nunca y los brazos cruzados mientras no deja de mirarme severo. Casi puedo divisar el humo saliendo de sus orejas. Está enojadísimo conmigo.

—Siéntate —es lo primero que me dice y hace una seña con el mentón al sofá frente a él.

Me quedo donde estoy y me cruzo de brazos igual que él— ¿Por qué no lo hacemos los dos? Al menos yo si atiendo bien a mi familia cuando están en mi casa.

Gruñe enojado y nos sentamos frente a frente, no sin antes sacar una botella de whisky de mi minibar y servir un vaso para cada uno, para luego entregarle el de él— Entonces… ¿qué lo trae a mi morada, padre? —pregunto dando el primer paso.

—Sabes muy bien porqué estoy aquí, no te hagas el tonto Xiaolang —dice en seco—. ¿Cuándo dejarás de jugar y tomar lo que te corresponde? Pensé que te habías convertido en el hombre que yo crie.

No puedo evitar soltar una carcajada ahogada por lo último— No solo soy un hombre, soy un adulto y como tal estoy tomando mis propias decisiones. Por eso decidí dejar la universidad para dedicarme a lo que sí me gusta.

—¡Tonterías! —golpea la mesa con el vaso que le entregué— ¿Qué te sucedió Xiaolang? ¿Por qué imbécil me tomas?

—Nunca lo he tratado como uno, padre. Solo no quiero seguir haciendo cosas que no me gustan, como trabajar para ti. Todos en la compañía te temen y piensan que somos iguales, pero no es así. No quiero ser como tú.

Suelta una carcajada y niega incrédulo— Te atreves a compararte… después de todo lo que he hecho por ti, eres un hijo ingrato ¿lo sabes?

Tomo un sorbo de mi whisky y lo miro desentendido— ¿A qué te refieres?

—No soy estúpido. Cuando noté que llevabas más tiempo del que te pedí en Tokio llamé a los hospitales. Apenas asististe a las reuniones y entregaste los informes, en vez de eso te desapareciste un mes para acostarte con una periodista— ambos nos quedamos callados, yo de impresión y él de forma retadora— Oh… ¿pensaste que podrías ocultármelo? —toma su teléfono y me muestra unas fotos en la pantalla, somos Sakura y yo paseando en el parque de la mano, también en el evento de modelaje, otra besándonos en un bar y la siguiente abrazados en el aeropuerto—. Estuvieron a punto de publicarlas, tuve que recurrir a mis contactos para detenerlos.

—¿Qué sabes de ella? —cuestiono con un hilo de voz.

—¿En serio me lo preguntas? ¿De verdad caíste en los encantos de una japonesa que trabaja en un medio financiero? ¡Pensé que eras más inteligente, eres un idiota! Es obvio que solo busca una historia para destruirnos.

Aprieto el vaso de whisky en mi mano derecha y mi mandíbula—Ni siquiera la conoces. Ella nunca me utilizaría para su trabajo. Además, ¿qué tanto nos podría destruir? Solo tenemos problemas con los inversionistas europeos y todos los saben. No entiendo que tanto problema hay con eso.

—¡Justamente es eso! Si los empresarios estadounidenses te ven involucrándote con una periodista de un medio tan problemático como la revista The Financial District pueden rechazar nuestro acuerdo y nos quedaríamos sin dinero. ¡Estamos colmando de un hilo!

Coloco los ojos en blanco porque entiendo sobre qué va la cosa—No puedo creerlo… ¿esto es por dinero? ¿no crees que ya tenemos suficiente?

Su mirada ámbar se hace más pesada y niega—Eres un ingenuo, los negocios deben crecer, innovar. Por los pensamientos mediocres que tienes veo por qué eres un desastre— trago pesado por sus palabras, porque por mucho que sé que quiere dañarme y no debería hacerle caso, me duelen.

—Tienes que dejarla, sí sé que vuelves a tener contacto con esa reportera haré que la despidan y que no la vuelvan a contratar en ningún lugar ¿escuchaste? No arriesgaré todo lo que hemos hecho por una calentura tuya. Si quieres acostarte con una chica hay muchas hijas de empresarios que no dejan de llamar para acordar una cita contigo.

—No— digo rotundamente inmediatamente.

—¿No? —pregunta incrédulo.

—No. Me importa una mierda que me quites el dinero, mi nombre o lo que quieras. ¡No llevo ni una hora contigo y ya me siento ahogado, quiero ser libre y si para eso debo dejar de hablarte y dejar esta estúpida empresa lo haré! —me desespero y grito sin control.

—Trabajamos duro para que llegaras hasta aquí y así me pagas… —se levanta para quedar más alto que yo.

—Tú quisiste esto, a mamá y tus hijos nos arrastraste contigo. Esta vez soy yo, pero no te sorprendas si algún día quedas solo y nadie quiere saber de ti— me levanto también dispuesto a tomar mis cosas he irme, camino a mi habitación y comienzo a hacer un bolso con lo que considero más importante. Solo quiero salir de aquí.

Me doy la vuelta y para caminar a la salida, pero antes lo miro fijamente y lo apunto amenazante— Si me entero que hiciste algo para dañar a Sakura, lo pagarás caro. También tengo mis influencias y la prensa me escucha. No se te olvide que también sé cosas de ti.

Esta vez observo que en sus ojos algo se removió, quizás esta vez logré llegar a su ego—Te olvidarás de todo lo que tienes, tu departamento, autos, tus tarjetas de crédito, viajes, todo. Si sales por esa puerta dejarás de ser mi hijo.

—Nunca me trataste como uno de todos modos, Li.

Es lo último que digo antes de salir por la puerta de mi propio departamento. La noche es más helada, pero no me molesta esta vez, es más, camino por la calle y me siento en una banca para contemplar el cielo estrellado. Pensé que me sentiría triste y aunque una parte de mi lo está, cuando saco las llaves de mi departamento para pensar en lo que dejé atrás y veo el llavero de flor de cerezo que me regaló Sakura en el aeropuerto no puedo evitar sonreír, porque no estoy solo.

En alguna parte existe una persona que confía en mí.

Notas de la autora: ¡Hola queridos y queridas! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Creo que mi mente está muy dramática y solo escribí y escribí hasta que llegué a este cap que muestra el delirio de nuestros protagonistas. Si algo he aprendido en este tiempo es que la vida puede cambiar muy rápido y hay oportunidades que llegar sin que las esperes.

¡Pobre Shaoran! Creo que fue muy valiente, por fin encaró a su padre y está abriéndose paso a su propio camino, es difícil, pero como dice Sakura, todo estará bien… ¿o no? ¿Qué opinan sobre la noticia de Sakura? ¿Debería aceptar el trabajo a pesar si significa dejar su sueño? Y… ¡Tomoyo está embarazada! Aunque ella no quiere tener al bebé y aún debe decirle a Eriol. Espero que no critiquen el como piensa. Creo fielmente que la mujer puede decidir sobre su cuerpo y que la maternidad será deseada o no será, por lo que cualquier cosa podría pasar con ella.

Les quiero mucho y espero leerlos muy pronto.
Moonlightfic_13/Kobatoo-13