Despierto
Un par de días después de que su padre decidiera volver su identidad pública y revelar las noticias a todo el mundo de que él era Iron Man. Katheryn había decidido que ella tuvo suficiente de toda esa locura. Así que asegurándose de que todo estaría normal como pudiera ser posible con Tony, ella ordenó todo con Coulson y tomó un avión a Nueva York. Ella encontró un pequeño departamento. Uno que en definitiva no atraía demasiada atención, así ella no tendría a los medios preguntándose porque la joven Stark ahora estara viviendo en la ciudad.
E incluso si ella tuviera un departamento, ella pasaba la mayor parte de su tiempo en su trabajo. Trabajar para S.H.I.E.L.D era muy demandante, pero ella no podía negar que estaba feliz de poder trabajar allí. El día en el que llegó, Coulson le había mostrado las instalaciones de la organización. Ellos habían ido a un laboratorio secreto, donde ella se encontró frente a frente en una cámara especial de congelamiento a nada más y nada menos que el Capitán América.
Como otros científicos y doctores, su trabajo era despertarlo apropiadamente. El problema era que algunas otras personas no entendían como funcionaba el Tesseracto y él hombre había sido enterrado en el hielo con aquel extraño elemento. Pero Katheryn, ella tenía las notas y los estudios que su abuelo Howard había hecho. Le tomó unos momentos a Katheryn descubrir porqué aquel hombre aun seguía vivo y todo lo que su abuelo había descubierto.
Esa noche, fue la noche antes de que lo despertaran. Katheryn no podía dormir, así que en lugar de ir a casa ella se quedó en el laboratorio donde sentía que podía hacer algo útil. Ella no lo admitiría en voz alta, pero ella tenía miedo de cometer un error y que todo su trabajo no funcionara. Ella lo había visto, la mirada de todos sus compañeros involucrados en la misión. Katheryn Stark no podía leer mentes, pero ella estaba segura de lo que esas personas estaban pensando de ella: era demasiado joven para estar allí.
El sonido de las voces de los hombres y mujeres entrando en el laboratorio la hizo saltar en su asiento. Katheryn bajó su mirada para ver la hora específicamente en el reloj que su padre le había obsequiado. Eran las 7 a.m. Era hora de la acción.
―Buenos días Coulson ―ella saludó al agente cuando este se detuvo a su lado.
―Buenos días Katheryn, ¿Quieres algo de café? ―Coulson le ofreció una taza. Ella arrugó la nariz como respuesta y el agente solo asintió ―. sabes, tengo algunas cartas sobre él ―comentó mientras hacía un movimiento con las manos señalando delante de ellos, donde se encontraba el congelado Capitán América ―. De colección. Son muy raras y únicas. ¿Crees que él me las firmaría?
Katheryn se encogió de hombros como respuesta y palmeó a Coulson en el hombro ―. Ni idea. Pero no te preocupes, se lo preguntaré si tengo la oportunidad ―. ella entonces tomó su bata de laboratorio y se la puso, justo en el momento en el que Nick Fury tomó su lugar al lado de Coulson. Katheryn caminó al área aislada donde tenía que trabajar ―. Muy bien todos, ayer les expliqué este procedimiento a todos. Vamos a proceder con el des-congelamiento y quiero una completa y continua revisión neurológica y cardiovascular en cada paso del proceso ―, ella vio el rostro de todas las personas que estaban trabajando para ella en ese momento ―. Es vital que en los últimos minutos permanezcamos tan silenciosos como podamos. No queremos que despierte en un lugar extraño y que se sienta amenazado.
Cuando todos hubieron estado de acuerdo con ella. Katheryn caminó hacia la computadora central, ingresó las claves necesarias para que los calentadores que ella misma había ubicado la noche anterior comenzaran a trabajar. Katheryn se mordió su labio inferior mientras observaba el trabajo de todos. Por suerte, la salud del hombre que ella estaba intentando despertar parecía estar funcionando bastante bien. Ella sonrió feliz para si misma, había estado en lo correcto y el proceso estaba siendo todo un éxito.
―Fury, es hora. ¿Tienes preparado el lugar en donde lo llevarás? ―preguntó Katheryn a voz baja después de que se aseguró que el proceso estaba casi terminado.
―Si, vamos a moverlo en esa camilla ―explicó Fury apuntando hacia la entrada, donde un grupo de cuatro hombres estaban esperando instrucciones ―. Haz sido de gran ayuda Señorita Stark.
―Gracias ―dijo Katheryn asintiendo, ella estaba sonriendo para sí misma en su mente, manteniendo su compostura y viéndose muy profesional ―. Déjeme guiar a sus hombres ―, ella entonces entró en el espacio aislado y con cuidado removió los seguros para que los hombres de la camilla pudieran pasar con cuidado y en sumo silencio. Mientras lo hacían, ella se detuvo observando al hombre que había descongelado. Ella tan solo había visto fotos de él antes de que fuera inyectado con el suero del súper soldado. Sus ojos recorrieron su rostro, imaginando como sería verlo con los ojos abiertos. Sin que nadie la viera, ella tomó la mano de Steve Rogers en la suya. Se sentía tan pequeña en esa enorme mano, que casi parecía irreal. Su pulgar dejó en él una pequeña caricia ―. Muy bien Cap, hice mi trabajo aquí ahora es tu turno.
Dicho eso, Katheryn dio un paso atrás cuando los hombres de la camilla se preparaban para llevárselo. Ella observó como se lo llevaban hasta que se quedó sola en el laboratorio. Frotó sus ojos, estaban muy cansada y ahora que su trabajo estaba realizado sabía que podía ir a descansar un poco. Aunque no podía evitarlo, ella presentía que era con él con quien debía ir.
―¿Estás lista para esto? ―preguntó Clint inclinándose en el timón del auto y examinando a Katheryn detenidamente.
Ella soltó un suspiro y asintió. Clint le había preguntado aquello al menos cinco veces mientras llegaban a su lugar de destino. Ellos estaban por realizar una pequeña misión en una compañía farmacéutica en Nueva York. Había un virus que necesitaba ser retirado del edificio y S.H.I. había necesitado alguien con necesarios conocimientos en medicina para poder diferenciar entre las investigaciones científicas y eliminar cualquier amenaza del virus. Así, el número de muertes se reduciría a cero.
―En serio Barton, ten un poco de fe en mí ―Katheryn le sonrió cuando él se estacionaba una calle antes de donde se ubicaba su objetivo, ella se colocó su comunicador en su oreja antes de salir del auto y comenzar a caminar a paso seguro ―. ¿Nath estás lista? ―preguntó arreglándose su cola de caballo y disimulando que estaba hablando con alguien. La espía rusa sería su apoyo dentro del edificio.
―En posición ―escuchó la respuesta en su oído.
Katheryn no tuvo tiempo de decir algo más, ella caminó dentro del laboratorio y sonrió hacia el guardia. Ella sabía que él no la reconocería de inmediato, porque ya habían investigado y sabía que el hombre era nuevo en su puesto. Eso les daría una ventaja y con suerte nadie se daría cuenta de lo que irían a realizar allí.
―Lo siento, olvidé algo en mi oficina. Entraré y saldré en un minuto ―dijo Kathery bromeando como toda una persona olvidadiza.
El guardia la observó detenidamente. Katheryn sonrió y sin que este notara algo diferente, ella giró la parte frontal de su reloj y lo acercó a la computadora. Unos segundos después, ya tenía acceso al lugar como si fuera una empleada más. Katheryn entró con seguridad y caminó rápidamente hacia el segundo piso, allí abrió un ventanal y dejó entrar a Natasha Romanoff.
―Eso fue rápido ―comentó la espía a su lado.
―Te dije que iba a hacerlo ―repitió Katheryn de nuevo pues sabía que Clint las iba a estar escuchando.
―Aun no han salido de allí ―vino la respuesta de Clint en el oído de ambas.
―Te estás poniendo peor que mi padre ―se quejó Katheryn antes de que los tres tuvieran que estar callados.
Habían llegado a la parte del edificio más resguardada. Katheryn sacó su arma y se pegó a un lado de la pared, Natasha hizo lo mismo en el otro lado. Katheryn se inclinó ligeramente hacia adelante y vio a tres guardias a la derecha y dos a la izquierda. Con señales, le indicó a Natasha lo que acababa de ver. La pelirroja de inmediato indicó que su camino sería hacia la derecha, eso dejaba a Katheryn con los dos de la izquierda. Ella corrió rápidamente hacia ellos, empujando por la espalda a uno de ellos y cuando estuvo cerca de la pared lo dejó inconsciente con un cabezazo allí. El otro guardia sacó un taser, pero ella fue más rápida. Con un movimiento al lado, ella derivo al taser y lo usó contra él. Guardando su arma y agradeciendo que por esta vez no la había necesitado, Katheryn amarró a ambos guardias antes de entrar a la habitación que habían estado cuidando.
Adentro, habían muchos congeladores especiales para medicina. Además una computadora que los controlaba a todos. Katheryn se sentó frente a ella de inmediato, comenzando a ingresar códigos para tener acceso a todo el sistema.
―Jarvis, necesito que encuentres los archivos de TR-3SS y los borres por completo ―pidió ella activando el comando en su reloj, mientras comenzaba a retirar y guardar en una bolsa especial las muestras del virus.
―Todo fue eliminado a la perfección.
―Gracias Jarvis y recuerda, esto es muy privado y no necesitamos a Iron man ―dijo mientras cerraba los frigoríficos. Ella corrió hacia el pasillo donde se encontró con Natasha de nuevo, pero antes de que ls dos pudieran salir y hacer algo más fueron bienvenidas por una alarma sonando en el edificio y un grupo de guardias que ya se acercaba a ellas ―. Esto sería mucho más fácil si yo tuviera mi guante ―murmuró para si misma mientras ella y Natasha tomaban refugio ―. Jarvis, una salida.
―La siguiente puerta a la izquierda lleva a una salida de emergencia. Las dejará en el callejón trasero donde el Señor Barton ya las está esperando.
Natahsa sonrió cuando se le ocurrió una idea, ella tomó un objeto de su cinturón y lo arrojó hacia donde estaban todos los guardias. En un momento, el objeto explotó cubriendo de humo a los hombres, que comenzaron a toser y a sentirse muy desorientados.
Ese fue el momento perfecto para que las dos salieran corriendo y tomaran la salida que Jarvis les había indicado. Ambas saltaron al auto y Clint arrancó en el momento justo en el que un par de balas golpearon el auto a prueba de balas.
―Así que...eso estuvo fácil ―comentó Natasha estirándose y poniendo los pies en la parte delantera del auto.
―Lo ves, no deberías de haber estado tan preocupado ―dijo Katheryn dándole un pequeño empujón en el hombro a Clint antes de estirarse por completo en la parte de atrás del auto.
―Mi pequeña Padawan, solo me preocupa que cometas tal error y luego me culpen por ello ―bromeó Clint mirándola por el retrovisor.
Katheryn le sacó la lengua. Ella estaba por responderle cuando una muy característica melodía comenzó a sonar de su teléfono, Back in Black de AC/DC. Katheryn tomó su celular y le tomó un segundo responder.
―Hola papá ―saludó ella esperando que Jarvis no la hubiera traicionado y hubiera revelado un poco de sus actividades de esa noche.
―Hola hermosa, solo estoy llamando para saber cómo estas. Ya que claramente te haz olvidado de mí ―dijo Tony desde el otro lado de la línea.
Katheryn se rio. Aunque su cerebro le envió una alerta de que algo estaba pasando. ¿Hermosa? ¿Desde cuando su papá la llamaba hermosa? Kathy era lo más cariñoso que lo había escuchado decirle.
―Estoy bien papá...hablamos ayer, no seas tan dramático ―dijo Katheryn al fin, sabiendo que pronto se enteraría de lo que sucedía.
―¡No es suficiente! ―exclamó Tony haciendo que ella rodara los ojos ―. De todas formas, te llamaba porque haré una fiesta para mi cumpleaños y quiero que estés aquí.
―Allí estaré entonces ―aceptó Katheryn que ahora sentía que estaba más extrañada. Su padre no solía invitarla a sus fiestas ―. ¿Papá, estás bien?
Hubo una larga pausa de silencio.
―Si,todo está bien hermosa. Así que..te veré pronto. Te amo y alejate de los chicos ―. Fue lo último que dijo Tony antes de colgar.
Frunciendo el ceño, Katheryn no dijo nada por el resto del viaje. Demasiado preocupada para darse cuenta de que la espía Rusa tenía demasiado interés en su conversación.
Steve Rogers no se sentía bien en el nuevo mundo en el que había despertado. La cantidad de tecnología que tenía que aprender a usar era una idea abrumadora y el hecho de que él sentía que no tenía ningún amigo o familia con él no le estaba ayudando. Todos parecían querer alabar al Capitán América y sus antiguos logros. Una fama que él no había pedido. Por supuesto, todos eran amables con él, pero la verdad es que a ninguno le había importado averiguar quien era Steve.
Y la cereza del pastel: las pesadillas.
Él no podía dormir de noche. Era difícil intentar descansar después de las pesadillas que le recordaban a su pasado. De cosas que él no podía evitar querer de regreso.
La agencia le había dado un departamento en Nueva York. Comida, dinero y contactos de emergencia. Así que al menos en ese lado de la vida, él estaba completo. Él había pasado los primeros días encerrado. Sin seguridad de poder salir al mundo exterior ya que todo era demasiado nuevo. Pero se había sentido más cómodo cuando al fin había salido por su cuenta. Para entonces, había comenzado el proceso de adaptación. Un proceso muy difícil si le preguntaban a él.
Era una mañana fría cuando él no tenía demasiado que hacer, cuando Steve escuchó que alguien tocaba a su puerta. Eso lo sorprendió. Normalmente no recibía visitas. Levantándose de su sofá donde él había estado garabateando en una libreta, Steve fue a su puerta principal y se sorprendió un poco. Una mujer de baja estatura, vestida en jeans y en un par de botas, con una camisa sencilla y una chaqueta de cuero. Todo eso parecía normal para él, pero fue cuando ella levantó la mirada y le sonrió cuando Steve se sorprendió. Ella le parecía familiar. Steve estaba seguro que había visto esa sonrisa en algún otro lugar, pero no podía decir exactamente donde.
―Hola, lamento molestarte. Es solo que, no tuve tiempo de venir antes a saludarte y saber si estabas bien, tuve una misión después de despertarte ―dijo ella nerviosamente. Cerró sus ojos momentáneamente sintiendo lo incómodo de la situación. Él claramente no sabía quien era ella, lo que hacía ese momento muy incómodo ―. Lo lamento, no anuncié mi visita y probablemente estarás ocupado ―ella se movió dispuesta a marcharse.
―No disculpe usted señorita yo estoy siendo maleducado ―Steve de inmediato la detuvo, dándose cuenta que él se había perdido en sus propios pensamientos mientras la observaba ―. Steve Rogers, pero eso es algo que ya sabes.
Ella sonrió de nuevo, haciendo que la mente de él corriera una vez más.
―Katheryn Stark y sí, se quien eres. Yo estuve a cargo en el momento en que te despertaron del hielo. Por eso quería venir a saludar ―explicó ella tomando su mano y luego de ello mostrandole a él la pequeña bolsa que estaba cargando, de la cual él no se había percatado antes ―. Pensé en traerte algo de comida, ser nuevo en la ciudad es dificil. Al menos a mi me costaba encontrar un lugar saludable.
―Gracias, ¿Te gustaría entrar? ―preguntó Steve abriendo un poco más su puerta para ella. Katheryn asintió y entró a su apartamento ―. Eres una Stark...yo conocí a un Stark antes ―, aunque Steve podría estar seguro que no era por él quien la recordaba, Howard Stark era diferente de la joven mujer que estaba con él.
―Imagino que hablas de mi abuelo, Howard Stark ―explicó Katheryn poniendo la bolsa con provisiones en una mesa y girándose a verlo. Era raro que alguien la hiciera mencionar a su abuelo antes de Tony ―.Así que...¿Cómo estás? ¿Ya haz salido a conocer la ciudad?
―No mucho, hay aún un par de cosas que intento procesar ―Steve hizo un gesto con su mano para que ella se sentara con él en uno de los sillones. De esa forma podrían conversar mejor.
Katheryn tomó asiento y pareció pensar algunos minutos antes de decir ―. Creo que conozco el sentimiento, he sido nueva en la ciudad por un par de semanas ―dijo ella encongiendose de hombros y riendo un poco ―. Lo siento, seguro que no es lo mismo. Bueno, quizás no sea de tan ayuda, pero si hay algo que pueda hacer por ti para ayudarte solo déjamelo saber.
―Gracias señorita ―dijo Steve que a pesar de que aquella era una pequeña conversación hasta el momento, se estaba sintiendo mucho mejor. Él no había tenido una conversación así de normal y tranquila con nadie en días. Todos solo había estado intentando enseñarle algo.
―Por favor puedes llamarme Katheryn ―añadió ella gentilmente.
―Entonces puedes llamarme Steve ―dijo él ―y si no te molesta, creo que tengo algo que pedirte. ¿Conoces algún gimnasio cercano al que pueda ir?
Katheryn sonrió y asintió ―. Bien Steve...S.H.I.E.L.D tiene buenos lugares para que puedas entrenar, pero imagino que no quieres hacerlo allí ―él negó con la cabeza y ella le sonrió de nuevo ―. yo también recibo esas miradas, aunque no por la misma razón ―, explicó ella mordiéndose el labio mientras pensaba un poco más para ayudarlo. Steve estaba sorprendido de como ella lo había entendido sin que él tuviera que decírselo. Por supuesto, él aun no conocía lo difícil que era para la joven Stark pasar desapercibida ―. Conozco un lugar, si quieres puedo llevarte allí mañana.
―No quiero molestar, estoy seguro que estás ocupada ―añadió Steve rápidamente. Le parecía a él que ella ya se había tomado su tiempo para saber como estaba él y eso lo agradecía.
―No es un problema, siempre corro en las mañanas y está de camino ―afirmó Katheryn ―. Vendré mañana temprano y podemos ir juntos ―, ella comenzó a levantarse y él la acompañó a la puerta. Katheryn se detuvo antes de salir ―. Me alegra saber que estás bien.
―Gracias y gracias por la visita ―dijo Steve lamentándose que ella tuviera que irse tan rapidamente.
―Nos vemos mañana Steve ―Ella hizo un gesto con su mano a modo de despedida y comenzó a caminar lejos de él.
Steve permaneció en la puerta unos momentos. Su día había mejorado bastante. Ya había hecho una amiga.
