El viaje

Katheryn había arreglado todo tan rápido como le fue posible. En la misma noche en la que había hablado con Steve, ella compró boletos de avión para ambos, así habían ido a sus departamentos para alistarse. Temprano a la mañana siguiente, en lugar de salir a correr como todos los días, ellos se juntaron para ir al aeropuerto. Horas de diferencia después, ella y Steve estaban llegando a Londres.

Era la primera vez que ambos estaban en ese país. Por lo que ambos se ayudaron entre sí para poder conseguir un hotel y refrescarse un poco. Finalmente, ambos llegaron al asilo en donde Peggy estaba viviendo actualmente.

Katheryn notó que Steve estaba nervioso. El hombre miraba alrededor como si alguien lo estuviera por atacar en cualquier segundo.

―Ey...todo va a estar bien ―dijo Katheryn mientras ambos estaban esperando al doctor que hablaría con ellos antes de conocer a Peggy. Katheryn ya había arreglado al cita con anterioridad. Viendo que el soldado a su lado no estaba por calmarse pronto, ella tomó su mano y le sonrió ―. Respira por favor.

Steve tomó aire y asintió ―. Ya estoy mejor ―dijo él pero no soltó la mano de ella. Había una sensación cálida entre ambas manos, eso les brindaba consuelo y comodidad a ambos.

―¿Doctora Stark? ―un hombre de cabello gris y traje con una bata blanca caminó hacia ellos, estaba sosteniendo una carpeta llena de papeles en sus manos. En su bata, Katheryn podía leer "Dr. Braxton" bordado en un costado ―. Soy el Doctor Braxton, hablamos por teléfono. Imagino que este debe de ser el Señor Steve Rogers.

―Así es, es un placer ―dijo Steve tomando la mano del hombre a forma de saludo.

―Gracias por recibirnos en tan poco tiempo ―dijo Katheryn al momento en que ella y Steve seguían al doctor a lo que parecía era su oficina. Todo esto claro sin perder su lugar y el agarre en su mano con el soldado que estaba a su lado ―. Espero que haya recibido todos los documentos sobre nuestra visita y los permisos para revisar el estado de salud de la Señora Carter.

―Si, los recibí ―dijo el doctor haciéndoles una señal para que sus dos visitantes tomaran asiento una vez que estuvieron dentro de su oficina ―. Por favor tomen asiento ―. Katheryn y Steve se sentaron delante del escritorio. El doctor Braxton se sentó delante de ellos y les entregó los papeles que había estado llevando. Katheryn no dudó en tomarlos con su mano libre y comenzar a revisarlos ―Debo decir, cuando hablamos y se me mencionó al Doctor Stark, yo esperaba conocer a alguien…

―¿Mayor? ¿Un hombre quizás? ―interrumpió Katheryn aguantando las ganas de rodarle los ojos a aquel hombre. Estaba claro que el Doctor Braxton estaba intimidado porque una joven como ella revisara sus notas y su trabajo. Katheryn por su lado estaba acostumbrada a ello, por lo que prefirió concentrarse en su trabajo y continuó viendo los archivos médicos de Peggy Carter.

―¿Cómo se encuentra ella hoy? ―preguntó Steve prefiriendo intervenir ya que era claro que para el doctor, la presencia de ambos allí no era nada buena.

―Ella está teniendo un día muy lúcido, es bueno hablar con ella hoy ―respondió el Doctor Braxton ―. Si lo desean, los dejaré aquí revisando todo y cuando estén listos, afuera habrá una enfermera que los puede llevar a su habitación. No duden en llamarme si tienen alguna duda.

―Se lo agradezco ―dijo Steve aunque él solo esperaba ver que tenía que decir de todo Katheryn, confiaba en ella para toda la situación.

El doctor Braxton asintió y se fue de la habitación. Hubo un largo periodo de silencio, en el cual Katheryn estudió con detenimiento todo lo que había recibido y Steve esperaba pacientemente a su lado. Un par de minutos después, con un largo suspiro, Katheryn cerró el archivo y elevó su mirada hacia Steve dándole una pequeña sonrisa.

―Ella está saludable, la han estado cuidando muy bien ―le aseguró al Capitán. Parecía que sus palabras habían levantado un peso de los hombros de Steve ―. Por lo que leí, puedes esperar un par de cosas cuando ella te vea. Ella te puede reconocer y estará feliz, ambos podrán hablar normalmente. O.. ―ella hizo una pausa ―, ella puede pensar que esto es un momento de su pasado. En este caso, no puedes contradecirla ―Katheryn estudió el rostro de Steve para tener una idea de como se estaba tomando todas las noticias que ella le estaba dando. Frunciendo el ceño y estando muy preocupada por él, añadió ―. Steve, ella está saludable, si quieres podemos dejar esta visita para otro momento.

―No ―dijo Steve con una mirada seria ―. Yo puedo hacer esto.

Katheryn sonrió sintiéndose orgullosa del hombre a su lado.

―Ok, entonces iré contigo y me quedaré allí unos minutos en caso de que ella necesite un doctor ―le explicó ella mientras se levantaba y Steve la seguía ―, luego me iré y los dejaré solos. Estaré esperándote afuera.

Como el doctor había dicho, había una enfermera afuera de la oficina del Doctor Braxton para ayudarles. Ella los guió hasta la habitación de Peggy. Katheryn apretó la mano de Steve para darle algo de animo antes de que él entrara. Steve caminó primero dentro de la habitación, soltó la mano de Katheryn al momento en el que ella le dio un pequeño empujón para que pudiera seguir adelante hacia el lado de Peggy.

Katheryn por su lado se quedó al lado de la puerta en silencio. Ella miró la habitación a su lado, llena de fotografías de todo lo que Peggy había hecho en su vida, incluso ella pudo distinguir una de su abuelo. A pesar de su curiosidad, ella se quedó en silencio en donde estaba.

Steve por otro lado, sentía que su corazón estaba martillando en su pecho de una forma tan fuerte, que estaba seguro que todos en aquel recinto podían escucharlo. Era como si el tiempo se hubiera detenido o cambió de una forma en la que él no podía explicarle. Porque no importaba el aspecto que Peggy tuviera, ella aun era su Peggy.

―Steve...Steve Rogers. ¿Eres tú? ―la emoción y la sorpresa en la voz de Peggy estaba allí mientras ella extendía su mano para que Steve terminara de recorrer el camino hacia ella y se acercara a su cama.

Steve pareció dudar, demasiado impresionado con todo. Katheryn asintió hacia él cuando lo vio y eso fue todo lo que él necesito para poder responder ―. Si señora, estoy aquí.

―Dios mio, me dijeron que ibas a venir. ¡Pero no podía creerlo! ―con una mano Peggy sostuvo una de las manos de Steve y con la otra le acarició el rostro ―. No haz cambiado ni un poco.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Katheryn, parecía que todo iba a salir bien. Sintiéndose como una intrusa en una conversación muy privada, ella le dio a Steve una ultima mirada antes de salir silenciosamente de la habitación. Afuera, ella logró caminar hacia una pequeña banca delante de la habitación. Ella soltó un suspiro mientras se sentaba. Con los codos sobre sus rodillas y sus manos deteniendo su rostro, se quedó unos momentos intentando ordenar sus pensamientos. Había una pequeña verdad que había estado evitando y empujando a la parte más profunda de su ser: ella sentía algo por el Capitán América.

Por supuesto, ellos tenían una buena amistad que estaba segura no arriesgaría facilmente. Pero no podía negar que la reunión que acababa de presenciar no le había dolido muchísimo. Katheryn nunca se había sentido tan estúpida como en ese momento. Ella esperaba que ni Steve o alguien que se le acercara pudiera sospechar algo de sus sentimientos. Pero incluso si ella tuviera más sentimientos por él que cualquiera, ellos solo era amigos.

Para hacer las cosas aun peor, su teléfono sonó una vez más en ese momento. Ella ya tenía alrededor de veinte llamadas perdidas de su padre y aun no se sentía preparada para atenderlo. Después de la última vez que ellos se vieron, Katheryn aun se sentía herida y furia con Tony. Aun si él se disculpara, ella aun no sabía si debía perdonarlo. Por lo menos Natasha ya le había dicho que él iba a estar bien. Y esa era información suficiente para saber de Tony Stark en ese momento.

Sentándose de forma correcta, Katheryn limpió su rostro cuando una pequeña lagrima había rodado por su mejilla. Allí ella esperó pacientemente para que Steve saliera de la reunión, apartando todos sus malos pensamientos.

Entre el anterior viaje con su padre y el viaje con Steve que había durado al menos dos días. Katheryn sentía que ella no había estado en su departamento por al menos un mes. Ella se había divertido mucho con Steve y gracias a eso fue capaz de olvidar un poco todo lo malo que estaba ocurriendo a su alrededor. Aunque en el momento en el que ella arrojó su maleta a un lado y se acostó en su cama, una sonrisa cansina apareció en sus labios mientras cerraba los ojos y pensaba en tomar una larga siesta. Ya había cerrado sus cortinas por lo que solo pateó sus zapatos y cerró los ojos para al fin descansar.

Pero justo en el momento en el que ella cerró los ojos, escuchó como alguien tocaba la puerta.

Katheryn soltó un quejido, sintiendo como su mal genio se elevaba. Obligándose a levantarse ella caminó molesta hacia la entrada para revisar quien era. Un quejido más se escapó de sus labios al darse cuenta que su padre estaba al otro lado de su puerta. Por un minuto, ella se debatió entre abrirle la puerta o no. Si ella se quedaba lo suficientemente callada a lo mejor él se iría. Así Katheryn podría regresar a dormir. Aunque ella no siempre obtenía lo que quería…

―Katheryn María Stark...se que estás allí, te vi entrar ―se escuchó la voz de Tony al otro lado de la puerta. Para sorpresa de ella, no sonaba como si estuviera enojado. Ella podría incluso imaginarse que su papá estuviera rogándole porque le abriera ―. Por favor...te traje comida.

En ese momento su estómago decidió por ella mientras gruñía con la mención de comida. Por supuesto, ella había deseado dormir y luego comer algo. Esos habían sido sus planes antes. Katheryn entonces tomó aire y abrió la puerta para encontrarse con su papá sosteniendo una caja de una pizza y algo más que no pudo descifrar que era en ese momento.

―Espero que sea buena comida, estaba por dormir ―ella dio un paso a un lado para dejarlo entrar. Katheryn cerró la puerta detrás de ella y caminó a la cocina para buscarles algo de beber. Por el rabillo del ojo, vio a Tony mientras caminaba alrededor de su departamento y le daba su respectiva inspección. El lugar no estaba exactamente lleno de lujos, pero a ella le gustaba. Aunque tenía una idea desde hace mucho tiempo que quizás ese no sea el estilo de Tony Stark y definitivamente aun no había recibido un comentario al respecto porque ambos estaban enojados aun ―. ¿Quieres algo de beber papá?

―Claro ―respondió Tony aun sin observarla, él ahora estaba de pie observando por una gran ventana que daba una buena vista de la ciudad.

Katheryn le sirvió a su padre de su trago preferido y tomó una cerveza fría del refrigerador antes de regresar a su lado. Él alzó una ceja cuando su hija le entregó el vaso ―. La compré para ti, pensé que en algún momento vendrías de visita ―respondió sentándose en uno de sus sillones y jalando la caja de pizza para darle una mordida antes de volver a hablar. Tony aun observaba por la ventana y ella tenía un nudo en el estómago que casi no la dejaba comer a pesar de que tenía hambre ― ¿Cómo te sientes? Natasha me dijo que encontraste una solución para ya sabes...y vi las noticias con el incidente en Stark Expo.

―Si...todo está funcionando ahora ―respondió Tony tamborileando los dedos en su pecho mostrando su reactor ―. Intenté llamarte.

―Si bueno...estaba fuera de alcance ―dijo Katheryn que se rindió en comer algo más y limpió sus manos con una servilleta. Ella se recostó en el sofá y así como Tony había escogido no mirarla, ella alejó su mirada de su progenitor ―. La verdad es que estaba muy molesta...aun no sé que pensar o decirte al respecto.

―No tienes que decir nada. Yo te debo una disculpa ―afirmó Tony rápidamente. De inmediato, Katheryn elevó su mirada hacia él, estaba perpleja. Aunque las siguientes palabras la hicieron sonreír, su padre no cambiaba nunca ―, pero yo tenía razón Kat, yo pensaba que estaba protegiéndote y no puedes culparme por eso. Pueden pasar los años que quieras pero aun me cuesta esto de saber como ser tu padre.

―Algunas veces...no es tan malo que seas mi padre. Es solo que...―ella dejó la frase en el aire, estaba sonriendo pero la verdad es que ella aun no tenía el valor de declarar abiertamente que ambos eran mucho más diferentes de lo que él pensaba. Por lo que ella decidió solo copiar su actitud y evadir aquellos sentimientos por ese momento ―. Eres Tony Stark. ¿Tengo suerte de que seas mi padre no?

―Por supuesto pequeña ―dijo Tony mientras caminaba hasta ella, al sentarse a su lado, Katheryn se movió para abrazarlo, apoyando su cabeza en su pecho. Tony le dio un beso en su cabeza. Ambos permanecieron así por unos momentos. Ella había estado tan cansada desde antes, pero parecía que hacer las paces con él le quitaba un peso de encima ―. Así que...¿Me dirás que estaba haciendo en Londres? ¿Cita caliente?

―¡Papá! ―exclamó Katheryn dandole un leve empujón en el pecho e incorporándose para tomar otro pedazo de pizza. Tony copió sus acciones, tomando una rebanada para él ―. ¿Cómo sabes que estaba allí?

Tony se encogió de hombros como respuesta ―No voy a revelar mis métodos ―dijo mientras le daba otra mordida a su pizza con la atenta mirada de su hija sobre él ―. De cualquier manera...estoy comenzando un proyecto aquí en Nueva York con Pepper, energía renovable y limpia en un edificio.

―Me aseguraré de visitarte ―dijo Katheryn feliz de no tener que dar más explicaciones de su viaje y que haya cambiado el tema.

Tony se limpió las manos y se inclinó por la pequeña mesa donde había puesto la caja de la pizza. La apartó y fue allí cuando Katheryn notó que su padre había llevado algo más que comida, allí había otra caja. Pero no una caja común. Era de metal y con un teclado de seguridad en la parte de adelante. La curiosidad la invadió al querer saber que era lo que había allí dentro.

―Antes de irme, quiero darte algo ―dijo Tony poniendo la caja sobre el regazo de su hija ―. Sé que te dije que no haría esto, solo si estamos en una guerra. Pero...―dijo haciendo una pausa dramática ―ya que insistes en defenderte por tu cuenta y hacer que tu padre se sienta incómodo ―él señaló la caja ―. Entonces hice algo que te sirva para protegerte.

El corazón de Katheryn dio un vuelco, esperaba haber entendido a la perfección las palabras enredadas que su papá le estaba dando en aquel momento. Viendo la caja, ella presionó un pequeño botón que hizo que la pantalla se iluminara y solicitara un código de acceso. Tony se inclinó a su lado y en silencio lo tecleo asegurándose de que su hija lo viera. Cuando la caja se abrió, la sonrisa de Katheryn era simplemente enorme.

―¡Mis guantes! ―gritó ella tomando uno y examinándolo de cerca. Tenía un enorme parecido con los que Iron Man usaba excepto que estos eran de un color azul profundo y morado. Ella había bromeado cuando se los había pedido a su papá. Pero el hecho de que él se haya tomado su tiempo para hacerlos y ajustarlos solo para ella, lo hacía más especial.

―Vas a tener que probarlos y practicar un poco ―dijo Tony mientras su hija parecía perdida en sus propios pensamientos y felicidad del momento ―. Solo ten cuidado.

Katheryn guardó el guante y con cuidado puso la caja a un lado. Ella se movió en el sofá para darle a Tony un abrazo ―. Gracias papá, significa mucho para mí.

―No es nada ―dijo Tony sonriendo y dándole un beso en la frente. Desde pequeña siempre le había costado darle regalos a su hija, en general no requería de lujos o enormes cosas como a veces a él se le antojaban. Pero darle algo que pudiera ponerlo tan contenta lo satisfacía demasiado ―. cuidate Kat.

―Lo haré papá, no te preocupes ―ella se puso de pie para al fin dejarlo libre. Tony se despidió de ella y con un último abrazo lo acompañó hasta la entrada. Esperando que de ahora en adelante las cosas estuvieran mejor entre ellos.

Kathery no había podido dormir la noche anterior. Natasha le había alertado de lo que había pasado con Clint. Momentos después, ella recibió una llamada de Fury para que se reportara temprano con un Quinjet que la llevaría para ayudar en la misión. Ella había preparado sus cosas para partir tan temprano como fuera posible.

En el camino allí, ella pensaba en llamar a Steve ya que generalmente ellos debían encontrarse para correr. Pero pronto se dio cuenta de que eso no iba a ser necesario, ya que el hombre estaba de pie delante de ella con unos agentes esperando abordar el mismo Quinjet que ella.

―Estaba por llamarte ―dijo Katheryn poniendo su celular de regreso en el bolsillo de sus jeans y arreglando el bolso que llevaba con sus cosas sobre su hombro.

Steve se giró hacia ella y le dio una leve sonrisa, se había sentido un poco incómodo con todas las cosas que había alrededor y que él no entendía aun del todo. Pero con Katheryn allí, una amiga podía hacer las cosas más fáciles. Como todo uyn caballero él extendió su mano para ayudarle con su bolso mientras decía en un tono suave y burlón, para que solo ella lo escuchara ―: la misión se acaba de poner muy fácil si te llamaron a ti.

Katheryn hizo una mueca de dolor fingido mientras se llevaba una mano y la colocaba sobre su pecho. Muchos podrían hablar sobre sus habilidades, pero solo Steve tenía permiso de hacer una broma como esa ―. Habrá un momento cuando estés a punto de morir y yo voy a salvar ese bonito trasero tuyo ―dijo Katheryn dandole un leve empujón en el pecho mientras ambos se reían ―. en ese momento Cap, te haré recordar tus palabras ―. Ella le guiñó un ojo mientras caminaba hacia el Quinjet, dandole a Steve unos momentos para que se diera cuenta de que había estado coqueteando con Katheryn. Por suerte parecía que nadie lo había notado ―. Coulson, que bueno verte.

―Es bueno verte tambien, vengan por favor, estamos listos para despegar ―dijo Coulson guiándolos a ambos dentro del Quinjet. Él le dio una tablet a Steve una vez que estaban dentro, comenzando a explicarle la mision, especialmente todas las personas que estaban involucradas.

Katheryn tomó asiento en otro extremo del Quinjet, tomó la maleta que Steve le había llevado y la colocó a un lado de ella, adentro llevaba con mucho cuidado la caja con los guantes que su papá le había dado. Había una parte de ella que estaba muy emocionada por tener una misión y utilizarlos en combate. Pero por supuesto, otra parte estaba preocupada por Clint. Y eso hacía que su emoción se sintiera más como culpa.

―Estamos a cuarenta minutos de la base Señor ―la voz del piloto sacó a Katheryn de sus pensamientos.

―¿Así que el Doctor Banner estaba intentando replicar el serum que fue usado en mí? ―preguntó Steve a Coulson, Katheryn podía ver que él estaba intentando poder comprender todo.

―Muchas personas lo intentaron. Fuiste el primer súper héroe ―explicó Coulson, él tenía tanta admiración en su voz que Katheryn estaba sorprendida de que Steve no lo hubiera notado antes ―. Banner pensó que la radiación gama era la clave para la formula original del Erskine.

―No salió como él esperaba, ¿O sí? ―murmuró Steve mientras muy concentrado miraba el video de Hulk rugiendo y aplastando un jeep.

―No mucho. Pero cuando no es el otro sujeto, el hombre es como Stephen Hawking ―dijo Coulson defendiendo a Banner un poco. Steve le dio una mirada confundida, sin saber a que se refería.

―Él es un hombre muy listo ―intervino Katheryn explicándole a Steve las cosas con una pequeña sonrisa ―. Siempre quise conocerlo, escuché que hace mucho tiempo mi madre hizo un trabajo con él, creo que ella intentó ayudarlo con su problema con Hulk.

Steve le dio a Katheryn un pequeño asentimiento demostrando que ahora había comprendido. Hace ya varios días, ella le había contado un poco sobre su madre. Él sabía que no era un tema que a Katheryn le agradara demasiado, ya que la mujer no había estado presente en los primeros años de la vida de la joven y cuando creció, había querido acercarse a ella. Desafortunadamente, la reunión no duró demasiado, ya que un par de meses después murió. Era un hecho de que Steve sabía que por eso y muchas razones, Katheryn podía tener muchas diferencias con Tony, pero a pesar de todo amaba a su padre por haber estado con ella en toda su niñez. A su manera, pero el hombre no la había abandonado. Todo eso le hizo recordar a Steve la promesa que no hace mucho le había hecho a ella: "no todo lo que tiene ese hombre es hereditario." ¿Cómo sería conocer a Tony Stark? Steve no tenía ni idea.

―Debo decir, es un honor conocerlo, oficialmente ―dijo Coulson atrayendo la atención de Steve a la conversación una vez más, él le sonrió a Coulson como para hacerle saber que lo estaba escuchando ―. Ya nos conocíamos, me refiero, te vi mientras dormias ―Steve le entregó la tablet y al ponerse en pie cruzó miradas con Katheryn, quien reía silenciosamente. Ella le asintió, confirmando las palabras que Coulson acababa de decir ―. Me refiero a que estaba presente cuando estabas inconsciente en el hielo. Estuve cuando la Señorita Stark hizo su trabajo para despertarte. Es un gran honor tenerte a bordo.

―Bueno, espero ser el hombre para el trabajo ―Steve no podía decir nada más, ya que no sabía como regresar tanta admiración que Coulson estaba expresando hacia él.

―Lo eres, absolutamente. Uh...Hicimos algunas modificaciones al uniforme ―explicó Coulson y Steve podía escuchar que las risas de Katheryn eran menos disimuladas ahora ―. Yo contribuí con el diseño.

―¿El uniforme? ¿Qué las estrellas y las barras no son un poco...anticuadas? ―preguntó Steve un tanto impresionado.

―Con todo lo que está pasando, las cosas que saldrán a la luz, las personas puede que necesiten un poco de eso ―afirmó Coulson. Steve solo podía estar de acuerdo con él.

Katheryn se levantó en ese momento y decidió que era tiempo para hacer una pequeña intervención entre ambos ―. ¿En donde estamos exactamente, Coulson? ―inquirió viendo como los pilotos comenzaban a descender.

―Oh, lo verán pronto ―respondió Coulson con una de sus características sonrisas en su rostro. El momento en el que el Quinjet se abrió, él salió de inmediato dando reportes.

Katheryn le dio una rápida mirada a Coulson antes de levantar su mirada hacia Steve que estaba justo a su lado ―. Creo que tienes un admirador. Eso es muy tierno.

―Mira quien habla, la última vez que los papparazzi nos detuvieron incluso me preguntaron cuando si pensaba pedir tu mano pronto ―bromeo Steve tomando la maleta de ella para que ambos pudieran salir ―. Me siguieron a casa.

Katheryn se encogió de hombros ―. Son las pericias de tenerme como amiga ―dijo ella mientras comenzaba a caminar fuera del jet. Ella tenía una amplia sonrisa en su rostro que sabía que iba a ser dificil de borrar ―. ¡Nath! ―exclamó el momento en el que ella recibió un abrazo de la espía Rusa.

―¿Ya conoces al Capitan Rogers? ―preguntó Coulson entre ellas, como si Katheryn había sido demasiado maleducada en no presentarlos.

―Señora ―saludó Steve con un leve asentimiento sin querer interrumpir a ambas mujeres.

―Hola ―dijo Natasha rápidamente antes de darle su atención a Coulson ―. Te necesitan en el puente. Comenzarán la busqueda.

―Los veré allí ―dijo Coulson, pero Katheryn y Natsha estaba seguras que aquellas palabras eran más dirigidas para Steve que para ellas.

―Fue una gran conmoción por aquí, encontrarte en el hielo. Pensé que Coulson se iba a desmayar ―dijo Natasha mirando entre Katheryn y Steve. Para ese punto, Katheryn no podía soportarlo más y soltó a reír. Steve negó con la cabeza pero sonrió ―. ¿Ya te pidió que firmes sus tarjetas de Capitán América?

―¿Tarjetas? ―repitió Steve sin comprender.

―Son antiguas ―aclaró Katheryn limpiándose un par de lágrimas de felicidad del rostro ―. Él está muy orgulloso.

Steve no dijo nada más a ello. En su lugar, camino para poder saludar al Dr. Banner que parecía estar algo perdido en todo aquel lugar. Eso dejó a Natasha y a Katheryn de pie detrás de ambos.

―Así que...―Natasha comenzó diciendo mientras buscaba ver a la pelinegra a su lado a los ojos. La joven Stark sintió como si su desayuno se hubiera vuelto una enorme roca en su estómago. Ella había temido recibir una mirada como la que Natasha le estaba dando en ese momento, desde que al fin reconoció para si misma que tenía sentimientos por Steve Rogers ―. Ustedes dos se ven muy cercanos. ¿Qué dirá Clint al respecto?

Katheryn se encogió de hombros, tratando de restarle importancia al asunto ―. Somos amigos. ¿Y por qué Clint tendría algo que decir? ―preguntó Katheryn frunciendo el entrecejo ligeramente ―. No es como si fuera mi padre o algo así.

―No, pero tu padre vendrá ―dijo Natasha sonriendo a un más, Katheryn sin querer le había dado las palabras para confirmar sus ideas ―. Pero ambas sabemos que Clint te quiere mucho, como una figura paterna.

―Realmente no sé de que estás hablando ―dijo Katheryn antes de caminar hacia su amigo y al hombre que lo acompañaba ―. Doctor Banner, soy Katheryn Stark. Es un placer conocerlo, he escuchado mucho sobre su trabajo de colisión de anti electrones.

―Gracias ―dijo Banner quien se quedó un poco admirado por la forma y seguridad de hablar de la joven mujer frente a él ―. Te pareces mucho a tu madre, fue muy triste lo que le sucedió.

Antes de que Katheryn pudiera responder, Natasha intervino entre ellos ―. Quizás quieran ir adentro, se va a volver muy dificil poder respirar.

―¿Esto es un submarino? ―preguntó Stevbe mientras él y Banner se inclinaban por la orilla del Helicarrier.

―¿En serio? ¿Me quieren en un contenedor de metal presurizado? ―continuó Bruce y luego cuando notó las aspas de la machina y que comenzaba a elevarse por el aire añadió ―. oh no, esto es mucho peor ―dijo antes de darse la vuelta y seguir a Natasha dentro.

―Así que...¿Quien se comporta como una fanática ahora? ―susurró Steve en el oído de Katheryn antes de que esta se girara a seguir a los demás dentro.

Katheryn sintió como un escalofrío recorría su cuerpo entero. Por unos segundos ella no pudo reaccionar de la manera adecuada. Por lo que solo pudo golpear a Steve juguetonamente en el pecho ―. Oh cállate y vamos ―dijo mientras guiaba el camino hacia dentro.