Buscando ayuda.
Después del picnic improvisado de la princesa y el hechicero, Cedric tenía planeado "escaparse" del castillo a escondidas para poder ir a visitar a su amiga. Esto claro le resultó imposible ya que después del picnic, los dos dieron un paseo improvisado en la máquina voladora de Cedric ya que Sofia recordó que ese fue el transporte que utilizo para ir a visitar a su amigo.
Al principio Cedric quería negarse pero la princesa insistió, luego pensó en dejar que ella pilotea la máquina sola pero luego pensó que la máquina podría recibir daño, o que la princesa podría hacerse daño o pero aun: Ambos podrían resultar heridos. Con este miedo en su mente Cedric se quedó con ella hasta que la princesa quedará satisfecha y, lo que debía ser un picnic y nada más, se convirtió en un viaje por todos los territorios de Encantia, visitando a viejos amigos y recordando y contando anécdotas de su viajes y aventuras vivida.
Al día siguiente fue cuando Cedric pudo escapar del castillo, a altas hora de la madrugada. El personal del castillo se estaba despertando cuando Cedric salió. Estaba exagerando si, pero no podía arriesgarse a que Sofia lo descubriera y le preguntará dónde iba o que iba a hacer en el pueblo. Prefería mantenerlo en secreto la sorpresa y mentir lo menos posible a Sofia.
Cuando llegaba al pueblo, las tiendas estaban abriendo y los ciudadanos empezaban a llenar la plaza del pueblo, Cedric fue directo al taller de Annabella que apenas había abierto sus puertas. Cedric entró a su taller y vio a Annabella limpiando su área de trabajo.
_¡Cedric! Qué alegría verte _ Dijo Annabella cuando escucho a alguien entrar a su taller.
_ Buenos días Annabella, veo que abres temprano _le contesto Cedric acercándose a ella.
_ Si bueno, la mayoría de encargos que me dejan suelen ser pedidos en la mañana, en cerca del mediodía casi no viene nadie y a la noche no suelo recibir clientes, pero dime ¿Que te trae tan temprano a mi taller?_
_ Veras, he venido justo a hacerte un encargo _
_ Hooo, y yo que pensaba que disfrutabas de mi compañía _ dijo Annabella mirando el suelo.
_ ¿Qué? No, espera, si difunto-_ Cedric se puso nervioso pero paro cuando escucha unas risas.
_ Tranquilo, era broma _ Anabella dijo entre risas _ pero es raro que vengas a hacerme un encargo. Ven pasa _ dijo Annabella abriendo una puerta que parecía una sala de estar. Ella se sentó en un sillón y Cedric igual en otro sillón frente a una mesa de madera que estaba frente a ellos _ te ofrecería una taza de té pero es que es una molestia calentar el agua, buscar las tazas y demás y yo me preguntaba si tu pudieras..._
Cedric solo sonrió y rodó los ojos. Sacó su varita y la movió y de repente, un juego de té para dos apareció frente a ellos, Annabella solo sonrió y agarró la taza y sirvió té
_¿Un terrón o dos?_ se limito a preguntar mientras le ofrecía té a su invitado.
_ Dos_ dijo Cedric recibiendo la taza _¿Está bien que estemos aquí? digo tu taller está abierto..._
_ Tranquilo, si entra alguien lo escucharemos, además ni que tuviera cosas de valor hay _ dijo tomando un sorbo de su té _ ahora ¿que sucede con ese encargo?_
_ Lo que sucede es que es algo muy especial y especifico _ dijo Cedric. Y sacó de su bolsillo una barra de metal que parecía hierro puro _ esto es-_ fue interrumpido cuando Annabella le saco el metal de las manos.
_¡Es ferrum cantata! O hierro encantado, se utiliza mucho en instrumentos mágicos ¡La espada del rey Arturo está hecha de este material!_ parecía una niña con un juguete nuevo. A Cedric esto le dio mucha risa pero también lo puso contento, sabía que si ella se entusiasmaba por un trabajo terminara aun mas rápido.
_ Quería me me transformaras este pedazo de metal en una joya _ dijo Cedric acercándose a Annabella.
_¿Una joya? ¡¿Estas loco?! Con este material podría hacerte un escudo capaz de aguantar el peor de los ataques y tu quieres una joya.
_ Primero que nada: no creo que nadie me ataque tan desesperadamente _ dijo divertido _ Segundo: es muy poco metal para fabricar un escudo _ dijo algo obvio _ y por último: no es tanto el material de que este hecho sino el encantamiento que use en el _ explico Cedric.
_¿Y qué tipo de hechizo quieres poner en el?_ Annabella no parecía haber puesto atención a lo que dijo Cedric, solo eso ultimo de lo del hechizo.
_ Un hechizo de protección _ dijo Cedric un poco irritado ya que lo había ignorado, tomando otro sorbo de té.
_ Hmm _ seguía sin parecer prestar mucha atención a lo de él decía _ y este hechizo de ¿protección es poderoso?_ pregunto de nuevo, ahora acercando el metal más a su cara y intentado saber cuanto pesa.
_ Pues si, es muy poderoso _ dijo Cedric cruzándose de brazos y cansado de que no le presten atención.
_¿Que tan poderoso es?_ pregunto viéndolo fijamente.
_ Pues si de verdad te interesa. Es un hechizo capaz de crear un campo de fuerza capaz de proteger a quien lo porte. Lo suficientemente fuerte como parar el fuego de un dragón o un ataque de algún hechicero maligno _ Annabella no dijo nada y solo vio él metal que tenía en la mano, luego a Cedric, luego al metal, así estuvo varios segundos hasta que dijo.
_ Sí ese en el caso, no puedo ayudarte _ fue lo único que dijo para después dejar el metal en la mesa y agarrar una taza y beber su contenido muy tranquilamente.
_¡¿Cómo que no puedes ayudarme?! ¡¿No dijiste que eras la mejor herrera del mundo?!_ dijo alterado Cedric. Dejó la taza en la mesa y puso sus manos en sus rodillas.
_ Lo dije y lo repito pero _ tomó un sorbo de té antes de continuar _ lo que me pides es muy complicado aun para mi, puedo moldear el metal, se que puedo, pero él hechizo que le quieres poner a esta joya requiere que se lance mientras lo moldeo y en otros momentos específicos, no creo que puedas estar lanzando el hechizo por 1 hora sin agotarte. Es por eso que es imposible, al menos para nosotros dos_
Cedric se quedó perplejo, él solo pensaba que una vez lista la joya solo debía encontrarla y nada más, vaya sorpresa que se llevó cuando le dijo que era imposible que una herrera y un mago lograron tal hazaña. Por unos minutos no dijo nada pero luego una idea se le vino a la mente.
_¿Y si son dos magos lo que encantan la joya?_ dijo Cedric buscando una solución y esperanza a su problema.
_¿Dos magos heee? Hmmm eso podría funcionar, mientras uno lanza el hechizo él otro podría cambiar de lugar con él cuando uno se canse. Pero dime ¿Conoces a otro hechicero capaz de ayudarnos?_
_¡Claro que conozco a otro hechicero capaz de ayudarnos! Pero claro, vive en otro reino, tendré que enviarle una carta y pedirle que venga para realizar el trabajo _
_¿Y estás seguro que dirá que si?_
_ Créeme querida, de eso no tengo duda _
_ Bien…. sabes, ya van a ser cerca del mediodía ¿Quieres ir a almorzar al pueblo?_
_¡¿Qué?!_ Cedric sacó su reloj de bolsillo y pudo comprobar que, efectivamente eran cerca del mediodía _¿Pero cómo? Si solo pasó unos minutos..._
_ Supongo que el tiempo vuela cuando estas con amigos _ dijo Annabella mientras se estiraba para acto seguido pararse _¿vamos a buscar un lugar para almorzar?_
_ No se…. se preguntaran por mí en el castillo_
_ Puedes decirles que fuiste a comer con una amiga y listo ¿Vamos?_ le extendió su mano a Cedric.
_ Bueno….. supongo que puedo ausentarme hoy, vamos _
Y así, los dos salieron del taller, no sin antes cerrarlo obvio. Annabella se aferró al brazo de Cedric y este se puso nervioso, esto a Annabella le causo mucha riza. Iban pasando por la plaza del pueblo que a esta hora estaba llena de gente. Ellos no sospechaban que alguien los vio y se quedó viéndolos muy perplejo.
_ ¡James! ven, ya vamos al castillo ¿Que ves?_ Le pregunto Hugo acompañado de Desmond. Los tres llevaban una armadura sucia y se veían cansados:
_ Nada solo que… de hecho, creo que sí es muy importante _
