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A muchos les hacía demasiada ilusión tener estos días de descanso, ya que podrían olvidarse de la escuela y de los deberes que está dejaba, también podrían aprovecharla para salir con amigos o familiares y pasar un buen rato.
—¡Buenos días! —saludó animadamente una cabellera castaña que se asomaba por la puerta del salón, teniendo una hermosa y tierna sonrisa en sus labios que marcaba los hoyuelos que poseía en sus lindas mejillas.
Algunos respondieron al saludo, otros simplemente hicieron un ademán y hubo otros que lo ignoraron. La joven de ojos azules ya estaba acostumbrada a eso, por lo que manteniendo su bella sonrisa se dirigió a su pupitre, posando su mochila sobre la mesa.
—Buenos días Kotomi —saludó una chica de cabellera rosada, moviendo de un lado su mano en forma de saludo, mientras se sentaba a un lado de la nombrada.
—Buenos días Nae —contestó la joven, cerrando sus ojos y ampliando su sonrisa.
—Eres tan linda —halagó Nae, que extendió su mano hacia Kotomi, para pasar con delicadeza sus dedos por los cabellos cafés de la más baja.
—Jeje~ gracias —murmuró con un sonrojo Kotomi, disfrutando de la caricia que le proporcionaba su amiga.
—¡Te digo que no es así! —una voz masculina y familiar atrajo la atención de las féminas, haciendo que miraran hacia la puerta del aula— Sólo es una amiga.
Una cabellera grisácea se hizo presente en la puerta, que se encontraba inflando sus mejillas, teniendo un leve color rojo en sus mejillas, mientras era seguido por un chico de cabellos rojos pálidos que tenía una sonrisa maliciosa.
La de ojos azules cruzó miradas con la ojiverde, las cuales estaban cargadas de extrañeza y confusión por lo que acababan de oír.
—Oh vamos Shiro, no seas tímido —insistió el ojinaranja, que no había quitado aquella sonrisa de su rostro— A mi no me importaría hacerlo.
Murmuró este, provocando a su hermano que había cambiado su expresión a una algo sorprendida, inmediatamente se cruzó de brazos y procedió a hablar.
—Quiero ver que lo hagas —retó el de cabellos grises a Atsuya, que se había sonrojado violentamente ante aquella respuesta, que claramente no esperaba.
—O-o-otro día —tartamudeó estando rojo rojo a más no poder Atsuya, sin más y viendo el suelo para evitar que vieran su rubor, el menor de los Fubuki se adentró al aula, donde los estudiantes presentes posaban sus miradas curiosas en él y en Shiro.
El de ojos grises sonrió victorioso al ver que había ganado la discusión. Imitando a su hermano, también se dispuso a entrar en el salón colocándose en el pupitre que estaba atrás de Kotomi.
—Bienvenidos, Shiro y Atsuya —comentó la castaña con cierta alegría y sonrisa gatuna.
—Buenos días —le siguió Nae, viendo como el pelirrojo pálido se sentaba en su lugar correspondiente, que estaba enfrente de ella.
—Hola chicas —respondió con una sonrisa, una de esas que sólo podría dar el mayor de los Fubuki, siendo que cierta castaña se sonrojara.
—H-Hola —contestó en voz baja Atsuya, que aún mantenía ese color carmín en sus mejillas, era raro y hasta extraño que estuviera actuando de forma tímida, ya que no iba con su personalidad extrovertida.
—¿Que discutían ustedes dos? —lanzó Nae, apuntando con su bolígrafo con un borrador en forma de conejo a ambos hermanos, haciendo que se sobresaltaran por aquella pregunta.
Ambos hermanos se vieron entre sí, abriendo sus ojos en sorpresa ya que no esperaban esa pregunta por parte de su compañera de fútbol.
—So-Sobre un concierto —dijo rápidamente Shiro, mientras que sus níveas mejillas se llenaban de un color rojo, aunque se mal decía internamente ya que eso lo estaba delatando.
Mientras tanto, la pelirosa entornó sus ojos, dudosa de creer la respuesta y reacción que le había dado su compañero de equipo y de clase, volteando a ver a Atsuya como en busca de una respuesta más clara.
—¿No te has enterado, Nae? —el ojinaranja le siguió a su hermano, captando la curiosidad de la chica que bajaba su bolígrafo para dejar de estarlos señalando— Están vendiendo boletos para el concierto de Tomorrow X Together para este fin de semana.
Explicó este, no era mentira del todo ya que ciertamente había visto una noticia sobre ese grupo y que vendría a la ciudad. Inmediatamente, a Nae se le iluminaron los ojos al oír eso, ambos chicos sonrienron satisfactoriamente ante su cometido.
—¿¡Eso es verdad!? —era el grupo K-pop favorito de la ojiverde, por lo que era normal verla tan emocionada por esa repentina noticia.
—Asi es~ y estábamos discutiendo porque Shiro pensaba en comprarte unos boletos para que fueras —continuó Atsuya, mientras que su usual sonrisa pícara volvía a su rostro, viendo la reacción de Kotomi... Que mostraba una reacción incómoda por lo que acaba de oír.
El ojinaranja se mal dijo internamente por no poder controlar su lengua, pero sólo esperó a que respondieran los tres chicos ante eso.
—¿Es cierto, Shiro-kun? —Kotomi sonreía ahora de forma suave, pasando sus ojos azules hacia el ojigris, y antes de que su pregunta fuera aclarada, Nae interrumpió.
—Aww, eso es lindo de tu parte Fubuki —murmuró la pelirosa, con una expresión de ternura llevando sus manos a su pecho mirando al joven.
—E-ehh, si... Pero sólo lo estaba considerado, no sé cuánto cueste en realidad uno —un nervioso Shiro, contestó a lo había dicho Nae, sobre todo quería que no se malinpretara nada estando Kotomi presente.
—¿Oh? Ya veo —la chica se dejó recostar sobre su pupitre, pensando un poco y ver a los chicos— De todas maneras pensaba comprarme el boleto por mi misma.
Shiro y Atsuya suspiraron aliviados que Nae no insistiera en eso y fijaron su mirada en Kotomi, que al igual que ellos había suspirado pero aún mantenía una expresión nerviosa.
—¿Estás bien, Kotomi? —Atsuya fue el primero en dirigirle la palabra, pero la había tomado por sorpresa por lo que había dado un respingón en su asiento. Cosa que le causó gracia a los hermanos y provocó cierta ternura a ambos.
—¿Eh? S-sí, sólo estoy pensando a quién invitar al campo que tienen mis padres, cuando salgamos de vacaciones —expresó la castaña volteando a ver al ojinaranja, cambiando su sonrisa a una llena de ternura.
—¿Tus papás te dieron permiso para que invites a alguien? —ahora fue el turno de Shiro de preguntar, y Kotomi posó su mirada en el peligrisaceo mientras asentía.
—Lo malo, es que no se a quien invitar —soltó la más baja del grupo, siendo así que un suspiro pesado acompañó aquella frase.
«Después de oír de Atsuya-kun, lo que está planeando Shiro-kun, será mejor que no le pregunté si quiere venir»
Fue el pensamiento de la joven castaña, mientras apretaba sus manos y mordía un poco su labio inferior, sus pensamientos fueron interrumpidos por unas palabras proveniente del chico pelirrojo.
—¿Puedo ir? —este se veía emocionado, era un buen amigo de los padres de Kotomi al igual que su hermano Shiro, por lo que no era un problema que estos fueran.
La pregunta fue inesperada, ya que Kotomi no sabía qué contestarle, y no alcanzó a decirle una respuesta debido a que el profesor entró al salón, dando por iniciada la clase, y por ende el exámen.
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Las clases pasaron bastante rápidas, seguramente debido a los exámenes y que ya no había mucho que hacer debido a que algunos profesores empezaron a tomar sus vacaciones. Así que sólo era medio día y ya estaban libres de estas, aunque el equipo de Soccer decidió aprovechar el tiempo libre para ir a entrenar un poco.
Kotomi, siendo una manager del club, caminaba al lado de su amiga Nae la cual se dirigía al campo de fútbol, mientras escuchaba la charla que ella tenía con los hermanos Fubuki.
—Kotomi, ¿te sientes bien? te noto muy callada —la voz de Shiro capturó la atención de la llamada, esta, al hacer contacto visual con el ojigris, sus mejillas comenzaron a tornarse rojas y asintió un par de veces.
—Solo... Estoy pensando en algo —se excusó la chibi del grupo, en este día se sentía rara por lo que no estaba al tanto de lo que pasaba a su alrededor... Era un sentimiento un poco extraño, y que nunca antes había experimentado.
Atsuya, que junto con Nae habían detenido su paso para observar a Kotomi y poder escuchar la respuesta a la pregunta, chasqueó su lengua. Por lo que sabía, había algo que siempre lo molestaba cuando la ojiazul y su hermano hablaban.
Decidió no darle mucha importancia cuando comenzó a sentir eso, pero parecía que está sensación sólo se hacía aún más difícil de evitar con el paso del tiempo.
Al cabo de unos momentos, retomaron su caminata hacia la cancha y al llegar ahí, vieron que algunos integrantes del equipo ya estaban presentes. Se empezaron a saludar con unas sonrisas, y comenzaron a bromear y calentar mientras esperaban al resto del equipo.
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—¡No puedo creer que se haya hecho tan tarde! —exclamó Nae mientras jadeaba debido a que estaba corriendo junto con Shiro, Atsuya y Kotomi. El entrenamiento les había tomado más tiempo de lo pensado por lo que ya era de noche, y seguramente recibirían una fuerte queja de sus padres.
La peor parte se la llevaría probablemente Kotomi, ya que en lo general eran demasiado estrictos en sus estudios, comida y hora de llegada. A causa de eso, tuvieron una acolarada discusión cuando ella les dijo que era parte del club de fútbol.
En una determinada calle se detuvieron, para tomar aire y sobre todo porque por ahí era donde Nae se separaba de ellos para ir directamente a su casa.
—Nos vemos chicos, y... Kotomi, no te preocupes sobre lo que tus padres te digan, eres una buena chica por lo que pienso que el castigo no será tan severo —con estas palabras se despidió la pelirosa, haciendo un ademán y salir otra vez corriendo hacia su casa.
Ahora solamente estaban los hermanos Fubuki junto con Kotomi, estos agradecían internamente que los faroles y la luz lunar iluminarán su camino. El trío se encontraba en silencio, esperando que su corazón se tranquilizara y dejara de golpear su pecho debido al esfuerzo físico.
—¿No quieres que te acompañemos hasta tu casa? —inclinando su cabeza hacia un lado, Atsuya se mostró preocupado por Kotomi y por lo que podría pasarle.
—¡Cierto! Además, podría pasarte algo cuando nos separemos y sobre todo... No queremos que te regañen por culpa nuestra —apoyó Shiro. Decir que solamente el hermano menor estaba preocupado era mentira.
Aquellas palabras parecieron tranquilizar a la tensa Kotomi, que desde kilómetros demostraba que temía el regaño que la estaba esperando en casa.
—Gracias chicos, supongo que no me podré negar —sonrió la ojiazul, dando un leve movimiento de cabeza. Su corazón ya estaba más tranquilo, por lo que comenzó a retomar su camino mientras que los hermanos estaban a cada lado de ella.
Cada vez que se acercaba a la casa de la pequeña castaña, a esta se la notaba aún más nerviosa. Los dos chicos intentaron relajarla con algunas bromas, pero parecía no surtir mucho efecto en su contraria.
Finalmente estaban enfrente de la casa de Kotomi. Ella pasó sus ojos de Atsuya hacia Shiro, que con un sí silencioso le dieron el valor para que abriera la puerta de su casa, dejando ver que detrás de esta estaban sus padres con cara de pocos amigos. La chica tragó duro, y se dispuso a hacer una reverencia en forma de disculpa ante sus padres.
—Claro, sólo que le avisen a sus padres y todo bien —estos respondieron, y el trío al ver su aceptación se abrazaron aún más para empezar a dar un par de saltitos alegres.
—Nos vemos mañana —se despidió la castaña, entrando a su casa viendo que los dos Fubuki estaban moviendo su mano de un lado a otro mientras sonreían.
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Los días pasaron volando hasta llegar el fin de semana, y Kotomi que estaba llena de emoción de que Atsuya y Shiro la acompañarán hacia la casa donde pasaría las vacaciones, no había podido dormir esa noche.
Y no era para menos, en los últimos meses los dos chicos se habían convertido en sus mejores amigos y quería pasar el mayor tiempo con ellos, por lo que en esta ocasión permitió que sus pensamientos de alegría se adueñaran de ella haciendo que padeciera insomnio en la noche anterior.
—¡¡Que emoción!! —gritó bajito Kotomi teniendo la delicadeza de no despertar a sus padres, mientras que sus ojos brillaban a pesar de tener ojeras debajo de éstas.
Con apurancia, se dispuso a levantarse de su cómoda cama para poder alistarse y guardar en una mochila lo que necesitaría en el viaje. Sus padres acordaron en que pasarían a una tienda para comprar unas botanas, por lo que quería asegurarse de igual manera que portara suficiente dinero.
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—¡Vamos Shiro-kun, Atsuya-kun! ¡Rápido, rápido! —apresuró la ojiazul, que esperaba desde el auto de sus padres a los dos adolescentes. Estos salían de su casa con una mochila cada quien y detrás de estos estaban sus papás despidiéndose de estos.
—¡Ahí vamos! —exclamó Shiro, dando un trote suave para llegar hacia el Mercedes que poseía la familia Furukawa para abrir la puerta.
Atsuya lo imitó, subiéndose del otro lado del carro, haciendo que Kotomi esté en medio de ambos hermanos. Mientras tanto, el padre de la chica, emprendió el viaje una vez que se hubo despedido de sus vecinos.
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—Llegamos —avisó con una sonrisa amable la castaña mayor, mientras se quitaba el cinturón de seguridad para disponerse a bajar de la camioneta.
—Es más grande de lo que pensé —murmuró sorprendido Atsuya, que hizo lo mismo que la mamá de su amiga para bajarse de la camioneta, viendo la casa del campo— Yo no la llamaría una simple casa... ¡Es una mansión!
Este uso sus manos, haciendo un movimiento gracioso para expresar que la estructura que estaba viendo era bastante grande, como si de alguien con dinero lo hubiera hecho.
—Wow, en verdad que tus papás se lucieron en esto —halagó Shiro, posando su mano en la cabeza de Kotomi para revolver sus cabellos.
—Le gustan los detalles y esto no iba a ser la excepción —indicó sonriendo a causa de la caricia la menor de los Furukawa, despojándose de su abrigo. Después de todo, el lugar donde estaban era muy diferente a su ciudad, que estaba cubierta de nieve y de frío. Aquí todo estaba lleno de pasto verde y calor.
—¡Apresurense chicos! —llamó el padre de la chica, que ya había bajado las cosas de la camioneta y se dirigía a la hacienda.
—¡Allá vamos! —dijeron al unísono el trío, tomando sus maletas para después dirigirse hacia la gran casa. En este punto, a Atsuya se le vino una idea, la cual sonriendo con cierta picardía miró a sus dos acompañantes.
—El último en llegar es un huevo podrido —avisó, pero no fueron necesarias más palabras ya que el menor de los Fubuki había empezado a correr como alma que lleva el diablo.
Aquella repentina acción del pelirrojo pálido había tomado por sorpresa a Shiro y a Kotomi, por lo que estaban en shock ante aquello y no pudieron articular palabra alguna.
Pocos segundos después, la castaña y el peligrisáceo se vieron con una sonrisa determinada, para proceder a seguir a Atsuya que tenía una clara ventaja.
A Shiro no le costó mucho acortar la distancia, por lo que estaba a la par con su hermano, siendo que Kotomi la había dejado atrás. A la chica le costaba un poco correr debido al peso de su maleta, viendo a los dos adolescentes que corrían sin problemas, como si su mochila no existiera.
A pocos minutos, los hermanos llegaron a la entrada de la casa, siendo que la Furukawa llegaba de último, y que jadeaba debido a la repentina acción física.
—Soy un huevo podrido —comentó entre jadeos la castaña, sosteniendo sus manos en sus piernas. El calor, al que ninguno de ellos estaba acostumbrado había hecho este reto tener algo de dificultad.
—Lo hiciste bien, a pesar de tener tu mochila —halagó Atsuya, sonriendo de una forma un tanto tierna hacia la más baja, cosa que provocó que la de cabellos cafés se ruborizara poco a poco.
—Así es, tienes una condición física bastante buena —animó Shiro, dándole un abrazo a Kotomi, está estaba roja a más no poder por la cercanía que estaba teniendo con el peligrisáceo .
—Gra-gracias —susurró con un mohín, para después ser apartada con brusquedad por Atsuya.
—Dejame abrazarla a mi igual —se quejó el ojinaranja, abrazando ahora a la más baja. Esta vez, Kotomi explotó de vergüenza, y un humito salió de su cabeza.
Los hermanos se observaron, para después soltar una ligera risa por la reacción de su contraria, y ser llamados por otro grito que provenía del padre de Kotomi, para que entrarán al interior del lugar.
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Una semana después.
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El trío se había estado divirtiendo, ayudando a cuidar a los animales que poseía la familia Furukawa, y de vez en cuando, jugar fútbol con los hijos de los que trabajaban en el lugar.
En estos momentos, Atsuya, Shiro y Kotomi estaban cosechando algunas verduras frescas para el almuerzo. Cosa que las cocineras agradecían ya que no tenían que hacerlo ellas mismas.
—¿No quieren una limonada? —les preguntó una de las cocineras del lugar, que traía una bandeja con una jarra de limonada y algunos vasos.
—¿Oh? Muchas gracias señora Fukumitsu —agradeció de antemano Kotomi, colocando una última zanahoria en su canasto para después levantarse del suelo.
—Gracias señora por este detalle —Shiro le mostró una sonrisa a la mayor, mientras se sacudía las manos acercándose a donde estaba ella, siendo que Kotomi también se estaba acercando.
—Bueno, después de todo, son unos muchachos trabajadores por lo que no estaría mal consentirlos un poco —explicó la señora de cabellos rubios, mientras cerraba uno de sus ojos.
—¿Ven chicos? El trabajo duro siempre da sus frutos —habló Atsuya mientras hinchaba su pecho.
—Pero Atsuya-kun, tu no has ayudado en nada desde que empezamos —añadió Kotomi, siendo que el joven se avergonzara y los demás estallaran en risa por la escena.
—Por cierto mis niños, ¿no van a ir al festival de esta tarde? —cuestionó un tanto confundida la cocinera, ya que no parecía que ellos supieran de ese detalle. Notó que los tres chicos se vieron con confusión, así que sonrió mientras les servía la limonada en los vasos.
—No hemos oído hablar de un festival Fukumitsu-san —expresó Atsuya tomando uno de los vasos llenos de agua que le ofrecía la mencionada.
—La verdad no, hasta ahorita venimos a enterarnos —murmuró Shiro dándole un sorbo a la bebida, y Kotomi asintió.
—Además, no trajimos yukatas o un kimono para ir —dijo la chica después de beberse de un trago su bebida, ciertamente estaba sedienta.
—Puedo prestarles algunos, así no se preocupen por ellos —esbozó una sonrisa la rubia, cosa que los tres jóvenes agradecieron con una reverencia.
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Kotomi, Shiro y Atsuya se habían apresurado a terminar sus tareas diarias, ya que no querían está de vagos durante la estancia que se iban a quedar.
Por lo que al terminar, se fueron a grandes zancadas hacia sus cuartos para asearse y vestirse para el festival que les había dicho la señora Fukumitsu.
Afortunadamente, las yukatas y el kimono habían sido dejados en la habitación, así que no tenían que preocuparse después de ir a buscarlas. Sin más retraso, se adentraron al baño para darse una larga ducha.
El atardecer se estaba haciendo presente, dándole aquel toque naranja al cielo, que sólo él sabía hacer.
Los tres chicos ya estaban listos, estando ya en la salida de la hacienda siendo que se despedían de los adultos. No iban solos, debido a que otros jóvenes también se dirigían al festival.
—¡Nos vemos más tarde! —comentó Kotomi, moviendo de un lado a otro su mano para despedirse de sus padres y empezar su caminata junto con Atsuya y Shiro.
El trayecto era un poco largo, pero con las bromas y compañía de los dos chicos hizo que el camino se sintiera bastante corto.
Al llegar, vieron que el festival estaba bastante animado, ya se encontraban personas que iban animadamente con amigos o con su pareja. Y había puestos y juegos a los que ir, así que los tres adolescentes se adentraron para disfrutar de estos.
El tiempo se les fue tan rápido debido a la diversión que habían tenido, por lo que ya había llegado la hora de ver los fuegos artificiales, y estában buscando un lugar para poder apreciarlos mejor.
—Chicos, ¿que les parece por allá? —sugirió Kotomi viendo que había una colina, donde podrían sentarse y ver con claridad la pirotecnia.
—¿E-eh? Claro —respondió Atsuya. Con extrañeza, Kotomi posó su mirada en éste ya que nuevamente mostraba aquel lado tímido.
—¿Estas bien, Atsuya-kun? Estás rojo —susurró la castaña acercándose a su contrario para después abrir con sorpresa sus ojos— ¿No me digas que tienes fiebre?
Ante eso, el llamado movió sus manos con nerviosismo mientras negó con su cabeza, siendo que Shiro entrecerró sus ojos.
—Solo es por el calor —se excusó, yendo al lugar donde había dicho la castaña, dejándola aún más confundida.
—Kotomi, vamos —habló Shiro extendiendo su mano hacia la ojiazul, la cual con una sonrisa y gustosa tomó su mano para ir con él.
Los tres, con cuidado se sentaron en el pasto, pero lo que aún extrañaba a la hermosa chica de ojos azules era que sus acompañantes, tenían un rubor en sus mejillas y parecía estar bastante nerviosos.
—Chicos, ¿seguro que están bien? —con inocencia les volvió a preguntar Kotomi, viéndolos con curiosidad.
—Sabes, te hemos querido decir esto desde hace tiempo —inició hablando Atsuya, mientras que tomaba la mano izquierda de la castaña.
—Lo hemos estado charlando nosotros dos y... Nos dimos cuenta de algo —prosiguió Shiro, ahora tomando la mano libre de Kotomi, la cual ahora estaba muy extrañada por su comportamiento.
—Nos dimos cuenta, de a que ambos nos gustas, así que... ¿Quieres ser nuestra novia? —con bastantes nervios, lanzaron al unísono esa pregunta los hermanos Fubuki, siendo que Kotomi se vio asombrada por esa confesión, y sus pálidas mejillas se tornaba de aquel color rojo.
Sí decía que si, implicaba que sería novia de ambos, la chica bajó su mirada mientras pensaba su respuesta. No esperaba este tipo de declaración de sus amados amigos, y tenía que darles una respuesta rápida a los dos.
—Ambos me gustan —comenzó a hablar con nerviosismo Kotomi, haciendo que los adolescentes le prestaran atención— Pe-pero... Mi corazón me dice que elija a uno, por lo tanto elijo a... —término su frase la chica con una sonrisa que era acompañado con un rubor, siendo que uno lució sorprendido al ver que había sido rechazado y el otro emocionado procediendo a abrazar a su ahora novia.
~Fin~
Ah~ ¡hola a todos! Esté fue mi primer fic y One-shot de Inazuma eleven xD, fue para un concurso de amino, el cual lamentablemente no gané, pero disfruté mucho haciéndolo.
Tal cómo fue el primero, tal vez haya errores en una que otra parte, o que no haya coherencia, en general porque no lo he corregido, no veo que haga falta, ya que me gusta cómo quedó.
Y~ también es el primero que subo a esta plataforma, espero que le gusten
