- Oye Giorno. - Llamó discretamente el albino, aprovechando que los demás se encontraban ocupados (Trish haciendo una lista mental de las compras del día siguiente, Narancia siendo un idiota, Fugo tratando de evitar lo anterior, Bruno encargándose de la habitación y Mista garantizando que no tuviera ningún 4).

- ¿Sí? - Giorno lo observó con un poco de confusión en sus preciosos ojos aquamarina: la súbita amabilidad de Abbacchio seguía tomándola por sorpresa.

- ¿Cuál es el nombre de tu padrastro? -

- Cecilio Burnello. - Respondió, sintiéndose repentinamente enferma ante la mención de ese nombre. Su malestar era tan grande que ni siquiera se le ocurrió preguntar para qué necesitaba esa información su compañero.

Abbacchio solamente asintió, dando por finalizada la conversación. Con el nombre era más que suficiente para rastrear a ese despojo de ser humano; tenía planeado hacerle una visita no tan amistosa en cuanto regresara a Napoles.

- Bien, muchachos. - Anunció Bucciarati. - La buena noticia es que nos conseguí alojamiento. La mala, es que todos tendremos que compartir la habitación.

Demasiado cansados para protestar, siguieron al azabache a la habitación 312. Era una habitación bastante amplia y bonita, con dos camas matrimoniales, televisión, una mesa larga, cuatro sillas y un sofá. En cuanto Trish vio el enorme sofá, decidió reclamarlo para ella, pues no tenía ganas de compartir cama con alguien.

- ¡Fugo y yo compartimos la cama de la izquierda! - Exclamó Narancia, haciendo sonrojar un poco al rubio, quien de todas formas, no protestó ante ese arreglo.

- Qué gay. - Dijo Mista, con una risita.

- Pues de hecho, soy gay. - Respondió el aludido, sin darle importancia. Esto dejó en shock a Fugo y a Mista: Para los demás, era bastante obvio, así que les dio igual.

- Yo dormiré dentro del Sofá. - Anunció Bruno, para acto seguido, usar uno de sus zippers para abrir un agujero en el sofá, introducirse en él, y cerrar, desapareciendo.

Mista asumió inmediatamente que la cama restante sería para él y Giorno. Se estaba preguntando si sería apropiado dormir en boxers (como siempre lo hacía) si iba a compartir cama con una chica, cuando notó a Abbacchio sentándose en la orilla de SU cama, mientras se quitaba las botas.

- ¿Qué estás haciendo? - Preguntó el pistolero, casi ofendido.

- Me preparo para dormir, imbécil. ¿Acaso tú duermes con los zapatos puestos?

- No me refiero a eso. En la cama no hay espacio para los tres. ¿Esperas que Giorno duerma en el suelo?

- No: Espero que tú duermas en el suelo. Ahora deja de molestar, estoy exhausto.

Mista parpadeó, confundido. ¿Acaso el ex-policía esperaba compartir la cama con Giorno? Normalmente, Leone preferiría dormir en un establo lleno de estiercol que compartir espacio con la jefa. Tal vez planeaba tirarla de la cama en la madrugada, o algo parecido, aunque pensándolo bien, Abbacchio había estado actuando muy extraño desde que se supo que Giorno es una chica... Entonces, las dos neuronas de Mista sumaron dos más dos (ignorando que la respuesta es cuatro)... ¿Sería posible que también a él también le gustara Giorno?

- Sobre mi cadáver.

- Esta mierda fue de cero a cien muy rápido. - Le susurró Narancia a Fugo. Ambos estaban observando el drama desde la comodidad de la cama compartida.

- Solo espero que estos idiotas no hagan que nos saquen del hotel. - Respondió el rubio, también susurrando.

- El hecho de que estés tan desesperado de dormir con ella es bastante sospechoso. ¿Acaso tienes segundas intenciones?

- ¿Qué mierda estás insinuando? Soy su guardaespaldas, mi deber es protegerla. Tú, por el otro lado, siempre has estado dispuesto a dañarla.

- Cuidado con lo que dices, Mista. Jamás he hecho algo para dañar a Giorno.

- ¿Seguro? Podemos comenzar con el asunto del té, o la vez que tratasde de convencer a Bruno de dejarla como garantía en un restaurante japonés.

Los dos ya habían sacado sus stands, y estaban dispuestos a irse a los puños, cuando Giorno los interrumpió.

- Eh, chicos, yo dormiré en la bañera, así que pueden quedarse con la cama. Buenas noches, descansen. - Y sin darles tiempo de responder, se encerró en el baño. Abbacchio y Mista tuvieron que compartir cama, pues Bruno salió de su refugio y los obligó a pedirse disculpas.


Fue un capítulo bastante corto, lo sé, pero si pongo lo del centro comercial y los delfines con Jotaro aquí (porque obviamente el japonés que los invitó es Jotaro, quién más si no), el capítulo va a quedar muy largo, y eso no me gusta.