Shadow se sentía frustrado ya que se encontraba en su quinto día en celo, su falta de control comenzaba a ser mas constante y ni hablar de sus pensamientos, lo único que cruzaba por su cabeza en aquel momento era el, ¿cómo jodidos había terminado en la habitación del erizo azul si su principal objetivo era no verlo toda esa semana?
No solía quejarse cuando esa semana en particular se presentaba, de hecho simplemente se alejaba (como usualmente) y se perdía aquellos días de infierno, pero por primera vez ese estúpido erizo azul no salía de su cabeza, por primera vez quería experimentar no estar solo en ese momento, quería hacerle tantas cosas, pero no podía, no cuando su subconsciente le reclamaba lo cruel que se había comportado días atrás con el, que hace tan solo unos meses seguía considerandolo un rival a muerte, y que ahora, lo unico que quería era tenerlo ahi, entre sus brazos, con sus piernas alrededor de su cadera mientras lo follaba, porque si, lo necesitaba.
Sacudio su cabeza apartando los indebidos pensamientos mientras tomaba una almohada a su alcancé para cubrir la evidente erección que lo ataco en esos momentos, que difícil era lidiar con el celo, y mucho mas cuando se encontraba en la habitación de Sonic prácticamente en contra de su voluntad.
Suspiro agotado y se levanto de la cama en dirección al espejo de cuerpo completo que se encontraba frente a él y se observo mas a detalle, sus púas se encontraban mas desordenadas que de costumbre, sus ojos eran de un color mas oscuro que usualmente, y sus colmillos descuidados habían crecido mucho mas, de modo que si pasaba su lengua alrededor de ellos le molestaba, se habia descuidado demasiado esos días.
Se dio la vuelta sobre sus pies y observo la habitación de Sonic por milésima vez, había procurado no alterar el orden, simplemente se la pasaba recostado la mayor parte del día e incluso tomaba siestas para que sus pensamientos e instintos animales quedaran en segundo plano, pero era jodidamente difícil teniendo el aroma del erizo azul prácticamente impregnado en cada rincón.
No odiaba a Sonic, de hecho la palabra odiar era incluso fuerte para él, pero desde que lo conocio, con esa sonrisa socarrona y traviesa y esa actitud de ayudar a las personas le resulto, interesante intentar descifrarlo. Los meses que paso junto al erizo se dio cuenta de que a pesar de que solía ser molesto, también tenia sus momentos de vulnerabilidad cuando alguien le importaba lo suficente, como lo era su equipo, y quizás y solo quizás envidiaba que Sonic tuviera aquella aura que el carecia. Nunca expresaba lo que sentía, se lo guardaba para él mismo para así no tener que lidiar con los jodidos sentimientos que había estado evitando desde siempre; pero que desde hace unos meses haya comenzado a experimentar aquella nueva sensacion al estar junto a Sonic era... frustrante, porque no sabía que significaba, no sabía el porque se presentaba.
Es amor. Le dijo Rouge hace un par de días, e incluso en el momento le encarno una ceja esperando a que se retractara de lo que acababa de soltar, pero luego lo medito durante un momento. Amor significa enamorarse, y enamorarse significa ser vulnerable, y Shadow no quería ser de esa manera, no quería preocuparse por alguien hasta el grado en que el erizo azul lo hacía, no quería tener que preocuparse por su bienestar mas de lo que ya lo hacía (aunque no lo admitiera) y en definitiva no quería sentir que estaba siendo poca cosa para él.
Sonic era una buena persona, eso le constaba a todo el mundo, pero lo que si nadie sabía era el como se sentía con respecto a las personas, mas espécificamente como se sentía con respecto a Shadow.
La noche de la fiesta seguia rondando ahi en sus cabezas quitandole las ganas de dormir, sobre todo al erizo de betas rojas que lo único que quería era atravesar la puerta o saltar de la ventana (cualquier cosa era sencilla) y acercarse a Sonic para que hablaran como dos erizos civilizados, dejando atrás los complejos de la noche anterior después de que el le confesara como se sentía con respecto a el a pesar de que ya lo sabía.
Sonic dijo muchas cosas la noche de la fiesta, y cada una de ellas las recordaba con claridad como seguro el erizo azul también lo hacía, pero los dos habían evadido el tema, incluso Sonic había huido, lo había visto hacerlo e igualmente no dijo nada por fastido a tener que tocar el tema.
Nunca le había dado tantas vueltas a un asunto.
—¿Shadow? —escucho un susurro proveniente del otro lado de la puerta que le hicieron observarla para seguido asercarse con lentitud.
—¿Si? —susurro como respuesta mientras soltaba un suspiro profundo y tomaba asiento en el suelo recargado en la superficie de madra.
—Lo siento, lo de anoche no fue... muy maduro de mi parte. —la voz del erizo no sonaba a como le había hablado últimamente, era un semblante serio, uno como el que él usaba.
—Uhm.
—Puedes irte si quieres. —sentencio al otro lado —Pensé mucho las cosas y creo que tenerte aqui toda la semana no es cómodo para ti, así que estas en toda libertad de irte si así lo quieres, también... considerando que no te agrado mucho podemos dejar por olvidado todos los malentendidos que han ocurrido estos días, me he comportado como un inmaduro a sabiendas de que...
—Cállate, —interrumpio el azabache con la cabeza apoyada en la puerta mientras miraba a la nada —solo cállate. ¿Por qué estás diciendome todo esto?
Hubo un prolongado silencio. —Porque es la verdad.
—¿De verdad te estás apresurando a sacar conclusiones de cosas que no sabes? —pauso —Sonic... si me quieres fuera de tu vida solamente tienes que decirlo, no me importa mucho de todas maneras.
—No Shadow, no estoy diciendo eso, sino todo lo contrario. Tu siempre te has esmerado en hacerme saber tu evidente desagrado hacía mi, a decir verdad no se como es que aún sigues aquí, estando en tu lugar me hubiera largado ya mismo. —pauso —Pero no te quiero fuera de mi vida, te quiero en ella y te lo he dejado muy en claro, solamente que estas ignorando el hecho, así como lo haces siempre... alejas a todos como si no te importara en lo absoluto, y se que tu vida no ha sido una completa maravilla, pero la mía tampoco y no quiero seguir despidiendome de las personas que estan en ella.
Shadow se quedó en silencio escuchando todo lo que el erizo tuviera que soltar.
—La noche de la fiesta estaba borracho, pero no inconsciente, y a pesar de que no fue muy maduro lo que hice... se que no me alejaste, nunca tuve la oportunidad de preguntarte el porque.
—Porque también estaba borracho. —se limito a decir con el mismo tono indiferente —Pero te lo repito, erizo, tu no sabes que es lo que quiero, y apresurarte a sacar conclusiones como el que no quiero estar aqui, o que prefieres tenerme alejado no son correctas. No me conoces. —pauso —Y si te dijera lo que quiero ahora...
—¿Qué quieres? —se apresuró a preguntar el menor.
El azabache sintió un escalofrío recorrerle la espalda ante la pregunta, sintio a su garganta seca e incluso comenzó a marearse, mientras mas avanzaba su celo, mas inestable se ponía y mas tonterías soltaba. Su sentido salvaje seguía asechandole y tomando el control de a ratos.
—Quiero... —se levantó del suelo y cerró los ojos ante el ligero ataque de jaqueca que sufrió; su mano se dirigio al pomo de la puerta y lo giró sin éxito. Gruñó —quiero tenerte aquí, tu aroma no me es suficiente.
Silencio.
—Pero, ¿para qué necesitas mi aroma igualmente?
—Para no querer salir de esta habitación a patadas y tomarte de una vez. No sabes el riesgo que corres al tenerme de esta manera bajo tu techo, y en tu habitación. —su tono de voz fue bajando poco a poco hasta que solamente quedó un susurro grave que hicieron al erizo azul estremecerse, aún del otro lado de la puerta si temía por su vida.
—Shadow, estas delirando.
—¿De verdad lo crees? —rebatio —¿De verdad no quieres esperar y escuchar que es lo que hubiera hecho esa noche? Estando en este estado o no, tu y yo sabemos que no me hubiera detenido, —se acerco a la puerta a paso lento nuevamente —no hasta que tu y yo terminaramos en la cama primero.
Seguido de este último comentario se escuchó al seguro de la puerta ser quitado, y luego como esta se abría lentamente dejando ver al cobalto recargado en el marco de la puerta de la habitación, de brazos cruzados y con un semblante aparentemente despreocupado mientras miraba a Shadow con una expresión para nada propia de él, sus mejillas adaptaron un lígero color carmín al observar como una sonrisa de medio lado se asomaba por el rostro del de betas rojas.
—Acabemos con esto. —susurro el azul.
—No quiero reproches.
—No los tendrás.
Y seguido, el azabache soltó una casi imperceptible risa a la par que se acercaba hasta Sonic a grandes zancadas para finalmente chocar sus labios contra los suyos mientras lo estampaba contra la pared a sus espaldas.
