LA NOCHE DE LA FIESTA

Nadie tenía duda de que cuando Rouge hacía una fiesta se consideraba inolvidable, ya sea por tratarse de cosas buenas o errores estúpidos debido al alcohol, lamentablemente Sonic The Hedgehog sufrió de la segunda, o bueno, mas o menos.

Rouge se había aparecido en su puerta personalmente para asegurarse de que no faltara a la fiesta, tenía planeado ir de todos modos y por ello fue extraño verla justamente a ella delante de su puerta para asegurarse, pero lo dejo pasar.

Cuando llegó la noche siguiente a la casa de su amiga se aseguro de tomar un trago como primer instancia, es por ello que no recuerda con exactitud que pasó después de eso, solo que lo vio a él del otro lado de la sala de estar, recargado en la pared con un vaso de lo que seguramente era alcohol descansando en su boca, viéndose tan malditamente atractivo como lo había visto siempre los últimos meses. Se sintió increiblemente patético cuando los nervios se apoderaron de él.

Después de eso se trató de meros recuerdos borrosos, él tomando trago tras otro sin importarle realmente, luego haber ignorado a Amy olímpicamente para así llegar al azabache de una vez por todas, haber hablado con el (seguramente de alguna estupidez dicha por el estando ebrio) y luego convencerlo de alguna extraña manera de que lo acompañara a la planta de arriba.
Shadow no estaba en sus cinco sentidos al igual que Sonic, pero estaba lo suficientemente consciente de las dobles intenciones que tenía el cobalto con el debido a como se lo comía con la mirada y al arrastrar las palabras sin medirlas realmente.

Ninguno supo realmente como terminaron en una habitación a oscuras mientras se besaban contra la puerta; los brazos del erizo azul rodeando el cuello del azabache mientras sus bocas se movían salvajemente, sus piernas rodeando su cintura mientras el otro sostenía su cuerpo entre sus brazos. Si, definitivamente no supieron como terminaron de esa manera, pero de lo que si no tenían duda era que disfrutaban de ello, el contacto de cuerpo, el movimiento de labios y el cosquilleo qué provocaban en el otro sin ser conscientes realmente.

Shadow no sabía que estaba pasando y aún así continuo con ello, porque no estaba de humor de pensar con claridad esa noche; Rouge lo había obligado a estar ahí en contra de su voluntad con la excusa de que "debía divertirse", y se molesto con ella luego de eso porque comprendió a que se refería cuando vio aquella figura azul cruzar la puerta hace unas horas. Quizás no había sido lo mas cuerdo y razonable contarle a Rouge su sentir hacía Sonic; mantenía la esperanza de que tendría la boca cerrada pero ahora sabía de sobra que no volvería a contarle una maldita cosa nunca más.

Durante mucho tiempo pensó en ese momento, uno en el que podría mandar al diablo si era correcto o no, en el que podría dejar a terceros fuera y solo enfocarse en la prescencia entre sus brazos. Nunca se imagino llegar tan lejos, y por ello no puso límites entre el y el para nada cuerdo erizo azul que seguía besandolo con ganas mientras se restregaba contra él.

El menor sintió a la notable erección contraria rozar con su muslo, por lo que gimio bajito, ¿de verdad aquello estaba pasando? Se pregunto a si mismo mientras abrazaba un poco mas a Shadow, se sentía cálido sentirlo tan cerca.
Una de sus manos viajo desde su cuello, pasando por su pelaje y su pecho hasta llegar a su miembro, lo que hizo que erizo las púas de su contrario, cortando el beso y alejandose un poco de él con la respiración agitada.

—Espera... —susurro el azabache mientras intentaba regularse —Sonic, estamos ebrios.

Su plan inicial no incluía llegar tan lejos esa vez, porque su intención no era aprovecharse de Sonic; conocía su propio temperamento y sabía que si continuaba al menos un poco mas no podría detenerse después y eso era una preocupación.
Por mas que se esforzara en ocultar su preocupación hacía el cobalto, esa vez no iba a permitir lastimarlo de otra manera, no cuando no estaba consciente de lo que estaba a punto de pasar.

—Un poquito más, por favor... —suplico mientras intentaba acercarse inultimente al azabache, no tenía mucha fuerza en ese momento —¿Qué te pasa ahora? —cuestiono arrastrando las palabras; apestaba a alcohol.

—No voy a aprovecharme de ti. —sentencio intentando que las ganas que le tenía quedarán como segundo plano, no se perdonaría de no ser así —Por mas que quieras tener esto ahora, no puedo.

—¿Por qué? —hipeo —¿No me quieres? —sollozó lo último, sus ojos cristalizandose.

Shadow suspiro. —No se trata de eso, idiota. —recalcó —Se lo que va a pasar mañana si continuamos con esto, me vas a reclamar qué me aproveche de ti.

—No no no, —negó con la cabeza y se acerco para darle nuevamente un abrazo y restregar su rostro contra el suyo —yo te quiero, muuuucho.

—Sonic...

—No, escuchame, —hipo nuevamente, sus ojos entrecerrados —yo... tu me gus...

—Cállate. Solo cállate; porque te vas a arrepentir de tus palabras mañana, estoy seguro.

—N-no, tu necesitas saberlo... —sollozo —porque se que me rechazaras y sigo sin estar listo para que me lo digas directamente.

—Faker... —advirtió.

—Solo dejame demostrarte cuando me importas. —suplico mientras se alejaba de sus brazos e intentaba besarlo nuevamente, pero Shadow volvió a alejarlo con la mayor tranquilidad que pudo.

Trago pesado, porque no creyó encontrarse en esa situación nunca. Sonic The Hedgehog era incluso más terco estando ebrio y se lo lamentaba.

—Basta. —demando quedito. Lo tomó de los hombros y lo alejó de él un poco mas —Estamos ebrios, y no planeo tener esta conversación contigo a no ser que te encuentres en tus cinco sentidos, ¿me escuchaste? Estoy haciendo esto porque se cuan testarudo eres y como me veras después de que haga lo que ahora mismo dices que quieres. —suspiro —Te conozco, Faker.

Sonic suspiro y se tallo el rostro con cansancio, o quizás para (tontamente) eliminar las ganas de llorar, pero no iba a hacerlo frente a Shadow, seguro ya lo consideraba lo suficientemente patético.

—Sonic...

—Basta, —suplico quedito —si, tienes razón.. esto ha sido solamente un error.

—¿Qué? No, no quise decir eso...

Antes de tener la oportunidad de proseguir, el erizo azul tomo el pomo de la puerta y se apresuro a salir y dirigirse a las escaleras en donde la fiesta seguía en la planta baja; si seguía escuchándolo no tenía duda alguna de que se echaría a llorar.
Escucho la voz de Shadow aún en el pasillo pero le ignoro abruptamente y se dirigió a la salida.

—¡Sonic! —Tails se acerco hasta él y le freno antes de salir —¿Te vas ya?

—S-solo, quiero un poco de aire. Te veré mañana, amigo. —susurro y le paso por un costado para salir de ahí.

Shadow bajo las escaleras y busco entre la multitud la prescencia de Sonic, pero fue inútil. No quería herirlo así, solamente dejarle en claro que no estaban en condiciones para tener esa conversación, nada tenía que ver el hecho de que también se sentía así por el.

—Shadow, ¿estas bien? —la voz de Rouge lo interrumpio de su búsqueda.

—¿Has visto a Sonic?

—Así que fuiste tu la causa por la que se fue.

Shadow gruño por lo bajo y se dirigió a la salida.

—¡Oye! ¿A dónde vas?

—No tengo tiempo de explicarte.

Y salió de la casa en busca del azul, ya que le preocupaba saber que podría hacer sin estar en sus cinco sentidos. Busco en la ciudad hasta que lo vio dirigirse hacía el bosque.
No supo cuanto ni a donde corrió, solo lo siguio en espera de que no se le ocurriera hacer una tontería (ya que no estaba llendo a su casa).

Llegaron hasta una colina entre un valle, Sonic se detuvo en un gran árbol y se sentó en el verde césped mientras miraba hacía el horizonte, era de madrugada pero no sabía con exactitud que hora, aunque a decir verdad no le importaba; tenía tantas cosas en la cabeza y estaba tan cansado de pensar que solo atino a cerrar los ojos e intentar descansar un rato.

Shadow suspiro a la distancia, porque ya había hecho suficiente y no quería retomar una pelea, así que simplemente se dio la media vuelta dispuesto a irse, ya tendría la oportunidad de hablarle después.

Apunto de salir hacía la ciudad nuevamente, sintio una sensación calida y molesta en la parte baja de su abdomen y luego a un ligero dolor de cabeza, se recargo en uno de los árboles a su alrededor y suspiro. No no no.

—Mierda, ¿por qué hoy? —se lamento mientras recordaba que día era, se supone que su celo estaba para dentro de unas pocas semanas, pero quizás lo que paso hace un par de minutos estaba cobrando factura y por ello se adelanto.

Suspiro rendido y emprendio camino hacia otro lado, porque definitivamente no podría pisar la ciudad esa semana, mucho menos después de convencerse a si mismo sus sentimientos hacia el erizo azul. Tal vez su disculpa tendría que esperar un poco mas.

FIN