Ranma no me pertenece ,es totalmente propiedad de su creadora Rumiko Takahashi.
Esta historia surge como respuesta a la invitación que me hicieron amablemente las chicas de la página Fanfics y Fanarts de Ranma Latino para su reto #Sextember2. Gracias por tomarme en cuenta.
DECISIÓN PROPIA
Las cosas han cambiado un poco entre Ranma y Akane a medida que ha pasado el tiempo. En vez de esos gritos e insultos hay una mirada de fuego entre ellos que amenaza con consumirlos de un momento a otro. Los "idiota" o los "marimacho" han quedado en el pasado. Ahora se acercan el uno al otro casi sin darse cuenta. De pronto Ranma ya no la mira a los ojos si no a sus labios de fresa. Akane ya no espera que saldrá de su boca, si no que observa esa mirada que le recuerda tanto el mar embravecido. Y así han transcurrido sus días. Entre el desespero por estar juntos y la falta de decisión por parte de ambos.
Ranma realmente estaba desesperado, llevaban 3 meses separados y ya la extrañaba infinitamente. Desearla a la distancia era una de las cosas más difíciles que había tenido que soportar. El solo imaginarla sola, en esa enorme universidad a merced de tantos locos pervertidos le hacía hervir la sangre. Así que se armó de valor y se marchó a buscarla. No tenía idea de dónde estaría su dormitorio, pero confiaba en encontrarla. Cuando llegó al campus comenzó a preguntar por ella y tuvo mucha respuesta de parte de las chicas universitarias que no dudaron en ayudar. Su casi metro noventa de estatura y su cuerpo fornido debido al ejercicio colaboraron, por supuesto.
Pronto dio con el paradero del dormitorio de su prometida. Al llegar a la puerta sintió que su valor lo abandonaba… ¿Y si ella no quería verlo? ¿O si no sentía lo mismo que él?
Se debatía entre tocar o no, cuando la puerta se abrió, Akane salió apresurada topándose con una dura pared de músculos. Levantó la mirada y se encontró con unos ojos muy conocidos para ella. Se miraron en silencio sin moverse por un tiempo. Nada más existía alrededor, sólo ellos dos. Poco a poco los sonidos habituales llegaron hasta ellos lo que los obligó a reaccionar. Entraron en la habitación de Akane sin emitir palabra alguna.
Se miraron intensamente, acercándose poco a poco.
— Te preguntarás qué estoy haciendo aquí. — dijo Ranma.
— No creo que nadie esté enfermo en casa porque ya me lo habrías dicho. — contestó ella tranquilamente.
Ranma la abraza fuertemente hundiendo su cabeza en el cuello de su prometida para aspirar el delicioso aroma a vainilla que desprendía. Akane se quedó muy quieta puesto que no esperaba que él tomara la iniciativa de acercarse.
—No puedo estar lejos de ti ni un minuto más….— susurró Ranma.
La cama se sacudió en cuanto ellos se dejaron caer en ella. Se besaban y acariciaban de manera desesperada, frenética, desnudandose con ansias. No se supo quien terminó desnudando primero al otro o si fue al mismo tiempo. Lo único que importaba era que sus pieles al fin estaban juntas, rozandose, tocandose, besando y lamiendo cada centímetro de sus cuerpos.
Akane liberó el cabello de Ranma y él se acomodó en la entrada de su cuerpo. Ella cerró los ojos y se puso tensa.
— ¿Quieres que me detenga?— preguntó Ranma preocupado haciendo que su voz sonara ronca y sensual.
Akane negó con la cabeza, apretando los labios.
— Sigue… por favor…— no pudo evitar que su voz se escuchara débil y nerviosa.
Ranma no deseaba hacerle daño así que intentó apartarse un poco. Akane abrió sus hermosos ojos avellana, suplicando sin palabras. Estaban en una situación que demostraba amor y confianza. Aún podía detenerse para no lastimarla, pero era muy consciente de todo el daño que con sus palabras le había ocasionado en el pasado. Si ahora se alejaba ella se sentiría humillada.
Ella esperaba una respuesta así que se inclinó a besarla suavemente.
— Relájate… estás muy tensa… — le susurró mientras dejaba un rastro caliente tras cada beso y lamida que le daba .
Bajó a sus senos succionado y dando pequeños mordiscos a sus rozados pezones. Bajó una de sus manos hasta su monte de Venus y ahí se encontró con esa pequeña protuberancia carnosa y erecta. Akane lanzó un gemido y arqueo la espalda sintiendo descargas de placer. Poco a poco se fue relajando. Enredó sus manos entre los cabellos azabaches de su prometido y le deshizo su trenza.
Ranma la penetro de una sola estocada. Sintió como Akane le clavaba las uñas en los hombros. Era muy placentero sentir esa calidez alrededor de su miembro. Tuvo que contener un jadeo y las ganas de embestirla con fuerza. Había esperado ésto por tanto tiempo… Ya no recordaba todas las veces que deseó tener a su prometida así, completamente suya. La besó y ella correspondió con pasión así que comenzó a moverse lentamente.
Sus jadeos se mezclaban, besos hambrientos, pieles sudorosas, el clímax estaba cerca , por lo que aumentó el ritmo y obtuvo como recompensa que su chica se estremeciera de placer, la sostuvo de la cadera mientras continuaba embistiendo para lograr su propio orgasmo. Terminaron durmiendo abrazados esa noche.
Después de esa primera vez, no hubo duda de cuáles eran los sentimientos que tenían el uno por el otro.
Ranma viajaba cada fin de semana a verla desde el Dojo, donde daba clases a tiempo completo a niños, jóvenes y adultos. Su cuerpo atlético y gran estatura era un imán para atraer chicas deseosas de recibir clases de semejante espécimen. Y su fama como campeón mundial provocaba la curiosidad de los jóvenes que residían en la ciudad.
Así fue como las cosas comenzaron a fluir entre ellos.
Pronto llegaron las vacaciones y con ello, el inminente regreso de la más pequeña de los Tendo. Ambos confiaban en que podrían mantener a raya a todos sus pretendientes obsesionados con ellos. Suponían que nadie estaba enterado de las visitas que Ranma hacía a su prometida en la Universidad.
Pero a veces, las circunstancias se salen de nuestro control sin que podamos evitarlo.
Llegado el día, Ranma fue a buscar a Akane a la estación de trenes. Cuando la vio bajar, contuvo sus ansias de correr hacia ella y abrazarla. Akane le sonrió dulcemente, comprendiendo su sentir. También era frustrante para ella, pero sabía que llegaría el tiempo en que ya no tendrían la necesidad de esconderse. Ranma tomó la maleta de Akane y se encaminaron a la casa Tendo.
Al llegar ya los esperaban con la algarabía de siempre. Todo era un buen pretexto para brindar con sake. Cenaron gustosos todos los platillos que Kasumi y Nodoka prepararon.
Después de un tiempo los patriarcas estaban noqueados de tanto beber.
Nodoka y Kasumi se fueron a la cocina a guardar los restos de comida mientras dejaban a los prometidos a solas.
De pronto un grito acabó con la tranquilidad de la noche.
— ¡Akane Tendo! ¡Prepárate! ¡Vas a morir! — gritó Shampoo.
— ¿Qué quieres Shampoo? ¡Lárgate de mi casa! — respondió Akane.
— ¡Morirás! Eres una traidora . ¡Ranma es mío…! — dicho ésto, les arrojó unas fotos a los pies.
Ranma recogió las fotos. En una de ellas estaban en la puerta del dormitorio de Akane, besándose. En otras, juntos, caminando abrazados y así por el estilo…
Miró a Akane que también estaba viendo las fotos. Su semblante palideció al instante. Ambos comprendieron quién fue la responsable de tomar esas fotografías.
Un estruendo hizo que Ranma girará la cabeza justo para ver el momento exacto en el que el montón de locos derribaba la puerta de entrada, gritando y exigiéndole a Ranma dejar en paz a Akane. Todos ellos, Ryoga, Kuno,Ukyo y Kodachi se lanzaron sobre él.
Ellas pidiendo respuestas, ellos retando a una pelea. Mientras eso sucedía, Akane le reclamaba a su hermana Nabiki sobre las fotos.
— ¿Cómo pudiste traicionarme así? —
— Negocios son negocios, hermanita. — le contestó Nabiki guiñando un ojo.
Shampoo estaba furiosa, en su mente solo estaba el pensamiento de acabar con su rival, en éste caso, esa torpe y violenta chica sin gracia ni belleza que de ninguna manera permitiría que fuera vencedora.
Se lanzó sobre Akane sin importarle que estuviera de espaldas. Nabiki le gritó a su hermana advirtiéndole del peligro pero no tuvo tiempo de reaccionar.
La patada que le lanzó la amazona fue tan violenta y fuerte que Akane salió disparada escupiendo sangre en el proceso, quedando tirada en el suelo con profundo dolor y dificultades para respirar.
Ranma volteó a ver a Akane y al verla en el suelo enloqueció de rabia, se liberó de los que lo atacaban lanzando un fuerte golpe de energía, mientras corría junto a Akane en el momento justo en el que Shampoo se dispuso a atacar de nuevo y detuvo el golpe anteponiendo el antebrazo izquierdo y con el derecho la arrojó lejos de su prometida.
La caída fue detenida por Mousse antes de que la amazona se estrellara contra uno de los árboles del jardín. Mousse la dejó en el suelo y cuando se disponía a atacar a Saotome, un bastón se interpuso para detenerlo. La vieja Cologne observaba fijamente a Ranma y éste le devolvía la mirada, enfurecido.
— Cuida a Akane… por una vez haz lo correcto, Nabiki… — le dijo Ranma a su cuñada.
— Lo haré … — Nabiki se puso de rodillas y abrazó a su hermana.
Nodoka y Kasumi salieron alarmadas de la cocina. En cuanto vieron a Akane en el suelo corrieron hacia ella.
— Han llegado demasiado lejos — les habló Ranma con fuego en la mirada — esta vez no es un juego. Han lastimado a la mujer que amo y las cosas no quedarán así… Si , he dicho a la mujer que amo. Por fin lo he aceptado en voz alta. Todo ésto se salió de control por mi culpa, por no ponerles un alto a tiempo. Pero ya no más. No tendré más consideración de ustedes. Se acabó el respeto que les tuve. Ustedes no son artistas marciales. Atacan juntos cuando eso no es un duelo. Atacan cuando el rival no está preparado… ustedes no tienen honor. Al próximo que se acerque a Akane, no me importa con qué intenciones, acabaré con él… ¿Comprenden lo que digo? ¡Los acabaré! Akane es mía, la he reclamado como mi mujer. La amo y ella a mí, así que no permitiré que nadie se interponga. —
Se dieron cuenta de que Ranma hablaba muy en serio y el aura que desprendía los lastimaba incluso a una distancia considerable.
Kuno y Kodachi huyeron despavoridos. Ukyo comenzó a llorar, de rodillas sin moverse, aunque comprendió que ya esas lágrimas no lograban conmover de ningún modo al chico Saotome. Ryoga quiso levantarse y Ranma volteó a verlo.
— No se te ocurra acercarte. Tú y Ukyo son los peores de todos. Siempre presionando, apelando por el lado de la amistad. Los quiero fuera de aquí … pierdanse para siempre. No creo que te cueste mucho esfuerzo, Ryoga.—
Luego Ranma se giró hacia los amazonas.
— En cuanto a ustedes, nos dejaran en paz a partir de ahora. —
— ¡No lo acepto! — gritó Shampoo lista para pelear.
— Detente, Shampoo — ordenó Cologne. — Ranma ha elegido. Y no fue a ti. Nos iremos ahora. —
Shampoo dejó caer sus armas y se dio la vuelta derrotada. El resto la siguió.
Después de un momento, la casa Tendo quedó libre de invasores. Ranma corrió junto a Akane, dispuesto a llevarla a buscar atención médica pero justo en eso, llegó el Doctor Tofu quien había sido avisado por Nodoka.
Revisó a Akane y le dio la atención debida. Ranma la llevó a su recámara para que descansara. Pronto estaría bien.
Se acordó que las reparaciones de la casa correrían a cargo de Nabiki quien fue la responsable de todo el problema.
Pasadas unas semanas, la casa Tendo se llenó de algarabía de nuevo, cuando los más jóvenes de ambas familias, anunciaron su próxima boda, fruto de su propia decisión y del amor que tanto se profesaban.
FIN
Y así concluye mi pequeña historia. Fue algo sencillo enfocado a enmarcar la primera vez de los chicos y su amor. Espero que les haya gustado.
Gracias de nuevo por la invitación. Gracias infinitas a mis amadas Locas Por El Dios Griego, las quiero mis niñas, gracias por estar en mi vida. ¿Notaron el pequeño guiño a Vainilla, la preciosa historia de mi Susy Chantilly? El cabello de Akane huele a Vainilla.
Un abrazo a mis preciosas niñas de Todas amamos a Ranma. ¡Es tan divertido platicar con ustedes!
Y por supuesto un saludo infinito para mis niños del grupo Amantes del fanfic.
Sigan las páginas de Facebook Locas por El Dios Griego y Ranma Fanfics Por Siempre donde recomiendo historias de nuestra pareja consentida.
Hasta la próxima...
