Hola mundo, aquí una nueva entrega que espero les agrade y no olviden que también espero sus comentarios. Ah y por si andan con el pendiente ni los dibujos de la portada ni las tortugas me pertenecen.
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UN LUGAR SEGURO
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Rafel y sus dos hermanos habían sido salvados nuevamente por ese guerrero desconocido, desafortunadamente, este chico había recibido tanto daño que ya no pudo dar un paso para ocultarse, para retirarse; en su mente solo estaba la imagen de su enemigo entrando en un portal para así desaparecer. Sabía que él también debía irse, pero su cuerpo no le respondía. Apenas sintió una palmada en su hombro y todo comenzó a oscurecerse.
El salvador de las tortugas no era más que un mutante igual a ellos, un mutante de nombre Leonardo que se había desplomado sobre el suelo al más ligero tacto de Rafael.
-¿Qué le ha pasado?- Miguel Ángel estaba preocupado.
-¡Apenas y lo toqué! – Decía alarmista Rafael.
-¡Es una tortuga! ¡Como nosotros! - Donatello se acercó a revisar al chico -¡Está ardiendo en fiebre! Y miren- Donatello mostró que el cuerpo del chico estaba manchado de sangre - Tiene una gran herida sin cerrar, por lo que se ve no es de ahora y no ha sido tratada, tiene una infección muy fuerte, necesita atención.
-Debió haber sucedido la última vez que nos vimos – Aseguró Rafael.
-Si es así significa que lleva días herido – Sin esperar Donatello comenzó a curar esa herida encontrada en un costado de la tortuga.
-¿Por qué haría algo así? ¿Por qué no se ha atendido esas heridas? ¿Acaso no tendrá dónde ir? – El menor veía angustiado al líder del grupo.
-No lo sé Mikey, pero al parecer él nos ha estado cuidando desde hace mucho, hay que llevarlo a la guarida ¡Pronto! – Esto alegraba y tranquilizaba al más chico de los hermanos.
El líder del equipo llevó sobre su caparazón a la nueva tortuga –"Lo he visto antes"– pensaba.
-Ese fue el trato, respeta el trato – Rafael escuchaba delirar a la tortuga – a ellos no, ellos no.
-¿De dónde crees que venga? Es un guerrero muy hábil ¿Crees que quiera ser nuestro amigo? Me gustaría que nos explicara qué es lo que sucede y ¿Qué tal si estaba con nosotros en la pecera y se le perdió a Splinter? Pudo haber sido mutado junto con nosotros, si es así eso lo haría…
-No digas tonterías Mikey, de haber estado con nosotros en la pecera ese día de seguro Splinter ya nos los habría dicho, pero parece que te hace feliz que lo encontráramos.
-Sí, así es, me emociona mucho, imagínate un nuevo hermano.
-"Hermano" – el pensamiento de Rafael se dirigió de inmediato a una de sus pesadillas, así le gritaba a alguien sin rostro pero cuando lo quería alcanzar este se desvanecía entre sus brazos como si se tratara de humo.
-¿Rafa? ¿Estás bien? Si te cansaste yo puedo llevarlo – Al líder le extrañó ver tanta amabilidad por parte del hermano genio, por lo general siempre aprovechaba cualquier error o distracción suya para recriminarle, pero ahora era diferente, se veía realmente preocupado por ese chico.
-No Donnie, perdona, yo puedo- un breve respiro y tomó fuerza para seguir cargando a Leonardo quien no dejaba de balbucear incoherencias.
Apenas llegaron a la guarida los hermanos llevaron al nuevo chico a la bañera lo metieron a una tina con agua para bajar la fiebre, cuando lo lograron lo llevaron al laboratorio, ponían toallas humedecidas en distintas partes de su cuerpo para mantener baja la temperatura. Leonardo temblaba.
-Se encuentra muy mal, ha estado a la intemperie varios días y sin atención medica ¿Por qué haría eso?
-Esperaba afuera para protegernos- Deducía Rafael - puede ser eso.
-No tiene sentido, no nos conocemos – Insistía Donatello.
-Tal parece que él sí nos conoce- Miguel Ángel no se cansaba de mirarlo como queriendo reconocerlo.
-¿Qué ha pasado? – Spliter llegaba a la puerta para tener una explicación – ¿Acaso alguno de ustedes ha salido herido?
-No Sensei, es solo que tuvimos un enfrentamiento muy extraño y él nos ayudó, está muy mal herido y lo hemos traído para ayudarlo – Splinter se mostraba molesto porque sus hijos habían traído a un extraño a su hogar e indiferente ante aquel chico al que no se dignaba ni mirar, hizo una mueca de enojo y llamó a su hijo mayor.
-Rafael, acompáñame, tenemos que hablar- Al líder del equipo no le pasó inadvertido la molestia de su padre, dejo el paño que tenía cuidando la frente de la tortuga ojiazul y se disponía a ir con su padre, pero fue sujetado del brazo.
-No se vayan, ya no me dejen – En delirios Leonardo le hablaba a Rafael con profundo dolor – perdónenme por favor, perdónenme – Al escuchar esa voz Splinter sintió una gran tristeza dentro de su ser, fue en ese momento en el que dirigió la vista a ese muchacho.
-¿Es otra tortuga? ¿De dónde salió? – vio los ojos suplicantes del chico, le afectó esa mirada triste de la tortuga, su corazón le indicaba que debía estar junto a él, a paso rápido se le acercó y lo revisaba de arriba abajo con temor de tocarlo y lastimarlo para finalmente sentarse a su lado y tomar el paño que antes usaba Rafael.
-Sensei ¿Lo conoces? – Pero el padre negó con la cabeza, se sentía impactado por ver a la pobre tortuga en ese estado, dejo que sus instintos hablaran y terminó acariciando su frente y mejilla.
– No hijo mío, nunca lo había visto antes, pero es como si lo hubiera – estar cerca de él le causaba una angustiosa alegría -¿Quién es?
-No lo sabemos, solo llego de pronto a ayudarnos, nos salvó de una especie de demonio de fuego – esto llamo la atención del viejo padre.
-¿Ese demonio dijo algo?-
-No lo escuchamos muy bien Sensei, pero sabemos que trae un pleito a muerte con él, le dijo algo que se despidiera y que sus hermanos vendrían por él.
-"Demonio Fuego, Hermanos"- Splinter temía tener razón en un presentimiento
-Les falle, Sensei perdóname, no soy digno – La temperatura había vuelto a subir, a pesar de los cuidados de los demás, los delirios se hacían más y más intensos.
-¿Cómo te llamas?
-Sensei ¿Ya no te acuerdas de mí? Es por que te falle ¿Verdad?
-Él se llama Leonardo, así escuchamos que le nombraba ese demonio fuego.
-¿Leonardo? – aunque al maestro se le hacía familiar el nombre no recordaba de donde, tampoco recordaba haberlo visto antes pero le inspiraba una profunda ternura y tristeza, se veía a simple vista que había sufrido mucho y aún era muy joven, no era mucho mayor que sus hijos.
-Fue mi culpa, yo lo maté, yo lo maté- Repentinamente comenzó a llorar.
-Sensei, él está delirando, su temperatura aumenta, debemos llevarlo a la bañera, si sigue aumentando podría convulsionar y las consecuencias serían terribles, hay que bajarle la temperatura – Splinter levantó en brazos a Leonardo con sumo cuidado y gentileza, como si se tratara de uno más de sus hijos.
-¿Donnie, él se va a morir? -los ojos cristalinos del menor se hacían notar.
Lo llevaron al agua para comenzar a disminuir la temperatura, pero esta no cedía, lo que preocupaba a Donatello, pero no quería que su hermano menor se diera cuenta.
-Él se pondrá bien, dejemos que se recupere, Mikey por qué no te vas a dormir, la noche promete ser larga, no hay necesidad de que te quedes – no quería que su hermano presenciara la muerte del chico si esta sucedía, se había encariñado muy rápido con ese extraño, no sentía que fuera malo, pero le preocupaba que le afectara.
-No hermano, no me quiero separar de ustedes, siento que debo quedarme a ayudarlos – y era verdad, no deseaba separarse de esa nueva tortuga que tanto le intrigaba y que de un momento a otro le había nacido la necesidad de estar a su lado todo el tiempo posible.
-Está bien hermanito, entonces trae unas mantas, si nos quedamos dormidos por lo menos hay que tener con que cobijarnos.
-Sí Rafa, ahora mismo – y sonriendo salía del lugar.
La noche fue larga para quienes cuidaban al joven guerrero. Cerca del amanecer Leonardo despertó, vio a todos dormidos, al sentarse rápidamente se mareo.
-¿Cómo fui tan tonto como para terminar aquí? Justamente aquí – Se levantó con mucho sigilo, sus hermanos estaban sentados en diversas sillas a su alrededor, se veían exhaustos por haberlo cuidado – si salen heridos nunca me lo perdonaré – se dio cuenta que su herida había sido curada. Caminó dolorosamente a la puerta, al atravesar la sala en busca de sus viejas katanas se percató que se encontraba Splinter, también dormido en uno de los sillones, esto lo hizo ser más cauteloso al andar.
Encontró sus armas en el laboratorio, se las colocó y a la puerta de la guarida dio una última mirada a todo -"Eres un fracaso" "ojalá no fueras mi hermano" "lo dejaste morir" "hubieras sido tu" "¿Por qué no te moriste tú en su lugar?" "Me defraudaste"- esos fugaces recuerdos llegaron a su mente de golpe, lo cual le dolió y recordó nuevamente porqué los había abandonado, a paso lento salió de la guarida con un mensaje de –Perdónenme- al irse.
Caminó por una de las alcantarillas, no podía ir rápido, la herida que tenía en su costado había sido curada pero dolía mucho y no quería romper los puntos, aunque veía cómo la venda comenzaba a sangrar, sin darse cuenta esto lo hacía dejar un rastro. Debía tomar su tiempo, además, comenzaba a sentirse muy cansado y mareado.
Llego hasta las escaleras que lo sacarían de ahí, quería llegar a ese edificio semidestruido donde se refugiaba, por lo menos en ese lugar no pondría en riesgo a sus hermanos y podría tenerlos vigilados pues su ventana tenía vista directa a la alcantarilla que usaban comúnmente como puerta al mundo exterior. Comenzó a subirlas, pero la vista se hacía borrosa y sin más fuerza se dejó caer directo al suelo llevándose un fuerte impacto en el caparazón.
-Demonios…- cada vez se sentía más y más cansado, a pesar de eso se levantó subió con gran esfuerzo las escaleras y trataba de levantar la tapa de la alcantarilla cuando sintió sus fuerzas desvanecerse, nuevamente cayó desde una altura mayor – Solo necesito un momento- tomó un poco de aliento y comenzó a sentarse con la firme intención de levantarse y subir, pero no podía, su cuerpo no le respondía, voces lejanas se comenzaba a escuchar y alcanzó a ver las figuras difusas de las otras tortugas.
- ¿Leonardo? ¿Por qué te fuiste así? sin avisar, es peligroso en tu estado, bien has podido lastimarte seriamente -lo levantaban para llevarlo de vuelta, Donatello revisaba sus signos.
-Debo irme, ellos van a venir por mí, por ustedes, déjenme ir- pero con su debilidad no se podía oponer a que lo llevaran con ellos.
-Déjate de tonterías, tenemos muchas preguntas para ti y será mejor que te recuperes para que puedas responderlas – Aunque Rafael quería sonar enojado no había más verdad en su voz que la preocupación.
Un ruido tras ellos y fuerte golpe les impactó por la espalda derribándolos, se trataba de otro soldado de elite que había llegado, este vestía de azul y controlaba el agua.
Cuando los chicos se levantaron se dieron cuenta de que Leonardo se encontraba encerrado en una burbuja de agua, levitando justo sobre sus cabezas, comenzaba a ahogarse sin resistirse.
-¿Qué haces con él? ¿Qué es lo que quieren de nosotros? -Rafael comenzaba a sacar su típico carácter
-"Ku"- le decía mientras le extendía la mano dando a entender que lo quería, su voz era sombría.
-¿Ku? – Rafael no entendía.
-El "vacío", te está hablando en japonés.
-¡No lo tenemos! Ahora déjalo, libera a Leonardo- Miguel Ángel estaba en realidad angustiado por su amigo.
-Ku – El guardián seguía insistiendo cada vez más molesto.
-¿Qué no vez que lo tenemos? De lo contrario te lo daríamos sin pensar dos veces – Por el comentario de Rafael el guardián sonrió, ante la mirada incrédula de las tortugas el guardián levitó llegando donde Leonardo, rompió la burbuja que lo encerraba y lo tomó por el cuello apretándolo más a cada instante. Leonardo trataba de luchar en vano contra ese agarre, pero simplemente no podía.
-¿Lo ves Leonardo? – Los chicos se sorprendieron al escuchar que hablaba español – Ellos no dudarían en entregar el cristal mítico -acercó su cabeza solo para decirle de forma más privada - me pregunto, si ellos supieran la verdad ¿Te protegerían de la misma forma? No lo creo. Lo que sí sé es que no deberías protegerlos tanto, después de todo, ellos mismos fueron los que te despreciaron, los que te echaron de su lado ¿no es así? – Las palabras de ese ente tuvieron un efecto profundo de Leonardo, comenzó a derramar un par de lágrimas mientras sus ojos mostraban que se abandonaba a la muerte.
-¡DÉJALO! – Rafael lanzó una sai contra el guardián, pero simplemente lo atravesó sin causarle daño, solo causo la risa de villano.
-Despídete de ellos porque de hoy no pasan – lo arrojo contra Rafael derribándolo, los demás se apresuraron para saber su estado, las lágrimas del quelonio no pasaron inadvertidas.
-No te preocupes amigo, todo estará bien – Rafael se sentía furioso, quería hacer sufrir a esa "cosa" por cada lagrima derramada de Leonardo.
-Dime dónde te duele, te prometo hacer algo para que mejores – Donatello estaba muy absorto en poder ayudar a Leonardo.
-Vamos viejo, no te rindas – Miguel Ángel también sentía mucho miedo, miedo a perder a su nuevo amigo, a su nuevo hermano. Pero veían cómo Leonardo tosía y trataba de jalar aire.
Ante la mirada preocupada de las tortugas Leonardo apenas les ponía atención, sus recuerdos llegaban de golpe "Todo fue por tu culpa" "Tu lo mataste" "Tú no eres mi hermano" "No queremos verte nunca más, vete de aquí ¡VETE!"
-Emmm chicos… creo que tenemos problemas- anunciaba el menor en posición de guardia.
Todos voltearon a ver, el ente había convertido varias gotas de agua en puntas muy afiladas que amenazaban a las tortugas.
-Hasta nunca Leonardo, muere sabiendo que todo tu esfuerzo ha sido en vano- señalando a los chicos hizo un ademan y las finas agujas fueron contra ellos.
-¡NOOO!- Leonardo sacó su último aliento de fuerza, se levantó rápidamente, tomó sus katanas y saltó protegió a los demás, sin importar el impacto de las agujas congeladas sobre su propio cuerpo, aunque desviaba algunas agujas con sus katanas no parecían ser suficiente, cuando estuvo a la altura de su enemigo lo atacó haciéndole un corte en diagonal sobre su pecho -¡A MIS HERMANOS NO!- gritó Leonardo al tiempo que del corte salía una energía azul.
-¿Acaso?...
-¿Él dijo?...
-¿Hermanos?...
Los tres quelonios vieron como las puntas se esfumaron sin llegar a lastimarlos, al igual que el guardián, quien se fue a través de un portal mientras que Leonardo caía de lleno sobre el frío concreto de la alcantarilla.
-Deja a mis hermanos, déjalos en paz -balbuceaba al borde de la conciencia, los chicos lo escuchaban sorprendidos.
-Pero Splinter nos dijo que no lo conocía – declaraba Miguel Ángel.
-Llevémoslo a la guarida, primero que sane y después que explique – lo cargaron entre Rafael y Donatello, al llegar a la guarida lo instalaron de inmediato en el laboratorio.
-¿Qué paso? – Splinter estaba preocupado.
-Usted díganos Sensei, él resulto herido por salvarnos, por salvar a sus hermanos, ¿Qué es lo que significa esto? ¿Acaso nos ha engañado y tenemos un hermano que no conocemos? Habla Sensei, habla – Rafael realmente se mostraba molesto.
-Hijos míos, no sé lo que sucede, en verdad se los digo, no había visto a este chico antes, es verdad que se me hace conocido, pero no recuerdo haberlo conocido antes de ayer.
-Tal vez estaba con nosotros cuando nos encontraste en la tienda, tal vez se separó de nosotros tras ser mutado.
-No, no puede ser, yo… yo no lo recuerdo, no recuerdo que él estuviera ahí, la verdad no sé qué decir.
-Donnie ¿Él se pondrá bien?
-Mikey él ha perdido mucha sangre y podría… - vio a su hermano a los ojos, se veía realmente preocupado, pero no podía mentir - es solo que esta desnutrido y demasiado exhausto, sus heridas lo han desangrado y lastimado severamente, lo atenderé, no dudes que haré todo lo que esté a mi alcance para ayudarlo, mientras no tenga complicaciones espero que con unos días de descanso y buena comida se pueda recuperar.
-Es bueno saberlo, yo… no quiero verlo triste- el menor sentado en la camilla de Leonardo le acariciaba su frente – no sé cómo describirlo, pero me lástima verlo así.
-Se ve que ha sufrido mucho pero ya está con nosotros y lo ayudaremos en lo que sea- Le animaba Rafael
-Lo protegeremos como él lo hizo con nosotros.
-Debemos conocer su historia, pero por el tiempo que esté con nosotros él será tratado como un miembro más de esta familia – esto lo aceptaron los chicos con alegría.
-Hai Sensei
-Pero no podemos olvidar que fue él quien se escapó de la guarida, si volviera a suceder lo atacarían nuevamente y sí eso pasa no creo que sobreviva.
-Habrá que vigilarlo, pero sin quedarnos dormidos – Donatello aclaraba ya que por sus descuidos Leonardo se había escapado - él no puede estar solo, si llega a despertar podría irse nuevamente y la verdad es que nosotros también necesitamos respuestas.
-¿Y si esos guardias de los elementos vienen a buscarlo? – Esto llamo la atención de Splinter
-¿Guardias de elementos?
-Si Sensei, el tipo que nos encontramos en el basurero vestía de rojo y sabía usar el poder del fuego, además habló de sus hermanos – Recordaba Miguel Ángel.
-Y al que nos encontramos hace rato tenía la habilidad de manipular el agua – Afirmó Donatello
-Buscaba algo llamado "Ku"
-¿¡KU!?
-¿Sabe de qué se trata? – el rostro de Splinter mostraba incredulidad.
-Me temo que si hijos míos. Es parte de una leyenda japonesa, había un Dios que quiso convertirse en humano, para ello debía abandonar sus poderes y creó unos cristales místicos con forma de perlas, cada uno podía dominar a cada elemento de la naturaleza, se los dio a custodiar a cuatro guerreros poderosos y puros de corazón. Desafortunadamente había un ser ambicioso que corrompió a esos guerreros y quitándoles las perlas se volvió un semidios muy poderoso, capaz de crear y destruir cualquier cosa con solo pensarla.
El dios humano, al darse cuenta de lo que sucedía, recurrió a su último truco, guardó para sí la perla que podría contener a los demás, la perla "ku" también conocido como el cristal del vacío y con su poder pudo restituir todo en la tierra, para lograrlo, él tuvo que abandonar su cuerpo humano porque tanto poder no podía ser contenido, cada perla se perdió con el tiempo, aunque se supone que aún son custodiadas por …
-¿Sensei?
-Mi padre, él me contó esta leyenda, me dijo que me daría la perla "ku" para protegerla, pero nunca lo hizo.
-¿Eso quiere decir que todo es verdad? – Donatello preguntaba.
-Me temo que sí hijos míos, mi padre también me contó que él mismo tuvo que luchar contra un gran hechicero llamado Khan para proteger la perla, su ambición era desmedida y la única opción que tuvo fue dejarlo encerrado en una dimensión oculta.
-Sensei ¿tu padre tenía poderes mágicos? -
-No Miguel Ángel, fue ayudado por un gran maestro de las artes místicas, pero en todo caso tal vez él sabe dónde se encuentra la última perla.
-¿Aún vive? -¿Puedes contactarlo? -
-No lo sé Rafael. Me parece que debo contactarlo por medio de la meditación. Él ahora está en el plano astral.
-Entonces, buena suerte con eso.
-Solo les pido que cuiden de Leonardo, no lo dejen solo.
-Hai sensei – Respondieron al unísono
Splinter se retiró del lugar, los chicos se organizaron para no dejar solo a Leonardo, pasaron tres días en los cuales el chico iba y venía de la inconciencia, entre sus delirios no olvidaba decir "Todo fue mi culpa" "Mis hermanos" "No los lastimen" "Perdóneme chicos" y más cosas que no tenían sentido.
-Calma hermano, estarás bien – Miguel Ángel era el que más estaba al pendiente, cuidaba de su fiebre y, a pesar de la situación, le agradaba mucho estar al lado de ese chico que los había salvado.
Una noche Leonardo despertó, al ver a su alrededor Donatello estaba leyendo unos libros antiguos, estaba tan concentrado que no se dio cuenta de que había despertado, del otro lado Miguel Ángel estaba dormido en una camilla contigua.
-¡MIKEY!- Asustando a Donatello se levantó gritando angustiadamente, fue a lado del menor sin importarle romper la intravenosa que tenía en el brazo -¿Que te pasó? Mikey dime ¿Qué te paso? Perdóname hermanito, fue mi culpa, mi culpa – lo abrazaba contra su pecho sin darse cuenta de que el chico ya había despertado.
-¿Mmm viejo? ¿Estás bien?- el escuchar la voz del menor Leonardo se relajó y tomándolo de los hombros le preguntaba de frente.
-¿Qué te paso? ¿Estas lastimado? ¿Quién fue? Dímelo.
-Yo estoy bien -Leonardo revisaba con la vista al menor cerciorándose de que así fuera.
-Mejor dinos en qué estas metido, tienes mucho qué explicar – Al escuchar a Donatello Leonardo se dio cuenta de que había hablado de más, se levantó tan rápido tratando de salir, de escapar, que se mareo – ¡Oye espera! ¡No te vayas! – Donatello le pedía mientras lo veía tambalearse.
-No, es peligroso, no debo estar aquí- trataba de explicar, pero en la puerta del laboratorio fue detenido por Rafael, no le costó trabajo por las condiciones en que se encontraba Leonardo y con un abrazo fue suficiente para retenerlo – Rafael por favor, sácame de aquí, si en algo valoras sus vidas sácame de aquí por favor – al de rojo le sorprendió esta declaración.
-Valoro sus vidas y también la tuya es por eso que no te irás, confía en nosotros, te ayudaremos – y tras decir esto Leonardo se desvaneció en sus brazos, teniendo como último recuerdo, antes de la inconciencia, su nombre en los labios de Rafael.
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La familia no recuerda a su hermano ¿Qué es lo que les ha sucedido para que esto pasara? Aunque de lejos de ellos Leonardo ha estado al pendiente y es hasta este momento en el que se ha dejado ver ¿Qué secreto es el que oculta? ¿Por qué del remordimiento y culpa? ¿Qué puede ser tan temible que desee estar separado de los demás?, Solo diré una cosa. Continuara…
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¿Qué les ha parecido? Espero que interesante. Tomé la idea de los guardianes de los elementos de la serie del 2003, no recuerdo bien pero es como por ahí del capítulo 22 min 10, es decir, no es una idea mía :-/ solo la retomé. Investigando un poco sobre los cinco elementos de la naturaleza (según Japón) al metal también se le da el nombre de "vacío" y eso me gustó. Entonces, espero leerlos en el próximo capítulo.
Rose Black Dragon: Gracias por estar al pendiente de esta historia, me alegra ver que te está interesando, espero siga ese interés. Por el momento se vislumbra la gran preocupación de Leonardo, lo que le ha sucedido aún no se conoce, esperemos que pueda confiar en sus hermanos para que le ayuden. En el siguiente capítulo se sabrá cómo es que Leonardo ha estado presente entre sus hermanos, pero oh espera, no te quiero spoilear XP. Saludos y nos leemos luego.
Talia 43: Como siempre un gusto leerte, así es, una nueva historia que espero con ansias te agrade. Aún no estoy segura si en esta historia conocen a Casey, lo del gore se escucha tentador, no lo tengo planeado, pero si se presenta la oportunidad lo haré. XP. Espero tus comentarios y felices trazos.
