Hola, perdón por la tardanza, pero ya estoy de vuelta, espero les guste este nuevo capítulo y no olviden dejar sus comentarios.

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LA PERLA DE METAL

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Los Hamato se habían dado cuenta de que ese misterioso chico era su hermano, lo habían escuchado de sus labios cuando un nuevo guardián los atacaba, desafortunadamente también se dieron cuenta de que Leonardo estaba siendo atormentado por un sentimiento tan profundo que no lo dejaba quedarse junto a su familia, ahora, los hermanos tienen más preguntas que respuestas y las desean obtener de cualquier forma. Leonardo ha tenido un breve momento de lucidez, solo para ser retenido por Rafael cuando trataba de salir corriendo, se ha desvanecido en sus brazos por su gran debilidad y entre palabras de preocupación por el bienestar de sus hermanos…

-¡Tráelo Rafa!- Donatello le pedía al mayor.

-Esto no puede seguir así, debemos darle confianza para que se quede con nosotros.

-¿Y cómo hacemos eso? Apenas despierta y quiere salir corriendo, es como si nos temiera.

-No Mikey, él no nos teme, al parecer, lo que él teme es lastimarnos – Deducía el más inteligente.

-Pero él no haría eso ¿verdad?

-De seguro que no, después de cómo nos ha salvado, no lo creo.

-¿Y si quiere escapar nuevamente?

-Vamos a dejar toda la guarida cerrada – Rafael se escuchaba decidido - Hablaremos con él hasta que nos diga qué es lo que pasa. Tenemos mucho que agradecerle, ya que sin su ayuda esta familia no existiría. Él debe conversar con nosotros, no permitiremos que se lastime nuevamente por ayudarnos… – y posando una mano en el hombro de Donatello y Miguel Ángel – No soportaría ver a mis hermanos sufrir – esta declaración tomó por sorpresa a todos. Generalmente Rafael nunca hablaba de sentimientos o emociones, normalmente él lo veía como una debilidad, pero al estar a cargo de la familia se daba cuenta que ellos eran su mayor motivación.

-Rafa – Donatello lucia apenado - quiero disculparme, sé que no he sido el mejor de los hermanos, últimamente te he hecho enojar, te he reñido sin razón alguna, quiero que me perdones.

-Vamos Donnie no pasa nada – Interiormente Rafael agradecía ese comentario de su hermano, no sabía muy bien en que momento fue o qué lo detonó, pero ya no tenían el mismo trato que antes.

-Sí pasa y mucho, después de cómo te he tratado, perdóname es solo que… de pronto tenía mucha ira, enojo, resentimiento y de verdad que no sé de dónde ha salido todo eso.

-Hermano, yo también me he sentido enojado y frustrado desde hace ya tiempo -Confeso el líder.

-Yo no creo que sea eso – intervino el más pequeño – Cuando éramos pequeños y Rafa escondía mi oso, me enojaba, peleaba con todos, insultaba y todo porque en realidad estaba triste, triste por lo que me hacía falta. Yo también me he sentido diferente pero no es enojo, es tristeza y no sé qué es lo que me hace falta, pero a decir verdad… – Ante la mirada de sus mayores Miguel Ángel se acostaba en la misma camilla de Leonardo y lo abrazaba de forma apacible – ya no me siento así, ya no siento ese vacío, yo creo que él sí es nuestro hermano y desconozco cómo o por qué nos hemos separado, pero me alegra mucho que este aquí.

¿Cómo era posible que el más pequeño tuviera la estabilidad emocional para identificar qué era lo que pasaba? Miguel Ángel siempre se había caracterizado por ser el que escuchaba más su corazón que a la razón y gracias a esto presentía la verdad, el estar al lado de Leonardo le daba una paz y seguridad que hace mucho no tenía.

Leonardo comenzaba a abrir sus ojos con mucho esfuerzo, la primera vista que tuvo fue la de su hermanito recostado a su lado mirándolo muy contento.

-¿Mikey? Gracias a Dios, tuve una horrible pesadilla, había un hechicero que buscaba la perla de Ku, esa que Sensei nos mostró hace mucho, escapábamos de una trampa cuando tu…- al ver la mirada inocente de Mikey una visión de su hermano cubierto de sangre lo invadió, esto lo aterró y como reflejo lo abrazó ante el miedo de haberlo perdido.

-Me alegra que hayas despertado, espero no quieras volver a escapar- las palabras de Rafael despertaron a Leonardo de su ensoñación.

-¿Qué?- el chico se sentó tan rápido que hizo caer a Miguel Ángel.

-¡Ay!

-¿Donatello? ¿Rafael?- miraba desesperado su entorno pero vio la verdad en los ojos de sus hermanos.

-Cálmate amigo, todo está bien solo necesitamos algunas respuestas-sin pensarlo dos veces se levantó, desafortunadamente él aún seguía viviendo esa pesadilla.

-¡No! yo me tengo que ir, me tengo que ir – Rafael le cerró el paso.

-Mira Leonardo, tú necesitas atención y descanso y si no es por las buenas será por las malas, pero tú de aquí no sales hasta que estés bien ¿Entendiste?

-Además queremos saber sobre ti – el menor le decía mientras se levantaba apoyándose en la camilla.

-No temas, quien sea que te esté buscando no te encontrará aquí – Le aseguraba Donatello.

-¡No! ustedes no entienden, el que yo esté aquí solo los pone en riesgo, si ellos me rastrean los encontrarán.

-Entonces debes quedarte y decirnos en qué estamos metidos.

-Entre menos sepan mejor, créanme, por eso me tengo que ir – Leonardo caminaba lento a la puerta hasta que el menor le tapo el paso y lo abrazó fuertemente.

-No por favor ya no te vayas, quiero que nos cuentes todo para poder ayudarte, no quiero que te alejes de nosotros, por favor ¡NO TE CONVIERTAS EN UN RECUERDO! – se lo gritó al punto del llanto, esto conmovió enormemente a Leonardo, "No te conviertas en un recuerdo", eran las mismas palabras que él le había dicho el menor, al más inocente de sus hermanos cuando su luz se apagaba entre sus brazos, sabía que tenía una solución que no había querido usar, pero ante lo visto no creía tener otra opción, él debía hablar.

-Leonardo, mis hijos tienen razón – La voz de Splinter se escuchó imperante desde la puerta - debes decirnos qué es lo que sucede, tú estás vinculado con nosotros y deseamos saber toda la verdad, así que comienza a contarnos.

-Está bien- suspiro derrotado Y con ayuda de Donatello se recostó en la camilla.

-Nosotros no tenemos otra cosa más importante que darte toda nuestra atención – Le decía mientras lo arropaba.

-Yo… soy su hermano mayor- Todos lo miraban expectante a lo que decía.

-¡Lo sabía!- exclamo Miguel Ángel con alegría para luego cambiar de tono – entonces ¿Qué pasó? ¿Por qué no estas con nosotros? ¿Por qué no te recordamos? ¿Por qué te alejaste? ¿No nos querías? – esto lastimó a Leonardo y Splinter lo notó.

-No, no fue eso, por favor no dudes que yo los he querido siempre – la sinceridad de sus palabras era compartida con un mirar triste.

-Hijo mío, déjalo terminar -Splinter le hablaba a Miguel Ángel.

-Entonces dinos algo que solo nosotros sabríamos- Rafael sabía que su papel como hermano mayor era la de cuidar de los demás, aunque sentía afinidad por Leonardo no podía tener una guardia baja. Leonardo lo miró con tristeza – cuéntanos tu historia y nosotros decidiremos sí en verdad eres quien dices o no – decía avergonzado de la forma en que Leonardo lo miró.

-Splinter nos compró en la tienda de mascotas – continuo Leonardo - recibimos el mutageno juntos, la razón por la que no lo recuerden es porque yo se lo pedí a un antiguo maestro, le pedí que me borrara de sus vidas.

-¿Pero cómo? ¿Por qué? – Donatello estaba expectante. Todos notaron cómo a Leonardo le costaba hablar sobre el tema.

-Hace un año, aproximadamente, nos enfrentamos a un enemigo muy fuerte, un hechicero, buscaba las perlas de los cinco elementos, ya tenía algunas y llegó con nosotros en busca de la perla Ku

-La perla de metal, esa que mi padre me daría para guardarla.

-Y se la dio Splinter, desde que éramos niños nos contaba historias de su gran poder y de cómo su padre se la había dado, decía que algún día nosotros la cuidaríamos para que ese poder no cayera en manos malignas. Una noche… - Leonardo se detuvo, aún no estaba preparado para decir la verdad - caímos en una trampa y el que no me recuerden es solo una consecuencia, yo… decidí…

-Hacer un trato con él -Dedujo Rafael, Leonardo solo afirmó.

-Sí, yo le entregaría la perla y él respetaría sus vidas.

-Entonces él tiene la perla ku- Leonardo afirmó nuevamente.

-Ahora él tiene todas las perlas, tiene a los guardianes bajo su dominio, pero…

-No puede tener el poder que desea ¿no es así?- Spliner concluía – El poder que ambiciona es demasiado grande, no cualquiera podría controlarlo, la perla ku representa al quinto elemento, el metal, su poder es tan destructivo que puede acabar con todo en un instante, por ello también es llamado "vacío" pues si se llega a desatar desaparecería a la velocidad del pensamiento todo lo que se desee.

-Así es, él está desesperado por conseguir ese poder, en unas semanas será el eclipse solar y Khan usará ese momento de mayor oscuridad para poder absorber el poder de los elementos y someter todo a su voluntad. El no poder manipular la perla lo está enloqueciendo, cree que le he entregado una perla falsa por eso ha mandado a los guardianes a asesinarlos, porque cree que ustedes tienen escondida la verdadera.

-¿Acaso dijiste Khan? – Aunque Splinter quería preguntarle a Leonardo más cosas el escuchar el nombre del antiguo enemigo de su padre llamó su atención - Ese es el nombre del hechicero…

-A sí es Splinter, ese hechicero es el mismo que peleó con su padre, él encontró la forma de escapar de esa dimensión – a la mente de Leonardo llegaron las imágenes de su hermanito ensangrentado, esto detuvo su charla-

-¿Estas bien Leonardo? -Dontello lo saco de su terrible pensamiento.

-Sssí, perdón, una vez que pudo ir y venir de su dimensión envió a sus sirvientes para encontrar las perlas faltantes, ha podido controlar el poder de la mayoría, pero al parecer la perla Ku no quiere obedecerle.

-¿Pero por qué te quedaste con él si ya tenía la perla? – Donatello preguntaba

-Él me necesita y ese fue el trato

-¿Para qué te quiere?- Pero Leonardo no hablo, solo se quedó mirando al suelo.

-Perdón, pero eso no se los puedo decir.

-¿Y por qué no?

-Rafael, no lo presiones, él nos lo dirá cuando nos tenga la confianza – Splinter tomaba el hombro del chico.

-Está bien y al menos ¿Nos puedes hablar de esos guardianes?

-Sí, ellos son Ka (fuego) Mizu (agua) Chi (tierra) y Fú (viento)

-Claro, por eso que uno podía manejar el fuego y el otro el agua a su antojo.

-Así es Donatello, el poder de cada uno es indescriptible y si se enteran que estoy aquí -Leonardo se empezaba a inquietar - sí averiguan donde se encuentran no habrá nada para detenerlos y eso no quiero, es por eso que tengo que irme ¿Lo entienden verdad? Me tengo que ir – veía a Rafael esperando su aprobación.

-Lo lamento Leonardo pero tú no te iras de aquí, si todo lo que dices es cierto no permitiré que uno de mis hermanos ande solo por la vida enfrentando a no sé qué peligros, sobre todo, si no me invita – le decía sonriente.

-Así que prepárate porque es el momento de conocerte, debo de aprender mucho sobre ti -Miguel Ángel le sonreía.

-Por favor, promete que no te irás, queremos ayudarte – Donatello intervenía

-Hay algo que no entiendo ¿Qué pasó con nosotros? ¿Acaso no pudimos ayudarte? ¿Por eso nos quitaste los recuerdos? – Miguel Ángel insistía.

-Perdóneme, pero no quiero hablar de eso – Leonardo apretaba angustiado la manta entre sus manos

-Leonardo, hazle caso a tus hermanos -Splinter se sentó en la camilla viendo de frente a Leonardo - sé que hay algo muy importante que cargas en tu corazón, sé que no nos dices toda la verdad, pero eso no importa, nosotros somos tu familia, muy dentro de nosotros lo sabemos y no permitiremos que te pase algo malo. Confía en nosotros, confía en que podemos ayudarte.

-Splinter… - Leonardo no se atrevía a ver a su padre, era tan grande la carga, vergüenza y pesar que tenía que no se atrevía a levantar la vista.

-No importa Leonardo, sé que en algún momento confiarás en nosotros para que te podamos ayudar, por lo pronto tienes prohibido dejar este hogar, primero debes recuperarte y hasta que eso suceda no habrás de salir, nadie lo hará ¿entendieron?

-Hai Sensei – Se escuchó de los hermanos.

-Gracias… - Fue hasta entonces que Leonardo miró a su padre, lo que alcanzó a decir lo hizo en palabras tan apagadas que parecían un rumor, aún así todos lo escucharon.

Splinter vio en los ojos de ese "extraño" tanto dolor y sufrimiento que detonó un fugaz recuerdo –"Padre… yo… te he fallado, por favor perdóname"- eran los mismos ojos, el mismo miedo y angustia, su cuerpo reaccionó, su instinto de padre lo hizo actuar sin pensarlo, se le acercó rápidamente para abrazarlo, para consolarlo de "eso" que lo hacía sufrir, que lo atormentaba.

-Estas en casa hijo mío – sin decir más Leonardo lo abrazó con toda la añoranza que sentía -No sabemos qué fue lo que pasó, pero… cómo me alegra que estés aquí.

-No importa lo que haya sido te ayudaremos -Rafael le infundía fuerza.

-Y te protegeremos -Donatello confianza.

Leonardo sintió como sus hermanos se unían al abrazo, él no paraba de llorar porque de verdad quería creer que no lo abandonarían cuando supieran la verdad, quería creer que todo podría ser diferente, lloró hasta cansarse y quedar dormido.

-Será mejor que lo acomodemos y preparemos un lugar para él, nuestro hermano no ha de habitar en el laboratorio todo el tiempo. – Donatello decía.

-Esa bodega a lado de mi habitación podría servir para él ¿Qué les parece? – Miguel Ángel se mostraba muy contento.

-Buena idea hermanito, será mejor que lo acondicionemos, necesitamos a alguien que se quede con él, para vigilar que no quiera irse sin nosotros.

-Yo me quedaré hijos míos, ustedes arreglen esa habitación para su hermano. – Las tortugas salieron del laboratorio quedándose Donatello con su padre.

-Usted qué piensa Sensei, ¿será cierto lo que nos dice? ¿Será que él es nuestro hermano?

-Sí Donatello, no sé cómo explicarlo, pero sé que él es su hermano y siento que ha pasado por mucho sufrimiento al no estar a nuestro lado.

-¿Y que hay sobre "eso" que no quiere decir?

-Que debe ser demasiado doloroso e importante como para que no nos lo quiera contar, solo el tiempo nos podrá dar respuestas. Habremos de esperar.

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Por primera vez hace más de un año que Leonardo no tenía la paz de ahora al dormir, por lo general recuerdos de ese angustioso hecho lo había atormentado todo ese tiempo. Al despertar se encontró en una habitación, su habitación, aunque acomodada de forma diferente no dejaba de sentirla como suya. Al mirar alrededor encontró a Rafael dormido en una silla, "vigilando" su sueño.

Sin despertarlo se levantó, tomó sus katanas, sus viejas katanas, la que en una vida atrás su padre le había dado siendo solo un niño, y que a su vez las había recibido de su padre, tenían un gran valor para él. Al salir sentía una alegría que no podía explicar, estar con su familia, en su casa, era todo lo que él había deseado desde hace mucho tiempo.

A paso lento se dirigió al dojo, sus heridas no le daban mucha libertad de movimiento así que apoyándose del árbol se sentó en el suelo para meditar.

-"¿Qué voy a hacer ahora" – la meditación era interrumpida por las constantes preocupaciones de su situación – "Si me voy en estos momentos ellos me seguirán y eso los puede poner en riesgo, además aún no puedo protegerlos en caso de un ataque, creo que lo mejor será permanecer aquí hasta sanar, un par de días, una semana por mucho, solo eso necesito y podré irme, iré a buscar al antiguo maestro para que borre su memoria nuevamente, así ellos no sufrirán por mis errores.

-Hermanito ¿Ya te despertaste? ¿Cómo dormiste? ¿Quieres que te prepare algo para desayunar? Pero qué pregunta, claro que sí, ven vamos, te prepararé algo especial, algo delicioso -El pequeño le sonreía mientras pensaba

-Yo pensaba en algo que me gusta mucho, claro, de ser posible-

- ¡Ya sé! Te prepararé algo que hace mucho no hago, un delicioso…

-"Pan francés con mermelada y frutos rojos" – Leonardo y Miguel Ángel lo dijeron al unísono.

-¿Cómo lo supiste?- Miguel Ángel le decía a su hermano quien algo sonrojado Leonardo le confesó.

-Ese era mi desayuno favorito y de verdad extrañaba tus comidas Miguel Ángel – esto paro en seco el caminar alegre del menor.

-¿Leo? ¿Te hice algo? – vio el mirar confundido del mayor – Tal vez no te recuerde, pero puedo sentir que tu no me hablabas así ¿verdad? Porque si lo haces siento que he hecho algo malo y me vas a regañar – el mayor al comprender lo que pasaba no tuvo más que aceptar su reclamo.

-Perdóname Mikey, es verdad, yo no acostumbro a llamarte de esa manera, es solo que pensé que te inconformarías si te hablaba de una forma tan familiar.

-Ahora siento que no me conoces, Leo tu solo trátame como siempre, la mejor forma que te recuerde es si haces lo mismo de cuando estabas con nosotros ¿Te parece bien?

-Eso haré hermanito- decía con una sincera sonrisa.

-Lo vez, eso está mejor, vamos te ayudo- apoyándose de su hermano Leonardo se levantó, caminó con su ayuda y cuando Miguel Ángel lo miro sonriente un triste recuerdo llego a la mente de Leonardo. Un Miguel Ángel ensangrentado y perdiendo la vida entre sus brazos, esto lo tensó -¿Leo? ¿Te pasa algo?- Pero por respuesta tuvo un fuerte abrazo.

-Solo necesito tu perdón, eso y que sepas que nunca fue mi intensión ¡Hermanito… yo! – Miguel Ángel respondió a su abrazo y muy tranquilo le contestó.

-Leo ¿No lo entiendes verdad? Yo me sentía triste, pero desde que te encontramos soy muy feliz y es una felicidad inexplicable, no dudo que seas mi hermano y tampoco dudo de tu gran amor por nosotros, yo lo siento y apenas te conozco. No importa todo lo que haya pasado, lo único que lamento es que no haber estado ahí para ayudarte, ¿Me perdonas por eso?

-Mikey… te juro que jamás volverás a estar en esa situación, lo prometo, por mi vida.

-Leo no pienses cosas malas, deja eso atrás y piensa que sea lo que sea a lo que te enfrentes ya no estarás solo, nos tienes a nosotros- El corazón de Leonardo no daba vuelta atrás, sabía que su camino era lejos de sus hermanos, pero quería sentirse en casa nuevamente, aunque fuera solo por un instante.

-Gracias- después de eso fueron a desayunar. Tal como prometió el menor hizo para todos unos deliciosos panes franceses con azúcar y canela espolvoreada, adornados con mermelada, fresas y frambuesas, el olor atrajo a Donatello y Splinter a la cocina, un momento apacible que fue interrumpido por los gritos desesperados de Rafael.

-¡¿Dónde caparazones esta?! ¡Le dijimos que no se fuera! ¡Que nosotros le ayudaríamos! Y ahora ¿Dónde se metió? ¡Chicos Leo no está! hay que salir a buscarlo – llegando a la cocina asustado por despertar y no encontrar a su nuevo hermano para burla de los menores, vergüenza de su padre y ternura del mayor.

-"Sí tan solo me hubieras amparado con ese mismo sentimiento, pero no puedo reclamarte, no tienes la culpa de nada, bien lo dijiste, el único culpable he sido yo. Lo siento, pero no puedo permanecer a su lado sí sé que les hago mucho daño" – Al ver que Leonardo se encontraba desayunando tan plácidamente Rafael se enojó.

-¿Crees que uno no se preocupa? ¿Crees que uno no se encariña con las personas?- caminaba de un lado a otro apoyando sus reclamos con las manos - Primero te oigo en mi cabeza, te veo en mis sueños, nos salvas, sabemos que nos has estado cuidando desde no sé cuánto tiempo, por fin nos dices que somos hermanos y después… ¿Te desapareces de esa forma? ¡Ah! eso sí que no Leonardo ¡No te atrevas a desaparecer así! no sabes lo que sentí cuando desperté y no estabas, pensé que te había perdido ¡Y me asusté! ¡Lo que menos quiero es perder a un hermano mío y mucho menos si apenas te estoy conociendo y sé que tú no nos has dejado de cuidar desde donde sea que estuvieras! – A todos les sorprendieron estas palabras.

-¡Ah mira! si tiene sentimientos-

-¡Cállate enano!- Miguel Ángel le mostró su lengua para molestarlo

-¿Cómo que lo escuchabas en tu cabeza?- Donatello estaba algo confundido - ¿Desde cuándo?

-¿A qué te refieres con eso hijo mío?

-Es que, es solo que, ¡Demonios!… perdón Sensei, no se lo había dicho antes, pero yo había estado escuchando la voz de Leonardo en mi mente desde hace mucho tiempo, no sé exactamente desde cuándo, pero siempre me decía una forma intrépida para salir de cualquier embrollo en que mis hermanos y yo nos metíamos, era él, no tengo dudas de que era su voz, de eso estoy seguro.

-¿Me escuchabas? ¿Eso es verdad? No pensé que pudiera hacerlo, yo solo… solo deseaba que pudieran hacerlo, aunque sea solo un poco y por lo visto así fue – decía complaciente. Todos se le quedaron viendo.

-Está bien, lo voy a preguntar yo ¿Cómo caparazones hacías eso? Y tú ¿Cómo es qué nunca nos dijiste nada? – Donatello estaba verdaderamente intrigado.

-¿¡Para que me tomaran de a loco!? De por sí ya es difícil tenerlos a salvo y siendo el líder del grupo no podía permitirme tener ese tipo de locuras – se sentaba muy molesto a tomar su desayuno.

-Todo este tiempo he estado en el castillo de Khan, en otra dimensión. La única forma de acceder es a través de los portales que se abren con un encantamiento especial, pero al no tenerlo solía meditar mucho, de esa forma podía acercarme a ustedes, hablarles para aconsejarlos, pero no tenía ninguna esperanza de que me escucharan, me alegra saber que sí -Decía sereno.

-Y es por eso que Rafael te escuchaba, pero espera ¿Eras un prisionero? -Leonardo no dijo nada, solo veía su taza de té.

-¡Eso es genial! – exclamaba el menor entusiasmado - quiere decir que has escapado, ya no tienes que regresar ¿verdad? -Pero Leonardo tampoco dijo nada. Splinter temía lo que ese silencio ocultaba.

-Entonces ¿Quiere decir que puedes abrir ese portal?- indagaba la vieja rata.

-Así es, gracias al guardián "Fú" de viento pude saberlo, de los cuatro es el que pudo escapar del hechizo de Khan, él fue el que me avisó que ustedes estaban en peligro y me ayudó a escapar del castillo.

-Entonces ¿Todos los guardianes están bajo el hechizo de Khan menos uno? ¿Cómo puede ser posible?

-No estoy seguro, yo creo que es por su naturaleza etérea, además, lo considero el más fuerte de todos.

-Ya veo, pues me alegra que hayas podido ayudar a tus hermanos, aunque sea desde lejos- Esto hizo sonrojar a Leonardo, hacía mucho que su padre no le daba ningún cumplido.

-¡Leonardo! – Rafael le gritaba en forma ruda llamando la atención de todos – ¿Eso quiere decir que puedes irte en cualquier momento? no estarás pensando en hacerlo apenas puedas ¿verdad? – Todas las miradas se dirigieron a un avergonzado y temeroso Leonardo. Se sintió evidenciado, asustado.

-¡YAME!- Splinter lucia enfadado- Rafael, sé perfectamente tu sentir, pero si lo sigues presionando solo lograrás apartarlo de nosotros, dale tiempo ¿Puedes?

-Trataré- decía cruzando los brazos y mirando a otro lado. No quería provocar que su hermano huyera.

-Y tu Leonardo, no te atrevas a irte herido, tienes mucho por sanar y en esa condición solo serás un blanco fácil, hijo mío, tu alma y tu cuerpo debe recuperarse y hasta que esto pase habremos de discutir tu situación ¿De acuerdo? –

-Como diga Splinter – Era visible que Leonardo comenzaba a incomodarse.

-Hijo mío, no seas distante, yo soy tu padre y ellos tus hermanos, solo compórtate como siempre lo has hecho – Dirigiendo la mirada a Rafael quien estaba de espaldas devorando muy molesto su desayuno. - Tú los conoces bien, ellos actúan muchas veces sin pensar - Leonardo lo miró agradeciendo esas palabras.

-Hai Sensei - Splinter esperaba ganarse la confianza de Leonardo, por lo que veía su hijo estaba con un pie en la puerta listo para huir, mostraba inseguridad, vacilación e inestabilidad, por lo visto una misión nada sencilla pero no se habría de dar por vencido, habría de recuperar a su hijo por completo.

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Leonardo le ha dejado saber a la familia solo una parte de lo que ha sucedido, no se siente con la confianza suficiente para poder decirla completamente, sus pensamientos están en irse de la guarida en cuanto pueda, aún hay muchas cosas por descubrir, como saber el porqué de esa confianza dañada, descubrir qué son esos recuerdos que lo agobian y sí Splinter podrá ayudarlo a sanar esas heridas.

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Rose Black Dragon: No es que Leonardo haya perdido su capacidad de sanar, bueno sí, bueno no, mejor espera los próximos capítulos para saber que hay de eso (no que quisiera spoilear, ya sabes, perdería la emoción XP) En mi nada original idea me acordé me muchas leyendas que hablan de dioses que dejan la inmortalidad solo porque pus' un día estaban aburridos y decidieron sentirse humanos, a ver que pasaba (Como ejemplo Quetzalcoatl cuando mandó a volar a un conejo a la luna) Los guardianes de cada elemento son poderosos, pero no son más que títeres bajo el mando de Khan, él es quien de verdad trae asoleado a Leonardo. Pero deja tú eso, cuando te enteres… me vas a mandar muchos PM's XD Nos leemos pronto ;D

Talia 43: No sabes cómo agradezco tus comentarios, me animan mucho a seguir escribiendo y a pensar nuevas ideas para hacer sufrir a Leonardo. Sí ¿verdad? Quién sabe porque eso de los demonios es tan sonado últimamente, espera, eso me recuerda que alguien no ha actualizado desde hace mucho ¿Tú sabes algo al respecto? Tenías razón, Leo no contará toda la verdad, tendremos que esperar para saber qué fue lo que pasó realmente. Aún no es momento para gore, solo espera XP, hasta la próxima y felices trazos.