Muchas gracias por seguir la historia y sobre todo por comentar, eso me da muchos ánimos para continuar. Sin más, aquí el siguiente capítulo que espero les guste.
:::::::::::::::::::
CONFIA EN NOSOTROS
OoOoOoOoOo
La familia está ansiosa por saber más sobre el pasado de Leonardo, cada uno a su manera, tratan de hacerle saber que ellos pueden ayudar, que puede confiar para enfrentar cualquier peligro, pero Leonardo no lo cree, se ve inseguro de esa confianza y pretende seguir protegiendo a su familia de una verdad que causaría estragos, pero este momento es de calma, ideal para sanar sus heridas e intentar averiguar qué es lo que ha sucedido.
-Tengan paciencia con él, hablará cuando esté listo y debe tener la seguridad de que lo escucharemos sin juzgar nada de lo que nos diga- Les había pedido su padre después de que Donatello se llevó a Leonardo al laboratorio para revisar sus heridas.
ooooo
-Y entonces Donnie ¿En qué estás trabajando? – Leonardo podía ver sobre la mesa de trabajo la esfera de comunicación Krang y el portal Inter dimensional – Luce complicado.
-En realidad no lo es, es muy laborioso pero no complicado, quiero encontrar la manera de manipular el portal krang para poder ir a la dimensión X, estoy seguro que una vez dentro podremos detenerlos – al mirar a Leonardo el genio se dio cuenta que su mirada estaba perdida - ¿Leo?
-Siempre has sido muy listo, de seguro apoyas mucho a los demás, me alegra que te tengan a su lado para que los aconsejes.
-Leo ¿Qué tienes? ¿Te pasa algo? – Pero Leonardo le contestó con una sonrisa apagada.
-No Donnie, no es nada, solo que me da gusto que entre todos se cuiden y protejan. Así debe ser siempre – Donatello no quiso contradecirlo, le apenaba decirle que vivían en un constante pleito.
-Vamos Leo, estoy seguro que cuando tú estabas a nuestro lado trabajábamos mucho mejor- Pero Leonardo lo negó.
-No Donnie, yo solo cause desgracia en la familia, me alegra que no lo recuerden porque… no lo soportaría- Este comentario tomó por sorpresa a Donatello.
-Leo eso no pude ser verdad ¿Por qué lo dices? ¿Qué fue lo que pasó? – En ese momento Leonardo pareció salir de sus recuerdos.
-No, nada Hermano, mejor dime, ya estoy mucho mejor ¿Verdad? ¿Ya puedo entrenar?
-¿Es en serio Leo? Apenas y puedes caminar y ya quieres entrenar, mejor deja ver cómo van tus heridas – Así Donatello al revisar se dio cuenta de que aún estaba muy lastimado, debía descansar para que los puntos no se abrieran – Leo deberás tomar esto – Le entregó unas pastillas – te harán sentir mejor – Leonardo obedeció – Además tendrás que usar esto por lo menos una semana – Se trataba de una muleta, Donatello al ver cierta renuencia por parte del de azul decidió animarlo – con esto mejorarás más rápido, lo prometo, pruébala por favor – Leonardo la tomó y con ella caminaron hasta el dojo donde los demás ya esperaban.
-Pero no es necesario Donnie yo estoy seguro de que puedo caminar sin problema.
-Sí Leo, pero corremos el riesgo de que los puntos se abran – La muleta aliviaba el peso de su pierna lastimada y propiciaba que la herida en su plastrón no se abriera por el esfuerzo. Aunque Leonardo se sentía bien al usarla no quería preocupar a los demás.
-Está bien, pero estoy seguro que eso no pasará, me siento mucho mejor- mostraba una sonrisa falsa que fue analizada muy de cerca por Donatello, lo rodeo mirándolo de arriba abajo y tocó su plastrón, el cual estaba vendado - ¡AYY! – el grito llamó la atención de todos.
-¿Qué le estás haciendo Donatello? – Miguel Ángel sonaba enojado mientras se levantaba del seiza para ayudar a Leonardo, pero con un solo ademan fue detenido por su padre.
-Cálmense, todo está bien – Y mirando al de azul - Leonardo esa es una sonrisa falsa, te toqué solo con el roce de mi mano y mira como reaccionaste, ahora sé que mientes sobre tu salud, hermano no hagas eso, solo logras lastimarte y eso no es bueno.
-Sí Donnie, perdón – contestaba mientras sobaba su plastrón en la parte vendada aún doliéndose de su herida.
-Eso espero hermano, ahora nada de esfuerzo ¿Entendido?- Leonardo asintió, caminó hasta el árbol en el centro del dojo y apoyándose en él se sentó a ver el entrenamiento. A él le agradaba el calor de hogar que sentía, ese del que había sido negado por mucho tiempo y el cual añoraba desesperadamente, al ver cómo sus hermanos entrenaban, jugaban y sonreían le daba la certeza de que no se había equivocado, había tomado la decisión correcta al dejarlos para ser felices. Poco a poco sus parpados pesaron y no sintió cuando se quedó dormido.
Splinter estaba satisfecho del desempeño de sus hijos en el entrenamiento, al mirar a Leonardo lo vio dormir muy apaciblemente.
-¡YAME! Lo han hecho muy bien hijos míos, los felicito, tomen un momento para descansar y lleven a su hermano a su habitación – fue hasta entonces que se dieron cuenta que Leonardo dormía.
-Que bien, yo luciéndome y él dormido.
-Debe ser por los medicamentos Rafa, estará algo somnoliento por lo menos los próximos tres días, además así es mejor, descansando su herida sanará más rápido.
-¡Yo lo llevo a su cuarto! -Miguel Ángel tenía la intención de correr hacia Leonardo pero fue detenido por Rafael del caparazón.
-¿A dónde enano?- no podrás tu solo, te ayudaré, anda quítale sus katanas yo lo cargaré – al obedecer Miguel Ángel pudo apreciar las Katanas de Leonardo, aunque eran algo viejas se veían bien cuidadas, las tsubas era plateadas con forma de una flor de sakura, insignia del clan Hamato y en la kashira resplandecían unas gemas azules.
-¡WOW! Mire Sensei, nunca había visto unas katanas así.
-Déjame ver- Splinter tomó una de las Katanas.
-Bueno, ya que mi ayudante se distrajo Donnie ¿me ayudas? – Entre los dos se llevaron a Leonardo.
-Estas katanas se me hacen familiares, se parecen… pero ¿Cómo? ¡Eran las katanas de mi padre! Las mismas que me dio cuando me convertí en la cabeza de la familia – Aunque el maestro quería recordar la última vez que las había visto no podía – Eso quiere decir que yo se las di a Leonardo, significa que él…- Splinter reflexionaba en voz alta.
-¿A que se refiere Sensei?
-Mi padre me lo dijo. Estas katanas solo le pertenecen al líder del clan, esto corrobora su historia. Pero Leonardo aún es muy joven. A su edad y ser el jefe del clan…
-No se preocupe Sensei, lo importante es que él ahora está con nosotros
-Así es hijo mío y lo ayudaremos en todo lo que podamos.
ooooo
Splinter se encontraba meditando en el dojo pero de su mente no podía concentrarse más que en Leonardo, pensaba en lo que debió haber vivido – "Y tú has sido el único responsable Yoshi" – Una voz maliciosa se lo decía, de pronto se vio en una especie de cueva, una gruta iluminada por débiles antorchas, un hombre alto y pelirrojo golpeaba con furia entre la oscuridad – "Habrás de pagar con lágrimas de sangre lo que tu padre hizo"- tomó su cetro y con gran fuerza golpeó la espalda de aquella victima quien yacía en las sombras provocando una explosión, a la breve luz una astilla de caparazón cayó, al acercarse, Splinter pudo ver el maltrecho cuerpo de Leonardo golpeado y ahora con un estrellado caparazón -
-Sensei…- Pudo escuchar la voz apagada de su hijo, Splinter sintió un miedo enorme por el bienestar de un desvalido Leonardo -¿Sensei?- nuevamente la voz de Leonardo lo trajo al presente - ¿Está bien? Perdone la interrupción, pero lucia algo perturbado ¿Está todo bien? ¿Puedo ayudarle en algo? – El chico trataba de inclinarse pero su herida no lo permitía – Desperté y vine para acá, ¿Sucedió algo Sensei? ¡¿Dónde están mis hermanos?! -Al percatarse que no se encontraban en la guarida se comenzó a angustiar - ¿Les pasó algo? ¿Usted está herido? ¿Quién fue?
-Leonardo- la mirada expectante de su hijo lo enterneció, apenas podía caminar y se preocupaba por él y por sus hermanos – Soy afortunado de tener a un hijo como tú – le decía mientras se levantaba – Eres fuerte, valiente y amoroso, el tenerte como hijo es una gran fortuna para esta familia, me haces sentir orgulloso, me haces sentir que no me he equivocado al educarlos.
A Leonardo se le iluminaron los ojos al escuchar a su padre, pero casi de inmediato se oscurecieron. Splinter lo notó y trató de tranquilizarlo.
-Tus hermanos salieron hace un par de horas, no han de tardar - Splinter estaba por contarle de su visión, quería darle la confianza para que le dijera si eso había sido cierto, si era verdad lo que había visto, su mirada se fijó en el caparazón de su hijo, una marca que reconocía, el caparazón astillado de Leonardo había contestado su pregunta sin siquiera mencionarla.
-Hijo mio…
-¡Sensei! ¡Sensei! -Los alarmantes gritos de Donatello alarmaron a Splinter y a Leonardo saliendo rápidamente del dojo, se percataron que todos estaban maltrechos como salidos de un incendio, vieron cómo Rafael cargaba a Miguel Ángel inconsciente, con su pierna ensangrentada, Abril lucia golpeada y le daba apoyo a Donatello quien tenía un brazo inmovilizado.
-¿Qué pasó? ¿Porqué salieron? Sensei les dijo que no debían salir ¿Por qué lo hicieron?
-Perdón Sensei, todo ha sido mi culpa- Decía la pelirroja algo cohibida por la nueva tortuga.
-No digas eso, tú también eres parte de esta familia y necesitabas ayuda.
-¿Quién fue Abril? – La chica se sorprendió de que Leonardo supiera su nombre.
-Fue Perrera, pero te explicaremos después, ahora hay que llevar a Mikey al laboratorio- Ordenó el genio. Así lo hicieron, Leonardo esperaba impaciente junto a Splinter mientras que Donatello dirigía a Abril y Rafael en los cuidados del menor.
-Cálmate Leonardo-
-¡No puedo! ¡Cómo permanecer tranquilo si veo que la vida se le escapa!- Leonardo reaccionó, Splinter no se mostraba impaciente como él - ¿Cómo puede hacerlo? ¿Cómo puede tener tanta calma en esta situación?
-No Leonardo, no estoy tranquilo al saber que el menor de mis hijos puede dar su último suspiro. Siempre temo por su bienestar cada vez que salen a la superficie, hay tantos peligros a los que se enfrentan, pero los he educado como guerreros, quienes tienen presente que cualquier momento puede ser el último, por eso deben actuar con sabiduría y decisión. Sí por mi fuera nunca los hubiera dejado salir de la alcantarilla pero, cómo padre, no les debo infundir miedo para enfrentar la vida. Tengo temores, el mayor de ellos es sobrevivir a alguno de mis hijos -Leonardo se sobresaltó ante esto – enloquecería de dolor si algo les pasara – Observaba en los ojos de su padre que de verdad le angustiaba el bienestar de Miguel Ángel.
-Lo sé…- murmuró Leonardo trayendo a su mente los recuerdos de su padre llorando por el gran dolor sufrido, él nunca se perdonaría haber sido el causante de ese dolor, de esa separación.
-No estoy tranquilo Leonardo, estoy rogando al universo porque mi hijo este bien, porque todos estén a salvo – Leonardo Sintió la mano de su padre recorrer su caparazón como examinándolo. Se detuvo en esa parte faltante - ¿Cómo sucedió esto?
-Me lo merecía – decía desanimado
-Hijo mío, he tenido una visión, tal vez un recuerdo. Leonardo dime ¿He sido yo el causante de esto?
-No Sensei, usted siempre ha sido un padre admirable, he sido yo el que no pudo ser un buen hijo.
-No puedo creer eso, mi hijo mayor y líder de sus hermanos no pudo haber hecho algo para merecer tal castigo
-¿Cómo supo que era el líder? –
-Solo a él le confiaría las katanas que tienes, Leonardo en mi visión pude observar cómo ese hombre te golpeaba y te decía que era por mi causa, ¿Qué sucedió? – Leonardo estaba incrédulo de lo que su padre le decía.
-¿Usted lo pudo ver? ¿Cuándo?
-Eso fue apenas hoy. Leonardo, por favor confía en mí, lo que vi ¿Es un recuerdo? – Leonardo afirmó – ¿Él es Khan?
-Así es Sensei, él pretendía vengarse porque su padre lo encerró en ese mundo.
Splinter meditó estas palabras y de pronto lo entendió. Una voz temerosa se escuchó -¡No puede ser…! Él pretende hacerme sufrir a través de tu dolor, solo para vengarse, es por eso que te golpeaba. Él te necesita porque de esa manera puede lastimarte, me enviaría esas visiones sin que yo pudiera hacer algo para protegerte, para matarme lentamente de dolor por no poder salvarte mientras observo como se te va la vida entre sus golpes – Leonardo estaba avergonzado, escuchaba a su padre verdaderamente agobiado, como pocas veces lo había visto - Hijo mío, por eso pediste que te borraran de nuestras vidas, para que no nos atormentaran ¿No es así? – Leonardo solo miraba al suelo – No Leonardo tú no te mereces nada de esto.
-Usted no lo sabe Sensei, créame cuando le digo que me lo merezco, lo que hice ha sido imperdonable yo… destruí a esta familia, es el castigo que debo afrontar, ustedes debían olvidarme para ser felices, para tener paz y el que usted pueda verlo significa que el Antiguo Maestro está perdiendo su poder y si usted está comenzando a recordar quiere decir que todos lo harán – Se sintió nervioso de esta verdad.
-No te preocupes, no importa lo que haya pasado, ahora estas con nosotros, vamos hijo, tenme confianza, te ayudaremos – Pero a Leonardo le costaba creerlo. La plática fue interrumpida, veían salir a Abril y las otras tortugas del laboratorio. Ambos esperaron noticias del menor.
-Él está bien Sensei, Perrera le dio un profundo corte pero por fortuna no llegó a ninguna vena o arteria.
-Cerramos le herida, perdió algo de sangre pero está bien con una buena alimentación se le recuperará – Abril apoyaba a Donatello.
-Por favor díganme ¿Qué pasó? -Abril comenzó a contar.
-Regresaba de la escuela, Perrera y algunos roboninjas me acorralaron, no tuve otra opción que llamar a los chicos.
-El plan era simple, patear roboninjas, a Perrera y regresar con Abril– Seguía diciendo Rafael - Mikey siempre ha sido el más rápido de todos, llegó antes al lugar, escuchó nuevamente esa música hipnótica que lo dejó indefenso. Era una trampa. Perrera pretendía llevárselo. Al darnos cuenta peleamos contra él, pero Mikey estaba en sus garras –
-El lugar se llenó de roboninjas de élite, peleamos Sensei, Donatello ideó una bomba improvisada usando una estación de gas – Abril completaba.
-Logramos arrebatarle a Mikey pero de un zarpazo, al tratar de detenerlo, lo lastimó. De la explosión Donatello se dislocó el hombro. Salimos lo más rápido, perdona Sensei, no he podido cuidarlos como se debe.
-Te equivocas Rafael, los regresaste con vida, esa es una gran victoria – lo animaba dejando una mano sobre su hombro para después dirigirse con Donatello ahora hijo mío es hora de reacomodar tu hombro – Sentando a Donatello en una silla Splinter lo tomaba del brazo mientras que Rafael lo sostenía - ¿Estás listo? – el más listo afirmó, en ese momento un doloroso tirón acomodó el hombro en su lugar.
-¡AAAHHHGG! – Splinter lo inmovilizó con una venda. Donatello podía sentir como su hombro punzaba de dolor.
-Es mejor que vayan a descansar.
-Pero Sensei ¿Y Mikey?
-No te preocupes Leonardo, yo lo cuidaré, Abril, Rafael, ayúdenme a llevarlo a su habitación- los chicos obedecieron aunque Leonardo se veía inquieto.
-Sí Leo, Sensei puede cuidarlo, por favor, acompáñame, ambos necesitamos medicamentos – Donatello guió a Leonardo y le indicó tomar un par de pastillas – con esto descansarás mucho mejor y te ayudará para el dolor -él también tomó algo para el dolor en su hombro, esto lo hizo sentir somnoliento inmediatamente.
-¿Donnie?- Leonardo notó la torpeza de su hermano al caminar.
-Hay que ir a dormir Leo- Leonardo se dio cuenta que su hermano estaba prácticamente dormido, apoyó con esfuerzo a Donatello haciendo que caminara hacia su habitación, un dolor punzante en su pierna y costado casi lo doblan, pero se olvidó de sí para ayudar a su hermano. Cada paso era semejante a una cuchilla encajándose, revisó sus vendajes, pero al no ver sangre decidió continuar, subieron las escaleras y llegaron a la habitación. Leonardo dejó de lado la muleta y lo acostó arropándolo -Ya está, mucho mejor, ahora duerme – cuando se levantaba para salir sintió cómo la mano de Dontello no lo soltaba.
-No te vayas- Decía en sueños, su rostro expresaba miedo y como cuando eran niños el mayor se acomodó a un lado de su hermanito para proteger su sueño de las pesadillas que pudiera tener. Aunque su idea era retirarse a su habitación el medicamento le comenzó hacer efecto, dejándolo dormido.
ooooo
-¡Te odio Rafael! ¿Lo oíste o te lo repito? Te odio, te odio ¿Cómo pudiste hacerlo? Mi hermano no se lo merecía y tú lo dejaste solo ¡SOLO! ¿Acaso ser el líder del equipo era tan importante para ti? Y ahora que te has deshecho de él dime ¿Qué te queda? ¿Qué equipo pretendes liderar? Ya no tienes nada ¿Entendiste? ¡NADA! -
-De qué hablas hermano, tú también participaste, tú también lo odiabas como yo. Esto lo hemos hecho juntos, no pretendas fingir que no lo deseabas.
El sentimiento de odio que Donatello tenía hacia Rafael era tan profundo que le asustaba, tenía ganas de golpearlo de buscar venganza, él quería, hacerlo sufrir por todo el mal que hizo, por todo ese trato, pero no identificaba muy bien el por qué.
-No puede ser, esto no puede ser- Donatello le decía a un Rafael quien sonreía cínicamente y el sentimiento de enojo, decepción y vacío aumentaba a cada momento - ¡NO PUEDE SER! – terminó gritando al tiempo que salía de su sueño.
ooooo
Donatello miró su entorno algo asustado, sus ojos se sorprendieron al ver a Leonardo dormido junto a él con una placida sonrisa, era increíble la sensación de paz que transmitía con su sola presencia él se sentía protegido, nada malo podría pasar si él se encontraba ahí.
-¿Leo? Gracias, gracias por cuidarme – No tuvo respuesta, era de esperarse a esa hora de la madrugada y bajo los efectos del medicamento, al acurrucarse en su pecho para seguir durmiendo supo que algo no acaba bien - ¿Leo? – El acento preocupado de Donatello era señal segura que se había dado cuenta, el respirar de su hermano era demasiado débil, sentía un goteo húmedo y caliente de una de las vendas de Leonardo. Al prender la luz sus sospechas fueron confirmadas.
A pesar del aspecto tranquilo y feliz de Leonardo su respiración era pausada, las mantas tenían sangre al igual que las vendas de su hermano, los puntos se le habían botado haciendo que su herida se abriera y derramara sangre. Su piel comenzaba a tener los primeros signos de debilidad, tanto en el color como en temperatura.
-Ay no, ay no- Donatello salió corriendo al cuarto del líder - ¡Rafael! ¡Ayúdame! – De un brinco despertó a su hermano rojo.
-¿Donnie? ¿Qué tienes? ¿Estás bien? – preguntaba tallándose un ojo para despertar, con la otra mano era dirigido por su hermano hasta que llegaron a su habitación.
-¡Mira! Leo está mal, ¡Ayúdame! –
-Pero ¿Qué demonios?
-Rápido luego te explico ve pronto por el botiquín, por mis cosas al laboratorio, es mejor no moverlo –Una vez hecho Donatello le dio unas gasas para que limpiara la sangre con un líquido especial, un antiséptico, a lo que Rafael obedeció de inmediato. El genio se apresuraba para tomar todos los signos vitales de Leonardo, era tan preciso y eficaz que apenas Rafael terminó con su labor Donatello ya tenía preparado el plasma para indicarle a Rafael cómo colocarlo.
-Es posible que no sea suficiente, Rafa de ser necesario te pediré una transfusión de sangre.
-La que necesites hermano – A Donatello le alegró ver la disponibilidad de su Rafael para ayudar.
-Ya está – comentó una vez estable Leonardo - No sé cómo le hizo para romper los puntos, o desde qué momento…- imágenes de él siendo ayudado para llegar a su habitación fueron recordados por Donatello, no tardó en comprender.
-Lo bueno es que eres muy hábil Donnie, siempre nos cuidas y sabes cómo actuar en estos casos. Yo me hubiera puesto a golpear cosas hasta que alguien hubiera hecho algo – Le decía Rafael sinceramente.
-Fue mi culpa – declaró sin dar mucha atención a Rafael – esto fue mi culpa.
-No Donnie cálmate, tú no sabes…
-Rafa, hermano, por favor perdóname – esto tomaba desprevenido a Rafael ¿Una disculpa? ¿A qué venía en este momento?
-¿Qué pasa hermano?
-Tú lo sabes, desde hace tiempo que te he hecho la vida de cuadritos, me sentía enojado contigo y más. Rafa yo… sinceramente sentía odiarte sin razón alguna-
-Si Donnie, lo he notado, pero… tú sabes, no soy bueno con las palabras, no sabía cómo manejarlo yo he sentido tu odio hacia mí y trato de saber qué fue lo que pasó, pero no puedo entenderlo, es entonces que me lleno de… -
-Culpa – completo el genio – hace un rato he tenido un sueño, la sensación que me ha dado ha sido tan profunda que me hizo odiarte, solo para que al final me diera cuenta de que yo también he participado en eso que desapruebo. Rafa perdóname, creo que te he hecho culpable de algo que los dos lo somos, perdóname.
Las palabras de Donatello en verdad reconfortaban a Rafael, desde hace mucho que su hermano lo veía como al enemigo y eso le dolía, aunque su orgullo era tan grande que no le permitía aceptarlo.
-Todo está bien Donnie, ahora todo está bien - Le dijo abrazándolo.
-Mmm- Un quejido de Leonardo los interrumpió -¿Chicos? – trató de levantarse pero fue detenido por sus hermanos - ¿Qué…?
-Se te abrieron los puntos, pero no te preocupes ya estás bien, solo debes descansar, en un par de días estarás como si nada. Lo prometo
-Duerme hermano, todo estará bien- Y tras esta declaración Leonardo regresó al mundo de los sueños - ¿Y lo estará Donnie?
-Si Rafa, solo necesita cuidados y descansar para recuperarse.
Pasaron unas semanas, Leonardo mejoraba notoriamente para alegría de la familia, cada día tenía más fuerza, en cuanto pudo se dedicó a entrenar, Splinter podía ver su propio estilo de pelea en él, incluso usaba las más avanzadas técnicas del ninjitsu, siendo la admiración de los presentes.
-No te esfuerces demasiado, no quiero que tengas una recaída- Pedía Donatello
-Sensei ¿Por qué a nosotros no nos enseñas esos movimientos? -Reclamaba Rafael
-Se ven geniales Leo ¿Me los enseñas? – Miguel Ángel aún seguía vendado, pero solo por precaución pues su herida ya no representaba ningún riesgo.
Leonardo se sentía como hace mucho, feliz, tranquilo y completo. El ambiente en la casa cambiaba, los hermanos se trataban con más cordialidad, Splinter ya no lucia ansioso, Leonardo se recuperaba mientras disfrutaba de las comidas preparadas por su hermanito, escuchaba atentamente las largas explicaciones que Donatello le daba sobre los proyectos en los que trabajaba, ayudaba en el entrenamiento de Rafael y platicaba mucho con él acerca del liderazgo de su equipo.
Rafael estaba menos presionado, era como si desde siempre él hubiera entrenado junto a ellos. Era inexplicable, pero se sentía tan cómodo a su lado que bajaba la guardia ante ese "nuevo hermano".
-Splinter dice que tus katanas son símbolo de que eres el líder del clan, eso tiene sentido, siempre tienes un plan para todo. Estoy seguro que podrías serlo sin problema, Podríamos hablar con Splinter para que te deje el puesto ¿Qué te parece? –
-No hermano, no es correcto, los demás te reconocen a ti como el único líder, ellos confían en ti, no quiero ni debo llegar a imponer ningún liderazgo, no deseo forzar a nadie a seguirme.
-Leo todos confiamos en ti, estoy seguro que si les preguntas estarán de acuerdo en que seas el lider– Leonardo nuevamente negó la propuesta.
-Rafa, aún hay que pensar en Khan, el enfrentamiento contra él no será nada fácil, yo no debo quedarme con ustedes si sé que él aún es un peligro.
-¿A que te refieres Leonardo? No me gusta cómo va esto.
-A que espero redimirme de mis pecados al enfrentarlo y no quiero que nadie salga herido, por eso he de hacerlo solo ¿Lo entiendes verdad?
-¡Demonios Leonardo! Ya deberías saber que no pretendemos dejarte solo, nosotros enfrentaremos lo que sea juntos, ¡JUNTOS!- lo decía con cierta desesperación.
-Eso no lo puedo saber…- decía en voz baja casi inaudible – Es que hay algo más, yo no… es que… - se arrepintió – Rafael, tu eres un buen líder, lo haces mejor que yo y siempre lo habías querido. Cuida de la familia y todo estará bien, por mí no tienes que preocuparte, de verdad, ya he pensado en una forma de vencer a Khan y llevarlos solo complicaría todo.
-No Leonardo, eso no es verdad, lo sé bien – vio cómo su hermano comenzaba a verse incomodo con la charla - tal vez no te conozca tan bien como tú a mí, tal vez no te recuerde pero algo me dice que me estas mintiendo- Rafael presentía que Leonardo quería irse, escaparse, pero no quería hostigarlo ni presionarlo, encontraría la forma de retenerlo, por lo que ya no insistió más – Leo, solo prométeme que no te escaparás nuevamente, esta es tu casa y no debes irte como un ladrón – como respuesta solo obtuvo una sonrisa.
Para el tiempo que estaba solo o muy temprano antes de que todos se despertaran él iba al dojo a tratar de meditar, una mañana al intentarlo Splinter lo encontró.
-¿Qué haces Leonardo? –
-Ah, Sensei, lo lamento, trataba de meditar, aunque creo que no puedo.
-Eso se debe a tus pensamientos. Tus miedos están ahí – señalando su cabeza – el no tener tus ideas claras no te permite tener la paz para meditar.
-Sí, es verdad, creo que solo estoy perdiendo mi tiempo.
-Entonces ¿Te parece si en lugar de meditar platicamos? - Leonardo aceptó – Háblame de ese trato con Khan, dime qué sucedió para alejarte de nosotros.
-En realidad no sé qué tan conveniente sea, yo no quiero causar ninguna molestia, además solo estoy de paso.
-¿Qué quieres decir?
-Que si todo funciona como pienso cuando esto termine ustedes volverán a ser felices, como hasta ahora, lamento haber intervenido en sus vidas, pero una vez que complete mi misión no tendrán que sentir tristeza o agobio nuevamente, será como si jamás me hubieran conocido- decía complacido con la situación – Pero si no funciona espero puedan perdonarme y logren olvidar el mal que he hecho.
-No Leonardo, no te equivoques. Tal vez tu intención haya sido buena al dejarnos, pero créeme que no ha sido la mejor opción, por lo menos para nosotros, mis hijos se habían portado extraños. Tristes. Y cada uno lo maneja de manera diferente. Miguel Ángel es el único que lo puede decir sin tantos enredos, desde hace mucho me dice que algo le hace falta, que se siente triste y esa tristeza la reflejaba físicamente, no comía, tenía pesadillas y por lo mismo procuraba no dormir, a pesar de hablarlo no pude ayudarlo, ahora él ha cambiado, ha vuelto a sonreír y a ser verdaderamente feliz. Han sido pocos los días que has estado entre nosotros, pero puedo ver que a mi hijo menor eras tú quien le hacía falta.
La mejor forma de expresarse para Rafael es la ira y lo hacía a cada momento, he estado ayudándole a manejarla para que sea un buen líder para su equipo y no quiera matar a golpes a Donatello cada que lo saca de quicio. Donatello, mi hijo genio, encontraba un gusto enorme por contradecir a Rafael, es algo complicado decirlo para mí porque soy su padre, pero Donatello lo miraba con un odio feroz, en las practicas era más notorio y casi no hablaban, míralos ahora, parecen los mejores amigos y no tengo lugar a dudas que eso se debe a ti.
-Lo lamento Sensei, pero no sé de qué me hablas, yo siempre los he conocido con esos caracteres, tal vez Rafa es un furico pero siempre defenderá a sus hermanos de cualquier peligro. Donatello usa la cabeza para resolver cualquier situación, analiza desde lejos para después atacar certeramente y siempre sabe qué hacer cuando estamos heridos y Miguel Ángel, no puedo recordar nada más que su gran habilidad, no por nada usa una de las armas más complicadas para los ninjas y su enorme potencial para ser alegre y hacer a los demás así – decía con una cálida sonrisa.
-¿Ves lo que te digo?, tu presencia aquí nos ha traído la paz y el tan anhelado equilibrio que buscaba para mi familia, Leonardo por favor, no te desvanezcas de nuestras vidas. Puede que nuestras mentes no te recuerden, pero nuestros corazones sí, no te vayas nuevamente, promételo – colocó una mano sobre el hombro de Leonardo quien solo agachaba la cabeza tristemente - Te necesitamos y creo que tú a nosotros también. No importa en cual lio estés metido, lo resolveremos juntos, como la familia que somos – a Splinter no le paso por alto la negativa de Leonardo
-Lo siento Sensei, eso ya no intentamos y no funcionó, no puedo prometer que cumpliré lo que me pide, solo le diré que si se trata de ponerlos a salvo no escatimaré esfuerzos.
-Hijo mío – Le decía con amor y compasión – La carga que deseas llevar es un acto noble pero pesado, tú no tienes por qué hacerlo solo, es demasiado para un joven como tú, apóyate en nosotros, en tu familia, confía hijo mío, confía – Pero Leonardo con un hondo suspiro se apoyó en el pecho de su padre y lo abrazó conteniendo las lágrimas que deseaba dejar salir.
-Sensei yo hice hasta lo imposible para que ustedes lo olvidaran, para que fueran felices, ustedes me pidieron esa oportunidad, ya no querían la calamidad que yo representaba y me han dado tanto que no pude negarme. Me dice que me apoye en mi familia, pero eso ya lo tratamos y no tuvimos éxito, fue mi culpa, un error imperdonable por el que todos sufrieron y ese error no pretendo que se repita, ya no lo soportaría, por favor, solo permítame continuar con mi plan y cuando sea el momento olvídense de mí, eso será lo mejor – Las palabras de su hijo fueron como una aguja encajándose en el corazón de Splinter.
-No Leonardo, no te dejaremos solo, nunca más – lo abrazaba fuertemente – déjame decidir a mí, déjame saber lo que sucedió para poder ayudarte, yo no soportaría perder un hijo – Splinter sintió como el cuerpo de Leonardo se tensaba y lo abrazó con más fuerza.
-Le pediré al antiguo maestro que les borre la memoria nuevamente, créame Sensei, eso será lo mejor – Splinter le iba a reclamar cuando un fuerte estruendo los hizo caer, un portal se estaba abriendo y de él un guardián blanco salía.
OoOoOoOoOo
Se comienza a descubrir parte de la verdad de lo que Leonardo ha vivido en este tiempo lejos de su familia, así como su lugar como líder del clan, su sola presencia ha provocado que el ambiente cambie en el hogar y aunque la familia quiere darle confianza para que les diga todo lo que sucede él no se permite involucrarlos para protegerlos.
:::::::::::::::::::
Yessi Oroku: Que gusto leerte nuevamente, muy interesante tu teoría, ya veremos si tus sospechas son ciertas, gracias y por favor sigue comentando :)
Rose Black Dragon: Aunque Leo está desesperado por protegerlos yo creo que está más desesperado por tener el calor de hogar del que ha sido separado, por eso no desea dejarlos a pesar de que ya está sano y con fuerzas para entrenar y tener un enfrentamiento. Los hermanos presienten que en cualquier momento los puede dejar y no lo quieren permitir. No os preocupéis, ya se leerá qué fue lo que sucedió para quebrantar la fe de Leonardo en su familia como para no confiarles lo que ha pasado, solo que deberás ser MUY paciente, ya sabes cómo es estó :P Saludos
Talia 43: JAJAJA me gustó tu descripción de Rafa y sus ocho cuartos, muy buena idea XP Me alegra haber causado esa gran risa de dos minutos, ese era el objetivo y por lo menos contigo lo logré. En realidad habrá un bosque pero no habrá ni sol, ni flores, ni animalitos; esta historia sigue después de haberlo explotado, sí ya sabes, lleno de oscuridad y penurias (Qué casualidad, se me hace que ya te sabes mi fic) ¿Así de predecible soy? ¡Demonios! Entonces mataré a todos muy felices para siempre. Pd. No se me olvida lo del gore, espéralo próximamente. Saludos y felices trazos. ;-)
Sasura No Chikako: Me alagan mucho tus palabras y me alegra mucho más el que comentes. Leonardo también es mi personaje favorito, soy muy malvada por hacerlo sufrir tanto pero naaa, me gusta ver como se "rifa" porque su familia este bien, eso es lo que más admiro de él, puede ser que su mundo se esté derrumbando pero lo acepta con determinación si su familia está bien, es tan admirable. Te agradezco mucho, espero tu comentario y felices trazos.
I Love Kittens too: Gracias por escibir. En realidad Leo aún no tiene la confianza para decirle a sus hermanos lo que sucede y es que su fe en la familia se ha roto, tiene la certeza que para que ellos sean felices él tiene que estar lejos, habrá que ver por qué piensa eso. Por favor, dime que te parece este capítulo, saludos.
DraognsIshshah: Que bueno leer de ti, no te preocupes, sé lo que es estar ocupada y por ello agradezco mucho que te tomes el tiempo para leer y comentar. Saludos y felices trazos.
