Hola mis muy estimados lectores, aquí les dejo una nueva entrega que espero les agrade, no olviden que espero sus comentarios, solo una pequeña advertencia, creo que ahora sí se me pasó la mano con eso del gore espero no sea incómodo para ustedes. Gracias por leer.

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UN RECUERDO ANGUSTIOSO

OoOoOoO

Una mañana Miguel Ángel despertó para alegría de Donatello quien era el que lo cuidaba en ese momento, miró a todos lados angustiado, al ver a su hermano genio solo una cosa tenia en mente.

-Donnie ¿Salvaron a Leo? ¿Él está bien?

Pero su hermano no pudo responderle, en la ciudad se sintió cómo una onda expansiva los golpeaba y comenzaron a olvidar todo lo referente a Leonardo.

XoXoXoX

-No puede ser. Somos unos malditos – Rafael estaba sentado aprisionando su cabeza con sus manos – Leonardo sufría y no pude ayudarlo, lo maltratamos, lo hicimos responsable de algo que no tenía la culpa ¿Cómo pudimos hacerlo?

-Con razón, en su delirio, nos pedía que no lo abandonáramos. Por eso no confiaba en nosotros, temía que al decirnos la verdad lo repudiáramos. Y pensar que a pesar de todo él todavía quiere protegernos. Somos de lo peor ¿Qué clase de hermanos somos?

-Hijo mío, perdóname por no tener la fortaleza para ayudarte, dejé que mi dolor me invadiera y no pude ver tu sufrimiento – Splinter recordó la noche en que Leonardo entró sigiloso a su habitación buscando la caja que contenía la perla de metal, al verlo tan desesperado, lastimado y asustado no pudo más que recriminarse a sí mismo haber abandonado a su hijo en tan dura prueba "Has fallado" se dijo a sí mismo sin reflexionar que Leonardo lo tomaría para sí.

-Yo… tuve la culpa, mi hermano sufrió todo eso por mi culpa -Miguel Ángel decía entre un llanto sincero – y lo que está pasando también es mi culpa – fue a abrazar a su padre entre sollozos -Perdóneme Sensei por ponerlos en peligro y por hacer que Leo esté lejos de nosotros. ¡Todo es por mi culpa! – ocultaba su rostro en el pecho de Splinter.

-Miguel Ángel ¿De qué hablas hijo mío? No tienes la culpa de nada, tú fuiste un victima al igual que tu hermano- pero el pequeño lo negaba con su cabeza aún en el pecho de su padre.

-No Mikey, no digas eso- Donatello trataba de tranquilizarlo mientras que Splinter lo abrazaba con ternura.

-¡Sí lo soy! Cuando Khan me llevó con él me preguntó sobre el clan Hamato, me preguntó quién era el líder y yo… yo…¡Se lo dije!. ¡Le dije que Leonardo era el líder del clan! Tenía miedo. Él… él me lastimaba – volteando a ver a Viento con miedo - ¡Y yo no soporté! ¡Todo es mi culpa! – Splinter se tensó.

-¿Quieres decir que no moriste? – Miguel Ángel lo negó

-¡Pero te vimos morir!- Mientras se limpiaba las lágrimas comenzó a contar lo sucedido.

XoXoXoX

Después de tocar la esfera el menor de las tortugas sentía perder el control de su cuerpo, una voz siniestra le decía "Acaba con todos, con todos" y al recibir el ataque de Perrera lo que pudo hacer fue dejarse llevar y derrotarlo con mucha facilidad.

Era doloroso. Lo que fuera esa esfera que ahora lo invadía sentía que le quemaba la piel, veía a su hermano sin mucha claridad pero no podía hablarle y se veía que Leonardo estaba por atacarlo, comprendió que no lo reconocía, soportando el dolor de quemaduras retrocedió y al hacerlo alcanzó a tocar a un derribado Slash a quien quemó, no era su intensión pero le había dañado. Comenzaba a desesperarse y tener miedo.

-"Leo ¿Qué hago Leo?"- quería hacer que su hermano lo escuchara, respirar cada vez era más difícil, de pronto sintió cortes por todo su cuerpo pero no podía gritar, todo se detuvo al sentir un frio metal atravesar su cuerpo. No sabía a ciencia cierta lo que pasaba pero se sentía desfallecer, tenía miedo y comenzó a llorar, temía morir solo.

Él siempre había pensado que no importaba la muerte que tuviera, pero si un deseo le podían conceder era el querer morir en los brazos de su hermano. Un deseo algo egoísta y cruel pero lo prefería a tener que ver morir a alguien de su familia o amigos, no se sentía tan fuerte como para soportar ese dolor, por otro lado, le daba pánico el tener que morir en soledad.

Afortunadamente no era el caso, Miguel Ángel sintió a su hermano abrazarlo y hablarle, agradecía la paz que sentía en sus brazos, sabía que era su final, pero estaba feliz, tenía la oportunidad de morir entre el amor de su hermano mayor, al mirarlo y ver su cálida sonrisa sabía que si él lo guiaba a su muerte nada podía ser tan malo.

Desafortunadamente no murió…

Repentinamente se sintió en un lugar frio, despertó momentos después.

-Bien hecho Viento has sanado completamente a nuestro invitado – Decía un hombre extraño que ahora conocía como Khan – Ahora tú, tortuga, podrás decirme lo que quiero.

-¿Quiénes son? ¿Qué quieren?- Miguel Ángel se colocaba en posición de guardia algo nervioso - ¿Dónde están mis hermanos? ¿Qué hicieron con ellos?- El menor de los quelonios ya no tenía ninguna herida pero sí un gran cansancio.

-Con que tienes hermanos, que interesante -Una sonrisa maliciosa se mostraba en el rostro del hechicero – Tortuga, todo irá bien si tan solo me respondes lo que necesito –

-No diré nada si no veo a mis hermanos- Khan pareció molestarse.

-Con que te pones rebelde, dejaré que Viento te diga cómo son las cosas aquí y volveré para preguntarte nuevamente – cuando se retiró se llevó a los otros guardianes con él, solo Viento fue el único que se quedó en el lugar. Veía amenazante a Miguel Ángel y este, algo temeroso, no dejaba de estar en guardia.

Viento fue muy rápido, se colocó atrás de la tortuga y lo golpeó en puntos estratégicos para dejarlo inmóvil, una vez hecho, comenzó a golpearlo hasta sangrarlo. Tomó su "tanto" y cortó todo el largo del brazo del pequeño. Miguel Ángel sentía todo el dolor de esa cortada, pero no lo podía expresar, no podía hablar, solo se dedicaba a llorar.

-Por ahora te he dejado sentir solo un poco de dolor, a la próxima ya no seré tan considerado, te recomiendo que le digas lo que desea – Viento lo arrastró hasta el trono de Khan, aprisionó sus muñecas a un par de estalagmitas que tenían incrustadas cadenas, tal parecía que lo habían preparado. La sangre se derramaba copiosamente de todo el brazo de Miguel Ángel y a cada momento el sentía un dolor punzante.

-No – Contestaba el pequeño cuando finalmente pudo hablar- si lo hago de seguro los lastimarán y no quiero eso- Viento respiro resignado.

-Como quieras - Tomó un extraño cinturón que colocó sobre el brazo sano de Miguel Ángel, al cerrarlo con fuerza numerosas agujas se incrustaron hasta el hueso provocando un intenso dolor.

-¡AAAHHHH!

-Muy bien tortuga, ahora quiero que me hables sobre el clan al que perteneces y sí tú eres el líder. Sé que eres un Hamato, solo los pertenecientes a ese clan podían ser absorbidos por la esfera que enviamos, su misión era traer a uno de ustedes ante mí. Ahora dime, ¿Qué ha pasado con Yuta? ¿Qué pasó con ese miserable?

-¿Yuta? ¿Te refieres al abuelo Yuta?- Decía Mikey algo bajo y sudando por tanto dolor.

-Conque tu abuelo ¿Sigue vivo? – Pero Miguel Ángel no respondía – ¡Ah! Eres un torpe. Viento Ayúdame ¿Quieres? – inmediatamente el guardián se acercó al pequeño con un hilo y aguja.

-Te lo advertí tortuga, es una lástima que no escuches – Después de decir esto comenzó a coser sin ningún cuidado sobre la piel de Miguel Ángel suturando lentamente la gran cortada que él mismo le había provocado. El quelonio naranja solo atinaba a gritar.

-¿Ahora me lo vas a decir? –

-¡El abuelo murió! ¡Él murió hace años!

-Lástima, quería matarlo yo mismo, bueno, ahora dime ¿Tu padre está vivo? – Pero el pequeño no quería hablar – Viento, ayúdame.

El guardián blanco tomó fuertemente el rostro de Miguel Ángel sin oportunidad de moverlo, con la misma aguja e hilo comenzó a coser el parpado del ojo izquierdo.

-¡NOOO! ¡AHHH! ¡DUELE! ¡DETENTE! – Pero el guardián no lo hizo hasta terminar. El ojo del pequeño ahora lucia toscamente cosido y derramando gotas de sangre que se mezclaban con las lágrimas – Si – decía levemente – Mi padre está vivo – Terminó diciendo.

-Ya ves, todo es más fácil si cooperas. Pero me has caído bien, te daré la oportunidad de congraciarte conmigo. Verás, estoy buscando una mítica joya, una perla en realidad, la tenía tu abuelo y ahora la debe tener el líder del clan. ¿Tú eres ese líder?

-No, no lo soy.

-Ya veo, entonces haré un trato contigo. Tu dime quién es ese líder y te dejaré libre.

-¿Qué le harás si te lo digo?

-Él tomará tu lugar, por supuesto, solo el líder puede traer aquí esa perla.

-¡No! No quiero que lo lastimen.

-Niño, o es él o eres tú, piénsalo bien-

-¡NO! ¡No te lo diré nunca!

-Viento, por favor – Dijo Khan haciendo un ademan de fastidio.

-¡NO! ¡NO! ¡NO LO HAGAS! ¡AHHH!- Viento comenzó a coser el ojo derecho del quelonio, pero este no dejaba de moverse por el dolor, un fuerte grito detuvo su proceder -¡AAAAAHHHHHH!- chilló. El sufrimiento del menor era enorme. Debido al movimiento, la aguja atravesó el ojo de Miguel Ángel haciendo que su contenido comenzara a derramarse, incluso el hecho de llorar lo lastimaba enormemente.

Una vez sellados ambos ojos el pequeño lucia catatónico, sangre, lágrimas y un sutil color azul, parte del iris, corrían entre las pálidas mejillas.

-Ahora ¿Lo vas a decir? Dime lo que deseo y todo esto se detendrá, traeré a tu hermano en tu lugar y se habrá acabado toda esta pesadilla -Pero el menor no decía nada Viento comenzó a sellar la boca. Miguel Ángel sentía un dolor punzante pero trataba de controlarse pues el gritar solo lo lastimaba más - Viento, no le cierres la boca, mejor córtale un brazo y esperemos que le importe para detener este castigo – Viento dejo a medio coser la boca del chico. Miguel Ángel sintió cómo una especie de sierra delgada y pequeña hizo un corte en su brazo, justo debajo del cinturón que le habían puesto, estaba desesperado, se movía y retorcía con cada ir y venir de la pequeña sierra -

El menor tenía una fuerte convicción hasta que escuchó nuevamente al hechicero – ¡Dimelo! – Se escuchaba exasperado - O me entregas al líder o mataré a todos tus hermanos, incluyendo a tu padre, su castigo será peor de lo que te ha tocado a ti - Miguel Ángel no tuvo otra opción.

-¡Alto!- dijo finalmente, Viento se detuvo y Khan le dio mayor atención. Solo una pequeña exhalación y un débil nombre salió de sus labios con dificultad.

-Leonardo- Dijo al fin. – El líder del clan es Leonardo, mi hermano mayor – Khan sonrió.

-Muy bien tortuga. Viento, deja a nuestro amigo – Con un tosco movimiento arrancó el hilo que zurcía la boca del quelonio.

-¡Ahhh! – chilló Miguel Ángel.

-Dime ¿Dónde lo encuentro? -Con sabor a sangre en la boca el menor contestó.

-Leo me va a estar buscando en el último lugar donde me vio, él estará ahí, buscándome. No descansará hasta encontrarme.

-Entonces haremos que te encuentre ¿No? Viento acompáñame –

-Señor, que hacemos con él, ¿Lo matamos? – Preguntaba Fuego.

-No, es nuestro seguro, si su hermano no coopera por las buenas esperemos poder entregarle a su hermano vivo a cambio de sus servicios – y fue así como Khan y Viento desaparecieron.

No tardaron demasiado o por lo menos Miguel Ángel no sintió cuanto tiempo había pasado.

– Fue más fácil de lo que pensé, no cabe duda que tu hermano te quiere. ¡Imagínate! Él te cree muerto, apenas le ofrecí tu vida a cambio de la perla y no lo dudó ni un poco. Fue tan divertido ver la desesperación en su mirada. Ahora te prepararemos para el intercambio.

Viento se acercó al débil cuerpo de Miguel Ángel, quitó el cinto que tenía en el brazo y arrancó los hilos que cegaban sus ojos, el quelonio ya no tenía fuerzas para gritar, solo dejó exhalar un leve quejido producto del intenso dolor que sentía. Con sus manos sobre el pecho Viento comenzó a curarlo, una sutil energía envolvía a Miguel Ángel mientras sus heridas sanaban lentamente. Al terminar miro a Khan.

-Maestro, su cuerpo está listo, sus ojos están curados igual que sus demás heridas, solo necesita mucho descanso para recuperar su energía, ha gastado mucha en estos días.

-No importa, con que esté sano está bien. Ese fue el trato que hice con su hermano. El tonto lo quiere vivo, claro que no lo mandaremos maltrecho si no Leonardo no cooperará y también desea que no toquemos a su familia, aunque eso aún está por verse. Eso me ayudará a obtener todo lo que quiero, me vengaré de Yuta, haré que su hijo desee con toda el alma morir al ver el sufrimiento de su primogénito, él me traerá la perla y cuando lo haga podré tener el poder absoluto. Será hermoso.

Miguel Ángel escuchaba entre sueños pues le costaba mucho poner atención, no quería dormir, sentía que, de hacerlo, podría no despertar jamás y le daba miedo estar en ese lugar, quería estar con su familia, estar con sus hermanos, en su cálido hogar. Brincaba de temor cada vez que escuchaba a Viento o Khan y eso sus ojos lo reflejaban.

-¡Tortuga!- Miguel Ángel saltó al llamado de Khan - Es hora de irnos - Y antes de que pudiera darse cuenta Viento lo sujeto fuertemente desde la espalda, con un brazo sujetaba su cuello y con el otro su pecho -Miedo, en verdad me gusta esa expresión – Terminó diciendo el hechicero al contemplar el temor en el rostro del pequeño.

Tras decir unas palabras que, más parecían un cántico, una puerta a otra dimensión se abrió, al atravesarlo llegaron al mismo lugar de donde se lo habían llevado. La casa de los espejos en la feria abandonada. Miguel Ángel comenzó a moverse aterrado, tratando de zafarse y escapar del lugar.

-Aquí esta lo prometido, ahora te toca a ti Leonardo- Miguel Ángel quería ver a su hermano, pero sentía mucha pesadez, apenas y se mantenía en pie. De entre las sombras el quelonio azul salía corriendo.

-¡MIKE!- Ante el grito de su hermano el menor solo se cubrió lleno de temor, el estado de shock en el que se encontraba lo hacía ver y escuchar a Viento en lugar de a su hermano mayor, por lo que quería escapar de él. Miguel Ángel fue aventado lejos de Leonardo y lo que el líder pudo ver fue una mirada aterrada, no comprendía el trauma por el que su hermano había pasado, solo pudo ver que su hermanito le temía. El verlo en esa condición lo lastimó, le había fallado, lo había asesinado y tenía que vivir con las consecuencias, su familia lo odiaba y su hermanito le temía, le había arrancado su alegre sonrisa al menor, jamás se lo perdonaría. No tuvo tiempo para salir de su error, Viento tomó por la cintura a Leonardo y se lo llevó atravesando el portal donde desaparecieron.

-¿Leo? ¿LEO? ¡LEO! – Miguel Ángel llamaba y reclamaba la presencia del mayor al ir saliendo poco a poco de su trance. Lo primero en que pensó fue en ir con sus hermanos por ayuda. Levantándose torpemente se dirigió a su hogar.

XoXoXoX

-Perdóname Miguel Ángel, en ese tiempo yo estaba bajo la influencia de Khan. No recuerdo lo que hice. En todo caso no dudo que debí haberte lastimado mucho. Lo lamento – Splinter abrazó con más fuerza a su hijo como un instinto protector contra el guardián.

-Espera ¡¿Qué?! ¿Torturaste a mi hermano? ¡¿A mi hermanito?! – Rafael se ponía violento - ¡Tú no eres de fiar!

-No me siento culpable de lo que hice sin tener conciencia. Lamento que hayas vivido eso pequeño, pero sé que ese no fui yo, de haber tenido consciencia nunca me hubiera atrevido a lastimarte. Khan es capaz de lo que sea por lograr lo que le conviene.

-¡Que conveniente!- Reclamaba Rafael ya en posición de guardia en contra de Viento, él, al verlo solo un gran suspiro dio.

-He visto cómo su hermano ha luchado por mantenerlos a salvo a pesar de saber que lo odiaban.

-¡Pero eso no es verdad! – Reclamaba Donatello

-Pero él no lo sabe. Khan lo ha estado utilizando para llegar a la perla. Además, golpearlo y herirlo se le ha hecho un hábito placentero. Es parte de su venganza. Él quería destruirlo – le decía a Splinter –Khan castigaba a Leonardo como venganza por quedar encerrado en esta dimensión. Sabía que si lo maltrataba usted también lo sufriría con las visiones que le mandaría. Dijo que en cuanto pudiera usar la perla lo asesinaría de tal forma que usted se arrepentiría de existir.

-No, eso no lo permitiré, ya viví el perder uno de mis hijos – decía mientras apretaba fuertemente a Miguel Ángel contra su pecho -Y ese dolor casi me destruye. No permitiré que eso suceda nuevamente -"Ningún padre debería sobrevivir a sus hijos" pensaba.

-¡Hay que hacer algo! Leonardo está a merced de ese loco, ¿Qué podemos hacer Sensei?

-Splinter, ¿Usted sabe dónde está la perla? Si la usa de seguro podemos ganarle con mucha facilidad – Splinter lo pensó un momento.

-No, no lo sé, mi padre me dijo que me la daría cuando fuera el momento, pero nunca lo hizo. Temo que la perla se ha perdido en Japón, en lo que fue mi hogar – todos lo vieron con tristeza.

-¿Entonces cómo fue que Leonardo le entregó una perla? ¿Acaso lo engaño? – Donatello deducía -Esa noche, la última vez que vimos a Leonardo llevaba una caja que tomó de su habitación.

-Cuando ustedes eran niños les mostraba esa "perla" cada que contaba la historia de su abuelo Yuta contra el hechicero, pero esa no es la verdadera perla, esa se ha perdido.

-Es una pena, entonces, de querer salvar a Leonardo y derrotar a Khan tendrá que ser el día de mañana, Khan estará más vulnerable justo antes del eclipse, es lo que planeaba Leonardo.

-Si claro y suponiendo que burlamos a los demás guardianes ¿Qué se supone que haremos cuando lleguemos con él?

-Leonardo suponía que si lográbamos apoderarnos del cetro de Khan y romperlo todo su poder se dispersaría, incluyendo su control sobre mis hermanos.

-Podría funcionar- Pensaba Donatello - Y una vez liberados tus hermanos podrían ayudarnos a vencerlo.

-¡Deberíamos ir ahora mismo! Leonardo está con él y le podría hacer daño – Rafael estaba a la defensiva, sentía en Viento como un enemigo. -¡Vamos!

-No esperen- Viento trataba de detenerlos, no hicieron caso, caminaron un par de metros y un gran cansancio los detuvo, casi los derriba.

-¿Qué rayos? ¿Qué nos hiciste? – Rafael le reclamaba a Viento.

-¿Qué nos esta pasando? -Donatello se sentía mal al igual que los demás.

-Es un efecto del hechizo, su cuerpo necesita reposo después de recibir la ruptura de ese encantamiento, era uno poderoso, por eso necesitan descansar.

-Si tú, que conveniente, de seguro nos vas a traicionar, ¡¿Vamos a confiar en él Sensei?! – Rafael gritaba señalando a Viento y agarrando su cabeza que le daba vueltas – Se llevó a Mikey, lo torturó y luego a Leo ¡No sabemos que le hizo!, ¿Y si todo esto es una trampa? ¿Y si él sigue bajo las ordenes de Khan? Puede que ahora mismo llame a su Amo para entregarnos. Y ahí sí no habría salvación para ninguno.

-Entiendo su desconfianza, desafortunadamente no puedo hacer nada para convencerlos de que no es así, no tengo elementos para sustentar su confianza en mí, solo les pido que me ayuden a salvar a Leonardo y a mis hermanos – Todos se quedaron callados, se sentía muy cansados y mareados, era obvio que dudaban de su lealtad, pero no podían hacer nada.

-No estoy de acuerdo, yo no confió en él – Declaraba Rafael – quiero que pruebes que no traicionaras a mi familia, ya hemos perdido mucho.

-Dime como lo he de probar – Rafael se quedó callado.

-¡Rafael! – El maestro Splinter intervenía – No tenemos otra opción, si el Antiguo Maestro confiaba en él nosotros también debemos hacerlo. Sé que es difícil para todos, pero les pido, hijos míos, concentrémonos en salvar a su hermano y eliminar a Khan de una vez por todas -Ante la petición de su padre Rafael no tuvo más opción que aceptar – Hagamos caso de lo que dice Viento y descansemos un poco.

-Pero Sensei – Donatello también pediría apresurar el paso, pero se dio cuenta que Splinter estaba afectado por todo lo recordado, además su hermanito no se veía nada bien aún en brazos de su padre. Entendía perfectamente por qué Leonardo pidió que les borraran la memoria, para no hacerlos sufrir todo este martirio. Toda la descarga emocional los había afectado enormemente, necesitaban reponerse.

-Esta bien – terminaron por aceptar los mayores, Viento los llevó a una habitación segura dentro de la casa para que todos pudieran dormir y reponer fuerzas que, seguramente necesitarían al siguiente día. Después de un par de horas todos entraron en un sueño profundo, todos excepto Rafael quien despertaba continuamente.

La tortuga se levantó observó cómo su Padre dormía aún sujetando a Miguel Ángel entre sus brazos, Donatello en el otro extremo parecía cuidar de su hermanito. Se sentía miserable de haber tratado a Leonardo de tal forma como para provocar que se alejara de su propia familia, no sabía cómo había sido capaz de tal crueldad, pensó en Splinter y en su reacción al perder a Miguel Ángel, estaba decidido en no permitir que Leonardo muriera y tampoco ninguno de sus hermanos, protegería a su familia a cualquier costo.

Silencioso se acercó a Viento, suavemente lo despertó y le indico con una señal que salieran sin hacer ruido, una vez fuera de lo que había sido la residencia del antiguo Maestro Rafael pidió que viento probara su lealtad.

-¿Y entonces que quieres que haga? - Contestaba algo somnoliento.

-Entiendo que solo el Antiguo Maestro podía borrar la memoria.

-Así es, porque cuando lo hacía no solo lo borraba de la mente de la familia, definitivamente borró a Leonardo de la memoria de todo aquel que lo llegó a conocer.

-Eso explica porque nuestros enemigos nunca notaron su ausencia.

-Para hacer eso se necesita demasiada energía, aún con mi perla me sería difícil intentarlo.

-Pero puedes encerrar y sanar a otros.

-Rafael ¿En qué estás pensando? – El tono de Viento dejaba ver que presentía una petición por parte del quelonio.

-Quiero que los dejes encerrados – Viento se sorprendió al escucharlo - No quiero que estén en peligro, no quiero que mi padre sufra la muerte de sus hijos.

-Pero ¿Y Leonardo?-

-A él lo salvaremos tu y yo y si con eso no podemos salvarlo por lo menos mi padre tendrá a dos de sus hijos para apoyarlo – Rafael sonaba decidido.

-¿Rafa? – La voz de Donatello se escuchó a sus espaldas – ¿Por qué nos quieres dejar, no quieres que ayudemos a salvar a Leonardo? ¿Por qué eres egoísta? ¡También es mi hermano! ¿Sabes?

-Donnie, no es eso es solo que…

-¡Yo también me siento culpable! También fue mi culpa que Leo se alejara de nosotros, yo también lo traté como basura, quiero… pedirle perdón, quiero salvarlo de la oscuridad donde lo dejé – Donatello apretaba los puños, Rafael se acercó a su hermano y apoyó una mano en su hombro.

-Hermano, te entiendo perfectamente, pero si todo sale bien todos regresaremos juntos a casa.

-¿Y sí no? – Donatello miraba inocentemente a su hermano mayor.

-Eres el más listo, no dudo que podrás apoyar a Sensei y Mikey, sé que serás un buen hermano mayor – Tras decir esto y ante la cara de confusión del genio, Rafael golpeó fuertemente a su hermano en el estómago que lo dejo sin aire e inconsciente, con suavidad lo recostó en el suelo sosteniendo su cabeza.

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Miguel Ángel ha sido torturado y solo bajo amenaza de un castigo mayor para su familia fue que ha dado el nombre del líder del clan, es así como Khan se llevó a un desmoralizado Leonardo que siente la culpa de todo lo sucedido, ahora es momento que la familia lo saque de su error y lo rescate de las garras del Hechicero, pero Rafael no quiere arriesgar a nadie más y, aunque llegue a ser odiado por dejarlos atrás, procurará que su familia esté bien. ¿Funcionará?

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Ahora sí, cuéntenme qué les pareció, según yo no quería extenderme, pero no lo podía cortar en cualquier parte, espero les haya gustado y no me quieran matar por lo que le pasó a Mikey (Ya estarás satisfecha Thalia 43, ahora vienes y me dejas mi review)

RBD: Más triste mi calavera, creo que en lugar de quitarle gore le puse más Ah! XD ahora ya puedes ver cómo quedó el capítulo completo, así que… arena ven a mí. Si se te hizo salvaje el cómo Rafael sacó la katana del cuerpo de Mikey ahora dime que te pareció cómo Viento le quitó los hilos con los que lo cosió XP (Ya sé, ya sé, ya estás buscando francotiradores, que puedo decir, me gusta el peligro :P ) Creo que Mikey estaba conforme con su muerte, después de todo era así como deseaba hacerlo, siendo despedido por el amor de su hermano, solo digo. El arrepentimiento llega por el fin de los efectos del humo rojo en su sistema :) En realidad Mikey nunca murió, eso fue solo una suposición y al no tener el "cuerpo" de su hermano no pudieron asegurarlo. Vaya cosas ¿no?

Angel de la Verdad: Como sentiste este capítulo, espero que no tan mal pero debía aclarar que el temor que Mikey tiene por Viento es debido a ese trauma que, aún antes de recordarlo, su subconsciente le decía que se protegiera de él. Leo no se defiende porque en verdad siente que ha sido culpable. Donatello (Y después Rafael) se dan cuenta de su error porque se acaban los efectos del humo rojo que aspiraron hace un par de capítulos. Esperaré con ansias tu review. Saludos.

Jamizell: No sabes el placer que siento de que esperes por una actualización mía, me siento algo así como… poderosa wuajajaja, ¿Por cierto ya estas por actualizar? Sería una pena que alguien no actualizara hasta que tú lo hicieras, solo digo XP La bruma roja es parte de la trampa que tiene la esfera para llamar solo a los guerreros más fuertes, por eso los hace pelear entre sí para que solo los más poderosos lleguen a ella, era como "el primer filtro de seguridad" para cerciorarse que solo los Hamato podrían llegar a ella y sí, su efecto termino al paso de un par de días y tienes razón, nadie más que Khan ha tenido la culpa. Ahora ya sabes cuál era ese "dato" que tenia Mikey, uno muy traumático (espero no me quieras matar por ello :S) Esperemos que Rafael y Viento puedan salvar a Leonardo para regresarlo donde se merece, con su familia, ojala y no se los maten antes XP. Ahora tendrás que seguir esperando por una actualización. Piensa que puede ser pronto… o no XD Saludos y Felices trazos.