Una pequeña historia para participar en la dinámica #Sextember2 de la página Fanfics y Fanarts de Ranma Latino.
Ya saben que esto no lo hago por el dinero, es mero entretenido rikolino.
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Había algo diferente en Akane ese día. Desde temprano la notó esquiva, preocupada, a la hora del almuerzo se quedó en su lugar esperando a sus amigas casi sin moverse, algo inusual en ella que era siempre tan alegre.Necesitaba averiguar qué tenía y pronto.
-Akane, la profesora Hinako quiere que vayas al salón de deportes-
-¿Qué? ¿Ahora?- un gesto de disgusto cruzó su rostro- ¿Y por qué allá?-
-No lo sé, ya sabes cómo es- dijo fingiendo indiferencia el joven de cabello trenzado.
-¡Bien!- exclamó con fastidio.
Salió del salón con Ranma siguiéndola de cerca.
-¿Tú a dónde vas?- reclamó.
-Me dijo que yo también tenía que ir- expresó alzando los hombros.
La chica bufó con hastío al tiempo que rodaba los ojos.
-¿Dónde está?- giró a ver a Ranma una vez que llegaron al gimnasio.
-En la parte de los materiales, ahí donde esconde su dotación de dulces-
-Miss Hinako ¿Está aquí?- preguntó ingresando a aquel cuarto.
Tras de Ranma la puerta se cerró al instante, Akane volteó algo alarmada ¿Acaso se trataba de una trampa?
-¿Qué tienes?- cuestionó encendiendo el único foco de la habitación.
-¿Yo?- dijo temerosa cruzando uno de sus brazos sobre su pecho -nada, nada-
-No mientas- habló serio- tú no eres así-
La chica esquivó la mirada inquisitiva, Ranma se acercó rápidamente tomando con su mano la barbilla femenina obligándola a verlo.
-Por favor, dímelo- dijo firme.
La mujer suspiró.
-Yo… no… no traigo sostén- Soltó al fin con pena.
-¿¡Qué!? ¿Por qué?- cuestionó escandalizado.
-Hoy en la mañana que me estaba vistiendo… no encontré ninguno- expuso con algo de vergüenza- solo alcancé a ponerme un…-
Ranma estaba frente a ella sobándole los pechos cerciorándose de la ausencia de ropa interior, Akane se quedó sin hacer nada ante la sorpresa.
-Esto podría ser obra de Happosai- meditaba sin dejar de amasar las femeninas protuberancias.
Un delicado gemido lo sacó de sus pensamientos, fue hasta ese momento que se dio cuenta que las puntas se habían erigido.
-Te gusta ¿Cierto?- exclamó travieso acercando su boca a la oreja de la chica- ¿Quieres más?-
Con mayor ahínco sobó los pechos, Akane se llevó una mano a la boca para acallar sus quejidos.
-No, no, Ranma, nos van a descubrir- soltó apenas audiblemente.
-No lo hicieron aquella vez tras bambalinas en la obra de teatro- exclamó junto al femenino oído lamiéndolo.
-Pero no tarda en empezar la otra clase- repuso exhalando una sonora exclamación.
-Entonces tendrás que controlarte… ruidosa-
El joven deslizó una de sus manos por el uniforme, llegó hasta el muslo y comenzó a recorrer la tela para poder acceder a la delicada piel; la chica temblaba de zozobra y excitación, por un lado le asustaba que alguien pudiera descubrirlos pero a la vez anhelaba estar así con Ranma, eran los únicos momentos en que podían disfrutarse sin interrupción.
El muchacho fue sorteando la ropa de manera ascendente mientras acariciaba lujuriosamente la dermis, una vez que llegó al borde de encaje de la pantaleta deslizó su mano por debajo atravesando el pubis hasta alcanzar los cálidos pliegues, con delicadeza comenzó a jugar con sus dedos en la entrada ante el éxtasis de su amada;suavemente introdujo una de sus falanges provocándole a la chica un agradable respingo, empezó a moverla adentro y afuera mientras Akane se derretía en sus brazos presa de pasión.
Un ruido en la puerta los alertó, rápidamente se ocultaron tras las colchonetas en la parte más oscura de la bodega, intentaban calmar su agitada respiración cuando lograron distinguir a su infantil profesora escurriéndose dentro y cerrando tras de sí con extremo cuidado. La miraron caminar sigilosa hasta un lugar próximo a ellos, contuvieron el aliento al verla detenerse frente a dónde estaban pero respiraron nuevamente al notar que extraía de entre los enseres una bolsa llena de dulces que inmediatamente comenzó a devorar.
Luego del susto, Ranma puso a Akane contra la pared, sin hacer ruido se hincó para colarse por debajo de la falda quedando su rostro frente al preciado tesoro que anhelaba, por encima de las bragas comenzó a besar con devoción aquella parte de la ropa que se había humedecido por la excitación de la chica, ansioso hizo a un lado la tela y degustó el dulce néctar que salía del prohibido lugar; Akane separó las piernas para darle mayor acceso, sufría al intentar no gemir sonoramente a la vez que agradecía que la señorita Hinako hiciera tanto ruido con las envolturas de sus golosinas. El varón introducía su lengua al tiempo que con sus dedos separaba los labios para alcanzar más profundo, probaba también la rosácea cumbre que se elevaba majestuosa clamando por su atención; la joven cubrió su boca con su siniestra mientras que con la diestra sujetaba la cabeza de su chico esperando aumentará el ritmo que la aproximaba vertiginosamente al éxtasis.Una poderosa oleada de endorfinas recorrió su ser, mordió su labio inferior pero fue tal la potencia de su orgasmo que eso no bastó para acallar el gemido de placer que emergió de su garganta.
Hinako escuchó aquel quejido que la hizo ponerse inmediatamente en alerta, con lentitud se levantó en dirección del sonido, aguzó la vista intentando adivinar lo que se escondía en las sombras, dio dos pasos más rumbo a dónde Akane estaba parada, la joven contuvo el aliento, estaba dispuesta a salir de su escondite antes de que descubriera lo que la pareja estaba haciendo cuando…
-Señorita Hinako, el director la está buscando-
Sobresaltada giró la cabeza rumbo a la puerta, ahí estaba Daisuke llamándola.
-¿Cómo supo dónde estaba, jovencito?- carraspeó intentando disimular el sonido de las envolturas que pateaba hacia una orilla.
-No es difícil encontrarla, miss Hinako. Todos sabemos que aquí esconde sus dulces- sonrió apacible.
Haciendo un mohín, la mujer mayor se dirigió hacia él, cruzó el dintel y caminó indignada a la oficina principal. Sin dejar de sonreír, el amigo de Ranma murmuró para sí.
-Así como tampoco es un secreto qué es lo que hacen esos dos cada que desaparecen juntos… Llévala a la luna por mí, Ranma- sin más volvió a cerrar la puerta y se alejó silbando.
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¡Hola! Ya sé que es algo muy sencillo pero la vida adulta no da para hacer más… además, acá entre nos, estaba preparando otra historia pero está LARGUÍSIMA, entonces no pude terminarla a tiempo. Aunque quizás les dé una sorpresa (guiño, guiño).
Agradezco a todos ustedes por leerme, en especial quiero mencionar a mi Beta, Kris de Andrómeda, que aunque está llena de ocupaciones siempre tiene un lugarcito para mis locuras; a mi divertida amiga Jacky Sieras, cada que la leo me cambia el ánimo con sus ocurrencias; a ViteSenpai, Miss Saotome, el Ranmo y Sweet Akane, gracias por estar siempre; a Miel, Mariel y Bambú, son grandiosas y se les extraña.
Bueno, la lista sería muy larga si menciono a todos, pero también gracias a quienes me han apoyado en este camino, ustedes saben quiénes son.
Cuídense mucho y hagan ejercicio.
