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NO ESTAS SOLO
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-¡QUITATE DE ENCIMA! – Le gritaba del menor pero sus palabras se fundían en la nada.
-Shshshhh, tranquilo, déjame disfrutar- Miguel Ángel entornó los ojos y perdía el sentido bajo el cuerpo del enorme can – Ah pobrecillo, se quedó dormidito, pero qué frágil es, me hubiera gustado que aguantara un poco más. - Lo soltó y se levantó – Esto ya me aburrió, los voy a matar a todos de una buena vez – apenas dio media vuelta cuando un golpe en la espalda lo hizo caer y salir de la habitación, una puerta se cerró tras él - ¿Qué demonios? Me lo pagarán, esto me lo pagarán – Gruñía tratando de derribar la puerta.
-¿Mikey?- Rafael vio a su hermanito que ya no llevaba ataduras, atrancaba la puerta con lo que encontraba después fue a su lado para ayudar a levantarse así pudo ver el caparazón de Rafael profundamente fracturado, le sorprendía que no estuviera gritando por el dolor pero eso explicaba el por qué no podía ponerse en pie -¿Estas bien? Él te había ahorcado.
-El problema es que siempre me subestiman Rafa - Dijo guiñando un ojo, el mayor pudo ver los moretones en todo el cuerpo del menor y lo enrojecido de su cuello, producto del ahorcamiento y parecía no hacer caso de la enorme herida que su hombro llevaba por la mordida que por poco le destroza el hombro, Mikey fue con Donatello y le dio ligeros golpecitos para despertarlo – Donie, Donie, vamos hermanito, Leo nos necesita – lo Sentó en una vieja silla y del maletín que el genio siempre usaba sacó unos frascos que le dio a oler.
-¿Ahh qué pasó?, Me duele la cabeza – Enfocó la mirada para ver a su hermanito, tenía una gran herida en el hombro y lucía pálido, llevó su mano a su cabeza la herida que estaba sangrando.
-Doni ¿Cómo te sientes? Debes volver en ti pronto hermano, encontramos a Leo y Perrera está por entrar, vamos Don, ayúdalo – Le decía el menor. Mikey tomó un trozo de tela y presionó la herida de Donatello
-¡AYYY!- Se quejó el más listo pero gracias a esto el sangrado se controló.
Donatello miró alrededor, enfocó la vista en lo que había hasta que sus ojos se posaron en Leonardo parecía dormido, el más listo llegó hasta él con ayuda de su hermano, su pulso apenas y se sentía, según su experiencia y todo su conocimiento su hermano estaba agonizando, dando los últimos suspiros, miró a sus hermanos negando con la cabeza.
-Lo siento chicos, creo que no podemos hacer nada más que despedirnos. – Confesó con mucho pesar.
-No Donnie, por favor, no digas eso, trata de ayudarlo, ¡AYÚDALO!- Exigía el menor.
-Él no tiene heridas ni moretones, no está despierto para saber que le duele o si está enfermo, está muy pálido y su temperatura es baja, su pulso es casi imperceptible, creo que se trata de su alma más que algo físico, él… él podría estar rindiéndose, mucho temo que ya es tarde, lo lamento hermano, lamento no poder ayudarte- Tomando la mano de Leonardo la colocaba entre las suyas y se sinceraba pidiendo perdón – Nunca fui el mejor peleador, no podía ayudarte como Rafa o Mikey pero no por eso dejaba de intentarlo, siempre quise ser como tú, heroico y valiente, audaz y osado pero no fueron atributos míos, perdóname por no ser lo suficiente, desde niños no hiciste más que apoyarme y asegurarme que todo lo que hacía estaba bien, incluso cuando la tostadora te explotó doce veces en tu cara siempre me dijiste que eso me ayudaría a mejorar, de no haber sido por tu guía no hubiera encontrado mi camino. Siempre con un buen consejo, Leo no dudes que siempre te amé como el buen hermano que eres.
Rafael había soportado el dolor de su caparazón, pero no podía con el dolor de perder a su hermano, sentía su alma gritar por tenerlo a un lado y no poder hacer algo por recuperarlo.
-Leo, siempre has sido el mejor de todos nosotros, me arrepiento por no poder seguir tus pasos, siempre alerta, vigilante y protector ¿Dónde cabía tanto amor en ti? ¿Cómo es que te preocupaste por que estuviéramos bien a pesar de cómo te tratamos? Hay varias cosas que me arrepiento de esta vida, pero la peor de todas ha sido culparte por algo que no hiciste, tu no hiciste más que demostrarnos tu lealtad, compasión y amor. Sabes… me alegro de estar aquí, de poder morir a tu lado es un honor que reconozco como el más valioso de todos. Leo sin ti no tiene sentido.
Miguel Ángel viendo que sus hermanos se despedían sentía que ya era un hecho que no habrían recuperado a Leonardo, así que dejó a su corazón hablar.
-Leo, sé que no voy a salir vivo de aquí y me alegra – Quitaba a Donatello y se sentaba a lado de su cama tocando el rostro del mayor por la frente – Siempre te di dolores de cabeza y lamento haberlo hecho, lamento todas las bromas pesadas que te hice pero era solo para probar tu tolerancia, ¿Por qué nunca te enojaste conmigo? ¿Por qué siempre me consolabas y espantabas mis pesadillas? Siempre estuviste ahí cuidándome y ayudándome a ser mejor, ¿Y yo que hice por ti? Solo te traje problemas, perdóname Leo, nunca quise ser un estorbo pero eso se acaba hoy – Los golpes de perrera estaban cada vez más y más fuertes - hoy si seré yo el que te cuide, el que te proteja hermanito – Dio un beso en su frente – Espérame hermano, ya nos veremos en el otro mundo. – Se puso en guardia cuando vio al can entrar.
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Zemseres: Gracias por tu comentario y por estar siguiendo la historia :D
Rose Black Dragon: Ya estarás contenta, me dejas sin tu compañía tanto tiempo y no me queda más que actualizar para ver si andas por estos rumbos y llamar tu atención ¿funcionó?, ya sé que has de estar de vaga y espero te diviertas aunque sea sin mi :P Gracias por el apoyo. :D
