INCENDIO

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-¡SON UNA MOLESTIA!- La furia de Perrera se podía sentir en cada respiración, si hubiera podido asesinar con la mirada con todos hubiera acabado, no iba a permitir más humillaciones por parte de los quelonios sobre todo cuando ellos estaban en tan deplorables condiciones. Desde el estómago hasta la cabeza podía sentir la furia recorrer su ser a tal punto que dejó de pensar y dejar una sola meta… destruir. Destruiría a todo y todos, ya sin juegos ni consideraciones, destruir totalmente.

Con mayor fuerza golpeó lo que tenía a su alrededor, un par de ojos azules aparecieron frente a él y cada vez que trataba de golpearlo este esquivaba todos sus golpes conectando unos cuantos que le hacían darse un segundo para respirar.

Se trataba de Miguel Ángel quien se deslizaba con gran destreza bajo sus pies para derribarlo lo cual funcionó, Perrera gritaba de coraje y este mismo impulso le hizo levantarse para matar al que lo hacía ver como un torpe perro, no supo cómo Rafael le aventó una caja sobre su cabeza justo cuando estaba a punto de dar un paso hacia el menor. Esto lo aturdió pero sería por poco tiempo, Donatello se levantó y a pesar del dolor y la vista borrosa buscó algo que ayudara a derrotar al can.

-¡AGGGRRRR!- Se quitó la caja de encima cuando escuchó romperse un cristal a sus pies y de pronto todo comenzó a iluminarse para después darse cuenta que comenzaba a incendiarse gracias a la lámpara de aceite que brillaba a lado de la improvisada cama de Leonardo, el espeso líquido que corría en él provocó el incesable fuego que fue avanzando lenta y mortalmente por la piel del can.

Perrera no lo entendió en un principio pero poco a poco fue sintiendo el dolor del incendio que lo consumía, las tortugas a su alrededor lo miraban y él lo sabía sin embargo el odio hacia ellos podía más que su dolor y si iba a morir no lo haría en vano, se llevaría al que pudiera, Leonardo seguía sobre la cama y se abalanzó sobre él pero Rafael le soltó un gran puñetazo que lo hizo retroceder y caer de espalda sobre el aceite, mirando a su enemigo no reparó en patearlo hasta el cansancio sacando contra él todo el miedo y frustración que llevaba en sí.

-¡Rafael detente! El fuego puede alcanzarte- Le advertía Donatello.

Rafael hizo caso a las palabras de su hermano y considerando que la vida de su Leonardo era más importante dejó al can consumiéndose lentamente o por lo menos eso pensó, su caparazón comenzaba a doler gravemente a tal punto que no lo dejaba pensar con libertad, comenzaba a escuchar a lo lejos y no entendía bien lo que le decían, fue junto a Leonardo, en su rostro se veía la angustia dibujada y no podía dejar de pensar que él había sido uno de los culpables de su estado. El grito de Miguel Ángel llamándolo lo sacó de sus pensamientos y lo centró en lo que sucedía, Leonardo no era el único que necesitaba ayuda, Miguel Ángel y Donatello lo necesitaban también, su padre los estaría esperando, tenía que ver por ellos al igual que por el mayor y no debía perderse en el solo deseo de salvar a Leonardo.

-"Debes ver todo a tu alrededor, los chicos necesitan ayuda, están al punto de quiebre, observa a Perrera, su mayor fortaleza también es su mayor debilidad"- La voz de Leonardo retumbaba en su mente y lo ayudaba a analizar la situación.

Perrera se había levantado convertido en una antorcha y estaba peleando con Mikey el menor trataba de alejarse del perro en llamas mientras este lo jalaba del brazo -¡Me llevaré al que pueda, a todos si es posible, ¡quémense en el mismo infierno que yo! – exclamaba enloquecido, el menor golpeaba a los brazos mientras el gran perro lo sostenía, Rafael vio una de las katanas de Leo bajo la cama y sin esperar más cortó el brazo que capturaba a Mike, su mano cayó, el mutante dio un aullido de dolor al sentir el filo de la kantana, Miguel Ángel había sido quemado parte de su brazo debido al can pero él soportaba ese dolor estoicamente.

-¡A un lado! – gritó Donatello que de inmediato golpeó a Perrera en el pecho de una patada haciendo que cayera y creando un incendio mayor.

-Agggrrr- Chillo el can, Rafael y Mikey cargaron a Leonardo saliendo por la ventana mientras Donatello veía cómo Perrera se revolcaba en el suelo. Suplicando a gritos por ayuda.

El sonido de las sirenas de bomberos y policía apagaban los gemidos de dolor que Leonardo murmuraba.
-Hey Leo, tranquilo, resiste hermano, resiste porque ya casi llegamos, Splinter quiere verte no vas a hacerlo esperar ¿verdad?

-Si Leo, por fin te encontramos y no te vamos a dejar nunca más, solo ayúdanos algo y podremos ser una familia de nuevo.

-Leonardo, no se te ocurra morirte, ya mucho hemos sufrido sin ti como para que ahora que estamos a muy poco de lograrlo te quieras ir a la luz- Leonardo tenía una cara pálida pero aún estaba vivo– El trio de hermanos llegó junto a su padre quien se sorprendió de ver a sus hijos maltrechos.

-¡HIJOS! – Pero se quedó mudo al ver que los tres iban cargando como podían al primogénito, de inmediato fue a ayudarlos acomodando a Leonardo en una camilla en el laboratorio.

Leonardo daba quejidos a cada paso y movimiento brusco.

-No sé lo qué le sucede Sensei, no tiene heridas visibles, pero no despierta, es como si estuviera en un letargo agónico.- Donatello explicaba angustiado, Splinter se concentró realizó varios mudras que colocó sobre Leonardo y al final habló con los otros tres hijos que estaban expectantes.

-Se trata de su espíritu hijos míos, su hermano utilizó mucha de su energía espiritual es por eso que no puede despertar.

-Papá ¿tu sabes curarlo? ¿se va a salvar? – Miguel Ángel lo miraba suplicante Splinter sabía que había solo una forma pero no quería pedirles un sacrificio tal a sus jóvenes hijos.

-No lo sé, podría intentarlo pero…

-Vamos papá, dinos qué hacer y lo conseguiremos- insistía Miguel Ángel

-Si Sensei, Leonardo… Leonardo ya ha sufrido mucho por nosotros, debemos de hacer lo necesario para ayudarlo- Rafael le pedía – Si sabes de alguna esperanza, la más mínima, habremos de luchar por ella.- Splinter se puso serio y después de suspirar afirmó.

-Solo puedo pensar en una forma de ayudarlo – Confesó -Pero hay una condición…- Los chicos se sentaron a su lado escuchando a su padre con mucha atención, se enteraron de la situación de su hermano mayor, supieron lo que debían hacer y las consecuencias de ello y aun así aceptaron.

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TsukihimePrincess: Hola que gusto saber de ti. Como puedes ver pues no fue así, Leo no despertó en esta ocasión para salvar a sus hermanos, esta vez fueron sus hermanos los que debieron hacer lo que pudieron para sacar a Leo de ahí apenas vivo, ya era hora que hicieran algo por él después de todo lo que ha pasado ¿no crees?

Rose: Pues tal vez te diría que publico si ALGUIEN no tardara meses en conectarse, solo te perdono porque sé que andas de vaga o pagando tu karma. Nah ya en serio gracias por leer y por tu apoyo :P poquito y lento pero seguro. :D

Zemseres: Te haría caso pero creo que ni has leído el fic así que en lugar de llorar en un rincón esperaré una verdadera critica. Saluditos.