THREE INk DROPs

Cap 3: Julius, el gato

-¿Julius?...- Mickey meditó por un momento mientras lo observaba fijamente de pies a cabeza, pero su rostro pensativo formo una pequeña mueca de frustración -Lo siento, tu nombre no se me hace conocido...- Contestó avergonzado de su ignorancia... o falta de memoria de algún recuerdo pasado. Sin embargo Julius no borró la sonrisa de su rostro.

- ¡Oh, no! ¡No te disculpes! No es como si deberías hacerlo. Es la primera vez que te veo en persona, te conozco por la mercancía y las cintas que llega hasta aquí- Contestó de forma gentil, aliviando a Mickey ya que odiaba no poder recordar a las caricaturas que había participado en sus cortos años atrás y que ahora su mente borró por completo (Aun se sentía culpable de no recordar a Horacio y Clara Bella). Pero una duda apeteció de repente en su cabeza que lo hizo olvidar sus pensamiento por el momento.

- Pero he estado en el Páramo por un largo tiempo ¿Cómo es qué no te había visto antes?- Preguntó curioso. Era extraño que hasta el momento no se hubieran encontrado por casualidad ni en la primera vez que llegó, ni en todo este tiempo que llevaba en el Páramo.

-Digamos que no me gusta salir mucho de esta zona- Respondió quitándole importancia a la situación, sin dejar de lado su tono amigable - Y el camino para entrar y salir es demasiado complejo, así que prefiero quedarme aquí y evitarme todo ese camino-

La simpleza en la explicación no lo dejaba del todo convencido pero al recordar lo mucho que había pasado para llegar hasta donde estaban lo hizo entender el sentimiento de preferir quedarse en un solo lugar envés de ir a otras zonas. Vio como Julius tomaba la soga para desatar a la pobre ave y liberarla. Mientras el gato desataba el fuerte nudo, Mickey observó una vez más su alrededor: Un bosque inmenso y solitario, había tomado mucho tiempo encontrar algo más que plantas a su pasó.

-¿Hay más Toons viviendo aquí?- Preguntó sin apartar la vista de los árboles que seguían el camino que se internaba hasta quien sabe donde. Julius tardó un rato en contestar pues seguía con su tarea, el nudo no era tan fuerte pero el ave intentando picotearle las orejas hacían que se complicara la situación ¡La tonta ave no estaba intentando huir o luchar con él! ¡Solo se divertía a costa de dificultarle el momento!

-Bueno, conoces a los Momeranths y las aves raras del País de las Maravillas- Habló con un siento aire de molestia ¡La tonta ave se había puesto como gelatina para dejarse caer encima de él! Pero prosiguió -También estaban las cartas guardias, aún que no eran propiamente de la "película" pero al igual que yo teníamos algo que ver con una Alicia. Aunque ellos se fueron de aquí y ahora son guardias en el castillo de Oswald-

"¿Una Alicia?" Llamó por completo la atención del ratón, estaba apuntó de preguntarle a qué se refería con eso, pero al ver a Julius intentando sacarse de encima al ave que había decidido que la cabeza del toon sería un perfecto nido. Mickey corrió a ayudarle de inmediato.

- ¡Shu! ¡Largo! ¡Fuera!- Intentó ahuyentarla con su voz y dándole ligeros manotazos -¡Shu! ¡Shu!-

El ave se apartó pero ahora por interés en mordisquear las orejas de Mickey. Julius aprovechó la distracción del flamenco para lanzarse sobre este derribándolo y con esto empezó a desatar el nudo en sus patas. Mickey mantenía la cabeza del animal en el suelo, Julius sostenía el cuerpo con sus piernas y desenredaba el nudo, y el emplumado solo reía a carcajadas fastidiando a ambos.

-¡Tonta Ave del tonto País de las Maravillas!- Murmuraba entré dientes el gato mientras terminaba con la ultima vuelta del nudo de la patas del animal. Una vez libre, el ave hecho a correr desapareciendo de la vista de ambos. Mientras enrollaba la soga en su brazo, Julius volteó a ver a Mickey para dedicarle una sonrisa ladina en agradecimiento, una acción que le devolvió el ratón sin dudarlo. De repente otra pregunta llegó a la mente del toon menor.

-¿Entonces estamos en el País de las Maravillas?- preguntó con evidente emoción en su voz. Julius pudo ver que sus ojos prácticamente parecían ser dos estrellas brillantes.

-Bueno, la zona en el Páramo se llama "El Laberinto de las Maravillas" porque, je, je, bueno, antes había un gran laberinto y muchos lugares donde podías perderte, incluso más de lo que puedes hacerlo ahora- Contestó divertido por la reacción del otro. Y tal vez era contagiosa la emoción ajena ya qué había provocado en el gato un buen animo para usar un tono bromista al hablar.

- ¿No dejarás de hacerme preguntas? Sabía que eras curioso pero no me imagine qué lo serías tanto- Rio un poco al finalizar. Era de esa risas que no tenían ninguna malicia y por ende causó en Mickey una gran sonrisa, respondiéndole.

- ¡Oye! Es normal que pregunte cuando no se nada de donde estoy, ja, ja- Terminó riendo

Julius también rio.

-Bien supongo que es inevitable. ¡Anda! ¡Pregunta lo que quieras! Estoy de buen humor así que te concedo el honor por esta vez- Declaró sin abandonar la sonrisa en su cara mientras se cruzaba de brazos en espera de la siguiente pregunta.

Por su parte, Mickey meditó por un momento, habían muchas dudas que tenía en mente pero no sabía si sería un tema que debía de tratar a la ligera. Tenía curiosidad de saber del gato ¿Venía de algún boceto rechazado? ¿O de alguna película que nunca vio la luz? Mickey sentía mucha curiosidad por conocer más del toon que tenía enfrente pero no creía prudente preguntarle tan repentinamente. Mickey se limitó a sonreírle.

-No, no te preocupes, creo que ya suficiente con lo que ya me has contestado, ja, ja- Terminó diciendo un poco avergonzado por el interrogatorio que le había dado sin darse cuenta.

-Entonces yo sí tengo una pregunta ¿Vamos a quedarnos aquí todo el día en medio del bosque? ¿O prefieres ir a un lugar que sea menos a la mitad de la nada?- Preguntó en un tono irónico que le saco una corta carcajada a su acompañante.

- Prefiero el lugar menos en la nada- declaró sonriendo pero recordó el tedioso camino que tuvo que pasar para llegar al punto donde se encontraban -Aunque me temo que tardaremos un buen rato para llegar a cualquier lugar desde aquí-

- Con suerte que conozco un atajo que no implica caminar por horas- Pronunció con un tono orgullo y que denotaba superioridad.

-¿De verdad?- Preguntó emocionado.

Sin una respuesta, Mickey observó a Julius caminar un par de metros más adelante hasta llegar a un árbol, luego vio como de un golpe hizo que una compuerta en la corteza se abriera, revelando una especie de portal a lo que parecía una cascada como fondo y una especie de bosque con champiñones gigantes en colores rojos, naranja y amarillos. La imagen era algo difusa y apenas podía distinguir los poco elementos que veían.

-Después de ti- Le invitó a entrar Julius.

Un segundo tardó Mickey en dirigir su mirada del atajo a Julius. Tal vez era por el hecho que no conocía al lugar al que se dirigían o porque no conocía nada de esta zona en absoluto y no sabía de los peligros que podría encontrar del otro lado, pero dudaba en si debía hacerle caso al gato...

En el poco tiempo que conocía a Julius no le había parecido nada fuera de lo ordinario ¡Incluso le parecía bastante agradable! ¿Cómo podría desconfiar de alguien que le había salvado antes? Pero aun así titubeó en seguir la invitación del gato. Mickey posó sus ojos en Julius quien al sentirlos le sostuvo la mirada unos segundo para después ofrecerle una sonrisa que le trasmitía confianza al toon menor. Así que sin más, el ratón obedeció y camino hacia el atajo que si bien no sabía nada sobre el destino que presentaba, era preferible ir a cualquier otro lugar a quedase allí. Después de todo la misión que lo llevo a la zona era reparar lo que más se podía de ella.

Una vez del otro lado, se podía apreciar mejor la magnitud del área y el daño que había por todos lados; De la cascada no salía más que disolvente y si mantenía alguno que otro elemento como los champiñones y arbustos, sin embargo, habían partes donde no había nada más que la madera y el metal de las estructuras. Mickey no podía apartar la mirada de la desolación que el disolvente provocó en la zona, ningún lugar le había parecido un caso perdido como lo hacia ese lugar, ni siquiera sabía si había algo que reparar entre tanto disolvente. Uno de los elementos que más llamaron su atención fue un enorme tablero de ajedrez que cubría una gran parte del suelo y al que algunas piezas hacían falta para completar todo el juego. También en el fondo de las paredes se veía una especie de estructura con el gato rizón, uno especialmente tétrico con su falta de dientes y sus ojos de un verde eléctrico resaltaban más con el verdor del disolvente (Y tal vez podrían ser sus nervios, pero Mickey juraba que su mirada tétrica seguía cada paso que daban).

-¡Vamos! ¡Es por aquí!- Llamó desde unos metros por delante el gato.

La voz de Julius lo sacó de sus pensamientos, rápido se situó a su lado para caminar por los pocos escombros que formaban un camino hacia una puerta.

-Oye, Julius ¿Qué es todo este lugar?- Le preguntó Mickey.

-Es una atracción. No era muy buena para ser sincero, tenía que ver con algo sobre unos acertijos y juegos, no era la gran cosa- Explicó sin interés el gato mientras intentaba abrir la puerta que al parecer se había atorado.

-¿Pero como es que terminó tan mal? Es la primera vez que veo mas disolvente que suelo en una atracción, y eso es mucho decir después de ver el desastre en Nunca Jamás- Le comentó Mickey mirando de forma panorámica todo el lugar.

-Digamos que es el lugar que tiene suerte de existir, fue el primer lugar que arrasó la Gran Ola. Con suerte hay lugares muy profundos donde algunos pocos se refugiaron- Contestó de una forma en la que le quitaba demasiado hierro al asunto, y pese a ello, Mickey no pudo evitar estremecerse al escuchar el relato. Mientras, Julius seguía forcejeando con mas insistencia. Mickey al escuchar el ruido se volteo dándose cuenta del apuro que sufría el otro, sin dudarlo le ayudó a tirar del pomo pero este no cedía.

-¡Rayos! Tendremos que usar el otro atajo, vamos por este otro lado- Comenzó a caminar hacia una pila de tazas gigantes que formaban una escalinata hacia un agujero en la pared. Mickey vio a Julius escalar las tazas una a una pero dudaba un poco en seguirlo, no podía dejar de ver el caos a su alrededor sin hacer el intento de arreglar las cosas, era algo que le debía al Páramo después de todo.

-¡Oye, Mickey! ¡¿No vienes!? ¡El camino es por este lado!- Gritó Julius al ver que el ratón no lo seguía.

-¡Un momento, por favor! ¡Tengo intentar algo antes de irnos!- Le respondió corriendo hacia el lado contrario de donde estaban.

Julius desde la altura de la penúltima taza, miró con curiosidad las acciones de su invitado. Tomó asiento a la orilla de la taza y se dispuso a ser un espectador, después de todo no todos los días se tenía la oportunidad de ver a la "leyenda viva" en acción.

Mickey se acerco a la cascada, según sus experiencias en todo este tiempo, siempre había algún tipo de mecanismo que lo ayudaría a frenar por un tiempo la salida del disolvente. Tardó unos minutos pero al final encontró el interruptor que abría y cerraba la compuerta de la cascada artificial, el cuál logro alcanzar a saltos al llegar al champiñón mas alto; sin embargo, esta tarea era solamente la primera del gran trabajo que le tomaría reparar todo. Con esto en mente, el ratón comenzó a pintar la mayor cantidad de formas fantasmas que podía encontrar.

Julius por su parte comenzaba a aburrirse de ver trabajar a su compañero. Admitía que fue entretenido ver como todo volvía a tomar forma pero ya había pasado un tiempo y comenzaba a hartarse de esperar. En un intento de distraerse, bajo de la pilas de tazas y caminó hacia donde se encontraba Mickey esparciendo pintura a unas nuevas figuras.

-Así que...¿Qué hacías en el bosque? Es raro que hayas llegado hasta el bosque por tu cuenta- Preguntó para distraerse el gato.

Mickey dio un respingón en sorpresa, no notó su presencia hasta que ya estaba a su lado. A Julius le hizo gracia pero no mostró más que una sonrisa que lo invitaba a contestar la interrogante.

-Bueno, no es como si supiera donde estaba en realidad, solo seguí el camino que vi al salir por la puerta- Contestó tratando de hacer memoria de todo lo que había hecho para llegar a ese lugar.

-¿Y como llegaste hasta la puerta en primer lugar? Nadie viene al laberinto y soy el único que conoce todos los accesos a la zona- Preguntó con verdadera curiosidad.

-Oswald, Gus y yo estamos intentando reparar todo los accesos a las zonas perdidas después del Desastre, seguimos los conductos subterráneos principales en Mean Street- Mickey hablaba mientras se ocupaba de pintar algunas formas que que quedaban, razón por la cual no pude ver como Julius rodó los ojos en disgusto cuando mencionó al rey del páramo. Mickey siguió hablando animadamente -Oswald y Gus fueron en el conducto cinco y yo seguí el conducto dos que me trajo hacia aquí-

-Entonces podría decirse que una vez que terminen su trabajo, todos podrán ir y venir a su antojo-

-Sí, así es- Asintió sonriendo Mickey.

Julius dio un suspiro exagerado y con una voz fingió dramatismo extremo.

-Adiós a paz y tranquilidad- Julius escuchó una leve risa de su compañero quien seguía con su labor, lo que le hizo sonreír inconscientemente -Pero ya, hablando en serio ¿Que no era mejor que los tres vinieran? Digo, si no fuera porque pasé por el bosque, tu seguirías en ese agujero, es peligroso merodear por aquí-

- ¡Vamos! ¡No fue para tanto! - Defendió Mickey -Además ninguno sabía hacia donde llegaba el conducto dos ¿Cómo podríamos haber imaginar que pasaría algo así?- Su expresión cambió a una avergonzada -En todo caso eso fue mi culpa. Solo tenía que llegar hasta el fin del conducto y yo seguí por las atracciones hasta llegar al bosque- Finalizó de hablar al mismo tiempo que pasaba a pintar una nueva forma.

-Entonces sí eres muy curioso- Río un poco -Ten más cuidado la próxima vez, hubieras podido quedarte aquí atrapado para siempre- Comentó divertido el gato.

Sin imaginarse que esas palabras resonaron en la mente de Mickey...

De repente ya no escuchó nada a su alrededor. Se sentía extraño. Sentía que todo giraba mientras el permanecía quieto intentando no caerse...

Una sensación conocida y a la vez desagradable se hizo presente en su cuerpo. Una que había sentido desde había llegado al Páramo...

No...

No...

No...

No debía pensar en eso...

No era el momento...

No

No

¡No!

-¡MICKEY!-

El ratón se sobresaltó ante el grito repentino de Julius. La mirada alterada que le dirigía el gato lo extrañó. El gato lucía como si hubiera visto un fantasma o algo parecido. Sin embargo lo entendió a la perfección al distinguir la luz verdosas de ciertos seres conocidos rodeándolo como escudo protector...

Se dio cuenta que no estaba ocupando pintura desde hace unos minutos atrás...

Horrorizado Mickey soltó el pincel viendo como varias partes que habían sido pintadas ahora habían vuelto a desaparecer por el liquido verdoso y la pintura en su cuerpo comienza a elevarse abandonando su forma en gotas negras. La impresión del joven toon ante sus acciones involuntarias fue tanta que se dejó caer al suelo mientras sentía su corazón latir desembocado e intentaba controlar su respiración anormal.

Por su lado, Julius no sabía que hacer. Unos segundos atrás estaban hablando con normalidad y al siguiente la pintura se volvió disolvente (Y tal vez fuese un ilusión óptica, que de seguro tenía una explicación lógica, pero juraría que vio un brillo verdoso en los ojos de Mickey durante ese lapso). Incluso cuando intentó hablarle, no reaccionó, ni a sus palabras, ni a sus zarandeos, le había llamado a gritos cinco veces antes de que por fin lo escuchara. Ahora solo miraba al alterado toon que lucía aterrado.

Un tanto dudoso camino hasta llegar a su lado para colocar una mano en su hombro, intentando trasmitirle un poco de consuelo al pobre toon.

-Hey, tranquilo. Vas a estar bien, ya pasó- Repetía con tono tranquilizador-Todo va estar bien- Siguió sin saber si eso en verdad ayudaba a Mickey. Julius no dejó de intentar consolarlo ya sea con palabras o caricias suaves en el pelaje negro de su cabeza.

No supieron cuanto tiempo les tomó, pero por fin Mickey llegó a un punto más estable como para poder hablar, aún si su voz era trémula y apenas audible.

-Gra-Gracias, Julius- dijo suave.

-Hey, descuida - Respondió dedicándole una pequeña sonrisa de comprensión. Mickey le devolvió en gesto con una sonrisa agotada.

Tomándolo como una buena señal, Julius se atrevió a preguntar -¿Ya te sientes mejor?-

-Creo que solo necesito descansar un poco más- Contestó con voz cansada el toon más joven.

-De acuerdo- respondió el gato sonriendo - No es que tengamos prisa después de todo- Finalizó el gato repitiendo el mismo gesto de devolverle el pelaje de un forma más animada. El más joven se limitó a asentir con una sonrisa un poco mas animada pero se sentía muy cansado como para intentar decir algo más. Julius se quedo a su lado en silencio, su mente repetía en detalle todo lo que había pasado antes de que el suceso se presentara ¿Había algo que se había perdido? Que él supiera nada fue anormal en su conducta hasta que ya había pasado algo ¿fue tal vez el último comentario que hizo? ¿Lo habría ofendido con eso?

-Ey, Mickey, no me respondas si no quieres - Comenzó diciendo -Pero ¿Fue el comentario sobre que eras curioso?- Preguntó serio, sin despegar sus ojos del semblante del ratón permitiéndole notar un leve apretón de labios y la mirada ajena apagarse un poco. El toon mayor se sentía culpable. Suspiró antes de hablar - Lo siento. No fue mi intención ofenderte. De verdad lo siento- Se disculpó con remordimiento. Jamás imaginó que su comentario tendría esas consecuencias.

-No, no fue para tanto- Se apresuró a responder el toon afectado, pero la mueca de enojo mezclada con incredulidad que dio Julius hizo que se apresura a añadir - ¡Quiero decir...! ¡Si! ¡Obvio que fue algo inesperado y aterrador pero...! No...- Se detuvo unos minutos para intentar poner en palabras todo lo que sentía

- Yo...No se como explicarlo pero créeme que no fue por eso... Más bien porque...- Otra pausa se mantuvo, únicamente rota por un gran suspiro. Julius notaba que la situación era algo que le causaba dolor y de pronto su compañero habló.

- Fue porque dijiste...Que hubiera podido quedarme atrapado aquí para siempre-

Julius procesó unos segundos las palabras de Mickey. De pronto la situación cobró sentido de cierta forma. Mickey no era una caricatura olvidada, era obvio que algo como la existencia del Páramo le afectara de ese modo.

El Páramo eres un lugar extraño, con habitantes todavía mas extraños...

No importa por donde se mirase, era un lugar demasiado perturbador, sobre todo para Mickey...

[I]Después de todo, Mickey nunca podría pertenecer allí...

Por su parte Mickey se sentía avergonzado, unas palabras inofensivas dichas a modo de broma había sido el detonante de una situación desagradable para su compañero ¿No podía ofrecerle una explicación decente o por lo menos bien justificada? ¡No! ¡La razón eran unas estúpidas palabras inofensivas! Se arrepentía de tan siquiera contemplar en decirlo ¿Qué rayos estaba sucediendo con él?

Julius inhaló hondo y dejo salir el aire retenido despacio, no sabía muy bien como abordar el tema pero la escena de un Mickey cabizbajo y temblando hacía valer el esfuerzo de brindarle el apoyo que necesitaba en ese momento.

-¿Quieres...hablar de eso?- preguntó con precaución, atentó de cada reacción que podría mostrarse en sus gestos pero Mickey no volvió a verlo, sus ojos no podían apartarse del objeto que yacía abandonado unos cuantos pasos delante de él, su pincel.

-No, voy a estar bien, en serio- "Yo siempre estoy bien" pensó. Porque así era siempre, pese a todo, Mickey siempre estaría bien.

- En serio, siento mucho todo esto- Cambió de tema, pensando que eso le ayudaría a olvidarse de todo el asunto - No se que me pasó y no volverá a ocurrir, ahora ¡Vamos a arreglar ese desastre que ocasione!- Se levantó fingiendo buen animo y energía.

Julius tenía que admitirlo, el toon era buen actor pero no había forma de creerle con lo que había visto, lo vio tomando el pincel olvidado a unos centímetros de distancia y esta vez sí logró completar la figura frente a él. Julius también se levantó con el propósito de hablar con Mickey, no iba dejar que las cosas terminaran así.

-Hey, Creo que deberías dejar de hacer eso- Mickey lo miró en confusión -¡No te hagas el inocente! ¡Sabes de lo que hablo! Tal vez no me conoces del todo ¿Pero sabes? No importa sí no puedes hablar de todo lo que te sucede en este momento, eso esta bien, pero tu mejor que nadie sabe escuchar y empatizar con el dolor ajeno. Creo que deberías dejar de ser el que ayuda por unos instantes y permitir que te ayuden, así que cuando estés listo para hablar...Voy a estar aquí para escucharte- Terminó mostrando una sonrisa sincera, tal vez no era mucho lo que Julius podría hacer para ayudarlo, tal vez era lo mas banal que uno podría hacer por alguien, pero Mickey sintió un gran alivio al escuchar esas palabras.

Por primera vez en semanas se sentía que alguien le daba su apoyo.

Unos minutos más tarde ambos toons se encontraban frente a una gruta en la pared de donde Julius lo había guiado hacía el atajo para llegar al "lugar menos en mitad de la nada". Ellos se adentraron siguiendo el angosto camino llegando así a lo que parecía ser el cuarto del trono de un castillo con decoraciones alegóricas a la baraja de naipes donde destacaban entre todas las figuras principalmente el corazón, no se necesitaba ser un genio para saber en donde estaban.

-¡Vaya!- dejo salir emocionado el ratón -¡Este lugar es impresionante!- Y no era para menos, era el primer sitio del laberinto que no requería ninguna gota de pintura para repararla. Julius sonrió orgulloso.

-¿Verdad que sí? Yo mismo reparé las estructuras que habían sido dañadas- Explicó el gato con alegría -Es un sitio muy cómodo. Siempre vengó a aquí a pensar o dormir cuando estoy aburrido. Nadie viene aquí así que es perfecto para una siesta sin la interrupción de toons molestos-

Mickey solo soltó una risita, la emoción con la que el gato hablaba del lugar le subía el animo. Julius era un toon muy agradable pero al parecer no le gustaba convivir mucho con los otros toons del Páramo.

-Eres bastante solitario ¿No es así? Las veces que hablas de los otros toons pareces algo molesto- Le preguntó a su compañero.

-Si, me gustan los lugares aislados, son más tranquilos y, muchas veces, más interesantes. Hablar con los otros toons puede llegar a ser molesto, sobre todo si solo hablan de cosas que no te interesan- Contestó con simpleza pero unos segundos después añadió -Pero creo que tener a alguien con quien hablar no es tan malo después de todo. Tu me caes bien- Le sonrió.

-Gracias, eso significa mucho viniendo de ti por lo que veo- El más joven se alegró por su comentario, Julius le caía bien y le alegraba que también él sintiera lo mismo.

-Eso es más que obvio - Contestó con altanería -No a todo el mundo le daría un segundo me mi valioso tiempo- Mickey rodó los ojos divertido. Al parecer el gato tenía muy alta su apreciación a si mismo.

-Vaya, que humildad la tuya- Ironizó el ratón. Recibiendo una risa en respuesta.

El tiempo paso rápido a partir de eso. Mickey olvido el mal momento vivido gracias a la dedicación de Julius en distraerlo entre pláticas triviales y bromas ocurrentes. Fue hasta que el pájaro cucú del reloj de la pared apareció para comer su ración de semillas de las ocho que Mickey se dio cuenta que ya era hora de volver a Ostown.

- Tengo un atajo que te llevara hasta Mean Street más rápido- Le dijo Julius.

-Eso sería muy útil en estos momentos- Exclamó emocionado Mickey -Espero que Gus y Oswald no se molesten por no haber vuelto tan pronto a reunirme con ellos- agregó preocupado.

-Descuida- Sentenció Julius - Con este camino estarás devuelta en pocos minutos- Julius caminó hasta llegar al lado del trono de la reina donde yacía escondida una palanca que hizo mover la pared izquierda creando un pasadizo secreto

-¡Vamos! Te llevará hasta un lugar mas cercano, pero primero tenemos que caminar un poco más-

De inmediato ambos fueron por el camino revelado.

-Este sitio esta lleno de sorpresas- Apreció Mickey mientras caminaba viendo la estructura de piedra -Es una lastima que no todos el laberinto este completo. Estoy seguro que seria igual de sorprendente- Siguió imaginándose como seria todo el lugar sin todo el disolvente

-¿Como era antes? ¿Era muy impresionante?-

-Si, lo era- Contestó nostálgico -Era mi sitio favorito- Habían pocas cosas en el Páramo que a Julius podrían parecerle asombroso. Una de ella era justamente la maravilla del Laberinto de las Maravillas. Extrañaba ese lugar y con ayuda de Mickey podría volver a verlo en todo su esplendor.

-Tal vez tu puedas repararlo- Exclamó el gato -El laberinto esta hecha en totalidad de pintura. No seria ningún problema para ti-

-¡Claro! Me encantaría hacerlo- Contestó el ratón !as que encantado -En todo caso aun te debo una por salvarme del agujero-

-Entonces tenemos un trato- Contestó sonriendo -Tu reparas el laberinto y ya no me deberás nada por haberte salvado la vida-

-¡Hecho!- Contestó animado Mickey para sellar el trato.

Un minutos más tardes llegaron a su destino. Un túnel parecido a un tobogán que llegaba hasta el ayuntamiento en Mean Street. Una ruta que solo podía activarse desde la entrada secreta de donde estaban.

-Bien, creo que aquí es donde nos despedimos- Le dijo sonriente el gato.

-Si. Fue un placer conócete, Julius- declaró con alegría.

-Lo mismo digo, Mickey- Levantando su mano para estrecharla con la del nombrado. Mickey acepto el ofrecimiento con gusto dando un buen apretón cordial.

- Adiós, Julius. ¡Nos vemos luego!- se despidió mientras daba un paso para adentrarse al túnel. Pero antes de que se fuera fue detenido.

-Oye- Volvió a hablar el toon más alto usando un tono serio - ¿Puedo pedirte un favor?-

-Si, claro. Lo que sea- Contestó Mickey de inmediato.

-No le cuentes al conejo que te encontraste conmigo-

-¿Que? ¿Pero por qué?- Se sorprendió el ratón.

-Solo no le digas nada- Sentenció -Tienes que confiar en mi sobre esto, te lo explicare luego-

-Pero...No entiendo porqué no me lo explicas ahora- Contesto mas que extrañando.

-¡Solo no lo hagas!-

Debes de confiar en mí.