LA LOCURA EN SU MIRADA
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
Este fic participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.
Tabla 1: Tiempo. Prompt: Siempre.
Tabla 7: Personajes. Prompt: Villano.
Tabla 8: Técnica. Prompt: Viñeta (500-1000 palabras)
Bellatrix siempre ha sido apasionada. Hermosa, poderosa, única.
A Rodolphus le gustó desde la primera vez que la vio. Su cuerpo voluptuoso, su cabello indomable, su fuerte carácter, su inteligencia. No se sintió prisionero de nada cuando le instaron a casarse con ella.
Pronto se convirtió en su compañera ideal. Ardiente en la cama, firme a la hora de llevar a cabo sus propósitos vitales. Juntos decidieron luchar por un mundo mejor, más justo, libre de traidores. Fue divertido, caótico, enloquecedor, subyugante.
Cumplieron con su deber y se dejaron media vida en una mazmorra mugrienta, rodeados por dementores. Perdiendo los buenos recuerdos. Caminando a pasos agigantados hacia la locura.
Bellatrix sigue siendo hermosa y apasionada. Avanza por el cuarto envuelta en una túnica oscura, con su melena suelta y la varita en la mano derecha. Sonríe cuando contempla a la mujer que jadea a sus pies. No es nadie. No puede revelarles información importante, no va a enfrentarse a ellos. Sólo está ahí tirada, suplicando por su vida.
—¡Crucio!
A Rodolphus le desagradan los gritos. No cree en torturar por mera diversión. Antes de Azkaban, Bellatrix tampoco lo hacía. Planificaba sus movimientos con cuidado, asegurándose de no ser descubierta, actuando para obtener algún beneficio. Ahora, parece sentir un gran placer mientras escucha los lamentos de su víctima, que se apagan al tiempo que queda inconsciente.
Bellatrix frunce el ceño. Patea a esa desgraciada, disgustada. ¡Qué poco ha aguantado! Después, se da media vuelta y mira a Rodolphus. La lujuria hace resplandecer sus ojos. Se aproxima a él, implacable y decidida. Le baja la cremallera y le agarra la polla con fuerza. Él jadea.
—Rodolphus. Te necesito. Ahora.
Bellatrix nunca ha sido tímida. Incluso durante su primera vez se mostró osada, dispuesta a llevar la voz cantante. Le empuja bruscamente, haciendo que su espalda choque contra la pared. Coloca las manos sobre sus hombros y le obliga a sentarse en el suelo. A Rodolphus le disgusta el lugar. Es una covacha muggle, sucia y oscura. No puede resistirse cuando Bellatrix se coloca sobre él y hace que se hunda en su interior. Es tan cálida y a la vez tan fría que no puede contener un pequeño grito. Alarmado, excitado. Indefenso. Su esposa no es una mujer a la que puedas decirle que no.
No espera besos ni caricias. Bellatrix se mueve arriba y abajo, una y otra vez. Echa la cabeza hacia atrás y grita. Es exagerada, violenta, sublime. Rodolphus sólo puede aferrarse a sus caderas y se deja hacer. Sabe a qué se debe esa explosión apasionada. Ella siempre se comporta así después de torturar a alguien. Se estremece cuando agarra su cuello y le clava las uñas en la piel. Rodolphus la mira a los ojos y ve la locura reflejada en ellos. Azkaban los ha cambiado a todos. A Bellatrix más que a nadie.
El arrebato no dura mucho. La bruja grita por última vez y Rodolphus se corre en su interior. Después, ella se pone en pie, se baja los faldones de la túnica y va junto a su víctima para despertarla y proseguir con la tortura. Rodolphus permanece tirado en el suelo mucho rato, desmadejado y escuchando los gritos de esa otra mujer. Está cansado, pero sabe que volverá a ser requerido después.
Más le vale no quedarse dormido.
