La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

Muchas gracias a todos por sus maravillosos comentarios. Es bueno saber que siguen al pendiente de esta historia.


CAPÍTULO 4

Odio a Regina Mills con cada fibra de mi ser. Es terca, odiosa, ególatra, una loca maniática que solo piensa en ella misma y se cree mejor que todos. No me sorprende que su personaje sea representado como una mujer vacía, vanidosa, y envidiosa. Pero no voy a dejarla afectarme.

—¡Emma!

—¿Qué? —Contesté de mala manera a Mary Margaret.

—¿Quieres explicarme por qué están tú y Henry viviendo con Regina?

—No es como si yo quisiera. Créeme, es lo último que quiero en el mundo. Esa mujer es… ¡Ahhh!

Ella debió darse cuenta de mi malestar, porque dejó todo su enojo con el cual me había recibido hace un momento y me ofreció una taza de té.

—¿Qué está sucediendo?

—Fue idea de Henry. Regina se aprovechó para recuperarlo, eso está claro, porque esa mujer es una… araña venenosa.

—¿Piensa quedarse con Henry? Ella no puede hacer eso, tú eres su madre. Te dije que esto pasaría.

—¡Lo sé!

—Debemos hacer algo cuanto antes. Llamaré a tu padre.

—No. No es necesario. No quiero enredar más las cosas.

—No estoy entendiendo.

—Todo fue idea de Henry, él no parece estar adaptándose del todo bien.

—Seguro va a estar bien. Los niños se recuperan rápido.

—Eso espero. No me gusta verlo así.

—Es comprensible que estés tan molesta, me parece terrible que Regina se esté aprovechando de esto.

—No. No es por eso que estoy molesta. Ella solo está siendo una súper mamá con Henry y es bueno que una de nosotras sepa qué hacer.

—Si pero ella no puede hacerte a un lado. Tú eres la madre de Henry. Conozco muy bien a Regina y no me sorprendería si estuviera planeando algo.

—¿Planear algo?

—Sí. Ella se aprovecha de los momentos de debilidad para atacar, y de esa forma lograría ser la única persona en la vida de Henry. Es lo que siempre ha querido.

—¡Maldición!

Me levanté y caminé dando vueltas por la sala. Ella va a usar esto en mi contra, va a decirle a todos que soy un mal ejemplo para Henry y no va a dejarme volver a verlo. Va a convocar una reunión y va a convencer a todos de quemarme en una hoguera.

—¡Emma! ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que no me estás diciendo?

Me detuve, miré a Mary Margaret fijamente a los ojos. ¿Debía decirle? ¿Qué es lo peor que podría pasar? No sería la primera vez que me rechazaran, seguramente va a ayudar a Regina a deshacerse de mí para ahorrarse la vergüenza.

—Emma.

—Me gustan las mujeres. Ya está, lo dije. Al menos no vas a enterarte por un anuncio en el periódico, que es seguramente lo que Regina está mandando a hacer en este momento.

—Oh… ¿Te gustan? ¿En una manera sexual?

—Sí, en una manera muy sexual, he tenido sexo con algunas mujeres.

—¿Más de una al mismo tiempo? —Preguntó en un susurro.

—¿Qué? No.

—Oh, eso está muy bien.

—¿En serio?

Bebió toda una taza de té de un solo sorbo, y me miró con los ojos muy abiertos, y una sonrisa muy falsa.

—Por supuesto cariño, eres mi hija y… soy tu madre… y si te gustan las mujeres, está bien, es normal. No es que diga que no eres normal, lo eres, todos somos normales. Nunca hubiese imaginado que tuvieras otras preferencias además de los hombres, tuviste a Henry, y los chicos siempre están detrás de ti. ¿Esto es porque no te crié?

—No.

—¿Estás segura que no es una fase? Hay algunas personas que experimentan para conocerse mejor y luego descubren que en realidad solo era curiosidad.

—No. No es curiosidad. Seguramente esto te da más razones para querer tener un bebé nuevo y perfecto.

—Tú eres perfecta. —Se acercó a mí y me fue muy difícil no responder a su abrazo—. Vamos a conseguirte una novia igual de perfecta, planearemos una boda preciosa y…

—Sí, bueno, eso no es algo que quiera en estos momentos.

Me alejé y volví a sentarme.

—Esto solo aumenta tus posibilidades de tener un verdadero amor.

—Sí, lo que sea.

—Esto no es por Regina ¿cierto?

—¿A qué te refieres?

—¿Ella te gusta?

—No. Claro que no. Nunca jamás podría fijarme en una mujer como ella.

Mi teléfono sonó, el ver el nombre de Regina brillando en la pantalla solo aumentó mi enojo.

—¿Es ella?

—Sí, pero no voy a contestar. ¿Podemos mantener esto entre nosotras? Quiero hablar primero con Henry y saber lo que él quiere hacer.

—Claro.


XXXSQXXX

Toqué la puerta, me di cuenta que estaba sin seguro pero no me sentía a gusto entrando a un lugar en el que no soy bienvenida.

—Eres tú —Fue lo primero que dijo Regina al abrir la puerta.

—Sí. Pero no te preocupes, no tienes por qué seguirme aguantando aquí.

—No entiendo por qué dices eso.

—Es evidente que tienes un problema conmigo.

—No.

—¿No? Tu actitud dice todo lo contrario.

—Lo siento mucho por eso Emma. Si yo hubiese sabido jamás habría emitido ningún tipo de comentario que sugiriera que… que yo puedo gustarte. Eso no estuvo bien de mi parte y prometo que no volverá a ocurrir.

—¿Qué?

Por supuesto que ella reduciría todo de esa manera, porque ante todo jamás podría querer verse relacionada conmigo, no me sorprendería que pensara que puede contagiarse o algo peor.

—Si yo fuera tú obviamente me sentiría muy molesta si la gente asumiera que por mi sexualidad automáticamente me siento atraída hacia todas las personas, pero en mi defensa… no tenía idea… siempre estás molestándome.

—No. Siempre estoy defendiéndome de ti porque te encanta asumir lo peor de mí.

—Estoy acostumbrada a siempre esperar lo peor.

—Eso no te justifica.

—Lo sé. Puede que estuviera un poco a la defensiva. Como dije, pensé que estabas molestándome… no podría decir que me gustan las mujeres pero quizá… quizá sí…

¡Qué rayos!

—¿Estás sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo?

—Lo que quiero decir, con muy poca elocuencia, es que me no quiero que eso se interponga entre nosotras.

—¿Es esto una declaración?

—¿Qué? ¡No! —Dijo casi horrorizada.

—Pero acabas de decir que quizá te gustan las mujeres…

—Sí, pero no lo dije por ti. ¿Estás intentando molestarme?

—¡No! Pero creo que tú lo estás haciendo.

—Estoy intentando ser honesta y compartir algo muy importante Señorita Swan, pero es evidente que no he debido hacerlo.

—¿Estás molesta conmigo? —Oh por Dios, está molesta conmigo. Reí—. Esto es el colmo. Primero me ignoras después de enterarte que soy bisexual…

—Eso no es cierto. Pensé que no querrías hablar conmigo ya que obviamente escuché una conversación privada.

—Oh por favor, no me vengas con eso.

—Piensa lo que quieras. Puede que para ti sea muy fácil abrirte de esa manera pero…

—Por supuesto, porque soy una depravada, o pervertida, esa es tu forma preferida para referirte a mí, y ahora le das la vuelta a todo para hacerme quedar como la mala.

—Eres una idiota.

—Tú tampoco te quedas atrás.


XXXSQXXX

Si la mañana había sido terrible para mí, la tarde estaba resultando aún peor. Henry ha mantenido los ojos fijos en mí, porque al parecer no ha comprendido que no debe escuchar conversaciones privadas, y si las miradas mataran seguro ya estaría muerta.

—Mira chico, no podemos seguir aquí, tú mamá y yo pasamos la fase de querer matarnos pero seguimos sin llevarnos del todo bien.

—Esta es mi casa, no voy a irme. —Dijo cruzándose de brazos.

—Ok. Si eso es lo que quieres…

—Quiero que estemos juntos ¿tú no?

—Henry…

—Mamá no tiene ningún problema con que te quedes aquí, ella está poniendo todo de su parte y tú sigues peleando con ella. Si a ti te gustan las chicas ¿por qué te molesta tanto que a ella también le gusten?

—No, eso no es así, yo no dije eso.

—Mamá habló conmigo, y le dije que podía confiar en ti, pero tú la hiciste sentir mal.

—¿Yo? —Esto era el colmo.

—Necesitas disculparte con ella.

—No voy a hacer nada de eso.

—Si me quieres vas a hacerlo.

—Eso no es justo. Yo no he hecho nada malo.

—¿Estás segura?

Saltó del mesón de la cocina y salió en completo silencio, dejándome regañada injustamente, llevándose un montón de galletas para ir a seguir viendo su maratón de dibujos animados, sin tener el más mínimo remordimiento de lanzarme a los lobos. Pero toda la culpa la tiene Regina, va a tener que disculparse conmigo de rodillas por ser un jodido dolor de cabeza en mi vida.

Subí las escaleras de dos en dos, giré por el pasillo, golpeé con fuerza la puerta de su cuarto y por supuesto no recibí respuesta alguna, así que empujé la puerta y entré a la habitación.

—¡Swan! —Me gritó, y sus manos hicieron un intento inútil por cubrirse.

Delante de mí, en toda su perfección, estaba Regina por completo desnuda. Mi boca se abrió y mis ojos la miraron de la cabeza a los pies.

—¡Fuera!

Al fin pude reaccionar y cubrí mis ojos con mis manos.

—Lo siento. No vi nada, lo juro.

—¡Sal de aquí ahora mismo!

—Sí, claro —Retrocedí, tropecé con algo y casi caí al piso, di media vuelta y me golpeé con la puerta—. ¡Maldición!

—¡Fuera!

—¡Ya, ya estoy fuera!

Me arrimé contra la pared en el pasillo. Iba a tener un hematoma en la frente y lo más seguro es que no estaría viva para la cena.