La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

100 Reviews! Eso me ha hecho muy feliz. Gracias a todos por comentar y leer!

NOTA: Les recuerdo que solo lo que Regina y Tink conversaron en el estudio fue captado por el micrófono, no la conversación completa.


CAPÍTULO 8

—¡Emma! ¡No me estás escuchando!

—Ah… oh… Sí... Lo siento chico.

—Me dejaste todo el tiempo con Archie y ahora ni siquiera me escuchas.

—¿No te divertiste con Archie?

—Ese no es el punto. Pude haber pasado la tarde en casa jugando videojuegos y comiendo pastel.

—Eso no es muy sano. A tu mamá no le va a gustar si te conviertes en un niño gordo.

—¿Por qué no me querría si soy gordo? No está bien decir esas cosas Emma.

Se cruzó de brazos, con el ceño fruncido, una copia exacta de su madre. No tenía cabeza para eso ahora.

—¿Qué te parece si compramos comida china?

—No lo creo. Mamá dice que no debemos comer carnes de dudosa procedencia.

Era evidente que seguía de mal humor, pero ya era suficiente tener que aguantar a la original Regina Mills como para que mi hijo sea una mini copia de ella.

—Comeremos comida china.

—Mi mamá debe estar preparando la cena.

—Le mande un mensaje diciéndole que nosotros llevaríamos algo.

—Sí pero…

—Sin peros. No hay nada malo en probar cosas nuevas, la comida china es excelente.

Minutos más tardes estaba teniendo la misma discusión con Mills original.

—No vamos a morir envenados.

—¿Quieres que Henry imite toda tu negatividad? Porque a este paso no saldrá jamás de casa, se alimentará a base de lechuga y será un loco obsesivo con un altar de manzanas en su cuarto.

—¿Eso es lo que piensas de mí?

—Si como una manzana más voy a convertirme en una, y no llevo ni una semana en esta casa.

—Discutir contigo es una pérdida de tiempo.

—Lo mismo digo. Sabes que tengo razón pero adoras estar en mi contra. Henry necesita probar cosas nuevas, no va a ser tu bebé por siempre, y si está comportándose de la manera en que lo está haciendo es porque acaba de pasar por algo terrible.

Estoy aprendiendo que por encima de todas las cosas el bienestar de Henry siempre va a ser la primera prioridad en la vida de Regina.

Fui invitada por primera vez a su pequeña sala de juegos, la casa puede tener un montón de habitaciones, pero esa es una de mis favoritas. Henry creyó apropiado ver Mulan mientras probaban por primera vez comida china. Obviamente no me opuse, es una de mis películas favoritas, y a Regina parece no disgustarle, según Henry, ella conoce muy bien cada canción.

Fui absolutamente amable al enseñarles a usar los palillos chinos, y no me regodeé al ver que comieron hasta el último bocado. Regina se demoró la vida, y arrugó la nariz cada vez que un vegetal se negó a ser llevado a su boca.

Henry fue a la cama temprano, y no pudo haber sido en mejor momento, realmente necesitaba hablar con Regina civilizadamente, no creo que haberla arrinconado en su cama anoche haya sido una de mis mejores ideas, quizá una conversación tranquila en su estudio funcionará mejor.

—¿Qué dijo Archie? —Preguntó a penas me entregó un vaso con su famosa cidra.

—Oh… este… No fue una reunión oficial. Quiso probar un enfoque diferente para saber qué tan dispuesto está Henry a volver a terapia.

—¿Y cuál fue la conclusión?

—Lo verá los jueves después de la escuela, sugirió que recuperar su rutina ayudará un poco.

—Está bien.

—Ehhh… Regina. —La llamé antes que saliera del estudio—. Te dije que necesitaba hablar contigo.

—Acabamos de hacerlo.

—Sí, pero… eso no era exactamente de lo que quería hablar.

—¿Hay alguna resolución del nuevo concejo que tenga que ver conmigo?

—No. La reunión fue un poco como una charla informativa del estado actual de todo.

—No me sorprende.

—Regina.

Tuve que interponerme en su paso esta vez. Ella no parecía tener muchas ganas de hablar conmigo.

—Lo que dije anoche es cierto. No significa que tenemos que ser las mejores amigas pero… ¿no estás cansada de pelear conmigo todo el tiempo? Mira… el mayor beneficiado será Henry. Al menos podemos esforzarnos por comunicarnos mejor, cada pelea que tenemos parece iniciar por algún tipo de mal entendido.

—Hablé con Gold, hay un pequeño departamento en el edificio de tus padres que Tink puede ocupar desde mañana mismo.

—¿Le compraste un departamento?

—No. Voy a pagar su renta hasta que ella consiga un trabajo y pueda pagarla por sí misma.

—¿Y qué tiene que ver eso con nosotras?

—Iremos de compras. Puedes unirte y quizá consiga algo agradable para ti también.

—No necesito que me compres ropa.

—Tómalo como un intento de mi parte en establecer una relación saludable entre nosotras por el bienestar de mi hijo.

Eso no sonaba en lo absoluto amigable. Algo me decía que iba a ser una completa tortura para mí. Ni siquiera me gusta ir de compras.

—Está bien… será… divertido.

—Sería bueno también si yo soy la única que decida lo que Henry puede ponerse.

—Sí, lo que sea.

—Perfecto. Esto podría funcionar si tu comportamiento sigue siendo el mismo. —Su sonrisa estaba llena de maldad—. Que descanses Emma.

—Buenas noches Regina.

Estar de acuerdo en todo lo que ella quiere no me parece una relación equilibrada, ¿cuáles son los beneficios que voy a recibir a cambio?


XXXSQXXX

—¿Seguro que quieres quedarte con mis padres?

—Tú y yo deberíamos dejar que mamá y Tink tengan su cita a solas.

—¿Una cita? —Reí con ganas—. No están teniendo una cita, solo son compras. ¿Por eso hiciste que compráramos tu ropa primero?

—Sí, y de nada sirvió porque tú no quieres dejarlas solas.

—Ella dijo que iba a comprar cosas para mí.

—Yo soy el niño aquí.

—Que bien que me lo recuerdes. Ve a dentro y pórtate bien.

—No hagas nada para arruinarlo.

—Adiós.

Y yo que pensaba que mi hijo estaba aprendiendo el valor del ahorro, comprar poco y sugerir que no necesitaba nada más solo fue parte de su absurdo plan.

¿Y si Henry tiene razón? ¿Y si esto es una especie de cita? Las amigas no compran ropa para la otra sin ninguna razón… pero dijo que quería comprarme ropa a mí también, y yo no soy su amiga… ¿y si Regina quiere que seamos amigas? No, eso es una tontería.

—Hey. ¿Has visto a Regina? —Le pregunté a la dueña de la tienda.

—Está en el vestidor, al fondo.

—Gracias.

Tink estaba sentada en el sofá y al parecer Regina estaba metida en un vestidor. ¿No debe ser Tink quién se pruebe ropa?

—Regina se está probando un vestido.

—Así parece… —guardé mis manos en mis bolsillos y me mecí en mis talones y puntas de pies—. Creí que estábamos aquí para que tú compres ropa.

—Sí, pero eso no quiere decir que nadie más puede comprar algo, y es un vestido muy lindo, va a quedarle estupendo.

—Claro.

—Tink —Dijo Regina desde el interior de su vestidor—. ¿Puedes ayudarme?

—Tranquila. Yo me hago cargo. —Obviamente no podía dejar a Tink entrar allí, Regina podía estar desnuda.

—Claro. —Dijo Tink con una sonrisa extraña en su rostro.

Entré en el cambiador y todo pensamiento sobre Tink fue eliminado de mi mente. El brasier de Regina estaba sobre un gancho, prácticamente toda su espalda estaba al descubierto, y el vestido que llevaba puesto era… muy corto, muy ceñido y sin mangas, ningún tipo de tiras que pudieran sostenerlo en su cuerpo.

—Emma —Se sorprendió al verme allí.

—¿Necesitas ayuda?

—Sí… eh… no puedo alcanzar el cierre.

Sus bragas eran de encaje, no es que las haya visto por completo o a propósito, y la piel de su espalda era demasiado suave, el vestido era muy ajustado, fue casi imposible que mis dedos no la tocaran, tampoco es que la haya tocado indebidamente, fue solo un pequeño roce.

—Ya está.

Giró varias veces. No es el tipo de cosas que la he imaginado haciendo, y no creo que sea bueno imaginar a Regina haciendo nada, eso no está bien.

Salió y le preguntó a Tink su opinión. Es un hada, no una experta en moda, qué opinión puede darle, por qué no me pregunta a mí.

—Es un poco raro verte así. ¿Te imaginas si estuviéramos en el Bosque Encantado? —Rieron como un par de adolescentes, y ni siquiera fue gracioso—. ¿Qué dices Emma? ¿Es demasiado atrevido?

Casi volteé a ver si había otra Emma detrás de mí.

—Nunca podría usar algo así. —Contestó Regina y volvió a entrar al vestidor junto conmigo—. ¿Me ayudas?

Las amigas hacen este tipo de cosas, ayudan con el cierre de un vestido, no hay nada de malo en eso.

—Gracias. ¿Puedes salir, por favor?

—Oh… sí…

Nunca me había sentido más torpe. He vivido toda mi vida en este mundo y nunca había hecho algo así. Tink no parecía tener el mismo problema, estaba prácticamente sincronizada con Regina, todo les parecía increíble y no paraban de hacer bromas sobre el Bosque Encantado.

—¿Emma?

—¿Sí?

—¿Te gusta esto?

—Creí que odiabas los jeans apretados.

—Sí pero a ti te encantan. Pruébatelos. —Su voz era suave, y había un brillo juguetón en sus ojos que no pude entender.

Me metí en el vestidor y ella me pasó otro par de jeans y varias blusas.

—¡Déjanos ver que tal te queda! —Gritó Tink.

No salí. No soy su conejillo de indias. Estaba totalmente arrepentida de haber aceptado jugar a las princesas de compras. Elegí dos jeans y dos blusas, eso sería suficiente para que me dejen en paz.

—Es el turno de comprar zapatos.

—Pero ya tengo zapatos.

—Dos pares no son suficientes Tink.

Dos pares no son suficientes, y al parecer cien tampoco. Una más de las obsesiones de Regina Mills.

—Estas son para ti Emma. —Me entregó un par de botas.

—No necesito zapatos Regina. —Se las devolví.

—No puedes comprar ropa y no comprar zapatos.

—Sí puedo.

—Es solo un par.

—Un par absolutamente innecesario.

—Pensé que querías que nos lleváramos bien.

—No sabía que ser una compradora compulsiva era un requisito para eso.

Me estrelló las botas en el pecho y fue directo hacia Tink.

Probarme las botas y aceptar que ella las compre para mí no recuperó el buen ánimo, que al parecer había sido arruinado por mi culpa. Regina solo estaba molestándome, no puede enojarse conmigo por no querer caer en su juego. Es absurdo.

En lugar de reír y contar anécdotas en voz alta empezaron a susurrar, seguramente hablando mal de mí y mi incapacidad de ser una mujer normal. No es mi culpa que ellas no sean de este mundo y consideren extraordinariamente divertido ir de compras. Es como si mi madre y Regina hubiesen intercambiado cuerpos, mis nuevas asignaciones como Sheriff son peores que cuando Regina se la pasaba cargándome de trabajo.

Oh no. No, no, no. Me detuve en seco al llegar a la sección de ropa interior. Por nada del mundo iba a dejar que ella me compre ropa interior, eso sobrepasaba todos los límites…

Pero, pensándolo bien…

—¿Eso es ropa interior? —Preguntó Tink sorprendida.

—No te preocupes, te acostumbrarás. —Dijo Regina, toda suave y delicada, a su nueva y mejor súper amiga. Era imposible no torcer los ojos, seguro que después vamos a correr a casa para pintarnos las uñas, trenzar nuestro cabello y tener una guerra de almohadas.

—¿Saben qué? —Las dos me miraron de inmediato—. Esto corre por mi cuenta. Soy experta en ropa interior.

Yo también puedo fingir ser risueña y divertida.

—Lo sé. Regina dijo que te gustan las chicas.

¡Qué! Si las miradas mataran, Regina estaría muerta ahora mismo.

—Trabajé en un centro comercial, en una tienda de lencería. —Dije en mi tono menos enojado posible.

—Esto será divertido. —Dijo Tink.

Al menos Regina parecía avergonzada. No puedo creer que le haya contado algo tan íntimo a esa hada tonta.

Algodón, lycra, seda, encajes. Casi reí cuando Tink optó por escoger las bragas más grandes que pudo encontrar, dijo que no iba a usar nada más indecente que eso y que todo lucía demasiado incómodo para su gusto. Y justo cuando mi día parecía mejorar, Regina pareció deslumbrarse por un conjunto de negligé de color melón. Todos los recuerdos de su cuerpo desnudo volvieron a mí, eso se le vería fantástico, aunque parece tan difícil de sacar…

¡Qué demonios! No puedo estar pensando en desnudar a Regina. Es la madre de mi hijo. Es la madre de tu hijo Emma Swan, piensa en otra cosa.

—¿Vas a llevar eso Regina? ¿No crees que es… muy transparente? —Maldición Tink, no estás ayudando.

—No. No lo llevaré. —Maravilloso.

Reconozco que esa no fue una de mis mejores ideas. Pagué y salí de allí lo más rápido que pude. Metí todas las bolsas en el auto de Regina y esperé a que ellas salieran.

—Al menos tendré qué ponerme para el baile de esta noche.

—¿Qué baile? —Preguntó Regina. La vi ponerse el cinturón de seguridad, y no protestó porque yo estuviera conduciendo su auto.

—Ruby dijo que se reunirían esta noche y que yo podía ir si quería.

—Oh. No lo sabía.

—No es un baile, solo es una salida de chicas. Mi madre pensó que sería buena idea… a veces solíamos reunirnos… antes… de romper la maldición.

—¿Tú nunca fuiste?

—No. Yo nunca fui a esas cosas. —Todas nos quedamos en silencio—. Deberías ir. Ser miembro de ese selecto grupo tiene sus beneficios en este pueblo.

—Solo bebemos alcohol y hablamos. No es ningún grupo selecto.

—Podemos tener nuestro propio grupo selecto. Acabamos de tener una salida de chicas ¿no es así?

—No Think. Emma solo vino para demostrar la bondad de su corazón y por el bienestar de Henry.

—¿Qué significa eso? —No me gustó la forma en qué Regina estaba hablando, como si hubiera algo oculto detrás de mis acciones.

—Bueno, entonces Emma puede invitarte y así sabremos que no es un grupo selecto de princesas mimadas.

—Regina es una princesa mimada, jamás aceptaría mi invitación en primer lugar.

—Eso no es cierto. —Casi sonaba ofendida.

—Perfecto. Todas iremos esta noche entonces.

—¡Tink! Yo me refería a… —Sé exactamente a lo que te referías, Regina, no hay princesa más mimada que tú.

—Tienes razón Tink, será perfecto que todas vayamos esta noche.

Si el auto no hubiese estado en marcha, seguramente Regina me hubiese hecho bajar de él. Era momento de mostrarle la verdadera bondad de mi corazón. Ella compró ropa cara y de diseñador para mí, yo voy a comprarle unos tragos de verdad a cambio.