Y sortearé la tempestad si eres para mí
Soledad
Cerrar los ojos y extender la mano cuando estas frente a una bestia no es lo más inteligente que puedes hacer, más sin embargo Hiccup dejó que su cuerpo se moviera por sí solo. Temblando ligeramente por el miedo, mantuvo su mano en el aire.
Escuchó un resoplido y segundos después la cueva se llenó de un delicioso aroma a tierra mojada y bosque.
Entre abrió los ojos al no sentir el dolor de su carne al ser desgarrada por los poderosos dientes del dragón
-¿Acaso esperas que te lama la mano?-
Hiccup miro incrédulo al hombre frete a él, buscó a los lados al dragón pero no lo encontró. El hombre frente a él lo miraba fijamente, su cabello largo caía hasta sus hombros, ojos verdes brillando traviesamente y vestido con ropas negras que parecía una segunda piel, sobre sus hombros descansaba una capa negra de piel.
El hombre sonrió burlonamente.
-¿Te gusta lo que ves? Si quieres puedo desnudare para que puedas inspeccionarme mejor-
-¡¿Qué?! ¡NO! No, yo lo siento.- Hiccup sintió su rostro enrojecer, bajo la mirada avergonzado. Más la mano en su mentón le obligó a conectar sus ojos con los del pelinegro.
-Era solo una broma, pequeño omega. – Toothless besó su frente antes de alejarse de él.- me imaginó que tienes muchas preguntas que quieres hacerme ¿no es así?
Hiccup asistió con la cabeza contestando a la pregunta.
-Siendo así, suéltalas, intentaré contestar a todas.-
-¿Dónde estoy?- atinó a preguntar el castaño.
El pelinegro que ahora estaba frente a la fogata avivándola, frunció el ceño antes de responder.
- En la isla que ustedes los vikingos conocen como "Isla sangrienta". Llegaste hace tres días a la costa donde te encontré dentro de una fea y pequeña barca, todo atado y golpeado.
El omega tembló al pensar que el alfa frente a él lo haya visto en ese deplorable estado, la vergüenza regreso a su rostro al igual que el miedo al recordar a sus atacantes.
-Tranquilo, ellos ya no te harán daño.- brincó levemente en su lugar, el alfa le sostenía el rostro tomándolo de las mejillas, Hiccup cerró los ojos intentando tranquilizarse.
Toothless al verlo más calmado se alejó de él y regreso a su lugar junto a la fogata.
El omega dudo en seguir preguntando pero la curiosidad y el deseo de seguir escuchando la voz del alfa eran más fuertes.
-¿Tú me ayudaste?- Logró formular la pregunta si tartamudear.
-sí, no lo recuerdas.
-No, yo no lo recuerdo. Gracias.
Hiccup miró al suelo
-¿Cuál es tu nombre pequeño omega?
-Hiccup-
-Bueno Hiccup, Mi nombre es Toothless y soy el líder de los habitantes de esta isla, así que puedes sentirte tranquilo, nadie intentara hacerte daño mientras permanezcas en esta isla.
- Muchas gracias Toothless pero… ¿hay alguna forma para que yo pueda regresar a mi aldea?
- ¿Deseas volver al lugar donde casi te mataron?- Toothless no pudo evitar sonar enojado.
Hiccup se encogió avergonzado e intimidado. No había sido su intención enojar al alfa, era solo que debía regresar, aunque sabía que nadie se alegraría pero no deseaba causar más problemas a Toothless y lo más probable es que cuando él se aburriera de él sería echado a patadas del lugar, nadie quería a los omegas en su aldea y posiblemente fuera igual esta situación en esta y muchas otras islas.
-Hiccup como dije al encontrarte en la playa a pesar de que no lo recuerdes, yo cuidare de ti, así que te quedaras aquí conmigo.- Toothless hacia un esfuerzo para ya no sonar enojado, el omega se había asustado y hacer que Hiccup tuviera miedo de él no ayudaría a que se sintiera cómodo y mejorara su salud.
-Pero yo debo regresar, mi padre… mi aldea.
-En unos meses cuando todas tus heridas estén completamente curadas serás libre de hacer lo que desees, ya sea volver con tu gente o quedarte en este lugar. Ahora come, tu cuerpo lo necesita.- Toothless señaló a un montón de frutas y salió de la cueva.
-Gracias- alcanzo a decir Hiccup antes de ver desaparecer al pelinegro en la oscuridad.
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Al estar fuera de la cueva el alfa sonrió mientras sus alas se abrían para extender el vuelo. El omega era un tonto al creerle, había dicho que lo dejaría ir cuando se curara, una gran mentira que había soltado para que no se alterara y se mantuviera tranquilo. Cuando el momento llegara no lo dejaría ir. Un sentimiento egoísta se apodero de él mientras lo limpiaba y curaba, el omega se quedaría con él y solo él se encargaría de cuidarlo. Así el sentimiento de soledad que llevaba sintiendo a lo largo de muchos años desaparecería de su vida por completo.
Lo había decidido antes de discutir con los de su especie al verlo llegar con un humano en brazos.
Hiccup se convertiría en su omega, en su compañero de vida y llevaría en su vientre a sus crías.
Y nada le haría cambiar de opinión.
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Hiccup comió algunas frutas, se sentó con dificultad sobre las mantas haciendo una mueca al sentir las punzadas de dolor recorrer todo su ser. El cansancio de su cuerpo le hacía cabecear adormilado, luego de un rato sin poder soportar más el sueño se recostó sobre las pieles.
Despertó horas después al sentir algo frio y húmedo rosar su mejilla, adormilado abrió los ojos y logró distinguir entre la oscuridad al dragón negro, sonrió al creer que se trataba de un sueño y volvió a extender su mano.
El dragón miró su mano extendida por varios segundos antes de acercar su hocico a ella y momentos después alejarse de nuevo.
-No te vas, por favor.-suplicó, la magnífica criatura lo miró, Hiccup palmeó las suaves pieles- ven, duerme a mi lado.
El omega sonrió alegre al ver al dragón regresar a su lado, se movió un poco haciéndole espacio, rio suavemente cuando el dragón dio vueltas a su alrededor para finalmente recostarse a su lado y descansar su gran cabeza en su estómago, sin poder evitarlo el omega acarició las escamas de la criatura antes de volver a dormir.
18/01/2018
He aquí un nuevo capítulo. : )
Muchas gracias por leerlo y esperar, espero leer que les pareció en los comentarios.
