Amigos
Hiccup regresó a la cueva justo antes de que la noche cayera y se preocupó al no ver a Toothless ahí. Había mantenido la esperanza de que cuando regresara estuviera frente a la fogata y al verlo llegar le recibiera alegre pero recordando su comportamiento de la mañana era de esperarse que el alfa estuviera enfadado con él, tanto que no deseara verlo.
Notando lo afligido que estaba el omega, el dragón golpeó juguetonamente el hombro de Hiccup, el chico lo acarició disfrutando de la agradable sensación que le provocaban las escamas en su piel.
Hiccup hizo un esfuerzo para esperar despierto a Toothless, el dragón le había empujado hasta que su cuerpo cayera en lecho de pieles luego de unas horas de permanecer sentado frente a la fogata, perdió la cuenta de cuantos bostezos se escaparon de su boca o en qué momento sus parpados pesaron, no fue consiente en que momento cayo en el mundo de los sueños.
Por la mañana Hiccup despertó a causa del sonido insistente de su estómago, escucho el crepitar del fuego y el delicioso aroma del pescado asado le abrió aún más el apetito, su mirada recorrió toda la cueva y lo vio, como era costumbre el alfa se encontraba frente al fuego. Del dragón no había rastros, se había marchado.
Hiccup no emitió palabra alguna, se levantó en silencio y se acomodó contra la pared, observó por un largo tiempo los movimientos de los músculos de la espalda de Toothless al avivar el fuego. Tampoco deseaba hablar por temor a que el hombre se marchara.
-Me disculpo- habló Toothless- ayer no fui consciente de la falta de comida y te he dejado pasar hambre.-
Hiccup meneó la cabeza, al recordar que el alfa no lo miraba habló bajo, casi en un susurro.
-No tienes que disculparte, soy yo quien debería de hacerlo.- inhaló profundo intentando relajarse, alejar el nerviosismo que lo oprimía lo más lejos posible de su cuerpo, alzó el rostro hasta que su mirada chocó con la de Toothless que lo observaba atento -mi comportamiento de ayer no fue el correcto, me brindas tu ayuda pero termino agradeciéndote de la peor forma. Sé que tal vez no tenga el derecho a pedirlo pero me gustaría que empezáramos de nuevo, ¿cómo amigos tal vez?
El alfa lo miró asombrado por breves segundos, el silencio reino en la cueva siendo interrumpido por el crepitar del fuego, el aullar del aire al rozar la boca de la caverna rocosa y el estallido de las olas al chocar contra la costa. La determinación cruzo su mirada y se aproximó al lugar de descanso del Hiccup.
-Ser amigos sería un nuevo gran comienzo- se arrodilló frente al chico y extendió su brazo, ofreciendo su mano para cerrar su acuerdo- será un gran placer tenerte como amigo Hiccup.
El omega desviaba la mirada del rostro a la mano del pelinegro, la sonrisa que se instaló en sus labios al estrechar la mano del alfa fue completamente sincera, se sentía verdaderamente feliz, por fin después de muchos años ahora podría decir abiertamente que tenía un amigo.
-Gracias, Toothless. Y en verdad lamento mi comportamiento prometo ya no ser una molestia para ti. – la sonrisa desapareció y un velo de tristeza cubrió sus brillantes ojos esmeralda, apagando su mirada.
- Nunca serias una molestia para mi Hiccup, ¡Ahora! ¿Qué te parece ir a dar un paseo? Podría enseñarte parte de la isla, aunque debo de advertirte que los habitantes de esta isla podrían ser un poco atemorizantes.- Toothless cambio de tema, su corazón se encogía de dolor al ver a Hiccup tal roto, no sabía que tanto había sufrido antes de llegar a esta isla pero al menos procuraría que su estancia aquí fuera agradable, ahora que ya había logrado ser su amigo podía dar inicio a su cortejo con un poco más de seguridad al saber que su presencia era tolerada por el omega.
-sí, estaría bien conocerlos-
-Eso es, así se habla, vamos- El alfa tomó de la mano al omega arrastrándolo con él hacia la salida mas se detuvo antes – es verdad no has desayunado, primero comamos después tendremos mucho tiempo de sobra para ver la isla.
Hiccup rió ante el entusiasmo del alfa y recibió alegre el pescado ofrecido por su nuevo amigo.
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Hiccup se quedó sin palabras ante lo que sus ojos apreciaban, el lugar estaba repleto de dragones, de diversos tamaños, de todos los colores y prevalecían las especies que él conocía gracias al libro de dragones.
-Este es mi hogar- Toothless extendió las manos señalando todo el lugar.
-¡Tu! ¿Compartes tu hogar con cientos de dragones?... ¿Puedes entenderlos?- los dragones cercanos, miraban al par con curiosidad, algunos cuantos al reconocer a Toothless se acercaron emitieron un rugido bajo e inclinaban la cabeza en señal de saludo.
-sí, fui traído aquí siendo solo un crio y he vivió aquí desde entonces. -
Hiccup siguió a Toothless se sentía intimidado por la gran cantidad de dragones que comenzaban a rodearlos, miro incrédulo al alfa cuando este acariciaba a los más cercano y estos dóciles, aceptaban la caricia y la devolvían con un ligero roce de cabeza en el fuerte cuerpo de Toothless, ninguno intento atacarlos.
-¿Puedes controlarlos?-
El pelinegro lo miro sonriendo, se paró cerca de un dragón de inmensa altura que inclinaba la cabeza de lado a lado, mirándolo atentamente, agitó las alas y procedió a dejarlas descansar en el suelo.
-sí, bueno la mayor parte del tiempo.- Toothless se aproximó y palmeó las grises escamas del pecho de Cloudjumper.- Hiccup él es Cloudjumper, él ha cuidado de mi desde que tengo memoria.
Hiccup admiró al enorme dragón este le devolvía la mirada y podía ver su propio reflejo en esos grandes ojos.
-¿Puedo acercarme… a tocarlo?-
-sí, claro que puedes-
Hiccup se acercó tímido y cauteloso, solamente había tenido contacto con el raro Night fury que no parecía para nada incomodo con que un humano lo acaricie, pero eso no significaba que todos los dragones reaccionaran de la misma manera.
Su brazo se estiró con calma y para su sorpresa el dragón inclinó su cuerpo, soportado su propio peso en un par de sus alas, dejando la mano de Hiccup justo en el espacio entre sus ojos y un poco arriba de los oricios nasales, la caricia que depositó en las escamas del dragón fue suave y delicada. Más confiado al ver a Cloudjumper tan tranquilo continuo repartiendo caricias debajo de su hocico.
-Es sorprendente que no haya salido huyendo despavorido al vernos – emitió en un ronroneo Cloudjumper - y más que tenga el valor de tocarnos.
-¿Tú también eres un dragón?- la deslumbrante sonrisa lo dejo desarmado, el chico dejó de mimar al dragón y este se alejó.
-Ehh, ¿p-porque lo preguntas? –
-En mi pueblo se cuentan las leyendas de seres que nacieron entre los humanos, dentro de ellos habitaba la magia antigua, la más poderosa de todas, teniendo el poder suficiente para transformarse en un dragón o por el contrario existen dragones que son capaces de adquirir una forma humana. A mí me encantaba escucharlas de pequeño, llegue a creer que eran verdaderas pero todos me dijeron lo contrario y que solo eran cuentos estúpidos.
Toothless dudo al contestar, quería decir la verdad pero no deseaba que Hiccup dejara de confiar en el cuándo supiera que el dragón que siempre lo visitaba, era él. Que siempre le mentía.
Afortunadamente la pregunta fue olvidada cuando Cloudjumper, que escuchaba atentamente la conversación entre los dos jóvenes, derribo a Toothless por "accidente" al mover una de sus alas.
El alfa beso el suelo
Hiccup alarmado corrió a su ayuda.
-¿Te encuentras bien?
-sí, estoy bien, no te preocupes. Cloudjumper deberías de ser más cuidadoso- le gruño enfadado al gran dragón que solo se limitó a bostezar sin tomar mucha importancia a sus palabras.
25/01/19
Hola a todos.
Muchas gracias por los lindos comentarios. Son hermosos y los adoro mucho.
No crean que me olvido de esta historia. Es más, esta es una de las que más he avanzado pero lamentablente a veces me inspiro demasiado y voy escribiendo aleatoriamente en toda la historia, así que escribo algo que después no cuadra con lo anterior.
Y si ya me demoraba por la falta de inspiración después me azoto contra la pared tratando de unir todo si borrar nada importante XD
Besos y abrazos.
Sayonara
