Y sortearé la tempestad si eres para mi

Cortejo

Como ya era costumbre Hiccup despertó horas después del amanecer, el lugar que ocupaba el dragón ahora estaba vacío, algo que era normal. Así como la bella vista que se presentaba ante sus ojos, el fuerte alfa estaba de espaldas y miraba al fuego donde habían dos pescados asándose.

El omega aclaró su garganta para hacerle saber a Toothless que ya estaba despierto ante el sonido, el alfa no dudo en dirigirle una de sus encantadores sonrisas. Hiccup contuvo su suspiro de omega enamorado.

-Buen día pequeño y dulce omega.- El castaño no pudo evitar el sonrojo que cubrió sus mejillas ni contener los alocados latidos de su corazón.

-Buen día- Respondió con timidez, se levantó su lecho, fue hasta donde estaba el alfa que le ofrecía ya uno de los pescados. Comieron en silencio, pero Hiccup se sentía muy nervioso por las intensas miradas que el pelinegro le mandaba.

-Te tengo un pequeño obsequio- habló mientras rebuscaba entre sus ropas- ayer fui a una de las costas y encontré algunas cosas maravillosas que me recordaron a ti por su increíble belleza.-

Un tintineó se escuchó y Hiccup vio lo que la mano del alfa elevó hasta la altura de sus ojos. Un hermoso collar hecho con lindas conchas de mar y justo en medio de ellas resaltaba una pequeña estrella de mar.

Hiccup sintió ganas de llorar, había visto a muchas parejas regalarse entre si un collar, era más significativo si era hecho por su propia mano para después regalarlo a su ser amado e incluso a sus hijos. Él nunca había recibido un obsequio, a no ser que también se le pudiera llamar obsequios a los objetos filosos que recibió por parte de su padre.

-Ten, es tuyo- así como yo pensó Toothless extendiendo su mano.

El omega recibió tembloroso el collar y lo observó con asombro por largos segundos.

-¡Hey! ¿A caso no te gustó? - preguntó Toothless.

El omega reaccionó y agitó la cabeza.

-No, no es eso. Si me gustó. Muchas gracias. - hizo el ademan de ponérselo pero las manos del alfa lo detuvieron, no sabía como es que había llegado tan rápido a su lado.

-Déjame a mi ponértelo, por favor- la voz del Pelinegro hipnotizó al chico, su miradas estaban conectadas y sentían miles de emociones recorriendo sus cuerpos. El omega asistió y cerró los ojos permitiéndole al alfa ponerle el collar, las manos de Toothless causaban escalofríos agradables en Hiccup quien no deseaba que este se apartara. Cuando el alfa terminó miró a Hiccup con anhelo y su mirada se mantuvo más tiempo en esos labios rojos y apetecibles. – Te ves aún más hermoso.

Y con esas palabras el alfa se alejó y regresó a comer, Hiccup se quedó en su lugar, repitiendo varias veces las palabras de Toothless en su mente. Lentamente regresó a su lugar y continuó comiendo un poco de las frutas que Toothless traía siempre.

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Luego de ese día Hiccup no podía contar cuantas veces se había sonrojado en los últimos días, pero eran más de 5 en uno solo. Toothless no dejaba de alagarlo, de recordarle la belleza poseía y de la cual Hiccup no creía poseer. Más regalos le fueron otorgados por el alfa, desde flores hasta bellas pieles para que él usará, a veces llegaba con carne de las presas que atrapaba y le daba una buena porción. Si no fuera porque sabia que eran amigos, Hiccup pensaría que el alfa lo estaba cortejando y si fuera así el omega estaría saltando de felicidad por todos lados (aunque para ser sinceros a veces lo hacía, especialmente cuando estaba solo) pero después recordaba que todo eso era por su amistad y no porque el alfa lo quisiera como pareja. Porque al final de cuentas si hiciera eso sería algo totalmente absurdo.

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El tiempo continuó así, Toothless no sabía que más hacer. Hiccup no respondía a su cortejo como él había pensado. Se sentía abrumado y molesto, si no conseguía que Hiccup lo amará el pequeño omega no cambiaría de opinión y se iría.

Tan estresado estaba el alfa que no había notado el ligero cambio en el aroma del omega. El celo se acercaba y el omega que aún no le había llegado su primer celo hacia un nido de forma inconsciente. Todos los objetos recibidos por el alfa estaban cerca de él, le hacían sentir seguro y querido.

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Cloudjumper solo observaba desde lejos el actuar de esos tontos. Su hijo era el más estúpido, los dragones no eran inmunes a las feromonas de celo de un omega humano y el que Toothless no se diera cuenta hacia que el pequeño humano corriera peligro porque a algunas especies de dragones alfa no les interesaba pasar por el cortejo y más si era con un humano. Los humanos no les entendían y tampoco representaban ningún peligro así que solo los tomaban sin piedad incluso en la mayoría de los casos, los mataban en el acto, eran alfas en un frenesí sexual y los cuerpos humanos eran bastante frágiles.

14/04/20

Hola, hola. Al fin regreso después de casi un año ajajja

Bien la universidad me tiene totalmente estresada pero hoy al fin terminé de presentar exámenes, es un horror tomar clases en línea, pero bueno el maldito virus hizo de las suyas y hay que cuidarnos.

He subido estos capítulos son cortos pero que hace mucho que había escrito, pero deseaba revisarlos para no arruinar tanto la historia porque sonará estúpido pero a veces se me olvida de que va jajaja y tengo que leerla para acordarme.

Espero modificar los borradores de otros capítulos que tenia empezado pero no se si pueda subirlos pronto porque solo tengo unos días de vacaciones.

Tengo una duda. ¿les parece bien que ponga en la historia algo de sexo entre humano y dragón? Si no quieren no hay problema, perdonen a mi cochina mente jjajaja… Espero su respuesta.

Muchas gracias por leer y sobretodo por esperar.

Los adoro. Besos y abrazos.