Y sortearé la tempestad si eres para mi

Primer celo

Advertencia: en este capítulo se hará mención de ligero sexo entre Humano y dragón. si no te gusta por favor evita malos comentarios o reportar la historia.

Hiccup no tenía idea alguna de cómo saber cuándo su celo estaba cerca, y ¿cómo saberlo? si él nunca había estado en contacto con ningún omega adulto. Los omegas en Berk eran usados literalmente como moneda de cambio. La familia que tuviera algún omega hacia todo lo posible para deshacerse de ellos, en ocasiones eran cambiados por un tarro de hidromiel o por un par de ovejas, no importaba si lo entregaban a un alfa joven o a uno viejo porque la prioridad era deshacerse del omega. Así que, con los omegas que Hiccup había tenido algún tipo de contacto eran los típicos que se mantenían callados, observando su entorno alertas y atendiendo con nerviosismo y miedo las necesidades de su alfa, además nunca podían hablar o hacer algo sin la aprobación de su alfa. Por tal motivo nunca nadie le había dicho o enseñado a interpretar las señales que su cuerpo le mostraba.

Ahora el muchacho sentía una inmensa necesidad de juntar todas las pieles de animales que Toothless le había obsequiado, las acomodaba de diferentes formas y muchas veces deshacía su trabajo, pero al final luego de muchos intentos terminó creando un agradable lugar para descansar. El único problema fue al momento de intentar dormir, se sentía incomodo, asustado y ligeramente acalorado. Toothless no estaba y sentía ganas de llorar al pensar que su alfa lo había abandonado, que no lo quería. Abatido se adentró en su nido y se cubrió con las mantas, llorando en silencio.

Toothless ajeno a esta situación seguía en su búsqueda del regalo que este día le entregaría a Hiccup, no se alejó mucho, una voz en su interior le advertía que se mantuviera cerca. Vio unas flores sencillas con delicados colores pasteles, su fragancia era maravillosa. Esas flores serían las afortunadas de ser admiradas y sostenidas por su bello humano. Tomó unas cuantas, formando un pequeño racimo.

Cuando llegó a la cueva sintió una fuerte opresión en el pecho y su buen estado de ánimo murió al instante al captar la angustia, la tristeza y el miedo en el siempre delicioso aroma del omega. Hasta las mismas flores parecieron marchitarse.

-¿Hiccup?- unos débiles quejidos llamaron su atención, a pesar del lúgubre ambiente. En el pecho del alfa estalló un cálido sentimiento, su omega había hecho un nido. ¡Hiccup estaba en celo! Fue imposible que la sangre no corriera hacia el sur con ese pensamiento tan revelador, pero la erección que se había formado bajó considerablemente a causa del miedo. ¡Oh no! Hiccup estaba en celo y el omega no había aceptado su cortejo. Tenía que salir pronto de ese maldito lugar o al ser dominado por su instinto haría la peor atrocidad del mundo…violarlo.

- ¿Alfa? - Toothless se congeló en su sitio. El omega lo veía con sus bellos ojos cubierto de lágrimas. El aroma de Hiccup se volvió más pesado y denso llamándolo, invitándolo a acercarse. El rostro del joven se veía tan hermoso con ese tono rojizo adornando sus mejillas y resaltando el color de sus ojos que lo miraban con anhelo.

Ahora era imposible salir. Con cautela se acercó a Hiccup, liberando un poco de sus feromonas. El omega cerró los ojos, sintió como el calor crecía más y jadeó al sentir humedad en su entrada.

-Hiccup, mi hermoso omega…- Toothless pudo oler el cambio en el aroma del castaño, un bajo gruñido se formó en su garganta. -Te he… traído esto. - extendió su mano y le dejó el sencillo ramo.

La bella sonrisa y su rostro sonrojando le hicieron saber que el regalo había sido de su agrado. El omega se alejó, dejando espacio para que el alfa entrara a su nido. Toothless se sintió inmensamente feliz- aunque la fastidiosa voz de su conciencia le gritaba que se fuera- cuidando de no destruir la estructura se internó en el nido, se recostó a un lado del omega y lo atrajo más cerca de él. Hiccup se recostó a gusto sobre su pecho ronroneando, Toothless tenía unas enormes ganas de saltar y gritar de alegría; que un omega invitara a un alfa a su nido, el sitio más seguro y que estos tantos protegían, significaba que confiaban plenamente en la persona, pero con los alfas, los omegas solo permitían que sus cachorros o compañero los acompañaran. Hiccup lo consideraba su compañero.

Con cada minuto que pasaba al lado del omega, Toothless sentía como su cordura se iba perdiendo, el instinto de alfa gritaba aún más fuerte que tomara al omega y Hiccup no le ponía las cosas fáciles, jadeaba y gemía su nombre de una forma tan dulce, invitándolo a aparearse con él. Antes de volverse un ser irracional, Toothless tomó su decisión, movió el cuerpo de Hiccup hasta tenerlo debajo suyo y con el rostro del omega enterrado entre las pieles. El castaño elevó sus caderas en una clara invitación ansioso por recibir el pene de su alfa pero la dulce presión de Toothless contra su cuerpo desapareció. El omega gimoteó y giró el rostro para buscarlo, el fuerte aroma aún estaba cerca por lo que no podía haber ido tan lejos. Un suave ronroneo le hizo levantarse, sonrió al ver a su alfa, no entendía porque tenía la forma de ese bonito Night fury pero ahora que sus sentidos estaban más sensibles podía reconocer a su compañero sin importar que.

El dragón se acercó con cautela, Hiccup lo miró enternecido, su tonto alfa volvía a dudar y pedía su permiso para acercársele. El omega lo llamó y atrapó la enorme cabeza entre sus brazos, poder tocar a su compañero se sentía tan bien y su mente perdida entre la bruma del deseo solo podía concentrarse en las sensaciones que su alfa causaba en él.

Su celo por fin se desató por completo. Hiccup fue consciente de como su húmeda entrada producía aún más lubricante, empapando las pieles de su nido, su erección dolía demasiado y ansiaba el toque de su alfa. Desesperado se desnudó al sentir como su piel picaba de forma insoportable por la fricción con la tela y afortunadamente disminuía al entrar en contacto con las escamas del dragón.

El dragón gruño al ver la hermosa piel de su compañero, dio una lamida tentativa y el gemido de placer que soltó el omega le dieron más confianza para continuar. Hiccup acariciaba sus escamas con amor y presionaban más su cabeza para que continuara lamiendo su piel. El delicioso aroma que desprendía lo obnubilaba, continuó descendiendo, probando cada rincón del hermoso omega. Al llegar a su polla erecta su larga lengua se envolvió en ella, jugó con esa dulce y aterciopelada porción de piel y pronto se encaminó a un lugar aún más maravilloso. Ronroneó al sentir más fuerte el aroma de su omega en esa parte, el espeso líquido que se deslizaba lo hipnotizaba y no perdió tiempo para probarlo, el sabor explotó en todas sus papilas gustativas era lo más maravilloso y exquisito que hubiera probado jamás. Su lengua recogió más de ese delicioso néctar y siendo más atrevida se deslizó al interior del cuerpo de Hiccup. El omega aulló de placer y su entrada se contrajo, su polla derramó aún más líquido, se sentía muy cerca del orgasmo. Abrió sus piernas y con sus manos separó sus nalgas, dejando al descubierto su palpitante entrada, deseosa de más. El Night fury gruño aprobando las acciones del omega y siguió con su tarea de devorar ese jugoso manjar. El orgasmo de Hiccup no tardó en llegar y se derramó con un fuerte grito de auténtico placer. Toothless se encargó de limpiar el pequeño cuerpo con su lengua, ronroneaba aun más feliz porque Hiccup había gemido y gritado su nombre.

Fue una buena idea el cambiar a su forma de dragón, afortunadamente su especie, los Night fury, eran una de las pocas especies de dragón que no marcaban ni sometían a su compañero si este no ha dado su consentimiento o aceptado su cortejo. La forma de cortejo de los Night fury era diferente a lo que él había hecho en su forma humana, básicamente el cortejo de los Night fury consistía en una danza y si el dragón que era cortejado finalizaba esa danza con el pretendiente significaba que lo había aceptado, después se procedía a llevar acabó el apareamiento y marcarse entre sí. Así que su instinto de alfa podía gritar cuanto quisiera, pero él no iría contra esa pequeña regla, era un alivio que hubiera recordado esta parte tan importante. Cloudjumper le había hablado de esto cuando todavía era un pequeño dragón a punto de entrar en la etapa donde se iniciaba la búsqueda de un compañero.

Miró a Hiccup, el bonito omega ahora dormía con tranquilo. Toothless acomodó el frágil cuerpo, envolviendo a su omega con sus alas protegiéndolo de todos y manteniéndolo muy cerca de él. La dura erección tendría que ser ignorada porque su omega ahora era su prioridad.

18/06/2020