Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


Trilogía Vaqueros Andrew

Vaquero Valeroso

CAPITULO 3

Como Patty había acordado con Niel, se fue con el a un conocido bar que había en el pueblo, un bar de vaqueros muy popular. Llegaron cerca de las nueve de la noche al lugar y Niel pidió una botella de licor para él y un jugo para ella.

—Estas muy guapa Patty -le dijo Niel cuando se sentaron a una de las mesas.

Ella lucia un vestido bonito corto en tono negro y una chaqueta color plata.

—Gracias…

—¿Habías venido a este bar? -le preguntó Niel, bebiendo su licor.

—Si, con Stear.

—Claro, con tu novio.

—El ya no es mi novio.

Niel levantó una ceja.

—¿En serio?

—Si, terminamos.

—Se puede saber, ¿por qué?

—Por qué está empeñado en participar en esa estúpida competencia de toros -contestó Patty con molestia.

—Jajajaja, ¿y tú no quieres que participe?

—Por supuesto que no, Stear jamás se ha subido a un toro.

—Pienso lo mismo, pero mi primo es tan obstinado. Quiere competir conmigo, sabiendo que soy el mejor.

—Bueno…pero, ya no hablemos de Stear. Mejor háblame de ti -le preguntó Patty -. ¿Como te ha ido en Houston?

—Bien, terminando mis estudios de agronomía.

—¿Y tienes novia?

—He salido con muchas chicas, soy el mas popular de la universidad, pero no tengo novia. La única novia que me gustaría tener eres tú.

—Jajajaja, las cosas que dices Niel.

—Es verdad, tú siempre me has gustado mucho -le dijo tomándole una mano.

Patty se la saco rápidamente.

—Voy al baño -dijo parándose de la mesa.

—Anda, yo te espero aquí.

Patty se dirigió al baño, donde al entrar saco su móvil para llamar a su amiga Candy.

—Candy, ¿dónde estás?

—Aquí en el rancho Andrew.

—Te estoy esperando.

—Ya vamos al bar.

—¿Y Stear?

—No lo he visto.

—Tráelo pronto, yo ya estoy aquí con Niel.

—Ok.

Candy se encontraba en la sala de la casa, esperando a su novio que se terminara de arreglar.

—Mi vaquera, ya estoy aquí -le dijo Albert al llegar.

—Qué bueno, te demoraste mucho.

—No fue tanto.

—Mas de una hora, eres peor que yo.

—Jajajaja.

—¿Y Stear?

—¿Para qué quieres a Stear?

—Él tiene que ir con nosotros al bar.

—Candy, para que vamos llevar a mi sobrino.

—Entiende que tiene que ir con nosotros.

—¿Qué está pasando mi vaquera? -le preguntó Albert que estaba notando que su novia andaba en algo metida.

Ella lo miró parpadeando rápidamente.

—Es un favor que le estoy haciendo a Patty, después te voy a contar.

En eso pareció Stear, que andaba muy desanimado por lo sucedido con su novia.

—Hola Candy -la saludó desganado.

—Stear, que bueno que llegaste, vamos al bar. ¿Ven con nosotros?

—No tengo ganas de salir.

—Te hará bien distráete un rato.

—No quiero, Candy.

—Stear es solo un rato -le insistió la rubia.

—Si, sobrino, ven la vamos a pasar bien -la apoyó Albert.

El suspiró.

—Está bien, vamos.

Minutos después, Candy, Albert y Stear llegaban al bar que estaba repleto de vaqueros. Al entrar buscaron una mesa, donde se sentaron.

—Nunca había venido a este lugar -comentó Candy mirándolo.

—Es un bar muy conocido por los vaqueros -le contó Albert.

—Ya me di cuenta.

—Pidamos algo para beber.

—Yo quiero un jugo de naranja -contestó la rubia.

—¿Y tú sobrino?

—Un tequila -contestó el joven, cuando en ese momento se dio cuenta que Patty estaba con Niel -. ¡No puede ser!

—¿Qué pasa, Stear? -le preguntó Albert.

—Patty esta con ese imbécil de Niel.

Stear sin pensarlo se paro de la mesa y se dirigió a la que estaba Patty conversando muy coqueta con su primo.

—¿Que significa esto? -preguntó mirando a los dos con rabia.

Patty le mostro una sonrisa.

—¡Hola Stear!

—Primo siéntate con nosotros -le sugirió Niel burlándose.

Stear inundado de celos tomo a Niel por la chaqueta.

—¿Que estas haciendo con mi novia?

—¡Stear suelta a Niel! -le pidió Patty -. Tú no tienes por qué reclamarle nada, tú ya no eres mi novio.

—Si lo soy, no voy a dejar que me engañes con este imbécil -dijo Stear golpeado a Niel.

Ambos se pusieron a pelear.

Albert al ver lo sucedido se fue a meter a la pelea para apoyar a su sobrino, pero llegaron unos amigos de Niel, causando un gran alboroto en el bar.

—Hay amiga, la que se armó -dijo Candy mirando como los vaqueros se golpeaba unos a otros.

—Si, y todo por mi culpa -añadió Patty asustada.

—Esto tiene que parar.

—Si, pero que podemos hacer.

—Ni modo, llamar a la policía -sugirió Candy.

La rubia saco su móvil y llamo a la policía, sin darse cuenta que Michael Bannet la estaba observando y disfrutando de la pelea de los vaqueros Andrew.

Esa noche Stear, Albert, Niel y todos los vaqueros involucrados en la pelea, pasaron la noche en la delegación. A la mañana siguiente, Archie fue a buscar a su hermano y tío, pagando una fianza para que pudieran salir.

De regreso al rancho se encontraron con Elroy que los estaba esperando.

—Hola tía -la saludaron los dos.

—¡Qué vergüenza me dan ustedes! -expresó mirándolos furiosa -. Como se les ocurre ponerse a pelear en ese bar de mala muerte.

—Lo sentimos mucho, tía -se disculpó Albert.

—William tu no aprendes, después de lo que hiciste te ves involucrado en esto.

—Tía, él no tiene la culpa de nada, fui yo el que comenzó la pelea con Niel -reconoció Stear.

—¿Y por que te peleaste con Niel? Se te olvida que somos parientes de los Legan.

—Fue por Patty, lo encontré con ella en el bar.

—¡Santo cielo! -exclamó la anciana -. Que les pasa a los hombres de esta familia, que salieron tan apasionados.

Stear y Albert sonrieron.

—Somos unos vaqueros enamorados -admitió Albert con una risita.

—Unos locos, eso es lo que son. Aquí el único sensato es Archie.

—Jajajaja, tía si tu supieras -rio Stear.

—¿Que tengo que saber sobre Archie?

—Nada, tía -intervino el joven dándole un codazo a Stear -. No le hagas caso a mi hermano.

—Archie, ahora que los Legan volvieron al pueblo, podrías salir con Elisa Legan, ella siempre ha estado enamorada de ti.

—¡Elisa! -exclamó el joven haciendo una mueca.

—Si, es bonita, educada se ha criado en la ciudad, no como las rancheras novias de tu tío y hermano.

—¡Tía, no te permitas que hables así de Candy! -la regañó Albert.

—Patty no es ninguna ranchera -agregó Stear.

—Yo pienso que sí. Todas las locuras que han hecho por culpa de esas muchachas.

—Tía ya vasta, déjanos ir a nuestras habitaciones, anoche no dormimos nada -le pidió Albert.

—Está bien, pero espero que esto no vuelva a ocurrí.

Albert se fue a su cuarto y Stear al suyo para darse un buen baño y descansar, pero cuando se estaba sacando la ropa, entro furioso su hermano.

—Stear, te pasaste me ibas a delatar con tía Elroy -le reclamó.

—Le iba decir la verdad que eres un mujeriego, que tienes más de una novia.

—Si se lo dices, yo le digo que tu vas a participar de la competencia del Bull Ring.

Stear abrió los ojos como plato.

—¿Como te enteraste?

—Eso no importa, lo que importa es que no puedes cometer esa locura.

—Demasiado tarde, ya me escribí.

—¿Y quién te va a entrenar?

—Solo voy a entrenar -contestó para no delatar a Tom.

—No vas a poder.

—Claro que podre y le voy a ganar a ese imbécil de Niel.

—Hay, hermanito deja de soñar -le dijo Archie tomándole un hombro.

—No es un sueño, va ser realidad.

Sonó su móvil.

—¿Quién es? -le preguntó Archie.

—¡Patty!

—Bueno…te dejo para que hables con ella.

Archie salió de la habitación.

—Hola Patty.

—¿Como estas, Stear?

—Bien, acabo de salir de la delegación.

—Siento mucho lo que ocurrió anoche.

—Nunca debiste salir con mi primo.

—Lo sé, pero todo lo hice….

—Sabes Patty, no me interesan tus explicaciones, como anoche dijiste yo ya no soy tu novio.

—Stear.

Adiós Patty, para siempre.

Después de que Niel salió de la delegación, por todo lo que había ocurrido en el bar, se encontró con Michael Bannet, en las afueras del pueblo para platicar sin que nadie los viera.

¿Supiste lo que ocurrió en el bar? -le preguntó Niel que estaba en su automóvil con el doctor.

Si, yo estuve ahí presenciándolo todo. ¡Fue genial!

Para ti…por que mira como me quero un ojo -le dijo Niel mostrándoselo.

No te preocupes, te puedo recetar algo para que te salga lo morado del ojo.

¡Como odio a ese imbécil de Stear!

Con mayor razón no puedes permitir que gane la competencia.

No la ganará…

No hay que confiarse. Si el roba novias de William Andrew lo está entrenando, puede dar una sorpresa.

Si, no me voy a confiar, se lo que tengo que hace. Voy a necesitar tu apoyo.

Claro…en esto estamos juntos.

¡Perfecto! -sonrió Niel -. Ahora hay que esperar el día del Bull Ring.

¿Y cuándo es?

El próximo mes...

Continuará...


Hola mis lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien. Aquí les dejo otro capitulo de este mini fic, muchas gracias por todo el apoyo que le han dado a la historia.

Nos leemos el próximo lunes si Dios quiere.