Continuando con esta historia.
Espero sea de su agrado.
CAPÍTULO 2
El cambio en la historia.
Todo había pasado tan rápido, la vida le había dado un giro de 360º en solo un instante.
Recostada en su cama repasaba una y otra vez los sucesos ocurridos hace unos días.
La cabeza le daba vueltas, nunca se imaginó estar en esa situación.
Cerró los ojos por un momento y un recuerdo le asaltó la memoria...
-¡Ángela! ¡Reacciona!
Trataba desesperadamente de despertar a su amiga. Notó la zona de la que procedía la sangre. Era una herida en el costado, según sus cálculos no había dañado al bebé, pero tomando en cuenta que estuvo perdiendo sangre por tres minutos podía ya causar algún daño.
Los paramédicos subieron de nuevo a la plataforma y comenzaron a revisarla. La bala que había herido a Hodgins había salido de su cuerpo e impactado en Ángela, estaban seguros que debido a la adrenalina y al estrés del momento no había sentido el impacto.
-Necesitamos llevarla a un hospital de inmediato. Podría comprometerse la vida del feto.
La subieron rápidamente a la camilla, no había tiempo que perder.
-Yo iré con ella -le dijo a Booth al tiempo que seguía a los paramédicos.
Él solo le asintió con la cabeza, en los años que tenía conociéndola nunca la había visto tan asustada, ni siquiera la vez que la salvó de ser atacada por la jauría de perros.
Fueron menos de 15 minutos lo que tardaron en llegar al hospital, pero a Brennan le habían parecido eternos.
Ángela estaba inconsciente, eso la preocupaba bastante; los sonidos del monitor cardiaco, el oxímetro, la sirena y las voces de los dos paramédicos la tenían aturdida, su cabeza procesaba mil cosas al mismo tiempo.
Al llegar al hospital llevaron de inmediato a Ángela a quirófano, la bala que había dañado a Hodgins se había alojado en su cuerpo y su estado de embarazo complicaba más las cosas.
No supo exactamente cuánto tiempo pasó, se sentía obnubilada, en algún momento habían llegado sus amigos, Booth estaba a su lado apoyándola, le había tomado la mano y no había sentido el contacto de su mano.
Escuchaba la voz de su compañero a lo lejos, como un susurro en su cabeza. Trató de despejarse un poco y prestarle atención.
-... y las cosas saldrán bien.
-¿Qué?
-Te decía que Ángela está en buenas manos, los médicos se encargarán de ella y del bebé y las cosas saldrán bien.
Pasó el brazo sobre sus hombros, trayéndola hacia él para reconfortarla. Sabía que Ángela y Temperance eran casi hermanas, las unía un lazo muy especial y entendía el estado de shock en el que se encontraba.
Se había jurado buscar a Broadsky y capturarlo para que no siguiera dañando inocentes. Le había arrebatado la vida a Hodgins, aunque no eran mejores amigos, lo apreciaba y le dolía su muerte. Ángela era una fiel amiga querida por todos, y a su bebé no podía pasarle nada. Él siendo padre sabía perfectamente la angustia que causa un hijo en peligro.
El tiempo siguió pasando, nadie salía a darles información, la desesperación se estaba sintiendo, la angustia se palpaba en el aire. Brennan mordía inconscientemente sus uñas mientras Booth continuaba a su lado.
Por fin salió uno de los médicos de quirófano, todos se levantaron a escucharlo. Aunque entendía de términos médicos, Brennan no podía procesar la información, Cam fue quien continuó preguntándole al doctor sobre la situación de Ángela y el bebé. El médico se negó a todos con expresión preocupada.
-Cam, explícame en cristiano por favor, ¿Ángela estará bien? -pidió Booth con un poco de mofa para tratar de aligerar la tensión.
-La situación de Ángela es algo incierta, tuvieron que hacerle una cesárea de emergencia, su bebé estaba presentando baja frecuencia cardiaca y había se roto la fuente en el traslado al hospital. En el quirófano Ángela tuvo dos paros respiratorios y en este momento está en coma... no saben cuánto tiempo estará así.
Booth volteó a ver a Brennan quien ya tenía lágrimas bajando por sus mejillas. Instintivamente la abrazó y ella sintió la necesidad de desahogarse, lloró con dolor, todo parecía una pesadilla.
Cam sentía una opresión en el pecho por verla así, esto no debió suceder, Ángela había quedado sola con su bebé, Hodgins ya no estaba con ellos, jamás había visto a Brennan en ese estado de vulnerabilidad... las cosas serían muy diferentes y complicadas a partir de ese momento.
Se levantó de la cama, sabía que pasaba la media noche, pero no era consciente del tiempo exacto. Se dirigió al baño, lavó su cara con agua tibia para despejarse. Tomó la toalla de manos que tenía cerca y la pasó lentamente por su cara. Se miró al espejo sosteniendo la toalla contra su boca. Seguía sin poder procesar por completo la situación.
Hacía ya dos meses que Ángela estaba en coma, la vida sin ella en su día a día le parecían confusos. Necesitaba escucharla, sentirla a su lado, saber que estaría allí, en el laboratorio, en su casa, en el Dinner, o en cualquier lugar para desconcertarla con sus ocurrencias o sus referencias… pero sabía que había una gran probabilidad de que eso no sucediera de nuevo.
Booth le insistía en que muchas veces la esperanza hacía milagros… absurdo… ella no creía en los milagros ni en nada que no fuera tangible. Aunque en el fondo quería creer que algo como lo que Booth le decía podría pasar pronto.
Dejó la toalla en su lugar y se dirigió a la cocina por un vaso con agua. Se sirvió y mientras bebía más recuerdos de ese día se le agolparon en la mente.
Después de la cirugía y el tiempo de recuperación llevaron a Ángela a Unidad de Cuidados Intensivos, había pedido verla, aunque fuera un momento. Fue complicado, pero le permitieron verla a través de una ventana de la habitación. Su situación era delicada. Le dolía ver a Ángela allí, con su rostro carente de expresiones, tantos aparatos emitiendo diferentes sonidos, todo lo que la mantenía con vida. El tubo del respirador la mantenía con vida, jamás lo había apreciado tanto como hoy, a él le debía la vida de su amiga. Aunque en esas condiciones no sabía si podía llamarla vida.
Una enfermera le dijo que debía retirarse, que podía aguardar en la sala de espera con los demás. Muy a su pesar tuvo que obedecer.
Llegó a donde estaban sus amigos y escuchó que Cam decía que había contactado al padre de Ángela, estaba en un concierto en Colorado, así que estaría allí en unas horas más.
Dejó el vaso en el fregadero y volvió a su cama a intentar conciliar el sueño. Inútilmente, ya que tenía días que no dormía bien. Su cuerpo estaba cansado, su mente estaba agotada, pero tenía que seguí adelante, debía hacerlo.
Dio varios giros en la cama hasta que después de unos minutos pudo quedarse dormida.
Como una mala jugada de su cerebro, en sueños siguió reviviendo aquel fatal día. Veía a Ángela en sus brazos cubierta de sangre. Veía a Hodgins sobre el charco de su propia sangre mientras el laboratorio era un caos. Soñaba que Ángela le decía algo que no podía entender, le pedía que jurara que lo haría, pero no sabía qué le pedía. Vio a Ángela irse en ese momento y despertó abruptamente.
Sintió sus mejillas húmedas por las lágrimas que derramó dormida. Esa sensación de angustia la acompañaba hacía semanas.
Tomó su celular y vio que eran las 5 de la mañana. No estaba segura de cuánto tiempo había dormido, pero consideraba que ya era suficiente.
Se metió a bañar, aunque aún fuera temprano. La verdad no tenía deseos de seguir durmiendo, no si iba a tener ese mismo sueño, lo sabía de memoria, lo había tenido ya otras ocasiones.
Abrió la llave hasta que la temperatura estuvo a su agrado, entró al agua y dejó que las gotas recorrieran su cuerpo, esperando que con ellas se fueran esos sentimientos.
Se sentía extraña, no recordaba haber sido tan emocional. Cuando sus padres la abandonaron le dolió, pero había creado una coraza que la mantenía a salvo de esas emociones, cosa que le sirvió cuando Russ la dejó también y entró al sistema. Pero Ángela era especial, nadie la había entendido como ella, y ni siquiera la entendía, pero la amaba como era, no debía tratar de explicar sus emociones con ella porque Ángela tenía un "sexto sentido" que la hacía comprender.
Sintió el agua caer por su cara. Aún tenía en su cabeza los recuerdos de ese día dando vueltas.
Horas después, llegó el padre de Ángela. En el hospital estaban Brennan, Booth y Cam, los demás estaban en casa, Cam había organizado horarios para hacerle guardia a Ángela y su bebé, para no agotarse todos. Cam fue la primera en la guardia, pero Brennan se había negado a retirarse de allí y no tuvo el corazón para discutir con ella. Booth por su parte, no quiso dejar a Temperance, sabía que estaba vulnerable y lo necesitaría. Tampoco quiso discutir con él.
-¿Cómo está Angie? –preguntó preocupado su padre.
-Está… en coma –atinó a responder Cam – Hubo un disparo, Hodgings recibió la bala y falleció prácticamente al instante. La bala salió de su cuerpo y le dio a Ángela. Perdió mucha sangre.
-¿Y mi nieto?
-Está… nació prematuro. Se encuentra en unidad de cuidados intensivos neonatales. Deberán mantenerlo allí un tiempo. Debe recibir fototerapia y oxigeno un tiempo. Pero está estable.
-Esto es una pesadilla – el padre de Ángela se dejó caer pesadamente en una de las sillas de la sala de espera, a unos lugares de Temperance – Angie es mi luz, es mi tesoro, la perfecta melodía… no puedo creer que esté pasándole esto. Y mi yerno… lo estimaba, me duele saber que ha partido… - unas ligeras líneas de lágrimas se pudieron apreciar debajo de sus lentes y morir en su larga barba.
Tenía el corazón destrozado. La música y Ángela eran su motor de vida, y sin uno no podía existir el otro.
-Como usted es el pariente más cercano al bebé, se le dará la custodia del niño.
El padre de Ángela se quedó en silencio… su nieto lo necesitaba.
-¿Cuánto tiempo estará en el hospital mi nieto?
-Es difícil decirlo aún, los médicos no nos pueden dar un tiempo exacto debido a la naturaleza de su nacimiento.
-Disculpen –se les acercó una joven ataviada en un traje sastre – Busco a Seeley Booth y a Temperance Brennan, ¿es alguno de ustedes?
-Somos nosotros – respondió Booth - ¿quién es usted?
-Mi nombre es Tamara Linke, abogada del grupo Cantiliver y del señor Jack Hodgings. ¿Podemos hablar un momento por favor?
Booth ayudó a Brennan a levantarse y caminaron hacia la cafetería con la abogada.
-Por favor, tomen asiento.
Hicieron caso a la indicación, quedando ambos frente a ella.
-Es difícil hablar con ustedes dados los eventos ocurridos recientemente, pero es algo necesario. – Sacó varios documentos del maletín que llevaba. – El señor Jack Hodgings dejó estipulado que en caso de muerte su esposa es su heredera universal, junto con los hijos procreados dentro del matrimonio, en este caso el que está en cuidados intensivos. Por ley y naturaleza la señora Montenegro es la tutora del menor, pero dada su situación de salud las cosas cambian.
-¿Qué es lo que pasará entonces? – Pregunta Booth.
-La señorita Montenegro también tiene instrucciones para estas situaciones. Por insistencia del señor Hodgings han dejado instrucciones en caso de cualquier tipo de situación.
Buscó algunos documentos en particular para mostrárselos.
-El señor Hodgins designó al señor Seeley Joseph Booth como tutor en caso de fallecimiento, incapacidad mental, incapacidad física parcial o total que afecte el cuidado de un menor. Así mismo, designó a la señorita Temperance Brennan tutora y primera candidata a madre sustituta de los hijos que pudieran procrear el matrimonio Hodgings-Montenegro.
Brennan miró fijamente a la abogada, creía haber entendido que ambos eran tutores del hijo de Ángela y Hodgings, pero quería asegurarse de ello.
-¿Nos quedaremos con el bebé? –atinó a preguntar, desconcertada.
-En el caso de la señora Montenegro, ella tiene estipulado que, en caso de fallecimiento, incapacidad mental, física parcial o total que imposibilite el cuidado de un menor, se designa como tutor al pariente sanguíneo más cercano en vida, en este caso su padre. Pero dado el contrato que tienen en conjunto donde los nombran a ambos, sugerimos que hablen con el padre de la señora Montenegro y decidan quién se quedará con la custodia y tutela del menor.
-Aguarde un segundo – respondió Booth un poco nervioso – Nosotros no acordamos en ningún momento con ellos ser los tutores de su hijo.
-Lo sé señor Booth, pero esta es una decisión avalada tanto por notario público como por un juez, es la última voluntad del señor Hodgings y la señora Montenegro. Sé que la señora Montenegro está en estado vegetal y que hay posibilidad de que despierte, pero mientras eso no suceda, estás son las indicaciones que tengo por parte de ellos.
Booth y Brennan se miraron el uno al otro. Eran responsables de un bebé sin siquiera habérselos planteado.
No era como la vez que Brennan quiso tener un hijo de Booth, esa había sido una decisión planeada, pero esto definitivamente no.
-Hay una tercera opción… - los interrumpió de sus pensamientos la abogada – En caso de que el padre de la señora Montenegro y ustedes decidan no aceptar, puede designarse un tutor del departamento de familia que se haga cargo del bebé y…
-¡No! – La interrumpió tajante Brennan. – No dejaré que el bebé vaya a un hogar de acogida.
-Le sugiero entonces que hablen con el padre y tomen una decisión. Yo estaré aquí. Quien decida ser el tutor del niño deberá firmar unos documentos que dispuso el señor Hodgings para que al bebé se le otorgue un fondo económico que sustente sus necesidades hasta que cumpla 18 años, si es que llega a esa edad y la señora Montenegro también ha fallecido. El cumplir 18 años será poseedor de todas las propiedades muebles e inmuebles de la familia, así como participante activo del grupo Cantiliver.
-No hablemos de tanto futuro por ahora – pidió Booth – Estoy seguro de que Ángela se recuperará pronto.
-También debo comentarles que deben decidir quién tomará las decisiones médicas respecto a la señora Montenegro. Debe quedar un autorizado legal. Igual que con el bebé, hay instrucciones de que en caso de que el familiar consanguíneo más próximo o su esposo no puedan tomar decisiones, usted señorita Brennan es la autorizada legal.
Brennan se quedó en silencio. No solo tenía la posibilidad de hacerse cargo del bebé de su amiga, sino también de su propia salud.
-Hablaremos con el padre de Ángela – le respondió Booth a la abogada.
-De acuerdo. Eso es a lo que he venido. Estaré aquí hasta el término del día.
Salió de la regadera envuelta en una toalla. Su vida había cambiado en solo momentos, era difícil procesar todo al mismo tiempo.
Se sentó al borde de la cama sin muchos ánimos de vestirse. Sabía que era temprano, así que no había prisa para hacerlo.
Siguió recordando ese día. Particularmente hoy lo tenía muy presente.
-Señor… eh… debemos hablar con usted.
Booth se acercó al padre de Ángela. Hodgings siempre decía que era un hombre que infundía miedo, pero en ese momento se percibía melancolía en su ser.
Booth y Brennan le explicaron todo lo que la abogada les había dicho, respecto a Ángela y el bebé.
Él también estaba sorprendido de que su hija y su yerno hayan dejado todo arreglado como si supieran que iban a necesitarlo.
-Disculpen… -Se les acercó Cam. – La enfermera me comentó que pasaron al bebé al área de cuneros de terapia intensiva, podemos verlo desde afuera. No sé si usted, señor, quiera verlo.
-Yo si quiero verlo. – Dijo Brennan - ¿Me acompaña?
El padre de Ángela se levantó y ambos caminaron al área de cuneros. Desde el cristal vieron una encubadora que despedía luces violáceas a un pequeño bultito que estaba conectado a un respirador, con sus ojos tapados por unos parches y algunos tubos conectados a sus diminutas manos.
-Jack siempre quiso llamar Michael Joseph al bebé si era niño. Yo quería que lo nombraran Stakato Mamba, un nombre inspirador. – Sonrió con melancolía, recordó haberse llevado a Hodgings embriagado a tatuarse su rostro. – Honraré su deseo, el bebé se llamará Michael Joseph.
-Es un bonito nombre. – Respondió esbozando una media sonrisa. –Es tan pequeño…
-Sí, pero es un guerrero, sé que saldrá de está.
Se quedaron en silencio un momento, observando con detenimiento al pequeño niño. Veían los monitores cambiar constantemente sus números, como normalmente sucede, lo observaron mover un poco sus piernas, Brennan sabía que ese era un acto reflejo del bebé.
-Sobre lo que dijo la abogada…
Salió de su trance. Se levantó para vestirse y salió de su habitación. Fue a la cocina a preparar algo de café, esperando poder espabilar un poco con eso.
-Hoy es el día.
Una voz la sacó de su ensimismamiento. Tenía razón, hoy era el día…
Espero les haya gustado. Pronto subiré la tercera parte.
Les agradezco sus comentarios.
Jen.
