Continuando con esta historia... el capítulo es algo corto pero espero les agrade.
Agradezco a las personas que se han tomado el tiempo de leerlo.
CAPÍTULO 3
Y ahora… ¿qué?
La noche había llegado nuevamente. Se sentía agobiada. Habían sido dos meses difíciles, y eso apenas era el inicio.
Dejó los papeles que tenía sobre la mesa del comedor, sacó una botella de agua mineral del refrigerador y se sentó en el banco de la isla de la cocina.
Tenía un ligero dolor de cabeza, insistente, desde la madrugada que había despertado lo había sentido y no había podido quitárselo.
"-Sé que es la mejor decisión. Tengo un buen presentimiento"
Recordó las palabras que le habían dicho.
Volteó a ver los papeles que había dejado, eran la confirmación del cambio de su vida.
-Señorita Brennan, ¿comprendió lo que se le ha leído?
-Perdón, ¿qué dijo? –salió de su ensimismamiento.
-Le pregunté si entendió lo que se ha leído. –Repitió el hombre que tenía enfrente.
-Lo siento, ¿sería tan amable de repetirlo por favor? – se veía apenada, había estado distraía desde que había salido de su departamento.
-Está bien –suspiró, creía entender que no era fácil de asimilar lo que había dicho. –En este documento se establece que usted, y el señor Seeley Joseph Booth son los tutores legales del menor Michael Joseph Hodgins-Montenegro. Se establece la suma mensual de $5,000 en moneda estadounidense por concepto de manutención, en caso de ser necesaria una cantidad mayor a la dispuesta, se les ha otorgado un poder general para pleitos y cobranzas, actos de administración y de dominio, con sus respectivas limitantes cada uno de ellos. Con dicho poder, ustedes en conjunto o en lo individual, podrán disponer de un fondo que han dejado el señor Hodgins y la señora Montenegro para su hijo, lo cual solo puede ser utilizado para fines benéficos del menor. Este poder tiene una duración de 18 años, tiempo en el que el menor cumpliría la mayoría de edad legal.
-De acuerdo – respondió Booth.
-Al firmar, legalmente se les entrega la tutela y custodia del menor, quedando como sus padres temporales hasta que la señora Montenegro esté en posibilidad de cuidar de su hijo. En caso de fallecimiento de ella, deberán ratificar que aceptan la guardia y custodia del menor y se dará inicio al trámite de adopción. En caso de no querer ser los padres definitivos, se contactará al abuelo biológico, siendo éste el siguiente pariente consanguíneo, para consultar si desea adoptar al menor, de lo contrario, se buscará una familia adoptiva.
Brennan sintió un escalofrío recorrerle la espalda ante la posibilidad de la muerte de Angela. Y ante la posibilidad de que su hijo quedara huérfano.
- ¿Están ambos de acuerdo? –preguntó el Juez.
-Sí –respondieron al unísono.
-Perfecto. La abogada les entregará los documentos.
Ambos recibieron un juego de papeles. No había marcha atrás. Ninguno de ellos estaba dispuesto a defraudar a sus amigos, ni dejar a ese pequeño bailando entre familias adoptivas.
Firmaron todos los papeles. Los intercambiaron para que ambos juegos quedaran firmados.
-Bien. Eso es todo. Felicidades, y en nombre de la familia Hodgins-Montenegro
les agradezco el haber tomado la responsabilidad de cuidar a ese niño.
Les entregaron los documentos respectivos. Estrecharon la mano del juez y salieron de la oficina de la corte.
Caroline estaba esperándolos afuera de la oficina, había apoyado a Booth con los trámites necesarios para ser padre adoptivo. Con Brennan no había tenido que hacer eso, ella se había registrado como madre adoptiva anteriormente por petición de Russ.
-Bien, ya está hecho – dijo Caroline. –Ahora vamos a lo siguiente.
Salieron los tres del juzgado, Caroline subió a su vehículo mientras Brennan y Booth subieron al auto de él.
-¿Estás bien? –Preguntó Booth.
-La verdad… no sé cómo estoy. –Respondió con pesar.
La entendía, él se sentía igual. Ser padre de Parker había sido por asares del destino, pero ser "padre" de Michael era por elección.
-¿Quieres hablar al respecto?
-No, creo que hemos hablado mucho de eso, dudo que haya mucho por hablar.
-La paternidad no es tan sencilla como crees.
-Déjame preocuparme por eso después.
Suspiró con pesar, podría decirse que ahora era madre. En algún momento se planteó la posibilidad de serlo, e incluso de que Booth fuera el padre, pero no era la situación en la se había planteado serlo.
Dejó la botella de agua mineral a medio terminar en la isla de la cocina, se dirigió a su habitación y se sentó a los pies de la cama. Se agachó y puso sus manos en su cara, seguía procesando las cosas.
Llegaron al hospital, como cada mañana de los últimos dos meses. Brennan se dirigió al cuarto de Ángela, le parecía increíble que ya hayan pasado dos meses desde aquel fatídico día.
Estaba aún en coma, con una expresión serena en el rostro. Un respirador mecánico le ayudaba a mantenerse con vida. No había muerte cerebral, cosa que la dejaba tranquila, ya que existía la posibilidad de que despertara. Aunque sus funciones estaban debilitadas y necesitaba ayuda para seguir viviendo, sabía que no se daría por vencida.
-Ay Angie – suspiró al momento que se sentaba en la silla contigua a la camilla. –Debes despertar. No creo en los milagros, pero me gustaría aferrarme a uno para volver a verte como antes. –Unas ligeras lágrimas corrieron por sus mejillas. –Sé que tu vida no será igual, sé que extrañarás a Hodgins… pero tienes a Michael, debes seguir por él. –Sonrió con amargura. –Es hermoso, se ha recuperado muy bien a pesar de haber nacido prematuro. ¿Y sabes algo? Tu mayor miedo no se cumplió, su vista es perfecta.
Tomó la mano de Ángela, esperando que sintiera su contacto. Médicamente sabía que no la sentiría, pero su corazón deseaba que lo hiciera.
-He hablado con tu padre, posiblemente debamos trasladarte a otro hospital, donde puedan seguirte atendiendo. Él quiere tenerte cerca, trasladarte a Texas. Yo no quisiera, no podría alejarte de Michael, no quisiera que se separaran. Estoy tratando de convencerlo de dejarte aquí en la ciudad, que él elija el hospital que lo haga sentir más tranquilo, pero que no te aleje de nosotros.
-Huesos, ¿todo bien? –Booth entró al cuarto.
-Sí, solo quería verla. Le hablaba de Michael, le decía que no tiene problemas de visión.
-Estoy seguro que te escuchó y eso la animará.
-Está en coma, Booth, médicamente no es capaz de nada.
-Nunca desconfíes de Dios.
-Sabes que no creo en Dios.
-Bueno, entonces en alguna fuerza extraña que la ciencia no puede explicar. Sabes que hay cosas para las que la ciencia no tiene explicación. Quizás esta es una de esas cosas.
Se quedaron en silencio. Quería confiar en las palabras de su amigo.
Estuvieron en la habitación de Ángela un par de horas, hasta que Caroline llegó a con ellos.
Se levantó y buscó unas cosas en la cajonera de la habitación. Estaba segura de que estaba allí guardado.
Lo tomó entre sus manos y se acercó a la ventana de la habitación. Observaba los autos ir y venir en la calle, a las personas caminando. Quería despejarse lo más pronto posible.
-En unas horas estará todo listo, solo necesito que firmen unos documentos para aprobarlo. – Comentó Caroline.
-De acuerdo. Vamos Huesos.
Salieron de la habitación y fueron hasta donde debían firmar. Ni siquiera con los reportes del laboratorio había firmado tanto en un día.
Una vez firmado, se acercaron a la cafetería, ninguno de los dos había comido algo y el estómago comenzaba a dar señales de eso.
-¿Quieres un sándwich? –Preguntó Booth.
-Sí, está bien, que sea sin carne por favor.
Booth se acercó al mostrador mientras Brennan elegía una mesa. No es que fuera muy grande el lugar, solo necesitaba un lugar para descansar.
-Aquí tienes, te traje un jugo también.
-Gracias.
Comieron en silencio, la situación sería complicada para ambos a partir de ese día.
-¿Quieres hacer algo antes? –Preguntó Booth un tanto inseguro.
-No, solo quiero estar con Ángela.
-Cam avisó de un cuerpo en el laboratorio.
-Hoy no iré, le dije a Cam que hoy estaría ausente por todo lo que teníamos pendiente hoy. Ella entendió. De hecho, me dijo que si necesitaba más tiempo podía tomarlo.
-¿Lo harás?
-Sinceramente… aun no lo sé.
Terminaron su comida y salieron de la cafetería. Camino al cuarto de Ángela, Brennan se detuvo un momento.
-Adelántate, iré a ver a Michael.
-¿Quieres que te acompañe?
-No, gracias. Quiero estar sola un momento.
-Está bien.
Brennan caminó a los cuneros. Después de dos meses en Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales Michael por fin estaba en los cuneros. Había tenido un duro inicio su vida, y mientras estuviese en sus manos, no permitiría que eso dañara su felicidad.
-Eres muy pequeño Michael. –Susurró detrás de la ventana de los cuneros. –Espero hacer las cosas tan bien como lo mereces.
Se quedó pensativa un rato viendo a Michael moverse en su pequeña cuna, había otros tres bebés en los cuneros, Michael se veía del mismo tamaño que los recién nacidos debido a su nacimiento prematuro, pero a la distancia se notaban las ganas de vivir que poseía.
Salió de su habitación y se dirigió a la habitación de invitados. La cama que tenía allí estaba intacta, como siempre. Todo estaba en su lugar. Siempre le había gustado tener una habitación de invitados, aunque no tenía visitas regularmente, salvo las veces que Booth se quedaba por cuestión de trabajo o para protegerla.
Pasadas las 6:00 de la tarde, Booth y Brennan acompañaron a Caroline a la administración del hospital.
-Bien, como lo solicitaron, aquí están las copias certificadas del nombramiento de Seeley Booth y Temperance Brennan como tutores legales del menor Michael Hodgins. –Caroline le entregó al administrador los documentos.
-Muy bien. –Los ojeó rápidamente. –Con esto es suficiente. Yo daré las indicaciones pertinentes, por ahora diríjanse al área de altas del hospital, en una hora podrán llevarse al bebé a casa.
-¿Huesos? –Booth se acercó a donde se encontraba ella.
-Perdón, no te ayudé con las cosas.
-No te preocupes. Michael está dormido en el porta bebé, ¿dónde colocaste la cuna?
-En mi habitación.
Se dirigieron a la recámara principal, acomodó las cosas de la cuna mientras Booth sacaba a Michael del portabebé.
Con sumo cuidado lo colocó en la cuna, recién se había dormido y le parecía buena idea que permaneciera así un rato más.
-Bien Huesos, salgamos. –Susurró para no despertarlo.
Brennan colocó a los pies de la cuna un pequeño conejo de peluche que le habían comprado antes al bebé.
Ambos salieron de la habitación rumbo a la sala. Se sentaron cada uno en un sofá en silencio, hasta que ella se atrevió a decir algo.
-Tengo algo que comentarte…
Espero que haya sido de su agrado.
Nos leeremos muy pronto.
Jen.
