Los personajes no me pertenecen y se escribe sin fines de lucro.
Fanfics escrito para el reto "Sextember2" de la página de Facebook Ranma Latinoamérica.
Es de noche en Nerima pero él no se da cuenta, no sabe cuánto tiempo lleva parado afuera del negocio de okonomiyaki; la duda le da vueltas en la cabeza, a pesar de que sabe que uno de sus grandes defectos es la falta de orientación, sigue sin explicarse el por qué aunque lleva meses tratando de llegar a casa de los Tendo siempre termina frente al pequeño local de Ukyo.
No lo entiendo, piensa el joven Hibiki, quizás sea porque a últimas fechas Akane y Ranma se llevan mejor, o porque las pláticas con Ukyo cada vez son más agradables, y sus pechos…
Un sonrojo cruza su rostro al pensar eso, ¿me gusta? ¿Y mi amor por Akane? No, no, no, eres despistado y como siempre terminas perdido… ¿Y por eso llegas a su casa precisamente?
-¡Qué milagro verte! ¿Como éstas?
El saludo efusivo de Ukyo lo toma desprevenido pero dibujando una sonrisa le contesta. -¡Holaaaa, hace mucho que no te veía!
-Exagerado, si hace tres días nos vimos- le responde sonriendo mientras le hace señales para acercarse a la barra.
Se ve tan hermosa, más que… ¿Akane? ¿En serio se te hace más hermosa? Piensa mientras toma asiento y el color rojo se apodera de su cara.
-Pareces tomate ¿te sientes bien?- Le espeta de golpe la chica mientras se quita el delantal.
Luego de ponerle un okonomiyaki de carne enfrente, su favorito por cierto, se encamina a cerrar el local.
Incluso sabe cuál es mi comida preferida, será acaso que…
-Estás muy callado ¿te pasa algo?
-No, nada, estoy bien. Es sólo que me puse a entrenar y no sé cómo es que llegué aquí- explica Ryoga al tiempo que ve los ojos de la chica.
-Que pierdas la noción aparte de la orientación, eso sí que es peculiar- exclama mientras se ríe.
Hasta su risa es bonita, Dios ¿qué me pasa?
-Ya en serio, es raro que dejes de entrenar. La idea de vencer a Ranma para ganarte a Akane es muy importante para ti- dice mientras pone dos ochokos y destapa una botella de sake.
-No te puedo mentir, ambos sabemos lo que sentimos por aquellos, pero últimamente ya no es tanta la necesidad de vencer a Saotome- se confiesa mientras brinda con su anfitriona.
-¿O sea que también perdiste el interés?- Comenta Ukyo mientras se toma de un solo sorbo el licor y se apresta a servir una nueva tanda.
-Supongo que igual te sucedió a ti y sí. Aunque intentan dar la imagen de que se llevan mal, se nota que se mueren uno por el otro- pronuncia con un poco de tristeza mientras le da fin a su bebida, luego toma la botella para servir la tercera ronda.
-En ese caso, brindemos por ellos y por nosotros- Declama jocosa la chica mientras él se queda pensativo, ese " por nosotros" le causa un dulce cosquilleo.
La charla continúa, la primer botella se termina, justo antes de empezar con la segunda Ukyo pone música y extiende su mano invitándolo.
-¿Bailamos?-
-¿No debería ser yo quien lo dijera?- Repuso el joven tomándola de la cintura y acercándola hacia si.
-¿Importa?- Susurra mientras pasa su brazo detrás del cuello masculino.
Ryoga se queda prendado de sus ojos, su boca, su aroma la sensación de sus senos sobre su pectoral, de todo; entonces le planta un beso que le es correspondido.
Sus fuertes manos recorren la espalda y nalgas de Ukyo mientras ella se aprieta contra su cuerpo, le quita la camiseta y afloja el pantalón.
Él le saca la blusa, desabrocha el sostén y admira esos pechos que tanto le gustan; empieza a chupar un pezón mientras acaricia el otro en tanto ella le sujeta la cabeza, la mano de Ryoga baja a la entrepierna sobando sobre la ropa interior a la vez que lame el cuello de una excitada Ukyo.
El varón baja el pantalón junto con la prenda íntima, apunta el glande a la entrada de la vagina mirando a los ojos a la expectante muchacha, con otro apasionado beso ella lo jala de la cintura facilitando la penetración.
La chica gime al sentir cómo la verga se abre paso en su interior, el sigue besandola al tiempo que su miembro entra y sale de esa húmeda cavidad, las manos de Ryoga toman las nalgas para hacer que sus estocadas fueran más profundas.
Ukyo le detiene para ponerse en cuatro indicándole con la mirada que continúe, el la toma con firmeza por la cintura y dirige su pene hacia la tierra prometida; da fuertes y rápidos empeñones que hacen gritar a la hermosa mujer como muestra de placer.
Completamente bañado en sudor, al admirar cómo su verga empapada entra en ella, no soporta más y derrama su semen sobre las nalgas y espalda de su novia ¿Su novia? Después de esto ¿qué son?
-Perdón por venirme ahí- exclama un poco apenado mientras ella se limpia.
-No te preocupes, amor, estuvo rico- contesta.
Ryoga la abraza pensando en la respuesta, me dijo amor, qué bien se escuchó eso, procede a depositar un tierno beso en la frente.
¿Te puedo preguntar algo?- Le suelta ella con un poco de risa.
-Dime- contesta intrigado.
-Si los cerdos tienen orgasmos de 30 minutos ¿Tú…?
-¡Oyeeee!...
-¡Jajajajajajajajajajajajajajajajaja!
Ambos ríen a carcajadas y felizmente abrazados.
Quiero agradecer de todo corazón a las personas que han dejado sus comentarios en los fics anteriores, a los seguidores y como siempre, mi agradecimiento a Carol F Vargas que me ayuda a mejorar mis relatos.
¡Gracias totales!
