Todos miraban a Akaashi con temor, el cuchillo bajo su manga se deslizaba, se hacía cada vez más visible, y él apretaba más el tablero bajo su brazo; Kageyama miró hacia el ascensor que les sirvió para llegar hasta el estacionamiento subterráneo, no había ninguna luz en él, Tobio inmediatamente se dio cuenta de que se había descompuesto, que ese demonio lo había descompuesto. Retrocedieron un paso mientras Akaashi se daba la vuelta, sonriendo como nunca antes lo habían visto sonreír; miraron hacia todos lados buscando una salida, Kageyama sabía que la única que existía en esos momentos era la entrada de los autos un piso más arriba, ya que estaban en la planta más baja de un estacionamiento de dos pisos, y sin un vigilante, pues su caseta era automática. Pero él era el único que se había percatado de ese detalle, y no pudo evitar que Bokuto y Hinata corrieran en dirección al ascensor, Hinata era mucho más rápido, por lo que fácilmente pudo evitar a Akaashi; apretó el botón del ascensor sin parar, hasta el punto de golpearlo con desesperación.
-!¿Por qué no funciona?¡ - gritó Hinata muy asustado y afligido; Akaashi rió mientras Bokuto pasaba corriendo por su lado, sin darse cuenta del movimiento que Akaashi hizo con su cuchillo, dispuesto a apuñalarlo.
-!Cuidado! - Kageyama gritó mientras empujaba a Bokuto y se interponía rápidamente entre él y el cuchillo.
Akaashi sonrió ante una agradable sensación recorriendo su mano, la de un cuchillo clavándose en la carne, y sangre tibia resbalando por su piel.
-!Shouyou¡ - gritó Kenma mientras salía corriendo con desesperación hacia la puerta, Kuroo lo miró entre sorprendido e igual de asustado que él; al cruzar la puerta, dos espíritus que esperaban a Kenma fuera de su departamento lo miraron con extrañeza.
-!Kenma¡ - Kuroo corrió tras él hasta que pudo agarrarlo por la capucha de su sudadera, Kenma se resistía y seguía intentando correr.
-!Suéltame Kuroo¡ - Kenma empujaba a su amigo, Kuroo tuvo que agarrarlo con firmeza de un brazo.
-Cálmate Kenma.
-No lo entiendes, tengo que salvar a Shouyou… - Kuroo no terminaba de comprender toda la situación, pero aun así quería ayudar, por lo que sacó su radio para contactar a uno de sus compañeros.
-!Daichi, trae la patrulla a mi departamento, es urgente¡ - dijo rápidamente - !Repito, trae la patrulla a mi departamento, rápido¡ - Kenma miró sorprendido a Kuroo, temblaba sin darse cuenta, lo que había visto en su premonición lo hizo entrar en pánico - ¿Cómo pretendías llegar sin transporte?
-Kuroo… - su amigo le revolvió el cabello, Kenma se sentía inquieto y asustado, los dos espíritus que estaban frente a su casa se le acercaron preocupados.
-¿Que ocurrió Kenma san? - preguntó uno de ellos, era una chica joven de cabello muy corto, su contextura era delgada y de aspecto suave pero atlético, a su lado, el otro fantasma mostraba una apariencia totalmente diferente, era enorme, de cabello blanco y un rostro sin cejas muy atemorizante; no pronunciaba palabra alguna.
-Esto… tuve una visión… - susurró Kenma, esperando que Kuroo no lo escuchara, cosa que no ocurrió.
-¿Pero que viste? - le preguntó Kuroo creyendo que Kenma le estaba hablando a él.
-Uno de los amigos de Shouyou está poseído, vi cómo le atravesaba la garganta… - la chica fantasma se cubrió la boca con las dos manos, Kuroo por su parte le tocó el hombro a Kenma.
-Tranquilo, ya salvaremos a tu novio, verás que irás más rápido cuando Daichi llegue - Kuroo tenía razón, pero aun así Kenma sentía mucha ansiedad, tenía que llegar pronto para ayudar a Hinata.
-Tranquilo Kenma san… todo saldrá bien, nosotros te ayudaremos ¿Verdad Aone? - dijo la chica, su compañero del más allá solamente asintió.
-Gracias…
-De nada - respondió Kuroo creyendo que Kenma solo le hablaba a él - por cierto… ¿Sabes hacer exorcismos? - Kenma agachó la cabeza.
-No…
-Maldición… bueno, quizás atrapando al poseído ese tendremos tiempo suficiente para llamar a alguien que sepa.
-Aone lo puede sacar a la fuerza - dijo la chica apuntando a su compañero.
-Eso espero también, Yui - admitió Aone, rompiendo su silencio.
-¿Qué hago?... - se dijo a si mismo Kenma, la ansiedad y el temor lo carcomían, rogaba que Daichi llegara pronto.
Kuroo puso su mano en la espalda de su amigo y empezaron a caminar para esperar a Daichi afuera del edificio; Yui y Aone los seguían en silencio, la chica estaba sumamente nerviosa, jugaba con sus manos y se mordía un labio, no recordaba porque había aceptado ayudar a Kenma, pero no podía dejarlo solo, sin su ayuda; se convenció de que era necesaria y que no importaba nada, porque de cualquier forma ya estaba muerta. Aone solo se mantenía firme y callado, no se cuestionaba demasiado, solo se preguntaba qué aspecto tendría ese otro fantasma; ni Yui ni Aone tenían un mal corazón, incluso si debían enfrentarse al mismísimo demonio, ellos lo intentarían con tal de ayudar a quien lo necesitara.
No pasaron ni 5 minutos fuera del departamento y vieron aparecer una patrulla a toda velocidad, conducida por un hombre de cabello oscuro muy corto, poseía un aura similar a la de Kuroo, roja, pero en un color menos intenso y oscuro; se trataba de Daichi Sawamura, compañero de patrullaje muy recurrente de Kuroo y un buen amigo de este. Kenma se subió a toda velocidad, Kuroo y los espíritus tuvieron que imitarlo, la situación parecía ser de suma urgencia; dentro del auto, Kenma le indicó a Daichi con una voz mucho más audible que la acostumbrada la dirección del departamento de Hinata, pidiéndole que fueran a toda velocidad.
Kageyama tocaba el costado de su estómago, temblando de dolor en el suelo, presionaba el lugar sabiendo que corría peligro de desangrarse, sabía que era demasiado difícil aplicar un torniquete en el abdomen; Akaashi, o más bien "Shintarou", miraba a Tobio hacia abajo, preparando su cuchillo para clavarlo con todas sus fuerzas en la cabeza de Kageyama. Hinata corrió a una velocidad superior a la del promedio y empujó con su fuerte impulso a "Akaashi", tomando a Tobio de un brazo para ayudarlo a escapar; Bokuto miraba todo desde el piso, sin saber cómo reaccionar, nunca había visto un apuñalamiento, y mucho menos propinado por su mejor y más querido amigo; solo la voz de Hinata llamándolo a gritos lo hizo reaccionar, "Akaashi" lanzó su cuchillo hacia Bokuto y este tuvo que rodar para evitar salir lastimado.
Los tres salieron corriendo, Kageyama hacía un esfuerzo sobrehumano para poder correr con ese horrible dolor que vaciaba el contenido de sus venas, Hinata intentaba hacerlo llevar su ritmo, bufando con ganas de llorar por la frustración y el pánico; escuchaban pasos muy rápidos a sus espaldas, eran pisadas tan fuertes y amenazantes que Shouyou no pudo evitar derramar lagrimas esforzándose por mover a Tobio con su pequeño cuerpo. Kageyama miró hacia atrás en una fracción de segundo y se separó de Hinata empujándolo con una mano; el pelirrojo volteó mientras trataba de mantener el equilibrio para no caer, viendo como Tobio agarraba las manos de "Akaashi" forcejeando con él, le gritó con rabia a Shouyou que no se quedara parado y huyera de una vez.
Kageyama y "Akaashi" se movían mientras Tobio mantenía las manos de su amigo poseído quietas, Hinata se lanzó a la espalda de "Akaashi" y agarró sus brazos, trataba de detenerlo, pero su amigo los superaba en fuerza sin un motivo científicamente comprobado, era realmente frustrante no poder contenerlo. Tobio volvió a gritarle a Shouyou que se fuera, confundiéndolo, porque una parte de él quería ayudar, pero era imposible, no sabía si debía seguir intentando inútilmente detener a "Akaashi", o si debía correr en busca de ayuda; se dejó llevar por la opción más lógica: pedir ayuda.
Bokuto estaba parado inmóvil en la subida de los automóviles hacia el estacionamiento -1, escuchando los ruidos de forcejeo y las risas demoniacas y distorsionadas que provenían de su mejor amigo; el miedo lo volvía incapaz de correr en auxilio de Hinata y Tobio, pero su consciencia también le impedía huir de ahí dejándolos atrás. Hinata apareció a toda velocidad pasando por el lado de Bokuto, despertándolo y gritándole que ayudara a Kageyama, dándole valor sin ser consciente de ello, para que empezara a correr para ayudar a su amigo.
La fuerza de "Akaashi" era sorprendente, Tobio no podía evitar dar pasos hacia atrás por ser incapaz de moverlo, su herida sangraba goteando el piso, en su mente se repetía una y otra vez que iba a morir, pero que al menos debía ganar algo de tiempo para que Bokuto y Shouyou se salvaran; pensó en el tablero, "Akaashi" ya no lo llevaba en las manos, seguramente lo había escondido bajo un auto, entonces reflexionó que no moriría sin encontrarlo y quemarlo, aunque fuera dando su ultimo respiro. Shintarou se dio cuenta de que Hinata ya estaba en la primera planta, por lo que empujó a Kageyama contra la pared, logrando que se estrellara violentamente, quedando indefenso para encajarle el golpe final; "Akaashi" sintió un fuerte golpe en su costado, lo hizo caer de lado perdiendo el equilibrio mientras Bokuto se lanzaba contra él; quedó algo mareado, el cuerpo de Akaashi estaba sumamente débil, y chocar su cabeza contra el suelo solo lo hizo estar más abatido.
Se reincorporó tambaleante y observó como Bokuto levantaba a Tobio del piso; chasqueó la lengua y empezó a correr, la prioridad era detener al enano, que era más rápido que esos dos y que estaba un poco más cerca de la salida; Kageyama rechazó la ayuda de Bokuto y le ordenó buscar el tablero en el piso -2, su amigo quiso decirle algo, pero Tobio lo hizo callar repitiendo la orden. Bokuto se fue en dirección al ascensor con resignación, mientras Kageyama caminaba abrazándose y oprimiendo la herida de su estómago, algunas gotas de sangre caían mientras se acercaba a la subida, su expresión demostraba lo doloroso que le resultaba moverse, como si su piel se abriera con cada paso y la carne se partiera lentamente ayudando a que el flujo de su torrente sanguíneo se vaciara; se apoyó en la pared para tener un soporte y no caer de bruces al piso con sus entorpecidos pies, dejaba una gruesa línea roja plasmada en el muro mientras avanzaba.
Hinata corría entre los autos, se quedó quieto al escuchar unos estruendosos pasos, el sudor frio bajó por su sien, la salida aún estaba algo lejos, y considerando el ruido de los pasos, dedujo que Akaashi alcanzaría una velocidad incluso mayor que la suya estando poseído. Se agachó y gateó cuidadosamente detrás de un automóvil, escuchó que las pisadas se detenían al igual que su corazón lleno de miedo. "Akaashi" observaba a su alrededor, el temor estaba en el aire, sonrió por eso, porque eso significaba que Shouyou seguía en ese lugar, escondido por alguna parte.
-!Hinata chan¡ !Hinata chan¡ - le llamaba con una voz gutural, distorsionada y con un poco de burla - !¿Quieres jugar a las escondidas?¡
-¿Y tú?... ¿Quieres… jugar al gato y al ratón?... - respondió Tobio en algún lugar del piso -1, su voz hizo eco a pesar de no tener muchas fuerzas en esos momentos, la expresión burlona de "Akaashi" cambió a su típico rostro serio.
-Eres terco… ¿Por qué no estás muerto? - le respondió esa horrible voz con fastidio; Hinata cubría su boca, si hacía algún ruido como Tobio, esa cosa sabría donde se encontraba escondido.
-Veamos… quien encuentra primero a quien.
"Akaashi" chasqueó la lengua y comenzó a caminar, no parecía tener apuro, se divertía haciendo que sus pisadas resonaran con lentitud por el estacionamiento, crispándole los nervios a Shouyou, quien se movía lentamente sin despegarse del piso, sus músculos se tensaban y el corazón le palpitaba con rapidez, sus movimientos forzados no tenían la mas mínima intención de generar ruido, Hinata sentía que un solo paso sonoro significaría su muerte. El tal Shintarou miraba el suelo, unas gotas de sangre le indicaban el camino de Kageyama, las siguió sonriente; estaba tan cerca de Shouyou que este casi entra en pánico, su única opción fue rodar bajo un auto y cubrir su boca, observando como los pies de "Akaashi" pasaban justo frente a sus ojos y se detenían sin motivo a su lado.
Su vista se nubló con lágrimas, la muerte estaba tan cerca de él, pero más cerca estaba de Tobio, y eso lo hacía sentir tanto remordimiento, él estaba escondido, contra la espada y la pared al no poder simplemente salir corriendo o socorrer a su amigo; los pies de "Akaashi" dieron un cuarto de vuelta, la punta del zapato apuntaba directamente a las pupilas contraídas de Hinata, que ahogó un sollozo de angustia con sus manos. "Akaashi" volteó la cabeza al escuchar las pisadas de Kageyama muy cerca de ahí, Shouyou escuchó una risa a bajo volumen antes de ver como esa cosa se alejaba de su lado; se permitió volver a respirar, y empezó a arrastrarse por debajo de los autos, forzando sus codos y rodillas para deslizarse rápido pero con sigilo al mismo tiempo.
Los pasos que resonaban por el estacionamiento confundían a Hinata, se sentía perseguido, miraba de un lado a otro sin saber de dónde venía el ruido, o si se trataba de Tobio o de Shintarou, en todas las direcciones podía percibir el mismo nivel de peligro, su corazón saltaba golpeándole el pecho y sus ojos daban vueltas aceleradas por el temor de toparse de frente con el cuchillo de "Akaashi". El espectro dentro del cuerpo de Akaashi seguía el rastro de sangre, gotas y gotas guiándolo por el camino de su víctima, ya podía saborear su último aliento y su alma saliendo de su cuerpo para acabar dentro de sus fauces, estaba ansioso por absorberlo; sin embargo, el rastro era de lo más extraño, iba de un lado a otro y eso lo intrigaba, había manchas por un costado de un automóvil, por delante de este mismo y del que tenía a un lado; se puso nervioso, y al igual que Shouyou miró hacia todos lados, preguntándose: ¿Quién perseguía a quién?
Se detuvo a un lado de un auto, levantándose en la punta de los pies para divisar a Kageyama de una vez por todas, Hinata también se detuvo, pues si se seguía arrastrando podrían encontrarlo fácilmente, debía avanzar a la par con Shintarou para no ser visto; "Akaashi" miraba al frente, el rastro de sangre iba hacia todas las direcciones, supuso que solo querían confundirlo mientras Tobio escapaba hacia la salida de los autos; pero Kageyama estaba más cerca de lo que creía, dando la vuelta alrededor del automóvil y quedando en la parte trasera, acechando a su amigo poseído. Antes de que pudiera voltearse, Tobio saltó con todas las fuerzas que pudo forzar, cayendo sobre "Akaashi" para quitarle el cuchillo o al menos ganar tiempo para sus amigos, deteniendo las manos de "Akaashi"; Shouyou miró la escena y comenzó a arrastrarse lo más rápido que podía, era el momento de intervenir y dejar de esconderse.
Kageyama se sentía cada vez más débil, sus manos temblaban y su fuerza se agotaba gradualmente, la de "Akaashi" en cambio seguía igual de inhumana, fue pan comido lanzar al suelo a Tobio y abalanzarse sobre él sin que siquiera pudiera reaccionar a tiempo; Hinata se detuvo horrorizado, viendo la escena con un grito estancado en la garganta y las pupilas contraídas de terror. Los ojos de Kageyama se abrieron al máximo, una extensa inhalación provocada por el dolor casi logró ahogarlo; el cuchillo de "Akaashi" estaba enterrado en la parte baja de su estómago, sus manos temblorosas trataron de detenerlo para evitar que se adentrara hasta sus órganos internos; una sonrisa desquiciada se dibujaba en el rostro de su amigo, disfrutaba de sobremanera mover el filo de forma vertical hacia arriba, el esfuerzo de las manos de Tobio le parecía patético y risible, era incapaz de impedir que se formara una incisión justo en el centro de su estómago.
Kageyama se sintió mareado, débil, como si ya no quisiera luchar, cuando en el fondo de su alma no deseaba rendirse, no quería morir, no era su tiempo, definitivamente no era su tiempo para partir; pero sus manos debiluchas cayeron completamente ensangrentadas a sus costados, sus ojos comenzaron a cerrarse, la lejana voz de su alma le pedía que resistiera, que continuara, que no olvidara que debía ver a Suga otra vez, que aun debía dar un examen y graduarse de la carrera en unos años; la vocecita siguió alentándolo débilmente incluso cuando sus ojos se cerraron por completo. Las lágrimas inundaron los ojos de Hinata, sus ojos parecían de cristal, y sus labios temblorosos dejaron escapar sollozos, que no se molestó en retener; un gimoteo desconsolado interrumpió a "Akaashi" cuando estaba a punto de meter sus manos dentro de la gran herida de Tobio, buscando expandirla y retirar sus entrañas para entretenerse un poco; un pequeño y angustiado "no…" lo hizo levantarse, sonriente porque el pequeñín pelirrojo se encontraba cerca.
Shouyou sintió escalofríos cuando "Akaashi" se reincorporó para seguir buscándolo; cubrió su boca pero no pudo evitar seguir sollozando y llorando sin sosiego, no era capaz de controlar sus emociones, emanaba una tristeza que le resultaba deliciosa a ese demonio; se quedó congelado, Shintarou empezaba a escucharse cada vez más cerca, sus lentos pasos desesperaban a Hinata, ya nada podía hacer, solo mantenerse escondido y dejar que sus lágrimas siguieran empapando su roja carita. "Akaashi" llegó al lado del auto donde Hinata se encontraba escondido, este abrió los ojos conteniendo las ganas de gritar aterrado; Shouyou seguía los pasos de su amigo poseído con la vista, dando vueltas lentas alrededor como si de un buitre se tratase; Hinata apretó los parpados, ese era el fin, no había otra explicación, ya había sido descubierto; esperó varios segundos, tenía mucho miedo de abrir los ojos, pero la curiosidad y la extrañeza por no estar siendo atacado querían dominar su sentido común; un golpe seco lo hizo volver a mirar, algo había caído de bruces al suelo; miró hacia adelante, identificando el cuerpo de Akaashi tendido delante del vehículo, no se movía, no actuaba, solo estaba desplomado y sin fuerzas frente a él.
Shouyou no terminaba de comprender tal cosa, hasta que sintió que algo agarraba sus pies y lo arrastraba a toda velocidad por el suelo, sus gritos de terror se oyeron por todo el estacionamiento, nada físico lo arrastraba, pero incluso en su forma de espíritu Shintarou pudo sacarlo de su escondite con brusquedad, para luego volver a poseer fácilmente el cuerpo de Akaashi, levantándolo con el ensangrentado cuchillo en mano, dispuesto a degollar a Hinata y así callar su "irritante voz".
-!Alto¡ - gritó Bokuto mientras corría con el tablero en la mano, deteniéndose cerca de un pilar a pocos metros de sus amigos; enseñó el tablero y su encendedor, "Akaashi" lo miraba de forma desinteresada - !Deja en paz a mis amigos, y sal del cuerpo de Akaashi de una vez maldito¡
-Tu sí que eres tonto - respondió la voz estruendosa y distorsionada que provenía de Akaashi; Shintarou caminó hasta el pilar más cercano, su rostro estoico cambió a desquiciado y ladino, acercando el cuchillo a la muñeca del cuerpo que estaba poseyendo - Bokuto san ¿Amas a Akaashi?
-¿Eh?... - Bokuto se quedó inmóvil, con la flama a centímetros del tablero; "Akaashi" hizo un gran corte en su muñeca y movió bruscamente la mano para salpicar sangre en dirección a Bokuto - !No¡
-¿Me amas… Bokuto san? - preguntó tratando de imitar como podía la voz del verdadero Akaashi.
-!Espera¡ !Por favor no le hagas daño¡ - gritó Bokuto, temblando inseguro y aterrado ante la idea de que su Akaashi, el real, saliera lastimado; el demonio levantó el cuchillo y lo apoyó horizontalmente en la pared, acercando el cuello de Akaashi a la punta del filo; Bokuto enmudeció.
-¿Quieres que Akaashi sea el segundo en morir? Si no me das el tablero eso ocurrirá - pronunció sonriendo con la punta del cuchillo hiriendo el cuello de Akaashi con un minúsculo agujero, el corazón de Bokuto se aceleró.
-¿El segundo?...
-!No le hagas caso Bokuto¡ !No le des el tablero¡ - gritó Hinata, sentado en el suelo y con algunos rasmillones en su cara y manos - !El necesita a Akaashi¡ !No creo que poseer a alguien sea sencillo¡
-Cállate enano - dijo la horrible voz con molestia, deslizando lentamente la pequeña punta del filo de forma vertical, creando una línea roja en el cuello de Akaashi.
-!Él no puede matar a Akaashi así como así¡ !No le des nada¡ - Bokuto observaba a los presentes con confusión, era una decisión extremadamente complicada para él, la presión lo hacía temblar atemorizado.
-Decide rápido… - el espectro movió más el cuchillo, hilos de sangre empezaron a caer por el cuello de Akaashi, Bokuto se asustó tanto que lanzó el tablero hacia Shintarou sin siquiera pensar.
"Akaashi" recogió el tablero y rió en voz baja, esa risa se escuchaba grave y aterradora; Hinata se levantó y empezó a retroceder, en todos sus años haciendo exploraciones urbanas en busca de fantasmas, jugando juegos para invocar espíritus, nunca se había sentido tan asustado por uno, esto era completamente diferente; dio media vuelta y se fue corriendo en busca de ayuda, "Akaashi" salió persiguiéndolo, Shouyou miró de reojo y se exaltó al notar que casi le pisaban los talones sin ningún esfuerzo. Aceleró como nunca sus piernas, corriendo con desesperación entre los autos, pudo esquivar de milagro una puñalada, cayendo al suelo y rodando bajo un auto para esconderse, ya de nada le servía correr, sus piernas estaban tan cansadas y su respiración tan agitada que supo que ese esfuerzo era inútil.
Se arrastró por debajo de los autos sin parar, con el corazón a punto de salírsele por la boca, y lágrimas en los ojos al recordar lo que ocurrió con Kageyama, sus sollozos salían de sus labios con agitación, un fuerte sentimiento de culpa lo invadía por completo, todo aquello ocurrió por sus ocurrencias, por perder el estúpido juego que se armó cuando usaban la ouija; se sentía responsable hasta de la posible muerte de Tobio, eso era lo que más le quemaba el corazón. Se detuvo escondiéndose al lado de un auto, llorando y temblando como un niño pequeño, cubriéndose la boca con las dos manos para detener los incontenibles gimoteos de desdicha; escuchó un paso y volteó rápidamente la cabeza, pero no logró ver a nadie; esperó durante un par de minutos, nada ocurría, como si "Akaashi" se hubiera ido persiguiéndolo fuera del edificio.
Respiró profundamente con los ojos cerrados y empapados; unas rápidas pisadas y un fuerte dolor en su cuero cabelludo lo hicieron abrir los ojos y retorcerse con dolor, mientras el demonio lo levantaba de los cabellos dejándolo a varios centímetros sobre el suelo. Sus ojos miraron fijamente a los de "Akaashi", los bellos iris de un peculiar color, tan característicos de su verdadero amigo, se veían opacos, tan profundos como un abismo, y por alguna razón, al verlos de cerca sus ojos dolían y su terror aumentaba; Shintarou lo miraba sin ninguna expresión, con el cuchillo elevándose lentamente para clavarse en su garganta y destrozarle las cuerdas vocales; Hinata solo pudo cerrar los ojos y resignarse a morir.
Escuchó un golpe metálico, como el de algo con suficiente peso cayendo sobre el automóvil; Shouyou abrió los ojos, un pie pasaba frente a sus ojos, giró la cabeza para saber que ocurría, logrando ver a Kenma encima del vehículo, asestándole una patada en la cara a "Akaashi" lanzándolo al suelo. Kenma descendió y pisó la mano de "Akaashi" donde sostenía el cuchillo, posicionándose delante de Hinata con un brazo estirado, poniéndose como una barrera humana para protegerlo.
-No te atrevas a tocarlo… - amenazó Kenma con una voz baja y furiosa, diferente a su usual voz tranquila; Shouyou lo abrazó desde atrás, llorando con el rostro apoyado en su espalda.
-Kenma… - pronunció Hinata entre suaves sollozos, el corazón de Kenma se ablandó con su vocecita afligida, pero eso no le impidió seguir aplastando la mano de "Akaashi", haciéndolo soltar el ensangrentado cuchillo.
-Shouyou…
-!Quieto¡ - gritó Kuroo apuntándole con su revolver a "Akaashi", que se levantó sin poder recuperar su arma que se encontraba bajo el pie de Kenma; su cuerpo irradiaba un aura negra amenazante e iracunda, observaba con rabia a Kenma, quería deshacerse de él de una forma lenta y dolorosa.
-!Hay un fallecido aquí¡ - exclamó Daichi, observando a Kageyama tendido en el piso, con Bokuto arrodillado a su lado, llorando sobre su pecho desconsoladamente; Kenma tomó a Hinata de la mano, recogió el cuchillo y se fue corriendo a ver. El aura de Tobio parpadeaba, su luz intermitente de color azul casi se extinguía, hasta que la fuerza de su alma la hacía irradiar una luminiscencia más fuerte, más grande, forzando sus energías, negándose por completo a morir.
-No está muerto - afirmó Kenma en voz alta, los ojos de Shouyou brillaron con esperanza, Bokuto lo miró sorprendido, su cara estaba empapada en lágrimas y tenía manchas de sangre en el lado izquierdo.
-!Daichi, llévalo ya al hospital¡ - le ordenó Kuroo a su compañero, Daichi parecía incrédulo, pero él sabía que Kenma tenía cierto don, no le quedaba más que aceptar que toda esa extraña situación era real, por lo que tomó el cuerpo de Kageyama en sus brazos y se lo llevó corriendo a la patrulla.
Shintarou gruñó de forma estrepitosa, pudo seguir a Daichi e impedir que Tobio se salvara, pero su ira era tan grande que lanzó lejos el tablero y dio un salto hacia Kenma, tumbándolo en el piso, acercando sus garras a su cara para arañarlo y arrancarle los ojos; Kenma tuvo que soltar el cuchillo y detener las manos de "Akaashi" con las suyas para no salir lastimado. Kuroo apuntaba a "Akaashi", gritándole que si no se detenía iba a disparar, Bokuto abrió los ojos al escucharlo, Akaashi estaba poseído, no tenía la culpa de lo que estaba ocurriendo, era injusto que lo amenazaran de muerte cuando él también era una víctima; Bokuto corrió hacia Kuroo y agarró sus manos, elevándolas junto con la pistola, rogándole que no disparara.
Hinata empujaba a "Akaashi" tratando de quitarlo de encima de Kenma, por un momento el demonio hizo un brusco esfuerzo para mover sus brazos y golpear con el codo el rostro de Shouyou, tirándolo al piso. Kenma le sujetó las manos con una fuerza incrementada por la rabia, las facciones del poseído cada vez se veían más trastornadas y demoniacas, se resistía al agarre de Kenma y acercaba sus dientes al cuello de este con muchísima persistencia; en un movimiento muy brusco que no pudo contener, Kenma tuvo que esconder su cuello, recibiendo la mordida que iba dirigida a su arteria carótida en la quijada, dando un gran grito de dolor. De repente, el cuerpo de "Akaashi" fue empujado por una fuerza invisible para los vivos, era movido y golpeado para que ya dejara en paz a Kenma; Aone y Yui intentaban meter sus manos dentro de su cuerpo, pero esa cosa los empujaba a ellos también; Bokuto y Kenma aprovecharon para abalanzarse sobre "Akaashi" reteniéndolo mientras Kuroo le colocaba unas esposas; Hinata apareció al lado de sus amigos, que intentaban dominar al poseído, llevando en sus manos el tablero de ouija que había caído a algunos metros de ahí.
"Akaashi" estaba amarrado a una silla dentro del departamento de Shouyou, se movía como un loco, gruñendo e insultando sin parar, maldiciendo a todos los presentes con una voz distorsionaba con un toque de afonía, las cuerdas vocales del cuerpo de Akaashi se empezaban a descartar. Bokuto y Kuroo sujetaban la silla con las dos manos, Aone y Yui seguían intentando remover al demonio a la fuerza, solo para terminar debilitados y "heridos"; ese dolor que sentían era por la cantidad de maldad que irradiaba Shintarou, sus manos luminosas se manchaban de algo opaco, y eso les dolía mucho; Shouyou colocaba un poco de alcohol medicinal en la horrible mordida que Kenma tenía en la quijada, este aguantaba el ardor apretando los dientes.
-!Kenma maldición, ya quema esa cosa o algo, este tipo me da miedo¡ - le gritó Kuroo mientras afirmaba con todas sus fuerzas la silla de "Akaashi", Bokuto se levantó y aprovechó para ponerle desde atrás una chaqueta enrollada en la boca, amarrándola atrás de su cabeza para prevenir mordidas.
-No se irá si lo quemamos… - dijo Kenma agachando la cabeza, sabía que eso decepcionaría a sus amigos.
-¿Por qué no? - le preguntó Hinata con voz de preocupación.
-Al estar poseyendo a alguien, ya tiene una "casa" por así decirlo, si estuviera fuera de él sería más fácil echarlo.
-!Kenma san¡ !No podemos seguir¡ - Yui lloraba mirando sus manos manchadas, estaba sumamente aterrorizada; Kenma cerró los ojos, pensando en alguna alternativa para salir de esa situación.
-Mierda… ¿No conoces a alguien que sepa exorcizar? - preguntó Kuroo con fastidio, Bokuto no pronunciaba palabra, estaba pálido de miedo.
-No…
-!Joder¡ !Pues contacta a alguien o algo¡ - gritó Kuroo, los nervios lo hicieron perder los estribos, creía que todo sería más fácil, no tomó en cuenta la fuerza sobrehumana que tendría un poseído, estaba siendo dominado por el miedo.
-Yui san… Aone… - Kenma habló con un volumen muy bajo, los fantasmas caminaron hacia él para escucharlo mejor, Hinata también se le acercó más para escuchar lo que decía - no le tengan miedo, eso es aún peor, tienen que enfrentarlo con valor, si le tienen miedo nada de lo que hagan servirá… - susurró, Hinata abrió los ojos y estiró su mano en el aire, moviéndola como si intentara tocar a los espíritus que jamás podría ver o sentir.
-Para ti es fácil decirlo… - respondió Yui tratando de no exaltarse y ser grosera con Kenma, Aone solo agachó la cabeza, se veía duro, pero en el fondo estaba igual de asustado que su compañera.
-¿Que estás balbuceando? - Kuroo habló un poco más calmado, Kenma no quiso responder.
-!Hay dos fantasmas aquí¡ - respondió Hinata con emoción, Kenma lo miró con pesar, si tan solo todos tuvieran, incluyéndolo, la capacidad de Shouyou para ser positivos, tal vez las cosas en esos momentos serian diferentes.
-¿En serio? Entonces diles que se muevan - "Akaashi" seguía moviéndose como un loco, crispándole los nervios a Kuroo - !Ya quédate quieto demonio de mierda¡ - Kenma suspiró y caminó hacia "Akaashi", Kuroo y Bokuto sujetaron con más fuerzas la silla mientras él bajaba sin miedo la chaqueta enrollada en la boca del chico.
-Di tu nombre - le ordenó Kenma sin expresión alguna, Shintarou lo miró con una ira asesina y le escupió en la cara, Kenma solo cerró los ojos y usó su manga para limpiarse.
-Voy a matarte… - pronunció esa cosa en un susurro aterrador, Kenma no le demostró ningún rastro de miedo - voy a abrirte como a ese imbécil y haré que Akaashi se coma tus tripas… - Kenma agarró los cabellos de "Akaashi", tirando su cabeza hacia atrás para mirarlo a los ojos.
-No seas muy brusco… - le pidió Bokuto con un hilo de voz.
-Di tu nombre.
-!Vas a morir¡ - le gritó Shintarou con furia, moviéndose sin parar, Bokuto y Kuroo casi caen con los bruscos movimientos de la silla.
Kenma agarró con más fuerza los cabellos de "Akaashi", sus ojos de gato miraban directamente a los opacos ojos del poseído, la energía de ambos era irradiada de tal forma que competían por ver cuál era más fuerte; en vez de sentir miedo y dolor en sus ojos de color ámbar, Kenma solo sentía un golpe de adrenalina fluyendo por su cuerpo, tan potente que pudo adentrarse en la profundidad de un recuerdo del demonio.
Veía todo en primera persona, como si él mismo fuera Shintarou, su propia risa maniaca llenaba la habitación, una recámara con oxido y sangre en las paredes, sucia y desordenada, llena de cadenas, alambres de púas, herramientas metálicas y órganos humanos destrozados en el piso. El llanto de un muchacho y sus gritos de dolor acompañaban sus risotadas endemoniadas, él lo estaba cercenando vivo, una de las jóvenes y delgadas piernas del chiquillo estaba casi separada de la cadera, unida únicamente por el sobresaliente hueso.
El jovencito gritaba y lloraba totalmente ensangrentado, él solo disfrutaba despedazando su cuerpo con un cuchillo carnicero; los movimientos desesperados del chico lo hacían lastimar sus manos amarradas con un alambre de púas; a un lado de su cabeza estaban unas tijeras que habían sido utilizadas para destrozar su aparato reproductor. Él estaba tan concentrado riendo y cortando la carne del pobre muchacho, que no pudo darse cuenta de que este soltó sus manos del extremadamente doloroso amarre, rasgando algunos pedazos de su mano y tomando las tijeras, en un acto desesperado por salvarse del psicópata; él levantó la cabeza, reaccionando muy tarde cuando el chico clavó las tijeras en su cuello con todas las fuerzas que le quedaban, rompiendo su arteria carótida; él gritó y cayó retorciéndose en el piso, perdiendo lentamente la consciencia, esos fueron los últimos segundos de Shintarou.
Kenma salió de su trance de forma agitada, se veía perturbado, necesitó algo para sujetarse mientras trataba de procesar la horrible visión que había tenido, cubría su boca con una mano y respiraba con dificultad; Hinata se le acercó y tocó su hombro con las dos manos.
-¿Qué ocurre Kenma? ¿Estás bien? - le preguntó sumamente preocupado, Kenma tomó aire un par de veces e intentó recuperar la compostura.
-Ya sé que es esta cosa… - respondió Kenma, Hinata seguía mirándolo con preocupación.
-¿Qué es?...
-Cuando un humano muere experimentando una sensación extrema, puede vagar en forma de fantasma, o transformarse en un Yokai. Esto es diferente, no tiene una forma definida, apenas se está transformando en uno, por eso busca tanto absorber almas y ni siquiera les dio una oportunidad de salvarse de ese estúpido juego… - Shouyou le encontró sentido a lo que decía, Kuroo en cambio se veía más nervioso que antes - este tipo ya era un asesino antes, lo vi… - Hinata abrazó a Kenma sin previo aviso, su abrazo era suave y cálido, algo reconfortante después de todo lo que había visto.
-Todo estará bien - le dijo Shouyou buscando darle ánimos; la sensación de ser abrazado, y el calor que siempre irradiaba Hinata, eran algo hermoso que reponía el espíritu de Kenma. "Akaashi" empezó a moverse con aun más brusquedad, Kuroo y Bokuto cayeron al suelo con tan súbito movimiento; Aone intentó armarse de valor y acercar su mano lentamente al demonio, sin embargo, antes de tocarlo se arrepintió y comenzó a caminar avergonzado en dirección a la salida; "Akaashi" movía los brazos con fuerza, tratando de sacarse las esposas y los amarres, una de sus manos estaba dislocándose y la piel empujada por el metal se desprendía; al ver eso, Yui se enfureció y dio un gran salto lleno de valentía hacia Shintarou.
-!Ya deja de lastimarlo¡
Yui se lanzó sobre "Akaashi" con tanta fuerza que logró sacar al demonio, tirándolo al piso y cayendo sobre él, la chica fantasma se sentó encima de esa cosa y empezó a darle golpes sin parar, puñetazos, arañazos, golpes con la parte inferior de su mano; el espectro trataba de quitársela de encima, pero esta insistía en seguir aunque no supiera si en verdad estaba infligiendo algún daño. Cada movimiento Yui lo sentía pesado, torpe, muy débil, movía sus puños golpeando sin lograr percibir que estaba pegando con fuerza, creía que sus manos se sentían como plumas inútiles y eso la hacía llorar con rabia y frustración; Shintarou logró empujarla y tirarla al suelo, la arrastró mientras ella gritaba tratando de aferrarse al piso. Se puso frente a Yui y abrió sus grandes fauces frente a su cara, la chica se quedó petrificada de terror; Aone fue testigo de su pelea y se armó de valor para correr hacia el demonio y encajarle una patada, para luego levantar a Yui y abrazarla buscando protegerla.
Shintarou dio un grito lleno de rabia que casi le revienta los tímpanos a Kenma, los demás solo percibieron un leve temblor; comenzó a moverse como un rayo por todo el departamento, tirando muebles, rompiendo objetos de vidrio, empujando a todos los presentes para atemorizarlos; en un momento abrió el cajón de los utensilios de cocina y comenzó a arrojar cuchillos hacia todas partes, Bokuto y Kuroo se cubrieron detrás de un sillón, Hinata y Kenma corrieron y se agacharon cubriéndose juntos. Al no tener más cuchillos a su disposición, el demonio siguió tirando cosas completamente enloquecido de rabia, desplazándose con una rapidez inhumana contra la que Aone y Yui nada podían hacer. Empujó una estantería que estaba muy cerca de Kenma y Shouyou, el pequeño pelirrojo miró hacia arriba asustado, el estante era muy pesado y definitivamente los dejaría muy malheridos; rápidamente, Kenma se movió para interponerse de pie entre Hinata y el estante, recibiendo todo el peso del mueble en su brazo, espalda y cabeza.
Una de las rodillas de Kenma le había impedido desplomarse sobre Shouyou, que derramaba lagrimas mirando a Kenma lleno de culpa, llorando con miedo y arrepentimiento por creer que todo ocurría por sus errores; Kenma sentía un fuerte dolor en las partes de su cuerpo que recibieron el golpe, ese dolor y el hecho de estar viendo el llanto de Hinata lo hicieron enfurecer, y esa fuerte emoción provocó que su mente se pusiera en blanco y sus facciones perdieran expresión más allá de sus intensos y furiosos ojos. Se fijó en todas las cosas tiradas en el suelo, revistas y libros de esoterismo, lápices, libretas, y unas tijeras que tomó justo antes de comenzar a levantarse con el peso del estante sobre su espalda, devolviéndolo a su lugar mientras se reincorporaba frente a Shouyou.
Shintarou estaba inmóvil, observando intimidado como el aura de Kenma brillaba en un radio tres veces más grande que el normal, esa luz entre el azul y el morado lo cegaba por lo enorme que se había vuelto; Kenma dio media vuelta, mirándolo de frente con sus gatunos ojos consumidos por la emoción predominante de su alma y el propósito que esta tenía: una gran rabia en pos de proteger a un ser querido. Kenma caminó lentamente hacia él con las tijeras en la mano, su aura ardía como llamas de color índigo, el demonio retrocedió, sintiéndose disminuido. Las tijeras que a sus ojos eran lo más horrible del mundo, la luz que lo hacía arder, esos ojos que lo destrozaban con la mirada, los dos fantasmas que caminaban al lado del muchacho con más valor que nunca, y la palabra "lárgate…" susurrada por Kenma, lograron que el espectro saliera corriendo desaforadamente hasta el tablero, no para tomarlo, no para esconderlo, sino para meterse ahí y nunca más salir.
Kenma se detuvo y dio media vuelta, Kuroo intentó acercársele y preguntarle si se encontraba bien, pero una energía extraña acompañada de unas leves vibraciones le impidieron ir más cerca de su amigo; agachó la cabeza sin saber porque lo hacía, era una reacción involuntaria de su cuerpo para demostrarle respeto a alguien superior. Kenma caminó en silencio para levantar suavemente a Hinata del piso, luego se fue hasta el tablero, nadie vivo quería estar cerca de él, no entendían el motivo de porque la energía que parecía irradiar los hacía sentir más pequeños; Aone y Yui en cambio se regocijaban a su lado, no les resultaba extraño o desagradable ser tocados por esa aura tan amplia, de hecho les resultaba revitalizante.
Al tomar el tablero, Kenma caminó hacia Bokuto y se le quedó mirando sin mover los labios; Bokuto se puso nervioso e inmediatamente empezó a buscar en sus bolsillos el encendedor, entregándoselo a Kenma con las manos temblorosas; posteriormente Kenma registró la nevera de Hinata, retirando una botella de sake. Se dirigió al lavaplatos y roció el tablero con el alcohol, tomó el encendedor y le prendió fuego, dejándolo consumirse hasta convertirlo en cenizas, mientras Kuroo aprovechaba para llamar a Terushima, otro de sus compañeros de la policía, para que los recogiera y los llevara a un hospital, puesto que Akaashi estaba inconsciente y herido, al igual que Kenma.
Apenas llegó la nueva patrulla conducida por un chico rubio con un aura entre el color naranjo y el amarillo, todos partieron rápidamente al primer piso, Kuroo llevaba en sus brazos el flácido y débil cuerpo de Akaashi, cuya aura se veía como un pequeño hilo de color café. Bokuto, Hinata y Kenma se sentaron en los asientos traseros, Kuroo depositó el cuerpo de Akaashi sobre sus piernas y se fue corriendo al asiento del copiloto; Bokuto sostenía la cabeza de su mejor amigo, acariciándolo y llamándolo, esperando que le contestara; Terushima encendió los motores y salió a toda velocidad hacia el hospital, Kenma miraba el aura de Akaashi con preocupación, de veía extremadamente diminuta, sin fuerzas. Tomó la decisión de deslizar su mano a un centímetro de Akaashi por sobre el aire, recorriéndolo desde los pies a la cabeza; Shouyou lo observaba con curiosidad.
-¿También puedes curar a los heridos? - preguntó Hinata con los ojos brillantes.
-Esto no sana, Shouyou - respondió Kenma, desplazando sus manos por sobre Akaashi - estoy reactivando su aura.
-¿Reactivando su aura? ¿Por qué? ¿Qué le pasa a Akaashi? - preguntó Bokuto con mucho nerviosismo y temor.
-Su aura está muy débil, casi no la veo… - respondió Kenma, posteriormente comenzó a bostezar mientras seguía moviendo sus manos.
-¿Eso qué significa?... - Bokuto preguntó con una expresión de angustia.
-No tiene suficiente vitalidad, no está luchando, es como si no quisiera seguir viviendo - respondió Kenma, volviendo a bostezar otro par de veces.
-Oh no…
-¿Puedes ayudarlo, Kenma? - pronunció Hinata, Kenma cabeceaba y bostezaba.
-Lo estoy haciendo… le estoy transmitiendo energías de mi aura, ya empieza a verse como debería, más o menos…- bostezó una vez más, a Shouyou ya le parecía extraño.
-¿Tienes sueño Kenma?
-No…
-¿Entonces por qué bostezas?
-Para darle vitalidad, yo debo perder parte de la mía.
-¿Estarás bien?...
-Sí, lo estaré - Kenma continuó dándole energías a Akaashi - su aura ya se ve un poco mejor.
-¿Cómo es su aura? - preguntó Hinata.
-Es de color café, es un color sucio, no me agrada - respondió Kenma mirando con algo de molestia a Akaashi.
-No me digas que… ¿Se ensució al ser poseído?
-No, ya era así antes, no me agrada.
-Eso quiere decir… ¿Que Akaashi es alguien malo?
-!Esperen un momento¡ Akaashi es una buena persona, yo lo conozco más que ustedes y puedo asegurarlo - replicó Bokuto.
-No estoy diciendo que es alguien malo, este color simplemente puede ser porque rechaza el mundo espiritual, por eso está tan débil, trata de ignorar su existencia y simplemente no hizo nada para evitar que esto le ocurriera; no me agrada - volvió a repetir Kenma, Bokuto frunció el ceño.
-A mí si me agrada - le respondió Bokuto con un tono algo molesto.
-No dudo que puede ser un buen amigo, pero yo simplemente no siento simpatía por él - Kenma era muy sincero y directo, Bokuto solo se quedó callado en vez de hacerse más problemas.
En el pasillo del hospital, los paramédicos corrían con una camilla a toda velocidad, Kageyama estaba tendido con una mascarilla de oxígeno en la boca, escuchando todo lo que decían a su alrededor con los ojos cerrados; su corazón se aceleró al escuchar una hermosa voz que conocía de memoria, su adorado Sugawara le preguntó a uno de sus compañeros que había ocurrido, y por una corazonada corrió hacia la camilla, exclamando con horror su primer nombre y siguiendo de cerca a los paramédicos. Tobio escuchaba su nombre, escuchaba los llamados de Suga, los "no por favor…" que este susurraba, y su llanto desconsolado mientras entraban a la sala de urgencias.
Lograba oír los artefactos médicos y la voz del cirujano, ordenándole algo a Sugawara, pensando que estaba entre los demás enfermeros e ignorando completamente su rostro empapado en lágrimas; lo estaban interviniendo, iba a necesitar transfusiones urgentes; Kageyama intentaba memorizar el procedimiento medico mientras limpiaban sus heridas y las cerraban, quizás eso lo ayudaría en algún punto de su carrera. Se molestó al escuchar como el cirujano le gritaba a Suga y lo echaba de la sala porque no reaccionaba a tiempo y le temblaban las manos, maldijo internamente a ese tipo y enfocó su audición en Sugawara y su suave llanto. "No llores mi amor… no voy a morir, estás llorando por nada" pensó mientras lo escuchaba, determinado a seguir vivo y pasar días, semanas, meses e incluso un millón de años al lado de la persona que amaba.
Akaashi abrió suavemente los ojos mientras lo llevaban en una camilla por el pabellón, una enfermera le habló preguntándole si podía oírla y cuál era su nombre, él respondió, su voz se oyó muy baja y afónica, la mujer le decía que todo estaría bien, mientras lo ingresaban a urgencias; Bokuto se quedó sentado junto a Kuroo y Terushima, estos trataban de darle apoyo y lo animaban diciéndole que Akaashi se pondría bien. Kenma fue llevado a otra sala, Shouyou tuvo que quedarse afuera a pesar de que quería acompañar a Kenma, después de todo sus heridas no eran demasiado graves y podían tratarse en cualquier enfermería, o al menos eso creía el, desconociendo la posibilidad de que Kenma podría tener un traumatismo craneoencefálico por el golpe en su cabeza.
Hinata caminó por los pasillos, encontrando a Suga sentado en el suelo, abrazando sus rodillas y llorando; lo reconoció, Tobio les había presentado a su pareja en una ocasión, lo recordaba como una persona muy cálida y agradable, casi como una madre que se preocupaba por la alimentación de Kageyama, en esa ocasión todos pensaron que nunca lo habían visto tan tranquilo y sonriente. Se le acercó con preocupación, temiendo lo peor, y le preguntó que ocurría, Sugawara reconoció su voz y limpio sus lágrimas, diciéndole que Tobio estaba en urgencias y que necesitaba muchas transfusiones de sangre; Shouyou suspiró al confirmar que Kageyama seguía vivo, se sentó al lado de Suga y lo abrazó para animarlo, el enfermero cerró los ojos, sintiéndose apoyado, ya no estaba solo en su incertidumbre.
Pasaron las horas, Kageyama despertó en un cuarto de hospital iluminado por la luz de la mañana, se sentía débil y adolorido, los músculos de su estómago le dolían hasta al respirar; pero estaba respirando, estaba vivo de milagro y eso le alegró el corazón. Suga estaba sentado en una silla, dormido con la cara y sus brazos apoyados sobre sus piernas, acababa de llegar hacía un rato aprovechando unos cuantos minutos libres para ver cómo se encontraba; Tobio lo observó, su rostro angelical tenía una pequeña lagrima en su ojo que no había terminado de derramar antes de caer rendido sobre su regazo. Kageyama estiró su mano y removió suavemente un mechón de cabello que cubría los ojos de su amado; Sugawara despertó al sentir el suave toque, levantando la cabeza y encontrando los ojos de su pareja.
-Cariño… ¿Estas bien?... - le preguntó con los ojos brillantes por unas repentinas lagrimas que los inundaron sin derramarse.
-Suga… - susurró con su débil voz.
-¿Si mi amor? ¿Pasa algo? Dime si notas que algo anda mal, por favor…
-Suga… no me queda mucho tiempo… - dijo con una voz adolorida y baja, un tanto exagerada; Sugawara volteó rápidamente la cabeza para ver el monitor de signos vitales, que indicaba todo estaba en orden.
-Esto…
-No me queda mucho tiempo… por favor, escucha mi último deseo… - le habló en susurros, Suga se levantó de su asiento y rió suavemente, colocando algunos mechones de su cabello detrás de su oreja, de forma coqueta.
-¿Cuál es tu última voluntad, cariño? - Kageyama acarició con delicadeza la mejilla de Sugawara.
-Un beso de la persona más hermosa del mundo… - Suga derramó con emoción las lágrimas que retenía, y acercó sus suaves labios a los de su amado, juntándolos para darle un tierno y reconfortante beso cargado de amor. Al separarse, Sugawara miró con expresión de berrinche a su pareja.
-Por favor no me asustes así…
-Lo siento - Tobio volvió a acariciar la mejilla de su adoración, Suga cerró los ojos y sonrió.
-Te amo mucho…
-Te amo más…
Hinata despertó en una silla de la sala de espera, se levantó de un salto y se fue corriendo a la recepción, preguntando por los tres pacientes; le respondieron que solo podría ver a Kenma y a Akaashi, pues no estaban en cuidados intensivos como Kageyama; al enterarse de cuáles eran sus habitaciones, Shouyou corrió a todo lo que daban sus piernas. El primer cuarto que encontró fue el de Akaashi, abrió suavemente la puerta y vio a Bokuto parado a un lado de su mejor amigo, tomando la mano que no estaba herida y besando el dorso con ternura, Akaashi se sonrojó ante ese adorable gesto, Hinata prefirió no entrar para no interrumpir el momento. Continuó corriendo hasta el cuarto de Kenma y abrió la puerta, sorprendiéndose al ver que Kenma tenía una venda en la cabeza y una tela sosteniendo su brazo herido; lo miró apenado, pero al mismo tiempo sintió alivio al ver que estaba en pie, en un estado mucho mejor que el de sus dos amigos; se le acercó poco a poco, no era común en él actuar tímidamente, pero algo lo hacía sentirse así.
-Hola Kenma…
-Shouyou - Kenma volteó mirando a Hinata con una sonrisa, Shouyou también le enseñó una sonrisa dulce y aliviada.
-¿Te encuentras mejor?
-Si… no te asustes por mi brazo, no está roto - le dijo adivinando que Hinata se sentía preocupado por ese detalle.
-Qué alivio…
-¿Tu estás bien, Shouyou?
-Sí, no me pasó nada.
-¿Cómo están tus amigos?
-Akaashi está consciente, no supe mucho de él, y Kageyama está algo delicado, pero, sé que se pondrá bien.
-Ciertamente, su aura es muy fuerte - respondió Kenma, Hinata se quedó callado por unos segundos.
-Lo que hiciste ayer fue genial…
-No es la gran cosa…
-Todo en ti es genial, Kenma - ese comentario lo hizo sonrojar, Shouyou también estaba abochornado.
-No creo que sea genial…
-Lo eres, eres genial, nunca había conocido a alguien como tú - Kenma le sonrió, esa sonrisa que le dedicaba a Hinata lo ponía muy nervioso, tomó aire para continuar con lo que quería decirle - todos tus poderes, tu trabajo, tu forma de ser, no puedo evitar sentirme fascinado con… con todo lo que eres - Kenma abrió los ojos con sorpresa.
-¿De verdad crees eso?... - Shouyou asintió con la carita roja y los labios temblorosos.
-Yo… me siento muy interesado en todo lo que haces, creo que eres muy agradable a pesar de no hablar mucho, y también creo que eres… muy atractivo… - el corazón de Kenma se aceleró aún más - sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo y que esto te va a sonar muy raro, puede que no quieras volver a hablarme, pero… - Hinata hizo una pequeña reverencia agachando la cabeza, demostrando que lo que iba a decir lo diría con compromiso y seriedad - !Sal conmigo por favor¡
