Un joven de cabello castaño proyectó su visión al techo de su habitación, resoplando y respirando profundamente, de su boca salía vapor por el frio del ambiente que se contraponía con su ardiente cuerpo desnudo; la luz amarilla de la mañana lo iluminaba mientras movía principalmente sus glúteos y caderas, encima de la persona que amaba. Su pareja mostraba un rostro que parecía un poco fastidiado, no porque le desagradara ser despertado con sexo matutino, sino porque aquello lo había tomado por sorpresa y esperaba dormir un poco más.

Mientras el joven cabalgaba sobre su chico, lo miraba con una sonrisa traviesa y dulce, cosa que logró ablandarlo para que quitara esa cara larga que su pereza le obligaba a tener; sus cuerpos estaban muy bien esculpidos con músculos, les gustaba mantener una vida sana, eso podía verse en las fotografías del cuarto, la mayoría de ellos escalando, andando en bicicleta y paseando. Solo una foto hacía la excepción, ambos vestidos de blanco frente a un bosque; hacía un año habían contraído matrimonio en Canadá, tenían unos cuantos destinos para elegir el lugar de su boda, pero los bosques y el precioso paisaje les parecían un perfecto paraje para una luna de miel.

-Iwa chan… ¿Te gusta como lo estoy haciendo? - le preguntó el de cabello castaño, su esposo lo miraba seriamente.

-Me la has aplastado un par de veces, parece que aun estás durmiendo - su pareja rió y acercó sus labios al cuello de Iwa, besándolo suavemente mientras movía las caderas sobre su miembro.

-Perdón, quería hacerlo aprovechando el poco tiempo que queda ¿Qué hora es, Iwa chan? - su marido preguntó muy cerca de su oído, acariciándole el rostro con un delicado toque, contrario a los movimientos fuertes de sus caderas sobre la pelvis de Iwa.

-Las 7:20… - respondió su pareja, pasando de verse serio a complacido, y agarrando sus nalgas para disfrutar ese cuerpo moldeado y fibroso tan sexy.

-¡¿En serio?! Oh no… voy a llegar tarde al bufete - su esposo lo tomó firmemente de las caderas sin despegarlo de su pene, volteándolo de una sola vez para estar sobre él en la posición del misionero - Iwa chan…

-Tú me provocaste… Ahora hazte responsable - Iwa le habló cerca del cuello, depositando un pequeño beso y una extensa y tibia lamida que lo hizo estremecer.

-Pero voy a llegar tarde al trabajo… - Iwa movió la pelvis, sacándole un gemidito agudo sin querer.

-Llegarías tarde si fuéramos a tu ritmo, Oikawa san, no eres tan rápido… - Iwa deslizó sus manos bajo la espalda y cabeza de su marido, abrazándolo con una mano entre los omoplatos y otra en la cabeza.

Oikawa respiró profundamente, dejándose llevar por su esposo, quien apenas lo tuvo entre sus brazos empezó a moverse rápidamente, generando una fricción caliente que lo hacía gritar de placer; Iwaizumi Hajime sabía muy bien cómo hacer que su esposo sacara alaridos lujuriosos de sus apetecibles labios. Clavó sus uñas en las duras nalgas de su salvaje amado, no podía controlarse si recibía tantas embestidas una tras otra; Iwa lo volvía loco en varios ámbitos, ninguno negativo.

Mientras era penetrado hasta el hartazgo, Oikawa recuperó un poco la compostura para abrazar la cabeza de su pareja, gimiendo con los ojos cerrados y alternando el nombre "Hajime" y el apodo "Iwa chan" cada que podía articular una palabra. Iwaizumi anunció que pronto se correría, separándose levemente de su esposo para masturbarlo y ayudarlo a venirse; Oikawa lo miraba con amor y deseo, pidiendo que lo hiciera en su interior, Iwa lo llamó inconsciente por no pensar que sería incomodo tener algo así dentro durante todo el resto del día. Iwaizumi sacó su miembro y lo colocó sobre el de Oikawa, masturbándolos al mismo tiempo, y alcanzando el orgasmo casi simultáneamente, con un beso al final de esa aliviante sensación.

Se levantaron y caminaron desnudos hasta la ducha, no era necesario que se bañaran juntos, acababan de hacer el amor, pero ese momento mágico de sus cuerpos apegándose bajo el agua, sus brazos y manos recorriéndose, y sus bocas juntándose en apasionados besos como si apenas tuvieran unos meses de noviazgo, era un placer que no podían negarse; a veces se preguntaban cómo no terminaban aburriéndose del otro, se conocían desde niños, e incluso con todos esos años donde la confianza se suponía que apagaba la pasión, lograban mantener viva la llama, al fin y al cabo, ni con todos los años del mundo dejarían que se extinguiera. Al terminar de ducharse y vestirse, Iwaizumi fue hasta la cocina para preparar el desayuno, unos sencillos bowls de arroz, judías cocidas y un omelette; Oikawa llegó al comedor acomodándose la corbata, se veía distinto de traje y con anteojos para leer mejor los documentos que traía en su maletín.

-Iwa chan, voy a llegar tarde al trabajo ¿Qué voy a hacer? Tengo una reunión con Oiwake san en unos minutos - Oikawa se calzaba la chaqueta torpemente mientras caminaba a paso rápido.

-Entonces traga, pero no vas a salir sin comer - Iwa se le acercó con una bandeja y el ceño fruncido, Oikawa comenzó a comer y a hablar con la boca llena.

-Pero tengo que recibir sus instrucciones - comía mientras hablaba, Iwa lo miraba un poco molesto por su forma de comer tan desenfrenada, los granos de arroz en la boca de su esposo lo molestaban, por lo que tomó una servilleta y la pasó por las zonas sucias de sus mejillas y boca - va a retirarse, hicimos el contacto con un viejo cliente que lo contrató y ahora está dispuesto a que yo tome el lugar de Oiwake.

-No te pongas nervioso, si llegas unos minutos tarde no te perjudicará, se va a retirar de todos modos ¿No?

-Si supiera el motivo de la demora sí que lo haría enojar - dijo e Iwa rió, a Oikawa le gustaba mucho verlo reír, porque no era precisamente el esposo más risueño.

-¿No dices ser muy inteligente Oikawa san? Tu puedes crear una excusa creíble - Iwa acarició su mejilla mientras disimuladamente ponía una botellita de enjuague bucal en el bolsillo de Oikawa, como no tendría tiempo de lavarse los dientes, se aseguraría de que su marido tuviera un buen aliento en su reunión.

-Por supuesto, no hay nadie más inteligente que yo - Iwaizumi gruñó al oír eso - excepto tu Iwa chan, mira - Oikawa le enseñó una noticia de hacía unos minutos que buscó en su celular - congestión vehicular, ahí está mi excusa.

-Pero no vivimos en ese sector - Iwa apegó su frente en la de su amado, fue un poco brusco, pero ambos sonreían y se miraban con amor.

-Pero él no lo sabe - ambos sonrieron, Iwaizumi rodeó la cintura de su pareja y lo miró a los ojos.

-Cuando llegues al trabajo, revisa tu bolsillo - Oikawa estuvo a punto de meter su mano en el bolsillo, pero Iwa arrugó las cejas - te digo que lo hagas cuando llegues al bufete.

-Está bien Iwa chan, prometo que sólo lo veré al llegar - se besaron, Oikawa sonreía, Iwa fue cambiando progresivamente de expresión, disfrutando los labios de su marido, siempre tan suaves y agradables, incluso con su sabor a huevos revueltos, arroz y salsa de soja.

-Ve… - se besaron una vez más, al separarse Oikawa tomó las llaves de su auto, Iwaizumi lo siguió hasta la puerta - que te vaya bien.

Al llegar al bufete de abogados Seijoh, Oikawa por fin pudo meter su mano al bolsillo, retirando la botella pequeña de enjuague bucal; sonrió enternecido, Iwaizumi pensaba en todo, llevaba tres minutos de retraso, cosa que ya le parecía mucho, pero si se hubiera lavado los dientes en casa habría demorado un poco más. Colocó el líquido en su boca y lo movió de un lado a otro, al ver que muchos de sus compañeros se paseaban cerca de su lado, sintió vergüenza de escupir en algún bote de basura o planta, no tuvo más remedio que tragarse el enjuague tan mentolado.

Llegó a paso rápido a la oficina de Takurou Oiwake, un abogado veterano de aspecto estoico e intimidante, que había decidido retirarse algo prematuramente para ser alguien tan apegado al trabajo. Oikawa entró arreglándose la corbata como si fuera un modelo de comercial, más confiado de lo que debería; si tres minutos eran mucho tiempo para él mismo, lo eran el doble para el señor Oiwake.

-Llegas tarde, Tooru.

-Discúlpeme Oiwake san, había un poco de congestión vehicular.

-Si no supiera que eres bueno en esto, pondría en duda que puedes encargarte de asesorar a la familia Yaku - le respondió secamente, Oikawa seguía manteniendo su rostro de seguridad aunque en el fondo estuviera tragando saliva.

-No los decepcionaré - dijo Oikawa - considerando su nivel económico por supuesto que no… - murmuró por lo bajo.

-El caso de esa familia es muy particular, y realmente requiere que tengas vocación, Tooru - Oiwake se cruzó de brazos, Oikawa quería rodar los ojos, no le gustaba que lo sermonearan ni que le recalcaran eso de estar 100% comprometido, él no se autodenominaría el mejor si no fuera el mejor.

-Juro que seré muy responsable con la familia Yaku.

-¿Incluso si tuvieras que arriesgar tu vida? - Oikawa lo miró con extrañeza.

-Pues supongo que si ¿Por qué lo dice?

-Como te dije, es un caso muy particular - el veterano extendió unos papeles, llenos de datos y hasta recortes de periódicos, mas ningún documento de citación judicial, demandas, dictamentos, notificaciones, escrituras; nada - ni siquiera hay imputados.

-¿Imputados de qué?

-Morisuke Yaku, el hijo de nuestro cliente Akemi Yaku, desapareció hace 10 años sin dejar rastro alguno - Oikawa te tocó la frente sin siquiera ocultar su decepción.

-¿Acaso nos concierne a nosotros? Eso es un asunto policiaco, cómo vamos a tomar el caso si ni siquiera sabemos ni los cargos que podría tener el culpable, si es que lo hay. No tiene ni un poco de sentido, con todo respeto se lo digo.

-El caso ya estuvo en manos de la policía, y nada lograron hacer, incluso con todo el dinero ofrecido por la familia, no obtuvieron resultados. Bajo mi perspectiva, la policía hizo todo lo que pudo, pero ellos insisten e insinúan que existe cohecho entre las autoridades - Oikawa se tocó el tabique con fastidio.

-Incluso de ser así, es algo demasiado grande, no veo la forma de abarcar esto.

-Han pasado por varios abogados e investigadores privados, todos han abandonado.

-Incluyéndolo a usted, y no me extraña.

-Deja de ser tan soberbio Oikawa - le regañó Oiwake, Tooru selló sus labios.

-Está bien…

-He avanzado un poco basándome en lo recopilado por los anteriores abogados; asesora a la familia y colabora con los nuevos investigadores privados.

-¿Hay más de uno?

-Son un duo, Akira Kunimi y Yuutarou Kindaichi, cuando estés listo comunícate con ellos - Oikawa seguía estando poco o nada convencido, pero la cantidad de dinero ofrecido era algo que lo haría vivir como el rey que era de por vida - por cierto, me faltaron algunos documentos, están en el poder de mi sobrino, Yoshiki Towada, te estará esperando en el hospital donde trabaja por la tarde. Mucha suerte con esto, Oikawa.

Tooru se retiró a su oficina para revisar los documentos que tenía en su poder de forma cómoda, mandando a su secretaria Hana Misaki para que le compara un café irlandés con un melón pan; se sentó en su silla y giró un poco mirando el techo, creía firmemente que no había forma de tomar el caso por ningún lado, literalmente no sabían nada sobre quien podría ser imputado en la desaparición de Morisuke Yaku. Cuando su secretaria, una linda joven de melena corta, le trajo su pedido, se sintió a gusto para revisar el papeleo; Morisuke Yaku fue un periodista de la entonces joven editorial Shiroi Karasu, desapareció un 1 de mayo del 2007, en pleno Golden Week; los últimos rastros de su persona se encontraron en las afueras de Shizuoka, en una localidad rural se encontraban sus zapatos, y cerca de la entrada al bosque Aokigahara se encontró también su identificación y credencial de prensa.

Con eso Oikawa dijo que el caso debería estar cerrado, pero Misaki tuvo el atrevimiento de contradecirlo, diciendo que no tenía sentido que sus zapatos y tarjetas se encontraran repartidos de esa forma, era algo demasiado manipulado; Tooru espabiló y se tomó más en serio la revisión de la información, no volvería a verse como un estúpido frente a Hana, él era capaz de más. Otro documento presentaba la imputación del único sospechoso de la desaparición, Kentarou Kyoutani, alias "perro loco", un ex convicto con el cual Yaku había tenido contacto antes de desaparecer; se deliberó que no existían pruebas sobre su autoría y fue liberado de la prisión preventiva; Oikawa siguió mirando todo ese asunto como si se tratase de un caso perdido, pero no le quedaba otra más que ir a visitar al tal doctor Yoshiki Towada cuando tuviera tiempo por la tarde.

-Así que… ¿Lo atacó un desconocido al salir de su casa camino al trabajo? - dijo Kuroo frente a la camilla de Akaashi, este se veía incómodo y muy serio.

-No recuerdo que fue lo que pasó.

-Sí sí, lo atacó un desconocido dejándolo inconsciente y lo metió de vuelta a su casa - Kuroo anotaba todo actuando como si de verdad Akaashi le estuviera contestando; Akaashi evitaba mirarlo, se sentía muy desconfiado.

-No lo sé…

-Y sus amigos lo visitaron por la tarde y también fueron atacados por el sujeto ¿No es así? - Akaashi suspiró y miró a Kuroo reuniendo coraje para increparlo.

-¿Eres un policía corrupto?

-Me ofendes amigo, tienes suerte de que quiera salvarte el pellejo con esta constancia que estoy escribiendo.

-¿Salvarme el pellejo?...

-Ya sabes, por las cosas que hiciste.

-Lo siento… pero no recuerdo nada.

-Supongo que no, estabas poseído al fin y al cabo.

-No sé a qué te refieres ¿Podrías dejarme descansar?

-Si no sabes a qué me refiero ¿Por qué me llamaste policía corrupto? - se miraron, Akaashi se mantenía inexpresivo, y se giró sobre la camilla dándole la espalda.

-No sé nada de esas cosas, déjame solo - Kuroo lo observó, el costado de su cuerpo formaba una curva muy agradable a la vista, no pudo evitar deslizar su dedo por esa linda forma, haciendo que Akaashi se sobresaltara - no me toques.

-Lo siento lo siento, no me resistí - Kuroo levantó las manos, Akaashi lo miraba de reojo.

-Corrupto y pervertido, no me importa si me arrestas, solo vete de aquí.

-Oye, de verdad lo lamento, a veces se me pasa la mano ¿No hay rencores verdad? - trató de sonar sereno y confiable, Akaashi seguía teniendo la misma mala impresión inicial.

-No lo vuelvas a hacer.

-¿Tu nombre es Keiji Akaashi verdad? Me gusta ese nombre.

-Hay otras formas de coquetear.

-Solo soy una persona muy amistosa - de repente sonó muy tranquilo, casi espiritual, pero Akaashi no dejaba de verse estoico.

-¿Haces nanpa en tus días libres? - la sonrisa de Kuroo tembló, aunque se forzó a mantenerla.

-Eres ocurrente, me agradas mucho ¿Podemos empezar de nuevo? Esta vez sin tensión sex… tensión normal y corriente - Akaashi suspiró sin ganas de seguir siendo hostil aunque lo deseara.

-¿Puede ser en otra ocasión? Estoy un poco cansado en estos momentos - le respondió, Kuroo tenía una expresión ladina mirando la figura de Akaashi.

-Bueno está bien - Akaashi le daba la espalda, cerrando los ojos poco a poco para tomar una siesta - ¿Sigues cansado? - Akaashi miró el techo, algo estresado.

-Sigo cansado.

-¿Y ahora?

-También.

-¡Akaaaashi! - Bokuto entró contento a la habitación de su amigo, encontrando a Kuroo junto a Akaashi - ¡hola Kuroo! - saludó alegremente, Kuroo lo saludó moviendo la mano, ninguno de los dos hizo una reverencia, eso indicaba confianza e informalidad en ellos.

-Hola hermano ¿Ya saliste del trabajo? Es algo temprano - Akaashi los veía sorprendido, actuaban como amigos de toda la vida.

-Hinata y yo pedimos la tarde libre, puede ser arriesgado, pero por esta vez nos permitieron salir.

-¿Dónde está Hinata? - preguntó Akaashi, en comparación a Bokuto, Hinata no lo había visitado tanto; Bokuto miró hacia atrás y hacia abajo, creyendo que su pequeño amigo seguía a sus espaldas.

-Creí que estaba conmigo - respondió Bokuto rascándose la cabeza.

-¿La respuesta no es obvia? - dijo Kuroo besuqueando su mano de forma burlona.

-¿A qué te refieres? - Bokuto lo miraba sin comprender la indirecta.

-Kenma vino a la revisión de su brazo - pronunció en tono pícaro.

-Ohhh - Bokuto logró atar cabos.

-¿Cuándo crees que será su boda?

-¿En un año tal vez?

-Kenma es algo flojo, pero confío en que será muy rápido en esto, yo les doy medio año - dijo Kuroo con certeza.

-Un año es más realista.

-Seis meses son suficientes para el paso que llevan.

-Que no, lo harán en un año.

-¿Quieres apostar?

-Por supuesto, si lo hacen en un año o más, tendrás que conducir una moto de patrullaje desnudo.

-Acepto, si lo hacen en menos de un año, tendrás que comer tres platos de natto - Kuroo sonrió con malicia, Bokuto puso cara de horror y asco, y Akaashi abrió los ojos, recién se enteraba de que Kuroo conocía la comida que Bokuto más odiaba.

-Cruel.

-Una apuesta es una apuesta.

-Está bien, lo acepto - ambos levantaron un pulgar, Akaashi se sentía excluido de la conversación, Bokuto estaba concentrando toda su atención en su nuevo amigo, así que Akaashi involuntariamente observaba a Kuroo con una seriedad de pocos amigos, el policía levantó las manos al ver su rostro irritado.

-Bueno… Ya terminé mi trabajo aquí, debo volver a la comisaría - Kuroo se retiró rápidamente de la habitación, dejando la libreta de sus apuntes sobre la camilla de Akaashi; Bokuto al verlo salir, tuvo más confianza para acercarse a Akaashi, tocándole la frente como lo había estado haciendo en todas sus visitas al hospital.

-Estoy bien Bokuto san, no tengo fiebre - le dijo Akaashi, y a pesar de eso Bokuto no retiró su mano.

-¿No te has sentido mareado, Akaashi? - le preguntó con preocupación, Akaashi ladeó la cabeza para que la mano de su amigo le acariciara la mejilla y la quijada.

-Estoy bien, no me pasa nada - respondió, se veía muy tranquilo y dócil.

-¿No has sentido nada extraño?... - preguntó Bokuto con temor, Akaashi tocó su mano suavemente, dándole paz.

-Nada fuera de lo normal, no te preocupes, ya me encuentro mucho mejor - Bokuto tomó las manos de su amigo, mirándolo a los ojos.

-Y… ¿Cómo te has sentido, de la forma emocional?... - Bokuto intentaba ser cuidadoso con ese tema, la experiencia que vivió Akaashi era bastante traumática, considerando su informe médico en el que se decía que también tenía heridas internas.

-Solo estoy algo confundido, no me ocurre nada, no te preocupes - dijo Akaashi, seguía inexpresivo, parecía como si de verdad no sintiera nada, pero Bokuto lo conocía, y sabia cuando Akaashi le decía una mentira; se le acercó un poco más y le besó la frente sin soltar su mano, tenían la suficiente confianza como para tratarse con ese cariño.

-Sabes que puedes desahogarte conmigo, hacer eso no es malo - Bokuto cerró sus ojos depositando un largo beso en la sien de Akaashi, quien se removió suavemente, dejando su boca a centímetros de los labios de su amigo.

-Estoy bien, te lo prometo, voy a estar mucho mejor a partir de ahora - pronunció Akaashi muy cerca de los labios de Bokuto, que sonrió con ternura y acarició las manos de su mejor amigo con los pulgares.

-No tienes que ser tan fuerte - juntaron suavemente sus narices, siempre se sentían tan cómodos estando juntos, que ese tipo de contacto hacía mucho que no los incomodaba - yo te cuido - agregó con una amplia y bonachona sonrisa, tan contagiosa que Akaashi dejó la seriedad de lado y sonrió disimuladamente. En ese momento, Kuroo abrió la puerta de la habitación de golpe, regresando por lo que había olvidado.

-¡Lamento volver a aparecer, pero casi me voy de aquí sin la libreta! - Kuroo se asomó por la puerta, Akaashi y Bokuto se quedaron congelados, Kuroo los vio en esa comprometedora situación y únicamente asomó los ojos por la esquina del dintel, mirándolos ladino - ¿Interrumpo algo?

-No, no interrumpes nada - respondió Akaashi, Bokuto se alejó un poco de él, estaban muy avergonzados por la mirada de picardía que tenía Kuroo, solo le faltaba mover las cejas de arriba a abajo.

-Si son pareja solo tenían que decírmelo - pronunció Kuroo, refiriéndose específicamente a Akaashi, acababa de asumir que Bokuto era la principal razón por la que no estuvo dispuesto a flirtear.

-No somos pareja. ¿Lo somos? - respondió Bokuto echándole una mirada a Akaashi.

-No - respondió secamente Akaashi, tomando la libreta y lanzándosela a Kuroo - ahí va lo que buscabas.

-Vale vale, no hay por qué enfadarse, nos vemos tortolos - Kuroo se retiró, dejando una vez más solos a sus nuevos amigos, Akaashi se acomodó con cansancio, posteriormente Bokuto lo arropó y besó su frente, quedándose a su lado para charlar hasta que le diera sueño.

Kenma y Hinata paseaban por los pasillos del hospital, su conversación era muy fluida, Kenma no solía hablar tanto, pero al estar con Shouyou todo se sentía más natural; hablaban sobre la lesión de Kenma, Hinata sacó el tema de las muchas fracturas que tuvo cuando niño, porque era alguien muy inquieto y juguetón; Kenma lo miraba, Shouyou le explicaba que su cuerpo hizo "pum" y luego sus huesos "crack", o algo por el estilo. Cuando el pelirrojo hablaba de esa forma, Kenma no podía evitar sonreír, era extraño, pero aun así le hacía gracia y le provocaba algo de ternura la forma infantil que tenía Hinata para expresarse.

Mientras caminaban, de vez en cuando los ojos de Kenma se movían, a Shouyou le parecía inusual, la mirada de su amigo, o lo que sea que fuera Kenma para él, se ponía bastante inquieta de vez en cuando, como si alguien lo estuviera distrayendo, cuando los pasillos de las habitaciones del hospital tenían pocos visitantes que llamaran la atención de Kenma. Después de pensarlo un poco, Hinata al fin pudo deducir lo que estaba captando la atención de Kenma; el chiquillo saltó de emoción, lo más lógico era que el hospital estuviera repleto de fantasmas que iban de un lado a otro; sin pensarlo mucho, le preguntó a Kenma si estaba viendo fantasmas, y este le contestó que así era.

Shouyou se veía feliz, no paraba de preguntarle a Kenma que era lo que decían los espíritus, el muchacho no sabía que responder, no era como si le estuvieran hablando, en realidad, las aminas solo iban de allá para acá sin siquiera detenerse a verlos. Era un poco vergonzoso que Hinata le preguntara sobre los fantasmas en voz alta, las pocas personas del lugar los miraban con extrañeza; Kenma tomó la mano de Shouyou y se lo llevó a un pasillo más solitario, donde al fin pudo contestar algunas de sus dudas. El fantasma de un hombre de unos 50 años se preguntaba a sí mismo en que habitación estaba su hija, una chica iba de un lado a otro diciendo "él volverá", y un anciano de porte firme se paseaba con las manos atrás de la espalda y la cabeza erguida, como si estuviera vigilando con un gran compromiso todo el lugar.

En una de las habitaciones del pasillo se encontraba Kageyama, seguía un tanto débil y adolorido, la parte superior de la camilla en la que se encontraba había sido doblada a control remoto, de manera que Tobio estuviera semi sentado en una posición cómoda, mientras Suga lo alimentaba dulcemente con una cuchara, sirviéndole sopa sin fideos, muy ligera y nutritiva. Hacía un rato Kageyama se había negado a recibir comida en la boca, tenía heridas profundas que debían cicatrizar por completo, pero eso no significaba que no pudiera comer por si solo; sin embargo Suga insistió en darle de comer, sonriéndole con ternura, porque adoraba cuidarlo, sobre todo en ese estado, pues sentía que su pareja lo necesitaba más que nunca. Tobio debía admitir que le gustaba ver a su adoración de esa forma, dándole cucharadas con sus cálidas manos, una sonrisa deslumbrante, unos ojos sexys, las caderas alzadas y un tono de voz suave, entre lo maternal y lo sensual.

-Aquí viene el avioncito - dijo Sugawara moviendo la cuchara, a Kageyama no le gustó que actuara como si fuera su madre y él un niño pequeño.

-No quiero - Tobio frunció el ceño y volteó el rostro para no recibir la cucharada.

-No seas berrinchudo mi amor, queda poco - Suga acarició su rostro para que lo girara, Kageyama recibió la cucharada de sopa, mas seguía un poco molesto.

-No actúes como si fueras mi madre - pronunció Tobio, Sugawara río suavemente.

-¿No quieres que sea tu mami? - preguntó con un tono más coqueto y fogoso, Kageyama levantó una ceja.

-Si es ese tipo de mami, me encantaría… - al escuchar su respuesta, Suga se lamió los labios y los acercó al cuello de su amado, besando y lamiendo de forma vertical, haciendo estremecer a Tobio - Suga… dije que me encantaría que fueras ese tipo de "mami", pero, no es el momento ni el lugar - dijo tratando de mantener la racionalidad.

-Lo sé, pero… has estado algunos días de este modo, me preocupa que te estés sintiendo mal por no poder hacer las cosas que te gustan - Sugawara acomodó su cabeza en el pecho de Kageyama, era muy cuidadoso para no comprimir su delicado estómago.

-Sí, es un poco molesto, pero, al menos estoy vivo, y tengo una excusa para no rendir ese examen a tiempo - dijo acariciando la cabeza de su novio, Suga sonrió de forma tierna.

-Es bueno que te lo tomes de esa manera… fue todo un milagro… - su vocecita sonaba melancólica, Tobio quiso erguirse un poco para besarle la cabeza, pero en cuanto se movió, emitió un quejido de dolor por los músculos de su estómago que se movieron - ¿Estás bien cariño? No te esfuerces por favor…

-No es nada… sólo quería besarte, eso es todo… - se miraron, Sugawara acercó lentamente sus labios a los de su pareja, brindándole un beso suave y amoroso; la mano de Kageyama acarició la mejilla de su adoración, subiendo hasta su sien para esconder las hebras de su cabello detrás de su oreja; una pequeña lágrima recorrió el rostro de Suga.

-Tobio… - susurró al culminar el beso, Kageyama suspiró y depositó otro pequeño beso en la frente de su adorado Sugawara - he tenido tanto miedo, pensando que eso puede volver a aparecer y hacerte daño…

-No te preocupes, ya no hay peligro, me recuperaré y todo volverá a ser como antes, te lo prometo… - acarició gentilmente la cabeza de Suga, tocando sus suaves cabellos platinados.

-Ya quiero que volvamos a tener la misma rutina de antes… que vengas a mi casa, que me abraces mientras te preparo la cena, verte comer como un niño glotón o cenar junto a ti, ir a la cama y darte todo mi amor… para después levantarme sin despertarte y preparar el desayuno, y luego… simplemente esperarte todos los días necesarios para repetir el proceso… - los ojos de Suga brillaban con tristeza, Tobio le dio caricias en el cabello, un beso en la frente y le dedicó un suspiro de amor.

-Extraño todo eso… esta comida no es lo suficientemente buena, porque no está hecha por tus hermosas manos - su amado levantó la cabeza, sus narices se juntaron mientras se veían apasionadamente - extraño estar de pie para abrazarte y besar tu cuello y tu espalda cuando estás en la cocina - se dieron un pequeño beso, suspiraban con los ojos cerrados, en el fondo de sus almas pedían más que eso - y lo que más extraño es tenerte entre mis brazos por la noche, hacerte el amor y lograr que grites mi nombre cada vez que estamos juntos de esa forma…

-Yo también extraño hacer el amor contigo - Sugawara sonrió y besó el cuello de Tobio, poniéndolo muy nervioso - ¿Han sido muchos días de abstinencia verdad?

-Escucha Suga… no es que no quiera, me encantaría, y demasiado… pero estás en el trabajo y te tomas mucho tiempo para estar conmigo, podrías salir perjudicado - Suga bajaba sus labios por las clavículas de Kageyama, que sudaba y rezaba por seguir manteniendo el autocontrol.

-Quiero cuidarte y hacerte sentir muy bien… Has estado muy estresado por lo que te ocurrió... - continuaba bajando su traviesa boca por el torso de su amado, Tobio apretaba los puños, labios y ojos repitiendo sin parar en su mente que no debía caer en la tentación.

-Suga… piensa por un momento en que te pasaría si nos descubren - pronunció a duras penas mientras su adoración depositaba besos en su vejiga y daba una juguetona lamida; el corazón de Kageyama estaba vuelto loco.

-Pero, te estoy cuidando… esta es una excelente forma de liberar tensiones… - dijo con su voz suave y sensual, desabotonando su uniforme para enseñar sus hermosos y sensibles pectorales, y bajando con sus dientes la ropa interior de su amado, no hacía falta quitarle el camisón de paciente, con solo subirlo un poco podía dejar al aire libre lo que estaba buscando.

-Suga… pueden vernos… - volvió a decir Tobio, inseguro y excitado, la voz de su consciencia le decía que era mala idea, la voz de su corazón le pedía que abriera los ojos para ver a Sugawara, para saber de lo que se perdería si seguía haciéndole caso a su cerebro.

-No te asustes, nadie vendrá, así que relájate, porque te haré sentir muy bien… - el enfermero apegaba sus pezones en la entrepierna de su pareja, mirándolo fijamente y lamiéndose los labios, en cuanto Kageyama abrió los ojos y sus pupilas se juntaron con las de Suga, su corazón empezó a dominar su cuerpo.

-Oye… es arriesgado… - Suga sonrió, Tobio se escuchaba mucho menos decidido que antes, era adorable ver como se resistía con el rostro sonrojado y su miembro totalmente endurecido; Sugawara comenzó a frotar el pene de su amado en sus pectorales, mirándolo con lascivia - Suga… - el miembro de kageyama estaba aprisionado en una de las manos de su amado, lo estrellaba contra sus pechos y lo deslizaba de un lado a otro, con su otra mano se masturbaba, pues como Tobio no podía moverse ni darle placer, él mismo lo haría; el roce en los duros pezones del enfermero mandó al demonio la racionalidad de Tobio - bueno, puedes seguir.

Esa era la señal que estaba esperando Sugawara para acomodar los mechones de su cabello detrás de su oreja, y bajar lentamente su boca, metiendo suavemente el pene de su amado en el húmedo y tibio interior de su boca; Kageyama se apoyó en sus codos para sentarse por completo y ver como la cabeza de su pareja se movía mientras le daba un oral; lastimosamente para él, la costura en su estómago volvió a doler como nunca cuando se movió, por lo que en cuestión de un segundo apegó nuevamente su espalda en la camilla. Suga tomó el pequeño control remoto de la camilla, sin abrir los ojos y separar sus candentes labios del miembro de su amado, y apretó un botón para que la camilla se doblara un poco más, permitiéndole una mejor vista a Tobio.

El calor de sus cuerpos subía y subía, Kageyama movía el cuello de su camisón por el intenso calor que emanaba, Sugawara en cambio estaba un tanto más desvestido, con el torso al descubierto, mientras se masturbaba y chupaba sin parar, con un movimiento de lengua que a veces le hacía cosquillas a su novio. El enfermero daba lamidas y besaba el pene de Tobio, estaba ardiendo y palpitando, Suga reía en voz baja, ese miembro inquieto le parecía adorable, le daba besitos y lo complacía frotándolo en sus pectorales, parecía que en verdad tenia vida propia por la forma en que reaccionaba gracias a su lengua; Kageyama relajó su cuerpo, le acariciaba la cabeza a su pareja, estaba mucho más tranquilo y lujurioso, olvidaba que en cualquier momento podría aparecer otra enfermera o en el peor de los casos un médico.

Kenma y Hinata caminaban por el pasillo, Shouyou no paraba de hablar, en un momento se quedó callado y volteó, dándose cuenta de que Kenma se había detenido en la puerta de Kageyama, mirando el piso con el rostro y las orejas coloradas; Hinata se le acercó y le tocó la frente, preguntándole si tenía fiebre. Kenma no estaba afiebrado por un resfriado, simplemente había captado algo fuera de lo usual, una energía caliente que emanaba de la puerta y que tocaba su aura, haciéndolo experimentar sensaciones que lo abochornaban; mantenía la cabeza agachada, su rostro rojo le parecía la cosa más adorable del mundo a Hinata, no pudo evitar confesarle que le parecía lindo con ese rubor; solo eso le faltaba a Kenma, que su corazón de desbocara aún más por los cumplidos de Shouyou.

Pasó por el pasillo una enfermera, dirigiéndose a la habitación de Kageyama; Kenma le preguntó si debía atender a la persona de ese cuarto, ella respondió que sí, a lo que Kenma agregó que no era necesario que entrase, porque otra enfermera acababa de pasar a esa habitación. La mujer le agradeció la aclaración y se fue hasta otro cuarto, Hinata miró a Kenma, maravillado con la idea de que supiera que había una persona extra dentro de la habitación de Tobio; le preguntó cómo lo sabía, a lo que Kenma solo respondió que había dos tipos de energías diferentes viniendo del cuarto, pero que normalmente no las captaría, pues en ese momento solo las identificó por ser demasiado intensas. No quiso aclarar más, solo se apoyó en la pared de frente a la puerta, ruborizado, pero actuando como un guardián para que no se interrumpiera lo que estaba ocurriendo ahí dentro.

En el cuarto, Suga continuaba dando gentiles lamidas y masturbándose, sus ojos estaban cerrados con placer al igual que los de Kageyama; con sus dientes tomó el pene de su amado, sin apretar, solo rozándolos con dulzura en esa sensible y enrojecida piel intima; Tobio resoplaba y gemía roncamente, Sugawara continuaba con el oral, esta vez ingeniándoselas para meterlo profundamente hasta su garganta, succionando insistentemente. Empezó a mover con mayor rapidez su cabeza, queriendo exprimir hasta el último jugo con sus chupadas, porque sabía que ambos estaban por correrse, ya conocía de sobra el cuerpo de su pareja, por lo que estaba consciente de cuánto tiempo demoraba en llegar al orgasmo.

Suga se retorció un poco al liberar su semen en su propia mano, era el turno de su amado Kageyama, así que movió la cabeza sin parar, sin importarle los ruidos de su saliva y boca, como chapoteos incesantes que demostraban cuan frenéticos eran sus movimientos. Tobio le avisó que estaba a punto de venirse, aunque luego recordó que sería inútil, Sugawara siempre gustaba de "hacer el trabajo completo", que en su lenguaje significaba recibir su semilla en el interior de su boca. Antes de acabar, Kageyama sujetó los cabellos de su adoración, liberando de forma explosiva su semen, al cual Suga no le permitió desbordarse de su boca, no sería un buen amante si lo dejaba escapar y no lo tragaba; cuando saboreó y tragó hasta la última gota, se levantó, observando el piso que tenía algunas manchas de sus fluidos.

-Oh… tendré que limpiar un poco esto mi amor - dijo Sugawara rascándose la nuca y sonriendo con parte de su juguetona lengua afuera; Kageyama lo miraba un tanto enojado.

-Suga… - susurró con un poco de molestia y su cara más hostil; Suga se estremeció.

-Ay - con el costado de la mano le dio un golpe en medio de la frente, desestabilizándolo levemente - no me asustes, tontito.

-Auch… maldición, hiciste algo muy impulsivo hoy - siguió hablando Tobio con los brazos cruzados, como si quisiera regañarlo.

-Pero tú me diste permiso - replicó Sugawara, acercándose al rostro de su amado y tocando sus labios con un dedo - y te gustó… ¿Verdad cariño? - los intensos ojos de Kageyama se fijaron en los de Suga.

-Oh dios, las cosas que te haré cuando estemos en casa… - dijo con una mirada maliciosa, Sugawara en vez de asustarse se lamió los labios.

-¿Debo asustarme por eso, o sentirme ansioso? - preguntó coquetamente, Tobio acercó sus labios a los de su pareja.

-Ansioso, definitivamente ansioso - respondió, iniciando un beso apasionado e intenso, no le importaba que Suga hubiera tragado sus fluidos, no podía resistirse a su boquita, de la cual solo salían palabras dulces, besos ardientes, y orales de profesional.

-Recupérate pronto mi cielo - dijo Sugawara antes de besarle la frente y agacharse para limpiar los vestigios de lo que hicieron. Afuera de la habitación, Kenma y Hinata charlaban, la cara de Kenma comenzaba a recuperar su tono normal, la intensa y erótica energía que salía de la habitación ya se había detenido por completo.

-Oye Shouyou, creo que ya podemos pasar - dijo Kenma mirando la puerta.

-¿Cómo estás tan seguro? - preguntó Hinata con curiosidad, Kenma no sabía cómo responder a eso.

-Solo asumo que ya terminaron de revisar a Kageyama - mintió, pensando en cosas inapropiadas cuando dijo "revisar a Kageyama".

-Si lo dices tú debe ser cierto, vamos adentro - Shouyou caminó hasta la puerta y la abrió sin golpearla previamente - ¡Hola Kageyama! - saludó con energía, Suga seguía agachado, y al oír la puerta abriéndose y el correspondiente saludo, asomó la cabeza y miró de un lado a otro como suricata.

-Hola Hinata - Sugawara se levantó de un salto, estaba muy nervioso, como si los hubieran atrapado en el acto - ¿Qué te trae por aquí?

-Venía a visitar a mis amigos, y a Kenma - el mencionado lo miró, no estaba seguro de si debía ofenderse por no ser visto como un amigo por Shouyou, o si debía alegrarse mucho - ¿Eso no sonó muy agradable verdad?...

-No te preocupes Shouyou, no me molesta - respondió Kenma, evitando mirar a Suga y a Tobio para no imaginar cosas.

-Por cierto Sugawara san ¿Qué hacías en el piso? - preguntó Hinata, Suga y Kageyama se miraron nerviosos, tratando de formular una respuesta.

-Yo… esto… - Sugawara titubeaba mucho, Tobio tuvo una ocurrencia para salvarse de esa situación.

-Suga estaba revisando mi suero y se derramó un poco en el piso, eso es todo - respondió Kageyama, Shouyou no sospechaba nada, Kenma solo desviaba la mirada.

-Eso, se derramó el suero…

-¿Cómo te has sentido Kageyama? - le preguntó Hinata a su amigo, Kenma se atrevió a observar a Sugawara, se veía agradable, tenía un aura muy limpia y brillante de color verde, era un buen color, bastante pacifico, bondadoso y espiritual, una persona hecha para purificar y sanar.

-Algo mejor, pero con solo moverme un poco me empieza a doler como el diablo - respondió Kageyama con los brazos cruzados.

-Oh ¿En serio? - Hinata sonrió con una idea malvada en la cabeza.

-Sí, apenas me muevo un solo milímetro y empieza a doler.

-¿Y te duele cuando te ríes? - preguntó Shouyou en un tono demasiado inocente como para ser natural; Tobio lo miró con desconfianza.

-Ni se te ocurra.

-¿Qué le dijo un cero a otro cero?

-No - Kageyama lo miró furioso, Hinata prosiguió con el chiste.

-No somos nada… - culminó Shouyou; los cejas fruncidas de Tobio y sus labios se movieron un poco, para luego soltar una carcajada.

-¡Jajajajaja! ¡Eres aburridísimo idiota! - se reía tocando su estómago - ¡Ah maldición, no me hagas reír, idiota! - seguía riendo, su estómago dolía con cada risa, casi se retorcía sobre la camilla.

-¿Si es aburrido por qué te ríes? - le preguntó Hinata distorsionando su propia cara con las manos para seguir causándole gracia.

-¡No puedo controlarlo, y me rio de ti, no del chiste! Oh maldición… - tocaba su estómago, Shouyou continuaba haciendo caras para molestarlo un poco más - ¡Jajajaja! ¡Ya para, idiota, Hinata idiota!

-Hinata kun… por favor no lo hagas reír tanto, sigue un poco delicado - dijo Suga tratando de calmarlos a ambos, Kenma tenía una pequeña sonrisa en el rostro, la risa de Shouyou de algún modo le daba mucha paz.

-Perdónenme, no lo resistí - pronunció Hinata, risueño y burlón como un niño pequeño.

-¿Te sientes bien, Tobio? - preguntó Suga con ganas de reemplazar el nombre de su pareja por un: "mi amor"; Kenma los analizó un poco, no podía tratarse de una relación casual, esos dos definitivamente tenían algo más grande, porque el color que irradiaba Kageyama se volvía más claro con la presencia de Sugawara.

-Estoy un poco cansado.

-¿Tan pronto? - Hinata se veía algo decepcionado, si dependiera de él charlaría por horas.

-Puedes volver más tarde Hinata ¿Te quedarás hasta la noche verdad? - dijo Suga para dejarlo más tranquilo.

-Cierto, aún quedan algunas horas - respondió Hinata más animado, Sugawara se dio cuenta de la presencia de Kenma después de todos esos minutos hablando, porque había estado muy nervioso y distraído por limpiar las pruebas de su actuar.

-Hola amigo ¿Tú debes ser Kenma verdad? - saludó Suga de forma amistosa.

-Sí, ese es mi nombre - respondió Kenma sin agregar mucho más por la falta de confianza, más en sí mismo que en otros.

-Él fue quien nos salvó, puede ver fantasmas, tener visiones, ver la energía, y mucho más ¿No es lo más genial que has visto? - Shouyou se veía fascinado hablando de las habilidades de Kenma, normalmente este estaría avergonzado de que dijeran algo de su poder frente a un desconocido, pero según lo que le había contado Hinata, Sugawara también sabía y había vivido el problema con el yokai, por lo que no los tomaría como embusteros.

-¿En serio?... ¿Tu salvaste a Tobio?

-No precisamente… fue Daichi el que lo llevó a tiempo al hospital - respondió Kenma, un poco incómodo por esa atribución.

-No seas modesto Kenma, sin tu poder, la policía no hubiera llegado nunca, y todos habríamos tomado por muerto a Kageyama si no nos hubieras avisado que estaba vivo.

-¿Me perdí de mucho? - dijo Tobio, pues estaba inconsciente en el momento de la llegada de Kenma la noche en que casi pierde la vida.

-Kenma estuvo genial, no sé cómo, pero logró que eso se fuera como si estuviera muerto de miedo - Kenma estaba abochornado por estar recibiendo tanta atención de Shouyou y sus amigos.

-No es la gran cosa…

-¿Cómo lo hiciste Kenma? - preguntó Suga encantado con la historia.

-Esto… fueron varios factores, dos espíritus que me ayudaron, una premonición, y un recuerdo que pude ver de ese demonio, que me enseñó que le temía a las tijeras… pero nada hubiera resultado sin Bokuto y la policía…

-¿Puedes hablar con fantasmas? - los ojos de Sugawara brillaban.

-¿Acaso no es obvio? - le respondió Kageyama, Suga se enserió con él - sólo decía…

-Sí, puedo hablar con ellos.

-Oh… - Sugawara juntó sus dedos, buscando una manera de decir su ocurrencia sin parecer un aprovechador - oye Kenma san… quisiera pedirte un pequeño favor.

-¿Qué ocurre?

-Verás… cuando camino solo por los pasillos del hospital, veo muchas aminas que mueven objetos, o sombras que se mueven detrás de los vidrios. Da algo de miedo - confesó Suga, Kenma ya imaginaba que favor quería pedirle, pero sería muy tardío y agotador.

-Bueno… es normal en hospitales…

-Deben ser almas en pena de la gente que ha muerto en el hospital, si no se han ido es porque aún no resuelven algo que no pudieron hacer en vida. Alguien tiene que ayudarlos… - prosiguió Sugawara, y los ojos de Hinata comenzaron a brillar con una idea que había captado con mayor lentitud que Kenma.

-¡Kenma! ¡Nosotros podemos hacer algo!

-No es necesario que lo hagas hoy, puedes tardar cuanto quieras - pronunció Suga sin ánimos de presionar a Kenma - puedes hablar con uno a diario si así lo prefieres, sé de mucha gente que se ha sentido asustada en el baño de hombres del piso -1.

-A veces no es tan fácil ayudarlos, algunos ni siquiera saben por qué no quieren irse… -respondió Kenma; pero Hinata estaba muy feliz y ansioso por la idea de Sugawara, y sin pensarlo mucho tomó la mano de Kenma para llevarlo hasta la puerta.

-¡Vamos Kenma, hay que ayudarlos! - dijo Hinata con entusiasmo; su energía brillaba más, Kenma se relajaba con tan sólo estar cerca de él.

-Está bien Shouyou, vamos juntos - salieron de la habitación antes de poder despedirse, Suga rió por la infantil y adorable emoción de Hinata.

-¡Que genial! ¡Hablaremos con los espíritus del hospital y seremos como el matrimonio Warren! - dijo Shouyou sin tomar en cuenta que sus palabras podrían malinterpretarse.

-¿Matrimonio?... - Kenma se veía extrañado, y al mismo tiempo algo se sentía diferente en él, como si de repente sintiera mucho calor y una agitación repentina; Hinata se ruborizó.

-M-me refiero al matrimonio Warren, una pareja que investigaba lo paranormal; actualmente solo Lorraine Warren está viva… - explicó Shouyou con nerviosismo, Kenma tomó aire para controlar también los nervios.

-Ya veo, si sabía de ellos ahora que lo recuerdo.

-Dime Kenma… ¿Por dónde empezamos?

-Había algunos en el otro pasillo.

-¡Genial! ¡Vamos!

-Shouyou… ¿No vas a visitar a Akaashi? - preguntó Kenma, Hinata titubeó un poco.

-Bueno… puedo hacerlo después del atardecer, además… no quiero arrastrarte a verlo, sé que no te agrada demasiado.

-No lo odio ni nada por el estilo, solo, me decepciona un poco, es todo. Si quieres pasar tiempo con él solo dímelo y te acompañaré.

-No no, no es necesario, primero ayudemos a un par de espíritus, después iré a visitar a Akaashi.

-Sí, supongo que es lo mejor.

Se fueron caminando en busca de algún fantasma, no sería difícil encontrar uno por algún sitio, lo realmente complicado sería hablarle frente a tantos visitantes y enfermeros pasando cerca mientras Kenma trataba de comunicarse con esos seres del más allá, eso iba a ser muy embarazoso para él. Después de pasear un poco, Kenma volvió a encontrarse con el espíritu del hombre que buscaba a su hija; se notaba mucho que estaba lleno de preocupación y tensión, era normal que su alma no pudiera cruzar al otro lado, estaba muy intranquilo.

Kenma se acercó disimuladamente al señor, viendo hacia todos lados para determinar cuántas personas estaban a su alrededor; contó a dos enfermeras, y a una madre y su hijo que pasaban por ahí, sería difícil hablar de forma natural con el fantasma. En voz baja le susurró algo al hombre, llamándolo a un lugar más discreto; habría pasado inadvertido si Hinata no hubiera empezado a preguntarle si ya podía ver algo, cómo era el fantasma, qué cosas le decía, y todo mientras saltaba de emoción llamando mucho la atención de quienes pasaban por ahí. Sea como fuere, Kenma condujo rápidamente al señor a un pasillo más vacío, para iniciar una charla.

-¿Necesita ayuda señor? - preguntó Kenma al estar a solas con él espíritu y Shouyou.

-¿Qué te respondió? - dijo Hinata a un lado de Kenma, entrecerrando los ojos como si de esa forma pudiera ver al fantasma.

-Shouyou, aún no ha dicho nada.

-Si me pudieran echar una mano… busco a mi hija, tuvimos un accidente automovilístico y no sé en qué sala la están atendiendo.

-Dice que él y su hija tuvieron un accidente y que aún no la encuentra en el hospital - Kenma actuaba de intérprete entre el señor y Hinata.

-Oh… señor, ¿Usted sabe que está…?

-Shouyou, no es bueno que se lo digas de inmediato, es mejor ser sutiles en estos casos.

-¿Qué me diga qué? ¿Qué estoy muerto? - pronunció el espíritu, Kenma lo miró extrañado.

-¿Ya sabe que perdió su vida? - preguntó Kenma, el hombre sonrió con nostalgia.

-Sí, lo sé, es obvio hasta para mi… pero sólo quiero saber si mi hija corrió el mismo destino.

-¿Qué dice? - Hinata estaba impacientándose.

-Que ya lo sabe - respondió Kenma sintetizando la idea principal de lo dicho por el señor - ¿Cuál es su nombre?

-Taro Misaki.

-Taro Misaki… ¿Y el nombre de su hija?

-Hana.

-Hana Misaki - repitió Kenma, Hinata veía todo con curiosidad, no podía ver al señor Taro, pero lograba imaginarlo frente a Kenma, para él todo aquello era real, confiaba plenamente en Kenma, cualquier otra persona se lo estaría cuestionando.

-¿Puedes llamar desde aquí a su hija? - preguntó con ingenuidad y un destellante brillo en los ojos.

-No hago milagros Shouyou…

-¿Entonces como la encontramos?

-Si se atendió en este hospital debe tener un historial médico.

-Ohhh, ¿Y cómo lo conseguimos?

-Sugawara san podrá hacerlo, quizás…

-¡Cierto, voy a llamarlo ahora mismo!

-Se los agradezco mucho… - dijo el señor mientras Hinata sacaba su teléfono para marcar el número de Suga.

-Él dice que nos lo agradece - repitió Kenma para que Shouyou supiera que respondía el espíritu.

-No es nada señor, para eso estamos ¿Verdad Kenma? - Hinata movía un poco los pies como dando saltitos mientras esperaba que Sugawara contestara su llamada.

-Sí, algo así…

-Espero que mi hija esté bien… - susurró el señor justo cuando Suga notó su teléfono, se encontraba en la sala de toma de muestras, junto a un montón de pequeños tubos con sangre dentro, tapas de color celeste y una etiqueta al frente.

-¿Hola?

-¡Sugawara san, necesitamos un pequeño favor en estos momentos! - dijo Shouyou olvidando decir "hola" por las ansias que tenía.

-¿Que necesitan tú y Kenma? - Sugawara respondió con una sonrisa mientras depositaba algunas muestras junto con las demás, a sus espaldas había otra enfermera, de cabello negro amarrado con dos coletas.

-Encontramos un fantasma, que pregunta por su hija, tuvieron un accidente de auto y no sabe si ella sobrevivió, su nombre es Hana Misaki.

-Hana Misaki… - Suga miró hacia atrás y cubrió el teléfono con la mano para que no se escuchara lo que le diría a su compañera - Eri chan ¿Puedes revisar algo en la computadora? - la chica asintió y fue hasta un ordenador que se encontraba cerca de ellos en esa habitación llena de cortinas de color celeste - busca el nombre Hana Misaki.

-Se atiende regularmente en el hospital - contestó Eri revisando el historial.

-Hinata kun, encontramos un nombre que coincide - dijo Sugawara volviendo a colocar el celular en su oreja.

-¿Estas 100% seguro que es ella?

-Eri chan, revisa si esa chica sufrió algún accidente automovilístico en algún momento - pidió Suga, su compañera lo miraba extrañada, pero no dudó de él, solo le parecía un poco raro que pidiera tal cosa.

-A ver… ¡Aquí está! En el año 2005 estuvo internada por 8 días en el hospital - respondió la chica.

-Hinata, creo que si es ella, en el año 2005 tuvo un accidente de ese tipo.

-¡Bingo! Muchas gracias Sugawara San, ahora podremos seguir.

-De nada Hinata, mucha suerte.

-¡Hasta luego! - ambos cortaron la llamada, Hinata volteó a ver a Kenma y a imaginar que veía al señor - Taro san, su hija fue dada de alta en el año 2005, de seguro que encuentra bien.

-Eso fue hace 12 años - dijo Kenma, el señor Misaki se le quedó viendo después de oírlo.

-¿12 años? No puedo créelo…

-¿Qué dijo? - preguntó Shouyou.

-No sabía que había pasado tanto tiempo - le respondió Kenma.

-En serio… no puedo creer que pasaran 12 años y que ni siquiera me diera cuenta…

-Es normal que no supiera, a veces los espíritus se quedan en un eterno bucle, haciendo lo que estaban haciendo el día de su muerte a diario, no se dan cuenta del paso del tiempo - dijo Kenma para informar tanto al fantasma como a Hinata.

-Pero ahora podrá descansar en paz - pronunció Shouyou alegremente.

-Aun no, quiero verla otra vez - respondió Taro.

-Dice que quiere verla otra vez antes de irse.

-Oh… ¿Cómo averiguamos donde vive?

-No creo que sea necesario, si conozco bien a mi hija, puedo afirmar que no sería capaz de abandonar a mi esposa y nuestra casa.

-Dijo que cree que sigue viviendo en la misma casa.

-¿Está seguro? - preguntó Hinata como si de verdad estuviera hablando cara a cara con el espíritu.

-Le preguntaré a Kuroo - dijo Kenma tomando su celular, para marcar el número de su amigo, que se encontraba en la comisaria; Kuroo tardó mucho menos tiempo en contestar que Suga.

-Hola Kenma, los condones están en el cajón de mi ropa interior.

-Calla Kuroo, necesito pedirte un favor - le respondió Kenma de forma escueta.

-¿Que no llegue al departamento esta noche? ¿Lubricante? Todo lo que necesites está en el cajón.

-Busca la residencia de la señorita Hana Misaki - le ordenó Kenma.

-Que frio, deberías considerar ser más amable para pedir las cosas.

-¿Ya lo encontraste? - respondió al instante Kenma sin hacerle mucho caso.

-Por supuesto, barrio Arakawa, si prometes ser más amable te diré la dirección completa - dijo Kuroo, un segundo después Kenma cortó la llamada dejándolo con las palabras en la boca.

-Kuroo dice que vive en Arakawa.

-¿Lo ven? No se han ido a ninguna parte - dijo el señor con esperanza en los ojos.

-Taro san dice que es ahí donde han vivido desde antes del accidente.

-¡Perfecto, ahora puede ir a buscarla! - Hinata estaba entusiasmado, el señor en cambio miró en todas las direcciones, muy confundido.

-Disculpen… ¿Saben dónde está la salida? - usualmente algunos fantasmas se desorientaban fácilmente estando en su lugar de muerte, Kenma suspiró y estiró su brazo.

-Tome mi brazo, nosotros lo guiaremos hasta la salida.

Oikawa condujo su automóvil hasta el estacionamiento -1 del hospital, se bajó con el maletín en la mano, donde llevaba todos sus documentos y una computadora personal; caminó un poco amargado hasta el ascensor, subiendo hasta el tercer piso del edificio, en busca del doctor Yoshiki Towada, con quien ya se había comunicado previamente para coincidir con sus minutos de libertad antes de seguir atendiendo pacientes en el sector de medicina general. No se sentía nada cómodo en aquel lugar, quería sencillamente ir al grano y largarse de ahí apenas le entregaran sus documentos; para su desgracia tuvo que sentarse frente a la consulta del doctor Towada, esperando por largos minutos, con las piernas y los brazos cruzados y una cara de impaciencia que desfiguraba ligeramente sus lindos rasgos. Marcó el número del doctor un par de veces, no esperaba que le contestara, solo que al ver su llamada se apresurara de una vez; luego de cinco minutos un tipo parecido a Oiwake apareció abriendo la puerta que tenía en frente, se veía aburrido, como si tuviera sueño.

-¿Oikawa san? Lamento la demo- antes de que pudiera completar la frase Oikawa se levantó de un brinco y lo interrumpió.

-Sí sí sí, estás ocupado lo sé, yo también lo estoy, dame los papeles y volvamos a nuestro.

-¿Papeles?... - Yoshiki estaba confundido, la impaciencia de Oikawa lo hizo sacar de súbito los documentos de su maletín y agitarlos frente a la cara del doctor.

-Los documentos del caso Yaku - dijo casi restregándole el papeleo en el rostro.

-Ah, eso, supongo que mi tío no le dijo que no hay ningún papel - la cara de Oikawa de repente se vio más fastidiada, casi amenazante.

-¿No?

-Tranquilo - Towada metió una mano en el bolsillo de su bata de médico, sacando un pequeño objeto de color azul.

-¿Un pendrive? Que moderno el anciano…

-Aquí está todo lo que pudieron recolectar los detectives que cooperaron con él, trata de no abrirlo en un lugar público - dijo mientras se lo entregaba a Tooru.

-Gracias, ahora me puedo ir de este apestoso lugar.

-Ja ¿Apestoso un hospital que cumple con todos los requisitos del código de higiene?

-Lamento insultar tu lugar de trabajo, pero realmente lo odio.

-Como sea, ten un buen día.

-Lo mismo digo, bye bye.

En el mismo piso, Kenma y Hinata conducían al señor Taro para llegar a la salida, Shouyou estaba muy inquieto, avanzando a brincos mientras conversaba sin parar con el fantasma, usando a Kenma como una especie de traductor entre ambos; a Kenma lo aburría un poco repetir lo que respondía el espíritu, pero igualmente estaba feliz, porque Hinata se veía feliz, y bastante fascinado por tener tanto contacto con un fantasma de verdad que no deseaba matarlo. Hubo un momento en que Shouyou empezó a caminar de espaldas, parloteando como un pajarito cantando, eso ponía muy nervioso a Kenma, pensando que podría tropezar o chocar con alguien, lo cual si ocurrió cuando la espalda de Hinata colisionó con la de un abogado que miraba un pendrive azul como si no fuera la gran cosa.

Los papeles de Oikawa salieron volando cuando Hinata chocó con él, Kenma se disculpó mucho mientras se agachaba a recoger los documentos junto a Shouyou; Tooru por otro lado casi deja caer el pendrive, pero lo hacía saltar de una de sus manos a la otra para que no tocara el suelo, se veía como si estuviera haciendo malabares. Hinata tomó la orden judicial y la resolución del juicio de Kyoutani, Kenma los recortes de periódico y la información de Yaku, que eran las que habían ido a parar a casi un metro y medio. Al hacer contacto con los papeles, algo ocurrió en su mente, de repente no estaba viendo ni el lugar en el que se encontraba ni viviendo el tiempo presente, porque por sus ojos pasaban las imágenes de algo que no sabía distinguir si era una premonición o una regresión.

Veía todo desde los ojos de alguien que corría sin parar por una oscura cabaña de madera, todo se veía solitario y apagado, y él estaba desesperado y agitado, mirando de un lado a otro para encontrar algo. Aceleró aún más el paso, su visión se distorsionó y todo lo que veía dio una vuelta, cual si estuviera corriendo en el techo; tal movimiento brusco lo hizo caer de bruces al suelo, para luego levantarse y seguir corriendo, buscando, pidiendo ayuda a gritos mientras todo se desfiguraba y rotaba sin parar, sus pies se enredaban haciendo que cayera de forma estrepitosa, sobre sus rodillas, sobre su rostro, con todo el peso de su cuerpo estrellándose contra el piso de madera. Y él se levantaba llorando para seguir corriendo aun con dolor, mareado, desorientado y con la mente hecha un lio, porque todo cambiaba de forma, porque de repente arriba era abajo y atrás era adelante, porque sus ojos inquietos veían como todo giraba cuando más deseaba avanzar.

Oikawa lo despertó, llamándolo para que saliera de su trance y le entregara los papeles; Kenma agitó la cabeza y observó al abogado, entregándole lentamente los documentos y disculpándose nuevamente en voz baja; Tooru se lo agradeció, pero lo veía como si estuviera loco, quería alejarse de ese muchacho tan extraño. Kenma se levantó y comenzó a caminar, tambaleándose por lo mareado que estaba; casi cae al suelo, afortunadamente se sujetó en una pared y tocó su frente, Shouyou se le acercó muy preocupado y le preguntó si se encontraba bien. Oikawa revisó el papeleo uno por uno, comprobando que no había perdido nada; suspiró aliviado y se sentó, sintiendo curiosidad por el pendrive, le echaría una ojeada rápida con su computadora y luego se iría a casa, sonreía con tan solo pensar en su pareja y él preparando la cena, eso sí sería reconfortante; al sentarse y encender su ordenador pudo ver unas cuantas carpetas, una llamada "Yaku", otra llamada "Testigos", otra de nombre "Perro loco"; detuvo su vista en una de ellas, que llevaba el nombre de "Esoterismo".

-Vaya estupidez.

-¿Kenma? ¿Estás bien? - preguntó Hinata mientras caminaban, Kenma ya no estaba mareado, pero seguía tocando su cabeza lleno de confusión.

-Sí, estoy bien, no te preocupes Shouyou.

-¿Que te pasó amigo? - le preguntó el señor Misaki, que iba a sus espaldas tomando la chaqueta roja de Kenma para no perderse.

-Vi… algo.

-¿Qué cosa? ¿El futuro? ¿El pasado? ¿Algo que le pasará a ese tipo? - preguntó Hinata sin parar.

-Nada de eso, fue algo… raro, tan raro que no entendí nada.

-Oh…

-No quiero hablar de eso ahora, lo siento Shouyou…

-No te preocupes, es mejor que lo analices con la cabeza fría - lo tranquilizó Hinata.

-Sí que eres raro… pero me sorprende mucho el poder que tienes - comentó Taro, Kenma no le hizo caso, solo continuó avanzando, cabizbajo, tratando de comprender que rayos había visto, su mente estaba completamente enredada. Shouyou lo observaba con tristeza, probablemente lo mejor que podía hacer para calmarlo y hacer que olvidara lo que sea que hubiera visto, era hablarle de cualquier cosa.

-Dime Kenma ¿Tienes hermanos? - preguntó Hinata para romper el hielo.

-No, soy hijo único.

-Oh… ¿A qué edad dejaste de depender de tus padres? Yo tuve que hacerlo al finalizar la preparatoria, para estudiar aquí en Tokio.

-Bueno… creo que fue a los 8 años, pero entonces pasé a depender de los padres de Kuroo - Shouyou abrió los ojos por tal revelación.

-¿Tan pequeño?...

-Sí, en realidad no tengo padre, y mi madre… - Kenma agachó la cabeza con pesadumbre, sus ojos se veían tan tristes y desanimados, Hinata sintió que había metido la pata.

-Oh Dios… Lo siento Kenma, no quería incomodarte.

-No te disculpes Shouyou, no me duele tanto, pero, simplemente no me gusta hablar de ese tema, sobre todo de ella… - Hinata lo miró con tristeza, quería disculparse nuevamente con él, consolarlo y darle un abrazo apretado - ¿Y tú Shouyou? ¿Cuántas personas conforman tu familia? - preguntó Kenma, sonriéndole para volver a ver el hermoso brillo anaranjado de su aura.

-Mis padres y mi hermana, viven aún en la prefectura de Miyagi - respondió Hinata con mas ánimos.

-Ya veo ¿Tu hermana es menor o mayor que tú? - Kenma se veía más tranquilo, las cosas ya no parecían tan grises como hacía algunos segundos.

-Es menor que yo, se llama Natsu y actualmente está en secundaria - Shouyou buscó una foto de su hermanita en la galería de su celular - oh no… creo que no tengo una foto guardada, quizá si busco en sus redes sociales…

-¿Se parece a ti?

-Dicen que es igualita a mí.

-Entonces debe ser muy linda - respondió Kenma sonriéndole otra vez a un abochornado Hinata, que se rascaba una de sus rojas mejillas con un dedo.

-Jeje ¿Eso crees?...

-Seguro…

El señor Misaki los miraba desconcertado, no se imaginaba que ellos pudieran ser de ese tipo de personas que en su época no eran bien vistas, pero nada podía hacer, no tenía derecho a quejarse de dos buenas personas que lo estaban ayudando a encontrar a su hija, debía respetarlos aun cuando no le parecía correcto que tuvieran esas actitudes estando juntos. Tocaron el botón del ascensor para bajar al primer piso, dentro de este había muchos espejos que repetían sin parar sus reflejos; Hinata fijaba su visión en esos reflejos, pensando que quizá con ese efecto lograría ver al fantasma, cosa que no pasó, aunque a Kenma le pareció adorable verlo esforzarse.

Al llegar al primer piso, Shouyou preguntó si de verdad el señor Misaki sería capaz de cruzar la ciudad y llegar a casa, Kenma aseguró que podría transitar libremente apenas pusiera un pie fuera del hospital, poniendo de ejemplo a Aone y Yui, a quienes después de guiar fuera de sus lugares de muerte, se les ocurrió la idea de ir de un lado a otro para ver a sus seres queridos. Llegaron a la entrada del hospital, el espíritu hizo una reverencia de profundo agradecimiento, Kenma se despidió con disimulo, a diferencia de Hinata, que hizo una reverencia a la nada sin importar lo que dijera la gente; Kenma vio partir al señor Taro, que se iba observando con nostalgia el Tokio aún más moderno luego de estar 12 años perdido dentro del hospital, Kenma relataba lo que hacía para que Shouyou imaginara la escena a la perfección.

Dieron media vuelta y discutieron sobre si debían ayudar a alguien más ese día, Kenma dijo que había visto dos fantasmas, pero que sus casos parecían mucho más complicados de resolver; entonces Hinata recordó lo que les dijo Suga, sobre un fantasma que asustaba a las personas que se acercaban al baño de hombres en el piso -1. Tal vez era arriesgado, porque no sabían la naturaleza de tal fantasma, sin embargo Kenma no pudo oponerse, pues Shouyou prácticamente lo arrastraba hacia la planta -1, impulsado por su curiosidad y su no muy sano gusto por el peligro; Kenma suspiró, resignado, cualquier persona consideraría que lo malo de Hinata era que casi nunca se callaba, pero para él lo único que no le gustaba era lo temerario que podía llegar a ser el pelirrojo.

Llegaron al piso -1, era mucho menos concurrido que los demás, pero aun así, Kenma no presentía ninguna energía pesada, eso era una buena señal, porque ya estaba especulando que tendría que enfrentarse a algo peligroso; Shouyou continuaba hablando y contándole cosas, algunas bastante al azar, Kenma abría la boca para hablar, pero su voz no era escuchada por su, quizás, más que amigo. Colocó un dedo en los labios de Hinata, indicándole que debía ser silencioso, porque sentía algo muy cerca de ellos; Shouyou susurró una respuesta afirmativa y selló sus labios, apretándolos para controlar el flujo de sus palabras.

Kenma observaba todo el solitario lugar, estaba muy silencioso, tanto que podía sentir los pasitos de un espíritu de pequeño tamaño, moviéndose en cuclillas, para no captar la atención de nadie; avanzaron con pisadas suaves y sigilosas, Hinata lo hacía solo para imitar a Kenma y no meter la pata. Cuando se movieron, Kenma vio una pequeña sombra que corría, no estaba del todo en su rango de visión, pero logró distinguir la silueta de un niño chiquito, corriendo en dirección al baño; el paso de Kenma se volvió más normal, Shouyou lo imitó, estuvo a punto de volver a hablar, pero Kenma lo silenció nuevamente a la par que avanzaban hasta el oscuro baño.

Ninguno de los dos encendió las luces, bastaba con tener la puerta abierta para que el baño se iluminara tenuemente con la luz del pasillo, no era buena idea perturbar al fantasma, solo lograrían que saliera corriendo. Hinata preguntó en susurros sobre lo que estaba ocurriendo, Kenma le respondió también en voz baja, diciendo que era solo un niño que estaba escondido; Shouyou se enterneció, comentando que quizás el pequeño asustaba a la gente sin querer, de seguro solo estaba jugando a las escondidas.

Kenma no opinaba lo mismo, no parecía que el niño estuviera jugando, más que eso, se veía como si el aterrado fuera esa criaturita, que se ocultaba en las cabinas de los inodoros; el médium tocó una de las puertas, escuchando un ruido de salpicadura que hizo retroceder a Hinata. Le pidió que por favor no se asustara, porque no era un espíritu peligroso; Kenma se agachó, fácilmente se dio cuenta de que el niño estaba escondido en el tercer inodoro, por el agua en el piso y por la pequeña cabeza de cabello muy corto, casi rapado, que se asomaba en uno de los estanques; se acercó y abrió suavemente la puerta, quedando frente al pequeño escondido.

-Ya puedes salir niño - pronunció Kenma con su voz calmada, poco amenazante; de cualquier forma lo poco que se veía de la cabeza del niño se ocultó de improvisto en el agua, sacando una burbuja de aire del estanque - sé que estás ahí, no hay porque asustarse.

-¿Qué le pasa? - preguntó Shouyou, estando un poco alejado de Kenma por un inconsciente temor.

-Está asustado, no parece que quiera salir - respondió Kenma, agachado en cuclillas, más o menos a la altura del inodoro - no te haré daño ¿Podrías salir de ahí por favor? - volvió a pedir Kenma, sin obtener respuesta del chiquillo escondido - ¿Por qué no quieres salir? - y nuevamente, no había contestación, solo pequeñas burbujas saliendo del agua, Kenma frunció el ceño, no tenía demasiada paciencia con los niños.

-Vamos pequeñito, sal de ahí, nosotros no mordemos - dijo Hinata suavizando su voz y agachándose, sonaba muy dulce y amigable, las burbujas del estanque dejaron de salir, como si lo estuvieran escuchando con atención - no tengas miedo amiguito, no queremos lastimarte, queremos ayudarte - todo quedaba en silencio cuando Shouyou hablaba, esa tranquilidad le empezaba a agradar a Kenma - Dime dime ¿Cuál es tu nombre? Yo me llamo Hinata, Hinata Shouyou - agregó nuevamente con la voz más suave que podía tener - ¿Tienes familia pequeño? Yo tengo una hermanita menor, jugaba mucho con ella cuando vivíamos juntos en casa - Kenma sonrió, hasta él mismo se sentía más relajado e interesado por Hinata, definitivamente a él se le daban mejor los niños - incluso jugaba con ella y sus compañeritos de la escuela ¿Te suena el juego kagome kagome? - Shouyou tosió un poco para entonar mejor - Kagome Kagome Kago no naka no Tori wa, Itsu Itsu deyaru? Yoake no ban ni - Kenma se levantó de repente y retrocedió, Hinata entonces pudo ver cómo una buena cantidad de agua salió desbordándose del retrete, y como la puerta se medio cerraba.

-Ya salió, pero, aún se ve desconfiado, sólo está asomando parte de su rostro por la puerta - dijo Kenma, mirando la mitad de la carita de ese fantasma, tanto sus ojos como su corto cabello eran de un color marrón oscuro, también una de sus manitos sujetaba la puerta, el resto del cuerpo seguía dentro de la cabina.

-No te asustes pequeño ¿Quieres que seamos amigos? - preguntó Shouyou con una sonrisa amistosa, el pequeño miró hacia abajo, el pelirrojo se veía bajito como otro niño, alegre y muy simpático, no parecía ser alguien que quería hacerle daño - ¿Puedes decirme tu nombre?

-Takeru… - respondió el fantasmita.

-Se llama Takeru - dijo Kenma para que Hinata pudiera comunicarse con él.

-Así que, Takeru ¿Por qué no sales de ahí? No debes tener miedo, yo te cuidaré ¿Está bien? - la angelical sonrisa de Shouyou y su mano extendida invitaban al pequeño a salir de ahí; Kenma suprimió un suspiro, Hinata se veía demasiado dulce y lindo en esos momentos, estaba provocando que el calor en su pecho, que siempre tenía cuando estaban juntos, creciera sin parar. De pronto la puerta se abrió lentamente, el niño salió dando tímidos pasos, tocando la mano de Shouyou.

-Está tomando tu mano… - comentó Kenma, Hinata sonrió, esta vez con ilusión.

-¿Ves? No era tan difícil ¿Por qué estabas escondido Takeru chan?

-Tengo miedo… - respondió el espíritu agachando la cabeza, tenía los ojitos llorosos.

-Dice que tiene miedo.

-¿Miedo de que? - preguntó Hinata; hubo un largo silencio, el niño no hablaba, sólo lloraba mirando el suelo.

-Shouyou, no quiere responder, está llorando…

-Oh Dios… Lo siento tanto pequeñín, no quería hacerte llorar ¿Necesitas un abrazo? - ofreció Hinata abriendo sus brazos; el pequeño Takeru levantó la mirada, entre lágrimas vio a ese pedazo de sol que lo esperaba de rodillas y con los brazos abiertos; inseguramente se le acercó y enterró su rostro en el pecho de Shouyou, derramando lágrimas mientras lo abrazaba.

-Te está abrazando… - pronunció Kenma, Hinata miraba hacia adelante, se veía confundido, trataba de imaginar las dimensiones del niño para saber cómo abrazarlo sin equivocarse; Kenma sintió mucha ternura, decidió ayudarlo, tomando los brazos de Shouyou para guiarlos, colocando una mano en la espalda del fantasmita, y la otra en su cabeza.

-Ya ya pequeño, yo te cuidaré, no tienes nada que temer ahora… Dime ¿No crees que este lugar es muy feo y oscuro para ti? - preguntó Hinata, el pequeño levantó la cabeza, y con melancolía y temor asintió.

-Dijo que sí.

-¿Quieres que te acompañemos a un lugar más luminoso? - propuso Shouyou, el niño titubeó, aún sentía miedo, demasiado - nosotros te cuidaremos hasta que encuentres ese lugar, no te dejaremos sólo - agregó, y entonces el niño tomó la decisión de volver a asentir.

-Dijo que si otra vez.

Hinata se levantó y extendió una mano, para que Takeru la tomara, y así poder guiarlo hasta algún lugar, fuera cual fuera; el niño tomó la mano de Shouyou, Kenma pensó que debía hacer lo mismo, así que también ofreció la suya, luego se arrepentiría de ello. En cuanto el niño tomó su mano, Kenma vio el pasado de aquella criatura como si él lo hubiera vivido; estaba jugando con un robot mecha de plástico, en un parque al lado de la escuela primaria, era otoño, los árboles de color anaranjado y rojo camuflaban perfectamente al monstruo que lo acechaba.

Vio un pequeño camino con paquetitos de colores, una voz que venía de los árboles le dijo que si encontraba todas las bolsas, obtendría un gran premio a cambio. Él se entusiasmó y comenzó a mirar en todas direcciones para buscar las otras cajitas; Kenma en cambio empezó a agitarse, tenso y presintiendo algo que el niño no podía percibir, vibras de maldad pura, malas intenciones, perversidad de la peor clase, de aquellos que buscan dañar a los seres más inocentes por pura diversión. Kenma le gritaba al niño que no jugara a tal cosa, pero este seguía recogiendo los paquetitos, acercándose sin sospechar nada al último que colgaba de una rama; al tratar de tomarlo de un salto, vio un cabello rojo que se asomaba detrás del árbol, entonces Kenma no pudo soportarlo más, forzándose a detener la visión gritando: "¡Suficiente!".

Hinata y el niño lo miraron preocupados, él tomó aire, quisieron preguntarle qué ocurrió, pero Shouyou no deseaba incomodar a Kenma, por lo que sólo propuso avanzar; salieron del baño, dejando que Kenma determinara el rumbo que debían seguir basándose en su instinto. El médium los llevó al final del pasillo, iban tomados de la mano, y el niño los miraba a ambos con los ojos brillantes, esas personas eran dos ángeles para él, no sabía cuánto tiempo había pasado, pero asumía que hacía bastante que no se sentía tan seguro y protegido por alguien.

Abrieron la puerta de "evaluación de emergencia", que conducía a una escalera que llegaba al piso de arriba, llegando a un pasillo donde convergían las distintas puertas para evacuar; Hinata abrió la principal, que daba a la parte trasera del hospital, la última parada de ese día. Kenma quedó deslumbrado al ver lo que había afuera, era como si su mundo y el otro se unieran difuminándose suavemente; por un lado estaba el hospital a sus espaldas, pero frente a él, un mundo de luz en colores pastel chocaba con el suyo, oscilando entre un color y otro, formando caminos coloridos y suaves, difusos, difíciles de observar a detalle por la intensa luminiscencia; y lo que más le gustaba: pequeñas esferas, como partículas de purpurina, flotando en derredor.

Takeru miró a Kenma, quien le dijo que no tuviera miedo, que ese lugar era mucho mejor que el mundo en el que estaban, y que ya no sentiría dolor nunca más, por lo que debía ir sin miedo, porque ellos lo estarían vigilando para que cruzara sin problemas. Shouyou comprendió entonces que el niño estaba a punto de ir al otro lado, eso lo hizo feliz; Kenma se encargó de relatar que el pequeño estaba caminando lentamente hacia la luz, para que Hinata imaginara todo lo que pudiera, aunque en realidad no pudiera siquiera imaginar la maravilla que estaba justo frente a sus ojos y que sólo Kenma y Takeru podían ver. Mientras Takeru seguía avanzado poco a poco, Shouyou observó detenidamente los lindos ojos ámbar de Kenma, estaban tan destellantes y plácidos, que Hinata sintió demasiada curiosidad por lo que estaba viendo.

-¿Cómo es el otro lado, Kenma?... - le preguntó Shouyou, Kenma se veía muy tranquilo y relajado.

-Es un lugar hecho de luz, sus colores son suaves y muy brillantes, te encandilaría un poco si lo vieras… - le respondió, Hinata jugó con sus dedos, un poco inconforme con esa explicación.

-¿Qué cosas hay en ese lugar?... - continuó preguntando, Kenma suspiró con paz.

-Es difícil de explicar, pero, sé que hay caminos…

-¿Hacia dónde?

-No lo sé… la primera vez que vi esto, me pareció tan lindo que caminé hacia él, quise tocarlo y ver que había más allá. Terminé desmayado, Kuroo tuvo que reanimarme - respondió Kenma, Hinata agachó la cabeza, preocupado.

-Suena peligroso… Por favor no lo toques ahora.

-Tranquilo, no lo haré. Pero no lo llamaría peligroso, de hecho, es la segunda cosa más hermosa que he visto en la vida… - eso volvió a despertar el interés en Shouyou.

-¿Hay algo más hermoso? ¿Qué es? - se oía como un niño curioso, Kenma dejó salir una suave risa, dio un cuarto de vuelta y miró a los ojos a Hinata, sonriéndole apaciblemente y con los ojos aún brillantes y pacíficos, sin darle más respuesta que esa - Kenma…

-Algunos dirán que es subjetivo, pero para mí, ese algo es más brillante y adorable que ese mundo de luz… - confesó Kenma mirando los ojitos de Shouyou, se veían brillantes y húmedos, sus mejillas estaban teñidas por un suave color rojo, y su pecho saltaba con hiperventilación; Kenma tocó su mejilla para que se calmara.

-Kenma… yo… - Hinata trataba de decir algo, pero su corazón palpitaba tan fuerte que sentía que se desmayaría - yo… bueno, yo… tu…

-Tranquilo, puedes decirme lo que quieras sin miedo, confía en mí, Shouyou - lo tranquilizó acariciando su mejilla y tomando gentilmente una de sus manos; Hinata tomó aire varias veces y cerró los ojos para sacarlo.

-Me gustas… - reconoció en voz baja, viendo sus pies para evitar los ojos de Kenma; este levantó con suavidad el rostro de Shouyou desde abajo de la mandíbula, para que lo viera a los ojos y supiera que él estaba provocando la sonrisa que jamás le mostraría a alguien más.

-También me gustas, Shouyou - respondió Kenma, acariciando la mano de Hinata con su pulgar; Hinata se ruborizó y tembló, dejando caer su frente en el pecho de Kenma.

-Qué alivio… hubiera muerto de vergüenza si me decías otra cosa… - dijo agarrando suavemente la sudadera de Kenma, estaba tan consumido por los nervios que temblaba sin parar. Kenma se veía dichoso, abrazando a Shouyou y acariciando sus cabellos pelirrojos con gentileza.

-Shouyou, creo que ya sé a qué otro lugar llevarte en nuestra primera cita - comentó Kenma, Hinata levantó la cabeza para mirar su dulce rostro; sonrió con ansías, se veía tan adorable como un niño.

-No me lo digas, quiero que sea una sorpresa después de salir del cine - dijo ilusionado, Kenma acarició su rostro colocando los pelirrojos mechones de cabello detrás de su oreja.

-De acuerdo, será una sorpresa - Kenma besó suavemente su frente, el pecho de Hinata se sentía muy bien, también sentía un calor fuerte pero muy agradable en todo su cuerpo, aunque principalmente en sus mejillas; cerró los ojos y se acurrucó en el pecho de Kenma, permitiéndole abrazarlo cuanto quisiera.

-Me gustas...