Kenma y Hinata se mantenían abrazados fuera del hospital, sus corazones acelerados parecían hablar entre ellos por esa cercanía que les permitía escucharlos y sentirlos palpitar con fuerza; Shouyou apoyaba su cabeza en el pecho de Kenma, y este la acariciaba gentilmente con una mano, la otra abrazaba la cintura del pelirrojo, sin afanes de dejarlo ir de su lado. Hinata estaba acalorado a pesar del día frío, su rostro abochornado se encontraba escondido en el pecho de Kenma, respirando su olor con los ojos cerrados; Kenma podía sentir todo ese calor que irradiaba el aura de Shouyou, lo hacía suspirar con ternura, era como tener un pedacito de sol muy suave y lindo entre sus brazos.

Las partículas de luz del otro lado flotaban alrededor de ellos, Kenma trataba de tocarlas con sus dedos, colocándolos aleatoriamente sobre el cabello de Hinata, y besándole la cabeza en cada parte donde se posaba una lucecita.

-¿Qué haces Kenma? - preguntó Shouyou al sentir los dedos de Kenma haciendo una ligera presión en su cabeza.

-Atrapo luz.

-¿Cómo?

-Son pequeñas esferas de luz que salen del otro lado, están flotando - respondió Kenma, besando la frente del pelirrojo.

-¡Qué lindo! ¡Quisiera poder verlas! - exclamó Hinata un poco decepcionado, Kenma besó su sien con una ternura que devolvió a Shouyou a su estado tranquilo.

-Atrape otra - Kenma continuó besando el rostro rojo y suave de Hinata, quien tenía el corazón vuelto loco por todo ese amor que se desbordaba por sus poros - y otra… y otra… y otra… - decía Kenma besando la nariz y los pómulos del pelirrojo, en un momento colocó un dedo en los labios de Shouyou y lo miró a los ojos, poniéndolo sumamente nervioso - hay una justo aquí…

-Kenma… - Hinata lo veía acercar sus labios, e hiperventilaba, como si no estuviera listo para dar un beso. Antes de que Kenma juntara sus labios con los suyos, Shouyou colocó sus dos manos sobre la boca del médium, alzando la voz con nerviosismo - ¡¿Atrape algo, Kenma?!

-Uhm… bueno… - Kenma se veía sorprendido, pero inmediatamente volvió a sonreír, tomando una de las manos de Hinata y guiándola hasta la parte izquierda de su pecho, para que el pelirrojo sintiera como hacía palpitar su corazón - si atrapaste algo, Shouyou.

-Kenma… - Hinata susurró, observando su propia mano posada en el torso de Kenma, la retiró tímidamente, tomando una mano del medium y posándola en la parte izquierda de su propio pecho - también atrapaste algo, Kenma… - le dijo usando un tono suave y más agudo en su voz, coqueteando con la persona que le gustaba hasta con la mirada; Kenma sintió una calidez aún mayor, esa sensación era incluso más placentera que estar cerca del otro lado.

-Shouyou… - susurró abrazando suavemente la espalda de Hinata; lo que sentían ambos era muy distinto, Kenma estaba tranquilo, relajado y sumido en un sentimiento tan reconfortante que parecía estar flotando de felicidad; Shouyou en cambio se sentía nervioso y feliz, avergonzado y aliviado, enamorado e inseguro, tantas sensaciones discordantes lo alejaban mucho de esa maravillosa paz que sentía el médium.

-Oye Kenma ¿El niño ya cruzó?... - preguntó Hinata, queriendo romper inconscientemente el bello ambiente para dejar de sentirse tan hiperventilado.

-Sí, ya cruzó, el otro lado se está desvaneciendo…

-Creo que, debemos volver, aún no he visitado a Akaashi - dijo Shouyou, esa era su excusa para salir de esa abochornante situación.

-Está bien Shouyou, vamos a verlo juntos - respondió Kenma con tranquilidad, no estaba desilusionado por no poder seguir abrazando a Hinata, estaba consciente de que el pelirrojo necesitaba tiempo, después de todo, estaban avanzando más rápido que el promedio de los enamorados.

Kenma ofreció su mano, Shouyou la tomó con timidez, y ambos caminaron juntos hacia el interior del hospital; Hinata se sentía muy nervioso, las mariposas en su estómago revoloteaban como locas cada vez que el médium acariciaba su mano con un pulgar; al llegar al ascensor vacío, la preocupación del pelirrojo aumentó, porque ese espacio cerrado y solitario se prestaba para que Kenma lo acorralara contra una de las paredes; tenía miedo de ser devorado a besos sin estar preparado. Para su suerte, apenas llegaron al primer piso alguien más subió al ascensor, haciéndoles compañía y evitando que el primer beso de Hinata ocurriera abruptamente; llegaron al tercer piso, lugar donde se encontraban las primeras habitaciones de los internados en el hospital, y donde estaba el cuarto de Akaashi.

Volvieron a tomarse de las manos para transitar hasta la ubicación de Akaashi, pero cuando abrieron la puerta, encontraron tanto a Bokuto como a Akaashi dormidos, Akaashi en su camilla, y Bokuto con la cabeza apoyada en el estómago de su amigo, este tenía una mano sobre su cabello, como si lo hubiera estado acariciando antes de dormirse. Shouyou llevó su dedo índice a sus labios, indicándole a Kenma que debían guardar silencio; él le sonrió, para él no era difícil ser silencioso, y aprovechándose de ese nulo ruido, se le acercó poco a poco a Hinata, haciéndolo retroceder con muchos nervios. Una vez la espalda de Shouyou se apegó completamente a la pared, Kenma acarició su mejilla, y con un pulgar recorrió el contorno de los labios del pelirrojo, logrando que este cerrara los ojos y respirara agitadamente. Estando a centímetros de la boca de Hinata, este colocó su palma en los labios de Kenma, deteniéndolo.

-¿Qué haces Shouyou?... - preguntó Kenma con la mano de Hinata cubriéndole la boca; el pelirrojo lo miró con un fuerte sonrojo en las mejillas.

-Un beso falso - le respondió hablando rápido pero en voz baja, Kenma lo miró con extrañeza.

-¿Cómo?

-Un beso falso… Es que… Yo… - Shouyou titubeaba avergonzado de sí mismo, Kenma dedujo fácilmente que cosa tenía tan complicado a su chico.

-Shouyou ¿Has besado a alguien antes? - le preguntó Kenma, Hinata agachó la cabeza, teniendo que responder con sinceridad.

-No… - susurró Shouyou con vergüenza, a Kenma le producía mucha ternura.

-Quieres que nuestro primer beso sea memorable ¿Verdad? - dijo Kenma, su tono de voz era relajante, no había ni un solo rastro de decepción.

-Sí…

-¿Qué te parece si nos besamos durante nuestra primera cita? - propuso el médium, la idea calmaba mucho a Hinata.

-¡Es una excelente idea!

-Pero… mientras esperamos ese día… - Kenma colocó su palma sobre la boca de Shouyou, poniendo sus labios en su mano para dar ese famoso "beso falso" . Aunque no se tratara de un beso real, Hinata se sentía extremadamente abochornado, Kenma estaba tan cerca de su rostro que él no podía calmar su taquicardia, lo volvía loco. Se separaron al escuchar una tos fingida, proveniente de la boca de Akaashi.

-¡Akaashi, despertaste, no queríamos molestarte ni hacer ruido, lo sentimos! - Hinata movía sus manos, agitado y tratando de disimular.

-¿Quién es tu amigo? - preguntó Akaashi mirando seriamente a Kenma, que a su vez lo observaba un poco molesto, involuntariamente sentía desconfianza por el aura sucia de Akaashi.

-Él es Kenma, el médium que les había mencionado - dijo Hinata presentando a Kenma - ¿O no puedes recordar que lo mencioné?...

-¿Un médium? - su tono de voz sonaba incrédulo, Kenma se sintió ofendido.

-Es un gusto conocerte - dijo Kenma escuetamente, queriendo que se notara el poco interés que tenía.

-Igualmente - respondió Akaashi estoico.

-Él te salvó - agregó Shouyou sonriendo con dulzura.

-¿Acaso es un médico o policía? - preguntó Akaashi.

-No, él te - antes de que Hinata pudiera seguir hablando del exorcismo, Kenma lo interrumpió.

-Mi amigo es policía, le avisé a tiempo sobre lo ocurrido - le dijo Kenma, Shouyou estaba sorprendido, Kenma omitió la parte donde quedaba como un héroe con el asunto del yokai.

-Ya veo…

-¿Recuerdas algo de lo ocurrido? - preguntó Kenma, Akaashi se mantuvo serio.

-No recuerdo nada - respondió sin agregar más; hubo un silencio de varios segundos entre los tres, Hinata rascaba su cabeza, incómodo.

-Akaashi… ¿Tú no crees mucho en fantasmas verdad? - dijo Hinata para romper el hielo.

-Exacto, no creo en eso.

-¿Entonces que hacías invocando uno? - cuestionó Kenma seriamente.

-El terror es un hobby, puedo asustarme viendo películas de terror sabiendo que no son reales, puedo leer y amar historias paranormales sin creer en ellas, y puedo probar prácticas de ese tipo con mis amigos y sentir "temor", que en realidad es pura sugestión - Kenma arrugó las cejas con esa respuesta, Hinata empezaba a sentirse un poco preocupado por la tensión que había entre ambos.

-Akaashi ¿Qué pensarías si te dijera que sí invocamos a un fantasma de verdad?

-Hinata, tu siempre ves cosas hasta en lo más banal, no creo que hayamos invocado algo, según ese policía me atacaron saliendo de mi casa - respondió Akaashi estoicamente, Shouyou quería replicarle diciéndole lo que en verdad había ocurrido, pero Kenma tomó su hombro, deteniéndolo antes de que pudiera hacer algo.

-Kenma… ¿Qué pasa? - le preguntó Hinata susurrando, Bokuto estaba abriendo los ojos, eso mantendría distraído a Akaashi mientras Shouyou y Kenma charlaban entre ellos.

-No importa de qué forma se lo digas, no creo que lo acepte.

-¿Por qué no? Todos fuimos testigos de lo que ocurrió, seria fácil convencerlo si todos nos ponemos de acuerdo para decirle.

-El problema con este tipo no es lo racional que parezca, él no cree en la espiritualidad porque no quiere aceptarla bajo ningún costo - dijo Kenma, amargado por la clase de persona que tenía en frente, tal vez Akaashi era un buen amigo, pero a Kenma le parecía un necio.

-¿Qué significa eso Kenma? ¿Por qué no quiere aceptarlo? ¿Puedes ver algo? - Hinata se paró en cuclillas para acercar mucho su curiosa e intrigada carita a la del médium.

-Tal vez… - susurró Kenma, pensando en una idea para saber porqué Akaashi se comportaba de esa forma.

Se acercó de forma disimulada al lado de Akaashi, estirando un meñique hacia sus oscuros cabellos; al tocar su aura y cerrar los ojos para concentrarse podría ver lo que necesitaba ver. Las pequeñas manos del niño que era en su visión manipulaban papelitos de origami, él estaba sentado en un piso de madera, jugueteando con el papel para crear figuras. Escuchó la puerta de la casa abrirse y se levantó rápidamente tomando sus figuras de origami, corriendo para mostrárselas a la persona que había vuelto a su hogar; se detuvo de golpe al escuchar estruendos, voces gruesas discutiendo distorsionadamente, no podía captar muy bien de que hablaban, solo escuchaba cosas golpeándose y rompiéndose; vio un cenicero volar por los aires, acercándose en cámara lenta, mientras el hombre de la voz gruesa le gritaba: "¡Tú eres un…!".

Una palmada en su mano sacó a Kenma de la visión, Akaashi lo había golpeado por tener su mano tan cerca de su cabeza, se veía desafiante e irritado; Kenma no dejaba de pensar en la última frase de ese hombre: "tú eres un…", ¿Un qué? ¿Cuál era el final de esa línea? Sabía que era muy importante, pero no tuvo la oportunidad de verlo todo, eso siempre lo frustraba.

-¿Quién te permitió tocar mi cabello? Eso es raro - le espetó Akaashi muy molesto.

-Lo siento, vi una pelusa en el - respondió Kenma, inventando la primera mentira que se le ocurrió.

-¿Kenma san? - Bokuto levantó la cabeza de golpe, terminando de despertar luego de algunos segundos abriendo los ojos en un estado semi somnoliento - ¿Qué hora es?

-Casi las nueve - respondió Hinata mirando su celular.

-Oh no ¿Cuándo se acaba el horario de visitas? - preguntó Bokuto, su cabeza estaba apoyada en el cuerpo de Akaashi, que lo acariciaba como si fuera un cachorrito.

-No estoy seguro, pero empieza a hacerse tarde - Kenma dijo aquello caminando hacia la puerta - me retiro, buenas noches a todos.

-Buenas noches - respondieron Akaashi y Bokuto, que luego de verlo irse, giraron la cabeza para ver a Hinata.

-¿No es muy hablador no? Pudo quedarse un poco más - dijo Bokuto con decepción.

-Bueno, si es un poco callado… - Hinata miraba hacia abajo, triste por esa rápida y repentina despedida de Kenma.

-Lo veo en tus ojos Hinata, quieres ir a despedirte personalmente de él - Bokuto sonreía con picardía, Shouyou jugaba con sus dedos, nervioso y sonrojado.

-¿Debería seguirlo?

-Solo ve y hazlo - dijo Akaashi, sacándolo de dudas.

Hinata salió corriendo de la habitación, pasando por todo el primer pasillo de internos, porque tenía la corazonada de que Kenma seguía en el hospital, esperándolo; y tal y como lo imaginaba, Kenma estaba apoyado a dos puertas de la habitación de Kageyama, con los brazos cruzados. Shouyou moría de ganas por preguntarle que había alcanzado a ver mientras indagaba en el aura de Akaashi, pero Kenma estaba tan confundido que no pudo decirle lo que había visto, solo hizo una pequeña interpretación nada concreta que no dejó cien por ciento conforme a Hinata.

Para su fortuna, unos ruidos los distrajeron, dos jóvenes gritones reían y contaban chistes, Suga había abierto la puerta de la habitación de Kageyama para decirles disimuladamente a esos dos amigos que debían retirarse porque lo estaban alterando mucho. Y no era para menos, porque Tobio se reía y quejaba de dolor, para luego gritarles a esos dos que ya pararan de una vez porque su estómago le dolía.

El más bajo de los visitantes rió y le preguntó de forma burlona si había pedido que le perforaran el estómago apropósito para evitar el examen de la universidad, el otro solo le dio unas fuertes palmadas en la espalda a Kageyama para disculparse; después de escuchar la tos que Suga fingió para llamar la atención de los revoltosos, estos tomaron la decisión de terminar la visita para que el hospitalizado pudiera descansar. Kenma pudo observarlos mejor cuando salieron por la puerta, se trataba de dos chicos, uno muy bajo con un mechón de cabello rubio en medio de un corte en punta, el otro tenía la cabeza rapada; se fueron despidiéndose brevemente de Hinata, que le explicó a Kenma que esas personas eran Nishinoya y Tanaka, compañeros de Kageyama en la universidad; el médium los observó de pasada, sus auras eran de color naranjo, pero no superaban a la de Shouyou en cuanto a brillo.

Cuando por fin estuvieron en paz, Kenma y Hinata se fueron hasta la salida del hospital, donde se quedaron mirando sonrientes, tomándose de las manos y coqueteando con la mirada, Hinata bajaba la vista por el nerviosismo, a Kenma le encantaban sus mejillas rosadas y suaves, le parecía muy adorable, tanto que le despertaba unas inusuales ganas de besar y besar sin descanso todo el rostro de su chico, nunca antes había sentido tanta energía positiva en sí mismo. Mas no podían quedarse así para siempre, ya había anochecido y al día siguiente debían laborar; Kenma y Shouyou se abrazaron con ternura, cada uno besó la mejilla del contrario para despedirse, y juntaron los tabiques de sus narices antes de decir: "Adiós, hasta el día de nuestra cita…".

Oikawa esperó hasta el día viernes para ir hasta la editorial Shiroi Karasu, los archivos de Yaku no le habían dicho demasiado, solo eran entrevistas a diversas personas para dar con el paradero de Kyoutani Kentarou, pero le faltaba lo central ¿Por qué estaba buscando a ese tipo en específico? en las carpetas no había ningún documento que explicara qué tipo de reportaje estaba haciendo Yaku, ni que estaba investigando. Así que había tomado la decisión de ir al departamento de prensa de la editorial, el Tokyo Informant, para hablar con el editor, Yahaba Shigeru, sobre la vida laboral de Yaku, o saber si alguien lo conocía de cerca.

El editor lo recibió en su oficina, era alguien bastante atractivo, su rostro poseía facciones delicadas, evocando a la juventud, también tenía un peinado muy bien cuidado, de color grisáceo al igual que sus ojos; Oikawa se sentó en frente del chico, que se veía bastante serio, incluso un poco amargado.

-Buenas tardes, Oikawa san.

-Buenas tardes, es un placer conocerlo Yahaba san.

-¿Qué es lo que ha venido a pedir?

-Solo deseo que me facilite algunos datos, por cuestiones legales debe hacerlo - le dijo Oikawa para presionarlo un poco a aceptar su entrevista.

-¿Datos sobre qué? Deme algo de contexto.

-¿Esta editorial se formó hace 12 años no? Asumo que tienen un registro de sus trabajadores - Yahaba escuchó sus palabras y se acercó a un cajón para ver los expedientes de los trabajadores.

-Aquí solo veo carpetas de hace 9 años Oikawa san ¿Necesita el nombre de alguien en específico?

-Morisuke Yaku - le respondió secamente, Yahaba buscó en cada uno de los nombres.

-Lamento decirle que no hay registros de que alguien con ese nombre haya trabajado aquí - respondió el editor, Tooru metió la mano en su maletín y le mostró unas hojas con la información de Yaku.

-Estos papeles dicen que esa persona trabajaba aquí hace 10 años.

-¿Si tenía eso para que me pidió buscarlo?

-Solo para comprobar algo ¿Usted es nuevo en la editorial?

-Trabajo aquí desde hace 5 años.

-¿Podría revisar los expedientes más viejos y decirme cuando empezaron a trabajar los empleados de ese año? - pidió Oikawa, Yahaba no ocultó su molestia, pero volvió a revisar los archivos uno por uno, con mucha paciencia para leer detenidamente el año de ingreso de los trabajadores.

-Todos fueron contratados ese mismo año… Que extraño - dijo para sí mismo el editor.

-Oh… Sospechoso, y emocionante a la vez - respondió el abogado, sonriendo con astucia.

-¿Puedo saber qué ocurre? - preguntó Yahaba, intrigado por todo ese asunto.

-No - le dijo Oikawa de forma cortante, el joven lo miró con altanería.

-Como mínimo debe decirme para que necesita todo esto.

-¿Quién es la ley aquí?

-Estás en mi oficina.

-Que revelación.

-¿Quién era ese tal Yaku?

-Un periodista de esta editorial.

-¿Qué le pasó?

-Te diría que averiguaras por ti mismo, pero eso seguro que pondría en riesgo tu empleo - Yahaba pensó un momento en lo que estaba ocurriendo, sacando conclusiones.

-¿Cree que los superiores de esta editorial tuvieron que ver con lo que sea que le haya pasado a ese tipo?

-Por supuesto.

-Oh…

-¿Está seguro de que no hay ningún empleado con más años de servicio en esos archivos?

-Nadie.

-Maldición…

-¿Por qué es necesario saber de los demás empleados? - el editor seguía muy curioso por todo ese tema.

-Si trabajaron con Yaku, podrían ser capaces de responder alguna de mis preguntas.

-Cuanto misterio.

-Tendré que indagar con ayuda de otras personas, lamento haberle quitado tanto tiempo - Oikawa dijo eso para luego retirarse sin decir más palabras, Yahaba se molestó por el gesto poco cortés, pero también pensó con intriga sobre lo que le escondía ese abogado, o peor aún, lo que su propia editorial le ocultaba al resto, le daba muy mala espina que no hubiera registro desde hacía más de 9 años. Comenzó a revisar uno por uno todos los expedientes, pero la llegada de uno de los trabajadores de la editorial lo hizo detenerse y guardarlos rápidamente.

-Perdón por interrumpirlo Yahaba san, pero ya terminé el reportaje - pronunció el periodista, su piel era un tanto morena y su cabello extremadamente corto.

-Dame un momento Watari, estoy ocupado - le respondió Yahaba de forma cortante, se veía un poco irritado.

-Está bien ¿Necesita algo? ¿Tal vez un café? - propuso Watari amistosamente, el editor no captó sus buenas intenciones.

-Ofréceselo a alguien de mayor rango, lo único que necesito ahora es algo de soledad - dijo con frialdad, insinuando que era un chupa medias; el joven que tenía en frente se veía desilusionado por ese tono de voz tan altivo y frívolo.

-Está bien, lamento haberlo molestado - el periodista se fue sin decirle nada más a Yahaba, en parte estaba decepcionado por su carácter, pero también sentía rabia porque su buena acción no era bien recibida. Shigeru suspiró, arrepentido por actuar de ese modo, sin embargo, se dispuso a revisar nuevamente los archivos, identificando a 3 empleados que se mantenían trabajando en la editorial sin haber sido despedidos, tal vez hablando con ellos averiguaría algo, aunque no estaba seguro de que quería averiguar.

Kenma llegó a la editorial, Tooru pasó por su lado y él lo vio pasar mirándolo por el rabillo del ojo, no lo recordaba del todo, pero su instinto le decía que lo que sea que estuviera haciendo el abogado, en algún momento de su vida también le concerniría. Se sentó en uno de los sillones, muy cerca de la recepcionista, una mujer rubia de cabello corto y flequillo recto, muy animosa y parlanchina, mucho más de lo que podía soportar sin salirse de su zona de confort; leyó en su blusa el nombre Saeko Tanaka, su aura era de un potente color cobre, le agradaba la gente de aura en tonalidades naranja, pero algunos eran muy efusivos.

Se quedó mirando el piso esperando a que Shouyou saliera del trabajo, tendrían toda una noche para ellos solos, eso lo ponía muy ansioso; su mirada cohibida se levantó apenas sintió a unos metros esa presencia adorable y cálida que tanto amaba; observó a Hinata antes de que este pudiera decirle hola, le dedicó una sonrisa gratificante sin disimular frente a la recepcionista, que automáticamente se tocó las mejillas imaginando toda una historia detrás del solecito y el misterioso cabeza de pudin. Shouyou corrió hacia Kenma y lo saludó con energía, queriendo lanzarse a sus brazos y ser envuelto entre ellos; tuvo que contenerse para evitar que la gente hablara a sus espaldas de su relación.

-Hola Kenma ¿Estás listo para ir al cine? - preguntó Hinata, moviendo un pie y mirando hacia abajo, parecía un adolescente tímido en la primera cita de su vida.

-Por supuesto ¿Tú estás listo para nuestra cita? - dijo Kenma de forma tan directa que Shouyou hiperventiló y Saeko ahogó sus ganas de gritar que sabía que ellos dos irían a una cita romántica.

-¡N-no lo digas de esa forma!

-Pero es una cita ¿No?

-Bueno… si pero…

-¡Diviértete Hinata kun! - gritó Saeko casi en un tono de victoria, cubriendo su sonrisa traviesa.

-Gracias - le respondió Kenma sonriendo ameno, Shouyou estaba ruborizado por esa situación.

-No te avergüences Hinata, es normal en estos tiempos que dos personas del mismo sexo tengan citas - pronunció Saeko guiñándole un ojo.

-No lo digas tan fuerte Saeko san - pidió Shouyou, Kenma no se ofendió por ello, no le parecía que Hinata estuviera avergonzándose de él, solo quería ser discreto, cosa que él también quería.

-¿Nos vamos, Shouyou?

-Oh, lo llama por su primer nombre - susurró Saeko para sí misma.

-¡Espera Kenma! ¡Olvidé mi cámara en el sexto piso!

-¿Puedo ir contigo a buscarla? Después de todo, la necesitaremos hoy - respondió Kenma, y Saeko casi se atraganta con una paleta al oírlo - ¿Está bien señorita?

-¿Una cámara? ¿Para qué ocuparían una cámara? - soltó la rubia con la cara hirviendo por sus ocurrencias poco decentes.

-Vamos a cazar fantasmas - respondió Kenma con expresión ladina mientras tomaba la mano de Hinata para subir.

-¿Cazar fantasmas…? ¿Tendrá eso un doble sentido?

Hinata y Kenma dejaron atrás a la rubia y subieron por el ascensor, estaban completamente solos, tan solos que Kenma no pudo controlar sus ganas de tomar la cintura de Shouyou y apegar sus narices, el pelirrojo no supo cómo reaccionar, pero, la tranquilidad y satisfacción que le daba sentir a Kenma rozando su piel era la suficiente para dejarse llevar por él. El médium deslizó sus manos por debajo de la ropa de Hinata, tocando su piel desnuda que iba erizándose a medida que las yemas de sus dedos subían hasta sus costillas; por un momento Shouyou creyó que debía cubrir la boca de Kenma para evitar que le robara un beso antes de terminar su cita, pero su enamorado era listo, Hinata le había pedido que su primer beso en los labios fuera después de la cita, pero nunca mencionó el cuello en ese acuerdo.

La boca de Kenma se posó en el suave cuello de Hinata, besando con dulzura esa sensible zona, y acariciando la piel del pelirrojo a punto de rozar sus pectorales; Shouyou susurró el nombre de Kenma de forma aguda y suave, no estaba asustado como creía, sino más bien sumido en un deleite incomprensible, casi angelical. Un gemido salió de sus labios cuando los pulgares del médium se deslizaron sobre sus pezones, ocurrió en un mal momento porque en ese instante sonó el timbre del ascensor anunciando que habían llegado al sexto piso, así que Hinata se separó inmediatamente de Kenma con el corazón en la boca; muchos de sus compañeros le preguntaron si se encontraba bien, por su aspecto rojo y caliente, como si estuviera echando vapor por la nariz.

Se acercaron a la computadora que había estado usando Shouyou y tomaron la cámara, querían salir de ahí lo antes posible, pero a Kenma le llamó la atención un joven de peinado elegante, que hablaba con un periodista que parecía ser uno de los veteranos. Hinata notó el objeto de la distracción de Kenma y sintió la molesta y alarmante sensación de los celos.

-¿Que miras, Kenma? - preguntó Shouyou seriamente.

-A ese tipo de ahí.

-¿Qué tiene? - dijo Hinata, igual de serio que antes.

-Su aura se ve pesada - respondió Kenma, y entonces Hinata cambió de expresión, recordando que Kenma podía ver cosas que él no, y que por eso a veces se quedaba a mirar fijamente algo.

-Ah… es su naturaleza, se llama Shigeru Yahaba, es el editor del periódico, es normal que sea un poco molesto y estricto, tal vez su aura se ve así por eso.

-No lo creo, puedo ver su aura normal, pero hay algo que la opaca, como una fuerza externa.

-¿Una fuerza externa? ¿A qué te refieres? ¿Por qué pasa eso? ¿Tiene un maleficio? ¿Un yokai lo está atormentando?

-Cálmate Shouyou, no parece ser algo muy grave, esas cosas pasan cuando los conocidos de alguien le desean el mal, cuando recibe muchas energías negativas de la gente, o por envidia.

-Oh… pobre Yahaba san, pero, tal vez es normal para él, al ser un editor es normal que le lleguen maldiciones de la gente - pronunció Hinata lamentándose por Yahaba, que al no tener éxito preguntándole cosas al periodista, dio media vuelta para volver a su oficina.

-Pues sí, cumple una labor que puede traerle varios dolores de cabeza a la gente, además, es atractivo, eso también es un factor que puede molestar a la gente que aspire a ser así - Shouyou miró de reojo a Kenma cuando mencionó que el editor era bien parecido.

-Sí, es normal que alguien taaan atractivo moleste a algunas personas… - dijo Hinata sin ocultar su inseguridad; el médium tomó su mano y la acarició suavemente.

-Los celos también son energía negativa, Shouyou - el pelirrojo dio un respingo y agachó la cabeza, avergonzado de sí mismo.

-Lo siento…

-Descuida ¿Ahora podemos ir a nuestra cita?

-Espera un momento ¿No hay nada que podamos hacer por Yahaba san? ¿Qué consecuencias tiene esa cosa que opaca su aura?

-Probablemente él vea el vaso medio vacío, actúe amargado y sufra algunos malestares como estrés, dolores de cabeza o insomnio.

-Pobre… ¿Cómo se cura eso?

-De la misma manera en que limpié el aura de Akaashi.

-¿Podemos hacerlo antes de irnos?

-Pero… ¿Cómo podemos hacer que acepte esa limpieza? No todos creen en eso.

-Podría distraerlo mientras lo haces.

-Lo haces sonar muy sencillo Shouyou.

-Por favor… - pidió Hinata poniendo unos ojitos de perrito, Kenma sonrió y acarició el dorso de su mano, no iba a contradecir a la persona que le gustaba, no valía la pena resistirse a esa carita.

-Tú ganas Shouyou.

Ambos se fueron a la oficina de Yahaba, lo vieron apoyado en el escritorio, agarrando su entrecejo con un notorio estrés e irritabilidad; Shouyou entró acompañado de Kenma y le propuso a Yahaba traerle una bebida que sabía que no aceptaría, a raíz de su negación Hinata pudo alargar la conversación con una pregunta y consejos de relajación que solo hicieron enojar al editor. Kenma deslizaba sus manos a una leve distancia de Yahaba, extrayendo la energía negativa mientras Hinata y Shigeru conversaban, uno amistosamente, otro tenso y molesto; los bostezos de Kenma alertaron a Yahaba, que se volteó rápidamente a increparlo y preguntarle qué estaba haciendo.

Antes de que el editor estallara en cólera, Hinata y Kenma le explicaron de forma clara y seria sobre las habilidades del médium, Kenma le explicó su poder, y Hinata persuadió a Yahaba para que se sintiera interesado por los beneficios que podría obtener con esa limpieza, como aliviar el estrés y curar jaquecas; ambos cruzaron los dedos esperando que Shigeru no fuera un escéptico, porque el empleo de Shouyou dependía de ello. Yahaba los miraba cruzado de brazos, luego apuntó a Hinata y le dijo que si se trataba de una broma iba a despedirlo; el médium le pidió al editor que cerrara los ojos y respirara profundamente mientras hacia el trabajo.

Los bostezos de Kenma se hacían más fuertes a medida que retiraba la mala energía de Yahaba, tanto que incluso se le salieron algunas lágrimas; al finalizar el trabajo de limpieza, Kenma se veía agotado, caminó desganado hasta Hinata y apoyó su mentón en su hombro, cerrando los ojos y dejando que la brillante energía de su pelirrojo lo recompusiera. Yahaba abrió los ojos y se levantó de su asiento, estiró su cuerpo y se analizó a sí mismo, por alguna razón que no comprendía, su cuerpo se sentía más ligero y agradable; se acercó a Hinata y Kenma, al primero le revolvió el cabello con jovialidad, y estrechó la mano del segundo, agradeciéndole por tomarse la molestia de ayudarlo; se veía notablemente más ameno y tranquilo. Salieron de la oficina del editor, Shouyou no vio a donde iba cuando dio la vuelta, chocando de frente contra un tipo de un metro con 90 centímetros vestido en un traje formal muy costoso; Kenma abrió los ojos, sus pupilas se contrajeron por lo que estaba viendo, aquel tipo tenía un aura que lo hacía crisparse y alertaba todos sus sentidos, algo que pocas veces en su vida había visto y que lo irritaba y asustaba.

-¿Estás bien? - le preguntó ese estoico hombre a Hinata, su voz era muy profunda y algo intimidante.

-¡Lo siento tanto Ushijima san! ¡No volverá a ocurrir! - Shouyou hizo una reverencia de disculpa ante su superior, Kenma no podía dejar de mirarlo con desconfianza y repelús, su aura negra con brillo rojo era una señal de máxima alerta para el médium.

-Solo fue un accidente, mira hacia el frente para la próxima vez - le dijo ese tal Ushijima a Hinata; sus ojos se desviaron hacia la analítica e intensa mirada de Kenma, que no ocultaba su rechazo instintivo hacia ese tipo de persona - ¿Quién eres tú?

-Uhmmm… esto… yo… - Shouyou divagaba nervioso y asustado, se suponía que nadie no autorizado podía estar en el edificio, y él había metido a Kenma dentro como si nada.

-Kozume Kenma, trabajo en el desarrollo de videojuegos, estaba aquí por una entrevista, di información exclusiva sobre el próximo The Evil Within - mintió Kenma con naturalidad, mas no quito sus ojos desafiantes del aura de ese hombre.

-¿Una exclusiva? Eso es bueno, pero, Hinata, la próxima vez fija una cita fuera de las instalaciones, no vuelvas a cometer otro error - pronunció con su profunda voz antes de irse - gracias por tu trabajo, buenas noches.

-Gracias por su trabajo, buenas noches Ushijima san - Shouyou hizo una reverencia de respeto para despedirse; Kenma siguió observando a Ushijima, quien se volteó a verlo antes de desaparecer por completo; se miraban con tensión, como dos fuerzas completamente opuestas, como el bien y el mal mirándose fijamente, esperando el momento para batirse en duelo en algún momento de sus vidas, porque eso definitivamente iba a ocurrir - ¿Pasa algo Kenma?

-Odio a ese tipo.

-¿Lo odias? Pero acabas de conocerlo, Ushiwaka san parece malo, pero en realidad es una persona muy tranquila.

-Shouyou, entiendo que esa persona sea tu jefe, pero te pido por favor que nunca establezcas ninguna relación más allá de lo laboral con él - Hinata lo miró muy desconcertado por esa petición.

-Kenma… ¿Qué ocurre? ¿Qué viste?

-Shouyou… ese hombre no es una buena persona, no quiero que te involucres con él, no quiero que te haga daño.

-Por favor Kenma, no me ocultes nada ¿Por qué dices cosas como estas?

-Su aura es espantosa, es completamente negra con algo de radiación roja.

-¿Qué puede significar eso?

-Es el aura de las personas más deplorables; asesinos, sádicos, violadores, mafiosos, son las personas que habitualmente tienen ese tipo de aura.

-¿Quieres decir… que Ushijima san está involucrado con mafias?

-Diría que incluso más que eso…

-Que miedo… - Kenma tomó los hombros de Hinata y lo miró a los ojos de forma suplicante.

-Por favor Shouyou, no te acerques a esa persona, prométemelo - el médium se veía muy asustado y tenso, a Hinata le preocupaba mucho esa expresión temerosa en alguien tan poderoso como Kenma; para recuperar a su héroe, besó su frente y lo abrazó, dándole calidez con su aura.

-Lo prometo, tranquilo, te haré caso cada vez que pidas que me cuide de peligros como él - Kenma tomó la cabeza de Hinata con su mano y besó su sien.

-Gracias Shouyou...

La pareja pudo irse al ascensor después del mal trago que Kenma había tenido con la presencia de ese tipo, nuevamente estaban solos dentro de ese lugar; se miraron, Shouyou instintivamente cerró los ojos, giró su cabeza para enseñarle su cuello a Kenma, y apegó su espalda al espejo del ascensor. Kenma abrió su boca y la encajó en el cuello del pelirrojo, como un vampiro bebiendo la sangre más deliciosa del mundo; ninguno de los dos pensaba muy bien lo que estaban haciendo, entre piso y piso Hinata suspiraba el nombre de Kenma, quien había levantado las piernas de Shouyou, arrimándolo contra las paredes y chupando su hermoso cuello, mientras este jugueteaba con sus doradas hebras de cabello.

Al llegar al primer piso inevitablemente tuvieron que separarse, los ojos de Hinata brillaban y sus pupilas estaban dilatadas, sentía que seguía volando atrapado contra el cuerpo de Kenma; estaba tan distraído que no se dio cuenta de que Saeko miraba con la boca abierta una serie de chupetones que el médium había dejado en su cuello y clavículas, un hilo de círculos amorfos de color borgoña. Estando afuera de la editorial, Shouyou logró ver el color rojo de su cuello en las ventanas, se cubrió con vergüenza y le reclamó a Kenma por no haberse medido dentro del ascensor; su chico le dio una solución practica: se quitó la bufanda y envolvió el cuello del pelirrojo tiernamente, logrando que el rubor de Hinata fuera por amor y no por estar abochornado y molesto; Hinata se sintió aún más encantado al ver que Kenma llevaba una motocicleta rentada consigo, eso serviría mucho para transportarse sin usar el metro.

Yahaba guardó sus cosas para ir a casa, estaba muy aliviado, casi no recordaba una de las cosas que lo hacía estar tenso y que lo tenía algo obsesionado hacía algunos minutos; tomó su maletín y salió de su oficina cerrándola con llave, listo para ir a dormir, de seguro podría tener un buen sueño esa noche. Watari caminaba por ese mismo pasillo, y al verlo, el editor se le acercó para pedirle disculpas si lo había ofendido, justificándose con su estrés acumulado.

El joven se veía sorprendido de lo inusualmente tranquilo que se veía Yahaba, eso le agradaba mucho, sabía que en el fondo si podía ser una buena persona; Watari aprovechó ese cambio y le preguntó a Shigeru si estaba libre para salir a comer con él, hacia un buen tiempo que quería hacerle esa pregunta, pero temía que Yahaba se molestara o creyera que solo se le acercaba para obtener beneficio de él. Yahaba reflexionó un momento, recordando algo que debía hacer aun; se disculpó con Watari, pero le ofreció acompañarlo en cuanto pudiera.

Se despidieron con una reverencia, el editor tomó el ascensor para bajar a la recepción, ahí se encontraba la persona que le faltaba por entrevistar, ya había hablado con algunos periodistas que trabajaban en la empresa desde hacía 9 años, todos le contestaron que no llevaban más años trabajando ahí y que no conocían a nadie de anteriores años. La única de la lista que le faltaba a Shigeru era Saeko, una simple recepcionista, pero era mejor descartar cualquier posibilidad antes de rendirse con su incesante curiosidad.

-Gracias por su trabajo Yahaba san, que pase buena noche - dijo Saeko por cortesía, normalmente no recibía respuestas muy elaboradas del editor.

-Espera un momento Saeko san, quisiera preguntarte algo - Yahaba se acercó a la rubia para poder hacer más personal su conversación.

-¿Ocurre algo?

-No es nada muy importante, solo estaba revisando algunos expedientes de los empleados, y me di cuenta que están incompletos, supongo que por la casi bancarrota de esta editorial se cambiaron de lugar algunas cosas, pero me dio mucha curiosidad.

-¿Oh? Eso es extraño - Saeko también se mostró curiosa con ello, pero no entendió que tenía que ver eso con ella.

-Me pareció raro pero de seguro debe ser por el reajuste ¿Desde hace cuantos años trabajas aquí Saeko san? - preguntó Yahaba de forma natural, para no hacerla sentir en un interrogatorio.

-Oficialmente, desde hace 9 años, pero hice la práctica laboral sin contrato por un año antes de empezar a trabajar.

-Oh vaya, llevas mucho tiempo, yo solo llevo 5 años.

-Eres muy joven, y a pesar eso ya tienes un buen puesto, me da un poco de sana envidia - le dijo la rubia soltando una pequeña risa, luego recordó el carácter de Yahaba y se cubrió la boca - lo siento si lo ofendí.

-No te preocupes, no me molesta. Saeko san ¿Hiciste algunos amigos en tu época de practica laboral? - el editor volvió al tema principal mostrando una faceta amable con la chica.

-Solo unos cuantos - respondió ella sin agregar nada más, Yahaba tendría que recurrir a otras preguntas para que soltara más la lengua.

-De casualidad ¿Conociste a Morisuke Yaku san? - le preguntó directamente, aun si eso representaba un riesgo.

-Yaku san… ¡Oh sí! ¡Lo recuerdo! Bajito, un poco cascarrabias, muy responsable y amable, me recuerda un poco a usted.

-Porque soy cascarrabias.

-¡No no no! No me refería a eso - la mujer agitó las manos nerviosa, temiendo haber sido grosera.

-Tranquila, sé a qué te referías ¿A qué otras personas conociste aparte de a ese enanito? - preguntó a Yahaba, haciéndole creer a Saeko que conocía a Yaku.

-Uhmmmm, recuerdo al señor Rintarou Numajiri, era muy atractivo, oh dios, me hubiera encantado verlo cuando me contrataron, pero creo que se consiguió un mejor trabajo, tenía cara de ángel y su cabello estaba muy bien peinado, de hecho también me recuerda un poco a usted - Saeko parloteaba, Shigeru había tenido su celular en la mano desde el inicio de la conversación, grabando todo lo que podía para sacar información.

-Quien lo diría, parece que hiciste varios amigos en tu práctica, eres muy sociable.

-Solo unos cuantos, pero tengo el mérito de haber hecho hablar a un mudo, Shouhei Fukunaga, puede ser muy gracioso una vez entra en confianza, aun nos juntamos a beber de vez en cuando.

-Vaya, eso me da un poco de sana envidia, no conservo amigos, de hecho casi no tengo - pronunció Yahaba siendo lo más sociable que podía, Saeko se preocupó un poco por lo que le dijo el editor.

-Oh, lo siento, que mal que no conserve amigos, usted puede ser estricto, pero es una buena persona al fin y al cabo.

-Te lo agradezco - Shigeru miró la hora en su celular para encontrar una excusa para terminar la conversación, no era como si le molestara, pero ya tenía la información que necesitaba - Saeko san, ya es algo tarde, será mejor que vuelva a casa, tu también deberías.

-¡Cierto! Gracias por su trabajo Yahaba san, buenas noches.

-Gracias por tu trabajo, diviértete hoy - la mujer se rió, era como si el editor la conociera lo suficiente para saber que se iría de juerga en vez de ir a descansar; antes de que Shigeru se fuera, la mujer lo detuvo hablando en voz alta.

-¡Espere Yahaba san!

-¿Qué pasa?

-¿Usted conoce a Yaku? ¿Cómo está el? Hace muchos años que no lo veo - Yahaba se quedó callado un segundo, inventando rápidamente una excusa.

-Hace poco alguien lo mencionó, pero yo también dejé de verlo hace mucho tiempo, cuando vuelva a hablar con esa persona te traeré noticias de él, es como si se lo hubiera tragado la tierra - ambos se despidieron agitando sus manos - bien, ya me voy.

-¡Espero que llegue sin problemas a su casa! - el editor levantó un pulgar a modo de agradecimiento, al salir del edificio se detuvo y marcó el número de Oikawa, definitivamente él iba a enterarse de lo que ese abogado le ocultaba.

-Oikawa san, soy yo, Shigeru Yahaba, estuve hablando con algunas personas y creo que encontré algo que podría serle de ayuda - Oikawa trató de pedirle que le diera la información por teléfono, pero Yahaba no sedería hasta aclarar todas sus dudas - no Oikawa san, esto se lo debo decir personalmente ¿En dónde deberíamos juntarnos?

Kenma y Hinata se encontraban en una oscura sala de cine, mirando una película de terror que por la cantidad de sangre repentinamente teñía el lugar con una intensa luz roja; Shouyou miraba la película con decepción, esa cinta poseía todos los elementos de terror fácil que tanto odiaba, screamers, clichés y gore, que más que asustarlo a veces lo asqueaba. El médium estaba incomodo, la elección de la película había sido de Hinata, pero de todos modos se sentía culpable por el hecho de que su enamorado no estuviera disfrutando de la cita.

Por un momento ninguno de los dos quiso prestar atención a la pantalla, solo se miraron, esa vista les parecía mucho mejor; Shouyou sonrió, Kenma olvidó su remordimiento al verlo feliz, después de todo la cita no iba tan mal. Se tomaron de las manos y apegaron sus frentes como si estuvieran viendo una película romántica, no importaba que el terror de ese largometraje fuera una bazofia, lo importante era estar juntos, y el beso que Hinata daría por primera vez esa misma noche.

Kenma pensó por un momento si ese era el momento para besarse, en esa sala de cine, llena de gente que reía o gritaba de forma condescendiente, gente que podía posar sus ojos sobre ellos; tal vez si se besaban en ese instante llamarían demasiado la atención. Los créditos de la película ocuparon la pantalla y el médium aún no se decidía a dar el primer paso, Hinata lo veía y respiraba profundamente, sudando frio por los nervios, pensando que se acercaba el momento de juntar sus vírgenes labios con los de Kenma.

Pero nada ocurrió, ambos se fueron muy cohibidos de la sala, mirando el piso mientras bajaban al estacionamiento para volver a la moto; ambos subieron al vehículo colocándose los cascos, Shouyou abrazó a Kenma para sujetarse a la par que el encendía el motor, saliendo del estacionamiento para meterse entre los estrechos espacios de las concurridas calles de Tokio. Al ganar terreno más expedito, Kenma aceleró, viajando por la enorme ciudad pintada de brillantes colores que iluminaban la noche y que hacían perderse a las estrellas entre toda esa luz artificial; a pesar de todo, esa visión le gustaba a Hinata, siempre le gustaron los colores vistosos y las luces.

Aunque no solo le gustaba la luz y el color, el pelirrojo adoraba también lo sombrío y lúgubre, sentirse sumergido en un ambiente oscuro que parecía absorberlo, le encantaba el silencio absoluto y sus propios gritos al asustarse mientras buscaba el peligro. Por eso le brillaron los ojos cuando Kenma lo llevó a una antigua estación de trenes, repleta de vías, maquinaria y vagones de carga mohosos y oxidados, repartidos por el rustico lugar; era tan solitario y silencioso, una total belleza que hacía saltar el corazón del pelirrojo.

-¡Increíble! - gritó Hinata lleno de emoción, dando un gran salto enérgico y feliz; se quedó quieto cuando el médium llevó un dedo a sus labios, indicándole que mantuviera el silencio - lo siento Kenma.

-Hay que ser silenciosos si no queremos espantar a los espíritus - le explicó Kenma, tomando su mano - ¿Tienes la cámara?

-Sí, traje la mejor, tiene visión nocturna - respondió Shouyou susurrando.

-Son mejores las de visión térmica, captarían mejor a los yokai - dijo Kenma, aquel dato le pareció interesante a Hinata.

-Oh, voy a conseguir una de esas.

-Debemos tener cuidado, espero que no encontremos a ningún espíritu desagradable.

-Yo también lo espero… - susurró Shouyou recordando su experiencia reciente; Kenma tomó suavemente su mano para tranquilizarlo, ambos se miraron, los ojos del médium hacían suspirar a Hinata.

-¿Vamos Shouyou?

-Vamos…

Hinata encendió su cámara, tenía integrada una pequeña linterna para alumbrar ese lugar; tomó aire y dio un par de pasos detrás de Kenma, filmando todo, tenía planeado subirlo a las redes de la revista si llegaban a tener éxito con la grabación, procuraría pixelar el rostro de Kenma si este le pedía no ser expuesto por el internet; ambos daban pasos muy lentos, sus pisadas debían ser cuidadosas por las piezas metálicas escondidas por el pastizal y la maleza que adornaban el suelo abandonado. Todo estaba muy oscuro, Shouyou giraba su video cámara, alumbrando vagones oxidados, fierros y las vias en sus pies; el silencio era abrumador, solo sus pasos en el metal hacían un minúsculo eco, y los susurros de Hinata que eran callados por Kenma, que tenía sus oídos atentos al nulo sonido.

Continuaron avanzando, Hinata inhalaba profundamente el húmedo y frio aire, exhalándolo por la boca, lo ponía muy nervioso meterse en lugares abandonados, tan solos que era fácil dar respingos por el sonido de un grillo; la oscuridad captada por el lente era como una masa negra que los tragaba a medida que avanzaban hacia lo desconocido, los trenes a su alrededor daban la impresión de estar encerrándolos, o de estar escondiendo a alguien en su interior, alguien que podría salir en cualquier momento de la carga y caer de bruces a sus espaldas. Un fierro cayó a lo lejos causando un repentino y fuerte eco, Kenma y Hinata se quedaron paralizados, miraron en dirección al lugar del que creyeron escuchar el ruido, atentos para saber de qué se trataba; el silencio nuevamente volvía a reinar en ese sitio, mas en esa ocasión era inquietante no escuchar nada, ambos volteaban a ver en todas direcciones, observando los costados de cada vagón, buscando sin parar algo que les indicara que no estaban solos. Shouyou gritó espantado cuando un gato engrifado corrió despavorido entre sus pies, casi suelta la cámara por el susto.

-¿Estás bien Shouyou? - el pelirrojo se lanzó a sus brazos con la cámara en una mano, Kenma podía sentir su corazón con taquicardia contra su pecho.

-Me asusté… solo era un gato - respondió Hinata, ocultando su carita en el cuerpo del médium.

-Tranquilo, si hay algo que quiera hacernos daño, yo lo sabré, y te sacaré de aquí - dijo Kenma, abrazando a su dulce enamorado, haciéndolo olvidar la frenética sensación de su corazón agitado por el miedo.

-¿Tú me protegerás? - preguntó Shouyou coquetamente, susurrando la pregunta contra la mejilla de Kenma.

-Aunque me cueste la vida - pronunció mirándolo a los ojos, ambos esbozaron unas sonrisas cariñosas y entrecerraron sus parpados, moviendo sus labios suavemente, preparándolos para juntarse en su primer beso; Kenma abrió los ojos y dio un salto hacia atrás por algo que había aparecido detrás de Hinata, que sudó frio al ver la reacción del médium.

-¿Está detrás de mí?... - Kenma asintió, mirando fijamente lo que estaba detrás de Shouyou, mientras este lentamente volvía a poner la cámara en posición para seguir grabando, sin voltearse aun hasta escuchar una señal tranquilizadora de Kenma.

-Disculpen... no quería interrumpirlos pero… ¿No vieron a un gatito por aquí? - preguntó el espectro, Kenma lo analizaba, era un fantasma muy alto, de cabello platinado y ojos azules, un aura completamente gris lo envolvía, eso era muy confuso para el médium.

-Kenma… - susurró Hinata, aguantando el pánico que le causaba tener algo a sus espaldas - ¿Es bueno o malo?...

-No lo sé… - le respondió Kenma, mirando fijamente al fantasma - ¿Qué quieres? - le preguntó directamente al espíritu, que lo miró muy extrañado.

-Esto… al gatito - dijo el espectro rascándose la cabeza.

-¿Cómo te llamas? - preguntó Kenma, Hinata se relajó un poco, volteándose con la cámara, no podía ver nada, pero si sentía una presencia muy cerca de él.

-Haiba Lev ¿Ustedes cómo se llaman amigos? - pronunció el fantasma amistosamente.

-Kozume Kenma, él es mi novio, Hinata Shouyou - respondió el médium, Hinata se cubrió la boca ahogando un jadeo de emoción y vergüenza, Kenma lo había presentado como su novio ante ese espíritu, eso lo hacía estremecer de alegría.

-Que lindos, aunque es raro que tengan una cita en este lugar… ¿De casualidad no vieron a un gatito por aquí? - preguntó Lev como un niño emocionado, su aura gris era difícil de interpretar para Kenma, podía ser bueno o ser malo, pero a simple vista, ese fantasma le parecía agradable; el médium buscó con la mirada al gato, y apuntó a un vagón, el gatito estaba acicalándose encima del carro de carga. Kenma le hizo una señal a Shouyou para que girara la cámara, enfocando al gato; el animal estaba lamiéndose tranquilamente, hasta que volteó lentamente la cabeza, encontrándose con Lev que había trepado por el costado del vagón que estaba a espaldas del gato; el pobre animalito dio un salto y salió corriendo, eso había sido una escena de oro para Hinata y su cámara, pero Lev volvió hasta la pareja lleno de decepción.

-¿Qué te pasa Lev? - le preguntó Kenma, Shouyou enfocó el punto donde se suponía estaba el fantasma.

-¿Por qué no quiere que lo acaricie? Es el gato más arisco que he visto…

-¿De verdad no sabes porque el gato te tiene miedo? - dijo Kenma, Lev abrió los brazos para indicar que no tenía ni idea - Lev… ¿No sabes que tu…?

-¿Que yo que?

-No lo sabe… - le confirmó Kenma a Hinata, este inclinó la cabeza lamentándose.

-Oye… ¿Lev verdad? - pronunció Shouyou.

-Sip, Lev ¿Que pasa enanito?

-Te está preguntando que pasa - le dijo Kenma, el fantasma se le quedó viendo de forma extraña.

-Veras… Sé que es difícil de asimilar, pero… En realidad tú ya no tienes un cuerpo físico - Hinata trató de usar las palabras más suaves y extrañas para no choquear demasiado a Lev.

-¿Cómo que no tengo cuerpo físico? Hablas raro.

-No entiende de que hablas… - susurró Kenma.

-Mira… Estamos en el año 2017 ¿En qué año te quedaste tú? - preguntó Hinata, Lev estaba desconcertado, solo atinó a reír.

-Jajaja ¿Qué cosas dices enanito? Estamos en el 2007.

-Lev dice que estamos en el 2007 - Kenma habló en voz alta, Lev inclinó la cabeza sin entender porque Kenma repetía todo lo que decía.

-No Lev, estamos en el 2017, puedo probarlo, mira, ven a ver la pantalla de mi cámara - dijo Shouyou invitando al fantasma a su lado; cuando Lev estuvo detrás de Hinata, Kenma le hizo una señal para que prosiguiera - mira Lev, estoy grabando ¿Ves la fecha en el costado inferior de la cámara? ¿Dice 2017 no? - el espíritu abrió al máximo los ojos, revisando una y otra vez la fecha en la cámara.

-Debe ser un error ¿Eres de un programa de entretenimiento? ¿Es esto una cámara indiscreta? - el espectro se tocaba la cabeza, atónito por esas revelaciones.

-Lev, trata de tocar a Hinata - propuso Kenma, el fantasma lo miró, asustado por la situación; lentamente acercó sus dedos al rostro del pelirrojo, con temor a descubrir algo que no quería saber. Se quedó pasmado cuando sus dedos atravesaron la cara de Shouyou en vez de posarse sobre una mejilla; empezó a retroceder, anonadado, agitado y confundido.

-No… no puede ser… ¿Es broma verdad? ¿O estoy soñando? No puede ser real… - repetía Lev, retrocediendo con los ojos muy abiertos.

-Cálmate por favor, nosotros podemos ayudarte - trató de calmarlo Kenma, pero Lev seguía en negación.

-No puede ser… no puedo estar muerto, tenía muchas cosas que quería hacer, no puedo simplemente… - susurraba Lev, temeroso y con la voz afligida, Kenma caminaba suavemente hacia él mientras Hinata grababa todo.

-Tranquilízate, sé que es difícil de asimilar, pero no debes entrar en pánico - decía Kenma con una voz preocupada pero suave.

-No es posible ¿Cómo fue que pasó esto? Recuerdo que estaba aquí buscando a un gato que me hiciera compañía, porque tenía miedo... - Lev se quedó callado, levantando la cabeza y mirando el horizonte - ¿De qué tenía miedo?... - se preguntó Lev sin recordar nada de lo ocurrido el día de su muerte; todos se quedaron en un silencio expectante, hasta que un sonido algo lejano los hizo estar alerta, un "tc" "tc" "tc" "tc" que sonaba en algunos metales y vías; Lev abrió gradualmente los ojos hasta el máximo punto, temblando y con los pies quietos por el terror; Hinata se veía de una forma similar, solo que podía moverse a diferencia de Lev.

-El Teke Teke - susurró Shouyou al oír ese ruido tan particular, Kenma rápidamente levantó la mirada, distinguiendo a varios metros una silueta de aura negra con brillo morado, era una mujer partida a la mitad, que al no tener piernas se movilizaba con sus brazos.

-Shouyou… toma mi mano - dijo Kenma extendiendo su palma, la cual Hinata tomó sin dudar; Kenma extendió también su otra mano hacia el fantasma - Lev, sé que no podrás sostenerla, pero por favor, no te separes de mi mano - el espíritu titubeó, inseguro y muy asustado, pero al ver los ojos de Kenma, tan confiados y serios, aceptó tocar el aura de su mano y ser guiado.

-Pase lo que pase, no debemos correr - agregó Hinata, que conocía las diferentes variantes de la leyenda del Teke Teke, una de ellas decía que no debían correr, porque si lo hacían, el Teke Teke los vería como objetivos a los cuales seguir y asesinar.

Kenma los condujo entre los trenes, caminaban casi sin respirar por la tensión, porque el sonido de "tc" se reproducía sin parar una y otra vez, como si el Teke Teke siguiera avanzando, analizando si debía perseguirlos o no; el pulso de Hinata era muy rápido, Kenma lo sentía mientras tomaba su mano, sudando frio y respirando con dificultad gracias al gran miedo que todos sentían, caminando lentamente con el ruido de las "pisadas" del monstruo alterando su psique. Hinata susurraba para sí mismo "no corras… no corras…", con el objetivo de dominar su pánico y no actuar por instinto y correr hacia una muerte segura.

El rostro de Lev se veía perturbado, hiperventilaba y gimoteaba extremadamente asustado, como si su inconsciente lo hiciera sentir la familiar sensación de ese monstruo atras de él; pronunciaba en voz baja palabras como "tengo miedo", "vámonos de aquí", "tenemos que huir", "ya está muy cerca", "corramos ya". Kenma le habló con un volumen normal para captar su atención, pidiéndole que confiara en él, que no corriera, porque él lo sacaría de ahí solo si se mantenían calmados.

Tuvieron que doblar en algunos vagones, caminando con las piernas tensas, escuchando el "tc" "tc" a lo lejos, un poco más a la distancia que hacía algunos momentos; Hinata seguía con su cámara en la mano, grabando el oscuro cementerio de trenes y los ruidos del Teke Teke, el corazón le saltaba a mil por hora, si salía vivo de ahí, tendría un material excelente para subirlo a la internet. Tomaron algo de aire al llegar hasta la moto, ya no se escuchaba ningún ruido extraño, sin embargo no se relajaron, y se subieron al vehículo para arrancar a toda velocidad, metiéndose al camino antes de que el espíritu onryou que era el Teke Teke se diera cuenta; Shouyou se apegó muchísimo a Kenma, sabiendo que Lev querría subir con ellos a la motocicleta, para salir de su zona de muerte que lo mantenía en un eterno bucle, repitiendo su última acción antes de morir una y otra vez.

Un joven dormía en el sillón de su departamento, con las manos unidas, apoyando su cabeza en ellas y descansando de costado como un bebé, era de noche, pero él había empezado su siesta a las 4 de la tarde, el día frio era perfecto para holgazanear en su propio hogar, vestido con su traje negro de trabajo, que era tan esporádico que pocas veces recibía encargos, por ello su flojera era fomentada. Lo despertó la insistente vibración de su celular, entonces se dio cuenta de que ya era de noche y que sus muebles solo estaban siendo iluminados por las luces de la calle; revisó la pantalla de su celular al desbloquearlo, tenía 10 llamadas perdidas, al revisar el registro, vio que todas eran del contacto "Kindaichi", cosa que no le extrañaba; también revisó un mensaje que su compañero había enviado luego de rendirse con las llamadas, el texto decía "baja cuando despiertes, te estaré esperando abajo".

El joven se levantó lentamente y se estiró antes de arreglar su arrugada ropa, para luego salir de su departamento y cerrarlo con llave; tomó el ascensor a pesar de vivir en un tercer piso del cual podía bajar por las escaleras, no estaba muy animado para moverse mucho. Frente al edificio lo esperaba su compañero Kindaichi, estaba dentro de un automóvil gris, golpeando el volante con sus dedos por su impaciencia; se volteó un poco molesto cuando su amigo se metió al vehículo.

-¿Cuantas llamadas hacen falta para despertarte Kunimi? - preguntó Kindaichi mirando seriamente a su estoico compañero.

-Las que pongan a prueba tu paciencia - respondió acomodándose en el asiento del copiloto, Kindaichi suspiró y encendió el motor, metiéndose a las calles - ¿En dónde será la reunión?

-Oikawa la fijó en un Love Hotel.

-¿Es en serio? Que bochornosa ubicación, hubiera sido mejor que nos invitara a su casa.

-Debe estar muy paranoico ¿Creerá que está en una película de misterio?

-Tal vez, aunque lo haces sonar como un exagerado.

-¿Y no lo es? - pronunció Kindaichi mientras Kunimi se acomodaba con la cabeza más abajo en el espaldar de la silla del copiloto, de brazos cruzados.

-Los anteriores investigadores murieron… - dijo Kunimi, pensativo.

-Quizá fueron descuidados, no te preocupes - Kunimi lo escuchaba cerrando los ojos, el suave ruido del motor del auto le daba sueño - nosotros hemos estado en situaciones así antes, no debería ser un problema… ¿Kunimi? - miró de reojo a su compañero por notarlo tan callado, lo encontró durmiendo en el asiento del copiloto - maldición, eres un holgazán.

Kindaichi condujo su automóvil hasta el barrio de Ikebukuro, uno de los más iluminados de Tokio, creyó que esa cantidad de luces despertarían a Kunimi, pero ese no fue el caso; se estacionó en el Love Hotel, quedándose mirando el edificio desde su asiento por algunos minutos, esperando que Kunimi despertara voluntariamente. Suspiró desganado después de pasado el tiempo que había establecido para esperar nuevamente a que su compañero despertara, al principio le tocó el hombro, pero eso no daba resultado, también decía su nombre sin gritar para no sacarlo abruptamente del sueño, mas nada servía.

Le picó la mejilla con un dedo en dos ocasiones, su rostro era suave, le daban ganas de apretarle las mejillas y juguetear con sus facciones; Kindaichi observaba detenidamente a Kunimi, lo enfadaba su pereza, pero nada podía hacer, aun con ese gran defecto, no le nacía ser más estricto y agresivo con su compañero. Sus dedos se deslizaron por la cara de Kunimi, acomodando sus mechones sueltos de cabello detrás de su oreja, le resultaba tan lindo cuando dormía, como un ángel; Kindaichi se dejó llevar por el impulso incesante de acercar sus labios a los de su compañero, probarlos mientras aún tenía tiempo, acariciarlos mientras tuviera la oportunidad de no ser descubierto.

Estando a milímetros de Kunimi, una pequeña lamida en sus labios lo detuvo antes de besarlo, como la lengua de un gatito, algo bastante diminuto que aun así tuvo el poder de paralizarlo; la lamida que Kunimi le había dado lo dejó atónito y sin la capacidad de reaccionar, ni siquiera notó que el perezoso de su compañero se levantó riendo en voz baja, saliendo del auto mientras él se quedaba parado como un tonto. Reaccionó después de unos segundos y bajó del auto, tosiendo para disimular y caminando a un lado de Kunimi, metiéndose a la recepción del lugar, explicando que había una reserva para 6 personas en el cuarto número 5, de esa forma los dejaron pasar.

Al llegar al cuarto, dos hombres más altos que ellos los recibieron, estaban en ropa interior, uno tenía el cabello marrón claro, el otro negro; los miraban sonrientes, invitándolos a pasar con una voz profunda y provocativa; Kunimi y Kindaichi dieron un paso atrás, creyendo que se habían equivocado de habitación. La voz de Oikawa regañando a esos dos hombres les dio tranquilidad, todo se trataba de una broma de esos dos amigos del abogado, por lo que los investigadores tuvieron más confianza para entrar en la habitación. Había alguien más además de Oikawa, un guapo joven de platinado peinado, que estaba sentado en un sillón frente a la cama, de brazos cruzados y ojos cerrados, incómodo y algo irritado por esa clase de ocurrencias en un ambiente serio.

-¿No ven la hora caballeros? - dijo Oikawa dirigiéndole la palabra a los detectives.

-Tuvimos un pequeño retraso por el tráfico - mintió Kindaichi para no culpar a su compañero.

-¿Quiénes son ellos tres? - preguntó Kunimi, mirando a los dos bromistas y al jovencito del sillón.

-Mis dos amigos del bufete, Matsukawa Issei y Hanamaki Takahiro - respondió Oikawa señalando a los hombres en ropa interior, que se habían acomodado boca abajo sobre la cama, modelando sus bien definidos glúteos cubiertos por boxers - y un colado con mucho cerebro, el periodista Yahaba Shigeru.

-¿Se puede saber porque están aquí? Creímos que mientras más discreción tuvieramos todo resultaría mejor - se quejó Kindaichi.

-Bueno, Yahaba les adelantó un poco de trabajo, así que parece bastante útil - respondió Oikawa - Y Matsun y Maki… ellos pagaron el cuarto.

-Están en nuestro nido de amor - dijo Matsukawa acariciando la cintura de Hanamaki, Yahaba y Kunimi miraron hacia otro lado, abochornados.

-Como sea ¿Qué tenemos hasta el momento? - pronunció Kunimi para desviar su atención de los dos amigos de Oikawa.

-Una carpeta con entrevistados de nombres Koganegawa Kanji, Takehito Sasaya y Reon Ohira, una con algunos datos de Yaku, y una tonta carpeta de esoterismo - enumeró Oikawa, Yahaba levantó la cabeza al oír la palabra "esoterismo".

-Bien, tres nombres es algo al menos - dijo Kindaichi escribiendo los nombres en su celular.

-Con ellos podríamos encontrar a ese tal "perro loco", es lo más cercano a un "testigo" - agregó Hanamaki estirándose boca arriba en la cama.

-Lo que no me queda claro es que esconde ese "perro loco" ¿Por qué un periodista buscaría a un tipo tan peligroso? ¿De qué era el reportaje de Yaku? - Matsukawa hizo dos preguntas simultáneas, que tenían la misma respuesta.

-Nadie sabe, esos archivos están desaparecidos - respondió Oikawa, Kunimi estaba callado, reflexionando sobre toda la información de esa charla - pero tal vez Yahaba podría ayudarnos con eso ¿No?

-Ciertamente, tal vez encontré la clave para saber de qué iba ese reportaje - habló al fin el editor, acomodándose distinguidamente en el asiento - hoy por la tarde, Oikawa san se presentó a mi oficina, preguntando sobre el historial de trabajadores de la editorial, lo revisamos juntos y nos dimos cuenta de que solo hay información de hace 9 años, cuando la editorial se fundó hace 12 años.

-Eso es muy raro - comentó en voz baja Matsukawa.

-Oikawa san quería saber sobre los trabajadores que alguna vez fueron compañeros de Yaku, pero resulta que hace 10 años hubo un despido masivo de empleados, y solo están los contratos de la gente que comenzó a trabajar en la editorial hace 9 años, por ende, gente que no conocía a Yaku - continuó explicando Yahaba.

-Eso ya no es raro, más bien es obvio que hay algo sospechoso - dijo Matsun con una mano sosteniendo su quijada.

-Pero aun así, cuando Oikawa san se fue, busqué a los tres empleados con más trayectoria en la editorial a partir de 9 años, los que en ningún momento fueron despedidos; dos de ellos me respondieron que no conocían a nadie que haya trabajado anteriormente en la empresa, así que, al finalizar el día, me acerqué a la última opción, una recepcionista llamada Tanaka Saeko - el editor continuaba explicando, acercándose cada vez más al punto clave - hablé con ella durante un rato, y me dijo que hace 10 años ella estaba haciendo la práctica profesional sin contrato dentro de la editorial - Kunimi y Kindaichi lo miraron iluminados, llegando a entender a donde quería llegar - ella me dio dos nombres: Rintarou Numajiri y Shouhei Fukunaga.

-Y… ¿De qué sirven esos dos nombres? - preguntó Maki rascándose la cabeza.

-No sabemos que estaba averiguando Yaku por falta de información - dijo Kunimi dirigiéndose a Hanamaki.

-Y si no sabemos nada, probablemente los antiguos compañeros de Yaku podrían darnos alguna pista - agregó Oikawa.

-Algo que él haya comentado, o incluso podrían darnos más nombres de personas que hayan sido más cercanas a él dentro de la editorial - pronunció Kindaichi emocionado.

-Y ubicarlos actualmente es muy fácil gracias a los perfiles de trabajo que existen en internet, como LinkedIn - comentó Yahaba sonriendo - puedo entrevistarme con ellos y descubrir que estaba investigando Yaku, y en que afectaba eso a Ushijima san.

-¿Ushijima san? ¿Quién es ese? - preguntó Matsukawa.

-Es el dueño y fundador de la editorial, claramente algo tiene que ocultar, considerando las extrañas decisiones y la evidente corrupción en la desaparición de Yaku, no creo que sus manos estén limpias. De hecho… - Yahaba se quedó pensativo por un momento, así que Oikawa decidió completar su frase.

-De hecho, es el más sospechoso de todos y el potencial culpable.

-Nosotros nos encargaremos de encontrar a Kyoutani, tú te encargarás de entrevistarte con los compañeros de Yaku - organizó Kunimi dirigiéndole la palabra a Yahaba.

-¿Y nosotros que hacemos? - dijo Hanamaki con entusiasmo, esperando un rol.

-Aporte monetario - le respondió Oikawa burlándose.

-Hablando en serio, nuestro trabajo y el de Oikawa iniciará solo una vez se arreste a un imputado - aclaró Matsukawa.

-Uno o varios - le corrigió Oikawa.

-Lo cual no quiere decir que no estemos a su disposición para lo que necesiten - se ofreció amigablemente Maki.

-Bien, como ya está decidido - Matsun palpó las sabanas, invitándolos a sentarse - ¿Nos acompañan a la cama? - Oikawa, Yahaba, Kunimi y Kindaichi se quedaron completamente callados, coordinándose para responder al unísono.

-No.

Kenma condujo a toda velocidad por las carreteras, Hinata se ponía tenso cada vez que su chico pasaba de esa forma entre camiones de carga, pero entendía que lo hacía para asegurarse de que el Teke Teke no pudiera seguirles la pista; obviamente no los estaba siguiendo, mas era mejor prevenir. Llegaron hasta el edificio donde estaba el departamento de Shouyou, Kenma estacionó su moto en el estacionamiento que a ambos les traía un mal recuerdo, de cualquier forma era mejor dejarla ahí que afuera en la calle. Lev se quedó junto a la moto, mirando sus pies con melancolía, reflexionando sobre lo que había descubierto esa misma noche; por su parte Hinata y Kenma subieron por el ascensor hasta el piso del departamento del pelirrojo, quedándose ambos en silencio frente a la puerta antes de que Hinata pensara abrirla; no querían despedirse, no de forma poco memorable.

-¿Estás bien Shouyou? - le preguntó Kenma acariciando suavemente su mejilla, los ojos de Hinata brillaron observando al médium, al fin tenían un tiempo a solas.

-Sí, estoy bien, me encantó ir a ese cementerio de trenes, fue muy emocionante - le aseguró Shouyou, tomando las manos de Kenma tímidamente - gracias por llevarme ahí, Kenma.

-Sabía que te gustaría, pero… tuve miedo de que te pasara algo - admitió el médium, para después besar la frente del pelirrojo - la próxima vez, yo mismo investigaré el lugar antes de llevarte a él.

-Kenma… sabes que me gusta el peligro - Shouyou acarició las manos de Kenma con sus dedos, estaba muy sonrojado por esa tierna cercanía entre ambos - me volviste a salvar…

-Sin tu consejo, ninguno de los dos hubiera salido de ahí, esta vez el crédito es para ti - Kenma le sonrió, pero Hinata no creyó en sus palabras, él se sentía muy seguro estando junto al médium, no se sentía como un héroe ni nada por el estilo.

-Oye Kenma, cuando me presentaste ante ese fantasma… dijiste algo que llamó mucho mi atención - confesó Hinata mirando hacia abajo para no avergonzarse, Kenma esbozó una orgullosa sonrisa, entendiendo a que se refería.

-"Él es mi novio, Hinata Shouyou" - el médium repitió sus palabras, haciendo que Hinata respirara profundamente, emanando calor de su rojo rostro.

-Soy tu novio… - susurró Shouyou con las manos temblorosas, Kenma las soltó, colocando un brazo atrás de la cintura del pelirrojo, y otra detrás de sus anaranjados y sedosos cabellos, acercándolo delicadamente hacia él.

-Somos novios - confirmó Kenma, con su cara rozando la de Hinata, sintiendo su intenso y agradable calor corporal.

El pelirrojo cerró los ojos, esperando que su pareja tomara la iniciativa, estaba muy nervioso y ruborizado, no tenía nada de experiencia, lo único que podía hacer era dejarse llevar por él, recibir el tipo de beso que quisiera darle, uno pequeño y rápido, una simple unión de labios, un beso profundo, o uno desesperado y fogoso. Lo primero que sintió fueron los labios de Kenma posándose lentamente sobre los suyos, en ese momento dejó de agitarse innecesariamente, solo respiró y contuvo momentáneamente la respiración; después ambos abrieron sus bocas, dejándolas encajarse, ya no había nervios ni inseguridad, todo avanzaba de forma natural.

Kenma metió su lengua durante el beso, Shouyou no sabía cómo seguirle el juego, sin embargo, no importaba la inexperiencia cuando ambos tenían una sensación similar a flotar entre suaves nubes. El médium acarició dulcemente el interior de la boca de Hinata con su lengua, no era algo raro o asqueroso, se sentía suave, romántico, perfecto como el momento del tan esperado primer beso del pelirrojo; ambos abrieron los ojos y se separaron con lentitud, mirándose con los ojos entrecerrados, abrazándose estrechamente, unidos y con los corazones agitados de amor.

-¿Lo hice bien?... - preguntó Hinata en voz baja, Kenma acarició su cabecita pelirroja, respirando en paz después de esa ajetreada noche.

-Lo hiciste muy bien Shouyou…

-Kenma… yo… - susurró Hinata titubeando, el médium no se movía, estar juntos de ese modo era demasiado agradable como para separarse - quiero más besos…

-Está bien, te daré más besos, novio… - dijo Kenma antes de besar nuevamente los dulces labios de su pareja, volviendo a acariciar su lengua de forma dulce y placentera.

-Kenma…dame otro… - pidió Hinata al separar sus bocas, Kenma inmediatamente cumplió su deseo, besándolo de forma tan profunda que sin querer lo hizo retroceder unos centímetros; la espalda de Shouyou topó con la pared, pero los brazos de Kenma no lo soltaron, quería tenerlo entre sus brazos por siempre.

-Shouyou… - Kenma sostuvo el rostro de Hinata sin apretarlo, usando sus dos manos mientras intercalaba una o dos palabras con cada beso que le daba - me gustas… me gustas… tanto…

-Kenma… - Hinata también solo podía pronunciar dos palabras entre cada rápido y satisfactorio beso, su corazón desbocado le producía una increíble sensación de calor - ya es… tarde… deberíamos… - en ese momento, Kenma soltó las mejillas de su novio y detuvo sus besos, calmándose un poco.

-Tienes razón, ya podremos besarnos más mañana - pronunció el médium, pero no pasó ni un segundo antes de que volviera a darle un beso al pelirrojo.

-Si… debemos despedirnos ahora…

-Buenas noches, duerme bien Shouyou - dijo Kenma besando suavemente sus labios.

-Buenas noches, descansa… cariño - Shouyou le devolvió el beso antes de voltearse para abrir la puerta, Kenma caminó unos cuantos metros mientras su chico abría lentamente su hogar; ambos voltearon a mirarse, por unos segundos se quedaron viendo sus caras, hasta que Kenma corrió de vuelta hacia su hermoso chico, dándole el último beso de esa noche antes de que Hinata se metiera definitivamente a su casa.

El médium observó a Shouyou hasta que cerró suavemente la puerta, respiró agitadamente al verse solo, estaba feliz, más feliz que en cualquier otro momento de su vida; tan contento estaba que comenzó a correr por el pasillo, girando y saltando en celebración por su exitosa cita con su novio, que adorable le parecía Hinata, que increíbles le resultaban sus virginales labios, que dulces le parecían sus inexpertos besos, todo era magia pura que lo hacía estar repleto de júbilo. Estaba saltando y corriendo sin preocuparse por nadie más, después de todo, esos pasillos estaban vacíos; o eso creía, pues mientras celebraba miró de reojo una silueta, que lo hizo detenerse abruptamente con mucha vergüenza; era Lev, que los siguió al no saber qué hacer estando solo en el estacionamiento.

-Te ves feliz… - comentó el fantasma rascándose la cabeza.

-Esto… - Kenma había palidecido por haber sido descubierto en ese bochornoso momento.

-No te preocupes, es normal cuando estás enamorado.

-Creí que estarías abajo - dijo Kenma, un poco molesto después de su vergüenza.

-Lo siento, es que, no puedo dejar de pensar en el hecho de que estoy… - Lev miró hacia abajo, aguantando las ganas de llorar.

-Sé que debe ser difícil de aceptar… Podría ayudarte a cruzar al otro lado - el médium ofreció su ayuda para tranquilizar a Lev.

-Pero… no quiero irme aun, tengo cosas que hacer todavía - le respondió Lev con aflicción.

-¿Qué cosas debes hacer?

-Esto… es muy gracioso pero… no recuerdo que debía hacer.

-¿Cómo? ¿No te acuerdas?

-No, sé que tengo que hacer algo, pero, ya se me olvidó - pronunció el espíritu riendo nerviosamente.

-¿Puedes decirme dónde vivías?

-Uhmm… tampoco recuerdo eso…

-Tienes que recordar algo, si no solucionas lo que dejaste inconcluso, no podrás cruzar al otro lado.

-Yo solo recuerdo… que estaba en ese cementerio de trenes, escuché a esa cosa y no le quise dar importancia, vi un gatito y lo perseguí para que me hiciera compañía, pero… ese monstruo comenzó a correr hacia mí - Lev tocaba su cabeza, haciendo memoria del doloroso último momento de su vida.

-He leído algo sobre el Teke Teke, algunas variantes de la leyenda dicen que si te mata, te convierte en un monstruo al igual que él.

-Pero yo no estoy convertido en ningún monstruo - Lev comentó la obviedad, entonces Kenma colocó una mano en su frente, y vio claramente que la versión de Lev era correcta, solo que cuando estaba escapando del Teke Teke, Lev cayó de espalda desde un vagón tan enterrado que formaba una loma, golpeando su cabeza en una rueda metálica con tal fuerza que todo en su mente se borró.

-Lev… ese monstruo no te mató, moriste de un golpe en la cabeza.

-¿En serio? No logro recordarlo…

-Tal vez ese golpe te hizo olvidarlo todo… Eso es problemático.

-¿Por qué te parece problemático Kenma san?

-¿Cómo descansarás en paz si no sabes ni siquiera cuál es tu asunto pendiente?

-¿Podrías ayudarme a saberlo? - Kenma suspiró y asintió con la cabeza.

-Bien, te ayudaré en todo lo que pueda.

-Y también… ¿Puedo acompañarte a tu casa? No sé dónde está la mía…

-Bien.

-¡Genial! - celebró Lev tratando de abrazar al médium, pasando de largo sin poder tocarlo - oh…

-Te olvidas hasta de que no tienes cuerpo físico.

-¿Me enseñarías a tocar cosas siendo fantasma? Quiero tomar muebles, romper platos, encender televisores, apagar luces, hacer flotar objetos, tirarle los pies a la gente, ya sabes, pasa asustarlos ¡Seria genial!

-Lev cállate.