Kenma volvió a su hogar con aquella compañía inesperada llamada Lev, que le seguía los pasos haciendo preguntas sin cesar, sobre qué cosas habían pasado en el mundo durante sus años estando muerto, si algún famoso seguía vivo, incluso preguntando como un niño aburrido en un largo viaje: "¿Ya llegamos?". El médium caminaba muy irritado, el fantasma hablaba y hablaba como un perico hiperactivo, así que Kenma aceleró el paso para llegar más rápido a su hogar; señaló su departamento para que Lev dejara de estar tan ansioso y se fue rápidamente adentro, cerrando la puerta de su apartamento frente a la nariz de Lev, que por un momento se quedó quieto para evitar el portazo, luego recordó que era un espíritu y que podía atravesar paredes: después de unos segundos Kenma miró atrás, para darse cuenta de que su nuevo huésped saltaba desde el pasillo hasta el interior del departamento una y otra vez.

Kuroo se levantó del sillón cuando su compañero entró en el apartamento, se veía adormilado y bostezaba, no llevaba el uniforme, solo una camiseta y calzoncillos, llenos de restos de frituras que había comido a falta de un buen cocinero en su hogar; le preguntó a Kenma como le había ido en su cita, Lev apartaba la vista avergonzado por ver a alguien con tan poca ropa frente a él. Kenma contestó que había estado bien, pero que prefería que Kuroo se pusiera algo para estar más presentable; su amigo preguntó por qué debía vestirse, a lo que Kenma contestó que en realidad venía acompañado.

Su compañero preguntó si Aone y Yui habían vuelto a visitarlos, el médium le dijo que no, que cada uno volvió al lugar donde fueron encontrados, Yui cuidando a su madre, Aone cuidando el lugar donde alguna vez trabajó como guardia de seguridad; Kuroo entonces supo que se trataba de otro fantasma, así que corrió a ponerse un pantalón y volvió en un santiamén para seguir preguntando cosas sobre ese nuevo fantasma. A diferencia de cuando Hinata le pedía que fuera su intermediario entre un espíritu y él, Kenma no tenía la misma paciencia con Kuroo, después de un rato ayudando a su amigo para que se comunicara con Lev, decidió dejarlos para irse a dormir, a pesar de los berrinches de ambos, que estando muy cerca de su oreja le rogaban que los dejara seguir hablando.

Kenma solo les permitió concluir la conversación y despedirse, luego se fue a la cama, estaba muy cansado, y esos dos no le estaban dejando pensar detenidamente en los besos que le había dado a Hinata; con aquel increíble y placentero recuerdo, el médium logró cerrar los ojos, manteniendo una sonrisa de enamorado en su rostro. Estaba demasiado relajado mientras dormía, tanto que sintió que flotaba en sueños, como si se estuviera conectando más con la espiritualidad gracias a esos sentimientos de plena paz.

Kuroo pasó por el pasillo bebiendo una soda, miraba su celular escribiéndole a su compañero Daichi, que aún estaba en servicio esa noche; de pronto escuchó murmullos que lo hicieron perder su concentración; se quedó atento a los sonidos del departamento, los susurros persistían, su primera reacción fue tragar saliva y llamar a Kenma sin alzar mucho la voz. Luego se dio cuenta de que los murmullos provenían precisamente del cuarto de su compañero, lo que hacía más rara aquella experiencia; se bebió la gaseosa de dos tragos secos que le dieron dolor de garganta, tragándose también el miedo de esa forma, y se fue directamente a la habitación de Kenma reuniendo valor.

Siempre se asustaba cuando Kenma hacía eso, solo muy pocas veces en su infancia lo vio hacer algo así, y siempre se alejaba corriendo a los brazos de su mamá cuando lo escuchaba; el médium dormía profundamente mientras sus labios se movían en susurros inentendibles, una voz gutural pero tranquila salía de ellos, pronunciando palabras en un idioma desconocido para su compañero. Kuroo no era capaz de verlo, pero Lev estaba escondido a sus espaldas, temblando de miedo mientras veía a Kenma hablar en ese rarísimo idioma; el policía sintió el frio que el fantasma dejaba a sus espaldas, palpó su hombro donde asumía que estaban las manos de Lev y dijo: "tranquilo, también me da miedo a mí". Kenma continuaba hablando con una voz rara y profunda, entonces Kuroo, en vez de alejarse como siempre lo hacía, decidió usar el celular que llevaba en las manos para grabar ese extraño fenómeno y ver si algunos de sus compañeros policías podía identificar el idioma que Kenma hablaba en sueños.

Esa noche, Akaashi y Kageyama fueron dados de alta, Suga y Tobio se despidieron en el hospital, esa noche no podrían estar juntos por el trabajo de Sugawara, que estaría ocupado toda la noche. Akaashi por su lado fue conducido por Bokuto hasta su departamento, se encontraba algo sucio y desordenado por la cantidad de días que pasó deshabitado; ambos se pusieron de acuerdo para limpiar un poco el lugar y sacudir el futón de Akaashi para que pudiera pasar una buena noche sin que el polvo le molestara.

Mientras Akaashi barría el piso, Bokuto aprovechó para salir a un almacén y traer ingredientes para una sopa ligera y fácil de hacer, pues la despensa de Akaashi estaba prácticamente vacía; al volver comenzó a preparar la cena que ambos compartirían, era un poco torpe en la cocina, pero se esforzaba para que su sopa fuera comestible a pesar de los vegetales cortados toscamente. Preparó con rapidez la mesa y sirvió dos tazones de ramen de verduras, Akaashi se sentó frente a él y agradecieron la comida juntando sus manos; sonrió con ternura cuando probó el primer bocado, las verduras tenían una apariencia rústica, pero el sabor le indicaba que Bokuto había puesto sumo cuidado en la preparación; se tomaba su tiempo para degustar, pero su amigo comía rápido, tenía un gran apetito, eso lo ponía algo nervioso, pero sabía que era algo normal en él.

-¿Lo hice bien Akaashi? - preguntó Bokuto alargando una A en el nombre de su amigo.

-Sí, sabe muy bien Bokuto san - contestó para luego seguir comiendo en silencio; tardó mucho más en acabar la sopa a diferencia de su amigo, que lo miraba curioso.

-Tus modales en la mesa son muy buenos Akashi, me avergüenzo un poco de los míos cuando te veo - dijo sonriendo nervioso, Akaashi puso una expresión de resignación al escuchar que su nombre fue pronunciado mal una vez más.

-No me molesta - respondió bebiendo la última probada de caldo que quedaba en el cuenco - Bokuto san ¿Las cosas han ido bien en el trabajo?

-¡Todo ha estado excelentemente bien! - le respondió animado, luego actuó nerviosamente cuando se le cruzó por la cabeza que Akaashi podría pensar que no era necesario en la editorial - bueno, en realidad todo ha seguido normal, no es que las cosas estén mejor sin ti, todos te queremos de vuelta, incluso el director dijo que no debías preocuparte porque tu sueldo se mantendría intacto ¿No es genial?

-Entiendo, mañana mismo volveré a presentarme en el trabajo.

-¡¿Pero qué dices Akaaashi? El doctor dijo que debías guardar reposo al menos dos días más! - exclamó Bokuto, estaba siendo protector, pero su tono de voz no sonaba muy maduro para Akaashi.

-Ya han sido muchos días Bokuto san, tengo que volver al trabajo - dijo mientras contemplaba a Bokuto, que tenía una expresión berrinchuda, parecía que se comía la cabeza tratando de encontrar las palabras correctas para regañar a Akaashi - además, extraño pasar más tiempo contigo, Bokuto san.

-¿Eh? ¿Lo dices en serio?... - Bokuto se rascó la cabeza y sonrió abochornado, también divagaba y se sonrojaba, Akaashi sonrió también por ver lo fácil de ruborizar que era su amigo.

-En serio - Akaashi se levantó, moviéndose unos pasos para sentarse junto a Bokuto, que alejó su cabeza por los nervios - ¿Quieres que pasemos un tiempo juntos?

-Esto… ¿Juntos de qué forma? - el corazón de Bokuto se había acelerado, sus mejillas rojas fueron besadas por Akaashi mientras deslizaba discretamente su mano por las piernas de su compañero.

-Juntos en el trabajo, los fines de semana, para divertirnos afuera - movió su mano lentamente hacia el interior de los muslos de Bokuto, quien cerró los ojos, hiperventilando - y en la cama también.

-Pero Akaashi, el medico dijo… - Bokuto no terminó la frase, estaba a punto de mencionar un tema delicado para Akaashi - tenías una herida interna… no sería bueno para ti hacer estas cosas, podría dolerte mucho…

-¿Y si lo hacemos del otro modo? - propuso el de ojos azules, masajeando la entrepierna de su amigo de forma suave y placentera, Bokuto tocó su labio, su sonrisa era picara y entusiasta por la idea que Akaashi le dio.

-Bueno, es una forma… - pronunció de manera coqueta, mordiéndose el dedo mientras evitaba ver la cara de Akaashi y acercaba su mano para tocarle también la entrepierna, indeciso entre seguir el jugueteo o no hacerlo.

-¿Puedes hacer ese "sacrificio" por mí?... - preguntó Akaashi con la boca a un centímetro del cuello de Bokuto.

-No estoy seguro... ¿Tú no tienes ningún problema? ¿No te haría sentir mal? - el de cabellos platinados seguía algo preocupado por el estado emocional de Keiji, debía cerciorarse de que no tenía ningún trauma relacionado con su posesión.

-Estoy bien Bokuto san ¿Tú también lo estarás? No estás tan acostumbrado a esto.

-Sí, no estoy acostumbrado pero... me gusta mucho de esta forma - reconoció mordiéndose un dedo, Akaashi sonrió, sus intensos ojos reflejaban las fantasías que pasaban por su mente.

-Ya veo… - susurró adentrando su mano entre las piernas de Bokuto, que en vez de cerrarlas por inercia, las separó para que Akaashi tocara cuanto quisiera; además movió su cabeza dejando su cuello libre para que su amigo lo lamiera.

-Akashi…

-¿Te gusta tenerme aquí, Bokuto san? - le susurró al oído mientras usaba las yemas de dos de sus dedos para masajear la zona perianal.

-Me encanta, por favor, tócame más Akaashi - pidió Bokuto, sus ojos brillaban y su cuerpo estaba relajado y a la disposición de su amigo.

-Sigamos en mi cuarto… - le propuso, Bokuto no esperó más y se levantó de un salto, avanzando alegremente a la habitación de Akaashi para hacer el amor con él; Akaashi lo siguió, una vez dentro del cuarto comenzó a inspeccionar sus cajones para sacar preservativos, lubricante y alguna que otra curiosidad que Bokuto le había regalado - prepárate mientras busco lo necesario Bokuto san.

-¿Así está bien? - preguntó Bokuto, Keiji se dio la vuelta y lo encontró boca abajo sobre el futón, completamente desnudo y pasando un brazo bajo su cuerpo para tocar su ano de forma inexperta e incómoda - es más difícil de lo que creía, se siente raro, como si quisiera hacer del 2.

-Bokuto san. Cuando dije "prepárate", solamente me refería a que te desnudaras - le dijo Akaashi, caminando hacia él con una caja de zapatos.

-Oh, lo siento - le respondió, pero no dejó de deslizar su dedo en círculos alrededor de su orificio, Akaashi se sentó a su lado y abrió la caja, sacando un pequeño cilindro de ella.

-Bokuto san, siéntate entre mis piernas - le pidió, su amigo no tardó en sentarse en el lugar indicado, mirándolo de frente y rodeando el cuello de Akaashi con sus brazos.

-Akaaashi, no te has quitado la ropa - le reprochó Bokuto, que se estremeció cuando Akaashi colocó el cilindro bajo su glande, vibraba mucho y le daba unas agradables cosquillas, de la sorpresa pasó a sentirse risueño y complacido.

-No tuve tiempo para quitármela ¿Me ayudas Bokuto san? - propuso mirando la expresión contenta y lasciva de su compañero, le parecía una cara muy buena; Bokuto se caracterizaba por no hacerse de rogar, obedecía rápidamente cada sugerencia, así que sin decir nada antes, le levantó la camiseta a Akaashi y la lanzó a unos metros; luego bajó sus manos para abrir la cremallera de sus pantalones, sus ansiosas manos liberaron el pene de Akaashi y lo acariciaron mientras lo miraba provocativamente, con su lengua asomándose por un lado de sus labios.

-No es justo Akashi, no estás tan duro como creía - se quejó Bokuto mientras lo masturbaba, Akaashi dejó de lado el vibrador pequeño y uso su dos manos para darle unas fuertes nalgadas, no le quedaba mucho para endurecerse, después de todo Bokuto lo encendía más cuando tomaba el rol pasivo.

-Encárgate - fue lo único que respondió, entonces Bokuto usó solo una mano para estimularle el pene, mientras la otra recorría los pectorales de Akaashi, dándole una suave caricia a sus pezones, frotándolos a la par que se lamía los labios y los miraba sensualmente.

Akaashi lo empujó de repente, no fue muy rudo, pero eso le indicó a Bokuto que debía recostarse boca arriba y abrir sus piernas; Akaashi retiró dos cosas de la caja, un envase de lubricante, y un consolador bastante grande, que se movía en círculos cuando lo encendía, Bokuto miró todo aquello con nervios y ansias, esa noche tendría que experimentar las cosas que él le hacía a Akaashi en otras oportunidades, eso era excitante y preocupante a la vez. Cerró los ojos y dejó que Akaashi exprimiera el envase cerca de su culo, el líquido era algo frío, pero se calentó en cuando Keiji acercó sus dedos para repartirlo e introducirlo poco a poco en su interior; al escuchar el sonido del consolador abrió los ojos, Akaashi sonreía con algo de malicia, poniendo el vibrador en los labios de Bokuto, y deslizándolo por su cuello y pechos, bajando lentamente para impacientarlo.

Lo apagó un momento para introducirlo en el ano de su amigo, Bokuto le pidió que no lo encendiera dentro de él, pero Akaashi no hizo caso, y una vez dentro, el juguete empezó a menearse contra las paredes internas de Bokuto, que aguantó las ganas de retorcerse y gimió angustiado, el temblor de su cuerpo y la expresión lujuriosa de su rostro estaban aumentando el calor de Keiji, que continuó moviendo el consolador para ver más expresiones increíbles en su amante. Bokuto le pidió que se detuviera y lo besara, mas el no obedeció lo segundo, sólo quitó el consolador activado y lo colocó en el cuello de su amigo, quien apartaba su cara mirando hacia el lado para evitar el contacto con ese juguete en sus labios; Akaashi colocó su mano en la sien de Bokuto para quitar el cabello que cubría su oreja, y así poder susurrarle a centímetros de su oido: "haz que me corra".

Los ojos de Bokuto estaban llorosos, pero no por tristeza, sino por todas esas sensaciones en su cuerpo que no podía controlar, Akaashi agarró sus piernas y las empujó hacia el torso de su amigo, su recto estaba listo para recibirlo, Bokuto observaba su propia zona genital, concentrado en como Keiji colocaba su polla sobre el lugar correcto, usando su glande para tantear la humedad del lubricante. Con calma fue penetrando a Bokuto, hasta que no quedó ni un solo centímetro de su pene al aire libre; su amigo se quejaba y gemía, Akaashi respiró profundamente para mantener el autocontrol, y comenzó a mover las caderas a un ritmo pausado, Bokuto cerró sus ojos y trató de relajarse, pronto se aflojaría más para permitirle a Akaashi follarlo como quería.

Mientras Keiji lo penetraba, Bokuto extendió sus brazos hacia adelante, pidiendo un abrazo; Akaashi no dejo de moverse, como si no lo hubiese escuchado, miró hacia el lado para pensar en esa petición, la llama en su pecho no debía crecer tanto como para que perdiera el control, y combinar sexo con afecto no era la mejor opción, aunque quisiera de corazón abrazar y besar a Bokuto mientras hacían el amor. Pero no debía confundir los términos "tener sexo" con "hacer el amor", así que volteó a su amigo boca abajo para no ver su dulce cara deseosa de cariño, poniéndolo en cuatro patas y así seguir penetrando; se quedó quieto un momento para respirar profundamente y mantener la calma, Bokuto lo llamó y le preguntó porque se detuvo, él le respondió que se estaba cansando, pero que seguiría de todos modos.

Bokuto gemía sin parar, apretó los puños y continuó con su concierto de jadeos y pequeños gritos de placer, Akaashi lo nalgueaba y aumentaba el ritmo de sus embestidas sin dirigirle la palabra; él adoraba cuando Akaashi le hacía el amor, pero, no podía evitar sentir que era muy frío cuando lo hacía, no era tan difícil dar un abrazo durante el sexo, pero Keiji siempre le negaba besos y abrazos, al menos cuando estaban en esa situación. Por alguna razón le producía una sensación de aflicción que su amor no fuera correspondido y ni siquiera obtener una caricia de afecto en la intimidad, como si Akaashi se esforzara por decirle entre líneas que no debía confundir las cosas; así que sin desearlo, sollozó mientras gemía y todo su interior era llenado por su amigo.

Si bien Keiji se había venido, Bokuto aún estaba insatisfecho, y Akaashi lo sabía; por eso rodeó el pecho de Bokuto con sus brazos y lo llevó hacia atrás, para sentarlo entre sus piernas; la hermosa y amplia espalda de su amigo sollozaba involuntariamente, Akaashi cerró los ojos con culpa y apoyó su frente entre los omoplatos de Bokuto, mientras lo masturbaba desde atrás para ayudarlo a correrse. Bokuto miraba como Keiji lo ayudaba con sus manos, algo no andaba bien en él mismo, había tenido sexo con Akaashi, pero no se sentía bien, estaba deprimido y su cabeza no dejaba de decirle que Akaashi sólo lo estaba masturbando por lástima, que todo lo que hacían era por lástima y no por cariño de verdad.

Al correrse dejó caer una pequeña lágrima, luego ambos se tendieron sobre el futón de costado, no querían mirarse, porque sabían que eso generaría una charla incómoda, y ninguno de los dos quería algo incómodo en su amistad, por lo que decidieron dormirse pronunciando solamente un cordial "buenas noches". Después de un par de horas, Bokuto seguía durmiendo, Akaashi tenía insomnio, nadie podía saber que pasaba por su cabeza en ese momento y porque hacía lo que hacía, nadie podía excepto él mismo; volteó para ver a Bokuto, la cara que tenía al momento de dormirse demostraba cuan deprimido se sentía, Keiji lo contemplaba triste y con impotencia, no podía decirle nada de él mismo, y sin embargo su corazón quería verlo feliz sin saber qué hacer para lograrlo; mientras dormía Akaashi besó rápidamente sus labios, para luego susurrar un corto y sincero: "lo siento".

A la mañana siguiente, Kuroo llegó a la estación de policía y charló como era habitual con Daichi, salvo que en aquella ocasión, complementó su charla de amigos con el video que había grabado, donde se mostraba a Kenma hablando en un extraño idioma incomprensible. Sawamura tragó saliva, a sus espaldas llegó Terushima Yuuji para curiosear lo que estaba escuchando, que para el sonaba a algo de ultratumba; los tres trataban de sacar conclusiones con respecto a lo que oían, no estaban seguros de que lengua era, no sonaba a inglés, ni a español, ni siquiera a algún idioma que les sonara extraño como los de oriente medio o los del Asia soviética; parecía un lenguaje extremadamente antiguo.

Terushima propuso investigar si había algún experto en lenguas en Tokio que les ayudara a entender lo que estaba diciendo Kenma, a Daichi no le agradaba mucho que utilizaran herramientas de investigación policiaca para banalidades, pero Kuroo lo convenció de que una vez no haría daño, después de todo, los tres estaban sumamente intrigados. Siendo dos contra uno, Yuuji y Tetsurou se metieron a una computadora para filtrar la información sobre los ciudadanos de Tokio hasta dar con algún lingüista; había uno que calzaba perfectamente con lo que buscaban, un tal Tsukishima Kei, un lingüista antropológico que había realizado sus estudios en la Universidad de Cambridge y que actualmente se encontraba de vuelta ejerciendo como profesor en la Universidad de Tokio. Decidieron que por la tarde visitarían a Tsukishima yendo a su hogar, Kuroo y Terushima querían "persuadirlo" a ayudarlos sin paga usando su estatus de policías, cosa que a Sawamura no le parecía en absoluto correcto; lo llamaron aguafiestas e ignoraron sus palabras mientras se preparaban para patrullar de día.

Cuando al fin anocheció, los tres siguieron usando sus uniformes a pesar de haber terminado su jornada laboral, y condujeron en una patrulla hasta el hogar de Tsukishima Kei, no era tan ostentoso como para tratarse de la casa de un ex estudiante de Cambridge, aunque asumían que el joven solo compraba lo que necesitaba al igual que ellos. Tocaron el timbre y fueron recibidos por un chico rubio que llevaba anteojos y un traje formal de color café; llevaba un tazón de té en una mano mientras miraba confuso a los oficiales; les preguntó estoicamente que era lo que deseaban, entonces Kuroo y Terushima le dijeron que querían hablar de un asunto muy importante con el señor Tsukishima Kei; ambos mostraron sus credenciales de policía para que el pobre joven verificara que eran verdaderos oficiales.

Tsukishima no tuvo más remedio que invitarlos a pasar y de mala gana ofrecerles algo de té y galletas; a Terushima le hacía gracia ver las costumbres inglesas de ese tipo, podría haber lanzado un chiste sobre lo "gay" que era eso, mas el oficial Yuuji no podía hacer ese tipo de comentarios considerando su bisexualidad. Los tres policías estaban sentados, Kuroo hablaba amistosamente con el lingüista, tratando de formar confidencialidad a pesar de que era obvio que Kei estaba muy incómodo por esa situación tan extraña; después de un largo silencio, Tsukishima preguntó directamente que buscaban en su hogar.

Entonces Kuroo le contó que, por un asunto misterioso y desconocido, su compañero de cuarto comenzó a hablar en una lengua aparentemente muerta; el lingüista quiso refutar diciendo que seguro eran palabras al azar causadas por un sueño y que era estúpido que lo buscaran solo para encargarse de comprender trivialidades, pero Terushima le dijo de forma amable que ellos eran policías que podían encarcelar a cualquiera, disfrazando su amenaza con una sonrisa. Daichi se disculpó por sus dos compañeros y trató de llevarse a ambos tomándolos de las orejas, pero Tetsurou se resistió y le enseñó el video de Kenma a Kei antes de que Sawamura lo sacara a la fuerza de ahí.

Los ojos del lingüista brillaron por la curiosidad que le producía el sonido que emitía Kozume, claramente eran palabras bien articuladas que podían tener un significado; le resultaba tan intrigante que le quitó el celular de las manos a Kuroo e inspeccionó el video en bucle; no estaba 100% seguro de que idioma era ese, no era latín porque le habría resultado muy fácil saber que estaba diciendo, podía tratarse de una lengua semítica o de sumerio. La fascinación en sus ojos tranquilizó a los tres policías, que le preguntaron si estaba dispuesto a traducir lo que ese chico decía en la grabación; Tsukishima no quería reconocerlo directamente, pero con un simple "ya que" dio a entender que con gusto estudiaría la grabación.

Para compensar las molestias, Kuroo y Terushima le propusieron que los acompañara a beber a un bonito lugar, Kei aceptó con la condición de que en todas las salidas que tuvieran, ellos pagaran la cuenta, porque de alguna forma tenían que remunerar su esfuerzo. Pero no se esperaba que ese "bonito lugar" fuera un oscuro bar gay con shows nudistas en el primer piso de un hotel, al entrar se sentía muy incómodo por haber sido puesto en esa situación, miró de reojo a los policías y se acomodó los lentes avergonzado antes de increparlos.

-¿Por qué asumen que soy gay? - les preguntó seriamente, Terushima y Kuroo se rieron a carcajadas, Daichi a sus espaldas se disculpaba con una pequeña reverencia.

-¿Por el té con galletas? - dijo Yuuji con un brazo rodeando el hombro de Tetsurou.

-¿Por la porcelana fina e inglesa? - agregó Kuroo riendo, Kei los miraba irritado y estoico.

-¿Ustedes beben té usualmente? - preguntó Tsukishima

-No mucho - le respondió Terushima.

-Lo cual es raro porque asumo que si conocen este lugar, ustedes son más gays que yo - Kei sonrió burlón, los demás no se inmutaron.

-Yo soy gay - le dijo Kuroo sin ningún tapujo.

-Yo soy bisexual - continuó Yuuji.

-Yo no estoy seguro - murmuró Daichi.

-Como sea.

-Asumimos que te gustaría este lugar, solo mira - Kuroo apuntó el escenario, una pasarela con un tubo de pole dance al final donde los bailarines podían hacer un pequeño show con el objetivo de que los excitados clientes colocaran billetes en sus reveladores trajes - ¿No te produce satisfacción?

-Tal vez - dijo secamente Tsukishima, por el escenario danzaban muchos chicos en paños menores, algunos de contextura musculada, otros delgados y delicados, había para todos los gustos, incluso extranjeros.

-Tomaré eso como un sí.

-Da igual, quiero beber algo, ustedes tienen que pagar - les recordó Kei mirando disimuladamente el baile rodeado de luces rojas y amarillas, que se movían junto a algunos láseres que acompañaban a los jóvenes sensuales de la pasarela.

-¿Y qué quiere beber el príncipe de Gales? - preguntó Kuroo levantando la mano para llamar a un cantinero en mallas negras.

-Gin&Tonic - no tardó en responder Tsukishima, cada vez más concentrado en la vista.

-¿Nada mal verdad? - comentó Terushima con una expresión de picardía; entonces las luces cambiaron de color, todo el local se tiñó de morado y humo falso, y el presentador anuncio la llegada de una estrella en solitario - oh, ahí viene tu favorito Kuroo.

-Mierda, me tengo que ir, los veo luego - Kuroo se fue rápidamente en dirección al escenario, quería estar en primera fila para ver al bailarín que le gustaba.

-Qué rápido - murmuró Daichi mirando de reojo a Kuroo con molestia.

-¿Quieres ir también Tsukishima san? - Terushima tomó el brazo de Kei sin esperar su respuesta y se lo llevó cerca del escenario, Kuroo estaba ahí, tres hileras antes de la primera fila por la cantidad de gente, aun así alcanzaba a ver de cerca al bailarín.

-¡Oye! - Tsukishima se quejó mientras Yuuji tiraba de su brazo, al llegar junto a Kuroo pudieron comprobar los ojos de emoción, lujuria e impaciencia en su rostro.

-Mi estrella está por salir - Kuroo miraba el escenario esperando que apareciera su artista favorito.

-Te va a encantar "la estrella" Tsukishima san, tiene un culo de escándalo, algún día me animaré a mostrarle la placa para "registrarlo" - decía Terushima sacando su billetera, Kuroo lo miró seriamente.

-Si tú le haces eso haré que te den de baja. Mi estrella merece respeto, todo en él es de la mejor calidad ¿Estás de acuerdo Tsukishima?

-¿Cómo voy a estar de acuerdo si no lo he visto?

-No es como cualquier bolsa de té instantáneo, es como un auténtico té de hojas inglés, a ver si así me entiendes.

-No tienes que poner ese ejemplo, nerd.

En ese momento las luces se atenuaron y el local quedó en silencio, el sonido de las cuerdas de una guitarra y un piano introdujeron la canción que "la estrella" bailaría esa noche: El tango de Roxanne de la película Moulin Rouge, Kuroo se frotó las manos ansioso, ya podía saborear la vista de su favorito vistiendo algún traje de acuerdo a la temática; a los pocos segundos apareció un joven con un antifaz de encaje negro al igual que su lencería, llevaba medias de malla y tacones rojos, un bastón, un corbatín blanco y un sombrero de copa, estaba listo para seguir la coreografía que había ensayado y deleitar a los presentes con lo que le hacía destacar. Tsukishima lo miraba fijamente desde la tercera fila, Yuuji no había exagerado al decir que el trasero de "la estrella" era bastante atractivo, sus largas piernas y glúteos se veían carnosos y suaves, Kuroo fantaseaba con nalguearlo y verlo temblar como gelatina; mas a Kei le resultaba muy familiar aquella tersa piel llena de pecas y purpurina, le hacía justicia a su apodo de estrella, pero lo inquietaba observarlo y recordar al mismo tiempo su propio diario de vida donde alguna vez escribió en la adolescencia las palabras "mi dulce estrellita".

Dejó de lado ese sentimiento nostálgico para seguir disfrutando del show, el bailarín estaba girando en el tubo de pole dance, frotando su espalda y nalgas contra el metal mientras sus espectadores pedían a gritos que se acercara más; Kuroo lo tomó como una señal y se abrió paso como pudo hasta la primera fila, sacando todo el dinero que podía dar para dejarlo en alguna parte de su favorito; el bello muchacho retiró su antifaz mientras giraba mostrando sus maravillosas piernas y culo, una pequeña y dulce sonrisa desentonaba con sus despampanantes atributos, su lindo e inocente rostro nada tenía que ver con su actuar provocativo, y fue precisamente eso lo que dejó a Tsukishima anonadado. La cara que estaba viendo desde la tercera fila era una que conocía desde que tenía memoria, su respiración se quedó quieta al igual que todo su tieso cuerpo, porque ver a su mejor amigo en esa situación lo había descolocado de la peor manera.

La propia música lo torturaba, "you don't have to sell your body to the night", eso fue lo que escuchó cuando su antiguo amigo se arrodilló en el escenario colocándose en cuatro patas para interactuar con el público y recibir los billetes que solían poner entre su ropa interior y mallas; las manos le temblaron al ver a tantos buitres acercando sus manos a la piel que en la adolescencia le parecía virginal, "his eyes upon your face", oía mientras Kuroo le echaba una mirada degenerada a la persona que había creído solo suya años atrás. "His hand upon your hand", la música se hacía lejana, y sin embargo seguía castigándolo por haberle restado importancia a lo más importante de su niñez y pubertad; "his lips caress your skin", pronunciaba la voz de Ewan McGregor a la par con las ovaciones de los hombres a su alrededor, que deslizaban sus manos por la tersa y pecosa piel del chico y se aventuraban entre sus bragas para dejar billetes, aprovechándose de ello para tocar y agarrar sus carnes; lo que terminó por desesperar a Kei fue ver a su nuevo amigo policía apegar sus labios desvergonzadamente en el cuello de "su estrella".

"It's more than I can stand".

Un impulso de ira lo hizo empujar con sus dos brazos a la multitud y asestarle un puñetazo en plena quijada a Kuroo; no le importó tener que abrirse paso violentamente entre todos para tomar a su estrellita pataleante entre sus brazos, llevándoselo mientras pateaba a todo aquel que se acercaba para detenerlo; "why does my heart cry?", la estrofa acompañó su propio pensar, no le hacía caso a su antiguo amigo que le rogaba que lo bajara de una vez; "feelings I can't fight", escuchaban ambos con sentimientos totalmente diferentes, uno aterrado, otro intercalando entre la rabia y la tristeza. "You're free to leave me, but just don't deceive me", cada palabra le hacía sentido al roto corazón de Tsukishima, ¿Pero qué tan hipócrita podía ser? Golpeando a todo aquel que se cruzara entre él y su camino hacia la puerta, por alguien al cual el mismo había dejado a su suerte años atrás; no le servía de nada su autocompasión, a nadie le importaba, mucho menos a los guardias que con sus kubotanes lo redujeron y lo sacaron a patadas del local.

"And please, believe me when I say: I love you".

Kei dejó pasar los minutos apoyando la espalda en la pared externa del lugar, esperando alguna oportunidad para volver a ver a su amigo, o al menos para poder disculparse con Kuroo por haber reaccionado tan violentamente sin una razón valida; miraba el cielo nublado preguntándose porque las cosas se habían desarrollado de esa forma, a pesar de no entenderlo, por alguna razón creía que era su culpa. Giró lentamente la cabeza para mirar la esquina del hotel, vio aparecer entonces a "la estrella", que había salido por la puerta trasera; estaba envuelto en un gran abrigo de felpa, aún llevaba abajo el traje de su presentación, y veía a Tsukishima con lastima y nostalgia.

-Tsuki… - susurró dando pequeños pasos para acercarse, aun temía que Tsukishima siguiera enfadado con él.

-¿Qué estás haciendo en este lugar, Yamaguchi? - Kei se puso de pie, aún estaba muy golpeado, su labio había sangrado mucho y lucía hinchado.

-Lo siento Tsuki, necesitaba un trabajo y… esto fue lo que más dinero podía darme - el jovencito pecoso temblaba, tenía miedo de como reaccionaria Tsukishima, en momentos como ese no era fácil predecirlo.

-Qué estupidez, hay cientos de trabajos mejores que este y preferiste ser una puta - le dijo mirándolo con desprecio, Yamaguchi agachó la cabeza avergonzado - de cualquier forma ¿Qué pasó con tus estudios? ¿No pudiste terminarlos y por eso elegiste esta mierda?

-No pude iniciarlos…

-¿Y eso por qué? Estábamos en la clase 4, no hay manera de que dejaras de ser aplicado de la noche a la mañana.

-Tuve que huir de casa - contestó, a Kei le extrañó oír una respuesta tan reveladora sin más explicaciones.

-¿Puedes decirme por qué?

-¿Recuerdas cuando me dijiste que no podíamos seguir con lo nuestro si no le decía a mi familia que estaba saliendo con un chico? - Yamaguchi se veía muy serio, Tsukishima tragó saliva.

-No lo recuerdo bien.

-Después de contarle a mi familia tu terminaste conmigo para irte a otro país ¿Estás seguro de que no lo recuerdas?

-No del todo…

-Bueno, después de esa ruptura tuve que huir de casa, no reaccionaron muy bien a decir verdad - dijo Yamaguchi frotando su propio brazo, Kei permanecía en silencio, tal como había imaginado, tenía algo de culpa en toda esa situación - pero no te preocupes, no tengo ningún rencor hacia ti, solo, no me juzgues por esto.

-Sigue sin tener sentido que de entre todos los oficios escogieras esta mierda.

-Tengo cosas que pagar con urgencia, necesito un empleo que me dé suficiente dinero, y de forma rápida.

-Cierra la boca Yamaguchi, incluso si de verdad necesitara dinero, yo no perdería mi dignidad en un lugar como este - Tsukishima no media sus palabras, en el fondo le dolía decirle cosas tan hirientes a su antiguo amor; fue consciente de lo mal que actuaba cuando en vez de recibir una habitual disculpa por parte de Yamaguchi, solo recibió una mirada seria.

-No voy a disculparme por esto. Ya no te incumbe nada de lo que haga, terminaste conmigo hace años y no volviste a llamar, no creo deberte ninguna explicación.

-¿Eh…?

-Tal vez si no me hubieras presionado a decirle a mis padres, podría haber obtenido la carrera "digna" que habrías deseado para mí, pero las cosas se dieron de esta forma - luego de decir aquellas palabras, Yamaguchi le dio la espalda a Tsukishima y caminó hacia la esquina - tal vez podemos volver a ser amigos, pero no si sigues hablándome como si fuera alguien sin dignidad.

-¡Espera! - Kei tomó con fuerza el brazo de Yamaguchi y lo hizo voltear - ¿Cuánto necesitas?

-Bastante para costear unos gastos médicos…

-¿De quién?

-El profesor Shimada, él me acogió en su hogar un par de años después de huir de casa.

-¿Qué? ¿Es en serio?... ¿Acaso tú y él…?

-No tenemos ese tipo de relación.

-¿Cómo sé si de verdad no te acostaste con él? - preguntó Tsukishima, Yamaguchi cerró los ojos con decepción y quiso dar la vuelta para irse - ¡Espera! Lo siento, no debí decir eso. ¿Estamos hablando de miles de yenes verdad?

-Así es…

-Bien, yo puedo pagar por ti, pero con una condición.

-¿Condición…?

-Una vez que todos esos gastos estén pagados, quiero que vuelvas conmigo y dejes de vivir con ese tipo.

-¡¿Qué?! ¡Estás loco, no puedo dejarlo solo, él aún necesita mi ayuda!

-Solo te daré el dinero si cumples con eso - pronunció tajantemente, Yamaguchi logró zafarse de su agarre y lo miró enfurecido.

-¿Cómo puedes hacerme esto? Aun después de todo lo que tuve que pasar, aún después de ser tu amigo desde hace años, piensas que está bien imponerme una condición como esa.

-No te pongas así ¿Acaso ya no sientes nada por mí?

-¡¿Qué te hace diferente a todos los tipos para los cuales bailo?! - exclamó lleno de decepción, Kei se quedó callado, empezando a entender cuán equivocado estaba - tu y yo nunca podremos estar juntos otra vez.

-¿Qué…?

-Ya no quiero volver a ser tu novio, ni quiero tu dinero, ni nada de ti - Yamaguchi volvió a darle la espalda para dirigirse a su camerino y recoger sus cosas.

-¡Yamaguchi! - le llamó Tsukishima entrando en pánico, él lo miró de reojo y siguió su camino.

-Por favor vete.

Nada pudo hacer Kei para detenerlo, no tenía más opción que irse a casa en el transporte público; ya lo había arruinado todo, golpeó a uno de los policías que lo había llevado hasta ese lugar así que ya no podía pedirles que lo llevaran a casa, y ni siquiera sabía si lo meterían en problemas por haber agredido a Kuroo, se imaginaba encerrado por un par de días, y eso de seguro sería su ruina. Lo peor de todo era que estropeó toda esperanza con su antigua pareja, a quien nunca trató con la ternura que merecía; ¿Pero qué podía hacer? La única manera de tenerlo después de haberlo abandonado en el peor momento, era chantajeándolo con algo que necesitara; para Tsukishima era la única opción, aunque le pareciera repulsiva.

Yamaguchi se sentó frente a un tocador iluminado y echó la cabeza hacia atrás, pensaba con frustración lo que había significado ese encuentro para él, una vez más estaba decepcionado de alguien a quien había amado muchísimo, y ya no tenía más remedio que continuar con su trabajo sin más ayuda monetaria que la de los clientes del local. Afuera de los camerinos, sentados aun en la mesa, estaban los tres policías, Daichi limpiaba la boca de Kuroo, herida después del golpe que Kei le dio; no había rastro de rencor en Tetsurou, pero le molestaba no saber la razón que tenía Tsukishima para darle un golpe así; para Sawamura era obvio que "la estrella" era algún ex del lingüista, pero a Kuroo no le gustaba esa explicación, no quería sentirse mal por fantasear con alguien que era de uno de sus nuevos amigos.

A causa de que le amargaron la noche, Kuroo decidió irse antes que sus dos compañeros, saliendo unos minutos después de que Yamaguchi también decidiera irse a su casa, caminando cabizbajo, envuelto en su gran abrigo. "La estrella" había perdido gran parte de su paga de la noche a causa de Tsuki, toda su situación era increíblemente injusta, cada noche debía soportar que decenas de hombres tocaran sus zonas más íntimas para dejarle propina, no era fácil para él recibir tocamientos y acosos a causa de su trabajo, y lo que menos necesitaba era que alguien más le dijera que era despreciable por vender su cuerpo de esa forma.

Tenía una buena razón para escoger el camino "fácil", la persona que lo había acogido en su hogar, su antiguo profesor Shimada Makoto, padecía la enfermedad pulmonar obstructiva crónica a causa de sus años de fumador, siempre padecía bronquitis y estaba muy débil; al principio los dos podían costear los gastos médicos, hasta que la enfermedad derivó en algo que le aterraba a ambos: cáncer pulmonar. Eso lo complicó todo, Shimada estaba demasiado débil como para trabajar y había contraído deudas por su tratamiento, así que Yamaguchi, luego de entender toda la situación, no dudó en tomar una decisión cuestionable para otros, pero necesaria para él.

Mientras caminaba por la calle, un ataque de tos detuvo a Yamaguchi, su garganta se sentía apretada y le costaba respirar; trató de calmarse y tomar aire, era un poco difícil, pero pudo controlarse; continuó caminando de forma más lenta, creía que se había agitado mucho y que era una mala combinación con el frio clima, de seguro estaba pescando un resfriado común. Su pecho seguía congestionado y apretado, no le quería dar importancia, así que aguantaba la tos e inflaba los pulmones con sus bocanadas de aire; hiciera lo que hiciera, caminar despacio no le producía tranquilidad.

De hecho, Yamaguchi quería correr lo más rápido posible para tomar el metro y llegar a casa, pues, desde hacía algunas semanas, sentía que alguien lo seguía después de que salía del trabajo, a veces percibía que alguien muy alto caminaba a sus espaldas, una presencia de casi dos metros que desaparecía cada vez que miraba de reojo para saber quién lo estaba observando tan de cerca. Esa noche no fue distinta a las demás, alguien caminaba a sus espaldas, y él escuchaba susurros como "pobrecito", "¿necesitas ayuda?", "¿no estás cansado?" y más palabras que parecían aludir a él; lo inquietaba demasiado escuchar esos pequeños y burlones murmullos, como si le estuviera hablando una persona que conocía su situación.

Giró la cabeza y no vio nada, así que tragó saliva y continuó su camino, además respiró profundamente para calmar su corazón alterado, no le sirvió de mucho porque le provocó una fuerte tos que lo detuvo unos segundos, Yamaguchi se encogió y cubrió su boca con una mano mientras ocurría ese ataque de tos, al culminar y volver a estabilizarse, sintió un aire en su nuca, como una respiración que lo paralizó de miedo. Poco a poco miró atrás, y una vez más, nadie estaba a sus espaldas, eso lo hizo suspirar de alivio; antes de dar el quinto paso escuchó un susurro más audible que los anteriores: "¿Quieres mi ayuda, estrellita?; entonces Yamaguchi dio la vuelta sacando valor de su molestia, para increpar a quien quiera que fuera esa persona que lo seguía.

-Disculpa, llevas muchos días siguiéndome ¿Qué es lo que quieres de mí? - preguntó Yamaguchi, erguido e irritado, escuchó después una pequeña risa, no estaba seguro de donde provenía.

-¡Al fin estrella! Decidiste hacerme caso y dejar de hacerte el difícil... ¿Lo captas? "El difícil" - la voz contuvo la risa, Yamaguchi arrugó las cejas y dio media vuelta para volver a caminar - no te vayas así estrellita, solo estoy jugando.

-Por favor no me siga o llamaré a la policía - dijo Yamaguchi mirando a sus espaldas, entonces vio como un chico de cabellos rojos se escondía detrás de un pilar, a decir verdad no pudo ver mucho, solo unos mechones pelirrojos que se escondían, pero asumía por sentido común que se trataba de una persona.

-No hay necesidad de llamar a alguien, no he hecho nada malo ¿Verdad?

-Supongo que no…

-Siempre sales muy desanimado de tu trabajo ¿No te tratan muy bien, estrellita? - preguntó la voz, Yamaguchi se quedó quieto, esperando a que el pelirrojo saliera de su escondite.

-No es eso, prefiero no hablar de eso…

-¿Te llamas Tadashi Yamaguchi, verdad estrellita?

-¿Eh?... ¿Cómo sabes mi nombre? Sal de ahí por favor - le pidió Yamaguchi, sacando su teléfono del bolsillo, predispuesto a llamar a la policía, porque todo le estaba pareciendo demasiado raro.

-Yo sé muchas cosas ¿Tienes problemas de dinero, Tada chan? - la voz del chico había dado en el clavo, pero a Yamaguchi no le sorprendió tanto que supiera la razón.

-Yo puedo encargarme de esos problemas.

-Oh, chico duro, puedes encargarte tu solo de tu falta de dinero, pero… - el pelirrojo decidió asomar sus ojos y su flamante cabello desde su escondite, sus parpados ojerosos y sus ojos muy abiertos y fijos en Yamaguchi eran inquietantes - ¿Cómo sabes que es el único problema que tienes?

-¿Qué es lo que quieres de mí? - le preguntó Yamaguchi, retrocediendo.

-Quiero ayudarte, traigo medicinas en el bolsillo ¿Las quieres?

-Voy a llamar a la policía.

-No seas malo estrellita - el pelirrojo estiró una de sus piernas y salió de su escondite, era bastante alto, vestía completamente de negro y usaba gel en su rojo cabello; se le acercaba a Yamaguchi sonriendo, quería lucir amistoso, pero a Tadashi le resultaba aterrador - es cuestión de días para que reconsideres mi ayuda ¿Quieres saber por qué?

-Por favor no se acerque - Yamaguchi retrocedía, nervioso por lo que estaba ocurriendo y que escapaba de su comprensión.

-Oye estrellita ¿Aceptarías al menos un consejo? - el pelirrojo sonreía y se acercaba a Tadashi, que ya estaba dispuesto a correr; ante su silencio, el hombre decidió soltar lo que deseaba decir - a este paso, lo que crees "tuyo", te va a matar, por ejemplo, tus pulmones.

-¿Qué tratas de decir?

-Créelo si quieres, pero, lo "tuyo", no es "tuyo". Y la persona que más quieres, de hecho te desprecia ¿Deprimente no es así? - susurró el pelirrojo, Yamaguchi se quedó paralizado y miró sus pies, pensando en Tsukishima y en cómo no parecía amarlo de verdad; antes de dar media vuelta para salir rápidamente de ahí, su muñeca fue agarrada por ese hombre, haciendo que dejara caer su celular.

-¡Suéltame!

-No grites estrellita, no tienes que tenerme miedo, estoy de tu lado - le dijo arrastrándolo de un brazo, apoyando la espalda de Yamaguchi contra una pared y colocando sus labios cerca de su oído - podrías evitar una desgracia peor si aceptas mi ayuda.

-Déjame ir… - le suplicó Tadashi con los ojos empapados.

-Aunque, de cualquier modo volverás a mí en unos días, rogándome que te eche una mano - Yamaguchi cerró los ojos y derramó algunas lágrimas por todo el miedo que sentía - te veré en el hospital estrellita.

-¿Qué me vas a hacer?

-¿Yo? Nada, pregúntale eso a tu roommate.

-¿Qué…? - Yamaguchi abrió sus ojos, la sonrisa de esa persona era perturbadora, actuaba como si lo supiera todo de él; luego el pelirrojo rió y acercó sus labios al cuello de Tadashi.

-Te ves tan indefenso…

-Por favor… no… - Tadashi lloró aterrado cuando ese tipo rozó sus dientes en el costado de su cuello, estaba resignado a un destino horrible en manos de ese acosador; pero el pelirrojo se detuvo, una mano estaba posada en su hombro, con un agarre firme, casi furioso.

-Disculpe, soy el oficial Kuroo Tetsurou ¿Podría mostrarme su identificación? - dijo Kuroo manteniendo sujetado el hombro del pelirrojo, que no se inmutó, solo blanqueó los ojos desganado.

-Aquí tiene - el tipo sacó una tarjeta de su bolsillo y se la entregó al policía, se separó unos centímetros de Yamaguchi, con sus inquietantes ojos aún fijos en su asustado rostro.

-Señor Tendou Satori, tendrá que pagar una multa por acoso sexual en la comisaría más cercana.

-Si así lo dice la ley - respondió el pelirrojo tomando su credencial y un pequeño papel que había escrito Kuroo a sus espaldas - no volverá a suceder oficial, ya sabe lo que provoca la estrella en los hombres.

-No sé de qué está hablando - Kuroo fingió no haber estado en el burdel, no iba a mostrarse nervioso, ni aunque el tal Tendou le sonriera insinuando algo - ahora retírese de mi vista.

-De acuerdo, gócelo por mí - dijo a modo de despedida, dejando a Tadashi y a Kuroo a solas; Yamaguchi tomó aire por el gran alivio que sentía, pero aquello lo hizo toser estrepitosamente una vez más.

-¿Te encuentras bien? - preguntó el policía, Yamaguchi se calmó y apoyó su espalda en la pared, aún estaba algo tembloroso.

-Sabía muchas cosas de mí, es realmente aterrador… - comentó Tadashi, a Kuroo le causaba lástima verlo tan choqueado.

-Bueno, ahora que tienes su nombre, podrías poner una orden de alejamiento... aunque aquí entre nos, si fuera corrupto podría encarcelarlo y ahorrarnos más problemas.

-Muchas gracias por salvarme oficial - Yamaguchi fingió una sonrisa, pero sus lindos ojos seguían luciendo preocupados.

-¿Sueles tener este tipo de problemas por tu trabajo?

-Esa persona lleva semanas siguiéndome… - le respondió, luego cayó en cuenta de que aquel policía sabía cuál era su ocupación - disculpe… ¿Usted sabe a qué me dedico?

-Bueno, como explicarlo… soy tu mayor fan - Kuroo no pensó demasiado bien su respuesta, Tadashi se le quedó viendo extrañado y algo preocupado, lo peor que le podría pasar seria que un policía también deseara acosarlo, o chantajearlo - no me mires así por favor, te ayudé porque era mi deber, no porque busque algo a cambio.

-Entiendo… - "la estrella" suspiró, no se sentía bien, tanto su salud como su corazón no estaban en una buena condición, Kuroo podía notarlo a simple vista.

-¿Necesitas algo? - preguntó el policía poniendo una mano sobre el hombro de su estrella, Yamaguchi lloró en silencio, tuvo demasiadas emociones en una sola noche, estaba colapsando - por favor no llores - le pidió Kuroo tomando delicadamente sus hombros.

-Lo siento, solo, aún estoy algo asustado… - reconoció Tadashi, su cuerpo temblaba un poco, Kuroo estrechó la distancia entre ellos para rodearlo cuidadosamente con sus brazos, quería estar seguro de que Yamaguchi no opondría resistencia.

-¿Aceptarías un abrazo? - preguntó al momento de abrazar, no fue lo suficientemente listo para preguntar antes de hacerlo. De cualquier forma, Tadashi se dejó abrazar, acurrucándose entre los fuertes brazos del policía - eres mucho más lindo de cerca… - susurró Kuroo, disfrutando el tranquilo y dulce contacto de su estrella contra su cuerpo - ¿Cuál es tu nombre? Solo conozco tu nombre artístico.

-Tadashi Yamaguchi - respondió, entonces Kuroo se separó un momento de él y retiró su billetera del bolsillo.

-No pienses que haré esto buscando algo de ti, solo quiero darte la propina que Tsukishima no me dejó darte en el escenario - Kuroo retiró un gran manojo de billetes y se lo entregó a Yamaguchi, que veía anonadado esa cantidad de dinero.

-¿Esto es en serio? No puedo creer que sea tan generoso conmigo…

-Es lo que te mereces, eres mi bailarín favorito - ambos se quedaron mirando, Tadashi pudo entonces analizar un poco el rostro del policía, no era precisamente alguien bello como lo era Tsukishima, sin embargo le parecía que su cara en conjunto con su cuerpo y su corte de cabello lo hacían lucir como alguien sexy. Kuroo sonrió de forma provocativa, su estrella era adorable con ropa, y muy sensual sin ella; pero había algo que todavía lo inquietaba y no le permitía ligar - por cierto ¿Qué tipo de relación tienes con Tsukishima?

-Tsuki y yo… ambos fuimos pareja en la preparatoria, terminamos cuando Tsuki fue a estudiar a otro país.

-Eso debió ser hace muchos años ¿No?

-Sí, fue hace mucho, pero…

-Vaya, esto me deja en una posición complicada - comentó Kuroo rascándose la cabeza.

-¿Por qué lo dice?

-Porque estaba haciéndome amigo de Tsukishima, y con mis amigos, debo cumplir un "código de honor", no sé si me explico.

-La verdad no lo entiendo… - le dijo Yamaguchi, luego Kuroo se rascó con más fuerza la cabeza por los nervios.

-Voy a ser directo contigo: me traes loco - admitió Kuroo, y Tadashi agachó la cabeza, abochornado.

-¿De verdad?... - Yamaguchi agarró la tela de su abrigo y se abrazó a sí mismo, como si estuviera cubriendo su cuerpo, avergonzado.

-Si, por algo eres mi favorito… oye, lamento si alguna vez te molestó que me pusiera muy cerca de ti al bailar, no quería incomodarte.

-Siendo sincero… cuando bailo trato de ignorar a los clientes que me tocan…

-Oh… bueno, por un lado es mejor. Pero volviendo al punto, por respeto a Tsukishima no puedo invitarte a salir.

-Tsuki y yo ya no tenemos nada, hoy mismo le dije que no volveríamos a estar juntos.

-¿Por qué?

-No reaccionó muy bien cuando se enteró que bailo en ese lugar, me ve como una prostituta, fue algo cruel… - le contó Tadashi, Kuroo tocó su hombro para darle ánimo.

-No te sientas mal, no eres lo que él dice que eres - Kuroo acarició la mejilla de Yamaguchi y lo miró a los ojos, en el fondo fantaseaba con llevárselo a la cama, pero prefería ser un caballero, era lo correcto.

-A veces he pensado en pasar al siguiente nivel, pero… no me gusta la idea de que cualquier persona me toque, me asusta lo que puedan hacerme...

-Sí, es un gran riesgo ¿Por qué lo has considerado entre tus opciones? - su estrella no contestó, solo guardó silencio mirando para otro lado - no bailas ahí porque quieras hacerlo…

-Así es… - respondió, Kuroo entonces empezó a mirarlo con lástima, volvió a acariciar su mejilla y Tadashi levantó la cabeza para poder ver los ojos del policía, se sentía seguro charlando con él.

-Lo lamento mucho ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

-Solo venir a ver mis shows - dijo mostrando una melancólica y pequeña sonrisa, Kuroo tomó su rostro y acarició los labios de Yamaguchi con sus pulgares.

-Está bien, pero, si necesitas algo, no dudes en pedírmelo.

-Tetsurou san… - susurró Tadashi, Kuroo se acercó más a su cuerpo, ambos sostenían la mirada, se sentían profundamente atraídos, cada uno podía apreciar el tipo de belleza del otro estando a esa distancia - ha sido muy agradable hablar con usted, hace mucho que alguien no me escuchaba de esta forma.

-Me alegro de haberte conocido en persona, digo, si te he visto en persona, pero nunca creí que podría saber algo de ti - continuaron mirándose, Yamaguchi deseaba ser envuelto en los brazos del policía, acomodarse en su musculado pecho y ser acariciado y cuidado después de tantos años sintiéndose sólo y vulnerable; Kuroo se daba cuenta de que su estrella quería algo de él con tan sólo mirar su expresión, mas todavía estaba preocupado por el tipo de relación que tendría Yamaguchi con Tsukishima, aun necesitaba estar en buenos términos con el lingüista.

-¿Pasa algo, Tetsurou san? - le preguntó Tadashi al notarlo titubeante, Kuroo suspiró y acercó su cara a la de Yamaguchi, los iris de su estrella tenían tonos verdosos oscuros que le parecían preciosos.

-¿Me aseguras que ya no hay nada entre tú y Tsukishima? - dijo Kuroo aguantando las ganas de besar y tocar a su estrella por cada rincón de su cuerpo; Tadashi dudo un momento, pero en esos instantes su subconsciente pedía algo de afecto y caricias, por lo que apoyó sus manos en el duro pecho del policía y miró hacia abajo, imaginando la musculatura de Kuroo abrazándolo cálidamente.

-Ya no hay nada entre Tsuki y yo.

Aunque Yamaguchi no estaba convencido de su respuesta, para Kuroo fue suficiente; tomó la cintura de su hermosa estrella y lo acarreó contra su cuerpo, ambos se observaban dejándose llevar por la atracción, Tadashi cerró sus ojos y abrió un poco su boca, invitando al policía a disfrutarla. Tetsurou no tardo ni un solo segundo en besar los labios de Yamaguchi, muy pocas veces le había dado ese tipo de apasionante beso a sus amantes, tenían que ser completamente exuberantes para que él estuviera tan desesperado por sentir aunque sea un simple contacto.

Tadashi apegó su cuerpo al de Kuroo, su duro torso le parecía acogedor, no había nada que le causara tanta satisfacción como ser protegido y deseado por un hombre que cumpliera con sus expectativas de masculinidad, tal y como era Kuroo. Mientras sus lenguas se movían sensualmente durante el beso, Tetsurou deslizó sus manos con sumo cuidado por la espalda baja de Yamaguchi, levantando parte de su ropa para acariciar la espalda, cintura y caderas de su estrella, sintiendo la suave piel humectada por aceites con purpurina.

El sentimiento de tener a su mayor referente de la sensualidad entre sus brazos hacía que Kuroo perdiera la razón, soñaba con presenciar un show stripper sólo para él, verlo desnudarse prenda por prenda para entregarse en su mejor presentación: sin nada encima que obstaculizara todo lo que Kuroo quería hacerle. La fantasía de penetrarlo no podía ser saciada con ese apasionado beso, así que, sin reflexionar, el policía levantó las piernas de Yamaguchi y lo arrimó con fuerza contra la pared.

Las caderas de Kuroo se movían como si estuviera follando a su estrella, soltó sus labios sólo para poder besarle el cuello y jadear incesantemente cerca de su oído; Tadashi abrió sus ojos y abrazó a Tetsurou, sus débiles piernas se movían cada vez que la pelvis de Kuroo lo embestía contra la pared. Con un suave roce Yamaguchi acarició los cabellos de Kuroo, las múltiples pulsaciones contra su ano lo hacían gemir en voz baja, como si realmente Tetsurou estuviera abriéndose paso entre sus glúteos; lo estaba disfrutando mucho, sin embargo Kuroo se detuvo abruptamente y dejó los pies de Tadashi en el suelo.

-Lo siento mucho, no debí tocarte así sin pedírtelo primero - Kuroo se avergonzó de sí mismo por llevar el beso más allá, no pensó que Tadashi acababa de sufrir acoso sexual y que podría sentirse mal al ser tocado de esa forma.

-Pero… Tetsurou san… - susurró Yamaguchi, su expresión le suplicaba al policía que volviera a tomarlo en sus brazos; después de pensarlo bien, Tadashi tomó una de las manos de Kuroo y la posó sobre uno de sus pechos, Tetsurou estaba sorprendido de que su estrella estuviera tan dispuesta a entregarse a él.

-¿Estás seguro de esto? - le preguntó Kuroo apretando con suavidad el pectoral de Yamaguchi, este se acercó a su cuello y juntó sus labios contra la piel de su hombro.

-Abráceme por favor… - rogó Tadashi deslizando sus sensuales labios por el cuello y la mejilla de Tetsurou; recibió lo que tanto quería, un fuerte y apretado abrazo por parte de ese hombre, que posteriormente también le besó la boca, en un profundo e íntimo contacto entre ambos.

-Mi estrella… - Kuroo se separó un momento para meter una mano debajo de la ropa de Yamaguchi, eso le permitió sentir los duros pezones de su estrella, levantados por el frío del ambiente; luego metió otra mano por debajo del pantalón de Tadashi, masajeando suavemente su pene por sobre la tela de su ropa interior. Yamaguchi gimió y bajó sus manos para liberar inquietamente los genitales del policía, estaba ansioso por tocarlos y sentir su calor en sus manos.

-Tetsurou san… - el pene de Kuroo estaba afuera del pantalón, Tadashi lo miró y se sonrojó al notarlo tan duro y grande, luego usó sus dos manos para masturbarlo, era tan tibio y fibroso, llevaba mucho tiempo sin tocar una polla así; el policía se estremeció y continuó excitando a Yamaguchi, girándole los pezones, manoseando sus pectorales, metiendo su mano bajo los calzoncillos para mover su pene y frotarlo.

-Eres tan sexy… - Kuroo jadeaba muy excitado, su estrella tanteó sus abdominales y luego continuó usando sus dos manos para masturbarlo.

-Lo necesito… necesito su… - Tadashi gemía pidiendo el calor del policía, pudo haber llegado muy lejos esa noche, haberse entregado completamente en esa calle. Sin embargo un ataque de tos lo hizo soltar el pene de Kuroo, lo correcto era cubrirse la boca con un brazo para no contagiar a las personas, aunque no estaba seguro de que tipo de gripe había pescado.

-¿Estás bien? - preguntó Kuroo, la tos de Yamaguchi aumentaba y él tocaba su pecho por el dolor imparable que le causaba toser - ¡¿Yamaguchi?! - le llamó el policía al ver que cada vez empeoraba; de milagro se calmó y Tadashi agarró la chaqueta de Kuroo, respirando profundamente.

-Perdón… rompí el ambiente… - se lamentó Yamaguchi agachando la cabeza; Kuroo se veía preocupado, así que disimuladamente volvió a poner su pene dentro de la ropa y abrazó a su estrella.

-Tranquilo, no pasa nada.

-Lo siento… lo siento… - Tadashi lloraba sobre el pecho de Kuroo, él lo abrazaba dulcemente sin reprocharle nada - perdón…

-Descuida, todo está bien. No debí exponerte al frío, no pareces estar bien de salud.

-Puedo intentarlo una vez más, Tetsurou san - propuso Yamaguchi, luego Kuroo tomó una de sus manos y la besó.

-No importa, mejor ve a tu casa y abrígate bien, necesitas reponerte.

-¿Está seguro?

-Seguro, debes medicarte para estar mejor, toma una ducha caliente y recuéstate al llegar a casa - le sugirió mientras acariciaba su espalda; Tadashi veía el rostro del policía, empezaba a encontrarlo cada vez más atractivo.

-¿Cuándo podríamos volver a vernos?

-Siempre vengo a tus shows cuando me dan las noches libres, pero si quieres, puedo darte mi número - ante esa propuesta, Yamaguchi tocó sus bolsillos en busca de su celular; él y Kuroo miraron en todas direcciones, hasta que encontraron el teléfono de Tadashi en la acera; rápidamente la estrella fue a recogerlo y corrió para intercambiar números con Kuroo.

- Me encantaría volver a verlo, Tetsurou san…

-Nos veremos, y cuando eso ocurra… - ambos volvieron a acercarse, casi rozando sus caras.

-¿Cuando eso ocurra…? - susurró Yamaguchi cerca de los labios del policía.

-Cuando eso ocurra, voy a hacerte el amor hasta que salga el sol - pronunció Kuroo antes de que ambos se besaran una vez más, Kuroo tocó el cuello de su estrella con una suave caricia y se separó de él - si quieres puedo acompañarte a tomar un taxi, por si ese loco aparece otra vez.

-Es buena idea, Tetsurou san - ambos se encaminaron por la acera, Kuroo aprovechó para agarrar la cintura de Tadashi al andar, antes de que llegaran a una calle concurrida y tuviera que soltarlo.

-Si te vuelve a molestar, no dudes en llamarme - sugirió con la mano tomando la cintura de Yamaguchi, quien sonreía observando la pantalla de su celular.

-Eso haré - dijo leyendo el número de Kuroo que ya estaba grabado en su lista de contactos - gracias por hacer mi noche más agradable… - Tadashi se encontraba tan feliz caminando junto a ese policía, que no notó que en sus contactos había un número más que él no había guardado en ningún momento, un número guardado con el nombre: "Tendou Satori".

A la mañana siguiente el clima seguía tan frío como en anteriores días, Oikawa caminaba por una calle cercana a su bufete para comprar algo de café y un bocadillo salado, había calculado mal su llegada al trabajo y llegó más temprano de lo usual sin desayunar; dentro de la cafetería había unas cuantas mesas, Tooru se sentó para comer un par de croissants de queso y jamón y un gran vaso de café, ese lugar le permitía ver la ventana, aunque a decir verdad no había nada afuera que le llamara realmente la atención. Mientras comía ojeaba su celular, tenía un chat en el cual charlaba con Yahaba, Kunimi y Kindaichi sobre la investigación que estaban realizando, acababa de notar que los dos detectives y Shigeru anunciaron que durante el día hablarían con los conocidos de Kentarou Kyoutani y con los ex compañeros de Yaku respectivamente.

Lo frustró un poco leer que Kindaichi y Kunimi habían buscado indicios sobre el paradero de Kyoutani a través de multas, compras y propiedades, y que no había un solo rastro de su localización en Japón, eso podía significar que se encontraba escondido en el extranjero; hablar con sus cercanos tal vez los ayudaría un poco, sin embargo no era del todo seguro y si no funcionaba, tendrían que buscar cámara por cámara de seguridad, y eso era en extremo laborioso considerando todo el tiempo que había pasado. Yahaba no expresaba ningún tipo de preocupación en sus mensajes, estaba seguro que podría encontrar algo en su parte de la investigación, Oikawa lo subestimaba un poco, su labor periodística no le parecía mucho en comparación con detectives que tenían a su disposición herramientas y contactos importantes.

De cualquier forma, el menos útil en esos momentos era él mismo, su rol judicial solo podría servir en casos específicos; prefería evitar pensar en ese hecho para no bajar su elevada autoestima, esa tarde debía ocuparse de otras cosas y dejar que sus colaboradores trabajasen por si solos. Luego de terminar su desayuno salió a la calle, reconfortado y listo para otra jornada laboral, mas no se alejó del frontis de la cafetería, algo al otro lado de la calle llamó mucho su atención; no era nada del otro mundo, solo tres muchachos universitarios caminando para llegar a su facultad.

Kageyama caminaba con mayor lentitud que sus compañeros, Tanaka Ryuunosuke y Nishinoya Yuu, los cuales se burlaban de su paso tocándose el estómago mientras avanzaban con las piernas abiertas, Nishinoya dramatizó también como recogía sus propias tripas enrollándolas, provocando un arranque de irritabilidad por parte de Kageyama. Ese trio no tenía nada de especial, solo se trataba de tres payasos, pero por alguna razón, Tooru no dejaba de mirarlos extrañado, como si estuviera dudando de lo que veían sus propios ojos, tratando de identificar los rasgos de uno de ellos.

Las cejas cortas, los ojos alargados, los labios delgados, y un corte de cabello al ras del cráneo, un aspecto que le resultaba en extremo familiar a Oikawa, lo miraba como si estuviera viendo un fantasma; no estaba seguro de cómo reaccionar a su presencia, dudaba de lo que estaba viendo, pero la visión nublada de sus ojos llorosos indicaban un pequeño grado de falsa esperanza en su interior. Sus piernas lo llevaron impulsivamente hacia el otro lado de la calle, corriendo entre los autos detenidos gracias al semáforo en rojo; se apresuró para cruzar al mismo tiempo que ese trio de universitarios, que tenían la luz verde, no estaba seguro de cómo hablarle al chico que le había despertado ese nostálgico sentimiento, pero ya improvisaría algo.

-Kageyama ¿Estás de humor para ir a vernos tocar esta noche? - preguntó Nishinoya golpeándole el costado del cuerpo con un codo; Tobio soportó las ganas de retorcerse de dolor, aún estaba algo delicado.

-No gracias, tengo un compromiso mejor - le respondió, entonces sus dos amigos sonrieron, comprendiendo a que se refería con un "compromiso mejor".

-Oh, ya entiendo, a ese tipo de compromisos no hay que decirles que no ¿Verdad? - comentó Tanaka risueño y rodeando el hombro de Tobio.

-¿Nos mandas el sex tape? - bromeó Noya golpeando otra vez con su codo a Kageyama.

-No digas eso en público maldición - se quejó Tobio tocando su abdomen; Oikawa estaba caminando a espaldas de los universitarios, pensando a mil por hora en una excusa para decir algo, no podía preguntar por la hora porque llevaba un celular y reloj de mano, lo más seguro seria preguntar por alguna dirección, pero tal vez el joven rapado no sabría que contestar y seguiría su camino sin más; entonces Tooru tocó algo que llevaba en la chaqueta, un cigarrillo que le había quitado a su esposo por la mañana.

-Disculpen jóvenes - dijo Oikawa con un tono de falsa amabilidad, no tenía interés en dos de ellos al fin y al cabo; pero fue precisamente el que le interesaba quien le dio la mirada más hostil.

-¿Qué es lo que quieres? - contestó Ryuunosuke con cara de pocos amigos.

-¿Podrían prestarme algo de fuego? - preguntó Tooru enseñando el cigarrillo que llevaba en su mano; Tanaka chasqueó la lengua y buscó un encendedor en su bolsillo.

-Toma - dijo extendiendo su brazo para que el mismo Oikawa tomara el mechero.

-¿Cómo te llamas? - le preguntó Tooru mientras trataba de encender la mecha torpemente.

-Tanaka Ryuunosuke - respondió cortante y molesto, Oikawa aún trataba de encender su cigarrillo, ver la cara de Tanaka lo distraía mucho, le causaba una fuerte nostalgia, un sentimiento de tristeza dulce que lo hacía pensar cosas tontas e impulsivas - ¿Piensas devolverme eso?

-Sí, lo siento, sólo estaba pensando - dijo encendiendo al fin su cigarro - yo me llamo Oikawa Tooru por cierto - agregó sonriente, sus ojos brillaban, húmedos y cristalinos.

-No te lo pregunté - Tanaka le quitó de las manos el encendedor y dio media vuelta para seguir su camino con sus amigos, dándole la espalda.

-Oye Tanaka, deberías ser más educado con los desconocidos - comentó Kageyama después de oír la minúscula charla que tuvo con Oikawa.

-Eso es cierto Ryu, ya tienes fama de delincuente, no les des más pretextos a los viejos.

-¿No notaron que nos estaba siguiendo? - dijo Tanaka seriamente - no es normal que un tipo siga a un grupo de jóvenes por dos cuadras sólo para pedir un mechero.

-Tal vez era un fan nuestro.

-Noya, casi no tenemos fans - respondió Ryuunosuke, se veía un poco irritado - además, nuestros fans no se visten como ancianos pijos.

Oikawa seguía detenido a espaldas de esos chicos, mirando a aquel muchacho calvo con mucha incredulidad y nostalgia; en un momento, vio caer un folleto del bolsillo de Nishinoya, y corrió a recogerlo en cuanto los jóvenes se alejaron lo suficiente. Podría haberse tratado de un simple papel de algún servicio o restaurante, pero Tooru vio una oportunidad en ese folleto, ya que anunciaba un evento muy específico, un concierto de varias bandas tributo amateur que se realizaría ese mismo día, creía haber escuchado que esos muchachos mencionaron algo sobre "ir a tocar", de seguro se referían a ese evento.

Durante la tarde, Yahaba contactó a Rintarou Numajiri sin moverse de su escritorio, su trabajo no le permitía irse más temprano como deseaba, así que debía hacer sus entrevistas por teléfono; no fue tan difícil encontrar los números de contacto de los dos ex trabajadores de la editorial, gracias a la información publicada en internet podía encontrar los modos de contacto, desde una dirección de correo hasta números telefónicos y direcciones de las empresas para las cuales trabajaban. Le pareció un tanto curioso que ambos abandonaran los medios para dedicarse al periodismo corporativo, Rintarou trabajaba en el área de comunicaciones del tribunal de justicia, mientras que Fukunaga estaba instalado en una agencia de publicidad.

Antes de llamar a Numajiri, Shigeru se cercioró de que nadie estuviera cerca de su oficina, si sus sospechas eran ciertas, la directiva tenía algo que ver con la desaparición de Morisuke Yaku, así que no le convenía ser escuchado por sus superiores. Una vez comprobó que todo estaba en orden, marco el número del ex trabajador, tenía las preguntas para sus dos entrevistados escritas en un documento de su computadora, consideró los trabajos de ambos a la hora de redactarlas; Rintarou le parecía mucho más útil que Fukunaga debido a su trabajo en el sistema judicial.

-¿Diga? - se escuchó la voz de un joven al otro lado del teléfono.

-¿Señor Rintarou Numajiri? - preguntó Yahaba para comprobar que tenía el número correcto.

-Sí, él habla ¿Quién es usted?

-Mi nombre es Shigeru Yahaba, soy el editor de prensa de la editorial Shiroi Karasu, tengo entendido que usted trabajó aquí alguna vez - dijo Yahaba para presentarse.

-Sí, trabajé en esa editorial - respondió Rintarou, su tono empezaba a notarse receloso, como si no se sintiera muy seguro.

-Quería preguntarle algunas cosas, estoy realizando una investigación independiente en paralelo con mi trabajo en la editorial.

-¿Qué es lo que quiere saber? Actualmente algunos documentos judiciales ya pueden conseguirse gracias a la ley de información, podría visitar el sitio web o acercarse presencialmente al tribunal más cercano - comentó Numajiri siguiendo un protocolo.

-En realidad, quisiera entrevistarlo a usted, sobre su tiempo trabajando en esta editorial.

-¿Sobre qué…?

-Voy a ser franco, quisiera saber si usted conoció de cerca a Morisuke Yaku san - reconoció Shigeru, entonces Rintarou cortó la llamada luego de unos segundos permaneciendo mudo; a Yahaba le pareció muy extraño, e intrigante. Insistió con varias llamadas hasta que Numajiri decidió responder nuevamente.

-No sé nada de Yaku, solo sé que nadie lo volvió a ver, por favor deje de llamar.

-Tranquilícese por favor, sé que el tema es algo sensible para un antiguo compañero de trabajo; esta investigación no lo comprometerá a usted, eso se lo juro.

-No tengo nada que ver con él ni con lo que estaba haciendo, solo quiero tener una vida tranquila sin volver a tocar el tema.

-¿Cree usted que la directiva me envía a preguntarle cosas? - le preguntó, Numajiri no contestó, así que se formó un largo e incómodo silencio entre ambos - no somos los únicos que sospechamos, créame, esta investigación no está siendo realizada por y para la editorial.

-No quiero meterme en problemas.

-Le prometo que no lo mencionaré, no haré nada que comprometa su identidad y seguridad - Yahaba trató de convencerlo, pero el silencio de Rintarou no era una buena señal - las preguntas que tengo preparadas no son comprometedoras de todos modos, y usted es libre de contestar las que quiera.

-Incluso el silencio del entrevistado otorga información…

-Exactamente, parece que el trabajo en medios si le apasionaba por lo que noto, saber su razón para no dedicarse a ellos me intriga un poco - comentó Shigeru - ¿Quiere que comencemos? - preguntó sin cuestionarse primero si Numajiri aceptaría, al dar por hecho que se realizaría la entrevista ejercía un poco de presión en la persona, la cual tendería a seguirle la corriente aunque no estuviera de acuerdo.

-Está bien…

-¿Qué sabía usted de Yaku antes de la desaparición?

-No éramos amigos, él era muy receloso de sus reportajes, no contaba demasiado salvo que el tema del reportaje fuera algo más ligero - relataba Rintarou, Yahaba sonrió, parecía que su colega periodista entendía el punto al cual quería llegar.

-¿Nunca mencionó algo sobre el reportaje en el cual estaba trabajando?

-Solo habló de unas estadísticas policiacas de las prefecturas céntricas, sobre el aumento de niños desaparecidos en extrañas circunstancias, eso ya daba para imaginar a qué punto quería llegar…

-¿Tráfico de niños?

-Es lo más probable.

-¿El no mencionó algo antes de desaparecer? ¿Usted no escuchó o vio algo inusual antes de lo ocurrido?

-Solo lo noté un poco más paranoico, más desconfiado de lo que ya era. Escuché que se quedaba a dormir en casa de sus amigos antes de desaparecer, cada noche le pedía el favor a alguien diferente.

-¿No supo usted con quien se estaba quedando la noche de su desaparición?

-No lo sé, no le tomé tanta atención a decir verdad.

-Los archivos de esta editorial no lo mencionaban a usted y a otros empleados con antigüedad, sin embargo, pude conseguir su nombre preguntándole a una recepcionista que en ese entonces no trabajaba con un contrato aquí ¿Cómo fue el asunto del despido de los empleados? - hubo un pequeño silencio por parte de Numajiri, como si se hubiera quedado pasmado por esa información.

-Fue algo muy repentino para muchos, ocurrió de forma gradual, pero… seguía sintiéndose como algo poco natural. Como explicarlo… primero despidieron a los periodistas más experimentados, entre los que estaban los amigos de Yaku, pasó un tiempo y llegaron unos cuantos reemplazos, entonces comenzaron a despedir a más personas, yo incluido.

-¿Cree usted al igual que yo, que la directiva tuvo algo que ver con el asunto?

-Habría que ser un ciego para no verlo…

-Estoy de acuerdo en eso, por la misma razón hago todo esto a espaldas de ellos. Usted mencionó que Yaku tenía amigos cercanos dentro de la editorial ¿Podría decirme sus nombres para contactarlos? -preguntó Yahaba a Rintarou, que a pesar de sentirse con mayor confianza, dudó un momento de responder a esa pregunta.

-Hace un par de años, uno de los amigos de Yaku, Kai Nobuyuki, habló con muchos de los ex empleados, entre ellos estaba yo, dijo que quería saber qué pasó con él, pero nunca supe en que terminó todo… - hubo un silencio entre ambos, lo que Numajiri estaba explicando no le dio buena espina a Shigeru, quería pensar que el tal Nobuyuki se rindió y no quiso tocar más el tema - también recuerdo a otro amigo de Yaku, Fukunaga Shouhei, siempre estaban juntos.

-Me alivia escuchar eso, Fukunaga Shouhei era uno de los nombres que mi compañera nombró, ya tengo su número de contacto.

-¿Eso es todo?

-No; uno de mis colegas de esta investigación, abogado de la familia de Yaku, me proporcionó algunos archivos sobre las audiencias que involucran a un tal Kyoutani Kentarou en la desaparición, pero solo son las que tienen relación con Yaku, simples registros que han escrito los abogados de esa familia ¿Usted podría proporcionarme documentos sobre las audiencias completas del caso?

-Nobuyuki me preguntó lo mismo hace años, cuando busque no encontré nada.

-¿No hay nada? En ese caso ¿Podría entregarme archivos sobre audiencias que haya tenido Kyoutani anteriores a la desaparición?

-Eso me metería en problemas… - su tono de voz se escuchaba dudoso, era fácil de influenciar por Yahaba.

-¿Pero?

-Pero… lo haré.

-¿También quiere sacar la verdad a la luz como yo?

-Sí, es lo que quiero.

-¿Por qué decidió abandonar el periodismo de medios?

-Tal vez… por temor, y por decepción. Sabía que algunos medios manipulaban la información y caían en la corrupción, trataba de no darle importancia, pero nunca creí que algo así ocurriría tan cerca de mí.

-Lo entiendo, cuando el medio en el que trabajamos es de dudosa transparencia, hay que elegir entre traicionar nuestros principios, o mantener nuestra ética por sobre todo.

-¿Está mal que yo haya preferido esto?

-No, era su decisión.

-¿Usted es de los que traicionan sus principios?

-Claro que no, por algo estoy investigando esto.

-¿No teme arriesgarse demasiado?

-Si temo, pero prefiero arriesgarme en el lugar de los que no pueden ni quieren hacerlo.

-Entiendo…

-Me alegro de haber hablado con usted, fue productivo. ¿Podría anotar mi email para que pueda enviarme los documentos?

-Deme un momento, buscaré un lápiz.

Mientras Numajiri buscaba un lápiz y anotaba la dirección de correo de Yahaba, este buscaba el block de notas en su computadora, en el que tenía escrito el número telefónico de Fukunaga Shouhei; luego de despedirse no perdió el tiempo y llamó a su otro contacto, presentándose de la misma forma que lo hizo con Rintarou. Fukunaga se oía más sereno que Numajiri, fue fácil ir al grano con él, pues se trataba de un amigo de Yaku Morisuke, de seguro querría cooperar si Shigeru era sincero con él desde el principio.

Lo extraño de aquella conversación fue que Shouhei no quiso darle una entrevista telefónica, le dio la excusa de estar muy ocupado con el trabajo, así que ignoró las insistencias de Yahaba por completo, haciendo que se sintiera un poco acorralado por estar a punto de perder a su entrevistado. Pero cuando menos se lo esperaba, Fukunaga le propuso que la entrevista fuera presencial esa misma noche en un restaurante; Shigeru aceptó sin dudar y se despidió, no tenía ningún compromiso esa noche, y aunque estuviera cansado, le parecía una muy buena oportunidad para seguir con su investigación sin perder tiempo.

Kunimi y Kindaichi se encontraban en el barrio Roppongi charlando con un tal Suna Rintarou, tenía un historial de haber sido detenido en dos oportunidades en algún atraco junto a Kyoutani, era un delincuente de poca monta, así que cabía la posibilidad de que Kentarou Kyoutani también fuera un simple ladrón insignificante al cual trataron de echarle la culpa en su momento. Akira y su compañero mantenían esa hipótesis, que era la más conveniente, porque la alternativa de Kyoutani trabajando para quien quiera que fuera el responsable de la desaparición los ponía en un aprieto, en tal caso tendrían que recurrir a armas conseguidas ilegalmente para defenderse, ya las tenían a mano, pero tener que usarlas no estaba entre sus primeras opciones.

Mientras Kunimi charlaba con Suna, Kindaichi estaba dentro de su automóvil haciendo el esfuerzo de registrar todo tipo de cámaras con su computadora, tenía amigos policías que le facilitaban los softwares para diferentes tareas, entre ellas buscar material de archivo de las cámaras de seguridad estatales. Le parecía un fastidio tener que revisar tantos videos de los alrededores del antiguo hogar de Kentarou, no solo porque no estaba seguro de en qué momento se había escapado, sino porque, considerando que habían pasado varios años, no había suficientes cámaras en ese entonces y era mucho más difícil encontrar alguna que haya firmado a ese prófugo.

En un momento Yutaro despegó sus ojos de la pantalla y miró a Kunimi y a Suna, era un poco gracioso ver a esos dos frente a frente, ambos con cara de sueño; Akira quiso retirarse, pero Suna agarró su brazo y no lo dejó avanzar, eso hizo que Kindaichi levantara la ceja y se pusiera en estado de alerta, no era nada demasiado amenazante, pero si lo hacía sentir un extraño malestar, no le gustaba que alguien desconocido tuviera contacto físico con su compañero. Suna movió sus dedos de la otra mano para indicarle a Kunimi que le entregara lo prometido: un pequeño manojo de billetes a cambio de la información que le había entregado; una vez cumplido el pago, el delincuente se fue y le permitió a Akira volver al vehículo junto a su amigo.

Una vez juntos, Kunimi pudo explicarle a Kindaichi lo que le había dicho Suna durante la charla, no era demasiado, pero sin duda los ayudaría en la investigación; según Suna, Kyoutani le había pedido prestado un automóvil para poder salir de Tokio con él, para su suerte Suna lo había encontrado abandonado en el distrito de Hyogo al sur de Tokio, así que seguía conservándolo como una de sus adquisiciones robadas. Por lo mismo, fue capaz de darles una pista de donde podía haber ido Kentarou, ambos detectives sabían que no era posible que se quedara en Hyogo por mucho tiempo, pero lo que les interesaba era saber porque decidió abandonar el vehículo en ese distrito.

Rápidamente Kindaichi asimiló las deducciones de su compañero y buscó en su computadora portátil información sobre los miembros de la familia Kyoutani, descartando personas para solo quedarse con los que vivian en la región de Kansai y sus alrededores. Afortunadamente había una persona en la prefectura de Osaka que estaba relacionado con Kyoutani, un tío de su madre llamado Taiki Fukui; esa noche tenían tiempo para hacerle una visita, aunque a Kunimi no le hacia ilusión desperdiciar una noche de sueño para ir a charlar con un tipo.

Kindaichi lo convenció de viajar esa noche hasta Osaka, irían con buen tiempo para llegar hasta allá por la madrugada y esperar a que el pariente de Kyoutani despertara para poder recibirlos; Yutaro quiso comunicarle su hallazgo a Oikawa y a Yahaba, así que escribió en el chat grupal que ya tenían una pista de donde pudo estar Kyoutani antes de desaparecer, y que hablarían con un familiar de Kentarou que vivía en Osaka. Kunimi esperaba pacientemente que su compañero terminara de escribir el mensaje, aprovechó para apagar la computadora y guardarla bajo un asiento, estaba preparado para emprender el viaje junto a Kindaichi, a quien no dejaba de mirar con interés.

Cuando lo vio menos distraído, se acercó para besarle el cuello, era divertido verlo estremecerse y sonrojarse, poniendo de excusa el estar en la vía pública para que Kunimi no "hiciera cosas raras", lo que en realidad le preocupaba a Yutaro era entusiasmarse con un beso y querer llevar todo más allá, no tenían tiempo para entretenerse en esos momentos. Kunimi tomó su mano posada en el manubrio, ambos se miraron, querían coquetear, acariciar sus manos, ir escalando peldaño a peldaño hasta terminar unidos toda una noche; por desgracia para ellos, les faltaba tiempo, por lo que Akira pronunció sólo dos palabras antes de soltar la mano de su compañero: "¿Nos vamos?".

Al finalizar el día, Hinata salió del trabajo y se quedó parado en una esquina de la calle, esperando a Kenma para tener una cita rápida con él; Kozume llegó puntualmente a su encuentro, ambos querían abrazarse y besarse en esa calle, pero era más importante la discreción que sus ganas de estar juntos. Caminaron uno al lado del otro, Shouyou observaba sus pies al avanzar, pensando que sería muy lindo poder tomar la mano de Kenma aunque los demás los miraran de forma extraña; al parecer Kenma llegó a la misma conclusión, y disimuladamente tomó su mano para guiarlo hasta un parque cercano, donde encontrarían algo de privacidad para ambos. Hinata sonrió ruborizado, le fascinaba la sensación de estar enamorado, era tan agradable sentir ese calor en su pecho y mejillas, nunca antes había experimentado eso de forma tan intensa, poco le interesaba que los transeúntes lo vieran caminar de la mano con su novio.

Llegaron a un parque que aún estaba iluminado por la luz del atardecer, no había mucha gente y tenía bastante vegetación que le servía a las parejas como ellos para "estar a solas"; encontraron un buen sitio entre varios árboles, luego se sentaron en el suelo sobre las hojas secas y anaranjadas, ocultos al fin para poder besarse y acariciarse. Ambos se preguntaron casi al mismo tiempo "¿Cómo estuvo tu día?", los puso nerviosos el no haber coordinado mejor; para Kozume, que antes no era muy hábil para comunicarse, fue sencillo mantener el silencio para dejar que su novio le contase primero como le había ido en el trabajo, era bastante apasionado por lo que hacía, pues en la revista tenían un espacio perfecto para alguien como él, un friki de lo paranormal que también tenía conocimientos en otras áreas del entretenimiento.

Kenma no dijo mucho sobre lo que hizo, prefirió usar sus labios para besar a su pareja y morder delicadamente el lóbulo de su oreja, provocándole dulces risas nerviosas a Hinata, se veía radiante bajo la luz coral del atardecer, con las hojas de los arboles creando sombras azuladas sobre la piel de ambos; el médium sonreía viendo el aura de Shouyou, tan brillante y saturada como siempre. Hinata acarició la espalda de su novio durante un prolongado abrazo, algo dentro de él estaba cambiando, el pequeño calor que sentía por estar enamorado, se hacía más potente cuando Kozume besaba la zona de su cuello cercana a la oreja; suspiró y se le erizó la piel cuando su amado Kenma recorrió con su boca todo su cuello hasta ser detenido por una clavícula.

El fuerte calor del aura anaranjada fue envolviendo poco a poco a Kenma, de repente la ternura que ambos sentían pasó a convertirse en intimidad, una energía que Kozume captaba con facilidad, y que le parecía natural en una situación así; con cuidado recostó a Shouyou sobre las hojas y le besó la zona de la garganta, también acarició sus carnosas piernas, con un suave masaje que se adentraba descaradamente hacia el interior de los muslos. Se detuvo para ver el rostro del pelirrojo, sus ojos miraban una de las hojas secas para mantenerse sereno y no sucumbir por los nervios, el rubor de sus mejillas había pintado también su nariz, se le notaba demasiado abochornado, pero no oponía resistencia; con cuidado Kenma colocó su rodilla entre las piernas de su novio y lo besó, tomándole la mano para tranquilizarlo y hacerle saber que todo estaría bien.

Las manos de Kozume tocaron el abdomen de Hinata, deslizándose hacia arriba en la suave piel, levantando en el proceso las capas de ropa que llevaba su pareja, exponiendo su vientre al frio aire; Kenma acercó su cabeza y le besó el ombligo, llevó luego sus manos bajo la ropa para rozar los pectorales de su amor mientras sus labios subían y subían hasta la boca del estómago. Cuando comprobó que Shouyou seguía dejándose llevar, metió su cabeza bajo la ropa de su novio para poder ver su pecho, traspasando el límite de las simples caricias; los pezones del pelirrojo estaban completamente levantados por el frio, apenas Kozume acercó los labios, Hinata se sobresaltó y luego respiró profundamente para calmarse; entonces Kenma pudo tocar la punta de esos lindos pezones, uno con la yema del dedo índice, otro con la lengua.

-Kenma… pueden vernos… - susurró Shouyou con temor, su novio sonrió enternecido por el nerviosismo de primerizo de Hinata.

-Tranquilo Shouyou, yo sabré si alguien se acerca - le aseguró Kozume llevando su boca al pezón con el que estaba jugueteando, atrapándolo para lamerlo completamente con su húmeda lengua.

-Cierto, también puedes hacer eso - dijo Hinata más alegre y seguro, no podía ver los cabellos de su pareja al estar este bajo su ropa, le hubiera gustado jugar con sus hebras doradas; Kenma estaba tan feliz con ese momento que con un poco más de energía chupó un par de veces los dos pezones del pelirrojo, quien soltó una risita por la sensación rara en sus pechos.

-No te preocupes Shouyou, nadie nos verá, confía en mi - le juró Kozume, besando sus pezones y deslizando su lengua en círculos alrededor de ellos, se sentían duros y tenían una textura única, a Kenma le encantaba succionarlos y mover rápidamente su lengua sobre ellos, como dos pequeños juguetes para morder; Hinata respiraba profundamente, nunca antes alguien lo había tocado de esa forma, era un momento único para él, y se hacía mucho más memorable gracias al hermoso cielo que podía mirar, una gradiente de azul y coral que comenzaba a mostrar las primeras estrellas del anochecer.

-Kenma… - susurró Shouyou mirando el cielo con sus deslumbrantes ojos de éxtasis, su entrepierna se sentía presionada tanto por la rodilla de Kenma como por su propia erección, no estaba pensando demasiado a causa del placer que le provocaba su primer acercamiento al sexo.

-Shouyou… - pronunció Kozume antes de morder suavemente los pechos de su amado, disfrutando la sensación a la par con el movimiento de una de sus manos, que acariciaba la entrepierna de Hinata, abriéndole ligeramente las piernas. Shouyou reflexionó un momento sobre lo que estaban haciendo, para él era algo nuevo estar experimentando de esa forma con la sexualidad, sin embargo no estaba seguro de si Kenma también era nuevo en ello.

-Oye Kenma… ¿Vamos a…? - le preguntó muy avergonzado.

-Lo haremos, solo si tú quieres.

-Yo… Necesito prepararme un poco antes de que ocurra - pronunció inseguro, Kozume no se molestó por ello, sólo continuó acariciándolo y mordiendo sus rojizos y lubricados pezones.

-Está bien, iremos a tu ritmo… - dijo Kenma besándole el pecho amorosamente, Hinata se movió un poco para indicar que quería sentarse, así que Kozume no tuvo más remedio que dejar de "comer".

-Kenma… ¿Tu alguna vez has hecho el amor?... - le preguntó Hinata viendo su rostro, seguía abochornado por hablar de tener sexo.

-Sí, ya lo hice hace años con mi antigua pareja.

-¿Tuviste otra pareja…? - pensó Shouyou en voz alta, luego Kenma tomó su mano.

-Es cosa del pasado - le aseguró Kenma acariciándole la mano con su pulgar, quería tranquilizarlo, pero Hinata tenía muchas dudas con respecto al sexo y como sería para él perder la virginidad.

-Kenma, cuando hagamos el amor… ¿Quién va a…? - se cuestionó Shouyou viendo hacia abajo, a Kozume le costó un poco entender a qué se refería, pero luego de captarlo, sonrió traviesamente y recostó a Hinata una vez más, le abrió las piernas y apego la pelvis contra los glúteos de su novio, quien se sonrojó y exaltó por aquella repentina movida.

-Lo haremos de esta forma - dijo Kenma con su pelvis presionando las nalgas de Hinata, a quien no le quedaba ninguna duda de quién sería el activo.

-¿Va a dolerme mucho? - preguntó con preocupación, Kozume sonrió y le acarició el rostro, su Shouyou era completamente adorable y virginal.

-No, voy a asegurarme de que cuando pase, no sientas ningún tipo de dolor - le prometió Kenma antes de besarle los labios, Hinata sonrió dulcemente y deslizó su nariz sobre la de Kozume.

-¿Cuándo lo haremos?

-Prefiero que tú lo decidas Shouyou, si de mí dependiera, lo haríamos esta misma noche.

-¿Puede ser en uno o dos días? Quiero saber algunas cosas antes de perder la virginidad… - propuso Hinata, Kenma lo abrazó suavemente colocándose sobre él, con mucho cuidado para no aplastarlo.

-No me preguntes, lo haremos solo cuando tu estés listo - le volvió a afirmar Kozume, besándole los labios fugazmente; el pelirrojo estaba muy feliz, con esa charla comprobó que Kenma era el mejor novio que podía tener, no lo estaba presionando para que tuvieran sexo esa misma noche, por ello y por más siempre se sentía muy cómodo junto a él.

-Kenma…

-¿Dime?

-Me gustas mucho - Hinata besó la nariz de su pareja, y este le devolvió un profundo beso en los labios que le quitó el aire algunos segundos.

-Me gustas mucho, Shouyou - respondió Kozume, ambos sonreían, contentos y enamorados, recostados sobre varias hojas de árbol, sin tomar en cuenta que ya era de noche y que debían volver a levantarse, pues la temperatura iría en descenso. Mientras Kenma y Hinata se besaban, el médium sintió como un fuerte y tenebroso frío trataba de opacar la cálida y acogedora aura de Shouyou; aquello no era normal, así que Kozume levantó la cabeza, interrumpiendo el beso.

-¿Kenma? ¿Qué pasa? - le preguntó Hinata por la súbita interrupción de su pareja, que miraba hacia todos lados en estado de alerta, identificando con rapidez el origen de esa inquietante energía. Kozume estaba mirando fijamente un árbol que se encontraba a metros de ellos, no había nada que Shouyou pudiera identificar a simple vista, pero Kenma miraba ese punto con si de verdad hubiese algo escondido detrás del árbol.

-Shouyou, vámonos - dijo al mismo tiempo que se levantaba y ayudaba a Hinata a ponerse de pie.

Sin perder el tiempo, Kenma tomó la mano del pelirrojo y lo llevó caminando velozmente hasta uno de los caminos de tierra al interior del parque, ahí tendrían la posibilidad de encontrar a más personas y detener a la amenaza que los estaba siguiendo a sus espaldas; Hinata avanzaba agitado por seguirle el ritmo a su novio y por la situación que no entendía del todo, pero que lo asustaba de todos modos. Para él, en su imaginación, Kenma era un héroe que no se intimidaba con cualquier cosa, así que él estaba el doble de atemorizado por lo que los estaba siguiendo, fuera lo que fuera.

Kozume lo llevaba casi corriendo a la aparente parte "concurrida" del parque, pero ahí no había nadie, solo veían el camino vacío; el médium miró de reojo hacia atrás, vio como algo se escondía detrás de un árbol, fue cuestión de un instante en el que no pudo reconocer ningún rasgo, solo un aura negra, el negro más profundo y oscuro que había visto en su vida. Guardó la calma y continuó avanzando junto a su novio, agarrándolo de la cintura para que ambos pudieran salir de ahí sin dejar atrás a uno de ellos; Shouyou le preguntaba en voz baja que estaba pasando, pero Kenma no respondía, solo le repetía que tenían que salir de ahí lo antes posible.

No tenían más remedio que ir hacia la entrada del parque para poder estar a salvo, Hinata temblaba, no saber nada de lo que pasaba lo inquietaba más de lo normal, no sabía que era lo que los seguía, pero se sentía observado por algo, tal vez un espíritu, tal vez un yokai, tal vez un monstruo o un humano, el solo hecho de no comprender la naturaleza de lo que estaba a solo metros de ellos lo llenaba de curiosidad y miedo. Kenma se detuvo abruptamente en un momento, Shouyou lo miró asustado y le preguntó nuevamente que pasaba; Kozume respiró profundamente, pues percibió que la presencia que los vigilaba había salido silenciosamente de su escondite, quedándose parada en medio del camino. Ambos miraron atrás, ahí estaba quieto un hombre ojeroso, de aspecto ladino, el cabello teñido de rojo intenso y vistiendo una gabardina negra, tan negra como su aura.

-¡Hey amigo! ¡Tienes muy buen oído! - exclamó Satori cuando vio a la pareja observándolo detenidos a algunos metros de él; Kenma veía fijamente a ese tipo, alarmado por el color de su aura, o más bien, la total ausencia de color en ella - ¿Qué pasa? ¿Están mudos?

-Ya debemos irnos - fue lo único que respondió Hinata dando la vuelta y llevándose a Kozume, que giró lentamente la cabeza sin dejar de mirar de forma amenazante y atenta a Tendou - Kenma por favor vámonos… no lo provoques… - le rogó en voz baja, Shouyou solo quería salir de ahí inmediatamente, pero no consideró que ese joven de largas piernas los seguiría, alcanzándolos sin mucho esfuerzo y posicionándose a unos cortos 2 metros de distancia.

-Lárgate - le ordenó Kozume mirándolo de reojo, Hinata tomó el brazo de su pareja y lo abrazó, asustado.

-Kenma por favor… - le pidió Shouyou una vez más, sujetado a su brazo y usando un tono de voz que demostraba cuan aterrado e indefenso se sentía en esos momentos; aquello no hizo más que aumentar el coraje del médium.

-No eres muy amable al parecer ¿Estás enojado porque los estaba "espiando"? - preguntó Satori, Kozume tenía los ojos clavados en uno de los bolsillos de ese hombre, su aguda visión distinguía claramente una minúscula parte del mango de un cuchillo, y no pensaba perderlo de vista - no te lo tomes personal, me gusta ver a las parejas haciendo cosas ¿No les gustan los voyeristas?

-Estás podrido - murmuró Kenma, le causaba repulsión el aura de ese tipo, carente de luz, manchada hasta el último rincón con malas acciones, asesinatos, violaciones, perversiones.

-¿Dijiste algo? - Satori observó al médium con una perturbadora mueca, Kozume no estaba intimidado por ello, pero Hinata abrazó con más fuerza su brazo.

-Kenma vámonos - le suplicó una vez más, Kenma vio su asustada expresión y ello le despertó el deseo de protegerlo a toda costa de ese monstruo; ambos le dieron la espalda a Tendou para alejarse de él, pero Kozume no dejó de vigilar el cuchillo de ese desquiciado en ningún momento, atento a todo lo que hiciera.

-Pareces listo… - comentó Satori sonriendo de oreja a oreja, Kenma seguía atento, disimuladamente colocó una piedra sobre su zapato, preparado para defenderse.

-Fuera de aquí - le advirtió por última vez Kozume, su tono de voz asustó a su pareja, se había vuelto más grave, más intimidante, casi gutural.

Tendou empezaba a sentirse fastidiado porque sus presas no estaban siguiendo su juego, y sin dejar de sonreír hipócritamente, comenzó a sacar de a poco su gran cuchillo carnicero del bolsillo, estaba muy bien pulido y afilado, sin embargo no estaba limpio, lo adornaban algunas manchas de sangre seca. En cuestión de un segundo Kenma pateó la piedra hacia arriba y la tomó con una mano; Hinata se sobresaltó cuando escuchó que ese tipo empezaba a correr hacia ellos; volteó para mirarlo y vio al fin el cuchillo que Kozume ya había descubierto antes que él.

Antes de que Satori pudiera alcanzarlos a menos de un metro de distancia, Kenma lanzó con todas sus fuerzas la piedra, que le dio de lleno entre el tabique de la nariz y el lagrimal, despegando parte de la piel y haciéndolo sangrar a borbotones. Tendou se detuvo tocando su cara con dolor, la pareja no perdió el tiempo y se tomaron las manos para salir corriendo a toda velocidad mientras Satori les gritaba enfurecido y chillando, persiguiéndolos a una mayor distancia gracias a su herida.

Kozume veía a su alrededor durante la huida, todo el parque parecía estar rodeado de una atmósfera negra, el cielo no se veía azul oscuro, carecía de color; mientras corrían le pidió a Hinata que no soltara su mano en ningún momento, su pareja se veía muy asustada, si ocurría algo más comenzaría a llorar. Con ayuda de sus especiales ojos pudo encontrar un rastro de azul en el cielo, ambos corrieron en esa dirección, escuchando la voz de Tendou que los llamaba con locura e ira; el rastro del azulado cielo nocturno les permitió encontrar la salida del parque, pero no por ello dejaron de correr, no se detendrían hasta que Kenma estuviera seguro de que ya no había peligro.

Corrieron tomados de la mano por varias calles, hasta llegar al metro y meterse ahí junto a un gran tumulto de personas; Kozume miraba hacia todos lados para cerciorarse de que ninguna persona con el aura negra los seguía. Una vez dentro del apretado vagón pudo respirar con tranquilidad, habían perdido de vista a ese psicópata de una vez por todas; pero Shouyou no estaba tranquilo, temblaba y tenía los ojos muy abiertos, completamente choqueado.

Ya había tenido una experiencia cercana a la muerte una vez, pero en esta ocasión era distinto, el miedo que sintió fue igual o incluso más grande; eso lo hacía comprender algo en lo cual no había pensado con anterioridad: le aterraban más las personas malvadas, que los fantasmas. Hinata colocó sus temblorosas manos en el pecho de Kozume, se veía muy mal; a Kenma no le importó que otros hombres los estuvieran mirando, en esos instantes sólo le preocupaba Shouyou, así que lo abrazó y acarició su pelirroja y suave cabecita, asegurándole que ya no había peligro.

Al salir del trabajo, Oikawa retiró de su bolsillo el folleto que había recogido cuando conoció a los tres universitarios esa mañana, indicaba una dirección de un centro de eventos donde tocarían bandas amateur de diversos géneros de rock; después de leerlo bien, decidió dirigirse a ese lugar sin reflexionar mucho, lo dominaba un gran impulso irracional, creía que si no le hacía caso, pasaría toda la noche arrepintiéndose de no haber ido a dicho concierto. Su celular vibró cuando llegó a un sitio con conexión a internet gratuita, tenía muchas notificaciones de su chat de la investigación, pero le resultó fastidioso leerlos; había uno en concreto que si le interesó, un mensaje de su esposo, Iwaizumi, avisando lo que había preparado esa noche para cenar.

Tooru sonrió enternecido, pero le dolió tener que decirle a su marido que esa noche llegaría un poco más tarde a casa; asumía que no habría problemas, Iwa jamás le hizo una escena de celos ni fue posesivo con él, así que creía que todo estaría bien entre ellos. Al llegar al centro de eventos, tuvo que pagar una pequeña suma de dinero para conseguir su boleto, tenía suerte de que muy pocas personas asistían a ese tipo de conciertos, así que quedaban suficientes entradas para él.

Ese sitio estaba oscuro y apenas tenía unos cuantos reflectores, olía muy fuerte a alcohol, marihuana, e incluso un poco a orina, seguro era un lugar peligroso para alguien de apariencia acomodada y principesca como él; avanzó por el pasillo sin decir nada, tratando de no provocar a ninguno de los presentes. Encontró un lugar donde instalarse en el centro del auditorio, no había tanta gente así que podía estar alejado de los grupos de personas, que a su parecer no lucían amigables, no quería ser prejuicioso, pero aquellos tipos eran intimidantes, como delincuentes.

La banda que estaba tocando era un tributo a Aerosmith, cantaban "hole in my soul", Oikawa no les estaba prestando mucha atención, pero podía escucharlos, y tomó una postura crítica ante la calidad de dicha banda, la guitarra no estaba del todo afinaba y a veces los instrumentos fallaban alguna nota, era como si no hubieran tenido tanto tiempo para ensayar. El vocalista no tenía una voz muy parecida a la de Steven Tyler, pero parecía esforzarse mucho por sonar afinado y hacer disfrutable la canción, Tooru debía reconocerle ese mérito.

Al culminar hole in my soul, el público gritó pidiendo la canción más popular de la banda "I don't want miss a thing", Oikawa vio de pasada a toda esa gente, parecían apreciar a esa pequeña banda mediocre, suponía que no se le podía pedir mucho a novatos, y que al fin y al cabo no eran aberrantes. Luego observó el escenario, y se sorprendió al ver que el guitarrista del grupo era el chico bajito que había visto en la mañana; le causó gracia ver como el bajista, un tipo alto de largos cabellos castaños y una pequeña barba en el mentón, dejaba de lado su instrumento y corría para llegar al teclado, puesto que la canción lo ameritaba.

Tooru vio también al baterista, un tipo con un mohicano rubio y los costados morenos, pero entre ellos no lograba reconocer a su motivo para estar ahí, el chico calvo que conoció esa mañana; después de pensarlo un poco, logró comprender que ese chico era el vocalista, no lo reconoció antes por el simple hecho de llevar una peluca que emulaba muy bien el cabello de Steven Tyler.

Mientras iniciaba la canción, Oikawa se preguntaba si el hecho de llevar una peluca le quitaba parecido a ese chico con una personita que él recordaba lleno de cariño y desdicha, sus rasgos eran muy similares, el cabello rapado también los hacía parecidos, y para él era inevitable pensar que si a esa persona la hubieran dejado crecer, tal vez luciría completamente idéntica a ese chico. Las primeras estrofas de I dont wanna miss a thing lo hacían cuestionarse qué estaba haciendo en ese lugar, dejando plantado a su esposo durante la cena, abandonando la comodidad e higiene de su hogar solo para poder observar a alguien que le despertaba recuerdos de algo que debía superar.

Don't want to close my eyes

I don't want to fall asleep

'Cause I'd miss you baby

And I don't want to miss a thing

El vocalista hacia un esfuerzo por no defraudar al poco pero fiel público del auditorio, forzaba la voz, tomaba aire, afinaba con toda su concentración para mantener una calidad decente en esa bella canción; Tooru sintió crecer una extraña sensación en su pecho, lo infló y levantó la cabeza con alegría, inconscientemente estaba brotando en su interior un fuerte sentimiento de orgullo. Qué importaba la peluca, para él ese joven calvo seguía siendo la viva imagen de la perdida, renacida en alguien completamente enérgico, vivaz; su sonrisa pasó de orgullosa a nostálgica, cada vez que su cerebro recordaba la realidad, la alegría se transformaba en melancolía, porque, aunque lo deseara con todas sus fuerzas, él ya había perdido para siempre a una de las personas que más quería en el mundo.

'Cause even when I dream of you

The sweetest dream will never do

I'd still miss you baby

And I don't want to miss a thing

Cuando perdió a su pequeño niño, Oikawa entró en una profunda depresión, sacarlo de ahí fue una gran proeza para Iwaizumi, no era sencillo lidiar con un Tooru más irascible y pesimista, en ese entonces era más común ver a Iwa siendo una persona agresiva, pero la muerte de su sobrino marcó a Oikawa en muchos sentidos, casi perdiendo su empleo por los conflictos que causaba al llegar borracho. Esa oscura época venía a la mente de Tooru para reprimir cada impulso que tenia de volver a sentirse vulnerable y dañado, la recordaba para tener el control sobre sus emociones, para dominar sus actos impulsivos; mas en esa ocasión habían llegado demasiado lejos ¿Qué hacía él en ese lugar?

I don't want to miss one smile

I don't want to miss one kiss

I just want to be with you

Right here with you, just like this

Era desolador para él que cada recuerdo de su pequeño se transformara en algo negativo, sus manitas tocando su rostro cuando era un bebé, sus primeros pasos, cuando jugaban juntos, cuando lo llevaba al jardín de niños; no quería recordar más de su sobrino porque inevitablemente pensaría en su muerte, imaginarla lo hacía querer gritar de frustración. Qué irracional estaba siendo en ese instante, pensando que ver a ese chico era cosa del destino, una nueva oportunidad; y a pesar de comprender que no tenía lógica, su corazón lo obligaba a permanecer ahí, disfrutando ese momento.

I just want to hold you close

Feel your heart so close to mine

And just stay here in this moment

For all the rest of time

Y sin poder evitarlo, Tooru comenzó a llorar escuchando la canción.

Cada banda debía tocar un máximo de 5 canciones, Tanaka, Noya y el resto de su banda no eran los únicos que aprovecharon ese evento, a regañadientes tuvieron que dejar el escenario y salir a la parte trasera del edificio; Oikawa los siguió, primero con la mirada, después aventurándose tras bambalinas, avanzando cuidadosamente para no ser visto por algún trabajador del lugar. No fue difícil llegar a la salida trasera del local, probablemente para los guardias era común dejar que algunos fans siguieran a las bandas afuera para pedir autógrafos, no les podían negar eso a unos pobres novatos que se sentirían muy halagados por esas minúsculas muestras de admiración.

La banda de Nishinoya y Tanaka estaba resguardada en una pequeña van, celebrando el éxito de esa noche, podían considerar "éxito" el no haber sido abucheados, eso para ellos era un gran progreso; la van por dentro solo tenía los asientos del piloto y el copiloto, para crear la sensación de un mayor espacio, donde podían guardar sus instrumentos, alcohol y drogas. Noya en particular era el más susceptible a las sustancias ilícitas, no tardó ni 3 minutos en embriagarse de drogas y cerveza, actuando extraño y moviéndose torpemente, riendo como nunca mientras su compañero de cabello castaño le pedía que se moderara.

-Yuu, mañana tenemos que volver a la universidad, tienes que estar en una pieza - lo regañó Ryuunosuke bebiéndose una cerveza; Nishinoya giraba como un tonto hasta caer sobre su amigo alto.

-Nishinoya, ya has tenido suficiente - comentó el chico de barba, entonces Noya llevó sus brazos atrás del cuello de su amigo y besó el área cercana a uno de sus agujeros nasales; no le atinó, él había apuntado a la boca.

-Cállate Asahi, y quédate quieto - dijo Nishinoya para luego estirar sus labios, besando varias partes del rostro de su compañero Asahi Azumane, sin lograr llegar a la boca.

-A este paso van a repetir otro año - murmuró Taketora Yamamoto, el baterista de la banda.

-No me jodas Yamamoto, no tiene nada de malo tener un hobby - le respondió Tanaka bebiendo cerveza, Taketora se empinaba algo con más grados de alcohol, una botella de whisky fuerte, tenía resistencia al ardor que le causaba meterse eso en la garganta.

-Tenemos un examen en 3 días, no me jodan con la universidad de mierda - la voz de Nishinoya era algo graciosa, pero sus torpes manos lograron abrir la camisa de Azumane de un tirón.

-Y ahí van sus botones, otra vez - comentó Yamamoto, un poco mareado ya que el alcohol comenzaba a afectarlo.

-Qué molesto, van a follar frente a nosotros como exhibicionistas, otra vez - se quejó Ryuunosuke, se estaba midiendo con la bebida, si Asahi por algún motivo desconocido caía intoxicado gracias a los besos con sabor a droga de Noya, seria él el responsable de conducir la van.

-Nishinoya por favor, estamos en público - decía Azumane con vergüenza, Nishinoya no le hacía mucho caso, estaba concentrado en abrir la cremallera del pantalón de Asahi, por su estado de poca consciencia le resultaba difícil mantener la cabeza en equilibrio; con mareos y risotadas de todos modos consiguió lo que quería.

-Deja de actuar como una virgen - dijo Noya tratando de quitarse los pantalones; el alcohol empezó a afectar también a Taketora, que sin disimulo miraba atentamente el espectáculo entre Nishinoya y Azumane, el primero se quitó los pantalones exitosamente y se montó en la entrepierna de Asahi, cabalgándolo previo al verdadero sexo, en busca de que se soltara y se dejara llevar.

-Ya van a empezar - murmuró Yamamoto un poco borracho, la temperatura de Azumane aumentó drásticamente y perdió el pudor frente a sus amigos, él mismo retiró su pene de sus calzoncillos y deslizó los de Nishinoya hacia un lado para exhibir parcialmente su retaguardia.

-Mejor salgamos de aquí y démosle algo de privacidad - sugirió Ryuunosuke, estaba a punto de abrir la puerta del vehículo cuando Taketora tomó su brazo bruscamente y lo tiró hacia él para besarlo con desesperación; al soltar su boca Tanaka hizo una mueca de disgusto - hueles a ebrio meado.

-Y tu hueles a prostituta - le respondió, tomándole la camiseta y sacándola a la fuerza, para poder ver el marcado y sensual cuerpo del vocalista - mi puta.

-Vete al carajo - dijo antes de ser volteado por Yamamoto, que le estampó el pecho, la mejilla y manos contra la pared de la van y le bajó los pantalones hasta la mitad de las nalgas.

-Unámonos a Asahi y Noya… - le propuso hablándole al oído y metiéndole los dedos ante la cara de desprecio y tensión sexual de Ryuunosuke - te voy a follar.

-Se te pondrá flácida por todo el alcohol que tomaste. No gracias - a espaldas de ellos se escuchaban los gemidos alocados de Noya, Taketora planeaba que Tanaka gimiera de la misma manera; luego de meterle los dedos durante unos minutos, tomó una botella de whisky y comenzó a vaciarla en la espalda de Ryuunosuke, colocando su boca entre las nalgas del vocalista para beberse el líquido que le recorría la espalda.

-Gracias por la comida - pronunció antes de morderle las nalgas y beber más alcohol de su espalda baja; el calor que emanaban los hacia sacar vapor de los poros.

-Vas a tener una eyaculación precoz - se burlaba Tanaka, Yamamoto se levantó y se apegó a la espalda del vocalista, empujándolo más contra la pared y agarrando firmemente sus caderas para tener sus nalgas lo más pegadas a su gran erección.

-No te hagas el desinteresado, sé que quieres mi polla - le susurró Taketora, su pene estaba tan duro que Ryuunosuke asociaba esa sensación a sus espaldas con tener una piedra en el culo.

-Más te vale no tener un rendimiento patético - le advirtió Tanaka dando la vuelta y metiendo su mano bajo los pantalones de Yamamoto, agarrando la erección para masturbarla salvaje y rápido, como exprimiendo; ambos se miraban intensamente, parecían odiarse, pero todo era parte de sus juegos rudos, cuanto más gritos y brusquedad, más placer sentían cuando tenían sexo. Fueron interrumpidos cuando alguien golpeó la puerta, se quedaron quietos y algo asustados, tal vez eran guardias que querian sacarlos de ahi por escandalosos - callen a Noya, yo iré a ver quién es.

-Asahi, controla los griteríos de Nishinoya, ya nos cayeron los guardias - le avisó Taketora a Azumane, quien al no poder detener a Noya, solo pudo cubrirle la boca con su palma para que sus gemidos no se escucharan; Tanaka arregló sus pantalones, pero no se le ocurrió ponerse la camiseta para abrir la puerta corrediza de la van. Al abrirla se topó de frente con Oikawa, el mismo tipo que no le había caído en gracia por la mañana.

-Hola disculpa ¿Tu eres el vocalista de "Aerosmith"? - le preguntó Tooru, Ryuunosuke al reconocerlo puso una expresión seria e intimidante.

-¿Y tú eres el rarito de la mañana que nos siguió por dos cuadras? - respondió Tanaka, Oikawa sonrió y levantó un poco las manos para pedirle que se calmara.

-Lamento mucho eso, es que reconocí tu rostro por la mañana, pero quería asegurarme de que eras el vocalista, tu entiendes, porque usas peluca para cantar en algunos de tus shows - dijo Tooru, había creado toda una excusa elaborada para poder hablarle, y funcionó bastante bien, ya que los rasgos de Ryuunosuke se suavizaron al pensar que estaba frente a un fan.

-Ah, y yo lamento haber sido grosero, no estoy acostumbrado a tener seguidores - se disculpó rascándose la cabeza, Oikawa suspiró al comprobar que ya no sería tan hostil con él - creí que eras un acosador o un tipo que solo quería ligar.

-No nada de eso, no es mi intención "ligar", estoy felizmente casado - reveló el abogado enseñando su anillo de matrimonio.

-Ya veo - agregó el vocalista; hubo un largo silencio entre ellos, Oikawa sonreía mucho viendo a Tanaka, el parecido entre él y su sobrino era impresionante, casi como si se tratasen de la misma persona; Ryuunosuke no estaba nada contento a diferencia de él, le parecía incomodo, y extraño - ¿Para qué llamaste a la puerta?

-Oh lo siento, solo quería un autógrafo - le respondió, luego trató de sacar nerviosamente una libreta y un lápiz para recibir la firma de Tanaka - ¿Te dedicas por completo a la música?

-No, también voy a la universidad - Ryuunosuke escribió su desordenada y larga firma en la libreta de Tooru, posteriormente se abrazó a si mismo por el frio, no llevaba camiseta así que una corriente de aire lo hizo temblar.

-Hace mucho frio, no tienes que salir al intemperie sin algo que te cubra - le sermoneó Oikawa quitándose la chaqueta para cubrirle la espalda; no logró su cometido, tras ellos se abrió la puerta corrediza y el baterista de la banda se colocó atrás de Tanaka, poniéndole su propia chaqueta de cuero negro en la espalda.

-¿Quién es este anciano? - preguntó Yamamoto, su cara se veia enfadada y agresiva, Tooru tragó saliva porque imaginaba que Taketora definitivamente podía ser un delincuente.

-Es un seguidor.

-¿Un seguidor de la banda, o tuyo? - se preguntó Yamamoto sin disimular sus celos.

-Cállate Tora.

-Soy un seguidor de la banda, de hecho quería proponerles algo que quizá los ayude a crecer - propuso Oikawa para estar en buenos términos con Taketora, quien no dejaba de observarlo amenazante.

-Lo hacemos sólo por hobby, guárdate tus cortejos para otro idiota - respondió el baterista, actuaba muy irracionalmente, así que Tanaka le pisó el pie para que no molestara más con su posesividad.

-¿Qué clase de ayuda?

-Tengo un amigo que trabaja en una editorial periodística, tiene control en periódicos y revistas, tal vez le interesaría cubrir alguna entrevista o reportaje sobre esta clase de tributos al rock - explicó Tooru, se estaba comprometiendo demasiado, pero se sentía orgulloso de toda la estrategia que había maquinando para agraciar al vocalista.

-No suena mal… - Tanaka se veía interesado por la propuesta, nunca hubiera imaginado que tendría una oportunidad, por mínima que fuera, de salir en una revista.

-Si si muy bonita la idea anciano, sólo tengo una pregunta ¿Vas a pedir "favores" a cambio si salimos en alguna entrevista? - Yamamoto no tenía ningún tipo de sutileza cuando se trataba de "defender lo suyo".

-Deja de portarte como un simio rabioso, mejor vuelve a la van imbécil - lo increpó Ryuunosuke, pero Taketora no obedeció, de hecho se quedó pegado a su espalda, tomándole la cintura por detrás.

-Tranquilos, no pido nada a cambio, soy sólo un simple fan.

-La verdad, es que sí parece interesante lo de salir en el periódico o una revista, me interesa, y sé que a mis demás compañeros también.

-Entonces… - Oikawa estiró su mano, esperando que Ryuunosuke la tomara - prometo cumplir mi palabra de comentarle a mi amigo sobre ustedes.

-Muchas gracias - Tanaka tomó la mano de Tooru para sellar la promesa.

-¿Podríamos intercambiar números? Para contactarlos si mi amigo acepta.

-De acuerdo - respondió Tanaka, él y Oikawa grabaron sus números telefónicos, ignorando a Yamamoto, quien parecía colérico y a punto de estallar de rabia.

-Pensándolo bien, si quiero una cosa a cambio por esta pequeña propuesta ¿Podría tomarme una foto con ustedes dos? - preguntó Tooru sonriendo feliz y con una sensación de victoria y paz.

-No veo porque no.

Oikawa activó la cámara de su celular para tomarse una fotografía con esos dos muchachos, no estaba interesado en Taketora, pero lo invitó a la foto sólo para apaciguar sus evidentes celos; los tres se juntaron para posar antes de que Tooru tomara la foto, Tanaka en medio, Yamamoto a su izquierda y Oikawa a la derecha. En cuestión de segundos Tooru pudo sentir el olor de Ryuunosuke, no olía a perfume de niño pequeño ni a obentos de onigiri con salchipulpos, más bien olía a licor, apenas podía distinguir unos toques de perfume para hombres; pero era obvio que no tendría el mismo olor que su sobrino, Tanaka ya era un joven, se divertía como cualquier otra persona de su edad, y eso le parecía correcto a Oikawa, lo único que lo preocupaba era el fuerte olor a whisky que tenía impregnado en la piel.

Antes de tomar la foto acomodó tiernamente su cabeza sobre la calva de ese chico, fue como una gentil caricia de unos segundos antes de que al fin capturara la imagen en su celular; Tanaka lo miró sorprendido por ese pequeño gesto de dulzura, era extraño para él recibir tanta atención en un sólo día. Taketora empujó a Tooru sin que Ryuunosuke lo notara, se despidieron brevemente y Oikawa tuvo que irse, ni la rabia de ese baterista lo haría dejar de sentirse renovado y feliz con la vida; a espaldas del abogado, Yamamoto tiró del brazo a Tanaka para subirlo rápidamente al vehículo, cerró con brusquedad la puerta corrediza, y luego hicieron que la van danzara con sus salvajes rebotes.

En casa de Kei cada habitación estaba en total oscuridad, exceptuando su escritorio donde tenía abiertos varios libros de lenguas antiguas; con mucha paciencia revisaba la grabación de Kenma, tratando de identificar palabras, claramente estaba utilizando un lenguaje coherente, la articulación era demasiado perfecta como para tratarse de balbuceos de un sueño. Pero, por más que esa grabación lo apasionara, había algo en su cabeza que no lo dejaba en paz, el arrepentimiento, la preocupación, la gran decepción del amor de su vida; después de quedarse en blanco, apoyó la cabeza sobre la mesa, mirando su libreta abierta, deprimido; posteriormente estiró su mano y tomó un lápiz, dibujando pequeñas estrellas sobre el papel.

Yamaguchi por su parte estaba preparado para salir de su hogar e ir al trabajo, el lugar donde vivía era una humilde casita oscura; se dirigió rápidamente al cuarto de Shimada, su antiguo profesor, que estaba tendido en su futón, respirando con dificultad, haciendo un extraño sonido gracias sus pulmones dañados por el cáncer. Shimada Makoto lo recibió con una gentil sonrisa, Yamaguchi se arrodilló a su lado y le tocó las manos, entibiándolas con su calor corporal para que su profesor no siguiera sintiendo frío.

Ambos dijeron buenas noches, Makoto se despidió de su fiel alumno acariciándole la mejilla; Tadashi cerró sus ojitos y suspiró, creía que esa simple caricia hacia que todo valiera la pena en su desastrosa vida. Se retiró de la habitación y percibió un brusco cambio en la atmósfera de la casa, la habitación de Shimada se sentía seca, con aire limpio y algo más luminosa, pero afuera de esta todo olía a humedad, a moho, a frio.

Incluso podía detectar algo putrefacto muy por debajo de sus pies, lo sofocaba tener que transitar sólo por esa casa, tener que dormir en ella cada madrugada, ahogándose en tos por el húmedo aire; lo peor venía cuando Makoto no estaba consciente, porque por alguna razón, Yamaguchi escuchaba sonidos inquietantes en ese lugar, como un chillido de dolor de un animal. Creía que estaba enloqueciendo, siempre que se quedaba sólo comenzaba a escuchar a un perro ladrando, gritando desesperado y agónico.

Temblaba de sólo escuchar al pobre animal sufriendo como si estuviera recibiendo la peor tortura; lo mareaba el ambiente de su propio hogar, luego de que su cabeza le diera vueltas tambaleó y se cubrió la boca por el repulsivo olor a perro descompuesto que salía del piso de madera. Aguantó las arcadas y tosió compulsivamente, también miró la puerta al final del pasillo, parecía moverse como si estuviera siendo golpeada desde el otro lado mientras un perro gruñía como una bestia; no lo soportó más, se levantó y salió corriendo afuera de su casa, ya no podía más con su cabeza y la sensación de quedarse sin aire en los pulmones.