Yahaba llegó a un bar abierto dentro de un callejón especializado en comida callejera, se imaginaba una locación menos informal para su reunión con Fukunaga Shohei cuando este mencionó un "restaurante", pero dentro de lo que cabía, si era un buen lugar para no levantar sospechas sobre lo que iban a hablar, su charla con Rintarou le había causado algo de paranoia, pero al mismo tiempo, muchísima curiosidad. Era extraño, tal vez ni siquiera sería bien remunerado al cooperar con Oikawa, pero le causaba emoción investigar acerca de algo tan turbio como una desaparición sospechosa, no había estudiado periodismo para ser editor, aunque todos aseguraran que se le daba perfectamente.
Se sentó en una gran banca que compartía con otros desconocidos frente a una barra de bar, siguiendo indicaciones de Fukunaga colocó su chaqueta y maletín justo a su lado para "reservarle" un lugar; no tuvo que esperar demasiado cuando llegó un joven de cabello negro bastante corto al igual que sus cejas, tenía unos ojos grandes y de iris pequeños, algo gatunos a diferencia de los almendrados ojos de Shigeru. Simplemente tuvo que llamarlo por su nombre para saber que era él, posteriormente quitó sus cosas del puesto y se sentaron juntos, Shohei se tomó su tiempo antes de dirigirle la palabra, su prioridad era pedir dos órdenes de gyozas, brochetas, ramen y unos vasitos de sake, Yahaba relajó los hombros, entendiendo que debía ir lento y con tranquilidad en su entrevista, después de todo, era de noche y ambos estaban muy hambrientos; solo cuando les llegó toda la comida Fukunaga giró la cabeza para dirigirle la palabra.
-¿No temes acabar como Kai? - preguntó Fukunaga, la primera reacción de Shigeru fue desconfiar, hasta que vio un pequeño rastro de melancolía en el rostro poco expresivo de su entrevistado.
-¿Disculpe?
-Solo quiero saber que tan comprometido estás - agregó Shohei sacando la primera bolita de carne de la brocheta con los dientes.
-Soy muy cuidadoso con mi trabajo, no tiene que preocuparse - respondió Yahaba bebiéndose el primer shot de sake sin reparos, Fukunaga levantó una de sus pequeñas cejas, beber tan rápidamente no era ser cuidadoso, demostraba nerviosismo.
-¿Eres un periodista o un silenciador? - le preguntó directamente, Shigeru se sintió extrañado.
-Un periodista, nada más que eso.
-Bueno, incluso si fueras lo segundo no tengo miedo - comentó Shohei, entonces Yahaba retiró de su maletín un curriculum donde se aclaraba textualmente su profesión y experiencia laboral, además también sacó su título universitario para dejar muy en claro a lo que se dedicaba - ¿Eres de Shiroi Karasu?
-Sí, la misma que te despidió en extrañas circunstancias - dijo Shigeru comiendo una gyoza.
-Eso no me alienta.
-Te sacaron de los registros a ti y a otros tantos, pero cometieron el error de contratar a una pasante que llegó a conocerte, gracias a ella logré encontrarte - agregó antes de soplar los fideos del ramen para poder comerlos, Fukunaga bajó un poco la guardia al escucharlo.
-Entonces sabes lo que no debes intentar - pronunció Shohei comiendo con mayor tranquilidad.
-Hablar con mis superiores es una sentencia de muerte - respondió Yahaba.
-Lo mismo pienso - dijo antes de beber un pequeño sorbo de sake.
-Tengo algunas preguntas para ti, no te presionaré a responder todo, guárdate el derecho de omitir algunas respuestas, no quiero amargarte la cena - Shigeru le sonrió, lo mejor que podía hacer era mostrarse amable y confiable; al principio, por la disponibilidad de Shohei al teléfono, se había imaginado que le diría todo lo que buscaba oír, pero al parecer, tenía tanto miedo como Numajiri.
-Si tú lo dices.
-¿Qué tipo de relación tenías con Yaku? - esa pregunta a Yahaba le parecía "ligera" para comenzar, era algo personal, mas no se acercaba nada al meollo del asunto; pero de cierta forma era como lanzar una moneda al aire, podía resultar incomoda, o por el contrario lograría romper el hielo.
-Éramos buenos amigos, solíamos juntarnos a beber y divertirnos en nuestro tiempo libre, aunque él casi no bebía, siempre era el que terminaba ayudándonos a llegar a casa - recordó Fukunaga, Shigeru lo miraba detenidamente, llegando a la conclusión de que era la clase de persona que se guardaba sus sentimientos, no hablaba con tristeza, pero el brillo de sus ojos lo delataba, el recuerdo le dolía mucho.
-La clase de amigo que te protege, que envidia - comentó Yahaba mientras comía una brocheta.
-Sí, la clase de amigo que te protege, era algo maternal también.
-"¿Has dormido bien?" - dijo Shigeru imitando una voz de madre.
-"Lávate las orejas" - agregó Shohei, dejándose llevar por la aparente naturalidad de Yahaba, sabía que se trataba de una táctica para que entraran en confianza, y no tenía intención de oponer resistencia.
-Ni mi madre se preocupaba tanto por mí - comentó Shigeru, Fukunaga entendía su siguiente estrategia, estaba tratando de generar empatía por él, no le parecía profesional y ético, pero si efectivo, no podía quejarse si de todos modos, el ambiente era informal, y la propia entrevista era informal, ni siquiera sería publicada ni nada, Yahaba se reservaba los protocolos para otras situaciones.
-Sí, Yaku se preocupaba por los suyos, y por todo el mundo en general.
-Sin duda era un buen tipo, para ser buen periodista hay que ser buena persona, los cínicos no sirven para este oficio - dijo Shigeru sirviéndose otro vaso de sake.
-¿Kapuscinski?
-Kapuscinski. A pesar de que ya no trabajas en medios, si pareces estar al tanto ¿Te agradó la lectura?
-Tengo sentimientos encontrados.
-Me lo imagino, lo que pasó con Yaku desesperanzaría incluso al mismo Kapuscinski, pero sigo creyendo en él.
-Yo ya no tengo fe.
-¿Te sientes bien? - le preguntó Yahaba, Fukunaga estaba en silencio, tal y como imaginaba, su entrevistado tenia algunos problemas emocionales - no tienes que responder si no quieres.
-Cuando acepté esta entrevista, lo hice pensando que ya no me importa si vivo o muero.
-Pero al llegar aquí descubriste que si te da miedo lo segundo - pronunció Shigeru, dando en el clavo.
-Sé…
-No es que mi deseo sea morir, pero, prefiero que sea mi cabeza la que esté en juego - agregó Yahaba, Shohei se quedó callado, con desánimo y una tristeza que ya era más visible - hablé con alguien antes de ti, me dijo que tú y Yaku eran inseparables.
-También lo era con Kai.
-¿Dónde está Kai? - preguntó Shigeru, Fukunaga mordió su labio y sus ojos se volvieron más brillantes y húmedos, esa respuesta era suficiente para Yahaba.
-¿No tienes otra pregunta?
-Entiendo… ¿Quieres beber algo diferente? No es mi idea alcoholizarte para que me respondas, así que puedo pedirte una gaseosa.
-Estoy bien, por favor, ve al punto - le pidió Shohei notoriamente más melancólico y cansado.
-La persona a quien entrevisté me dijo que Yaku estaba paranoico antes de desaparecer, y que vivía de departamento en departamento con sus amigos ¿Alguna vez se quedó contigo?
-Sí.
-¿Sabes con quien pasó su última noche antes de lo ocurrido?
-Me dijo que estaría con su pareja, pero yo no lo conocía, ni siquiera sus padres conocían a esa persona - respondió Fukunaga - solo hay una razón para que le ocultara a todo el mundo la identidad de su pareja…
-Tenía una relación con un hombre.
-Sí, todos imaginamos lo mismo, él no quería admitir que era gay.
-Bien, eso nos deja sin el testigo más cercano… pero, aún me quedan preguntas.
-Como tú dijiste, me reservaré el derecho de responderlas…
-¿Sabías algo de su investigación? - le preguntó Shigeru yendo directo al grano, Shohei enmudeció y tragó saliva, siendo tan cercano a Yaku sin duda sabia más de lo que admitía.
-Solo lo que ya debes saber.
-Solo un par de cosas que me dijo mi anterior entrevistado, suposiciones y lo poco que tenía en la computadora que le proporcionaron sus padres a su abogado, fuera de eso, no sé nada.
-¿Su computadora? Pero ahí debía estar todo lo importante.
-Pues no, no hay nada de provecho ahí, todo desapareció, creí que tú siendo su amigo sabrías algo más.
-No… Yaku confiaba más en las notas y computadoras que en las personas - dijo Fukunaga, inconscientemente se tocó la nariz, con ese lenguaje corporal Yahaba supo que no estaba siendo sincero, pero no podía presionarlo si tenía miedo.
-¿No sabes sobre sus demás notas?
-Si dices que borraron lo que había en su computadora, también debieron deshacerse de todo lo demás que dejó en sus propiedades.
-¿Tenía más de una?
-Sí, solo un par, más la casa de su familia, dudo que haya algo en ellas…
-Las allanaron.
-Sí.
-Como también allanaron la tuya - pronunció tajantemente Shigeru, Fukunaga abrió los ojos con sorpresa, sin saber cómo responder a eso - digo, si Yaku pasó algunas noches durmiendo en casa de sus amigos, es de esperarse que registraran cada lugar en el que estuvo para borrar todo rastro de lo que estaba haciendo.
-Tienes razón…
-No te presionaré a contestar todo si no quieres hacerlo, pero por favor, en vez de decir cualquier cosa, solo di "no puedo contestar eso" - comentó Shigeru, Shohei cerró los ojos y suspiró, un poco acorralado.
-Sé algo que tal vez no sabían los que se encargaron de borrar su existencia.
-¿Ah sí?
-En una ocasión lo acompañé a Sukagawa, me dijo que la casa a la que llegamos pertenecía a su pareja pero que jamás la ocupaba, que era un sitio para sus escapadas cuando querían estar solos - le contó Fukunaga al tiempo que Yahaba retiraba un lápiz y un papel rápidamente.
-Escribe la dirección, tal vez sea de utilidad, si no estaba a su nombre y nadie sabía quién era su pareja, entonces hay esperanza de que encuentre algo en ese lugar - explicó Shigeru, Shohei lo observó con duda.
-Puede que el lugar esté abandonado o lo hayan demolido, quién sabe - dijo mientras escribía la dirección en un papel.
-Sukagawa no está demasiado lejos, llegaría en 2 horas si tomase el tren, no perdería nada yendo a investigar.
-No lo sé… - respondió Fukunaga, no creía que Yahaba estaría a salvo, pero ya tenía escrita la dirección en el papel y no había vuelta atrás.
-No te preocupes, lo peor que puede ocurrir es que esté siendo ocupada por otra persona.
-Ten cuidado, solo sugiero - dijo Shohei, Shigeru palpó su espalda, lo notaba algo temeroso.
-Siempre tengo cuidado.
-¿Tienes alguna pregunta más?
-No.
-Entonces ¿Qué sigue? - preguntó Fukunaga, luego Yahaba levantó su mano y llamó al barman para pedir algo más, después miró a Shohei y le sonrió amistosamente.
-Comer - respondió; durante el inicio de la entrevista Fukunaga pensó que Shigeru solo estaba actuando con jovialidad para sacarle información, pero debía admitir que era genuinamente una persona agradable.
Oikawa iba caminando hasta su hogar, observando en su celular las conversaciones que tenía con sus compañeros de investigación, Yahaba le informó que sacó algo un poco provechoso de su conversación con Fukunaga y que aún no se despedía de él; Kunimi escribió que se encontraba viajando hacia Osaka junto a Kindaichi para visitar a un familiar de Kentaro Kyoutani. Al parecer poco a poco iban obteniendo resultados, eso le alegraba la noche, al igual que cuando volvía a revisar su galería, mirando una vez más la fotografía que se tomó junto a Tanaka, ese muchacho era la viva imagen de su sobrino, le causaba un sentimiento extraño, la nostalgia le hacía daño, pero era una sensación adictiva, pues le gustaba pensar que estaba volviendo a compartir con su pequeño aunque solo fuese una ilusión.
Al llegar a la puerta sacó las llaves de su bolsillo, seguía un tanto distraído así que tardó un poco en quitar el seguro, a decir verdad no estaba pensando bien, después de guardar el celular su mente volvió a sentirse inquieto, como si se estuviera cuestionando el por qué había decidido seguir a ese joven, su consciencia le decía que no era algo ni remotamente sano. Pasó por el salón principal y encendió la luz, Iwaizumi lo estaba esperando sentado en el sillón, se veía bastante serio, pero también preocupado; Tooru tragó saliva y se sentó junto a él en silencio, esperando a que lo regañara o interrogara por haber demorado tanto en llegar.
-Cuando dijiste que tardarías más de lo habitual, no pensé que sería tanto - le dirigió la palabra Hajime, Oikawa estaba algo nervioso.
-Yo tampoco lo pensé - respondió vagamente, Iwaizumi lo miró a los ojos.
-¿Dónde estuviste? - le preguntó, Tooru se quedó en silencio pensando en alguna forma de decírselo, o de al menos mentirle bien.
-En el trabajo, luego fui a una especie de karaoke - dijo con nerviosismo, Iwaizumi entonces se mostró molesto con él.
-No puedes mentirme a mí.
-Cierto, cierto - murmuró Oikawa para luego quedarse callado por un minuto, haciendo enojar más a su esposo.
-¿Por qué no quieres decirme la verdad? - lo increpó tratando de guardarse las ganas de explotar de rabia.
-Porque no sonará muy bien, Iwa chan.
-¿Te metiste en algún problema? - preguntó su marido, un poco menos irritado que antes; Tooru se rascó la cabeza sin lograr encontrar una forma digerible de decirle la verdad.
-Está bien te lo diré… encontré a alguien que es idéntico a… - Oikawa hizo una pausa, su cabeza le decía que su intento de explicarlo no saldría nada bien.
-¿Idéntico a…? - pronuncio Hajime con impaciencia, entonces su esposo bajó la mirada con tristeza y retiró su celular para poder mostrarle la fotografía que tenía junto a Tanaka y el baterista de su banda; Iwaizumi levantó una ceja algo consternado - ¿Y estos quiénes son?
-Una banda indie, su vocalista se parece mucho a Takeru… - murmuró Tooru, Iwa tomó el celular de su esposo para poder observar más a detalle al chico, a decir verdad se parecía lo suficiente al fallecido sobrino de Oikawa, pero seguía teniendo algunas diferencias poco notorias.
-Sí, lucen algo similares - admitió Hajime, su marido se veía melancólico y avergonzado de sí mismo - ¿Lo seguiste por…?
-Lo noté tan parecido a Takeru que simplemente quise acercarme a charlar con él… No hay forma de que esto no suene mal - respondió Tooru aguantando las ganas de salir corriendo y evitar el tema; Iwaizumi se le quedó viendo, no estaba enfadado como hacía un rato, de hecho, lucía muy preocupado, tanto que tocó la mano de su esposo suavemente.
-Tooru, esto no está bien.
-Lo sé… - susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, luego mordió su labio para soportar la necesidad de sollozar con angustia, porque sabía algo andaba muy mal con él.
-Necesitas volver a terapia - dijo Hajime acariciándole con suavidad el rostro con sus dedos; Oikawa ahogó los sollozos, pero no pudo soportarlo más y se llevó las manos a la cara, llorando a mares y dejando salir todo su llanto que casi lo hacía chillar de agonía mientras los goterones de lágrimas empapaban el piso. Iwa tomó delicadamente los hombros de su esposo y lo llevó hacia él, recostándole la cabeza sobre su regazo - tranquilo amor, estoy contigo.
-¿Qué hago? - preguntó Tooru mientras se encogía llorando sobre las piernas de su marido, no se lo había preguntado a él, lo hizo a sí mismo ¿Cómo podía olvidar un momento tan horrible de su vida? ¿O la culpa imposible de evitar? Era una tortura.
-Déjalo salir todo - le respondió Hajime acariciando su cabeza, soportando la angustia que le producía ver a su marido sufriendo, y sus propios recuerdos del niño a quien también llegó a conocer tanto como Oikawa - siempre estaré contigo, sin importar las recaídas, nunca dejaré de estar para ti.
-Siempre… - susurró Tooru, acurrucado con el cuerpo menos tenso, pero llorando de todos modos; Iwaizumi continuaba acariciando con dulzura su cabeza y su frente, se quedaría así hasta que su amado al fin dejara de llorar.
-No busques más a ese chico, solo te hará sentir peor, necesitas paz. Prométeme que no volverás a buscarlo - le pidió Hajime, Oikawa sollozó y trató de levantar la cabeza para mirarlo, pero ni siquiera pudo lograr eso.
-Lo prometo…
El viaje desde Tokio a Osaka les tomó 6 horas a Kunimi y a Kindaichi, Akira durmió durante casi todo el trayecto, por lo que Yuutaro manejaba tenso, su copiloto no estaba preocupado por la idea de que el comenzara a quedarse dormido, pero afortunadamente llegaron con buen tiempo a la ciudad. Kindaichi apenas pudo apreciar el famoso castillo de Osaka entre tantos edificios, manejó por diferentes calles hasta llegar a un barrio residencial de casitas tradicionales; se detuvo frente al hogar de Taiki Fukui, ya empezaba a amanecer, aún tenían algunas horas antes de que empezara el movimiento en el vecindario, así que aprovechó para dormir al igual de Kunimi.
Solo pasó una hora cuando Akira despertó de su largo sueño, observó a su compañero dormir plácidamente en su asiento, lucía tranquilo y adorable, no pudo resistir el impulso de tocar la punta de su nariz con un dedo; afortunadamente no lo despertó, así que Kunimi se preguntó que tanto podía acariciarlo sin que despertara. Se acurrucó de lado y comenzó a mover suavemente su mano cerca del rostro de Kindaichi, las yemas de sus dedos recorrían el contorno de sus labios delicadamente, después le acariciaron la mejilla mientras Akira contemplaba a Yuutaro, no sonreía, sin embargo en el fondo el sentimiento que le provocaba mirarlo tan de cerca solo podía ser descrito como felicidad.
En un momento Kindaichi entreabrió los ojos muy somnoliento, descubriendo a Kunimi tocándole los labios por segunda vez; Yuutaro giró suavemente la cabeza para mirarlo, Akira se detuvo y se le quedó viendo expectante, su compañero lo estaba viendo con los ojos adormilados y sonriendo con ternura, eso era una buena señal, ya no reaccionaba nervioso como antes. Kindaichi acercó su mano a la cara de Kunimi para poder tocarle la mejilla, con su pulgar recorrió sus labios, Akira sentía calor subiendo desde su mentón hasta su frente, poco a poco abrió la boca permitiendo que el dedo de su compañero se metiera entre su boca, para así poder morderlo sin aplicar fuerza, solo quería rozarlo con los dientes mientras cerraba sus ojos dejándose llevar por el momento.
Antes de poder ir mas allá con sus caricias, ambos miraron en dirección a la casa de Taiki Fukui, el susodicho estaba regando un pequeño árbol plantado frente a su hogar, si querían abordarlo era el momento preciso para ello, así que algo desganados se separaron para bajar del automóvil. Ambos fueron hacia el pariente de Kentarou Kyoutani y lo llamaron, presentándose con unos nombres falsos y una certificación que los declaraba como investigadores privados, el hombre de pronto dejó de verse feliz, con una natural preocupación les preguntó que querían de él, Kunimi fue directo al grano, si hubiera dependido de Kindaichi, habría introducido el tema de forma más pausada y amigable.
Taiki Fukui tenía una mirada afligida, les dijo que había perdido contacto desde hacía 10 años con su sobrino y que no sabía nada acerca de su paradero ni en que se había metido en esa oportunidad; Yuutaro lo tranquilizó, aclarándole que no lo buscaban por algún crimen o un ajuste de cuentas, sino que lo requerían como testigo. Akira dudó sobre lo que acababa de decir su compañero, porque él aun no descartaba la posibilidad de que Kyoutani fuese uno de los directos responsables de la desaparición de Yaku Morisuke; al menos lo que escuchó de la boca de Kindaichi logró calmar un poco al pariente de Kentarou, si lo mantenían sereno sería más sencillo sacarle información.
Conforme hacían preguntas se daban cuenta de que el pobre hombre no sabía mucho acerca de los cargos que tenía su sobrino, según la información conseguida por Yahaba con la ayuda de Numajiri, Kentaro había sido arrestado por porte ilegal de armas, denuncias por golpizas pagadas, amenazas de muerte y extorsión; por alguna razón había quedado libre incluso cuando lo juzgaron por la desaparición de Morisuke, había algo bastante turbio alrededor de ese joven, pero su tío apenas podía decir que "estaba en malos pasos". La última vez que hablaron, Kyoutani le pidió a su tío que lo ayudase a alejarse porque se había quedado sin dinero, Taiki Fukui sintió lastima por él y le regaló un auto Nissan President H150 del año 1967, un vehículo clásico que estaba algo deteriorado, pero que le serviría para alejarse.
Ese último dato les fue de suma importancia a los detectives, que le preguntaron al señor Fukui si aún recordaba la matricula del automóvil; aunque le fallaba la memoria, el hombre les pidió que esperaran afuera mientras él buscaba entre sus papeles algún documento que le ayudase a recordar la matricula. Cuando volvió no traía un documento, sino una fotografía antigua, de un tamaño cuadrado muy pequeño, pero en la que se podía apreciar a Taiki Fukui en su juventud posando con su vehículo; se las ofreció como un regalo, pero kindaichi respondió que no era necesario, pues con su celular capturó una foto de la vieja fotografía instantánea que Fukui sostenía en sus manos.
Luego de esa charla, Akira y Yuutaro se despidieron amablemente del señor Fukui y volvieron a su automóvil, inmediatamente Kindaichi envió la fotografía al grupo de investigación para reportar su progreso, luego retiró su laptop para poder buscar el paradero del vehículo según su número de matrícula, lo encontró en un sector de condominios privados de Gotsu en la prefectura de Shimane; aquello significaba que debían de seguir viajando lejos de Tokio para poder encontrar el rastro de Kyoutani. Kunimi entonces le dijo a su compañero que no se sorprendiera si ese tipo se alejaba más y más de sus radares, pues el hecho de que abandonase el automóvil que le regaló Suna Rintaou solo para pedir prestado otro, significaba que estaba haciendo todo lo posible para escapar de alguien, como si se sintiese perseguido.
Aún les quedaba mucho por recorrer, y Yuutaro aún se sentía con sueño, por lo que le propuso a Akira ir hacia un Love Hotel para que pudiesen dormir por algunas horas antes de seguir viajando; Kunimi no solía ser muy expresivo, pero al oírlo sonrió con un aire algo pícaro y aceptó su propuesta. No tardaron en encontrar un pequeño hotel, estaban dispuestos a pagar por unas 6 horas, al encargado le sorprendió que quisiesen estar por tanto tiempo, después de todo, se veían como una pareja joven, no se los imaginaba echándose en una cama exclusivamente para dormir.
Akira tampoco estaba muy dispuesto a dormir, se rió en voz baja de forma juguetona cuando Kindaichi se tiró de espaldas a la cama, pretendiendo descansar por el largo viaje; le resultaba algo inocente, o despistado. Mientras Yuutaro se estiraba sobre la cama, Kunimi se quitaba cada una de sus prendas con tranquilidad, tomándose su tiempo para poder quitarse hasta los calcetines; siempre solía estar muy callado, pero a Kindaichi le pareció algo extraño que no estuviera recostándose a su lado, así que decidió levantar la cabeza para mirarlo, encontrándose con la sorpresa de que no llevaba nada encima, sus ropas estaban dobladas entre sus brazos, pues las quería colocar sobre un mueble antes de ir a la cama con su compañero.
-Kunimi… - murmuró Yuutaro mirándolo con el rostro enrojecido, todavía sentía pudor ante aquellas situaciones, no llevaban mucho tiempo subiendo de nivel en su relación, tan solo hacía algunas semanas habían intimado por primera vez - ¿Por qué te quitas la ropa? - preguntó de forma boba, haciendo sonreír a su compañero.
-¿Acaso tu no duermes desnudo? - dijo Akira burlándose de él con su lindo rostro, Kindaichi estaba completamente sonrojado mientras lo miraba detenidamente.
-Tu tampoco duermes desnudo - objetó mientras Kunimi se arrodillaba a su lado sobre la cama.
-Siempre hay una primera vez - le respondió mientras se recostaba sobre el costado de su cuerpo, flexionando las rodillas y brazos de forma sensual y delicada; Yuutaro tomó aire para calmar su hiperventilación y su nerviosismo, luego se sentó y comenzó a quitarse la ropa, tratando de ser rápido, cuando en realidad estaba siendo muy torpe; Akira tuvo que ayudarlo a quitarse la ropa que se había atascado entre sus brazos y cabeza.
-Algún día de estos vas a terminar dándome un infarto - se quejó Kindaichi mientras se quitaba los pantalones y calzoncillos al mismo tiempo, no fue lo suficientemente rápido como para quitárselos de la pierna derecha cuando Kunimi tocó su cuerpo y lo guió para que ambos quedasen recostados.
-Eso no pasará si te acostumbras a follarme todos los días - pronunció Akira jugando con su dedo índice, deslizándolo por el pecho de su compañero, formando corazones sobre él usando su uña; Yuutaro contuvo la respiración al oírlo "hablar sucio", realmente necesitaba acostumbrarse.
-Dios santo… - susurró, tenía el rostro acalorado por el bochorno, aun así se las arregló para rodear a Kunimi con sus brazos y darle un fuerte y cálido abrazo, le encantaba la sensación de sentir su piel desnuda sobre la suya, sin embargo necesitaba tiempo para volverse un poco más bueno en el sexo - me vuelves loco…
-Eso es lo que quiero - dijo Akira, separándose poco a poco de los brazos de Yuutaro para seguir dibujando corazones sobre su pecho, apegando su cuerpo de costado al cuerpo de Kindaichi, quien podía sentir su pene tocándole las caderas, y sus pezones rozándole la piel, los tenia duros y cálidos, sentirlo tan cerca le causó una erección.
-Tengo sueño, pero, si tú quieres hacerlo… - murmuró mientras Kunimi le acariciaba todo el pecho con una mano, mirándole el rostro fijamente.
-¿Y tú quieres hacerlo? - cuestionó Akira, Yuutaro se sentó apoyándose en sus palmas para poder mirarlo seriamente.
-Sí, quiero hacerlo - respondió, parecía un poco molesto, no con Kunimi, sino con su propia forma de actuar, sin quererlo le estaba dando las señales equivocadas a su amante, como si no desease hacerle el amor, cuando en realidad lo anhelaba tanto como él.
-¿Qué quieres hacerme? - preguntó Akira acercando su sensual rostro al de Yuutaro, ambos se miraban a los ojos, saboreando con impaciencia sus labios, esperando que alguno de ellos tomara la iniciativa.
-Quiero… - susurró Kindaichi, Kunimi acortaba la distancia entre sus bocas, tocando los abdominales de su compañero con una mano.
-¿Qué quieres hacer con mi cuerpo? - volvió a preguntar Akira estirando su pequeña lengua con lentitud, Yuutaro entrecerró los ojos y estiró también su lengua, atrapando la de Kunimi mientras empezaban a besarse de forma pausada, disfrutando de tocarse mutuamente, disfrutando del movimiento de sus lenguas dentro y fuera de sus bocas, entre la torpeza y la sensualidad.
-Quiero follarte… - susurró en voz baja Kindaichi mientras bajaba las manos para tocar las nalgas de Kunimi, manoseándolas mientras este observaba sus ojos y le lamiá suavemente los labios.
-No te escuché… - pronunció Akira mientras ambos rozaban sus narices, Yuutaro se armó de valor y le apretó los glúteos con fuerza, respondiéndole con un mayor volumen.
-Quiero follarte.
Kunimi se sintió satisfecho con su respuesta, por lo que le besó los labios una vez más, deslizando su mano por todo el torso de Kindaichi, sobando sus pectorales, luego sus abdominales, hasta llegar al vello púbico; Yuutaro intentaba tocarlo también, pero Akira era mucho más decidido y rápido que él, mientras que la mano de Kindaichi apenas alcanzaba el culo de su amante, Kunimi cómodamente le agarraba el pene a la par que le besaba el cuello. Era difícil seguir su ritmo, pero de todos modos ambos siempre llegaban a disfrutar de ese tipo de encuentros, algún día Yuutaro lograría dominarlo y tomar las riendas en la cama; de momento lo dejaba hacer lo que quisiera, Akira gustaba de tomarse su tiempo antes de comenzar a follar, tanteaba la polla de su amante, masturbándolo suavemente, sintiendo su dureza, aún podía crecer más, el prepucio todavía cubría el glande, así que Kunimi se decidió a "arreglar el problema".
Kindaichi seguía apoyado en sus palmas, observándolo bajar la cabeza, besando su cuerpo mientras se acercaba descaradamente a su pene; después de besar el glande amorosamente, Akira acomodó mejor su cuerpo a un lado de Yuutaro, encontrando una posición cómoda para empezar a hacerle un oral. Kindaichi cerró los ojos, disfrutando de la lengüita de Kunimi, que se deslizaba de arriba a abajo por su verga, ensalivándola mientras también lo masturbaba moviendo la piel del prepucio, haciendo aparecer intermitentemente la punta del pene.
Después de juguetear con la lengua haciendo contacto visual, Akira abrió más su boca para poder devorar la polla de su compañero, moviendo la cabeza a un ritmo suave pero muy estimulante, logrando que Yuutaro gimiera, agitándose más cuando Kunimi aumentaba la velocidad y le masajeaba los testículos tomándolos en el centro de su mano para moverlos juntos haciendo círculos y jalándolos ligeramente. El placer lo hizo recostar la espalda mientras su amante continuaba chupándole la polla muy divertido con los espasmos que le causaba; Kindaichi se cubrió los ojos con un brazo y apretó las sabanas con su mano libre, jadeando y gimiendo.
De pronto recordó que necesitaban lubricante para poder continuar, eso lo puso nervioso pues no estaban preparados, entonces se le ocurrió estirar un brazo hacia uno de los cajones, esperando encontrar lubricante o vaselina en ellos; por suerte había varias bolsitas pequeñas de lubricante para los clientes del Love Hotel, así que suspiró con alivio tomando un par. Akira se había detenido con el pene aún dentro de su boca, lo miraba fijamente, Yuutaro tragó saliva, su compañero era demasiado erótico aunque no estuviese haciendo gran cosa con su verga; de pronto Kunimi la soltó y gateó hacia él, recostándose encima de su cuerpo para observarlo más de cerca.
Usando sus dientes Kindaichi logró abrir un sobre de lubricante, Akira cerró los ojos y usó una mano para colocar la polla de su amante entre sus piernas, rozando sus propios genitales mientras el glande se asomaba justo por debajo de sus nalgas; posteriormente Yuutaro empezó a mover suavemente la pelvis de adelante hacia atrás, y colocó el espeso lubricante en sus dedos para poder preparar a Kunimi, embadurnando el líquido alrededor de su agujero y luego dentro del mismo. Kindaichi se sentía cómodo teniendo a su compañero justo encima de él, pero Akira si hizo una expresión de incomodidad cuando Yuutaro metió un segundo dedo, sus uñas lo rozaban causándole algo de dolor en su interior, mas estaba dispuesto a aguantar con tal de estar dilatado para él.
Luego de algunos minutos Kunimi detuvo a su compañero, se sentía listo para empezar con la penetración, Kindaichi le propuso que se recostara boca arrina para poder hacerlo en la posición del misionero; Akira consideraba esa idea un tanto aburrida, le interesaba mucho más probar cosas nuevas. Aún tenían muchas oportunidades para seguir perfeccionando sus encuentros sexuales, y él las aprovecharía, por lo que rechazó la convencional oferta de Yuutaro, volteándose para darle una vista de su culo; Kindaichi creyó que le estaba pidiendo follar al estilo perrito, pero Kunimi estiró un pie hacia atrás para detenerlo y mantenerlo en el mismo sitio.
Yuutaro no comprendía del todo que quería hacer su amante, pero Akira le aclaró que debía seguir recostado boca arriba, así que lo obedeció y se relajó sobre la cama dejándolo actuar; entonces Kunimi retrocedió hacia él, dándole la espalda, y llegando hasta su pene erecto. Con mucho cuidado y sin poder ver lo que estaba haciendo, Akira tomó la verga de su compañero y la encajó entre sus nalgas, bajando las caderas para poder meterla dentro de su ano poco a poco, sintiendo una mezcla de incomodidad y placer a medida que su interior se expandía al recibir algo tan duro.
Cuando logró ponerlo todo dentro de sí, tomó una bocanada de aire y relajó su cuerpo, después miró de reojo a Kindaichi y le preguntó si podía ver bien; claramente podía observarlo todo, su cuerpo estaba rojo por el pudor que le causaba ver como su pene estaba casi por completo dentro de la increíble retaguardia de su compañero. Kunimi comenzó a moverse flexionando las piernas para rebotar sobre la verga de Yuutaro, nunca gastaba sus energías en actividad física, pero tener sexo era diferente, el cansancio se compensaba con lujuria y mucha satisfacción, así que con gusto se movía mientras emitía gemidos suaves, deleitando tanto la vista como los oídos de su amante.
Akira irguió más la espalda y usó sus dos manos para abrirse las nalgas, saltando sobre la polla de Kindaichi mientras gemía más alto, estaba siendo penetrado incluso más profundo que al inicio; como llevaban pocas semanas teniendo relaciones esporádicamente, su cuerpo aún no se acostumbraba, y seguía sintiéndose tan apretado como cuando no tenía un compañero sexual. Yuutaro también gemía pero con una voz más baja, su amante a pesar de sentirse estrecho como alguien virgen, si demostraba experiencia mientras movía su cuerpo, le hacía preguntarse si Kunimi había tenido otras parejas sexuales antes que él con las cuales llegó a "practicar".
La idea lo ponía algo celoso, pero agradecía mucho que Akira supiese mover el culo y chupar pollas sin dar pena, a diferencia de él mismo; parecía que Kunimi percibió su desánimo, pues lo miraba hacia atrás preocupado por su expresión de perdedor. Aquello lo impulsó a esforzarse un poco más, con mucho cuidado estiró las palmas hacia el espacio entre los pies de Kindaichi y tomó las sábanas, preparado para mover las caderas con fuerza y rapidez; su ano se veia rojo e irritado, pero no por ello se detenía, presentándole una vista de su culo en primer plano a Yuutaro mientras gemía sin parar, con la voz agitada y cansada.
Kindaichi le pidió que parara un momento, Akira preguntó qué ocurría, Yuutaro le pidió luego que volteara, porque deseaba ver su rostro; Kunimi cumplió su deseo, girándose con mucho cuidado para no dañarle el pene, tenía la cara y todo el cuerpo sudoroso por el cansancio, jadeaba y miraba a Kindaichi con ansias y deseo, esperando que le dijera lo que quisiese decirle. Yuutaro le acarició una mejilla y le pidió que no se moviera, porque él continuaría solo, para darle un respiro; Akira se lo agradeció y se mantuvo sobre su pene, erguido sobre las rodillas y apoyando las manos hacia atrás sobre las piernas de Kindaichi.
Era su turno de actuar, con mucho cuidado Yuutaro empezó a penetrar a Kunimi moviendo la pelvis hacia arriba, para poder hacerlo más cómodamente se apoyó en sus codos, echando hacia adelante las caderas aumentando gradualmente la velocidad. Podía ver las caras que hacía Akira mientras lo follaba, apretaba los ojos y en ocasiones miraba al cielo con la boca abierta, dejando salir sus ruidos de placer; tenía algo de saliva saliendo por el costado de su boca, Yuutaro la limpió con un pulgar y luego usó esa mano para tocarle los pezones haciendo círculos alrededor para estimularlos suave y gentilmente.
Sentir los dedos de Kindaichi en sus tetillas hizo estremecer a Kunimi, su verga sufrió un espasmo, la tenía roja por el calor, a juzgar por cómo se veía, Yuutaro se imaginaba que cualquier contacto la complacería lo suficiente como para hacerla eyacular. Después de jugar con los pezones de Akira mientras le metía una y otra vez la polla, Kindaichi bajó la mano para masturbarlo a la par que seguía moviendo la pelvis; la piel de Kunimi se erizó y tensionó los músculos, apretando también el pene de Yuutaro entre sus nalgas, este se quejó un poco, pero siguió moviéndose y tocándole la verga para hacerlo venirse antes que él.
Antes de darse cuenta la mano de Kindaichi ya estaba mojada con el semen de su compañero, Akira alcanzó el orgasmo eyaculando algunos chorros sobre el cuerpo de Yuutaro; se veía algo cansado, no obstante estaba dispuesto a seguir siendo follado hasta que Kindaichi también quedase satisfecho. Lentamente llevó su cuerpo hacia adelante, recostándose sobre el pecho de Yuutaro, dejándolo continuar mientras este le abría las nalgas con las dos manos para seguir penetrandolo.
Kindaichi besó su hombro y se movió muy rápido, a pesar de haberse corrido Akira seguía gimiendo un poco adolorido, a Yuutaro le quedaba poco tiempo para soltarlo, era descuidado cuando se trataba de expulsar su semen, en todas las ocasiones en que habían hecho el amor Kindaichi terminaba viniéndose dentro de Kunimi. Tal y como se lo esperaba su compañero había vuelto a hacer lo mismo, Yuutaro bufó justo antes de liberar su espeso líquido en el recto de Akira, quien suspiró por tener que verse obligado a limpiarse antes de salir del Love Hotel.
Con el tiempo quizá lograría cambiar ese hábito de Kindaichi, tenían mucho camino por recorrer en el sexo, y muchas cosas que probar, Kunimi deseaba recibirlo algún día en su boca para experimentar y saber si le gustaría o no el sabor de su semen. Luego de que ambos tuvieran un orgasmo, se separaron ligeramente para poder relajar sus cuerpos sobre la cama; uno al lado del otro comenzaron a quedarse dormidos, Yuutaro boca arriba, Akira boca abajo, no se preocuparon ni por las sabanas, solo deseaban descansar después de esos largos minutos de ejercicio.
Ese día Hinata se había levantado un poco distraído, tenía dos cosas en las cuales pensar, su nueva experiencia cercana a la muerte, y su decisión de dar el siguiente paso con Kenma; usualmente no tenía preocupaciones, pero la tarde anterior había sido especialmente intensa para él. Trataba de no recordar demasiado como ese loco los había perseguido por el parque para matarlos, se las ingenió para arruinar un momento tan lindo e íntimo con su novio.
A decir verdad prefería concentrarse en eso, en cómo Kenma lo había tocado, causando en él unas sensaciones extrañas de calor y placer; quería experimentar por primera vez lo que se sentía hacer el amor, pero también tenía mucho miedo de ello. Escuchó alguna vez en su vida que el sexo entre dos hombres no se sentía bien para quien tomase el rol del pasivo, con solo imaginar cuanto podría dolerle el trasero se ponía a temblar nerviosamente.
En el trabajo también pensaba mucho en su primera vez, mientras redactaba una nota sobre maldiciones japonesas como el Ushi no Koku Mairi o el ritual del Inugami, abría también pestañas para buscar consejos para tener una buena "primera vez". Para su decepción la mayoría de los consejos iban dirigidos a chicas, y tenían una connotación romántica que no le ayudaba demasiado en su mayor problema, el sentir dolor.
Durante la hora del almuerzo se reunió con Bokuto, Akaashi estaba de vuelta en el trabajo, luego de lo ocurrido daba gusto verlo sano y salvo; mientras desempacaban sus almuerzos, Shouyou se preguntaba si sería buena idea preguntarles a ambos sobre tener sexo, eran discretos con sus preferencias, pero asumía que era el único de sus amigos que no había hecho el amor. A veces Bokuto y Akaashi parecían más íntimos que unos amigos comunes, Kageyama alguna vez le mencionó que se notaba que esos dos hacían más que darse abrazos, Hinata no se daba cuenta, pero ¿Y si era cierto? Tal vez preguntándoles resolvería sus dudas sobre sexualidad entre chicos.
Le surgía la duda de quién de los dos era el que recibía, sin embargo imaginárselo le hacía ruborizarse con vergüenza, y sería incluso peor si hubiera optado por preguntar. Por eso cambió el tema del que pretendía hablar por algo más normal, como preguntarle a Akaashi si ya se sentía mejor, Keiji le respondió que ya no tenía dolencias de ningún tipo y que se había ofrecido a hacer horas extras para compensar sus días de licencia médica.
En algún momento de la conversación tocaron el tema que los unía durante algunas tardes de ocio, las experiencias de miedo; Shouyou tuvo la confianza necesaria para contarles lo ocurrido con Kenma la tarde anterior, el pelirrojo relataba todo ensalzando las partes donde Kenma había destacado, percibiendo al tipo con sus poderes y alejándolo de un piedrazo para poder salvarlo. Akaashi rodó los ojos y continuó comiendo sin prestar mucha atención, se le notaba su fastidio al hablar de Kozume y sus "increíbles poderes"; Shouyou se lamentaba pensando que ellos jamás se llevarían bien.
Al terminar de comer volvieron a sus cubículos, Hinata acomodó sus cosas y se sentó, seguía distraído por sus pensamientos, no logró resolver ninguna duda durante la hora de la comida porque no quería incomodar a sus amigos con sus suposiciones de que estaban juntos o que ya habían tenido relaciones con otros hombres. De pronto se le ocurrió algo, así que miró hacia todos lados para ver si no había alguien supervisando y que lo descubriera usando su celular para "ocio" en horas laborales; era bien sabido por todos que Kageyama y Sugawara estaban en una relación desde hacía años, su intuición le decía que Suga era quien tomaba el rol del pasivo, y además era enfermero, era la mejor opción para consultar sobre sexualidad; su problema sería sacar el tema mientras le escribía.
-Hola Sugawara san - le escribió con dos emojis, una carita sonriente y una mano; Koushi vio el mensaje a los pocos minutos y comenzó a escribir.
-Hola Hinata - le respondió de igual manera Suga, con las mismas caritas amigables; Shouyou estaba nervioso, pero se armó de valor para poder ir poco a poco al grano.
-¿Cómo estás? ¿Estás ocupado? - preguntó el pelirrojo.
-No - respondió Sugawara tomando una pausa para escribir una respuesta más larga - hoy solo tengo turno nocturno, estoy en casa descansando.
-Qué alivio - escribió Hinata antes de proseguir, pero Koushi se le adelantó.
-¿Y tú cómo estás? ¿Estás en el trabajo?
-Sí, pero puedo seguir escribiendo sin problemas - dijo antes de poder llegar al punto.
-Ya veo, ten cuidado, que no te descubran.
-Oye Sugawara san, lamento molestarte, pero quiero tu consejo acerca de algo… - dijo un poco tímido, Koushi sonrió resignado, imaginando qué tal y como otros amigos, Hinata le estaba escribiendo para consultar algo sobre salud.
-Pregunta con confianza.
-Verás, ayer estuve con Kenma en el parque, estábamos solos y comenzamos a besarnos… pero luego empezamos a hacer otras cosas más subidas de tono - relataba Shouyou, Suga levantó una ceja, estaba cómodamente recostado sobre un sillón de su hogar mientras revisaba su teléfono, el rumbo de la conversación le estaba interesando - así que llegamos al acuerdo de que hoy o mañana tendríamos nuestra primera vez juntos…
-¿Primera vez? ¿Ambos son vírgenes?
-Bueno, yo si lo soy, no sé si Kenma también lo sea, me dijo que ya había tenido una relación antes, tal vez si dio ese pasó con esa persona…
-Ya veo a dónde quieres llegar ¿Te sientes muy asustado o inseguro sobre si dar el siguiente paso con él?
-Quiero hacerlo, pero no sé cómo, me da miedo que me duela mucho…
-Tranquilo, la primera vez si duele un poquito, pero puede ser más agradable si dilatas bien la zona.
-¿Cómo se hace eso? - preguntó Hinata, Koushi río por su inocencia.
-Para prepararte necesitas tener una buena comunicación con tu pareja, de nada te servirá ponerte lubricante si al momento de la inserción no te sientes cómodo o excitado, antes de ir directo a la acción ambos tienen que tocarse, conocer el cuerpo del otro - explicaba Sugawara mientras Hinata se sonrojaba abochornado cuando leía su respuesta.
-¿Se necesita algo más?
-Después de entrar en calor pueden pasar a la fase de dilatación, con ayuda de Kenma te será más fácil y divertido, para ello necesitas algo que te lubrique, hay lubricantes y ungüentos fabricados especialmente para esos casos, también es popular la vaselina, pero puede dañar el látex del condón, aunque no daña la piel afortunadamente. Algunos usan la lengua, pero no lo recomiendo y menos para lubricar a primerizos, además de que sin precauciones higiénicas podría resultar muy perjudicial.
-¿La lengua? ¿Ahí? - cuestionó Hinata sin procesarlo bien, Suga se enterneció.
-Tal vez eso es demasiado avanzado, de cualquier forma debes jugar con esa zona durante un rato para que pueda recibir bien a Kenma, así no estará tenso y te evitarás mayores dolencias.
-Entiendo…
-Como profesional de la salud no te recomiendo tener sexo sin condón, aun cuando crees que la persona es de confianza hay riesgo de contraer una ETS si Kenma ha tenido otras parejas sexuales hace poco - comentó Sugawara, Shouyou respondió un inseguro "...", Koushi pensó que había metido la pata - no estoy diciendo que Kenma te haya sido infiel, solo estoy diciendo que siempre es mejor ser precavidos. Aunque aquí entre nos, a veces Tobio y yo nos olvidamos del condón, no soy un buen ejemplo a seguir.
-¿Todo se consigue en la farmacia?
-Salvo por algunos productos sexuales muy específicos, todo se consigue en la farmacia.
-Comprarlos será un poco vergonzoso…
-No te preocupes, nadie se cuestiona el por qué quieres comprar eso, una gran cantidad de personas lo hacen, no te van a señalar con el dedo por pedir condones y lubricante - le explicó Suga, en ese momento Hinata recibió un mensaje de Kenma, pero estaba muy nervioso como para responderle inmediatamente.
-Muchas gracias Sugawara san… ¿Con eso no dolerá mucho verdad?
-No, pero si te sentirás algo incómodo al principio, cuando lo hice por primera vez si me dolió, pero porque no estábamos preparados, era muy joven. Aun así insistí en que funcionara esa primera vez.
-¿Fue con Kageyama? - preguntó Hinata, Koushi respondió riendo.
-Jajaja, no fue con él, a Tobio lo conocí en mi último año de universidad, en preparatoria lo hice con un amigo, nada oficial, solo queríamos tener sexo, así que seguimos siendo amigos porque nunca hubo algo más, ahora se dedica a la música.
-Yo no podría tener ese tipo de relación...
-No te preocupes, no todos quieren tener relaciones sexuales sin compromiso, y está bien. Durante mi vida solo he tenido 3 parejas sexuales, ese amigo, Tobio y mi ex novio, mi anterior relación no fue la mejor experiencia de mi vida, de hecho fue uno de mis peores momentos, por suerte ahora tengo una buena química con Tobio, nuestros cuerpos son muy compatibles.
-¿Qué pasa si mi cuerpo no es compatible con el de Kenma?
-Dudo mucho que no lo sean, si se comunican bien y se respetan, no habrá problemas en la cama - respondió Sugawara, Hinata volvió a recibir un nuevo mensaje de Kenma, así que ya se sentía presionado a contestarle.
-Muchas gracias por aconsejarme Sugawara san, me siento más tranquilo.
-De nada, si tienes más dudas a futuro con gusto te daré más tips - dijo Koushi con picardía mientras Shouyou revisaba los mensajes de Kenma.
-Shouyou, pasaré por ti cuando salgas del trabajo - había escrito Kenma antes de enviar el segundo mensaje - quiero decir, si quieres podríamos ir a comer algo, o pasear por ahí.
-Claro, me encantaría ir a comer contigo - respondió con muchos emojis de corazones; Kozume no tardó en leerlos porque también estaba atento al teléfono.
-Entonces, te veré por la tarde - escribió Kenma, aunque le pareció una respuesta insípida comparada con las de Hinata, así que envió luego un gran corazón.
-Oye Kenma…
-¿Pasa algo?
-Hay un lugar al cual quiero ir después del trabajo.
-¿A dónde? - preguntó Kozume, pero Shouyou titubeó antes de contestar, por lo que Kenma pensó que tal vez se estaba tomando su tiempo para explicarle que quería ir a un lugar extraño o "maldito" - Shouyou, estoy pensando en comprar una moto, de esa forma podriamos ir a cualquier parte que quisieras.
-Eso suena genial - respondió el pelirrojo - el lugar al que quiero ir no es nada del otro mundo, solo quiero ir a una farmacia.
-¿Por qué a una farmacia? - se cuestionó Kenma algo preocupado, Hinata tomó aire y decidió ser sincero con él.
-Necesito comprar condones… y otras cosas - dijo Shouyou nerviosamente, Kozume leyó el mensaje, su primera reacción fue quedarse en silencio, para luego sonreír entusiasmado mientras escribía su respuesta.
-Supongo que son para mi ¿O no?
-¿Para quién más podrían ser?
-¿Te sientes listo para dar ese paso hoy? - le preguntó Kenma, debían estar seguros antes de acordar hacer el amor, no quería arruinar la experiencia de su novio, ni forzarlo a hacer algo sin estar completamente decidido.
-Si no lo intento, nunca estaré listo… lo importante es que quiero hacerlo, quiero saber lo que se siente.
-Está bien, pero si no estás cómodo, dímelo y pararemos ¿Está bien?
-Está bien, cariño - escribió Hinata con sus emojis de amor, Kozume sonrió con ternura.
-¿Deberíamos ir a mi casa o a la tuya?
-En la mía… habrá más privacidad.
-Tienes razón, aunque creo que hoy Kuroo saldrá con sus amigos.
-Aun así, prefiero que lo hagamos en mi casa…
-Está bien, te prometo que voy a ser muy cuidadoso contigo - respondió Kenma, tratando de mantener tranquilo a su pareja - iremos a tu ritmo, quiero que sea una experiencia placentera para ti.
-Oye Kenma…
-¿Si?
-¿Cuantas parejas sexuales has tenido antes de mí? - pregunto muy directamente, arrepintiéndose luego por no ser más sutil.
-Bueno, mi anterior pareja, y lo hice algunas veces con un chico que conocí probando una app de citas, pero fue antes de conocerte.
-Hmmm… ¿Frecuentabas mucho las apps de citas? - cuestionó Hinata sintiendo celos sin mayores razones, Kozume suspiró.
-Tranquilo, solo probé la app esa vez, no me gustó la idea de juntarme con desconocidos, pero Kuroo me la recomendó para que…
-¿Para qué?
-Para que probase ser el de arriba.
-Espera… ¿No siempre fuiste el de arriba?
-No. Este tema no me está gustando.
-Lo siento… no quería que te sintieras avergonzado…
-No me avergüenza haber sido el de abajo en mi primera relación. Pero no quiero hablar de esa relación.
-Lo siento…
-No te preocupes Shouyou, no tienes que disculparte por eso, soy yo el del problema.
-De todos modos, lamento haberte incomodado…
-Tranquilo, no te preocupes… te amo Shouyou.
-Te amo…
-¿Por qué sentiste curiosidad por eso?
-Porque Sugawara san me habló del uso del condón…
-¿Sugawara?
-Eh… bueno, es que le pregunté algunas cosas para resolver mis dudas… - admitió Hinata, Kenma sonrió imaginando a su novio pensando nerviosamente en su primera vez.
-Ya veo, no tienes que preocuparte, yo también sé que precauciones tomar, también puedo responder tus dudas si quieres.
-¿Duele mucho? - le preguntó Shouyou, Kozume se arrepintió un poco de haberle confesado sobre sus propias experiencias.
-Depende de cada quien, a mí nunca me importó el dolor.
-Ya veo… ¿Se te dio bien ser el de arriba? - le preguntó Hinata poniendo emojis de caritas sonrientes, a Kenma le agradó mucho verlo más tranquilo, y algo travieso.
-Claro que se me dio bien ¿Quieres comprobarlo tú mismo? - le preguntó Kozume insinuante y divertido, Shouyou se sonrojó y escribió una respuesta fantaseando con lo que podría ocurrir esa noche.
-Me encantaría.
Kunimi y Kindaichi llegaron a Gotsu después de dormir unas cuantas horas en el Love Hotel, viajando sin almorzar para no perder tiempo en su investigación; estacionaron su automóvil afuera del condominio privado y esperaron unos minutos para pensar acerca de cómo actuar, pues si se acercaban a esa zona residencial los guardias les pedirían sus identificaciones para poder acceder. Una cosa era presentarse ante un ciudadano común usando nombres falsos, y otra muy distinta era verse forzados a quedar registrados formalmente como visitas, ninguno de los dos quería verse comprometido si, en un caso hipotético, los mafiosos involucrados se enterasen de que estaban investigando algo tan extraño como lo ocurrido con Yaku.
Así que, mientras Yuutaro bajaba del automóvil para ir a comprar algo de comida para ambos, Akira veía la información del nuevo propietario del vehículo, se trataba de un empresario coleccionista de autos clásicos, no tenía antecedentes y su número estaba publicado en internet con el objetivo de tener contactos para la compra y venta de automóviles. Gracias a esa información pudo llamarlo por teléfono, siendo sincero hasta cierto punto, presentándose como un detective que necesitaba hablar con él; el hombre estaba muy nervioso, pero Kunimi le aclaró que no se trataba de una detención, y que lo estaba esperando justo a un lado del portón custodiado por guardias de seguridad, por lo que no habría problemas.
El propietario actual del automóvil llegó incluso antes que Kindaichi, parecía tener algo de respeto por la ley, pero aun así se le notaba demasiado nervioso; Akira dedujo que tratándose de un coleccionista de autos, podría haber contactado con negociantes de dudosa reputación para conseguir determinados modelos, posiblemente robados; eso debía de tenerlo tan asustado. El hombre se presentó con su nombre y apellido, Kunimi con su nombre falso y su certificado de investigador privado, el propietario trataba justificarse antes de tiempo, pero Akira le dijo que no le interesaba si conseguía vehículos con vendedores sin licencia, que él solo estaba ahí para preguntarle sobre uno de sus autos en específico.
Kunimi le enseñó la fotografía al tipo, y este reconoció que se lo había comprado a un negociante de Matsue dentro de la misma prefectura; esa era toda la información que necesitaba, lo único que le pidió Akira antes de irse fue el nombre del comerciante y de ser posible una dirección donde ubicarlo, luego se disculpó por las molestias y le dijo que ya podía irse. El hombre suspiró con alivio y se alejó de él, mientras tanto Kunimi subía al automóvil y miraba un mapa desde su celular para llegar hacia ese vendedor de autos no registrados; Yuutaro llegó con unas bolsas con Yakisoba para llevar y unas botellas de soda ramune, ambos se tomaron su tiempo para comer juntos antes de partir a la capital de la prefectura, Akira le explicó brevemente la situación antes de seguir comiendo, tenían tanta hambre que casi no hablaron entre ellos.
Luego de terminar sus "almuerzos" encendieron otra vez los motores para ir hasta Matsue, como ya empezaban a sentirse cansados, condujeron a la velocidad máxima que permitía el límite; al llegar a la residencia del vendedor de automóviles comprendieron que no sería demasiado sencillo y que no podrían relajarse como esperaban. El tipo pedía dinero a cambio de decirles con quien había conseguido el automóvil, así que ambos tuvieron que desembolsar cierta cantidad de yenes, daban gracias a la familia de Yaku por financiar su investigación, porque de otra forma no podían soltarle la lengua a ratas como aquel hombre.
Luego de darle dinero, él les dijo que un joven le había vendido el vehículo hacia años, pero que por sus "políticas" no le pidió que le dijera su nombre, porque no usaba ningún tipo de registro con sus clientes; Kunimi le enseñó una fotografía de Kyoutani poco antes del juicio, el hombre lo reconoció como el joven que le vendió el Nissan President, así que Akira prosiguió preguntándole si había visto a donde se había dirigido el chico; el vendedor les respondió que solo lo vio salir de su tienda con un manojo de billetes y que solo lo vio doblar a la izquierda. Ambos salieron de ahí algo molestos, por un lado existía la posibilidad de que Kentarou se encontrara en Matsue, pero con la cantidad de dinero que había ganado, incluso podría haberle pagado a un barquero de la zona para que lo llevase mar adentro lejos de las fronteras japonesas.
Yuutaro y Kunimi decidieron dividirse para investigar más rápido, Kindaichi iría hacia el puerto de Matsue, mientras Akira preguntaría en los alrededores si alguien había visto a Kyoutani, enseñando su foto a los habitantes. Yuutaro fue en su automóvil hacia la zona costera de la ciudad, y comenzó a preguntar a cada trabajador portuario por el chico de la foto, era una tarea igual de dura que la que estaba cumpliendo Kunimi en los alrededores del hogar del comerciante de automóviles, pero luego de mucha perseverancia logró encontrar a un viejo pescador que reconoció al joven de la foto.
El pescador reconoció que había ayudado a ese chico a cruzar por el mar hacia aguas internacionales, y que también trasladó una lancha que pertenecía a Kentarou, con la cual se fue más allá de la frontera marítima de Japón; Kindaichi cerró los ojos con frustración, pero le agradeció al hombre por su cooperación. Llamó a Kunimi para comunicarle la mala noticia, pero este no se mostró tan desanimado como él; luego de reportar sus avances, Akira le dijo a Yuutaro que debían reunirse de nuevo cerca del local de autos no certificados, ya que quería explicarle su teoría cara a cara.
Sin perder el tiempo Kindaichi se reunió una vez más con Kunimi, y este le enseñó la pantalla de su celular, en la que había un mapa de Matsue, con la particularidad de que era un mapa de como lucía la ciudad 10 años atrás; según Akira, la opción de que Kyoutani escapara de Japón por el mar era demasiado obvia, si alguien lo estaba persiguiendo, de seguro averiguaría si tomó un barco para llegar a China, Corea del Sur o alguna isla de Indonesia. Era algo tan predecible que no quería descartar ninguna posibilidad, por lo que se puso a pensar en que haría un prófugo si tuviese que viajar por el país sin ser descubierto; tenía tres opciones: pedir aventones, cosa muy arriesgada, pagarle a alguien que haya conocido en una gasolinera para que lo llevase a otro sitio, o la opción más segura, pagarle a distribuidores de alimentos para que lo dejaran viajar junto a la carga.
Yuutaro no estaba demasiado convencido, pero aceptó la propuesta de Kunimi de preguntar en las gasolineras que operaban desde hacía 10 años en Matsue, mientras él se dedicaba a consultar con los camioneros de las distribuidoras; era un trabajo cansador, pero ambos tuvieron suerte cuando un viejo camionero le reveló a Kunimi que le sonaba la cara de ese chico; el anciano tuvo que hacer memoria para recordar que ese muchachito le pidió un aventón hacia el norte de Japón, que quería pagarle por hacerlo, pero que él no aceptó su dinero. Lo llevó junto a la carga hasta Sukagawa, donde el joven le agradeció por haberlo acercado tanto a su destino.
Akira le dio las gracias cordialmente al camionero por su información, de repente el viejo se preocupó un poco, como si no hubiese dimensionado la situación al comenzar a responder amablemente y con sinceridad; preguntó si es que sin darse cuenta había ayudado a un delincuente, pero Kunimi lo tranquilizó diciendo que no, que solamente se trataba de un testigo que necesitaban. Al despedirse, rápidamente Akira llamó a su compañero y le contó su gran avance, tal y como lo imaginó, Kyoutani le había pagado a un pescador para que mintiese sobre su paradero, se trataba solo de un señuelo para distraer a sus persecutores y poder ir hacia el norte de Tokio sin levantar sospechas de nadie; era inteligente, pero tal vez no lo suficiente.
Durante el atardecer Kenma salió del trabajo para ir a buscar a Hinata a la editorial, su novio lo saludó con una actitud tímida, Kozume notaba su nerviosismo, pero al mismo tiempo, sus ansias por ir junto a él hasta su departamento; le daba la impresión de que Shouyou era de esas personas que se sentían muy temerosas durante la primera vez, el médium debía estar a la altura de sus expectativas, y cuidarlo bien para que la experiencia no fuera negativa para él. Deseaban caminar tomados de la mano desde la farmacia hasta el hogar de Hinata, pero ese día estaban especialmente nerviosos y susceptibles a lo que pensaran a su alrededor.
Debían relajarse, ambos sobre pensaban demasiado en lo que querían hacer esa noche, les fue más agradable imaginar fantasías más "avanzadas" que en lo torpes que podían ser en su primera vez teniendo sexo juntos. Luego de comprar lo necesario, salieron de la farmacia tomándose de la mano, Shouyou se ruborizó fantaseando con ver a Kenma siendo mucho más enérgico de lo que era, embistiéndolo mientras él estaba sentado en su regazo, mirándose frente a frente; Kozume por otro lado lo imaginaba de espaldas mientras él lo mantenía quieto agarrándole un brazo y tirándolo ligeramente hacia atrás, sin duda alguna no podría hacer algo así esa noche si no quería asustarlo.
Caminaron un par de cuadras, como aún no se ocultaba el sol por completo, Kenma le ofreció pasar a una cafetería para comer algo, Hinata no estaba seguro de si sería una buena idea comer antes de hacer el amor, así que le dijo que prefería cenar en su casa. A pesar de haber dicho en voz alta su decisión, le pareció que su novio estaba distraído con algo, pues miraba hacia otro lado completamente concentrado en algo o alguien.
Cuando el pelirrojo miró el punto que tenía tan interesado a Kozume, notó que se trataba de un joven más alto que el, calzando leggins blancos muy apretados que resaltaban sus piernas y glúteos característicos de alguien que los nutría con el baile; llevaba también un abrigo blanco de piel falsa felpuda, su cara tenía rasgos muy bonitos y estaba lleno de pecas hasta en sus manos, las cuales tenía cerca de su boca, ya que tosía mucho. Al verlo no pudo evitar sentir inseguridad por el hecho de que Kenma tenía clavada la mirada en ese chico, él mismo sabía que de seguro lo estaba malinterpretando y que no era nada fuera de lo normal, pero esas sensaciones eran algo que no podía controlar.
El médium veía algo diferente, la apariencia era lo de menos en esa situación, lo que él estaba mirando era un joven con un aura rosa pálido, tosiendo compulsivamente mientras algo le tocaba la espalda, contaminando sus pulmones poco a poco. Si enfocaba mejor su visión, podía ver claramente que se trataba de un perro enorme de color blanco, con la pata levantada y apoyada en la espalda del joven; tenía la boca abierta, babeando con la lengua afuera y los ojos fijos en el chico, con una expresión perversa que se camuflaba entre marcas de símbolos rojos que tenía en los párpados y en otras partes del cuerpo.
Sin dudarlo se fue hacia el joven que seguía tosiendo, Hinata fue tras él muy confundido y preocupado, sus emociones le jugaban una mala pasada en ese momento; Kenma se puso delante del chico y le preguntó si se sentía bien, como no le pudo contestar por su tos sofocante, el médium miró hacia arriba para ver directamente a los ojos a esa criatura, que llevó su cabeza hacia atrás, molesta e intimidada porque un mortal era capaz de verla. En cuanto la bestia retrocedió, el joven fue capaz de responderle a Kozume que estaba bien, que llevaba algunos días enfermo y que era normal lo que ocurría.
El médium no estaba convencido con eso, así que le sugirió que lo acompañara a una cafetería que estaba a un lado, para que bebiese algo que lo ayudara a calmar su tos, y el frío de su cuerpo que no le haría bien en su estado. Shouyou logró entender que no se trataba de algo al azar, que probablemente su novio había visto algo extraño y paranormal en ese tipo, pero esa momentánea tranquilidad se borró cuando miró el rostro del chico, lo vio recorrer con los ojos a Kenma de arriba a abajo, y sonreír dulce y coqueto al aceptar su propuesta; no lo hacía sentir muy cómodo imaginarlos a solas en la cafetería.
-¿Cómo te llamas? - preguntó Kenma mientras una mesera les traía un café a cada uno.
-Tadashi Yamaguchi ¿Cuáles son sus nombres? - dijo Yamaguchi tocándose un brazo con incomodidad por la presencia de Hinata como si estuviera siendo el causante del "mal tercio", por su parte el pelirrojo lo miraba atentamente.
-Kenma Kozume, él es Shouyou Hinata - respondió escuetamente el médium, percibía las vibras tensas de su pareja y no estaba muy tranquilo gracias a eso.
-Un gusto conocerte - agregó Shouyou tratando de ser amable.
-El gusto es mío, gracias por invitarme un café, últimamente hace más frío de lo usual - comentó Tadashi; Hinata movía los dedos con impaciencia, los detuvo cuando Kenma le tomó la mano para tranquilizarlo.
-Te ves algo enfermo, deberías ir a casa en cuanto entres en calor - le respondió el pelirrojo, Kozume apretó ligeramente su mano para hacerle entender que no debían dejarlo ir sin tocar el tema de su problema paranormal.
-Me gustaría poder hacerlo, pero no es posible, iba rumbo al trabajo justo ahora.
-¿Trabajas de noche? - preguntó Shouyou, como siempre su extroversión lo hacía extender las conversaciones aunque no quisiese hablar por mucho tiempo con ese chico.
-Sí, el tipo de negocio al cual me dedico solo funciona de noche - dijo Yamaguchi encendiendo nuevamente las alarmas en Hinata.
-¿Quieres decir…? - cuestionó Kenma, Tadashi suspiró y decidió ser sincero con ellos, no podía ocultar lo que era.
-Trabajo en un burdel.
-Entiendo… si quieres podemos hablar de otra cosa - pronunció el médium sin saber cómo abordar el tema al cual quería llegar.
-¿Ustedes a que se dedican?
-Soy periodista en una revista de entretenimiento.
-Y yo trabajo en el desarrollo de videojuegos - comentó Kenma, pero antes de que Yamaguchi abriera la boca, se le ocurrió mencionar algo más - también a veces me dedico a ser un médium para otras personas - agregó, Tadashi sonrió prestándole aun más atención.
-Eso es muy interesante ¿Tienes poderes? ¿O solo eres tarotista?
-¿Tú crees en estas cosas? - le preguntó Kenma para despejar sus dudas de que lo creyera un farsante.
-Sí, creo en estas cosas, he vivido sucesos extraños así que no tengo razones para no creer.
-Cierto, yo he vivido cientos de cosas paranormales desde que era un bebé, porque soy capaz de verlos, fantasmas, yokais, monstruos, en fin, muchas cosas que no son muy agradables - le contaba Kozume, Yamaguchi no podía ocultar su cara de fascinación, que le crispaba los nervios a Shouyou.
-Eso es tan genial, me encantaría tener ese don…
-Me acerque a ti precisamente por este poder - comentó el médium, Tadashi se sintió extrañado.
-¿Por qué?
-¿Últimamente has tenido experiencias extrañas?
-Pues… si, muchas…
-¿Como por ejemplo?
-Veamos… en casa suelo escuchar ruidos extraños, como golpes, arañazos, incluso ladridos y una atmósfera pesada y apestosa - relató Yamaguchi, recordando luego con temor algo más - también, he estado siendo acosado por alguien después de salir de mi trabajo, sabe muchas cosas de mí y es muy extraño…
-Ladridos… - murmuró Kenma, Shouyou lo miró intrigado, los asuntos paranormales lo distraían de sus sentimientos negativos.
-¿Qué ves Kenma? - le preguntó su novio muy interesado.
-Hace un rato, cuando estábamos afuera de la cafetería, vi un perro atrás de ti, pero no era un perro cualquiera, era un perro enorme, no es de este plano, es un ser espiritual, pero tampoco es un simple fantasma.
-¿Un perro espiritual? Podría ser un inugami - comentó Hinata, las miradas de sus acompañantes se posaron en el, tal vez Kenma tenía el don, pero Shouyou era el que tenía mucha información sobre cosas paranormales - los inugamis son espíritus que pueden ser creados por humanos, para cumplir deseos y ordenes de sus amos.
-¿Qué significa eso?... - preguntó Yamaguchi con intriga, Kozume lo miró con lástima.
-Significa que alguien pudo haber creado un inugami, para maldecirte - le explicó Kenma, Tadashi abrió los ojos desconcertado.
-No puede ser, no tengo ningún problema con nadie - dijo Yamaguchi, hasta recordar una vez más los sucesos recientes - a menos que…
-¿Te has peleado con alguien cercano? - preguntó el médium, Tadashi agachó la cabeza pensativo.
-Podría ser ese acosador, tal vez quiera algo de mí y por eso me está causando este problema para chantajearme… Recientemente también volvió a aparecer mi ex novio, se molestó demasiado al enterarse que trabajo como stripper, aunque… él apareció hace poco y este problema lleva algunas semanas.
-Tal vez se enteró de esto hace semanas y no te lo ha confesado - teorizó Hinata, Yamaguchi se sentía dudoso, le choqueaba demasiado aceptar lo que le decían como una explicación a su problema.
-¿Realmente está pasándome lo que dicen? ¿No están tomándome el pelo? - murmuró en voz baja, Kenma suspiró con amargura por su repentino escepticismo.
-Yo no cobro por lo que hago, así que no te preocupes, no es ninguna "estafa" porque no ganaría nada ayudándote, y aun así lo haría - pronunció el médium, Tadashi se quedó en silencio observándolo, muy pocas veces escuchaba a alguien hablarle así, ese tipo de personas le gustaban mucho, aquel policía que conoció y este nuevo chico le hacían querer sentir la calidez entre sus brazos.
-¿Por qué me ayudarías? Acabamos de conocernos - cuestionó mirando hacia otro lado, Hinata percibió el tono tímido y coqueto en su voz, el rubor en sus mejillas y sus intenciones con su pareja; tal vez Kozume no tenía ninguna intención romántica o sexual con ese chico, pero nadie podía negar que Yamaguchi si lo deseaba.
-Ambos nos dedicamos a eso, trabajamos juntos para ayudar a las personas que tienen este tipo de problemas, somos un equipo - le dijo Hinata tratando de guardar su inseguridad, pero dejándole más o menos en claro que eran cercanos.
-Entiendo… ¿Saben cómo ayudarme con… lo que sea que me esté haciendo daño? - les preguntó Tadashi, Kenma y Shouyou se miraron, sabían que era lo que atormentaba a Yamaguchi, mas no tenían idea de cómo deshacerse de ello.
-Pues… necesitamos investigar primero, yo soy bueno en eso, en menos de lo que canta un gallo tendré la solución - le aseguró Hinata, Yamaguchi miró hacia abajo con preocupación.
-Entiendo…
-Todo saldrá bien, haremos que esa cosa se vaya, intentaré hacer todo lo posible por deshacerme de ello - agregó Kozume para tranquilizar a Tadashi, este le sonreía con coquetería, pero sus ojos seguían luciendo algo tristes, Shouyou arañó suavemente el banco en el cual estaba sentado junto a Kenma, acallando las voces inseguras en su cabeza.
-Y… si las cosas se complican ¿Cómo podré contactarte? - preguntó Yamaguchi con la intención de conseguir el número de Kozume, Hinata intentó decir algo para entregar su número y no el de su novio, pero Kenma sin quererlo fue más rápido que él, entregándole una tarjeta con su número telefónico a Tadashi, dejando a Shouyou con las palabras en la boca.
-Si sientes que hay algo que no puedes manejar, llámame - le aclaró el médium, Hinata miró a Yamaguchi, se le notaba en la cara que estaba ilusionado y que no usaría el número solo para llamadas de emergencia.
-Muchas gracias - respondió sonriendo dulcemente, observando a Kozume sin ocultar que estaba muy interesando en él - muy pocas personas han sido así de atentas conmigo.
-Bueno… no es nada especial, solo hago esto porque puedo ver cuando algo extraño está acechando a las personas - dijo Kenma con modestia, para que Tadashi dejase de sentir que podía haber una conexión más profunda - siento el deber de ayudarlas si algo más allá de su comprensión las está atormentando.
-Entiendo... eres una buena persona - comentó Yamaguchi con el codo en la mesa y su mano en la mejilla, mientras usaba el dedo índice de su otra mano para rodear el círculo de su taza de café, flirteando sin disimular con el médium; Kozume se sentía algo incómodo, sobre todo por el hecho de que el aura anaranjada de su pareja lo estaba quemando por la rabia que Shouyou tenía acumulada y que no podía dejar escapar por cortesía y discreción.
-¿Estás seguro de que alguno de tus cercanos no tiene algo en tu contra? - preguntó Kenma para romper el incómodo ambiente, Tadashi pensó un momento en aquella pregunta.
-Me llevo muy bien con mis compañeros de trabajo, también con mi amigo con quien vivo, realmente creo que solo puede ser mi ex novio o ese acosador, pero, tengo mis dudas con ambos…
-¿Por qué?
-Como dije antes, mi ex apareció hace poco, y sobre el otro tipo… aunque era muy aterrador, dijo cosas sobre "ayudarme" con un problema, no sabía a qué se refería, pero ahora entiendo una parte de lo que me dijo esa noche…
-¿Y si no era un acosador y solo era alguien con este don? - cuestionó Kenma, Yamaguchi se mostró algo pensativo.
-No lo sé, pero, había algo mal con él, me pareció una persona peligrosa… - pronunció Tadashi antes de quedarse callado de golpe, mirando fijamente hacia la esquina del ventanal, luciendo pasmado, y atemorizado.
-¿Qué pasa? - le preguntó Shouyou al notar el cambio en su expresión; Kenma estaba quieto, todos sus músculos se tensaron, podía sentirlo, podía percibir el aura negra atrás de todos ellos, y Yamaguchi podía verlo asomado en la parte más lejana del ventanal, lo miraba con una sonrisa sellada y terrorífica; el miedo que Tadashi sentía no le permitía mover los labios.
-No voltees Shouyou - pronunció Kozume sin mirar atrás, luego tomó su celular y le escribió un mensaje a Kuroo en caso de que necesitasen su ayuda; conocía lo que estaba asomado afuera de la cafetería, él y su novio ya habían sido perseguidos por ese psicópata, y no estaba dispuesto a repetir esa experiencia - Shouyou, paga la cuenta, después te daré la parte que me correspondía.
-¿Qué vas a hacer? - preguntó su novio con preocupación.
-Salgan por la otra puerta y aléjense con alguna multitud, yo me encargaré de esto - dijo mientras se levantaba para salir de ahí a enfrentar a ese tipo, Yamaguchi entró en pánico al verlo alejarse, pero nada pudo hacer para detenerlo.
-¡Espera!
Aquel tipo pelirrojo ya no estaba tan cerca de la cafetería, se había escondido como si pretendiera tomarlo por sorpresa; pero Kenma no era alguien común, podía detectarlo en donde estuviese, la sensación de su repugnante aura sin colores podía percibirse a muchos metros, era fría, seca, pestilente, la sola energía de ese tipo despertaba todos los sentidos de Kozume, de la peor forma posible. Era evidente que se estaba escondiendo en una de las calles más estrechas, a su alrededor todo parecía oscurecerse y las personas se alejaban naturalmente de él, dentro de su área todo parecía más vacío y aterrador; pronto ya no habría ni un rastro de sol, y si bien las calles seguirían estando transitadas por la noche, él sabía que la noche era el momento favorito de engendros como ese tipo.
Kenma se metió a una de esas calles angostas y se detuvo para mirar un gran contenedor de basura, atrás de él se emanaba la turbia aura del psicópata, podía oír sus risitas burlonas, no era alguien tonto, estaba plenamente consciente de que el médium sabía dónde se encontraba. A Kozume le irritaba demasiado escucharlo disimular sin éxito su risa desquiciada, su energía negra lejos de intimidarlo, lo llenaba de coraje; si quería que su novio y Yamaguchi lograsen salir de ahí sin problemas, estaba dispuesto a distraer por un rato a ese monstruo, incluso si era peligroso.
-No engañas a nadie, sal de ahí - le ordenó Kenma, entonces el tipo explotó en risas, levantándose poco a poco y con dificultad por sus largas piernas.
-Qué serio, me caes muy bien - dijo Tendou secándose una lagrima, Kozume estaba atento a él, no le demostraba ni una pizca de miedo - ¿Cuál es tu nombre amigo?
-Kenma - respondió, sólo le diría su nombre y nada más, Satori le veía el rostro y el aura, aquel potente azul índigo le causaba una profunda ira, no era fácil de corromper como los que tenían otros colores.
-Soy Tendou, es un gusto conocerte - pronunció hipócritamente, Kozume lo miró con sumo desprecio.
-Para mí es un desagrado - dijo sin ningún atisbo de cobardía, Tendou volvió a reír con fuerza, haciéndolo enfadar - te sugiero que te largues, tus trucos no funcionarían conmigo, no importa donde quieras esconderte para emboscarme, yo lo sabré.
-Me doy cuenta, tienes poderes, aunque no te servirán de nada ante un cuchillo, solo digo - le respondió con mayor seriedad, Kenma rio por lo bajo, su falta de miedo irritaba a Satori - ¿Qué hacías con mi cliente?
-Brindándole ayuda real, no voy a permitir que lo sigas maldiciendo con esa cosa - amenazó Kozume, Tendou se echó a reír al escuchar su acusación.
-¿Crees que fui yo el que hizo esa cosa para acosarlo?
-¿Quién más si no?
-¿Sabes siquiera que tipo de maldición es esa? - preguntó Satori avanzando lentamente hacia Kenma, este no retrocedió, se irguió para continuar mirándolo fijamente.
-No estoy del todo seguro ¿Qué con eso? - respondió, Tendou comenzó a moverse hacia los lados, caminando lentamente para rodear a Kozume, este giraba para poder vigilar sus movimientos.
-¿Sabes qué tipo de daño está recibiendo? ¿Sabes cómo acabar con su problema? - lo cuestionaba sin dejar de rodearlo de forma cada vez más amenazante, tales preguntas pusieron nervioso a Kenma.
-No lo sé - respondió con sinceridad, Satori estrechaba el círculo mientras lo rodeaba, cambiando su aparente faceta "amistosa" por una actitud inquietante.
-Entonces ¿Qué te hace pensar que eres mejor que yo para solucionarlo? - pronunció con una voz más burlona, buscaba alterar a Kozume para que bajara la guardia, pero necesitaba más que eso si quería hacerlo perder la paciencia.
-El hecho de que yo en verdad quiero ayudarlo. Tus intensiones me dan asco - dijo con seguridad, Tendou levantó una ceja.
-Ohhhh, ya veo, quieres acostarte con él - afirmó ante el desconcierto de Kenma.
-No, definitivamente no quiero eso.
-No te engañes, nadie hace algo sin recibir un pago por ello - comentó mientras Kozume lo vigilaba con una expresión de desprecio - no te sientas mal, yo también quiero meterle el pene, de preferencia contra su voluntad.
-Eres repugnante.
-¿Qué? ¿Te da miedo que lo obligue a pagarme el favor con una mamada? ¿Que lo viole con mi navaja hasta desgarrarlo? - susurraba Satori acercándose más a Kenma mientras lo rodeaba; el médium poco a poco empezaba a sentirse iracundo.
-Cállate - murmuró Kozume con una voz profunda, Tendou sonrió al ver que estaba consiguiendo su objetivo.
-No, no es eso lo que temes, ese chico te importa una mierda - dijo el psicópata rodeándolo con lentos pasos, Kenma se quedó quieto, aguantando sus ganas de agarrarlo a golpes - lo que de verdad te preocupa es que quiera hacerle lo mismo a tu noviecito.
-Si te le acercas, te mataré - lo amenazó Kozume, Satori volvió a reír, con un tono más bajo y ladino.
-No eres muy diferente a mí ¿Qué es eso de amenazar de muerte a alguien? ¿Y se supone que eres el bueno?
-Eres una plaga en este mundo, no sería un delito, sería un favor.
-Hmmm, no estoy convencido, de todos modos, tu novio no es mi tipo, demasiada energía, me irrita muchísimo, lo único que haría sería cortarlo en pedacitos - al decir eso, Kenma estiró su mano y agarró con todas sus fuerzas la camisa de Tendou, jalándolo hacia él con una ira profunda, sus ojos ámbar lo miraban fijamente, era tan atemorizante como el mismo Satori - te estás oscureciendo… - murmuró Tendou, el aura de Kenma se había tornado algo más oscura, Kenma se miró de reojo, también lo había notado, y aquello le causaba mucho miedo de sí mismo; inmediatamente soltó a Satori, y este lo observó, victorioso.
-Esta es mi última advertencia: aléjate de nosotros si quieres conservar tu libertad, tengo amigos policías, bastaría con hablarles y todo se acabaría para ti - dijo Kenma seriamente, pero Tendou rió a carcajadas sonoras, le costó mucho dejar de reír.
-Se nota que no sabes cómo funciona el mundo, sin duda no eres apto para ayudar a mi cliente.
-No es tu cliente, no quiere saber nada de ti.
-Te equivocas, mi negocio es distinto, yo escojo a mis clientes, no ellos a mí.
-¿Qué es lo que quieres de él?
-Su cuerpo y su alma, o sea todo - dijo sin dudar, Kozume se sintió extrañado por esa respuesta.
-¿Su alma?
-Casi me voy de la lengua. Pero bueno, supongo que viste su color, es muy suave, demasiado luminoso, el tipo de persona divertida de corromper - agregó Satori, Kenma pensó durante un momento en sus palabras, había pocas personas adultas con un aura de colores pastel, en su mayoría los niños tenían esos colores; aquel pensamiento le hizo sentir escalofríos - vaya… hiciste click.
-¿Qué eres?
-Nada especial - le respondió desinteresadamente, Kozume ya no estaba alterado, pero seguía muy atento a lo que ese alguien o ese algo hiciera; Tendou rodó los ojos al notar que había fallado en perturbar a Kenma - bueno, no me quiero rendir contigo, es divertido volverte más sombrío.
-No te lo permitiré - dijo el medium con determinación, entonces Satori comenzó a retirar su cuchillo sucio del bolsillo de su pantalón, odiaba la idea de limpiar las marcas de sangre de sus víctimas, las veía como un trofeo; al ver el arma, Kozume dio un paso atrás, no se veía intimidado, solo expectante.
-Podrías ser útil con el tiempo, así que no te sacaré las tripas hoy… Pero no me iré de aquí sin un pedazo de oreja, o de un dedo.
Tendou empuñó su arma, Kenma estaba atento, mirando las manos de ese psicópata mientras recordaba las lecciones de defensa personal que Kuroo siempre le enseñó desde que eran niños, a su amigo le obsesionaba la idea de protegerse y proteger a los demás, así que obligaba a Kozume a practicar con él a pesar de que este detestaba el esfuerzo físico. Si bien no era tan bueno en las artes marciales, tenía grabadas algunas maniobras básicas que le eran útiles en situaciones de peligro; así que solo debía esperar pacientemente que Satori diera el primer paso, no lograría nada entrando en pánico.
Tuvo unos reflejos inexplicables cuando Tendou lanzó la primera puñalada en dirección a su cara, rápidamente apartó la cabeza hacia un lado, el cuchillo le rozó el cuello, pero reaccionó con velocidad, tomando el brazo de ese monstruo con una mano para apartarlo mientras se impulsaba hacia adelante para pegarle con el codo de su brazo libre justo en medio de la nariz y la boca. Satori aguantó el dolor y volvió a actuar cuando Kenma soltó su brazo, dando un zarpazo hacia el lado y hacia atrás, traicionando sus propias intenciones de no matar a Kozume por toda la rabia que le causaba recibir daño de él; Kenma tuvo que dar saltos hacia el lado para evitar que el filo le rebanara el estómago y el pecho, tenía todos los sentidos alerta.
Tendou tenía una expresión demoniaca, su presa no era fácil de atrapar en esa ocasión, y le enfurecía que además de no demostrar miedo, Kozume también estuviera dispuesto a golpearlo y atacarlo como él lo estaba haciendo; había dicho que sería divertido corromper a Kenma, pero la situación lo hacía perder el control de su mente, ya que deseaba con todas sus fuerzas clavar la navaja hasta el fondo en su corazón, y verlo perder sangre a borbotones mientras caía de rodillas, derribarlo le permitiría perforar hasta el cansancio su carne hasta reducirlo a una plasta. Se preparó antes de lanzar una puñalada hacia adelante para cumplir con lo que su instinto asesino le pedía, pero Kozume volvió a esquivarlo y a tomar su brazo, tirándolo hacia adelante; mientras Satori caía hacia el frente, Kenma levantó una pierna y le dio un fuerte rodillazo que tronó los huesos de su espalda, con eso logró que el psicópata se quejara de dolor en el suelo, por lo que aprovechó para darse a la fuga.
Shouyou estaba afuera de la cafetería, mirando en dirección a la calle donde Kozume había ido, estaba paralizado por el miedo, y se sentía sumamente inútil por no ser capaz de seguir a Kenma para ayudarlo, pero al mismo tiempo pensaba que si lo seguía, tal vez solo se convertiría en un estorbo, era un sentimiento difícil de manejar. Yamaguchi estaba a su lado, temblando con pequeñas lágrimas en sus ojos, mientras marcaba insistentemente el número de su amigo el policía para que salvase a Kozume de su acosador; cada vez que marcaba el número de Kuroo sin obtener respuesta, una lágrima rodaba por su mejilla.
Los sollozos de Tadashi distrajeron a Hinata de su impotencia, luego se acercó a él y le pidió que se tranquilizara, afirmando que todo iba a estar bien; Yamaguchi tomó su mano mientras usaba la otra para seguir marcando el número del policía. Kuroo respondió algo agitado su llamada, diciéndole que no podía ir a verlo en esos momentos porque tenía que sacar a un amigo de un aprieto; sin embargo Tadashi no podía dejar que Kenma se las arreglase solo, así que con una velocidad y desesperación impresionantes le explicó a Kuroo la situación y en donde se encontraba en ese minuto.
El policía se sorprendió por el hecho de que Yamaguchi se encontraba en el mismo lugar que Kozume le había indicado en su mensaje antes de salir de la cafetería, tratándose de su amigo de la infancia, se esperaba esas coincidencias del destino, por lo cual supo de inmediato que el nuevo amigo de Tadashi que estaba en peligro era el mismísimo Kenma. Kuroo le preguntó por teléfono a donde se había dirigido Kozume, Yamaguchi le respondió que había ido dos cuadras hacia arriba y que fue ahí donde le perdieron el rastro; en ese momento Kuroo tuvo una idea arriesgada, le pidió a Tadashi que tratase en encontrar a Kenma mientras le compartía su ubicación en tiempo real, para así dar con su amigo de forma más rápida.
Yamaguchi aceptó sin dudarlo, luego de comenzar a compartir su ubicación salió corriendo a toda velocidad, dejando a Hinata a la deriva, sin ninguna explicación; Shouyou corrió tras él diciéndole que no debía ir porque sería muy peligroso y que él prefería ir en su lugar, pero Tadashi no miró atrás, solo le importaba encontrar a Kozume con vida aun si se arriesgaba a caer en las garras de su acosador. Ambos se metieron a la calle angosta donde Kenma había desaparecido junto a ese tipo, Yamaguchi llevaba una mayor ventaja porque sus piernas eran más largas, pero su respiración se agitaba y sus pulmones le dolían, tal vez si se detenía tendría otro ataque de tos; aun así, no paró ni un solo segundo, adentrándose en los callejones para encontrar a Kozume.
Kenma continuaba corriendo en medio de la noche, girando en diferentes calles para perder a Tendou, que continuaba siguiéndolo como un depredador para asesinarlo o mutilarlo; Shouyou le gritó a Tadashi que tal vez debían separarse para poder encontrarlo más rápido, este al fin le prestó atención y asintió al oír su propuesta, quizás era peligroso, pero también sería más sencillo encontrar a Kozume entre todas esas calles oscuras e inexplicablemente vacías. Satori ya no reía, chillaba y gritaba con furia mientras perseguía a Kenma, este miraba hacia atrás, si seguía huyendo tal vez Kuroo jamás lo encontraría, debía pensar en algo para enfrentar a ese monstruo.
Entonces Kenma vio unos contenedores de basura pequeños con tapas redondas de plástico duro, no era precisamente lo mejor para defenderse, mas era algo contundente y mejor que estar desarmado; rápidamente tomó una de esas tapas de basura y se giró, esperando que el psicópata lo alcanzara. Yamaguchi sentía que se quedaba sin aire, era como si sus pulmones estuviesen a punto de reventar, la danza suave del striptease, o incluso los bailes más enérgicos no le causaban semejante dolor en sus bronquios, probablemente su resfrío estaba empeorando; de todos modos, al igual que en su trabajo, se forzaba hasta el límite por no detenerse, quizá pronto encontraría a Kozume si no se detenía a pensar en su sensación de ahogo.
Cuando Tendou empezó a acercarse cada vez más a él, Kenma saltó hacia un lado y trató de darle un golpe en la cara con la tapa del bote de basura, pero Satori echó la cabeza hacia atrás para no recibir el ataque, por lo que una vez más Kozume tuvo que saltar hacia los lados una y otra vez para no ser apuñalado. Era difícil mantener la calma cuando no tenía ni un solo momento para relajarse y pensar una estrategia, Satori estaba empeñado y asesinarlo y lo único que le quedaba por hacer era seguir esquivando hasta que se quedara sin espacio; hasta que en un momento se le ocurrió quedarse quieto y esperar a que ese monstruo volviese a atacar, era casi un suicidio, pero tal vez funcionaria.
En cuanto el psicópata asestó una puñalada, Kenma colocó la tapa del basurero entre sí mismo y el cuchillo, echando su cuerpo hacia atrás para no ser herido; el metal sucio de la navaja atravesó de lleno el duro plástico de la tapa, estaba incrustado, y por esa razón para Kozume fue sencillo mover su escudo de plástico como un manubrio para quitarle el arma de las manos a Satori, tomándolo posteriormente para sí mismo. Tendou se quedó quieto, Kenma creyó que ese monstruo enloquecería por lo que había hecho, pero no ocurrió eso, Satori simplemente lo observó seriamente, con un semblante sombrío y tenso; Kozume estaba en guardia empuñando el puñal, esperando que Tendou hiciera algo al respecto.
Para su sorpresa, Satori solo dio media vuelta y se fue de ahí tomándose su tiempo, iba confiado, sabiendo que Kenma aún no estaba listo para ser igual que él, y que no lo perseguiría con su cuchillo para asesinarlo; el médium de todos modos seguía alerta, mirándolo desaparecer mientras el ambiente dejaba de sentirse pesado y sombrío, la vida volvía al lugar y comenzaba a notar uno que otro transeúnte a lo lejos. Cuando percibió que definitivamente Tendou ya no se encontraba ahí, miró el cuchillo que le había arrebatado, el filo tenia manchas de sangre de diferentes personas; Kozume dudó sobre si debía tocar el metal, conocía sus poderes, y por ello sabía que al tener contacto con ese objeto maldito llegaría a ver cosas que no le agradarían.
Mas su curiosidad lo incitaba a tratar de ver los secretos de ese monstruo, su sentido común luchaba contra aquel deseo de tocar el filo, pero por desgracia, sus dedos rozaron ligeramente las manchas de sangre en el cuchillo, y entonces sus regresiones se activaron simultáneamente en una caótica muestra de mil experiencias de personas que murieron en manos de ese psicópata. Cientos de rostros de terror y agonía, manchados de sangre, gritando mientras el arma se hundía en sus cuerpos, no había ni una sola parte de la anatomía humana que no hubiese sido perforada por el puñal, el festival de entrañas y sangre ocupaba la mente de Kenma, era repulsivo, pero también le hacía sentir muchas emociones, temor, impotencia, ira, un profundo odio, y por alguna razón… morbo.
Kozume soltó inmediatamente el cuchillo luego de ver ese confuso y desagradable caos, respiraba agitado, con los ojos muy abiertos y las sensaciones de rabia y desprecio a flor de piel; con todo el odio de su alma, se dio golpes a sí mismo en los muslos, se arañó los brazos y la cara, y quería también golpearse la cabeza contra la pared, buscando castigarse. Luego de quedarse quieto para respirar y controlar su repentina demencia, miró la navaja tirada junto a su pie; rápidamente volvió a tomarla y la escondió en su bolsillo, si la dejaba tirada tal vez Satori volvería por ella, o algún policía la encontraría y vería las huellas digitales de Kenma en el arma; no podía arriesgarse.
En ese momento llegó Yamaguchi a sus espaldas, se detuvo para escribirle a Kuroo que había encontrado a Kenma, pero estaba tan agitado que no podía respirar, y terminó por caerse al piso, descompensado y con el riesgo de perder la consciencia. Kozume se agachó rápidamente a su lado y lo acomodó para que se sentara, después colocó un brazo atrás de la espalda de Tadashi y lo llamó para hacerlo reaccionar.
Yamaguchi no dejaba de sentirse ahogado y Kenma no sabía qué hacer con él, no sabía qué enfermedad tenía, pero lo evidente era que tenía dificultades con su respiración, no tenía idea de cómo ayudar, lo único que se le ocurría era hacerle un RCP, aunque ni siquiera sabía si ese caso lo requería. Por suerte antes de que tomara esa decisión, Tadashi empezó a calmarse, recuperando poco a poco el aire; Kozume preguntó si se encontraba bien, él asintió y se le quedó mirando con ternura, el médium estaba nervioso, si Yamaguchi lo miraba así era porque se estaba formando una idea equivocada sobre sus intenciones al ayudarlo.
Hinata había tomado unas calles distintas a las que había transitado Tadashi, pero aun así logró divisar a su novio en el suelo, sosteniendo a Yamaguchi mientras este le acariciaba el rostro y acercaba su nariz a la de Kenma para rozarla con suavidad; Shouyou sintió escalofríos, miró por unos segundos esa escena y luego volteó en seco para salir rápidamente de allí. Si hubiese estado más calmado se habría dicho que no tenía razones para desconfiar, pero era inevitable sentirse amenazado por ese chico y lo confianzudo que estaba siendo con Kozume; para evitarse más dolor simplemente decidió meterse en una multitud e irse a su hogar para poder pensar con calma en lo que había pasado.
Kenma volteó la cabeza hacia atrás y vio a Hinata huyendo solo, una gran preocupación lo invadió, si bien había desarmado a Tendou, seguía preocupándose por la seguridad de su novio y por el hecho de que probablemente lo había visto en una posición comprometedora con Tadashi. Su nuevo conocido le preguntó si ocurría algo, él no contestó, solo se quedó mirando en la dirección que había tomado su pareja; en ese momento llegó Kuroo siguiendo el rastro de Yamaguchi, este se levantó con entusiasmo y lo saludó con un cálido abrazo.
Daichi llegó tras Kuroo y los vio abrazarse apasionadamente, Kuroo sonreía con picardía y acariciaba toda la espalda de Tadashi mientras este le agradecía por haber llegado. Kenma se levantó del piso y también agradeció sarcásticamente que su amigo hubiera llegado "justo a tiempo"; Kuroo le pidió explicaciones a Kozume, pero este solo dijo que después le contaría todo, y dio la vuelta para poder seguir a su novio luego del incomodo momento que había pasado; por su parte, Kuroo le ofreció a Yamaguchi llevarlo al burdel para que llegase más rápido al trabajo, Tadashi aceptó con gusto, lucía feliz a diferencia de Daichi, que solo los observó con inseguridad e incomodidad por la cercanía que demostraban.
Yahaba apenas estaba llegando a la ciudad de Sukagawa, pues después de salir del trabajo se fue directamente a la estación de trenes para ir esa misma noche a visitar la casa que Yaku usaba para sus escapadas antes de desaparecer; el viaje casi duró 3 horas, pero el caso le entusiasmaba tanto que no le importaba no dormir esa noche con tal de saber si el lugar estaba deshabitado o si siquiera seguía en pie. Al bajar del tren caminó tan solo una cuadra para tomar un taxi que lo aproximara más a la vivienda, esa noche solo echaría un ojo al lugar y volvería a su casa, aún tenía todo el fin de semana para volver con más tiempo a la dirección que Fukunaga le había proporcionado.
Encontrar un terreno vacío le hubiera resultado demasiado decepcionante, hasta le parecía mejor que la casa estuviese abandonada, porque entre los posibles restos de botellas de alcohol y basura tal vez, con demasiada suerte, encontraría papeles de utilidad o alguna pista de la investigación que estaba realizando Morisuke. Mientras miraba por la ventana del taxi, pensaba que sin duda Sukagawa era más aburrido que Tokio, lo único que realmente lo hizo visitar un par de veces esa localidad fue el festival de fuego Taimatsu Akashi, había algo hipnótico en las antorchas enormes y flameantes que le atraía, por un momento agradeció que Yaku hubiera escogido esa ciudad para guardar sus secretos, muy pronto se llevaría a cabo el festival, estaban a unas semanas de terminar el otoño y comenzar el invierto, si seguía viajando hasta allí quizá lograría ver algún día la montaña iluminada por las llamas.
En pocos minutos llegó a la calle donde se ubicaba la residencia, le pagó al taxista y buscó la casa número por número; al llegar a la indicada notó que dentro de esta había luces, eso lo hizo cuestionarse si los nuevos propietarios se habían deshecho de las cosas de los anteriores dueños, si el destino estaba de su parte, las conservarían en algún sótano. Solo tenía que tocar el timbre y tratar de dialogar con los nuevos propietarios, en situaciones así solo debía hablar con la verdad, ninguna excusa más que la verdad serviría para justificar que los estuviera molestando a esas horas de la noche.
Al llamar a la puerta nadie le respondió, había una mirilla que le permitía a los propietarios ver quien estaba afuera de la casa, el nuevo dueño estaba mirando a Shigeru desde adentro, analizándolo; Yahaba no se veía como un matón, ni mucho menos como un mafioso de mayor rango, no tenía tatuajes en sus muñecas, su cabello estaba muy bien peinado y su ropa lucía más bien simplona, dentro del hogar, el nuevo propietario juzgó que no se trataba de alguien peligroso. Cuando Shigeru volvió a hacer sonar el timbre, la persona que estaba dentro de la casa decidió abrir la puerta; Yahaba se quedó inmóvil, ese sujeto tenía el cabello cortado al ras, teñido de rubio con dos líneas negras horizontales, unas cejas pequeñas, ojos afilados y con bolsas por debajo que ensombrecían su mirada, y unos labios delgados que en conjunto con todo su rostro le daban un aire hostil; salvo por el tinte de cabello, ese no podía ser otro que el mismísimo Kentarou Kyoutani.
-¿Qué quieres? - preguntó con una voz intimidante, Shigeru estaba mudo, si no salía pronto de su shock, Kyoutani comenzaría a sospechar algo.
-Disculpe… - murmuró mirándolo sorprendido, Kentarou tenía una cara atemorizante, y Yahaba sabía que se pondría peor si no encontraba pronto una excusa coherente - lamento mucho molestar a estas horas de la noche, pero… ¿Es usted el señor Oikawa? - se le ocurrió decir a Shigeru sintiendo que daba pena ajena; Kyoutani lo miró irritado y confundido.
-Aquí no vive ningún Oikawa, te estás confundiendo - le respondió Kentarou, Yahaba se veía apenado, en esa situación lucía genuinamente confundido de dirección, sin embargo la razón de su vergüenza era causada por su incapacidad de reaccionar con mayor frialdad y rapidez ante tamaña sorpresa.
-Oh… lo lamento tanto, creo que anoté mal la dirección, siento mucho las molestias - dijo haciendo una pequeña reverencia de disculpas; Kentarou lo miraba fijamente.
-¿Por qué te me quedaste viendo como un tonto? - preguntó Kyoutani, Shigeru rascó su cabeza, pensando con mayor rapidez en una excusa.
-No creí que quien me abriera la puerta sería alguien de mi tipo… - murmuró fingiendo estar abochornado, Kentarou se quedó callado durante unos segundos, y de imprevisto cerró la puerta de un portazo justo frente a la cara de Yahaba.
Ante esa reacción Shigeru solo tuvo que dar la vuelta y retirarse mientras rogaba que sus excusas hubiesen sonado creíbles; caminó unos metros hasta salir del campo de visión que Kyoutani tenía dentro de la casa. En cuanto se vio lo suficientemente lejos, Yahaba empezó a correr desaforado para alejarse lo más rápidamente posible de allí, luego sacó su celular y se instaló cerca de una parada de taxis para comenzar una llamada múltiple en el grupo conformado por los involucrados en la investigación, no dejaría de insistir hasta que le contestaran.
Kindaichi continuaba manejando su automóvil cuando recibió la llamada múltiple de Shigeru, tuvo que estirar su mano para despertar a Kunimi, pidiéndole luego que contestara el teléfono por él; por su parte Oikawa reposaba desnudo junto a su esposo luego de haber tenido sexo con él, ambos estaban a punto de quedarse dormidos cuando el celular de Tooru comenzó a sonar. De mala gana Akira se incorporó para no volver a quedarse dormido y así poder responder, Iwaizumi y Oikawa abrieron los ojos de golpe y se quejaron por el ruido, Tooru balbuceaba con molestia mientras leía que quien había iniciado la llamada fue Yahaba, a quien maldijo antes de contestar.
-¡Lo encontré! - exclamó Shigeru cuando sus compañeros atendieron su llamada, todos se sintieron extrañados al oírlo.
-¿A quién? - preguntó Oikawa adormilado, a su lado Iwa se acomodaba mejor para abrazarlo desde atrás.
-Encontré Kentarou Kyoutani - le aclaró Yahaba conteniendo la emoción, desde su auto Kunimi y Kindaichi abrieron la boca.
-¡¿Qué?! - gritó Yuutaro, a su lado Akira se encorvaba desanimado.
-Ya nos quedamos sin trabajo - comentó Kunimi.
-Estuvimos literalmente todo el día viajando para encontrarle el rastro, es imposible que lo hayas encontrado antes que nosotros - se quejó Kindaichi.
-No era mi intención, hoy vine a Sukagawa a visitar la dirección que me dio Fukunaga, y él estaba allí, fue una coincidencia - se excusó Shigeru, Kunimi abrió los ojos.
-Las pistas que encontramos hoy también nos llevan a Sukagawa, pensábamos ir mañana hasta allá, ahora estamos buscando un lugar donde dormir - les contó Akira, Oikawa se había sentado escuchando todo con asombro.
-No doy crédito, creí que serían menos eficientes - dijo Tooru, su esposo lo miraba con curiosidad, sin entender nada de lo que decían.
-Qué frustrante - volvió a quejarse Yuutaro.
-Hoy averiguamos que Kyoutani cubrió sus huellas, como si estuviera escapando de alguien, usó a un pescador como señuelo para hacernos creer que había escapado del país por el mar, pero descubrimos que solo trataba de despistar a alguien y así poder huir a Sukagawa - relató Akira para hacerles saber que de todos modos habían conseguido averiguar algo, por más que Yahaba los hubiese opacado.
-Durante mi conversación con Fukunaga, llegamos a la conclusión de que Yaku usaba una residencia de Sukagawa para pasar tiempo con su novio… - comentó Shigeru, Kunimi comprendió el punto que quería tocar.
-¿Qué tal si… Kyoutani era el novio de Yaku? - dijo Akira, Yahaba sonrió con entusiasmo al escuchar su teoría.
-¿Y si todo el juicio en contra de Kyoutani fue un teatro porque buscaban inculparlo a él? - agregó Shigeru, Oikawa escuchaba todo atentamente.
-Es una buena teoría, pero no se emocionen, no podemos darla por sentado - les dijo Tooru mientras volvía a recostarse contra el cuerpo de Hajime, acariciando suavemente su pecho.
-Sea como fuere ¿Cómo debemos proceder ahora? - preguntó Kindaichi.
-No podemos descartar que sea un criminal, hay que hacer las cosas con cautela, nada de interrogarlo con agresividad - sugirió Oikawa.
-Tengo una idea - dijo Yahaba, todos guardaron silencio para escucharlo - la forma más sutil de sacar información de él es formando un vínculo, si es un criminal no se volverá en nuestra contra si poco a poco lo hacemos decir lo que sabe, pero si fue pareja de Yaku, quizá con el paso de los días hasta esté dispuesto a decirnos todo.
-Es como lanzar una moneda - comentó Kunimi.
-Para eso necesito que ustedes dos me ayuden ¿Podrían seguirlo sin que se dé cuenta? Necesito averiguar su rutina, sabiendo que lugares frecuenta nuestro encuentro podría verse más "casual".
-De acuerdo, de paso también podríamos intervenir sus llamadas y su correo, por si está en contacto con alguien peligroso que esté involucrado en la desaparición - propuso Akira.
-Es mejor que no hacer nada - agregó Yuutaro.
-No se preocupen, según que cosas vaya averiguando de él, ustedes podrán hacer más, tal vez nos revele nombres importantes, o algo incluso más contundente - decía Shigeru con ilusión.
-Hoy te luciste chico - comentó Tooru, Yahaba sonrió con orgullo y estiró su brazo para detener a un taxi, esa noche se había vuelto especialmente motivante para él.
Yamaguchi respiró profundamente, sentía los pulmones inflamados, pero esa noche tenía que hacer el mismo esfuerzo físico de siempre, lo podía soportar en pos de pagar los tratamientos de Shimada contra su cáncer pulmonar; si lo pensaba bien, el estar enfermando lo frustraba y le causaba más preocupaciones de las que ya tenía, no era oportuno ocuparse de sus propios problemas de salud teniendo que cuidar a alguien que estaba mucho peor que él. Esa noche realizaría uno de sus números más osados, le pagaban más por sus shows excesivamente exhibicionistas, así que cada vez que su jefe le proponía ser quien bailara ese número, aceptaba; sus compañeros le decían que no sería necesario pedir propinas a los espectadores porque, ante su nivel de desnudez, podrían propasarse con él si se les acercaba; siempre recordaba con desagrado todas esas manos estirándose para tocar su cuerpo, pero debía aguantarlo, por su amigo.
Se acomodó las capas de ropa antes de salir al escenario, todos los hombres presentes miraron hacia él cuándo lo vieron abrir las cortinas; llevaba un sombrero trilby femenino de color negro, un blazer rojo, una camisa blanca abierta en el pecho, micro shorts, ropa interior femenina de encaje rojo, medias de rejilla hasta la mitad del muslo, botas altas, y un arnés de cuero negro. Las luces bajaron hasta solo iluminarlo a él con un filtro purpura, el asistente encargado esa noche liberó algo de humo para rodear parcialmente a Tadashi mientras comenzaba a sonar un mix de canciones sensuales y suaves de The Weeknd, perfectas para iniciar su coreografía.
Entonces comenzó a bailar contoneando su cuerpo, entre las primeras filas distinguió a Kuroo en compañía de Daichi; Yamaguchi le sonrió con dulzura mientras danzaba acercándose lentamente al tubo de pole dance ubicado al final de esa "pasarela", Kuroo también le sonrió de vuelta, esa sonrisa hizo aumentar el ritmo cardiaco de Tadashi, había algo que la hacía muy sexy, aún no comenzaba el verdadero show y Yamaguchi ya se sentía desnudo frente a él. Había casi un centenar de hombres aglomerados alrededor del escenario, babeando por él, gritándole "piropos" y pidiendo que se quitara la ropa, y sin embargo, para Tadashi ellos no existían, ver a su Tetsurou san ahí le bastaba para sentirse más tranquilo.
Lo primero en caer fue su blazer rojo mientras llegaba al tubo de pole dance, Kuroo lo seguía con la mirada, ya comenzaba a sentir calor en su entrepierna en cuanto lo vio agarrar el tubo y danzar a su alrededor, bajando suavemente con sus dos manos los micro shorts mientras contoneaba las caderas; Daichi estaba observando la expresión de su compañero, su sonrisa pervertida, las pupilas dilatadas, hasta la pequeña baba asomándose en su labio inferior le causaban molestia. Luego bajó disimuladamente la mirada para verle el pantalón, su erección era muy notoria, Sawamura se sentía incomodo e irritado, Kuroo no tenía remedio, siempre buscaba extraños con quien follar, pero ese bailarín tenía algo distinto a las demás parejas sexuales de Tetsurou, a Daichi lo intimidaba más, por la forma en que su amigo lo saboreaba con los ojos y la manera idealizada con la que siempre lo describía frente a él y a Terushima, le causaba miedo, miedo de que llegasen a ser algo más.
Yamaguchi estiró sus brazos hacia atrás y dejó que su desabotonada camisa se deslizara por sus hombros hasta caer lentamente al suelo, ya estaba en paños menores, así comenzaría lo que todos esperaban con ansias, Kuroo lo observó atento, Tadashi hacía mucho contacto visual con él, provocándolo mientras se trepaba al tubo y empezaba a girar con la destreza de un circense, le daba la sensación de que se estaba desnudando especialmente para él. Sawamura giró para ver bailar a Yamaguchi, quien estaba con una pierna enredada en el tubo de pole dance mientras estiraba hacia arriba su otra pierna, quitándose con habilidad una de sus botas, para luego seguir con la otra; Daichi no podía excitarse con él, esa perfección acrobática más que provocarle admiración solo le hacía tenerle más recelo, cuando Sawamura asistía a sus shows en compañía de Kuroo, su mente no le permitía ser racional y pensar que no debía odiar a un desconocido solo por estar haciendo su trabajo.
Al fin había llegado la parte del espectáculo que todos esperaban, Kuroo mordió su labio, ignorando ya hasta la presencia de Daichi; en el escenario Tadashi se quedó quieto un momento y llevo una mano a su espalda para soltar su brasier, con sensualidad usó sus delgados y tonificados bíceps para apretar la zona de sus pectorales, juntándolos un poco para formar un escote con sus pechos, resaltados por el sostén a medio caer. Uso una mano para sacar una de las copas del brasier por entre las tiras de cuero del arnes, descubriendo uno de sus pectorales antes de apegar el pecho en el tubo, moviéndose con suavidad para rozar intermitentemente su pezón contra el metal, erizándolo por el frio y deleitando a los que estaban más cerca, que le pedían a gritos que se quitara todo.
Llegó el turno de la otra copa del sostén, Kuroo se lamió los labios, algunos hombres del público habían abierto las cremalleras de sus pantalones para dejarle espacio a sus erecciones, algunos también se masturbaban sin pudor mirando a la estrella brillando como nunca en el escenario. Cuando los pectorales de Yamaguchi sintieron el frio del tubo de pole dance sus pezones se estiraron, él los acarició con sus dedos, también acarició su abdomen plano y esbelto y el interior de sus muslos, la ilusión de verlo darse placer a sí mismo entusiasmó a la ya excitada audiencia.
Tadashi volvió a subir al tubo de pole dance, girando sin parar mientras bajaba de a poco el arnés de cuero, teniendo que detenerse un momento para dejarlo caer por sus piernas; ya solo quedaba la última prenda que debía quitarse, se dejaría puestas las medias para poder recibir en ellas los billetes de su público, así que ya solo tenía que quitarse la tanga frente a los hombres que babeaban por ver su cuerpo completamente desnudo. Con cuidado se apegó mucho al tubo y usó sus dos manos para bajarse las bragas, escondiendo parcialmente sus genitales contra el metal, aunque de todos modos algunos pocos si llegaban a notar en parte su pene, eso los hizo exclamar sin autocontrol que querían verlo todo, que querían follarlo, incluso violarlo.
Cuando al fin se detuvo la música, Yamaguchi se quitó el sombrero, lo colocó delante de su pene para cubrirlo de la vista de los presentes, y escondió sus testículos en medio de sus piernas para que al caminar hacia los espectadores a pedir propina no se notaran a sus espaldas. Primero se dirigió al lado contrario de donde se encontraban Kuroo y Daichi, ambos le miraron el culo, era sencillamente perfecto, el constante ejercicio rendía sus frutos, lo podían observar en todo su esplendor, grande, tonificado y muy brillante por los aceites corporales con purpurina que usaba.
Al llegar a la orilla de la pasarela, Tadashi se sentó frente al público sin quitar el sombrero de sus genitales, estando allí recibiría los billetes en las rejillas de sus medias, muchos se acercaron a colocar el dinero en sus piernas, otros aprovechaban la cercanía para estirar sus manos; le acariciaban las piernas, el interior de los muslos, los de brazos más largos llegaban a acariciarle el abdomen y los pechos, los frotaban y apretaban mientras Yamaguchi aguantaba las ganas de retorcerse para evitar ese tipo de contacto. En un momento ocurrieron dos cosas que lo hacían cerrar los ojos con desagrado, un tipo se acercó a sus pies, los juntó y los usó para masturbarse salvajemente; lo siguiente que ocurrió fue que otro hombre trató de quitarle el sombrero para tocarle los genitales, Tadashi sujetó el sombrero, pero aquel señor insistía en jalarlo para descubrirlo por completo; para su suerte, el asistente encargado de recoger la ropa del escenario los amenazó con llamar a seguridad, de esa forma lo dejaron en paz.
Antes de levantarse con su propina, Yamaguchi volvió a esconder bien sus genitales para poder ir hacia la otra orilla y recibir más dinero, allí se sentó y se apoyó en sus codos mientras los hombres se acercaban a darle billetes. Miró a Kuroo con tensión sexual, no dejó de hacerlo incluso cuando el público comenzó a propasarse nuevamente con él, tenía muchas manos en su torso, tocándole los pechos, tirando de sus pezones, retorciéndolos mientras otras manos trataban de adentrarse entre sus piernas; imaginándose que era Tetsuro quien lo estaba tocando no se sentía tan miserable.
Mientras le dejaban billetes y la gente le pellizcaba los pezones hasta dejárselos rojos, podía escuchar algunas palabras que su público le dedicaba: "quiero violarte", "ven a chuparme la polla", "quítate el puto sombrero", "no te hagas el estrecho, puta"; Tadashi cerró los ojos para aguantar las ganas de llorar, al abrirlos una vez más vio la cara de Kuroo mirándolo con lástima, agradeció que no fuera con desagrado. De pronto, alguien le tomó la muñeca violentamente y tiró de ella para acercarla a su pene erecto y expuesto entre las cremalleras del pantalón, obligando a Yamaguchi a masturbarlo; Kuroo se enfureció tanto que se acercó a ese hombre, tomó sus ropas por la espalda y tiró de ellas con fuerza, haciendo que aquel degenerado cayera de espaldas al piso entre los pies de los demás espectadores.
Tadashi se levantó con toda la propina entre sus medias de reja y caminó lenta e incómodamente hacia las cortinas, ocultando al menos sus genitales de la vista del público; mientras se movía algunos de los billetes cayeron a la pasarela, Tetsurou se acercó rápidamente y los recogió, Daichi lo siguió, visiblemente irritado por la manera en que lo estaba ignorando. Para colmo, Kuroo ni siquiera lo miró al sacar las llaves de la patrulla de su bolsillo y entregárselas a su compañero, Sawamura se esperaba que le dijera algo más, pero solo le dijo que se fuera sin él porque tenía algo que hacer; Daichi apretó las llaves entre su puño con frustración.
Kuroo salió del local y caminó un poco para ir hacia la puerta trasera que usaba el personal para entrar y salir, allí esperó casi 20 minutos a Yamaguchi hasta que lo vio abrir la puerta, tenía los ojos algo enrojecidos, se esperaba que después de semejante acoso sexual llorase un poco tras bambalinas. Con suavidad acercó su mano a la mejilla de Tadashi y la acarició, saludándolo con un gentil "mi estrella"; Yamaguchi sonrió suspirando dulcemente, Kuroo tomó su mano para besarla con caballerosidad, y luego depositó los billetes en su palma, explicándole que los había dejado caer en el escenario.
Los ojos de Tadashi brillaban por sus lágrimas de emoción, le agradeció el gesto con un abrazo, luego ambos se miraron a los ojos durante unos segundos, y sin poder contenerse se besaron con desesperación, durante todo el espectáculo aguantaron sus deseos de ignorar la existencia de todos los demás y hacer el amor sobre el escenario, ya era tiempo de dejar salir toda su lujuria. Al separar sus bocas había algo de saliva espesa uniéndolas, Tetsurou decidió limpiarla con otro beso, entonces Yamaguchi acercó sus manos a los abdominales del policía y los acarició bajando una de ellas hasta el vello púbico de Kuroo, quien no se negó a ser tocado en ese lugar, así que Tadashi metió su mano y tomó su polla para acariciarla y mover de arriba a abajo el prepucio.
Había algo de líquido viscoso en la uretra de Kuroo, Yamaguchi lo tocó y se dio cuenta que él mismo causó esa reacción en su amante durante el show, tratándose de Tetsurou no le molestaba que ya estuviera duro por mirarlo y desearlo; con mayor razón aumentó la frecuencia de los movimientos de su mano para calentarlo más. Kuroo se estremeció y bufó, tuvo que detener la mano de Tadashi para no eyacular antes de siquiera empezar con lo que realmente quería hacer con él; después de pararlo, el policía le preguntó si aceptaba acompañarlo a un Love Hotel cercano, aunque parecía evidente, siempre tenía que preguntar antes de asumir que alguien quería tener sexo con él.
Yamaguchi aceptó sin dudar su propuesta, casi se veía desesperado por ser suyo; Tetsurou tomó su mano para guiarlo algunas cuadras hacia el Love Hotel, no había nada que temer con él, sabía que no sería como los demás hombres que observaban sus shows, ya lo había comprobado dos veces, y el solo hecho de que fuera una buena persona con él le aseguraba que aunque, en el hipotético caso de que no supiese usar su pene y fuera un poco torpe en la cama, todo sería agradable para él. Cuando llegaron al Love Hotel Kuroo se ofreció a pagar por cuenta propia un cuarto, Tadashi le agradecía con toda su alma que entendiese que necesitaba todo el dinero que recaudaba en el burdel, tal vez dentro de poco se sinceraría con él y le hablaría sobre Shimada san y su enfermedad.
Al llegar al cuarto y cerrar la puerta, Kuroo le preguntó si quería las luces encendidas o apagadas, Yamaguchi decidió mantener las luces encendidas, de todos modos los focos eran tenues, y para compensar a Tetsurou por sus buenas acciones, quería mostrarle todo de él; ambos se besaron una vez más antes de separarse para desnudarse, Kuroo lo hizo rápidamente y se sentó a los pies de la cama, su amante sonrió al ver su cuerpo musculoso con vellosidad en el pecho y los genitales, todo en el policía le parecía atrayente, sobre todo sus fuertes brazos que lo envolvían con abrazos cálidos y apretados. Tadashi por su parte dejó caer su abrigo blanco al piso, luego se quitó todo de forma lenta y sensual, tal y como lo hizo en su espectáculo de esa noche; Kuroo estaba viendo lo que Yamaguchi le prohibía ver a su público, sus genitales colgaban frente a sus piernas, él no los cubría con nada, y Tetsurou se relamió los labios con deseos de comérselo por completo.
Posteriormente le tomó delicadamente la muñeca y lo guió hacia él para besarlo y tocar sus pectorales con suaves caricias usando las dos manos, para apretarlos ligeramente y moverlos mientras Tadashi volvía a tocarle la polla, usando una mano para masturbar su glande y otra para girar sus testículos con gentileza. Antes de proseguir Yamaguchi se detuvo y le dijo que pensaba bailar un poco para él, Kuroo sonrió y le dijo que no era necesario porque ya lo había visto bailar, pero Tadashi insistió en que quería danzar para él aunque fuera por solo un minuto.
Tetsurou aceptó su propuesta y Yamaguchi se apartó un poco de él para tener algo de espacio; poco a poco se paró en la punta de sus pies, elevando las manos con gracia y sutileza, Kuroo lo miraba atento pensando que realizaría un espectáculo de table dance solo para él, pero los movimientos eran muy diferentes, eran suaves, elásticos y elegantes, nada tenían que ver con una danza erótica. Aquello parecía una mezcla de ballet clásico y danza artística contemporánea, Tadashi bailaba con los ojos cerrados, soñándose a sí mismo en un escenario completamente diferente al usado en el burdel; le estaba mostrando quien era en realidad.
Al culminar su baile Kuroo aplaudió mirándolo con mucha ternura, Yamaguchi se sentía tan feliz que derramó algunas lágrimas, su amante le pidió que se acercara y le secó las lágrimas con los pulgares, pidiéndole que no llorase más; Tadashi lo besó suavemente y deslizó con lentitud sus labios por el cuello de Kuroo, este retrocedió un poco para dejarle algo de espacio a los pies de la cama, se apoyó en sus codos y abrió ligeramente las piernas. Yamaguchi entendió el mensaje y se subió gateando arriba de la cama, posicionándose entre las piernas de Tetsurou y agachando la cabeza para respirar cerca de su pene, aún sentía que tenía problemas con su extraña gripe, pero como siempre, se esforzaría por hacer su trabajo amenamente.
Primero depositó un pequeño beso en el tronco de la polla y usó una mano para acariciar el glande contra el vello púbico de Kuroo, luego dio una lamida desde la base hasta la punta, tocando con la lengua las gotitas de líquido pre seminal; con cuidado "mordió" varias veces con sus labios toda la extensión del pene, masajeando el glande y los testículos mientras Kuroo suspiraba con placer, su verga sufría espasmos cuando su estrella la lamía y tocaba con sus gloriosas manos. Tadashi abrió la boca y metió el pene en su boca, moviendo de adelante hacia atrás la cabeza a la par que masajeaba las bolas de Kuroo con una mano; aguantó la respiración para no toser cuando hiciera una mamada de garganta profunda, chupando y acariciando la polla con su lengua.
Se detuvo un momento para tomar aire y tosió un poco, Tetsurou le preguntó si se sentía bien, él le dijo que podía continuar, por lo que volvió a meter el pene dentro de su boca, chupando con más suavidad, sin forzarse a hacer algo que le incomodara; Kuroo bufó, su bella estrella hacía unos excelentes orales, y le estaba dando una vista estimulante de su culo levantado, pues se estaba metiendo los dedos mientras le chupaba la polla. Luego de unos minutos Yamaguchi sacó el pene de su boca y acercó su pecho al glande, moviendo los pectorales para rozarlos en la verga tal y como lo había hecho con el tubo de pole dance; Kuroo susurró un cumplido y uso sus dedos para pellizcarle un pezón, Tadashi lo miró a los ojos sensualmente, y apretó sus pectorales con las manos para encerrar el pene de Kuroo entre sus no muy grandes pechos.
El policía tiró de los dos pezones de Yamaguchi mientras este usaba los pectorales para estimularlo, después los soltó un momento y dejó que Tadashi acercara un pezón a su uretra, rozándolo alrededor y tomando la polla para moverla en sus pechos enrojecidos y sensibles. Tetsurou le pidió que se detuviera y que se recostara boca abajo en la cama levantando el culo, él aceptó gustoso; luego Kuroo se levantó y buscó en la chaqueta que se había quitado unos sobres de lubricante, al obtenerlos volvió a espaldas de Yamaguchi, listo para prepararlo. Su estrella lo esperaba tal y como se lo había pedido, Kuroo le dijo que abriera las piernas, él obedeció imaginando que empezaría a lubricarlo, no se esperaba sentir una lengua entre las nalgas, aquello lo hizo dar un gritito de sorpresa que hizo reír a Tetsurou.
Ya sabiendo lo que le esperaba, Tadashi abrió sus piernas y permitió que Kuroo lamiera su ano y lo masturbara desde atrás, era placentero pero demasiado bochornoso, por suerte se había lavado bien en el trabajo y no había mucho riesgo, Tetsurou presionaba su lengua contra el culo de su amante, moviendo la mano con velocidad usando un poco de lubricante en el pene de Yamaguchi para que la fricción no le causara dolor. Kuroo continuó lamiendo con frenesí, deleitado por estar consiguiendo por fin cumplir las fantasías que tenía con su hermosa estrella; no pasó mucho tiempo cuando Tadashi eyaculó liquido pre seminal en su mano, Kuroo se detuvo y observó la mancha de fluido en su palma con perversión, deslizando la lengua para limpiar su mano mientras observaba el cuerpo de Yamaguchi con deleite.
En ese momento usó el lubricante en su propio pene, con eso sería más que suficiente para poder penetrarlo; con suavidad tomó las caderas de su amante y acercó su pelvis a sus nalgas, las cuales abrió con las manos para poder ver cómo estaba metiéndole la polla. Tadashi lanzó un gemido cuando fue penetrado lentamente por Tetsurou, se sentía estrecho pero muy satisfactorio, y fue aún más agradable cuando Kuroo comenzó a moverse, follándolo a un ritmo adecuado para hacerlo gemir con cada embestida, mas no para hacerlo agitarse en exceso.
Incluso con esas precauciones Yamaguchi tosió un poco cuando se acostumbró a los movimientos de su amante, Kuroo se detuvo y le preguntó si se encontraba bien y si quería parar; Tadashi al dejar de toser le dijo que no deseaba detenerse por nada del mundo, así que Tetsurou decidió continuar con más calma, pidiéndole que se recostara completamente boca abajo mientras él hacía su parte. Yamaguchi extendió su cuerpo sobre las sábanas y Kuroo se apoyó en sus puños para seguir moviendo las caderas hacia adelante, follándolo con una frecuencia más lenta pero agradable; los gemidos de su estrella eran suaves y adorables, Kuroo quería besarlo y penetrarlo con locura hasta hacerlo temblar de placer, mas no podía permitirse el lujo de ser una bestia con él estando tan enfermo.
Sin embargo si podía besarlo y tocarlo cuanto quisiera mientras no lo agitase, así que llevó su cuerpo hacia adelante con cuidado de no aplastarlo y le besó la espalda y el hombro, Tadashi lo miró hacia atrás y le rogó entre gemidos que lo besara; su amante se acercó un poco más para poder besarlo desde atrás, chocando la pelvis sonoramente contra las perfectas nalgas de Yamaguchi. Con mucho cuidado de no ejercer demasiada presión, Tetsurou rodeó el pecho de Tadashi con sus manos para darle masajes placenteros en los pezones, su estrella respiraba profundamente entre cada gemido, y él se preguntaba si realmente lo estaba disfrutando o si su problema era más molesto de lo que parecía.
Pero Yamaguchi contuvo la respiración y luego le pidió que fuera tan rudo como quisiera; Kuroo no haría caso a eso aunque lo desease, en cambio se volteó junto a Tadashi de manera que este quedara recostado boca arriba sobre su fibroso torso musculado; luego le levantó una pierna y siguió penetrándolo sin ser muy brusco con él. Yamaguchi suspiró varias veces, temblando de placer cuando Kuroo le agarró un pecho con una mano y la verga con la otra, dando un masaje lujurioso sobre el sensual cuerpo de su estrella.
Ambos se sentían mucho más calientes, como deseando correrse mutuamente de una vez por todas; Tetsurou aumentó ligeramente el ritmo de sus embestidas y pasó su cabeza por debajo del brazo de Tadashi para chuparle un pecho mientras manoseaba el otro, Yamaguchi gimió y trató de respirar bien, empezaba a agitarse mucho, y no podía detener esa sensación porque su cuerpo estaba cercano a sufrir un orgasmo. Kuroo apartó su mano del pectoral de Tadashi y lo masturbó rápidamente, mordiéndole el pezón mientras le daba placer por delante y por detrás; fue así como su estrella se arqueó, eyaculando una gran cantidad de semen sobre la mano de su amante.
Yamaguchi respiraba con dificultad, tratando de recuperar el aire luego de haber gemido agudamente al alcanzar un fuerte orgasmo; en vez de continuar con la penetración, Kuroo decidió que lo mejor para Tadashi era quedarse recostado boca arriba mientras él se arrodillaba a la altura de su pecho, masturbándose con una sola mano cerca del rostro de su dulce y escultural estrella. Tetsurou emitía ruidos de placer mientras movía su mano sobre su erecta polla, Yamaguchi observaba atentamente la uretra, vio un punto blanco asomándose, en ese instante cerró un ojo y recibió en su bello rostro un gran chorro de semen, seguido de otro que chocó directamente en sus labios; Kuroo relajó su cuerpo y sacudió su pene con una mano para tirar las últimas gotitas de su corrida contra la cara de Tadashi.
Pasaron algunos minutos, Yamaguchi limpió el semen en su cara usando unas toallitas húmedas del Love Hotel, Kuroo descansaba boca arriba, su pene ya estaba flácido, aunque de todos modos su estrella lo acariciaba y giraba en círculos suavemente mientras mantenía apoyada su cabeza sobre los pectorales de su hombre. Ambos charlaban sobre su experiencia, a pesar de los problemas de salud de Tadashi, habían logrado disfrutar el sexo con éxito; Kuroo se cuestionó en voz alta si sería buena idea esperar un rato para tener una segunda ronda, a lo que Yamaguchi respondió que estaba más que dispuesto a volver a hacer el amor con él, después de todo, el mismo Kuroo le había ofrecido "hacerle el amor hasta que saliera el sol".
Tetsurou río y le dio un profundo beso a Tadashi, que se sentía en las nubes por haberle entregado su cuerpo a un hombre tan bueno y encantador como él, sentía que le debía eso y más, por ello estaba completamente de acuerdo en dejarse follar por su amante cuántas veces lo deseara. No obstante sus planes dieron un vuelco cuando nuevamente sintió deseos de toser, por lo que tuvo que apartarse de Kuroo para poder cubrirse la boca mientras tosía compulsivamente.
Su amante se dio cuenta de que algo andaba muy mal cuando cayó en cuenta de que la tos no se detenía, Yamaguchi estaba sufriendo un ataque de tos que no podía detener, lo cual comenzó a asustar mucho a Tetsurou. Lo movió un poco llamándolo por su nombre, pero Tadashi no podía parar, haciendo un ruido extraño, como si no pudiese exhalar, solo inhalar.
Kuroo se levantó de golpe y lo llamó una vez más, Yamaguchi ya no tosía, solo hacía ese ruido de ahogamiento; en un momento pudo formular unas palabras que hicieron que Tetsurou entrase en pánico: "no puedo respirar". Kuroo salió de la cama para poder tomar tanto sus ropas como las de Tadashi, debía actuar lo más pronto posible, la cara de Yamaguchi estaba perdiendo su tonalidad natural a causa de la asfixia, debía vestirlo con lo que pudiera y llevarlo inmediatamente a un hospital, pues era cuestión de sentido común saber que su amante estaba perdiendo poco a poco la consciencia.
Yamaguchi despertó en la camilla de un hospital, Sugawara estaba chequeando su estado cuando él abrió los ojos, mirando extrañado todo a su alrededor, Suga se acercó a él y le preguntó amablemente cómo se sentía en esos momentos, Tadashi respondió que se sentía raro y que no recordaba muy bien como había llegado allí. Koushi le explicó con palabras simples que había sufrido complicaciones con su respiración, una disnea agravada hasta el punto de que perdió súbitamente la capacidad de respirar.
Yamaguchi no había escuchado esa palabra antes, así que le preguntó al enfermero a que se debía todo eso, entonces Sugawara se enserió con él, explicándole posteriormente que el doctor, mientras lo atendía, descubrió que padecía la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y que esta era causada por el consumo excesivo de cigarrillos. La disnea era una de las tantas consecuencias de la enfermedad, así que Suga le recomendó encarecidamente que "dejase de fumar", porque "si seguía fumando su enfermedad podría traerle problemas cardíacos o cáncer pulmonar".
La expresión de Tadashi se tornó totalmente desconcertada, él no fumaba y nunca en la vida había fumado, y se lo hizo saber; Koushi lo miró con incredulidad, pero mencionó que también podía ocurrirle a fumadores pasivos, cosa que tampoco tenía sentido para él, porque Shimada había dejado de fumar hacía años y en su lugar de trabajo había un salón exclusivo para fumadores. Después de descartar las opciones, Sugawara le dijo que un 1% de los casos relacionados a esa enfermedad surgían a causa de una deficiencia de la proteína alfa-1 antitripsina, y que era un problema genético no causado por factores externos.
De todos modos eso no le terminaba de cuadrar a Yamaguchi, porque nunca antes en su vida había presentado un problema así y no se tragaba la explicación de que de un día para otro tuviese problemas con una proteína; Suga notaba la preocupación en su mirada, para consolarlo le tocó un hombro con amabilidad y le dijo que, aunque la enfermedad no podía desaparecer, si había un tratamiento para aliviar los síntomas y darle una mejor calidad de vida. Eso ya lo sabía, llevaba algunos años viviendo con Shimada, cuidando de él y dándole los debidos tratamientos; por esa razón estaba tan aterrado, porque era consciente de las consecuencias que esa enfermedad podría traerle; era ilógico, no se trataba de una enfermedad contagiosa, y tampoco estaba expuesto a factores de riesgo, así que no le encontraba ninguna explicación.
Estaba entrando en pánico al pensar en lo que tendría que hacer a partir de ese momento, Shimada ya estaba en la peor fase de esa enfermedad y requería del dinero que ganaba Yamaguchi, un dinero que obtenía con esfuerzo físico, algo que solo empeoraba sus síntomas; Koushi miró con compasión a Tadashi y tomó su mano, asegurándole que todo estaría bien, que era joven y que lograría controlar la enfermedad a tiempo. Yamaguchi gimoteó y contuvo esas insoportables ganas de llorar, Sugawara sujetó su mano y le pidió que lo mirara y que repitiera con él que todo estaría bien; Tadashi suspiró y le agradeció su ayuda mirándolo dulcemente, estar con una persona amable en esos momentos calmaba un poco su pánico.
Mas no era suficiente para él, porque seguía dándole vueltas al asunto, diciéndose a sí mismo que no existía ninguna explicación lógica para haber contraído la enfermedad pulmonar obstructiva crónica; Suga evaluó que necesitaba su espacio para pensar, por lo que le explicó que si necesitaba ayuda en algo, podía apretar un botón que estaba junto a la camilla para llamarlo a él o a otros enfermeros. Yamaguchi asintió y se quedó mirando las sábanas de su camilla, pensando en lo que le habían explicado Kenma y su amigo, algo sobre que fue maldecido por alguien; aquello había cobrado lógica de la peor manera.
De pronto escuchó que alguien abría la puerta, creyó que se trataba de ese enfermero o de un médico, quería que le dijeran que ya podía irse de allí para irse a llorar a los brazos de Kuroo o de alguna de sus amigas o amigos; pero volteó a mirar a quien se había metido, y no se trataba de ningún médico o enfermero, ni siquiera era Kuroo, que seguramente fue quien lo llevó al hospital. Tendou estaba parado frente a la puerta, la cual había cerrado tras de sí; Tadashi se paralizó, ese tipo lo estaba observando de forma inquietante desde la puerta, sabiendo cuanto lo atemorizaba estar cerca de él; Satori saboreaba el miedo de su víctima, no tenía que hacer nada para verlo temblar de pavor.
Entonces comenzó a acercarse más a la camilla, Yamaguchi no podía hablar, su corazón no dejaba de saltar acelerado por el miedo, y sus manos no podían moverse para apretar el botón; Tendou lo miró fijamente y se quedó callado unos momentos, disfrutando el tenso silencio de su presa. Luego comenzó a hablar, le dijo que ya le había advertido sobre lo que ocurriría si no hacía caso a su propuesta, y que tenía una última oportunidad para detener el avance de la maldición de la cual era víctima; Tadashi no respondió nada, eso confirmaba su peor temor, su enfermedad fue provocada por algo sobrenatural, y quizá tenía frente a él al causante de todo.
Satori se acercó para hablarle al oído, susurrando que él no era quien le estaba causando daño, que él era su salvador, pero que no podía prestarle ayuda sin obtener algo de él a cambio; Yamaguchi abrió los ojos muy asustado, y disimuladamente estiró su mano hacia el lado para alcanzar el botón y así llamar a los enfermeros. Tendou siguió susurrándole que no debía tener miedo de él, que se desharía del "perro" y que no dejaría que su enfermedad degenerara en algo peor, pero que a cambio de su salvación debía realizar un pacto con él.
Pero Tadashi guardó silencio, observando atentamente a ese tipo mientras apretaba el botón; Satori repentinamente entrecerró los ojos con un rostro amenazante, sus suaves susurros de "altruismo" ya no se correspondían con la manera en que miraba a Yamaguchi, irritado por el hecho de que este hubiera llamado al personal médico. Su víctima pretendía presionar una vez más el botón, pero él le apretó el cuello con una de sus grandes manos, sus ojos lucían desquiciados, y de su boca salían amenazas contra Tadashi por negarse a aceptar su ayuda.
Tendou llevó su otra mano a la garganta de su presa para estrangularlo mientras le repetía una y otra vez que se arrepentiría por lo que estaba tratando de hacer; Yamaguchi pataleaba desesperado y lloraba con terror, perdiendo una vez más la respiración a causa de la asfixia que le propiciaba ese loco. Su garganta estaba siendo presionaba con tal fuerza que creyó que ese psicópata le rompería el cuello si seguía así; sus brazos y piernas se movían descoordinadamente, pero en un último esfuerzo para sobrevivir estiró el brazo y apretó sin parar el botón para llamar a los enfermeros, preguntándose con angustia porque tardaban tanto en aparecer.
En ese momento Satori lo soltó y se apartó mirándolo con desprecio y rencor, no emitía palabra, solo retrocedía hasta la puerta con una actitud amenazante y macabra; posteriormente solo dio media vuelta y abrió la puerta, saliendo tranquilamente de la habitación. A los pocos minutos llegó Sugawara en compañía de dos de sus amigas enfermeras para ver que ocurría con él, lo encontraron sentado en su camilla, con lágrimas empapando su rostro en shock; Tadashi miraba hacia la nada completamente ido, y tocaba su cuello marcado con las manos del psicópata, respirando con suma dificultad.
Las enfermeras revisaron sus signos vitales y le tomaron la presión, ambas murmuraron que tenía la presión muy baja, y que si bien no había mayor riesgo, debía permanecer en observación para saber si seguiría bajando. Suga en cambio lo analizaba del cuello hacia arriba, desconcertado por las marcas de estrangulamiento y los signos de llanto en su cara; su intuición le decía que debía enviarle un mensaje a Hinata.
Después de que las enfermeras y Koushi chequearon que todo estaba en orden, Yamaguchi salió de su shock, y volvió a llorar suavemente mientras le pedía a Sugawara que le entregara su teléfono si es que lo tenía en su poder, Suga se compadeció de él y fue hasta uno de los cajones de la sala para darle su celular. El personal médico decidió darle privacidad a Tadashi para que este llamara a algún conocido que pudiese calmarlo; Yamaguchi marcaba el número de Kenma pero no obtenía respuesta, lo hizo una y otra vez, pero por alguna razón el médium no contestaba sus llamadas, eso lo hizo llorar con mayor intensidad; después de intentarlo varias veces, decidió enviarle un mensaje de voz como una última esperanza, sollozando angustiosamente mientras lo hacía.
"Kozume san... por favor... necesito ayuda…"
