Yahaba reservó un tatami en un restaurante de sushi inaugurado tan solo hacía un mes, tenían buena publicidad en las redes sociales pero aún no aparecían en los mapas, por eso le resultó sencillo conseguir un espacio privado para él y Watari. Algo de esa reunión lo ponía muy nervioso, su frívola mente y su sentido de la ética se interponían los unos con otros, ya que no se le salía de la cabeza que esa noche podría experimentar con una idea que le serviría si llegaba a hacerle caso al consejo de Kunimi.
Shinji llegó puntual a la cita, Shigeru lo analizó de los pies a la cabeza, vestía un impecable conjunto de sastre, con un abrigo envolvente en escote v aparentemente sin nada debajo, pero lo más seguro es que si llevara una camiseta con el mismo tipo de cuello. Yahaba bebió una cerveza mirándolo fijamente, la parte más estúpida de su razonamiento decía que su colega se vistió de aquella forma para impresionarlo, pero al pensarlo mejor se dijo que solo estaba buscando excusas para convencerse de que le parecía atractivo.
Watari se sentó frente a él saludándolo amablemente haciendo una reverencia formal, con ese gesto de inclinarse Shigeru confirmó que debajo del abrigo beige si llevaba una camiseta que le imposibilitó ver algo más de su pecho. Yahaba también lo saludó con el mismo respeto y le avisó que ya había pedido con antelación la comida, como en varios restaurantes de sushi el menú variaba según los pescados frescos del día, así que tendrían que estar dispuestos a probar cosas nuevas.
A Shigeru le agradaba la idea de experimentar, no se cerraba a darle oportunidades a algo novedoso, pensaba en eso guardando un silencio que ponía muy nervioso a Watari, a quien le incomodaba la idea de que su editor lo estuviese invitando por mero compromiso. Sin embargo Yahaba no tenía la intención de que todo se sintiera como algo forzado, quería relajar el ambiente para saber si, en un hipotético caso de involucrarse más en la investigación, sería capaz de estar con un hombre sin que eso le resultara un martirio.
-Lamento si estoy muy callado, me quedé estancado en mis pensamientos - le comentó Shigeru ofreciéndole una botella de cerveza - ¿Quieres beber?
-Sí, muchas gracias Yahaba san - respondió Shinji tomando la botella de cerveza, se le notaba muy tenso e incómodo mientras la bebía para desinhibirse, aunque luego le preocupó la idea de soltarse en exceso hasta decir algo que ofendiese a su editor.
-¿Quieres saber en qué pensaba? - preguntó Shigeru, su compañero de trabajo asintió.
-¿En qué pensaba Yahaba san? - dijo Watari sin dejar de verse algo intimidado por él; Yahaba evaluó lo que planeaba decir, algo como "en lo guapo que te ves hoy" sería demasiado apresurado y anticlimático, tenía que escoger un buen tema que lo hiciese bajar la guardia.
-Que tienes muy buen gusto para vestir - comentó, automáticamente Shinji le mostró una discreta sonrisa que los relajó a ambos.
-Muchas gracias, me gusta vestir acorde a cualquier ocasión - pronunció Watari mirando la botella de cerveza, a Shigeru se le cruzó por la mente decirle algún comentario malicioso sobre como escogió un escote pronunciado para una cita con él, pero eso solo lo echaría a perder todo.
-¿Estás al día con las tendencias? - preguntó para seguir rompiendo el hielo, Shinji lucía más tranquilo.
-Nunca he sido fiel a las tendencias a decir verdad, estoy más interesado en las confecciones pulcras, y también en las innovadoras.
-Entonces, eres de los que está al pendiente de los diseñadores - asumió Yahaba, Watari asintió sonriendo.
-A veces escribo análisis sobre las colecciones y lo publico en un blog - reconoció Shinji mirando la botella para no ponerse nervioso viendo el rostro de su editor - pero no tiene éxito, no lo he publicitado, es solo un blog fantasma para escribir mis ideas.
-¿Por qué no? Seguro se te da bien - dijo Yahaba, Watari sonrió, mas no dejó de evitar sus ojos.
-No lo sé, creo que tal vez es solo un hobby, tomármelo más en serio podría hacerme descuidar el trabajo - le explicó algo desanimado, era el momento preciso para que Shigeru dijese algo amable.
-Lo dudo, de todos los periodistas de la oficina eres el que mejor cumple su trabajo, hacer lo que te gusta no va a afectar tu rendimiento - le consoló Yahaba, su colega al fin lo miró a la cara, sonriendo tímidamente.
-¿Eso cree? - le preguntó modesto, Shigeru a veces era muy duro con él, por eso no se sentía seguro de sus habilidades escribiendo.
-Sí, estoy seguro de eso, tendrías éxito en la revista de modas de la editorial ¿Has tratado de postular? - le sugirió, Shinji seguía mostrándose más calmado, pero algo triste.
-Lo he intentado, pero tienen puestos ya establecidos para ciertas personas, no van a admitir a alguien nuevo tan fácilmente - explicó, a Yahaba se le ocurrieron dos ideas para llevar el rumbo de esa conversación, por un lado podía prometerle desinteresadamente que lo recomendaría en esa revista, cosa que lo comprometía demasiado, y por otro podía decirle que lo ayudaría a cambio de algo, pero eso sería aterrador para su colega, la idea definitivamente no era chantajearlo y abusar de él.
-Podrías empezar a tomarte más en serio tu blog, si se vuelve más popular sería un buena adición para tu curriculum y podrías postular a cualquier revista, no tiene por qué ser la de nuestra editorial - dijo Shigeru, Watari parecía interesado en esa idea, mas también inseguro.
-Podría intentarlo - pronunció antes de beber un poco de cerveza - sería un sueño.
-¿Por qué decidiste dedicarte al periodismo convencional? - le preguntó Yahaba, en ese momento dos meseros trajeron consigo las tandas de sushi preparadas y servidas sobre los espinazos de los peces, además de 3 botellas de sake y platos calientes como un guiso de restos de atún y caldo dashi; ambos inclinaron la cabeza para agradecer a los meseros y juntaron sus manos - gracias por la comida.
-Gracias por la comida - dijo Shinji al mismo tiempo que Shigeru, llevando sus palillos al sashimi de pargo para empezar a comer - respondiendo a su pregunta, la verdad es que no recuerdo porque escogí este área de la carrera, mi sueño de adolescente era escribir para Vogue, pero terminé en el periódico.
-A veces solo nos dejamos llevar por lo que conseguimos con mayor facilidad, comprendo cómo se siente - comentó Yahaba tomando un nigiri de anguila asada - yo quería ser un periodista de investigación.
-¿En serio? Suena genial, pero arriesgado - le dijo Watari comiendo y hablando con soltura - ¿Cómo llegó a ser editor?
-Mi idea era escalar a periodista de investigación logrando codearme con la gente correcta, hasta que en mi trabajo de práctica vieron mi actitud y me dijeron "serías perfecto para ser editor". Debí caerles muy mal - respondió Shigeru, Shinji no pudo evitar reír en voz baja - pero tenían razón, me desempeño bien como editor, y soy desagradable.
-No diga eso - pronunció Watari riendo con discreción, Yahaba estaba contento al ver que ya había más confianza entre ambos, todo iba sobre ruedas.
-Ambos tenemos en común que hacemos lo que se nos da bien, no lo que queremos - agregó Shigeru mientras probaba un gunkan de uni.
-Eso se cierto… - pronunció Shinji con melancolía.
-Pero tu podrás lograrlo, y yo… bueno, espero que me resulte un pequeño proyecto que estoy llevando a cabo - dijo Yahaba hablando de más, Watari no pudo evitar sentir curiosidad.
-¿Un proyecto? - cuestionó Watari, luego Shigeru llevó el dedo índice a sus labios.
-De momento es un secreto - le dijo haciéndose el interesante, Shinji sintió incluso más curiosidad.
-¿Algún día podré saberlo?
-Yo creo que sí, si todo sale bien, sabrás de que se trata cuando digan mi nombre en los medios - respondió Yahaba sonriendo ladino, su colega reía por alguna razón, la parte estúpida de él le hizo recordar que en una revista de mujeres jóvenes leyó alguna vez que esas risas significaban que le gustaba a su cita.
-De acuerdo de acuerdo, tendré paciencia - pronunció su compañero de trabajo, por su postura relajada y actitudes más seguras Shigeru se preguntó si se estaba comportando más coqueto con él, para sacarse las dudas y saber si realmente tenia oportunidades de seguir con su plan, tenía que hacer una pregunta clave.
-¿Puedo preguntarte algo muy personal?
-Sí, puede hacerlo - le permitió Watari tomando sashimi de chutoro con algo de wasabi.
-¿Tu razón para no irte por el periodismo de modas fue porque temías que se cuestionara tu sexualidad? - preguntó sin rodeos, de pronto Shinji dejó de comer, agachando la cabeza para reflexionar.
-Sé que mis padres no me hubieran juzgado, siempre me han amado con todo y mis gustos, pero… aun así seguía teniendo miedo de lo que podrían decir todos los demás a mi alrededor - confesó tomando entre sus manos la botella de cerveza - ¿Es una razón tonta para no seguir un sueño?
-No, no lo es - respondió Yahaba tomando una botella de sake para servir dos vasitos - creo que deberías enfocarte en tu familia, los demás no importan, mientras tengas el apoyo de ellos te sentirás mucho mejor. Hay personas que no tienen eso, y se apoyan en amigos - le recomendó mientras le entregaba un vaso de sake.
-¿Usted en quien se apoya, Yahaba san?
-En nadie, tengo un mejor amigo, lo más alentador y amable que me ha dicho es que levante mi holgazán culo para hacer lo que me hace feliz, no sabría si considerarlo mi pilar de apoyo, es lo más cercano.
-¿Y sus padres? - preguntó Watari, entonces Shigeru se bebió de golpe toda su porción de sake.
-Es curioso, jamás les dije si soy hetero o bisexual, ni les dije que quería ser artista, actor, diseñador o cualquier mierda mal vista monetaria y socialmente, pero de todos modos, nunca estuvieron conformes con nada - le contó Yahaba nostálgico y con resignación, Shinji agachó la vista apenado.
-Lo lamento…
-No te preocupes, soy feliz sin su aprobación - dijo antes de beber desde la botella de sake.
-No creo que necesite la aprobación de nadie para hacer las cosas bien, ya las hace de todos modos - comentó Watari para animarlo, Shigeru dejó de beber y le entregó toda la botella a Shinji para que también bebiese como él.
-Seguro que ambos conseguiremos hacer cualquier cosa bien, te tengo fé - pronunció Yahaba sonriéndole, su colega le devolvió la sonrisa para luego empinarse la botella de sake, Shigeru observo fijamente el moreno cuello y escote de su compañero mientras se tragaba el alcohol.
-Yo también tengo fé en usted, Yahaba san.
Durante el resto de la cena ambos hablaron más sobre sus verdaderas vocaciones, en un momento Shigeru comentó que al principio le parecía superficial todo lo relacionado con la moda, para luego ser refutado por un Watari mucho más seguro y firme a causa del ligero estado de ebriedad de ambos. Su colega le dijo que la moda podía ser usada como una expresión de identidad, política e incluso como protesta, que también podía apoyar la industria local y entregar creaciones artísticas totalmente innovadoras; le mencionó en su discurso a una tal Iris Van Herpen que creaba vestuarios con impresión 3D que parecían tener movimiento propio, y le enseñó un video de su última colección, Yahaba quedó impresionado, las prendas parecían trajes orgánicos futuristas, o amebas galácticas.
De esa forma logró conectar mejor con su compañero de trabajo, si la moda podía tener esos matices tan interesantes, era fácil asociar su interés por un bien mayor para la sociedad con cualquiera de sus temas propuestos, como el hecho de que Dolce & Gabbana estaba en el ojo del huracán por una publicidad racista sobre China. Ambos continuaban bebiendo sake mientras debatían uniendo sus gustos, no era fácil ver lo que quería mostrarle Shinji en su celular si ambos estaban sentados de frente, así que Shigeru decidió sentarse justo a su lado para poder ojear juntos sus videos e imágenes.
Aquello le estaba sirviendo muy bien a Yahaba para estrechar las distancias entre él y su colega, pero si era sincero consigo mismo, había olvidado que tenía dobles intenciones con Watari gracias al licor, y por el hecho de que la conversación fluyó tan bien que todo se estaba dando de forma natural. Shigeru tocó el hombro de su compañero mientras juntos veían unos videos de Comme Des Garçons, Yahaba murmuró que no entendía sus diseños algo ridículos, estaba hablando demasiado cerca del cuello de su compañero de trabajo, y a este no parecía molestarle, de hecho, se apegó más a él mientras le explicaba que no había necesidad de que tuviese un sentido, porque lo que importaba era la dificultad de la confección.
Shigeru lo miró sonriendo provocativamente, Shinji seguía distraído con su celular por lo que no se daba cuenta de cómo estaba siendo devorado con los ojos; Yahaba juzgó que ambos comenzaban a pasarse con la bebida, tenían que comer para equilibrar su estado de ebriedad, por lo que con sus palillos tomó un niguiri y se lo ofreció a su colega en la boca, Watari se le quedó viendo coquetamente y abrió su boca, recibiendo gustoso la comida. Después fue Shinji quien imitó a Shigeru tomando unas piezas de sashimi para alimentarlo, Yahaba abrió la boca y colocó una de sus manos alrededor de la cintura de Watari.
Ambos se miraron directo a los ojos, flirteando sin dejar de hacer contacto visual mientras escogían una pieza de sushi al azar para colocarla en la boca del otro; Shigeru sirvió unos vasitos de sake y Shinji tomó el suyo con gusto, no dejaban de mirarse sensualmente, incluso llegando a juntar los tabiques de sus narices mientras jugaban a mantener la mirada. Cuando Yahaba pestañó, Watari se rió diciéndole que había perdido, y como a ambos les gustó la idea de jugar, Shigeru le propuso cerrar los ojos mientras él le daba de probar distintas variedades de sushi que él tendría que descubrir solo por el sabor.
Shinji risueñamente aceptó jugar el juego, por lo que se quedó quieto en su sitio con los ojos cerrados, arrodillado y con las piernas juntas, esperando sonriente la comida; Yahaba escogió uno de los sushis de anguila para dárselo en la boca, mirando fijamente como la masticaba con los labios sellados, y luego observando su cuello mientras tragaba, siguiendo el recorrido hasta su pecho. Pensó en ese momento que Watari no había apostado todo en esa cita, si hubiese venido sin camiseta debajo de su abrigo, la experiencia ya de por si agradable se habría vuelto sublime.
Como adivinó fácilmente el pescado utilizado, Yahaba continuó el juego con un gunkan de atún picado finamente, se tardó en darle la pieza en la boca, disfrutando como se armaba de paciencia con la boca abierta; de esa forma podía apreciar un momento sus labios, para ser su primera vez intentándolo con un hombre, no estaba sintiendo ningún tipo de incomodidad o disgusto, de hecho, cada vez crecían más sus expectativas de cómo sería follarse a otro hombre. Se dejó de rodeos cuando le entregó al fin la comida a su colega, una vez más estaba viendo muy de cerca sus labios, cuello y pecho, con una intensa mirada que habría sorprendido a su cita si no hubiese tenido los ojos cerrados.
El juego era muy sencillo para Watari, así que Shigeru quiso aumentar la dificultad quitando los unis de un gunkan, para luego ponerle el sashimi de pargo encima y así crear una variedad que su compañero de trabajo no tendría en mente; le entregó esa pequeña trampa en la boca y Shinji la saboreó confuso, manteniéndola bastante tiempo sin tragar. Al darse cuenta del engaño abrió los ojos y le reprochó riendo que era un tramposo, fue bueno servirle un poco de alcohol, de lo contrario Watari jamás se habría atrevido a hablarle de manera tan informal a su editor.
Era el turno de Yahaba de cerrar los ojos, se quedó quieto esperando muy confiado su parte de la comida, disfrutando como su compañero de trabajo escogía cuidadosamente una pieza de sushi para alimentarlo; cuando Shinji se empezaba a acercar con su comida, él aprovechó para rodearle otra vez la cintura, su colega miró de reojo su mano y no la movió, en cambio siguió llevando sus palillos a la boca de su editor mientras este subía poco a poco su mano al área de las costillas, rozando con descaro sus pectorales. El juego continuó así, Watari le daba de comer permitiéndole tocar sus costillas, y depositar sus dedos sobre su pectoral sin llegar a tocar el pezón; Shinji también sabía romper las reglas, por lo que tomó una pieza de hamachi que decoraba uno de los nigiri, para hacerla pasar por un sashimi mientras se la daba a Shigeru, colocando una de sus manos apoyada entre los muslos de su editor.
Yahaba no se imaginaba que Watari pudiese ser tan travieso, sonrió de satisfacción antes de abrir la boca para comerse el trozo de pescado, estaba muy distraído disfrutando de como la mano de su colega "accidentalmente" se apoyaba sobre su pene, así que al responder que el sushi era un sashimi de pargo, Shinji rió victorioso diciendo que había perdido esa ronda. A Shigeru le dolió en el orgullo, y pidió la revancha, la cual Watari aceptó con gusto, volviendo a ponerse en posición para recibir más comida con la boca abierta; a Yahaba se le ocurrió un truco todavía más elaborado para engañarlo, disponiéndose a tomar una de las piezas de uni que había dejado de lado cuando hizo la broma del gunkan.
Con delicadeza recorrió el contorno de sus labios con el uni, la textura era húmeda, ligera y porosa, tan agradable que Shinji sonrió de satisfacción, preguntando si era un uni lo que estaba por comer; Shigeru no respondió, solo continuó deslizando lento y suave el uni por los labios de su cita, pronto llegaría el momento de completar su truco, solo quería que Watari lo anticipara. Sin previo aviso Yahaba alejó la pieza de uni y acercó su boca a los labios de su colega, sacando la lengua para recorrer el contorno interno de esos labios con lentitud; Shinji hizo una mueca de extrañeza, la textura era algo diferente, más húmeda y densa que un uni, pero no pensaba abrir los ojos para comprobarlo, simplemente dejó que ese falso uni explorara su boca sin restricciones.
De hecho, en vez de apartarse Watari estiró poco a poco su lengua para tocar y saborear ese "uni"; Shigeru continuó lamiendo el contorno de sus labios, hasta rozar su lengua con la de su cita, manteniéndose quieto por largos segundos en que sus lenguas se acariciaban con la boca abierta; Shinji se sonrojó con nerviosismo, y Yahaba sonrió victorioso, ya era suyo. Poco a poco se apartó de su compañero de trabajo y volvió a acercar la pieza de uni a la lengua de Watari, quien abrió los ojos completamente ruborizado al sentir la textura real del uni; no era tonto, era plenamente consciente de lo que había hecho su editor, y por esa razón tocaba su brazo con timidez, pensando mejor en lo que estaba pasando en ese tatami.
Yahaba se le quedó viendo seriamente, su cita se había encorvado un poco, reflexionando que tal vez hizo cosas impulsivas, en un principio Shinji no estaba seguro de si siquiera tendría una velada tranquila con su editor, seguía teniendo miedo de que el Yahaba irritable y grosero volviera a aparecer. Al notarlo tan inseguro, Shigeru se levantó en silencio, Watari no lo notó, pero se había puesto a sus espaldas, sentándose tranquilamente para luego tomarle los hombros desde atrás, cosa que lo hizo sobresaltar.
-Te ves muy tenso… - murmuró Yahaba agarrándole los hombros, Shinji miraba hacia abajo con las mejillas y la nariz sonrojadas.
-Estoy bien… - respondió inseguro, Shigeru acercó sus labios a la oreja de su cita para susurrarle algo al oído.
-Puedo darte un masaje para aliviar esta tensión - le propuso, Watari no sabía si responder que no era necesario, o si debía dejarlo hacer lo que quisiera hasta no saber cuándo parar.
-No quiero molestarlo… - susurró mirando y jugando con su nuevo vaso de sake, Yahaba llevó sus manos hacia adelante y le quitó suavemente la bebida de las manos, acercándosela a la boca para darle de beber, poniéndolo aún más tenso y confundido.
-No me molestas - pronunció Shigeru cerca de su oído, Shinji lo miraba de reojo sonrojado y receloso, aún no abría la boca para beber, ya que se debatía si deseaba o no estar en esa situación; luego de unos segundos decidió abrirla dejando que Yahaba le diera más licor - sé que a veces parece que me desagrada todo el mundo, pero eso es solo mi culpa, intento cambiarlo.
-Lo entiendo… - dijo Watari cabizbajo, se sentía algo mareado, pero aún estaba consciente y tratando de decidir si quería seguir hasta el final; su editor dejó de lado el vaso vacío de sake y volvió a tomarle los hombros.
-Quiero compensar todos esos malos momentos que te hice pasar - pronunció tan cerca de la oreja de Shinji que su nariz tocó su corte de cabello al ras; la postura de su colega cambió un poco, seguía tenso, pero más dispuesto a dejarlo actuar.
-¿De qué forma? - preguntó en voz baja con un tono sarcástico, arrepintiéndose de no haberle dicho que no debía compensarle nada, el alcohol le soltaba la lengua; Shigeru sonrió con perversión, le gustaba mucho verlo más desinhibido y menos condescendiente, fantaseaba con ver a Watari tomando las riendas y cabalgándolo con sus morenos glúteos saltando sobre él.
-Te enseñaré - respondió Yahaba dándole un suave masaje en los hombros, Shinji veía sus manos con la mirada seria pero sensual, parecía como si uno de sus sueños húmedos con su hermoso editor se estuviese cumpliendo, esa amabilidad que creía imaginaria en verdad existía, lo cual hacía que le gustara más.
-Siempre me ha parecido muy guapo… - pensó en voz alta, Shigeru rió bajo y continuó con el masaje, tocándole también los brazos lenta y suavemente.
-Tú me pareces más guapo fuera de la oficina - confesó Yahaba metiendo discretamente las manos debajo de la ropa de su cita, tocándole las clavículas.
-No es mi intención ser atractivo en la oficina - le respondió en su tono sarcástico y altanero, con disimulo Shigeru llevó sus manos hacia adelante para desatar el abrigo envolvente, luego regresó a tocar los hombros de Shinji bajando poco a poco el abrigo y los hombros de la camiseta negra elástica y ceñida.
-Es una lástima, me tomó más tiempo descubrir tu verdadera forma - susurró mientras le desnudaba los hombros, Watari miraba sus manos por el rabillo del ojo, serio y con tensión sexual, a la espera de algo todavía más atrevido.
-Aún no lo ve todo… - murmuró, sintiendo los masajes de su editor, y haciendo sonidos de placer que sólo entusiasmaban más a Yahaba.
-¿Puedo ver más? - le preguntó Shigeru, su colega asintió, dándole permiso para bajar más el abrigo y los hombros de la camiseta hasta dejarla debajo de los pectorales, apretándolos mucho con la tela, lo suficiente como para que Yahaba tuviera una erección mirándolos, eran evidentemente más pequeños que los de una mujer, pero la suavidad de su piel y el tono moreno provocaban cosas nuevas en él.
-Sus masajes se sienten muy bien - comentó Watari observando sus propios pechos, esperando que Shigeru soltara sus brazos y llevará las manos a sus tetillas; su editor era predecible, en el siguiente masaje no tuvo ningún pudor de tocarle los pezones, sobándole los pectorales mientras respiraba ansioso en su cuello, como si ya no aguantara las ganas de follárselo. Watari giró la cabeza con la boca abierta, Yahaba se apresuró para acercar la suya, deseando darle un beso desesperadamente, mas Shinji sonrió con una seguridad y malicia que no se esperaba de él - ya casi no hay comida, tal vez deberíamos irnos a nuestras casas.
-Esto… - murmuró Shigeru descolocado, su cita lo miraba traviesamente así que supo que el juego aún no terminaba - podemos pedir otra tanda ¿Quieres jugar al body sushi? - propuso Yahaba echándole una pervertida mirada, Watari rió muy divertido con esa desesperación de su editor.
-No tengo hambre - contestó juguetonamente, Shigeru estaba sorprendido de esa actitud tan cínica, le encantaba.
-Entonces pediré la cuenta con la chica de la caja registradora y te acompañare a casa, es tarde, es más seguro irnos juntos - sugirió Yahaba, a Shinji le gustaba que su editor no dejara ningún hueco vacío en su coartada.
-De acuerdo, acompáñeme a mi hogar.
Ambos se levantaron, Watari esperó a que Shigeru diera un par de pasos para que pudiese voltear a ver como lucía su pecho desnudo y apretado por la tela de la camiseta, su editor fijó los ojos en ellos, cosa que Shinji aprovechó para seguir jugando con él, cubriéndose cuando empezaba a disfrutar más de la vista. Yahaba se quedó a la espera de su cita para salir del tatami, le fascinó ese Watari que lo hacía sufrir y aguantar sin poder tocarlo, tenía mucho interés en ver como se desempeñaba en el sexo; fueron juntos hasta una de las trabajadoras del restaurante para pagar la cuenta, Shinji se quedó callado cuando su editor se ofreció a pagar todo, Shigeru imaginaba que le rogaría pagar la mitad, pero se dio cuenta de que su colega seguía en el papel de cruel y sexy.
Su cita le estaba saliendo cara, aunque por alguna razón, esa actitud maliciosa lo prendía más; al salir del restaurante Watari llamó a un uber, al menos había compensado el no aportar a la cuenta pagando él mismo su transporte. Esperaron 10 minutos pegados a la pared, haciendo contacto visual mientras se tocaban mutuamente, Shinji acariciando la polla de Yahaba por encima del pantalón, Shigeru agarrándole los glúteos para hacerse una idea de que tan carnosos podían ser, la verdad es que no lo decepcionaban.
Watari se acercó poco a poco con la intención de besarle los labios, su editor cerró los ojos ansioso, y se sintió extrañado cuando después de unos segundos seguía sin sentir su boca; cuando los abrió se dio cuenta de que Shinji lo dejó esperando mientras ojeaba su celular, viendo que el uber estaba muy cerca de su ubicación. Ambos se separaron para disimular cuando el conductor llegó, Watari se adelantó para abordar, Yahaba se apresuró para seguirlo, imaginando que para darle más sufrimiento de seguro le diría al chofer que se fuera sin dejarlo entrar con ellos; si esa era una venganza por las veces que le hizo sentir mal en la oficina, le estaba saliendo de maravilla.
Una vez dentro del vehículo, Shinji indicó la dirección de su casa, el conductor no dijo mucho, eso era bueno, no los mantendría entretenidos en el trayecto al departamento de Watari, por lo cual este aprovechó para seguir tocando a su editor, esta vez por debajo del pantalón pero sobre los calzoncillos. "Creí que sería más grande", susurró Shinji para patearle el orgullo, Shigeru sabía que su tamaño estaba bien, era más alto y por ende su tamaño debía corresponderse con su estatura, y lo hacía, pero de todos modos se sintió algo ofendido, mas gozaba de esa faceta cruel y desconocida de su compañero de trabajo.
En el pasado Yahaba se acostó con muchas mujeres, pero ninguna había tomado las riendas de esa forma ni mucho menos le habían calentado tanto la polla antes de siquiera comenzar. Su pene endurecido sentía una enorme presión que Shinji le negaba liberar, pues si bien lo tocaba, no lo hacía con un ritmo y fuerza que de verdad lo hicieran correrse, como si quisiese que explotara luego de acumular mucho semen.
Al llegar al domicilio Shigeru se arregló bien el pantalón y bajó junto a Watari; ambos se quedaron mirando en silencio y sonriendo con sensualidad, Shinji entonces desinteresadamente le dijo que esperaba que regresara sano y salvo a su casa; Yahaba tenía que pensar algo rápido antes de que su colega diera la vuelta para meterse en su departamento y lo dejase afuera, nunca antes le habían jugado una como esa. Cuando Watari quiso ir adentro, Shigeru tomó su brazo y le inventó la excusa de que tenía mucha sed y quería un vaso de agua antes de irse; Shinji rió en voz baja, y le respondió que con gusto le daría algo de agua en su hogar.
A medida que el ascensor subía al piso 16 las ansias de Yahaba crecían, luego de salir hacia el pasillo de ese piso siguió de cerca a Watari, e ingresó a su departamento cerrando la puerta tras de sí; respiró con alivio, ya estaba donde quería estar. Siguió a su colega hasta la sala de estar donde Shinji tenía un dispensador de agua con vasitos apilados y limpios para servirle a las visitas; Watari bromeó comentando que Shigeru necesitaba estar hidratado para regresar a su casa, Yahaba se enserió, no por estar molesto, sino porque ya no podía aguantar más sin tocarlo.
Sin decir nada Shigeru caminó a espaldas de Shinji mientras le servía un vaso de agua, este se quedó inmóvil y tenso, con la boca cerrada; Yahaba tomó lentamente la mano de Watari, arrebatándole con suavidad el vasito para dejarlo sobre un mostrador; hubo un largo silencio entre ambos, Shigeru tomó los hombros de su colega seriamente, como si le estuviera diciendo que ya se había terminado el juego. Shinji no volteaba a verlo, y él no sabía si su expresión mostraba temor o deseo, pero fuera cual fuera, Yahaba le pidió con voz demandante que se desnudara.
Watari siguió guardando silencio, Yahaba dio algunos pasos hacia atrás, dándole espacio mientras dejaba caer el abrigo envolvente al piso; siguió con la camiseta quedando con la espalda desnuda, después se inclinó hacia adelante para bajarse los pantalones y los calzoncillos. La erección de Shigeru se presionó más fuerte contra su pantalón, Shinji dio la vuelta para verlo de frente con seriedad, Yahaba trató de no demostrar jubilo cuando sus miradas se encontraron; con su misma voz dominante le dijo que caminara dos pasos hacia adelante y cerrara los ojos.
Su colega cerró los ojos, su expresión relajada alivió a Shigeru, ya que le estaba preocupando que se sintiese obligado a cumplir sus deseos; poco a poco fue rodeando a Watari, mirando detenidamente su cuerpo desnudo, estaba depilado hasta el último rincón, su piel era suave como resultado de las lociones de calidad que usaba, su piel morena le atraía demasiado. Nada le decepcionaba en ese cuerpo, ni siquiera el pene y las bolas que colgaban entre sus piernas, creyó que eso lo espantaría, pero estaba equivocado; en esos instantes tenía que decidir entre dejarse llevar por la lujuria, o jugar los mismos trucos crueles que Shinji había usado en él.
Lo último era tentador, pero más tentador era su hermoso cuerpo, por lo que Yahaba se apegó por el frente, agarrándole el culo mientras por fin le daba un beso descontrolado; Watari hizo un sonido de satisfacción, saboreando la boca de Shigeru y manteniendo los ojos cerrados, Yahaba le manoseaba las nalgas y las movía mientras se pegaba a él, besándolo como un loco. Shinji colocó sus brazos detrás del cuello de su editor, disfrutando dulcemente de ese momento que solo ocurría en sus fantasías más locas; Shigeru no quería soltarlo por nada del mundo, los besos siempre fueron adictivos para él, sus relaciones duraban muy poco, por eso solía extrañar la sensación de besar a alguien, el sexo era una cosa fácil de conseguir, pero la ilusión de un aprecio más profundo le resultaba mucho más tentadora, por más que fuese solo eso, una ilusión.
Fue Watari quien se separó un momento para hacer contacto visual con Yahaba, él podía ver deseo en sus facciones, y Shinji podía ver algo de nostalgia, desesperación y lascivia en las de Shigeru. De pronto escuchó que su editor se abría el cierre del pantalón y bajaba todo de un tirón para dejar respirar a su erección, Watari la observó detenidamente, esa verga que según sus propias palabras "no era lo suficientemente grande" en esos momentos le parecía apetecible.
Yahaba colocó bruscamente la mano en su nuca y le dijo en tono de orden que se pusiera de rodillas, a Shinji le brillaban los ojos a la par que con suma lentitud bajaba, deslizando sus manos por el torso de su editor, haciéndolo esperar mientras se arrodillaba frente a su pene para mirarlo más de cerca. Era la primera vez que Shigeru tenía una cabeza evidentemente de hombre frente a su polla, Watari ni siquiera llevaba un corte de cabello largo para disimular su género, por eso le sorprendía cada vez más que en lugar de desanimarlo, aquello le causara más ganas de metérsela hasta la garganta.
Shinji usó sus dos manos para tomarle el pene, con una masajeaba los testículos, con la otra abrazaba el tronco de la polla, haciendo un movimiento suave de arriba a abajo para comenzar a estimularlo; luego la soltó, Yahaba lo miraba hacia abajo atento, y él se daba cuenta de sus intenciones de observar muy bien como entraba en su boca, así que se acomodó para darle la mejor vista posible. Poco a poco Watari metió el pene de su editor en el interior de su boca, con los ojos cerrados pero brindándole una perfecta imagen a Shigeru de como su verga se perdía en la tibia y húmeda garganta de Shinji; después de confirmar que le caía toda adentro, Watari empezó a mover la cabeza de adelante hacia atrás, succionando y apretando levemente las fauces para hacer que la cavidad se volviera más estrecha y placentera.
Yahaba gimió mientras observaba como su colega le hacia la mamada de su vida, cuando recién lo estaba conociendo tenía el prejuicio de que Shinji era un virgen aburrido y condescendiente que sería un desastre en la cama; nada más alejado de la realidad, Watari sabía muy bien como chupársela, le masajeaba el escroto mientras su boca era follada, y durante algunos segundos hacia contacto visual con él, aumentando su temperatura. Shigeru presionó más la nuca de Shinji contra su pene y empezó a mover las caderas para penetrarle una y otra vez la garganta, quería comprobar que tan experimentado era su compañero de trabajo en el sexo; confirmó mientras movía sin parar la verga dentro su boca que podía resistir muy bien sin ahogarse ni toser.
Al soltarlo y detenerse, Watari mantuvo la calma desplazándose lentamente para sacarse la polla de la boca, soltando en el proceso saliva espesa que lubricaba el pene de Yahaba, Shinji la aprovechó para masturbarlo mientras lo miraba de cerca con deseo, pensando que si su editor quería jugar rudo, él le daría rudeza. Entonces volvió a abrir sus fauces para mamársela otra vez, estrechando su boca mientras movía como un loco la cabeza, chupando sin compasión mientras lo saboreaba haciendo ruidos de placer y perversión.
Shigeru echó la cabeza hacia atrás, gimiendo y bufando desesperado, sintiendo como si Watari fuese a arrancarle la polla de tanta presión que ejercía en ese inolvidable oral. En un momento, luego de darle un doloroso rato de placer, Shinji rió suavemente con el pene en la boca, soltándolo de a poco, y mostrándole a Yahaba que tenía algo de saliva con semen en un costado de los labios.
Luego de eso se levantó, Shigeru respiraba cansado, su pene estaba un poco más flácido y completamente rojo, Watari se burló preguntándole si se rendía después de eso; definitivamente Yahaba no iba a rendirse, si tenía que reanimar a su polla para seguir, lo haría a como diera lugar, esa noche no podía acabar así. Bruscamente tomó la cintura de su colega y lo apegó a su cuerpo mirándolo a los ojos, jurándole que no se sentía cansado y que quería seguir hasta el final; Shinji besó sus labios suavemente mientras tomaba su roja verga para darle un masaje con las manos, estaba tan sensitiva que esas caricias comenzaron a estimularla con éxito.
Shigeru se sentía listo para que se le volviera a levantar, sin embargo Watari lo miró travieso y soltó su pene para hacerlo sufrir un poco más; Yahaba parecía rogar con los ojos que le diera más de lo que le había dado, su compañero de trabajo se compadeció, y le dijo al oído que iría a buscar algunas cosas a su cuarto para continuar. Shigeru se apoyó en el sillón para masturbarse hasta que su verga volviera a estar completamente dura, al cumplir su objetivo aprovechó la ausencia de Shinji para quitarse toda la ropa tirándola al piso.
Después observó su polla, estaba mejor, pero seguía enrojecida y sensible, ya no le cabía duda de que su colega era muy sexualmente activo, y que quien quiera que haya tenido el lujo de follárselo antes que él era una persona afortunada. Watari llegó risueño a la sala de estar, trayendo consigo una bolsa de plástico de una tienda de ropa; de ella sacó algo que hizo que Yahaba abriera los ojos atónito, era un grueso consolador negro de 30 cm de largo, que Shinji empezó a lamer luego de apoyar un brazo en el respaldo del sillón, levantando las caderas mientras se metía los dedos con un líquido lubricante.
-¿Cree poder competir contra esto? - le preguntó Watari antes de meter la punta del consolador dentro de su boca, Shigeru no entendía esa fijación de su colega por humillarlo, mas en vez de irritarle, le resultaba fascinante.
-¿Cómo no vas a tener grandes expectativas del tamaño si te metes cosas como esas? - dijo Yahaba quitándole el consolador de la boca y tirándolo a la alfombra, Shinji rió mientras su editor le movía las nalgas, manoseándolas mientras él mismo se lubricaba.
-Tengo malas noticias, ya no tengo condones, los gasté todos hace poco ¿Quiere arriesgarse a contraer una ETS? - pronunció Watari burlonamente, Shigeru quitó bruscamente la mano de su colega para ser él quien le metiera tres dedos de una vez.
-¿Cuantas pollas se han follado este hoyo antes de mí? - cuestionó Yahaba metiendo sus dedos por el recto de Shinji, que gimió y rió travieso.
-Dos en la última semana, a menos que se refiera a cuantas caben al mismo tiempo - respondió Watari, Shigeru lo miraba seriamente mientras movía sus dedos para dilatarlo.
-¿Usas condón con ellos? - preguntó Yahaba antes de arrodillarse detrás de Shinji, ya no le quedaron dudas de su sexualidad cuando metió las bolas de su colega en su boca, masturbándolo con una mano mientras con la otra le metía los dedos.
-Siempre lo uso… - susurró Watari gimiendo con placer, Shigeru continuó chupando, moviendo sus dos manos para estimularlo por delante y por detrás; luego de unos minutos saboreando a su compañero de trabajo, Yahaba se levantó y tomó su pene, acercándolo a las nalgas de Shinji para comenzar con lo que más esperaba de esa noche.
-¿No hay problema si te follo a pelo? - preguntó para cerciorarse antes de meterla, Watari negó con la cabeza, ayudando él mismo a abrir sus glúteos usando las manos.
Al fin había llegado el momento más deseado por Shigeru, impaciente tomó su pene con una mano para ayudarse a introducirlo en el ano de su colega, viendo atento el proceso, estaba encantado por la vista y la sensación apretada y menos húmeda que cuando tenía sexo con mujeres, hacía que se sintiera más estrecho y placentero. Shinji se aferró al espaldar del sillón, gimiendo mientras cerraba sus temblorosas piernas para intencionalmente apretar más a su editor; Yahaba se quejó un poco, pero reconsideró si le molestaba estar follándose un agujero tan angosto, sobre todo porque la imagen del culo de Watari levantado y con las piernas juntas le parecía cuanto menos excitante, lo asoció tontamente a la forma de un corazón.
Si su descarado compañero de trabajo gustaba de hacerlo sufrir, él no tendría piedad esa noche, así que con fiereza lo embistió apoyando también las manos en el respaldo del sillón para sujetarse al momento de follarlo tan pegado a él que su abdomen chocaba con la espalda de Shinji, que gemía haciendo muecas sensuales y susurrando cosas como "más fuerte…". Shigeru quitó las manos del espaldar y agarró los glúteos de Watari clavándoles las uñas, haciéndolo tan duro y rápido como podía; Shinji fingió bostezar para molestarlo, a él lo encendía esa faceta oculta, tan desvergonzada y cruel, era una delicia.
Yahaba tomó con brusquedad los hombros de Watari y lo hizo girarse para darle un furioso beso en la boca, le fascinó el sonido de presión que hizo el culo de su colega cuando retiró de golpe el glande de su interior, llevaba años sin hacer algo tan sucio con alguien. Shinji cerró los ojos disfrutando, y llevó nuevamente sus brazos detrás del cuello de su editor, suspirando mientras Shigeru se calmaba luego de sentir ese contacto más íntimo y tranquilo; de repente aquel loco beso pasó a ser uno suave y dulce.
Ambos se separaron para mirarse, tenían más afinidad de la que se imaginaban, Yahaba era el más sorprendido del hecho que todo se sintiera tan bien, había olvidado por completo sus intenciones oscuras del inicio de la velada, y se preguntaba como podía ser tan desgraciado como para pensar en utilizar a alguien para sus propios fines. Watari le sonreía más cariñoso que cuando bromeaba jugando con su paciencia, era más parecido al Watari de la oficina, que siempre tenía una palabra amable para decirle; Shinji tomó su mano y lo guió al otro lado del sillón, una vez ahí actuó como si quisiera otro beso, Shigeru cayó en su trampa, y en vez de recibir uno, fue empujado hacia el sillón por aquel Watari cínico que lo estaba volviendo loco.
Antes de que Shinji se sentara sobre su polla otra vez, Yahaba se acomodó en el sillón, recostado de forma horizontal; Watari se subió encima de él con las piernas abiertas, ayudándose de sus manos para meter el pene de su editor otra vez dentro de su cuerpo. No esperó mucho para empezar a cabalgarlo de frente, Yahaba podía disfrutar de sus expresiones lascivas y los movimientos suaves de sus manos tocándose los pechos y el abdomen con masajes delicados, era un maestro a la hora de tentarlo.
Eso era lo que Shigeru quería ver, un Watari capaz de tomar las riendas y mover el culo sobre su pene sin ningún aburrido pudor; su compañero de trabajo no se preocupaba de no aplastarle la verga mientras rebotaba, era doloroso, pero nada de lo que hiciera con él esa noche le molestaría si estaba tan caliente. Aprovechó entonces para agarrar la polla de Shinji para masturbarlo mientras lo penetraba, no era su estilo quedarse quieto mientras tenía sexo con alguien, y su colega parecía disfrutarlo mucho.
Tuvo una ocurrencia de último minuto, por lo que terminó tomando uno de los cojines del sillón donde estaba recostado, tirándolo sobre la alfombra para luego sentarse sorpresivamente, abrazando, tomando y girándose con Watari. Después de hacer eso, dejó Shinji cayera hacia atrás, su cabeza aterrizó en la almohada, sus nalgas quedaron elevadas en la orilla del sillón, con las piernas abiertas y toda su zona genital totalmente expuesta.
Yahaba halló una forma de meterla, arrodillándose sobre los asientos del sillón con las piernas muy abiertas y llevando su cuerpo hacia adelante para apoyar las palmas en el piso; Watari estaba callado y sonrojado, esa posición era una de las que más le gustaba, todo lo relacionado a probar posturas nuevas del kamasutra era algo que le llamaba mucho la atención. Shigeru comenzó a follarlo una vez más, era difícil moverse, pero se las ingenió para ondear las caderas hacia adelante mirando fijamente a Shinji, era hipnótico verlo gemir sin parar, gozando de lo que le entregaba su editor con entusiasmo y vigor.
Mientras Yahaba se esforzaba por embestirlo en esa posición, el sillón se desplazaba hacia atrás por el fuerte ejercicio que estaban realizando, razón por la cual Shigeru cayó del sillón hacia adelante, aplastando por poco a Watari. Esa caída no le importó en lo más mínimo, con desesperación tomó las piernas de Shinji sujetándolas mientras llevaba todo su peso hacia adelante, penetrando como un salvaje mientras su colega gemía masturbándose para liberarse pronto de sus ganas de correrse.
A él también le faltaba poco para venirse, al ritmo en que iba lograría eyacular la cantidad de esperma que acumuló por tanto tiempo por no encontrar una pareja sexual y estar tan enfocado en el trabajo; Watari eyaculó gimiendo muy alto, y Yahaba se apresuró todavía más para no quedarse atrás. Luego de unos minutos metiendo y sacando sin parar la polla, Shigeru empujó las caderas hacia adelante, descargando toda su corrida dentro de Shinji, manteniéndose sobre él hasta soltar hasta la última gota.
Después de ese orgasmo Yahaba se separó de su compañero de trabajo y retiró su pene, mirando con interés como Watari abrazaba sus propias piernas, haciendo algo que Shigeru no entendió del todo para que todo el semen subiera para salir de su ano; lo mantuvo allí un momento para que su editor lo observara, y luego cerró un poco los glúteos y las piernas para que el esperma saliera recorriéndole una nalga. Yahaba estaba tan exhausto que se recostó al lado de Shinji sobre la alfombra, bufando mientras pensaba en lo increíble que fue esa experiencia sobre la cual no tenía expectativas tan altas, lo que empezó como un experimento para él, terminó siendo uno de los momentos más placenteros de su vida.
Watari se acomodó de costado en silencio, simplemente lo veía reposar, él también giró la cabeza para encontrar su mirada; nerviosamente Shigeru dijo que tenía que volver a su casa, pero Shinji colocó una mano sobre su pecho, diciéndole que era demasiado tarde como para encontrar un transporte, y que sería mejor que durmieran juntos. Yahaba no supo cómo contestar a eso, ya que su colega dio otro giro para terminar con la cabeza recostada sobre el pecho de Shigeru; él solo lo abrazó delicadamente y cerró los ojos, aceptando quedarse esa noche a dormir a su lado, debia admitir que estaba amando esa idea.
Yamaguchi abrió la puerta trasera del burdel, sus compañeros lo miraban muy preocupados, uno de ellos le pidió que no se fuera, que si lo deseaba podían hablar de lo que sea que estuviese sintiendo, pero él solo se secó las lágrimas y giró la cabeza para decirles que estaba bien, que no era nada importante. En silencio cerró la puerta y echó la cabeza hacia atrás para ver el cielo, casi no podía ver todas las estrellas por culpa de algunas nubes y la contaminación lumínica, pensaba que si las miraba sentiría algo de paz.
Mas se equivocaba, porque no podía dejar de sentirse mal, el frío le hacía tener la garganta apretada, la calle casi vacía le recordaba que estaba solo, sin hogar ni nadie que pudiese considerar su familia. Lo que más le dolía era pensar que tendría que volver a casa de Shimada para recoger sus cosas, ya que no recordaba haber escuchado a Kenma decirle a ese policía que se llevara sus maletas; cuando se enteró de la verdad, no pudo procesar nada más que el hecho de que alguien que amaba solo quería llevárselo a la tumba.
De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro, volteó a ver y descubrió al mismo policía que estuvo con Kenma en el parque donde desenterraron el cuerpo de ese animal; Terushima le sonreía seductoramente mientras le enseñaba su equipaje ya preparado y le decía que su carruaje ya estaba listo. Tadashi lo saludó tímido e inseguro, podía notar las intenciones que tenía ese policía, por ello subirse a su vehículo le daba algo de miedo, porque no había confianza entre ellos, lo único que había visto en Yuuji eran miradas lascivas y comentarios con doble sentido poco sutiles.
De cualquier forma reflexionó un momento sobre esa proposición, en el peor de los casos seria forzado a tener sexo con él para luego ser asesinado en algún lugar apartado, pero esa posibilidad en retrospectiva no le dolía tanto como lo que ya estaba sintiendo, una parte de él le decía que sería mejor morir que seguir tan hundido como estaba. Sin más vacilaciones aceptó meterse al automóvil de Terushima, este volvió a guardar las maletas en el asiento trasero y se sentó frente al manubrio para llevarse a Yamaguchi de ese lugar.
La principal orden de Kenma fue llevarle las maletas y de ser posible acercarlo al departamento de Hinata para que pasara el resto de la noche allí, pero Yuuji estúpidamente creía que si lo seducía un poco podrían pasar la noche en un love hotel, por eso dio algunas vueltas de más mientras conducía, haciendo tiempo mientras le hablaba de que era fan de sus shows y que le parecía demasiado atractivo. Tadashi no hablaba mucho con él, solo se limitaba a dar respuestas cortas mirando hacia la ventana con el cuerpo tenso; el policía continuaba halagándolo e insinuando cosas sexuales, convencido de que sería capaz de seducirlo durante el trayecto, si Kuroo había logrado tirárselo, él también podía hacerlo si se lo proponía.
Yamaguchi trataba de ignorar todo eso, solo miraba hacia afuera, melancólico y sin ganas de seguir respirando, como si ya nada tuviese sentido en su vida; esperaba que Yuuji se pusiera violento al ver que no estaban dando resultado sus intentos de ligar con él, eso podía ocurrir, o podría estar exagerando al pensar tan mal de esa persona. Sea cual fuese el caso, se quedó inmóvil cuando Terushima acercó una mano a sus piernas, dándole caricias por encima del muslo usando los dedos; él únicamente cerró la boca y evitó mirarlo, fingiendo estar concentrado en la vista de la ciudad nocturna.
Al no ver una negativa, Yuuji sonrió entusiasmado y continuó tocando las piernas de Tadashi, acariciándolas y metiendo su mano entre ambas para agarrarle los muslos; el bailarín no decía nada, solo se limitaba a mirar con los ojos llorosos todas las luces coloridas de Tokio, esperando que pronto ocurriera lo que tuviese que ocurrir. Terushima continuó usando su mano libre para manosear las piernas de Yamaguchi, estaba tan convencido de que ambos querían hacerlo que le agarró la zona genital mientras reía pervertidamente en voz baja.
No obstante, durante un semáforo en rojo miró hacia la ventana del copiloto para ver la expresión de Tadashi cuando le estaba metiendo la mano debajo del pantalón; se quedó helado al ver su reflejo en el vidrio, sus pecosas mejillas eran recorridas por lagrimas que salían unas tras otras, ni siquiera había algún indicio de que lo estuviese disfrutando, Yuuji solo pudo ver desdicha y miedo en él. Rápidamente apartó la mano y la devolvió al manubrio, nunca en su vida tuvo tanta vergüenza de sí mismo, ni mucho menos se había sentido tan incómodo luego de toquetear a alguien que le gustara; por eso decidió dejarse de tantas tonterías y retomar el verdadero camino hacia el departamento de Hinata.
Yamaguchi reprimía su necesidad de sollozar y llorar a todo pulmón, era difícil encontrar un equilibrio en sus emociones, la tristeza, la rabia, el rencor, la desilusión, el desamor, y por sobre todo un odio contra sí mismo lo estaban haciendo desear salir corriendo con el auto en movimiento. Si hubiese tenido una alternativa mejor cuando sus padres lo abandonaron, si alguien más lo hubiera ayudado y acogido, tal vez nunca habría terminado teniendo una vida como la que tenía, ni estaría enfermo ni buscando su propia destrucción; todo se ponía más oscuro para él cuando su nariz se tapaba de mucosidad por el hecho de estar llorando, obligándolo a respirar por la boca, lo cual en ocasiones lo hacía toser compulsivamente.
Terushima detuvo el automóvil frente al departamento de Hinata e hizo una llamada para despertar a Shouyou, que abrió los ojos al instante, tenso y alerta porque sabía que tenía que estar atento a la llegada de Tadashi; Yuuji le pidió que esperara a Yamaguchi con la puerta abierta, no tenía que recordárselo, pues el pelirrojo ya se había levantado para abrir la cerradura. Yamaguchi se sonó la nariz, pero fue inútil, no dejaba de tener dificultades para respirar; Terushima no se atrevía a mirarlo, no tenía idea de cómo lidiar con una persona tan deprimida, por lo que solo le dijo el número del departamento de Hinata para que llegase solo hasta allí.
Tadashi le susurró unas palabras de agradecimiento y se bajó del vehículo, luego abrió la puerta trasera para sacar sus maletas, y entró al edificio; tuvo que disimular su afligida voz para decirle al recepcionista que lo estaban esperando en uno de los cuartos, el hombre lo observó, juzgándolo con los ojos por su abrigo de piel falsa tan llamativo y su cara roja y mojada. El recepcionista confirmó que el residente había especificado que un amigo llegaría a dormir a su casa, así que lo dejó pasar, entonces Yamaguchi tomó uno de los ascensores, había tres espejos dentro, en los que podía ver su imagen repetida una y otra vez; lucía demacrado y patético, aunque quisiese disimularlo, cualquiera que lo viera se daría cuenta de que estuvo llorando por horas, no había forma de ocultar que ya no tenía dignidad.
Al encontrar el departamento de Hinata dudó demasiado de tocar la puerta, porque pensaba que si se quedaba allí, solo sería un estorbo para ese chico, no se conocían para nada, y aun así le dijeron que tenía que quedarse allí, solo terminaría molestándolo con sus problemas. No tuvo oportunidad de retirarse debido a que Shouyou abrió la puerta de forma súbita y lo invitó a pasar, él se limitó a asentir respetuosamente e ingresó en silencio quitándose los zapatos en el recibidor; Hinata tenía las luces encendidas, por lo que no pudo ocultarle su triste rostro; el pelirrojo tomó su mano y le dijo con una voz acogedora que no tenía que preocuparse, que él le daría un techo hasta que lograra estabilizarse y conseguir un lugar.
Tadashi le agradeció su amabilidad con mucha educación, y lo siguió mientras Shouyou lo guiaba a la sala de estar, donde tenía preparado un futón amplio y perfectamente tendido en el cual podría dormir; Yamaguchi volvió a agradecerle por todo aquello, Hinata le prestaba atención, era muy obvio que algo no andaba bien, Tadashi se sentía solo y desvalido, y él tenía que hacer algo al respecto. Shouyou le pidió a su huésped que lo esperara sentado en el sillón que estaba frente al futón, Yamaguchi obedeció sin cuestionar, a Hinata le preocupó que estuviese obnubilado, pues él simplemente acató su petición con la boca cerrada y los ojos muertos.
El pelirrojo se apresuró para preparar una taza de té con azúcar para Tadashi, algo tibio y dulce le caería bien y lo tranquilizaría; al volver lo encontró sentado con las manos apoyadas en las rodillas, mirando hacia abajo con los ojos perdidos en sus pensamientos. En silencio se acercó con una bandeja de madera en la que traía una tetera, un cuenco con azúcar y dos tazas pequeñas de té, luego se sentó a su lado y le ofreció una de las tazas, Yamaguchi llevó su espalda un poco más hacia atrás para cambiar su postura encorvada, y tomó la tacita para beber un sorbo, su té tenía el azúcar ya incorporado, le sorprendió un poco porque no era su costumbre endulzar el té, pero suspiró con calma y gratitud ante ese gesto de Hinata.
Shouyou le preguntó cómo se sentía, para no disgustarlo Tadashi respondió que se sentía bien, aunque resultaba muy obvio que estaba mintiendo; Hinata tocó su mano, preocupado por su verdadero estado anímico, él lo miró de reojo con aflicción, era inútil esconder lo que sentía, no después de haberse humillado frente a todos llorando en el escenario, frente a sus compañeros, frente a Terushima y el señor de la recepción. Como ya no tenía más opción, Yamaguchi miró hacia abajo mientras sus lágrimas caían lentamente por sus pecas, Shouyou se sentía apenado observando sus tristes ojos, decidió entonces colocar la bandeja a su lado para tener las manos libres para abrazarlo mientras lloraba.
-Tranquilo, todo estará bien a partir de hoy - le prometió el pelirrojo abrazándolo suavemente, Tadashi sollozó sosteniendo su taza de té entre las manos.
-No lo sé… - susurró Yamaguchi con un tono tan bajo que Hinata no pudo oírlo bien.
-Debes sentirte mal por… lo que hizo ese tipo, pero, piensa que ahora ya no te hará más daño, aunque sea difícil, es mejor que esa clase de personas estén lejos de nosotros - trató de consolarlo Shouyou, Tadashi apretó los parpados y los labios mientras sus lágrimas se derramaban y sus gimoteos le presionaban el pecho.
-¿Qué haré si muere? - se preguntó Yamaguchi perdiendo el control del volumen de su voz, Hinata lo abrazó más apretado al entender que su huésped no estaba pensando con claridad.
-Sonará cruel, pero se lo merece, no le debes nada a ese tonto - dijo Hinata con poca sutileza, las manos de Tadashi temblaban, imaginando que si Shimada no lograba encontrar el dinero para su tratamiento, sería el culpable directo de su fallecimiento.
-Él me acogió en su hogar, le debo… - murmuró Yamaguchi desesperanzado y errático, Shouyou tomó la tacita de su huésped y la colocó en la bandeja para poder tomarle las manos mientras lo miraba a los ojos.
-Repite conmigo: "No le debo nada a esa persona" - le propuso el pelirrojo esperando que Tadashi repitiera sus palabras, pero no obtuvo nada, pues Yamaguchi solo cerró los ojos sollozando sin control, su rostro estaba rojo, pero el resto de su cuerpo insanamente pálido, como si pronto fuera a tornarse amoratado por la falta de aire.
-No... puedo… - susurró Tadashi entrecortadamente, sentía que se ahogaba; Hinata soltó sus manos y se fue corriendo a buscar papel higiénico y un inhalador para su huésped, era tan rápido que en menos de un minuto estuvo de vuelta para ayudarlo.
-Toma, suena tu nariz - le dijo dándole el papel higiénico cortado y doblado; Yamaguchi se limpió la nariz, pero los sollozos seguían dificultándole el acto de respirar, Shouyou le entregó más té para calmarlo - bébelo despacio - le pidió, con sus temblorosas manos Tadashi acercó la taza a su boca, bebiendo entre cada gimoteo.
-Gracias… - pronunció su huésped, a medida que bebía sus sollozos iban disminuyendo en intensidad, cosa que Hinata aprovechó para darle el inhalador.
-Úsalo, lo necesitas - dijo al entregárselo, Yamaguchi lo tomó y lo colocó en su boca para poder despejar su vía aérea, tuvo que repetir el proceso algunas veces para poder respirar por la boca.
-Se lo agradezco mucho… - susurró Tadashi para luego llevar su espalda hacia atrás, colocando su cabeza en el respaldo del sillón; Hinata tocó la frente de su huésped, estaba algo caliente.
-Tienes un poco de fiebre… - advirtió Shouyou con preocupación, Yamaguchi cerró los ojos más tranquilo.
-Es normal cuando lloro - le aclaró Tadashi, luego se le quedó viendo con paz, pero al mismo tiempo melancólico - gracias por todo lo que ha hecho por mi hoy…
-No es nada, no podía dejarte a tu suerte después de lo que pasó - dijo el pelirrojo, los ojos de Yamaguchi brillaban al mirarlo, estar al cuidado de una buena persona calmaba un poco su espíritu.
-Usted y Kozume san me salvaron - susurró Tadashi tocando gentilmente una de las mejillas de Hinata, este se puso nervioso al notar la mirada tan dulce y bella de su huésped mientras le estaba acariciando la mejilla.
-Creo que terminaremos dedicándonos a ese tipo de cosas, Kenma tiene un don increíble - comentó Shouyou evitando los ojos de Yamaguchi, quien se reincorporó un poco para observar bien a Hinata.
-Si hubiese una forma de compensar las molestias que les he causado... - murmuró Tadashi llevando su pulgar a los labios del pelirrojo, dando una pequeña caricia y provocando que Shouyou se ruborizara algo asustado de las intenciones de su huésped.
-No causas molestias, te lo juro - se le ocurrió decir nerviosamente, tenía novio así que no podía bajar la guardia en esos momentos; Yamaguchi cerró los ojos y acercó poco a poco sus labios a los de Hinata, este se sobresaltó y ladeó la cara justo a tiempo para que la boca de Tadashi se posara entre sus labios y mejilla.
-¿Qué ocurre? - preguntó su huésped extrañado, la cara de Shouyou estaba completamente roja, no pensaba con claridad, sin embargo reaccionó tomando los hombros de Yamaguchi y apartándolo un poco de él.
-No podemos hacer eso - le dijo Hinata sobresaltado, los tristes ojos de Tadashi lo miraban con cariño y deseo.
-¿Por qué no? ¿No le gustan los chicos? - le preguntó Yamaguchi entrecerrando los ojos mientras volvía a acercarse lentamente, Shouyou lo detuvo hiperventilando.
-Tengo pareja, no puedo hacer esto contigo - dijo con mucha fuerza de voluntad, Tadashi agachó la mirada con decepción.
-Oh… entiendo… - susurró con tristeza, Hinata se sintió algo mal por darle otra razón para estar triste - es normal que una persona como usted ya tenga a alguien.
-Lo lamento, pero es mejor que solo lo dejemos como amigos - le propuso Shouyou, Yamaguchi sonrió tiernamente al escuchar la palabra "amigos".
-Y yo lamento haberme portado así, pensé que es lo que quería… - se excusó su huésped, Hinata tocó su hombro preocupado por esa reacción tan peculiar como asumir que quería algo de él.
-No quiero eso, tampoco que me pagues de ninguna forma, solo quiero ayudar - pronunció el pelirrojo, Tadashi sonrió cariñosamente y apoyó su cabeza sobre el hombro de su nuevo amigo.
-Gracias por todo - le dijo acomodándose y restregando su cabeza como un gatito, Shouyou respiró con alivio, su huésped parecía estar más feliz.
-No fue nada, deberías dormirte ahora, has pasado muchas horas sin dormir, mañana podremos seguir con esta conversación - sugirió Hinata, Yamaguchi se sintió algo preocupado.
-No quiero molestarlo más, tal vez deba irme mañana en la mañana - dijo Tadashi con modestia.
-¿Y a donde irías? Es mejor que te quedes, podríamos cocinar algo o jugar, tengo videojuegos de terror ¿Te gustan? - decía Shouyou con entusiasmo, Yamaguchi asintió tímidamente - entonces quédate por favor, hasta que consigas un hogar y un trabajo nuevo.
-Un trabajo nuevo… - susurró Tadashi con tristeza, Hinata tomó su mano.
-Mejor pensemos en eso mañana, tienes que descansar - insistió Shouyou, Yamaguchi asintió y se levantó para quitarse la chaqueta, dormiría con la ropa que tenía por debajo porque desarmar sus maletas para encontrar su pijama sería algo engorroso; después de acomodarse bien dentro del futón miró a Hinata con gratitud y dulzura.
-Gracias por todo… - volvió a repetir, Shouyou lo arropó sonriendo por haber logrado que se sintiera mejor.
-Buenas noches - dijo Hinata, Tadashi cerró los ojos acurrucado boca arriba dentro del futón.
-Buenas noches…
Pasaron dos días en los que Kenma solo intercambió algunos mensajes con su novio, le estaba causando algo de paranoia que Shouyou estuviese algo distante, quizá seguía molesto con él por no haber sido más empático con Yamaguchi cuando reveló todo el asunto del inugami; pero sus mensajes no parecían mostrar rencor o reproche por eso, por lo que no sabía si simplemente estaba sobre pensando el asunto. Esa mañana mientras desayunaba antes de irse al trabajo, le envió un lindo mensaje de buenos días a su pareja, que fue contestado unos minutos después con igual cariño, aquello lo hizo suspirar de alivio, todo parecía normal entre ellos dos.
Kozume le preguntó si estaría libre esa noche para ir a su departamento, Hinata se miró la retaguardia en ese instante, luego de haber tenido su primera vez con Kenma tuvo una pequeña hinchazón por detrás, si bien amó esa noche de pasión, por alguna razón pensaba que si volvía a hacerlo tan pronto sería doloroso para él, por lo cual inventó la excusa de que Yamaguchi no iría al trabajo y por eso no tendrían oportunidad de hacer cosas en su casa. Su novio suspiró desganado al leer el mensaje, le escribió que no importaba, que podrían verse cuando tuviesen tiempo porque ese día Kuroo tenía la noche libre y llegaría en algún momento al departamento; de todos modos no quería presionar a Shouyou para que tuvieran sexo, aunque en el fondo pedía que Tadashi encontrase pronto un lugar donde vivir solo.
Lev revoloteaba alrededor, después de practicar un poco descubrió como desplazarse flotando, a veces movía los brazos y pataleaba como si nadara en el aire de la habitación, jugueteando como un bobo cerca de Kenma y distrayéndolo mientras escribía. Kozume rodó los ojos y levantó una mano frente a la cara de Lev para detenerlo, pero este solo se quedó quieto un segundo para luego empezar a atravesar al médium y a algunos objetos sin parar, disfrutando de su estado espectral.
-Quédate quieto, me mareas - se quejó Kenma, Lev rió dando botes atravesando el piso y el techo de vez en cuando.
-¡Hacer esto es divertido! - dijo el fantasma moviéndose más, Kozume suspiró y cerró los ojos para no cansarse más de él.
-Parece que te gusta ser un espíritu - murmuró Kenma con molestia, Lev se quedó quieto y se rascó la cabeza sin sentir nada.
-Más o menos, es gracioso hacer algunas cosas, como asustar a Kuroo por las noches soplándole la nuca, pero también me pone triste pensar en que morí - le dijo Lev, Kozume solo lo miró con menor fastidio - también he practicado mover cosas, pero es demasiado difícil.
-No voy a enseñarte a hacer eso.
-¿Conoces a otro fantasma que sepa hacerlo? - preguntó Lev, Kenma recordó a dos espíritus que alguna vez lo ayudaron con un problema.
-Aone sabe mover cosas, pero no te lo presentaré - dijo el médium burlón, Lev refunfuñó.
-¿Por qué no? No seas malo - se quejó el fantasma.
-Tenemos mejores cosas que hacer - le respondió Kozume buscando algo en su celular - Daichi me habló en la noche, dijo que encontró algo sobre tu vida, no es mucho, pero es el primer paso para que recuperes tu memoria y sepas que hacer para irte a la otra vida.
-¿Ah sí? ¿Qué te dijo?
-Ya sabe quiénes son tus padres, Ryo Haiba y Lera Orlova, tu madre es rusa. También tienes una hermana, Alisa Haiba - le reveló Kenma, Lev se quedó pensando un momento en esos nombres - ¿Te suenan de algo?
-Alisa… ¡Alisa! - exclamó Lev recordando algo - me acuerdo de mi hermana ¡Era tan linda!
-¿Ah sí? ¿Qué más recuerdas?
-Sus ojos eran verdes y su cabello muy claro y largo, tenía unas lindas pestañas y cejas pobladas… Solía animarme cuando practicaba deportes y salíamos juntos a muchos lugares… - decía Lev viendo sus recuerdos de su hermana - ¿Sabes cómo están ahora?
-Daichi me dijo que dejaron pasar unos años después de tu muerte, y que ahora viven permanentemente en Rusia - le aclaró Kenma, Lev miró hacia abajo con tristeza.
-¿Tendré que ir a Rusia para saber cuál es mi asunto pendiente?
-Tal vez, pero no me mires a mí, no puedo llevarte a Rusia ahora, a menos que te quieras ir caminando solo - dijo Kozume, Lev negó sin parar con la cabeza.
-Ni pensarlo, es demasiado lejos y no sabría como averiguar donde viven, necesito de alguien con tu don.
-Cruza el mar y yo te encontraré allá - bromeó Kenma, Lev volvió a rezongar.
-No seas malo ¿Sabes algo más?
-Sí, tuvieron una propiedad aquí en Tokio y en otros sitios del país, parece que a ti y a ellos no les faltaba el dinero ¿Quieres que te acompañe a una de sus casas? - se ofreció Kozume, a Lev le brillaron los ojos.
-¿De verdad irás conmigo Kenma san?
-Sí, pero por la noche después del trabajo, quizá si recorres esa casa recuerdes un poco más de tu vida - dijo Kozume, Lev saltó de alegría y se abalanzó sobre él, atravesando a Kenma sin poder abrazarlo como quería - ¿Qué haces tonto?
-Perdón, fue la emoción - respondió Lev reincorporándose, entonces Kenma se levantó de su asiento para salir al trabajo.
-Si quieres sígueme para no tener que venir a buscarte hoy en la noche, pero no hagas travesuras o te voy a…
-Pero si ya estoy muerto - comentó Lev, Kozume lo miró con fastidio - bueno, me callo.
A media mañana Kageyama y sus compañeros tenían un espacio libre entre sus clases, todos aprovechaban aquello para estudiar en la biblioteca o en los salones con computadoras, él y sus dos amigos también lo hacían, estaban en un salón con muchos PCs para los alumnos, pero Tobio prefería sentarse en una silla pegada a la pared con su laptop personal, mientras Tanaka y Nishinoya se ponían cerca de él en unas computadoras de la universidad. Ryuunosuke y Yuu lucían demacrados y ojerosos, la noche anterior se habían ido de juerga con el resto de su banda y se metieron más cosas que simple alcohol, para despertar de ese estado tan terrible se tomaron un par de bebidas energéticas mientras encendían un PC, llevaban un estilo de vida muy poco saludable.
Kageyama los ignoraba quejarse de un estado que ellos mismos se provocaron, estaba concentrado en su propio notebook en el cual tenía dos navegadores abiertos, uno convencional con cientos de PDFs abiertos para estudiar, y otro con el dibujo de una cebolla. Tiempo atrás había aprendido a configurar muy bien ese navegador para evitar que su laptop fuera invadida por hackers o por troyanos que la destruyeran por dentro, con eso era capaz de ingresar a sitios interesantes aunque algo tenebrosos, cosa que en vez de inquietarlo le fascinaba.
Hacía meses que le había echado el ojo a una página llamada Mahôtsukai Store, tenía una interfaz parecida a la de Amazon, solo que con los colores invertidos, anuncios aterradores, y pop ups que aparecían de vez en cuando mostrando gifs de películas snuff que Kageyama cerraba rápidamente para evitarse un disgusto y luego mirar hacia todos lados para cerciorarse de que nadie estaba viendo lo que hacía en su computadora personal. En esa página se comercializaban productos de distintas clases de brujería, desde popular vudú hasta el local Onmyôdô, había variados muñecos para realizar maldiciones, talismanes de papel y hasta decoraciones como tzantzas.
Pero lo que realmente le interesaba a Tobio eran los libros carísimos que prometían iniciar a los compradores en distintas disciplinas de la brujería, las que más llamaban la atención de Kageyama eran el Onmyôdô y su contraparte oscura, el Kojyutsu, cuyo ebook era muy codiciado por él dado a que la disciplina fue prohibida y su existencia se trató de borrar. Tenía ahorrado dinero, pero seguía siendo insuficiente para comprar el libro del Kojyutsu, e incluso le faltaba muchísimo más para el libro del Onmyôdô; se fijó que había un número de consultas en la parte superior, muchos usuarios usaban ese número para realizar una compra presencial ya que temían demasiado usar datos bancarios en ese sitio, así que Tobio no perdía nada con preguntar.
Registró el numero en su celular y le mandó un mensaje para que el vendedor en cuestión solucionara sus dudas, cuando esa persona vio el chat de Kageyama dejó que la aplicación le permitiera responder en vez de bloquear el número, de esa forma Tobio pudo ver la foto de perfil de esa persona, no mostraba la cara, era una foto de sus manos creando un muñeco Wara-ningyô con el cabello de una persona, como una forma de demostrar que practicaba las brujerías con las que lucraba en el sitio web. Al responder esa persona fue percibida como alguien poco amable y cortante por Kageyama, luego de intercambiar palabras Tobio le contó que era un estudiante y que tenía ahorrado dinero para pagar un tercio del libro sobre el Kojyutsu, y quería saber si podía pagarlo en cuotas.
En vez de responder directamente a su pregunta, el tipo le preguntó a Tobio si era de Tokio o de alguna otra región, Kageyama respondió que vivía en Tokio, posteriormente el tipo propuso la opción de venderle el libro en físico en cuotas con intereses, esperando recibir el dinero en efectivo en una ubicación acordada por ambos. Tobio tragó saliva, tenía que pensárselo muy bien, si era alguien peligroso seguramente solo querría asaltarlo para llevarse el dinero sin darle nada a cambio, por ello lo dejó esperando unos 20 minutos antes de responderle.
Decidió que se arriesgaría a sacar el dinero en efectivo del banco, pero que iría acompañado de Tanaka y Noya para estar seguro al momento de juntarse con esa persona; contestó entonces que aceptaba la oferta, el vendedor le respondió irritado por la espera, pero fijó luego un punto de encuentro. Kageyama suspiró mirando el techo, se estaba metiendo en algo peligroso, pero le entusiasmaba imaginar la reacción de sus amigos del grupo amante de lo paranormal cuando lo vieran llegar con un libro de una disciplina casi extinta, sería más admirado que la biblioteca friki andante que era Hinata.
Luego de eso cerró el navegador de la cebolla y llamó a Ryuunosuke y a Yuu para pedirles el favor de que lo acompañasen a recoger una compra que hizo en internet, fue sincero con ellos al decirles que no confiaba tanto en el vendedor y por eso no quería ir solo. Sus dos amigos le dieron una fuerte palmada en la espalda para darle ánimos, y le aseguraron que podía contar con ellos para cuidarlo porque no querían que terminara agujereado como la última vez.
Por la tarde un poco antes del atardecer, Yamaguchi terminó sus labores autoimpuestas en el departamento de Hinata, para compensar sus cuidados y apoyo se dedicó todo el día a asear su hogar por cada rincón, merendando unas galletas de matcha que habían preparado juntos el día anterior. Le sorprendió encontrar tantos cuadernos con notas y redacciones propias del mismo Hinata recopilando mucha información de cosas algo lúgubres y terroríficas, además de mucho folclore y leyendas, haciendo cruces de diferentes variantes de los mitos; rió con dulzura ojeando los libros, su nuevo amigo no parecía a simple vista un genio, pero en esos temas sí que tenía mucho que presumir.
Luego de terminar el aseo profundo, salió del departamento para comprar algo para que Shouyou cenara bien, eso también era una forma de retribuirle su hospitalidad; en una tienda de conveniencia compró comida preparada para ser recalentada, era de buena calidad por lo que no le preocupaba la reacción de Hinata, también le compró una pieza de melón que le salió bastante cara, y una ichigo cake para cuatro personas. Al salir de la tienda miró el cielo anaranjado, le causaba tristeza porque le recordaba que pronto anochecería, y él debería ir al trabajo; el día anterior había hablado con Shouyou sobre renunciar, pero no estaba seguro de hacerlo, ganaba buen dinero bailando en ese burdel y era lo más cercano a lo que podría aspirar para ser un bailarín profesional.
Además de eso, aunque quisiese olvidarlo con todas sus fuerzas, seguía pensando en Shimada, en el hecho de que le dio una casa por muchos años después de un episodio desolador en su vida; por más que se quisiera convencer de que no le debía nada, la realidad era que se sentía amarrado a él por una deuda que tenía que costear. Reflexionaba sobre eso mientras caminaba de vuelta al departamento, si bien su antiguo profesor atentó contra su vida, y si bien había arruinado su oportunidad de cumplir su sueño, sabía que se sentiría incluso más destrozado si lo dejaba morir.
Al llegar al departamento subió para dejar la comida sobre la mesa y vestirse con su abrigo de piel y sus leggins blancos para salir como todas las noches al burdel, revisando su cuenta del banco en su celular, tenía ya registrada la cuenta de Shimada desde hacía mucho para transferirle parte de su sueldo, además este se quedaba con toda la propina que ganaba en sus shows, así que más del 70% de sus ganancias iban destinadas a él. En ese instante se cuestionaba si era el momento de transferirle parte del dinero que tenía en su cuenta, seguro que Hinata y Kenma lo regañarían hasta el hartazgo si les mencionaba aquella idea.
Bajó para esperar a Shouyou sentado en un escalón frente al edificio, ojeando su cuenta del banco, indeciso de hacer lo que pensaba hacer con su dinero; sus dedos digitaron el monto y escogieron el destinatario, dudó demasiado antes de transferir el dinero a la cuenta de Shimada, pero sentía que ya no tenía opción, cargar con su muerte y sus malestares era algo que había escogido hacía mucho tiempo. Cuando Hinata apareció acompañado de dos amigos que no conocía, Yamaguchi escondió rápidamente su celular, como si supiese que Shouyou lo juzgaría por pensar de la forma en que lo hacía; el pelirrojo y sus dos amigos se detuvieron frente a Tadashi, este se levantó para saludarlos con una reverencia.
-¡Hola! - saludó Bokuto alegremente, Yamaguchi era menos enérgico, pero sonrió dulce y amable como respuesta.
-Hola a todos, me llamo Tadashi Yamaguchi, es un placer conocerlos - dijo Tadashi para presentarse educadamente, Akaashi lo observaba para analizarlo.
-Yo soy Akaashi Keiji, y él es Bokuto Kotaro, es un placer - pronunció Keiji, Yamaguchi lo miró bien, ese chico que acompañaba a Hinata era bastante guapo, no pudo evitar acomodarse el cabello detrás de la oreja para verse más presentable, actuando evidentemente con más coquetería.
-¿Ya te vas Yamaguchi kun? Traíamos unas cosas para cenar contigo - le dijo Shouyou enseñándole una bolsa de un pequeño local de comida callejera, Tadashi agachó la mirada apenado.
-Oh… de haberlo sabido… Compré comida preparada para ti, también un trozo de melón y un pastel, yo no puedo quedarme, tengo que ir al trabajo - explicó Yamaguchi, Akaashi lo miró con extrañeza.
-¿Tienes un trabajo nocturno? - preguntó Keiji, Tadashi asintió con vergüenza de decir su verdadera vocación, de todas maneras pensaba ser sincero con ellos, pero Hinata se le adelantó.
-Sí, pero pronto lo ayudaré a conseguir un trabajo mejor ¿Verdad Yamaguchi? - dijo Shouyou, su amigo se sentía algo acorralado.
-Aún debo decidirlo bien… - fue lo único que dijo en respuesta.
-¿De verdad no puedes quedarte un rato? Queríamos jugar y beber un poco, no sabíamos que trabajabas de noche amiguito - decía Bokuto con un tono de voz más alto que los demás, Tadashi miró a la distancia queriendo salir de esa situación; Hinata se le acercó para decirle algo al oído.
-Creí que hoy llamarías para renunciar… - le susurró Shouyou contrariado, Yamaguchi agachó la cabeza.
-Lo siento mucho, tengo que ir al trabajo, los domingos no trabajo, el resto de la semana si - se excusó Yamaguchi, Akaashi seguía observándolo.
-¿Te sientes bien? - le preguntó Keiji, Tadashi no estaba nada bien, por lo cual deseaba desaparecer pronto de allí para enterrar sus problemas trabajando en el burdel.
-Sí, estoy bien - mintió el bailarín, Hinata tocó su hombro con preocupación.
-¿Llevas el inhalador? - le preguntó su amigo, Yamaguchi asintió.
-Sí, lo llevo en el bolso - contestó Tadashi enseñando su bolso de correa, luego miró hacia la ciudad - bueno, es hora de irme, disfruten la noche.
-Te guardaremos algo para cuando regreses - le prometió Shouyou - que te vaya bien, Yamaguchi kun.
-Mucha suerte amiguito - dijo Kotaro sonriéndole, en el fondo estaba feliz porque lo escuchó decir que dentro del departamento había un pastel del cual podría comer un trozo abundante.
-Hasta pronto - agregó Akaashi siguiendo con la mirada a Tadashi mientras se iba de allí.
-¿En qué piensas Akashi? - preguntó Bokuto algo confundido por el hecho de que Keiji mirara tanto a Yamaguchi.
-Parece un buen chico - comentó Akaashi mientras caminaban hacia el interior - algo triste, pero un buen chico al fin y al cabo.
-¿Tanto se le nota? - murmuró Hinata guiándolos al ascensor.
Mientras anochecía Oikawa se tomaba un café con Hanamaki y Matsukawa, la jornada en el bufete fue bastante agotadora, sobre todo para él y Takahiro que durante unas horas tuvieron que dejar su lugar de trabajo para ir al juzgado; Issei se tomaba un pink latte sacándole la lengua a los que le miraban raro aunque fuera de forma mínima, Hanamaki bebía un flat white y Tooru un expreso. Se reían mientras hablaban del estado de sus piernas luego de haber caminado hasta el juzgado, Matsu les decía que ya estaban algo viejos y acabados por quejarse tanto de su futura artritis.
Oikawa odiaba que le dijeran que estaba viejo, estaba en tan buena forma como cuando conoció a su esposo, bromeó diciéndole a sus dos amigos que cualquier joven se enamoraría de él si no supieran su verdadera edad. Takahiro preguntó irónico si estaba insinuando que engañaría a Iwa chan, Tooru se ofendió por esa insinuación y le dijo que no haría algo así ni en sueños.
Issei quiso aligerar el ambiente preguntándole a Oikawa como iba lo de la investigación, su amigo le respondió que avanzaban lento desde que el periodista se encontró casualmente con Kyoutani, que apenas estaban investigándolo a la distancia para saber de qué forma abordarlo, pero que por esta misma razón él quiso aportar su grano de arena investigando a otra persona que parecía estar involucrada: Ushijima Wakatoshi. Sus amigos lo miraron intrigados, y él decidió entonces hacer una llamada telefónica grupal con Kunimi, Kindaichi y Yahaba para decirles sus propios avances; Shigeru contestó la llamada sin poner el altavoz, estaba en el recibidor de la editorial, de pie mientras esperaba que los periodistas redactores salieran del edificio para volver a sus casas, por otro lado Akira si puso el altavoz, estaba en una cama de un love hotel con Yuutaro acostado a su lado bajo las sabanas.
-No llames más a Kindaichi, estamos en la misma habitación así que podemos usar mi celular - fue lo primero que dijo Kunimi, Yuutaro se puso nervioso cuando Akira les reveló a los demás que estaban juntos en un cuarto.
-¿"En la misma habitación", eh? - murmuró Matsukawa en tono insinuante, Kindaichi se cubrió la cara con sus dos manos.
-¿Yahaba kun? ¿Estás allí? - preguntó Oikawa, pero no parecía tener respuesta, Shigeru estaba mirando fijamente como Watari se ponía a hablar con unos amigos reporteros cerca de la salida.
-Hey Yahaba, te están hablando - dijo Hanamaki llamándolo, Kunimi levantó una ceja extrañado.
-No digamos nada importante hasta que responda - sugirió Akira para evitar cualquier problema en caso de que el teléfono de Yahaba estuviese en las manos equivocadas.
-¿Yahaba? - pronunció Yuutaro, ese último llamado sacó de sus impuros pensamientos a Shigeru.
-Aquí estoy, había algo de interferencia - respondió Yahaba mintiendo, pues su razón para estar callado era el hecho de que miraba la retaguardia de Shinji desde su posición mientras este hablaba con ese grupo del trabajo.
-Qué bueno, ya me estaba preocupando - comentó Tooru.
-¿Para qué llamaste? - preguntó Shigeru viendo a Watari a lo lejos, este se dio cuenta de que estaba siendo observado y le sonrió, mas continuó hablando con esos amigos.
-Hice una pequeña averiguación sobre tu jefe - dijo Oikawa, todos sus compañeros de la investigación le prestaron atención, menos Yahaba que tenía fijos sus intensos ojos en Shinji, que se acomodó bien para mostrarle su parte trasera a su editor mientras hablaba, incluso subiendo un poco su chaqueta para dejar sus pantalones a la vista.
-¿Qué encontraste? - preguntó Akira, Kindaichi apoyó su cabeza en el pecho de Kunimi mientras escuchaba con atención.
-Si ¿Qué encontraste? También queremos saber - dijo Maki antes de beber más café.
-Revisé si tenía alguna orden judicial, no había precisamente muchos juicios salvo por algunas demandas que él mismo realizó por propiedad intelectual - pronunció Tooru a modo de introducción, todos estaban expectantes, salvo Shigeru que se mordía un nudillo imaginando que mordía a su compañero de trabajo - lo interesante llegó cuando averigüe sobre denuncias en su contra sin procesar.
-¿Había muchas? - preguntó Kindaichi mientras Akira le acariciaba la cabeza.
-Bastantes, la mayoría por acoso sexual y laboral, nunca llegaron a puerto, así que su caso será difícil de abordar, necesitamos presión mediática ¿Tu que dices Yahaba kun? ¿Tienes conocidos en otros medios? - preguntó Oikawa, pero Yahaba no contestó, estaba embelesado imaginando el cuerpo de Watari sin ropa mientras este lo miraba de reojo provocativamente a lo lejos - ¿Yahaba?
-Responde Yahaba - le llamó Kunimi, entonces Shigeru agitó la cabeza y se concentró en la llamada.
-¿Qué cosa? - dijo Yahaba confundido, a Akira le extrañaba mucho esa actitud, Shigeru solía ser el más atento a todo lo relacionado a la investigación.
-Te noto distraído - comentó Kunimi, Matsukawa sonreía burlón, comentando por lo bajo con Hanamaki que ese periodista sí que estaba atontado ese día.
-Es la interferencia ¿Qué decían?
-Conozco ese tipo de interferencias - insinuó Issei burlándose con Takahiro.
-Decíamos que tu jefe suma demandas por acoso sin procesar, tiene santos en la corte - le resumió Kindaichi, Yahaba suspiró.
-Sí, ya me lo imaginaba.
-Hay algo más que me llamó la atención - agregó Tooru, Shigeru se centró más en la llamada, aunque seguía pendiente de que Shinji no se fuera todavía a su hogar.
-¿Qué cosa? - preguntaron casi todos a la vez.
-Una de las demandas fue puesta por Kai Nobuyuki, una por amenaza y agresión - reveló Oikawa, Yahaba abrió los ojos por la impresión - ¿Les suena?
-Sí, me suena - murmuró Shigeru pensando en su conversación con Fukunaga; no le gustaba recordar que estaba corriendo mucho riesgo metiéndose tanto en esa investigación.
-El pobre figura como desaparecido también… - se lamentó Kindaichi, Yahaba tragó saliva volviendo a mirar a Watari, esta vez con cautela.
-Todos nos estamos arriesgando… - comentó Shigeru, por su mente pasaba la idea de dejar su relación con su colega como algo que únicamente debía ocurrir a escondidas, para asegurarse de no meterlo en líos también.
-Ya estoy acostumbrado - dijo Kunimi desinteresadamente.
-Sea como sea, vayamos con cuidado a partir de ahora, hay que ser precavidos para que no terminemos en la tumba como esos dos - sugirió Tooru, sus dos compañeros de trabajo se miraron.
-Qué bueno que no estamos tan metidos… - murmuró Hanamaki hablándole a Matsu.
-¿Crees que ese tal Kyoutani siga en contacto con la mafia que hizo desaparecer a Yaku? - preguntó Issei a cualquiera que quisiera responderle.
-Lo más probable es que ya no tengan contacto, cuando lo buscamos al sur de Tokio, parecía como si quisiera borrar sus huellas, y no creo que fuese la justicia la que lo buscaba considerando que fue absuelto - teorizó Akira, Yahaba escuchó atentamente, eso le daba más confianza para acercarse a él y hablarle paso por paso de la investigación.
-O sea que este tipo tenía miedo de ser silenciado por su ex jefe ¿Creen que cooperará? - cuestionó Hanamaki - yo estaría cagado del miedo.
-Tal vez… Aún no sabemos si se quedó en el país por no tener visa, o por algo más, de momento siguen habiendo luces verdes con él - comentó Yuutaro, Shigeru por su parte siguió devorando con los ojos a Shinji, al parecer él y su grupo ya se estaban despidiendo, Watari miró a su editor y volteó para decirle un amable "hasta mañana Yahaba san, que vuelva bien a casa" mientras hacía una reverencia por cortesía, sus compañeros miraron con fastidio al editor, desconcertados porque Shinji se despedía de alguien tan molesto.
-Creo que trataré de acercarme a él este fin de semana - pronunció Shigeru caminando lento para seguir a Watari mientras se iba a casa - si resulta ser malo, juro que no diré nada de ustedes, estaría con un pie en la tumba de todos modos.
-Qué considerado - murmuró Kunimi.
-No te seas tan negativo Yahaba kun, seguro que todo sale bien - le animó Oikawa, en ese momento miró por la ventana y vio a Tanaka y sus dos amigos caminando por la otra cuadra paralela a la cafetería; Tooru se apegó a la ventana para verlos mejor, poniéndose nervioso por las ocurrencias impulsivas de su cabeza.
-¿Qué ves? - le preguntó Maki, las manos de Oikawa temblaban sosteniendo el café, su parte racional le decía que ese chico simplemente era un universitario más que no tenía nada que ver con él ni con su sobrino, sin embargo una fuerte ansiedad lo invadía cuando los observaba alejarse.
-Yo… - murmuró Tooru casi perdiendo de vista a esos jóvenes, su ansiedad y su irracional corazón lo hicieron levantarse de su asiento abruptamente, sorprendiendo a sus dos amigos - ya debo colgar - dijo antes de cortar la llamada y moverse para salir de su asiento, caminando rápido y evitando chocar con quienes ingresaban a la cafetería, sus compañeros se miraron desconcertados.
-¡Oye, ni pienses que vamos a pagar tu cuenta! - exclamó Hanamaki cuando Tooru salió corriendo del local.
Oikawa corrió por la cuadra hasta divisar al grupo de Ryuunosuke, entonces trató de cruzar rápidamente por la calle, teniendo que retroceder cuando un auto casi lo arrolla; el ruido de las ruedas frenando llamó la atención de Kageyama y sus amigos, que voltearon a ver que había pasado en el pavimento. El conductor le gritaba a Oikawa que tuviese más cuidado al atravesar por la calle, este se disculpaba nerviosamente por su impulsividad, pero sin demora volvió a correr para cruzar hacia la otra acera, donde Tanaka estaba detenido.
El joven agitó la cabeza confundido, aquel señor era un "fan" de su banda, mas ciertamente le parecía alguien muy raro e indescifrable; Nishinoya ladeó la cabeza, preguntándole a Ryu si se le hacía conocido ese tipo. Tanaka dio un paso atrás algo sorprendido de que ese tipo estuviera corriendo directo hacia él; Yuu seguía dudando de si ya lo conocían de algún lado, después de todo, solo Ryuunosuke y Taketora habían hablado con él.
-¡Hey! ¡Ryuu chan! - exclamó Tooru, Tanaka estaba confuso, incluso más que sus amigos.
-¿Te conozco? - preguntó Noya, Ryuu miraba hacia otro lado, demasiado extrañado por la atención que recibía de ese tipo.
-Soy un fan de su banda, hace poco hablé con Ryuu chan y el baterista. Me llamo Oikawa Tooru, es un placer conocerlos - se presentó Tooru se forma menos informal que cuando se dirigía a Tanaka, daba la impresión de que no era tan fan de Nishinoya como lo era de Ryuunosuke.
-¿Si tenemos fans? - se preguntó Yuu impresionado, Kageyama observó a Oikawa, recordando algo de él.
-¿Eres el del cigarro? - le preguntó Tobio, Tooru asintió nervioso.
-Esa solo fue una excusa para saber si eran los de la banda, perdón por eso - se explicó Oikawa usando una mentira, Tanaka seguía un poco incómodo con su presencia - Ryuu chan ¿Recuerdas que te hablé de un amigo que es periodista?
-Sí, lo recuerdo - respondió Ryuunosuke mirando sus pies, Oikawa tenía que pensar una excusa para darle, sin comprometer tanto a Yahaba ni decepcionar a ese joven.
-Le hablé sobre lo de hacer una nota sobre ese club de bandas tributo, me dijo que le interesaba mucho la idea, pero que debía pensarlo bien y hablarlo con su jefe - dijo hilando muy bien su mentira, Noya se veía muy entusiasmado por la idea de salir en algún periódico o revista, pero Tanaka seguía sin saber cómo reaccionar ante los brillantes ojos de cariño con los que ese hombre lo miraba.
-O sea aún no confirma pero si le agrada el tema - comentó Ryuu por el simple hecho de decir algo.
-¿Podremos salir en el periódico o la tele? - preguntó Yuu ilusionado; al ver tan inseguro a Tanaka, Tooru colocó su mano sobre el hombro del joven.
-No te preocupes, haré todo lo posible para que se cumpla esta oportunidad, lo juro - le aseguró Oikawa tocando suavemente su hombro, Ryuunosuke miró de reojo la mano de ese señor, era en la que llevaba puesto su anillo de bodas.
-Agradezco tus intenciones, pero quizá no sea necesario - dijo Tanaka tratando de apartarse de aquella mano.
-¡¿Qué?! ¡Pero Ryuu, es la oportunidad de nuestras vidas! - se quejó Noya, Ryuunosuke evitó la mirada cálida de Tooru, confundido y temeroso de que quisiera tener una aventura fuera del matrimonio con él, no iba a prestarse para ese tipo de cosas.
-Pero también tenemos la universidad - trató de explicarle Tanaka, pero su amigo estaba muy decepcionado.
-¡La universidad es una mierda!
-No quiero interrumpirlos, pero vamos a llegar tarde - los presionó Kageyama, Oikawa sintió curiosidad por lo que dijo Tobio.
-¿A dónde deben llegar?
-Kageyama compró algo por internet y se juntará con un tipo para recibir el pedido, le da miedo que sea peligroso así que lo acompañaremos - le explicó Yuu dando información de más.
-Ya veo, en ese caso también los acompañaré, soy mayor de ustedes y me sé defender.
-No gracias, podemos ir solos - respondió Tanaka visiblemente contrariado por Tooru.
-¿Por qué no? Mientras más seamos menos posibilidades habrá de que ocurra algo malo - insistió Oikawa mirando de forma protectora a Ryuu, quien no sabía cómo sentirse al respecto.
-Tenemos que irnos, me da igual cuantos seamos, solo vámonos - les dijo Kageyama avanzando, Oikawa los siguió de cerca, por lo cual Tanaka volteó a increparlo.
-De verdad, no es necesario que nos acompañe - pronunció Ryuunosuke notoriamente irritado, Tooru levantó las manos un momento por el repentino y violento giro de ese joven, pero luego las bajó, dándole una mirada de suma preocupación a Tanaka que lo hizo sentir algo afligido.
-Pero ¿Y si te… les pasa algo? - se preguntó Oikawa muy triste, reviviendo el sentimiento de pérdida que tuvo el día de la muerte de su sobrino; Ryuu tragó saliva sintiéndose el malo de esa situación.
-Estaremos bien, pero ahora váyase por favor, no me gusta su insistencia, es raro - dijo Tobio sin sutilezas, Tooru lo miró ofendido por ese adjetivo que usó para él.
-Como deseen, solo era una sugerencia - contestó dando la vuelta orgullosamente, entonces el grupo se alejó de él mientras volteaba a verlos, muy preocupado por el temor de que a ese muchacho le ocurriera algo malo.
De todos modos regresó por donde vino, cruzando la calle con el semáforo en verde como una persona normal y doblando por la cuadra para volver a la cafetería con sus amigos; al ingresar otra vez Hanamaki y Matsukawa lo veían raro, como si creyeran que estaba loco. Fue muchísimo más incomodo cuando ambos le recalcaron que se dieron cuenta de que salió así de desesperado para seguir a un joven menor que él, lo cual no dejaba de hacerles pensar que no estaba precisamente siendo el marido más fiel.
Oikawa los increpó muy enojado por ese comentario, él jamás le sería infiel a su amado Iwa chan, mas no supo explicarles bien el por qué había seguido de forma tan impulsiva a ese grupo de jóvenes. Por esa razón Tooru guardó silencio avergonzado de sí mismo, si trataba de hacerles entender su nulo razonamiento, sus amigos le dirían lo mismo que su esposo, que tenía que ir a terapia una vez más.
Kenma manejaba su motocicleta con Lev sentado a sus espaldas, el poder de la mente de aquel fantasma si era bastante fuerte como para ser capaz de "sentarse" sin un cuerpo físico, si se lo proponía tal vez llegaría a mover cosas como tanto deseaba. Iban por la carretera 311 al sur de todo Tokio, rumbo al exclusivo barrio de Denenchofu, que estaba bastante alejado del centro de la ciudad, por lo que el viaje se estaba volviendo algo tedioso para Lev, no dejaba de preguntar cuándo llegarían, Kozume le respondía molesto que cómo era posible que ni siquiera intuyera que tan lejos podía quedar su antiguo hogar.
Al llegar por fin después de moverse velozmente entre todos los automóviles, Kenma se estacionó en una acera con un pasto muy bien cuidado, las calles de Denenchofu tenían hermosos árboles, y las construcciones un estilo europeo digno de la clase acomodada que vivía en ese lugar; frente a ellos estaba la antigua casa de la familia Haiba, actualmente habitada por unos nuevos propietarios. Seguramente adentro de la residencia había muchos cambios que Kenma no podría ver, ya que solo planeaba sentarse en el borde de la acera para esperar a Lev mientras él mismo exploraba su antiguo hogar, no había necesidad de pensar una excusa para meterse adentro, probablemente lo echarían pensando que era un ladrón, de hecho podía percibir a unos vecinos que se asomaron por las ventanas para ver porque había un joven en moto sentado delante de una de las casas.
Lev se tomó su tiempo recorriendo el interior de la vivienda, no sabía porque, pero podía afirmar que todo estaba demasiado cambiado, no reconoció la decoración, ni los cuadros de los niños que habitaban allí; adentro había una familia cenando en el amplio comedor, mirando la televisión mientras charlaban, los niños no se preocupaban por no hablar con la boca llena de comida. El fantasma pensó con nostalgia en un momento de su infancia, cuando él y Alisa comían hasta atiborrarse unas galletas con mermelada y mantequilla de maní, en esos tiempos era muy difícil conseguir esos productos importados, pero al parecer su familia podía costearlo.
Subió entonces al segundo piso, identificó una de las habitaciones como la suya, ahora ocupada por una gran cuna para el niño menor de esa casa; las paredes si lucían iguales, recordó como las rayaba con crayones para luego ser regañado por su mamá, que por el hecho de ser rusa de por si tenía una voz más fuerte y autoritaria que su padre, que se parecía mucho a él en cuanto a personalidad. Creyó que recordaría algo al entrar al cuarto de Alisa, pero al no dar resultado, saltó desde la ventana al patio trasero, haciendo un ruido al caer al pasto, cosa que alertó a la familia, que se asomó a ver sin encontrar nada extraño.
Él se rió porque sin querer logró asustarlos, luego siguió con su recorrido, vio la piscina, la habían remodelado bastante, pero seguía teniendo una forma irregular y muy amplia, con muchas esquinas; en ella siempre jugaba con su hermana y se lanzaba poniéndole los pelos de punta a su familia porque no dimensionaba el peligro de saltar siendo un niño pequeño. Después de nadar mucho su madre preparaba un picnic con cajas bento muy bien decoradas, su mente le dijo que no era su mamá la que los adornaba, sino su papá; esos recuerdos lo hacían suspirar, había tenido una buena infancia en ese lugar.
Luego de inspeccionar bien, decidió salir de allí para encontrarse otra vez con Kenma, que revisaba su celular ignorando cualquier señal de desconfianza en los del vecindario. Lev se sentó a su lado en silencio, pensando en esos recuerdos tan agradables de los suyos; por un momento deseó volver a la vida para decirles que volvieran a vivir en Japón, en esa misma casa.
-¿Cómo te fue? - preguntó Kozume fingiendo estar teniendo una video llamada en su celular, de esa forma la gente no pensaría que estaba hablando solo.
-Recordé un poco, pero creo que no es suficiente - respondió Lev pensativo - me llevaba muy bien con mi familia.
-Me alegra escuchar eso.
-Hacía algunas travesuras y ponía muy nerviosos a mis padres… ¿Estarán bien?
-Seguro que lo están, tu hermana es una modelo, viven tan bien como cuando vivían aquí - respondió Kenma, Lev miró sus manos, atrapando sus lágrimas, no entendía porque le salían lagrimas si era un fantasma, tal vez tenían una connotación muy espiritual y por eso podía llorar.
-¿Habrán sufrido mucho cuando morí?...
-Creo que la mayoría de los buenos padres harían eso - dijo Kozume, mirando el cielo melancólico mientras le hablaba a su amigo - lo extraño sería no sufrir por la pérdida de un ser querido.
-¿Serán felices ahora? - se preguntó Lev derramando sus lágrimas que no eran de agua.
-Quizás, o quizá siguen pensando en ti, pero viven con eso.
-¿Mi hermana estará bien?
-Esperemos que sí, si quieres puedo pedir que averigüen más de ellos.
-Si, por favor hazlo Kenma san - le pidió Lev mirando el cielo al igual que él - ¿Mi asunto pendiente será el volverlos a ver?
-No lo sé, aún no recuerdas todo, hay algo que te está atando, y aún hay que averiguarlo.
-¿De qué forma?...
-Tenían más de una propiedad, si las visitamos todas seguro que recordarás más cosas.
-¿Me acompañarías a esas casas?
-Sí, cuando tenga tiempo, es mejor que viajar directamente a Rusia - dijo Kenma con seguridad, entonces Lev lo abrazó con fuerza, en esa ocasión si logró sentir que tocaba a Kozume sin atravesarlo.
-¿Cómo hice eso?
-Yo que sé, tampoco quiero explicártelo porque sé que molestarás a la gente si aprendes a tocar y levantar cosas.
-Si fueras un espíritu querrías hacer lo mismo - argumentó Lev, Kenma rió y se levantó de un salto.
-Ya tenemos que irnos - le dijo Kozume, su amigo fantasma lo miraba conmovido, no solo porque Kenma le prometió ayudarlo, sino que por primera vez lo había escuchado reír.
-Yo te sigo, Kenma san.
Kageyama, Tanaka y Noya esperaban apoyados en una pared grafiteada junto a una amplia acera en el barrio de San'Ya, el lugar era uno de los más feos de todo Tokio, Ryuunosuke estaba alerta, listo con una navaja que guardaba en su mochila en caso de que todo fuera una trampa de un delincuente. Yuu fingía envalentonarse frente a sus amigos, aunque en el fondo le inquietara estar en esa parte peligrosa de la ciudad, se preguntaba si aquel vendedor que contactó Tobio no podía haber fijado una reunión en un lugar más concurrido e iluminado.
Las dudas le carcomían la cabeza a Kageyama, por el tipo de sitio web que manejaba ese tipo se daba cuenta de que podía ser una persona bastante sombría, seguro que si no le pagaba el resto del dinero en los plazos que establecería le cortaría la garganta y lo grabaría para esas películas snuff que salían en forma de anuncios emergentes en su página. Pero todos los productos que comercializaba ese vendedor le encantaban, y seguro que también le llamarían la atención a sus demás amigos, salvo a Tanaka y a Nishinoya, que se mantenían alejados de todo eso.
De la nada vieron aparecer a un joven de cabello grisáceo con las puntas negras, vestía una chaqueta negra con plumas en el cuello, una camiseta roquera y varios collares de cadenas plateadas, caminaba directo hacia ellos así que asumían que se trataba del vendedor. Ryuu y Noya reconocían de alguna parte a ese tipo, quizás alguna vez lo vieron en algún recital como parte del público dado el tipo de ropas que traía, pero aun así seguían sin saber identificar porque les sonaba tanto.
-No dijiste nada de venir acompañado - pronunció el joven llegando hacia ellos.
-Es por cuestión de seguridad - le respondió Tanaka firme y sin ningún miedo, el vendedor lo miró de reojo algo irritado por su personalidad altiva.
-¿Quién de ustedes es Kageyama? - preguntó el vendedor, Tobio dio un paso al frente - ¿Tienes el dinero?
-Lo tengo - contestó Kageyama sacando un manojo de billetes, el joven lucía desconfiado.
-Dame uno para comprobar si es falso - le ordenó el vendedor, Tobio le entregó el billete y ese tipo lo analizó por un minuto - es real.
-¿Dónde está el libro? - le preguntó Tobio, el joven abrió su mochila para sacar un libro de aspecto algo antiguo.
-¿Todo eso vale un libro? Para eso prefiero no leer - comentó Yuu, al vendedor le fastidiaba la compañía de su cliente.
-Vale en oro lo que pesa - les espetó el joven intercambiando el libro por los billetes - la siguiente cuota debes pagarla en dos meses.
-Cuatro, tómalo o déjalo - dijo Ryuu con los brazos cruzados, el tipo le echó una mirada asesina - somos unos putos estudiantes, no puedes esperar que caguemos dinero cuando tú quieras.
-Deben atenerse a las consecuencias de comprar en mi negocio.
-Y tú debes atenerte a la consecuencia de no vender el puto libro si no estás dispuesto a negociar - le increpó Ryuunosuke, el vendedor estaba muy molesto.
-Está bien, cuatro meses para pagar la próxima cuota - pronunció el vendedor para luego escribir en una nota sus datos bancarios - transfiérelos a esta cuenta para no tener que lidiar con tus parásitos - le dijo el tipo dándole el papel a Kageyama, enfureciendo a Nishinoya.
-¡¿Cómo nos dijiste?! - exclamó Noya, siendo detenido por Tanaka antes de que hiciera algo estúpido.
-¿Semi Eita? - leyó Tobio en voz alta.
-Ese es mi nombre - dijo el tipo dando la vuelta para marcharse; Kageyama tragó saliva y luego miró la portada, esperaba que todo ese conocimiento valiera la pena, aunque con solo tenerlo en sus manos ya estaba mirándolo con ilusión, como un niño pequeño con un juguete nuevo - si no pagas en cuatro meses conocerás tú mismo los efectos de ese libro - pronunció mientras se alejaba, causando inquietud en Tobio y sus amigos.
