Esa noche Tsukishima estaba sentado en su escritorio con la espalda encorvada, usando unos audífonos circumaurales de la mejor calidad posible para analizar de forma profesional aquel video que Kuroo le envió sobre su amigo que hablaba dormido; ese tal Kenma le causaba mucha intriga, sus palabras eran difíciles de descifrar por tratarse de lenguas muertas que parecían la raíz del sumerio o el idioma babilonio. Cada noche después de trabajar enseñando lenguas en la Universidad de Tokio, se tomaba su tiempo para analizar la grabación, no estaba entre sus planes pedirle ayuda a sus colegas de Inglaterra, porque debía admitir que le gustaba la idea de vanagloriarse por ser el único que descubriera dicho idioma.

No se cuestionaba el por qué Kozume era capaz de hablarlo en sueños, ni si aquello tenía una explicación esotérica en la cual Kei no creía y se negaba a aceptar como válida, solo se concentraba en descifrar parte de los fonemas, algunos sonidos que distinguió fueron los de ḫa-ra e-da-ak, que tenían relación con una traducción sobre la palabra "guerra" dentro de una oración gramatical. Otra palabra que identificó fue una versión angustiosa y a la vez grave de "destrucción", lo recordaba del poema de "Lamentaciones de Ur", que había tenido el gusto de analizar en una visita a la Universidad de Chicago.

Al menos aquello era un avance en toda su investigación, por eso se levantó y caminó un par de pasos hacia su cama tamaño matrimonial, para recostarse boca arriba mientras le escribía a Kuroo que había encontrado algo, pero que no se hiciera ilusiones porque no era todo el contenido de la grabación. Tetsurou le escribió alegremente que le agradecía mucho que no hubiese dejado de lado su petición, y que las palabras de Kenma le daban mucho más miedo ahora que sabía parte de su significado; Tsukishima se burló cuando Kuroo teorizó que su amigo estaba prediciendo el fin del mundo, para él era obvio que no se trataba de una absurda premonición apocalíptica.

Aunque, por su mente rondaba la loca idea de que podía ser algo relacionado con el pasado, no con el presente o el futuro; su orgullo le dolía cuando se imaginaba esa posibilidad, no era un creyente de nada, pero la única explicación que podía encontrar de momento era que Kozume recordaba inconscientemente una vida pasada. Era una estupidez, pero un lenguaje tan complejo como ese no tenía una explicación tan floja e insípida como que Kenma había mezclado palabras mientras dormía hasta crear su propio idioma.

Sea como fuere, ya tenía suficiente de focalizar su inteligencia en esa grabación, en esos momentos quería relajar sus músculos, masturbarse un poco y ponerse a dormir; pretendía desabotonar su pantalón para liberarse un poco pensando en sus experiencias más ardientes, había tenido varias con chicas y chicos ingleses, seguro alguna le causaba algo. Sin embargo, siempre que lo intentaba, esos recuerdos que le obsesionaban volvían a su cabeza para causarle rabia y frustración sexual; lo que más le prendía por las noches era rememorar esos momentos experimentales, torpes y fogosos de su adolescencia, cuando llevaba a Yamaguchi hasta su hogar para hacérselo en todas las habitaciones, mientras sus padres no estaban y su hermano se iba para dejarles espacio.

Tadashi era muy pudoroso en esos tiempos, él se encargó de borrar esa inocencia tan divertida de corromper; quizás había follado como un salvaje con algunos ingleses y uno que otro americano, pero no existía nada más memorable que saber que él inició a su ex novio en diferentes prácticas pervertidas. Se preguntaba qué tan profesional se había vuelto Yamaguchi trabajando en ese burdel, por un lado no le daba buena espina que se entregara a cualquiera, pero por otro, quería saber en carne propia cuán bueno era follando y chupando ahora que ya no existía el Tadashi virginal de antes.

Sus deseos sexuales se unificaban con la molestia de haber sido rechazado en dos ocasiones por su ex, por mucho que se masturbara soñando con volver a tenerlo en su cama, sabía que sería imposible convencerlo con lo que ya le había ofrecido. Parecía una causa perdida, Yamaguchi se volvió terco y menos dócil que en la época del instituto, Kei podía jurar que hasta le odiaba por lo que le hizo al finalizar la preparatoria.

Nunca querría admitir que era su culpa, que lo llevó a confesar su orientación sexual para luego cortar con él; Tadashi se lo hacía ver de forma más negativa recalcándole que su familia no reaccionó bien y que no pudo estudiar por cosas que no tenían que ver con él. No era el culpable de que sus antiguos suegros fueran retrogradas, ni tenía la culpa de que Shimada sensei hubiera enfermado forzándole a trabajar para obtener dinero fácil, todo eso escapaba de su poder, y no podía sostener una relación a distancia.

Mas si hacía una retrospectiva, tal vez lo de la relación a distancia no hubiese sido una mala idea, después de todo, lo único que realmente le llenaba era su recuerdo, el sexo con sus amantes de una noche solo podía ser descrito como algo intrascendental. A veces imaginaba como hubiera ocurrido todo si en vez de terminar con Yamaguchi, lo habría convencido de ir con él a Inglaterra o de haber mantenido contacto por video llamadas; Kei se preguntaba si hubiese sido una opción viable, seguramente verlo desnudarse frente a la cámara le habría causado lo mismo que follar con otros conocidos.

O eso imaginaba cuando le invadía ese arrepentimiento, ahora solo eran ex novios con una mala relación, y no tenía idea de cómo cambiar aquello, lo único que se le ocurría era proponerle un intercambio de beneficios. Debía averiguar sobre los costos de los tratamientos del profesor Shimada para fijar un precio justo para Tadashi, porque parecía que su única razón para ejercer un tipo de prostitución, era cuidar de él; Tsukishima sonrió pensando en esa característica de su ex novio, en cómo era evidente que anteponía las necesidades de otros por sobre la suyas.

Al menos eso era lo que quedaba del Yamaguchi que tanto amó, en todo su noviazgo jamás le dijo que lo amaba, pues le parecía absurdo decir esas palabras siendo apenas un crio, siempre esperó que Tadashi solo fuera su primer novio, una experiencia que recordaría algún día como una cosa de niños. Pero se equivocaba, todas las noches pensaba en él con rabia y con deseo, era una pésima combinación que le irritaba por ser una muestra de cuanto le obsesionaba cambiar el pasado, o al menos tenerlo cerca fuera cual fuera la manera, incluso si tenía que gastarse todo el sueldo en sus caprichos.

Se detuvo al recordar su último encuentro con él, pudo haber sido una noche memorable, el podría haberlo follado en esa misma calle como un exhibicionista, si tan solo no hubiese llorado; casi parecía como si hubiera estado a punto de violarlo. Se le retorcía la consciencia de solo pensar en eso, en que quiso forzarlo sin darse cuenta de que no solo era algo ilegal, sino que le hacía daño, y no un daño como el despecho de una ruptura, uno que pudo haber sido irreversible.

Por esa razón dejó en paz su entrepierna y buscó en su celular una aplicación de citas entre chicos para comunicarse con alguno que le llamase la atención, debía de haber alguien que lo hiciera olvidarse de Yamaguchi, por su propio bien. Buscando personas a las cuales seguir, encontró a un tal Chikara, por su desesperación no leyó nada de su perfil, solo que vivía en Tokio, lo cual, junto con sus interesantes fotos, le bastaba para hablarle por interno.

Mientras esperaba una respuesta siguió viendo sus fotografías, aunque no enseñaba sus genitales no era nada pudoroso, tenía muchas fotos donde se le veía sin camisa luego de una sesión del gimnasio, a Kei le encantó su cuerpazo, como también le gustó su trasero redondo que enseñaba con los pantalones sin caer del todo. En algunas llevaba también una bata de médico, Tsukishima no estaba interesado en si realmente era parte de un hospital, no le iba mucho el roleplay de medicina, aunque sin dudas que le parecía interesante poner un butt plug de cola de zorro entre esos glúteos cuanto menos interesantes.

Kenma no sabía que tan tarde era, pero la menor cantidad de vehículos en la carretera le hacían adivinar que debían ser la de la mañana, y él seguía conduciendo su moto con Lev a sus espaldas abrazándolo con una expresión de nostalgia, porque echaba de menos sentir como lo hacía cuando estaba vivo. Le comentó en voz alta a Kozume lo mucho que extrañaba ser abrazado, el médium estaba con la mirada fija en el camino, pero de todos modos le prestó atención, y preguntó si había alguien en particular que quisiera abrazar.

El fantasma reflexionó un poco sobre esa pregunta, porque algo dentro de sí mismo le decía que si existía una persona a quien quería volver a tocar, solo que no podía recordar de quien se trataba; por eso solo se limitó a guardar silencio, apoyando su frente sobre el hombro de Kenma, suspirando angustiado y nostálgico. Kozume sintió compasión por él, debía de ser muy triste saber desde el corazón que había personas a las cuales deseaba volver a ver, pero que no podía recordar con facilidad.

Mientras observaba el luminoso Tokio nocturno, el médium se preguntó si la amnesia de Lev realmente se debía a un golpe, o si era algo incluso peor, le costaba creer que un golpe físico causara algo así en un espíritu, era mucho más probable que algo en su psique le estuviese afectando. En un semáforo en rojo se puso a pensar en un fantasma que se encontró una vez a los 14 años, lo vio en el metro, estaba arrinconado, abrazando sus rodillas y meciéndose compulsivamente mientras lloraba.

Días más tarde Kenma volvió a esa estación por la noche para que hubiese menos público que le mirara "hablar solo", entonces llamó al espíritu, que solo levantó la cabeza un momento para mirarlo y luego seguir encorvado lamentándose. Siempre fue realmente difícil ayudar a fantasmas que no deseaban ayudarse a sí mismos, o que tenían algún problema psicológico u emocional, a veces los espíritus de ese tipo tardaban años en estar listos para cruzar al otro lado.

Yui Michimiya y Aone Takanobu eran un ejemplo de eso, Yui seguía demasiado apegada a su familia como para tomar la decisión de irse para siempre, y Aone estaba amarrado a su antiguo trabajo como guardia de seguridad de un bufete de abogados, mismo lugar donde fue asesinado durante un asalto a mano armada. Tal vez sólo necesitaban tiempo, Lev en cambio sí requería más ayuda, porque había algo que bloqueaba su memoria y con ello cualquier propósito que lo atase al mundo terrenal.

Cuando el semáforo cambió a verde, Kozume continuó marchando rumbo a su hogar, Lev miraba los edificios y sus carteles luminosos con mucha curiosidad, había marcas y figuras públicas en las publicidades que él desconocía por completo, era increíble lo mucho que podían cambiar las cosas en solo 10 años. Por eso comenzó a hacer preguntas sobre las cosas que no le resultaban familiares, divirtiéndose mientras jugueteaba con la paciencia de Kenma, a quien no le gustaba tener que responder, pues incluso él mismo no estaba interesado en saber quién era tal celebridad que al fantasma le llamaba la atención.

Lev parloteaba aferrado a Kozume, sin embargo este no lo escuchó claramente mientras conducía la motocicleta, su voz se hacía distante al igual que el camino, que se volvía difuso, porque el poder del médium se manifestaba sin previo aviso, y en cualquier lugar. La visión de entonces mostraba unas callejuelas oscuras, demasiado oscuras, cambiando frenéticamente mientras alguien corría mirando con desorientación ese sitio de soledad desconcertante.

La visión cambió de forma súbita, Kenma podía observar desde atrás un par de cuerpos con los pantalones abajo, uno levantando al otro mientras lo arrimaba salvajemente contra la pared, la persona en cuestión gemía y reía en voz baja, Kozume reconoció asqueado la voz desquiciada e inquietante que disfrutaba de esa repugnante acción. También identificó las piernas que se movían por causa de los fuertes golpes contra la pared, unas piernas de piel tersa y con pecas hasta el empeine; el médium se movió un poco para cambiar de perspectiva, descubriendo que por el costado del cuerpo sometido caían vísceras humeantes.

De pronto volvió a escuchar la voz de Lev gritándole sin parar, entonces vio que se estaba acercando peligrosamente al parachoques trasero de una camioneta; Kenma frenó en seco provocando que a sus espaldas el resto de vehículos también tuvieran que detenerse abruptamente, para luego dar paso a un concierto de bocinas y gritos enardecidos contra su persona. Las manos le temblaban, el espíritu le preguntó porque había hecho eso, sin embargo Kozume no quiso responder, en cambio aceleró sin medidas manejando con una sola mano, pues con la otra desbloqueó su celular para hacer una llamada urgente.

Apenas Kuroo contestó la llamada, Kenma sin saludar le preguntó en donde trabajaba Yamaguchi, Tetsurou se sintió descolocado, pero apenas reaccionó un segundo después le dio la dirección y le preguntó a Kozume si quería que abandonara su posición de vigilancia para ir con él, el médium le dijo que no lo importunaría mas, y colgó para poder usar la I.A de su celular para que esta le indicase el camino más rápido al burdel. Kenma doblaba en las curvas a toda velocidad, pasando entre los automóviles de forma tan peligrosa que Lev gritaba a pesar de que un impacto no le causaría daño.

Yamaguchi seguía en los camerinos, quitándose el traje de látex rojo que había usado en la función de esa noche para cambiarse de ropa y poder marchar a casa de Hinata; su jefe, un tal Sadayuki Mizoguchi, se le acercó para hablarle seriamente sobre un rumor que le dijeron acerca de que días atrás lloró en el escenario y en el backstage frente a sus demás compañeros. Tadashi cubrió su cuerpo con el traje que se acababa de quitar, y le dijo que tuvo una pequeña crisis pero que ya no se volvería a repetir; Sadayuki se cruzó de brazos y comenzó a decirle que esas crisis no podían volverse frecuentes, porque le traerían problemas de reputación a su local.

Con una gran reverencia de arrepentimiento Yamaguchi le aseguró a su jefe que nunca volvería a dejar que sus emociones lo dominaran durante un show, Mizoguchi le observaba pensativo, luego le preguntó si su motivo eran problemas de dinero. Tadashi tocó su propio brazo y se quedó callado, no era esa su razón para estar triste, pero tampoco podía negar el hecho de que aún se adjudicaba la responsabilidad de la salud de Shimada, así que no sabía que responder.

Su jefe interpretó su silencio como un sí, por lo que le recordó que había otras maneras de obtener más dinero en su negocio, lo primero que le ofreció fue que hiciera funciones privadas para empresarios, eso le daría miles de yenes, con la condición de que se entregara a todos los deseos de los clientes sin quejas. "La estrella" se negó educadamente a pasar a ese nivel, Sadayuki quiso insistir diciéndole que esa era una buena manera de conseguir una gran cantidad de dinero, y que él era lo suficientemente guapo como para ser popular entre los clientes más adinerados, que hacían reuniones privadas con sus socios donde jóvenes como él les servían en todo sentido.

Yamaguchi retrocedió un poco incómodo por la forma en que su jefe le sugería ser un escort, negándose nuevamente a formar parte de esa división secreta del burdel; Mizoguchi entonces le tomó los hombros mirándole fijamente, su lindo cuerpo estaba casi desnudo, era un desperdicio que un bailarín como él se mostrara solo ante personas comunes. Sadayuki propuso entonces la otra opción, que no implicaba satisfacer los deseos de un cúmulo de viejos empresarios, sino más bien, los suyos propios.

Tadashi giró la cabeza para evitar el contacto labial con su jefe, este lo soltó al ver la negativa, y le dijo que no iba a obligarlo a aceptar sus propuestas, pero que nunca olvidara que existían esas alternativas, y que él estaría contento con que eligiera cualquiera de ellas. El bailarín inclinó la cabeza para "agradecer sus buenas intenciones", y continuó vistiéndose bajo el ojo atento de Mizoguchi, ignorando su sonrisa y sus ojos insinuantes y descarados; llevaba muchos años aguantando que su jefe examinara sus cuerpos desnudos sin la posibilidad de quejarse de ello.

Al abrigarse simplemente se despidió de toda la gente con quien trabajaba, y salió a la intemperie fría y oscura de las 4 de la madrugada, de forma inmediata empezó a sentir la garganta más estrecha, ni con todas las chaquetas del mundo podía evitar sentir como el frio se metía a sus pulmones, obligándole a toser. Cuando pudo controlarse siguió caminando con las manos en los bolsillos de su abrigo de piel falsa, preguntándose si encontraría algún taxi o si tendría que hacer tiempo hasta las 5 de la mañana para tomar el primer tren del servicio del metro.

Mientras caminaba con la vista dirigida a sus pies no se daba cuenta de la ausencia de estrellas, ni de la contaminación lumínica en el especio negro que era el cielo, tenía tanto frio que solo caminaba rápido en línea recta para entrar en calor; después de un minuto levantó la cabeza, y vio que las calles estaban completamente vacías. Le pareció muy extraño, ese barrio se caracterizaba por su vida nocturna, ni siquiera había tipos acosándole desde la otra calle, ni mujeres en la orilla de las aceras atrayendo clientes.

Ese nivel de soledad le causaba mucha preocupación, siempre prefería cualquier presencia por más indeseada que fuera, a tener que caminar sin compañía en sitios donde cualquier persona realmente peligrosa pudiese esconderse aprovechando las zonas oscuras. De pronto los focos atenuaron un poco su brillo, Yamaguchi se quedó quieto, irguiéndose con el cuerpo endurecido mientras observaba un horizonte muchísimo más oscuro, pues los postes de luz apenas iluminaban con circunferencias en la calle, sin dejarle ver más allá.

Algo dentro de sí mismo le decía que no debía voltear a ver tras de sí, la ansiedad le paralizaba en ese sitio fijo, sus latidos se intensificaban mientras dejaba correr los eternos segundos de no saber cómo reaccionar ante algo tan extraño. Lentamente giró la cabeza, deseando estar sugestionado para poder seguir su camino sin problemas; a sus espaldas la iluminación era igual, más baja que en un principio, inútil ante una penumbra de color negro, en la cual sin embargo podía ver una lejana silueta que no distinguía nada bien.

Parecía una silueta humana, él se sintió helado al contemplarla hacia atrás, lo que menos deseaba era encontrar algo cuando mirara la zona oscura de la calle; a pesar de haberse quedado inmóvil del temor, sacó valor de su necesidad de resguardarse para caminar lento, sin girar la cabeza para mantener vigilado a quien quiera que estuviese allí. Cuando se alejaba, notó que la figura se mantenía en su lugar, sin seguirle ni mover un solo musculo; su lado negacionista le hizo pensar que solo se estaba imaginando que había algo allá, como si quisiera convencerse de que no corría peligro, porque no sabía lidiar con algo así.

Por esa razón volvió a mirar hacia adelante para ignorar cualquier cosa mientras volvía a su nuevo hogar, queriendo seguir con su vida sin ninguna complicación, sin miedos ni sufrimiento, en un lugar donde sabía que lo recibirían con los brazos abiertos como cuando creía que Shimada le quería de verdad. Pero la vida no parecía ser justa con él, porque el ruido de una tapa metálica de un contenedor de basura, cayendo estrepitosamente contra el cemento, lo hizo sobresaltarse y girar para ver que había pasado.

Al centro de la calle había un gato negro, Tadashi expulsó el aire contenido en sus pulmones, y sus músculos se soltaron de a poco al mirar al felino, el causante de su gran susto; eso pensó hasta que vio al animal engrifarse mientras miraba en diagonal hacia la otra calle. Yamaguchi siguió con los ojos la dirección en la que miraba el gato, se trataba de un gran contenedor de desechos con la tapa abierta, a simple vista no parecía haber nada extraño, hasta que enfocó mejor su visión, encontrándose pequeños mechones de color rojo asomándose discretamente desde el interior.

Su respiración se cortó, por todo su cuerpo transitaba una sensación de congelamiento que le imposibilitó reaccionar al enterarse de lo que realmente estaba ocurriendo; más adelante en el camino, un bote de basura más pequeño cayó al piso, en ese momento Yamaguchi dio la vuelta con una velocidad imposible, para salir corriendo por mero instinto, consumido por el pánico. Las luces delante de sus narices se apagaron, y él dobló por inercia en la calle que tenía a su derecha, en la cual los postes de luz también iluminaban débilmente, parpadeando en una frecuencia que confundía sus sentidos.

Cuando los focos volvieron a apagarse, Tadashi miró en todas direcciones buscando un lugar con luz, dirigiéndose entonces a un callejón de débil luminiscencia, corriendo desesperado hacia allí porque era lo único que le permitía hacer su instinto de supervivencia, que opacaba cualquier atisbo de raciocinio en su persona. Corrió por esa estrecha calle hasta que pisó un extraño y pequeño bulto con su pie derecho; miró luego a sus pies, lo que había en el piso era una masa de carne y costillas rotas, sobre una manta pequeña de cuero peludo de color blanco moteado, con cuatro patas estiradas en las esquinas.

Yamaguchi apartó el pie, mirando pasmado las vísceras desparramadas de un desafortunado gato; alrededor volaban decenas de moscardones, él no pudo evitar recordar el cadáver del perro enterrado en el parque, con sus gusanos blancos entrando y saliendo de la carne en descomposición. Su estómago se contrajo por una arcada, y luego otra, y otra, llegando al punto en que tuvo que cubrir su boca con una mano mientras chillaba desde el alma, con asco, con náuseas y con culpa.

Dio media vuelta para alejarse llorando de ese cadáver, las luces se atenuaban lentamente hasta ser tan débiles que no podía mirar más allá de sus manos, huyendo a ciegas en unas calles que le eran imposibles de reconocer. Lograba oír pasos desde atrás, le seguían de cerca, y él hiperventilaba y tosía mientras se obligaba a correr, con falta de aire y comezón en la garganta; su única reacción era doblar una y otra vez en cada esquina oscura.

Cuando creyó perder a su persecutor, se detuvo para tomar aire, cubriéndose la boca al sentir ganas de toser por el enorme esfuerzo físico de su huida; se arrinconó como pudo entre dos edificaciones muy pegadas las unas a las otras, agachado y con las manos en sus labios. El pecho le dolía y su garganta picaba, la tos ahogándose en sus adentros era una tortura que lo hacía temblar y sollozar; debía resistir por su vida, pero era tan sofocante que sus ojos se llenaron de lágrimas desesperanzadoras.

Sin quererlo tosió un poco al no poder aguantar más, y lloró con los parpados apretados, golpeándose las piernas por la frustración de estar condenado a padecer una enfermedad que no le correspondía. Se quedó en silencio cubriendo su boca con una mano, no había ni un solo ruido, ni siquiera pasos, todo era una inquietante quietud que solo le hacía querer reprimir sus inminentes gritos de histeria; respiró profundamente, queriendo controlar sus emociones para sobrevivir, como si estar escondido le asegurase el salir invicto; pero en el silencio de esa sombría noche, Tadashi oyó que alguien le susurraba al oído: "te encontré".

Antes de que la mano del psicópata le atrapara el cuello desde atrás, Yamaguchi se agachó saltando hacia adelante; su cabello fue tomado con tal fuerza que le pusieron de pie, él gritaba y se retorcía, aterrorizado a tal punto que no le importaba el dolor en su cabeza, moviéndose tan bruscamente para zafarse que algunos de sus mechones fueron arrancados. Al verse libre comenzó a correr otra vez para salir del callejón, le oía claramente venir tras él, ya no podía soportarlo más, no tenía más salida que gritar por ayuda, aunque supiese que nadie vendría en su auxilio.

Mas estaba equivocado, pues al salir del callejón se le atravesó una potente fuente de luz, acompañada del rugido de una moto que resonaba por todo ese lugar consumido por la oscuridad; Kenma detuvo un momento su motocicleta sin parar el motor, gritándole a Yamaguchi que subiera a sus espaldas. Tadashi no tardó ni un segundo en subir, aferrándose con todas sus fuerzas a Kozume mientras aceleraba el vehículo al máximo, alejándolo definitivamente de su final.

El bailarín escondía su rostro en la chaqueta de Kenma, se rehusaba a mirar las calles por el miedo de encontrarse a ese psicópata una vez más; no obstante escuchaba el sonido de los automóviles, de personas hablando, de la música que ponían en centros nocturnos; la vida había vuelto a aparecer para darle tranquilidad. Kozume se metió al estacionamiento de su edificio y detuvo su motocicleta poniéndole el pie metálico para que se sostuviera, luego bajó y se quitó el casco, mirando a Yamaguchi bajar con el cuerpo débil y desorientado.

Las manos le temblaban, él las miraba con los ojos húmedos, ya estaba seguro, pero no podía evitar que su cuerpo reaccionara de esa forma luego de haberse sentido tan aterrorizado; el médium lo observaba muy preocupado, Tadashi se rodeó con sus propios brazos y se encorvó un poco mientras lloraba silenciosamente, desahogando las emociones fuertes que sintió al momento de ser perseguido. Kenma tenía un nudo en la garganta, veía el aura rosa del bailarín atenuarse hasta formar un difuso halo de luz, no se oscurecía, pero si se volvía más difícil de contemplar mientras sufría.

Kozume tuvo miedo por él, si le seguían pasando cosas como esas, su luz si se volvería más oscura, lo cual sería terrible para alguien como Yamaguchi, implicando un cambio radical en su forma de ver la vida. Lev les miraba detrás de la moto, no entendía muy bien que había pasado, pero ese muchacho lucía muy mal emocionalmente; una vez más el fantasma deseó volver a tener un cuerpo para hacer lo que Kenma no se atrevía a hacer, pues su amigo solo estiraba tímidamente su mano sin saber cómo ayudar.

-Abrázalo - le incitó Lev, Kozume lo miró de reojo con molestia y luego siguió pendiente de Tadashi, que sollozaba escondiendo su mirada de Kenma; el médium acercó su mano inseguro y le tocó la cabeza, llamando su atención.

-Esto… - murmuró Kozume, Yamaguchi posó sus tristes ojos en el rostro de Kenma, quien rápidamente quitó su mano -¿Te encuentras bien?

-Es obvio que no está bien, no seas tonto Kenma san, abrázalo - repitió Lev, el médium solo gruñó bajo como respuesta.

-Era él… - susurró Yamaguchi temblando, el espíritu no sabía de qué hablaba.

-Tendou… Si, lo sé - respondió Kozume con rencor en su voz, las lágrimas de Tadashi rodaron por sus pómulos pecosos.

-Ya no me sigue ese inugami ¿Entonces por qué…? - se preguntó el bailarín, Kenma agachó la cabeza con pesar y enfado.

-Tal vez es por lo mismo, lograste resolver tu problema sin su estúpido trato, por eso quiere vengarse - dijo Kozume, Yamaguchi le miró atemorizado.

-¿Qué pasa si se ensaña con mis amigos del trabajo? ¿O si averigua donde vivo y le hace daño a Hinata kun? - decía Tadashi con los ojos muy abiertos; Kenma también se sintió de la misma forma cuando mencionó a Shouyou, no podía concebir la idea de que ese monstruo se acercara al hogar de su novio para hacerle daño.

-No puedes seguir viviendo allí - le dijo sin pensar en su estado, Yamaguchi respiraba agitado y tiritaba en un solo lugar.

-Tengo miedo… - susurró el bailarín, Kozume sintió un nudo en el estómago al verle tan asustado, lo invadía la culpa por haber tenido uno de los pensamientos más horribles que su subconsciente había imaginado: que no le importaba tanto lo que le pasara, mientras Hinata estuviera a salvo.

-Tendrás que vivir conmigo para evitar estos problemas - propuso pensando que eso compensaría su egoísta idea, de esa manera lograría proteger tanto a Shouyou como a Tadashi.

-Haré lo necesario para que no lastime a otras personas que conozco, incluso si tengo que quedarme sin amigos - comentó Yamaguchi tocando su brazo, mirando al suelo mientras lloraba silenciosamente; Kenma otra vez sentía remordimiento por no estar siendo lo suficientemente empático con él.

-Kenma san, tú tienes cuerpo, haz algo - dijo Lev acercándose más a Tadashi, queriendo tocarle un hombro en un intento de saber si sería capaz de darle un abrazo que ese chico pudiese sentir; al hacerlo de forma consciente solo logró atravesar el brazo del bailarín, por lo que con decepción levantó su mano para alejarla, pasando a llevar algunos cabellos de Yamaguchi, quien dio un respingo al sentir que sus mechones se levantaron.

-¿Qué fue lo que…? - murmuró el bailarín mirando hacia Lev, que pasó de la sorpresa a sonreír de oreja a oreja por haber logrado algo así; Kozume tenía la vista agachada, reflexionando sobre su poca amabilidad con Yamaguchi.

-Oye Tadashi… - susurró Kenma tocando el hombro del bailarín.

-¿Kozume san?... - pronunció Yamaguchi sorprendido de que el médium volviera a tocarlo; entonces Kozume se armó de valor para rodearlo con sus brazos, tocando suavemente su espalda de manera tímida.

-No dejaré que ese tipo te lastime - le juró Kenma, Tadashi entrecerró los ojos y lo abrazó también, agachando la cabeza para esconder la cara en el hombro del médium, era un poco más alto que él, pero de todos modos se sentía protegido en sus brazos.

-Gracias… Kozume san - pronunció Yamaguchi respirando más tranquilo sobre la chaqueta de Kenma, quien cerró los ojos sintiendo como su aura de color rosa volvía poco a poco a rodear de forma vivaz a Yamaguchi; por alguna razón le daba un poco de calor en las mejillas, acompañado de una sensación bochornosa y cursi.

-A partir de hoy tendremos que ser más cuidadosos, ese tipo está loco… - comentó Kozume mirando hacia el lado para distraerse de la energía tan excesivamente cariñosa del aura rosa; Tadashi le abrazó con mayor suavidad, restregando su cara sobre el hombro de Kenma como un gatito.

-Me has salvado dos veces, Kozume san - susurró Yamaguchi suspirando dulcemente, Kenma comparaba su brillo con el de Shouyou, el del bailarín lo sofocaba un poco de sensaciones abochornantes, el de su novio era mucho más cálido y reconfortante, por eso le gustaba más pasar tiempo con él.

-Bueno… - murmuró Kenma por no saber que responder a eso, si le decía que solo fue una coincidencia que él terminara sacándolo de un apuro, quizá Tadashi lo interpretaría como que no estaba realmente interesado en su bienestar sino que hacía todo por un sentido de deber; si lo pensaba bien era en parte cierto, pero de ser completamente así jamás hubiese tenido una visión de él, eso solo ocurría con personas con las que tenía un vínculo afectivo.

-Eres increíble, Kozume san - dijo Yamaguchi antes de apartar su cabeza para mirar de frente a Kenma, sonriendo ilusionado; el médium también le veía a los ojos, encontrando algo difícil de identificar a primera vista, la mirada de Tadashi tenía una melancolía oculta bajo un manto de ternura, una desesperación por sentir afecto de alguien, y una resignación a la idea de que el vacío nunca sería llenado.

-Todo mejorará - le prometió Kozume con los parpados ligeramente húmedos, pues descifrar sus sentimientos le causaba tristeza a él también.

Yamaguchi cerró los ojos y respiró profundamente al momento de acercarse sin demora a los labios de Kenma, para besarlos sin limitaciones. El médium mantuvo los ojos abiertos, su energía le impedía reaccionar con rapidez, porque desgraciadamente no le parecía desagradable sentir ese contacto y esa aura tan suave y a la vez empalagosa de amor.

Si hubiese podido comparar el color de la luz de Tadashi con un sabor, sin duda habría sido con el algodón de azúcar, Hinata en cambio sería un mousse de naranja suave y agridulce, en un perfecto equilibrio que jamás le cansaría. Lev miraba la escena cubriéndose la boca del asombro, Kenma le observó de reojo, tanto el fantasma como Yamaguchi se estaban imaginando algo que no podía ser, cosa que lo hizo reaccionar al fin, tomando los hombros del bailarín para apartarlo.

-Tadashi, estás confundido - pronunció Kozume seriamente, Yamaguchi tenía sus brillantes y nostálgicos ojos puestos en los labios de Kenma.

-¿Por qué? - cuestionó Tadashi con su suave y triste voz, Kozume sentía lástima, pero no tenía más opción que ser directo con él.

-Tu no me gustas, yo ya tengo novio, así que por favor, no vuelvas a hacer eso - le aclaró sin eufemismos, Yamaguchi agachó la cabeza decepcionado, mas sin embargo aceptándolo sin reclamos.

-Discúlpeme por favor, creí que estaba soltero - dijo el bailarín avergonzado y con la mirada apartada de Kenma - las mejores personas siempre están ocupadas…

-Esto… - murmuró el médium con modestia, porque además no sabía como responder a los halagos - no te ayudé porque me gustaras.

-¿Entonces por qué lo hizo?

-Porque no quería que te… - respondió deteniéndose para no alarmarlo más, en su visión vio el fin de su vida, y no fue precisamente el mejor final - no me hubiese gustado que te hicieran daño.

-¿Por qué? - preguntó Tadashi, a Kozume le pareció un poco tonto que no entendiera, aunque no lo culpaba, seguramente no estaba tan acostumbrado a relaciones sin algún tipo de retribución carnal o beneficiosa.

-Porque… - decía el médium incomodo por tener que expresarse frente a alguien que no conocía bien, pero que de todos modos, por alguna razón, le provocaba un instinto de protección que solo tenía con sus contados amigos - porque, puede que, lleguemos a ser amigos en algún momento…

-¿Lo dice en serio? - Yamaguchi juntó sus manos, ilusionado y más iluminado que hacía unos momentos, Kenma se apartó un poco por ese subidón de energía, mientras Lev miraba todo con los brazos cruzados y una cara de desaprobación.

-¿Como que "puede"? Eres demasiado seco Kenma san - le regañó el espíritu.

-Cállate… - masculló Kozume en voz muy baja para que Lev no molestara, Tadashi ladeó la cabeza.

-¿Dijo algo? - le preguntó el bailarín confundido.

-Nada. Y lo digo en serio - dijo Kenma, los ojos de Tadashi brillaron de emoción, y luego se lanzó a los brazos del médium para abrazarlo, un poco agachado para apoyar su oreja en el pecho de Kozume, quien no reaccionó hasta luego de algunos segundos, rodeándolo tímidamente con sus manos.

-Gracias por todo, Kozume san - susurró Yamaguchi con su suave voz, Kenma tenía algunas palabras estancadas en la garganta, pero le parecían demasiado bochornosas e innecesarias, así que se limitó a toser y apartarse poco a poco de ese abrazo.

-No fue nada. Ahora sígueme, te llevaré a mi departamento - dijo Kozume apuntando el ascensor con su pulgar - Kuroo está haciendo vigilancia nocturna, puedes usar su cuarto por hoy.

-¿Tetsurou san vive aquí? - preguntó Tadashi sorprendido, Kenma asintió como respuesta, viendo cómo se dibujaba una sonrisa en el rostro de Yamaguchi, seguía siendo tierna, pero había un pequeño toque de picardía en ella, aunque no le quiso prestar más atención porque quería llevarlo a descansar aunque fuese por un par de horas.

Yahaba abrió los ojos despertando en plena madrugada, se había quedado profundamente dormido sobre el futón de Watari, le contrariaba haber caído rendido luego del sexo, su idea era volver a su casa para poder vestirse a la mañana siguiente con un cambio de ropa diferente; no obstante fue inevitable acabar de otra forma su noche con su colega, pues sufrió de algo que los franceses llamaban "la petite mort", el desvanecimiento de la consciencia después de un fuerte orgasmo. Shinji dormía de costado, con las rodillas flexionadas y la cabeza sobre el pecho de Shigeru, quien tomó su celular para ver la hora, aún no eran las 5 de la mañana, por lo que todavía no le servía de nada ir a su departamento.

Su yo desagradable de la oficina se habría quitado de encima a Watari, pero esa parte de él debía ser enterrada por completo, no le beneficiaba en nada, ni a él ni a los demás; en cambio decidió dar rienda suelta a sus deseos, y rodear a Shinji con su brazo pasándolo por debajo de su cuerpo, mientras usaba el otro para revisar sus mensajes. Había uno de Kunimi, era un enlace a un video de algo llamado countouring, que parecía tratarse de maquillaje; Yahaba rodó los ojos pensando que Akira se estaba burlando de él, pero antes de regañarlo, le preguntó a qué venía ese video.

Después de unos minutos Kunimi vio el mensaje, tanto él como Kindaichi descansaban de costado, Yuutaro con la cabeza más abajo, respirando entre los pectorales de Akira, que lo abrazaba con un solo brazo para poder ojear su teléfono. Decidió usar la función de enviar audios por la pereza de escribir con una sola mano, cosa que a Shigeru solía molestarle.

-Es un video de una técnica para contornear el rostro, así le puedes dar una forma un poco distinta con los volúmenes, te serviría para disfrazarte cuando vayas el próximo fin de semana a casa de Kyoutani - Yahaba reprodujo aquel audio al menor volumen posible, colocando el celular cerca de su oreja para oír mejor.

-No envíes audios, no estoy solo - escribió Shigeru, Kunimi suspiró desanimado, teniendo que pasar su teléfono atrás de la espalda de Kindaichi, para abrazarlo por completo mientras sus dos manos sostenían el teléfono por detrás escribiendo, Yahaba hizo lo mismo con Watari.

-¿A quién te follaste? - preguntó Akira, Shigeru se molestó un poco por la pregunta, mas prefirió ser algo sincero por ser consciente de que Kunimi podría averiguar por sí mismo la respuesta si le apetecía hacerlo.

-A un compañero de trabajo - respondió secamente, Akira levantó una ceja con interés.

-¿Y está bueno?

-Más de lo que imaginaba - dijo sinceramente, Kunimi sonrió algo pervertido.

-También estoy durmiendo con el tipo a quien me follé, lo hacemos todos los días - comentó Akira besando la frente de su amante.

-¿Es Kindaichi verdad? - le preguntó Yahaba, Kunimi abrió los ojos impresionado con su deducción.

-¿Somos tan obvios?

-Si dices que follan todos los días, y pasas literalmente todo el tiempo con Kindaichi, es obvio que se trata de él.

-Chico listo… - escribió Akira resignado a que alguien supiera su mal guardado secreto - ¿Qué te pareció cogerte a un hombre por primera vez?

-Fue mucho mejor de lo que esperaba, creí que no sería capaz, pero me lo hizo muy disfrutable - comentó Shigeru besando por un tonto impulso el tabique de Shinji, quien entreabrió los ojos somnoliento.

-¿Qué tanto? No temas ser detallista - le pidió Kunimi, a Yahaba no le gustaba ventilar tanto su privacidad.

-No voy a contarte como fue solo porque quieres usarlo para tu disfrute personal, eso da asco.

-Tal vez si te cuento como me fue a mi te animes a soltarte un poco.

-No gracias.

-¿Seguro? ¿No te da curiosidad? - cuestionó Akira, Shigeru agachó la cabeza, en el fondo si tenía los mismos sentimientos de morbo que su compañero de investigación le demostraba sin tapujos; quiso escribir "no tanta…" pero habría sido muy obvio saber que mentía.

-Un poco.

-Eso quiere decir que sí, no te sientas mal por eso - le dijo Kunimi, pero Yahaba no podía evitar sentirse algo incómodo por hablar de esos temas con alguien - hoy fui el top, solemos intercalar los roles con Kindaichi ¿A ti te va eso?

-No, ni en sueños, siempre voy de top - contestó Shigeru sin notar que Watari tenía los ojos abiertos, descansando tranquilamente contra su pecho.

-No puedes decir que no te gusta ser el bottom si no lo has probado. Además, si te acuestas con Kyoutani tendrás que estar abierto a cualquiera de los dos roles, según le guste.

-No creo que sea necesario que me acueste con él, podría simplemente iniciar una "amistad", si mi teoría es cierta él estará dispuesto a cooperar por voluntad propia con la investigación.

-No puedes depender de una sola teoría, si quieres conseguir algo tienes que saber ensuciarte las manos.

-No es así como nos enseñan a los periodistas, hay algo que se llama código de ética, si no lo cumplimos, no estamos siendo buenos periodistas. Para ti es más sencillo jugar sucio porque eres un investigador privado, te mueve el dinero.

-¿Y a ti que te mueve? Que yo sepa la última vez que hablamos por aquí, dijiste que no te importaría probar cosas nuevas ¿Te referías a usar a tu compañero para saber si podrías coger con hombres? Eso no suena muy ético - decía Akira, Yahaba se desconcertó por esas conclusiones de su compañero de investigación.

-Quizás al principio tuve ese estúpido pensamiento, pero ahora es diferente, no lo estoy usando - escribió Shigeru estrechando más a Shinji entre sus brazos, haciéndole sonrojar.

-¿De verdad? Si te sigues acostando con él quiere decir que te gustó usarlo y ahora te interesa hacerlo de tiempo completo, no es amor ni apego ni ninguna mierda sentimentalista.

-Nunca dije nada sobre amor.

-No, y mejor que sea así, tener una pareja amorosa justo ahora sería un grave error para ti, te estás metiendo en algo muy delicado como para comprometer a tu bottom - le recordó Kunimi, Yahaba apretó los párpados de la frustración, y depositó suavemente sus labios en la frente de Watari, quien tenía los ojos brillantes y entrecerrados.

-No tienes que decírmelo.

-Por si te lo preguntas, la razón por la que puedo tener una relación con Kindaichi es porque ambos nos dedicamos a lo mismo, si tu quisieras estar con alguien tendrías que hacerlo parte directa de esto.

-No cuentes con ello, Watari no pega en las investigaciones como estas, sus intereses están muy lejos de eso.

-¿Watari? Así que ese es su nombre. Un consejo Yahaba: borra ese mensaje para ti y para mí, acostumbrarte a hacer eso en tus conversaciones para no comprometer a otros en tus líos - le sugirió, Shigeru se puso tenso, no era común en él irse de la lengua tan fácilmente, estaba siendo muy descuidado.

-Eso haré, pero no pienso eliminar mis conversaciones con mis cercanos, a menos que lo vea necesario.

-No te obligaré a eso, pero si un día te sientes amenazado, hazlo sin dudar.

-Gracias por el consejo - escribió luego de suspirar preocupado, Shinji besó entonces su pecho con sus suaves labios cuidados por bálsamos labiales hidratantes; Yahaba miró hacia abajo - ¿Cuánto tiempo llevas despierto?

-Solo un rato - respondió Watari, su editor se sonrojó apenado por haber sido descubierto dándole pequeños mimos.

-No es nada, ahora ve el video que te envié, te servirá para ocultar medianamente tu identidad, también puedes alisar tu cabello, ponerte lentes de contacto y usar ropa diferente a la que usas, pequeños detalles como esos lo pueden confundir - le recomendó Kunimi, Shigeru solo quería acabar la conversación de una vez.

-De acuerdo, pero lo veré mañana, ahora quiero dormir, tú también tienes que hacerlo - escribió Shigeru de manera cortante, Shinji volvió a acurrucarse sobre su pecho, dando pequeños besos entre los pectorales de su editor.

-Como quieras, que tengas buenas noches - se despidió Akira dejando de lado su teléfono para dormir abrazado con Kindaichi.

-Buenas noches - respondió Yahaba para luego cerrar el chat, Watari lo miró hacia arriba con curiosidad.

-No debería usar su teléfono a esta hora, podría empeorar su insomnio - sugirió Shinji, Shigeru ignoró el estúpido impulso de responder mal, pensando en una excusa para darle.

-Cuando sean las 5 me iré a casa, solo estoy haciendo tiempo - le explicó, Watari cerró los ojos tranquilamente.

-Es mejor que duerma aquí, si va a casa perdería algo de tiempo y llegaría tarde al trabajo - le pidió Shinji besándole el mentón.

-No pienso quedarme aquí para llegar desaliñado al trabajo ¿Quién me prestaría ropa para no repetir la que usé ayer? ¿Tu? Seguramente me quedaría muy pequeña y apretada - rezongó Yahaba algo molesto, Watari entonces se dio la vuelta quedando a gatas sobre él, mirándolo serio e intenso; Shigeru no podía parar de pensar en su hermosa piel morena, en sus curvas y en su redondo y carnoso culo - lo lamento, puedes castigarme.

-Ya pensé en un castigo - pronunció Watari dándole un beso en los labios, su editor rodeó su cintura con las manos mientras saboreaba su boca, hasta que Shinji se apartó para proseguir - tengo una chaqueta oversize y unos pantalones que un tipo con el que me acosté jamás se llevó, podría quedarte bien.

-¿Tú crees? Espero que sean de mi talla - dijo Yahaba agarrando los glúteos de Watari, y contemplando detenidamente su torso y su polla.

-Seguro, pero… tendrá que usar una camisa mía, la más apretada... - le susurró cerca de su oído, Shigeru se lamió los labios.

-Puedo usar mi propia camisa - comentó Yahaba, Shinji le mordió el labio inferior apegando su cuerpo sobre el torso de su editor.

-No la usará, usará la mía... todo el día - reafirmó Watari, Shigeru lo abrazó y lo volteó para quedar sobre él, agarrándole las muñecas sin mucha fuerza.

-¿Qué pasa si me niego? - pronunció el editor saboreando con los ojos el cuerpo de su colega, Shinji sonrió travieso.

-Me negaría a tocarlo por una semana - amenazó Watari, Yahaba frunció el ceño, derrotado por su jugada.

-Tu ganas, acepto el castigo - le dijo Shigeru soltándole las manos, Shinji estiró su mano para tocar su rostro dulcemente - hagámoslo otra vez…

-No, tenemos que dormir, para empezar el día con energía y...- Watari deseaba continuar hablando, pero Yahaba no se lo permitió, besándolo sin control mientras colocaba una mano detrás de su espalda y otra en su nuca, para luego levantarlo poco a poco, sentándose frente a frente con él.

-No hay nada que me dé más energía - susurró Shigeru muy cerca de sus labios, después le besó el cuello, apegándole contra su cuerpo hasta hacerlo suspirar de placer.

-Qué complicado… tengo sueño, pero, me gusta mucho cuando me besa así… - murmuró Watari antes de suspirar una vez más, Yahaba lo recostó nuevamente y continuó besándole el cuello y el pecho.

-Está bien, te besaré hasta que te duermas - dijo el editor dando pequeños besos en los hombros, los pectorales, el cuello y la cara de Shinji.

-¿Podemos besarnos hasta dormirnos? - preguntó su colega, Shigeru le abrazó una vez más para besarlo sin parar, tomándose algunas pausas para respirar.

-Watari… Watari… - susurraba Yahaba entre cada beso, logrando que su amante relajara su cuerpo, abriendo las piernas para que él se acomodara bien entre ellas.

-Yahaba san… - la voz de Shinji se volvió muy suave, se estaba dejando llevar por él, entregándose a sus deseos sin jugueteos sucios, solo con aprecio y ternura - puede hacer lo que le plazca…

A las 5:30 de la mañana Kenma se levantó, no durmió ni siquiera una hora, porque quería ir a buscar las maletas de Yamaguchi a la casa de su novio antes de que llegase la hora de irse al trabajo; llamó a Hinata una vez para avisarle que llegaría, le contestó muy somnoliento al principio, luego se levantó y vio alarmado que Tadashi no había llegado a casa. Inmediatamente comenzó a comentarle a Kozume que Yamaguchi no estaba y que no le avisó que no llegaría, cosa que lo alarmaba un poco; su pareja suspiró mientras bajaba para encender su motocicleta otra vez, le dijo que él había recogido a Tadashi, y que iría en ese momento a su departamento, que allí le explicaría con mayor detalle.

Shouyou cortó la llamada mirando la pantalla de su celular con preocupación, entonces se fue a la cocina para preparar agua caliente, seguramente no volvería a dormir así que también aprovecharía para adelantar un buen desayuno para empezar la mañana. En su vehículo Kenma no tardaba mucho en trasladarse de un lugar a otro, llegó sin demora al edificio de su novio, la gente de la recepción ya estaba trabajando a esas horas, aunque de todos modos lo observaban extrañados por aparecerse tan temprano por allí.

Subió el ascensor y se dirigió rápidamente al departamento de su pareja para tocar el timbre, escuchó con claridad como Hinata corría a abrirle, no tuvo tiempo de saludarle con un beso porque de inmediato Shouyou dio la vuelta y salió volando hacia la cocina. Kozume cerró la puerta y lo siguió sin apuro, para descubrir que su amado estaba preparando tamagoyaki, arroz y un pescado con salsa teriyaki a la plancha; lo notaba muy nervioso pendiente de las dos sartenes y la vaporera, por lo que se acercó para ayudarlo con la preparación de su desayuno.

Luego de darle la vuelta al pescado, Kenma puso su atención en su novio, sonriéndole enternecido por ser tan atento al preparar porciones para dos personas; luego de un minuto verificando que el pescado estuviera en su punto, Kozume lo retiró del fuego y usó un brazo para rodear la cintura de Hinata. Este también apartó la tortilla de huevo del fuego para voltear a ver a su pareja con los labios estirados y los ojos cerrados; el médium le besó sin demora, ambos sonreían dulcemente, hasta que decidieron dar un cuarto de vuelta para abrazarse mientras hacían que ese beso fuese más profundo e intenso.

Shouyou fue quien se apartó primero para chequear el arroz, ya estaba cocido así que lo retiró para empezar a preparar la mesa, Kenma le ayudó con los platos, tazas y palillos, mientras el pelirrojo se encargaba de sacar verduras encurtidas, alga nori en tiras, salsa de soya y semillas de sésamo a modo de toppings para el desayuno. Kozume sirvió el té y Hinata preparó los cuencos de arroz, cortó el tamagoyaki y dispuso el pescado sobre los platos más pequeños; cuando todo estuvo listo ambos se sentaron de frente y juntaron sus manos antes de comenzar a desayunar.

-Gracias por la comida - dijo Kenma con los ojos cerrados.

-Gracias por la comida - pronunció Shouyou al unísono, luego comenzó a comer antes que su novio, que lo hacía más pausado - ahora puedes contarme lo que pasó Kenma.

-Es algo un poco delicado… no quiero amargarte el desayuno Shouyou - se excusó Kozume, causando únicamente más intriga en su amado.

-Por favor dímelo, me mata la curiosidad - le pidió Hinata juntando las manos para rogarle, Kenma comió un poco de tortilla de huevo antes de responder.

-Tuve una visión… - murmuró el médium, Shouyou se irguió demostrando así que tenía toda su atención.

-¿Sobre qué? Cuéntame más por favor - pedía su novio entusiasmado, porque amaba mucho escuchar sobre los poderes y las experiencias paranormales de su pareja.

-Shouyou, esto es serio. Fue una visión como la que tuve cuando tú estabas en peligro, pero relacionada con Tadashi - le explicó Kozume, Hinata dejó de estar tan enérgico cuando lo escuchó, incluso apartó sus palillos de la comida.

-¿Le pasó algo a Yamaguchi kun?

-No, pero pudo pasarle algo muy malo si no lo hubiese encontrado a tiempo - dijo Kenma, su novio estaba intrigado.

-¿Qué viste? - le preguntó antes de seguir comiendo sin dejar de estar atento a su anécdota.

-Tendou, quiso asesinar a Tadashi al salir del trabajo - contó Kozume sin ahondar en detalles más escabrosos que le revolvieran el estómago a su amado.

-¿Por qué? Creí que dejaría de molestar cuando resolvimos el problema de Yamaguchi kun.

-No, solo lo enfurecimos, ahora quiere hacerle daño a Tadashi a toda costa…

-Tenemos que denunciar a ese tipo, o darle protección de alguna forma a Yamaguchi kun, no podemos dejarlo a su suerte.

-Ya hice algo para que esté más a salvo, pero, no podemos denunciar a Tendou, no serviría de nada - pronunció Kenma mirando su taza de té antes de beber un sorbo.

-¿Por qué no? Hay que intentarlo al menos - insistía Shouyou exaltado.

-Shouyou… creo que ese tipo no se detendría ni estando tras las rejas. Incluso puede que no sea humano, o al menos no un humano común y corriente - decía Kozume, Hinata se quedó con los palillos y un gran bocado de comida estáticos en su boca.

-¿Cómo que no es humano? ¿Es un yokai?

-Ese es el problema, no lo sé, puede que sea un monstruo, o que sea un humano muy poderoso, no sé diferenciar si usa magia negra o si es algo peor…

-¿Por qué lo dices?

-Porque, cuando me he topado con él, todo a mí alrededor, o alrededor de sus víctimas, se vuelve extraño, como si el resto del mundo desapareciera para dejarlo asesinar a sus anchas - explicó Kenma, su pareja se tocó el mentón, analizando esa descripción.

-Suena muy pero muy raro, puede ser lo que dices, que sea un yokai o un simple humano usando magia oscura - teorizaba Shouyou, sin notar los tristes y preocupados ojos de su novio.

-Es por eso que decidí que Tadashi vivirá conmigo y con Kuroo, ambos podemos protegerlo a nuestro modo. Además… si no vive contigo, no guiará a Tendou hasta tu hogar, y tu también podrás estar a salvo, aunque sea de momento…

-¿Por esa razón llegaste tan temprano? ¿Te llevarás las cosas de Yamaguchi kun?

-Eso haré… Shouyou, si notas algo extraño, por favor llámame, no quiero que te pase nada malo - le rogó un angustiado Kozume.

-No te preocupes, no pasará nada... pondré algunos amuletos para protegerme de la magia negra de todos modos - comentó, al principio quería decir que estaba tranquilo porque sabía que Kenma con sus visiones sabría lo que ocurriría con él, pero decirle algo así solo agregaría más presión sobre él.

-Maldición… - murmuró el médium con frustración, tenía ganas de llorar, cosa que le parecía estúpido, pero no podía evitar sentirse inútil y débil - tengo que hallar una forma de detenerlo…

-No solo tu amor, todos tenemos que buscar alguna forma de alejarnos de ese tipo - dijo Hinata, mas no logró calmar a Kozume.

-Si hubiera alguna forma de hacerme más fuerte, si pudiera ver sus movimientos, o deshacerme de él de una vez por todas… - susurraba Kenma consumido por la ansiedad, Shouyou se estiró hacia adelante para tomar su mano, calmándole un poco.

-No te tortures, tú ya haces mucho Kenma…

-Pero debería hacer más, sin ti yo no habría podido…

-¡Kenma! - le llamó su pareja para sacarlo de esa nube de negatividad - sin mi tu podrías hacer muchas cosas, no te eches abajo tu solo.

-Pero… - murmuró Kozume quebrándose por sus nervios - tengo miedo… de que te haga daño, de que se meta con los que aprecio, de que no sepa cómo hacer que deje en paz a Tadashi…

-Es normal tener miedo de alguien así, pero tú tienes un don, y no estás solo en esto, me tienes a mí que puedo ayudarte con información, y tienes a Kuroo y a sus amigos policías para que te protejan, si tomas en cuenta esas cosas, no todo está perdido - le animó su pareja, sin dudas para Hinata era más sencillo ver el vaso medio lleno - pero si quieres potenciar tus poderes, tal vez haya una forma.

-¿De verdad? - preguntó Kenma sorprendido, su pareja asintió con la cabeza.

-Podrías meditar y aprender algo sobre Onmyōdō, algunos monjes sintoístas siguen practicando ese tipo de hechicería blanca.

-¿Crees que funcione?

-No perderías nada intentándolo, si funciona, quizá tus poderes, que ya son de por si asombrosos, se vuelvan más eficaces.

-Es una buena idea… Solo espero que resulte, desde que ese idiota apareció, me siento insuficiente.

-Tengo el número de un monje del santuario Yushima Tenmangu, lo entrevisté junto a Bokuto hace un par de años en uno de nuestros reportajes - dijo Shouyou para brindarle mayor tranquilidad a su pareja, sin embargo Kozume volvió a tener el pensamiento de que sin su ayuda no lograría nada.

-¿Qué se supone que tengo que decirle?

-Que estás interesado en aprender algunas disciplinas para conectar mejor contigo mismo y la naturaleza, o puedes decirle que vas de mi parte - sugirió su novio, Kenma se sentía muy inseguro imaginando como se daría esa conversación.

-¿Podrías ir conmigo al menos la primera vez? Se te da mucho mejor hablar con otros… - le pidió Kozume avergonzado de sus habilidades sociales, Hinata se enterneció tanto que se levantó de su asiento, estirándose para besarle los labios.

-Está bien, te acompañaré este fin de semana al santuario - dijo dulcemente, Kenma lo besó una vez más, y se levantó de su asiento para caminar hacia él, dispuesto a besarlo todavía más; ese dulce contacto se prolongó tanto que Shouyou se levantó de su asiento sin despegar sus labios de los de su pareja.

-Siempre alumbras mi camino… - susurró el médium tocando suavemente el costado del cuello de Hinata con una suave caricia, mientras sus narices se rozaban al igual que sus labios; Shouyou rió en voz baja algo abochornado.

-No exageres Kenma, me da un poco de vergüenza cuando me hablas así - Hinata tocó su propia mejilla ruborizada, Kozume le tomó la mano gentilmente y la guió a su propia mejilla.

-Eres mi luz - le dijo mirándolo sonriente y cariñoso, Shouyou le tocó la otra mejilla y cerró los ojos antes de besarle otra vez; el médium lo abrazó apegándole las caderas hacia su propio cuerpo, Hinata separó su cara roja y acalorada un momento.

-No digas eso - pronunció el pelirrojo cubriéndose el rostro con las dos manos, para Kenma era la persona más tierna y hermosa que existía.

-Me gusta verte así - comentó Kozume, su pareja se quejó con un pequeño berrinche.

-¿Lo haces a propósito verdad?

-Sí, lo hago a propósito, cariño - el médium sonrió divertido por las reacciones de su novio, le encantaba hacerlo sonrojar; para molestarlo un poco más le besó el cuello súbitamente, Shouyou se estremeció.

-¡Eres malo! - se quejó Hinata mientras Kenma besaba y mordía con suavidad todo su cuello, poco a poco el pelirrojo se tranquilizó mirando del techo, empezando a disfrutar ese tipo de besos - Kenma…

-¿Qué pasa? ¿No te gusta? - preguntó Kozume deslizando gentilmente sus labios sobre la piel erizada de Shouyou.

-No es eso… si me gusta… - reconoció su pareja, el médium se detuvo sin apartar su boca, expectante por lo que iba a decir Hinata - creo que me gusta demasiado…

-Si te gusta, entonces no pararé - susurró Kenma bajando con lentitud hacia el pezón de Shouyou para chuparlo por encima de la camiseta que llevaba; su novio no contuvo la voz, si ya estaban haciendo esa clase de cosas, no tenía sentido reprimirse.

-Ah… Kenma… no chupes la camiseta… - decía Hinata mientras levantaba la tela para enseñar su torso, Kozume sonrió entusiasmado y volvió a atacar sus pechos, lamiendo y chupando, a la par que acorralaba a Shouyou contra la mesa de la cocina.

-¿Te gusta esto? - le preguntó Kenma mirándolo a los ojos, usando sus dedos para pellizcarle y retorcer sus pezones; Hinata ya no lo veía con dulzura, había algo distinto en él, algo mucho más erótico en sus ojos.

-Me encanta… - respondió observando detenidamente como Kozume metía su mano en sus pantalones para masajearle el pene, Shouyou echó la cabeza hacia atrás cuando su pareja volvió a chupar sus pechos sin dejar de masturbarlo, sin darle ningún respiro - quiero más…

-Te daré más - Kenma sacó fuerzas para levantar a Hinata y sentarlo encima de la mesa, a su novio le impresionaba cuando hacía cosas como esas ya que no era común en él ejercitarse, ni mucho menos estaba interesado en ganar más musculatura de la que ya tenía; de pronto Shouyou posó su mano sobre un trozo de pescado que Kozume no se comió, ambos miraron ese platillo avergonzados de ser tan descuidados, porque ni siquiera habían recogido la mesa antes de empezar.

-Oh… tendré que guardar todo esto - comentó Hinata mirando su palma manchada con salsa, Kenma rápidamente tomó varios platillos de una sola vez.

-No te molestes, yo los recogeré - dijo Kozume apresurándose para apartar todos los platos hacia el lavavajillas, Shouyou se quedó sobre la mesa lamiendo su mano para limpiarla - ya terminé.

-Kenma, tengo condones y lubricante en mi armario - le informó Hinata, quiso levantarse pero su novio lo detuvo tocándole el pecho.

-Quédate aquí, yo iré por ellos - le pidió Kenma para luego salir corriendo casi desesperado a buscar aquellas cosas, Shouyou rió bajo pensando que la energía de Kozume incrementaba mucho cuando se trataba de tener sexo; entonces se le ocurrió una idea que podría gustarle, y se levantó de la mesa para ir a uno de los cajones de la despensa, retirando un delantal de cocina de color blanco con pequeños volantes, rápidamente se quitó toda la ropa para llevar a cabo su ocurrencia.

-Maldición… - susurró Hinata mientras intentaba amarrar las tiras del delantal por detrás de su espalda, en ese momento escuchó como Kenma venía corriendo otra vez a la cocina.

-Lo encontré - dijo Kozume al aparecerse, Shouyou se quedó inmóvil, su novio abrió los ojos sorprendido de encontrarlo con la retaguardia al descubierto y las manos atrás de la espalda.

-Esto… ¿Me ayudas Kenma? - murmuró Hinata, con un sonrojo que podía notarse hasta en sus hombros; Kozume sonrió pervertidamente y fue a sus espaldas para amarrar el delantal.

-Sube otra vez a la mesa Shouyou - le pidió el médium, su amado se sentó en la mesa, acomodando el delantal para mostrar sus genitales y sus pezones, cubriendo únicamente su estómago.

-¿Cómo me veo? - preguntó Hinata sensualmente, tenía las piernas abiertas, por lo que Kenma podía ver todo con lujo y detalles.

-Perfecto…

Era una suerte que Shouyou ya no se sintiese cohibido a la hora de hacer el amor, aún se notaba un poco tímido, pero dejaba ganar a sus deseos más lujuriosos para disfrutar sin miedo junto a Kozume, quien no podía estar más feliz con el hecho de poder "comérselo" cada vez que ambos acordaran reunirse así. De hecho, en esa ocasión lo de comérselo casi se volvió literal cuando Kenma levantó una pierna de Hinata para dejar incluso más expuesta su polla y testículos, acercando su boca abierta para darle un gran bocado.

El pelirrojo se apoyó en su codo mirando entre sus dos piernas, la cabeza de su novio se movía de adelante hacia atrás, sus largos cabellos mitad negros y mitad rubios tapaban gran parte de la vista, pero nunca podrían esconder la sensación de estar recibiendo una mamada eufórica y a la vez placentera por los movimientos de la lisa y húmeda lengua de Kozume. Shouyou no tuvo miedo de gemir y susurrar el nombre de Kenma con lascivia, ese nombre que siempre le causaba mariposas en el estómago se volvía velozmente en uno que era sinónimo de placer y calor.

Tal vez a partir de ese día esa sensación se volvería habitual, si ya no se sentía inseguro por su inexperiencia, nada le impediría pasar más noches con su pareja haciéndole gozar sin tapujos ni pudores; Hinata contemplaba con los ojos relajados y brillantes como Kozume seguía chupando, a causa de su saliva también podía disfrutar auditivamente como se divertía con su pene mojándolo y moviendo la cabeza hacia diferentes direcciones. De pronto su novio se detuvo y le observó sin sacarlo de su boca, su mirada era muy seria e intensa; si Shouyou no le hubiese conocido habría pensado que estaba enfadado, pero no era así, esos ojos fuertes y fieros no buscaban intimidarlo, tenían la intención de dejarle claro lo que provocaba en Kenma, y de decirle que se pertenecían mutuamente y que jamás se apagaría el fuego que ardía en Kozume cuando le tenía de esa forma.

Después de mirarse un rato Hinata usó un dedo de su mano libre para despejar la frente de Kenma de algunos mechones, posteriormente su pareja comenzó a apartarse poco a poco, sacando la verga de su boca mientras le daba un espectáculo visual a Shouyou. Kozume se le quedó viendo igual de serio y apasionado, seguía vestido a diferencia de Hinata, pero se notaba que el pantalón le apretaba demasiado; sin dejar de hacer contacto visual Kenma abrió la cremallera de sus jeans y se bajó los calzoncillos, su polla saltó al salirse de esa prisión de tela, su amado la analizaba entusiasmado por ese aspecto duro y enrojecido, el solo color ya le indicada qué tan caliente se había puesto en ese rato.

Kozume tomó un condón para ponérselo, fue tan rápido que Shouyou solo pestañó algunas veces y ya pudo verlo hacer algo distinto, en ese caso tomó el lubricante y aplicó un chorro sobre el condón; luego de masajearse bien el pene para lubricarlo, prosiguió poniendo una moderada cantidad en sus dedos, metiéndolos con decisión en el ano de Hinata, quien tomó aire para relajarse y dejarlo llegar a mayor profundidad. En su mente el pelirrojo no dejaba de repetirse que la clave era estar tranquilo y dejarse llevar para disfrutarlo, así que hacía ejercicios de respiración evitando así ponerse tenso, y de esa manera dejar que Kenma terminara de meterle los dedos, dilatando su interior.

Kozume era muy cuidadoso con su amado, solo dejó de aflojarlo cuando juzgó que ya estaba totalmente listo para recibir su verga; entonces levantó un poco más la pierna de Shouyou y la dejó apoyada en su hombro, insertando sin apuro su pene llevando las caderas hacia adelante. Hinata estaba de costado sobre la mesa con los ojos cerrados y el cuerpo suelto, mentalizado para volver a recibir las embestidas de su novio, que a los pocos segundos le movieron golpeándolo desde adentro con fuerza y un placentero ardor.

Era distinto a su primera vez, Kenma se permitió ir más impetuoso y ligeramente más brusco, en sus fantasías se echaba hacia adelante para retener a Shouyou con una mordida en el hombro para metérsela como un bruto, palmeando sus nalgas con sus caderas, haciéndole gemir a gritos palabras sucias. Si seguían escalando seguro que a Hinata también le excitaría jugar de ese modo, si se había colocado un delantal para experimentar con roleplay, sin dudas que querría hacer más cosas divertidas como recibir palmadas o jugar a ser su mascota.

Sin darse cuenta Kozume había empezado a moverse con mayor fuerza, paró cuando escuchó los fuertes gemidos de Shouyou; comprobó un momento si estaba bien, parecía que lo estaba, pues su expresión no lucía nada tensa, sus párpados cerrados no estaban apretados, y tenía la boca abierta mientras dejaba a salir sus ruidos agudos y ardientes. Kenma suspiró con alivio y continuó moviéndose al mismo ritmo, tomando la polla de su pareja para masturbarla velozmente; consideró que sería más sencillo poner un poco de lubricante en el pene de Hinata para mover con facilidad la mano sin crear una fricción molesta, por lo cual puso un poco en su mano para darle satisfacción por delante y por detrás.

Kozume vio la hora antes de seguir, estaba muy corto de tiempo, pero se quería asegurar de que Shouyou y él se corrieran al menos una vez antes de ir al trabajo, tomó entonces la pierna de Hinata y la colocó sobre la otra pierna, sus nalgas lo apretaban mucho más, era muy agradable; el pelirrojo abrió un poco los ojos para mirar como Kenma le agarraba un pectoral mientras le follaba al mismo ritmo, su culo le dolía un poco, mas no podía importarle menos, porque esa faceta tan pervertida de su novio lo hacía suspirar y gemir como si estuviera en una película porno. A Kozume le gustaba mucho pellizcarle las tetillas cuando le daba embestidas, a Shouyou no le molestaba nada de lo que hacía, en el fondo quería ver que sería capaz de hacerle si le daba rienda suelta a sus deseos, se moría de ganas por experimentar con ese Kenma tan enérgico y sensual que salía a flote cuando tenían sexo.

Lo malo era que esa posición le estaba causando algo de incomodidad en sus caderas por la postura forzada, por lo que tuvo que pedirle a su pareja que lo dejara levantarse un momento; Kozume se detuvo de golpe y quitó su pene de forma sonora por la cantidad de lubricante que le había puesto, entonces Hinata se levantó y le dio la espalda sujetando la otra orilla de la mesa, invitándolo a volver a meterla. Kenma se apresuró como un desesperado para penetrarlo una vez más, agarrándole los gluteos firmemente para abrirlos, metiendo su verga sin demora y moviéndose casi al instante bombeando la pelvis, disfrutando del sonido húmedo del condón rozándose con el ano de Shouyou empapado en lubricante.

Agarró también el pene del pelirrojo para ayudarlo a eyacular y de esa forma acelerar esa improvisada reunión con sexo matutino; Hinata apretó los ojos y los labios aguantando esa cantidad de excitación, sin embargo no pudo contener sus gritos pidiendo que lo hiciera más fuerte, que ya no tuviera compasión con él. Kozume tensionó la mandíbula y agarró el culo de Shouyou clavándole las garras y empujando con el nivel de salvajismo que le gustaba, haciendo que los genitales de su amado bailaran cada vez que su follada le movía de adelante hacia atrás.

Hinata gemía alto, ya no le importaba nada más que venirse junto a Kenma, a quien no paraba de decirle que lo amaba con todo su ser; Kozume se llenó de energía al oírlo tan desinhibido y amoroso, así que al igual que él también gritó que lo amaba y que nunca dejaría de amarlo. Ambos estaban experimentado algo nuevo, una explosión de emociones eufóricas de alegría, amor y perversión; era un hecho que los orgasmos eran mentales y no solo físicos, pero descubrieron también que podían ser energéticos cuando se corrieron a chorros con una diferencia de segundos.

La pareja respiraba agitada, todo el cuerpo de Shouyou tenía áreas enrojecidas por el calor, y el temblaba mientras su semen seguía cayendo al piso, y el de Kenma seguía llenando el condón; el médium se separó lentamente y con cuidado, luego se quitó el condón y lo amarró, estaba repleto de su espera blanquecina y espesa. Hinata vio el piso resignado a que tendría que trapear antes de irse a la editorial para limpiar su propia corrida; Kozume tomó sus hombros desde atrás y les dio un suave masaje, Shouyou suspiró encantado y dio un giro para encontrar los ojos de su novio, colocando sus brazos detrás del cuello de Kenma.

-¿Esto se volverá habitual amor? - preguntó Hinata sonriendo, Kozume le tocó suavemente las nalgas y las movió para manosearlas, sonriéndole muy feliz a su amado.

-Sólo si ambos queremos ¿Tú quieres que sea habitual? - pronunció Kenma con los ojos puestos en los apetecibles labios de Shouyou.

-Sí que lo quiero… - respondió Hinata acercándose para besarle los labios; Kozume dejó una mano sobre los glúteos de Shouyou y otra en su espalda mientras le daba un prolongado y profundo beso de lengua.

-Te lo haré todos los días si quieres - susurró Kenma, Hinata le besó el cuello.

-Pídele la copia de las llaves a Yamaguchi kun…

-¿Seguro? Quizás sospeche algo.

-Que lo haga.

-Jaja… Está bien, si pregunta demasiado le diré la verdad.

-No le digas que es porque queremos hacer el amor - le pidió Shouyou con nerviosismo, Kozume rió un poco más.

-Me refería a que somos novios.

-Oh, bueno, es similar.

Yamaguchi roncaba sobre el futón de Kuroo, removiéndose tanto al dormir que estaba en diagonal con una pierna flexionada hacia el lado, se podía decir que su trabajo lo desgastaba mucho físicamente, pero la realidad era que durante toda su vida durmió de esa forma por las noches. Kuroo estaba afuera del departamento buscando la llave para abrir, no tenía tanto éxito porque se sentía tan somnoliento que se confundía de llaves; al ingresar dijo en voz alta "ya llegue, hola Lev", a pesar de que no podía ver al fantasma.

De todas formas a Lev le alegraba recibir ese saludo, al cual respondía enérgico, lo bueno de vivir en ese lugar para el espíritu era que no se sentía solo e ignorado como cuando daba paseos por la ciudad, hasta Tetsurou lo hacía parte aunque le resultara imposible comunicarse realmente con él. Kuroo se quitó el uniforme, lo hizo bola y lo lanzó a una canasta que mandaban a la tintorería, por suerte tenía ese día libre, pensaba aprovecharlo para dormir en la mañana e ir por la noche al burdel para ver su show favorito, llevaba días sin ver a su estrella por los horarios laborales que él mismo se buscó por cambiarlos a su conveniencia, lo cual hizo que se juntaran muchos días de vigilancia intensiva.

Caminó a su cuarto preparado para lanzarse al futón y pegar la pestaña, estuvo a punto de hacerlo hasta que vio que alguien dormía en el; se quedó con los ojos abiertos cuando identificó a Tadashi en su cuarto, durmiendo profundamente y roncando mientras abrazaba una almohada. Tetsurou no supo cómo reaccionar al principio, eso había sido demasiado inesperado; al darse cuenta que estaba semi desnudo se apresuró para buscarse aunque fuera un pantalón antes de que su estrella despertara y lo viese casi en bolas.

Abrió un cajón con mucho cuidado de no hacer ruido y comenzó a ponerse unos pantalones deportivos de color rojo, saltando en un pie para no perder el equilibrio cuando puso la otra pierna; el ruido de sus saltos hizo que Yamaguchi moviera la cabeza confuso y medio despierto. Kuroo se paralizó y esperó a que volviera a su posición inicial, entonces terminó de subirse los pantalones y caminó hacia Tadashi, tendiéndose a su lado de costado para mirarlo dormir.

Era extraño verlo hacer algo anti estético como roncar alto, aunque también le causaba gracia y curiosidad, su estrella era humano al fin y al cabo, podía no ser solamente alguien sensual como en sus presentaciones; Yamaguchi movió los parpados percibiendo la luz de la mañana, quejándose un poco y estirándose antes de abrirlos. En eso giró la cabeza y encontró a Tetsurou sin camisa a su lado, contemplándolo con una sonrisa amigable y sensual; Tadashi se quedó quieto mirando a Kuroo, luego restregó sus ojos para comprobar que no seguía dormido, y se sentó de golpe con vergüenza.

-Tetsurou san, lo lamento tanto, sé que es tu cuarto pero Kozume san me dijo que podía… - se excusó Yamaguchi hablando rápido, el policía rió bajo, aunque en el fondo se reía más fuerte y nervioso, fantaseando muchas cosas por tener a Tadashi tan cerca.

-No te preocupes, no me molesta - comentó Kuroo, no tenía idea de porque su estrella estaba allí, pero si fue idea de Kenma, se lo agradecía como nunca.

-Lo siento… Kozume san me dijo que a partir de hoy debo quedarme aquí… - le contó Yamaguchi con la cabeza agachada, a Tetsurou le pareció extraño que Kenma decidiera algo así.

-¿Qué fue lo que ocurrió? - preguntó el policía irguiéndose también, Tadashi tocó su propio pecho, mirando hacia abajo con los ojos llorosos.

-¿Recuerda a ese tipo que me estaba siguiendo después del trabajo?...

-Sí, lo recuerdo bien. ¿Qué hizo ese idiota? ¿Acaso te lastimó? - le preguntó Kuroo tomando suavemente sus hombros.

-Me persiguió… fue todo muy extraño, era como si… como si estuviera jugando conmigo antes de hacerme daño, como si le divirtiera verme asustado…

-Maldición, pondré tu denuncia hoy mismo si es necesario, y si lo veo por la calle, ten por seguro que lo arrestaré - le prometió Tetsurou sosteniéndole los hombros, Yamaguchi miró hacia el lado dubitativo.

-¿Funcionará?... - se cuestionó en voz baja el bailarín, Kuroo lo miró a los ojos muy serio.

-No lo dudes, no pienso dejar que un tipo así siga libre.

-Tetsurou san… no sé si sea una persona normal… pasó algo muy extraño hoy en la madrugada, no sabría explicarlo, pero, no creo que sea tan sencillo hacerlo pagar…

-Lo consultaré con mis superiores, y con Kenma si es lo que creo que es, pero por ahora, lo mejor es que te quedes aquí - le sugirió el policía sin soltarlo, Tadashi llevaba una camiseta de mangas largas de color blanco, muy ceñida al cuerpo, eso también le parecía muy atractivo de ver a Kuroo.

-Sí… de esta forma tampoco expondré a Hinata kun… - murmuró Yamaguchi, Tetsurou le levantó la barbilla para mirarlo a los ojos.

-¿Te encuentras bien ahora?

-No mucho…

-Está bien, no te preocupes, yo estoy aquí - dijo Kuroo antes de abrazarlo, sus musculosos brazos protegían a Tadashi contra su pecho desnudo, que estaba siendo mojado por las lágrimas de su estrella.

-Pensé que iba a morir… - lloró Yamaguchi temblorosamente, Tetsurou lo apretó más contra sus pectorales y le acarició la cabeza con una mano.

-Cuando vuelvas del trabajo, nos iremos juntos, y los días en que tenga turno de noche, le pediré a alguno de mis amigos que te guie hasta aquí, no te dejaremos solo - prometió Kuroo, su estrella se apartó un poco para limpiarse el rostro con la manga de su camiseta.

-Sin ustedes ya estaría muerto… - susurró Tadashi con gratitud, el policía le tocó la mejilla suavemente.

-No podemos dejar que te pase algo, mereces tener una buena y larga vida - le dijo Tetsurou acariciándole el rostro con las dos manos, los ojos de Yamaguchi brillaron de ternura.

-Les debo tanto… - pronunció Tadashi viendo las pupilas de Kuroo, este secó las ultimas lágrimas de su estrella con los pulgares, deseando tranquilizarlo antes de hacer cualquier cosa con él, un caballero tenía que esperar a que su amante estuviera estable antes de pedirle algo; Yamaguchi se fijó en el pecho de Tetsurou, dándose cuenta de que sus lágrimas lo mojaron un poco - perdón Tetsurou san, manche su pecho cuando lloré…

-No es nada - respondió el policia acariciando sus mejillas con los pulgares; la mirada de Tadashi se tornó más seductora, Kuroo estaba eufórico en sus adentros, pero tenía que mantenerse sereno antes de hacerle lo que deseaba hacerle, pues no deseaba bajo ninguna excusa aprovecharse de su vulnerabilidad.

-Lo limpiaré... - pronunció Yamaguchi al colocar sus manos sobre los pectorales de Tetsurou, apegando su pecho contra el suyo, y limpiando gran parte de las lágrimas mientras le miraba a los ojos con la boca medio abierta; Kuroo tocó el labio inferior de su estrella, lo veía con deseo, le estaba tentando demasiado rendirse a sus impulsos.

-Eres una belleza… - susurró el policía, Tadashi comenzó a cerrar los ojos de a poco, esperando que Tetsurou se acercara para besarlo; Kuroo no se hizo de rogar, y rápidamente juntó sus labios con los de Yamaguchi, tocando su pecosa mejilla mientras usaban sus lenguas para hacer más interesante ese apasionado beso; Lev los observaba impresionado y muy atento, esos dos parecían tener una química que no era simplemente tierna, y eso le llamaba mucho la atención.

-Ya llegué - se anunció Kenma sin alzar demasiado la voz, para Lev fue muy sencillo oírlo, pero Tetsurou y Tadashi estaban centrados en besarse y tocar sus torsos con suaves masajes; el fantasma se puso nervioso, no era su idea cortarle la inspiración a esos dos, por lo cual corrió al pasillo para interponerse entre la habitación y Kozume.

-¡Kenma san por favor quédese aquí! - le pidió Lev extendiendo sus manos hacia adelante, el médium levantó una ceja.

-¿Qué te pasa? - preguntó Kozume, el espíritu se mostraba muy abochornado.

-Se lo explicaré en la cocina, o afuera de preferencia - dijo Lev, Kenma miró hacia la habitación, irradiaba una energía caliente que hizo abrir los ojos de par en par al médium; dentro del cuarto Kuroo estaba sentado apoyándose en sus codos, con los pantalones a medio muslo y Yamaguchi entre sus piernas, besando y lamiendo su erección dura como roca por encima de los boxers.

-Esos dos… - murmuró Kozume mirando hacia la habitación, el fantasma se tocó la cara avergonzado.

-No los moleste por favor, apenas están empezando - le pidió el espíritu, pero Kenma sonrió burlón, sus gatunos ojos miraban hacia la puerta con ganas de molestar a Kuroo.

-¿Qué no los moleste? ¿De qué forma? - decía Kozume sonriendo, si Lev hubiera tenido un cuerpo se habría ruborizado.

-No les corte la inspiración…

-¡Ya llegué Kuroo! - exclamó Kenma crispando los nervios del fantasma; Yamaguchi había bajado un poco los calzoncillos de Kuroo dejándolos por debajo del glande, al cual chupaba sonriente y coqueteando con Kuroo mientras lo miraba ocasionalmente; pero cuando escucharon la voz de Kozume ambos se quedaron quietos y tensos.

-¡Kenma san eres muy malo! - se quejó Lev haciendo reír en voz baja al médium.

-¡Estoy en el recibidor, voy para allá, espero que no estés dormido aún! - gritó Kenma, Tetsurou y Tadashi se separaron de golpe y se pusieron de pie para arreglar sus ropas, Kuroo estaba muy duro, así que trató de disimular la erección poniéndose los pantalones deportivos a la cadera para que los pliegues escondieran el bulto.

-Tetsurou san, tome - susurró Yamaguchi entregándole una de sus camisetas, Kuroo la tomó agradeciéndoselo al agachar la cabeza, poniéndose la prenda en cuestión de segundos; Kozume caminaba lento por el pasillo, siendo seguido por Lev que no dejaba de refunfuñar flotando a sus espaldas.

-¿Estás despierto Kuroo? - preguntó Kenma tocando la puerta, el fantasma se cruzó de brazos molesto.

-¡Estamos despiertos! - contestó el policía, entonces Kozume abrió la puerta, los encontró de pie, rectos y nerviosos, Tetsurou se rascaba la cabeza y Tadashi estaba rojo como tómate.

-¿Estás bien Tadashi? Parece que tienes fiebre - comentó Kenma, Yamaguchi agachó la vista todavía más ruborizado.

-Estoy bien Kozume san…

-Traje tus cosas, Shouyou me pidió que le devolvieras las llaves, puedes entregármelas a mí - dijo el médium, Tadashi fue por su abrigo para entregárselas, mientras Kuroo movía un poco las piernas con nerviosismo, como si quisiera esconder su erección entre los muslos.

-Kuroo, tienes la camiseta al revés - le dijo Kozume riendo internamente, Tetsurou se apresuró en arreglarse la ropa.

-Oh vaya, debí haber tenido mucho sueño como para no darme cuenta - decía el policía tratando de fingir inocencia.

-Aquí está la llave - murmuró Yamaguchi al dárselas, Kenma las guardó en su mochila - muchas gracias por traer mis maletas Kozume san…

-No fue nada - respondió Kenma, entonces miró a Kuroo con un semblante más serio, sus ánimos de bromear desaparecieron para hablarle del problema de Tadashi - Kuroo, un tipo peligroso trató de atrapar a Tadashi al salir del trabajo ¿Puedes ayudarlo a poner una denuncia?

-Eso pensaba hacer.

-Fuera de eso no te pido que lo busques, la verdad es que no sé su verdadera naturaleza, es algo de lo que me tengo que encargar solo.

-¿A qué se refiere? - preguntó Yamaguchi intrigado, Kozume suspiró con desgano.

-Después lo explicaré a detalle, lo que si te puedo pedir es que no lo dejes andar solo por fuera de este departamento.

-¿No es algo exagerado?... Es que, no creo que me pase algo si voy a una tienda a comprar ¿O sí? - cuestionó Tadashi, Kenma negó con la cabeza.

-No podemos arriesgarnos.

-Pero… - susurró Yamaguchi temeroso y resignado, Tetsurou le tomó la cintura con una mano para darle tranquilidad.

-Es temporal, pero lo indispensable es que no vayas ni vuelvas del trabajo sin estar acompañado - pronunció Kuroo mirándolo a los ojos, tanto él como Tadashi saboreaban sus labios esperando el momento para reanudar lo que estaban haciendo.

-Tengan mucho cuidado, ambos - les advirtió Kozume, el rostro de Tetsurou se tornó más serio al dimensionar que si Kenma le pedía que se cuidara, entonces la amenaza podía ser más molesta de lo que pensaba.

-¿Es un "Y"? - preguntó Kuroo hablando en clave, Yamaguchi no captaba que podía ser un "Y", pero el médium sabía que su amigo le estaba preguntando si el Tendou era un yokai o un humano.

-Ni yo mismo lo sé Kuroo, por eso no bajes la guardia.

-De acuerdo, estaré preparado.

-Muy bien, yo los dejo, el departamento es suyo durante el resto del día - les dijo Kenma antes de darse la vuelta, Tetsurou y Tadashi se miraron de reojo sonriendo de forma insinuante y seductora - pásenla bien.

-No lo dudes… - murmuró Kuroo deslizando su mano por los glúteos de su estrella, en cuanto Kenma dobló hacia la sala de estar, Yamaguchi aprovechó para meter su mano debajo de los pantalones del policía.

-¡Que te vaya bien Kozume san! - exclamó Tadashi por cortesía, Lev miraba desconcertado como ese chico manoseaba con descaro a Tetsurou para volver a hacerlo entrar en calor.

-Nos vemos - le respondió Kenma abriendo la puerta para irse; apenas Kuroo y Yamaguchi escucharon la puerta cerrarse, sus ropas volaron al igual que Lev, que salió corriendo desaforado para salir del departamento, abochornado y asombrado por la rapidez y desvergüenza de ambos.

Por la tarde de ese día Kageyama habló por el chat grupal que compartía con Hinata, Bokuto y Akaashi, preguntándoles si estaban disponibles para juntarse el viernes por la noche, Shouyou inmediatamente ofreció su casa para ese tipo de reuniones de miedo, siempre se le adelantaba al propio Tobio antes de que este pudiera ofrecer su departamento, aunque en el fondo se lo agradecía porque era un departamento de estudiantes muy pequeño. En ese momento estaba en casa de Sugawara, su principal razón para no vivir con él era que le quedaba relativamente más lejos de la universidad que su departamento, que estaba solo a dos cuadras; algún día ambos se mudarían juntos, Kageyama pensaba hacerlo cuando ya pudiera trabajar en su profesión, para comprar una casa en un mejor barrio.

Kotarou y Keiji también respondieron que podían juntarse ese día, Tobio tomó su libro y lo fotografió para enseñárselo a sus amigos, con solo ver el título Hinata envió muchos emojis de impresión y felicidad, Bokuto preguntó de qué trataba, Shouyou le explicó que era un libro de hechicería negra, a lo que Kotarou respondió con emojis de caras atemorizadas. Bokuto dijo que no quería hacer cosas peligrosas como la última vez, Akaashi lo tranquilizó diciendo que no pasaría nada extraño, y Kageyama le respondió diciendo que buscaría algo que no fuese tan riesgoso ni que comprometiera sus vidas.

Luego de acordar bien la fecha y la hora, Tobio volvió a ojear los conjuros, la mayoría involucraba maldecir a algún enemigo, como la conocida figura de paja wara ningyō, que unida a un objeto o cabello podían ser los canalizadores de una maldición para la persona dueña de dicho objeto o del mechón de pelo. No le interesaba mucho maldecir a alguien, no odiaba a nadie en particular, quizás a veces sentía celos de Hinata porque destacaba más en sus conocimientos de esoterismo, y le molestaba que acaparara la atención del resto y tuviera casi todo lo que él no podía tener por ser un estudiante, pero no deseaba perjudicarle con un wara ningyō ni haciendo ningún hechizo que drenara su "ki" para quitarle su característica vitalidad.

Buscó entonces otros hechizos que pudiera realizar, uno le causaba muchísimo interés, la invocación del Ao-andaon, un yokai que se manifestaba cuando 100 participantes se reunían a contar historias de terror, cada uno portando velas encendidas; al final del ritual, cuando la última vela se apagase, se manifestaría el Ao-andaon para "volver realidad la última historia de terror". Era un poco confuso, pero en el libro Eita explicaba que había "jugado" a invocar al yokai con solo 6 acompañantes, y que no era necesario juntar a 100 personas para hacer el ritual, bastaba con conseguir 100 velas y mantenerlas encendidas; explicaba también que si el ultimo cuento de terror dejaba un final abierto y sin masacres, se reducía considerablemente la probabilidad de que atacase a los participantes, pero que de todos modos recomendaba el uso de talismanes de protección para sellar al espíritu si se salía de control, y por sobre todo estar en el centro del circulo formado por las velas, lo cual era una barrera espiritual de protección contra los entes malignos.

Kageyama se sentía fascinado, pero al mismo tiempo asustado, ese ritual según el libro solo podía ser realizado por expertos, porque Semi aseguraba que si un novato era tan estúpido para hacerlo aun con su poca preparación, la consecuencia sería fatal para él y los participantes. Por esa razón ojeó otros hechizos para escoger el menos peligroso para él y sus amigos, definitivamente no usaría los rituales kodoku para crear venenos especiales a partir de alimañas, para usarlos en las personas que quisiera maldecir, por lo que debía escoger algo más divertido y menos hostil.

Había dos que no implicaban lastimar a sus compañeros, pero sí que involucraban cosas inmorales como asaltar tumbas o sacrificar animales, el ritual del inugami le parecía por lejos el más útil de todos porque significaba tener a un espíritu que cumpliese sus deseos, lo malo es que requería que él, con sus propias manos, asesinara a un perro, cosa que le dolería hacer. El ritual del kyôn shii, o jiang shi por su traducción china, le pedía al hechicero conseguir un cadáver al cual realizar un hechizo para reanimarlo, para posteriormente controlarlo con un talismán, de esa forma el kyôn shi no deambularía arrasando vidas a su paso, pues su mordedura podría convertir gradualmente a una persona en otro jiang shi.

Eita ponía en una nota que, debido a la alta vigilancia de los cementerios, él había realizado el ritual con cadáveres recién asesinados por algún amigo, o que también había tenido éxito usando los cuerpos de perros y gatos muertos que se encontraba en las carreteras. Eso le pareció menos ilegal a Tobio, aunque no por ello menos grotesco, pero sin dudas prefería levantar con una pala el cuerpo de un animalillo fallecido, a tener que desenterrar un cadáver humano.

Mientras leía atentamente los pasos para realizar el ritual, Suga lo observaba desde la cocina, mirando serio el libro que tenía tan concentrado a su amado, le daba un mal presentimiento aquel título que le sonaba de alguna parte, y por esa razón sentía ansiedad cuando se daba cuenta de que Tobio se encerraba más y más en ese tipo de lectura dudosa. Por un momento dejó de vigilarlo para revisar si había comida en la despensa, por desgracia no tenía nada de provecho para hacer una buena cena, lo que le hizo suspirar con desgano porque tendría que bajar a una tienda para comprar comida preparada; por eso antes de decidirse a salir del departamento, caminó hasta el sillón para sentarse junto a su pareja, observando las páginas del libro.

-¿De qué trata? - preguntó Koushi acercando la cara al libro, Kageyama lo apartó de golpe porque tenía el miedo inconsciente de ser juzgado por su amado.

-Es un libro de mitos y leyendas - mintió Tobio, Sugawara fingió creerle.

-Ya veo, tienes varios de esos ¿Puedo leer este contigo? - pidió su adorado Suga, pero Kageyama no estaba dispuesto a dejarle leer específicamente ese libro por aquellas notas macabras donde Eita admitía haber tenido contacto con cadáveres recién asesinados; el libro no tenía un autor, pero era más que obvio que Semi lo había escrito o que al menos lo había completado con notas, en las cuales solo ponía sus iniciales en letras latinizadas para esconder su verdadero nombre en kanjis.

-Puedes leer los que ya tengo, este es demasiado confuso… - aquel pretexto de Tobio molestó un poco a Koushi, pero prefería seguirle la corriente.

-Bueno, si crees que no soy lo suficientemente listo para leerlo, entonces ojearé los otros - dijo Sugawara con un puchero.

-Yo nunca dije eso - le respondió Kageyama, para luego dejar de lado el libro, tomando las manos de su adoración - sabes lo que pienso de ti.

-No lo sé ¿Me lo recuerdas? - pronunció Suga apartando la cara, actuando como un niño mimado; Tobio se enrojeció al instante por tener que decirle cursilerías, no acostumbraba usar palabras para expresar su amor, el prefería usar su cuerpo.

-Eres la persona más lista y… - murmuró Kageyama avergonzado, Koushi mantenía la mirada hacia el lado, pero sonreía esperando que completara la frase - eres el chico más lindo que conozco…

-¿Ves? No fue tan difícil - comentó Sugawara tocando la mejilla de su novio, Tobio lo besó y lo acorraló contra los cojines del sillón para besar también su cuello.

-Me gusta más hacer esto - susurró Kageyama besando el pecho de Suga, quien aprovechó para tomar el libro con sus pies, alzándolos para poder sostenerlo con sus manos y leer unas páginas mientras Tobio se entretenía tocándolo; estaba terminando de leer las notas al pie de página cuando su novio le notó más quieto de lo normal.

-E.S… - leyó en voz baja Koushi, Kageyama se apartó de imprevisto y tomó el libro de las manos de su amado.

-Eres un tramposo - se quejó Tobio, Sugawara rió para calmar sus ánimos.

-No entendí ni la mitad, no te preocupes - pronunció Suga riendo, Kageyama le miraba serio e irritado.

-No vuelvas a hacerlo.

-¿Y si no que? ¿Cómo me castigarás? - preguntó Koushi seductoramente, Tobio seguía serio, pero su sonrisa calmada le hizo imposible regañarlo como quería.

-No seas desobediente - murmuró Kageyama metiendo su mano bajo la camiseta de Sugawara, este se reía mientras su pareja le agarraba un pezón.

-Ya veo, si me porto mal, tú me castigarás con… - decía Suga levantando un pie para tocar la entrepierna de Tobio - eso que tanto me gusta…

-Te castigaré ahora si no te comportas - le dijo tomándole las muñecas, ya no se veía molesto, más bien estaba entusiasmado; de repente las tripas de Koushi rugieron, rompiendo el ambiente que se había formado.

-Perdón bebé, tengo hambre - se disculpó Sugawara, Kageyama tocó suavemente el abdomen de su amado.

-¿Quieres que te prepare algo?

-No hay nada para la cena… - Suga hizo un puchero que enterneció a Tobio, haciéndolo ruborizarse - ¿Podrías bajar a comprar algo por mí, bebé?

-Por supuesto, iré ahora mismo - respondió Kageyama levantándose de un salto, tomando el libro y corriendo hacia la puerta.

-Amor te olvidas del dinero - le recordó Koushi antes de que se fuera, Tobio corrió hasta un mueble donde dejó su billetera - usa mi tarjeta, tengo dinero de sobra.

-¿Estás seguro?

-Sí, no te preocupes amor.

-Juro que te lo devolveré… - murmuró Kageyama tomando la tarjeta de Sugawara para luego irse a la salida - volveré en un rato.

-¡Que te vaya bien! - exclamó Suga, Tobio cerró la puerta dejándolo solo en el departamento.

La inquietante lectura de su dulce novio era algo que realmente lo tenía muy paranoico, Koushi lo notó por el hecho de que se aseguró de tomar el libro primero, dejando su celular olvidado en el sillón. Con un semblante serio Sugawara tomó el teléfono de Kageyama, se sabía de memoria el patrón de desbloqueo, jamás le pidió su celular para revisarlo, sin embargo le había observado tantas veces que recordaba muy bien que formaba una letra N.

Una vez con la pantalla de inicio frente a sus ojos, Koushi no quiso revisar ni los mensajes, ni las redes sociales, ni el historial de búsquedas, ni mucho menos la galería de imágenes de Tobio. Lo único que le interesaba en esos momentos era su lista de contactos telefónicos, deslizándose rápidamente hasta un nombre en específico; con velocidad Suga digitó ese número de contacto en su propio celular, guardándolo para luego salir de la lista de contactos de Kageyama, bloqueando su teléfono para hacer como si nada hubiera pasado.

El día viernes llegó para Yahaba luego de una semana llena de encuentros con Watari al final de la jornada laboral, como llevaba mucho tiempo sin tener una pareja sexual estable, se volvió algo adicto a echar un polvo con su colega; le dolía tener que dejar esa nueva costumbre esa noche para tener un primer acercamiento a Kyoutani Kentarou. Durante sus horas libres de esa semana miró muchos videos para disfrazarse usando maquillaje, Kunimi le dijo que las pelucas y lentes de contacto de tonos claros eran muy obvios, así que le recomendó usar lentillas más oscuras que sus ojos, y alisar su cabello en vez de ponerse una peluca.

También le recomendó ver muchos videos de lenguaje corporal para comportarse diferente a como lo haría normalmente, a Shigeru no le iba ese tipo de cosas, prefería mostrarse natural en la medida de lo posible; de todos modos eran consejos útiles que en esos momentos estaba poniendo en práctica, al terminar de planchar su cabello y colocarse lentes de contacto de color azul oscuro. Apenas salió de la editorial corrió a su casa para prepararse, Shinji le envió un mensaje preguntando si pensaba ir a visitarlo esa noche, él tuvo que inventar el pretexto de que no se sentía muy bien para excusarse.

Luego de vestirse con ropa casual y algo deportiva, salió de su departamento para tomar un tren a Sukagawa, tardaría lo de siempre, pero tendría suficiente tiempo para encontrarse a Kyoutani en el bar que según Kunimi y Kindaichi, solía frecuentar casi a diario al caer la noche. La información que tenía acerca de ese tipo le daba cierta esperanza de que no fuera del todo una mala persona; no obstante debía tener un plan de emergencia en caso de que todo saliera mal.

El peor escenario posible sería que Kentarou, al ver que deseaba conseguir algo de él, se volviera un psicópata dispuesto a silenciarlo con sus propias manos para que no metiera las narices en el caso de Yaku Morisuke. El Shigeru más paranoico de la mente de Yahaba metió en su mochila un arsenal de objetos de defensa personal, como gas pimienta, un aturdidor y una botella de vidrio vacía para rompérsela en la cabeza.

Le hubiese gustado ir con un cuchillo, pero tal vez sería más fácil de detectar por los guardias del tren bala, y más sospechoso. Al abordar el tren tomó aire varias veces, no se sentía del todo listo para hacer algo así, a pesar de que había pensado en todos los escenarios posibles, incluso en aquellos que no le agradaban, como ser amenazado de muerte, o el verse forzado a tener sexo con él, o peor que eso, ser el pasivo de ese encuentro.

Lo que no sabía Yahaba era que en Sukagawa se encontraban Akira y Yuutaro estacionados en su automóvil, en una calle cercana al bar que frecuentaba Kyoutani, pues estaban esperando pacientemente ver a Shigeru llegar al lugar, para vigilarlo de cerca mientras cargaban sus armas de fuego. Fue idea de Kunimi estar preparados para lo peor, Kindaichi le sonreía cariñosamente por el hecho de que se preocupara por la vida de Yahaba, Akira se rehusaba a mirarlo, y le decía que no pensara cosas tontas, que solo estaba allí para tener un pretexto para sacarle verdades por la fuerza a ese tipo.

Durante todo el atardecer y el inicio de la noche, Hinata y Kenma compartieron un nuevo momento intimo sobre el futón, Shouyou se acostumbró a esa nueva rutina en la que su novio venia casi a diario a su hogar para darle todo su amor, ya le resultaba cómodo recibir esa clase de tocamientos de su parte. Cuando el reloj marcó las 8:30 ambos se levantaron para tomar una ducha, esa noche Hinata recibiría visitas a las 9:30, por lo que se apresuró al bañarse dejando a Kozume prácticamente solo en el baño por no poder llevar su ritmo.

Al salir Kozume de la ducha secándose con la toalla sin cubrir su cuerpo, Shouyou entró al baño para lavarse los dientes, mirando ocasionalmente a su novio, admirando su desnudez sin disimulo; había muchas cosas de Kenma que le gustaban mucho, sus piernas, sus ojos, todo su rostro en general, su cabello largo bicolor, pero lo que se detenía a mirar por mas segundos era aquello que había probado hacía poco. Al notar que el médium lo estaba mirando de reojo con una pícara sonrisa, Hinata apartó la vista avergonzado y continuó lavándose los dientes; luego salió del baño y pasó por el lado de Kozume, quien volteó a verlo sin cubrirse.

Ambos se miraron a los ojos con una mezcla de sensualidad y complicidad, luego juntaron sus labios, dejando pasar un par de minutos mientras se besaban y acariciaban; Shouyou se separó de Kenma y le recordó que sus visitas llegarían pronto y que debían prepararlo todo en vez de volver a entrar en calor. Kozume sonrió y le respondió que lo entendía, y que él le ayudaría a prepararlo todo; por ello se apresuró al ponerse la ropa, para ir a la cocina y preparar algunos bocadillos mientras Hinata ordenaba sus cosas y buscaba lo que sería su fuente de entretención esa noche, un dvd de una película de terror, un juego de mesa de La llamada de Cthulhu, y un muñeco de 4 extremidades cosido a mano, arroz e hilo rojo para jugar al Hitori Kakurenbo.

Luego de tener los snacks listos sobre la mesa, alguien tocó el timbre del departamento de Shouyou, quien fue a abrir la puerta rápidamente; Bokuto y Akaashi llegaron juntos con dos bolsas de alimentos y alcohol, ya que la reunión era en casa de Hinata lo mínimo que podían hacer era contribuir con comida rápida de un restaurante local. Kotarou estaba ansioso por comerse un gran plato de Katsudon, pero Keiji le recordó que tenían que esperar a Kageyama todavía para cenar; Bokuto aceptó con el rabo entre las piernas, y Shouyou los invitó a tomar asiento mientras preparaba unas bebidas, Kozume se ofreció a ayudarlo, pero su novio se lo negó porque creía que ya lo había ayudado lo suficiente.

Entonces Kenma se sentó cerca de Kotarou y Akaashi en los sillones, él y Keiji se miraban serios, era un ambiente muy incómodo para Bokuto, que intentó sacar temas de conversación para que Kozume se relajara y desapareciera esa tensión entre él y Akaashi. Sabía que no se llevaban muy bien, pero le parecía tonto que fuera un disgusto sin bases, simplemente la presencia del otro no les resultaba grata.

De todos modos al llegar Hinata con unos tragos, para luego irse a abrir la puerta para recibir a Tobio, que también trajo de postre dos cajas de donas, la atmosfera del lugar mejoró considerablemente; Shouyou los invitó a sentarse a la mesa para cenar antes de empezar a divertirse, Kotarou se levantó de un salto emocionado para irse a tomar una silla del comedor, Keiji se sentó a su lado, Kenma frente a Bokuto y Kageyama junto a Kenma, dejando la cabecera para Hinata. Shouyou llegó con una olla de udon, ya en la mesa Kozume le ayudó a servir los platos que complementaron con lo que Akaashi y Kotarou habían comprado.

Mientras cenaban Hinata les contó que pensaba jugar al Hitori Kakurenbo, Kenma le preguntó de que trataba ese juego, así que su novio le explicó que consistía en rellenar un muñeco con arroz, uñas y sangre, para luego coserlo con hilo rojo y sumergirlo en agua, recitando unas palabras. Kozume levantó una ceja con extrañeza, Shouyou continuó explicándole que lo que seguía era esconderse y dejar la televisión encendida, porque sería un indicativo de que el muñeco se estaba moviendo, al finalizar se debía mantener la mitad de un vaso con agua y sal al interior de sus bocas, buscar al muñeco y mojarlo con el resto del agua salada, escupiéndole la que estaría dentro de sus bocas, para luego decir "yo gano" y quemar el muñeco.

Kenma comentó que le parecía muy peligroso hacer ese tipo de rituales, Akaashi le respondió que ya habían jugado a eso en más de una ocasión y que nunca pasó nada fuera de lo normal, de todos modos el médium mantenía su postura de que esa clase de cosas estaban mal, por lo que Keiji murmuró que era todo un aguafiestas. Hinata calmó los ánimos diciendo que de todos modos planeaba jugar primero "La llamada de Cthulhu" y ver una película, y que solo si quedaba tiempo podrían jugar al Hitori Kakurenbo.

Después de cenar, Tobio le preguntó a Shouyou si tenía leche en su nevera, Hinata fue a revisar y le llevó toda una caja con un vaso para él solo, porque ya sabía que le gustaba acompañar los dulces con varios vasos de leche. Después de unos minutos charlando y comiendo donas, el pelirrojo colocó el tablero, las cartas y los dados para jugar a La llamada de Cthulhu, le preocupaba que Kozume no supiese jugar juegos de rol, pensaba darle la funcionalidad de ser el moderador para no presionarlo de jugar una partida con ellos si no sabía de qué trataba todo.

Para su sorpresa Kenma tenía los ojos brillantes de la emoción, jugaba muchos juegos de rol en versión digital, y en alguna que otra ocasión lo hizo de la forma tradicional, por lo cual todo eso era pan comido para él. Al iniciar el juego a muchos les impresionó su capacidad de crear una buena atmosfera para algo complejo como el horror cósmico, ese Kozume era muchísimo más interesante para los amigos de Hinata que al iniciar la reunión, ya que lo notaron muy cohibido y callado.

Incluso Akaashi estaba sorprendido gratamente de ese cambio en el médium, al menos tomando roles totalmente distintos a sus personalidades reales si podrían congeniar, aunque tampoco le hacía tanta ilusión volverse más cercano a Kenma. Durante todo el juego las luces estuvieron apagadas, solo había una lámpara de luz tenue para iluminar el tablero solo un poco, para volver más atmosférico el escenario.

Al finalizar la primera partida, Hinata encendió las luces y miró maravillado a su novio, al fin Kozume sonreía frente a sus amigos, eso le hacía demasiada ilusión, el poder convivir con ellos sin que ninguno se sintiera incómodo. Al darse cuenta de que estaba siendo observado, el médium observó muy cariñoso a Shouyou, sin ocultar lo que sentía; todos ya eran conscientes de que eran pareja, aunque no quisieran alardear y hablar de su vida privada, no había forma de que los demás no se dieran cuenta.

Kageyama vio entonces una oportunidad para hablar de lo que quería presumirles a sus amigos, como hasta Kenma ya estaba más relajado entre ellos, era el momento perfecto para mostrarles su libro, porque estando el médium en el grupo, Tobio se sentía más seguro de poner en práctica al menos uno de los conjuros que había leído. Por eso abrió su mochila para retirar poco a poco el libro, enseñando con orgullo la portada sobria a sus compañeros, que expectantes veían como Kageyama mostraba su adquisición como si fuera algo muy exclusivo y difícil de conseguir.

-¿Qué opinan? - preguntó Tobio con una sonrisa vanidosa, Bokuto se acercó mucho a la portada para leerla.

-"Kojutsu", me suena de algún lado - comentó Kotaro, Hinata agitaba las manos emocionado.

-¡¿Es el libro de hechicería oscura?! - exclamó Shouyou lleno de entusiasmo, Kenma dio un respingo, algo alarmado.

-¿Es en serio?... - se cuestionó Kozume, le daba ansiedad pensar que Hinata podría meterse otra vez en problemas por culpa de algo así.

-Sí, lo es. Kojutsu, o kodoku, es una clase de brujería que fue prohibida, y este libro tiene un montón de hechizos sobre ello - les explicó Kageyama como jactándose de haberlo conseguido.

-¿Seguro que no son inventos? Si te cobraron mucho por eso y es una estafa, lo lamento por ti - comentó Akaashi escéptico como siempre.

-Todavía lo estoy pagando, pero estoy seguro de que vale lo que cuesta, el autor escribió muchos comentarios con consejos para poner los hechizos en práctica - dijo Tobio, Kenma sudaba con nerviosismo.

-¿No estarás pensando en probar alguno ahora? - le preguntó el médium, Kageyama asintió.

-Quiero probar uno, si algo sale mal, al menos te tenemos a ti - comentó Tobio, haciendo que Kozume se sintiera presionado.

-Yo no sé hacer magia, solo veo cosas… - murmuró el médium para sí mismo.

-¿Y de qué trata ese hechizo Kageyama kun? - preguntó Bokuto con curiosidad, entonces Kageyama sonrió y metió su mano en el interior de su mochila, sacando unas grandes pinzas, unas tiras de papel para redactar un talismán, y un escarabajo muerto de la colección de un compañero de la universidad.

-¿Quieren crear su propio zombi? - les pregunto Tobio, Hinata saltaba de la emoción, Keiji miraba el insecto fijamente, y Kotarou abrió la boca con asombro; Kozume era el menos feliz con esa idea.

-¿Como que un zombi? ¿Eso se puede? - preguntaba Bokuto impresionado.

-¿Y si lo averiguamos? - propuso Kageyama disponiéndose a abrir su libro mientras sostenía firmemente al escarabajo con las pinzas.

Al encontrar la página del conjuro, Tobio escribió unos kanjis en los pequeños talismanes de papel, aquello le serviría para tener control sobre el cadáver revivido del escarabajo, por suerte era de gran tamaño, pensó hacer el ritual sobre algún insecto que pudiese encontrar en los parques, pero era mucho más seguro hacerlo con uno más grande que el promedio de los bichos, para poder pegarle un trozo de papel en el centro de la cabeza. Las pinzas también eran cruciales para su versión del ritual, ya que un insecto podía ser muy escurridizo, Kageyama se enorgullecía de ser tan precavido con el ritual, si lo hiciera a lo tonto seguramente el escarabajo escaparía, convirtiendo en muertos vivientes a todos en la ciudad.

Estaba convencidísimo de que usar unas pinzas para sostener al escarabajo evitaría un apocalipsis zombi, por eso, cuando se cercioró de tener listos los talismanes y el texto, sujetó fuertemente con las pinzas al insecto mientras sus compañeros lo miraban atentos y maravillados. Prosiguió el ritual recitando unas palabras en chino que Eita se había tomado la molestia de traducir fonéticamente, ya que esas letras eran de un idioma poco conocido para él; Kenma estaba cada vez más preocupado al oírlo decir unas oraciones que no lograba entender, y que seguramente ni el mismo Tobio entendía.

A medida que Kageyama recitaba el texto en chino, Kozume miraba atento como de sus labios salía energía oscura en forma de vapor, envolviendo poco a poco el insecto muerto; la ansiedad lo estaba consumiendo, todos sus instintos le decían que no era una buena idea, que significaran lo que significaran esas palabras, todo iba a salir mal. Sus ojos se desviaron mientras hiperventilaba, enfocándose en las patas del escarabajo, una de ellas se movió tan ligeramente que Tobio y los demás no lo notaron, pero él sí que se daba cuenta de que la negra nube que salía de la boca de Kageyama rendiría frutos si él se quedaba de brazos cruzados.

-¡Detente! - gritó Kenma tomando el hombro de Tobio con fuerza, los demás se sobresaltaron, incluso Akaashi que no se esperaba una reacción como esa ante algo tan "absurdo" como un ritual.

-¡¿Qué pasa contigo?! - exclamó Kageyama apartando de un manotazo la mano del médium, Hinata se levantó de su asiento nervioso y confundido.

-Cálmense por favor - les rogó Shouyou levantando un poco las manos; Kozume se fijó en el insecto, ya no movía una pata y no había un aura oscura a su alrededor, eso lo aliviaba, pero no podía bajar la guardia habiendo hecho enfadar a Tobio.

-¡¿Si sabes que interrumpir un ritual puede traer consecuencias verdad?! - le reprochó Kageyama tomándolo de la camiseta, Hinata se veía muy asustado, a diferencia de Kenma, que en vez de sentirse intimidado, se enfureció.

-¡Eres un imbécil! - le gritó el médium estirándose hacia adelante, Tobio se paralizó y tragó saliva - ¡Tú mismo casi pierdes la vida por cosas como esta!

-Oigan, cálmense por favor - les pidió Bokuto levantándose de su asiento, Kozume estaba muy alterado.

-No tienes por qué insultarlo, solucionen sus problemas como adultos - pronunció Keiji, luego miró a Kageyama seriamente, pues este seguía teniendo a Kenma tomado de su camiseta - suéltalo Kageyama.

-Está bien… - murmuró Tobio dejando en paz al médium, pero Kozume seguía igual de colérico.

-Jugar con esta clase de basuras solo trae desgracias, deberías pensar en ello ¿O es que no te acuerdas que fuiste apuñalado? - le preguntó Kenma, Kageyama aguantó las ganas de volver a agredirlo por atacar su orgullo.

-Yo sé muy bien lo que hago.

-No lo sabes, no ves lo que yo veo, no sabes lo que pudiste haber desatado.

-¿Y qué fue lo que viste?

-De tu boca estaba saliendo una presencia negra, si seguías así el insecto iba a ser el portador - le respondió el médium, Tobio se dio una palmada en la frente.

-¿No es obvio? ¿Qué parte de "hechicería oscura" no entiendes? Claramente iba a ocurrir algo así idiota - replicó Kageyama irritado, Kozume estaba muy decepcionado de él.

-Si no puedes entender algo como esto, al menos hazme el favor de no involucrar a más gente en tus mierdas, no pongas en riesgo a los demás - lo regañó Kenma, Akaashi se cruzó de brazos.

-No le estaba haciendo daño a nadie, no jodas al resto con tus supersticiones - comentó Keiji, Hinata había enmudecido por los nervios.

-No se peleen por favor, si Kozume san no está de acuerdo, debe haber una buena razón ¿Verdad? - dijo Kotarou intentando calmarlos, pero Tobio se sintió ofendido por su manera de razonar esa situación.

-¿Qué importa si ve cosas si no entiende lo que son? Si es tan tonto como para no esperar algo oscuro de juegos como este, entonces es porque no tiene ni puta idea de lo que hacemos en este grupo - decía Kageyama enfadado, Kenma agachó la mirada, había algo de cierto en eso, no entendía algunas cosas sobre los temas paranormales que su novio y amigos conocían, pero su instinto era más fuerte que cualquier erudito en hechicería.

-Kenma… - susurró Hinata al ver la inseguridad en los ojos de su pareja.

-Tienes razón, no entiendo mucho de lo que hablan en este grupo, pero lo único que te pido es que no metas a nadie en prácticas como estas si no las has verificado antes…

-Nos dedicamos a esto, además este libro también habla sobre lo que hay que hacer si las cosas se salen de control, no necesitamos tu "sabia guía" para cuidarnos - le espetó Tobio golpeando con la yema del dedo índice el pecho de Kozume.

-¡Pero tú mismo dijiste que estando Kenma aquí estaríamos más seguros! - le gritó Shouyou levantándose en la punta de sus pies, Kageyama se echó para atrás con las palabras atascadas en la garganta.

-¡Cambie de opinión okay! ¡No lo necesitamos para nada, idiota! - respondió Tobio agarrando el hombro de Hinata, para luego darse cuenta de los ojos iracundos de Kenma clavándose en su persona como cuchillas; por ello soltó velozmente a Shouyou para no liberar a la bestia.

-¡Chicos por favor, dejen de pelear, no tenemos que pelear! - les pidió Bokuto entrando en pánico.

-Yo me voy - dijo Kozume dando media vuelta para salir por la puerta, los demás enmudecieron, salvo Hinata que se sintió aun peor.

-¡Espera Kenma! - le pidió Shouyou pensando que también estaba molesto con él, Kenma se detuvo y suspiró.

-No te preocupes Shouyou, puedes seguir jugando con ellos, solo no hagan ese ritual por favor ¿Está bien? - volvió a pedir el médium, casi suplicando que no se metieran en un problema mayor.

-Sí, ya vete de una vez - dijo Tobio impaciente, Hinata se enfureció con él.

-¡No te vayas Kenma, no tienes nada de lo que arrepentirte! - le gritó su novio, para luego volverse hacia Kageyama - ¡Tu no lo conoces, no sabes cuánto le preocupa sentir que no puede enfrentar las cosas que solo él tiene la capacidad de ver ¿Qué sentirías tu si te dijeran que "no importa si algo sale mal, porque tu tendrás que lidiar con ello"? ¿No te sentirías presionado?! - le gritaba Shouyou, a medida que las palabras salían de su boca, también lo hacían sus lágrimas, Tobio temblaba de rabia, pero no encontraba ninguna forma de responder a eso; por esa razón cerró la boca y se fue, pasando por el lado de Kozume sin hablar, y cerrando la puerta.

-Nosotros también nos vamos - pronunció Akaashi siguiendo a Kageyama, sin mirar a Kenma, que se había quedado inmóvil cerca de la puerta - gracias por invitarnos Hinata.

-Yo… - murmuró Kotarou viendo como Keiji cerraba la puerta, esa clase de situaciones eran muy difíciles de digerir para él - creo que es todo por hoy… gracias por todo Hinata - dijo Bokuto caminando lentamente hacia la puerta, con la cabeza agachada de decepción, sin embargo se detuvo junto a Kozume para tocarle el hombro - no te preocupes, yo creo en ti Kozume san.

Al salir Kotarou del departamento todo quedó en silencio, Kenma seguía frente a la puerta mirando hacia abajo, imaginando que por su culpa la noche de amigos de su novio se había arruinado por completo, y que Shouyou estaba molesto con él por ser un aguafiestas y no entender todo lo que ellos hacían para divertirse. Pero Hinata corrió a sus espaldas y lo abrazó escondiendo el rostro entre sus omoplatos, llorando y sollozando porque sabía cómo se estaba sintiendo, porque era consciente de que era injusto para él pensar que era insuficiente, y porque lo amaba tanto que le dolía ser consciente de lo que él sufría en silencio.