Aquel bar en Sukagawa no era exactamente el lugar más prendido de la ciudad, en su mayoría había grupos de amigos con edades superiores a los 35 años, y personas más viejas charlando tranquilas mientras bebían un poco y comían, Kyoutani estaba en la barra de bebidas, el lugar perfecto para los solitarios que no tienen a alguien para compartir una mesa. Yahaba caminaba hacia él manejando el nerviosismo, llevaba ropas informales y un tanto deportivas, un estilo que no le gustaba nada, el cabello lacio, unos lentes de contacto marrón oscuro y la cara maquillada con productos cuyos nombres confundía, pero que había aprendido a usar en toda la semana practicando, y cogiéndole odio al agua micelar de mala calidad que compró para desmaquillarse, le irritaba la piel por todas las pasadas que tenía que dar sobre su cara.
De todas maneras consiguió lograr algo decente, rogando que con eso bastase para despistarlo y hacerle creer que no se habían visto una vez hacía varios días; en silencio se sentó a su lado, se sentía demasiado nervioso al pensar como podría acabar esa noche, su idea era simplemente charlar e intercambiar números, pero su parte más oscura y calculadora le decía que sería un fracaso no irse con él a la cama para engatusarlo y lograr que cooperara. Agachó la cabeza con vergüenza de sí mismo antes de pedirle una bebida al bartender, todo aquello era un atentado contra la ética que le enseñaron a tener en la universidad; por desgracia para él, no era sencillo conseguir las respuestas que quería siguiendo las reglas, y desde el inicio, desde su necesidad impulsiva de involucrarse en ese caso, supo que terminaría haciendo algo incorrecto.
Siendo justo consigo mismo, las circunstancias no le dejaban contactar con Kentarou de la forma legal, después de todo, la presencia de ese tipo no estaba ni siquiera oficializada en el país, su manera de sobrevivir era borrando su existencia usando la de otra persona que ya no residía en Japón, Shigeru no podía simplemente llamar a su número y pedirle una entrevista, con ello solo lograría que huyera. En cuanto le entregaron su trago bebió rápidamente para quitarse la presión de encima, y miró de reojo al objetivo, era ligeramente más bajo que Yahaba, parecía fornido, tenía algo de barba por no haberse rasurado, un poco de ojeras y delineador negro en los ojos, su cabello estaba teñido de rubio.
Era otro tipo que a simple vista no le llamaba la atención, aunque la última vez que alguien "no llamó su atención", terminó fornicando con aquella persona, no una, sino varias veces; le causaba culpa pensar en Watari cuando estaba mirando a Kentarou, a pesar de que no tuviera sentido creer que lo estaba engañando de alguna forma, pues no tenían nada oficialmente. Esa duda le trajo algo de ansiedad, ya que se preguntó lo que tendría que hacer si Shinji le pedía que su relación fuese más seria, en su posición no era correcto tener una pareja oficial, y por sobre todo era muy peligroso para su colega; sin embargo Yahaba era consciente de que su estúpida boca le diría que si a todo lo que le sugiriera.
Entonces decidió dejar de complicarse con sus sentimientos para mirar mejor a Kyoutani, con una actitud que intentaba ser atrayente, miró varios videos de lenguaje corporal y actuación para simular que quería flirtear con él; Kentarou echó una rápida mirada de reojo y volvió a beber de su botella de cerveza, Shigeru apoyó su codo sobre la barra y tocó su propia quijada observando coqueto a su objetivo. Kyoutani solo levantó la cabeza un poco en señal de saludo, Yahaba se preparó mentalmente para continuar con su actuación, así que llamó al barman para pedir un par de tragos para él y Kentarou; luego de recibir sus bebidas, al fin pudo dirigirle la palabra.
-Soy Yahaba ¿Cuál es tu nombre amigo? - preguntó acercándole más su coctel sweet scent, su objetivo lo miró por el rabillo del ojo, tenso y algo amenazante.
-Kentarou - respondió sin más agregados, Shigeru pensó que seguía siendo poco precavido de su parte usar su nombre real, por más que no mencionase su nombre completo.
-¿No vas a aceptar mi bebida? - cuestionó, seguía sonriendo seductoramente, Kyoutani no quitaba su cara de pocos amigos.
-Detesto los tragos dulces - comentó de forma descortés, Yahaba reprimió sus ganas de responderle aún más desagradable y guardó silencio para pensar una respuesta.
-Ya veo. Disculpe señor ¿Puede cambiar el trago por un Martini seco por favor? - le pidió Shigeru al cantinero, quien tomó el vaso de sweet scent que no había sido tocado poniendo un Martini en su lugar; Kentarou hizo una micro expresión de interés, y extendió la mano para tomar la copa - así que eres de los que realmente les gusta el alcohol.
-¿Insinúas que parezco un alcohólico? - preguntó Kyoutani algo amenazante, Yahaba cerró la boca para no decirle que le parecía la peor clase de alcohólico.
-Una vez un amigo me dijo que a mí no me gustaba el alcohol, y eso que suelo beber - comentó Shigeru, Kentarou lo dejó proseguir - me dijo entonces que si uno prefiere los tragos con sabores, entonces realmente no nos gusta el alcohol y solo disfrutamos de la socialización que los tragos pueden dar, en cambio, las personas que prefieren las bebidas fuertes y alcohólicas son las que realmente les gusta el alcohol.
-Eso es obvio - dijo Kyoutani bebiendo pausadamente su trago, Yahaba miró su vaso de sweet scent y luego bebió un sorbo.
-Bebo para abrirme a otros - murmuró Shigeru, Kentarou le observó con disimulo, algo sorprendido del tono de voz sensual de su acompañante - ¿Por qué bebes tú?
-Porque puedo.
-O porque quieres cerrarte, o encerrar algo - comentó mirando hacia la entrepierna de Kyoutani, si bien en el fondo se refería a guardarse sus verdaderos pensamientos, debía continuar con su papel seductor; pareció dar resultado cuando notó que Kentarou parecía prestarle mayor atención a su crop deportivo que dejaba al descubierto por su impermeable ligero, que llevaba abierto para enseñar parte de su cuerpo.
-Hablas como si me conocieras, todavía no sabes un carajo de mi - le dijo, pudo haber sonado desagradable, si con el tono de su voz no hubiese insinuado que podría enseñarle a Yahaba algo de sí mismo.
-¿Puedo conocerte más? - preguntó el periodista, en el fondo estaba muy molesto con ese tipo, le parecía un completo imbécil que no lo calentaba en lo más mínimo con su actitud.
-Tal vez - le respondió bebiéndose todo el Martini y la cerveza, Shigeru también se apresuró con su bebida - pagaré la cuenta de todo.
-¿Seguro? Se supone que yo te estaba invitando - pronunció Yahaba sin afanes de contradecirlo, su objetivo lo miró de reojo muy serio, y sacó unos billetes de su cartera.
-No quiero deberle nada a nadie - dijo mirándolo fijamente mientras entregaba el dinero, Shigeru interpretó esa mirada tan seria y tensa como un "quiero que tú me debas algo a mí", cosa que le pareció muy molesta.
-¿Cómo puedo compensar tu generosidad? - le preguntó sensualmente, acercándose un poco a él con una postura que aprendió en los videos de lenguaje corporal, para demostrar interés sexual en él; Kyoutani señaló con la cabeza la puerta de salida.
-Sígueme.
Ambos se dirigieron a la puerta, Kunimi se irguió desde el asiento del copiloto, y movió a un somnoliento Kindaichi para que estuviese tan atento como él a los movimientos de esos dos; Shigeru caminaba justo detrás de Kentarou con la cabeza gacha, pensando en la dirección que estaba tomando su primer acercamiento, tenía la idea de charlar mucho con él y caerle en gracia, no le agradó para nada que fuese una persona tan cortante y hostil, y que además, lo estuviese guiando a su casa con unas clarísimas intenciones. Lastimosamente se resignó a que las cosas terminaran así, con sexo fácil y sin una conexión real, si quería volver a tener encuentros con él para cumplir su cometido, tendría que esforzarse mucho esa noche para gustarle; eso le parecía denigrante.
Akira se inclinó hacia adelante para no perderlos de vista, y le susurró a Yuutaro que encendiera el motor para seguirlos, su amante se veía más preocupado por él que por Yahaba, no le parecía nada común que Kunimi se sintiese tan ansioso, sobre todo porque solía decir que involucrarse afectivamente con alguien solo traía problemas a nivel profesional, que solo podía hacer una excepción con él por ser su compañero de trabajo. Pero lo raro era que, según lo que podía observar, a Akira le estaba carcomiendo la consciencia imaginarse el peor escenario para Shigeru, aun cuando tenían la hipótesis de que Kyoutani no era un completo delincuente y asesino, no lo veía nada calmado.
Kindaichi le dijo que no era necesario encender los motores con Kentarou estando tan cerca, pues sabían donde vivía y al apresurarse en seguirlo de cerca solo conseguirían que se diese cuenta de que lo vigilaban; de todos modos para que Kunimi no se enfadase, a los minutos encendió el motor para empezar a conducir muy lento a una cuadra de ellos. Por su lado Kyoutani iba callado delante de Yahaba, ya estaban en la última calle antes de llegar a la dichosa casa que pertenecía a una familia que no tenía ninguna conexión aparente con él; Shigeru tomó aire para controlar los nervios, ya no quedaba nada para entrar allí, en una residencia privada sin la protección de nadie, a su suerte en compañía de alguien con antecedentes criminales.
Kentarou abrió la cerradura con un juego de llaves, el periodista controlaba su respiración para que el impulso de salir corriendo no le ganara, ya no podía dar marcha atrás habiendo llegado tan lejos; mas realmente lo frustraba tener que hacer las cosas de la manera más anti ética y peligrosa. Siguiendo con el papel de flirteador, se quitó el impermeable ligero para enseñar su torso cubierto a medias por el crop, y lo colgó sin pedir permiso en un perchero de la entrada, para luego quitarse los zapatos al igual que Kyoutani.
Llegaron a la sala de estar, Kentarou tuvo su segundo gesto amable de la noche ofreciéndole algo más para beber, Yahaba aceptó una cerveza, tal vez le serviría para controlar la ansiedad; al reencontrarse detrás de un sillón, ambos bebieron una lata para cada uno, Shigeru de dos sorbos, Kyoutani empinándosela sin dejarla pasar, tomando su tiempo para analizarlo de pies a cabeza. Antes de terminar, Kentarou apartó la lata un momento para hacer un comentario poco sutil sobre su acompañante; "estás bueno", le dijo, Yahaba apartó la cerveza para no atragantarse, y respondió "lo sé", corrigiendo su respuesta luego con un "tu también lo estás".
Shigeru miraba hacia los sillones, dudando porque no se sentía cómodo con el pensamiento de tener que acostarse con él, sabía que no tenía otra alternativa, pero aún no se sentía tan prendido como cuando follaba con Watari, haciéndolo con él casi no había necesidad de un preámbulo sexual. Kyoutani terminó de beberse la cerveza y apretó la lata con su puño, lanzándola hacia atrás mientras estrechaba distancias entre él y Yahaba, entonces le quitó la bebida y miró el interior, apenas había un poco en el fondo, así que colocó una mano en la nunca del periodista y jaló un poco sus cabellos hacia atrás, Shigeru aguantó las ganas de darle un golpe, y le siguió el juego abriendo la boca mientras Kentarou vertía el líquido entre sus labios.
Cuando bebió la última gota con la cabeza echada para atrás por la fuerte mano de Kyoutani, este acercó sus labios a la garganta de Yahaba, respirando por la boca a una distancia mínima; entonces jaló más fuerte el pelo de Shigeru y clavó sus fauces en los labios del periodista, quien cerró los ojos resignado. Kentarou lo besaba metiendo su lengua sin ningún reparo hasta su paladar, Yahaba seguía comparándolo con Watari y su sensualidad tan suave y placentera, contrario a ese beso tan desesperado y hasta rabioso.
Sin embargo tenía que proseguir, moviendo sus manos por los hombros, brazos y pecho de Kyoutani mientras le besaba de forma tan sucia; entonces se detuvo para morderle el cuello y chuparlo, de pronto Shigeru cayó en cuenta de que si tenía sexo con él, no había forma de que Shinji no se diera cuenta por las marcas que ese bruto podía dejar. Eso lo hizo entrar en pánico un momento, Kentarou se detuvo para preguntarle porque se sobresaltó, él le respondió que sintió cosquillas en su cuello; su objetivo no hacía mayor expresión que la de un rostro serio y un poco irritado, luego lo vio proseguir besándole el cuello y las clavículas mientras le bajaba los pantalones deportivos.
Yahaba se mentalizó para borrar las preocupaciones de su cabeza, y bajó sus manos para abrirle el cierre de los jeans y bajar todo de un tirón; percibió una sonrisa en él, al parecer le gustaba que no fuese cohibido, por eso le tomó la polla con una mano para mover la piel que la recubría de abajo hacia arriba, no estaba nada mal en tamaño. Shigeru quiso meter una mano en la retaguardia de su acompañante, como queriendo introducir un dedo allí atrás, de pronto Kyoutani le sujetó firmemente las manos tan molesto como hacía un rato, diciéndole con sus intimidantes ojos que ni se le ocurriera meterle los dedos.
Eso era una mala señal, si Kentarou no estaba dispuesto a dejarse tocar atrás, entonces significaba que Yahaba tendría que sacrificarse por primera vez; no se sentía preparado en ningún sentido. No obstante sin soltarle las manos Kyoutani lo hizo retroceder hasta la pared, chocando su espalda contra el muro, para luego bajarle la ropa interior, metiendo su mano debajo del pene de Shigeru para masajearle los testículos, la zona perianal y el ano, frotando con insistencia mientras le daba otro lascivo beso de lengua.
Yahaba comprimió el estómago, después de sufrir un poco pensando en su primera vez por detrás, se dejó llevar, colocó sus brazos atrás del cuello de su objetivo, y abrió la boca para jugar con la lengua de Kentarou por fuera y por dentro; Kyoutani resoplaba y bufaba excitado, ya estaba casi desesperado por dejar ese "preliminar", por lo que soltó a Shigeru para quitarse la chaqueta y todo lo que llevaba debajo de ella. Eso sí le pareció más interesante al periodista, Kentarou tenía un cuerpo bastante atractivo y musculoso, cubierto por vellosidad; lo imitó quitándose el crop, Kyoutani lo miró de los pies a la cabeza, sonriendo otra vez, señal de que le gustaba lo que estaba viendo.
La mano de Kentarou se posó sobre la garganta de Shigeru sin apretar, Yahaba apartó un poco la cara, suspirando profundamente e inflando su pecho, Kyoutani le miró los pectorales sin quitar su sonrisa pervertida, luego pellizcó uno con fuerza mientras le susurraba al oído que lo siguiera a su cuarto. Ambos caminaron desnudos a la habitación de Kentarou, Yahaba fingió sorpresa al ver que tenía una cama en vez de un futón, gracias a Kunimi y Kindaichi ya sabía que Kyoutani conservaba la cama de los Haiba.
Su objetivo le indicó que se recostara mientras buscaba lo necesario para follarlo, Shigeru obedeció, la suavidad del colchón y las sabanas en su espalda le agradó, eso le servía para relajarse mientras Kentarou traía un condón y vaselina. Yahaba se removió muy cómodo sobre la cama, Kyoutani se le quedó mirando por un minuto, sonriendo por esa confianza que su acompañante estaba tomando, después de recorrer el cuerpo de Shigeru con los ojos, se arrodilló sobre el colchón a la altura de los hombros y la cabeza de esa belleza que tenía en la cama, con su pene levantado con el condón ya puesto, justo por encima del campo visual del periodista.
A Yahaba le pareció todavía más grande desde esa perspectiva, una vez más sintió preocupación por lo que tendría que hacer con él, tragó saliva midiendo con la mirada lo que se suponía que tenía que entrarle por detrás, no era como si el suyo no se pareciera en tamaño, pero se consideraba "virgen" en ese aspecto. No pudo evitar confesarle a Kentarou que él solía ser el de arriba y que nunca antes había tomado otro rol; su acompañante se rió burlón en voz baja, y con una mano bajó su verga hacia los labios de Shigeru, indicándole lo que tenía que hacer.
Yahaba lo miró entre preocupado y molesto, pero aun así abrió la boca para besar y lamer el costado de su pene, recostado y con la cabeza ladeada hacia los genitales de Kyoutani, que volvió a sonreír con lujuria, muy pocas veces tuvo la suerte de conseguir gente con quien follar que fuese tan guapa como Shigeru, la experiencia valía la pena con tan solo pensar en eso. El periodista cerró los ojos chupándole la polla, si lo analizaba bien, hacer eso era una gran ayuda para entrar en calor y disfrutar del momento sin que su mente lo estuviese jodiendo con inseguridades; subió suavemente una mano para tocar las bolas de Kentarou y darles un suave masaje mientras su boca le daba atención a los costados de su verga.
Kyoutani echó la cabeza para atrás gimiendo ronco, después llevó una mano a los pechos de Yahaba para sobarlos, a la par que comenzaba a mover las caderas hacia adelante, chocando su danzante escroto con la quijada de Shigeru; le susurró entre cada lenta embestida que "estaba bueno", Yahaba le sujetó el pene con una mano y acomodó un poco la cabeza para metérselo a la boca, saboreando y gimiendo mientras lo hacía, para darle también placer auditivo a su acompañante. Kentarou volvió a susurrar cosas como "me está encantando", "eres muy sexy", "trágatela toda", logrando que el periodista apretara los parpados y el estómago, con el libido creciendo en todo su cuerpo por escucharlo decir algo que le parecía más agradable que su impresión inicial.
Con delicadeza Kyoutani acarició los pezones de Shigeru formando el símbolo del infinito en sus dos pectorales, Yahaba cerró las piernas y arqueó ligeramente la espalda, aguantando un espasmo de su verga; Kentarou le susurró que se tocara abajo, él no se hizo de rogar y siguió sus indicaciones, masturbándose con una mano mientras usaba la otra para volver a masajearle los testículos sin dejar de mamársela. Kentarou bufó, seguramente si seguían así, se correría antes de poder penetrarlo, así que le pidió a Shigeru que se detuviera un momento y se diera la vuelta levantando el culo.
Yahaba tomó aire y se volteó, siguiendo al pie de la letra lo que Kyoutani le pedía, como por ejemplo abrir las piernas, parar más las nalgas y apoyar la mejilla contra las sabanas; en esa posición sus genitales quedaban colgando, completamente expuestos a merced de su objetivo. Kyoutani se tomó su tiempo para observar a detalle cada parte de Shigeru que estaba a centímetros de su cara, no se depilaba allí, pero estaba bien limpio, y seguía teniendo una retaguardia que atraía a Kentarou; el periodista tenía el cuerpo tembloroso por la vergüenza y los nervios, casi podía sentir la punta de la nariz de su acompañante rozando sus dos bolas.
Kyoutani untó sus dedos en la vaselina y los llevó al ano de Yahaba, embadurnando primero la circunferencia, y luego deslizando uno hacia el interior; Shigeru mordió las sabanas, tenso y asustado, mas Kentarou no iba a detenerse y no le quedaba de otra que acostumbrarse a la sensación. Afuera de la casa Kunimi y Kindaichi se encontraban estacionados observando expectantes hacia la vivienda, Akira jugaba con sus dedos nerviosamente, su compañero le tomó la mano y le susurró que todo estaría bien.
Para asegurarse de eso, Kunimi le envió un mensaje a Yahaba, dejando de momento su costumbre de grabar audios por comodidad; una notificación sonó en el teléfono del periodista, y este extendió la mano quejándose y gimiendo mientras los dedos de Kyoutani se clavaban hacia adentro en su recto. El mensaje solo decía "¿Cómo vas?", Shigeru rodó los ojos y aguantó sus deseos de quejarse en voz alta con su objetivo por la brusquedad de sus duros dedos, también lo fastidiaba mucho sentir un intenso calor emanando de su rostro y sus hombros, era inevitable estar caliente cuando ese bruto le castigaba la próstata sin siquiera haberlo follado todavía.
Luego de fallar intentando mantener la cabeza fría, escribió sin pensar "me la están por meter"; a Yuutaro le pareció inusual pero aliviador ver una expresión de sorpresa dibujarse en Kunimi, sin la preocupación inicial. Akira entonces le respondió más tranquilo a Yahaba un corto pero conciso mensaje: "oh… gózalo"; el periodista bloqueó rápidamente la pantalla de su teléfono y lo dejó deslizarse hasta que cayó de la cama, pensar en la investigación y en la meta que quería cumplir le parecía cansador cuando su cuerpo solo quería liberar la tensión y el calor.
Entonces Kentarou se decidió al fin a tomarle firmemente las caderas para enderezarlas, colocándose por encima de su culo con la planta del pie derecho apoyada en el colchón y una rodilla más doblada de la otra, preparado para introducir su pene casi de forma vertical en el ano de Shigeru. Le preguntó suspirando y con una actitud ligeramente más entusiasta si ya estaba listo, Yahaba pensaba contestar, pero el comenzó a bajar, metiendo su verga en un ángulo tan bueno que llegó sin demora al punto p del periodista; el Shigeru consciente le habría reclamado el por qué había preguntado si se sentía listo si de todos modos lo iba a penetrar sin aviso, pero en esos minutos su mente estaba casi borrada, en parte por el licor que le estaba haciendo efecto, pero también por su ya incontrolable libido.
Yahaba gritó de placer recibiendo embestidas que empujaban su próstata, los espasmos eran indescriptibles, seguro que así se sentía Watari cuando él lo follaba, ya empezaba a entender el atractivo del rol pasivo; habiendo probado ambos roles, no tenía ni la menor idea de cuál era su favorito, sin duda si llegaba a probarlos al mismo tiempo seria la gloria. Kyoutani movía la polla sin dejar de susurrar cosas para sí mismo, como que Shigeru estaba demasiado bueno y estrecho; el periodista no controlaba el volumen de su voz por lo que no se enteraba de como Kentarou comentaba cada parte de su cuerpo de forma pervertida.
A decir verdad la posición escogida era un tanto incómoda para Kyoutani, si era divertida, pero difícil de mantener por más de 15 minutos; aguantó lo que pudo hasta que se quitó de encima de Yahaba y volvió a tomarle las caderas para girarlo. La expresión de Shigeru no tenía precio, el rostro rojo, húmedo, saliva en la comisura derecha del labio, unos ojos brillantes, vapor saliendo de su boca jadeante; Kentarou sonrió, eso era nuevo y hasta relajante para el periodista, se veía más guapo sonriendo.
Yahaba se quejó un poco cuando su acompañante presionó sus piernas dejándole las rodillas pegadas al colchón, recordó con ello que le hizo lo mismo a Shinji, quien parecía disfrutarlo más que él mismo; Kyoutani se colocó por encima de él, en posición para volver a meterla y aprisionarlo contra las sabanas mientras le agarraba las muñecas, susurrándole al oído que "su culo ya estaba más flojo". Shigeru cerró los ojos y apretó los labios, que le dijeran cosas sucias lo prendía, pero también lo abochornaba; Kentarou lo penetró una vez más, soltándole las manos para sujetar sus piernas aplastándolas hacia el colchón.
El periodista gemía a gritos cada vez que ese pene se clavaba arrastrando ligeramente la piel de su ano cuando Kyoutani lo sacaba y volvía a meter, tenía las manos libres pero apenas sabía qué hacer con ellas, solo consiguió arrastrar los brazos por las arrugadas sabanas y mover la cabeza descoordinadamente. Kentarou sonrió de forma sensual, Yahaba abrió los ojos un momento para mirarlo a la cara, Kunimi le dio un buen consejo al decirle "gózalo", porque seguramente si se ponía a repasar el reglamento de ética periodista, una experiencia tan caliente como esa le resultaría angustiosa.
Entonces consiguió conectar su mente con su cuerpo, y bajó sus manos hasta sus muslos, para ser él mismo quien mantuviera abiertas al extremo sus piernas y glúteos; Kyoutani se lo agradeció con la mirada, y apoyó sus manos en las sabanas, apegando la pelvis y azotándola contra los genitales de Shigeru con cada embestida. El periodista podía jurar que los vecinos escuchaban perfectamente esos furiosos "aplausos", y no le importaba en lo más mínimo; de hecho tampoco le interesaba que sus gemidos locos fueran oídos, su mente solo pedía la verga de Kentarou hasta lo más profundo de su cuerpo.
De pronto el calor aumentó de golpe, Yahaba se escuchó más agudo, porque su acompañante no dejaba de tocar su próstata hasta un punto insanamente bueno; la reacción natural era tener una corrida explosiva. Kentarou se quedó quieto un momento para echar un vistazo rápido al abdomen de Shigeru, mojado en semen liquido hasta la boca del estómago; Yahaba hiperventilaba pensando que le daría un respiro, pero Kyoutani abrazó sus piernas y se recostó sobre él, aplastándolo un poco mientras volvía a follarlo, porque esa noche no se acabaría hasta que él también lo hiciera.
A medida que transcurría el tiempo, los detectives se preguntaban si era normal que Shigeru demorara tanto en echar un polvo, si bien Kunimi estaba bastante más tranquilo, seguía pensando que la única forma de acabar esa noche sería irrumpir dentro de la casa. Kindaichi empezaba a sentirse igual que Akira, tal vez no era su idea usar la violencia, pero al menos quería acercarse un poco para verificar si Yahaba estaba bien.
Después de verse a los ojos un momento sin decir nada, Kunimi y Yuutaro tomaron sus armas, dos revólveres con silenciador integrado para no llamar demasiado la atención en caso de disparar. Ambos bajaron del auto sin hacer ruido, Akira llevaba un juego de llaves con el cual abrió la puerta de la casa, durante sus días espiando a Kentarou sacó un molde de todas las cerraduras y mandó a moldear una copia de las llaves, que usaban para meterse a registrar sus muebles, su computadora y correspondencia.
En el cuarto Shigeru inflaba el pecho respirando agotado, viendo hacia el lado con los ojos brillantes, sus brazos estaban relajados en una actitud sumisa mientras Kyoutani, arrodillado a la altura de las costillas del periodista y casi sentado sobre su pecho, masturbaba su ya flácido pene, salpicando la última gota de semen sobre Yahaba. Este le miró de reojo inexpresivo, todo su pecho, cuello y mejillas estaban manchados de la eyaculación de Kentarou, quien le contemplaba cansado y satisfecho, sonriendo.
-¿Que te pareció? - le preguntó Kyoutani, Shigeru seguía algo atontado como para responder - ¿Te duele abajo?
-No mucho… - dijo Yahaba, aunque sentía que le ardía demasiado, no iba a quejarse si quería que lo volviera a considerar para echar más polvos y así poder estrechar su relación, y además, porque si le había gustado a pesar de todo.
-Llevaba tiempo sin cogerme a un "virgen", había olvidado lo bien que se sentía - comentó Kentarou, Shigeru le mostró una tenue sonrisa, verse agradable le causaría una buena impresión, aunque quisiera decirle que era un bastardo que no tenía consideración con los primerizos - además, eres ardiente, de las putas más buenas que he probado.
-Tu también, eres guapísimo - respondió Yahaba, seguía notándose exhausto, no le interesaba tener el pene de Kyoutani pegado al pecho, solo quería descansar.
-¿Quieres volver a chupármela? - pronunció Kentarou sujetando la mandíbula de Shigeru con brusquedad.
-Las veces que quieras.
-Qué zorra - comentó Kyoutani soltándole la quijada, el periodista entrecerraba los ojos con sueño - quiero que follemos toda la semana, así te aflojare ese culo para que no sufras - dijo Kentarou, Yahaba abrió los ojos con atención, si le estaba diciendo eso, tal vez tendría más chance de sacarle la información que buscaba.
-Me encantaría, aunque estoy disponible los fines de semana, por el trabajo - le dijo Shigeru, su objetivo sonrió provocador.
-De acuerdo, follemos los fines de semana.
-No puedo esperar - comentó Shigeru sonriendo cansado, Kyoutani volvió a tomarlo del mentón, moviéndole la cabeza para ver bien su rostro.
-Tienes mi corrida en toda la cara - le avisó, Yahaba hizo el esfuerzo de no apartarle la mano y decirle "ya déjame dormir" - ¿Quieres que traiga pañuelos para limpiarte?
-Te lo agradecería mucho - le respondió con sinceridad, entonces Kentarou se levantó de la cama.
-Descansa si quieres, yo te limpiaré cuando venga - dijo dando media vuelta hacia el baño.
Shigeru suspiró con alivio, al fin tenía su espacio y la posibilidad de dormir tranquilamente como tanto quería, por poco y le ocurrió lo mismo que ya le había pasado con Watari, desmayarse luego de tener sexo salvaje, asumía que era el dolor en su culo el que contrarrestaba el hecho de perder la consciencia por el placer. Mientras entrecerraba los ojos con cansancio escuchaba las voces de su subconsciente diciéndole que era un asco de persona por utilizar a los demás, y que no se atreviera a considerarse un periodista de verdad luego de haber hecho eso; era como un sueño mezclándose con su percepción de la realidad, porque podía ver de forma borrosa la habitación, y al mismo tiempo imaginarse a sí mismo, frente a Shinji.
No entendió del todo ese sueño de segundos, simplemente estaba frente a Watari, quien se veía muy triste y decepcionado; no tenían absolutamente nada serio, pero de todos modos, el sentimiento de culpa se clavaba en el pecho de Yahaba, hasta hacerlo fruncir el ceño medio dormido. Por alguna razón se sentía furioso mirando la aparición de su colega en esa habitación, pero no era una rabia en contra de Shinji, era algo contra sí mismo; abrió la boca para decirse que era un inútil y un imbécil, y lo que salió fue la voz de su propia madre, junto a otros ruidos mezclados de quejas por su rendimiento escolar dichas por sus padres y maestros, cosa que se coronaba con la sensación en sus muñecas de estar siendo atado bruscamente.
Entreabrió los ojos, en la vida real le tomó un segundo, pero en su percepción fue una proeza lograr abrirlos para liberarse del sueño; entonces se acopló de golpe a la realidad, descubriendo a Kyoutani ya vestido y sin traer los pañuelos que había prometido, en cambio tenía unas cuerdas, con las que terminó de amordazarle las manos. Shigeru abrió al máximo los ojos y se retorció, Kentarou se apartó para no recibir una patada, tenía lista otra cuerda para amarrarle los pies, pero Yahaba los movía buscando golpearlo para zafarse de esa confusa y aterradora situación.
Ahora sí que estaba iracundo, en vez de gritar, mantenía apretados los dientes como una bestia enseñando los colmillos, y pateaba a Kyoutani quien no pudo evitar varios de los golpes; entonces su objetivo también se enfureció y con todas sus fuerzas sujetó las piernas de Shigeru para amarrarlas. Al periodista no le quedó de otra más que intentar gritar por ayuda, rápidamente Kentarou estiró su mano para taparle la boca y subió todo su peso encima de las extremidades inferiores de Yahaba para inmovilizarlo; los corazones de ambos estaban acelerados por la adrenalina, Kyoutani observaba de forma intimidante a Shigeru mientras buscaba en su bolsillo algo que le sirviera para mantenerlo callado.
-Eres malísimo para fingir - comentó Kentarou sacando una navaja y poniéndola al costado del cuello de Shigeru - si gritas, estás muerto - lo amenazó, bajándose de sus piernas sin apartar el filo; Yahaba temblaba, tenía las piernas quietas, porque sabía que un movimiento en falso bastaba para perder la vida. Por su parte Kyoutani se las ingenió para atarle las piernas con una mano y con los dientes, sin retirar el cuchillo para mantenerlo dominado.
-Maldición… - susurró el periodista asustado y completamente inmovilizado, luego de terminar de ajustar las sogas, Kentarou se arrodilló frente a él, sacando un encendedor y un cigarrillo para ponerse a fumar frente a él.
-¿Quién te envió aquí? - preguntó seriamente después de soplar el humo, Shigeru sudó frio con los latidos a mil por hora.
-¿Pero de que estás hablando? Maldito enfermo - se quejó Yahaba fingiendo no entender a que se refería; Kentarou no le dio mucho tiempo para pensar cuando llevó su cigarro encendido peligrosamente cerca de un pezón del periodista - ¡Espera!
-Pregunté quien te envió aquí - reiteró, Shigeru se sentía agitado y frio del miedo, aquello no podía estar pasando.
-No sé de qué mierda hablas, no me metas en tus líos - le dijo intentando verse seguro, entonces Kyoutani apagó su cigarrillo sobre la piel del pezón de Yahaba, haciéndole abrir los ojos horrorizado mientras se quemaba - ¡Ahhh!
-Ninguna persona, ni la más puta se deja tratar de la forma en que te traté, es sentido común - comentó Kentarou, Shigeru se retorció de dolor y apretó la mandíbula enfurecido.
-¡¿Esa es tu jodida razón para desconfiar?! ¡Eres un imbécil! - exclamó el periodista chillando de rabia, Kyoutani sonrió ladino.
-Tu maquillaje se corrió, no es a prueba de semen - le aclaró burlonamente, Yahaba se quedó mudo e inmóvil con las palabras atoradas en la garganta - y tu cabello se esponjó por los vapores, por eso me sonaba tu cara ¿No es la primera vez que nos vemos verdad? - cuestionó, Shigeru tenía muy abiertos los ojos, estaba pálido y casi no respiraba - por tu expresión deduzco que no.
-Yo… - murmuró Shigeru acorralado, Kyoutani encendió otro cigarrillo y le dio una fumada lenta, expulsando el humo con resignación.
-Contrataron a un pésimo actor - susurró Kentarou mirando el techo con nostalgia - tal vez demasiado malo, así que dime ¿Quién te envía?
-No trabajo con Ushijima - pronunció Yahaba sin pensar, las facciones de Kyoutani cambiaron para mostrar un profundo odio, lo que lo impulsó a apagar su nuevo cigarrillo en la boca del estómago de Shigeru - ¡No!
-Si lo conoces es por algo - gruñó Kentarou encendiendo otro cigarro el cual no se tomó la molestia de fumar siquiera, pues lo acercó a la piel de Yahaba para amenazarlo - ¿Estás aquí solo para ganar tiempo?
-¡No es así! ¡No estoy aquí por él, estoy aquí por Yaku! - decía Shigeru sin razonar por el miedo, la expresión de Kyoutani ahora mostraba dolor mientras volvía a quemar al periodista - ¡Basta!
-Si me voy a ir al infierno, te arrastraré conmigo… - dijo en voz baja tomando suavemente su navaja de mano, Yahaba entró en pánico.
-Soy… soy un periodista de Shiroi Karasu, puedo probarlo… - susurró Shigeru con la voz temblorosa, queriendo agregar más - sé que es la editorial de Ushijima, pero al igual que Yaku, yo también quiero llegar a la verdad...
-¿Cómo puedes probarlo? - le preguntó acercando el cuchillo nuevamente a su cuello, Yahaba cerró los ojos aterrado.
-Siempre traigo mis certificados y mi credencial en mi bolso - le aclaró rápidamente el periodista, involuntariamente Kentarou alejó un poco el filo de su arma, lo cual indicaba que estaba dudando - por favor, solo tienes que ir por mi bolso y registrarlo, estoy amarrado así que no iré a ninguna parte.
-¿Y si solo estás haciendo tiempo? - murmuró Kyoutani, menos hostil, pues ya había quitado por completo el cuchillo, eso tranquilizaba a Shigeru.
-Ambos tenemos el mismo enemigo en común: Ushijima. Yo sé que estuvo involucrado en lo que sea que haya pasado con Yaku, pero para averiguar el resto, necesito tu ayuda - le explicó el periodista.
-¿Cómo estás tan seguro de que yo no trabajo ya con él? - dijo Kentarou, aquel "ya", le dejaba claro a Yahaba que alguna vez sí estuvo a su servicio.
-Seguir tus huellas fue difícil, pero si estabas intentando despistar a alguien después de ser absuelto, no creo que quisieras alejarte de la justicia - pronunció Shigeru, Kyoutani levantó una ceja y encendió otro cigarro para fumarlo mirando el techo con angustia - por eso, dudo que estemos del lado contrario…
-Y aun si pruebas que trabajas como periodista ¿Cómo puedo saber que no estás involucrado más allá con Ushijima? Vienes de su misma editorial por lo que dices - cuestionó tirando el humo hacia arriba; afuera Kunimi tenía la oreja pegada a la puerta, escuchando atentamente como Yahaba parecía mantener a medias el control de la situación.
-Yaku también venía de esa editorial - le recalcó el periodista más seguro de su posición, Kentarou lo miró hacia abajo, Shigeru seguía desnudo, con algunas marcas de chupones y quemaduras en su bella piel enrojecida y porosa por el frio; entonces Kyoutani deslizó suavemente sus manos, con una tomó gentilmente el pene de Yahaba, con la otra acercó lento el cigarrillo.
-Si no encuentro ese papel, ya sabes el castigo que te daré si mientes - lo amenazó con un tono extrañamente sensual, el periodista rió bajo por los nervios, pero también por su nueva confianza en la situación; Akira quitó la cabeza de la puerta y le hizo una seña a Kindaichi, para luego moverse juntos de manera sigilosa hacia el cuarto de baño.
-Lo encontrarás… - le aseguró Shigeru imitando su entonación sexy; mirándolo con detención era fácil identificar las micro expresiones de su acompañante, lo vio morder muy ligeramente su labio inferior, como si lo prendiese que tuviera más seguridad en sí mismo estando en una posición muy vulnerable.
-Pero si confirmo que trabajas para ese tipo, te mueres conmigo - volvió a amenazarlo, Yahaba rió de forma insinuante, sacándole un gruñido de tensión sexual a Kentarou.
-¿No es muy arriesgado? Si te equivocas, no estarías matando a un espía enviado para acabarte… - susurró Shigeru, se oía atrayente y juguetón, Kyoutani posó sus manos sobre las sabanas, quedando a centímetros del torso de Yahaba, siguiendo con su boca entreabierta el movimiento de esos astutos labios - estarías matando a un periodista inocente…
-¿Inocente…? - se burló Kentarou presionando suavemente el pezón quemado de Shigeru con su pulgar, que hizo una pequeña mueca de dolor sin perder su estilo sensual.
Antes de levantarse para ir al salón donde Yahaba había dejado su bolso y gran parte de su ropa, Kyoutani sacó un pañuelo de su bolsillo y le cubrió la boca al periodista, quien frunció el entrecejo por su desconfianza; entonces Kentarou se puso de pie y salió por la puerta de su cuarto en dirección a la sala de estar. Yuutaro asomó ligeramente los ojos desde el cuarto de baño, y se movieron rápido hacia la habitación de Kyoutani, sin siquiera hacer el menor ruido.
El que si ahogó una exclamación de sorpresa en la tela fue Shigeru, que estando atado no podía cubrir sus partes íntimas de la vista de sus compañeros; Kindaichi se arrodilló a su lado para soltar las tres amarras con maestría, mientras Kunimi se arrinconaba pistola en mano contra la pared cercana a la puerta, esperando pacientemente. Luego de revolver las pertenencias en la mochila de Yahaba, Kyoutani encontró una credencial de prensa y un papel doblado en una carpeta, que identificó luego como una copia de su certificado de titulación; efectivamente su amante de una noche no le había mentido, pero aún tenía sus dudas sobre él y sus métodos tan manipuladores para acercársele.
Se dirigió entonces de vuelta a su cuarto moviendo el papel y la credencial en su mano mientras le anunciaba a Shigeru que los había encontrado, pero que eso no aseguraba demasiado; se le cortaron las palabras cuando sintió un frio en el costado del cuello: el punto de mira de una pistola con silenciador. Se fijó entonces en una segunda arma, la de otro sujeto agachado junto al periodista, apuntándole con la misma seguridad asesina de la persona que estaba a su lado, a quien ni siquiera había mirado de reojo para reconocer su rostro.
Yahaba estaba de rodillas sobre la cama, cubriéndose a medias con la chaqueta de Yuutaro sobre sus hombros, avergonzado, pero observando a Kentarou con rencor, pero al mismo tiempo, con algo de lástima. Su objetivo se había paralizado, con los ojos muy abiertos, la pigmentación de su piel se atenuaba velozmente, como si estuviese viendo su vida correr frente a sus ojos; seguramente Kyoutani ya se asumía muerto en manos de nuevos "subordinados" de Ushijima Wakatoshi, y ni siquiera podría cumplir con su palabra de llevarse a ese "actor" a la tumba con él.
Oikawa despertó esa madrugada por una notificación en su celular, extendió una mano hacia el mueble para tomarlo, pero no pudo llegar a acercarlo cuando su marido lo estrechó más contra su pecho con sus fuertes brazos; Tooru sonrió y besó el espacio entre los pectorales descubiertos de Iwaizumi, quien le agarró sin mucha fuerza la nuca y le besó la cabeza. Hajime sonrió con los ojos cerrados cuando Oikawa suspiró sobre su esternón, era el mismo tipo de suspiro que escuchaba en sus primeras citas románticas cuando apenas eran unos adolescentes, a veces no eran tan empalagosos como al iniciar la relación, pero pequeños detalles como esos seguían estando presentes.
Luego de permanecer en un relajante silencio, Tooru terminó de acercar su teléfono para ojear el mensaje que le había llegado, le sorprendió que se tratara de un mensaje personal de Kunimi, aunque no era raro que no hablara por el chat grupal, ya que ese joven desconfiaba un poco de decir cosas importantes en un grupo como ese, pues ya le había manifestado por interno que no le gustaba que Matsukawa y Hanamaki pudieran ver sus avances solo por ser sus amigos. Conocía de sobra a Issei y a Takahiro como para desconfiar de ellos, pero entendía muy bien que un investigador como Akira prefiriera ser lo más cuidadoso posible; entonces leyó el mensaje, no decía más que "llama en cuanto puedas".
Con algo de flojera quejumbrosa Oikawa le anunció a su esposo que tenía que hacer una llamada importante, Iwa le preguntó porque debía hacerlo en la madrugada, y Tooru le respondió que recibió un mensaje del detective; con eso Hajime comprendió todo, pues su marido ya le había mencionado a detalle que estaba participando en un tema delicado como aquel. Entonces Oikawa se puso de pie y se envolvió en una bata yendo ir rumbo a la cocina, para tomar algo del refrigerador mientras llamaba a Kunimi todavía algo somnoliento; Akira contestó de inmediato, con el altavoz activado y una mano apuntándole a Kyoutani con su arma, a pesar que tanto Yahaba como Kindaichi no parecían muy cómodos amenazando a un pálido y absolutamente atemorizado Kentarou.
-Al fin llamas, ya estaba empezando a impacientarme - comentó Kunimi, Tooru mordió un trozo de tarta antes de responderle.
-¿Por qué me hablas tan temprano Kunimi chan? Quería seguir acurrucado con mi esposo - dijo sinceramente pero con la boca medio llena; Kyoutani trataba de prestar atención, pero seguía en pánico por imaginarse viviendo la peor de las posibilidades, a Shigeru y a Yuutaro les causaba compasión.
-Yahaba trató de acercarse a Kyoutani Kentarou, evidentemente salió mal - le explicó Akira, logrando que Oikawa se ahogara con una miga de la tarta, tosiendo bastante antes de poder hablar.
-¿Como que salió mal? No me digas que… - murmuró Oikawa preocupado, Yahaba quería decirle que estaba bien, pero Kunimi se le adelantó.
-Se me ocurrió que fallaría así que estábamos preparados, Yahaba está intacto, un poco golpeado y con el culo roto, pero está bien - dijo Akira sonando más serio de lo que en verdad estaba, y mirando como Shigeru reaccionaba avergonzado e irritado.
-Eso no suena muy alentador… - comentó Tooru, Yahaba se cruzó de brazos, para su suerte ya estaba bien vestido con ese feo disfraz deportivo "fashion".
-Estoy bien, no lo asustes más Kunimi, te lo agradecería mucho - le dijo hablando entre dientes al final de la frase.
-Yahaba kun, es un alivio oír tu voz - dijo Oikawa volviendo a comer de su tarta, el periodista le echó una mirada a Kyoutani, que estaba encogido y mirando temeroso el teléfono con altavoz, todavía no terminaba de entender que no estaba frente a mafiosos, aunque por la actitud de Akira no podía juzgarlo por dudar.
-No es Ushijima - le aclaró Shigeru a Kentarou como queriendo calmarlo, este solo lo miró por un segundo, receloso.
-¿Por qué hablan de ese tipo? - preguntó Tooru, entonces Kindaichi alzó la voz para explicarle.
-Kunimi y yo reducimos a Kyoutani cuando se portó violento con Yahaba, lo tenemos a punta de pistola - le explicó Yuutaro, todos escucharon otra vez la tos de Oikawa tras haberse atragantado nuevamente con las migas de la tarta.
-¿Que ustedes qué? No usen la violencia si necesitamos su cooperación.
-Él empezó - se excusó Akira apuntando más de cerca con su revolver a Kentarou, Shigeru tragó saliva imaginando todo el pánico reprimido de Kyoutani.
-Estoy seguro de que piensa que trabajamos para Ushijima - agregó Kindaichi, el periodista suspiró desganado por esa improductiva charla.
-Si lo siguen amenazando nunca podrá entender que no buscamos matarlo - pronunció Yahaba, Kunimi le echó una mirada de "no me jodas".
-¿Cómo están tus pezones quemados? - le preguntó Akira, Kentarou agachó la cabeza, parecía que empezaba a entender un poco lo que pasaba.
-¿Pezones quemados? - preguntó Tooru descolocado.
-Miren, en vez de seguir apuntándole ¿Por qué no se presentan? Seguro que como mínimo va a dejar de temblar - sugirió Shigeru, Kyoutani hizo un ruido de fastidio y orgullo por odiar verse reducido a un cobarde.
-Veremos cómo funciona esto, por el momento cortaré, solo llamaba para decirte que Yahaba salió vivo de esta.
-Gracias por avisar Kunimi chan, pero por favor, no saques a relucir tu lado yakuza, se buen niño - le dijo Oikawa, Akira rodó los ojos antes de colgar sin despedirse.
-Bien, deja de apuntarle Kunimi - le pidió Yuutaro, su compañero apartó lentamente el arma sin dejar de vigilar frívolo a Kentarou - yo soy Kindaichi, y él es Kunimi, somos investigadores privados, nos contrató la familia de Yaku Morisuke - le explicó Kindaichi, Kyoutani apartó la mirada, parecía sentirse acusado por algo, claramente estaba nervioso y con un sentimiento de culpa invadiéndolo.
-No tengo idea de lo que hablan - dijo de forma poco convincente, Akira jugó con su pistola, girándola muy cerca de Kentarou para intimidarlo.
-No va a colar - comentó Kunimi, se veía inexpresivo, pero en el fondo disfrutaba mucho tener la capacidad de mantenerlo bajo control.
-¿Podrías parar? - le pidió firmemente Yahaba, Akira se apartó de Kyoutani y se cruzó de brazos.
-No podemos confiar en él ni aunque los verdaderos responsables lo quieran muerto, tipos como estos tienen una lealtad muy inestable, si Ushijima le perdonase la vida seguro que todos caeríamos muertos - se justificaba Kunimi, tenía algo de razón en desconfiar, sin embargo Kentarou chasqueó la lengua ofendido y con unos ojos que no podían ocultar lo dolido que se sentía.
-Déjame esto a mí, se me da muchísimo mejor el dialogo - dijo el periodista, entonces Akira se le acercó algo enfadado.
-Que te haya follado no quitará que después te mantuviera amenazado con un cuchillo, y mucho menos te cura esas putas quemaduras.
-Estaba manejando bien la situación hasta que llegaste comportándote como un jodido psicópata - espetó Shigeru, Kindaichi y Kyoutani solo miraban todo en silencio, porque tenían el presentimiento de que si abrían la boca los enfurecerían el doble.
-¿A eso le llamas manejar la situación? Además, el psicópata es él, no es sano que defiendas a alguien que te agredió así.
-No fue para tanto, además si te soy sincero yo también reaccionaría violentamente si alguien me mintiera para acercarse - decía Yahaba, Kentarou apartó la mirada tremendamente incómodo y molesto.
-Mira, yo entiendo que quieras que coopere por las buenas, pero lo que me molesta es que no parezcas tener ningún rencor, o que lo estés justificando.
-¡No lo estoy justificando! - exclamó el periodista perdiendo los estribos - ¿Por qué estas dándome ese tipo de discursos? Tenemos que hacer nuestro trabajo - le recalcó, Kunimi apretó los labios para reprimir lo que quería responderle, razón por la cual Yuutaro se enterneció en silencio.
-Da igual, haz lo que quieras, pero si vuelve a ponerse como un perro rabioso no esperes que me guarde el arma - dijo dándose la vuelta con orgullo para ir a sentarse, Kindaichi tocó el hombro de Yahaba antes de seguir a su compañero.
-Lo dejamos en tus manos - le dijo Yuutaro apartándose, Shigeru y Kyoutani se miraron muy incomodos, aunque ciertamente después de oírlos hablar, Kentarou ya no se sentía tan amenazado.
En su casa Oikawa se quedó en la cocina, estar de pie le quitó por completo el sueño, así que dejaría dormir a Iwa un rato más mientras preparaba un buen desayuno para ambos, había tiempo suficiente para sorprenderlo con un auténtico buffet con arroz al vapor recién hecho. Mientras picaba verduras le vino un recuerdo agridulce a la mente, cuando su sobrinito estaba vivo y lo ayudaba a pelar los vegetales, porque él no le permitía picarlos con el cuchillo porque no quería que se lastimara.
La razón para que esa tierna memoria le resultase agridulce, era que, por más lindo que fuera el recuerdo, el solo hecho de haberlo perdido ya volvía triste cada una de sus memorias juntos; su hermana al morir le había dado la posibilidad de criarlo sano y salvo, pero, él no fue capaz de cumplir la promesa, y eso siempre le pesaba cuando su mente le obligaba a despertar esos recuerdos como algo doloroso y no digno de rememorar. Pero tanto Hajime como el psicoterapeuta le recomendaban tratar de distraerse con algo cuando tenía ciertos pensamientos, por eso dejó de lado las verduras para adelantar otra actividad, en ese caso, salir a comprar una docena de huevos para preparar tamagoyaki.
Entonces se vistió y salió de su casa caminando, actuaba como si estuviera programado para avanzar sin pensar, por mera inercia, como si su cerebro lo estuviese anestesiando luego de darle más y más preocupaciones y culpas; cuando se dio cuenta de lo que hacía, ya había avanzado 12 cuadras, dejando muy atrás su almacén más cercano. Sea como fuese, tenía todavía un par de horas antes de que su esposo despertara, por lo que compró los huevos en otro sitio y caminó un poco más por la ciudad para despejarse mirando a su alrededor.
No había mucha gente a esa hora, aunque obviamente Tokio nunca estaba completamente vacío, por lo cual todos notaban al sujeto triste que echaba vapor por la boca cuando emitía suspiros a causa de esa angustia que lo acompañaba cada vez que estaba solo, sin ningún conocido a su alrededor con quien pudiese comportarse genial. Ser funcional en solitario no le resultaba, si hubiese perdido todo su autocontrol se habría echado a llorar en la acera con su herida abierta; tal vez todo había empeorado desde que vio a ese muchacho que le recordaba a Takeru, se empezaba a sentir estable hasta que se encontró a quien parecía la versión adulta de su amado sobrino.
Tampoco era su idea culpar a alguien más de sus problemas, pero era innegable que estaba sufriendo una recaída por cada vez que se lo encontraba caminando afuera de la cafetería cercana al bufete y a la universidad. Pasó entonces frente a un edificio no muy grande que cumplía la función de love hotel económico en ese área de la ciudad, ni siquiera se fijó que era un love hotel, pero sí que notó que aquel joven que le recordaba a su sobrino salió de allí a paso acelerado, con las manos en los bolsillos y el ceño fruncido.
Tooru se quedó quieto, había algo de rabia en sus ojos, no podía entender por qué el destino lo obligaba a encontrarse con ese chico y a lidiar con su presencia que sólo lo hacía retroceder en su largo proceso de sanación. Se repitió una vez más que no era culpa de Tanaka, que él solo estaba viviendo su vida sin esperar que un rarito mayor que él lo buscase para llenar un vacío.
Vio luego que detrás de él salió el baterista de su banda, caminando acelerado mientras se metía la camisa debajo del pantalón, se veía todavía más molesto que el mismo Ryuunosuke; le dijo algo mientras lo seguía, pero Ryuu ni siquiera volteó a verlo, Oikawa leyó sus labios, estaba segurísimo de que el vocalista había dicho "vete a la mierda". Yamamoto volvió a gritarle mientras lo alcanzaba, Tanaka se volteó en seco enfurecido y le enseñó su celular agitándolo delante de su cara, Taketora gruñía insultándolo, Tooru no oía lo que decían desde la otra acera, sin embargo empezaba a preocuparle la agresividad con la que se estaban tratando.
Quiso cruzar la calle para detenerlos, pero una mujer anciana que estaba cerca fue la que alzó la voz mirando de forma juiciosa a Yamamoto y Ryuunosuke; estos avergonzados pidieron disculpas, Tora le murmuró algo a Tanaka antes de voltear en dirección contraria para irse, a juzgar por su expresión, había sido muy irritante para él. Tooru se le quedó mirando desde su posición, Ryuu parecía muy enojado, hasta que comprendió que no solo sentía enfado, pues lo vio sollozar y agachar la cabeza mordiéndose el labio con frustración.
Aquel instinto paternal que aparecía cuando estaba cerca dominó a Oikawa por completo, y lo obligó a cruzar la calle sin siquiera fijarse en el tránsito, que afortunadamente no era demasiado a esa hora. Al llegar a la otra esquina Tooru lo abordó desde el costado, Tanaka se esforzaba para ocultar su llanto de los transeúntes, por esa razón no lo vio aparecer, ni volteó a verlo hasta que le puso una mano encima del hombro.
-¿Te encuentras bien? - le pregunto Tooru con una voz tranquila y dulce, Ryuunosuke se giró sobresaltado, sorprendido y algo asustado de verlo allí.
-¿Pero qué…? - murmuró el joven, Oikawa le observaba con unos melancólicos ojos de preocupación - ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?
-No te estaba siguiendo - dijo Tooru levantando la bolsa con su compra en el almacén para enseñársela - estaba comprando algo que me hacía falta, nada más.
-Es demasiada coincidencia - balbuceó Tanaka inseguro, luego se dio cuenta de que Oikawa no soltaba su hombro, así que lo movió bruscamente para quitar su mano - por favor aléjate de mí.
-Lo siento mucho, no quería incomodarte.
-Solo vete - insistió Ryuu, Tooru levantó las manos y dio un par de pasos atrás, casi cayendo de espaldas a la calle, entonces Ryuunosuke reaccionó tomándolo del brazo para detener su caída.
-Gracias, hubiese roto los huevos que compré de no ser por ti - le agradeció Oikawa, el joven evitó su mirada, todavía tenía los ojos llorosos - estaba saliendo de la tienda cuando te vi discutir con el baterista… - comentó, Tanaka cerró los ojos y chasqueó la lengua con rabia y tristeza.
-Normal si se comporta como un imbécil… - susurró Ryuu, Tooru suspiró al verlo tan afectado.
-¿Tienen una relación complicada? - preguntó a pesar de que era una obviedad, Ryuunosuke resopló con molestia.
-Cuando no nos acostamos, estamos peleando - confesó sin pensar gracias a la rabia, Oikawa abrió los ojos perplejo por la imagen mental poco agradable de ese muchacho teniendo sexo, era incomodo considerando que le despertaba su instinto paternal.
-Oh… bueno… no suena muy saludable… - comentó, el joven frente a él comenzó a temblar y a encogerse levemente.
-Está vez fue más lejos… - murmuró Tanaka, empezaba a verse más frágil, tanto que Tooru le tomó ambos hombros - me di cuenta de que me estaba grabando ¿Qué mierda le pasa? Yo no le di permiso para grabar nada.
-¡¿Qué?! - exclamó Oikawa desconcertado, Ryuunosuke se sorprendió por esa reacción - eso es horrible ¿Te está chantajeando?
-No… solo lo descubrí grabando con su celular, luego se lo quité y lo eliminé, pero eso lo hizo enojar - le explicó Ryuu, Tooru lo abrazó súbitamente y él no supo cómo reaccionar.
-Ese tipo puede ser peligroso para ti, no deberías… - decía Oikawa, Tanaka tensionó su cuerpo y se apartó con rapidez de sus brazos.
-No creo que haya grabado con la intención de chantajearme, solo es tan imbécil que no pensó que tenía que preguntar primero - lo justificó Ryuunosuke, Tooru volvió a acercar sus manos con una dulce preocupación a la cual no estaba acostumbrado - no debí haberte dicho nada, tu solo eres un extraño…
-Lo sé, pero… - susurró Oikawa con las ideas bloqueadas por lo chocante que le resultaba la situación de Ryuu, entonces este quiso voltear para alejarse de él, pero Tooru tomó suavemente su muñeca para detenerlo - Ryuu chan…
-Por favor déjame en paz… - dijo Tanaka de forma casi inaudible, Oikawa lo guió gentilmente hacia sus brazos para volver a estrecharlo contra su pecho.
-Sé que casi no nos conocemos… pero si necesitas hablar, llámame por favor - le pidió Tooru; el corazón de Ryuunosuke se aceleró un poco, no entendía si ese tipo buscaba instancias para cruzarse con él, o si era una tonta jugada del destino, o simple coincidencia, pero comenzaba a sentirse muy extraño y confundido con ese nivel de cariño y atención de su parte.
-Lo pensaré… - susurró confuso y dudando mientras se apartaba con menor brusquedad para seguir su camino, dejando que Oikawa también siguiera el suyo mientras ocasionalmente Ryuu volteaba a verlo sin que este lo notara.
Esa mañana Hinata despertó con los ojos hinchados por el llanto de la noche anterior, se encontraba abrazando la cabeza de Kenma, con quien dormía de costado, Kozume tenía apoyada la nariz y la frente en el pecho de su amado, Shouyou se dio cuenta de que tenía una lagrima estancada en su parpado, como si hubiese empezado a llorar cuando él se durmió, para no preocuparlo más. El pelirrojo acarició suavemente los largos cabellos de Kenma, pensando en su pelea del día anterior con Kageyama; lo hacía sufrir que Kozume estuviese tan asustado de no saber controlar algunas situaciones peligrosas, a veces sentía que él y sus amigos podían ser una carga para el médium, por eso y gracias a su sentimiento de culpa, le envió un mensaje a su amigo el monje del santuario Yushima Tenmangu, preguntándole si podía ir ese mismo día para presentarle a alguien.
Mientras escribía, Kenma abrió los ojos y alzó su mirada hacia el rostro de su novio, lo vio muy concentrado, estaba indeciso entre dejarlo escribir tranquilamente en su celular, o besarle los pechos para llamar su atención. Se decantó por lo segundo al dar un sutil beso en el centro del pecho de Hinata, quien agachó la vista y le sonrió, acariciándole la cabeza tiernamente como si Kozume fuese un gatito.
El médium se sintió tan relajado que volvió a cerrar los ojos mientras recibía las caricias de su pareja, su energía anaranjada y cálida endulzaba sus sentidos, era tan revitalizante para él; sus nuevos minutos de sueño fueron muy cortos cuando Shouyou dio un respingo que lo despertó y lo movió de su lado. Se veía muy vigoroso y entusiasmado por alguna razón, Kenma le preguntó que le ocurría, y su amado se levantó de un salto y buscó su ropa y la de Kozume para vestirse rápidamente, el médium poco comprendía, pero le imitó poniéndose la ropa sin demora.
El pelirrojo corrió a la cocina para preparar un rápido desayuno para él y Kenma, quien se apareció allí para preguntarle porque se había acelerado tan de repente; Hinata entonces le explicó que su amigo el monje podía recibirlos ese mismo día en el templo, y que no podían desperdiciar una oportunidad así. Kozume entendió todo, le agradecía mucho que lo ayudara a cumplir su meta de potenciar su espiritualidad, pero inevitablemente se sentía en extremo nervioso por tener que interactuar con un extraño al cual le debía hablar de sus poderes, si era un monje embustero de seguro se burlaría de él y lo llamaría loco.
Al terminar de comer rápidamente, él y Shouyou salieron del departamento rumbo al estacionamiento para tomar la moto del médium; Hinata le dio la dirección y Kozume la buscó sin demora con el gps de su celular activado, con eso le bastaba para saber llegar. Estando en camino respiraba profundamente para modular su ansiedad, la sentía a pesar de que era consciente de que teniendo a su novio cerca no sería tan difícil charlar con esa persona.
El santuario Yushima Tenmangu estaba en medio de edificios de tamaño estándar, no demasiado espectaculares como los de otros barrios de Tokio, pero Kenma agradecía mucho que tuviese su propio estacionamiento, ya se imaginaba teniendo que acceder a él con unas escaleras tan extensas como las del parque Komine, donde la rabia había sido su motor para llegar al lugar donde estaba enterrado el cuerpo del inugami, de no ser por ese sentimiento enérgico jamás habría subido esa cantidad de escaleras sin percibir el cansancio. Entraron por el portón del estacionamiento, lo primero que encontraron fue un área verde cuidada por un jardinero, ideal para sentarse allí y meditar en paz; doblaron la primera esquina y Kozume suspiró con desgano al ver comercio, más personas dentro del lugar, y las temibles escaleras que no se esperaba ver; sea como fuese, su novio le animó a seguirlo hasta el santuario para conocer a su amigo el monje.
Subieron entonces por las escaleras, había muchos árboles de cerezo sin hojas a los costados del camino, en primavera seguramente se verían realmente hermosos; Kenma se animó a tratar de seguir el ritmo de Shouyou, aunque le cansaba mucho. Al llegar al santuario, los esperaba un hombre un poco mayor que ellos, pero con un curioso cabello teñido de rubio; se presentó como Keishin Ukai, Hinata lo saludó con jovialidad, el médium por cortesía.
Keishin tenía un aura verde, ligeramente oscuro, pero no tanto como para caerle mal a Kozume, era normal que mucha gente en el mundo no tuviesen auras totalmente saturadas y brillantes como la de su pareja, siempre había algo que podía manchar el espíritu de las personas, y muchas veces ese algo no era causado por ellas, sino por factores externos. Ukai charlaba con Shouyou mientras los guiaba dentro del santuario, Kenma veía en silencio al resto de los monjes, la mayoría de ellos tenía auras en tonos violeta y azul, otros verdes como Keishin, pero al médium le preocupaba que algunos de ellos tuvieran auras más oscuras y sucias.
Se armó de valor para comentarle en voz baja a Ukai que algunos de sus monjes no parecían de fiar, y no tuvo reparos en mencionarle cuál de todos podía no ser lo que aparentaba; Keinshin se quedó mudo y miró a Hinata como preguntándole porque su amigo decía algo así, el pelirrojo sonrió y dijo que no le estaba mintiendo cuando le dijo que Kozume podía ver más de lo que ellos podían ver. Llegaron luego a una habitación privada donde se sentaron en el piso para charlar más en profundidad; quien comenzó a explicarle la situación fue, como era de esperarse, Shouyou, pues Kenma aún no se soltaba lo suficiente para decir por sí mismo lo que le aquejaba.
Después de explicarle a Ukai los poderes de su novio, este miraba algo escéptico pero a la vez intrigado por las maravillas que supuestamente podía hacer ese joven; para sacarse las dudas le pidió a Kozume que le hiciera una demostración, este titubeó sin ideas, hasta que Hinata le susurró al oído que intentase ver algo del pasado de Keishin. Kenma supo a qué se refería, por lo que se puso de pie y dio un par de pasos para quedarse frente a Ukai sin decir una sola palabra; el monje miró otra vez a Shouyou, esta vez algo asustado, y este le susurró que todo estaría bien.
El médium extendió lento su mano hacia la frente de Keishin y cerró los ojos, concentrándose únicamente en la energía del monje, y en los secretos que este podía ocultar; lo más llamativo, que fue prácticamente lo único que llegó a su visión por ser algo que le pesaba a Ukai, era una imagen muy reciente de sí mismo tomando las manos de un hombre más anciano sobre un futón, mientras lloraba pidiéndole que no se fuera. En el fondo de su alma Keishin quería decirle más a esa persona, deseaba decir que se sentiría perdido sin su guía, y que todos los demás también se sentirían así; no solo había tristeza por la inminente llegada de la muerte, sino mucho miedo a no ser capaz de manejar las cosas, de no poder llenar el vacío que ese hombre dejaría.
Y eso fue precisamente lo que le dijo Kozume luego del trance, sabía perfectamente cómo se había sentido, y culminó su inquietante demostración preguntándole al monje si su padre o abuelo había muerto hacía poco. Ukai estaba mudo, sus ojos brillaban húmedos, tristes, pero a la vez orgullosos, porque no tenía la más mínima intención de mostrarse sensible frente a un desconocido como él; de todos modos, aquella prueba de su poder le bastó para no dudar de las capacidades del médium.
Keishin tosió un poco y tragó antes de girar la cabeza para evitar la mirada de Kenma, y le comentó que era bastante impresionante lo que podía hacer; entonces Kozume decidió decirle que sabía que en el fondo podía hacer más, pero que aún no conectaba del todo con su verdadera espiritualidad, y por eso necesitaba a alguien como él para que le enseñase. Ukai tragó más saliva y se rascó la cabeza con nerviosismo, diciendo posteriormente que no se sentía tan profesional como para encargarse de su caso particular, porque él todavía no tenía tantos años de experiencia como otros monjes.
Sin embargo, le propuso la idea de consultarlo con otro monje que era amigo de su abuelo, y que se encontraba en el templo en esos momentos; Hinata se levantó de un salto por el entusiasmo y aceptó por Kenma aquella propuesta, cosa que a su novio no le molestó. Los tres salieron de la habitación para ir al patio trasero donde solía estar un tal señor Nekomata, a Kozume le hizo gracia verlo por primera vez, sentado con los ojos cerrados, las manos escondidas y una sonrisa pacífica, con un aura dorada que le recordaba muchísimo a un maneki neko.
El anciano los saludó sin abrir los ojos, al médium le agradó más que el propio Ukai, porque se notaba que ese hombre era un creyente real, su aura dorada era muy limpia y brillante, una señal sumamente alentadora. Kenma caminó para sentarse a su lado, Nekomata giró la cabeza para mirarlo bien, y le preguntó que lo traía por allí; esta vez fue el propio Kozume quien le contó todo con lujo y detalles; contrario a Keishin, el anciano no le pidió ninguna prueba, pero si se rió preguntándole porque creía que aprender junto a él le iba a servir para potenciar sus poderes.
Kenma no supo que responder, no tenía demasiadas esperanzas tras escuchar eso, pero Nekomata movió la cabeza desaprobando su actitud, para luego decirle que ese era su mayor problema; el médium no entendía mucho, pero le dijo que de cualquier forma quería intentarlo, porque no podía quedarse sin hacer nada. El maestro le preguntó cuál era la urgencia, y Kozume solo pudo pensar en Tendou, en la vez que lo persiguió a él y a Hinata, cuando quiso asesinarlo, cuando también trató de matar a Tadashi; confesarle eso a Nekomata seria difícil.
El anciano insistió repitiendo la pregunta, controlando su impaciencia al respirar profundamente; Kenma le dijo que era algo difícil de explicar, a lo que ese maestro le respondió que tenían todo el tiempo del mundo. Entonces Nekomata alzó un poco la voz y le pidió a Ukai y a otro hombre llamado Naoi que salieran a comprar el almuerzo para compartir con sus dos invitados, Hinata y Kozume se miraron, no tenían planes de quedarse por mucho tiempo, pero al parecer, el maestro quería conocerlos mejor, lo cual era muy buena señal ya que se veía interesado en las capacidades de Kenma.
A media tarde Kindaichi recogió los envoltorios y bandejas desechables de comida que había en la mesa de la casa de Kyoutani, Kunimi seguía sentado ojeando su celular, el aburrimiento le dio más hambre así que le pidió a su compañero, quien ya estaba bastante ocupado, que saliera a comprar más dulces y papas fritas de bolsa. Yuutaro suspiró y dejó la basura en su sitio para salir a traer ese nuevo pedido, mientras tanto Akira echaba un vistazo a la sala de estar, donde Kentarou estaba sentado con el entrecejo arrugado y los labios sin abrir, ignorando a Yahaba que había acercado un sillón pequeño frente al suyo, para mirarlo de frente mientras intentaba soltarle la lengua charlando de distintos temas.
-Cuando terminé la universidad me fui a un sitio donde había trabajado previamente, desde esa fecha no he sido más que un jodido editor en vez de lo que quería ser - dijo Shigeru, Kyoutani rodó los ojos con cansancio.
-Podría traer un violín para acompañar tus monólogos sobre ti mismo - comentó Kunimi desde su silla, Yahaba tosió molesto y Kentarou apretó los labios para no reír.
-Te agradecería mucho dejar de hacer intervenciones.
-Lo aburres, no vas a conseguir nada hablándole de tus mierdas personales.
-Al contrario, cuando las personas nos cuentan algo privado, tendemos a ser recíprocos, es psicología - objetó Shigeru, Kyoutani apartó la mirada irritado y casi desesperado por salir de su propia casa.
-Pero toma en cuenta que no has generado un ambiente de confianza para que lo haga.
-Y tú y tu puta pistola no ayudan mucho - recalcó el periodista, Akira volvió a levantar su arma y la contempló un momento, Kentarou agachó los hombros encogiéndose nervioso.
-La vía más rápida sería la intimidación, solo digo - murmuró Kunimi, Yahaba suspiró resignado y se cruzó de brazos.
-Sabes algo Kyoutani, mi idea era muy distinta, no pensaba sacarte información a la fuerza, yo solo quiero tu cooperación porque tenemos un problema con el desalmado de mi jefe ¿Porque tu también lo odias verdad? - le preguntó Shigeru, su "entrevistado" lo miró de reojo con molestia.
-No mientas, no pensabas pedirme cooperar, querías acostarte conmigo para manipularme con el tiempo, eres la peor clase de periodista que puede haber - gruñó Kentarou, Yahaba se sobresaltó y su cuerpo se tensó por ese golpe en su orgullo.
-Auch… es cruel, pero tiene razón - comentó Akira.
-No habría intentado esta mierda si no me hubieras recomendado que lo hiciera, esto es tu culpa Kunimi.
-¿Sabes por qué te lo sugerí? Porque no quería arriesgarte a caer en la boca del lobo por presentarte de forma honesta, y adivina que, tenía razón, el tipo está mal de la cabeza y te pudo degollar sin mi intervención.
-Está tan asustado de Ushijima como nosotros, me habría ahorrado esto si me hubiese presentado desde el principio como un periodista.
-Mentira, él habría escapado apenas le pidieras una entrevista ¿Verdad Kyoutani?
-Sí, eso es cierto… - confesó, Shigeru se veía confundido.
-¿Por qué? - cuestionó el periodista.
-Ya no quiero tener nada que ver con esto, estoy cansado de huir de esos imbéciles, solo quiero estar tranquilo.
-¿Y entonces por qué no saliste del país? - le preguntó Yahaba, Kentarou evitó su mirada, como si hubiese sido descubierto en algo - puede que haya sido por falta de papeles, pero es muchísimo más peligroso quedarse cerca de esos matones que salir ilegalmente del país ¿O me equivoco?
-No sé a dónde quieres llegar…
-Te quedaste en una casa que tiene una relación casi directa con la persona desaparecida por la que estamos haciendo esto - comenzó a decir Shigeru, Kunimi alzó la mirada con interés, mientras que Kyoutani la agachó temeroso - conservas las fotografías personales donde aparecen Yaku y los dueños de esta vivienda, si fueras un bastardo sin ningún interés por él, habrías tirado todos esos objetos personales a la basura.
-Simplemente no quise tirarlos ¿Que con eso?
-Todo parece indicar que tenías una relación cercana, al menos con Yaku - comentó Akira, Yahaba notó una micro expresión de tristeza en los ojos de Kentarou.
-Lo conocí, pero nunca ocurrió nada entre nosotros - dijo para luego rascarse un poco la nariz, de esa forma el periodista supo que mentía - simplemente me estaba pagando para que le dijera algo de información.
-¿Qué información? - preguntó directamente Kunimi, Yahaba tosió un poco por pensar que el detective se estaba adelantando mucho.
-La diré si hacen lo mismo que Yaku - dijo, involuntariamente movió la cabeza hacia los lados, Shigeru entendía por ese lenguaje corporal que no les diría nada ni aunque tuvieran dinero para pagarle.
-Así que eras amante de Yaku… - comentó el periodista, Kyoutani agitó la cabeza desconcertado.
-No, te equivocas, nunca llegamos a eso - dijo, Yahaba leía sus expresiones, descifrando impotencia en ellas.
-Es cierto, no llegaron a nada, pero tú lo deseabas.
-¡No es cierto! - respondió alterado, Shigeru y Akira lo miraban atentamente como dos cazadores esperando el momento para atacar.
-Estás en esta casa porque te aferras al único recuerdo que te dejó ¿Por qué le pediste una vivienda? ¿No tenías a dónde ir? - pronunciaba Kunimi, Kentarou movía la cabeza nerviosamente.
-Quería dinero y una casa, fue solo un trato.
-No es cierto - afirmó el periodista, haciendo que Kyoutani lo mirara con más frustración y rabia - eres coherente al decir que pediste dinero, pero no lo eres cuando hablamos de Yaku ¿Tenias otra razón para colaborar con él?
-No - respondió con fuerza, pero seguía viéndose poco convincente.
-¿Qué fue lo que supiste de Ushijima para apoyar de corazón a Yaku? - preguntó Akira, Yahaba se encargó de analizar la ansiedad y el miedo que se reflejaba en el rostro y los movimientos de su entrevistado.
-Nada.
-Mientes, no estarías tan nervioso si fuera "nada" - presionaba Kunimi mientras Shigeru observaba esperando soltar algo.
-Todo lo hice por el dinero, el tipo simplemente es un mafioso común, nada más - decía sonando cada vez más incoherente para los investigadores.
-Tienes miedo de que la justicia caiga otra vez en ti - afirmó Akira, que también lo estaba leyendo como un libro abierto.
-¿Por qué tendría miedo de eso? Ya fui absuelto.
-¿Sabías que el grupo de Ushijima trafica niños, verdad? - acusó el periodista, Kentarou se quedó callado con los ojos abiertos, estaba a punto de estallar.
-¡Lo que hiciera no me incumbía a mí!
-¿Que tan metido estabas? - preguntó el detective, por sus ojos angustiados Yahaba dedujo que no era de los que disfrutaba dañando infantes.
-Solo manejaba un auto, nada más - dijo Kyoutani avergonzado de sí mismo, Shigeru se levantó de su asiento para verlo desde arriba con autoridad.
-Y en ese auto viste algo ¿Que fue? - comenzó a preguntar enjuiciándolo con su mirada intensa e imponente - ¿Tu transportabas a los niños?
-¡No! - respondió nervioso, iracundo, pero ofendido, Kunimi fue el que se dio cuenta de ello.
-No, no transportabas niños, al menos no de forma consciente - dijo Akira, los ojos de Kentarou volvieron a abrirse aterrados.
-¿Qué quieres decir? - le preguntó Yahaba a su compañero.
-La razón de porque colaboró con Yaku, fue porque lo pusieron a transportar niños sin que lo supiera - teorizó Kunimi, entonces Kyoutani empezó a ver a todas direcciones como buscando una vía de escape - ¿Transportabas bultos en los asientos traseros? ¿O en la cajuela?
-En… la cajuela…
-Creías que eran cadáveres descuartizados por el tamaño ¿Verdad?
-Si…
-Hasta que uno se movió - relataba Akira, a Kentarou le entraron ganas de gritar, pero en cambio se agarró la cabeza sufriendo en silencio - por eso tienes tanto miedo, no solo porque Ushijima te quiere matar por colaborar con Yaku, sino porque si él cae, caerás tú. Pensabas que solo eras cómplice de asesinatos, pero no, eras cómplice de algo que te duele mucho más.
-Muérete… - susurró Kyoutani escondiendo la cara entre sus manos, apretando las uñas contra su frente mientras rompía en llanto de forma desesperada; Yahaba se mordió el labio inferior, tenía los ojos llorosos por la lástima.
-Es suficiente Kunimi, déjalo respirar - le pidió el periodista a su compañero, luego dejó que Kentarou se secara el rostro restregando la manga de su abrigo en sus ojos y nariz - si nosotros te asegurásemos que te sacaremos del país una vez lleguemos al meollo del asunto ¿Tu cooperarías? - le preguntó Shigeru, Kyoutani levantó la mirada, lucía mucho más vulnerable, así que asintió sin pensarlo mucho.
-¿Así de fácil? - se preguntó Akira.
-Claro que le costará, pero tal vez su única razón para quedarse en Japón, fue la posibilidad de que en algún momento se diera la oportunidad de hacer caer a ese grupo, sin verse perjudicado - le planteó el periodista - ¿Esa era tu esperanza? - le preguntó, pero Kentarou no dijo nada.
-Sea como sea, te mantendremos vigilado para que no se te ocurra escapar, de todos modos no cubriste lo suficiente tus huellas la primera vez, agradece que somos más listos que la gente de Ushijima - comentó el detective, en ese instante Yahaba recibió una llamada en su celular, la ojeó un momento y vio que se trataba de Watari; de un momento a otro Shigeru fue consumido por los nervios y su teléfono resbaló varias veces de sus manos mientras intentaba sujetarlo para que no cayera al piso.
-¡Hola! - contestó la llamada exclamando nerviosamente, Shinji apartó un poco el celular de su oído por el volumen de la voz de su editor.
-Hola Yahaba san ¿Durmió bien anoche? - le preguntó su colega, a Yahaba le llegaron flashbacks de su noche de sexo con Kyoutani, lo cual lo hizo tragar saliva con un fuerte sentimiento de culpa.
-Más o menos, intenté dormir pero no se dio de buena forma - le respondió con algo que no era precisamente mentira; Kentarou lo escuchaba preguntándose con quien estaba hablando.
-Aw… que mal, creí que necesitaba descansar por el trabajo así que no lo llamé para que hiciéramos el amor - comentó Shinji, a pesar de que estaban hablando sin alta voz, Kyoutani y Akira lograron oír esa parte de la llamada, uno más sorprendido que el otro.
-Esto… - murmuró Shigeru, escuchando la risita coqueta y sensual de su amante, ya estaba tentándolo nuevamente.
-¿Quiere venir a mi departamento? Prepararé una cena especial si viene… - susurró Watari erizando los vellos de su editor.
-Qué tentador… pero… - dijo Yahaba mirando por debajo de la tela del crop sus pezones con quemaduras de cigarro - no dormí ni un poco, estoy tremendamente cansado…
-Oh… qué lástima… quería verlo hacer mucho ejercicio esta noche… - se lamentó Shinji, Shigeru apretó las piernas, resistiendo sus deseos de decirle que si asistiría, porque era realmente inoportuno tener quemaduras que su amante notaría de forma sencilla.
-Te prometo que iré otra noche, cuando tenga tiempo… en serio lo juro - dijo Yahaba, su colega sonrió contento con esa respuesta.
-Está bien Yahaba san, descanse… soñaré con usted… - susurraba al teléfono con su voz más suave y sensual; Shigeru se estremeció con los poros levantados cuando su amante colgó la llamada.
-Tienes pareja - lo acusó Kentarou enjuiciándolo con la mirada.
-Hey, tú tienes más de donde juzgar - comentó Akira defendiendo a Yahaba.
-¡No es mi pareja! - se excusó el periodista, aunque en el fondo se sentía un asqueroso infiel.
-Solo follan - agregó Kunimi, pero Kyoutani seguía con una expresión de menosprecio.
-¿Que hacías follando conmigo si ya tienes a alguien?
-¡Que no es mi pareja! Solo tenemos… química.
-Aja, pero que esa química no te de una sobredosis de oxitocina, porque si eso pasa y nos va mal te jodes tú y tu amorcito, creo que ya te lo mencioné una vez - le recordó Akira, Yahaba se apretó el entrecejo con los dedos.
-Gracias, voz de mi conciencia.
Esa tarde Nekomata los mantuvo entretenidos con una extensa charla para conocerlos mejor, Hinata pensó que los haría meditar, pero en cambio simplemente quería saber más de Kenma y de él mismo. Inexplicablemente a Kozume no le resultó incómodo hablar toda una tarde con ese maestro, estaba convencido de que era porque Nekomata se sentía capaz de ayudarlo, pues lo había invitado a su lugar en el templo para el próximo fin de semana.
El médium llevó a Shouyou a su departamento, le preguntó si quería que se quedara o si quería estar a solas, el pelirrojo dijo que se sentía cansado y que prefería dormir esa noche, así que Kenma le dio un fugaz beso antes de dejarlo solo frente a la entrada del edificio. En cuanto Kozume dobló en la esquina, Hinata tomó su celular e hizo una llamada a Kageyama; su amigo no tardó tanto en responder, luego de la pelea que tuvieron por la noche, Tobio seguía con una energía negativa acumulada que aún no se liberaba por completo.
De mala gana lo saludó, Shouyou contuvo la molestia y lo saludó amablemente, preguntando luego si tenía tiempo para juntarse con él en una cafetería; Kageyama aceptó, aunque lo hizo por sus ganas de seguir discutiendo sobre el tema y aprovechar para decirle unas cuantas verdades a Hinata que llevaba mucho tiempo reprimiendo. Le avisó entonces a Suga que saldría un momento para charlar con Shouyou, su pareja de inmediato posó sus ojos en el libro de Kojutsu, aquello hizo que Tobio mirase receloso a Koushi y se guardara el libro dentro de su mochila para evitar cualquier problema de "curiosidad" en su amado.
Salió después de despedirse rumbo a la estación del metro más cercana para llegar a la cafetería, allí Hinata lo esperaba ojeando su teléfono para calmar su tensión, seguía mentalizado en que tenía que arreglar las cosas; Kageyama se sentó en silencio frente a él, no disimulaba su expresión de rabia. Shouyou llamó a un mesero y le pidió un latte caliente para Tobio y un té helado para él, sabía que a su amigo le gustaba beber leche por lo que asumió que demostrando que conocía sus gustos, su molestia se apaciguaría.
-¿Para qué me llamaste? - le preguntó Kageyama con su actitud hostil, Hinata se quedó extrañamente callado, ahogando un insulto por su desagradable forma de actuar - ¿Y ahora no quieres hablar?
-Silencio, trato de mentalizarme para no hacer más grande el problema - replicó el pelirrojo, Tobio arrugó las cejas con una cara que a Shouyou a veces le daba miedo.
-Qué tonto eres, el problema no es contigo, es con el imbécil de tu novio - pronunció Kageyama, Hinata apretó los puños cuando le habló mal de Kenma.
-¡No lo llames así! - se exaltó Shouyou, arrepintiéndose porque sabía que reaccionar de esa forma solo arruinaba las cosas.
-¿Por qué no está aquí? Él debería estar en tu lugar ¿No tiene el valor de enfrentar el problema y por eso te envió solo? No me sorprendería - murmuraba Tobio, era muy raro verlo echar tantas palabras venenosas al aire, eso no era propio en él, a Hinata le empezó a resultar extraño.
-Quería hablar contigo para estar en buenos términos, por favor ya detén esto - le pidió el pelirrojo, pero Kageyama no dejaba de verse más sombrío - ¿Por qué estás tan enojado?
-Desde que empezaste a salir con ese tipo, es como si consumiera todo tu tiempo, llevas semanas sin unir al grupo por tenerlo todo el día pegado al culo.
-¿De qué estás hablando? Kenma y yo no pasamos todo el tiempo juntos, aunque, admito que llevamos mucho sin juntarnos como grupo, pero hace poco me di cuenta de eso y por eso los invité… - confesó Hinata avergonzado de sí mismo, hasta que cayó en cuenta de algo - ¿Por qué soy yo quien debe "unir al grupo"?
-¿Me ves entablando conversaciones con Akaashi san? No duraríamos ni 5 minutos hablando, tú eres el único que conecta a todo el grupo.
-No depende solo de mí, también tienes que poner de tu parte maldición.
-Normalmente todo depende de ti y tus putos conocimientos - susurró Tobio por lo bajo, a Shouyou realmente le estaba preocupando ese cambio de actitud en él - siempre estas llamando la atención porque tu minúscula cabeza solo sabe almacenar ese tipo de información.
-Kageyama… ¿Estás bien? - le preguntó Hinata sin ánimos de ofender, bajando la vista para descubrir que su amigo tenía el libro muy cerca de él.
-¿Qué insinúas? - replicó Kageyama irritado, Shouyou miraba el libro con desconfianza.
-Esa cosa te está afectando… Kenma tenía razón, ese libro es un peligro - comentó el pelirrojo, Tobio miró hacia arriba a punto de colapsar.
-Kenma no es un estúpido mesías, es un retrasado, solo porque vea cosas no significa que sepa lidiar con el libro, tu y yo si sabríamos hacerlo - decía Kageyama despotricando con desprecio contra Kozume.
-Puede que Kenma no entienda algunas cosas de nuestro hobby, pero tú no sabes lo que él ha vivido ni porque desconfía de todo lo que hacemos como grupo. De verdad no sabes cuánto ha sufrido por tener que lidiar con el peligro que ni tú, ni yo, ni nadie sabríamos enfrentar solos.
-¿Te refieres a lo de la ouija? Maldición… - gruñó Tobio tocándose el entrecejo con estrés y cólera - todos, absolutamente todos me han sacado en cara una y otra vez lo que pasó con eso, odio tener que lidiar con esa mierda, ni siquiera fue mi culpa, pero aun así, todo el tiempo están recordándome que casi muero.
-Kageyama…
-En realidad fue tu culpa.
-¡¿Mi culpa?! - exclamó Hinata desconcertado.
-Si no te hubieras puesto nervioso, ese espíritu no se habría descontrolado.
-¿Quién no hubiese estado nervioso en esa situación? ¿Qué mierda te pasa? Estás insufrible hoy.
-Como sea, fue esa mierda lo que empezó a echar abajo todo, coincidió con la llegada de Kenma - murmuró Kageyama con rencor, tocando la portada del libro mientras su rostro se ensombrecía - ¿Demasiada coincidencia no crees?
-Kenma nos salvó ¿Cómo puedes culparlo de algo así? ¡Ya reacciona idiota! - exclamó Shouyou perdiendo la paciencia.
-Detesto a tu novio, tanto como te detesto cuando parloteas acerca de cuanto has leído sobre yokais y yureis, y cuantos contactos tienes, y cuantos reportajes has escrito - susurraba Tobio sin brillo en los ojos, no parecía él mismo.
-No puedes estar diciendo esto… - susurró Hinata incrédulo, luego vio fijamente el libro y quiso acercarse para tomarlo, pero Kageyama lo apartó bruscamente - tienes que darme esa cosa, te está afectando más de lo que crees.
-¡No pienso dártelo, esto es algo que tú nunca en tu vida tendrás, yo ahorré durante todo un año para tenerlo, es solo mío! - Kageyama alzó demasiado la voz, tanto que los clientes del lugar se le quedaron mirando.
-Cálmate…
-Tú quédate con todos tus libros folclóricos, nunca serán tan interesantes como el mío.
-No quiero tu libro para leerlo, lo quiero porque estás fuera de control.
-No mientas… - murmuró Tobio con ira, levantándose de su asiento mientras veía con asco a Shouyou - solo quieres seguir presumiendo…
Entonces Kageyama le dio la espalda y se largó del lugar, Hinata se quedó con las palabras en la boca, mirando preocupado y tenso como Tobio se alejaba aferrándose al maldito libro como si creyera que alguien podría robárselo. Algo andaba muy mal con él, y Shouyou no sabía si debía comunicárselo a Kenma arriesgándose a estresarlo más de lo que estaba, o si él mismo tendría que arreglar el problema por cuenta propia, porque su amigo no se encontraba bien, nunca en su vida lo había visto tan… envidioso y nocivo, eso era muy alarmante; se sentía tan preocupado que tardó en darse cuenta de que el mesero traía su orden, y que Kageyama ya no podría disfrutar de su latte.
Eran las 3 de la mañana, Sugawara dormía un poco distanciado de Tobio, esa noche no habían durado ni 20 minutos teniendo sexo, para Koushi fue tan deprimente que se alejó algunos centímetros de su pareja al terminar; nunca antes habían sido tan fríos durante sus noches juntos, lo cual solo aumentaba la furia reprimida de Kageyama. Él miraba el techo mientras pensaba en su rabia, en lo engreído que era Kozume por tener poderes, en el presumido y necesitado de atención de Shouyou, queriendo apoderarse de aquello que solo él poseía en su grupo y que le daba una mayor ventaja sobre los demás.
Incluso pensaba con desprecio en Suga, por su curiosidad e insistencia en leer el libro, se molestaba de solo pensar en su reacción histérica cuando descubriera lo que decían los hechizos que él solo leía para memorizar, no porque realmente quisiera envenenar a las personas o maltratar animales para conseguir un beneficio. Aunque desde que comenzó a leerlo, las ideas de conseguir serpientes, perros y gatos para sacrificar y así poder hacer sus conjuros se manifestaban cada vez más en su mente.
Sin embargo seguía conservando algo de su humanidad todavía, así que sacó el escarabajo muerto de su caja y lo tomó con un par de pinzas; utilizar a un insecto sin vida era menos grave que dañar a otro animal, por lo que, algo dubitativo quiso intentar aquel ritual que Kenma le prohibió hacer aquella noche en la que arruinó su anhelada reunión con amigos. Mientras repasaba el conjuro en chino no dejaba de pensar en Hinata y en como quiso arrebatarle el libro, seguramente quería quitárselo para seguir siendo "el mejor" frente a Bokuto, Akaashi, y quien sabe cuántos lectores de su revista.
Se convenció a sí mismo de que lo que haría no sería tan dañino, que solo sería una forma de darle un pequeño susto a Shouyou y que eso no significaba que fuera algo peligroso. Seguidamente recitó el maleficio en voz alta, con un mini talismán listo para ser pegado en la frente del escarabajo a la hora de concretar la frase, y así tener el control de todo por una vez en su vida.
A la mañana siguiente Hinata despertó poco a poco, frunciendo el entrecejo por una incomodidad en su cuerpo, como cosquillas que lo recorrían envolviéndolo dentro del futón; abrió los ojos poco a poco y miró su mano, había moscas y un par de arañas sobre ella, las arañas levantaban sus grandes patas, atrapando algunas moscas para comérselas. Sus parpados se abrieron al máximo y el agitó la mano entrando en pánico, y levantándose de golpe; algo caminaba por todo su cuerpo, se le heló la sangre al volverse consciente de que había pequeñas patitas caminando bajo su ropa.
Entonces abrió de un tirón su camisa de dormir, y vio como una fila interminable de hormigas y pequeñas arañas recorrían su piel; su primera reacción fue saltar mientras sacudía con sus manos a los pequeños insectos, tenía ronchas en todo el torso, y cuando miró bien la cantidad de hormigas y arañas, sintió la imperiosa y desesperante necesidad de ducharse. Incluso después de sacudir a los insectos, seguía sintiendo un hormigueo incesante en su torso y piernas, se rascaba sin control creyendo que seguía teniendo bichos encima, era inaguantable.
Caminó rápido fuera de su cuarto rumbo al cuarto de baño, y se detuvo en el pasillo con la boca abierta cuando se dio cuenta de que por las paredes se movían más hormigas y arañas, y que había un enjambre de moscas en su sala de estar. Veloz como un rayo tomó un insecticida para deshacerse en parte de ese repulsivo problema, si bien muchos insectos cayeron por el veneno, había uno que seguía quieto e impasible sobre un mueble con cuadros de su familia y objetos esotéricos, en una sola posición, como si lo estuviese observando fijamente; se trataba de un gran escarabajo, con un pequeño talismán en la frente, y los ojos blanquecinos y muertos.
