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Decidí que quiero seguir esta historia un poco más. Espero que aún puedan disfrutar leyéndola. NwN
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Basada en especulación del Mashiverse, años después de lo ocurrido en Édolas. La miel hecha letras es totalmente mía.
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Referencias De Lectura:
Narración.
«Pensamientos»
Diálogo.
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Once Upon A Kingdom
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[ III ]
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And A Gentle King
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Después del callejón dejó de lado el sigilo previo.
Lo mismo hizo la persona que lo seguía.
―Así que hoy no fingirá que no se da cuenta que sé que se escapa ―la voz tras él lo hizo sonreír.
―En realidad decidí que hoy dejaría de esperar que quiera unírseme en la aventura ―él sabía muy bien que ella sabía de sus escapadas, aunque nunca lo seguía más allá de ese callejón.
―¿Por aventura se refiere a que ha recibido amenazas contra su vida y aún así sale solo del palacio?
―Salgo solo para evitar la tensión de ser vigilado todo el tiempo.
―¿Ah, sí? Entonces me ordenará que me retire, su Majestad.
―Más bien ―el hombre con capucha del color del cielo nocturno se volteó para encararle―, le pediré que se me una ―con una sonrisa tan tranquila como su carácter le extendió lo que sacó de su capa―. ¿Qué me dice, comandante Knightwalker? ―la mujer alzó una ceja pero igual estiró su mano para tomar la capa, pero poco antes que la agarrase, el hombre subió el brazo para evitar que la tomara―. Olvidaba decirle que hay una condición.
―Me sorprendería si no ―se cruzó de brazos―. ¿Podría saberla, su Majestad?
―Por supuesto, y es justamente eso ―la señaló―, si aceptas esta capa, vendrás conmigo a mi lugar secreto y estoy invitando a una amiga y no a una escolta, por eso no puedes tratarme de esa manera.
―¿No puedo tratarlo con respeto, su Majestad? ―dijo ella divertida sabedora de lo que él en realidad se refería.
―¿Cuándo me has tratado con respeto, Knightwalker? ―divertido respondió sarcásticamente para frustración de ella que solo quería molestarlo, en realidad ella solía actuar respetuosamente, especialmente cuando estaban con otras personas, al fin y al cabo Erza Knightwalker se tomaba muy en serio el mantener la reputación del Rey del Reino que tanto amaba― Y ese sarcasmo tuyo de cierta manera ayuda a mi petición, si vienes conmigo será como iguales, nada de títulos, solo lo que somos, dos personas, Jellal y Erza ¿Aceptas? ―a pesar de la capucha de su cabeza que ocultaba su mirada, la joven comandante de tropas del ejército sintió la presión y el reto que probablemente sus ojos destilaban.
Y también algo más.
Ese algo más en él que ella evitaba pensar.
Y que fallaba en no notar.
Porque era demasiado obvio.
Demasiado grande.
―¿Así que a su lugar secreto?
―Así es, estoy seguro que alguien tan curiosa como usted desea saberlo ―ella soltó una risa sarcástica, burlándose de él, el joven Rey sonrió―, claro, a menos que tenga miedo de una aventura nocturna.
Funcionó como un hechizo.
Ella casi le arrancó la capa de las manos.
―¿Miedo yo? ―chistó entre dientes mientras se colocaba la capa.
―¿Entonces solo aceptó por curiosidad? ―dijo tratando de no reír ante su actitud casi infantil.
―Claro, me muero por llegar a ese lugar secreto ―le miró con una sonrisa peligrosa antes de cubrirse con la capucha la cabeza―, no es como que sea fácil encontrar al gremio más bullicioso de Édolas.
No lo vio, pero supo que el Rey se había sonrojado.
Como si no fuese obvio para ella que él se escapaba de vez en cuando para pasar un rato en Fairy Tail, a petición de ella, él Rey le había hablado mucho sobre su estadía en Earthland y sobre las personas que fueron parte de su vida.
Por eso sabía cuánto extrañaba él a su antigua y bulliciosa familia.
―Andando ―ella se puso frente a él para liderar la marcha―. Usted tiene muchas juntas en la mañana.
―Se supone que no deberías tratarme como el Rey ―le reclamó con calma colocándose a su lado.
―Es verdad ―le miró de soslayo―, entonces no seas tan idiota como para emborracharte y arruinar todo en tu trabajo mañana.
Ambos rieron.
Fue fácil adaptarse a solo ser dos personas comunes.
...Solo Erza y solo Jellal...
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] E J [
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Había sido incómodo al inicio.
No podía haber sido de otra manera.
Aunque con los años se había vuelto más cercana a ellos y ahora se llevaban más como aliados, e incluso una vez le regalaron una bufanda, la verdad era que no eran tan cercanos como para ser amigos, y la verdad más grande aún es que por muchos más años habían sido enemigos y entre ambos habían causado las bajas de personas cercanas a ellos, pero ella especialmente, no se había ganado el título "Cazadora de Hadas" por nada.
No estaba segura sí en Fairy Tail aún le guardaban resentimiento, pero si estaba segura de que debería ser así.
Tal vez solo la habían recibido con una sonrisa porque iba junto a él.
Pero aún si fuese por eso, sentía que era más de lo que merecía.
―No te guardan resentimiento ―para su sorpresa, el hombre a su lado contestó la pregunta que nunca expresó―, ellos saben que eso solo generará pesadez en sus corazones y entienden que lo que sucedió hace años fue cometido por personas que ya no somos.
Erza apretó con fuerza el vaso de vidrio en su mano.
Odiaba que él la entendiese tan bien.
¿O quizá era todo lo contrario?
―Tonterías, seguimos siendo las mismas personas.
―¿Así lo crees?
―Así es como es ―contestó sorbiendo la bebida que le recomendaron cuando se sentó en la mesa que le ofrecieron al hombre que la estaba irritando por como la observaba.
―Si eso fuese cierto ―él se relajó contra su silla y fijó sus enigmáticos ojos avellana en la jarra frente a él―, no estarías hoy aquí ―sintió el enojo comenzar a emanar de la pelirroja pero igual agregó―. La antigua Erza Knightwalker jamás habría aceptado venir aquí a compartir con ellos, no habría disfrutado de esa bebida que le recomendaron, no habría comido de su comida, no habría reído con ellos... no se sentiría mal por ser tratada como una amiga por ellos.
Un vaso se estrelló con fuerza contra una mesa.
Cuando todos voltearon a ver al lugar de donde provino el ruido, solo vieron al Rey Jellal sentado solo.
Se miraron entre ellos y soltaron un suspiro.
Era una pena ver como el gentil hombre que esa noche sonreía más de lo normal, cambiaba a una expresión pesarosa, y ambos estados de ánimo fueron causados por la mujer que ya no estaba a su lado.
Alguien a la que ellos ya consideraban una más de su grupo.
―Si no quebró el vaso tal vez puedo arreglarlo... ―murmuró mientras observaba el vaso vacío e intacto sobre la mesa, sabía que se había propasado, había hablado demás y había arruinado la noche, se habían estado divirtiendo mucho, la había visto reír tan libremente que sintió que podía acercarse más a ella, que aunque en toda la noche no lo había llamado ni una vez por su nombre, si había permitido que la barrera diaria que ponía entre ambos casi se anulase por completo.
Y eso lo hizo actuar con demasiado atrevimiento.
―Debo disculparme... ―luego de un suspiro se llevó la jarra a los labios y terminó de beberse la sidra de manzana que siempre pedía, aunque Erza insinuase que él iba a Fairy Tail a emborracharse, la verdad era que nunca tomaba más que una jarra de esa bebida, la razón por la que iba allí era por la calidez de ese lugar, porque, aunque compartió poco con el Fairy Tail de Earthland debido a que debía ocultar su identidad, cada uno de esos pequeños momentos en que estuvo junto a ellos o los observó a lo lejos, fueron importantes para él, para convertirlo en lo que era ahora, para buscar siempre el querer proteger a la gente que amaba.
Como a ella.
No debía perder tiempo.
Colocando el dinero por la bebida y la comida en la mesa, y agradeciendo a todos de corazón, se retiró.
...Aún podía alcanzarla, o eso quería pensar...
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] J E [
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Caminaban a paso lento en las calles casi solitarias.
Ambos en completo silencio.
Para su sorpresa, cuando salió de Fairy Tail la encontró recostaba de brazos cruzados contra un muro, en cuanto él se acercó ella solo comenzó a caminar de vuelta por el camino por el cual habían llegado.
De cierta manera, era una buena señal.
Muy diferente a ese sofocante silencio en el que seguían caminando.
Cuatro pasos más.
Diez pasos más.
Veinte pasos más.
―Yo...
El silencio se rompió.
Jellal se detuvo en el momento en que ella se volteó para seguir hablando.
―Debo disculparme ―continuó Erza―, la forma en la que actúe hace un momento no fue la correcta, fui irrespetuosa frente a las personas que usted considera sus amigos, y además, usted es el Rey de Édolas, tal falta de respeto pública de una súbdita como yo es vergonzosa. Humildemente presento mis disculpas ―terminó en posición de firme, con brazos a cada lado de su cuerpo y la cabeza agachada, una típica y espléndida reverencia de una soldado de élite como ella.
Puede que se expresase muy formalmente, pero él sabía que era una disculpa real.
Y por eso no pudo evitar responder a ella.
―No puedo aceptar esa disculpa ―como esperó que sucediese, ella le miró sorprendida.
Por su cabeza no pasó nunca la idea de que él no la perdonase.
―Majestad... ―Erza sintió su corazón llenarse de nervios, entendía que lo que había hecho, la forma en que había casi quebrado el vaso y abandonado al Rey en ese lugar había sido una completa falta de respeto y hasta podía considerarse una humillación, y sabía que el antiguo Rey habría degradado y posiblemente mandado a ejecutar a cualquiera que hubiese osado a hacerle algo así, pero jamás pensó que él, de todas las personas, no aceptase su disculpa sincera.
«¿Tan humillado se sintió?»
«¿Tan enojado está con...migo?»
Ni siquiera se molestó en buscarle una excusa al dolor que sintió en su pecho al pensar que él estaba enojado con ella.
«No quiero... no quiero que él me odie...»
Ella podría tolerar que Fairy Tail la odiase, que la nobleza la odiase, incluso que todo Édolas, el reino que tanto amaba y por el que cometió tantos pecados la odiase, pero no podría soportar ni el pensar en que él, de todas las personas, él, el amable rey de corazón gentil la odiase.
No de él.
No de Jellal.
«No me odies...»
Cerró los ojos, apretó los puños.
Debía decirlo.
―N-no...
―No puedo aceptar una disculpa dirigida a un tal Rey de su súbdita ―la interrumpió él―, pensé que había sido claro que si aceptabas esta capa seriamos solo dos personas iguales y normales ―le miró con fingida molestia, pensando que ella le daría una mirada asesina, pero en su lugar, la escasa luz de las faroles que iluminaban las calles le mostraron las lágrimas que se habían acumulado en los ojos de ella.
Se sintió un imbécil.
Quería relajar el ambiente entre ellos con una broma pero al parecer la había lastimado.
―Er...
―Pues entonces ―Erza se apuró a decir―, como persona que no es su súbdita, no me siento mal por lo que hice... ―se acomodó la capucha, se volteó y empezó a caminar otra vez―, así que no daré más disculpas ―trató de evitar lo mejor que pudo que su estado emocional no se notase en su habla.
Ni la tristeza que casi rompe su corazón hacía un momento.
Ni el alivio que sentía ahora.
Ella seguía siendo digna de su gentileza.
Él no la odiaba.
―Ya veo... ―Jellal suspiró y entendió que esa era una forma de decirle que entendía su intención anterior, comenzó a caminar detrás de ella―, pero yo sí tengo que disculparme.
―¿Ah, sí? ¿Y por qué?
―Porque no debí decirte lo que dije ―dijo totalmente serio y ella se detuvo―, al menos no ahí, no en ese momento, aunque comprendiese tus inseguridades, no tenía ningún derecho a darte un sermón, al final me comporté como un Rey entrometido, y aunque no retiro ni mentí en lo que dije, fue algo descarado de mi parte el hacerlo sin preguntarte si querías mi opinión, especialmente porque yo también prefiero guardarme esas cosas para mí mismo. Así que perdón, Erza, por hacerte sentir mal y espero que... aunque fuese por un momento, de verdad disfrutases de la compañía de todos, y de la... mía... ―terminó, mirando la espalda de la mujer que tanto significaba para él.
―De verdad... ―comenzó ella y Jellal respiró hondo para recibir su reproche―, de verdad eres un descarado por decir lo que dijiste ―a pesar de prepararse para eso, sintió el dolor en su corazón―, pero... ―ella se volteó a él y se acercó un paso― también es verdad que eres... gentil... como Rey y como persona... ―los faroles en la callejuela en la que estaban parecieron intensificar su luz en el momento en que él pudo notar la sonrisa en sus labios―, y sé que lo que dijiste fue con buenas intenciones, y en realidad tal vez era algo que yo necesitaba escuchar... ―se cruzó de brazos―, aunque sí que no fue ni el momento ni el lugar para hacerlo ―se volteó otra vez y comenzó de nuevo la marcha―, pero te perdonó... aunque sí debo decirte que tantos años como Rey te han vuelto atrevido y poco delicado, deberías trabajar en eso ―lo regañó.
Jellal aguantó la risa.
―¿Me lo recomiendas como súbdita o como un igual? ―llegó a su lado y caminaron al mismo ritmo.
―Como ambas.
―Bien, entonces lo tomaré en cuenta.
―Y... mi disculpa si era real, y también era como ambas.
―Entonces también la acepto.
―Y... sí me divertí esta noche ...
Y de verdad lo había hecho, mucho.
Y él era la mayor razón de ello.
Pero eso no se lo iba a decir.
―¿Sabes? ―la volteó a mirar― Por un momento pensé que tendría que correr para alcanzarte, y es difícil alcanzarte...
Lo dijo en más de un sentido.
Ella rió.
―Que tonterías. Para empezar, no necesitabas alcanzarme, yo te esperé todo el tiempo... ―lo dijo divertida y con sinceridad, pero de inmediato entendió como podían interpretarse sus palabras.
Su corazón se aceleró y sus mejillas se acaloraron.
Lo mismo que pasó con el hombre a su lado.
Dejaron que el silencio volviese a cubrir sus pasos.
―También quiero que sepas ―esta vez él rompió el silencio―, nunca estuve molesto contigo, jamás podría enojarme con alguien que tiene un lugar tan importante en mi corazón...
Sincero confesó.
Tal vez se estaba apurando de nuevo, pero no pudo evitar decirlo.
Erza sintió todo su cuerpo llenarse de nervios.
Porque aunque ella sabía eso, e incluso entendía que él la amaba tanto como para haberle pedido ser su Reina en una ocasión, escuchar por tercera vez de esos sentimientos en voz alta la hacía sentir llena de mariposas, de nervios y de sus propios sentimientos que en realidad si correspondían a los de él y que él sabía que era así.
Aunque ella prefiriese callarlos.
Y era difícil callarlos si él iba tan tranquilo expresando los de él.
¡Ese Rey de verdad se había vuelto demasiado atrevido!
―¡ERES UN... Kyaah...! ―estaba por reclamarle, pero se detuvo porque apenas pudo evitar caerse cuando su pie se dobló al majar una piedra suelta en el camino.
―¿Estás bien? ―el hombre que la sostuvo la miró preocupado, y a la vez encantado por escucharle tan tierno sonido.
―S-sí... ―con la cara caliente se recompuso y se alejó de su toque cálido―. S-solo puse mal el pie, hay muchas piedras sueltas y está muy oscuro... ―se excusó totalmente avergonzada, ella era una guerrera de élite y se había doblado el pie por una simple piedra, y lo peor de todo:
«¿¡De dónde demonios salió ese Kyaah!?»
Bajó más la capucha para tapar su vergüenza.
Era demasiado humillante.
Y todo por los nervios que ese idiota Rey le provocaba con su palabras gentiles.
Sus palabras llenas de amor sincero.
―Es verdad... ―dijo el idiota Rey culpable― hay muchas piedras sueltas y está muy oscuro ―la forma en que lo dijo le hizo mirarle curiosa―, pues no hay de otra manera, es peligroso para ambos.
―¿A qué te refieres? ―preguntó, pero de inmediato lo averiguó, pues el atrevido Rey había tomado su mano en la suya―. ¿¡Pero qué estás...!?
―Hay muchas piedras ―interrumpió su nuevo reclamo―, y está muy oscuro... ―repitió lo que ya ambos habían dicho―, así es más seguro... ¿cierto? ―ella estaba por negar y zafar su mano, pero el viento movió la capucha de él, y dejó a la vista su hermoso rostro, sus ojos anhelantes y su gentil sonrisa.
―C-como sea... ―respondió y comenzó a caminar.
―Es una hermosa noche... ―dijo él mirando al cielo, ella puso los ojos en blanco y se quedó contemplando embelesada sus atractivas facciones.
De verdad era demasiado atrevido.
«Y demasiado apuesto...»
Se puso roja.
―¡Y cúbrete la cara! ¡Estás de incógnito!
―¡Oh, es verdad! ―con su mano libre, cubrió su rostro para tranquilidad del corazón de la mujer a su lado.
―Y sí, es una hermosa noche ―terminó diciendo ella―, yo... ―le miró sonrojada―. Gracias por invitarme, Jellal...
Esta vez, fue él quien se tropezó y casi cae.
Solo escuchar su nombre pronunciado por ella lo había hecho olvidar como caminar.
Erza se burló de su torpeza y él respondió esa burla entrelazando sus dedos con los de ella.
Decidieron en silencio caminar más lento.
Mucho más lento.
Para así evitar llegar lesionados al palacio.
...O eso fue lo que se dijeron a sí mismos...
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Sus reviews significan mucho
Gracias por leer
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Rincón De La Escritora En Proceso:
De pronto me sentí nostálgica cpn el Knightwalker y quise escribir de ellos, ya que en el manga de FT100YQ aparecieron y fue obvio de que tienen sentimientos por el otro (y sí, son lentos como el Jerza original lol) quise avanzar esos sentimientos acá, porque no importa el universo, si es Jerza merece amor. NwN
Agradecimientos:
De todo corazón, gracias por sus reviews. QwQ
Pilikali
Tsuruga Chan
Hell Angel Black
Blue Moon Daughter
MinSun 6011
Sarabi
Lily-Chan
Anuko 50 Jerza
Mia
Eloit
Guest 1
Guest 2
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