-Muchos momentos así. Seamos novios- Propuso como en un impulso. El corazón de Marinette se saltó un latido.
-Me refería a-a, ¿Cómo me llamaste? –
-¿No quieres? ¿Es muy pronto? ¿Me precipité? Lo siento, como dijiste que me amabas…-
-¡Adrien! Sí, sí quiero ser tu novia. Siempre he querido serlo, cielos, no puedo creer que estamos teniendo esta conversación-
-Yo tampoco- Él la tomó de la barbilla y volvió a besarla. Marinette cerró los ojos, acudieron a su mente todos sus recuerdos con él, desde el día en que se conocieron bajo la lluvia, pasando por su primer baile en la fiesta de Chloe, su segundo baile en Nueva York, al compás de la misma canción… mientras le devolvía el beso, todavía con timidez, mientras Adrien la tomaba de la cintura, uno de aquellos recuerdos le llamó la atención (Hola, me alegra que hayas venido (…) ¿Tú eres la compañera que mencionó mi kwami? (…) Yo soy, Hmmm Chat Noir, así es, Chat Noir ¿Y tú? (…) No importa si eres torpe, también estoy aprendiendo" "No, no tengo ánimos de ser súper héroe esta noche y tampoco tengo ánimos de estar solo") Chat Noir, esos eran momentos que había pasado con Chat Noir.
-Oye, Adrien- Le costó, pero se separó de sus dulces y adictivos labios.
-¿Sí?-
-Eso que dijiste antes, tú me llamaste… mi lady-
-Ah sí, así llamaba a una chica que me gustaba mucho, pero ella nunca sintió lo mismo por mí y tú, tú siempre me gustaste así que yo, bueno, renuncio a ella- Marinette jadeó sorprendida.
-No! ¡No renuncies a ella! Quiero decir, no renunciaste a ella de todos modos- Adrien frunció el ceño sin entender nada.
-En realidad, bueno, parece que te enamoraste dos veces-
-¿A qué te refieres?-
-Es algo incómodo después de todo lo que te hice, nunca quise rechazarte, de hecho, te rechacé por ti, siempre fuiste tú, es como si fueras tu rival, sólo que yo, es gracioso- Ella se rió forzadamente. -Yo no sabía que eras tú cuando te rechacé… por ti mismo- El joven parpadeó, confundido.
-Eh…- Marinette suspiró. Todo era tan irónico y tan loco, además Tikki iba a matarla por haber revelado su identidad a nada menos que su compañero, pero ya estaba hecho.
-Hola, gatito, me atrapaste- Adrien la miró sin poder creer lo que estaba oyendo.
-Mi…¿Mi lady? ¿Ladybug? Eres… ¿Eres tú? – Ella asintió.
-Tengo que admitir que tenías razón. Sí éramos el uno para el otro, después de todo- Dijo ella mirándolo a los ojos con profunda ternura.
-Marinette, tú eres Ladybug- No era una pregunta. -¡Tú eres Ladybug! Oh, cielos, ahora todo tiene sentido- Adrien se inclinó y volvió a besarla, ahora consciente de que estaba besando a su lady, ya no fue un roce tímido. El chico la tomó de la cintura y sentó a la chica sobre su regazo, entreabriendo la boca para que su lengua rozara los labios de ella, que se quedó como paralizada mientras él devoraba su boca. Cuando pudo reaccionar, Marinette puso una mano detrás de su nuca, atrayéndolo más hacia ella y enredando los dedos en sus cabellos.
-Cuidado, Adrien, tu Chat Noir interior sale a la luz- Comentó cuando se separaron, sin aliento.
-¿Por qué, mi lady?-
-Siempre fuiste un gatito atrevido- Dijo ella con una risita coqueta, él también se rió.
-Y soy tu gatito, Marinette- La chica se derritió al escuchar aquellas palabras. No podía creer que Adrien, ADRIEN era su gatito tonto, y había sido el mismo desde el principio.
-Mmm, sí- Fue ella quien lo besó esta vez, y en un arrebato de locura, quizás llevar varios minutos besándose torpe pero apasionadamente con el chico tenía algo que ver, ella mordió su labio inferior y metió sus manos debajo de la camiseta que llevaba. A él se le escapó un gemido. Una agradable corriente eléctrica lo recorrió cuando ella rozó su piel.
-Eres solo mío, Adrien- Con el corazón tan acelerado que dolía, el joven sintió que se iba a desmayar. Para Marinette, decir aquello era increíblemente liberador. Era maravilloso y perfecto. Sobre todo, porque era cierto.
-Ahora es tu Ladybug interior la que salió a la luz, prrincesa- Ella se sintió la chica más afortunada del mundo. Lo había logrado, Adrien era su novio, era suyo, y cuidaría de él, lo protegería incluso mejor que a la caja llena de Miraculous que mantenía oculta en su habitación. Además de eso, en cuanto pudiera le diría unas cuantas verdades a Gabriel Agreste, le plantaría cara, de eso estaba segura.
